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NACIONAL DE AUSTRALIA TEORIA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL CON UNA BIOGRAFIA DEL AUTOR POR MEYER FORTES EDICIONES GUADARRAMA Lope de Rueda, 13 MADRID tibro fu publi por ‘come & WEST UTD. Lonates, 1962 Lo tradujo al esratol © Copyright para todos los paises de lengua espafola en DICIONES GUADARRAMA, 8, L--MADRID, 1965 Depésito legal: M. 7725-1966 Impreso en Espata por ‘Tauianss Grimcos pe «EDicionts CasLLay, S, A-Maestio Alonso, 28-Maonin 6 ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD Al valorar el andlisis estructural en comparacin con otros tipos de anlisis social suelen afirmarse dos cosas: primera, Que el andlisis estructural presta a los datos sociales un supe. rior grado de comparabilidad', y, segunda, que los hace mas facilmente cuantificables*. Las dos afirmaciones salen refor- zadas del tipo de planteamiento propuesto en este libro. En la medida en que ese planteamiento implica la abstraccién de los rasgos relativamente invariantes de las situaciones sociales —roles y sus interrelaciones—, refuerza la comparabilidad de las situaciones sociales mismas. Por esta misma razén —dicho sea de paso—, tiene tan fundamental importancia en logica el concepto de estructura: en légica también Ia comparabilidad (sin la cual no puede haber sistematizacién alguna) se consi- dera basada en Ia ‘semejanza de relaciones’, es decir, en la estructura®. ¥ en la medida en que, en ese proceso de abs. traccién, dejamos progresivamente a nuestras espaldas (o “po. nemos entre paréntesis’) las caracteristicas cualitativas de las Gf. AR. RadcliffeBrown, On Social Structure, J. R. A. I, 1940, vol. LXX, p. 5; E. E, EvansPritchard, Social Anthropology, 195, p. 18 Fred Egyan, Social Organization of the Western Pueblos, 1950, p. 9. * Chr. M. Fortes, Time and Social Structure, en Social Structure: Studies presenied to A. R. RadeliffeBrown, 1949, p. 37. * Susan Stebbing, A Modern Introduction 10 Logic, p. 208. 194 TEORIA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL situaciones sociales —las aspiraciones, necesidades, ideas y emociones implicadas en el comportamiento humano—, sere- mos también capaces de presentar nuestros datos en forma cuantificable. Nadie negara que la cuantificacién satisfactoria de los da- tos antropolégicos sigue presentando serias dificultades meto- dolégicas. Sin duda hemos hecho progresos considerables en este respecto, testimonio de los cuales pueden ser las nume- rosas estadisticas de varios tipos que hoy dia se compilan ya rutinariamente, sobre el matrimonio, esquemas de residencia, movilidad social, presupuestos domésticos, dimensiones de gru- os de parentesco, su escisién o aumento, ete. Pero todos ésos son aspectos de la vida social muy faciles de cuantificar, pues ellos mismos representan magnitudes, cantidades, tasas de frecuencia o son, por lo menos, directamente traducibles a ese orden de hechos. Muchos otros aspectos, y posiblemente de mayor relevancia, no son susceptibles de medicién sino por métodos indirectos y mucho més precarios que suponen la interpretacién de signos y el descubrimiento de indices de alguna clase. En este sentido buscamos indices de estimacién social o deferencia, signos que indiquen la robustez de creen- cias, lealtades o ‘sentimientos’, o indicios cualesquiera de la estabilidad de relaciones, etc. No seré necesario insistir mas en este punto‘, Bastard con decir que nuestros dos criterios de estructura social son, al menos en parte, de este tipo. Suponiendo, como suponen, grados de mando, son basicamen- te conceptos cuantitativos; pero su traduccién precisa a mag- nitudes y mediciones esta muy lejos de ser aproblematica. Al mismo tiempo, pese a que la cuantificacién adecuada puede ser por el momento dificil, est claro que podemos em- plear por lo menos un procedimiento emparentado con la cuantificacion, a saber, Ia geometrizacién. Es decir, que pode- «Cir, mi ensayo Understanding Primitive Peoples («Oceania», 1956, vol. XXVI, pp. 159-73). ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 195 mos operar con modelos sociales no-métricos: diagramas, cro- quis, esquemas, mapas y otros expedientes de flustracién ané- logos. También se ha mencionado este hecho como una de las ventajas del andlisis estructural‘ Y si la geometrizacion Ro ¢s un sustitutivo pleno de Ia cuantificacién, no hay duda de que sugiere el valor final de la ocupacién estudiosa con la estructura social, a saber: que ella nos permite presentar nues tos datos de un modo nitido, sinéptico y con cierta cle eancia, Pero precisamente esta posibilidad parece indicar también tuna seria debilidad e incompletud del andlisis estructural Pues cuanto mayor sea la facilidad con la cual puede utilizar modelos geométricos, espaciales, tanto menor ser, segiin pa- rece, su capacidad de tomar en cuenta acaecimientos en’ ef tiempo que afecten y alteren Ia estructura social. Espero mos- trar que esta aparente debilidad se basa en un equivoco; y en este contexto trataré también otros dos equivocos y defec- tos de concepcién que suelen encontrarse en las discusiones sobre estructura: Ja tendencia a reificar* el concepto y la Aistineiéa, demasiado arrolladora y absoluta, entre estructura y funciéa. Lo més conveniente sera tratar esta iltima cues- tién, con cierta independencia, hacia el final de la presente discusiér, Empecemos por sentar esta afirmacién general. En interés de la precisién en Ia discusién debemos contemplar separada mente las dos cosas, a saber: por un lado, la estructura social definida por nuestros dos criterios de mando, la cual es el producto final y més afinado del andlisis estructural tal como entendemos dicho procedimiento; y, por otro lado, el proce. * fr. John W. Bennet and Melvin M. Tumin, Social Life, 1948, pi ina 70; . A. Lundberg, Social Research, pp. 326 ss * Tracuzeo ‘reification’ por ‘reificacién’ porque en otro lugar —al traducir From a Logical Point of View de Quine— consideté ya opor- ‘uno el término para expresar, en general, la tendencia platonizante ‘a conceder realidad a los términos abstractos. (N. def T-) SSL ns 196 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA SocrAL dimiento analitico mismo; dentro de poco intentaré estimar cada una de ellas por separado. Por el momento, empero, me Propongo tratarlas simulténeamente. Lo que quiere decir que al discutir las propiedades de la estructura social que afecran al tiempo, la realidad y la funcionalidad, discutiré su lugar no sélo en la imagen posiciona! final, sino también en la tota. Tidad del planteamiento que nos permite construir dicha ima. gen, incluyendo, pues, resultados obtenidos cuando el trabajo estaba atin in via, es decir, a inferiores niveles de abstraccién, El método en cuestién no tiene nada de particular ni sospe. choso: también para examinar la correceién o la potencia de alguna férmula matemética se contrasta * obviamente, impli. cita, si no especificamente, todo el método de calculo que ha Mevado a ella. Baste esto como introduccién. 2 El primer ‘tests, la primera contrastacién *, se refiere a Io que varios especialistas parecen considerar el punto débil del andlisis estructural, a saber, su incapacidad de recoger la di mensién temporal. El planteamiento, generalmente ‘sincré 0’, de Ia moderna antropologia social puede haber contribuido @ esa debilidad. Pero también podria argilirse que la impone Ja mera dedicacién a Ia estructura social, puesto que su mero concepto implica relaciones invariantes, abstraccién de un or. den posicional y, consigutentemente, un tratamiento estético de Ia realidad social. Al presentar nuestra imagen posicional no Hegamos tal vez a congelar en algin punto arbitrario un curso de acontecimientos en mocién; pero sin duda intentamos * Contrastar’ es el término propuesto (con sus derivados) por Victor Sénchez de Zabala para traducir ‘to test’ (con sus derivades), ¥ me parece propuesta digna de ser aceptada y apia para normalizey ¢1 vocabulario Iégico y epistemoldgico castellano. (Cir. la traduccion ae 4a logioa de ta ciencia, de Popper, por V. S, de Z.) (N. del T.) ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 197 obtener de él una ordenacién que suponemos continua y per Ratente, es decir, con una validez relativamente atemporal jirth lo ha expresado del modo més tajante al sosiener que ia estructura social expresa la ‘continuidad’ de la vida socal, ou Persistencia e invariancia, y absolutamente nada mas, de tal modo que necesitamos otro concepto, complementaria del de estructura, que es el concepto de organizacion, en el cual “interviene el tiempo’, y que permite dar razén de la variacién ¥ ¢l cambio y de los miuchos ‘actos de elecci6n y decision’ que sis estético’, dedicado a la posicién dominante en un determa nado momento, y ‘andlisis dindmico’, que considera las ‘dec, siones’ que llevan a la posicién dada'o que pueden afectar Ine Posiciones futuras’, Pero no estoy de acuerdo con esta ects, cién trazada entre andlisis estructural y andlisis estitico, ni evan a ella. Lo que me propongo indicar es, en esencia, que fedo este problema suscitado por la supuesta necesidad ‘de corregit el ‘punto débil’ del andlisis estructural es un problema inexistente, Indiquemos, por de pronto, el siguiente punto trivial: problema en cuestién existiria si el concepto de estructura excluyera ex definitione el reconocimiento de acaecimientos de procesos en el tiempo. Pero éste no es, obviamente, l 250; entre las posibles relaciones que nos maueven a adscvi- bir ‘estruccuras’ a los fenémenos se encuentra tambien la we cesién temporal, una interrelacién de partes definidas por los criterios de ‘anterioridad’ y ‘posterioridad’ en un enunciade, Por ejemplo, o en trozos musicales*, No pretendo que la ex: fmuctura social sea de ese sencillo tipo; sus implicaciones | Elements of Sociat Organization, pp. 38-40. 