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Revista Demos Participativa, Vol. 1, Num. 1, Septiembre 2008

Revista Demos Participativa, Vol. 1, Num. 1, Septiembre 2008

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Primera Edición

El Grupo de Estudios de Democracia Participativa de la Asociación Civil Mariano Moreno presenta el Número 1, Vol 1, Edición 2008 de la Revista Académica Demos Participativa.

Contiene ponencias y trabajos de investigación tanto de los miembros de la Asociación Civil Mariano Moreno como de más de 30 ponentes que participaron durante los Ágoras de las Jornadas “Democracia, 25 años después. Reflexiones y Desafíos para una Ciudadanía Participativa”, 2008.

El Comité Editorial está compuesto por:
Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Rodrigo Borges y Ramiro Álvarez.

El Consejo Asesor Internacional se forma por:

Félix Sánchez, Profesor Titular, PUCSP, San Pablo, Brasil; Raúl Pont, Mº Ciencia Política, Porto Alegre Brasil; Dennis Rodgers, Investigador, London Economics School, Londres, Gran Bretaña; Leonardo Avritzer, Investigador, Belo Horizonte, Programa Democracia Participativa UFBH, Brasil; Yves Cabannes, PGU-ALC, UN HABITA, UNDP; Alfredo Gugliano, Investigador, Universidad Federal de Pelotas, Brasil.

El Consejo Asesor Nacional:

Arturo Fernández, Universidad Nacional General San Martín; Tomás Varnagy, Universidad de Buenos Aires; Virginia González Gass, Colegio Nacional de Buenos Aires; Enrique Peruzzotti, Universidad Di Tela; Pablo Slavin, Universidad Nacional de Mar del Plata; María José Lubertino, Universidad de Buenos Aires

Los Ejes de debate de la Revista son los siguientes:

Reflexiones sobre las nuevas Democracias Latinoamericanas
Aportes de la Participación en los nuevos escenarios de la Democracia
(De) Construcción de experiencias participativas en las nuevas Democracias Participativas

Año 1, Volumen 1, Número 1, Septiembre de 2008
“Democracia 25 años después. Reflexiones y desafíos para una ciudadanía participativa”
Escriben:
Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Andrea Maynard, Nicolás Juncal, Sylvia Ruiz Moreno, Ricardo Jesús Laleff Ilief, Carolina Zarzuri, Pablo Balcedo, Antonio F. Gomez Cavallini, Lorena P. Schefer, Ignacio Moretti, Leandro Rossi, Mariana Isabel Pereira, Sabrina Mary, Magdalena López, Analía de Ariño, Juan Manuel Maberti, Ema Graziani, Alberto Ascione, Luciana Lopardo, María José García Montaldo, Cristina Zurutuza, Guillermina Moreno, Maria Rosa Avila, Alejandro del Valle, Alejandra Salinas, María Esther Martínez Villarroel, María Carolina Tiraboschi Ferro, Gisela Signorelli, Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque, Pablo Caballero (Filatina), Paula García Comas, Red Sin Fronteras, Nurit Ana Shalom (Expoacción Itinerante Los Jóvenes y sus derechos), Gonzalo Sarría Bravo.

Solicitar a:

info@asociacionmoreno.com.ar
Primera Edición

El Grupo de Estudios de Democracia Participativa de la Asociación Civil Mariano Moreno presenta el Número 1, Vol 1, Edición 2008 de la Revista Académica Demos Participativa.

Contiene ponencias y trabajos de investigación tanto de los miembros de la Asociación Civil Mariano Moreno como de más de 30 ponentes que participaron durante los Ágoras de las Jornadas “Democracia, 25 años después. Reflexiones y Desafíos para una Ciudadanía Participativa”, 2008.

El Comité Editorial está compuesto por:
Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Rodrigo Borges y Ramiro Álvarez.

El Consejo Asesor Internacional se forma por:

Félix Sánchez, Profesor Titular, PUCSP, San Pablo, Brasil; Raúl Pont, Mº Ciencia Política, Porto Alegre Brasil; Dennis Rodgers, Investigador, London Economics School, Londres, Gran Bretaña; Leonardo Avritzer, Investigador, Belo Horizonte, Programa Democracia Participativa UFBH, Brasil; Yves Cabannes, PGU-ALC, UN HABITA, UNDP; Alfredo Gugliano, Investigador, Universidad Federal de Pelotas, Brasil.

El Consejo Asesor Nacional:

Arturo Fernández, Universidad Nacional General San Martín; Tomás Varnagy, Universidad de Buenos Aires; Virginia González Gass, Colegio Nacional de Buenos Aires; Enrique Peruzzotti, Universidad Di Tela; Pablo Slavin, Universidad Nacional de Mar del Plata; María José Lubertino, Universidad de Buenos Aires

Los Ejes de debate de la Revista son los siguientes:

Reflexiones sobre las nuevas Democracias Latinoamericanas
Aportes de la Participación en los nuevos escenarios de la Democracia
(De) Construcción de experiencias participativas en las nuevas Democracias Participativas

Año 1, Volumen 1, Número 1, Septiembre de 2008
“Democracia 25 años después. Reflexiones y desafíos para una ciudadanía participativa”
Escriben:
Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Andrea Maynard, Nicolás Juncal, Sylvia Ruiz Moreno, Ricardo Jesús Laleff Ilief, Carolina Zarzuri, Pablo Balcedo, Antonio F. Gomez Cavallini, Lorena P. Schefer, Ignacio Moretti, Leandro Rossi, Mariana Isabel Pereira, Sabrina Mary, Magdalena López, Analía de Ariño, Juan Manuel Maberti, Ema Graziani, Alberto Ascione, Luciana Lopardo, María José García Montaldo, Cristina Zurutuza, Guillermina Moreno, Maria Rosa Avila, Alejandro del Valle, Alejandra Salinas, María Esther Martínez Villarroel, María Carolina Tiraboschi Ferro, Gisela Signorelli, Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque, Pablo Caballero (Filatina), Paula García Comas, Red Sin Fronteras, Nurit Ana Shalom (Expoacción Itinerante Los Jóvenes y sus derechos), Gonzalo Sarría Bravo.

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Demos Participativa

DEMOS PARTICIPATIVA
Revista de las Jornadas de Democracia Participativa
Publicación de la Asociación Civil Mariano Moreno Producido por el Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa

23 de Septiembre Día Nacional del Politólogo/a En memoria del Dr. Mariano Moreno

1 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después
Asociación Civil Mariano Moreno Comisión Directiva Presidenta: Estefanía Soledad Otero Vicepresidenta: Elisa Bin Secretaria: Andrea Maynard Tesorera: Adriana de Lucio Vocales: Nicolás Juncal y Mariano Lebret Revisores de Cuentas: Rodrigo Borges y Jorge Baletto Consejo Académico: Alejandro Belmonte, Ricardo Romero y Sylvia Ruiz Moreno. Revista Demos Participativa Comité Editorial: Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Rodrigo Borges y Ramiro Álvarez. Consejo Asesor Internacional:
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Félix Sánchez, Profesor Titular, PUCSP, San Pablo, Brasil. Raúl Pont, Mº Ciencia Política, Porto Alegre Brasil Dennis Rodgers, Investigador, London Economics School, Londres, Gran Bretaña. Leonardo Avritzer, Investigador, Belo Horizonte, Programa Democracia Participativa, UFBH, Brasil. Yves Cabannes, PGU-ALC, UN HABITA, UNDP. Alfredo Gugliano, Investigador, Universidad Federal de Pelotas, Brasil.

Consejo Asesor Nacional:
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Arturo Fernández, Universidad Nacional General San Martín. Tomás Varnagy, Universidad de Buenos Aires Virginia González Gass, Colegio Nacional de Buenos Aires Enrique Peruzzotti, Universidad Di Tela. Pablo Slavin, Universidad Nacional de Mar del Plata. María José Lubertino, Universidad de Buenos Aires

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 2

Demos Participativa

DEMOS PARTICIPATIVA
Revista de las Jornadas de Democracia Participativa
Publicación de la Asociación Civil Mariano Moreno Producido por el Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa 23 de Septiembre Día Nacional del Politólogo/a En memoria del Dr. Mariano Moreno

Comité Editorial: Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Rodrigo Borges y Ramiro Álvarez. Consejo Asesor Internacional Félix Sánchez, Raúl Pont, Dennis Rodgers, Leonardo Avritzer, Yves Cabannes, Alfredo Gugliano Consejo Asesor Nacional Arturo Fernández, Tomás Varnagy, Virginia González Gass, Enrique Peruzzotti, Pablo Slavin, María José Lubertino

Año 1, Volumen 1, Número 1, Septiembre de 2008 “Democracia 25 años después. Reflexiones y desafíos para una ciudadanía participativa” Escriben

Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Andrea Maynard, Nicolás Juncal, Sylvia Ruiz Moreno, Elisa Bin, Amilcar Cervellino, Ricardo Jesús Laleff Ilief, Carolina Zarzuri, Pablo Balcedo, Antonio F. Gomez Cavallini, Lorena P. Schefer, Ignacio Moretti, Leandro Rossi, Mariana Isabel Pereira, Sabrina Mary, Magdalena López, Analía de Ariño, Juan Manuel Maberti, Ema Graziani, Alberto Ascione, Luciana Lopardo, María José García Montaldo, Cristina Zurutuza, Guillermina Moreno, Maria Rosa Avila, Alejandro del Valle, Alejandra Salinas, María Esther Martínez Villarroel, María Carolina Tiraboschi Ferro, Gisela Signorelli, Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque, Pablo Luis Caballero, Paula García Comas, Héctor Shalom, Gonzalo Sarría Bravo.

3 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

DEMOS PARTICIPATIVA
Revista de las Jornadas sobre Democracia Participativa
Publicación de la Asociación Civil Mariano Moreno Producido por el Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa
Comité Editorial: Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Rodrigo Borges y Ramiro Álvarez. Consejo Asesor Internacional Félix Sánchez, Raúl Pont, Dennis Rodgers, Leonardo Avritzer, Yves Cabannes, Alfredo Gugliano Consejo Asesor Nacional Arturo Fernández, Tomás Varnagy, Virginia González Gass, Enrique Peruzzotti, Pablo Slavin, María José Lubertino

Escriben:

Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Andrea Maynard, Nicolás Juncal, Sylvia Ruiz Moreno, Elisa Bin, Amilcar Cervellino, Ricardo Jesús Laleff Ilief, Carolina Zarzuri, Pablo Balcedo, Antonio F. Gomez Cavallini, Lorena P. Schefer, Ignacio Moretti, Leandro Rossi, Mariana Isabel Pereira, Sabrina Mary, Magdalena López, Analía de Ariño, Juan Manuel Maberti, Ema Graziani, Alberto Ascione, Luciana Lopardo, María José García Montaldo, Cristina Zurutuza, Guillermina Moreno, Maria Rosa Avila, Alejandro del Valle, Alejandra Salinas, María Esther Martínez Villarroel, María Carolina Tiraboschi Ferro, Gisela Signorelli, Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque, Pablo Luis Caballero, Paula García Comas, Héctor Shalom, Gonzalo Sarría Bravo.

Año 1, Volumen 1, Número 1, Septiembre de 2008 “Democracia, 25 años después. Reflexiones y desafíos para una ciudadanía participativa”

Copyright © 2008, Asociación Civil Mariano Moreno Miralla 1310 1º 2, Cap. Fed. C. P.: 1440 Tel. (011) 15 - 3158 - 3563 Email: asociacionmoreno@yahoo.com.ar web: www.asociacionmoreno.com.ar www.asociacionmoreno.blogspot.com

Queda hecho el depósito que marca la Ley Nº 11.723 1º edición, septiembre 2008 Impreso en la Argentina – Printed in Argentine
Ediciones de la Red Argentina de Ciencia Política- Asociación Civil Mariano Moreno Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, óptico de grabación o de fotocopia sin permiso previo del Editor.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 4

Demos Participativa

En memoria de Juan Carlos Portantiero

5 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 6

Demos Participativa Editorial
Estefanía Soledad Otero*
“…mis discursos no llevan otro fin que excitar los de aquellos que poseen grandes conocimientos…” Mariano Moreno. Sobre las miras del Congreso, 1810

La decisión de querer encarar Demos Participativa estuvo relacionada a constituir un espacio de reflexión y debate acerca de las temáticas teóricas y prácticas que se desarrollen en los Ágoras así como en los Paneles de Invitados Especiales de las Jornadas sobre Democracia Participativa y, además, la difusión de las actividades que realice la Asociación Civil Mariano Moreno, de ahora en más. Esta iniciativa fue impulsada gracias al crecimiento y madurez que tuvimos este año, cuando decidimos cristalizar en una Asociación Civil los siente años consecutivos de existencia de la Red Argentina de Ciencia Política, con la intención de fortalecer aún más la construcción y producción de investigaciones y demás tareas en pos de contribuir a la Ciencia Política en la Argentina. Teniendo en cuenta la perspectiva de una Organización de la Sociedad Civil, pensamos que práctica social cotidiana y los momentos de análisis y academicismo forman parte de un mismo camino a seguir. La Ciencia Política nos permite estudiar críticamente la Política, y la Política nos enseña que no hay predicción posible ni aporte serio sin la primera. En este sentido, realizamos nuestra profesión teniendo en cuenta un horizonte ideal, a partir del cual se basan nuestras convicciones: la Democracia Participativa como proyecto superador a una situación actual compleja y rebuscada. La Democracia Participativa es la forma de vida que apunta a una mayor vinculación entre la Sociedad Civil y el Estado. Y de esta forma, asegurar entre todos/as y para todos/as la igualdad y la libertad. Entendemos que Mariano Moreno nos brinda los lineamientos indispensables para pensar la Política y la Sociedad. Creemos que Mariano Moreno fue el primer politólogo en reflexionar acerca de todos los aspectos generales: economía, cultura, educación, política, sociedad, etc. Y en su honor, es que decidimos darle nombre a nuestra Asociación, reivindicando el derecho que tiene Moreno de ser el Primer Arquitecto de la Nación Argentina. Demos Participativa no hubiera salido a la luz sin los aportes de todos/as los que formamos parte de la Asociación, tanto de la Comisión Directiva y Revisora como del Consejo Académico. Dar las gracias a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica por habernos otorgado nuestro primer Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica para el presente evento. La mejora en la calidad de los materiales (servicios, publicaciones y difusión) estuvo basada allí. Gracias a la Secretaría de la Gestión Pública del Gobierno de la Nación por su amable atención en servirnos el hermoso edificio para realizar las Jornadas, así como agradecerle al Dr. Juan Manuel Abal Medina por su calidez en brindarnos su apoyo y ofrecernos su libro. Y a su Jefe de Gabinete, Marcelo Bufacchi, con quien coordinamos la puesta en marcha de estas Jornadas. Sumamos nuestro agradecimiento a la Secretaría de Cultura de la Nación, en especial a su Secretario el Dr. José Nun, un pionero en el concepto de democracia participativa. A su vez, sumamos a los reconocimientos al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, que con su Presidente la Dra. María José Lubertino trabajamos por la diversidad de ideas y el pluralismo político. Son importantes los reconocimientos institucionales recibidos por la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA; el Instituto de Investigaciones Jurídicas Carlos Nino de la Facultad de Derecho de la UNMdP y el Colegio Nacional de Buenos Aires.

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Presidenta Asociación Civil Mariano Moreno. Estudiante de Ciencia Política UBA.

7 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después
También el apoyo del Consejo Académico de las Jornadas, los señores Arturo Fernández, Tomás Varnagy, Enrique Peruzotti, Virginia González Gass, Pablo Slavin y María José Lubertino, gracias. Gracias a todos/as los/as Invitados/as Especiales que estuvieron presentes en los Paneles, nos deleitan con su experiencia y sabiduría. Así como a los/as Ponentes: nuestra más profunda admiración por el trabajo y esfuerzo en construir una Ciencia mejor, incluso a los que recién comienzan. A los y las ciudadanas que con su práctica y lucha cotidiana construyen no sólo nuestro objeto de conocimiento, sino también nuestra esperanza de una sociedad mejor. Estas Jornadas se hacen con el esfuerzo militante de sus miembros, que desde sus distintas funciones, aportan su grano de arena para esta utopía. Junto a Elisa Bin, Andrea Maynard, Adriana de Lucio, Nicolás Juncal, Jorge Baletto, Rodrigo Borges y Mariano Lebret, ahora estamos a cargo de conducir la Asociación Civil Mariano Moreno. Seguramente los consejos de Ricardo Romero, Sylvia Ruiz Moreno y Alejandro Belmonte nos orientarán en el camino. Por último, agradecer en lo personal a mis padres Roberto y Marta, mis dos hermanas mayores Ludmila y Rocío, y mis cuñados Flavio y Martín, que me apoyan día tras día para que mis sueños tomen el rumbo correcto y puedan suceder. Y sobre todo, dedicar todas mis esperanzas y esfuerzo de construir una sociedad mejor, a mi sobrinita Zoe Berenice, que con su carita inspira y nos hace ilusionar con vivir una Argentina futura democrática y participativa. Hasta la próxima.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 8

Demos Participativa Presentación
Ricardo Romero*
“…Se trata de un ámbito de participación plural, abierto a todos/as aquellos que compartan los principios democráticos y la idea de una ciencia política, y disciplinas afines, comprometida con su sociedad y época…” Asociación Civil Mariano Moreno. Declaración de Principios

Con la Revista Demos Participativa se abre un nuevo espacio que se suma a la labor de seis años de historia, marcadas por una secuencia de actividades que marcan la vida de un grupo de personas que nos propusimos aportar una propuesta política para nuestro país, cuando en plena crisis de nuestra república se cuestionaban las instituciones democráticas, nosotros salíamos a pensar conceptualmente el gobierno del pueblo. Así, en Mariano Moreno encontramos la inspiración juvenil y revolucionaria para la construcción de nuestra nación, nos sentimos comprometidos con nuestra sociedad, tanto como él, porque sabemos que el futuro depende de nuestras acciones presentes. Por eso, impulsamos la Democracia Participativa, como práctica posible, como utopía en marcha, donde los logros de Porto Alegre nos dan las herramientas y convicciones para luchar por el Gobierno del Pueblo. En un lustro, tuvimos el apoyo de distintos referentes que teorizan o practican la Democracia Participativa. Desde Raúl Pont, mentor del Presupuesto Participativo, pasando por Felix Sanchez, Alfredo Gugliano, Eduardo Mancuso, Luciano Fedozzi, Marco Rodrigues, Ives Cabbanes; a quienes no podemos dejar de agradecer. También tuvimos el respaldo incondicional de nuestros profesores, como Arturo Fernández y Tomás Varnagy, que nos reconocieron como un pensamiento politológico real, y que hoy es aceptado por la comunidad académica, por lo que nuestra gratitud es incalculable. A su vez, se haría interminable la lista personas que colaboraron a lo largo de estos años con nuestras actividades, y que seguramente quedaron registradas en nuestras publicaciones, blogs, páginas, fotos y recuerdos. A todos/as ellas esperamos seguir construyendo esa Democracia que queremos. De hecho, personalmente me toca asumir una responsabilidad en el Estado, lo que me deja sólo en un rol de colaboración académica. Pero estoy seguro que las raíces echadas permitirán a los y las que continúen con esta labor, alcanzar los sueños que marcaron el camino de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, ahora cristalizada en la Asociación Civil Mariano Moreno. Una trayectoria que encuentra un punto inflexión para su historia: su primer subsidio, que es casi la consolidación de un trabajo cotidiano y el desafío a hacer las cosas mejor. Para éstas VII Jornadas de Democracia Participativa lanzamos la Revista Demos Participativa que con una frecuencia semestral se propone difundir la producción académica generada por éste evento. Este número, compila las ponencias presentadas a esta edición. La primer sección de la Revista contiene los trabajos del Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa que analizan diversos aspectos de la Democracia Participativa, desde la aplicación comparativa de Buenos Aires y Rosario, o analizando tanto una aplicación de nivel nacional, como el Beagle, hasta una experiencia de caso barrial. A su vez, encontraremos reflexiones teóricas que impulsan a mejorar la práctica participativa. Estos son los trabajos de Ricardo Romero, Estefanía Soledad Otero, Andrea Maynard, Nicolás Juncal, Sylvia Ruiz Moreno, Elisa Bin y Amilcar Cervellino. En tanto que las secciones siguientes abarcan las ponencias presentadas en los tres ejes propuestos para las Jornadas: 1) Reflexiones sobre las nuevas Democracia Latinoamericanas; 2) Aportes de la Participación a los nuevos escenarios de la Democracia; 3) (De) Construcción de experiencias participativas en las nuevas Democracias.

Director del Observatorio Local de Democracia Participativa y Miembro Fundador de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno. Actualmente participante del Consejo Académico de la Asociación Civil Mariano Moreno.

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Democracia 25 años después
Quienes escriben son: Ricardo Jesús Laleff Ilief, Carolina Zarzuri, Pablo Balcedo, Antonio F. Gomez Cavallini, Lorena P. Schefer, Ignacio Moretti, Leandro Rossi, Mariana Isabel Pereira, Sabrina Mary, Magdalena López, Analía de Ariño, Juan Manuel Maberti, Ema Graziani, Alberto Ascione, Luciana Lopardo, María José García Montaldo, Cristina Zurutuza, Guillermina Moreno, Maria Rosa Avila, Alejandro del Valle, Alejandra Salinas, María Esther Martínez Villarroel, María Carolina Tiraboschi Ferro, Gisela Signorelli, Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque, Pablo Luis Caballero, Paula García Comas, Héctor Shalom y Gonzalo Sarría Bravo. Todos/as aportaron diversos enfoques, visiones, reflexiones y aportes a la comprensión de la Democracia Participativa como práctica cotidiana en el continente y como proyecto político del futuro. Obviamente agradecemos el esfuerzo y la confianza de sumarse a esta tarea, sin su aporte esta publicación no hubiese sido posible. Esperamos que esta iniciativa continúe que la Revista Demos Participativa se convierta en una referencia para la Democracia Participativa en Argentina. En ese camino seguiremos trabajando.

Son muchos los desafíos, son muchas las ganas, son muchos los proyectos; que de seguro, nos harán camino al andar...

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Demos Participativa

Grupo de Estudios Sobre Democracia Participativa

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Democracia 25 años después

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Demos Participativa Presupuesto Participativo en Argentina Visiones sobre la aplicación en Rosario y Buenos Aires*
Ricardo Romero*

Crisis y reorientación de la gestión A partir de la crisis de diciembre de 2001, los principales centros urbanos del país, comenzaron a desarrollar mecanismos participativos como medio de recuperar superarla. Así, encontramos experiencias de Presupuesto Participativo en ciudades como Buenos Aires, Rosario, La Plata, Córdoba, Río Cuarto, Bariloche, Campana, entre otras ciudades. Se tomo esta práctica de gestión participativa, se implementa en la Ciudad de Porto Alegre desde 1989 y en más de 200 ciudades de Brasil; inclusive a escala provincial, se aplica con resultados satisfactorios en los Estados de Acre y Matto Grosso do Sul. A su vez, a nivel internacional, encontramos experiencias en ciudades de España, Francia, Colombia, Canadá y Estados Unidos. El Presupuesto Participativo se contrapone como una práctica alternativa al avance arrollador del neoliberalismo, que frente a la visión mercantilista convoca a la ciudadanía a discutir y elaborar las prioridades presupuestarias de la gestión pública. A través de diversas instancias participativas, como asambleas, foros, comisiones, etc, y de alcances consultivos, deliberativos e incluso resolutivos en el presupuesto, se marca un cambio de objetivos respecto a los lineamientos del Consenso de Washington. Conceptualización del Presupuesto Participativo Podemos afirmar que: Es preciso comprender que el Presupuesto Participativo no es un sistema sino un proceso. Se trata de una construcción colectiva que se va desarrollando en cada lugar a partir de sus particularidades políticas y sociales, que puede tener avances y retrocesos, éxitos y fracasos. Por lo tanto, no se puede implementar a partir de la copia de un modelo. Cada experiencia debe construir su propia metodología participativa. En este sentido, la forma de aplicación del Presupuesto Participativo depende de los objetivos que se tengan en el proceso de gestión como Base Política del desarrollo del mismo. Por otra parte, es importante comprender la Base Social en la que se quiere desarrollar el Presupuesto Participativo, teniendo presente el grado de participación existente, que fijaría puntos de partidas desde donde y cómo generar participación. Por último, la Base Institucional es un límite a tener presente, básicamente en lo que se refiere a los procedimientos legales, institucionales y administrativos del diseño del Presupuesto Participativo. En síntesis: • A nivel institucional: Cabe destacar que las nuevas constituciones rescatan la idea de Democracia Participativa, incorporando institutos con Consulta y Decisión. Estos preceptos deben estar radicalizados en las propuestas de participación que se generen y propongan. • A nivel social: La implementación del Presupuesto Participativo dependerá en gran medida de la capacidad de potenciar las formas elementales de participación comunitaria a través de clubes, sociedades de fomento, cooperadoras escolares, etc. Es imprescindible impulsar una Sociedad activa con capacidad de autoorganización. • A nivel política: Por un lado, el compromiso del partido de gobierno con la dinámica participativa es de suma importancia para apuntalar el proceso del Presupuesto Participativo. A su vez, el PP dinamiza la relación entre gobierno y oposición en la
Trabajo preliminar presentado en la “Conferencia Mundial sobre Desarrollo de Ciudades: Innovación democrática y transformación social para ciudades inclusivas en el siglo 21”, Porto Alegre, Brasil, Enero, 2008. * Politólogo. Orientado en Estado, Administración y Políticas Públicas. UBA. Diploma Superior en Economía Brasileña. UNSAM. Maestría en Historia Económica y de las Políticas Económicas. IIHES-FCE-UBA. Doctorando en Ciencia Política. UNSAM. Profesor Titular Colegio Nacional de Buenos Aires.
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Democracia 25 años después
medida que puede contribuir a fortalecer la obra de gobierno que es consensuada por la población. Y siguiendo la línea de Tarso Genro (2001, p. 18) si se quiere radicalizar la democracia, se deben seguir ciertos principios básicos como: generar un espacio de deliberación, estructuras directas de participación, mecanismos de consultas periódicas, un sistema control y un ámbito permanente de elaboración del Presupuesto. Implementación en la Ciudad de Buenos Aires En Buenos Aires, luego del aluvión asambleario citado del verano de 2002, el Gobierno de la Ciudad implementó el Presupuesto Participativo para relegitimar su gestión. De esta manera, se elevó a categoría de Secretaría el área de Descentralización y Participación Ciudadana, que quedó a cargo del, en es entonces, Legislador Ariel Schifrin, quien estableció las pautas para la instrumentalización de los mecanismos participativos. En primer término se desarrolló el Plan Piloto de Prioridades Presupuestarias 2002, en el cual los vecinos y vecinas, a partir de partidas ya asignadas para desramado y veredas, determinaban dónde debían ejecutarse esas partidas. Se llevaron a cabo 16 Plenarios, uno por cada CGP, donde participaron 4500 vecinos y vecinas y se cumplieron el 80% de las 338 prioridades. En ese mismo semestre se desarrolló el Plan Piloto de Presupuesto Participativo 2003, en esa oportunidad, los vecinos generaron acciones de gobierno, que fueron priorizadas e incorporadas como anexo a la Ley de Presupuesto 2003. Esta vez se desarrolló en 43 Foros de escala barrial, con 4500 vecinos y vecinas, 189 acciones lográndose un cumplimiento del 70% de las metas propuestas. Para el año 2004, el proceso se desarrolló a lo largo de todo el año, bajo el rótulo de Programa de Presupuesto Participativo 2004, con instancias de apertura, comisiones y cierre, donde los 9000 vecinos y vecinas priorizaron casi 1400 acciones en 51 Asambleas barriales. Siendo el cumplimiento de los objetivos en un 60% Cambios en la gestión Tras la reelección de Aníbal Ibarra, para un nuevo período de gestión, la Secretaría de Descentralización y Participación Ciudadana quedó en manos de Héctor Capacciolli, dando continuidad al actual Programa de Presupuesto Participativo 2005, en el cual se estableció una innovación con la implementación al fijar un monto de un millón de pesos fijos de la Secretaría de Obras Públicas para su priorización. En el 2004, participaron 6000 personas en 51 Asambleas barriales, con unas 340 priorizaciones. Para el Programa de Presupuesto Participativo 2006, se replanteó el ciclo del proceso, estableciéndose tres instancias de mediación entre el Estado y los vecinos/as para la elaboración de las prioridades. En las Paritarias, participaron unos 200 delegados temáticos y en las priorizaciones unas 9.000 personas que votaron por 519 demandas. En principio pareciera ser que el Presupuesto Participativo comenzó a tener continuidad institucional, sin embargo, no se ha convertido en política de Estado, quedando como un mecanismo circunstancial de canalización de demandas en la Secretaría de Descentralización y Participación Ciudadana que intenta involucrar al resto del gobierno que busca encontrar un esquema de planificación integrado con el resto de las Secretarías. El balance del proceso tiene aristas positivas y negativas. Al ser un proceso, el Presupuesto Participativo está lleno de conflictos y contradicciones, marchas y contramarchas, avances y retrocesos, que pueden conducirlo a una crisis, como sucedió con la democracia representativa. Por eso, es importante replantear constantemente el funcionamiento del PP, para fortalecer sus virtudes y superar sus defectos. Investigando el Presupuesto Participativo Porteño A partir del inicio del proceso de Presupuesto Participativo en la Ciudad de Buenos Aires, algunos jóvenes graduados/as y estudiantes de diversas disciplinas de la Universidad de Buenos Aires, formamos el Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa, nucleados en la Red Argentina de Ciencia Política de la Asociación Civil Mariano Moreno, y diseñamos un
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Demos Participativa
proyecto de investigación al que denominamos “Presupuesto Participativo Porteño en el contexto latinoamericano. Análisis comparativo político y social de sus aspectos: ciudadano, educativo y de género”.* A partir de una clara definición teórico conceptual construimos un dispositivo analítico focalizado en el estudio de las características sociales y políticas de los participantes, diseñamos variables que tuvieran en cuenta los aspectos sociales y políticos para el análisis ciudadano, educativo y de género, a fin de establecer relaciones dinámicas del proceso de desarrollo del Presupuesto Participativo en la Ciudad de Buenos Aires. (Romero, Ricardo, Democracia Participativa una utopía en marcha, Ediciones Cooperativas, 2005). Realizamos encuestas exploratorias por muestreo, que nos permitieron establecer la relación de los participantes con el proceso. Analizamos las prioridades de los vecinos y vecinas y su impacto en el proceso presupuestario. Comparamos el significado político del Presupuesto Participativo en relación a otras instituciones de la Democracia Participativa en el área de la Ciudad. estudio se centra en la investigación del perfil de los y las participantes en el proceso de Presupuesto Participativo Porteño, con el objetivo de percibir el grado de comprensión del proceso por parte de los vecinos y su capacidad de acción en el mismo, a partir de una secuencia de encuestas en diversos momentos de ciclo, que brindan tanto una visión estática y como dinámica de la opinión de los participantes. (Romero, Ricardo, Presupuesto Participativo Porteño 2002-2005, Ediciones Cooperativas, Buenos Aires, 2006). Esta investigación, desarrollada a lo largo de varios años, nos permitió organizar Seis Jornadas sobre Democracia Participativa, publicar libros y documentos de trabajo, presentar ponencias en eventos académicos, desarrollar tesis de grado (Andrenacci, 2005) y posgrado, brindar cursos, talleres y seminarios en diversos ambientes académicos, estatales, público, privados y sociales. Además de dar asistencia técnica a distintas investigaciones como al trabajo etnográfico del antropólogo Dennis Rodgers (ver 2004 y 2005) y a la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Implementación del Presupuesto Participativo en Rosario Sin perder el eje de análisis sobre el caso Porteño, es interesante realizar algunas líneas comparativas con la Ciudad de Rosario, que también comenzó a aplicar el Presupuesto Participativo luego de la profunda crisis del 2001. Casi con los mismos objetivos, el Intendente Hermes Binner del Partido Socialista Popular (actual PS), instrumentó un proceso a partir de la sanción de una Ordenanza Municipal que estableció el carácter participativo en la elaboración del Presupuesto. (O. M. 7.326/2002). Al igual que en la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno rosarino estableció un procedimiento de participación desde los Centros Regionales, fijando un ciclo con las siguientes instancias: • Primera Ronda de Asambleas Barriales marzo-abril. • Consejos Participativos de Distrito desde mayo • Segunda Ronda de Asambleas Distritales Septiembre • Tercera Ronda o Cierre Diciembre Como observamos los vecinos y vecinas de Rosario participan en las Asambleas Barriales, en Comisiones de Proyectos Sociales y Proyectos Urbanos, donde se llevan problemáticas urbanas y sociales y buscan generar propuestas de solución. En los Consejos Participativos de Distrito, los y las Consejaras electas, diseñan proyectos a ser priorizados en las

Titulo del Proyecto: Presupuesto Participativo Porteño en el contexto latinoamericano. Análisis comparativo político y social de sus aspectos ciudadano, educativo y de género Director: Lic. Ricardo Romero // Co- Directora: Lic. Sylvia Ruiz Moreno. Equipo de Investigación: Andrenacci Lorena, Baletto Jorge, Bin Elisa, Cervellino Amílcar, de Lucio Adriana, Ghioni Mercedes, Knopoff Samuel, Maynard Andrea, Mojico Daniel, Otero Estefanía y Ubieta Analía. Colaboradores: Álvarez Ramiro, Castro Martín, Cleri Paola, Cristaldi Vanesa, Espiño Alberto, Guillardoy Paula, Laici Luz, Morelli Juan, Nasep Paula, Puente Olivera Paz, Porte Viviana, Priori Sáenz Denise, Querido Leandro, Revol Luisa, Sauro Analía, Sola Laura, Toufeksian Mara, Valle Ana Inés y Zothner Sabrina.

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Democracia 25 años después
Asambleas distritales, a través de una Feria de Proyectos. Por último, los proyectos se incorporan hasta un nivel presupuestario fijo. (Reglamento PP- Rosario). La aplicación del Presupuesto Participativo de Rosario tiene una continuidad de seis años y a lo largo de sus aplicación han buscado incorporar otras instancias de participación a fin de incrementar el nivel de involucramiento de la Ciudadanía. De ésta manera, Rosario tiene un procedimiento específico para los Jóvenes y para las Mujeres, que permite involucrar en problemáticas específicas a personas que generalmente no participan del proceso, como los y las jóvenes, o fortalecer a aquellas mujeres que tienen una responsabilidad mayor en generar soluciones a escala local y social. (Reglamento PP Joven y Mujer). Investigando el Presupuesto Participativo Rosarino El Presupuesto Participativo Rosarino logró una instalación positiva en las consideraciones mediáticas, especialmente en la prensa gráfica, donde se desataca la participación vecinal en la elección propuestas y proyectos (http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=20275). Aunque también reciben críticas por la baja participación en relación a la cantidad población rosarina (http://www.rosario3.com/noticias/noticias.aspx?idNot=20456). Sin embargo, la riqueza que destacan los trabajos académicos reside en los espacios de participación que el Presupuesto Participativo abre a nuevos sujetos sociales, generando mecanismos específicos para jóvenes (Berretta, Diego, Turra, Silvana, Ferrero, Mónica – 2006), o la inclusión de perspectiva de género con el Presupuesto Participativo Mujer http://ssl.rosario.gov.ar/sitio/desarrollo_social/mujer/programa_pp.jsp. A la vez, se introducen mecanismos que facilitan la participación ciudadana, como el voto electrónico para las priorizaciones y la Feria de Proyectos, para que los/as ciudadanas puedan ver las propuestas vecinales http://www.sinmordaza.com/modules.php?name=News&file=article&sid=44780. Incluso se desataca la “Isla de los inventos” un espacio de integración social que busca generar prácticas creativas para solucionar problemas sociales. http://www.undp.org.ar/boletines/2006/04/notas/nota8.htm. Cabe desatacar que la Ciudad de Rosario viene desarrollando desde 1996 un proceso de descentralización articulada con prácticas de planificación participativa. De ésta manera, el Presupuesto Participativo permitió consolidar la gestión de proximidad con mecanismos que permiten la toma de decisiones a escala local ( Superman, Roberto, 2006). Lo que nos permite afirmar que el Presupuesto Participativo Rosarino generó una política integral de participación que permite involucrar a la ciudadanía al proceso. Como señala una investigación desarrollada por Josh Lerner y Daniel Schugurensky (L y S – 2007) quienes analizan el efecto educativo de la democracia participativa, a través de entrevistas, consultado a 44 delegados/as participantes en las instancias de Asambleas, siendo consultados sobre sus visiones acerca de sus conocimientos sobre las visiones ciudadanas. Esta investigación nos permite ver el impacto que tiene la práctica participativa sobre la formación de los vecinos/as en la gestión pública. Por último, al analizar las priorizaciones surgidas del proceso participativo, se puede observar una distribución geográfica uniforme de las mismas, lo que permitiría asegurar que existe un proceso de redistribución al compensar las desigualdades regionales que se presentan en los distritos. (Romero, Ricardo, 2007) Comparación con Buenos Aires y Rosario: algunas conclusiones Si bien pareciese que ambos proyectos buscaron reestablecer una relación entre la Sociedad Civil y el Estado que estaba en crisis en el momento que comenzó la aplicación, el caso Rosarino logra ese objetivo, en tanto que el gobierno porteño no. En este sentido, quería dejar tres puntos críticos que comparados con el caso Rosarino, que permitiren afirmar que el Presupuesto Participativo Porteño no se instala en la Ciudad por problemas estructurales internos, que a continuación se exponen.

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Organizativo: El caso porteño no logró establecerse como política de Estado, siempre estuvo concentrado en la Secretaria de Descentralización. En cambio en Rosario, la decisión de aplicación es del Gobierno mismo de la Intendencia. Además, la experiencia rosarina consolidó un mecanismo que asigna partidas presupuestarias específicas a los proyectos votados en el Presupuesto Participativo, en tanto que Buenos Aires sólo logra Actas acuerdo con las y los funcionarios, que se cumplen más por voluntad de los mismos, que por derecho de la ciudadanía. Ciudadano: En Buenos Aires no alcanzó a involucrar a quienes estaban orientadas estas instancias, los y las asambleístas mayoritariamente fueron refractarios a participar del proceso, y solamente se involucraron referentes comunitarios/as que ya tenían una relación con los/as Directores de los CGP´s. En tanto que en Rosario, los y las vecinas que se plegaron a participar de las Asambleas vecinales, se sumaron a la propuesta de involucramiento, junto a las OSC que ya estaban participando de los mecanismos de descentralización participativa que venía implementando el municipio. Distributivo: Al ver las prioridades votadas, se puede observar que las mismas se concentran en los sectores medios, sin encontrar un proceso de compensación como en otras experiencias de Presupuesto Participativo. En tanto que en Rosario, la aplicación del mismo, permite observar que el proceso permitió derivar proyectos a zonas de menores recursos, generando una tendencia redistributiva. En definitiva, si la idea de aplicación del Presupuesto Participativo era reestablecer una nueva relación entre Sociedad Civil y Estado, reciudadanizando y redistribuyendo ingresos, podemos ver que el caso porteño no alcanza esos objetivos. En tal sentido, es necesario desarrollar una estrategia que busque redefinir la relación de poder, la distribución de recursos y, fundamentalmente, incluir nuevos sujetos sociales en el proceso de gestión participativa, camino que Rosario logró marcar, aunque aún le quedan desafíos, como la masificación y la apertura en la toma de decisiones.
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Demos Participativa El Presupuesto Participativa y su relación con procesos de cambio cultural y crisis social
Andrea Maynard*

Presentación El siguiente trabajo intenta acercar una mirada respecto de las transformaciones de la cultura en su forma relacional de ligamento social, de cómo fue modificando los aspectos de la vida política en los últimos años. El cambio cultural trajo como consecuencia un reacomodamiento en las creencias y en la legitimidad de las relaciones entre el Estado y la Sociedad Civil, surgiendo nuevos espacios de legitimación para la acción política y social, ya no como una imposición desde “arriba” sino más bien recreada desde “abajo”. Específicamente tomaré el caso del Presupuesto Participativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para explicar como estos cambios dieron en su surgimiento y consolidación de nuevas redes sociales que ampliaron la participación política en el ámbito local. Para ello tendré en cuenta la siguiente premisa: El presupuesto participativo deja de ser exitoso desde, el punto de vista colectivo, al momento que se lo aplica como un mero “accontability vertical y/o horizontal”. Cuando se lo aplica con este sentido la experiencia no es movilizadora, por lo tanto no construye ciudadanía y termina, como tantas cosas, vaciada de contenido. Es el contenido político originado por en las transformaciones culturales el que le da forma y expresión en una esfera pública. Crisis de representación y cambio social. Desde mediados de los ’70, momento en que se pusieron en práctica los gobiernos militares en los diferentes países del cono sur de América Latina, la implementación sistemática de políticas neoliberales ha conducido al Estado a su mínima expresión: garantizar la seguridad pública y ofrecer al capital las condiciones exigidas para su desarrollo reduciendo, cada vez, un poco más sus funciones de gobierno universal: educación, sanidad y políticas sociales. Asimismo, la toma de decisiones del gobierno se tornó cada vez menos comprensible e influenciable por la ciudadanía. Pero la crisis democrática del Estado no se limitó a su legitimidad política, al mismo tiempo se minimizó el papel redistribuidor del Estado, lo que produce una exclusión de sectores cada vez más amplios y heterogéneos de la sociedad. La globalización impuesta a velocidades inconmensurables, junto con las políticas neoliberales implementadas desde organismos internacionales de acuerdo al Consenso de Washington, representaron un duro golpe a las políticas redistributivas, que inspiraban la formulación de políticas públicas en diversos países pobres del Tercer Mundo. La democracia representativa se ha consolidado en las últimas dos décadas en muchos países, pero en la mayoría de ellos asistimos a un proceso de crisis de legitimidad, que se manifiesta en abstención electoral, desafección de la política, baja participación y afiliación partidaria. Entre las principales causas se encuentran el carácter autoritario de las administraciones y de los parlamentarios, la falta de control de los votantes y/o del partido sobre los elegidos, los sistemas electorales que distorsionan la representación, la falta de coherencia entre programa electoral y práctica de los elegidos, la incapacidad de garantizar la reproducción del capitalismo con legitimidad frente a la evidencia de ser reproductor de la desigualdad y de la explotación social. Estas problemáticas desencadenaron en crisis partidaria, burocratización del Estado y de sus instituciones, creando un clima de apatía política y de políticas clientelísticas. La crisis de representación socio política, la gobernabilidad, la inclusión social, el rol del Estado y los marcos de acción política se convirtieron de esta manera en temas de agenda.

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Politóloga, UBA. Co-Directora del Observatorio Local de Democracia Participativa. Miembro de la Asociación Civil Mariano Moreno. Red Argentina de Ciencia Política.

