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agrado y leedlo en forma


profunda, para que
entresaquéis todo aquello
que pueda servirte para
el mejoramiento
espiritual.

PROVERBIOS

Segunda parte
Francisco Martínez Arias
Abril 2008
El libro de los PROVERBIOS reúne varias
colecciones de refranes, comparaciones, máximas,
enigmas y alegorías, puestas en su mayoría bajo la
autoridad de "Salomón, hijo de David, rey de Israel"
(1. 1). Tal atribución se debe a que la tradición
israelita consideraba a aquel célebre rey como el
"sabio" por excelencia. Según el primer libro de los
Reyes, él "pronunció tres mil maximas" (1 Rey. 5. 12)
y su sabiduría "superaba la de todos los Orientales y
toda la sabiduría de Egipto" ( 1 Rey. 5. 10).
( Fuente Catholic.net)
Proverbios19
1 Más vale un pobre que camina con integridad que un hombre insensato y de
labios tortuosos.
2 Sin la ciencia, ni el mismo celo es bueno, y el que se precipita malogra su intento.
3 La necedad del hombre pervierte su camino, y luego su corazón se irrita contra el
Señor.
4 La fortuna multiplica los amigos, pero el pobre se ve separado hasta de su amigo.
5 El testigo falso no quedará impune y el que profiere mentiras no escapará.
6 Son muchos los que adulan al noble y todos son amigos del que hace regalos.
7 Al pobre hasta sus hermanos lo aborrecen, ¡cuánto más se alejarán de él sus
amigos!
8 El que adquiere buen juicio se ama a sí mismo, al que es razonable le irá bien.
9 El testigo falso no quedará impune y el que profiere mentiras perecerá.
10 No le sienta bien al insensato una vida confortable, ¡cuánto menos a un esclavo
gobernar a los príncipes!
11 El buen juicio de un hombre aplaca su ira, y su gloria es pasar por alto una
ofensa.
12 Como rugido de león es la furia del rey, y su favor, como rocío sobre la hierba.
13 Un hijo insensato es una calamidad para su padre, y las rencillas de una mujer
son una gotera incesante.
14 Casa y fortuna son herencia de los padres, pero una mujer prudente es un don
del Señor.
15 La pereza hace caer en el letargo, y la persona indolente pasará hambre.
16 El que guarda los preceptos se guarda a sí mismo, el que descuida su propia
conducta morirá.
17 El que se apiada del pobre presta al Señor, y él le devolverá el bien que hizo.
18 Corrige a tu hijo mientras haya esperanza, pero no te arrebates hasta hacerlo
morir.
19 El hombre irascible se expone a las multas, si tratas de ayudarlo, empeoras las
cosas.
20 Escucha el consejo y acepta la corrección, y al fin llegarás a ser sabio.
21 Hay muchos proyectos en el corazón del hombre, pero sólo se realiza el designio del
Señor.
22 Lo que se espera de un hombre es la fidelidad y más vale ser pobre que mentiroso.
23 El temor del Señor lleva a la vida, el que se sacia de él pasa la noche sin ser visitado
por el mal.
24 El perezoso hunde su mano en el plato y ni siquiera es capaz de llevársela a la boca.
25 Golpea al insolente, y el simple se hará precavido, reprende al inteligente, y sabrá
entender.
26 El que maltrata a su padre y echa a su madrees un hijo que causa vergüenza y
deshonor.
27 Si dejas, hijo mío, de escuchar la instrucción, te extraviarás lejos de las palabras de
la sabiduría.
28 El testigo infame se burla del derecho, y la boca de los malvados devora la iniquidad.
29 Hay castigos establecidos para los insolentes y golpes, para las espaldas de los
necios.
Proverbios 20
1 El vino es excitante y la bebida turbulenta: el que se embriaga no se hará sabio.
2 Como rugido de león es la furia del rey: el que lo pone fuera de sí se juega la
vida.
3 Es un honor para el hombre evitar las disputas, pero el necio provoca su
estallido.
4 El perezoso no ara en otoño, en la cosecha busca, y no hay nada.
15 Aguas profundas son los designios del corazón humano: el hombre inteligente
sabe extraerlas.
6 Muchos se precian de su fidelidad, pero ¿quién encontrará a un hombre
sincero?
7 El justo camina con integridad, ¡felices sus hijos después de él!
8 Un rey sentado en el tribunal discierne con su mirada toda maldad.
9 ¿Quién puede decir: "Purifiqué mi corazón, estoy limpio de mi pecado"?