1 Beek A. Schumpeter, History of Economic Analysis, 1956, p 963, pra Tan Russell, Human Knowledge: Its Scope and Limits: 1948 2m, 198 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA socraL. temporales son en realidad mucho més complicadas, y ahora indicaré algunas de ellos. Tampow ucgaré que cuando anal, zamos Ia estructura social (las posiciones de los actores los unos respecto de los otros, la ‘red’ de sus relaciones) utiliza mos un lenguaje que sugiere y es muy apto para indicar esta dos estéticos, como si las posiciones fueran fijas y atemporales ¥ las relaciones fueran simplemente continuas. Pero precise- mos que se trata de uno de tantos lenguajes o modos de hablar basados en un ‘como-si. Pues por fuerza tenemos que definir las posiciones en términos de secuencias de comportamiento, las cuales consumen tiempo y se presentan en una escala tem. Poral; y las relaciones tienen necesariamente que abstracrse de acciones sucesivas y repetitivas (los ‘actos de eleccién y decision’ de Firth), acciones que reunimos en conceptos de clase tales como subordinacién, reciprocidad, respeto, lealtad, rivalidad, etc. El tiempo ‘interviene’ en todo esto. Si nuestras categorias descriptivas no se refieren més explicitamente al factor tiempo, lo implican de todos modos, del mismo modo que decimos que dos puertos de mar ‘esidn relacionados por un barco’, queriendo decir, naturalmente, que hay un barco que se mueve entre ellos con mayor 9 menor regularidad, En resolucién: los términos ‘invariancia’ y ‘continuidad’ se refieren en realidad a las ideas de recurrencia y repetitividad. La estructura social, como ha dicho Fortes en cierta ocasion, tiene que ‘visualizarse’ como ‘una suma de procesos en el tiempo’’. Yo diria que la estructura social es implicitamente estructura de acaecimiento; y el que la describamos en tér- minos cuasistaticos se debe a que deseamos mostrar las ‘uniformidades’ de los ‘procesos subyacentes’, y porque su ‘constancia dentro de ciertos limites... es una hipétesis util! ™, EI analisis de la estructura molecular en fisica es probable. mente un ejemplo mejor que el de los puertos relacionados | The Web of Kinship among the Tallessi, 1949, p. 432 * Talcott Parsons, Essays in Sociological Theory, p. 22. ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 199 Por un barco. Aunque el anélisis de la estructura molecular no revels también mas que series de acaecimientos —los mo- vimientes de las particulas en el tiempo—, su regularidad Puede representarse mediante ‘6rbitas’ o ‘rutas’ cuasi-conti. nuas. No creo estar exagerando la analogia al comparar las relaciones sociales con tales ‘rutas' u ‘érbitas’ discernibles, en el campo social, en los acaecimientos comportamentisticos re- etitivos Ademés, hay dos respectos en los cuales la dimensién tem- oral no esta meramente implicita en la estructura social, sino que constituye una condicién explicita de la misma. Los dos Fespectos se refieren al reclutamiento de personas para roles, relaciones y grupos de tal o cual estructura, es decir, a la me. cénica de la asumecién y la circulacién. Esos respectos tienen que estar explicitamente definidos, a menos que describamos Posiciones sin indicar cémo se cubren; pero si lo indicamos, estamos indicando procesos en el pleno sentido de la pala. bra, con estadios ‘anteriores’ y ‘posteriores’, y compuestos por fases y procedimientos con coeficiente temporal. Pero los dos casos coneretos en que estoy pensando no se refieren sélo a Ja mera redistribucién de la poblacién, sino también a la re- distribucién, y al desplazamiento y la sustitucién, de los roles y las relaciones que la poblacién cubre. EI primer caso se refiere a roles 0 posiciones que no pue- den definirse mas que en términos dindmicos, es decir, en términos que indican movimiento y cambio posicional. He ha- blado ya antes de las expectativas de los actores por Io que hace a la retencién o abandono (renuncia) de sus roles. Existe obviamente una gran cantidad de roles