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Por ello, la reflexión y el debate acerca de los límites de la democracia representativa es una cuestión insoslayable como así también el análisis del horizonte del actual escenario político. No es un secreto que en la actualidad en la Sociedad Civil latinoamericana en su conjunto, es una víctima de un profundo proceso de desarticulación y fragmentación social, resultado de la aplicación de severos ajustes de las políticas neoliberales, experiencia que se replica en el ámbito de lo Público, generando un Estado débil y desarticulado, que se torna en ineficiente e ineficaz. Durante las últimas tres décadas se han producido vacíos generacionales, crisis de representación y representatividad, rupturas académico-epistemológicas, crisis estructurales que afectaron las estructuras productivas, agudización de los procesos de pauperización, cambios en los patrones socio-culturales, pérdida del sentido de pertenencia y de identidad, etc. Así mismo se ha puesto de manifiesto el derrumbe de la escala de valores y principios, donde la solidaridad, honestidad, compromiso y responsabilidad, pilares del proceso de construcción de una Sociedad Civil equitativa y solidaria, por otra parte se han incrementado los índices de acciones delictivas y/o violentas como así también el de otras prácticas reñidas con la normativa vigente, y el aumento progresivo de casos de corrupción, que entre otras cuestiones han permeado los cimientos de nuestra Sociedad y Estado. El Presupuesto Participativo intenta superar a través de experiencias concretas estas limitaciones, gobernando con la participación de la gente, con una base de participación popular. Como modelo de organización aplicado a la administración pública, conlleva a la revitalización de la democracia, ya que la esfera pública se abre a la sociedad y cualquier demanda defendida por cualquier actor colectivo social será aprobada o rechazada después de un debate público donde no está privilegiado ningún lobby. Para ello se vale de herramientas como la participación popular, la práctica directa y la autoorganización. En política económica, plantean una inversión de las prioridades; mejoras salariales, educación, seguridad social, salud, vivienda, transporte y cultura como prioridades. Se reafirma la necesidad de un modelo económico basado en la ampliación del mercado interno capaz de alimentar, vestir, dar casa y educación a millones de brasileños marginados y empobrecidos. Por medio de la democratización sustantiva, en tanto universalización de los beneficiados por las políticas públicas; la democratización económica, en tanto transferencia neta de renta a las clases populares; y la democratización cultural, la cual persigue la lucha por la hegemonía de la diversidad y la democratización del patrimonio cultural, el Presupuesto Participativo produce una apertura político institucional porque crea canales de participación y representación de la población frente al núcleo político de poder y permite que los ciudadanos descubran al Estado en todas las etapas del presupuesto. En la práctica, esta herramienta ha supuesto, por una parte el incremento de la eficiencia y la eficacia en el uso de los recursos públicos debido al control que ejerce la sociedad sobre al gestión de lo público. Y, por otra parte, ha permitido la elaboración de tendencias presupuestarias más realistas y racionales que obligatoriamente atienden las demandas prioritarias de la sociedad. Los presupuestos públicos se transforman en áreas de transacción y de negociación, la participación ciudadana en los foros amplió la concepción de la democracia, creándose así un nuevo nivel de ciudadanía y de gestión donde la sociedad civil logró intervenir activamente en el gobierno, dándose también una innovación en los mecanismos de planificación de políticas públicas. Puede observarse una apertura a una nueva perspectiva de análisis de las limitaciones y posibilidades con las que se encuentra la construcción democrática, proceso que en América Latina ocurre bajo condiciones desfavorables siguiendo una línea de gobierno autoritaria y conservadora donde la oligarquía maneja la política y sus instituciones. Específicamente, en el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los objetivos propuestos en el ámbito de la acción participativa ofrece a los vecinos la posibilidad de establecer prioridades en la asignación de los recursos públicos y de acceder a la planificación y

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el control de las políticas presupuestarias y el control de políticas presupuestarias de la Ciudad. Entre otras metas podrían citarse la promoción de la participación directa de los vecinos en los asuntos públicos, la recuperación del propio barrio como foro de participación ciudadana, la utilización óptima de recursos escasos en un contexto de emergencia económica, la promoción de la gestión asociada y la autogestión de la comunidad y su control. Las implicaciones del Presupuesto Participativo no solo están dadas por la envergadura del proyecto, es decir el nivel administrativo en el que se aplica, sino que también plantea un proceso de radicalización democrática, ya que no solo amplia espacios de decisión como lo hacía la experiencia a nivel municipal sino que también opera sobre las relaciones entre estado y municipios ampliando las capacidades de control ciudadano. De esta manera nos permite ampliar los alcances del proceso democrático, dando respuesta a los desafíos que emergen con la crisis de legitimidad política y fiscal del estado moderno. A continuación intentaré establecer las líneas relacionales entre este proceso democrático y el proceso de cambio cultural en su cara social. El Presupuesto participativo como proceso de cambio cultural. La fuerza del proceso es lo que hace que el mismo se institucionalice, el proceso de cambio cultural en la forma de ver (nos) representados, en cuanto a representaciones culturales, es decir, sin limitarnos a un tipo de cultura política sino mas bien extendiéndonos a formas novedosas de cultura, toma la forma social de Presupuesto Participativo y lucha por plasmarse en la dialógica de un mundo donde nuevos códigos y nuevas formas de interacción jugarán un papel primordial. En este sentido, el Presupuesto Participativo sería como una esfera pública que en convivencia con otras esferas públicas las enriquece y dialoga con ellas. El carácter emancipatorio del proceso de cambio social radica en su novedad, en las nuevas relaciones que entablan el Estado y la Sociedad Civil y en nuevos saberes sociales. Siguiendo este proceso, entendiendo que no puede ser novedoso sin ser antes relacional, es en la esfera pública donde adquiere tal carácter por ser este el lugar donde tiene espacio la justificación de las políticas que pone en marcha el gobierno, por un lado, y la voluntad colectiva, por el otro. La novedad del cambio cultural, en su situación de proceso social, en este caso, esta dado por la incorporación de sectores sociales históricamente excluidos de las cuestiones de decisión urbano - locales monopolizadas hasta tanto por la gestión del gobierno. De tal manera, el cambio tiende a priorizar la permanencia de los bienes públicos en detrimento de su desmedro como consecuencia de prácticas gubernamentales de tipo clientelares a través del intercambio de favores y de la apropiación en manos privadas de los recursos de origen público. Intenta así mantener criterios de transparencia de justicia distributiva. Presupuesto Participativo Porteño. Desde el año 2002 se practica año a año en la Ciudad el procedimiento de presupuesto participativo por el cual se ha pretendido dar cumplimiento a la manda constitucional incluida en el artículo 52 de la Constitución de la Ciudad, y se abrió una instancia de participación ciudadana directa en la elaboración de las pautas presupuestarias de la administración. Este mecanismo de participación y decisión fue incorporado al presupuesto general de la Ciudad, con el objetivo de lograr una gestión transparente y eficaz. Pueden participar todos los vecinos, las organizaciones barriales y las asociaciones civiles a través de la inscripción en foros barriales y asambleas, que se realizan en todos los Centros de Gestión y Participación de la Ciudad. Funcionamiento: Las asambleas barriales funcionan con la participación de los vecinos y las organizaciones no gubernamentales y se organizan en comisiones por núcleos temáticos, que son desarrollo urbano local, desarrollo socioeconómico, educación, atención de la salud y cultura y deporte. En cada comisión se elige un representante o delegado temático.

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Toma de decisiones: • Presentación de los temas: los vecinos y representantes de las organizaciones no gubernamentales presentan y seleccionan propuestas, prioridades y proyectos, de acuerdo a cada tema en especial. • Elaboración: se recibe información del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y se consideran las propuestas, su factibilidad y su impacto en el barrio o a nivel Ciudad. • Aprobación de las propuestas: se seleccionan y ordenan las acciones y propuestas, que serán votadas en el cierre de la asamblea barrial. Propuestas votadas: Finalmente, se realiza un plenario de cierre en el que se votan las propuestas de todas las comisiones temáticas. Allí también se eligen dos consejeros del Presupuesto Participativo. Luego, los delegados temáticos de todos los barrios se reúnen con los funcionarios de cada área de gobierno para analizar cómo llevar a cabo las acciones pensadas para el barrio y la Ciudad. Los consejeros provisorios del Presupuesto Participativo se reúnen para elaborar la matriz presupuestaria que se incorpora al Proyecto de Presupuesto que el Ejecutivo envía anualmente al Poder Legislativo. La Legislatura evalúa, debate y aprueba el presupuesto anual de la Ciudad y luego el Gobierno de la Ciudad se encarga de llevar a cabo las propuestas y los proyectos contemplados. De este modo, se presenta como un mecanismo de participación de avanzada, en cuanto reúne las distintas facetas que comprenden la participación ciudadana. En primer término el acceso a la información, ya que los funcionarios de las distintas áreas de la administración deben bajar a debatir con los vecinos y poner a su alcance los números de su gestión. En segundo lugar, la posibilidad de emitir su opinión antes de la elaboración final del proyecto de presupuesto, votando prioridades de inversión o introduciendo nuevas propuestas de obras o servicios. Y por último, son los propios vecinos —a través de delegados de cada área barrial electos en asamblea— quienes pugnan en el seno del Consejo del Presupuesto Participativo por la inclusión de las prioridades votadas en el proyecto final, y luego realizan el seguimiento de su posterior ejecución. Conclusiones Finales. La relación existente entre la transformación social originada por un cambio cultural, en tanto variable independiente en el nivel de análisis elegido, a saber el del gobierno local – municipal, y el origen del Presupuesto Participativo, en tanto variable dependiente, tiene como trasfondo la creación de un nuevo centro de decisión que ha democratizado la acción política e integrado a los ciudadanos comunes en un nuevo espacio público. No es el gobierno y sus funcionarios públicos los que elaboran anualmente el presupuesto y el plan de inversiones de la ciudad sino que éstos se gestan a partir de la discusión y el diagnóstico técnico – político elaborado por tres ámbitos de intervención: la población organizada en base geográfica, la población organizada en ejes temáticos y el gobierno municipal. El proceso genera además una reificación de la democracia en el espacio público local al reforzar el carácter deliberativo de decisión sobre los espacios públicos y posibilitar la institucionalización de la democracia deliberativa. Así también representa la construcción de una nueva dimensión de ciudadanía, cuestión de mayor importancia en sociedades en las que hay crisis de legitimidad como consecuencia de la desagregación y exclusión social.

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Demos Participativa Democracia Participativa en los Gobiernos Locales. Gestión Pública Participativa.
Estefanía Soledad Otero* Introducción La presente ponencia tiene el objetivo principal de hallar desde la disciplina de la Ciencia Política y desde la práctica política una clara definición acerca de los ejes y sujetos sociales que incluye la construcción de una Democracia Participativa, como idea superadora a la Democracia Representativa en el marco de una crisis institucional que todavía no se ha resuelto. Para ello, es necesario estudiar y combinar nuevas formas de relacionar a la Sociedad Civil y al Estado en el ámbito de una Esfera Pública No Estatal. En ese sentido, este trabajo se propone analizar las concepciones de algunos autores acerca de qué es Sociedad Civil y qué función cumple tanto ella como el Estado en la Democracia Participativa. Además, es importante tener en cuenta el estudio de mecanismos de participación ciudadana, impulsados y promovidos desde el Estado en pos de generar nuevas instancias de resolución por parte de la Ciudadanía, así como también evaluar proyectos y emprendimientos de la Sociedad Civil que también fomenten mayor participación. La Democracia Participativa es un proceso social de construcción permanente que no sólo necesita voluntad política y buena predisposición, sino también de redes sociales/asociativismo que fortalezcan la Sociedad Civil y expandan a ésta a toda la Sociedad. Y además de un clima propicio para el desenvolvimiento de ello y siempre teniendo en cuenta el contexto social de cada sociedad. Por último, se intentará concluir en un nuevo eje de análisis que torno a qué es la Gestión Pública Participativa, en contradicción a la idea de Gobernabilidad y “Gobernanza” (vocablo utilizado en Brasil). La idea surge a partir de la necesidad de repensar no sólo la Democracia sino también qué tipo de forma de gestión se vincula a esa Democracia. Hoy en día, muchas ideas centran el accionar político de los Gobiernos Locales (Intendencias, Municipios, etc.) más allá del Estado Central. Qué nivel de competencias tienen para lograr un mayor desarrollo local y social es importante para comprender hasta qué punto pueden actuar en el ámbito de la gestión pública participativa, ya que no es suficiente con gobernar, sino también resulta indispensable la participación ciudadana en el debate, la consulta y la resolución dentro de las decisiones de las políticas públicas. Sociedad Civil y Estado: elementos para una Esfera Pública No Estatal. Existe una discusión acerca de si el Estado es quien debe impulsar la participación mediante mecanismos participativos y de autogestión (gestión pública participativa), o si el Estado debe gestionar la participación mediante reglamentos obligados a cumplir por la ciudadanía (gestión de la participación). La posición que se desarrollará en este trabajo estará referida a la idea de gestión pública participativa. Pero antes resulta necesario indagar en este apartado acerca de la forma de intervención tanto de la Sociedad Civil como del Estado/Gobierno dentro de una esfera pública no estatal. Según Baiocchi, esfera pública no estatal “es una instancia de discusión pública y no individual” 1, lo cual permite analizar el nivel de debate, la solución de conflictos, las reglas y procedimientos, los participantes, el interés general, etc. O sea, es el espacio de interacción social.2
Estudiante de Ciencia Política, UBA. Miembro Red Argentina de Ciencia Política y Presidenta de la Asociación Civil Mariano Moreno. Observatorio Local de Democracia Participativa. 1 Baiocchi, Gianpaolo. Emergent Public Spheres: Talking Politics in Participatory Gobernance. University of Massachusetts, Amherst. 2 Esa discusión pública puede organizarse a través de asambleas, foros, plenarios, comisiones, etc.
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Democracia 25 años después
A lo anterior, le sigue aclarar que en esa esfera pública no estatal no suele participar el grueso de la población, porque justamente el nivel de participación ciudadana depende mucho de cada contexto social en cada ciudad. Por eso también vale aclarar que son las redes sociales, o sea las ONG y demás OSC junto con los ciudadanos independientes, los partidos políticos, las asociaciones privadas que se involucran, etc, los que forman la Sociedad Civil; ciudadanos formadores de ciudadanía. El resto de la sociedad vive tras su situación personal. Por lo tanto, es la Sociedad Civil uno de los elementos constitutivos dentro de esa esfera pública no estatal la que hace política y participa activamente. Para citar un ejemplo, vale recordar el estallido social del año 2001 en la Argentina. Ese estallido social (en parte provocado políticamente y en parte por reacción voluntaria) reunió a los vecinos en asambleas populares en los barrios a fin de pensar nuevas alternativas para enfrentar lo que se venía. Sobre esas asambleas, Pablo Rieznik dice que “la impresión dominante (…) es que la causa decisiva que explica el levantamiento popular (…) es la brecha abierta entre representantes y representados. Las propias Asambleas, entonces, plantearían inclusive una salida superadora a tal contradicción al abrir el pasaje de una democracia representativa a una participativa, en la cual el signo dominante sería la horizontalidad de la relación entre sus protagonistas, así como la recreación entre ellos de lazos de solidaridad y confraternización humana” 1 Otro de los elementos constitutivos es el Estado. Desde el punto de vista que venimos analizando, el Estado no puede ser un mero garante de la Sociedad Civil sino más bien un impulsor de prácticas y mecanismos que contribuyan desde el ámbito de las políticas públicas a fortalecer, promover y concientizar sobre la participación de la Sociedad en su totalidad. O sea, romper el límite del nivel de ciudadanos participativos para ampliar la esfera pública no estatal. Si bien la Sociedad Civil también debe contribuir con sus prácticas democráticas y cotidianas a involucrar más gente, es el Estado quien, con sus recursos, debe ampliar el espectro de participación ciudadana. Impulsar mecanismos de participación equivale a decir pensar instancias de consulta, debate y resolución (como circuito constante) para incentivar a los ciudadanos a participar de programas y actividades públicas con el objeto de que ellos mismos sean quienes decidan la orientación y el destino de las medidas económicas, sociales y políticas. Justamente, la esfera pública no estatal (Sociedad Civil + Estado) promueve la participación en el marco de las decisiones acerca de las políticas públicas, de aquello que aqueja a todo el mundo, a lo compartido. Y el Estado debe tener una fuerte presencia allí. Por lo tanto, estas cuestiones nos llevan a pensar en por qué surge la necesidad de repensar algunos conceptos que han existido siempre. Por qué es necesaria la participación ciudadana y por qué son necesarios mecanismos de participación impulsados desde el Estado (todo ello: gestión pública participativa). Y una de las razones es la crisis de representación política e institucional que se viene dando hace tiempo. El representante no representa y la ciudadanía se vuelve necesariamente activa. A partir de ello surge “una transformación de la autoridad estatal y la emergencia de una estrategia de ciudadanía en la que tanto la problemática de la participación ciudadana como la de la descentralización tendrán un lugar central” 2 Este análisis se puede estudiar mucho mejor empíricamente en casos de gobiernos locales, por ejemplo, el caso de Porto Alegre, Brasil, y la instalación del Presupuesto Participativo como nueva forma de gobernar. Gestión Pública Participativa: una nueva forma de gobernar.
Rieznik, Pablo. ¿Qué son las Asambleas Populares? Razón y Revolución, Nro. 10, primavera de 2002, pág. 1 reedición electrónica: http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/luchadeclases/ryr10-15-rieznik.pdf 2 Landau, Matías. “Cuando la autoridad estatal de constituye en una cuestión” pág. 56 en Política y participación ciudadana. Ed. Miño y Dávida Editores, 2008
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Demos Participativa
Si bien el concepto que se busca desarrollar es muy amplio para finalizar su alcance en este trabajo, es inevitable para el campo de la Ciencia Política proponer ideas que contribuyan a pensar en una forma alternativa de manejar y decidir sobre los recursos que cuenta cualquier erario público. En el apartado anterior, se había mencionado descriptivamente la constitución de una esfera pública no estatal, en la cual se vinculan y relacionan tanto la Sociedad Civil como el Estado. Ahora bien. Surgen muchos interrogantes a la hora de estudiar de qué forma (herramientas, mecanismos, campañas, discursos, reformas, etc.) la gestión de un gobierno puede transformarse en el marco de una Democracia Participativa, más allá de la transparencia y el control cívico. En principio, se deberían tener en cuenta ciertos elementos que contribuyan a fortalecer un ámbito propicio para el ejercicio de la gestión pública participativa. Es necesario que los habitantes dejen de tener un rol pasivo y de beneficiarios para ser verdaderos ciudadanos, y generar la participación en proyectos en el marco de la Sociedad Civil. Porque las condiciones y el clima alrededor del ejercicio ciudadano son los hechos que definen los límites y el potencial de participación así como la efectividad de las iniciativas desarrolladas.1 Una gestión pública participativa precisa cinco conceptos para relacionar y desarrollar: redes sociales, recursos, comunicación, información y negociación.2 Siguiendo la misma línea, y siempre teniendo en cuenta el ámbito de la esfera pública no estatal, la gestión pública participativa “convoca a la ciudadanía a discutir y elaborar las prioridades presupuestarias de la gestión pública, a través de diversas instancias participativas, como asambleas, foros, comisiones, etc, y de alcances consultivos, deliberativos e incluso resolutivos en el presupuesto...”3 Por último, es importante mencionar algunos casos de aplicación del Presupuesto Participativo como primera práctica trascendente a nivel global, que nació en Porto Alegre a fines de los `80 y se extendió no sólo por América Latina sino por toda Europa. Presupuesto Participativo: construyendo ciudadanía El Presupuesto Participativo es una herramienta básica y fundamental para el desarrollo de la Democracia Participativa, y una nueva forma de hacer gestión pública. Así, Romero nos dice “el Presupuesto Participativo es un proceso que permite una radicalización democrática, donde los ciudadanos no delegan la gestión pública, participando desde un espacio público no estatal en las decisiones políticas del Estado. Esto abre paso a mecanismos de consulta como los plebiscitos, referéndums, consultas populares, audiencias públicas, tribunas populares, etc. Esa es la base para la construcción de una Democracia Participativa”. 4 Nació en Porto Alegre, en 1989 cuando el PT llega al poder en vísperas de repensar el rol del Estado y de la Sociedad Civil. Más allá de su estrategia de atrapar a ciertos sectores de la población, se convierte en una maravillosa herramienta de construcción social, cultural, económica y política. Además del caso porteño, rosarino, colombiano (donde la instalación del Presupuesto Participativo logró disminuir los niveles de violencia por la inclusión en el proceso de sectores
1 William, Reuben. Civic engagement for development. Creating an enabling environment for civic engagement in development: a world bank perspective. Noviembre, 2000. 2 Ídem. 3 Romero, Ricardo. Presupuesto Participativa en Rosario y Buenos Aires: visiones sobre su aplicación. Trabajo presentado en la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo de las Ciudades, Porto Alegre, Brasil. 2008 4 Romero, Ricardo (Comp.) “Presupuesto Participativo Porteño en el contexto latinoamericano” en Democracia Participativa, una utopía en marcha. Reflexiones, experiencias y un análisis del caso porteño. Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno. Ed. Cooperativas. 2004

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marginados), etc., es interesante mencionar casos más alejados de nuestro continente, para demostrar que es una práctica mundial. Giovanni Allegretti y Carsten Herzbergcreen que el Presupuesto Participativo “se trata de experimentos concebidos para involucrar a los ciudadanos en la construcción de las prioridades de gasto de las administraciones públicas mediante la organización de ciclos anuales de reuniones públicas y el suministro de otras herramientas de apoyo al perfeccionamiento paulatino de las opciones que se incluirán en los documentos de planificación” 1 Los autores mencionan en su investigación caso de ciudades europeas con Prepuesto Participativo: Francia (Saint Denis, Bobigny, Morsang-sur-Orge, etc.) Alemania (Vlotho, Umstadt, Emsdetten, Esslingen, Rheinstetten, etc.) Nueva Zelanda (Christchurch, etc.) España (Cataluña, Andalucía, Barcelona, Albacete, Córdoba, Sevilla, etc.) Italia (Nápoles, Venecia, Roma, Milán, Vimercate, Inzago, etc.) Cada uno de esas ciudades ha ido aplicando su propio Presupuesto Participativo, según la población, el liderazgo político, el contexto histórico, la situación económica, etc. En el contexto latinoamericano, los casos más salientes son: Brasil (Porto Alegre, São Paulo, Mato Grosso do Sul, Acre, Rio de Janeiro, Belem, Belo Horizonte, Concordia, Constantina, Gravataí, etc.). Argentina (Buenos Aires, Rosario, Resistencia, Río Cuarto, La Plata, Chascomús, Morón, etc.) Uruguay (Montevideo, etc) Ecuador (Quito, etc) Colombia (Medellín, etc) Otros. Democracia Participativa: una forma de vivir En el intento de contribuir con aportes desde la Ciencia Política, la Democracia Participativa se presenta como un proyecto alternativo a la situación actual, de crisis del sistema político, institucional. Existen dos posiciones al respecto: algunos sostienen que la representación ya no alcanza para satisfacer las necedades de la población y hacer política desde la concepción del gobierno como representante del pueblo, y no como gobierno del pueblo. Que las instituciones políticas hicieron crisis y son poco confiables. Que la población se convirtió en mero espectador de lo que sucede en el espacio político. Entonces, la Democracia Participativa resulta ser una alternativa superadora a la Democracia Representativa, en la cual la ciudadanía es la nueva protagonista de las decisiones públicas. Otros sostienen que no hay crisis de representación sino de participación. El punto es que los niveles de información, de educación, de interés, etc, por parte de la ciudadanía han superado las instancias de participación clásicas. Uno de los fenómenos que contribuyen a esto es el avance de la globalización y los medios de comunicación. Por lo tanto, la misma ciudadanía es la que exige mayor participación e interés en los asuntos públicos. No hay crisis por no representación, sino por rupturas y surgimientos en la política y la sociedad. “(…) nos encontraríamos ante una crisis generada por cambios en los
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ciudadanos y en la política y que supone ante todo nuevos retos y oportunidades, que deben y pueden ser superados con una mayor implicación de la ciudadanía”. 1 En definitiva, y teniendo en cuenta las dos concepciones, el resultado que se puede obtener es que al menos es indispensable repensar y reflexionar acera del rol de la ciudadanía y del Estado. Sociedad Civil y Estado, en el ámbito de una Esfera Pública No Estatal, con una nueva forma de gobernar en la Gestión Pública Participativa, con mecanismos de participación ciudadana como el Presupuesto Participativo, todo ello englobado en la Democracia Participativa como una nueva forma de vivir, nos hace pensar que algunas maneras de hacer política y de gobernar ya no alcanzan (o no son suficientes) para salir de las crisis generalizadas. Bibliografía utilizada para el presente trabajo
Allegretti, Giovanni y Herzberg, Carsten. El retorno de las carabelas: los presupuestos participativos de Latinoamérica en el contexto europeo. Baiocchi, Gianpaolo. Emergent Public Spheres: Talking Politics in Participatory Gobernance. University of Massachusetts, Amherst. Font, Joan. Participación ciudadana y decisiones públicas: conceptos, experiencias y metodologías. Landau, Matías. “Cuando la autoridad estatal de constituye en una cuestión” en Política y participación ciudadana. Ed. Miño y Dávida Editores, 2008 Otero, Estefanía Soledad. “La división comunal de la Ciudad de Buenos Aires y su influencia en las problemáticas sociales a partir de la participación vecinal” en Políticas Públicas en la Argentina actual. Análisis y experiencias. Bertolotto, María Isabel y Lastra, María Elena. Compiladoras. Carrera de Trabajo Social, UBA. Ediciones Cooperativas. 2007. Otero, Estefanía Soledad. “Jóvenes en la Ciudad”, en Buenos Aires: Ciudad Participativa. Democracia Participativa en la Constitución de la Ciudad. Un análisis a diez años de su sanción. Romero, Ricardo (Coordinador). Ediciones Cooperativas, 2006. Red Argentina de Ciencia Política de la Asociación Civil Mariano Moreno. Rieznik, Pablo. ¿Qué son las Asambleas Populares? Razón y Revolución, Nro. 10, primavera de 2002, reedición electrónica: http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/luchadeclases/ryr10-15-rieznik.pdf Romero, Ricardo (Comp.) “Presupuesto Participativo Porteño en el contexto latinoamericano” en Democracia Participativa, una utopía en marcha. Reflexiones, experiencias y un análisis del caso porteño. Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno. Ed. Cooperativas. 2004 Romero, Ricardo. Presupuesto Participativa en Rosario y Buenos Aires: visiones sobre su aplicación. Trabajo presentado en la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo de las Ciudades, Porto Alegre, Brasil. 2008 William, Reuben. Civic engagement for development. Creating an enabling environment for civic engagement in development: a world bank perspective. Noviembre, 2000.

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Font, Joan. Participación ciudadana y decisiones públicas: conceptos, experiencias y metodologías.

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Democracia 25 años después La Consulta Popular del Beagle: la democracia participativa participativa como instrumento clave en la recuperación institucional
Sylvia Ruiz Moreno* Introducción Mucho se ha hablado en todos estos años y mucho se dirá en este vigésimo quinto aniversario de la recuperación institucional, respecto de las prácticas de la democracia representativa en esos cruciales años de la transición bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. La división de poderes, el funcionamiento del Ejecutivo, del Parlamento, de la Justicia y su contribución histórica en el Juicio a las Juntas Militares, el protagonismo de los partidos políticos y de los organismos de derechos humanos. Sin embargo, hubo un aporte que sólo ha sido valorado discretamente en algunos trabajos sobre democracia participativa y en las discusiones de la reforma constitucional, como un antecedente insoslayable, pero sin develar su verdadera magnitud. Por primera y única vez en la historia argentina, un gobierno nacional utilizó una herramienta de la democracia participativa para fortalecer una decisión de política exterior. Una decisión tan delicada, que se proyectaba sobre las relaciones exteriores, buscando un mensaje de paz, fraternidad con los pueblos latinoamericanos y era un instrumento para promover la democratización en la región. Pero al mismo tiempo, se proyectaba sobre la política interna, porque un fracaso en la homologación parlamentaria pondría en riesgo más que una decisión de política exterior, la legitimidad toda de un gobierno que arrastraría a su suerte la frágil democracia conquistada en 1983. La consulta popular realizada el 25 de noviembre de 1984 para conocer la opinión del pueblo argentino sobre el Tratado de Paz y Amistad con Chile, que sobre la base de la propuesta de la mediación papal de Juan Pablo II, resolvía la cuestión de límites en la zona del Canal de Beagle e islas Picton, Lennox y Nueva, fue el instrumento elegido por el gobierno radical para superar una instancia delicada y que era prioritaria para sus objetivos programáticos. Por eso se propone analizarla en este trabajo, como un ejemplo del valor de una forma de participación popular para fortalecer la democracia representativa. El Canal de Beagle en la política exterior y su proyección interna La definición de la cuestión del Canal de Beagle entre Argentina y Chile puede parecer, cuando ha pasado poco menos de un cuarto de siglo, una materia compleja de interés técnico para los expertos en geoestrategia y relaciones exteriores, que podrán argumentar sobre la importancia del pasaje bioceánico y el control de la plataforma submarina con sus riquezas ictícolas y minerales. Sin embargo, a pesar de la distancia y de la dificultad para referirse al tema, durante varias décadas, el Beagle apasionó a la opinión pública argentina –y ciertamente también a la chilena-. Por lo tanto, las decisiones que se requerían para su resolución, involucraron no solamente los elementos técnicos y de intereses políticos externos que están comprometidos en toda cuestión de límites, sino también un componente de impacto interno o de aprovechamiento interno, que en determinado momento de delirio autoritario estuvo a punto de provocar una guerra, detenida milagrosamente en la navidad de 1978 por las gestiones del recientemente ungido Papa Juan Pablo II. El problema tiene aristas que se remontan al Tratado de Límites de 1881, cuyo indudable mérito de haber detenido otra posible guerra –justo cien años antes de la siguiente escalada militar, en 1878- y ofrecer una fórmula “las cumbres más elevadas [...] que dividen las aguas y pasará por entre las vertientes que se extienden a un lado y otro” para resolver una de
Licenciada en Ciencia Política y Magister en Análisis del Discurso de la Universidad de Buenos Aires. Profesora Universidad del Salvador Miembro de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, www.redmarianomoreno.com.ar. Consejo Académico de la Asociación Civil Mariano Moreno, www.asociacionmoreno.com.ar. Miembro investigador del Observatorio Local de Democracia Participativa, www.ciudadparticipativa.com.ar.
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las fronteras más extensas del mundo, con poco menos de 5000 kilómetros cuadrados, no bastó para superar sus dificultades y ambigüedades técnicas. Esto se puso en evidencia cuando se intentó trazar el límite a la altura del Canal de Beagle, sobre las islas Picton, Lennox y Nueva, en 1904, porque en su artículo 3º el Tratado otorga a Chile “todas las islas al sur del Canal de Beagle hasta el Cabo de Hornos”, pero como las islas se encuentran bañadas por el Océano Atlántico, su cesión al país trasandino supone la ruptura del “principio bioceánico” que se afirma en el mismo artículo del Tratado de 1881, al otorgarle a la Argentina “las demás islas que haya sobre el Atlántico, al Oriente de la Isla de Tierra del Fuego y costas orientales de la Patagonia”. Tampoco quedaba establecido el dominio de las aguas del Canal. Posteriores protocolos definieron que en caso de no llegarse a una resolución pacífica bilateral, debería recurrirse a las instancias del arbitraje de Su Majestad Británica. Esta instancia fue utilizada, en forma unilateral, por el gobierno Chileno en 1967, que se apresuró a convocar al Árbitro del Reino Unido, lo que provocó un entredicho con el gobierno argentino que se resolvió con la aceptación de ambas partes de un Acuerdo de Arbitraje y solicitud de una Corte Arbitral británica, hacia julio de 1971. El trámite diplomático del acuerdo se alcanzó en la transición de los gobiernos democráticos de Eduardo Frei y Salvador Allende en Chile, y mientras languidecía la dictadura militar bajo las presidencias de los generales Roberto Levingston y Alejandro Lanusse. Al tiempo que se desarrolló la gestión del arbitraje, en Chile se produjo el golpe militar que se llevó la vida de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, mientras en Argentina se sucedían los gobiernos de Héctor Cámpora, Juan Perón y María Estela Duarte de Perón, derrocada por el golpe militar del 24 de marzo de 1976. Cuando el fallo se dio a conocer, el resultado fue ampliamente favorable a la posición chilena. Tras años de propaganda política de gobiernos democráticos y militares afirmando nuestros derechos sobre las tres pequeñas islas del Canal de Beagle, la Corte concedía su soberanía a Chile. El gobierno dictatorial del General Jorge Videla tomó la drástica decisión –poco frecuente para un fallo de Arbitraje Obligatorioen mayo de 1977, de rechazar completamente el laudo. Los meses que siguieron se intentaron varios caminos de negociación con la dictadura del General Augusto Pinochet, desde la “diplomacia presidencial” mediante el encuentro en la base aérea de “El Plumerillo”, en enero de 1978, hasta la conformación de comisiones técnicas bilaterales –“Comix 1” y “Comix 2”- a partir del Acta de Puerto Montt, en el mes de febrero. El fracaso de esas gestiones derivó en la escalada militar ya referida. La tarea de Monseñor Antonio Samoré derivó en la elevación de una propuesta de uso común de zonas del Canal de Beagle (el “Mar de la paz”) entregada en diciembre de 1980, que fue aceptada por el gobierno de Pinochet, pero causó gran malestar entre los militares y sectores de la opinión pública de Argentina, lo que derivó en un rechazo de la propuesta por parte del gobierno del General Viola. Como consecuencia de esta decisión, se sucedieron varios incidentes en el transcurso de 1981 y las tropas de ambos Estados quedaron apostadas en las inmediaciones del Canal, incluso en el transcurso de la Guerra de las Malvinas. En años recientes se hicieron públicas las derivaciones de esta situación pre bélica con Chile en la guerra con Gran Bretaña. También se ha rebelado que hasta el día de hoy la frontera del lado chileno continúa plagada de minas antipersonales. (Clarín, 17/08/2008) Éste es el contexto en el que el gobierno de Raúl Alfonsín recibió la cuestión del Beagle, como una materia pendiente de resolución, con toda la carga emotiva de una derrota militar en el Atlántico Sur, una opinión pública que a veces transitaba la xenofobia folklórica con un componente de repudio al régimen de Pinochet, en esas combinaciones extrañas que provoca la emoción colectiva. Tenía un problema técnico muy serio con el antecedente del fracaso de una comisión de expertos de Cancillería que había fracasado en la defensa de la posición argentina frente a la Corte británica. Y tenía objetivos propios sobre el significado de la resolución del conflicto con Chile, que se engarzaban en un programa mayor de reconstrucción de la democracia, en Argentina y en los países vecinos.

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El desafío de la consulta popular El 23 de enero de 1984 los gobiernos de Argentina y Chile representados por los cancilleres Dante Caputo y Jaime del Valle se reunieron en el Vaticano para firmar un compromiso de hallar una solución “justa y honorable” a partir de la mediación papal, que continuó a pesar del rechazo de la propuesta de 1980, a cargo del Cardenal Samoré y continuada tras su fallecimiento en febrero de 1983 por el Cardenal Agostino Casaroli. Era una señal al mundo, del nuevo gobierno democrático, frente al aislamiento internacional provocado por la Guerra de Malvinas. Sin embargo, el tema no era de fácil resolución porque estaba muy activo en la sensibilidad pública, ya que no había dejado de aparecer en los medios durante todos esos años, incluso durante la guerra con Gran Bretaña y algunos vivían la cuestión con ánimo revanchista por la colaboración de la dictadura de Pinochet con ese país. Entonces, el gobierno radical, sabiendo que cualquier decisión, que se traduciría en un Tratado de Límites, debería ser ratificada por el Congreso en el que no tenía suficientes votos propios para alcanzar la mayoría, y que, más allá del trámite parlamentario, sería interpelado por una opinión pública altamente politizada y movilizada, optó por la fórmula de consensos que había permitido atravesar el fin de la dictadura: la Multipartidaria. En el mes de junio, luego de varias consultas con los partidos políticos, se firmó un “Acta de Coincidencias” que suponía “la aceptación de las sugerencias y propuestas del Papa Juan Pablo II sobre el Beagle” y que fue firmada por 16 partidos, incluyendo el justicialista, que detentaba la mayoría en el Senado. Sin embargo el Presidente del bloque del PJ en la Cámara Alta, Vicente Leonidas Saadi, había manifestado sus reparos al Tratado que se estaba definiendo. El gobierno de Alfonsín había sufrido un duro revés en el Senado al intentar sancionar la ley de reforma sindical – conocida como Ley Mucci- que pretendía democratizar, y por lo tanto socavar el poder justicialista en la organización gremial, que había puesto de manifiesto la fragilidad de su alianza con los partidos provinciales. En este contexto, una derrota de la ratificación del Tratado de Paz y Amistad tendría repercusiones diversas. Por un lado, se estaba jugando una política de pacificación que era un compromiso programático de la campaña de 1983 y a la vez un mensaje de fortalecimiento externo de la Argentina frente al aislamiento provocado por los actos de la dictadura militar. Por otra parte la resolución del conflicto con Chile era una señal a las fuerzas chilenas que estaban luchando contra la dictadura en su Patria, porque le quitaba a Pinochet un elemento de propaganda política belicista. Pero la eventualidad de un rechazo de esta iniciativa no solamente tendría consecuencias negativas en el plano internacional, al mantener abierto un conflicto pre bélico, sino que además significaba un debilitamiento insalvable para un gobierno que tenía como máximo objetivo la consolidación de la democracia –en Argentina y en la región- si no lograba resolver conflicto cuya resolución pacífica había sido reclamada por la Multipartidaria en junio de 1983. La democracia estaba en juego y algunos integrantes del gobierno de Alfonsín, se dieron cuenta de era un asunto demasiado delicado para dejarlo librado al compromiso de las jefaturas de los partidos políticos. Entonces se decidió una iniciativa inédita: el 25 de julio de 1984 el Presidente Alfonsín pronunció un discurso donde se hacía público un Decreto de Convocatoria a una Consulta Popular no vinculante “respecto de los términos de la conclusión de las negociaciones con la República de Chile para resolver el diferendo relativo a la zona del canal de Beagle.” (Decreto 2272) El discurso de Raúl Alfonsín fundaba esta iniciativa en el significado que tenía para su gobierno la resolución del diferendo, en términos que reconocen una inspiración en la encíclica Populorum Progressio que pronunciara Paulo VI en 1967: “La unidad e integración latinoamericana han dejado de ser una aspiración transmitida de generación en generación, a partir de la lucha de nuestros libertadores, para convertirse en una necesidad imperiosa”. [...] “El fantasma del conflicto entre nuestros pueblos, la carrera

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armamentista que es su consecuencia inmediata, en una palabra, el riesgo de perder la paz, atenta directamente contra nuestra capacidad para atacar el problema central de la América latina de hoy. En definitiva la unidad es una condición para la fuerza de América, la paz una condición para recuperar la dignidad de sus habitantes. No alcanza invocar la paz, hay que realizarla. Cada pueblo enfrenta en el ámbito de su territorio un desafío propio. Uno de nuestros desafíos es el diferendo con la República de Chile en la zona austral, un diferendo cuya historia no hemos creado pero cuyos graves errores hemos heredado. Ha sido el mandato de nuestros electores, y la voluntad de la inmensa mayoría del pueblo expresada a través de las distintas corrientes políticas, resolver definitivamente ese diferendo en el marco de la mediación de Su Santidad Juan Pablo II.” (La Nación, 26/07/1984) Los considerandos del Decreto 2272 ilustran la posición del Ejecutivo Nacional sobre un aspecto delicado de la convocatoria: que no existía la figura jurídica de la Consulta Popular y que las herramientas de la democracia participativa podrían ser cuestionadas por el principio del régimen representativo establecido por la Constitución Nacional: “Que el régimen republican y representativo en nuestra Constitución no es óbice para tal tipo de consulta con antecedentes, en Constituciones vigentes en numerosas provincias argentinas ya que, como decía Bartolomé Mitre en la Convención Constituyente de la Provincia de Buenos Aires de 1871, el cuerpo electoral es también un órgano de representación del pueblo y es uno de los departamentos del gobierno junto con los tres poderes nacionales. Esta reflexión permite sostener que el principio de soberanía del pueblo, consagrado en el artículo 33 de la Constitución Nacional, surge la posibilidad de consulta directa, lo que ha llevado a un destacado constitucionalista a afirmar que «si algún derecho no enumerado nace de la soberanía del pueblo, es el que los ciudadanos emitan su opinión sobre un problema fundamental que interesa a la comunidad política» (Carlos Sánchez Viamonte, Manual de Derecho Político, Buenos Aires, 1959, p. 797). “Que la consulta que se propicia no comporta la delegación de facultades ni menos aún la transferencia de responsabilidad del Poder Ejecutivo, ya que se establece explícitamente que el resultado de la encuesta de ningún modo tiene carácter vinculante para ese Poder Ejecutivo el que, sin perjuicio de prestar como es obvio, la mayor atención y consideración a la opinión mayoritaria, queda en libertad para adoptar la decisión que considere adecuada a la luz de las circunstancias presentes en el momento oportuno. Esta independencia del ejercicio del gobierno con el procedimiento de consulta popular y, por lo tanto su validez constitucional son subrayadas por constitucionalistas contemporáneos.” (La Nación, 26/07/1984) Estos fundamentos constitucionales en defensa de la Consulta Popular fueron cuestionados en el Senado de la Nación, donde en una sesión realizada el 23 de agosto de 1984 se promovió la creación de una comisión bicameral para estudiar el acuerdo de arbitraje con Chile y se presentó un proyecto de ley para dejar sin efecto el Decreto de Consulta Popular. Ambos proyectos llevaban las firmas de los senadores justicialistas Vicente Saadi, Alfredo Benítez, José Martiarena, Deolindo Bittel y del conservador popular Julio Amoedo. La argumentación de estos senadores se basa en una interpretación estricta del artículo 22 “el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta constitución” y a una crítica a la interpretación del artículo 33, donde señala que como “se refiere a los derechos y garantías que nacen de la soberanía del pueblo, puede interpretar que la consulta popular es una manifestación de esa soberanía y que dicho artículo le da asidero para el decreto que ha emitido” (Martiarena, citado por Álvarez Natale, 1984: 139) Otra derivación de esta controversia fue un amparo promovido por Don Aníbal Roque Baeza ante la justicia federal, para declarar la inconstitucional del decreto, con el original argumento de que, por haber sido autoridad comicial el 30 de octubre de 1983 podría volver a ser convocado para la consulta, y que dicha convocatoria violentaría su derecho a no participar de la consulta, que fue desestimada por la Corte Suprema. (Álvarez Natale, 1984: 141).

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El Dr. Hugo Álvarez Natale, quien en ese momento se desempeñaba como asesor del Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Dr. Adolfo Gass, brinda dos argumentos de interpretación doctrinaria para sostener que “como el sufragio universal –ausente en el espíritu de los constituyentes y del frío texto-, la democracia semidirecta entra cómodamente en la constitución vital, esa que sin abrogar el esquema normativo, se va nutriendo cotidianamente con la costumbre, la doctrina y la jurisprudencia”. (Álvarez Natale, 1983: 145) Por un lado, que el artículo 22 debe leerse en forma completa, en el contexto de su segunda parte: “Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y preticione a nombre de éste, comete delito de sedición”. Según Álvarez Natale lo que quisieron impedir los constitucionalistas “fueron las «puebladas», manifestaciones inorgánicas y facciosas” y la forma del plebiscito utilizada por Rosas para gobernar con facultades extraordinarias y suma del poder público (Álvarez Natale, 1984, 136). Por otra parte, menciona que algunas constituciones provinciales incluyen institutos de democracia participativa como el “referéndum”, “iniciativa” y “revocatoria”. Si la Constitución Nacional no pudiera admitir las figuras de la democracia participativa, esas cartas provinciales deberían ser declaradas inconstitucionales, ya que deben ser acordes a la Carta Magna. (Álvarez Natale, 1984: 137) Toda esta discusión fundó el debate constitucional sobre la democracia participativa que luego daría lugar a la inclusión del capítulo II “Nuevos derechos y garantías” de la Constitución Nacional sancionada en 1994. De acuerdo con lo establecido en el artículo 40, en junio de 2001 se sancionó la ley nº 25.432 que reglamenta la Consulta Popular. Pero la ocasión de esta consulta también habilitó la discusión política sobre el contenido de la democracia y la necesidad de superar los límites de la elección de autoridades, para consolidarla. Esto se explicita una vez más en los fundamentos del Decreto 2272: “Que por otra parte la participación popular constituye un elemento caracterizante de la democracia, que debe ejercerse especialmente cuando se trata de cuestiones que definen el destino común y –como en este caso- proyectan su influencia sobre las futuras generaciones. Por eso, el método de consulta popular que se propone resulta la forma conveniente y adecuada a fin de que los cuerpos constitucionalmente habilitados para suscribir y ratificar el tratado que surja de la mediación, lo hagan con el debido conocimiento de la opinión popular.” (La Nación, 26/07/1984). Es decir que en momentos de decisiones cruciales, “que definen el destino común” los representantes deben fortalecer sus decisiones con el apoyo de la decisión popular explícita. Un argumento que es válido para fundamentar la consulta popular pero también puede serlo para otras figuras como el presupuesto participativo, que implica la consulta popular en instancias decisivas de todo gobierno, federal o local, como lo es la materia del Presupuesto. Otro aspecto que debe ser considerado es el efecto esclarecedor que provocó la consulta en la sociedad, sobre un tema que había generado grandes polémicas y sensibilidades, durante décadas, a veces sin un conocimiento certero detrás. La necesidad de exponer y oponer argumentos entre los partidarios del SI y el NO al Tratado obligaron a afinar los argumentos. Un hecho anecdótico resulta ilustrativo del interés suscitado por la consulta. El jueves 15 de noviembre el periodista Bernardo Neustadt –que en ese momento conducía el principal programa político de la televisión- logró organizar el primer debate de dos contendientes políticos en la historia de la televisión argentina: el Canciller Dante Caputo presentó la posición favorable al Tratado, mientras que el presidente del bloque justicialista del Senado, Vicente Saadi, presentó los argumentos en contra, en un programa televisado en simultáneo por Canal 13 –desde donde se transmitía- y 7 –que tomó la imagen del 13-, durante dos horas y media, con altos niveles de audiencia. (La Nación, 16/11/1984) Todavía hoy se pueden ver algunas imágenes de los pasajes más pintorescos de la exposición de Saadi. Lo cierto es que más allá de la disparidad de los expositores, esa experiencia marcó un hito en la comunicación política. Por cierto, el texto definitivo del Tratado no se conocía cuando se lanzó la convocatoria a la consulta, y recién el 4 de octubre se llegó a un acuerdo con el gobierno chileno, y pasaron unos días más hasta la redacción definitiva, en el Vaticano, hasta el 19 de octubre de 1984,

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cuando se dio a conocer el texto del Tratado. (La nación, 19/10/1984) Aunque no es el objeto de esta ponencia analizarlo, en síntesis, establece la delimitación bioceánica. Crea regímenes especiales de navegación del Canal en torno a las islas -que quedan bajo dominio chileno-. De esta manera se elimina la propuesta de explotación común que había formulado el Papa en 1980 y que había sido fuente de polémicas. El Canal queda dividido por una línea media, donde una de sus márgenes queda para la Argentina y la otra para Chile, continuándose la línea divisoria del mar, suelo y subsuelo según un trazado hasta el Cabo de Hornos. De esta manera se completa la delimitación que no había sido precisada en el Tratado de 1881. Y se conforma una comisión binacional para intensificar la cooperación comercial y la integración física. Otro episodio anecdótico tuvo que ver con la mecánica de la consulta, que fue establecida por el Ministro del Interior, Antonio Tróccoli, tomando como referencia los lugares de votación de los comicios del 83, pero al mismo tiempo, para propiciar la participación y teniendo en cuenta que por las características del sufragio el electorado estaba organizado en un Distrito Único, instauró la modalidad del “voto en tránsito”, para poder votar en el lugar más cercano para el votante, que sería incorporado a un padrón especial. Esta medida fue motivo de polémicas sobre la veracidad del resultado. La actual Ministra de Defensa, Nilda Garré, que en ese tiempo trabajaba en el despacho del senador Vicente Saadi, manifestó a la prensa que había votado dos veces, una en la mesa donde estaba empadronada y otra “en tránsito”, “para evidenciar la posibilidad de fraude en la consulta”, mostrando fotografías que registraban esos momentos. (La Nación, 26/11/1984) Más allá de los diversos intentos por deslegitimar la consulta –desde la inconstitucionalidad hasta la forma de votación- el resultado fue contundente, aún cuando el Partido Justicialista tomó la decisión de sostener una abstención activa –a pesar de lo cual muchos dirigentes se pronunciaron por el Sí-. La participación, en una votación voluntaria que no tenía precedentes –ya que el sufragio es obligatorio- resultó muy elevada, con un 70,17 de sufragios, de los cuáles un 81,32 fueron a favor de la firma del Tratado de Paz y Amistad, 17,08 en contra y 1,09 en blanco. A pesar del éxito de la consulta, el trámite de homologación no fue sencillo. En Diputados, la holgura del resultado –127 a favor y 74 en contra- oculta la complejidad de un debate que se extendió por 14 hs. En el Senado – el Tratado estuvo a punto de naufragar y apenas fue aprobado por un voto, 23 a 22, con una abstención del radical Luis León. Así se logró la ratificación, el 14 de marzo de 1985, tras casi 24 horas de debate, en dos jornadas (La Nación, 15/03/1985). Entrevistado por Roberto Russell, Dante Caputo interpretó así la decisión de la consulta: “la dimensión del tema requería que se clausurase con un sello de esa naturaleza. Las palabras de Alfonsín fueron estrictamente «si no hacemos la consulta el tema va a quedar abierto años y años». Fíjese que así y todo ganamos por un voto en el Senado. Imagínese lo que hubiera pasado sin la consulta.” (Citado por Russell, 1990: 55) Conclusiones: un aporte al ejercicio de la democracia participativa Una primera reflexión que surge ante el análisis de la Consulta Popular sobre el Canal de Beagle es que cumplió rotundamente con las aspiraciones del gobierno que la convocó. Un resultado que no necesariamente se consigue cuando se toma una decisión tan audaz como lo es toda convocatoria a la participación popular. En estudios comparativos sobre democracia participativa ha sido reconocida la efectividad de esta consulta para legitimar y afianzar la gestión de gobierno de Raúl Alfonsín. (Zovatto, 2004) Sin embargo, esta necesidad del gobierno –sobre todo después del naufragio de la Ley Mucci- era advertida por la oposición que denunciaba un intento de “plebiscitar” la gestión a través de la consulta. Deberíamos distinguir entre los objetivos de una convocatoria gubernamental a la consulta popular y los efectos de dicha acción. Que un resultado favorable de una convocatoria tenga efectos legitimantes, no explica por sí misma la convocatoria. Si aceptáramos este criterio entenderíamos los instrumentos de la democracia participativa que están en manos oficialistas como una maniobra efectista de los gobiernos para doblegar a la oposición.