10 Dos pesas y dos medidas diferentes son cosas abominables para el Señor.
11 Por su manera de obrar, el niño ya da a conocer si su conducta será
pura y recta.
12 El oído que oye y el ojo que ve: ambas cosas las hizo el Señor.
13 No ames el sueño, para no empobrecerte, abre bien los ojos y te
saciarás de pan.
14 "¡Malo, malo!", dice el comprador, pero apenas sale, se felicita.
15 Hay oro y muchas perlas, pero nada más precioso que una boca sabia.
16 Toma su ropa, porque salió fiador de otro, tómalo a él como prenda,
porque dio su aval a gente extraña.
17 Es agradable al hombre el pan de la mentira, pero después la boca se
le llena de guijarros.
18 Los proyectos se afianzan con el consejo y la guerra se hace con
estrategia.
19 El calumniador descubre los secretos, no tengas nada que ver con un
charlatán.
20 Al que maldice a su padre y a su madre se le apagará la lámpara en
plena oscuridad.
21 Fortuna adquirida rápidamente al comienzo no será bendecida al final.
22 No digas: "Voy a pagar mal con mal", espera en el Señor y él te salvará.
23 El Señor abomina el uso de dos pesas, las balanzas falseadas no son nada
bueno.
24 Del Señor dependen los pasos del hombre:¿cómo puede el hombre
comprender su camino?
25 Es una trampa para el hombre consagrar algo a la ligera y recapacitar
después de hacer un voto.
26 Un rey sabio discierne a los malvados y hace girar la rueda sobre ellos.
27 El espíritu del hombre es una lámpara del Señor, que sondea hasta el fondo
de sus entrañas.
28 La bondad y la fidelidad custodian al rey, y él sostiene su trono por la
justicia.
29 La gloria de los jóvenes es su vigor, y el esplendor de los ancianos, los
cabellos blancos.
30 Las llagas de una herida son un remedio para el mal y los golpes curan
hasta el fondo de las entrañas.
Proverbios 21
1 El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: él lo dirige
hacia donde quiere.
2 Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los
corazones.
3 Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios.
4 Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es
pecado.
5 Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita
acaba en la indigencia.
6 Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte.
7 La rapiña de los malvados los arrastra a ellos mismos, porque se niegan a
practicar el derecho.
8 Tortuoso es el camino del criminal, pero el que es puro obra con rectitud.
9 Más vale habitar en un rincón del techo que compartir la casa con una mujer
pendenciera.
10 El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo.
11 El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia
cuando se instruye al sabio.
12 El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos.
13 El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.
14 Un regalo hecho a escondidas aplaca la ira y un obsequio bajo cuerda, la furia
violenta.
15 Practicar la justicia es una alegría para el justo, pero es una calamidad para los
malhechores.
16 El que se extravía del camino de la prudencia descansará en la Asamblea de
las Sombras.
17 El que ama el placer termina en la indigencia, el que ama el vino y la buena
vida no se enriquecerá.
18 El malvado servirá de rescate por el justo y el traidor, por los hombres rectos.
19 Más vale habitar en un país desierto que con una mujer pendenciera y de mal
genio.
20 En la morada del sabio hay tesoros preciosos y perfume, pero el necio se los
devora
21 El que va tras la justicia y la fidelidad encontrará vida, justicia y honor.
22 El sabio toma por asalto una ciudad de valientes y abate la fuerza en
que ella confiaba.
23 El que guarda su boca y su lengua guarda su vida de las angustias.
24 Insolente se llama al arrogante y altanero que actúa con excesiva
soberbia.
25 El deseo mata al perezoso, porque sus manos se niegan a trabajar.
26 El malvado ambiciona todo el día, pero el justo da sin rehusar jamás.
27 El sacrificio de los malvados es una abominación, ¡cuánto más si se lo
ofrece con infamia! 28 El testigo mentiroso perecerá, pero el hombre que
escucha, siempre podrá hablar. 29 El malvado se muestra atrevido, pero
el que es recto afianza su camino. 30 No hay sabiduría, ni inteligencia, ni
consejo delante del Señor.
31 Se equipa el caballo para el día del combate, pero la victoria
pertenece al Señor.
Proverbios 22
1 Vale más el buen nombre que las muchas riquezas, y ser estimado vale más que
la plata y el oro.