en los cuales la pectativa del abandono o renuncia es un rasgo general, y muchas relaciones son discontinuas o inestables por esta razén precisamente, El ‘nifio’ que crecera; el ‘novicio’ que superar el noviciado; el ‘primo’ que se convierte en cényuge potencial y la ‘novia’ que se convierte en esposa; el ‘inmigrante’ que egara a ciudadano y el hombre que espera un ascenso (0 200 ‘TEORIA DE Lt ESTRUCTURA SOCIAL teme una destitucion): todos esos individuos desempefian roles ¥ estén insertos en relaciones cuyas meras definiciones requie. ten Ia referencia al proceso o al paso del tiempo. En cierto sentido, este tipo de rol es complementario de los roles de ‘despliegue’ o ‘desarrollo’ que consideramos como constituidos en el curso del tiempo (cfr. pp. 77 s., 84 s.). Si en un caso uno desempefia o empieza a desempefiar un rol tal que puedan seguirse su plena asumeci6n y retencién, en el otro caso el rol se desempefia con la expectativa de dejarlo y cambiarlo de un modo normado. Puede observarse también un posible solapa- miento con la sumacién de roles cuando no se espera que la ‘renuncia’ sea completa. Pero en la medida en que se espera que sea completa, los roles y las relaciones en cuestién se auto- liquidan: los actores (y su sociedad) los conciben como vélidos durante un tiempo determinado, predecible o no, y precurso. ° res de algiin otro rol o alguna otra relacién, tal vez provistos de mayor mando sobre Jos beneficios y las acciones de los demas. No haré falta decir que los grupos y las sociedades dificren en el alcance y finalidad que dan a esos cambios pe. riédicos, ni que el orden de cualquier sistema social se carac. teriza por la medida de autoliquidacién que permite 0 pro. mueve. Anélogamente, la auto-liquidacién puede afectar a rupos enteros y a todos los roles en su seno, como ocurre con algunos de los ‘grupos alimentadores’ antes aludidos, o con la familia ‘no-permanente’, comparada con la ascendencia Permanente, como los grados de edad con los conjuntos de edad, ete. El segundo caso queda ejemplificada por todas las relacio- nes de conflicto, las cuales exigen andlogamente la referencia al decurso del tiempo, a algin cambio 0 reajuste anticipado y a cierta dimensién de auto-liquidacién. Es conveniente —y ¢re0 que es basicamente correcto— ampliar la significacién de ‘conficto’ para que incluya también las formas de antagonis. mo que normalmente Uamamos competicién y, rivalidad. Pues bien: como he indicado antes, toda relacién de conflicto puede ESTRUCTURA, THEMPO Y REALIDAD 201 descomponerse y reducirse exi ya las expectativas incompa- tibles de los actores respecto de los beneficios disponibles o Fespecto del otro. Asf, si dos actores (E y A) entienden que sus roles son tales que para E...E (ma) A>A (ma) E para A...E (ma) AA (mrb) para A...E (mrb) Notbert Wiener, Cybernetics, p. 191, * PA Samuelson, Foundations of Boonomie Analysis, 1948, p. 330, 218 TEORIA DE LA ESTRUCTURA SociAL EimPorsles que tienen que satisfacerse para que nuestros ju clos sobre estabilided sean més que meras conjetune, Relacion entre escatas Procesos visibles en Remporates: | Tusese> micest |Secuencias de acaeci-|Repetitvidad, regulark. smientos, movimientos |dad, ‘estados estacions Posicionales, ‘eleccio-|rios’, ines y decisiones?, macese S micese Perturbaciones’, cam: bios acumulativos macese 3 micese JRestauracion de status quo, ciclos, oscilacio. Ines, tendencias conti nuas,‘equilibrio movil {| No tenemos por qué preocuparnos de las magnitudes abe Splutas de los periodos; en antropologia, esas magnitudes tetheas te dado, nuestras inferencias tienen que ser hipe. icticas, ¥ esto plantea Ta euestion de hasta qué punta oy prepa tg botesis son tiles © rezonables a la luz de alguna probabilidad general, ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 219 Al hacer estimaciones de constancia, estabilidad o equili- blo intervienen siempre dos consideraciones, La prion c, Spuictamente empirica, pues que ‘se da, simplemente, el he. cho de que frecuentemente se tropieza con la evistencia ic deizacién recfproca de una pluralidad de elementos, como en un ‘sistema’, supondremos por de pronto que existe ess atan bildcd oe 2, cntonces tendremos que suponer tambien la post bilidad de ‘un estado completo de este tipo, de sus elementos’ que sélo puede varier por les’ extrafios®. No seri necesario explicar el valor heurinio de tales suposiciones 0 postulados; 10 prueba aimpliamente ot uso del modelo de equilibrio en economia, Vale la pena observar que cuando hacemos estas suposicio condiciones de equilibrio, Ellas no tienen nada inherentemente importante, Desde