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La riqueza de la democracia participativa no se agota en sus efectos, o de lo contrario, cuando éstos no se consiguen –y hay casos latinoamericanos muy interesantes, tanto de consultas como de iniciativa popular con respuesta contraria a la de sus promotores (Zovatto, 2004)- pareciera que el instrumento de la participación pierde sentido. Sin embargo las formas participativas disparan una dinámica de compromiso ciudadano, de conocimiento, de sentirse parte de los asuntos públicos, de hacerse cargo de sus derechos de peticionar a las autoridades, y como contrapartida de que los gobernantes se sientan más responsables frente a la ciudadanía por las decisiones que toman. Todo eso es válido más allá de los resultados y de los efectos. El mensaje del Presidente Alfonsín, pronunciado el miércoles previo a la Consulta introduce una reflexión sobre el valor de la participación para orientar mejor las decisiones de los gobernantes, es decir, que la opinión popular mejora la calidad de la decisión, y es fundamental, cuando las decisiones son cruciales: “Esta convicción que tenemos no s, sin embargo, suficiente para tomar una decisión. ¿Por qué? Porque también creemos que éste es un problema y una decisión en la que la opinión del pueblo es fundamental. Por supuesto que tanto el Poder Ejecutivo como el Congreso deberán y sabrán asumir sus responsabilidades, pero tengan la certeza de que el presidente de la Nación acompañara la opinión del pueblo. “Este es un gobierno para el cual, a diferencia de los que hemos tenido en los últimos años, es fundamental la opinión del pueblo cuando la decisión a tomar es definitiva y cuando es el pueblo entero el que gozará de sus beneficios y soportará sus eventuales perjuicios. [...] “Si pudiéramos resolver todos los problemas a través de un acto único y categórico, como en este caso, también pediríamos la opinión de todos para que nos digan con su voto si lo que hacemos está bien o está mal. “me parece fundamental que se comprenda el alcance y el sentido de esta consulta popular. “Muchas de las desgracias que hemos vivido se hubieran evitado de haberse escuchado la opinión del pueblo; muchos de los problemas que hoy debemos soportar no los tendríamos sin duda si el pueblo hubiera podido opinar.” (La Nación, 22/11/1984) La consulta popular permitió refrescar la legitimidad de un gobierno que, junto con su fortaleza, llevaba la responsabilidad de la transición institucional, por lo tanto debía lograr el objetivo fundamental de sostenerse para que se sostuviera la democracia. El resultado de la consulta tuvo cierta incidencia en el trámite de ratificación parlamentaria, y en ese sentido contribuyó a dar por terminado un incidente diplomático que se arrastró durante cien años y llegó a convertirse en un conflicto prebélico. Fue un mensaje de paz y solidaridad latinoamericana para el mundo, le quitó un instrumento de reivindicación nacionalista al General Pinochet, que tenía en el Beagle su mayor hipótesis de conflicto y con ello contribuyó al proceso de democratización chilena. Y también restó popularidad a las tendencias xenófobas en nuestro país, porque desde que se firmó el Tratado prácticamente no se volvió a hablar del tema. Al mismo tiempo, la consulta introdujo el debate sobre la democracia participativa que derivaría en su institucionalización en la Constitución de 1994. Curiosamente, desde que existe la figura de la Consulta Popular en la Constitución, e incluso ha sido reglamentada por la ley 25.432 sancionada en mayo y promulgada en junio de 2001, nunca fue utilizada por ninguno de los diversos gobiernos que fueron pasando, incluso en medio de las situaciones críticas que se vivieron durante estos últimos años. La experiencia de la Consulta Popular del Beagle demuestra que la democracia participativa es un instrumento no apenas útil sino necesario, para fortalecer la democracia representativa. “Empoderar” a los ciudadanos y ciudadanas, enriquece y asegura las decisiones de los representantes.

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Bibliografía consultada ÁLVAREZ NATALE, Hugo (1984) Beagle: de brujos y fantasmas a la decisión final. Ediciones Politeia. DEL CARRIL, Bonifacio (1984) la cuestión con Chile. Buenos Aires, Emecé. LANÚS, Juan Archibaldo (1989) De Chapultepec al Beagle. Política Exterior argentina: 19451980. Buenos Aires, Emecé. MEGALE, Marta “El Beagle y la nueva política exterior en la democracia de Alfonsín”.En:http://juanfilloy.bib.unrc.edu.ar/completos/corredor/corredef/comib/MEGALEMA.HTM RUSSELL, Roberto (1990) “El proceso de toma de decisiones en la política exterior argentina (1976-1989)”. En: Política exterior y toma de decisiones en América Latina. Buenos Aires, GEL. ZOVATTO, Daniel (2004) “Las instituciones de la democracia directa a nivel nacional en América Latina: un balance comparado 1978-2004”. En: Democracia directa y Referéndum en América Latina. La Paz, Corte Nacional Electoral. Legislación citada: Constitución de la Nación Argentina Ley 25432 “Consulta Popular Vinculante y no Vinculante. Disposiciones comunes”. Tratado de Límites del 23 de julio de 1881 entre Argentina y Chile. Tratado de Paz y Amistad del 29 de noviembre de 1984 entre Argentina y Chile. Prensa consultada: CLARÍN LA NACIÓN

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Democracia 25 años después Reforma del Estatuto de la Asociación de Fomento Amigos de Villa Luro Análisis de caso a partir de los principios eje de la democracia participativa
Nicolás Juncal* Introducción La Democracia Participativa se ha intentado enmarcar desde distintas perspectivas: Algunos enfocan su análisis sobre participación hacía una mejora en la democracia clásica liberal, como “el regreso a la mejor tradición de dicha democracia.”1 Otros como un movimiento en oposición y respuesta a la concentración salvaje de Capital y a la despolitización neoliberal, reconvirtiendo las fuerzas del Pueblo, constituyentes del Estado democrático, para que pujen por un mejor estado de situación social. Desde este punto de vista sería una práctica eminentemente socializadora e integradora, muy asociada a la recuperación de los sectores más postergados y al pensamiento progresista-reformista democrático. Se ha tratado también como el factor generador de equidad que falta agregar en sistemas políticos representativos y en toda la sociedad en general, se la considera como un camino hacia una mayor y mejor inclusión social y una superación del sistema representativo-delegativo. Pero no olvidemos que más allá de un proceso para la consecución de estos objetivos, la implantación y sostenimiento en el tiempo de prácticas de democracia participativa, de la participación "libre organizada" en general, no es otra cosa que la conformación de un mecanismo institucional del gobierno o de gestión. Como tal, desde una perspectiva más cercana a Weber que a Rousseau, es un tipo sistema de toma de decisiones y de control de ejecuciones. Más específicamente, una reforma y ampliación del sistema democrático-burgués que ha dado resultados los últimos 200 años en sus distintas variantes, por ende puede aplicarse a casi todo tipo de organización. Considerando siempre que dicha organización asiente su riqueza sobre las bases humanas que la conforman. Una práctica seguramente ejercitada poco y esporádicamente, pero no imposible en algunas áreas y en algunas actividades productivas y comerciales también. Aunque nos alejamos de esta idea al observar la realidad y ver que es más frecuente su utilización en Organismo estatales, Ciudades y Distritos con cierto grado de autonomía, Organizaciones civiles ó sin fines de lucro. Tomando como ejemplo para este análisis una Asociación de Fomento como expresión más simple de un ente público no estatal. Para este caso analizaremos una reforma estatutaria que tiene en su seno la aplicación de por lo menos dos de los pilares llevados adelante por las prácticas de democracia participativa. Herramientas y consideraciones para el análisis Luego de una interiorización sobre las realidades en que se aplicaron distintas políticas de ampliación democrática y participación, vemos que algunos autores2 han intentado resumir el sentido de estos cambios y los ejes rectores sobre las que luego se edifican las reglamentaciones y operatividad de las distintas experiencias de procesos de participación. Tenemos entonces algunos principios genéricos que plasmamos aquí que surgen del análisis de instancias de aplicación de políticas de presupuesto participativo3: - Autoreglamentación (dictado de la operativa y organización que tomara el proceso deliberativo y los mecanismos de toma de decisiones y consecución). - Participación universal (del universo que corresponda según si la organización es temática, territorial o de otro tipo).

Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, www.redmarianomoreno.com.ar. Vocal de la Asociación Civil Mariano Moreno, www.asociacionmoreno.com.ar. Miembro investigador del Observatorio Local de Democracia Participativa, www.ciudadparticipativa.com.ar. 1 Macpherson, C.B. (1977). La democracia liberal y su época. Madrid, Alianza, 1991. 2 Lic.Ricardo Romero -Comp.-“Democracia Participativa, una utopía en marcha”, Ediciones Coop; Buenos Aires, 2004. 3 Lic. Alcir Martins. “Breve resgate de Orcamento Participativo no Río Grande Do sul”. Democracia Participativa, una utopía en marcha, Ediciones Coop; Buenos Aires, 2004. p. 103

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- Agenda abierta y discusión de presupuesto (discusión de todos los temas que se consideren necesarios y que afecten a la materialidad de las vidas que componen el universo, es decir discutir el presupuesto efectivo.) - Accountability (control de la/s ejecución/es y obligación de publicar los gastos) Así planteados estos cuatro principios básicos caracterizan las construcciones y discusiones sobre Democracia Participativa en la gran mayoría de las experiencias. Si bien desde la ciencias sociales es difícil hablar de neutralidad de los conceptos, podemos considerar que todos los procesos hacia una ampliación de la participación se dio “a partir de” o “por la búsqueda de” alguno de estos cuatro principios. No quiere decir esto, que todos aparecerán o que sean mejores o superiores. De hecho no lo son, teniendo en cuenta la profundidad de los temas en que puede influir la Democracia Participativa y sus efectos en los sistemas políticosociales en los que vivimos. Pero pensando en la organización y objetivos del proceso “en el origen”, podemos decir que son previos. O por lo menos, considerados individualmente, condición necesaria, para que cualquier tipo de actividad pueda ser considerada dentro del marco de “ampliación de la participación”. Es decir, son analíticamente previos en un sentido organizacional o fundacional, respecto al proceso entendido en términos de política pública. En este sentido, cualquier discusión sobre formas o métodos para una mejor distribución de la riqueza en sociedades capitalistas, la delegación del poder en sociedades burguesas liberales y las formas de reconvertir esas democracias delegativas, o sobre la forma de sufragio de una población apática, son un derivado, que podría (y esperemos que así sea) reformarse o solucionarse a partir de la Democracia Participativa. Pero en lo que queremos enfocarnos aquí es en el proceso mismo. Por esto último, observando las características externas de la operatoria que se repite en las distintas instancias de democracia participativa, podemos analizar lo participativo o no de algún mecanismo según la aparición u omisión de estas dimensiones. A su vez, desde el análisis de las características internas de las 4 dimensiones podríamos volver a entrar en contacto con las ideas constitutivas de la vida política entendida desde la mejor práctica de la “política liberal”; o más profundo aún, de nuestra naturaleza como “animales políticos”, como seres gregarios; o desde la idea de la realización del individuo y su integración a la sociedad. Sin embargo este no será el eje del análisis que seguirá a continuación. Las dificultades de aplicar una única herramienta de análisis No es la intención que estos cuatro criterios lleven un juicio valorativo, ya que, como dijimos, se intenta obtener una herramienta de análisis de todo tipo de organización participativa que involucre la toma de decisiones y la auditoria del gasto. A su vez, dependiendo de los medios, situación contextual y experiencia de los participantes, la aparición y grado de estas características la adecuación o no, tenderá modificarse. Más aún, ya que es una mecanismo que depende de la heterogeneidad social (del ámbito, territorio, temas a tratar, etc.), se dan muchos efectos secundarios importantes sobre la estructura del proceso mismo de participación en el avance de su aplicación, lo que llevará a variaciones en dicha adecuación de los principios a la realidad existente. Por esto debemos entender estos procesos como un continuo. Efectos tanto positivos como negativos podrán observarse en el camino a la institucionalización, a partir de la práctica continua y la rutina, pero como dijimos, al pensar la Democracia Participativa tomamos la idea de un proceso, por lo que los efectos negativos pueden ser rápidamente modificados. Es probable que el diagnóstico de alguno de los ejes arroje una inadecuación entre el modelo y la realidad, o que alguno de estos principios no se aplique, ya que no hay una sola “receta” para los procesos que intentamos estudiar. El caso que analizaremos en breve y de hecho no adecua los cuatro principios. Su ámbito es reducido, su influencia fuera de él es difusa y los efectos de las reformas que se proponen incierto, pero sin embargo es evidente que abre el camino a una proceso de ampliación de la participación. La Asociación: Amigos de Villa Luro no es un club deportivo, es una Asociación de Fomento barrial y como tal figura en términos legales (en adelante: -la Asociación-). Fue creada en 1924 y según

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sus directivos es una de la más grades del país en su tipo, ocupando 5 lotes en la C.A.B.A. y actividades para 2400 personas en total. Aunque no lo aparente, esta situación no es un beneficio sino una carga, la deja en desventaja respecto a otras con el misma etiqueta legal ante la posibilidad de pedir subsidios o asistencia por parte del Estado. La calidad de sus instalaciones y su tamaño puede parecer pequeño para las dimensiones de los grandes clubes, pero es enorme en comparación a las pequeñas asociaciones vecinales que nacen y mueren en todos los barrios de la Ciudad. Su marco legal además implica que no tiene las mismas posibilidades contractuales que una entidad deportiva hacía profesores y empleados, como tampoco los tiene hacía sus socios. Por ejemplo, este tipo de entidad no puede desafectar a un socio con la misma facilidad que sus pares deportivos. Volviendo a su estructura organizativa y societaria, en esta asociación realizan actividades 2400 personas en distintas actividades organizadas en su mayoría en comisiones. Sin embrago de estas 2400 personas 800 son alumnos de colegios de la zona que realizan actividades en las instalaciones de la Asociación (por el único beneficio de reducciones en el impuesto municipal –ABL-). A su vez la administración del natatorio es concesionada debido a las particularidades de esta actividad y la organización de sus actividades es compartida y consensuada con la Comisión Directiva. En esta actividad muchos de los concurrentes no son socios plenos de la institución. Por lo que quedan solo 900 socios plenos de los cuales 800 son menores: Aquí el problema. Los dilemas de la falta de participación: Toda la Asociación solo tiene aproximadamente 100 socios plenos mayores que tiene todos los derechos estatutarios para poder ejercer los cargos directivos. Sumemos a esto dos grandes problemas: En la sociedad actual el frenesí económico y las demandas sociales sobre los adultos, particularmente en los adultos jóvenes alejan y dejan muy delgadas a todas las asociaciones y organizaciones de la sociedad civil que necesitan una atención constante. Las únicas que han prosperado son aquellas que pueden funcionar en forma de red, algo más laxa y esporádica. Claramente la asociación Amigos de Villa Luro no es una de ellas y necesita nutrirse de personas que toman a cargo el crecimiento de la misma. En la Comisión Directiva según el estatuto se necesitan 12 personas titulares, 4 suplentes y 6 revisores: 22 personas. Estos número surge de lo que fija el estatuto, pero no es la realidad del día a día donde la toda la actividad “dirigencial” recae en como máximo unas 9 personas. En las últimas asambleas tanto ordinaria (una vez al año, donde se presenta el balance y los planes para el próximo año de la Asociación así como sus directivos para el período) como en las extraordinarias, por ejemplo para una reforma edilicia importante, no han concurrido más de 40 personas (entre los que se computarían los 22 cargos nombrados anteriormente). Sumado a esto no hay nuevos postulantes para renovar las comisiones y los que están declaran en algunos casos que no se van solo porque no quieren dejar débil la comisión directiva por temor a una liquidación de la asociación por parte de algún grupo tentado por su valor inmueble. El otro frente del problema es que la tendencia a que la proporción regresiva de adultos/menores se continúa incrementando, con lo que en breve habrá menos adultos con capacidad de voto y de tomar los cargos. El problema de representatividad es obvio y los directivos ven esto en un síntoma muy simple, la poca llegada de ellos mismos a los socios y personas que realizan actividades. Esto a su vez repercute en la imposibilidad de movilizar a esa masa socios, en términos comunitarios, gregarios: políticos. La diferencia cualitativa y cuantitativa de pasar de una participación de 40 personas a, por lo menos, una porción de los 900 socios plenos que realizan actividades, para defender e impulsar a la Asociación es enorme. La búsqueda de fondos, nuevas actividades, reparaciones en las instalaciones, promoción para incrementar el número de socios, etc, son una constante que se facilitaría con un apoyo mancomunado de todos.

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A su vez presenta un problema eminentemente político, de profunda Realpolitik: El dilema sucesorio. El mecanismo de sucesión y traspaso del poder se ha lentificado, si no es que se ha roto. No hay posibilidad de continuidad hacia nuevas generaciones en el estado de situación actual. Los nuevos referentes no surgen y la competencia por los cargos no existe. Hacia una reforma estatutaria: Entre la reducción de riesgos y la ampliación participativa ¿Cómo lograr que la letra refleje la realidad de la Asociación y al mismo tiempo fomentar el cambio de esa realidad? Desde la Comisión directiva actual se propusieron un reforma estatutaria que hoy espera su aprobación en la IGJ. Analizando sus reformas vemos que se intenta evitar, en el corto plazo, que la Comisión vaya quedando desierta o peor aún en manos inescrupulosas. A su vez desarrolla una estrategia en un mediano a largo plazo donde los socios confraternicen más entre sí y se involucren, mediante la ampliación de la participación. Teniendo en cuenta los problemas que presenta la Asociación ya planteados, que resumiremos bajo las ideas de “nutrición y sucesión”, y su respuesta en una reforma del estatuto de la Asociación, analizaremos cada eje teórico planteado. Desde una perspectiva más pragmática se ha plantado asumir y sincerar la reducción de la participación en la comisión directiva, reduciendo el número de miembros en el órgano de gobierno de la Asociación. En este cado de 12 a 10 Titulares en la comisión directiva, reducción de suplentes y revisores de cuentas. Apuntando al objetivo pragmático: que no quede desierta la comisión directiva, pero sin proponer requisitos como una mayor antigüedad para poder ocupar los cargos, para no poner mas trabas a la participación e integración de los jóvenes a estas áreas. Por contrapartida la ampliación democrática vino por parte de otra reforma al estatuto que lleva a la obligación de realizar dos asambleas ordinarias por año, cada una con sus características respectivas. La de socios plenos que se realizaba todo los años una vez y continúa sin cambios y la innovación del nuevo estatuto: La asamblea de jóvenes. Transformación que busca mayor representatividad respecto la masa societaria en principio, y ofrece una posibilidad única para que los socios conozcan las realidades de la Asociación y de cada subcomisión de deportes. Un efecto buscado y derivado de estas Asambleas será ayudar a confraternizar a los jóvenes asociados, pensando en una integración mayor y por ende la generación de vínculos que perduren más allá de una asamblea en beneficio de los principios de fraternidad y solidaridad vecinal que son bases de la Asociación. Por otro lado, a largo plazo, se busca que este vínculo reforzado de los socios menores con la institución tienda a resolver el dilema sucesorio e incrementar el número de personas que se involucran hoy por hoy en las decisiones de la Asociación. Los ejes de análisis y la reforma: La Asamblea de Jóvenes implicará el llamado a participar de los 800 socios menores plenos. Su realización se desdoblará en dos Asambleas según rango de edad, mayores de 12 años (hasta 18) y menores de 12 años, acompañados, si así lo quisiesen, por sus padres. Los cuales podrán hablar en nombre de sus hijos presentes, pero no tendrán capacidad de voto. Al final de día, estas 800 voces se habrán sumado a las 100 de los socios adultos, completando así el universo de socios plenos. Si la taza de participación es del 40% como el máximo entre las de los mayores, tendremos una real participación de 320 personas. Esta participación puede ser interpretada de dos formas, una que acompaña la reforma actual del estatuto y otra que, como ejercicio metodológico, lleva al extremo del modelo el caso expuesto para observar las posibilidades que la ampliación democrática ofrece. En los dos casos es un paso positivo respecto a la situación actual. Si consideramos solo a los 900 socios plenos, tendremos una relación de 0.36 socios por participantes en Asamblea, es decir más de un participante por cada 3 socios. Si consideramos las 2400 personas que realizan actividades la relación será de 0.13 personas por participantes en Asamblea. Es decir un participante por cada siete personas y media. Representatividad mucho mayor que la existente hoy de 1/22 y 1/60 respectivamente. Una taza envidiable comparada con estructuras políticas estatales de gran escala. Aunque R. Dahl nos dirá que tal situación no es comparable ya que en

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una escala de unidad política menor este tipo de políticas son mucho más efectivas y viables que en la situación opuesta1. En todo caso, apoyándonos en sus afirmaciones y pensando en la escala con que cuenta la Asociación, entendemos que será una garantía a priori respecto a que las reformas del estatuto y la ampliación de la participación serán controlables y redundaran en un beneficio para su funcionamiento. Este segundo caso lleva al extremo el procedimiento ya que implica también un fuerte cambio de concepción entre el derecho fundamentado en el factor económico (el estatus de “Pleno” como socio con una cuota monetaria mayor vs. el resto). El modelo hoy planteado en la reforma puede ser acusado de “universalidad calificada”, pero entendamos que la realización del segundo caso es algo idílico y en términos de aplicación prácticamente inviable. Cuando se emprenden proyectos de este tipo no solo hay que poner atención en la dimensión teórico política, sino también en la capacidades y percepciones de quienes llevarán adelante el proceso, es decir los participantes. En otras palabras de la dimensiones que corresponden a la praxis política, la organizativa y la social. Quien tiene la mayor responsabilidad y realiza el mayor aporte a la institución es el socio pleno y al no tratarse de un ámbito Público estatal, no tiene porque atenerse a las reglas de ciudadanía. Por ende pueden reservarse el derecho “de admisión” que en todo caso puede también entreverarse con el punto que trataremos a continuación; la Autoreglamentación. Sin embargo, antes de pasar a este y tratando puntualmente el caso de la Asoc. de Fomento Amigos de Villa Luro debemos defender la validez de la reforma. No sólo es intrínsicamente válida por la ampliación de la participación, más aún siendo esta enfocada a los jóvenes y la adecuación de un Estatuto algo anticuado a las nuevas realidades de la sociedad porteña, sino porque efectivamente los nuevos participantes comparten características y realidades con los que quedan exceptuados de participar. Si consideramos que los nuevos asamblearios no solo comparten los espacios y materiales con lo que realizan sus actividades, sino que realizan las mismas actividades, son vecinos por lo que comparten la realidad del barrio y la zona, muchos pertenecen al mismo colegio y obviamente se encuentran en el mismo rango de edad, es decir poseen el mismo perfil social. Por todo esto podemos suponer que “mirando el trazo grueso”, sus inquietudes, dudas y propuestas respecto a la Asociación serán similares. En cuanto a la Autoreglamentación, claramente el procedimiento ya ha sido elegido y no ha surgido por parte de la propia Asamblea de jóvenes, sino en la asamblea ya existente de adultos con el requisito especial de unanimidad de votos presentes por tratarse de una reforma de estatuto. Solo quedaría por consensuar el funcionamiento de las dos asambleas, la consolidación de lo expuesto en cada una de ellas y su relación con la asamblea de socios mayores. Por lo que, si bien el procedimiento fue elegido por fuera de los participantes, no así todo el proceso, lo cual puede ser enriquecido desde las propias asambleas. Las asambleas de adultos ordinarias y extraordinarias revisten de carácter deliberativo y resolutivo con el siguiente procedimiento: Luego del segundo llamado a constituirse en asamblea se da inicio, dependiendo de los temas a tratar, se necesitará mayoría simple o bien 2/3 de los presentes y en casos extremos unanimidad para su aprobación. Los temas a tratar se han especificado y publicado previamente en una orden del día, pero ante la moción de tratar algún otro tema se incorpora a la orden. Por lo que este procedimiento puede considerarse de Agenda abierta y obviamente se trata el presupuesto. Las Asambleas de Jóvenes revestirán del mismo carácter y funcionamiento con una sola e importante modificación: Su carácter será no vinculante, pero con el compromiso de la Comisión Directiva de llevar adelante las propuestas emitidas si al analizar su factibilidad estas son viables. Este compromiso, contemplado en forma despersonalizada, es algo precario, por lo que, salvando las diferencias de escala, presenta el mismo inconveniente que el diagnosticado para el Presupuesto Participativo porteño: “Este modelo no tiene expresión presupuestaria”, el
1 Dahl, Robert. “La democracia. Una Guía para Ciudadanos”. Taurus. Buenos Aires. 1998.

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participante “solo se lleva el compromiso del área central, lo que provoca una arbitrariedad en la decisión de la ejecución”1. Si bien como método de análisis volvemos a llevar el caso al extremo del modelo, lo hacemos ya que utilizamos este caso como testigo de los procesos de ampliación democrática, como dijimos en un principio. Al tratarse de menores, lo que es lo mismo que decir individuos inhábiles legalmente para utilizar derechos económicos y políticos plenamente, que además, por su edad, no están familiarizados o son inexpertos con manejo de dinero, términos contables, contratos, etc. No puede exigirse en esta situación un carácter resolutivo, por lo menos no uno directo. Vemos aquí los márgenes de acción que todavía esta reforma podría trabajar. En otros términos, la atracción que genera la real posibilidad de decisión sobre el presupuesto es claramente mayor que la que genera una invitación a un debate no resolutivo. Como último punto tenemos el concepto de Accountability. En este caso no hay mucho para decir, ya que, resumidamente el control sobre la gestión estaba estipulado en el estatuto original, siendo que los libros contables y legales estaban a disposición de cualquiera de los socios, además de la obligación de presentación de balance en cada asamblea ordinaria por parte de la Comisión Directiva. Por lo que el único aporte de la reforma se encuentra en la continuidad de este derecho y el incentivo a verificarlos en mayor cantidad de oportunidades. Aportes a futuro: A modo de conclusión no cerraremos el debate sobre los cuatro principios utilizados para analizar esta experiencia sino que a través de ellos vemos algunos aportes factibles de tratar en el proceso de desarrollo de esta nueva etapa para la Asociación, a su vez vemos en una perspectiva más amplia el aporte que este tipo de acciones hace a la sociedad en general e instamos a que se reproduzca: La reforma del estatuto y su continuidad: Coordinación de las tres asambleas para que no sean instancias separadas. Por el aprendizaje desde otras experiencias vemos en este caso que el riesgo se asienta en que cada asamblea pueda convertirse en un compartimiento estanco. A fines prácticos se conformarán 3 asambleas al año de distintas personas cada una a excepción de la presencia de integrantes de la comisión directiva, por ende estos tendrán la responsabilidad y también el poder de la puesta en conocimiento de los sucesos de cada una y al mismo tiempo la coordinación de sus propuestas. Sería positivo si se debatiera la utilización de algún otro tipo de dispositivo para la comunicación inter-asamblea o la conformación de una gran asamblea para, como mínimo, la lectura de consolidación de resoluciones o en el mejor de los casos puestas a consideración por toda la asamblea. - La atracción del poder de gestión: como dijimos la asamblea de jóvenes no tiene carácter resolutivo. El compromiso de la Comisión Directiva es personal y por ende precario. La pregunta es entonces: ¿Que otras formas existen de garantizar la ejecución de lo decidido siempre que fuese materialmente viable? Beneficios indirectos para todos: En Argentina y en los países Sudamericanos en general, los cambios profundos se han dado “desde arriba”. Normalmente el agente de cambio a sido el Estado o en términos más generales “la dirigencia” y a pesar de la desestructuración de estos en las últimas décadas y el surgimiento de volátiles y coyunturales movimientos de base aún son necesarios para, por ejemplo, impulsar y sostener esa participación, ya que no es una práctica arraigada en la población. La participación juvenil es una falencia de la política, las organizaciones sociales, las fundaciones, etc. por la apatía, falta de perspectivas y la desconfianza. Que jóvenes de menos de 18 años se acerquen a este tipo de prácticas sería un logro no sólo para la Asociación, sino de carácter social. Si un modelo como este fuese exitoso sería un caso a exportar a otras organizaciones sociales y deportivas.
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Lic. Ricardo Romero, Presupuesto Participativo Porteño 2002-200. Ed. Cooperativa., 2006, p. 24

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“La escuela” a perdido, debido a factores políticos de nuestra historia reciente de los ’60 y `70 y económicos de los `90, la capacidad de formación democrática y política en términos generales. La formación humanística históricamente subyugada y retrasada a un segundo plano sobre la técnica en nuestro sistema educativo muestra, en estos días convulsionados, su valía. Que hubiese sido de nuestro Estado si los resabios de conciencia democrática, la racionalidad y la mesura no hubiesen seguido a los excitados 19 y 20 de Diciembre del 2001. El vuelo que estos acontecimientos dio a la participación política fue muy alto y debemos intentar que no descienda, es común ver en la manifestaciones políticas de hoy a padres que llevan a sus hijos a marchas, que hablan de política y sociedad con ellos. Esto es un buen síntoma. Si las escuelas hoy están desbordadas y muchos otros espacios son parte de la educación y formación de los jóvenes este tipo de actividades abren sus mentes y les demuestran la fuerza y el poder de la organización colectiva, de la asociación y de la fraternidad. Las asociaciones de fomento, los clubes de barrio, las organizaciones vecinales muchas veces son el primer reducto de formación humanística de jóvenes que no encuentran este tipo de instrucción en los colegios. El deporte y las artes aportan a los jóvenes principios y conceptos sobre superación personal, valores sociales, sentimiento de pertenencia, “conciencia de equipo”. Si a estos principios y valores pueden sumarse sus primeras herramientas en el conocimiento de sus capacidades políticas y organizacionales sería un gran paso para conformar individuos con compromiso, solidaridad y confianza, además de otorgarles la práctica de herramientas de expresión y negociación necesarias para llevar adelante estos valores en acciones concretas. Y así lograr una participación ciudadana más sana en todos los ámbitos. Bibliografía: - http://www.amigosdevillaluro.com.ar/ Sede Social: Ramón L. Falcón 5176, Teléfono: 4683-4740 Polideportivo: Ramón L. Falcón 5177 Capital Federal - Lic.Ricardo R. -Comp.-“Democracia Participativa, una utopía en marcha”, Ediciones Coop; Buenos Aires, 2004. - Lic. Romero R. Presupuesto Participativo Porteño 2002-200. Ed. Cooperativa., 2006. - Lic. Martins A. “Breve resgate de Orcamento Participativo no Río Grande Do sul”. Democracia Participativa, una utopía en marcha, Ediciones Coop; Buenos Aires, 2004. - Macpherson, C.B. (1977). La democracia liberal y su época. Madrid, Alianza, 1991. - Dahl, R. “La democracia. Una Guía para Ciudadanos”. Taurus. Buenos Aires. 1998. - Held,D.: Ciudadanía y autonomía; Revista La Política, Paidós, 1997 - Przeworski, A.“Democracia y mercado”. ED. Cambridge University Press. 1995 - O´Donnell, G. “Apuntes para una teoría del estado”, en Oszlak, Oscar: Editorial Paidos, Buenos Aires.1982.

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Demos Participativa Construyendo Futuro. Ampliación de la ciudadanía y prácticas participativas Breve sistematización de la experiencia y análisis del caso
Elisa Bin* INTRODUCCIÓN El presente trabajo discurre respecto de la relación entre el estado y la Sociedad Civil, a la luz de una experiencia participativa que tiene lugar en el conurbano bonaerense, ejecutada por una OSC, la experiencia se denominó “Construyendo Futuro”, la misma tuvo en líneas generales los siguientes objetivos: 1. construir horizontes de “ciudadanía activa” a través de la implementación de ciclos de talleres de formación ciudadana para los actores beneficiarios del proyecto; 2. ampliar los niveles de participación ciudadana de los actores beneficiarios del proyecto y de la comunidad local misma, 3. fomentar la (re)inclusión económica, laboral, y socio-cultural de los beneficiarios dentro de los respectivos ámbitos de pertenencias; 4. promover la identificación y formación de nuevos lideres que se convirtieran en facilitadotes para la OSC en los procesos de intervención comunitaria en la comunidad local, basados en • • • generar capacidad de gestión y practicas participativas instaladas en el seno del grupo de jóvenes y adolescentes beneficiarios, consolidar los valores y practicas democráticas, así como los lazos de confraternidad y solidaridad, y por último implementar un 2ºciclo de talleres de capacitación para planificación de proyectos sociales,

El trabajo propone a su vez, mediante una breve sistematización y análisis de la experiencia “Construyendo Futuro”, identificar o por lo menos referenciar en la práctica, los elementos constitutivos de las políticas de ampliación de prácticas participativas y democráticas; como así también de herramientas y prácticas propias de la Democracia Participativa (DP). GLOBALIZACION Y DEMOCRACIA. LOS NUEVOS VINCULOS ENTRE EL ESTADO Y LA SOCIEDAD CIVIL En el marco del proceso de “globalización” que no sólo fue económica, sino también política, tecnológica y socio-cultural, y que afectó tanto a los países desarrollados como a los subdesarrollados y en vías de desarrollo; la dinámica de ka relación entre el Estado (E) y la Sociedad Civil (SC) fue cambiando, se sumergió en una suerte de metamorfosis que fue derivando en la (de)construcción de nuevos roles para ambos actores. La profundización de las crisis que dan inicio en los años 70 y se suceden y profundizan interrumpidamente durante los años 80 y los 90, con la aplicación de políticas de ajuste neoliberal, dan por resultado la conformación de un nuevo panorama mundial:

Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, www.redmarianomoreno.com.ar. Vicepresidenta de la Asociación Civil Mariano Moreno. Presidenta de la Asociación Civil General. Directora Ejecutiva de proyectos de la Asociación Civil Proyecto Solidario. Coordinadora del Componente Jóvenes- Subprograma Seguridad Ciudaana – Proyecto “Seguridad Ciudadana” del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), 2003. Miembro investigador del Observatorio Local de Democracia Participativa, www.ciudadparticipativa.com.ar.

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• la desaparición del denominado Estado de Bienestar1,el aniquilamiento de del estado interventor que termina por retirarse de la esfera pública ante el avance del mercado, dejando todo o casi todo librado a la regulación de los designios del mercado; crisis económicas y de representación políticas; fortalecimiento de la Sociedad Civil y de sus actores ante el repliegue del Estado que ya no puede dar solución a sus demandas; fenómeno de politización de la Sociedad Civil, que reclama cada vez más participación , y que redunda en el fortalecimiento de una ciudadanía activa, que reclama el ejercicio pleno de sus derechos y se erige como defensora de los derechos que le son denegados o bien no son garantidos por el Estado, ya sea individualmente o colectivamente, las ONG’s u OSC aparecen como actores protagónicos fortalecidos en los ’80;

• • •

Ante este nuevo horizonte definido en el marco del proceso de globalización, se identifica el fenómeno de politización de la Sociedad Civil, sus actores ya sea individuales en su carácter de ciudadanos o colectivamente a través de las ONG’s u OSC’s, reclaman soluciones ante situaciones de crisis en las que el Estado desarticulado ya no es garante de los derechos y garantías individuales de sus ciudadanos, y que carece de los medios suficientes para dar respuestas a sus demandas. Ello genera el fortalecimiento de la SC en su conjunto, que reclama por mayores espacios de participación, que no encuentra identidad en las instancias de representación tradicionales e institucionales, que reclama activamente por sus derechos ante la situación de desamparo a la que las conduce un Estado débil, permeable a as reglas de mercado y grupos de interés. Dicha situación se reproduce en toda la región (Latinoamérica), y Argentina no escapa a dicho fenómeno, situándonos en los ’90 con la irrupción del menemato, la crisis económica, política y social se encontraba en momento crítico, la contracara de todo este proceso de crisis y desmantelamiento del Estado, lo ilustra la Sociedad Civil que se fortalece, sus actores individuales y colectivos, que salen a enfrentar la crisis, a dar batalla por recuperar el pleno ejercicio de sus derechos en democracia. Se gesta un proceso de fortalecimiento de la ciudadanía, se generan canales alternativos participativos, se amplían los niveles de participación y surgen nuevas representaciones, los actores colectivos tales como las ONG’s y las OSC’s , experimentan una tendencia a la profesionalización de sus cuadros técnicos, a losa fines de poder dar una mejor y más adecuada a las demandas que se generan en sus respectivos ámbitos de pertenencia ya sean estos nacionales, regionales o locales. La Democracia también va adquiriendo una nueva fisonomía en tanto que las viejas representaciones las tradicionales e institucionales de nuestro sistema político, están dejando de serlo; los representados ya no se sienten representados por sus representantes. Y de Algún modo los actores colectivos de la Sociedad Civil, sean estas ONG’s, OSC’s o bien grupos organizados informales de la misma, comienzan a asumir esos lugares vacíos , comienzan a representar y defender los derechos e intereses de un grupo o una causa, se hacen eco de las demandas no atendidas por el estado y se convierten en interlocutores con el mismo. Para algunos, estamos en presencia de una nueva era, donde el pacto se ha quebrado2, y estamos en presencia de un nuevo estado de naturaleza, donde el Estado ha roto el pacto y no puede cumplir con su rol de garante de los derechos de sus ciudadanos. En este marco, como indicaba precedentemente es la Sociedad Civil, las ONG’s y OSC’s las que se transforman en garantes de los derechos de la ciudadanía ante el Estado, a veces asume roles complementarios con el Estado en el proceso de gestión e intervención social, siendo que el Estado desarticulado ha perdido su capacidad de dar respuesta integral a las demandas sociales, y sólo mantiene en su poder el monopolio de los recursos, programas y planes que pueden dar alguna respuesta a las problemáticas planteadas, entonces celebran nuevos pactos, consistentes en que el Estado transfiere recursos a las ONG’s u OSC’s , y estas
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Offe, K Contradicciones en el estado de Bienestar, Alianza editorial, Bs As, 1991 Hobbes, Thomas , El Leviatán, Sarpe,. Madrid , 1984

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lo ejecutan en el ámbito de la Sociedad Civil, aplicando el método del planeamiento conjunto con la sociedad 1 , autorreglamentación, participación universal, discusión y agenda abiertas, con el consecuente Accountability, propios del proceso de participación para la aplicación del PP(presupuesto participativo) LA EXPERIENCIA “CONSTRUYENDO FUTURO” “Construyendo Futuro” es un proyecto que ha planificado y ejecutado la Asociación Civil Proyecto Solidario en el Barrio San José, de la localidad de Temperley , partido de Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires, en el marco del PROYECTO ADOLESCENTES del Ministerio de Desarrollo Humano de la Prov. De Bs. As., durante el 2005 destinado a jóvenes y adolescentes con alto grado de vulnerabilidad y riesgo social y/o en conflicto con la ley penal.“Construyendo Futuro” fue concebida como una respuesta de la Civil Proyecto Solidario en el Barrio San José, a una problemática específica de la comunidad local en el escenario postcrisis 2001, ante la existencia de un importante número de jóvenes y adolescentes con alto grado de vulnerabilidad y riesgo social y/o en conflicto con la ley penal, siendo sus ámbitos de pertenencia zonas de alto riesgo y potenciales puntos para ser reclutados por grupos vinculados al delito o asociados a prácticas violentas. Ante la preocupación de los vecinos y de los familiares de estos jóvenes y adolescentes , se planifica el proyecto con la finalidad de proveer a los beneficiarios de un espacio de contención que permitiera en primera instancias res catarlos de la situación de calle o abandono en la que se encontraban. En 2da. Instancia la OSC se propone un objeto más ambicioso que apunta a la consecución de objetivos específicos para la formación ciudadana, la (re)inserción social, económica y laboral, la ampliación de la ciudadanía y fortalecimiento de las prácticas participativas y democráticas. Finalmente, se propone identificar futuros jóvenes lideres que se conviertan en facilitadotes y replicadores de la experiencia en sus propios ámbitos de pertenencia, y permitan rescatar a otros jóvenes y adolescentes de potenciales situaciones de riesgos, paralelamente, la OSC se propuso capacitar a estos líderes para la planificación de proyectos sociales comunitarios. ANALISIS DE LA EXPERIENCIA 1ra. Instancia Durante la 1ra. Instancia la OSC implementó un ciclo de talleres de formación ciudadana para los beneficiarios del proyecto, cuyo ejes de abordaje incluían un conjunto de elementos teóricos y prácticos, que abordaban los siguientes temas: derechos universales consagrados en la Dec. Universal de Derechos del Hombre; Derechos de 1ra, 2da y 3ra generación,. Derechos de los niños, jóvenes y adolescentes, nociones de ciudadanía, representación, participación y democracia; Trabajos con material bibliográfico y audiovisual, Algunos de los Documentos utilizados(selección) Constitución Nacional, Constitución provincial, Dec. Univ de los Der. Del Hombre, Pacto de José de Costa Rica, Convención de los derechos de niño, etc. La metodología del taller fue generar trabajos individuales y colectivos, en el marco de la promoción del debate crítico y participación democrática de todos los beneficiarios, fomentando la camaradería, solidaridad y prácticas democráticas, e intentando difundir y consolidar la idea de la necesidad de una ciudadanía comprometida , activa y el pleno ejercicio de los derechos. 2da. Instancia Durante la 2ra. Instancia la OSC implementó un ciclo de talleres de integración para la (re)inserción social, económica y laboral, de los beneficiarios, siendo que la mayoría de ellos eran menores de edad, y existían varios casos de madres y padres adolescentes, otra punto a considerar en este grupo es que muchos de ellos tenían estudios secundarios incompletos, y que la mayoría había interrumpido su formación por motivos o causas familiares y económicas debiendo salir a trabajar para mantener el grupo familiar, otros por las mismas causa habían
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Genro Tarso y U de Souza, Presupuesto Participativo, EUDEBA-CTA, Bs As. 1998

