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Armando Pérez Román

7 de mayo de 2015
Criminología
4° Psicología

En relación a la pregunta de si el delincuente nace o se hace, mi comentario al
respecto es que tanto puede ser heredado como adquirido. Sin embargo, para
mí es más probable que la conducta sea adquirida o aprendida. Por ejemplo, la
familia emerge como objetivo fundamental a tener en cuenta en el análisis de
la delincuencia. Porque no sólo es un importante agente de socialización,
también

puede

estar

facilitando

la

formación

y

mantenimiento

de

comportamientos delictivos. La familia es el molde en el que han de moldearse
muchas de las características de la persona.
Los asesinos generalmente presentan problemas familiares. Suelen vivir hechos
traumáticos, observar como su madre recibe malos tratos o como los sufren
ellos mismos en persona. Son usualmente víctimas de abuso sexual provocados
por personas fuera de su entorno, aunque también se han documentado casos
por personas cercanas al núcleo familiar.
Su infancia se desenvuelve en medios donde hay violencia, problemas de
alcohol, y en algunos casos los progenitores sufren trastornos. También es
frecuente el contacto con la prostitución.
Todos estos factores facilitan a que el menor se aleje y cree su propio mundo
y pierda el contacto con la realidad. La consecuencia: el desarrollo de un
comportamiento desviado, alejado de parámetros sociales adecuados. Los
primeros delitos que tienden a cometer estos menores son: el hurto y las
agresiones.