un punto de vista puramente objetive (era es, sin asumir el punto de vista del bienestar), las comunidades 2 Taleott Parsons, The Social System, p, 482, © Pareto, The Mind and Society, trad. inglesa, §§ 2067, 207 a 220 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA soctaL. importante mas que en un sentido derivado, como la conse- cuencia légica de aquella suposicién més fundamental segin la cual tiene sentido buscar determinaciones. Si creyéramos en un universo social enteramente caracterizado por el libre albe- drfo de todos sus elementos no necesitarfamos supuestos de equilibrio, ni podriamos usarlos de ningtin modo «til Ahora bien: si en antropologfa existieran dudas reales acer- ca de nuestro material empirico en favor de la existencia de constancias y formas de estabilidad, nos estariamos moviendo exclusivamente en el reino de constituciones del como-si, por Util y fecundo que éste sea. ¥ hay al menos un antropélogo que duda incluso de esa utilidad y fecundidad metodolésica, Leach ha criticado recientemente a los antropélogos ingleses Por su método de hacer ‘falsos supuestos’ de este tipo. A pe- sar del hecho —o acaso por el hecho— de que el antropélogo Ro estudia més que ‘la poblacién de un lugar determinado y en un lugar determinado’, tiende a presentar sus datos como silas sociedades descritas ‘fueran como son, ahora y para siem. Pre’. El antropélogo es ademés culpable de otros varios delitos de menor cuantfa y que voy a pasar por alto (porque yo mismo me siento inocente de ellos). La sustancia de todo esto es que el antropélogo tiene sencillamente un prejuicio en favor de la estabilidad y del equilibrio. Si las descripciones de esta ten. dencia tienen algén valor, se trata del valor trivial de satisfacer los gustos del lector, al cual ‘pareceria sin duda... incomple- to” cualquier otro tipo de andlisis. Dicho de otro modo: la sociedad en equilibrio es meramente ‘la hipotesis del antro- pélogo acerca de «cémo opera el sistema socials’, un ‘modelo de realidad social’, y nada més * La respuesta a todo esto es, brevemente dicha, que las sux Posiciones en cuestién no son falsas ni se asumen sin razones, Nuestras hipétesis y nuestras construcciones de como-si no son fantasfas, sino que estan bien fundadas, tanto metodold. * E.R Leach, Potitical Systems of Highland Burma, pp. 68. ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 221 gica cuanto empiricamente, Pues las constancias empiricas existen y son observables; probablemente nadie habria pen- sado en modelos de equilibrio, ni en economia ni en ningin otro campo, si las observaciones empiricas no hubieran suge- rido algo parecido a ellos. Admitamos, sin embargo, lo siguien- te. Las constancias que efectivamente observamos los antro- prologos en el trabajo sobre el terreno son de escaso alcance. \Vemos repeticiones, regularidades, reproduccién de roles y relaciones y la restauracién de estados perturbados (en peque- ia escala), como ocurre en discusiones, rifias, desgracias ines- Peradas, etc, Pero también suponemos que duran més que el Periodo de observaci6n, Dicho de otro modo: anticipamos la escala apropiada de macrotiempo en la cual podrian probarse efectivamente nuestros supuestos. Seguramente tenemos bue- yhas razones para hacerlo: esas razones se desprenden de los mecanismos de conservacién observables, de las continuidades Pasadas descubribles con cierto grado de garantia, y, por ulti: ‘mo —aungue no en tiltimo lugar de importancia— de nuestra creencia general en que una sociedad viva no cambiar de for- ma en cuanto dejemos de mirarla. Trabajamos hoy dia en sociedades primitivas tan expues- tas a influencias ajenas que efectivamente pueden cambiar en cuanto que nos volvamos de espaldas. Pero el cambio no se deberd a que nos hayamos vuelto de espaldas, y este hecho es la sustancia de nuestra creencia y la base de toda nuestra ciencia. Nadie pensaré en extender su creencia hasta el punto de creer que los estados estacionarios son eternos y que toda perturbacién (sin més cualificacién) va a ser superada por una restauracién del status quo ante. Todo lo que podemos decir 0 querer decir es que si los estados estacionarios o las ‘estructuras’ dejan de ser lo que son, tiene que haber una ra z6n: y esta afirmacién es tan trivial como fundamental; y que si son ‘perturbados’, es posible o probable un nuevo estado que produzea a su vez una estabilidad relativa, en una nueva estructura o en Ja vieja restaurada. Pnede caer fuera del alean- eer 222 RORIA DP TA ESTRUCTURA SOCIAL, estén pro- en un ‘equilibrio mévil’ o una detenerse en algin punto, en ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 