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caído en redes de violencia que los seducían a entrar en el circuito delictivo y los abandonaba a su suerte cuando eran detenidos por fuerzas policiales,. En este marco se propuso con las autoridades, padres, familiares y colaboradores, dar inicio a una etapa complementaria del 1º ciclo destinado a la ampliación de la ciudadanía y fortalecimiento de las prácticas participativas y democráticas entre los beneficiarios, trabajando con ellos mismos de manera conjunta de acuerdo a sus necesidades y demandas. De ello surgió de manera consensuada e identificadas las prioridades de una agenda, la idea de constituir una bolsa de trabajo local y generar vínculos con el municipio para auspiciarlo, planificar la reapertura de los talleres de formación laboral en oficios con que contaba la OSC (carpintería, panadería) en un primer momento para dar lugar a otros posteriormente. 3º instancia Finalmente, la OSC implementa un ciclo de talleres de formación de jóvenes lideres que se conviertan en facilitadotes y replicadores de la experiencia en sus propios ámbitos de pertenencia, en este caso fueron seleccionados sobre un total de 60 beneficiarios un total de 12 jóvenes; formándolos en cuestiones de liderazgo, motivación, y técnicas de intervención comunitaria. Así mismo, la OSC ha implemento otro taller destinado a otros 10 beneficiarios con los fines de capacitarlos como auxiliares para la planificación de proyectos sociales comunitarios, dicho taller dio por resultado un laboratorio de proyectos: en el que se planificaron: un centro cultural y social, una biblioteca comunitaria, reapertura del grupo de murga (actualmente en funcionamiento), microemprendimientos productivos: taller de costura “hilvanando futuro” (actualmente en funcionamiento) taller de formación en gastronomía (ejecutado) servicio de cattering y eventos (actualmente en funcionamiento)

CONCLUSIONES Finalizada la etapa de implementación y ejecución de “Construyendo Futuro” puede concluirse que los objetivos fueron alcanzados satisfactoriamente, arrojando una deserción de los participantes que no superaba el 2.0 %. Por otra parte cabe señalar , que: Se logró concientizar un grupo de aproximadamente 50 jóvenes y adolescentes respecto de sus derechos y obligaciones como ciudadanos, y paralelamente ello permitió ampliar sus horizontes de participación Permitió consolidar valores y principios democráticos y participativos en los beneficiarios, y arraigar en concepto de “ciudadanía activa” Viabilizó la contención social y la (re)inserción social, política y económica de los beneficiarios, a partir del conocimiento del pleno ejercicio de sus derechos para la consecución de sus demandas individuales y colectivas en tanto ciudadanos miembros de una comunidad: Fortaleció sus identidades individuales y colectivas; Generó un marco para la introspección de criterios q permitieran fijar prioridades para la resolución de conflictos y /o planificación de respuestas alternativas, adoptando para ello, criterios deliberativos , representativos y democráticos, construyendo un espacio

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para la reflexión y el debate crítico (autorreglamentación, participación universal, debate abierto) Ciertamente, estamos acostumbrados a la idea que solo en la esfera política, en el ámbito de los organismos e instituciones del Estado, en sus distintos niveles (nacional, regional y municipal), se dan la construcción de Democracia(Participativa) y se genera l}os canales para a}la ampliación de la participación , y consolidación de la ciudadanía activa, pero he aquí uno de los tantos casos surgidos en el seno de una OSC (“Construyendo Futuro”), en la que se asume el compromiso de recorrer el camino de la construcción y consolidación de los principios, valores y prácticas democráticas y participativas, apostar a la construcción y fortalecimiento de una “ciudadanía activa “ conciente que cada uno y todos los ciudadanos tienen derecho al pleno ejercicio de sus derechos, y de la necesidad de superar barreras estructurales e institucionales que intentan impedirlo, sino impedirlo por lo menos retrasarlo. También estamos en presencia de una nueva era, una era de participación que busca la ampliación de sus horizontes, donde el sistema político, ya no es el único espacio para la participación ni el más representativo, ahora la Sociedad Civil se constituye en el espacio alternativo, las OSC’s, las ONG’s , los ciudadanos individuales han salido del letargo que las crisis les han impuesto en otros tiempos, y se han convertidos en actores activos que recorren un largo camino por la conquista y plena vigencia de sus derechos, donde el proceso de comunicación interna y externa, tiene un rol estratégico en la consolidación de la participación ciudadana1 . Cuando el Estado desaparece o se ve limitado para dar respuestas a sus demandas, la Sociedad Civil a través de sus actores colectivos formales o informales, celebra un nuevo pacto con el Estado, se convierte en co-gestor de proyectos, programas o planes con el Estado que ha perdido capacidad de gestión e intervención comunitaria, y como co-gestores buscan dar respuesta a sus demandas., aparece la noción de un nuevo actor el “gerente Social” que garante a su modo la continuidad del proceso democrático, la ampliación de la participación y fortalecimiento de prácticas ciudadanas. BIBLIOGRAFIA 1. Macpherson, La democracia liberal y su época, Alianza , Madrid , 1991 2. NUn, J, Estado y Ciudadanía, en “La democracia en América Latina. Contribuciones para el debate”, Edit Taurus, Bs As, 2004 3. Andrenacci, L, “Comunicación y cultura COOP, Bs. As., 2005 para la Democracia Participativa”, Edic

4. Romero R, Compilador, “Democracia Particiapativa: Una Utopía en Marcha”, Edic. COOP, Bs As, 2004 5. O’Donnell G, Notas sobre la democracia en América Latina, en “La democracia en América Latina. Contribuciones para el debate”, Edit Taurus, Bs As, 2004 6. O’Donnell G, Estado, democracia y globalización, en Revista Realidad Económica, nro. 158, Ago-Sept 1998 7. Proyecto “Construyendo Futuro”, de la Asociación Civil Proyecto Solidario, 2005 8. Construyendo confianza. Hacia un nuevo vínculo entre el Estado y la Sociedad Civil, Volumen I, CIPPEC- Subsecretaría para la reforma Inst. y fortalecimiento de la Democracia, Bs As, 2007

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Andrenacci, L, “Comunicación y cultura para la Democracia Participativa”, Edic COOP, Bs. As., 2005

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Democracia 25 años después Aporte del Presupuesto Participativo a la Teoría de la Democracia Participativa
Amilcar Cervellino* En este artículo quiero explicar que aporta el Presupuesto Participativo a la teoría de la democracia participativa, a la teoría moderna de la democracia y a la necesaria contribución que la Ciencia Política debe hacer para mejorar el sistema democrático. El Presupuesto Participativo hace aportes importantes. El Presupuesto Participativo es un mecanismo según el cual el intendente de un municipio y sus funcionarios cogestionan el presupuesto con los ciudadanos del municipio reunidos en asambleas de democracia directa. Los ciudadanos de municipios reunidos en asamblea establecen en que obras y servicios quieren que el dinero que ellos pagaron mediante sus impuestos se gaste o invierta mediante el presupuesto del municipio. Los ciudadanos así le dicen al gobierno municipal cuales son las obras y servicios prioritarios en que quieren que se invierta durante el año el dinero del municipio. Tiene el Presupuesto Partidario varias modalidades. El tipo de Presupuesto Participativo mínimo, que es el que se aplica por ejemplo en algunos municipios de Argentina, implica que el intendente establece un monto mínimo e insignificante del presupuesto del municipio que se adjudica a las obras y servicios decididos por los vecinos mediante el mecanismo del Presupuesto Participativo, pero la gran mayoría del presupuesto municipal lo sigue decidiendo el intendente y los funcionarios del poder ejecutivo local junto a los legisladores del poder legislativo local. Este tipo de Presupuesto Participativo tiene una influencia muy limitada en la promoción de la Democracia Participativa. Me voy a centrar en el tipo de Presupuesto Participativo avanzado o su forma más desarrollada, que tiene un la prefectura de Porto Alegre su caso paradigmático, donde existen las asambleas de ciudadanos regionales donde se discuten las inversiones regionales y obras y servicios en las regiones, pero además hay asambleas temáticas donde los ciudadanos debaten con los funcionarios de cada área temática, de manera que la sociedad puede cogestionar junto al gobierno municipal todo el presupuesto. De esta manera el intendente sus funcionarios y la población reunida en asambleas de democracia directa deciden tanto las inversiones regionales en obras y servicios en los barrios como las políticas públicas en cada área y el planeamiento global de la ciudad. Este Presupuesto Participativo avanzado ha sido definido como cogestión del presupuesto municipal por el sociológico Fedozzi, y por nuevo paradigma de democracia participativa que combina democracia directa con democracia participativa por el economista De Sousa. Ambos son teóricos y ejecutores desde la función pública del Presupuesto Participativo en Brasil. Se demostró en la práctica que el Presupuesto Participativo tuvo muy buenos resultados. Como dice De Sousa, la democracia representativa es una conquista que debe preservarse, pero es preciso combinarla con la democracia directa y participativa para permitir un proceso de profundización democrática donde los ciudadanos participen activamente en la definición de políticas estatales. Con una participación de 2000 personas en 1990, el 0,2 % del padrón electoral se llegó en 2002 a una participación de 220 000 ciudadanos en el Presupuesto Participativo de Porto Alegre, según Romero 2003). En 1989, cuando el gobierno del PT creó el Presupuesto Participativo – Porto Alegre, el presupuesto del municipio era 387, 5 millones de reales y la inversión en Salus, educación, vivienda y otros gastos sociales era 91 millones de reales, representando el gasto social en 23 % de presupuesto del municipio. Gracias a una reforma tributaria progresiva donde se aumento los impuestos a los sectores de clase alta consensuada mediante el Presupuesto Participativo entre el municipio y los ciudadanos en asamblea de democracia directa, en el 2000 el presupuesto municipal fue de 958 millones de reales, y la inversión social en salud, educación, vivienda y otros gastos sociales era de 361 millones de reales, representando el 38 % del presupuesto municipal. En los once primeros años del Presupuesto Participativo – Porto Alegre en términos absolutos se triplicó el presupuesto del
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Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Miembro de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, www.redmarianomoreno.com.ar. Miembro investigador del Observatorio Local de Democracia Participativa, www.ciudadparticipativa.com.ar.

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municipio y se cuadruplicó su inversión social, mostrando que se fortaleció la capacidad del intendente, del Estado y de los ciudadanos de ejecutar políticas en función del interés mayoritario. El economista Marquetti muestra con números que el Presupuesto Participativo entre 1992 y 2000 tuvo un efecto redistributivo progresivo, ya que las regiones con indicadores de pobreza por ingresos y de pobreza estructural más altos recibieron mayor monto de inversiones per capita que las más ricas, al igual que muestran los mismos resultados el número de obras realizadas o en ejecución por habitante y la expansión de los servicios públicos, que llegaron a los barrios y vecindarios pobres donde no eran previamente ofrecidos. Marquetti dice que la oferta de bienes y servicios públicos aumento significativamente después de la puesta en marcha del Presupuesto Participativo y que este funcionó como un poderoso instrumento de redistribución de la renta y las regiones pobres recibieron mayor volumen de inversiones por habitante. El Presupuesto Participativo dice cosas importantes y los politólogos debieran tomar nota. Aporta a la teoría de la democracia participativa, a la contribución que la Ciencia Política debe hacer para mejorar la democracia. Asumo como politólogo que Dahl describe bien las democracias representativas modernas, que Sartori aporta que las democracias conllevan un consenso en las reglas políticas que permite la lucha pacífica por el poder, el derecho a gobernar a los representantes votados por la mayoría y el respeto a las minorías políticas. La democracia representativa es un avance muy importante que el pueblo argentino debe defender y valorar. Pero se puede profundizar la democracia mediante la combinación de democracia representativa y democracia participativa. El Presupuesto Participativo demuestra que se puede lograr que los ciudadanos participen directamente en esa articulación de democracia participativa y democracia representativa, se formen una informada opinión de los asuntos públicos y cogestionen las políticas públicas con el Estado dándole mayor capacidad para resolver los problemas sociales y gobernar para el bien común, articulando la sabiduría del ciudadano con la de los técnicos y funcionarios y permitiendo avanzar a una mejor distribución de la riqueza y mejoramiento de las condiciones de vida de las mayorías. Muestra el Presupuesto Participativo en su forma avanzada y ampliada que en Estados modernos con mucha población y territorio se puede combinar democracia representativa y democracia participativa en los municipios, y que la participación de la gente mejora la democracia, le da mas poder a los intendentes y capacidad al Estado y presión ciudadana conciente y organizada para resolver los problemas de las mayorías. El Presupuesto Participativo muestra que democracias muy elitistas con crisis de representación y gran desigualdad social como han sido Brasil y Argentina pueden mejorar y comenzar a resolver los problemas de las mayorías mediante la participación directa de los ciudadanos que se articula con la democracia representativa, la fortalece y la mejora. El Presupuesto Participativo refuta a la teoría de la democracia elitista que domina la Ciencia Política y le da la razón a los politólogos de la teoría de la democracia participativa, que sostuvieron que la participación de los ciudadanos era fundamental para evitar el gobierno en manos de pocos y que la participación directa de los ciudadanos permitiría resolver los problemas de las mayorías, mejorar la distribución de la riqueza y hacer posible una sociedad más equitativa y más humana. En este sentido, el Presupuesto Participativo y la teoría brasileña de la democracia participativa y el Presupuesto Participativo refutan a los grandes teóricos en la Ciencia Política de la teoría elitista de la democracia. Refuta parcialmente a lo sostenido por la mayoría de los politólogos, que piensa que sociedades modernas sólo puede elegirse representantes, que decir que la democracia moderna es sólo democracia representativa es una descripción científica de lo que se observa en las democracias modernas, que la democracia es un método político para elegir representantes, con determinadas instituciones o reglas de juego que permiten derechos políticos y civiles como cargos públicos electos, elecciones libres, libertad de expresión, fuentes alternativas de información, organizaciones ciudadanas autónomas, derechos civiles y políticos universales, subordinación de a las autoridades constitucionales y la legalidad del estado de derecho de los actores no electos, el pluralismo político y derecho de participación y libertades de las minorías políticas, institucionalización y regulación pacífica del conflicto mediante el derecho, pero que no se puede profundizar la democracia en el sentido de democracia directa

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porque eso es utópico, haría a la sociedad ingobernable y habría que dejarlo para los griegos de la famosa democracia directa ateniense de la antigüedad.Como politólogo asumo que esta descripción de la democracia representativa es correcta, y que la democracia representativa es una enorme conquista de la humanidad que los argentinos debemos defender y valorar. Esta descripción de los politólogos Dahl y Sartori es muy buena y muy importante. Los teóricos de la democracia participativa como Macpherson y Bachrach que polemizaban con teóricos del elitismo democrático como Dahl y Sartori coincidían con esto, y los teóricos brasileños del Presupuesto Participativo y la democracia participativa también coinciden. Pero el PP refuta los planteos de Dahl y Sartori de la imposibilidad de macrodemocracias participativas en sociedades modernas. Dahl es uno de los principales estudiosos de la democracia representativa moderna. Dice Dahl que le democracia directa, también llamada democracia de asamblea, democracia directa, democracia primaria o democracia de consejo abierto es sólo posible en estados pequeños y de poca población, y sólo en estas circunstancias la democracia directa tiene ventajas sobre la democracia representativa, consistente en que los propios ciudadanos puedan participar directamente en el proceso de gobierno, cosa que la democracia representativa en una unidad política o estado amplio no es capaz de proporcionar. En una pequeña ciudad gobernada por ciudadanos reunidos en asamblea popular aumentan las oportunidades para participar efectivamente en las decisiones de gobierno, los participantes pueden debatir las cuestiones importantes y llegar a una opinión propia, y no tienen que delegar cuestiones cruciales en representantes, dice Dahl, que pueden estar influidos por otros intereses que los representados. Pero, afirma, la democracia directa es inviable en estados o unidades políticas con extensos territorios y mucha población, y como éstas características condicionan la forma de democracia, entonces en las sociedades modernas, que tienen mucha población y amplio territorio, sólo es posible la democracia representativa. Considera Dahl que cuanto más ciudadanos tenga un gobierno democrático, tanto menos podrán participar los ciudadanos directamente en las decisiones y tanto más tendrán que delegar su autoridad en representantes. Opina Dahl que hay un dilema político fundamental: si el objetivo es establecer la democracia directa o la participación directa de los ciudadanos, es decir, un sistema democrático que permita amplia participación ciudadana en las decisiones políticas, entonces hay que tener un sistema político de pequeña escala donde exista la democracia directa. Pero si el objetivo es establecer un gobierno eficaz para resolver los problemas ciudadanos, lo único posible es un estado amplio donde se establezca la democracia representativa. Para Dahl, hay un dilema entre participación ciudadana frente a la eficacia del sistema democrático: cuanto menor sea el tamaño del estado y la población más podrá lograr la participación directa ciudadana y menor necesidad habrá de votar representantes y delegarles las decisiones políticas; cuanto más grande sea el estado y la población que abarque mayor será la necesidad de los ciudadanos de votar representantes y delegarles las decisiones políticas y mayor será la capacidad de esos representantes de resolver con eficacia los problemas importantes de los ciudadanos. Dice Dahl que pese a todas sus ventajas la democracia representativa tiene un lado oscuro que la mayoría de los ciudadanos acepta como precio a pagar por la representación, que es que la delegación de autoridad de gran discrecionalidad en decisiones muy importantes en representantes electos y funcionarios no electos, de manera que junto a las instituciones democrático representativas que ayudan a los ciudadanos en influir en el gobierno hay un proceso de regateo no democrático entre élites políticas y burocráticas, que poseen gran discrecionalidad por la débil participación y control popular. Otro destacado politólogo, Sartori, en el mismo sentido afirma que la intensidad del autogobierno está en relación inversa a la extensión con la que se aplica, y en relación inversa a la duración. Con Dahl, Sartori dice que la democracia directa es siempre microdemocracias (por ej formas de democracia participativa como la democracia industrial o cogestión de los trabajadores en las empresas) que requieren de una macrodemocracias representativa; que las microdemocracias participativas amplían y completan a la macrodemocracias representativa y dependen de esta para existir, pero nunca pueden las democracias participativas dejar de ser microdemocracias.

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La teoría y la práctica del Presupuesto Participativo muestran a la Ciencia Política que el dilema es superable y refuta parcialmente a Dahl y Sartori. Coincide con ambos en la necesidad de macrodemocracias representativas en sociedades modernas con mucho territorio y población, pero muestra que se puede articular con macrodemocracias participativas: la democracia representativa en estados extensos y populosos como Brasil es articulable con una democracia participativa a nivel gobierno local, en unidades municipales o estaduales con millones de personas y se ha implementado en el estado brasileño de Río Grande de Sul, cuanto este tenía 9 millones de personas y participaban en 2001 en el Presupuesto Participativo de 430 000 personas o de 200 000 personas en el Presupuesto Participativo de Porto Alegre, con los mencionados resultados de mejorar la democracia, fortalecer la capacidad y eficacia estatal, crear ciudadanía responsable, controlar la gestión pública y apuntar a la mejora de la distribución de la riqueza y a resolver los problemas importantes de las mayorías y los excluidos. Con este aporte del Presupuesto Participativo ampliado a la teoría de la democracia participativa, a la teoría de la democracia moderna, la Ciencia Política debería promover investigaciones financiadas destinadas a estudiar profundamente en forma comparada el Presupuesto Participativo y proponer una reforma política y de Estado que debiera establecer la aplicación de Presupuesto Participativo ampliado en todos los municipios de Argentina, que incluyese la totalidad de los fondos públicos municipales y combinase asambleas regionales y asambleas temáticas, lo cual sería una muy importante contribución a mejorar la democracia de nuestro país.

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Democracia 25 años después

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Reflexiones sobre las nuevas Democracias Latinoamericanas

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Demos Participativa Venezuela y el “Socialismo del siglo XXI”: democracia, participación y límites estatales
Ricardo Jesús Laleff Ilief*

Introducción Escribir en el fragor de los acontecimientos siempre resulta un ejercicio dificultoso, pues con suma facilidad puede caerse en simplificaciones y en respuestas taxativas sobre fenómenos aún en desarrollo, sin embargo cualquier renuncia a la reflexión acerca de la actualidad es una renuncia misma a la práctica humana, a la acción del hombre en los conflictos de su tiempo. Amén de evitar supuestos erróneos es menester aclarar que resulta inconcebible realizar un análisis acabado sobre el fenómeno venezolano; primero por cuestiones obvias de tiempo y espacio, y en segundo lugar porque carecemos de la perspectiva temporal necesaria que nos brinda la “tranquilidad” para analizar dicho proceso como un fenómeno del pasado. No obstante nos es posible verter algunas consideraciones con la suficiente visión teórica para no caer en meras reflexiones sin fundamentos, pero, por sobretodo, buscaremos resaltar el marco en el cual creemos se debe estructurar cualquier estudio sobre el terreno de lo político. A partir de allí nuestro análisis hará hincapié sobre dos grandes cuestiones: la problemática acerca del Estado venezolano y su relación con ciertos mecanismos de participación política. Pero la tarea es incompleta si no conectamos ambos puntos con la cuestión del “socialismo del siglo XXI” y “de la revolución bolivariana”. Es decir, ¿en qué consiste el socialismo del siglo XXI o la revolución bolivariana? ¿Cuáles son sus fundamentos? ¿Surgen notorias diferencias o contradicciones entre el concepto de socialismo del siglo XXI y el de los autores clásicos del marxismo? ¿Se puede establecer un socialismo a partir del accionar del Estado en el marco de una sociedad capitalista? Algunos de estos interrogantes iremos develando a continuación. Entre el agotamiento neoliberal y la “revolución bolivariana y socialista” Es más que conocido que en la década de los 90’ se evidencia claramente en la región la hegemonía neoliberal, paradigma difundido desde ciertos sectores de poder pero sobre todo desde los organismos internacionales y desde la política exterior norteamericana. La caída de la Unión Soviética, llevó a un autor1 a pronunciar la muerte de las ideologías e incluso el fin de la historia, sostenía además que las capacidades de los principios liberales o neoliberales tenían las cualidades de solucionar todos los problemas de las sociedades modernas, pero que sin embargo allí donde se evidenciaban conflictos debían hallarse los motivos de los mismos en la mala aplicación de estos principios o directamente en su falta de aplicación. Desde otro ángulo, el pensamiento de Hayek influenciaba las políticas económicas de los Estados latinoamericanos y el Consenso de Washington se arrogaba el monopolio de una verdad revelada. Los ataques constantes desde las usinas ideológicas del neoliberalismo indicaban como al único factor responsable de las crisis económicas al intervencionismo estatal, diagnóstico que además traía aparejado la supuesta “salvación de los pueblos”; el paraíso consistía en la destrucción del Estado keynesiano y en la desregulación de los mercados, puesto que el Estado benefactor había demostrado sus propios límites incuestionables a nivel mundial y además la alternativa del socialismo se desmoronaba con el muro de Berlín. En Venezuela, una vez Chávez en el gobierno se inicia un proceso tendiente a modificar el tipo de políticas públicas neoliberales (fácil de observar en el cambio de políticas sociales focalizadas a políticas de corte más universalistas, por ejemplo las denominadas “Misiones”). Se suele hablar generalmente sobre el papel estatal en términos de intervención o no en la economía, cuando en realidad el Estado siempre interviene, todavía más en la dimensión económica, es decir aún una supuesta no intervención del Estado es una intervención, puesto
* Docente Adscripto de la comisión 15 de Teoría Política y Social I, cátedra Dr. A. Borón, FSoc-UBA. Estudiante avanzado de Ciencia Política-UBA. 1 Fukuyama, F.: El fin de la historia y el último hombre, Planeta, Buenos Aires, 1989.

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que el Estado es una relación social de dominación en el que se materializan relaciones de fuerzas contradictorias. La “no intervención” del neoliberalismo, es en el fondo una intervención. Aclararemos con un ejemplo forzado: no hacer algo es una acción, así como la desregulación del mercado es de hecho una intervención. No obstante las políticas pro-mercado pretenden negar este carácter relacional del Estado y presentarlo como a un tercero escindido de la sociedad, como a un actor por sobre los conflictos sociales. Lo que se dio en llamar el Estado de Bienestar no es más que una forma histórica particular que adquiere el Estado (una forma que niega el contenido) para llevar a cabo políticas públicas que garanticen la reproducción de una determinada formación social con grupos beneficiados y perjudicados. Decir simplemente que un Estado es o no intervencionista es simplificar la complejidad estatal hasta caracterizarla como una cáscara vacía, que depende su contenido de los sujetos que ocupen sus principales puestos. Indudablemente no es lo mismo un gobierno fascista, uno socialdemócrata, que uno liberal, sin embargo presentar al Estado por sobre los conflictos sociales es reducir las variables que afectan el terreno de lo político. Ya Marx había demostrado 1 que no basta con que un Estado no esté ocupado por individuos altamente ligado a intereses capitalistas, aún cuando el Estado no esté relacionado con estos sectores es capitalista porque garantiza la reproducción del sistema. Sin embargo hay múltiples aspectos que inciden en el desarrollo estatal y en las políticas públicas llevadas a cabo, que no pueden ser reducidos a meras perspectivas economicistas; cuestiones culturales o sociales particulares de una sociedad también inciden. El Estado no es la premisa de la sociedad civil como diría Hegel, sino que el Estado es una relación social, no está por sobre la sociedad, sino que se encuentra y depende de ella, se co-constituye al mismo tiempo que lo hace la relación social del capital presente en toda sociedad capitalista. El poder en las sociedades modernas no es un objeto el cual basta para apropiarse de él tomar ciertos edificios o ciertos cargos gubernamentales, puesto que el poder se encuentra en diversos lugares de la sociedad justamente porque el poder es relacional. Pongamos un ejemplo clásico pero muy ilustrativo: a un papel pintado que es asignado con un valor determinado lo llamamos dinero, pero en realidad sólo es dinero en tanto cumple una función en el marco de determinadas relaciones sociales, de hecho para un náufrago ese papel no tiene ningún valor. Sin embargo no se deben caer en interpretaciones facilistas que sostienen que las políticas sociales evidenciadas por el Estado de Bienestar son meras maquinaciones de los sectores del capital para continuar con la dominación de la burguesía. Las políticas sociales que llevó a cabo el Estado de Bienestar son el producto además de innumerables luchas populares, y sus conquistas merecen ser defendidas. Tengamos esto presente. En América Latina las reivindicaciones populares y las respuestas a dichos reclamos han sido generalmente producto de movilizaciones y explosiones populares. Lo que puede ser una anomalía para las democracias de otros países es una característica de los países latinoamericanos, por lo tanto no existe un mismo patrón de desarrollo para los países periféricos y para los países centrales. El fracaso de la teoría de la modernización o del programa desarrollista en la Argentina lo evidencian. Sin embargo, retomando con el caso venezolano, el Estado comienza con Chávez a recuperar ciertos roles perdidos en la economía; comienzan las nacionalizaciones de ciertas empresas, pero existe la participación junto con el capital privado en sectores juzgados como claves en la economía. La Agenda Alternativa Bolivariana de 1996 sostiene que las actividades petroleras, mineras, tecnológicas-militares, etc., deben tener un claro diseño estatal. Ahora bien, que se evidencie una crítica y una ruptura con el paradigma neoliberal ¿significa el inicio de la construcción de un nuevo sistema? ¿Acaso del socialismo? En primer lugar Chávez llega al poder en un momento de clara transición y agotamiento de un paradigma, pero asegurar que las medidas del gobierno de Chávez son una vuelta al Estado Benefactor en su tipo “puro” es subestimar las transformaciones del mundo y poseer un prisma demasiado melancólico y nostálgico, es casi pretender volver al buen salvaje roussouniano, cuando en
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realidad el buen salvaje ha sido ahogado por la dinámica social. Sin embargo, alcanzar ciertas conquistas populares no es una vuelta al pasado, es también el futuro, las reivindicaciones no se aquietan porque no desaparecen las asimetrías de poder ya que el antagonismo de clases implica resistencia, movimiento. El Estado actúa sobre ambos polos de la relación, no es un mero instrumento. Ahora bien, por otro lado es indudable que el proyecto bolivariano o del “socialismo del siglo XXI” carece de cualquier estructuración teórica coherente que nos permita descifrar el posible rumbo del proceso venezolano. Más bien se observan el diseño de políticas públicas nacidas por el agotamiento de un modelo y dictadas por la coyuntura (los sucesos del 2002 son claves en este punto) que a su vez van acompañadas de una gran exclamación discursiva por parte del presidente venezolano. No obstante es imposible obviar ciertas tensiones sociales y cambios que se producen en dicho país, y es allí donde justamente debemos poner el foco de atención para analizar las perspectivas democráticas y participativas, renunciando a pensar los escenarios actuales con enfoques maniqueos. El chavismo ha encontrado oposición en distintos sectores, por ejemplo en la burocracia estatal, en los sindicatos con anclaje en los partidos tradicionales y en ciertos medios de comunicación. En los últimos meses el gobierno ha decidido no renovar las licencias concesionadas a algunos canales televisivos, de esta manera las disputas de poder también se desarrollan en las propias instituciones de la sociedad civil, siendo éstas mismas las que sirven para imponer una visión determinada del mundo de acuerdo a los intereses de ciertos sectores, cualquiera que fueren ellos. No es que la lucha política se extiende a la sociedad (entendiendo la sociedad como ese ámbito “no-político”), sino que lo social es también político en el sentido que lo estrictamente estatal sólo es un momento de la relación de dominación capitalista. En lo que respecta a la participación, la última reforma constitucional propuesta por Chávez introduce nuevas formas que no reemplazan a las viejas estructuras como el Parlamento, pero que sin embargo permiten una mayor acción de los sectores populares en los llamados “Consejos de Planificación y Coordinación de políticas públicas” (por ejemplo la gestión comunitaria del agua en determinadas regiones, los consejos de estudiantes, trabajadores, etc.), estos elementos de participación permiten nuevos canales de acción política, pero chocan con la estructura burocrática, prestando a confusiones y contradicciones en el seno del aparato estatal. Las propias tensiones que se agudizan en Venezuela representan el propio límite al establecimiento de un nuevo tipo de Estado que elimine los antagonismos de la sociedad, ya que viejas estructuras de poder tradicionales continúan presentes, incluso en el último proyecto constitucional desaprobado por el referéndum; dichas estructuras junto con elementos alternativos de participación popular generan contradicciones no resueltas que por ende agudizan los antagonismos materializándose en el Estrado que, al mismo tiempo no puede solucionar estas contradicciones porque se encuentra inserto en la propia sociedad al ser una forma de relación social de dominación y al no destruir las asimetrías de clases. Es interesante analizar el último referéndum que ha sido un revés para las pretensiones de Chávez de reformar la constitución de forma parcial, en él proyectaba un “nuevo socialismo” pretendiéndolo concretar a través de los mecanismos jurídicos-políticos en vigencia. Es decir, que los propios límites al socialismo del siglo XXI son los propios límites de un gobierno que parece entender al Estado por fuera de la sociedad, que cuando los mecanismos legales no producen los resultados favorables a sus intenciones los respeta. El propio Estado respeta al sistema jurídico, que en última instancia regula las relaciones sociales y perpetúa un orden clasista. El proyecto bolivariano sigue siendo un proyecto estatal, que choca con sus incapacidades teóricas y prácticas, con las contradicciones de sus propuestas “revolucionarias” y los reveses del sistema establecido. El socialismo del siglo XXI se constituye más como una evocación discursiva que como una forma que busca trascender los límites actuales de la sociedad capitalista para establecer un nuevo tipo de sociedad. Lo que venimos diciendo no implica entender al Estado como un instrumento de los sectores dominantes o como cuerpo monolítico sin fisuras, por el contrario, las contradicciones sociales lo rasgan, lo atraviesan, y el posicionamiento del Estado frente a las políticas públicas que desarrolla pueden ser de distintas perspectivas y hasta llevar a cabo reformas que beneficien al polo dominado de la sociedad. Sin

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embargo el Estado es el garante última del orden social, ya lo dijo Weber1, al mismo tiempo que se separan los medios de trabajo de los trabajadores se separan también los medios de coerción de la clase dominante a manos del Estado moderno, a diferencia de lo que sucedía en el Edad Media donde dicha escisión no existía. El llamado “socialismo del siglo XXI” parece otorgarle al Estado otra connotación, puesto que se para desde una perspectiva instrumentalista y reformista, ya que el Estado es capaz de generar una transición hacia un nuevo orden en la medida que los puestos dirigenciales sean ocupados por aquellos sujetos independientes del poder del “imperio”. Chávez en apariencia sigue este razonamiento: no hay más neoliberalismo en el gobierno, por ende no más poder anti-popular, el Estado es de otro carácter, es un Estado popular que debe dar el golpe final a los aliados del imperio para así lograr el socialismo del siglo XXI. Pero su proyecto no anula la propiedad privada de los medios de producción. Como hemos dicho anteriormente, el Estado es una relación social que deriva de la propia interrelación de los sectores sociales, el poder no está en los cargos ya que estos son solamente la materialización del Estado, es decir constituyen únicamente el aparato estatal, la mera ocupación de ellos no basta para producir cambios, como ha demostrado el gobierno chileno de Allende. El proyecto de un socialismo desde el Estado choca con las concepciones clásicas de la literatura marxista, al mismo tiempo que establece fuertes límites a la acción que trasciendan los canales estatales pareciendo no repensar los errores del socialismo real. En Venezuela las contradicciones sociales se cristalizaron de tal manera que se vuelve a reflexionar sobre el papel del Estado y su accionar ante dichas tensiones, pero el Estado no está al margen de estos conflictos, forma parte de ellos. El proyecto chavista de constitución no preveía la abolición de la propiedad privada, pero introducía elementos que tendían a satisfacer demandas populares, como la jornada laboral de seis horas o derechos educativos y laborales, pero incluso esto avala lo que veníamos diciendo: que el Estado lleve a cabo políticas favorables a sectores menos privilegiados en la asignación de recursos no representa un quiebre en la relación de dominación, sólo un impacto diferente en términos de la puja entre los polos antagónicos. En Venezuela, al menos desde el Estado, no existe un indicio certero sobre un futuro cambio en la estructuración capitalista de la sociedad, sino más bien observamos un proceso con ribetes contradictorios, por ejemplo entre nuevos elementos de participación y los tradicionales de la democracia, que al mismo tiempo toman a diversos actores como centrales en la dinámica estatal: el ejército, la Iglesia, los núcleos urbanos, etc. Los mecanismos de participación popular son promovidos, limitados, organizados y financiados por el Estado; en términos gramscianos, la clase popular no se encuentra autonomizada para su acción fuera de los canales oficiales, sino que se encuentra encasillados por y en el Estado. El propio partido Socialista Unido de Venezuela es un partido estructurado a partir del Estado que agrupa a distintas fuerzas políticas sin una homogeneidad clara en su interior, y ambos carecen de un suficiente impacto en el gobierno y en las tomas de decisiones. Aún cuando las posibilidades reales de cambio no están zanjadas, se plantean interrogantes en sí es posible una estructuración diferente de la sociedad venezolana con el curso actual de los acontecimientos. No estamos en condiciones de sostener que estas contradicciones entre la propia práctica discursiva y la acción del gobierno chavista son producto de una apariencia que pretende ocultar adrede la verdadera complejidad de la sociedad venezolana, pero lo que sí no constituye una imprudencia es aseverar que indudablemente las tensiones manifiestas en la actualidad entre los polos básicos de toda sociedad capitalista impactan de diferente modo en el aparato estatal y en el desarrollo de las políticas públicas, al mismo tiempo que son también un producto de la suficiente imprevisión y proyección de un modelo coherente que fundamente el significado del socialismo del siglo XXI o de la revolución bolivariana ya que ¿hay tal socialismo, o en realidad hay un solo socialismo que debe aprender tanto de los autores clásicos marxistas como de las falencias del socialismo real?¿La transición pacífica hacia un nuevo

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orden no resulta ser más una ingenuidad que un proyecto realista de las relaciones de fuerza y de la estrategia política que se debe adoptar para ello? Consideraciones finales Hemos intentado esbozar algunos conceptos para realizar un análisis del actual proceso venezolano tomando como elementos la participación política y los límites estatales del proyecto chavista del socialismo del siglo XXI, a partir de ciertas categorías que nos permiten entender los sucesos sociales y políticos como parte de una totalidad integrada, y al propio Estado como una relación social de dominación. Hemos destacado que realizar conclusiones definitivas sobre procesos en desarrollo es una imprudencia, pero sí es posible analizar un proceso que se nos presenta como la transformación hacia una nueva sociedad cuando en realidad sus contradicciones arrojan escepticismo sobre las posibilidades reales de cambios desde el punto de vista de la desestructuración de las desigualdades sociales. Por ello, parándonos desde una perspectiva marxista, liberal o simplemente status quoísta, el caso venezolano produce más agitaciones en los corazones que novedades revolucionarias. El contexto está signado todavía por elementos transicionales luego de la etapa neoliberal, es común que la esperanza o la oposición encarnizada fuera de la cotidianeidad de las tierras venezolanas pueda más que la racionalidad, aún así parece una exageración ver un nuevo mundo en Venezuela como asimismo presagiar la muerte de las instituciones de las democracias modernas. Ambas posturas parecen exageradas al calor de los acontecimientos. Bibliografía:
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Democracia 25 años después Chavez y Populismo: un esbozo para pensar nuevos escenarios políticos
Carolina Zarzuri*

El proyecto de Chávez con su carácter abierto, sujeto a diversas y encontradas influencias, en búsqueda de “lo propio”; unido al preponderante liderazgo y al peso significativo que desempeña lo militar; ha llevado a algunos analistas a caracterizarlo como populista. A nuestro criterio utilizar el concepto de populismo para el análisis del proceso de cambio en Venezuela requiere deslastrarlo de los contenidos peyorativos con que es utilizado comúnmente en el debate político. Emplearemos a lo largo del presente artículo categorías propuestas por Laclau en su obra “La razón populista”, como así también aportes de la corriente del análisis del discurso y del psicoanálisis, dado que contribuyen a una mejor compresión y evaluación del escenario político y social venezolano. Demandas sociales y articulación hegemónica Para determinar la especificidad de una práctica articulatoria populista, debemos identificar una unidad pequeña: la categoría demanda social. Demanda es un término ambiguo que puede significar petición: _en un principio el descontento social en Venezuela versaba en torno a cuestiones económicas, visualizadas en un cese de las expectativas y el crecimiento sostenido de las condiciones de vida. Pero también puede significar reclamo: _ cuando cuestiones como “pobreza” y “exclusión” dejan de ser percibidas como fenómenos temporales o posibles de superar con el esfuerzo individual. La transición que se da de la petición al reclamo es la que nos va a permitir esbozar uno de los rasgos característicos de la articulación hegemónica. En el caso latinoamericano debemos tener en cuenta la extrema regionalización, que introduce una fragmentación que afecta, no sólo los canales de vehiculización de las demandas sino también la posibilidad de establecer entre ellas cadenas equivalenciales. La satisfacción meramente individual de las demandas durante el puntofijismo impedía que entre ellas se formaran cadenas equivalenciales. Este sistema piramidal comienza a desintegrarse con la crisis; prolongada; del pacto de gobernabilidad existente1. Se pasa de un Estado centralizado, presidencialista, a uno descentralizado con metas de modernización y democratización. Bajo este consenso, desde la clase política, tenemos ya “una situación prepopulista” 2 : una acumulación de demandas insatisfechas y un aparato institucional cada vez menos capaz de vehiculizarlas. Esto crea: _un clima de descontento generalizado, el llamado “Caracazo”3, _ una equivalencia difusa entre los reclamos frustrados y, finalmente, _ la emergencia de un líder; Chávez; que por fuera y contra el aparato institucional convoca a las masas a la acción política. Decimos que, si una demanda no entra en una relación equivalencial con otras demandas, es porque es una demanda satisfecha, que además se inscribe en una totalidad institucional/ diferencial. Es lo que sucedió en Venezuela hasta entrada la década del 80, hasta allí se sostuvo; gracias a la renta petrolera; en el imaginario colectivo, la idea de la “Gran Venezuela” 4, un país rico que sin necesidad de mucho esfuerzo puede crecer en forma sostenida y canalizar sus demandas a través de un régimen democrático y de alternancia bipartidista. Ahora, las demandas populares presuponen para su formación, la equivalencia de una pluralidad de demandas. La crisis terminal y el quiebre del bipartidismo fueron ocasionados por
Licenciada en Ciencia Política UBA. Nos referimos al llamado puntofijismo, pacto de gobernabilidad que tiene como protagonistas a los principales partidos políticos del país (Acción Democrática y COPEI). 2 Laclau E.: “La Razón Populista”, pág 99. 3 En las principales ciudades del país se producen masivos saqueos. El gobierno responde suspendiendo parcialmente las garantías constitucionales, se estableció un toque de queda y se ordeno una brutal represión. Hugo Chávez narra posteriormente que muchos militares quedaron sensibilizados por esa experiencia represiva lo que aceleró el movimiento conspirativo y precipitó los golpes de Estado que se intentaron en 1992. Blanco Muñoz A: op. cit. pág 182-183. 4 Sobre todo durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, Las voces críticas son acalladas por el festín de la renta petrolera.
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procesos de exclusión, segregación y fragmentación, que paralelamente fueron configurando la imagen de una sociedad cada vez mas escindida. Se produce además la descomposición de los mecanismos y formas tradicionales de socialización e integración social, entre ellos la familia, la escuela el trabajo. Ya no se trata de la exclusión de una minoría “marginal” sino de las condiciones de vida y reproducción cultural de la mayoría de la población. Las voces críticas acalladas por la bonanza petrolera, resurgen. Con la creciente deslegitimación del sistema político, se producen una serie de reformas institucionales 1 y desde los medios se hace dominante un discurso antipolítico y antipartido2. En el seno de dicha tensión se condensan la pluralidad de demandas que serán articuladas por el discurso popular de Chávez. Tenemos entonces, dos formas de construcción de lo social3: o bien mediante la afirmación de la particularidad (lógica de la diferencia); o bien mediante una claudicación parcial de la particularidad (lógica de la equivalencia), destacando lo que todas las particularidades tienen en común. Esta última implica el trazado de una frontera antagónica y es la que consideramos se comienza a trazar desde que Chávez asume el poder en 1997; la primera no. Es en esta base equivalencial; sostenemos; que Chávez constituye su proyecto político, que no es ni más ni menos que el despliegue de una política dicotómica. Un espacio partido en dos bloques. En nuestro caso _el “Revolucionario”, por un lado: “Lo revolucionario es un concepto de vida. Y vamos a referir que significa el termino revolución: un cambio radical, total de un modelo, de una sociedad en lo político en lo económico, social, etc.” 4 y _ el “Neoliberal”, por el otro. “(…) hay paradigmas que se creían victoriosos hace poco, que están en derrota y en retirada. El neoliberalismo es uno de ellos (…) es una bandera pálida ya. No tiene color. Y en verdad que el neoliberalismo, como lo vimos y sentimos aquí, nos llevo a las puertas del infierno”5. En una sociedad como la venezolana donde el acceso a los beneficios del crecimiento económico (salud, educación, vivienda) fue asumido por los sectores populares como una posibilidad real de un futuro mejor; no cabría ninguna base para crear una frontera interna. Esta sociedad no podría totalizarse, es decir; conformar un pueblo. Sin embargo esta sociedad encuentra obstáculos para sostener la “Venezuela imaginaria” 6 .El debate político comienza a estar dominado por la idea de realizar cambios institucionales, la descentralización del Estado y la privatización. Se fuerza a identificar nuevos enemigos como las “clases peligrosas” y se reintroduce un discurso de la división social basado en lógicas equivalenciales. La emergencia entonces, de la crisis hizo que las instituciones, en cuanto instituidas, no lograran seguir siendo vistas como herramientas o vías de acercamiento al orden deseado, sino por el contrario, como verdaderos obstáculos. De esta manera pueden surgir sujetos colectivos constituidos en torno a la defensa de la “Venezuela profunda”7, del mundo de la vida de la mayoría de la población. Decimos por ello en términos de Laclau que_ *Primero: partimos de un espacio político en Venezuela, fracturado producto de medidas de ajuste estructural, en donde una cadena de equivalencias apunta a constituirse como plenitud de un TODO. Las políticas de ajuste tienen: el carácter de elite y el rasgo de estar severamente acotadas a condicionamientos
Las reformas solo podían dar una contribución parcial y limitada a la gestación de una cultura democrática y a prácticas integradoras del sistema político. Desde el punto de vista jurídico e institucional se crean nuevos mecanismos de incorporación y participación, se establece la elección directa de alcaldes y gobernadores. 2 Se establece una posición maniquea entre Estado y una mítica sociedad civil. Una suerte de paradigma de los nuevos sujetos de la “democracia de ciudadanos” que debe reemplazar a la “democracia de partidos” es el ciudadanovecino cuya principal preocupación es la defensa de la propiedad y la protección ante la amenaza de los excluidos 3 Laclau E.: op. cit. pág 103. 4 Muñoz Blanco A: Del libro Habla el Comandante realizada por el historiador Agustín Blanco Muñoz. Caracas.1998, pág 115. 5 Discurso en Inauguración de la I Cumbre sobre la Deuda Social y la Integración Latinoamericana. Caracas. 10 Julio de 2001. 6 Nos referimos a una Venezuela ligada al horizonte normativo de la democracia conservadora. Una sociedad sin debates ideológicos, apolítica, donde los principales asuntos de gobierno tienen que ver con la eficacia y la honestidad de la gestión y en el cual la participación y la toma de decisiones democráticas sobre la vida colectiva están estrechamente acotadas a los ámbitos locales. 7 La Venezuela como expresión de los intereses de la mayoría pobre del país.
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internacionales. Precisamente en base a estos dos puntos, Chávez articulará su discurso: _lo popular: “No creemos en este paradigma del mundo capitalista occidental, democrático burgués. Tampoco creemos en el caído paradigma de la Unión Soviética: el comunismo (…). Eso no existe. Entonces ante esa realidad nosotros nos hemos planteado, la necesidad de rescatar lo nuestro” 1 . Y _la autonomía nacional: “Si porque cualquier logro que nosotros obtengamos, de repente hay un estornudo económico en el Asia o en Norteamérica o en Europa o en cualquiera de nuestros países, bueno, eso tiende al efecto “dominó” y a derribar estructuras muy débiles; vulnerabilidad muy altas; estructuras carcomidas” 2. *Segundo para aprehender conceptualmente esa totalidad debemos distinguirla de algo diferente de sí misma, debemos aprender sus límites. Lo que constituye la condición de posibilidad de un sistema, sus límites, constituye al mismo tiempo su condición de imposibilidad al producir una interrupción en la expansión del sistema de significación”3. Chávez al desligarse del “Otro”, de lo que está “afuera”, participa, de lo que está “afuera” excluido. Cuando afirma: “deslindar en función, no de cosas exactas. El deslinde de la izquierda y la derecha ¿dónde esta eso? ¿quién lo define? Pero si hablamos estimar revolución, de cambio profundo, desde el punto de vista de que el pensamiento revolucionario tiene que enfrentar la realidad y desenmascararla donde quiera que esté la mentira, así como reconocer las contradicciones, para tratar de hallar una resultante, eso constituye un deslinde”4. Chávez en su “deslinde” conforma un exterior constitutivo, un “Otro”. En el deslinde pone un límite. *Tercero, la única posibilidad de tener un verdadero exterior, sería que el exterior fuera el resultado de una exclusión; de algo que la totalidad expele de sí misma a fin de constituirse. Tenemos entonces que simultáneamente a la constitución de un TODO, surge un OTRO, que queda como antagonizante no sólo de la cadena de equivalencias sino de todo. Veámoslo en el siguiente Ej.: “El problema histórico del desempleo, no sólo en Venezuela, en América Latina y en el mundo entero es uno de los perversos efectos de esa maléfica doctrina que llaman el neoliberalismo económico que casi acaba con los pueblos del continente y que hoy, aquí en Venezuela le hemos dicho: ¡Vete de aquí neoliberalismo salvaje porque eres enemigo de Venezuela!”5. El neoliberalismo se erige aquí, como antagonizante no sólo de Venezuela sino del mundo. Con la relación antagónica, Chávez posibilita en torno a una cuestión puntual; como lo es por ejemplo, la exaltación de lo “autóctono” y lo “nacional”; una creencia, una identidad. Decimos entonces que antagonismo no es una oposición simple, es una relación dual: “revolución-capitalismo”; “revolución-socialismo”.*Cuarto, lo que tenemos es una totalidad fallida, el sitio de una plenitud inalcanzable. Aquí se experimenta una falta, una falta que es excesiva y es en el sueño donde el deseo se realiza, se articula6. Cuando Chávez dice: “y Bolívar lo decía en estos términos: Volando por entre las próximas edades, mi imaginación se fija en los siglos futuros, y mirando desde allá con admiración y pasmo la prosperidad que ha adquirido esta inmensa región, ya la veo sentada en el trono de la justicia coronada por la gloria, mostrarle al mundo antiguo la majestad del mundo moderno, del mundo nuevo” 7; está expresando un sueño, pero un sueño en el cual el deseo no obtiene a su objeto directamente, sino indirectamente, por procuración, por medio de desvíos. En el caso del deseo es así: Chávez procura ver a Venezuela coronada de gloria, pero además el acceso directo al objeto del deseo es otorgado por un tercero, éste tercero es Bolívar. *Quinto, existe la posibilidad de que una diferencia, sin dejar de ser particular, asuma la representación de una totalidad inconmensurable. Esta operación se denomina

