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MI MASCOTA

Mis padres no me dejan tener un perro, por eso he


adoptado como mascota a Chíspi, el perro de mi tía.
Chíspi, es un pequinés de cinco años. Es muy
inteligente, y sabe pedir muchas cosas: si coge con
la boca el cuenco del pienso y lo golpea contra el
suelo, te está pidiendo que se lo llenes, lo mismo
hace si quiere agua. Si se pone en el sol que entra
por la ventana y ladra, es que quiere que le pongas
su alfombra al sol para tumbarse. Con la pata rasca
la estufa cuando tiene frío, y cuando ladra mirando
su correa, está pidiendo ir a la calle.