223 equivoco— los trabajos que estan actualmente realizando los antropélogos rusos. Mientras no tengamos todo ese material empirico, ruestros juicios acerca de estados estacionarios, es- tabilidad inestabilidad, tendencias y oscilaciones seguiran siendo hipétesis de trabajo slo parcialmente verificables, Pero esta posibilidad de observaciones a largo plazo se perderis ot no hubiera hechos relevantes que observar. Lo que quiere de- Gif que tenemos que seguir haciendo hipétesis acerca de la cx. abilidad y todo lo demas, aunque no sea més que para sumi- nistrar a ottos indicios utiles, esto es, supuestos que confirman 0 refutar, Pasemos ahora a nuestro siguiente problema, la tampa de 's reificacién. Lo que hasta ahora he dicho sobre este punta Taicintraponer las normas empiricas a los esquemas ‘pray. éticos, la abstraccién de regularidades empiricas a las reglas gue las imponen— podria formularse més sencillamente, ‘To. mando de nuevo un término de Lévi-Strauss, podriamos llamar a la estructura social ‘modelo estadistico’”: pues la estructn, ra social tiene el mismo grado de realidad (0 de irrealidad) que podemos atribuir a una imagen puramente estadisticn de una situacién social. Por contraposicién a esto podemos hablar de los ‘modelos mecénicos’ de les sociedades, que estén ejem lificados por sus leyes validas, por ejemplo, por las reglas reguladoras del matrimonio, las cuales ‘prescriben la agrupa clon féctica de los individuos de acuerdo con el dibujo de cla. nes y familias’. Esta contraposicién puede expresarse mas ta, Jantemente, $6lo el esquema pragmitico de las sociedades, sw cuerpo de reglas o normas apoyadas por sanciones, puede con. siderarse como dotado de eficacia concreta y consecuencias ‘reales’, positivas al determinar Ia conducta y negativas usm. * En Anthropology Today, p. 528. 224 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL do dejan de impedir Ia desobediencia o la no-conformidad. El modelo estadistico no puede tener tal eficacia, ni positiva ni negativa, ni puede hacer esfuerzos destinados a subvertirlo de frente 0 a evadirse de sus prescripciones, Las variaciones que presenta el modelo estadistico no pueden representarse I camente mas que como ‘grados de libertad’ o tolerancia, tal vex como ‘umbrales’ (Lévi-Strauss) 0 como zonas de indeter- minacién, y, por tanto, como indices de la probabilidad con que se aplican sus constancias. Pero esta distincién légica se ignora muchas veces. Encon- ‘tramos descripciones de la estructura social en términos plena- mente realistas', como cuando Firth la llama ‘guia sdlida de la accion’ que a veces puede ser desobedecida, o cuando otros especialistas hablan de la estructura social como algo que ‘se ‘mantiene y conserva a si mismo’, ejerce una ‘presién’ o ‘resis. te’ al choque del cambio, Radcliffe-Brown y Evans-Pritchard hablan, un tanto pintorescamente, de ‘individuos que pasan por la estructura social’. Pero debe estar claro que un orden abstraido del comportamiento no puede guiar el comporta: miento, ni resistir al cambio, ni ser algo ‘a través de lo cual’ pasa la gente, Lo que de verdad influye en la accién, o es deso- bedecido, esta sostenido y defendido en medio de una con. dicién de cambio, son las normas explicitas, las reglas afitma- das y las creencias conscientes; y s6lo de los cargos, roles, tareas ¢ instituciones establecidos por tales reglas explicitas podemos decir que las personas los asumen o rechazan, 0 que asan ‘a través’ de ellos durante su vida. Tal vez no sean graves estas confusiones; Ia reificacién que introducen es probablemente mero resultado de un uso laxo del lenguaje. Pero precisamente por esta razén estas confusio- nes indican que necesitamos otro concepto para evitar el riesgo de imprecisién. En mi opinién, ese concepto deberia cubrir dos conjuntos de hechos: primero, las afirmaciones normati- vas, las creencias y las érdenes o instrucciones explicitas que son corrientes en la sociedad, en la medida en que todas esas ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 225 entidades afectan a los roles y las relaciones; y, segundo, las pricticas institucionalizadas destinadas a produeir y mantener la situacion en cuestién. Dicho de otro modo: el nuevo con. cepto tendré que ser andlogo al de estructura social en cuan. to a Ia generalidad, pero tiene que ser su contrapartida en cuanto a la referencialidad: su referencia tiene que ser a la operatividad de la sociedad, es decir, a su codificacién y a sus mecanismos de conservacién (cfr. pp. 96 ss.). Aunque has. ta ahora no he incluido en estos iiltimos mas que mecanismos de