Del libro “Habla el Comandante” realizada por el historiador Agustín Blanco Muñoz. Caracas.1998 Discurso en Inauguración de la I Cumbre sobre la Deuda Social y la Integración Latinoamericana. Caracas. 10 Julio de 2001. 3 Laclau E.: “Emancipación y diferencia”, pág 70-71. 4 Blanco Muñoz A.: op. cit., pág. 85-86. 5 Discurso del Aniversario de la muerte del libertador Simón Bolívar y del juramento bajo el Saman de Guere. Caracas. 17 de diciembre de 2001. 6 O. Masotta “Lecciones introductorias al psicoanálisis”, pág 82 7 Discurso en Inauguración de la I Cumbre sobre la Deuda Social y la Integración Latinoamericana. Caracas. 10 Julio de 2001.
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hegemonía 1: “presentamos a nuestra generación y a nuestros compatriotas (una idea que no están acabadas) para el diseño de un proyecto de largo alcance, en el cual lo ideológico es fundamental, pero hay que desarrollarlo como todas las demás facetas o líneas del proyecto Simón Bolívar, que acepta experiencias de cualquier país, tendencia, cualquier época histórica, etc.” 2. Esta totalidad encarnada, es un objeto imposible, por lo que la identidad hegemónica pasa a ser algo del orden del significante vacío, transformando a su propia particularidad en el cuerpo que encarna una totalidad inalcanzable. El “TODO” que intenta articular Chávez serán “Pueblo”, “Revolución”y “Bolívar”. Lo vemos expresado aquí: “estas reflexiones que se las comunico a nombre del pueblo venezolano, a nombre del gobierno bolivariano, a nombre de la revolución que estamos impulsando en Venezuela contra viento y marea y tamañas dificultades. A nombre de ese pueblo que tiene una gran fe en lo que está haciendo y que quiere el venezolano unirse a todos los pueblos de nuestro continente (…)”. Sin los términos vacíos, investidos dentro de las demandas, éstas hubieran permanecido cerradas dentro de su particularismo; pero a causa del carácter radical de la investidura, algo de la vacuidad de “Revolución” y “Bolívar” fue transmitida a las demandas, que se convirtieron entonces en los nombres de una universalidad que trasciende los contenidos particulares reales. Consideraciones finales El populismo es más bien una forma de la política que un contenido ideológico de la política. Ahora bien, una democracia que no aceptara ninguna forma de populismo tendría que ser una democracia en la cual todas las demandas fueran institucionalizadas de una manera absolutamente perfecta, lo que es algo impensable. Creemos que siempre van a existir divisiones sociales y antagonismos, por lo que en una sociedad en la cual no hubiera adversarios funcionaría como una fórmula matemática y dentro de esta fórmula no hay libertad. Por eso la democracia requiere la oposición entre adversarios y la confrontación tiene que estar sometida a reglas, pero tiene que existir. En una sociedad totalmente reconciliada, donde toda demanda se resuelve en forma administrativa, sin conflictos, no habría lugar para la política. Para cerrar diremos que el proyecto chavista emergió de la arena política venezolana, producto de una importante fisura. Sostenido por la adhesión de los sectores subalternos (históricamente olvidados y producto de la lógica equivalencial) este movimiento de masas autónomas, son un permanente desafío tanto para el actual liderazgo de Chávez, como para el futuro destino de la articulación hegemónica.

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Laclau E.: op.cit., pág 95. Blanco Muñoz A.: op. cit, pág 295.

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Democracia 25 años después Maquiavello Bolivariano. Notas sobre la primera década de Hugo Chávez Frias
Pablo Balcedo*

A modo de introducción Probablemente Maquiavello y Chávez compartan mucho más que la simple denuncia vulgar de que el segundo reproduce cómicamente la tragedia del primero. Quizá ambos permanezcan en el pequeño panteón político de los que legaron a la humanidad en su apellido un nuevo insulto. Maquiavellico y Chavista quizá sean sinónimos en el futuro no muy lejano. Sin embargo existe a mí entender un punto de puesta en diálogo, un terreno por el que transitó y transita un interrogante común no puesto en los hombres sino en los ordenamientos políticos que construyeron intelectual y prácticamente. Pensar en Maquiavello implica mucho más que la indignación pequeño-burguesa ante los consejos perversos a un príncipe tiránico. Reflexionar sobre la política impulsada por Hugo Chávez reclama mucho más que las denuncias de populista y dictador. Pensar en el primero puede abrir las puertas hacia una de las preguntas más trascendentes del pensamiento político emancipador: cuál es el ordenamiento político que nos garantice la Libertad. Estudiar la experiencia del segundo puede movilizarnos a repensar cuáles son los límites del capitalismo democrático para el respeto real no de las libertades sino de la Libertad del Pueblo. Este trabajo intentará hallar esos puntos de contacto, buscará hurgar entre esos puntos con el simple objetivo de actualizar las viejas tensiones entre República y Democracia quizá desconfiando de la segunda e intentando afirmar principios de la primera. Buscaremos así cuál es la pertinencia del pensamiento maquiaveliano para entender los ordenamientos políticos del capitalismo contemporáneo. La pregunta por el ordenamiento político Ciertamente podríamos plantarnos en las puertas mismas de la Teoría política moderna y encontrar al pobre Dante, ya que de infiernos se trata, garabateando dos advertencias bifurcadas en sendas puertas; una rezando “Orden”, otra “Conflicto”. En una nos tenderá la mano el viejo Hobbes, en otra Maquiavello. En todo caso, no estaremos seguros si ambas entradas efectivamente no se cruzan en algún momento, o peor aún, si ambas puertas no conducen al mismo hogar. Pero ciertamente la opción que aquí recorremos, y que pretendemos reivindicar para el abordaje de la realidad particular venezolana, es la que inicia su trayecto una vez atravesada la puerta del Conflicto maquiaveliano. Sostenemos que la pregunta por el ordenamiento político que garantice la libertad, interrogante fundamental en las preocupaciones del florentino, nos permite aproximarnos al tipo de realidad política que ofrece la Venezuela bolivariana. Así también la elevación del Conflicto como expresión de la libertad política y en última instancia como condición de posibilidad de la existencia misma de la República, nos parece un núcleo que, si bien debe ser re-actualizado por las peculiaridades propias del momento histórico, continúa constituyendo la centralidad de la vida política y de las particularidades en que se manifiestan condicionamientos económicos profundos en los capitalismo democráticos contemporáneos. Decíamos que la pregunta por el ordenamiento político adquiría en el pensamiento maquiaveliano un relieve particular. Si bien algunos han escrito sobre las repúblicas y que en ellas hay tres gobiernos llamados Monarquía, Aristocracia y Democracia; otros, más sabios quizá, opinan que los gobiernos son de seis clases: tres de ellos son pésimos, los otros tres son buenos en sí mismos1. Esta formulación cercana a la construcción de tipos ideales, a esquemas que permiten entender la realidad política en base a la proximidad o alejamiento de las formas abstractas, es
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Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC). Maquiavelo, Nicolás. Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Losada, 2004 ( p.54).

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contrariada de manera fundamental en tanto Maquiavelo concede un rol preponderante a la Historia como fuente de enseñanzas tanto del comportamiento de los hombres como del asenso y fracaso de los ordenamientos políticos. Y, si bien, cada ordenamiento sea tan semejante que fácilmente pueda transmutar uno en otro, que el Principado fácilmente se convierta en tiranía, los Aristócratas en gobiernos de pocos y la Democracia en licenciosa; la problemática maquiaveliana no radica sin embargo en las características buenas o malas que en sí promueva cada ordenamiento, sino en la duración de los mismos. Si el organizador de una república ordena en una ciudad uno de esos tres gobiernos, lo hace por poco tiempo1 Pero no solamente es una cuestión de duración. De hecho un Leviatan que dure por mucho tiempo no resulta mejor ordenamiento político que una República. Lo cierto es que lo que resulta breve son las tres formas “buenas” y de extrema malignidad las formas “malas”, no importa su duración. Por lo tanto, “la forma aconsejada por los que ordenan prudentemente las leyes, no es una forma en sí, sino una que participaba de todas por juzgarla más firme y más estable, en tanto una respeta al a otra, existiendo así en una misma ciudad el Principado, la Aristocracia y el gobierno popular”2. De lo que se trata entonces es de la construcción-realización de un ordenamiento político que contemple las tres formas en donde tres actores políticos fundamentales tengan espacio. De hecho, cuando en la historia de la República romana se verificó sólo la presencia de dos de las tres formas (Principado y Aristocracia) para no perderlo todo, el ordenamiento político tuvo que incorporar la tercera excluida: el Pueblo. Y resulta particularmente llamativo que en la perfección de la República maquiaveliana, donde la desunión del Pueblo y la Nobleza conformó la condición de posibilidad de la estabilidad de un ordenamiento garante de la libertad, precisamente el Pueblo y la Nobleza sean los actores destacados muy por encima del Príncipe. Es la desunión entre “la plebe y el senado” la que volvió libre y poderosa a esa república. Y ante la acusación de que el ordenamiento republicano garantiza de seguro el tumulto y el desorden, el conflicto abierto entre pueblo y nobleza, el florentino afirma que “quienes condenan a los tumultos entre lo Nobles y la Plebe atacan aquellas cosas que fueron primera causa de la libertad de Roma y consideran más los ruidos y los bandos que de dichos tumultos nacían, y no los buenos efectos que ellas producían y tampoco consideran que en toda república hay dos humores distintos, el del pueblo y el de los poderosos y que todas las leyes a favor de la libertad nacen de su desunión”3. Los tumultos como expresión del conflicto entonces no deben distraernos de aquello que constituye condición fundamental en la garantía de la libertad. Ante el reclamo horrorizado ante el enfrentamiento (o su corolario los pedidos desesperados de orden), no nos permiten apreciar que dichos episodios constituyen en sí mismo la expresión de un ordenamiento político concreto: el orden Republicano. Pero hasta aquí quizá lo sugestivo del pensamiento maquiaveliano se encuentre únicamente en los bordes internos de su especulación teórica. Es decir, que anclado en su momento histórico, rodeado de cónsules y plebeyos en la Roma de Tito Livio, el florentino no tenga ni más ni menos para decirnos que lo que agudamente observó para su tiempo. Concretamente, nada puede decirnos de nuestros tiempos. Media entre su República y nuestra Democracia el abismo del surgimiento del Capitalismo. La pregunta por el ordenamiento político que garantice la libertad sobre la base de las condiciones de producción capitalista: ¿puede ser formulada a Maquiavelo? ¿Permitirnos ésta pregunta no constituye más una muestra de nuestra falta de paradigmas sólidos que den cuenta de los problemas propios de nuestro tiempo que un interrogante válido teóricamente?

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Ibid. Ibid., p 60. 3 Ibid., pp. 63-64.

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Sostengo para ambas preguntas la misma respuesta: Sí. Pero en el segundo interrogante, adjunto una aclaración: la crisis en la que se encuentran los principales paradigmas teóricos políticos que brindaron cierta coherencia al pensamiento y movilización de los actores relevantes del Siglo XX, lejos de implicar su derrumbe constituye ese escenario de conocimiento indispensable que Newton pudo retratar con la siguiente afirmación: “Si he visto más allá, es porque me he parado sobre los hombros de gigantes”1 . Por ende, la configuración de nuevas realidades sociopolíticas permite la reactualización de viejas preguntas cuyas respuestas, lejos de ser alcanzadas una vez desechadas viejas explicaciones, expresarán la vieja tensión entre lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no acaba de morir. Ahora vueltos sobre nuestro primer interrogante, recorramos un poco más el camino propuesto. Para Maquiavelo los ordenamientos políticos se conducen fácilmente en aquellas ciudades donde la multitud no está corrompida. Para evitar dicha corrupción las repúblicas se han dado dos estrategias. La primera es la de permanecer sin intensas relaciones con sus vecinos lo cual les ha permitido no ser “contagiadas”. La segunda, y esta es la que nos resulta más interesante, ocurre como corolario del primer criterio: “Aquellas Repúblicas donde se ha mantenido el vivir político y no corrompido, no soportan que ningún ciudadano sea o viva a la manera de los hidalgos y, hasta mantienen entre ellos, una igualdad equitativa”2. El sostén de determinado ordenamiento republicano requiere fundamentalmente que los ciudadanos sean virtuosos. La corrupción que carcome la base misma de la república destruye el vivir político. Pero el vivir político virtuoso garantía de la república, no puede tener lugar allí donde existen “hidalgos”. Es más, sólo allí donde impera una igualdad equitativa está asegurado el ordenamiento. Sin embargo, la hidalguía y la igualdad pudieran ser meramente valores simbólicos. En definitiva un problema puramente de status y, lejos de poder dar cuenta de nuestros tiempos, las condiciones de la república maquiaveliana se ciñen a determinado momento histórico. Ahora bien, quién es un hidalgo. Dirá el florentino: “en qué consisten estos hidalgos, digo que así son llamados quienes abundantemente viven ociosos de la renta de sus posesiones, sin preocuparse por cultivar o por otro trabajo necesario para vivir”3. Como observamos más arriba, donde existen hidalgos no es posible el vivir político no es posible la igualdad que otros ordenamientos ostentan como sólida garantía republicana. Lo interesante es que la desigualdad maquiaveliana en última instancia está constituida por los que “cultivan o realizan otro trabajo para vivir” y los “ociosos que viven de la renta”. Es decir a un lado, los que trabajan para vivir; a otro lado, los que viven de la renta sin trabajar. Pero esta característica de orden económico-político constituye un condicionamiento para la acción política, para la construcción de un ordenamiento político. “Cuando alguien quiere hacer una República donde hay muchos hidalgos, no podrá hacerla si antes no los elimina a todos, y el que quiere hacer un reino o un principado donde hay mucha igualdad no podrá hacerlo nunca si no extrae de entre los iguales muchos hombres de ánimo ambicioso e inquieto, convirtiéndolos en hidalgos de hecho y no de nombre...”4. La igualdad entonces no es meramente de status sino que implica también una determinada posición en la estructura productiva. Así también, está claro que allí “donde hay hidalgos no puede establecerse una República”, y que donde se pretenda ser Príncipe y reine la igualdad, se deberá introducir la desigualdad (de status y de riquezas) en la búsqueda de aliados a los fines de conservar un ordenamiento político no-republicano. Lo que nos interesa entonces, es remarcar esta relación entre economía y política. Algunos autores sostienen que el objetivo de Maquiavelo, al recomendar una y otra vez la
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Citado por Merton, Robert. Social theory and Social Structure, FCE, 1980. Maquiavelo, Nicolás, op. cit., p.185. 3 Ibid. 4 Ibid. Pp. 185-186.

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necesidad de la unidad política italiana garantizada por el Estado nación, es el de construir un ordenamiento político a fin a determinadas condiciones de producción. La inquietud maquiaveliana es, ante todo una respuesta a “la exigencia de la creación de áreas materiales y, por lo tanto sociales de mercados donde la actividad industrial y comercial de la burguesía naciente encuentre un lugar en el que realizarse y desarrollarse, dentro de un proceso de reproducción ampliada”1. Es la búsqueda de la forma política que refleje de manera acertada los nuevos requerimientos del modo de producción naciente, el modo de producción capitalista. La política acompaña, es más se subordina en tanto que reflejo, a estas condiciones estructurales de la economía. Por nuestra parte, no consideramos que la relación entre economía y política implique la determinación en última instancia de una sobre otra, de hecho el príncipe puede forzar la realidad de un ordenamiento igualitario pudiendo o no reorganizarlo sobre bases norepublicanas. Sin embargo, la afirmación althuseriana permite al menos arrancar a Maquiavelo del cerco teórico y político del recorte histórico que lo pretende dejar en el pasado precapitalista. Es decir, el pensamiento maquiaveliano no solamente “se sale”, ante nuestras miras, de los moldes quietos del siglo XVI, sino que es uno de los primeros en enmarcarse en la necesidad histórica de la construcción de un Estado acorde a las nuevas necesidades históricas. Pero si su teoría es efectivamente un reflejo de las condiciones estructurales de la economía, el pensamiento maquiaveliano es un teoría política de la transición y, aunque puesta en fuga de los cercos precapitalistas, lejos se encuentra de estar en condiciones de decirnos algo del capitalismo desarrollado, de nuestro capitalismo. Lo que nos interesa subrayar es que para el pensamiento maquiaveliano la pregunta sobre la relación de desigualdad generada en el ámbito de la economía, lejos de ser condicionante de la política devenida mero reflejo de aquella, resulta relevante para la evaluación de las posibilidades que un ordenamiento político republicano tenga en un determinado territorio. La política no depende más que de la acción. No expresa como reflejo tardío condicionamientos estructurales de la económica. Se relaciona con la economía, con las relaciones sociales que genera ésta, pero no como reflejo sino como política, como acción exclusivamente humana. Es por ello que en un ordenamiento político de iguales no puede establecerse una monarquía o principado, excepto que se introduzca por la acción política la desigualdad de status y de riquezas. La política se relaciona con la economía no como factor condicionado a priori. Es por ello que la política maquiaveliana puede desprenderse del sistema explicado sólo dentro de sí; pero también del elevado costo que debe tributar al salir de aquel de la mano de una dependencia sumisa a las estructuras de los modos de producción dominantes. Es al vínculo específico de la política con las relaciones generadas por las estructuras económicas al que apelamos. No buscamos entender nuestro capitalismo con la misma explicación encontrada por Maquiavelo, sino sólo retomar como valida tal vinculación. La relación, cuyas posibilidades de articulación no están acotadas ni limitadas históricamente, implica la formulación de un interrogante desdoblado: de qué manera y con qué características la política se relaciona con las relaciones generadas por la estructura económica como Política; y cuáles son las especificidades que en su relativa autonomía ésta adquiere. Es este interrogante entonces el que nos vincula, es este viejo interrogante el que reactualiza la cuestión de las posibilidades de un ordenamiento político republicano en tiempos de nuestro capitalismo. Ciertamente nuestros tiempos son los tiempos de las Repúblicas democráticas. América Latina toda muestra esta formalidad como logro, no sin antes haber pasado por cruentas dictaduras. Pero cuando los teóricos políticos quieren dar cuenta de los condicionamientos económicos existentes en el continente recurren a adjetivar no la república sino de la

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Althusser, Louis. Maquiavelo y nosotros, Akal, 2004. (p 50)

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democracia. La democracia capitalista es la categoría preferida tanto por los expertos de la mainstream como por los académicos del pensamiento radical. En nuestros tiempos, entonces, la expresión del vínculo maquiaveliano parecería expresarse en dos pares de relaciones: democracia capitalista; república democrática. Tenemos por un lado, la democracia capitalista. Aparece ante nuestro vínculo maquiaveliano como relación Política-economía; es más podríamos entender que en este caso la Democracia es el sustantivo y el capitalismo el mero adjetivo, y por ende la política predomina sobre la economía, es decir estamos frente a una caracterización maquiaveliana de nuestros tiempos. Sin embargo estamos presuponiendo una suerte de esencia de la democracia a la que la adjetivan contingencias económicas. Por ende, la parte política de la relación no es histórica sino esencial, no posee anclaje en la historia sino pertenencia ultramundana, no es un problema de los hombres en su acción sino en su especulación; la política se define pues como un tipo ideal. Acordamos con indicar que “en esta forma de régimen político el componente capitalista es un mero adjetivo que describe el tipo de organización de la economía, que de alguna manera modifica y matiza el funcionamiento de una estructura política que es esencialmente democrática. En realidad, la frase “democracia capitalista” implica una especie de ‘inversión hegeliana’ de la relación propia entre la economía, la sociedad civil y el régimen político, de la que resulta una apología sutil de la sociedad capitalista”1 Es por ello que la forma en que se debería correctamente conceptuar la democracia es como “capitalismo democrático”, que “subraya que algunos de sus aspectos estructurales y características definitorias (elecciones periódica y libres, derechos y libertades individuales, etc) son no obstante su importancia, formas políticas cuyo funcionamiento y eficacia no pueden neutralizar, ni muchos menos disolver la estructura intrínseca e irremediablemente antidemocrática de la sociedad capitalista”. Es decir, la democracia como forma de la política adorna la estructura económica capitalista. Es impotente ante los rasgos marcadamente antidemocráticos del modo de producción imperante. Nuestros tiempos son los tiempos donde ajordamos de tizne democrático algo que estructuralmente no lo es. Nos encontramos nuevamente ante el sometimiento de la política por la economía. Recuperamos cierto realismo (retórico?) en torno al peso de las condiciones económicas estructurales en los tiempos actuales, pero al precio de entregar la Política devenida mera forma ornamental del modo de producción capitalista. Es en la condición de forma de lo económico (no reflejo, en esta formalización existe la sutileza de permitir cierto cambio en la expresión de la estructura económica. Pero ciertamente todos estos pequeños espacios de libertad, son impotentes ante las características intrínsecas del modo de producción capitalista. Podríamos decir que hay política pero como administración) que las propuestas alternativas se manifiestan. “La democracia presupone una formación social caracterizada por la igualdad económica, social y legal y un relativamente alto nivel de bienestar material que permita el desarrollo pleno de las capacidades e inclinaciones individuales(...); la democracia también supone el efectivo disfrute de la libertad por parte de la ciudadanía...la libertad significa la posibilidad de elegir entre alternativas reales(...); la existencia de un conjunto complejo de instituciones y reglas de juego claras e inequívocas que permita garantizar la soberanía popular(...)”2 Sostenemos que las pretensiones enunciadas constituirían potencialmente sin duda alguna un mejoramiento sustancial de las condiciones de vida de miles de latinoamericanos. Nuestra observación no tiene como blanco el objetivo de la crítica arriba expuesta, sino el lugar que se le asigna a la Política en la re-actualización del vínculo maquiaveliano entre economía y política. Sostenemos entonces que la pregunta maquiaveliana no se actualiza en la relación democracia-capitalismo ni tampoco en su formulación crítica, capitalismos democráticos. Ante la pregunta por el vínculo maquiaveliano, el par Democracia-Capitalismo responde o bien como formalización política o bien, como modo de producción profundamente antidemocrático. Es

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Boron, Atilio. La verdad sobre la democracia capitalista, en Socialist Register 2006, Clacso-CCC, 2007.( p 49). Ibid. Pp. 52-53.

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decir, la Política permanece oculta dado que es bien o forma o bien mecanismo de negación de la forma. La Política en la República, tal como la expusimos arriba, se manifiesta en el conflicto que expresa la tensión entre los intereses del Pueblo y de los Nobles. Pero hemos mostrado que la pregunta a partir de la cual el conflicto no es sólo de orden de status, podía realizarse en nuestros capitalismos, sobre la forma de diferenciación establecida por el trabajo. La República como ámbito donde se expresa el Conflicto que constituye condición de la Política; y la realización de ésta permitiendo la Libertad implica una proyección de la Política no como dependiente, tampoco como autónoma; sino como Contenido del ordenamiento político en hipótesis de conflicto permanente con la estructura económica. Entonces, República democrática por un lado permite la actualización de nuestra pregunta maquiaveliana, al mismo tiempo que, a través de la misma pregunta, hemos llegado a encontrar una contradicción entre ambos términos. La República presupone la política como contenido, la democracia como forma. Por esto, nuestra pregunta maquiaveliana en los tiempos del capitalismo contemporáneo sólo puede ser formulada a lo republicano de nuestros estados y en términos republicanos; por ende las posibles respuestas no podrán valerse de ningún herramental teórico y político democrático. Nos interrogamos por la Política no por la política.

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Democracia 25 años después Participación de la Sociedad Civil en la toma de decisiones: algunas apreciaciones conceptuales y las pasteras como caso
Antonio F. Gomez Cavallini*

En el siguiente artículo haremos algunos comentarios sobre la participación de la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones de la política exterior. Comenzaremos con algunas definiciones conceptuales para luego bucear dentro de distintas disciplinas que nos brindarán aportes a la causa de intentar comprender la participación de la Sociedad Civil en el proceso mencionado. Hablamos de intentar ya que no contamos actualmente con una teoría que logre explicar claramente la participación ciudadana. Claro está, que este es el desafío final. Definiciones que aclaran...o que oscurecen? Primero debemos preguntarnos qué consideramos Estado y qué Sociedad Civil? El concepto de Estado se ha ido modificando y erosionando a lo largo del tiempo, apreciandose así que determinadas funciones que antes eran innatas al mismo ahora dejaron de serlas. Desde lo teórico, éste tiene la pretensión de ser un ente coherente, concebido como el actor exclusivo en las relaciones con otros Estados y sobre todo demarcando los límites entre lo interno y externo. Aquí el autor Rosenau ve al Estado como una esfera de autoridad, dotada de 4 características fundamentales: 1- población permanente; 2- territorio definido; 3- un Gobierno y 4- capacidad de entablar relaciones con otros Estados1. Se ve, por lo tanto, que cuenta con una carga política muy fuerte debido a que monopoliza la dominación sobre una población territorialmente definida. Cuando hablamos de dominación lo hacemos en forma relacional, es decir: es una modalidad de vinculación entre sujetos sociales y es de por sí asimétrica. El politólogo Guillermo O´Donnell agrega que esa asimetría surge del control diferencial de ciertos recursos, gracias a los cuales es habitualmente posible lograr el ajuste de los comportamientos y de las abstenciones del dominado a la voluntad -expresa, tácita o presunta- del dominante2. El Estado tal como lo definimos en la teoría, no concuerda en muchos casos con la realidad concreta, y así la gran pregunta: ¿A que se debe esta disociación entre teoría y práctica?, ¿acaso el proceso neoliberal ha socavado las bases estatales? Por un lado, en palabras de Norbert Lechner los cambios en la concepción sobre el Estado se remiten a una cuestión de fondo: los procesos de globalización y de diferenciación funcional han dado lugar a una nueva complejidad de la sociedad, que ya no puede ser coordinada por una instancia única3. Por lo tanto el Estado como instancia privilegiada de representación y contención social se ve amenazado. Por otro lado, se ven afectadas las capacidades del Estado para actuar y mediar sobre las relaciones sociales. Es aquí donde el neoliberalismo operó fuertemente, achicando al Estado quitándole funciones esenciales y generando que varias zonas sociales neurálgicas4 queden sin el amparo ni el resguardo que antes encontraban en la estructural estatal. Por lo tanto, encontramos dos aspectos que condicionan el nuevo rol estatal: uno externo y otro interno. El primero se da en la globalización, la cual confirma la ley del Mercado penetrando y afectando su estructura, y el segundo se vincula con lo interno ya que el Estado no logra cubrir las demandas sociales producto de su achicamiento, en resumidas cuentas. Avanzando, nos adentramos en el concepto de Sociedad Civil. ¿Se puede decir que es todo lo que no es el Estado?. Si la respuesta fuese afirmativa, tendríamos que suponer que la misma se ha visto agrandada ocupando los espacios que éste dejó, pero esto es una verdad a medias. El Estado se vio achicado pero los espacios no los dejó liberados al azar, los ocupó el
Lic. en Ciencia Política – UBA. Maestrando en RRII en el IRI – UNLP. Coordinador del Centro de Estudios en Política Internacional (www.cepi.org.ar). Mail: info@cepi.org.ar 1 Rosenau, J. Along the Domestic-Foreign Frontier, Exploring Governance in a Turbulent World. Cambridge University Press, 1997, pag 344. 2 O´Donnell, G. Apuntes para una teoría del Estado, pag. 3. s/d/b. 3 Lechner, N. “Estado y Sociedad en una perspectiva democrática” en Papeles de investigación N° 6, suplemento de Pagina/12. Coordinación de la Red de Editoriales de Universidades Nacionales, pag. 27 4 Cuando hablo de zonas sociales neurálgicas, me refiero a las esferas de la sociedad que son estratégicas, las cuales determinan rasgos importantes de la misma, provocando consecuencias de difícil reversión. Son zonas sensibles a los abatares del Mercado, por ejemplo la asistencia social, distribución de las riquezas, etc.
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Mercado y la Sociedad Civil quedó a la luz de este nuevo escenario. La Sociedad Civil es una importante fuerza social, compuesta de miles de grupos comunitarios y privados, definiendo y ejemplificando con especificidad los grupos que se encuentran por fuera del Estado, como organizaciones de desarrollo, ecológicas, grupos de consumidores, etc1. Se debe agregar que todas deben de ser independientes del Estado, tanto en el financiamiento como en el marco de contención estructural, pero al decir que ésta debe ser independiente del Estado, no supone que no pueda tener trato, diálogo y hasta acuerdos con éste último. No hay que pensar la relación entre estos dos actores como oposición o como espacios mutuamente excluyentes, sino diferentes y hasta complementarios en algunas situaciones. Ahora ¿cuál es el sentido de hacer estos comentarios, si el articulo trata sobre participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones de la política exterior?. La respuesta es sencilla: las decisiones ya no las toma solamente el Estado o el Gobierno de turno, sino que en es importante consensuar con las opiniones ciudadanas y también con el Mercado cristalizado en los lobbys empresariales. Así el Estado ve atacadas sus bases producto de infiltraciones por fuera y por dentro, y al encontrarse en algunos momentos con un vacío de legitimidad, debe recurrir a mayor consenso social que lo equilibre nuevamente y ésta es la participación ciudadana. En base a los diferentes autores que trabajan la problemática, no hay un acuerdo unánime sobre la definición de legitimidad, la cual es un punto clave para comprender el proceso participativo. Se la puede observar desde una óptica filosófica, haciendo referencia a las razones y valores morales que atribuyen al poder político el derecho a gobernar y a exigir obediencia, ó desde la mirada que surge en la órbita de la sociología que hace referencia a la aceptación del poder político por parte de los miembros del sistema político, sobretodo los ciudadanos2. Avanzando en esta idea, Campero Núñez del Prado comenta que en la actualidad la participación se la ve como una variable que potencia el logro de la eficacia gubernamental. Así también se percibe que la eficacia en el accionar del Gobierno tiene relación directa con la descentralización de sus funciones, lo cual eleva la legitimidad de las medidas adoptadas. Esto marca una clara diferencia con las décadas pasadas, donde el concepto de eficacia en las políticas públicas estaba adherido a la idea de centralización en la toma de decisiones y donde la participación era tenida en cuenta como un obstáculo, lo cual generaba retraso en las decisiones y en su posterior aplicación. Considero en este caso, que la legitimación tiene una base muy amplia en si el otro siente que es participe de la decisión. Aquí la coacción no tiene el efecto mas deseado ya que es impuesta contra la voluntad de ese otro, al revés del consenso producto de un juego de retroalimentaciones entre dos o mas actores. Es así como se deduce que la participación social en las decisiones del Estado es una condición necesaria para enriquecer la democracia actual. Ya O´Donnell3 comentaba los diferentes tipos ideales de democracias donde, a mi entender se comenzaba con la Delegativa, se pasaba a la Representativa y se ascendía a la Participativa, donde en éstas diferencias la participación ciudadana es la que marca las distancias entre una y otra. Teoría de la Participación de la Sociedad Civil: en construcción... No encontramos actualmente en las Ciencias Sociales en general, ni en la Ciencia Política o en las Relaciones Internacionales en particular, un andamiaje teórico acabado que nos permita comprender y explicar los procesos participativos. En la realidad, diversos actores no estatales comienzan a configurar un abanico de diferentes grados de participación en temáticas públicas, intentos de instalar un tema en agenda o incidir y dar sus opiniones en la formación de
Waisman, C. “Que es una sociedad fuerte? Autonomía y autorregulación en las democracias latinoamericanas contemporáneas”, Capitulo 16 en Ciudadanía, sociedad civil y participación política. Isidoro Cheresky (comp.) Ed. Miño y Dávila, Bs As, 2006. 2 Barreda, M. La legitimidad política como un campo de batalla entre filósofos y sociólogos de la política, Área de Desarrollo Humano e Institucional en América Latina, www.iigo.org, consultado el 30/09/2007. 3 O’Donnell, G. “¿Democracias Delegativas?” en Cuadernos del CLAEH Nº 61, 1992, Montevideo, 2ª serie, Año 17. pag. 293
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las políticas públicas. Claro que no se puede medir fácilmente los niveles de influencia, pero la presencia de estos nuevos actores es ya innegable. Al hacer referencia a la participación ciudadana, debemos delimitar nuestro campo de análisis, definiendo que es y que no es participación de la Sociedad Civil y en que tipo de caso teórico recae. Debemos, por lo tanto, utilizar criterios que nos organicen y den un panorama mas claro. Aquí utilizaré dos variables que resultan útiles para delimitar la participación: la primera hace referencia a la distinción entre procesos Institucionalizados y No-institucionalizados, estando aquellos que están formalizados por normas o leyes, y los que carecen de dicho marco legal. La segunda se basa en el modo de participar, diferenciando aquellos en los que la participación ciudadana toma decisiones o aquellos definidos como diálogo y propuesta1.
Cuadro de participación ciudadana. Proceso Participación

Institucionalizado

No - Institucionalizado

Directa

Referéndum, Elecciones de autoridades, etc.

Accionar de ONGs, petitorios, recolección de firmas, etc.

Indirecta

Mesa de debate, Consejos Consultivos, etc.

Marchas, escraches, piquetes, etc.

Fuente: REMY, M. I. Sociedad civil, participación ciudadana y desarrollo, IEP, Ponencia en la V Conferencia Regional para América Latina y Caribe – ISTR, Lima 10-12 de Agosto del 2005 (modificado)

Aquí ordenamos las acciones concretas de la participación en un cuadro de doble entrada que nos sirve a los fines de poder distinguir mejor las diferencias. Cuando se hace mención a un proceso No-institucionalizado, no se pretende decir que esta por fuera de la ley o del marco legal, o que tiene características antisistémicas. Pongamos un ejemplo: los asambleístas de Gualeguaychú, a quienes tomaremos como actor social legitimo en el reclamo por las Pasteras de Fray Bentos, en sus inicios eran solamente un grupo ciudadano que no era tenido en cuenta por el Estado Nacional. Primeramente, en este contexto, hacían cortes de ruta, marchas, etc, pudiéndose decir que mas allá del intento de diálogo que procuraban tener con el PEN, no se daba un proceso institucionalizado de participación en la toma de decisión sobre dicha problemática internacional. Tiempo más tarde, cuando lograron los asambleístas instalar el tema en la agenda pública con colaboración de los medios y del Gobierno Provincial, el PEN decidió, a los fines de evitar que la dinámica de la protesta lo sobrepasara y por lo tanto pagar el costo político, tomar cartas en el asunto. Fue así como se comenzaron las conversaciones entre ambas partes a los fines de poder llegar a un acuerdo, y como lograr cooptar el reclamo desde el Estado con el fin de ponerse a la cabeza del mismo, logrando evitar tensiones internas. Se ve así como de un proceso No-institucionalizado, se paso a otro Institucionalizado, donde el Estado Nacional abrió los canales participativos y consultivos. No está demás señalar aquí los comentarios del entonces Canciller argentino Rafael Bielsa cuando decía en el marco de las reuniones con los asambleístas en Gualeguaychú: Voy a volver las veces que lo crean necesario para dar cuenta de nuestras acciones2, o cuando dijo que la Cancillería ofreció que la Asamblea ambientalista trabaje con el Ministerio en la implementación de la política a seguir3.

Remy, M. I. Sociedad civil, participación ciudadana y desarrollo, Instituto de Estudios Peruanos, Ponencia en la V Conferencia Regional para América Latina y Caribe – ISTR, Lima 10-12 de Agosto del 2005. 2 Diario Clarín, 29/07/2005. 3 Palermo, V. y Reboratti, C. (comps.). Del otro lado del río. Ambientalismo y política entre uruguayos y argentinos. Ed. Edhasa, Bs As, 2007, pas. 28.

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A modo de conclusión Mas allá del conflicto internacional en lo particular, que no es menester aquí analizar en profundidad, debemos tener en claro algunas consideraciones finales. Como punto inicial, no nos es fácil a los cientistas sociales ni a los internacionalistas explicar y dar cuenta de la participación ciudadana en las decisiones de los Estados en materia de política internacional. Se podrían enumerar los Foros, Encuentros, Congresos, Simposios y demás eventos que diversos organismos del Estado realizan con el fin de ampliar la base y el sustento de sus decisiones, pero creo que esto no colabora con el objetivo de explicar el proceso. Como propuesta, encuentro pertinente el poder categorizar mas claramente los procesos participativos y de organizarlos en base al motor de la reacción. Esto es que debemos hilar fino y ver cual es el motivo por el cual un determinado grupo social se moviliza mas fuerte y comprometidamente que otros, cuales son los intereses afectados, y hasta se debería tomar algunos criterios esenciales de los diferentes motivos. Dichos criterios surgirán de la observación y análisis de los casos empíricos, pudiendo obtener así características constantes y profundas en base a las motivaciones específicas. Ahora bien, sabemos que la incitativa participativa surge en base a intereses afectados o futuramente afectados, pero para que esa iniciativa deje de ser tal y pase a ser una participación concreta, depende también de los canales democráticos y consultivos que garantice el Estado. Esto es, la participación no se potencia tan solo con enunciarla en discursos o dejándola sentada en las declaraciones de los Organismos Internacionales, la misma se estimula con prácticas y canales adecuados que desarrollen el músculo de la participación en la sociedad. Este aspecto no es menor, ya que las características de la estructura participativa brindada desde el Estado puede hipotecar o desmotivar desde el inicio las iniciativas sociales, o contrariamente puede generar la convicción de avanzar. Finalmente, ésta es una relación mutuamente influyente1, siendo nuestra responsabilidad como ciudadanos el garantizar y reclamar los canales y espacios deliberativos y participativos, y ciertamente asumir que somos sujetos de influencia concreta en éste juego de ida y vuelta. Caso contrario, colaboraremos a la pasividad y apatía, no disputando juego alguno.

Aquí no podemos aseverar que la participación surge solo por que el Estado al motiva o solo por que la Sociedad Civil lo decide, ni se puede afirmar quien comienza primero con el circulo virtuoso.