2 El rico y el pobre tienen esto en común: el Señor los hizo a los dos.

3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la


pagan.

4 Premio de la humildad son el temor del Señor, la riqueza, el honor y la vida.

5 Hay espinas y trampas en el camino del hombre tortuoso: el que cuida de sí


mismo se aparta de ellas.
6 Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará
de él.
7 El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor.
8 El que siembra injusticia cosechará desgracias y la vara de su furor lo aniquilará.
9 El hombre generoso será bendecido, porque comparte su pan con el pobre.

10 Echa al insolente y cesará la pelea: no habrá más discordias ni insultos.

11 El que ama la pureza del corazón y habla con gracia, tiene al rey por
amigo.

12 Los ojos del Señor vigilan la ciencia, y él confunde las palabras del traidor.

13 El perezoso dice: "Afuera hay un león, voy a ser ultimado en medio de la


calle".
14 Fosa profunda es la boca de las mujeres ajenas: el que irrita al Señor
caerá en ella.
15 La necedad está adherida al corazón del joven: la vara de la corrección la
alejará de él.
16 El que explota al débil para engrandecerse tendrá que dar al rico y acabará
en la indigencia.
Proverbios 23
12 Abre tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras de la ciencia.
13 No mezquines la corrección a un niño: si lo golpeas con la vara, no morirá.
14 Tú lo golpearás con la vara, y librarás su vida del Abismo.
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón:
16 mis entrañas se regocijarán, cuando tus labios hablen con rectitud.
17 Que tu corazón no envidie a los pecadores, sino que siempre tema al Señor.
18 Así, ciertamente, tendrás un porvenir y tu esperanza no quedará defraudada.
19 Escucha, hijo mío, y te harás sabio, y enderezarás tu corazón por el buen
camino.
22 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea
vieja.
23 Adquiere la verdad y no la vendas, lo mismo que la sabiduría, la instrucción y la
inteligencia.
24 El padre de un justo se llena de gozo, el que tiene un hijo sabio se alegra
por él:
25 ¡que se alegren tu padre y tu madre y se llene de gozo la que te hizo
nacer!
26 Hijo mío, préstame atención y acepta de buena gana mis caminos.
30 Para los que se la pasan bebiendo y van en busca de vino aromatizado.
31 No mires el vino: ¡qué rojo es!¡Cómo centellea en la copa! ¡Cómo fluye
suavemente!
32 Pero al fin muerde como una serpiente y pica como una víbora.
33 Tus ojos verán cosas extrañas, tu corazón hablará sin ton ni son;
34 serás como un hombre acostado en alta mar, acostado en la punta de un
mástil.

35 "Me han golpeado, pero no me dolió; me han pegado, pero no me di


cuenta.
¿Cuándo me despertaré? ¡Volveré a pedir más todavía!".
Proverbios 24
5 Más vale un sabio que un hombre fuerte y un hombre instruido que uno muy
vigoroso,
6 porque la guerra se gana con estrategia y la victoria, con el número de consejeros.
10 Si flaqueas en el día de la adversidad,¡ qué poca fuerza tienes!

11 Libra a los que son arrastrados a la muerte, salva a los que van con pasos
vacilantes al suplicio.

12 Si dices: "¡Este no es asunto mío!",¿no lo tendrá en cuenta el que pesa los


corazones?
Aquel que te observa lo sabrá y retribuirá a cada uno según sus obras.