sancién (0 ‘control’, seguramente sera légico ampliar el concepto de conservacién para incluir también en él los prin- cipios de reclutamiento, puesto que también éstos ‘conservan’ ¥ ‘controlan’. Sin duda s6lo Jo hacen en cuanto a la distribucién ¥ disposicién dominante de roles y relaciones, pues ellos mis. mos estén sujetos a un ulterior control sancionador; pero Podemos pasar por alto esta complicacién. El concepto que més adecuadamente resume esta contrapartida operativa de la estructura social es el concepto de organizacidn tal como lo ha desarrollado Firth. Firth habla de orgenizacién en este sentido preciso, como ‘complementaria’ de la estructura social ¥ como representativa, dicho brevemente, de ‘los dispositivos actives de la sociedad’, por los cuales ‘se mantiene en existen, cia’ un grupo (de tal o cual estructura)”, Esta yuxtaposicion complementaria de estructura y orga: nizacion puede ser ulteriocmente analizada y elaborada. Por ejemplo, podemos relacionar la organizacién —puesto que im plica actividades finalisticemente dirigidas y operando como tales— con lo que he llamado la dimensién de la accién (0 cultura); mientras que la estructura social, puesto que se basa en Ia abstraccién de vinculos de-actor-a-actor, pertenece a Ia dimensién opuesta de relaciones y agrupaciones (0 socie. dad) ®. ¥ tal vez pudiéramos dar 2 la ‘codificacién’ un estatuto J Swett Organization and Social Change, J. R. A. I, vol. 8, p. 10. ” Ctr. mis Foundations, pp. 78 ss, 226 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL mds auténomo, consideréndola parte de la idea y sistema de valor de las sociedades. En otro contexto ha esbozado Firth aproximadamente la misma division triédica cuando mencio- na los tres objetivos principales de la investigacién social: estructura, organizacion y valores * No es necesario detallar més esta cuestién. Dejémosla en este punto y volvamos de nuevo a la cuestién de la ‘realidad’ de la estructura social. Aunque he adoptado la descripcién de la estructura social de Lévi-Strauss como ‘modelo’, querria precisar que el uso de la palabra por este autor tiene algunas implicaciones para la cuestion de la realidad que no coinciden con las opiniones aqui expuestas. Para Lévi-Strauss, ‘la estruc- tura social no tiene nada que ver con la realidad empirica, sino con modelos construidos segiin ella’; y estos modelos tienen que ser tales que ‘hagan inmediatamente inteligibles todos los hechos observados’*'. Lévi-Strauss no es, por otra parte, el tinico que sostiene el caracter de modelo, en ese pre- ciso sentido, de la estructura social. Leach considera, muy ané- logamente, que ‘las estructuras que describe el antropélogo’ nno son mas reales que ‘modelos que existen exclusivamente como construcciones légicas en mi mente’. Y que el anilisis, en términos de estructura no parece merecer ese nombre mas que si mejora por claridad la realidad; Ia descripcién estructu- ral ‘nos suministra un modelo idealizado que establece las relaciones de status ecorrectas» entre grupos... y... personas sociales’ ®. Yo no estoy dispuesto a climinar tan completamente la rea- lidad empfrica de la imagen posicional a la cual llamamos es- tructura social. Aparte de su naturaleza estadistica, tiene sin duda cierta lejanfa respecto de las ‘condiciones reales’ —a saber, la lejania inseparable de una abstraccién progresiva y * The Study of Values by Social Anthropologists, Marett Lecture, «Man», 1953, 281, p. 2 . * En Anthropology Today, p. 525. * Political Systems of Highland Burma, pp. 5, 9 ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 221 de los supuestos ‘comosi’, Pero éstos siguen siendo métodos con los cuales intentamos apresar la realidad a nuestro modo ¥ lo mejor que podemos, y no expedientes para reconstruirla © idealizarla en ‘nuestra mente’. Sin duda es imposible impe- dir a nedie que conctba la estructura social de este otro modo. Pero me parece tan arbitrario como imuitil. Por de pronto, esa concepcién nos impide hablar de estudio o investigacién de la estructura social: pues un modelo en ese sentide w> <= estudia ni se investiga, sino que ‘se construye’ @n hase ainves- tigaciones empiricas y se manipula para ententter néjor los fenémenos empiricos. Ademés, si aceptamos la tesis de esos dos autores se presenta la cuestién de cémo llamar a las cosas que estudiamos y deseamos entender, es decir, aquello de lo cual es modelo el modelo, La respuesta de Lévi-Strauss parece ser ‘relaciones sociales’; dice, al menos, de éstas que son ‘la materia prima a partir de la cual se construyen los modelos que constituyen la estructura social’. Pero esto