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resulta, a la inversa, de la desdel valor, la transdesconstruccion

de
la
truccion,
o el gasto, y que se burla de la necesidad
gresin
natural. Estas dos nociones de riqueza son inconciliables, y tal vez hasta es posible que se excluyan
una a la otra: es inutil ensayar acrobaticas transferencias. La "economia del sacrificio" segfm Bataillc, o el intercambio simbolico, son excluyentes de
la economia politica (y de su critica, de la que no es
mas que su forma acabada).
Ahora bien, es justo devolver a la economia politica lo que le pertenece: el concepto de trabajo le
es consustancial; por esta razn no puede ser revertido a ningun otro campo de analisis, y menos
adn volver a ser el objeto de una ciencia quepretenderia ser la superacion de la economia politica.
"Trabajo del signo", "espacio productivo intertextual", etc., son, pues, metaforas ambiguas; entre
valor y no-valor es preciso elegir. El trabajo corresponde definitivamente a la esfera del valor y por
esta razon debe ser sometido, en Marx (asi corno
los conceptos de produccion, fuerza productiva,
etc.), a una critica radical, como concepto ideolgico.

queza simbdlica que

oportuno, en consecuencia, generalizarlo a


otras partes, con todas sus ambigiiedades, como
concepto revolucionario.
Las citas de Marx a las que _]. Kristeva se remite
no poseen en absoluto el sentido que ella les da:
esa gnesis de la riqueza por combinacin genital
del trabajo/padre con la tierra/madre repite un
se
esquema productivo/reproductivo "normal":
No

es

hace el

amor

metafora

para tener

hijos,

corresponde
productora y de ningun

no

por

placer.

La

sexualidad genital remodo a un gasto del

a una

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