13 Come miel, hijo mío, porque es buena; la miel de panal es dulce a tu paladar.

14 Ten presente que así es la sabiduría para tu alma: si la encuentras, tendrás un


porvenir y tu esperanza no quedará defraudada.
SEGUNDA COLECCIÓN DE PROVERBIOS SALOMÓNICOS

Como lo indica su título, esta colección fue reunida por los escribas de la
corte de Ezequías, rey de Judá, que reinó entre los años 716 y 687 a. C.
Después de la destrucción de Samaría, este rey promovió una profunda
reforma religiosa y se preocupó por conservar los libros y tradiciones
sagradas de los dos reinos, el de Israel y el de Judá. Entre la actividad
literaria realizada en esa época, está la de los escribas de la corte real,
que coleccionaron estas sentencias transmitidas de generación en
generación por la tradición oral o escrita. Por su forma literaria, dichas
sentencias se asemejan bastante a las de la primera colección
salomónica (10, 1 - 22. 16), si bien son mucho más frecuentes los
proverbios que constan de varios versos, dando así lugar a hermosas
comparaciones. También son más numerosos los consejos de carácter
religioso y moral.
Proverbios 25
1 Estos también son proverbios de Salomón, coleccionados por los hombres
de Ezequías, rey de Judá.
2 Es gloria de Dios mantener oculta una cosa, y gloria de los reyes investigarla.
3 El cielo por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes son
impenetrables.
4 Quita las escorias de la plata, y saldrá un vaso para el orfebre;
5 quita al malvado de la presencia del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des importancia en la presencia del rey ni te pongas en el lugar de los
grandes:
7 más vale que te digan: "Sube aquí", que verte humillado ante un noble.
Lo que han visto tus ojos, 8 no te apresures a llevarlo a juicio;
porque ¿qué harás al final, cuando tu prójimo te cubra de confusión?
9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no reveles el secreto de otro,
10 no sea que te eche en cara el que lo oye y tu infamia sea irreparable.
11 Manzanas de oro con filigranas de plata es la palabra dicha oportunamente.
12 Anillo de oro y collar de oro fino es el sabio que reprende al que sabe escuchar.
13 Como frescura de nieve en tiempo de cosecha es el emisario fiel para aquel que
lo envía: él reconforta el ánimo de su señor.
14 Nubes y viento, pero sin lluvia, es el que se jacta de dar y no da nada.
15 Con mucha paciencia se convence a un magistrado, y una lengua suave quiebra
hasta un hueso.
16 ¿Has encontrado miel? Come lo indispensable, no sea que te hartes y la tengas
que vomitar.
17 Pon tu pie raramente en la casa de tu vecino, no sea que se harte de ti y te
aborrezca.
18 Maza, espada y flecha puntiaguda es el que atestigua falsamente contra su
prójimo.
19 Diente picado, pie que vacila es confiar en el traidor cuando llega la adversidad.
20 Quitar el manto en un día de frío, echar vinagre sobre una llaga es entonar
canciones a un corazón afligido.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber:
22 así acumulas carbones encendidos sobre su cabeza y el Señor te
recompensará.
23 El viento del norte engendra la lluvia y la lengua simuladora, un rostro irritado.
24 Más vale habitar en un rincón del techo que compartir la casa con una mujer
pendenciera.
25 Agua fresca para una garganta reseca es una buena noticia que llega de un país
lejano.
26 Fuente enturbiada y manantial contaminado es el justo que vacila ante el
malvado.
27 No es bueno comer mucha miel ni buscar excesivos honores.
28 Ciudad desmantelada y sin muralla es el hombre que no domina su genio.
Proverbios 26
1 Como nieve en verano y lluvia en la cosecha, así de mal le sienta la gloria al
insensato.
2 Como revolotea el pájaro y vuela la golondrina, así no alcanza una maldición
gratuita.
3 El látigo para el caballo, el freno para el asno, y la vara para las espaldas del
insensato.
4 No respondas al insensato según su necedad, no sea que también tú te asemejes
a él;
5 responde al insensato según su necedad, no sea que pase por sabio a sus
propios ojos.
6 Se mutila los pies, bebe sinsabores, el que envía mensajes por medio de un
necio.
7 Como las piernas vacilantes del rengo, así es un proverbio en boca de los necios.
8 Como sujetar una piedra en la honda, es tributar honores a un insensato.
9 Espina en la mano de un borracho es un proverbio en la boca de los insensatos.
10 Arquero que hiere a todos los que pasan es el que toma a sueldo a un
insensato o a un borracho.