es seguramente tuna subestimaci6n, a la vez, de la coherencia de la vida social y de la competencia del andlisis social. En cualquier caso, Io que hay que tener en cuenta son més bien amplias unidades, © redes de unidades, y no tantas 0 cuantas ‘relaciones socia. les’ discretas ¢ inconexas. Si realmente aspiramos a modelos explicativos, éstos tendran que dar razén también de estas uunidades amplias y amplisimas; y Ia palabra adecuada para deseribir este tipo de ‘materia prima’ es seguramente la expre- siGn estructura social Pero la diferencia crucial entre los puntos de vista de Lévi- Strauss y Leach, por una parte, y mios por otra, consiste en Io siguiente. Para Lévi-Strauss y Leach, la estructura es una cons. truccién explicativa destinada a suministrar la clave de los hechos observados de la existencia social, los principios o fér- mulas que dan razén de su cardcter y, por tanto, la I6gica subyacente a la realidad social. Yo, en cambio, considero que Ja estructura social, cualquiera que sea el grado de finura con que se formule, sigue siendo Ia realidad social misma o un as- 228 ‘TEORIA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL pecto de ella, y no la Iégica subyacente a la misma; y conside- ro que el andlisis estructural no es mas que un método des- criptivo, por més elaborado y complicado que sea, y no una pieza explicativa. No estoy, en suma, ni siquiera seguro de que sea correcto lamar ‘modelo’ a la estructura social, si es que por este término ‘modelo’ entendemos algo suds que Ta mera reduccién de un complejo trozo de realidad a una imagen més sencilla y consistente —més sencilla y més consistente porque no representa mas que un modo de contemplar la realidad. Pero corrientemente Ia palabra ‘modelo’ supone mas que eso, a saber, una ‘imagen’ construida de tal modo que tiene necesi- dad légica y capacidad de explicacién, y tal que a partir de ‘ella pueden conseguirse deducciones verificables®. Y no creo que la estructura social satisfaga esta tiltima y rigurosa con- dicién. Algunos problemas planteados por la estructura social pue- den sin duda explorarse con la ayuda de modelos construidos a partir de los hechos que conocemos 0 suponemos, y manipu- lados de tal modo que muestren consecuencias o variables no percibidas anteriormente en el material empirico. Nuestro me- ‘canismo de regulacién o cibernesis recfproca, destinado a dar razén de la conformidad y la discrepancia en el comportamien- to del rol, es un ejemplo que puede suministrarse a este res- ‘pecto (cfr. supra, pp. 96 s.). Otro ejemplo es el tratamiento, por el mismo Leach, de una terminologia de parentesco ex- puesta y explicada teéricamente en base a unas pocas propo- siciones y a sus consecuencias Iégicas *. Cuando los economis- tas (0 los antropélogos, pues en este respecto no hay diferen- cia relevante) usan la idea de procesos de equilibrio como indicio de interdependencias criticas, estén también operando con modelos en cse auténtico y exigente sentido, Tal vez po- driamos hacer atin més en esta direccién, como ha indicado ® Ce. RB, Braithwaite, Scientific Explanation, pp. 9041, 108. ™ Finghpaw kinship terminology, J. R. AL, vol. 7, 1949. ESTRUCTURA, TIEMPO Y REALIDAD 29 Firth. Pero la descripcién de una estructura social es tarea de otro orden. Cuando defnimos la imagen posicional de una sociedad —en términos de mando 0 con cualquier otro crite- rio— no hacemos més que abstraer un orden a partir de una realidad empirica, sin reconstruirlo ni idealizarlo, ni conver: firlo en modelo. No niego, naturalmente, que toda inmyen de este tipo pondré también a contribucién nuestra agudeza, pues sin duda desearemos poseer Ja clave de dicha imagen, los Principios o la légica que le subyacen. Querremos, esto es, mostrar no s6lo que el sistema social tiene el aspecto que Presentamos abstraido, sino, ademas, ‘cémo funciona’. Y para conseguir esto es muy posible que tengamos que reconstruirlo ¢ idealizarlo ‘en nuestra mente’. ¥ como la explicacién siempre penetra algo en la descripcién, los conceptos que se necesitan para la primera estardn ya predibujados en la segunda, y no hay duda de que habremos trazado nuestra imagen posicional de tal modo que facilite la captacién de su ‘légica’; lo cual puede constituir una razén més del hecho de que la estructura social, tal como queda descrita, se aleje en cierta medida de la realidad, Pero se aleja no porque ya por si misma produzca el modelo idealizador y explicativo, sino porque representa aquel grado de abstraccién y de ordenacién de la realidad em- Pirica sin el cual no podemos siquiera empezar a pensar en explicaciones,