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Democracia 25 años después La ciudadanía en América Latina: la responsabilidad democrática de un Estado cercenado ante el proceso de globalización
Lorena P. Schefer e Ignacio Moretti*

I. Comentarios iniciales Estas breves líneas pretenden abordar el rol del Estado Nación en el contexto latinoamericano caracterizado actualmente por diversos fenómenos destacándose el proceso de Globalización, y lo que refiere a las posibilidades reales de una ciudadanía integral1 en este escenario de constantes alteraciones. El centro de atención estará puesto en el ideal de una ciudadanía ampliada, analizando sus posibilidades en un mundo globalizado, en el cual el Estado se ve peligrosamente afectado en su libre y concreta capacidad de acción y decisión. Ante la creciente erosión de los derechos del ciudadano, especialmente de los derechos sociales, dada la profundización de la desigualdad económica y el aumento preocupante de la pobreza, el desempleo y la marginalidad se evidencia un creciente descontento. El incumplimiento, cuando no la violación de los derechos es una constante en el continente, situación profundizada por la liberalización financiera, la trasnacionalización de la economía, la descentralización de las decisiones estatales, la flexibilización laboral y la mundialización del proceso de desarrollo y crecimiento. Se intentará entonces, analizar en forma crítica la situación actual y las posibilidades de desarrollo futuro para una ciudadanía integral que vea conjugada en forma equilibrada los derechos para el ciudadano y contemple la presencia del Estado frente al mundo globalizado. II. La “inversión” del modelo: “Latinoamérica de patas para arriba” El modelo de ciudadanía de T.H. Marshall explica el devenir de los derechos ciudadanos y piensa la ciudadanía como “estatus que se concede a los miembros de pleno derecho de una comunidad”2 implicando la concepción liberal de que a diferentes derechos corresponde una responsabilidad en el cumplimiento de determinados deberes. La mirada marshalliana significa un respeto por las “contingencias” de la sociedad, significando dicho modelo la necesaria conquista de un derecho una vez ganado el derecho anterior. En base a una concepción histórica primero surgirían los derechos civiles, luego los políticos y por último los sociales3, cuyo devenir está garantizado por el nacimiento previo de los derechos que le anteceden a cada serie. El resultado de este proceso viene a ser la consecución de un nivel de igualación, en tanto posesión de derechos ciudadanos que implican una contrapartida de obligaciones. Dicha igualdad convive en tensión con un principio contrario al de ciudadanía, el de clase social, como desigualdad económico social resultado de la economía capitalista, por lo cual la “ciudadanía es un principio de igualdad”, mientras que el de clase “por el contrario es un sistema de desigualdad.”, siendo “la clase y la ciudadanía principios de organización opuestos,
Lorena Schefer: Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires, actualmente Maestrando en Ciencia Política en el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAESUNSAM). Ignacio Moretti: Licenciado en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires, actualmente Maestrando en Ciencia Política en el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM). 1 Se entenderá por Ciudadanía Integral, la correspondiente garantía y efectiva materialización en forma equilibrada de los derechos políticos, sociales y civiles. 2 Marshall, T.H. y Bottomore, T.; “Ciudadanía y clase social”, Alianza Editorial, Madrid, 1992, Pág. 37. 3 Por derechos civiles Marshall entiende los “derechos necesarios para la libertad individual: liberta de la persona, de expresión, de pensamiento y religión derechos a la propiedad y a establecer contratos válidos y derechos a la justicia”; los derechos políticos incluirían “el derecho a participar en el ejercicio del poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad política o elector de sus miembros”; y por último, los derechos sociales abarcarían un amplio espectro “desde el derechos la seguridad y a un mínimo bienestar económico al de compartir plenamente la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme los estándares predominantes en la sociedad”. Para una lectura más completa léase Marshall, T.H. y Bottomore, T.; Ob. Cit.
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tendencias contradictorias”1, analogía trasladable a la tensión entre Democracia y Capitalismo, principios contrarios en su organización y concepción del individuo y la sociedad. Para lograr una “convivencia” de estos principios divergentes en una sociedad democrática es necesario el reconocimiento e institucionalización de los derechos del ciudadano. Sin embargo, este modelo parece complejizarse ante los intentos de trasladarlo a Latinoamérica, debido a “la experiencia europea para América Latina es desde luego fundamental como lección histórica, pero no como paradigma”2. Latinoamérica no es un caso “desviado” en relación al modelo marshalliano, sino simplemente un caso diferente y rico en particularidades y especificidades, recordando la “singularidad histórica original: estas sociedades fueron constituidas desde el Estado”3, lo cual resulta en la inversión en el surgimiento de los derechos, siendo el patrón “general” para el continente el nacional populista4, el nacimiento de algunos derechos sociales, luego de los derechos políticos y por último de los derechos civiles, proceso que implica la implantación de los derechos “de manera sesgada e intermitente”5. Mientras para algunos es conveniente utilizar los derechos ya obtenidos como trampolín para conseguir los demás, otros sostienen que “desde el punto de vista de la democracia, vale poco tener derechos políticos si se carece de derechos civiles y sociales”6. Por ello es necesario definir que tipo de democracia observamos a lo largo del continente y que niveles de ciudadanía son compatibles con dicho régimen político, todo lo cual sucede en un escenario de creciente tensión entre la “igualdad” normativa con los preocupantes niveles reales de “desigualdad”, y que tiene como protagonistas dos fenómenos casi paralelos e indisolubles, el proceso de Globalización y el debilitamiento del Estado Nación. III. Democracia sin ciudadanía: ¿Cuál es el futuro de una democracia deficitaria? Para poder comprender el devenir de la ciudadanía en América Latina, es necesario entender su relación con el régimen democrático imperante, aunque sea en términos formales. Pero en la actualidad la democracia es pensada exclusivamente en términos de participación política, dejándose de lado lo que es propio de la concepción moderna que abarca un equilibrio entre los espacios político, social, cultural, que permiten una ciudadanía integral en el marco de una democracia sustancial. Evidentemente estamos en condiciones de sostener que América Latina se encuentra en una situación paradójica, ya que la gran mayoría de los países latinoamericanos viven bajo regímenes democráticos pero el continente se encuentra signado por crisis económicas y márgenes de pobreza y desigualdad realmente preocupantes. Por ende estas democracias son lisa y llanamente democracias formales, “democracias electorales”, ya que sólo se cumplen los requisitos básicos y eminentemente políticos vinculados a la denominada “Poliarquía”7. Pero esta democracia formal no logra resolver (y en muchos casos contribuye a profundizar) una situación de extrema desigualdad y crecientes marcos de pobreza, lo cual permite incluso cuestionar que “sin una ciudadanía efectiva cabe dudar de que esos regímenes sean “democracias” en algún sentido de la palabra”8. Por ello
T.H. Marshall, en David Held; “Ciudadanía y autonomía”; Revista La Política, Paidós, 1997, pág. 42. Calderón, F., “Las condiciones sociales de la democracia: el Estado y el régimen”, en “La Democracia en América Latina: El Debate conceptual sobre la Democracia”, 2004, pág. 104. 3 Garretón, Manuel, “Discusión de tres tesis para un marco teórico para el proyecto sobre el desarrollo de la democracia en América Latina: estado, percepciones ciudadanas, indicadores y agenda”, en “La Democracia en América Latina: El Debate conceptual sobre la Democracia”, Edit. Taurus, Aguilar, Altea, Alguafara. Buenos Aires 2004, pág. 229. 4 Seguido entre otros, por países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, México. 5 O’Donnell, Guillermo;”Notas sobre la Democracia en América Latina”, en “La Democracia en América Latina: Contribuciones para el Debate”, Edit. Taurus, Aguilar, Altea, Alguafara. Buenos Aires 2004; pág. 56. 6 Nun, J.; “Estado y Ciudadanía”, en “La Democracia en América Latina: Contribuciones para el Debate”, Ob. Cit, pág. 172. 7 Caracterizada por la existencia de: funcionarios electos, elecciones libres, sufragio inclusivo, derecho a ocupar cargos públicos, libertad de expresión, acceso a la información, derecho de asociación, entre otras cuestiones. Dahl, R.; “La democracia y sus críticos”, Paidós, Buenos Aires, 1991. 8 Przeworsky, A.; “Democracia, Ciudadanía y Estado”, Paidós, Buenos Aires, 1997, pág. 68.
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vale preguntarse,¿cuáles son las opciones para alcanzar una democracia de contenidos, entendiendo que no alcanza con las posibilidades básicas que ofrece la participación electoral?. En este escenario en el cual el Estado es “incapaz de imponer legalidad sustenta una democracia con ciudadanía de baja intensidad” el resultado es la “inefectividad del Estado-entanto-ley”1, garantizándose algunos derechos políticos pero no los derechos civiles y menos aún los derechos sociales, convirtiéndose el Estado en “un reproductor activo de las desigualdades existentes, así como también un facilitador, y no un control, de las más devastadoras consecuencias de la globalización”2. Esta situación se potencia en una economía de tipo capitalista, la cual a partir de los ’90 es delineada por recetas del Consenso de Washington, teniendo consecuencias que influyen sobre la ciudadanía, resultando en el imperio de un capitalismo financiero, virtual e inmaterial3. De una economía regulada por los Estados se pasa “…a un capitalismo globalizado, desregulado, con mercados fragmentados y desestructurados…”4. Estamos frente a tres fenómenos: la crisis del régimen de representación (fragmentación del sistema de partidos, pérdida de centralidad de la política, surgimiento de otras formas alternativas de participación), la inseguridad social (márgenes elevados de desempleo, pobreza, marginalidad) y la inseguridad civil (inseguridad y desigualdad jurídica, no protección de la propiedad y de los bienes). Ahora bien, ¿hay posibilidades reales de ejercer la ciudadanía sin condiciones sociales mínimas?, a lo que vale responder que lógicamente “así como la igualdad política (un hombre, un voto) es la condición necesaria para la existencia de la ciudadanía moderna, la igualdad social lo es para su realización efectiva”5. Los ciudadanos son actores de un proceso paradójico entendido como “atomización individualista”, siendo propio de esta situación la “desaparición de los enmarcamientos colectivos y de los puntos de referencia que valían para todos”6, lo que resulta en un proceso de individualización, de desafiliación, de aislamiento, de desprotección, en el cual el sujeto sufre una metamorfosis al momento de enfrentarse a la vulnerabilidad y los peligros de una “sociedad que se vuelve cada vez más una sociedad de individuos”7. Esta serie de cambios tan abruptos, que significan la profundización de la desigualdad y los márgenes de pobreza y exclusión, modifican el sustrato material de la ciudadanía, produciéndose “una nueva codificación de la ciudadanía, una ciudadanía que es de extrema fragilidad y que atiende más a la desigualdad económica que a la igualdad social”8, materializándose un “divorcio” entre Democracia y Ciudadanía Efectiva9. Este divorcio implica un debilitamiento de la democracia y eventualmente del Estado, el cual “no puede mostrarse como socialmente eficaz, porque si lo hace deja de ser económicamente eficiente”10, en un escenario determinado por “el rol protagónico del mercado” que impone “una comprensión de los individuos en tanto consumidores volcados al ámbito privado, antes que como ciudadanos con capacidades para ejercer sus derechos, y, entonces, los lazos de solidaridad se debilitan”11.

O’Donnell, G.; “Acerca del Estado, la democratización y algunos problemas conceptuales”, en Desarrollo Económico, Vol. 33 Nª 130 (julio-septiembre 1993), pág. 173. 2 O’Donnell, G.; “Notas sobre la Democracia en América Latina”, en “La Democracia en América Latina: El debate conceptual”, Edit. Taurus, Aguilar, Altea, Alguafara. Buenos Aires 2004, pág. 50. 3 Alonso L. E.; “Ciudadanía, sociedad del trabajo y Estado de bienestar: Los derechos sociales en la era de la fragmentación”, en Manuel Ledesma (Comp.) Ciudadanía y Democracia, Editorial Pablo Iglesias, s/d, pág 170. 4 Ibíd., pág. 170. 5 Ibíd., pág. 122. 6 Castel R.; “La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asalariado”, Paidós, 1997, pág. 471. 7 Ibíd., 466. 8 Alonso. L.E.; Ob. Cit., pág. 171. 9 Przeworsky, A.; Ob. Cit. 10 Alonso, Ob. Cit., pág. 172, 173. 11 Calderón, F.; “Notas sobre la crisis de legitimidad del Estado y de la democracia”, en “La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”. Contribuciones para el debate; Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), Alfaguara, 2004, pág. 207.

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IV. El Estado Nación “descentrado”: la pérdida de materialidad de la Ciudadanía La situación actual resulta en la conformación de una sociedad de riesgo y en un proceso creciente de individualización, autonomía del sujeto, y la profundización de la incertidumbre en relación a las identidades y la pertenencia a los colectivos tradicionales. Esta situación además de los efectos que produce sobre la ciudadanía genera un cuestionamiento de las capacidades de decisión y acción de los Estados Nacionales. En este sentido, ante el proceso eminente de Globalización imperante, comprendido como “un proceso objetivo, multidimensional, no sólo económico” que afecta las posibilidades de acción de los Estados, resulta en una opinión generalizada de “que los Estados nacionales que antes regulaban fundamentalmente la ciudadanía en función de los derechos laborales y sociales, en estos momentos son incapaces de generar una cultura de la seguridad y de la garantía laboral, porque tienen que competir a nivel internacional en mercados cada vez más turbulentos y más dinámicos”, lo que significa que éstos intervienen sólo para “generar situaciones mercantiles eficientes y, por lo tanto, atender antes a los derechos de propiedad que a los derechos de bienestar”1. A nuestros ojos se vislumbra que los Estados ya no se encuentran en una posición omnipresente como en el pasado, o sea con enormes capacidades y libertades de acción. Indiscutiblemente este recorte en sus capacidades influye directamente en el funcionamiento concreto de la democracia, la cual también encuentra cercenadas sus posibilidades de enfrentar los avatares del mercado y de la sociedad globalizada, que amenaza en con excesivos márgenes de desigualdad y exclusión. Lo anterior potencia el sentimiento de que los Estados no pueden gobernar sino sólo negociar, lo cual se evidencia claramente en la creciente deslegitimación de las instituciones, los partidos políticos en particular y la política en general, vislumbrándose esto en la “percepción (general) en todo el continente de que los procesos políticos democráticos han sido crecientemente vaciados de contenido, que las decisiones más importantes se toman al margen de la institucionalidad democrática, que mucho más importantes son la exigencias de los organismos financieros internacionales”, observándose que “se diluye la fácil identificación de los Estados nación como el espacio prioritario del ejercicio democrático”2. Siguiendo esta línea de pensamiento no cabe otra conclusión que sostener que los “Estados han dejado de ser soberanos (…) sean grandes o pequeños, no tienen por si mismos capacidad de controlar los flujos globales de capital, de tecnología”, siendo su función “más que gobernar, navegar en ese mundo cambiante de flujos de información y riqueza que constituye el planeta, mientras tratan de combinar los distintos grupos de intereses”3. Es innegable la sucesión de cambios estructuralmente grandiosos y de gran impacto sobre la totalidad de los espacios que afectan la vida de los ciudadanos, lo que fortalece la contradicción entre las sociedades red en firme crecimiento y el “yo”, permitiendo comprender la existencia y desarrollo de la sociedad de riesgo, del aumento del individualismo, de la atomización y del preocupante índice de anomia propia de un individualismo “negativo”, generándose un juego de suma cero en el cual “los niveles reales de vida se han estacando y las desigualdades han aumentado”, peligrando el rol de Estados Nación “de papel”4, y el de funcionamiento pleno de la democracia, ya que con “la desaparición de la soberanía nacional de un Estado sobre un territorio desaparece el lugar de la participación democrática”5, ya que si “no hay democracia sin ciudadanía, y no hay ciudadanía sin la base territorial que provee el Estado”6.

Alonso, L.E.; Ob. Cit, pág. 171. Lander, E.; “Democracia, Participación y Ciudadanía”. Ponencia presentada en XVIII Asamblea General de CLACSO, Buenos Aires, noviembre 1997. 3 Castells, Ob. Cit. 4 Mann, M.; ¿Ha terminado la globalización con el imparable ascenso del Estado Nacional?, s/d., pág. 198 y 199. 5 Alvater, Ob. Cit., pág. 49. 6 O’Donnell, G.; “Estado, Democracia y Globalización”, en Revista Realidad Económica nº 158. Ago/Sept. 1998, pág. 10.
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VI. A modo de conclusión Cabe preguntarse ¿qué certidumbre puede construirse en este escenario en el cual se desvanecen y diluyen todas los recuerdos y certezas existentes en el pasado, siendo que la relación entre Estado-Ciudadanía-Democracia, cuyos componentes se retroalimentaban y garantizaban un nivel de igualdad, seguridad, inclusión y cohesión social mínima, están ahora disgregándose y debilitándose? Frente a la desterritorialización y erosión de las fronteras y los marcos que estructuran la existencia y el devenir de los sujetos, necesariamente la democracia se ve debilitada. Por ende el Estado “impotente” es testigo de un creciente malestar social y una crisis de sociabilidad, que implica la integración selectiva de ciertos grupos sociales y la exclusión en aumento de otros, fortaleciéndose una cultura de la desigualdad y la noción de desinstitucionalización y vacío de poder, ya que “quienes detentan la responsabilidad de la protección social se convierten en auténticas amenazas para el sistema jurídico, la prosperidad y la libertad”1. En este sentido la única forma de reconstruir las funciones del Estado es la de rechazar la idea de menos Estado, concibiendo por el contrario como única vía de acción para la realización plena de una ciudadanía efectiva en el marco de la democracia, el fortalecimiento del Estado. No se puede pensar el Estado, la ciudadanía y la democracia en pleno y correcto funcionamiento en forma aislada o inacabada. Se concluye que “el recurso es un Estado estratega que redespliegue sus intervenciones para acompañar este proceso de individualización, desactivar los puntos de tensión, evitar las fracturas y repatriar a quienes han caído debajo de la línea de flotación”2, no como elemento pasivo sino como actor que pueda potenciar e incentivar la acción y la participación de los ciudadanos. Es irrenunciable la formulación de una estrategia de cooperación con una sociedad civil que también vea modificado su rol en el mundo globalizado, convirtiéndose este Estado en una suerte de bisagra “cuya acción en lo interno se subordine a una dinámica pública deliberante y a la vez busque actuar en la inclusión social y, en lo externo, se oriente a posicionar al país y su economía en la globalización”3. Bibliografía: ♦ Alonso, L. E.; “Ciudadanía, sociedad del trabajo y Estado de bienestar: Los derechos sociales en la era de la fragmentación”, Editorial Pablo Iglesias, s/d. ♦ Alvater, E.; “El lugar y el tiempo de lo político bajo las condiciones de la globalización económica”, en Zona Abierta, Nro. 92/93, 2000. ♦ Beck, U.; “Teoría de la Sociedad del Riesgo”, Anthropos, s/d. ♦ Botana, N.; “Dimensiones históricas de las transiciones a las democracias en América Latina”, Alguafara; Bs. As. 2004. ♦ Calderón, F.; “Notas sobre la crisis de legitimidad del Estado y de la democracia” y “Las condiciones sociales de la democracia: el Estado y el régimen”, Alfaguara, Bs. As. 2004. “La nueva cuestión social bajo la mirada del desarrollo humano en Revista Nueva Sociedad, Nª 166, Feb. 1999. ♦ Castel, R.; “La metamorfosis de la cuestión social. Una crónica del asalariado”, Paidós, 1997. ♦ Castells, M.; “Globalización y antiglobalización”, en El País, 24 de Julio de 2001 y “Los Estados ya no pueden gobernar, sólo negociar”, en Revista Ajoblanco, Barcelona, 1999. ♦ Garretón, M.A.; “Discusión de tres tesis para un marco teórico para el proyecto sobre el desarrollo de la democracia en América Latina: estado, percepciones ciudadanas, indicadores y agenda”, Alguafara; Bs. As. 2004.
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Beck. U.; Ob. Cit., pág. 212. Castel, R. Ob. Cit., pág. 478. 3 Calderón, F.; D.; “El Estado de la Democracia en América Latina”; en “La Democracia en América Latina: El Debate conceptual sobre la Democracia”, Edit. Taurus, Aguilar, Altea, Alguafara. Buenos Aires 2004, pág. 207.

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♦ Held, D.; “Ciudadanía y autonomía”; Revista La Política, Paidós, 1997. ♦ Lander, E.; “Democracia, Participación y Ciudadanía”. Ponencia presentada en XVIII Asamblea General de CLACSO, Bs. As., nov. 1997. ♦ Mann, M.; “¿Ha terminado la globalización con el imparable ascenso del Estado Nacional?”, s/d. ♦ Marshall, T.H. y Bottomore, T.; “Ciudadanía y clase social”, Alianza, Madrid, 1992. ♦ Nun, J.; “Estado y Ciudadanía”; Alguafara, Bs. As. 2004. ♦ O’Donnell, G.; “Acerca del Estado en América Latina contemporánea: diez tesis para la discusión” y “La Democracia en América Latina: El debate conceptual”, Alguafara, Bs. As. 2004. “Estado, democratización y ciudadanía”; en Nueva Sociedad N° 128, Buenos Aires, 1993. ♦ Przeworsky, A.; “Democracia, ciudadanía y estado”, Paidós, Bs. As., 1998.

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Democracia 25 años después La Nueva Hora de las Masas: Moviemientos Sociaes Latinoamericanos y Democracia Participativa
Leandro Rossi* "Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía" Mariano Moreno.

Luego de una década del más ferviente y profundo programa de políticas neoliberales en la región, América Latina parece despertarse; se despabila de ese letargo producto de la ola de programas neoconservadores. El avance e instauración de un sistema de ideas de carácter holista, es decir, abarcadora de diversas dimensiones de análisis como el campo político, económico, social, sexual, legal y administrativo, por nombrar tan solo algunas áreas, demuestran el carácter sumamente complejo que esto suscita. Esta situación trastocó el panorama de la región en todos estos campos de acción lo cual redundó en una fuerte división social, en un creciente aumento de la pobreza estructural y la generación de nuevos pobres; en la constitución de un nuevo tipo de analfabetismo, en un aumento de la conflictividad social, en un avasallamiento y desmovilización de la clase trabajadora, en un asentamiento del poder en manos del capital organizado y disciplinado, ya sea de orígenes nacionales, extranjeros y/o en novedosas combinaciones entre ambos. Esta situación modificó, de plano, las relaciones de poder entre los actores políticos como así también la participación social de diversos grupos y organizaciones sociales. El período “post década del `90”, es decir, luego de la puesta en práctica de los parámetros y lineamientos del Consenso de Washington, encuentra el surgimiento de múltiples movimientos sociales que se ven forzados y obligados por situaciones de extrema precariedad, a veces, o movilizados a reclamar por intereses de carácter social, en otros casos, debido a que se abre la posibilidad de un nuevo escenario ante el desgaste de la extrema ortodoxia neoliberal. Esa situación es la que da origen al resurgimiento de los movimientos sociales, que al no lograr sentirse representados por los actores políticos y partidos predominantes en la escena política local y nacional, recurren a la participación política utilizando métodos novedosos y no del todo institucionalizados (al menos en algunos casos), dando nacimiento a nuevas formas de expresión social en el espacio público, el cual, es redefinido al calor de la voz de estos nuevos actores sociales auto legitimados y acreedores del favor popular. Se inicia así, un proceso de expansión de la arena política, en donde se multiplican los canales de participación a sectores hasta entonces excluidos y acallados, y que ahora, de manera no-institucionalizada, logran hacer oír su voz en el espacio público: es cuando la voz soberana hace tronar su tono grave en el seno del espacio político; no es otra cosa que el poderoso grito de la voluntad general. Dicho proceso de ampliación de la participación popular en la política significó, entre otras cosas, una redefinición y redemocratización del espacio público. Desde luego, esta apertura y redefinición del espacio público debe entenderse en carácter de proceso y no como un acontecimiento cosificado que se instala en la realidad social de manera instantánea y definitiva. Como todo proceso, tiene avances y retrocesos, y como tal, se define y redefine a sí mismo constantemente según la contingencia y el contexto en la que acontece. Un ejemplo de ello son las asambleas populares que, valga la redundancia, se popularizaron en el período de crisis en la Argentina del 2001 o los denominados “clubes de trueque”. Estas prácticas surgen como reflejo de la necesidad y de la imposibilidad de encausar reclamos dentro del entramado institucional, lo cual repercute en la paulatina instauración de prácticas no reguladas pero auto legitimadas por una situación de crisis política que se refleja en un total paroxismo gubernamental (dada la incapacidad de decisión política y que profundiza de manera cuasi cíclica la falta de legitimidad), institucional (dada la poca capacidad para
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Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de Buenos Aires. Maestría en Ciencia Política Universidad Nacional de San Martín (en curso).

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reencausar la situación dentro de la vía institucional) y legal (dada la poca legitimidad del Poder Judicial para contribuir a resolver la situación desde una vía judicial dado el conflicto de derecho). Es esa situación de triple paroxismo la que lleva a diferentes movimientos sociales a tener que salir a escena, es decir, a apoderarse del espacio público, hasta ese momento, espacio del cual los partidos y agrupaciones sociales tradicionales eran principales protagonistas. Pero con la pérdida creciente de legitimidad de estos actores, se abren dos posibilidades de acción: por un lado, la búsqueda de un nuevo actor que represente de manera fiel, las necesidades y requerimientos que estos sectores consideran como claves y que no han sido atendidos adecuadamente por las instituciones vigentes con la misma urgencia; por otro lado, aparece la idea de la participación directa, sin mediaciones, la irrupción inmediata en la arena social: así, es que el espacio público se redefine, deja de ser el lugar de participación de los partidos e instituciones organizadas y tradicionales, para ser un lugar en donde además, grupos sociales hasta ahora ocultos por las burocracias y estructuras partidarias, emergen con un reclamo y una voz que no pretende mediación. La mediación implica representación, y es el mismo concepto de representación el que esta en crisis. La crisis de 2001, quizá aún no del todo analizada por los cientistas sociales, inicia la desarticulación de la hegemonía partidista de participación en la esfera pública, que conduce al surgimiento de movimientos nuevos como son los piqueteros, de extracción social humilde, y la participación a través de “cacerolazos”, como modo de expresión de los sectores de un nivel socioeconómico medios y medios altos. De esta manera, sectores sociales muy distintos, se lanzan a ocupar el espacio público con estilos también muy diferentes, pero con una característica en común: la participación directa. Cabe destacar que esta situación particular no sólo se vive en Argentina sino que en otros países de América Latina se observan fenómenos de participación directa muy claros, aunque en cada caso, con rasgos particulares: el caso más contundente es el de Bolivia y el de Venezuela, aunque en este último caso se nota más fuertemente la conducción desde arriba de la movilización social, lo cual establece una diferencia bastante importante con la situación de Argentina. Si bien podría entenderse esta nueva situación que viven algunos países de América Latina como un resurgir de los movimientos sociales luego de una aplastante ortodoxia neoliberal, puede observarse que no sólo los sectores sociales habitualmente movilizados son los que se lanzan a la práctica de la democracia participativa (no institucionalizada), sino que sectores ajenos y no acostumbrados a esta modalidad de participación directa, incursionan en estas estrategias (hasta entonces siempre repudiadas por estos) debido a la eficacia que han demostrado estos métodos para instalar problemáticas en la agenda social y política en lo que va del presente siglo. Esto es un elemento particularmente nuevo, dado que el espacio público no solía ser, hasta la actualidad, un lugar de recurrencia habitual por parte de la clase media de la forma que inauguran los “cacerolazos”. Esta particularidad de recurrir a un lugar anteriormente ajeno demuestra la necesidad de salir a discutir directamente con los sectores más humildes de la sociedad en su arena de expresión, vale decir, la calle. Esto no implica que los sectores medios hayan perdido sus canales de expresión tradicionales, sino que hay una toma de conciencia de la importancia de la ocupación del espacio público y la necesidad de articular un nuevo discurso que los erija como sector legítimo para la participación directa de las decisiones políticas, pero ahora desde el propio suelo de los movimientos de base, es decir, en el teatro político originario de la democracia, es decir, el espacio público. Todo esto encierra por detrás, el pedido de ampliación de la participación democrática en diferentes ámbitos de decisión gubernamental, que van desde las cuestiones básicas y de orden municipal hasta problemáticas de orden provincial y/o nacional (un claro ejemplo de esto fue la discusión por las retenciones móviles). Es decir, se abre la lucha de poder a un mayor número de actores. Contribuye a esta situación la estructura estatal, que demuestra una clara incapacidad para abrir espacios de participación a todos los sectores por igual, con lo cual, ante

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conflictos sociales emergentes y con la mediación informativa, corporativa-monopólica y especulativa de los medios masivos de comunicación, se produce una reducción de las posiciones en pugna lo cual conlleva la estructuración de conglomerados sectoriales (que agrupan elementos disímiles como partidos políticos, asociaciones civiles, corporaciones, etc.) divididos entre sí y que se estructuran alrededor de una suerte de polos de atracción endebles y coyunturales pero que terminan por establecer las posiciones, de nuevo, coyunturales, sobre un conflicto dado. Todo ello se da, de manera tal, que termina sobrepasando y desbordando las estructuras institucionales vigentes. Este reduccionismo simbólico se asume de una potencia singular debido a la recurrente utilización de postulados vacíos con una clara función pragmática aglutinadora (“función catch-all”). Por último, cabe destacar la relevancia de la lucha discursiva en el campo de lo simbólico: esta es más importante de lo que se suele considerar a primera vista, dado que la adjetivación y calificación contribuye a ubicar y posicionar a los actores en el ámbito de la discusión. Es decir, se traza una línea que demarca posiciones a ambos lados del conflicto, dicho posicionamiento no es trivial dado que se asume fundamental para la captación (o no) de un primer tamiz de legitimidad social en la discusión pertinente. Esa legitimidad inicial da impulso o frena al discurso en un primer momento: o lo incentiva dándole las fuerzas necesarias para continuar o lo deslegitima de origen y lo condena al fracaso. Volviendo al ejemplo de la discusión por las retenciones móviles a los sectores rurales, la discusión en este plano discursivo comienza por cual de los dos sectores se apropia del concepto de “pueblo”, el cual es relevante desde el plano de lo simbólico para obtener el beneplácito de las masas e impulsar, sobre una base de legitimidad social, el discurso utilizado. De esta manera el Contrato Social debe ser reformulado en otros términos. La interpelación de las masas al sistema político hizo implosión a principios del siglo XXI y la crisis de representación recibe una estocada profunda de la participación directa del pueblo, un pueblo que quiere gobernar. El concepto de crisis significa cambio, metamorfosis; por un lado, las estructuras y espacios de representación política (por ejemplo, los partidos políticos) aparecen deslegitimados para tomar a cargo la tarea representativa; por otro lado, la estructura estatal no se encuentra lo suficientemente preparada para canalizar la participación de actores no-partidarios. Esta combinación concluye en una fuerte participación social directa que termina desbordándose, debido a una gran cantidad de problemáticas sociales, políticas y económicas irresueltas que necesitan ser expresadas en el ámbito público para empezar a transitar el camino que conduzca a su solución. Esta compleja situación requiere, por un lado, una rápida movilidad y acción de los partidos políticos para readecuarse al nuevo paradigma recuperando legitimidad perdida y poder volver a arrogarse la capacidad de representación que supieron tener; pero por otro, una reestructuración del aparato estatal para renovar y profundizar las posibilidades de participación directa en un momento histórico-social donde la sociedad civil reclama participación directa y se asume con juicio sobre lo público. Para esto, es necesario, como se dijo anteriormente, un análisis profundo sobre el camino a seguir, es decir, una reformulación del Contrato Social, el cual se base sobre conceptos de igualdad, libertad, educación, participación popular y que profundice sobre los elementos constitutivos y esenciales de la democracia. Una respuesta esclarecedora es la democracia participativa, y para ello, la igualdad es el pilar fundamental y la instancia previa para garantizar el ejercicio de todos los demás derechos. Garantizar la igualdad, es garantizar y renovar los aires democráticos en sociedades con la historia particular de países como los Latinoamericanos. Garantizar la igualdad, es garantizar y fomentar la democratización del espacio público y la toma de decisiones. El reloj ha marcado una nueva hora en América Latina después de la tempestad ideológica neoliberal que azotó estas tierras y de la cual todavía quedan fuertes vientos. El reloj ha marcado que es tiempo de cambiar y que el cambio tiene que ser profundo y no meramente coyuntural, dependerá de las estructuras, partidos, organizaciones, desde la misma sociedad y también las dirigencias saber notarlo, para tomar conciencia de ello y ampliar el juego político. En síntesis, pareciera ser que las agujas del reloj de la historia no han marcado otra cosa sino que una nueva hora de las masas ha llegado.

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Democracia 25 años después La Revolución Democrática del MAS
Mariana Isabel Pereira y Sabrina Mary*

América Latina está atravesando una etapa de fuertes transformaciones. Claramente el modelo neoliberal que rigió durante la década de los ´90 está en plena decadencia, y en lugar de gobiernos que apuestan a una economía basada exclusivamente en el mercado, nos encontramos con nuevos líderes con características similares a nivel regional, que si bien, no se enmarcan en una corriente del todo clara, podemos afirmar que responden a una ideología de centroizquierda. Visiblemente nos encontramos con un retorno del Estado al centro de la escena, una postura política “antiimperialista”, y cierta independencia en la toma de decisiones. Dentro de la región, sin embargo, hay posiciones disímiles, como es el caso de los gobiernos de Uribe en Colombia y Alan García en Perú, que continúan respaldados por Estados Unidos. A pesar de esto, se puede afirmar que Latinoamérica está atravesando una época de profundas mutaciones y cambios que se plasman en todas las esferas de la sociedad a nivel local y a su vez, se observa una leve inclinación hacia una unión y una integración a nivel regional. En varios países de la región han logrado alcanzar el gobierno líderes con un amplio apoyo popular y que han construido sus bases políticas como consecuencia de levantamientos sociales del que fueron partícipes. Este fenómeno está convirtiendo al pueblo en un actor político clave, dispuesto a cambiar de una vez y para siempre el destino y la lógica de la política latinoamericana. Bolivia es uno de los países de América del Sur donde más claramente se plasman estas transformaciones. Con la llegada de Evo Morales al poder se reconfiguró el bloque sociopolítico gobernante, su movimiento indígena-popular logró, a través de su instrumento político, desplazar a las elites neoliberales que monopolizaron el poder y la palabra en las últimas décadas, e inaugurar una nueva hegemonía indígena-popular. Los pueblos que fueron históricamente sometidos bajo el dominio de unos pocos se transforman ahora en hombres y mujeres unidos bajo un mismo ideal de país: el gobierno de los muchos. Este es el fenómeno que nos proponemos analizar a través del concepto de Revolución Democrática que iluminará nuestro trabajo. Denominamos Revolución Democrática a las transformaciones radicales producidas en Bolivia a partir del año 2000, cuando el pueblo comienza a cuestionar el modelo neoliberal existente y éste mismo entra en crisis, permitiendo así, toda una serie de movilizaciones y levantamientos sociales de aquellos que hasta el momento eran desoídos y reprimidos. Revolución, porque hay un cambio radical del tipo de régimen establecido hasta entonces, llevado a cabo por mayorías hasta el momento excluidas y sometidas. Democrática, ya que estos cambios estructurales y paradigmáticos son producidos a través de mecanismos legales y constitucionales, es decir que no hablamos de dictaduras ni de revolución por las armas, sino de un movimiento que se legitimó mediante elecciones constitucionales y abiertas sustentándose en la estructura estatal para llevar adelante las transformaciones prometidas. De que hablamos cuando hablamos de Revolución En el momento en que el Movimiento al Socialismo (MAS) decide irrumpir en el escenario político, diversos eran los objetivos a alcanzar para lograr devolverle al pueblo boliviano su soberanía usurpada durante siglos. Debieron enfrentarse con una historia marcada por la corrupción, el clientelismo y los acomodos y beneficios que esto implica, por lo que trastocar este status quo elitista significaba enfrentarse con la histórica oligarquía boliviana. He aquí su carácter revolucionario. Con la llegada de Evo Morales al poder en 2005 se concluye el resquebrajamiento del sistema partidario clásico: la Democracia Pactada. Este nefasto pacto, que tiene lugar en Bolivia entre 1985-2003, nace de la incapacidad de los gobiernos anteriores de lograr mayoría parlamentaria para imponer medidas de reforma estructural de corte neoliberal. Este sistema político se encontraba implícito en el accionar partidario, ya que las alianzas se concretaban de forma post-electoral debido al carácter elitista de la segunda vuelta para la elección

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Estudiantes de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires.

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presidencial1. En parámetros generales, la Democracia Pactada se caracterizaba por poseer una configuración partidaria estable, hegemonizada por tres partidos que consensualmente se alternaban en el poder. Sin embargo, y aunque no es el único rasgo, era denominada democracia debido a la existencia de una competencia partidaria “libre”, esto es, que no se encontraban prohibidos, ni proscriptos de forma explícita el resto de los partidos que desearan intervenir en la escena política; pero, debido a los poderosos pactos sobre los que se sustentaba el sistema político hacía poco relevante su incidencia institucionalizada y, por lo tanto, el poder se dirimía entre los partidos políticos hegemónicos. La estabilidad y continuidad de las políticas estatales que beneficiaran a los intereses económicos de esta elite política, es lo que prevalecía a la hora de hacer perdurar los pactos interpartidarios. A pesar de que no es uniforme, la democracia pactada, puede ordenarse de acuerdo a dos principios hegemónicos: la democracia representativa, delineada por el sistema tripartito y las coaliciones entre estos; y el neoliberalismo económico como único programa económico y político para los distintos gobiernos. Concluyendo, podemos decir que este tipo de democracia acordada, permitió a las elites económicas controlar el poder político para promover desde allí sus propios intereses sin la resistencia de los actores sociales. En Bolivia detectamos el germen revolucionario desde el momento en que el pueblo toma conciencia de la opresión neoliberal ejercida por sobre él. Esto se vio plasmado en las diferentes manifestaciones populares en las que el pueblo tomo la palabra y empezó a reclamar lo que le pertenecía, sus recursos naturales y sus condiciones de vida. Recordemos la lucha de los mineros de la Central Obrera Boliviana (COB), la Guerra del Agua en Cochabamba (2000), las movilizaciones de los indígenas aymaras y de los campesinos productores de la hoja de coca, o la Guerra del Gas en 2003, en donde agrupados en la Coordinadora Nacional por la Defensa y la Recuperación del Gas, organizaciones sociales, políticas y pobladores en general han realizado una serie de movilizaciones masivas en toda Bolivia que culminaron con la caída del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. La primer candidatura de Evo Morales Ayma a la presidencia es en el año 2002, cuando el MAS decide utilizar los mecanismos de la democracia liberal para darle alcance nacional a sus reivindicaciones. Las organizaciones sociales ya no podían quedarse solamente en el campo de las reivindicaciones sociales, sino que deberían pasar a las reivindicaciones políticas. En el año 2006 asume la presidencia de la República Boliviana este líder con rasgos inéditos hasta el momento, que sorprende con la amplitud con la que logra ganar las elecciones. El MAS, un instrumento político que nacía de las insurrecciones que habían tenido lugar en Cochabamba y que llama a la organización del pueblo, logra lo que buscaba hacía aproximadamente diez años: alcanzar el poder del gobierno para que sus reivindicaciones se efectivicen. La cabeza visible de esta conjunción de organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, pero principalmente bolivianas erigen a Evo Morales, un líder cocalero que enarbolará la bandera de la refundación boliviana sobre la base de la integración, la igualdad, la inclusión, el respeto a la diversidad cultural, en definitiva de una Nación Boliviana que cuente a todos por igual. Una mirada sobre los alcances de una verdadera Revolución Democrática Para poder analizar cual ha sido su influencia lo analizaremos desde cuatro aristas: político, económico y socio-cultural, comprendiendo así su carácter holístico. En el plano político se rompió con la lógica del sectarismo y la exclusión de la democracia pactada. El acceso al poder, le permitió llevar a cabo sus dos grandes objetivos de campaña: la nacionalización de los hidrocarburos, primer medida importante adoptada el 1º de mayo de 2006 y el llamado a una Asamblea Constituyente desde la cual se pretende transformar aquellas instituciones elitistas sumamente arraigadas y que legitimaron la opresión durante siglos. Esta Asamblea considera las autonomías regionales y étnicas, la nacionalización de los hidrocarburos, mecanismos de democracia participativa, la reforma agraria y la refundación de Bolivia sobre principios de integración política.
1 El mecanismo de elección presidencial boliviano, hasta el año 2005, determinaba que, en cado de que ningún candidato supere el 50% de los votos, la decisión quedaría en manos del Parlamento, quienes deberían elegir entre los dos mas votados.

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A nivel económico y debido al esfuerzo del pueblo originario la realidad es diferente, se han nacionalizado los hidrocarburos devolviéndole al Estado mayor incidencia en los beneficios de las riquezas, antes fugados al exterior y restituyéndole al pueblo la soberanía sobre los hidrocarburos. Esta renta extraordinaria le permitió al gobierno la institución de tres planes de redistribución social: el bono Juanito Pinto (asignado a niños en edad escolar); el Plan Dignidad (destinado a la tercera edad); el plan de alfabetización (el cual cuenta con el abierto apoyo y colaboración de los gobiernos de Venezuela y Cuba). Respecto a las transformaciones en el plano socio-cultural, el MAS se sustenta sobre las clases excluidas y reprimidas de la sociedad boliviana. Los movimientos indígenas-campesinos encuentran no solo representación, sino la canalización de sus reclamos a través de la participación directa en las decisiones del Estado mediante las convocatorias a referéndum para promover las diferentes políticas. El gobierno de Evo Morales busca el consenso y la inclusión social legitimando así el proceso de cambio que se ha iniciado. Estos grupos encuentran, inclusive, el respeto a sus culturas en cada decisión estatal. Por primera vez en su historia, Bolivia alcanza un protagonismo significativo a nivel internacional y comienza a marcar su propio ritmo. Lentamente se va rompiendo con el yugo extranjero, hoy identificado con la sumisión sufrida por la mayoría de su pueblo. Hoy los oprimidos han levantado la cabeza y han empezado a narrar su historia, ahora quien gobierna es el pueblo. Bibliografía
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Demos Participativa Nuevos desafíos de los gobiernos de América Latina: el caso de Paraguay
Magdalena López*

Paraguay se caracteriza por un intrincado sistema político: el mismo partido perduró más de 6 décadas gobernando e incluso sostuvo su permanencia en el poder en períodos autoritarios. Este artículo busca dar luz al fenómeno vivido por Paraguay en este año, cuando en Abril, por primera vez luego de más de 12 presidencias coloradas consecutivas, un candidato outsider ingresa en la arena política, “sacudiendo” las estructuras democráticas, con la consigna de despartidizar el Estado y dar credibilidad a los mandatarios. Panorama histórico-político desde 1947 En 1947 se lleva a cabo la “Revolución Colorada” mediante la cual, al año siguiente, la Asociación Nacional Republicana –ANR, conocida popularmente como Partido Colorado- gana las elecciones y se instaura en el poder de manera ininterrumpida por 61 años. Dentro de este lapso, se incluye también todo el proceso dictatorial liderado por Stroessner. De esta manera, el coloradismo sostuvo su poder tanto en los períodos autoritarios como en los democráticos, sirviendo de soporte legislativo a un gobierno de facto. Anterior al gobierno de Morínigo, el Partido Liberal (que junto con el ya nombrado Colorado forman el “bipartidismo” paraguayo) había gobernado –interrumpido en el año 19361937 por la Revolución Febrerista- por 35 años. De esta manera, exceptuando la de Morínigo, todas las demás presidencias fueron partidarias. (Soler; 2002). Ambos partidos, fueron creados en el mismo año: 1887. La estructura partidaria que va consolidando la ANR lo transforma en una institución de alto alcance y de profundo arraigo en la sociedad. No obstante, durante el stronismo, la partidización del Estado1 fue un proceso que se expandió notablemente, puesto que, tanto como para adquirir un cargo público, dictar clases en escuelas, recibir subsidios, evitar persecuciones o percibir algún beneficio, los ciudadanos debían afiliarse al Partido Colorado. Cabe agregar que, durante este lapso, Stroessner no sólo lidera el Poder Ejecutivo y triangula poderes con las Fuerzas Armadas, sino que también se alía al Partido Colorado para conciliar un soporte legislativo. Si bien el período Stronista de gobierno puede ser comprendido globalmente dentro de los golpes de Estado del Cono Sur, lo característico del caso paraguayo es el soporte que le brinda dicho partido al presidente de facto; lo que le garantiza la renovación la presidencia, por medio de la Reforma Constitucional que la ANR aprueba. La expansión del aparato partidario se complementa a una ampliación de la importancia de dicho partido dentro del Estado mismo. De esta manera el aparto público sobredimensionado es considerado corrupto y político-partidario. Asimismo, en los períodos de profundas crisis económicas, el número de cargos públicos aumentaba notablemente (Herken Krauer, 1988). La diferencia entre ser afiliado o simpatizante de la ANR o ser funcionario estatal era difusa y en muchos casos presentaba una total correlación. De esta manera, como Schvartzman indica, el partido avanzó por todo el país inaugurando seccionales en aquellos lugares en los que, incluso, la presencia del Estado era vaga. En tiempos de la dictadura Stronista también funcionó como mecanismo represivo y persecutorio (Schvartzman, 1997). Dicho lo anterior, la separación entre la noción de Partido Colorado y la noción de Gobierno de turno se complejiza, sobre todo entre los años 1954 y 1989 (Gobierno de Stroessner); aunque difícilmente pueda marcarse un quiebre luego del último año. Por su parte, algunos autores sostienen que el período Stronista deja como saldo a un partido subordinado al mando de las Fuerzas armadas (Yore, 1992). La transición hacia la democracia en Paraguay tiene sus particularidades. Cuando en 1989 el Gral. Rodríguez derroca a Stroessner comienza un nuevo camino, sosteniendo que para
Licenciada en Ciencia Política. Universidad de Buenos Aires. Asistente de Investigación del Instituto de Investigaciones “Gino Germani”. 1 Concepto acuñado por varios autores (Soler, 2002), para expresar el fenómeno caracterizado por una apropiación de algún partido de las esferas del Estado. Por su parte otros prefieren caracterizarlo como partidocracia paraguaya (López, 2007)
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mantener unido al país había que mantener unido al Partido Colorado. De esta manera, la transición fue tutelada por las Fuerzas Armadas, más precisamente, por el coloradismo. En esta perspectiva se presenta una paradoja: es un golpe de Estado el que comienza el camino hacia la democracia. Además, este proceso estuvo signado por una deficiente economía, y un estancamiento notorio en todas las esferas financieras del Estado (De Riz, 2007), que persisten incluso hoy en día. Paraguay sostiene un modelo agroexportador que evidencia su susceptibilidad cada vez que los precios internacionales bajan; asimismo, sus dos socios vecinos: Brasil y Argentina no se convierten en mercados de acceso e incluso pueden funcionar como competencia. El fenómeno político y el desenvolvimiento adquirido por el sistema de partidos paraguayo en estas últimas décadas, se caracterizan por la apropiación de todos los sectores políticos por parte del Partido Colorado, que se refleja en la exclusión de los ciudadanos de las esferas públicas. El partido controla la permanencia democrática y la aparición de los Golpes de Estado, hace uso libre de los recursos estatales, triangula poderes con las Fuerzas Armadas, etc. Asimismo, establece los candidatos para los cargos sabiendo con seguridad que triunfarán en las elecciones Sumado a ello, ostenta una constancia en el poder tanto sea en períodos de democracia como en las rupturas dictatoriales (López, 2007; Zamora, 1995). Es necesario remarcar lo anteriormente descripto y recordar el perfil autoritario que tiene Paraguay en su historia política (entre cuatro de sus presidentes suman casi cien años de gobierno: Gaspar de Francia, Antonio López, Solano López y Alfredo Stroessner), para dar cuenta de la magnitud que adquiere el suceso electoral del corriente año. Coyuntura política: elecciones 2008 Es en este contexto donde se torna sumamente interesante analizar el rol del líder outsider que triunfa en las últimas elecciones con más del 40% de los votos (un equivalente a 766.502 del total de 1.874.127 de electores declarados en el Tribunal Superior de Justicia Electoral). Es indudable que el escenario de los Nuevos Gobiernos de América Latina, tanto como el desarrollo adquirido, sobre todo en los últimos años, por el MERCOSUR han influenciado dentro de la política doméstica de Paraguay. Es esta una de las maneras de analizar el resultado electoral. Luego de la intentota frustrada de golpe de Estado de Lino Oviedo en 1996, que fue repudiada totalmente por los países miembros, se evidencio que el MERCOSUR no recibiría con agrado una regresión al autoritarismo (Ansaldi, 2001). Fernando Lugo gana la presidencia encabezando una coalición altamente heterogénea: la Alianza Patriótica Para el Cambio, que cuenta entre sus participantes a grupos de tendencia socialista, marxista, indigenista, estudiantiles, agrupaciones independientes, campesina, y al tradicional Partido Liberal. Lugo se impuso en las runas sobre la colorada nicanorista Blanca Ovelar y, el ya conocido, Lino Oviedo (quien estuvo refugiado en la “Argentina menemista”). El presidente saliente, Nicanor Duarte Frutos, fue el primer presidente colorado en muchos años, que no pertenecía a las líneas militares ni las empresarias del partido (De Riz, 2007) “Monseñor Lugo” se convierte en el primer mandatario paraguayo que, luego de 61 años ininterrumpidos de gobierno monocolor, gana las elecciones sin pertenecer al Partido Colorado ni al Partido Liberal. Este nuevo personaje político combina su convicción en Dios y en la Iglesia Católica, con un discurso de crecimiento con equidad, soberanía energética, justicia social y reconciliación nacional: “el perdón dará reconciliación, la reconciliación es condición de existencia de la paz y sin paz no puede haber progreso”1. Su estrategia política comienza por el diseño de un pluralista mando ministerial, incluyendo en la cabeza de dichos organismos a militantes de diversas corrientes. De todas maneras, la dificultad reside en el potencial peligro de vacío en las Cámaras que tanto los legisladores de UNACE (liderado por Oviedo) y de la ANR pueden hacerle al nuevo Gobierno; dado que sin formar coaliciones parlamentarios, la Alianza Patriótica no posee mayoría por si misma.
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Discursos disponibles en http://www.youtube.com/watch?v=kI0hb7oAn6E; http://www.dailymotion.com/relevance/search/gregoryschepard/video/x3actq_lushamaritatigrego_news