11 Como el perro vuelve sobre su vómito, así el insensato reincide en su
necedad.
12 ¿Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Se puede esperar más
de un necio que de él.
13 El perezoso dice: "¡Hay un león en el camino! ¡Un león por las plazas!".
14 La puerta gira sobre sus bisagras y el perezoso sobre su lecho.
15 El perezoso hunde su mano en el plato y se fatiga de sólo llevarla a la
boca.
16 El perezoso se tiene por más sabio que siete personas que responden
con acierto.
17 Como agarrar de las orejas a un perro suelto, es entrometerse en una
disputa ajena.
18 Como un loco que arroja al azar teas y flechas mortíferas,
19 así es el hombre que engaña a su prójimo y después le dice: "¡No era más que
una broma!".
20 Sin leña se apaga el fuego, y si no hay un detractor se apacigua la pelea.
21 Carbón para las brasas y leña para el fuego es el pendenciero para atizar una
disputa.
22 Las palabras del detractor son como golosinas que bajan hasta el fondo de las
entrañas.
23 Escorias de plata aplicadas a un vaso de barro son los labios melosos con un
corazón maligno.
24 El que odia finge con sus labios, pero alberga engaño en su interior:
25 si adopta un tono amable, no te fíes, porque hay siete abominaciones en su
corazón;
26 el odio se puede ocultar con astucia, pero en la asamblea se descubrirá su
malicia.
27 El que cava una fosa caerá en ella, al que hace rodar una piedra, se le vuelve
encima.
28 La lengua mentirosa detesta a sus víctimas y la boca aduladora causa la ruina.
Proverbios 27
1 No te gloríes del día de mañana, porque no sabes lo que depara cada día.
2 Que te alabe otro, no tu boca, que sea un extraño, no tus propios labios.
3 Pesada es la piedra y también la arena, pero más pesado aún es el despecho de
un necio.
4 Cruel es el furor, agua desbordada la ira, pero ¿quién resistirá a los celos?
5 Más vale una reprensión abierta que un cariño disimulado.
6 Leal es la herida que inflige el amigo, engañosos los besos del enemigo.
7 El hombre satisfecho pisotea un panal de miel, para el hambriento, hasta lo
amargo es dulce.
8 Como pájaro que anda lejos de su nido, así es el hombre que anda lejos de su
hogar.
9 El aceite perfumado alegra el corazón, y la dulzura de un amigo, más que el
propio consejo.
10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre, ni acudas a tu hermano
en el día de tu infortunio: más vale vecino cerca que hermano lejos.
11 Sé sabio, hijo mío, alegra mi corazón, y podré replicar al que me denigra.
12 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y
la pagan.
13 Toma su ropa, porque salió fiador de otro, tómalo a él como prenda, porque
dio su aval a gente extraña.
14 Saludar al prójimo en alta voz, de madrugada, es tenido en cuenta como una
maldición.
15 Gotera incesante en día de lluvia y mujer pendenciera, se asemejan:
16 querer frenarla es como frenar el viento o recoger aceite con la mano.
17 El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el prójimo.
18 El que cuida una higuera comerá de su fruto y el que respeta a su patrón
recibirá honores.
19 Como el rostro se refleja en el agua, así el hombre se mira a sí mismo en los
demás.
20 El Abismo y la Perdición son insaciables, e insaciables son también los ojos del
hombre.
21 Hay un crisol para la plata y un horno para el oro, pero el hombre es apreciado
por su reputación.
22 Aunque machaques al necio en un mortero, entre los granos, con un pisón, su
necedad no se apartará de él.
23 Conoce bien el estado de tus ovejas, presta mucha atención a tus rebaños,
24 porque la riqueza no dura para siempre ni una diadema indefinidamente.
25 Una vez cortada la hierba, aparecido el renuevo y apilado el heno de las
montañas,
26 ten corderos para vestirte, chivos para pagar el precio de un campo,
27 y bastante leche de cabra para alimentarte, para mantener a tu familia y para que
vivan tus servidoras.
Proverbios 28
.
1 El malvado huye sin que nadie lo persiga, pero el justo está seguro como un cachorro
de león.
2 Cuando hay rebelión en un país, son muchos sus jefes; con un hombre inteligente y
experto, reina la estabilidad.
3 Hombre pobre que explota a los débiles es como lluvia torrencial que deja sin pan.
4 Los que abandonan la Ley elogian al malvado, los que la observan se indignan contra
él.
5 Los malvados no entienden lo que es recto, los que buscan al Señor lo entienden
todo.
6 Más vale un pobre que camina con integridad que un rico de caminos tortuosos.
7 El que observa la Ley es un hombre inteligente, el que frecuenta a los libertinos
deshonra a su padre.
8 El que acrecienta su fortuna con usura e interés la acumula para el que se
compadece de los pobres.
9 Si uno aparta su oído para no oír la Ley, hasta su plegaria es una abominación.
10 El que extravía a los rectos por el mal camino caerá él mismo en su propia fosa,
pero los hombres íntegros heredarán la felicidad.
11 El hombre rico se tiene por sabio, pero el pobre inteligente lo conoce a fondo.
12 Cuando triunfan los justos, hay gran fiesta; cuando se imponen los malvados,
todos se esconden.
13 El que encubre sus delitos no prosperará, pero el que los confiesa y abandona,
obtendrá misericordia.
14 Feliz el hombre que siempre teme al Señor, pero el obstinado caerá en la
desgracia.
15 León rugiente y oso hambriento es el malvado que domina a un pueblo débil.
16 Un príncipe sin inteligencia multiplica las extorsiones, pero el que detesta el
lucro prolongará sus días.
17 El hombre cargado con la sangre de otro huirá hasta el sepulcro: ¡que nadie lo
detenga!
18 El que camina con integridad se salvará, el que va tortuosamente por dos
caminos, cae en uno de ellos.
19 El que cultiva su suelo se saciará de pan, el que persigue quimeras se hartará
de pobreza.
20 El hombre sincero será colmado de bendiciones, el que quiere hacerse rico de
golpe no quedará impune.
21 No está bien hacer acepción de personas, pero un hombre se vuelve venal por
un bocado de pan.
22 El malicioso corre detrás de la fortuna, sin saber que le sobrevendrá la
indigencia.
23 El que reprende a otro será al fin más estimado que el hombre de lengua
aduladora.
24 El que despoja a su padre y a su madre y dice: "Esto no es una falta", es
compañero del que destruye.
25 El hombre ambicioso siembra discordias, el que confía en el Señor tendrá
prosperidad.
26 El que se fía de sí mismo es un insensato, el que procede sabiamente se
salvará.
27 El que da al pobre no conocerá la indigencia, pero al que cierra los ojos lo
llenarán de maldiciones.
28 Cuando triunfan los malvados, todos se esconden; cuando desaparecen, se
multiplican los justos.
Proverbios 29
1 El hombre reacio a las reprensiones será destrozado de golpe y sin remedio.
2 Cuando gobiernan los justos, el pueblo se alegra; cuando domina un malvado, el
pueblo gime.
3 El que ama la sabiduría es la alegría de su padre, el que frecuenta prostitutas
dilapida sus bienes.
4 Con el derecho, un rey da estabilidad al país, pero el que lo abruma con
impuestos lo arruina.
5 El hombre que adula a su prójimo le tiende una red bajo sus pies.
6 En el crimen del malvado hay una trampa, pero el justo corre lleno de alegría.
7 El justo se preocupa por la causa de los pobres, pero el malvado es incapaz de
comprender.
8 Los provocadores alborotan la ciudad, pero los sabios calman la efervescencia.
9 Cuando un sabio entra en pleito con un necio, sea que se irrite o se divierta, no
resuelve nada.
10 Los sanguinarios odian al hombre íntegro, pero los rectos buscan su compañía.
11 El insensato da libre curso a su mal humor, pero el sabio lo refrena y apacigua.
12 Si un jefe se deja llevar de habladurías, todos sus servidores se vuelven
malvados.
13 El pobre y el opresor tienen esto en común: el Señor ilumina los ojos de los dos.
14 Si un rey juzga a los pobres conforme a la verdad, su trono estará firme para
siempre.
15 La vara y la reprensión dan sabiduría, pero el joven consentido avergüenza a su
madre.
16 Cuando se multiplican los malvados, aumentan los crímenes, pero los justos
verán su caída.
17 Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias.
18 Cuando no hay visión profética, el pueblo queda sin freno, pero ¡feliz el que
observa la Ley!
19 A un esclavo no se lo corrige con palabras: aunque entienda, no las tiene en
cuenta.
20 ¿Has visto a un hombre que se apura a hablar? Se puede esperar más de un
necio que de él.
21 Si a un esclavo se le consiente desde su infancia, terminará por convertirse en
un rebelde.
22 El hombre irascible siembra discordias, el furibundo multiplica los crímenes.
23 El orgullo lleva al hombre a la humillación, el de espíritu humilde alcanzará
honores.
24 El cómplice de un ladrón se odia a sí mismo: oye la fórmula imprecatoria, pero
no lo denuncia.
25 El miedo tiende al hombre una trampa, pero el que confía en el Señor se pone
a salvo.
26 Muchos buscan el favor del que gobierna, pero el derecho de cada uno viene
del Señor.
27 El hombre inicuo es abominable para los justos, el que sigue el camino recto es
abominable para el malvado.
OTRAS COLECCIONES DE PROVERBIOS