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Algunas reflexiones finales Si la noción de partido presupone una división, una desagregación de la escena política. Dichas instituciones democráticas tienen la tarea de representar las diferentes respuestas sociales a conflictos determinados. En este sentido, la existencia de partidos caracteriza a las sociedades pluralistas (Abal Medina, 2002), sumamente heterogéneas, en las que conviven y confrontan intereses contrapuestos (López, 2008). Podría desprenderse, en este sentido, que la alternancia presidencial entre candidatos provenientes de diferentes partidos actúa como una propulsora democrática, puesto que genera que quienes presiden un país, o legislen para el mismo, sean individuos que representan a diferentes sectores sociales en distintas etapas temporales consecutivas. También, el presuponer un juego dinámico entre oficialismo-oposición puede gestar la creación de políticas públicas mas organizadas, planificadas y coordinadas, al margen del color partidario que posea el poder. En el caso de la República del Paraguay se puede advertir: 1- que la transición paraguaya fue instaurada por un proceso golpista y guiada por un solo partido; 2- que durante 61 años (incluyendo períodos democráticos y autoritarios) un partido dominó la escena política mientras que su compañero histórico de bipartidismo –el Partido Liberal- fue quedando progresivamente relegado al rol de pequeño partido de oposición o incluso algún papel colaboracionista; y 3- que no hubo en la arena pública manera eficiente de representar esta pluralidad de intereses que caracterizan a las sociedades actuales; Siguiendo este análisis, podría considerarse que se ha gestado en el país vecino, por primera vez después de la dictadura, un movimiento que liderado por un ex obispo, parecería plantear una nueva lógica en la esfera gubernamental, dando participación a quienes por causa del funcionamiento partidista excluyente del Partido Colorado habían quedado completamente al margen del desarrollo, evolución y decisionismo del Estado. Desde esta perspectiva, más allá de los horizontes que adquiera la política del nuevo presidente, el hecho de haber triunfado en las elecciones, evidencia una evolución democrática, e incluso, el inicio de un proceso de revalorización y madurez de las instituciones democráticas en sí. La continuidad del “voto por el cambio” o el regreso al poder del coloradismo, dependerá del resultado del mandato de Lugo y de su capacidad -discursiva y política- para sortear las dificultades planteadas tanto dentro de la burocracia administrativa del Estado, que está conformada por personas y mecanismos sumamente funcionales a la ANR, como dentro del Poder Judicial y el Poder Legislativo, que también se hallan viciados de estrategias avaladas por dicha coalición.
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Democracia 25 años después

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Demos Participativa

Aportes de la Participación en los nuevos escenarios de la Democracia

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Democracia 25 años después Desintegración económica, social y política
Analía de Ariño*

La finalidad de este escrito es efectuar un análisis sobre las relaciones existentes entre los patrones de institucionalización en la administración y la gestión (de las decisiones) públicas y el republicanismo. La crisis de la representación no puede desligarse de otras dimensiones de la debacle argentina: la destrucción del Estado, la desarticulación de la nación, la quiebra de su economía y la falta total de autonomía internacional. Se podría decir que algunos de estos procesos tienen también su correlato en países de Europa, pero en ningún caso, éstos se suman y se combinan como en el nuestro. No se trata, por lo tanto, sólo de una cuestión de época, sino de una crisis política de magnitud sin precedentes en la historia nacional. Un problema inicial es apuntar a saber qué se puede esperar de las propias instituciones políticas y qué de la movilización y la organización popular, de las luchas sociales y su articulación en un cuestionamiento al modelo imperante, no sólo en el terreno económico y social, sino también en el político. Me propongo entonces en este escrito: Ofrecer una visión de la situación argentina como un caso de déficit de las instituciones democráticas, acentuada por una profunda crisis de legitimidad. ESCENARIO DE LA CRISIS La crisis se refleja en un vacío de autoridad política que erosiona la funcionalidad de la institucionalidad democrática. La condena de la opinión pública al rol de los legisladores se ha trasladado a la razón de ser el Congreso. La brecha entre la sociedad política y la sociedad civil se está manifestando de modo tal que ambas pueden percibirse como esferas autónomas y contradictorias entre sí. La clase política está preocupada por ocasionar el debilitamiento de la base de sustentación social del sistema. Su búsqueda recae en nuevos recursos institucionales y legales para mantener la esencia de un modelo representativo agotado en su capacidad de generar legitimidad para la continuidad democrática. Esto ha sido enfatizado en el discurso de Juan Carlos Herrera, quien afirma: “Las dilaciones y desinteligencias para llevar en adelante una reforma política reclamada, de modo explícito, en la Mesa del Diálogo Argentino, están poniendo en riesgo la credibilidad de la práctica democrática al reflejar la no disposición a flexibilizar los mecanismos de la representación política que permitan mayor competencia en las candidaturas y mejoras sustanciales en la calidad de la representación. En la medida que el orden social pierde su fundamento de legitimad en un orden racional-legal, ésa capacidad de imponer que define al poder como fuerza, se traslada a los márgenes de la sociedad y es ejercida en esos márgenes por la delincuencia, por la protesta inorgánica, por la parálisis de actividades económicas. El poder se transforma en crisis y habita en el proceso de desmembramiento de los vínculos sociales acentuando la disgregación, la prepotencia, la arbitrariedad y la formación de formación de fortalezas de poder autonomizadas que no pueden reconstruir un espacio de negociación en el contexto de la sociedad”1. “Los partidos ganan elecciones pero no la confianza de los ciudadanos”2. Siguiendo en este punto nuevamente a Herrera decimos: que el proceso presenta dos aspectos3: Por una parte el desfasaje creciente entre las prioridades de la sociedad y las propias del sistema político. Por otra parte, la confrontación abierta planteada en un contexto de rechazo a principios de legitimidad de la autoridad política que se manifiesta en episodios de acción directa por parte de agrupamientos ad-hoc que, aún cuando expresan el sentimiento de impotencia colectiva, también están señalando la tendencia de los cambios necesarios. Es preciso tomar en cuenta que toda sociedad despolitizada carece de sustento de sociabilidad. Es necesario volver a descubrir la realidad del poder donde se produce y no en los márgenes sociales donde ejerce sin controles, sus formas más repulsivas y aberrantes. La discusión en torno al lugar central de la política y de la explicitación del poder tiene que ver con
Abogada, integrante del grupo de investigación “Pensamiento Crítico”. Director: Slavin Pablo E. Facultad de Derecho. UNMDP. 1 Herrera, Juan Carlos, “El poder hecho añicos”, junio 2002. 2 Paramio Ludolfo, “La crisis de la política en A.L.” www.iesam.csic.es. 3 Herrera, Juan Carlos, “El poder hecho añicos”, junio 2002
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al recuperación del Estado y el fundamento de racionalidad legal que es el sustento del Estado democrático. De allí la importancia de una profunda reforma institucional en el campo de la política.1 La crisis se refleja en un vacío de autoridad política que erosiona la funcionalidad de la institucionalidad democrática. La condena de la opinión pública al rol de los legisladores se ha trasladado a la razón de ser el Congreso. La brecha entre la sociedad política y la sociedad civil se está manifestando de modo tal que ambas pueden percibirse como esferas autónomas y contradictorias entre sí. La clase política está preocupada por ocasionar el debilitamiento de la base de sustentación social del sistema. Su búsqueda recae en nuevos recursos institucionales y legales para mantener la esencia de un modelo representativo agotado en su capacidad de generar legitimidad para la continuidad democrática. Esto ha sido enfatizado en el discurso de Juan Carlos Herrera, quien afirma: “Las dilaciones y desinteligencias para llevar en adelante una reforma política reclamada, de modo explícito, en la Mesa del Diálogo Argentino, están poniendo en riesgo la credibilidad de la práctica democrática al reflejar la no disposición a flexibilizar los mecanismos de la representación política que permitan mayor competencia en las candidaturas y mejoras sustanciales en la calidad de la representación. En la medida que el orden social pierde su fundamento de legitimad en un orden racional-legal, ésa capacidad de imponer que define al poder como fuerza, se traslada a los márgenes de la sociedad y es ejercida en esos márgenes por la delincuencia, por la protesta inorgánica, por la parálisis de actividades económicas. El poder se transforma en crisis y habita en el proceso de desmembramiento de los vínculos sociales acentuando la disgregación, la prepotencia, la arbitrariedad y la formación de formación de fortalezas de poder autonomizadas que no pueden reconstruir un espacio de negociación en el contexto de la sociedad”2. “Los partidos ganan elecciones pero no la confianza de los ciudadanos”3. Siguiendo en este punto nuevamente a Herrera decimos: que el proceso presenta dos aspectos4: Por una parte el desfasaje creciente entre las prioridades de la sociedad y las propias del sistema político. Por otra parte, la confrontación abierta planteada en un contexto de rechazo a principios de legitimidad de la autoridad política que se manifiesta en episodios de acción directa por parte de agrupamientos ad-hoc que, aún cuando expresan el sentimiento de impotencia colectiva, también están señalando la tendencia de los cambios necesarios. Es preciso tomar conciencia de que toda sociedad despolitizada carece de sustento de sociabilidad. Es necesario volver a descubrir la realidad del poder donde se produce y no en los márgenes sociales donde ejerce sin controles, sus formas más repulsivas y aberrantes. La discusión en torno al lugar central de la política y de la explicitación del poder tiene que ver con al recuperación del Estado y el fundamento de racionalidad legal que es el sustento fiduciario del Estado democrático. De allí la importancia de una profunda reforma institucional en el campo de la política, lo que el Diálogo Argentino ha dado en llamar la reforma política como condición principal para recomponer el valor de la confianza en el aparato institucional del Estado para hacer posible otra vinculación entre la sociedad civil y el sistema político.5 EL ESTADO Y LA CRISIS DE AUTORIDAD La crisis de representación, ha señalado Isidoro Cheresky, en su artículo llamado “La crisis de Representación Política”6 se ha manifestado a través de la movilización ciudadana hacia los partidos políticos. Incluso afecta la relación con los sindicatos, la justicia y otras
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El Diálogo Argentino ha dado en llamar la reforma política como condición principal para recomponer el valor de la confianza en el aparato institucional del Estado para hacer posible otra vinculación entre la sociedad civil y el sistema político. 2 Herrera, Juan Carlos, “El poder hecho añicos”, junio 2002. 3 Paramio Ludolfo, “La crisis de la política en A.L.” www.iesam.csic.es. 4 Herrera, Juan Carlos, “El poder hecho añicos”, junio 2002. 5 El Diálogo Argentino ha dado en llamar la reforma política como condición principal para recomponer el valor de la confianza en el aparato institucional del Estado para hacer posible otra vinculación entre la sociedad civil y el sistema político. 6 Cheresky, Isidoro; “La crisis de Representación Política”; 2 de Julio de 2002.

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instituciones. Esta movilización es “sorprendente para los tiempos que corren”, pues “sucede a contramano de lo que fueron los rasgos dominantes de nuestra sociedad y las sociedades contemporáneas en general”, donde la presencia política está cada vez más limitada al acto de votar. La “autonomización respecto a los partidos” se produce en una sociedad donde “las identidades políticas fueron, durante décadas, muy rígidas”. Formalmente el poder ejecutivo, pero de hecho el ministerio de economía, ha obtenido una delegación de facultades parlamentarias que al atribuirle capacidades legislativas en ciertas materias ha generado una modificación del régimen político en el sentido de una mayor concentración de la capacidad decisoria y de relegación del parlamento y mas en general de la deliberación. Es en este punto que Isidoro Cheresky hace hincapié en su artículo “La política, de la tribuna a la pantalla”. Son sus palabras: “En esta situación de fragmentación política, desdibujamiento de los alineamientos partidarios y concentración de poder, y en términos generales de impotencia de la clase política, operan fuertes condicionamientos provenientes del poder financiero. A diferencia de los poderes económicos tradicionales este no está regido desde un centro o centros con finalidades durables y conocidas y no emana en general de los secretos de los grandes propietarios. Ahora los valores dominantes, los bursátiles, se definen en el pronunciamiento de una suerte de opinión pública constituida por una variedad de agentes que incluyen la diversidad de tenedores de títulos y acciones1 La escena pública de la emergencia económica está impulsada por las cotizaciones de la bolsa y las calificaciones del riesgo país. Las pizarras que anuncian el punto de equilibrio resultante del pronunciamiento de una variedad de actores no concertados salvo excepcionalmente, exhiben así un dictamen sobre la evolución de la emergencia. Sobre la interpretación de estos signos se suscita una deliberación mediática seguida con extrema atención por amplias audiencias en los momentos críticos pero que lleva al hastío y al desinterés cuando la tensión se hace continua y que es protagonizada sobretodo por los expertos que se confrontan en torno a como responder ante el requerimientos de los muy poderosos y anónimos agentes de los cuáles depende la posibilidad de salir de la emergencia”2. Así, la gobernabilidad depende de signos públicamente constituidos que son puestos en circulación mediática al momento mismo que cobran existencia. Estos mandatos no campean solos debido a que existe como contrapartida un poder ciudadano cuya expresión dominante es la figura de la opinión pública. Los decisores políticos, en la medida que la legitimidad electoral persiste como la clave de acceso al poder, se hacen eco del estado de la opinión ofrecido por los sondeos. El giro de la opinión pública se ha mostrado capaz de contrarrestar los imperativos de gobernabilidad provenientes de los mercados3. La opinión pública es una construcción vehiculizada por los medios gráficos y audiovisuales que adquiere consistencia en las diferentes figuraciones que ofrece la televisión. Es decir, que la misma se construye a través de aquellas
1 En esta nota Cheresky nos muestra que a quienes él se refiere son bancos, inversores institucionales como los constituidos por los fondos de pensión y ahorro, empresas e inversores personales. Pero también intervienen cuando esta en juego la deuda pública como es el caso argentino instituciones públicas internacionales condicionadas por las decisiones de los gobiernos de los principales potencias mundiales, como el Fondo monetario internacional. El funcionamiento de los mercados, según los estudiosos del poder financiero, no esta determinado por el diagnóstico de la economía real ya sea del país o de la empresa, sino que derivada en buena medida de factores subjetivos y está muy influido por las llamadas calificadoras de riesgo que atribuyeren regularmente una acotación sobre las posibilidades de reembolso de las deudas contraídas por los países deudores. 2 Cheresky, Isidoro. (2001) “La política, de la tribuna a la pantalla”. 3 A fin de aclarar esta idea, Cheresky en su artículo “La política, de la tribuna a la pantalla” nos hace una breve reseña de lo que sucedió en el Ministerio de Economía en esos años. A tal fin, nos dice: “J. L Machinea que estuvo a cargo del Ministerio de Economía durante casi dieciséis meses hasta marzo del 2001, presentó su renuncia cuando se hizo evidente su fracaso en ganar la confianza de los mercados pese al refuerzo de crédito internacional, lo que descalificó la expectativa de que el liderara la salida de la recesión y planteó la posibilidad que el país llegara en poco tiempo a la cesación de pagos. R. López Murphy, designado para sucederlo, formuló un programa de fuertes restricciones del gasto público que afectaba principalmente a la Educación general, las Universidades y el gasto provincial, obteniendo para este diciplinamiento el respaldo entusiasta de los principales agentes económicos en particular los vinculados al mundo de las finanzas. Pero, los representantes de los sectores afectados anunciaron una reacción social; antes que esta se concretara, una agitada e improvisada asamblea de dirigentes políticos oficialistas aglutinados en la quinta presidencial obtuvo del presidente la renuncia del flamante Ministro. Su sucesor, D. Cavallo, mucho menos apreciado por el oficialismo que su predecesor y dirigente de un partido rival que había competido en su representación en las selecciones presidenciales, fue sin embargo aceptado pues se presumía que conjugaría, como se ha señalado, el favor de los mercados y la popularidad de la opinión”.

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situaciones que los medios de comunicación hacen conocer. Otras expresiones ciudadanas menos centrales, al menos por el momento, provienen de acciones sociales reales entre las cuales se destacan las tradicionales huelgas generales y los novedosos cortes de ruta. Pero buena parte de estas acciones, portadoras del signo de la protesta social y eventualmente del temido estallido, están orientadas a adquirir “realidad” no por la vía de quienes participan directamente en ellas sino de quienes asisten a su transmisión o retrasmisión mediática1. LA DESINTEGRACIÓN INSTITUCIONAL ARGENTINA El año 2001 será recordado como el de las desintegraciones argentinas. Esto ocasionó la profundización de la exclusión y de la miseria en gran parte de los sectores populares. Se considerarán culpables de tales consecuencias la convertibilidad, las privatizaciones y el usurario sistema bancario; transformaciones que en su momento fueron reflejo del éxito. “En los análisis de ciencias sociales de nivel macro, la noción de desintegración política suele remitir a dos tipos de fenómenos diferentes que no necesariamente se presentan juntos. En términos generales, cabe distinguir los procesos de división de sociedades nacionales respecto de aquellas situaciones en las que se desintegran determinadas instituciones estatales y actores específicos del sistema político, sin que se fragmente la unidad territorial nacional. Sea que estas divisiones se produzcan por consenso o por medios violentos, quienes impulsan los cambios conjugan los intereses de determinadas elites dirigentes y los sentimientos y la movilización de importantes sectores de la población que dejaron de creer, o nunca creyeron en la comunidad a la que ellos pertenecían. También la desintegración política puede darse a través de la pérdida de las capacidades del sistema estatal y de representación política para mantener la confianza de los miembros de sus sociedades y asegurar la legitimidad de las instituciones. Es a partir de esa autonomía ampliada que cobra su verdadero significado social la noción de clase política, de matiz ofensivo en otras circunstancias. El representado, por su parte, se distancia lentamente de la ilusión representativa y las encuestas electorales comienzan a registrar proporciones mayores de abstencionistas que optan, al fin, por el mal menor”2. En nuestro país, dada las diferencias estructurales con respecto a las naciones más desarrolladas y modernas, así como las disímiles posiciones ocupadas en el sistema económico y político mundial, es preferible evitar las “falacias homogeneizadoras”3. En nuestro caso, desde hace una década los estallidos de indignación contra las decisiones de los gobiernos y de repudio a los dirigencias políticas movilizan emociones fuertes profundamente ocupadas por los asuntos públicos. Las protestas contra los aparatos estatales se realizaron reivindicando la defensa del interés general, que se consideró menoscabado por el mal desempeño de los tres poderes del sistema democrático y republicano. Las movilizaciones expresaron las protestas de la opinión pública contra los modos de funcionamiento de los aparatos estatales y del sistema político que todavía conservaban niveles de legitimidad suficientes como para ser interlocutores de los reclamos. Sidicaro hace un breve análisis acerca de la actitud que tomó la población y las consecuencias de esas protestas. Siguiendo su razonamiento podemos decir que si la consecuencia fue el incremento de la desintegración del reconocimiento y de la legitimidad de las instituciones estatales y de los partidos, eso sucedió en virtud de que desde la sociedad se captó correctamente que el maltrecho Estado y los cuestionados partidos políticos optaban por alternativas que favorecían los intereses de los actores socioeconómicos predominantes. “La sociedad solamente pedía un Estado que hiciera cumplir las leyes y que asumiera la preservación del interés general”4. Nuestras desintegraciones políticas afectan desde hace años las prácticas de las estructuras e instituciones estatales, y sus efectos se expanden en otras esferas de la actividad social. Desde hace varias décadas el Estado Argentino demuestra que carece de capacidades burocráticas para controlar las acciones contrarias a las leyes de los actores socioeconómicos más importantes. No consigue evitar las evasiones impositivas, neutralizar las fugas de capitales, hacer cumplir las legislaciones laborales, y además, transfiere a los sectores propietarios fondos públicos por los
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Cheresky, Isidoro. (2001) “La política, de la tribuna a la pantalla”. Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”. 3 Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”. 4 Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”.

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más variados motivos. Las concesiones estatales otorgadas a esos agentes poderosos privados fueron componente primordial del crecimiento de sus patrimonios, mientras que, paradójicamente, criticaban el intervencionismo del Estado en la economía. Es imprescindible tener en cuenta a la hora de analizar el debilitamiento de los aparatos estatales, la existencia de las relaciones de fuerzas adversas que los mismos mantienen, desde hace muchos años, con los grandes intereses nacionales y extranjeros que gravitan sobre la toma de decisiones. Esos actores no conforman un bloque social, sólo los asemeja su interés por las ganancias y los negocios; objetivos para los que no necesitan instituciones ni sistemas económicos y culturales que sean históricamente visibles y sustentables. El Estado es un gasto, la política es un costo y la educación, la ciencia y la cultura no son rentables1. La desintegración del modelo pudo haber abierto una crisis económica grave, pero relativamente acotada, de no mediar la incapacidad del gobierno aliancista para encarar alternativas serias y que distribuyeran con criterios equilibrados los costos del fin de la convertibilidad. Pero el poder económico consiguió hacer de la crisis un negocio, y el corralito fue el mecanismo con el que captó nuevas ganancias financieras”2. Con la agudización de la crisis económica y la creciente desintegración de las capacidades estatales, declinaron los niveles deficientes de normalidad con los que operaban los sistemas públicos de salud, de educación, de seguridad y asistencia social, así como los encargados de eventuales iniciativas para paliar los efectos del desempleo y otros problemas. Ninguna de las carencias de las políticas públicas en esos temas ha producido numerosos efectos de fragmentación de la estructura social. En el plano de la acción del gobierno, las deficiencias de las funciones estatales fueron permanentes factores de desgaste de su credibilidad3. NUEVOS ACTORES SOCIALES Sobre este punto, Cheresky4 afirma que hoy en día han aparecido una serie de nuevos actores sociales, entre los que se encuentran los caceroleros y los piqueteros. En este contexto se ha producido una movilización social inédita. Hemos visto movilizarse a actores que no corresponden con lo que los sociólogos esperaban. Los caceroleros y los piqueteros no corresponden con el paradigma de las clases sociales. Cheresky apuntó que “hay quienes piensan que estos actores son efímeros y serán reemplazados por otros. Yo creo que no son efímeros”. Si bien “esta presencia pública fue inesperada, la sociedad argentina ya había empezado a cambiar mucho, porque se había debilitado la cautividad política. La ilustración era esa presencia tan particular de la fluidez ciudadana que son las encuestas de opinión”, el hecho de que los políticos “comenzaran a ligar su rumbo a los resultados de las encuestas”. El cacerolazo ha tenido como objetivo vetar al Gobierno de forma masiva, en palabras de Cheresky. De este modo, “se instala la idea del poder en la calle”. El resultado es “una sociedad que se pronuncia negativamente y cuya fórmula enigmática es ‘que se vayan todos’. Esa es la expresión de una profunda crisis de representación. No hay ninguna alternativa al ‘que se vayan todos’”. Sin embargo, “esta movilización no es contra las instituciones democráticas. Va en el sentido de un reclamo de renovación de la representación política”. El proceso cuenta con “potencialidades variadas”. Una posibilidad es que esta nueva movilización lleve a “una reconstitución de la sociedad civil, una mayor presencia permanente de los ciudadanos”. Otro nivel de movilización es el vinculado con la exclusión social y la pobreza. Para Cheresky, “los excluidos, los desocupados, no son básicamente un actor”, pues “lo que crea la exclusión es la ruptura de los lazos de pertenencia”, que conduce al individualismo. Sin embargo, ambos “pueden tener una forma de presencia pública cristalizándose colectivamente en la protesta”. “El recurso de la huelga -explicó- es el de parar un recurso productivo. En el excluido el recurso es el bloqueo, el corte de ruta”. Pero los desocupados no se organizan, sino que hay “grupos de representación virtual”. Según Cheresky “el futuro político y general de la Argentina es dudoso”, pues sería necesaria “la constitución de liderazgos políticos nuevos o viejos” y “la
1 La crisis del Estado y los Actores políticos y socioeconómicos en la Argentina 1989-2001, Buenos Aires, Libros de Rojas –Universidad de Buenos Aires, 2001, p. 107. 2 Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”. 3 Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”. 4 Cheresky, Isidoro; “La crisis de Representación Política”; 2 de Julio de 2002.

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recuperación de un marco de soberanía que haga posible el ejercicio de la decisión política”. Actualmente “nuestras posibilidades electivas son mínimas y ello será así por bastante tiempo”, aunque “no creo que haya que sobreactuar la dependencia ni romper con el mundo”. Por último, Cheresky destacó que “la movilización ciudadana encierra un significado no diría optimista, pero sí de alentar la renovación política”. Tal como lo señala Daniel Campione en “Representación política, democracia y movimiento social. Algunas reflexiones críticas a través del caso argentino”, podemos decir, que hoy asistimos al desarrollo de dos tendencias complementarias en cuanto al debilitamiento de la relación de los representantes con sus supuestos ‘representados’: a) El ciudadano mayoritario queda excluido de otros mecanismos de acción política que no sean el voto en elecciones periódicas. b) Lo que decide se decide con el voto ciudadano cada vez es menos significativo, frente a las grandes orientaciones estratégicas que se definen en ámbitos que escapan a la decisión ciudadana. c) “El Estado nacional es cada vez en menor medida, depositario exclusivo de la soberanía que las normas le asignan, para ceder en la práctica sus facultades a centros del poder capitalista mundial, en los que las decisiones se toman por la cantidad de capital aportado y no por el consenso mayoritario de voluntades.”1 Haciendo referencia a lo ut supra mencionado Germán Pérez en “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”2; considera:”la incorporación activa de los sectores medios urbanos a la protesta social a fines de diciembre de 2001, en la forma de diversos núcleos asamblearios, debe desarrollarse considerando el espacio de resistencia a las consecuencias de desafección social de las políticas de ajuste estructural inaugurado movimiento piquetero. La lucha piquetera abrió un espacio de resistencia y politización del conflicto social que durante la primera parte de los noventa permanecía sepultado. La experiencia piquetera produjo una profunda reterritorialización del conflicto social., la prédica piquetera reinstaló la cuestión de la responsabilidad del estado como garante de la equidad indispensable para el ejercicio efectivo de la ciudadanía”. La impugnación del principio representativo según el cual los gobernantes conservan cierto margen de independencia respecto de los gobernados, por parte de las asambleas populares, tiende a hacer desaparecer la diferencia entre decisión pública y voluntad general que ha sido reconocida como la principal virtud del gobierno representativo.”Lo que la representación política erradica es la posibilidad de que un colectivo específico, un nosotros definido por intereses, demandas o identidades compartidas, se identifique con la voluntad general que, en tanto colectivo indivisible, debe resultar siempre últimamente irrepresentable”3. El gobierno representativo, manteniendo la brecha entre representantes y representados, garantiza la lógica por la cual se mantiene la distancia, no ya entre representante y representado, sino, entre lo representable y lo representado, ya que toda representación requiere de la deliberación para estabilizarse. CONCLUSIÓN La reforma del Estado que suponga hacer más eficiente y eficaz sus actividades, que asegure el cobro de impuestos, que provea de una justicia independiente, “que termine con las

En este punto, Campione pone de manifiesto que se refiere no sólo a la gran empresa privada, sino a. los organismos financieros internacionales, formales, o informales (como el Grupo de los 7 o el Club de París), donde los representantes estatales tienen la cantidad de votos que el capital aportado les asigna. 1 Pérez, Germán; “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”; Diciembre 2002. 2 Pérez, Germán; “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”; Diciembre 2002. 3 Pérez, Germán; “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”; Diciembre 2002.

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licitaciones, que contrate personal idóneo”1; una concepción moderna de los roles de las instituciones oficiales, nunca fue una demanda real de los dueños del poder económico o de los organismos internacionales, ya que de ser así dicha reforma se habría concretado, al igual que todo lo que pendía de ella. Planteada desde la perspectiva de los países del primer mundo, sólo conduciría a agravar las múltiples desintegraciones y sus consecuencias sociales. El gobierno representativo debe aparecer en la dirección de un republicanismo deliberativo, donde la gestión de la cosa pública no se restrinja a la manipulación de las elites amparadas en la razón de estado, sino que incorpore efectivamente instancias colectivas de participación deliberativa y control ciudadano2. Las formas de la política están experimentando una transformación decisiva. Las instituciones y actores tradicionales cambian y aparecen otros nuevos. Pero sobretodo, el ámbito de la política se ha desplazado. Persisten por supuesto los conciliábulos de los poderosos y hay también movilización política efectiva, pero la circulación de voluntades, informaciones y decisiones descentralizadas parece predominar. El futuro político y general de la Argentina es “dudoso”3, pues sería necesaria la constitución de liderazgos políticos “nuevos o viejos”4 y la recuperación de un marco de soberanía que haga posible el ejercicio de la decisión política. Actualmente la movilización ciudadana encierra un significado alentador de renovación política.

Sidicaro, Ricardo, 2002, “Las desintegraciones institucionales argentinas y sus consecuencias sociales”. Pérez, Germán; “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”; Diciembre 2002. 2 Pérez, Germán; “Modelo para armar: complejidad y perspectivas de la protesta social en la Argentina reciente”; Diciembre 2002. 3 Cheresky, Isidoro; “La crisis de Representación Política”; 2 de Julio de 2002. 4 Cheresky, Isidoro; “La crisis de Representación Política”; 2 de Julio de 2002.

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Demos Participativa El debate y la formación ciudadana
Juan Manuel Maberti*

El debate en la sociedad El debate es y ha sido una pieza clave en la construcción de nuestras sociedades, y se vuelve fundamental para garantizar el buen funcionamiento de la democracia. Algunos párrafos del extenso material alojado en el sitio web de la Asociación Internacional de Debate Educativo (IDEA, por sus siglas en inglés), una de las organizaciones de debate más importantes del mundo, nos dan mayor claridad al respecto: “Desde su origen, el debate ha estado intensamente relacionado con el concepto de sociedad abierta. En la antigua Atenas, los ciudadanos se reunían en foros para discutir y debatir los asuntos más relevantes del día antes de emitir su voto. Estos debates eran una parte integral de la nueva forma de gobierno que Atenas legaría al mundo: la democracia. “A diferencia de regímenes totalitarios y otros no democráticos en los cuales un conjunto limitado de ideas son impuestas como verdades absolutas, las sociedades democráticas dependen del libre y abierto intercambio de ideas. De hecho, puede decirse que una verdadera democracia no puede existir sin el debate. Para que este sistema funcione, los valores promovidos y desarrollados por el debate -razón, tolerancia- deben ser alcanzados y consolidados. Pero aún entre las sociedades que restringen la discusión abierta, el debate puede enseñar a la juventud que ninguna persona ni gobierno posee la última verdad.” Características De acuerdo a la Real Academia Española, un debate es una “discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas”. La amplitud de la definición nos lleva a restringir un poco más la idea a la que apuntaremos al referirnos a “debate” en los siguientes párrafos. Hablaremos de “debate” como una instancia estructurada de discusión entre dos o más partes, que se enfrentan estando en diferentes posturas respecto a una resolución. Diremos que el “formato” del debate es la descripción del número de oradores de cada parte, los tiempos de cada exposición, los objetivos a alcanzar en cada fase y el modo de asignación de posturas, entre otros. El stock de formatos de debate es infinito, dado que los más tradicionales pueden ser adaptados a las necesidades de una ocasión particular y que es posible diseñar formatos nuevos sin partir de esquemas anteriores. Esta flexibilidad hace difícil la generalización de las características de los formatos: aunque lo más usual es el enfrentamiento entre dos partes, el número puede ser superior; cada parte puede tratarse de una persona o un equipo compuesto por varios participantes; algunos formatos incorporan intervenciones de la audiencia; en algunos casos se requiere la participación de un moderador; etc. Además de tener un formato, el debate suele ser competitivo, lo que significa que alguna de las partes participantes resulta ganadora. Lo más frecuente es que un jurado imparcial determine el veredicto considerando la calidad de los argumentos presentados por cada parte y de las refutaciones realizadas ante los argumentos de sus oponentes (relevancia, validez lógica, respaldo con evidencia), la destreza para la comunicación adecuada de las ideas y otros aspectos indicados por cada formato. Por su parte, la asignación de posturas suele realizarse al azar, de modo que los participantes deban tomar aleatoriamente cualquiera de ellas. Miremos todo esto en un ejemplo:

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Red Sin Fronteras Patagonia.

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Resolución: Formato: “El aborto debería legalizarse” Equipos: Participarán dos personas, una a favor y otra en contra de la resolución. Antes de comenzar el debate, se realizará un sorteo entre los participantes para determinar sus posturas (“a favor” y “en contra”). Orador Tiempo Máximo Objetivo A favor 3 minutos Desarrollar sus argumentos En contra 3 minutos Desarrollar sus argumentos A favor 2 minutos Refutar los argumentos del oponente En contra 2 minutos Refutar los argumentos del oponente A favor 1 minuto Expresar conclusiones En contra 1 minuto Expresar conclusiones El jurado estará compuesto por tres jueces. Finalizado el debate, cada juez votará a favor de uno u otro equipo, teniendo en cuenta: (a) calidad de los argumentos presentados, (b) calidad de las refutaciones y (c) oratoria. Resultará ganador el equipo que más votos reciba.

Discursos:

Jurado:

Objetivos Mediante la creación de programas de debate se les ofrece a los jóvenes espacios para participar en un intercambio de ideas libre, abierto y crítico. La práctica del debate no constituye necesariamente un fin en sí mismo, sino que sirve como medio para el alcance de diversos objetivos: -Desarrollo del pensamiento crítico y habilidades argumentativas. -Desarrollo de habilidades comunicacionales. -Promoción del trabajo en equipo. -Desarrollo de habilidades de investigación. -Promoción del interés en asuntos sociales, económicos y políticos. -Desarrollo del respeto al prójimo, a sus argumentos e ideas. -Promoción de la tolerancia y el entendimiento individual, local, intercultural e internacional. -Promoción del análisis de conflictos y la búsqueda de soluciones. -Promoción de la participación ciudadana. Por su parte, la importancia de la discusión como tal podemos notarla en palabras de John Stuart Mill, en Sobre la libertad (1859): “En ausencia de la discusión no sólo se olvidan los fundamentos de la opinión sino también con mucha frecuencia el significado de la opinión misma; a falta de discusión, las palabras que la transmiten dejan de sugerir ideas. En vez de un concepto definido y una creencia viviente, sólo quedan unas frases retenidas de memoria”. Resoluciones Las resoluciones son afirmaciones que definen el tema del debate; usualmente un equipo debe defender y otro rechazar una resolución dada a lo largo de toda la discusión. Las resoluciones serán diseñadas de acuerdo a los intereses y propósitos del desarrollo del debate. Una primera consideración en cuanto al diseño de la resolución, es que debe ser debatible. Esto significa que debe ser razonablemente accesible la formulación de argumentos relevantes tanto a favor como en contra de la misma. Rara vez resulta debatible una resolución ante la cual casi todas las personas se expresen en una misma postura. La literatura acostumbra distinguir tres tipos de resoluciones: de hechos, de valores y de políticas; si bien los límites entre ellos no siempre son claros, conocer la clasificación es útil para apreciar la gran diversidad de matices que pueden alcanzarse según el modo en que se aborde algún tema.

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Las resoluciones de hechos están relacionadas con la veracidad de alguna condición o relación; las de valores, con juicios valorativos sobre alguna cuestión; las de políticas, con acciones que deberían realizarse. Miremos algunos ejemplos relacionados al tema del aborto: -“La legalización del aborto disminuye la delincuencia” (resolución de hecho). -“Si la vida de la madre está en peligro, el aborto es éticamente aceptable” (resolución de valor). -“El aborto debería legalizarse” (resolución de política). Asimismo, suele aconsejarse el uso de un lenguaje claro y neutral en la redacción de las resoluciones, de modo de evitar que éstas inclinen el debate a favor de alguna de las partes. Formatos Entre los formatos de debate más populares se encuentran los siguientes: Karl Popper, Lincoln-Douglas, Foro Público, De políticas, Parlamentario y Legislativo. Para ejemplificar comentaremos algunas características del formato Karl Popper, en el que dos equipos compuestos cada uno por tres personas se enfrentan, uno a favor y otro en contra de una resolución. Hay diez secciones en este formato: seis de las secciones consisten en discursos, que son presentaciones sin interrupción de un orador designado; las otras cuatro, consisten en un interrogatorio, una serie de preguntas y respuestas entre dos oradores, uno de cada equipo. Sección Tiempo Orador . Desarrollo a favor 6 minutos 1 del equipo a favor Interrogatorio al orador 1 del equipo a favor 3 minutos 3 del equipo en contra Desarrollo en contra 6 minutos 1 del equipo en contra Interrogatorio al orador 1 del equipo en contra 3 minutos 3 del equipo a favor Refutación a favor 5 minutos 2 del equipo a favor Interrogatorio al orador 2 del equipo a favor 3 minutos 1 del equipo en contra Refutación en contra 5 minutos 2 del equipo en contra Interrogatorio al orador 2 del equipo en contra 3 minutos 1 del equipo a favor Refutación a favor 5 minutos 3 del equipo a favor Refutación en contra 5 minutos 3 del equipo en contra Tiempo de Preparación 8 minutos por equipo Los argumentos sobre las resoluciones deben estar contenidos en los primeros desarrollos, donde los participantes deberán presentar sus razones para afirmar u oponerse a la resolución. Los discursos siguientes tienen como fin responder y analizar los argumentos ya presentados. Así, se presentan objeciones a los discursos de los oponentes, y se defiende la postura propia ante las refutaciones del equipo contrario. Los interrogatorios tienen por fin clarificar argumentos y crear una base para las objeciones que se harán en las exposiciones restantes. Cada debate incluye dieciséis minutos de tiempo de preparación, ocho minutos para cada equipo, que pueden solicitarse fraccionados o continuados. Avances El programa de debate de Red Sin Fronteras Patagonia tiene por objetivo promover la práctica del debate entre jóvenes, con un foco especial en estudiantes de instituciones de nivel medio. Desde 2004, a fines de organizar su trabajo, ha planteado el siguiente esquema cronológico: 1. Difusión del debate como herramienta 4. Debates locales entre estudiantes de educativa. diferentes escuelas. 2. Capacitación de jóvenes y docentes. 5. Debates regionales entre estudiantes de diferentes localidades. 3. Debates de entrenamiento en escuelas.

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Democracia 25 años después Luego de haber avanzado a través de encuentros de capacitación y entrenamiento en localidades de varias provincias, especialmente Chubut, Neuquén y Río Negro, Red Sin Fronteras Patagonia se encuentra actualmente abocada a la instancia de debates locales entre estudiantes de diferentes escuelas. ●

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Demos Participativa Análisis sobre la formación ciudadana
Ema Graziani*

Es mi intención intentar poner de manifiesto, algunas apreciaciones que he recabado a partir del momento que comenzara a tomar contacto con la gestión pública . Como será de conocimiento general ostentamos un sistema republicano, representativo y federal., bien, considero la necesidad de modificar algunos conceptos, para que nuestra democracia subsista, sin estar viciada por los males de que adolece y que como está actualmente concebida, continuaran, lo cual redundará en un círculo vicioso , que no favorecerá en absoluto al desarrollo que se pretende arribar, por lo tanto debería oxigenarse, para intentar crecer, con probablemente aciertos y errores , estos últimos no podrán obviarse, pues ante la prueba y el error , y tratando de minimizar riesgos, frente a los cambios , estos son inevitables . Con ello quiero decir que el margen de error, existirá ; pero tratando de acotarlo a su menor expresión, para que el grado de significatividad sea el mínimo. Para llevar a la práctica la modificación de conceptos, es primordial fijar entre otros que probablemente se me escapen ciertos parámetros, tales como: 1. el análisis del contexto sobre el cual se trabajará. 2. determinación de los objetivos . 3. evaluación de los medios para llevarlos a cabo. 4. su correcta instrumentación 5. consideración de su factibilidad práctica. 6. definición de logros que se aspiran obtener y sus implicancias. Con la presente enumeración muy somera, intento introducirme en la necesidad del material humano, imprescindible en la elaboración y aporte de conocimientos para la construcción de ciudadanía, trabajo que debe efectuarse mancomunadamente y con aporte interdisciplinario, debatiendo, logrando interesar a la sociedad , para que ésta participe. Comisiones de trabajo, foros y de cuanto medio se disponga , como así también la formación para que la participación sea lo mas activa posible, Y que los trabajos , proyectos, propuestas, etc, tengan un marco en el cual puedan verse plasmados, para luego medir sus beneficios. La formación ciudadana en participar y no aceptar simplemente que seamos representados, es fundamental, pero para participar coherentemente la educación , es un concepto clave sin el cual no se puede recorrer el camino. (Rol estatal .) Me voy a ceñir a la Ciudad de Buenos Aires sería demasiado ambicioso de mi parte , tratar de abarcar más territorio, he participado en la etapa de transición a las Comunas de la Ciudad de Bs. As. Como vecina de esta ciudad., participando en Asambleas Barriales , formándome para tener un enfoque mas amplio que el que mis conocimientos Universitarios en Ciencias Económicas me pudieran brindar, y utilizando elementos de mi vida profesional, escuchando e involucrándome en proyectos desde ONg´s. Todo contribuye a la formación y fortalecimiento de ciudadanía. Si se lograra que el concepto de participación se difunda , se estaría avanzando considerablemente en la modificación de las premisas . He tenido la posibilidad de palpar el interés y unido el desconocimiento total y absoluto que se tiene al respecto. Al habitante de la ciudad de Buenos Aires , le subyuga la posibilidad de participar , pero no sabe como, habrá quienes no se sientan atraídos por el cambio, pero puesto a andar el engranaje , es cuestión de mantenerlo aceitado para que funcione.
Administradora de Consorcios (RPA /GCBA). Profesora de Inglés. (AACI ). Maestra de Francés (Alianza Francesa de Bs.As.). Ciencias Económicas (UBA). Miembro de Comisión APDH. Diario Bs.As. Corazón Porteño.
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Democracia 25 años después
Estará en la habilidad de quienes tienen poder y desean cambios que implementen los medios para lograrlos. “La consecución para los fines” Soy una convencida que teniendo el espacio , el poder del cambio está en nuestras manos. Pero debemos ser claros en cuanto a los objetivos .Una sociedad como la nuestra se resiste , por temor quizás e ignorancia también . Los medios de difusión no deben prestarse a desvirtuar la esencia de lo que se busca. Y la capacidad de los líderes y formadores debe ser inobjetable. Quizás es una utopía , pero en marcha … como escuchara … Es cuestión de: 1. sumar aportantes 2. apoyar iniciativas. 3. fomentar el crecimiento de la idea. y de no bajar los brazos “Roma no se hizo en un día.” A través de estas líneas intento plasmar mi visión de las propuestas que pueden llegar a funcionar para satisfacer a quienes habitamos esta hermosa urbe , tan vapuleada y con tantos conflictos , que no por ser muchos , sean irresolutos, solo hay que trabajar, tan sencillo como eso. Trabajar – El esfuerzo pero conjunto, es la clave y fundamento y conceptualización, sin el no hay participación válida. Voy a extender mi análisis a la esfera empresarial, considero se debe insistir en la responsabilidad social empresaria, todos formamos parte e interactuamos en diversos ámbitos, es en esas esferas donde se debe implantar el concepto, dependerá del grado de interés a nivel gubernamental de fomentarlo o no. Es allí , donde el cambio redundará con efecto en la sociedad, casi imperceptiblemente y quizás lentamente pero articulándose los primeros pasos para una sociedad mas equitativa . Si cada empresa o núcleo económico, sabe que las políticas del país tienen en agenda el tema social , muy en boga actualmente, pero que además se trabaja para reformular y mejorar aspectos que no se tienen en cuenta , innovadores para Argentina, pero no desconocidos en el mundo y desde ya , vigentes en otras legislaciones, entonces esos mismos actores al verse señalados aporten ideas, ( sin querer se los está haciendo participar , en realidad , nadie los obliga , simplemente será una necesidad que nacerá de esos sectores involucrados ) . Son temas para analizar en profundidad, y por algún lado se debe comenzar. Me agradaría extenderme mas y tratar otros aspectos vinculantes pero me conformo con presentar este pequeño enfoque.

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Demos Participativa Prensa y discurso político de la imagen. El valor asertivo de las metáforas visuales
Alberto Ascione*
El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de La Gazeta de Buenos Aires. Mariano Moreno, 7 de junio de 1810.