El libro de los Proverbios incluye en su parte final dos


series de sentencias, tomadas de la tradición
sapiencial del Antiguo Oriente. La primera es
atribuida a Agur y la segunda a Lemuel, dos
personajes probablemente imaginarios,
pertenecientes a una tribu del norte de Arabia.
También figuran en esta parte varios proverbios
"numéricos", que llaman la atención sobre las
maravillas de la naturaleza y las costumbres de los
animales.
SENTENCIAS DE AGUR

30 1 Palabras de Agur, hijo de Iaqué, de Masá.


Oráculo de este gran hombre: ¡Me he fatigado, Dios, me he fatigado, Dios, y estoy
exhausto!
2 Sí, soy demasiado torpe para ser un hombre y no tengo la inteligencia de un ser
humano;
3 nunca aprendí la sabiduría, ¡y qué puedo saber de la ciencia del Santo!
4 ¿Quién subió a los cielos y descendió?¿Quién recogió el viento en sus puños?
¿Quién contuvo las aguas en su manto?¿Quién estableció los confines de la
tierra?
¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?
5 Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en
él.
6 No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por
mentiroso.
7 Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera:
8 aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la
ración necesaria,
9 no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: "¿Quién es el Señor?",
o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.

10 No denigres a un servidor delante de su patrón ,no sea que él te maldiga y


cargues con la culpa.

11 Hay cierta clase de gente que maldice a su padre y no bendice a su madre,


12 gente que se considera pura y no se ha lavado de su inmundicia.

13 ¡Qué altaneros son los ojos de esa gente, cuánto desdén hay en sus miradas!
14 Sus dientes son espadas y sus mandíbulas, cuchillos,
para devorar a los desvalidos de la tierra y a los más pobres entre los hombres.
PROVERBIOS NUMÉRICOS

15 La sanguijuela tiene dos hijas: "¡Dame!" y "¡Dame!".


Hay tres cosas insaciables y cuatro que nunca dicen: "¡Basta!":
16 el Abismo y el vientre estéril, la tierra, que no se sacia de agua, y el fuego, que
nunca dice: "¡Basta!".

17 Al ojo que se burla de su padre y desprecia la vejez de su madre,


lo vaciarán los cuervos del torrente y lo devorarán los aguiluchos.

18 Hay tres cosas que me superan y cuatro que no comprendo:


19 el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca,
el camino de la nave en alta mar y el camino del hombre en una joven.

20 Esta es la conducta de la mujer adúltera: come, se limpia la boca y exclama:


"¡No hice nada malo!".

21 Por tres cosas tiembla la tierra y hay cuatro que no puede soportar:
22 un esclavo que llega a rey, un tonto que se harta de pan,
23 una mujer odiada que encuentra marido y una esclava que hereda a su señora.
24 Hay cuatro seres, lo más pequeños de la tierra, que son sabios entre los sabios:
25 las hormigas, pueblo sin fuerza, que aseguran sus provisiones en verano;
26 los damanes, pueblo sin poder, que instalan sus casas en la roca;
27 las langostas, que no tienen rey, pero avanzan todas en escuadrones;
28 la lagartija, que puedes agarrar con la mano, pero habita en los palacios de los
reyes.
29 Hay tres cosas de paso majestuoso y cuatro que caminan con elegancia:
30 el león, el más fuerte entre los animales, que no retrocede ante nada;
31 el gallo vigoroso, o el chivo, y el rey al frente de su regimiento.
32 Si fuiste tan tonto que te exaltaste a ti mismo y luego reflexionaste, tápate bien
la boca,
33 porque apretando la leche se saca manteca, apretando la nariz se saca sangre
y apretando la ira se saca una disputa.
Proverbios 31
SENTENCIAS DE LEMUEL

1 Palabras de Lemuel, rey de Masá, que le inculcó su madre:


2 ¡No, hijo mío! ¡No, hijo de mis entrañas!¡No, hijo de mis votos!
3 No entregues tu vigor a las mujeres, ni tu vida a las que corrompen a los
reyes.
4 No es propio de los reyes, Lemuel, no es propio de los reyes beber vino, ni de
los príncipes desear bebidas fuertes,
5 no sea que por beber se olviden de los decretos y traicionen la causa de los
desvalidos.
6 Den bebida fuerte al que va a perecer y vino al que está sumido en la
amargura:
7 que beba y se olvide de su miseria y no se acuerde más de su desgracia.
8 Abre tu boca en favor del mudo y en defensa de todos los desamparados;
9 abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del desvalido y del pobre.
poema alfabético: elogio de la buena
ama de casa

Un famoso poema alfabético sirve de


broche de oro a este Libro sapiencial. En él
se describe y enaltece a la mujer ideal, en
su condición de esposa, de madre y de ama
de casa hábil y previsora. Por encima de
todas sus cualidades sobresale el "temor
del Señor" (v. 30), que es "el comienzo de la
sabiduría" (1. 7; 9. 10).
Bet 11 El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación.

Guímel 12 Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida.

Dálet 13 Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos.

He 14 Es como los barcos mercantes: trae sus provisiones desde lejos.

Vau 15 Se levanta cuando aún es de noche, distribuye la comida a su familia y las


tareas a sus servidoras.
Zain 16 Tiene en vista un campo, y lo adquiere, con el fruto de sus manos planta
una viña.
Jet 17 Ciñe vigorosamente su cintura y fortalece sus brazos para el trabajo.
Tet 18 Ve con agrado que sus negocios prosperan, su lámpara no se apaga por
la noche.

Iod 19 Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso.

Caf 20 Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente.

Lámed 21 No teme por su casa cuando nieva, porque toda su familia tiene la
ropa forrada.
Mem 22 Ella misma se hace sus mantas, y sus vestidos son de lino fino y
púrpura.
Nun 23 Su marido es respetado en la puerta de la ciudad, cuando se sienta
entre los ancianos del lugar.
Sámec 24 Confecciona telas finas y las vende, y provee de cinturones a los
comerciantes.
Ain 25 Está revestida de fortaleza y dignidad, y afronta confiada el porvenir.

Pe 26 Abre su boca con sabiduría y hay en sus labios una enseñanza fiel.

Sade 27 Vigila la marcha de su casa y no come el pan ociosamente.

Cof 28 Sus hijos se levantan y la felicitan, y también su marido la elogia:


Res 29 "¡Muchas mujeres han dado pruebas de entereza, pero tú las superas
a todas!".
Sin 30 Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al
Señor merece ser alabada.
Tau 31 Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben
públicamente.
Os he brindado la segunda parte y final de los
Proverbios, los cuales tienen como fundamento
las Sagradas Escrituras, con un arraigo muy
profundo sobre el pensar del Rey Salomón, hijo
de David.
Meditad el contenido de ellos porque éste nos
sirve como guía por el largo transitar de nuestra
vida.

Francisco Martínez Arias

Abril 2008
Salomón y la Reina de Java

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