Nos referiremos a ciertas formas de intervención política de la prensa calificada como independiente, en el caso particular de las imágenes caricaturescas. El 1º de abril de 2008 Clarín publicó una caricatura de Hermenegildo Sabat en la que los labios de la Sra. Presidente aparecían cruzados por líneas de grueso trazo rojo. La propia presidente de la Nación calificó a esa imagen como un mensaje “cuasi-mafioso” (Clarín, 2/4/08). Seguramente hacía referencia a cierta práctica mafiosa de cruzar la imagen de una persona con dos trazos. Una especie de advertencia, amenaza o compromiso cuya palabra italiana es omertá, algo así como el pacto de silencio o la decisión voluntaria o impuesta de no comprometer con declaraciones a personas implicadas en actividades mafiosas. La respuesta desde los medios, particularmente de Clarín, apuntó a negar tal interpretación. Se reivindicó a Hermenegildo Sabat como un artista políticamente independiente. Desde ese diario y otros ámbitos se habló de ataques a la prensa. Tanto los representantes gubernamentales como estos últimos pasaron por alto otras caricaturas del mismo autor publicadas en ese diario. Hemos de recordar algunas: Cristina, un títere manipulado por Néstor; Cristina, un muñeco sobre la falda de Néstor (a la manera de los ventrílocuos) y varias caricaturas de Cristina con algún perfil donde se delinea el rostro de su esposo. Ejemplificando con ellas, se intentará la descripción del modo de argumentación metafórico de ciertas imágenes y se propondrá una hipótesis acerca de los factores que constituyen su fuerza asertiva. La argumentación por imágenes L. Groarke, en su trabajo “Hacia una pragma-dialéctica de la argumentación visual” (2002), para demostar que algunas imágenes son actos asertivos y argumentativos recurre a las teorías de los actos de habla. Su dispositivo de “lectura” de las imágenes está basado en los “principios de comunicación” pragma-dialéctica, a los que entiende como reglas fundamentales y necesarias para la actividad social que se denomina comunicación. Enuncia tres principios para la argumentación visual. Primero, que las imágenes que son designadas por argumentos son actos comunicativos comprensibles. Esto implica que las imágenes que literalmente son absurdas o contradictorias deberían ser interpretadas en un sentido no literal, es decir como metáforas. Un segundo principio de la comunicación visual es el principio de que las imágenes argumentativas pueden ser interpretadas de modo que cobran sentido a partir de los elementos (visuales u verbales) más relevantes que contienen. Esto implica una lectura que interpreta cada uno de estos componentes de modo plausible y explica plausiblemente su conexión con los otros. Se puede describir este principio como el principio de que la interpretación de una imagen (o series de imágenes) debe tener un sentido “interno”, una interpretación “inmanente” del sentido figurado.

Este texto es un trabajo parcial elaborado en el marco del proyecto Ubacyt Observar los medios: las poéticas de la Comunicación Visual en las programaciones mediáticas, dirigido por la Dra. Alicia Entel. Dicho proyecto se propuso la indagación y seguimiento de poéticas de comunicación visual y el análisis de representaciones visuales para estudiar –entre otros temas- el modo por el cual los medios construyen "imagen" acerca de ciertos asuntos.

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Democracia 25 años después
El tercero es el principio de que se puede interpretar las imágenes argumentativas de modo que adquieran sentido a partir de un punto de vista “externo” –en el sentido de que éstas se encuadran en el discurso social, crítico, político y estético en el cual están ubicadas. En otro lenguaje, una interpretación discursiva del sentido figurado. El primer principio, entonces, presenta el caso de la metáfora. Sobre las metáforas visuales hay estudios de disciplinas diversas. Resulta pertinente una definición de metáfora visual proveniente de las teorías del arte, la del teórico estadounidense Noël Carroll. Sostiene que la metáfora visual se configura por el encuentro de dos elementos que son, en sus palabras, "físicamente no componibles" y que literalmente comparten un mismo espacio icónico: "...considerar los referentes de los elementos (de la imagen) físicamente no componibles y/o de categorías y conceptos relacionados con ellos en términos de proyecciones de unos en otros" (Carroll: 1994). El autor ejemplifica con una figura incluida en Las tentaciones de San Antonio de El Bosco (Hieronymus Bosch). Uno de los elementos del cuadro, entre otras metáforas visuales, es la figura de un sacerdote, de perfil, con rostro de cerdo; la paráfrasis correspondiente según el autor es "El cura es un cerdo". Carroll, entonces, hablará de metáfora visual cuando elementos dispares “...se incorporan o amalgaman en una identidad homogénea limitada espacialmente. Los elementos se fusionan en un constructo compuesto pero aun así autoidentificable, identificando de ese modo que los elementos son elementos de la misma entidad”. De modo que los signos icónicos (no componibles) de estas caricaturas se fusionan en un constructo compuesto, conforman una “homoespacialidad” y exigen una lectura no literal (primer principio de Groarke), que nos lleva al segundo principio, con el que se impone un nivel de análisis de la imagen, calificado como “interno” por este último autor. Según este criterio, los elementos visuales más relevantes que contienen las imágenes del corpus son los signos “títere”, “muñeco” y “perfil de Néstor”, elementos “no componibles” que literalmente comparten un mismo espacio icónico con el resto de la figura de CK y que deben ser leídos metafóricamente. El tercer principio de Groarke, la interpretación de las imágenes argumentativas a partir de un punto de vista “externo” –en el sentido de que estas se encuadran en el discurso social, crítico, político y estético en el cual están ubicadas- compromete, desde nuestro punto de vista, el análisis del interdiscurso, de los topoi y de lo ideológico. Ahora bien: en el campo de los discursos verbales el valor argumentativo de las metáforas mereció estudios que hoy son clásicos. Michel Le Guern explicaba que “La metáfora que conlleva un juicio de valor ejerce sobre el destinatario del discurso una presión más fuerte que la que ejercería el mismo juicio de valor expresado en términos literales. Es más fácil refutar ‘Juan es poco inteligente y terco’ que refutar ‘Juan es un burro’. En el primer caso el juicio de valor está afirmado explícitamente por el locutor, mientras que en el segundo caso es deducido por el destinatario: es el resultado de su interpretación. Y siempre es más fácil negar lo que es afirmado por el interlocutor que lo que uno deduce por un trabajo de interpretación” (Le Guern:1981). Otro trabajo seminal es el de George Lakoff y Mark Johnson, Metaphors We live by (1979). Con ecos aristotélicos, los autores afirman que “La esencia de la metáfora es comprender y experimentar una cosa en términos de otra”. Pero para ellos la metáfora, lejos de ser una mera figura retórica o un hecho lingüístico, es un componente de nuestro sistema conceptual ordinario, en cuyos términos pensamos y actuamos: “...la metáfora penetra en la vida diaria, no solamente en el lenguaje sino en el pensamiento y en la acción. Nuestro sistema conceptual ordinario, en cuyos términos pensamos y actuamos, es fundamentalmente de naturaleza metafórica”. La fundamentación que exponen se basa en lo que llaman “la evidencia lingüística”. Es famoso su ejemplo de “La discusión es guerra”, un topos contenido en expresiones verbales más o menos cristalizadas como “Sus demandas son indefendibles”, “Él atacó cada punto débil de mi argumentación”, “Sus críticas dieron en el blanco”, “Si usa esa estrategia, él lo va a liquidar”, etc. En cuanto a las caricaturas que nos sirven de ejemplificación, se puede ahora pensar en que: primero, como imágenes visuales, como dibujos, su poder asertivo se basa en su iconicidad

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Demos Participativa
en el sentido peirceano, es decir que se relacionan con el objeto que denotan por analogía. “Un signo por Primeridad es una imagen de su objeto” (Peirce: 1986). Pero también poseen una dimensión indicial, en tanto retratos confirmados por la “experiencia real” (Eco:1968) en esa lectura correspondiente al tercer principio de L. Groarke. En segundo lugar, son metáforas, de modo que poseen un segundo nivel de analogías, ya que Ch. Peirce demostró que la metáfora es un signo icónico, es decir analógico con su objeto (Peirce, 1986). La primera analogía, entonces, remitirá a un objeto identificable en el mundo que llamábamos “real”: a través de los signos visuales que en cada caricatura delinean la figura de la Presidente, se remite a su persona y al ejercico de su cargo. Este sería su sentido “interno”, desde el punto de vista de L. Groarke. La segunda analogía, la metafórica, predica características de los tres objetos anteriores. El “sistema conceptual “en términos de Lakoff y Johnson al que confluyen las caricaturas del corpus (o el estereotipo que actualizan) puede ser enunciado así: “Cristina no es Cristina”, o “La Presidente no es la verdadera presidente”, o “El que gobierna es Néstor, no Cristina” (frecuentemente expresados en los discursos opositores con el cliché “doble comando”). Porque o es un títere de Néstor Kirchner, o un muñeco, o la Madrastra, o reviste una personalidad invadida por su esposo. Nos hemos deslizado al sentido “externo”. La fuerza argumentativa de la metáfora tiene aquí una fundamentación entimémica en la actualización de un topos: la idea (ingenua y paradójica) de que un presidente en los sistemas denominados democráticos es una figura autónoma, autosuficiente, y que como tal ejerce su mandato. Esto implica desconocer el verdadero carácter de las repúblicas democrático burguesas, atribuyéndoles un rasgo que sería más conveniente a las monarquías autocráticas que a los gobiernos republicanos. Pero la argumentación entimémica de las imágenes no requiere necesariamente de la metáfora y menos aún de la metáfora visual. Falta una explicación que justifique semióticamente ese poder argumentativo que estos autores le atribuyen. Para ello, postularemos que la “difícil refutación” (Le Guern:1981) de la metáfora visual, o, si se prefiere, su vigor argumentativo, se basa en esta reduplicación analógica, en la combinación de estos dos “niveles” de iconicidad, uno de los cuales tiene, también, una dimensión indicial. Hablamos de indicialidad de los íconos en el sentido de que reproducen hábitos perceptivos, tal como lo señalara U. Eco (1968) “...los signos icónicos... reproducen algunas condiciones de la percepción común, basándose en códigos perceptivos normales y seleccionando los estímulos que... permiten construir una estructura perceptiva que -fundada en códigos de experiencia adquirida- tenga el mismo “significado” que el de la experiencia real denotada por el signo icónico”. Su caso ejemplar es el retrato pictórico. El proceso típico de la analogía metafórica se formula “A es a B como C es a D”. Pero en las metáforas visuales, a diferencia de las verbales, esa indicialidad de los signos del primer nivel analógico modifica los términos de la comparación, porque la indicialidad produce el efecto de sentido de “existencia real” del objeto. Por lo tanto, la formulación será la siguiente: A es a B (primer nivel analógico-existencial) como C es a D (segundo nivel, metafórico, e.d. analógico-“¿existencial?”) porque en éstas la relación A-B (ícono e índice de un objeto “real”) “indicializa”, “existencializa”, la relación C-D (ícono de un objeto que se contagia de realidad existencial). Es decir: aquellos signos de la imagen que corresponden a Cristina (A), es a Cristina “real”, que verdaderamente existe (B), como aquellos signos de la imagen que corresponden al títere, muñeco, doble perfil (C) es a Cristina “manejada” por Néstor (D) que debe ser entendido como real porque C-D está contaminado de indicialidad-existencialidad por el primer par A-B. Dicho de otro modo: como ambos niveles análogico-existencial por un lado e icónico por otro coexisten homoespacialmente, la relación icónico-indicial de los primeros, que comparten cualidades con un objeto del mundo real, “La Presidente”, se traspone metonímicamente (u homoespacialmente) a un objeto ideológico, un concepto axiológico (“La Presidente no es quien gobierna”), por “contagio” de la fuerza asertiva de la existencialidad de la metáfora caricaturesca.

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Democracia 25 años después
Este modo de argumentación de la prensa, de tan difícil refutación, constituye, sin lugar a dudas, un modo de intervención pública que está muy lejos de la función de informar “objetivamente” al ciudadano para el libre ejercicio de su racionalidad política. También está alejado del legítimo derecho de opinión que los medios reclaman, si es que todavía creemos que los argumentos deben apoyarse en premisas verificables racionalmente y no en complejos y oscuros mecanismos retóricos. “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes”, pero con argumentos veraces formulados legítimamente.

Bibliografía

Angenot, M. (1982). La parole pamphletaire, Paris, Payot. Barthes. R. (1970). “Retórica de la imagen”, en Lo obvio y lo obtuso. Barcelona, Paidós, 1995. Carroll, N. 1994. "Visual Metaphors", en Aspects of Metaphor, J. Hintikka (ed.), Carroll, N. 2002. Una filosofía del arte de masas. Madrid, Antonio Machado Libros. Eemeren, F.H. van & Grootendorst, R, (1992) Argumentation, communication and fallacies, Hillsdale, Lawrence Erlbaum Associates Eco, U. (1968). La estructura ausente Groarke, Leo, “Hacia una pragma-dialéctica de la argumentación visual”, en Frans H. van Eemeren, ed., Advances in Pregma-Dialectics, Amsterdam, Sic Sat / Virginia, Vale Press / Newport News, 2002 (p. 137-151). Trad. María Elena Bitonte Lakoff, G. y M. Johnson. (1979). Metaphors We live by, The University Chicago Press, Chicago and London. Le Guern, M. (1981). “Metaphore et argumentation”, en L’Argumentation, P.U.L., Lyon. Molino, Jean. (1979). “Métaphores, modeles et analogies dans les sciences”, en Langages, Paris, 54. Peirce, Ch. (1986). La ciencia de la semiótica. Buenos Aires, Nueva Visión. Perelman, Ch. y C. Olbrechts-Tyteca (1989). Tratado de la argumentación. La nueva retórica, Madrid, Gredos, 1989.

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Demos Participativa Medios para Todos
Luciana Lopardo*

Introducción Los medios ocupan un lugar central en nuestra vida cotidiana, influyendo o modificando muchas de las prácticas tradicionales. Un claro ejemplo de ello es que, ante la crisis de credibilidad que sufren instituciones como la justicia, progresa la denuncia ante las cámaras. Los regímenes democráticos garantizan constitucionalmente la libre expresión. Pero, ¿este derecho cívico se cumple en realidad o se diluye frente a la alta concentración mediática? Si la comunicación es tomada como mercancía y las empresas mediáticas monopolizan la emisión, la libertad de expresión queda reducida a una ilusión, porque los medios no son plurales ni participativos. Ante las consecuencias negativas que esto trae, se levantan los llamados medios alternativos con el fin de democratizar la comunicación, entendiéndola como un derecho y no como un privilegio. La pluralidad de voces, la horizontalidad y la participación son sus características. Comenzaremos el informe con una descripción de un canal de TV alternativo, Canal 4 Darío y Maxi, y una breve historia de su desarrollo, para luego contrastarlo con algunos conceptos de quienes teorizaron sobre comunicación alternativa. Una experiencia comunicacional diferente Para dar cuenta de la historia de Canal 4 Darío y Maxi, deben considerarse dos hechos: a) El desarrollo de experiencias comunicacionales en el Galpón Cultural de Claypole, que dieron origen a diversos boletines y medios gráficos confeccionados por los mismos vecinos que asistían a sus talleres, con el fin de difundir sus ideas, problemáticas barriales y acciones sociales. Esta agrupación y otras relacionadas con el cine llevaron al formato audiovisual la necesidad de ampliar la difusión, comenzando con las eventuales transmisiones de La Comunitaria TV, luego La Galponera TV en 2003, hecha por y para los vecinos, con diversas temáticas que afectaban al barrio. A partir de la experiencia y la relación con otros grupos ligados a formas alternativas de comunicación, surgió en 2007 Canal 4 Darío y Maxi. b) El asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki a manos de la policía cuando intentaban manifestarse cortando el Puente Pueyrredón, en medio de una represión violenta al conjunto de los manifestantes, en el mes de junio de 2002. En un primer momento los medios informaron que ambos jóvenes habían resultado muertos por un conflicto entre piqueteros. Dos días más tarde, el diario Clarín, ante la presión social, decide publicar las fotos que mostraron a policías como los verdaderos asesinos. De paso, obsérvese cómo el tratamiento que los medios habían hecho hasta entonces del caso (siendo el más representativo el titular de Clarín “La crisis causó dos nuevas muertes”), muestra claramente el oscurecimiento de los fenómenos sociales por parte de aquéllos. Tal vez ésta sea una de las razones por las cuales los entrevistados mencionan como uno de los objetivos del canal la necesidad de expresar una realidad que los grandes medios no quieren mostrar y de un tratamiento distinto en aquellas noticias que podrían tener en común. La señal comenzó a transmitir el 26 de junio de 2007, en el quinto aniversario del asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Con esos nombres expresa una identidad y una tendencia político ideológica definida. Teniendo en cuenta que los medios comerciales no se identifican generalmente en sus nombres con personas sino con empresas y corporaciones, la denominación “Canal 4 Darío y Maxi” es un acto de réplica y reivindicación frente al sistema de medios tanto como al sistema político-ideológico burgués. Sus integrantes consideran que no debe hacerse uso económico del espacio radioeléctrico, que es un bien público. Por esa razón, no se venden los espacios de programación y no cuenta con publicidad ni auspiciantes. Subsiste con el aporte directo de ellos, de modo similar a lo que ocurría en las radios mineras bolivianas de los años 60, donde los trabajadores
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Socióloga. Investigadora de CENTRO estudios sociales y ambientales.

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Democracia 25 años después
aportaban un porcentaje de su salario para el sostenimiento de las emisoras. Otra coincidencia que puede encontrarse con estas radios, es la ausencia de profesionales. La profesionalización no es requisito para integrar los equipos, sino que se llama a la participación popular sin importar el nivel educativo. Más aún, el estilo asumido por los distintos actores elude los estilos y clichés del “profesionalismo” mediático. Pueden reconocerse dos dimensiones principales en los medios: la política y la comunicacional. Enfatizar la dimensión comunicacional implica el riesgo de secundarizar los contenidos, mientras que los medios alternativos a los comerciales suponen un énfasis en la dimensión política, lo cual significa formar parte de un proyecto de transformación social. En Canal 4 los contenidos y su tratamiento demuestran la preocupación por la dimensión política. Es preciso dar cuenta de ello.

La dimensión política Las temáticas propuestas en los programas y su jerarquización se centran en el seguimiento de las luchas de los trabajadores, la cobertura de marchas y/o actos, entrevistas, difusión de actividades culturales que no pertenezcan a los circuitos comerciales; problemas que afectan al barrio, proyección de documentales. Si bien la programación es variada, incluyendo contenidos culturales, informativos, políticos, deportivos y musicales, la línea adoptada es similar en todos los casos, adaptándola al estilo del género. Aquellas cosas que los medios comerciales se niegan a mostrar, encuentran aquí un lugar de privilegio y un tratamiento atento y reflexivo. Asimismo, se promueve la participación de aquellas personas o grupos que deseen hacerlo, que tengan algo para comunicar y quieran hacerlo a través de la pantalla. Se llama a participar a los vecinos del barrio y a la comunidad en general, sea en forma de productores, de entrevistados o de técnicos y se explicita la intención de construir un “ida y vuelta” promoviendo su transformación en emisor con la recurrente invitación a participar y a concurrir al estudio. De este modo, no sólo se proponen enfoques y asuntos diferentes a los del sistema institucional de medios sino que se fomenta el debate y se busca una ruptura de las relaciones comunicales verticalistas y unidireccionales. Según postulados de Margarita Graziano (2008), podría decirse que Canal 4 Dario y Maxi propone un cambio en las relaciones entre emisor-receptor en la medida en que existe la “posibilidad de una comunicación de retorno vehiculizada por la participación en la producción de mensajes distintos de los del sistema institucional de medios…”, reconociendo la imposibilidad de hacer uso de los medios comerciales a estos fines. Hasta aquí hablaríamos de una comunicación horizontal. Ahora bien, Canal 4 no se presenta como el medio de una organización política, un partido o un movimiento, sino como un colectivo conformado por militantes de diversas agrupaciones, independientes, grupos culturales y vecinos. Sin embargo, por lo observado en los programas y por lo expresado en las entrevistas, el cuestionamiento al sistema y la idea de transformación del orden social es frecuente en los temas que se tratan, aunque el Canal no sea la herramienta de difusión de un partido político ni un medio orgánico. Si la “estrategia totalizadora”, que según entendemos sería requisito para la alternatividad según la autora, implicara cierta organicidad, no se inscribiría Canal 4 Darío y Maxi entre los medios alternativos. No obstante, la intención transformadora es visible, tanto en los aspectos culturales como comunicacionales. La concepción que los integrantes tienen del término “alternativo” es la simple opción entre un medio comercial y otro que no lo es, es decir sin modificación alguna de ideología, contenidos y/o participación. Rechazan la alternatividad así entendida y proponen los términos alteratividad y subversivo para definir al canal. Lo subversivo estaría dado por la intención de cuestionar al sistema, al poder y el orden y lograr su transformación. Lamas y Lewin (1995), que relacionan lo alterativo con el cambio y la transformación del orden de cosas existente, proponen una definición de medio comunitario que consideramos pertinente mencionar: “Lo comunitario aparece como una combinación de ambos conceptos, ya que se definen como medios provocadores, como alteradores y a la vez reconocen su búsqueda

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de transformación social como parte de una comunidad que reclama nuevos niveles de participación”. Canal 4 Darío y Maxi, que se define como medio comunitario, estaría ligado a esta concepción ya que busca alterar el orden, fomentar la participación, reflexión y acción para la transformación social. Aunque desde el punto de vista de los autores, lo comunitario es una categoría más amplia, que abarca en su seno lo alternativo tanto como lo alterativo. Respecto de la contrainformación, desde el Canal se expresa el rechazo a la realización de una información “en espejo” de los medios masivos, que imponen temas y agenda. La iniciativa de armar una agenda propia, con temáticas propuestas por los vecinos, realizadores y participantes desplaza toda dependencia de los medios masivos. Según Cassigoli Perea (1989), el fin de la contrainformación es impulsar a los individuos a la acción, para lo cual toma aquella información que brinda el sistema institucional de medios, y la da vuelta mediante un análisis de clase, a fin de mostrarla desde otra perspectiva, la de los trabajadores. Se trata de convertirla en comunicación, no en mera información transmitida unidireccionalmente. Sin embargo, consideramos a esta concepción un tanto limitada, en la medida en que permanece atada a los ítemes propuestos por los medios comerciales, lo que impide la difusión de otros asuntos que podrían resultar interesantes y aportar al proceso de concientización y participación. La dimensión comunicacional Si bien el énfasis de Canal 4 está puesto en la dimensión política, la configuración del espacio televisivo merece ser considerada. La espacialidad, la decoración, los juegos de cámaras y luces no son las habituales de los estudios de televisión. Las transmisiones se realizan desde el edificio de un centro cultural no preparado para tal fin. La escenografía casi ausente y los elementos que decoran el lugar son líneas de alternatividad: esta ausencia de escenografía no implica ausencia de significado, sino una fuerte presencia de ciertos rasgos que hacen a la identidad del medio. En el caso del programa Bumerang, la escenografía es una cocina real y en uso casi permanente, con objetos cotidianos que son realmente utilizados (pileta instalada, cocina, botellas, pava, mate). Esto genera cercanía con el receptor, humaniza el medio y crea la sensación de que quien transmite es un vecino, un par. La decoración se completa con fotos, frases escritas en las paredes, dibujos. La transmisión desde el estudio es intercalada con imágenes del programa radial, que muestra la intimidad de su producción. En el caso del programa El bondi informativo la escenografía está compuesta por el dibujo de un manifestante pidiendo alto mientras sostiene a otro caído. Aquí, el impacto no se logra por los colores o la multiplicidad de formas (es un dibujo simple y de colores primarios) sino por la temática relacionada con los asesinatos de Kosteki y Santillán. Esto se completa con una simple mesita para las entrevistas Las partes del “estudio” que no se ven en la pantalla también están decoradas en la misma línea. Estos elementos decorativos son la contracara de los medios comerciales, en los que se apela a formas, colores, sonidos y rapidez de imagen impactantes. Los juegos de luces y cámaras no abundan, son los imprescindibles para la correcta transmisión, lo que demuestra que, si bien existe un clima y una estética que podría caracterizarse como “alternativa”, no hay una preocupación ni un interés particular sobre lo ornamental. Por esta razón, se genera la posibilidad de una mirada que no se dispersa y más lenta respecto de los cánones visuales de la industria cultural, con vertiginosas sucesiones de imágenes que estimulan más la mirada que el pensamiento. Conclusión Por lo expuesto hasta aquí, se puede observar la relevancia de estos medios dentro de un régimen democrático. A la falsa libertad de expresión ofrecida por los medios comerciales monopolizados, se enfrentan los medios alternativos que promueven la participación popular, la distribución de la palabra, la pluralidad, la difusión de las problemáticas sociales y la inclusión sin distinciones. El necesario y enriquecedor debate que se genera en el seno de estas experiencias resulta un aporte de vital importancia para la reflexión de los ciudadanos, la problematización y el intercambio horizontal de ideas, todo ello modelado también por la

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organización interna del canal, donde no existen las jerarquías y las decisiones se toman colectivamente. Finalmente, debe decirse que este informe no agota, por supuesto, el análisis teórico del caso, que podría ser mucho más detallado y complejo. Sólo ha pretendido ilustrar acerca de la significatividad de que existan medios al servicio de la sociedad y de una comunicación verdaderamente democrática, que contribuya activamente en los procesos de transformación social. Bibliografía Cassigoli Perea, A., “Sobre la contrainformación y los así llamados medios alternativos”, en Comunicación alternativa y cambio social, México, Premia, 1989. Graziano, M., “Para una definición alternativa de la comunicación”, en Módulo II, Comunicación II cátedra Mangone, Cs. De la Comunicación, UBA. 2008. Lamas, E. y Lewin, H., “Aproximación a las radios de nuevo tipo: tradición y escenarios actuales”, en Causas y Azares, Nº 2. 1995 Mangone, C., “Qué hay de nuevo viejo, alternatividad y clases sociales”, en Cuadernos Críticos de Comunicación y Cultura, Nº 1, Bs. As., diciembre de 2005. Schumucler, H., “Las radios mineras de Bolivia” (Entrevista con Jorge Romero), en Comunicación y Cultura, Nº 8, México 1982.

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Demos Participativa Gestión de riesgo y participación, una relación necesaria
María José García Montaldo*

Introducción Los modelos de gestión de riesgo de desastre, que de manera paulatina se están incorporando en las políticas públicas, requieren para su aplicación exitosa, de la congregación de varios factores. El compromiso de autoridades municipales, el involucramiento de asociaciones locales y la participación de pobladores, son condiciones necesarias para generar instancias de participación, sin las cuales estos proyectos tienen escasas posibilidades de prosperar. A partir de los resultados de dos investigaciones1, que desde diferentes ópticas, abordaron el problema de las inundaciones en la cuenca de La Picasa y la relación que existe entre la emergencia de desastres y el proceso de construcción social del riesgo, el presente trabajo analiza las condiciones sociales y culturales que favorecen o dificultan las instancias de participación social. La experiencia: La ciudad de Rufino se encuentra en el extremo sur de la provincia de Santa Fe, en el área deprimida de la cuenca la Picasa, por donde circulan los escurrimientos que se dirigen hacia la laguna del mismo nombre. La zona es llana y con una escasa pendiente (dirección oeste-este), suaves ondulaciones y sectores deprimidos en los que se forman bajos cerrados que dan lugar a lagunas y almacenamientos de agua temporarios o permanentes. Su carácter endorreico dificulta los escurrimientos siendo la evapotranspiración y/o la infiltración, la principal salida de los excedentes (Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas y Dirección Provincial de Obras Hidráulicas, 1999). La ciudad de Rufino tiene una población de 18.075 habitantes (INDEC, 2001) y la superficie del distrito es de 83.766 hectáreas, 766 has. corresponden al área urbana y el resto (83.000 has.) a la zona rural. Como muchas pequeñas ciudades de la pampa húmeda, Rufino se encuentra fuertemente ligada a la producción agropecuaria. Entre 1998 y 2001, la cuenca estuvo sumida en un proceso de inundaciones que tuvo en vilo a las poblaciones localizadas al sur de Santa Fe y sur Córdoba y noreste de Buenos Aires dentro del área de aporte de la laguna. Las características topográficas y la serie de intervenciones realizadas en el territorio, convierten a Rufino y particularmente algunos de sus barrios, en una zona expuesta a anegamientos. La ciudad se encuentra rodeada por canales perimetrales, construidos con el fin de interceptar el agua que se acumula en los campos y que en épocas de excesos hídrico como los de 1999, puede amenazar la ciudad. Sin embargo, la red de drenaje resulta ineficiente ya que el aporte de agua que hacen los campos puede saturar la capacidad de los canales perimetrales e impedir que agua de la ciudad se desagote. A su vez, Rufino se localiza en un punto estratégico en lo que a vías de comunicación se refiere. Las rutas nacionales Nº 7 y 33 se interceptan en el punto exacto donde empieza la ciudad. Sin embargo la falta de obras de arte suficientes (puentes y alcantarillas), generan anegamientos y situaciones de riesgo para la población. El proyecto “Gestión de Riesgo y Cambio climático: las inundaciones en la cuenca de La Picasa”, tuvo lugar entre los años 2004 y 2007. Desde un enfoque interdisciplinario, el equipo de investigación de CENTRO estudios sociales y ambientales que tuvo a cargo el trabajo, buscó desentrañar las causas físicas, climáticas, sociales y políticas que generaron las condiciones de riesgo que dieron como resultado las inundaciones de fines de la década del 90.

Socióloga. Investigadora de CENTRO estudios sociales y ambientales. Gestión de riesgo y Cambio Climático, Inundaciones en la cuenca de la Laguna La Picasa (PICT 2228) y Riesgo de Inundaciones en Rufino, Provention Research & Action Grants projects 2007-2008 (Proyecto 3083)
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Dentro de la larga serie de causas, interesaba indagar particularmente la incidencia de los factores culturales y políticos que contribuyeron con la emergencia del desastre. Fue así, como se descubrió la serie de prácticas y discursos que existen en torno al agua y que constituyen lo que dimos en llamar el régimen de manejo. El concepto régimen de manejo está inspirado en la propuesta teórica elaborada por Boltanski (2000) y refiere al sistema de creencias y acciones que orientan el tipo de evaluaciones que los diferentes actores hacen de las intervenciones que ellos u otros actores realizan en torno al manejo del agua. Se descubre entonces, que las acciones u omisiones que despliegan los diferentes actores (públicos o privados) responden a la serie de supuestos que organizan el conjunto de relaciones del cuerpo político, es decir los derechos y obligaciones que se distribuyen y asignan entre la sociedad civil y el estado. En este sentido, las formas, motivos y alcances de la participación social son objeto de múltiples interpretaciones entre actores de gobierno y miembros de la sociedad civil. Las definiciones sobre la naturaleza de los espacios de participación, sus objetivos y criterios, son dispares. Por ejemplo, los espacios de participación auspiciados por situaciones de crisis, como un desastre, se transforman en islas de debates, a veces conflictivos, condenadas a desintegrarse una vez que el motor que las motivó sea desactivado (sea porque se resolvió el problema o porque resulta evidente que su solución no se logrará por esa vía). En estas situaciones, los damnificados se presentan para exigir soluciones inmediatas y las autoridades para comunicarlas. Durante las inundaciones de la Picasa, surgió una comisión de seguimiento que nucleaba a varias asociaciones e instituciones locales. El objetivo era monitorear el accionar de las autoridades y velar porque se cumplan las responsabilidades asumidas1. Para el gobierno la concreción de espacios de participación responde a dos exigencias. La primera relacionada con la vigencia de una corriente de democratización y participación que obliga a generar esos espacios, y la segunda, a la necesidad de generar una fuente de ingresos alternativos puesto que los recursos fiscales resultan insuficientes para las tareas de mantenimiento de las obras. El estado (en este caso nacional y provincial) busca generar los espacios de participación bajo el supuesto de que es necesario informar y explicar para lograr la adhesión de la gente. No se trata de espacios deliberativos, sino informativos. Según este supuesto, las reacciones disconformes son producto de la falta de capacidades requeridas (conocimientos técnicos) o intereses particulares, que impiden juzgar los beneficios generales de las obras, más allá de los impactos individuales que pueden generar. Cuando existe, la demanda o la participación de la sociedad civil en espacios de estas características, se debe a la prosecución de lograr que el estado asuma las obligaciones que se le asignan. Es decir, desde una actitud reactiva y no propositiva. El proyecto “Riesgo de inundaciones en Rufino” se planteó dos objetivos: identificar los factores de riesgo de inundaciones que persisten en la ciudad, más allá de las obras realizadas luego de las inundaciones de 1999 e impulsar posibles formas de reducirlos a través de la participación e involucramiento de diferentes actores sociales. Con tal motivo se impulsó la realización de un taller en el que se esperaba, que vecinos, asociaciones y autoridades municipales debatieran en torno a los problemas de anegamientos que aquejan a una zona de a ciudad. La situación se presentaba distinta a la de 1999. En el momento del taller no había inundaciones, la población a la que iba dirigida la actividad (sectores medios bajos, residentes en un barrio expuesto a anegamientos) era muy diferente de los productores rurales que se movilizaron en aquel momento. Por último, la convocatoria surgía de un actor externo y desconocido en la ciudad.

1 La solución propuesta por los gobiernos nacional y provincial fue un plan de obras de defensas de la ciudad y un sistema de regulación interna y evacuación de la laguna que dirige el agua hacia la cuenca del Río Salado en Buenos Aires.

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El resultado fue una presencia muy dispar de actores en la actividad. La jornada contó con la participación de autoridades municipales, concejales, asociaciones (bomberos voluntarios y el presidente de la vecinal), autoridades educativas y periodistas, pero la ausencia de vecinos fue total. ¿A qué se debió esta ausencia? El tema excluyente del taller, fue la “falta de participación” de los vecinos, atribuida por los participantes a la “falta de compromiso” y “desinterés” que ellos observan en otros ámbitos. Sin embargo las causas pueden ser de naturaleza distinta. El caso de las inundaciones en la cuenca de La Picasa y las formas de acción social surgidas al calor de aquel problema, mostraron que las ideas sobre los espacios de participación no son homogéneas y que pueden suscitar conflicto. En el taller se hicieron presentes miembros de asociaciones e instituciones para quienes las instancias de debate resultan familiares. Además, para algunos, la actividad representaba una instancia de formación dentro de sus carreras profesionales1 y una oportunidad para de resolver algunos problemas comunes. Los presentes estuvieron de acuerdo en señalar una tendencia de descuido y desinterés muy marcada en la población de Rufino. Tal disposición se expresa en comportamientos tales como el abandono de residuos en horarios y sitios distintos de los que estipula el municipio o la falta de “conciencia de los curiosos”, que asisten a los lugares donde se provocan siniestros o inundaciones. Para los representantes del municipio y los bomberos, el taller representaba la posibilidad de discutir e intentar revertir estos comportamientos. La ausencia de vecinos limitó esa posibilidad. Cabría preguntarse si la ausencia de vecinos en el taller es producto de la apatía de los vecinos o de las limitaciones de la metodología de participación propuesta, la cual podría resultar extraña, poco precisa y hasta incierta para este grupo. Como dijéramos mas arriba, el régimen de manejo del agua, las formas en que se piensa y se actúa en torno a este recurso, contiene el esquema que organiza el sistema de roles políticos atribuidos y asumidos por los diferentes actores. Para algunos actores, no es responsabilidad de los vecinos deliberar ni decidir sobre lo que se debe hacer en torno a estos problemas, esa es una obligación del gobierno. La decisión de intervenir en estos temas, sólo ocurre cuando se percibe una falta en este precepto compartido por muchos. Conclusiones La participación social y el compromiso de diferentes actores es uno de los pilares sobre los que se sustentan los proyectos de gestión de riesgo. Sin embargo, muchos proyecto parten de algunos supuestos que es preciso revisar. Los motivos que impulsan a los actores a conformar espacios de participación son disímiles. Las posibilidades de que se logren instancias de largo alcance son inherentes al proceso, objetivo y modalidad que les dio origen. En situaciones de emergencia la participación está motorizada por el deseo de obtener respuestas rápidas y tangibles, la evaluación de la efectividad de las propuestas suele surgir tiempo después y en el momento que se imponen las evidencias2. En tiempos de sequía, estas motivaciones se disipan y muchos no entienden por que se los convoca a pensar, hablar y actuar sobre problemas3, que desde su perspectiva, debieran ser resueltos por el gobierno. Las tareas de prevención son uno estandarte de los proyectos de gestión de riesgo, los espacios de participación uno de los caminos para lograrlo. En pos de su procuración. es preciso reconocer que la participación no es una entelequia dada sino una categoría a construir y que en esa tarea deben incorporarse las múltiples experiencias y expectativas que portan los diferentes actores. El obviado de estas cuestiones disminuye las posibilidades de generar instancias sólidas de participación.
Fueron varios los que expresaron entusiasmo frente a lo que se les “iba a enseñar” en el taller. Son muchos los casos en el que falta de previsión en cuestiones como el manejo y mantenimiento de las obras han generado mayores riesgos y hasta nuevos desastres. 3 Consigna con la que se invitó a participar a los vecinos.
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Fuentes (citadas) y bibliografía utilizada. Bolstanski; L. (2000),El amor y la justicia como competencias, Amorrortu, Buenos Aires Bourdieu, P. (2000), “La opinión pública no existe”, en Cuestiones de Sociología, Istmo, Madrid. • Caputo, G. y Herzer H. (1987) "Reflexiones sobre el manejo de las inundaciones y su incorporación a las políticas de desarrollo regional", Desarrollo Económico, 106, Vol. 27. • Chartier, R. (1995), Espacio público, crítica y desacralización en el Siglo XVIII, Gedisa, Barcelona. • Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas-FICH (1999), “Estudio de Diagnóstico Área de aportes a la laguna La Picasa, Provincia de Santa Fe. Informe Final”. Convenio Dirección Provincia de Obras Hidráulicas M.O.S.P. y V.- Provincia de santa Fe y FICH, Universidad Nacional del Litoral. Abril de 1999. • García Montaldo, M. (2007) “El régimen de manejo del agua, entre el orden y la anarquía”. En I sociología, revista electrónica de Ciencias Sociales. http://www.isociologia.com.ar/ultimo/garcia-montaldo.pdf • "Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno, (2004),"Democracia Participativa, una utopía en marcha Reflexiones, experiencias y un análisis del caso porteño. GEDEP. • Herzer, H. Caputo, M.G., Celis, A., Montaldo, M.J. y Campi, M. (2007). Informe Final proyecto Gestión de riesgo y cambio climático. Inundaciones en la cuenca de la laguna La Picasa, CENTRO estudios sociales y ambientales. PICT 2228, 2002. • Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2001). Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del año 2001, disponible en: www.indec.gov.ar/webcenso/index.asp • Melucci, A. (1999). “Esfera publica y democracia en la era de la información”. En Esfera Pública, Movimientos Sociales y Democracia, Dossier Metapolítica N° 9. • Monachesi, A. (1995), "Las inundaciones en el Sudoeste de Provincia de Buenos Aires, Argentina: un problema de actores y estrategias" Desastres y sociedad, revista semestral de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina. 5, año 3, Lima. • Rabotnikof, N. (1997). El espacio público y la democracia moderna. Instituto de Investigaciones Filosóficas, México • Ryan, Daniel (2001), “Democracia participativa, ambiente y sustentabilidad”. Ecología de la información: escenarios y actores para la participación en asuntos ambientales. Nueva Sociedad. FLACSO/Chile. • Sennett, R. (1978). El declive del hombre público, Península, Barcelona • Stallings, R. (1995), "Construyendo el riesgo: Teoría sociológica sobre la amenaza sísmica", Desastres y sociedad, revista semestral de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina. 4, año 3, Lima. • •

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Demos Participativa Por la Igualdad Real entre Mujeres y Varones: Diagnósticos Participativos y Construcción de Democracia para el Diseño de Políticas Públicas
Cristina Zurutuza y Guillermina Moreno*

I.- Introducción: marco conceptual La Perspectiva de Género es una corriente de pensamiento que se origina en la década de los 60, como brazo académico del movimiento feminista que para esa época transitaba por su “segunda ola”. Se dio en llamar “Primera Ola” del feminismo al movimiento de mujeres activistas e intelectuales que lucharon por el voto y los derechos civiles de las mujeres, y por eso recibió el nombre de “sufragista”. A comienzos de siglo reivindicaron el derecho femenino de elegir y ser elegidas, pero también quemaron corpiños (en realidad corsets con ballenas que limitaban el libre movimiento corporal) en las plazas públicas, como expresión del rechazo a la opresión femenina en todos los ámbitos de la vida social, que trascendía el mero derecho a votar. El derecho al voto se fue logrando progresivamente, y el movimiento pareció adormecerse hasta los años 60 en que emerge renovado y fortalecido. Así, las mujeres continúan la larga marcha para lograr ser consideradas e identificarse a sí mismas como ciudadanas de primera categoría tanto “en la casa” (espacio privado) como en el espacio público-político. En la década de los 60 en adelante se multiplica la producción teórica, que genera categorías conceptuales novedosas como la “doble jornada de trabajo”, la “división sexual de trabajo”, la separación entre “esfera pública” y “esfera privada”, la separación entre “producción” y “reproducción”, la plusvalía que genera el trabajo doméstico al reproducir gratuitamente la fuerza de trabajo, la “doble moral sexual”, el “techo de cristal” y otras, dependiendo de las corrientes ideológicas que abordaban el problema. En su momento se clasificaron algunas de ellas, y se llamaron neomarxista, liberal, radical (en el sentido sajón del término). Hoy estas clasificaciones están desactualizadas, pero nos recuerdan la riqueza y la no homogeneidad de esta corriente de pensamiento. Pero aun considerando las muchas corrientes teóricas con diferentes matices, la mayoría han trabajado de manera sinérgica para proponer, apoyar, defender y monitorear el diseño, gestión y evaluación de políticas públicas en todo el mundo1. Así, las cuatro Conferencias Mundiales sobre la Mujer de Naciones Unidas (México, 1975; Copenhague, 1980; Nairobi, 1985; Beijing, 1995) y sus seguimientos a 5 y 10 años, han producido una enorme cantidad de documentos que promueven que los Estados nacionales, el sector privado, las Ongs (llamado “Tercer Sector”) y la sociedad toda, trabaje hacia la verdadera y total incorporación de las mujeres al desarrollo y la vida social y política de las comunidades en todos los niveles. Es interesante señalar aquí que las Naciones Unidas, al convocar a al primera de estas Conferencias (1975) lo hizo bajo la siguiente afirmación: “En el mundo, las mujeres trabajan los dos tercios del total del tiempo trabajado; cobran la décima parte del total de los salarios, y son titulares del 1% de la propiedad mundial, incluídos sus útiles de labranza”.2 Este movimiento mundial visibiliza que la cultura constituye de manera diferente las nociones de “varón” y “mujer”; lejos de la biología, el género constituye una construcción histórico-social y cultural. Este abordaje hoy se denomina “perspectiva de género” e indica que no se trata de un “tema” específico, sino una mirada transversal a todos los fenómenos sociales. Hoy, la perspectiva de género abarca una serie de fenómenos, incluso los nuevos actores que plantean identidades de género diversas (GLTTBI), y puede definirse como una "red de interrelaciones e interacciones sociales que se construyen a partir de la división simbólica de los sexos” (Marta Lamas)3. (subrayado nuestro).
Cristina Zurutuza: Psicóloga Coordinadora del Programa en el INADI. Guillermina Moreno: Socióloga UBA. Asistente del Programa. 1 En este panorama la excepción son las corrientes de cuño anarquista, que reniegan globalmente de la importancia del Estado en el mejoramiento de las condiciones de vida los sectores sociales desfavorecidos, y las de extrema izquierda-trotzkystas. 2 Naciones Unidas, 1975, en el lanzamiento del Decenio de la Mujer. 3 Lamas, Marta: “Usos, dificultades y posibilidades de la categoría género”. La ventana. Revista de estudios de
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Democracia 25 años después
II. Argentina. Situación actual En cuanto a políticas públicas para el avance de la Mujer, Argentina presenta un panorama dispar, con avances y retrocesos. A pesar de avances realizados a lo largo de 25 años de democracia, sigue siendo fundamental impulsar que las políticas públicas en todos los niveles sean atravesadas por la perspectiva de género. En efecto, a lo largo de este período se realizaron algunos avances. Una línea, que podemos llamar institucional, se concretó en la creación de Oficinas Mujer, a partir de la década de los 80. Así, Institutos, Consejos, secretarías, etc., fueron naciendo en los gobiernos a nivel nacional, en la mayoría de las provincias y en algunos municipios. • Otra línea, que abarca lo normativo, implicó la modificación de leyes discriminatorias hacia la mujer como la ley de matrimonio, la de patria potestad, etc., también en la década de los 80. Además, se promulgaron nuevas leyes que favorecieron la igualdad de derechos, y algunas Constituciones - como la de la Ciudad de Buenos Aires, 1996 - establece que todas las políticas públicas deben tener perspectiva de Género. La Ley de cupo femenino de 1991 (24.012) estableció que el 30% de los cargos electivos en los cuerpos legislativos de nivel nacional, provincial y municipal deben ser ocupados por mujeres (replicada en el campo sindical)., La Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, (25.673) de 2003, crea el programa del mismo nombre y prevé la atención clínica, consejerías, provisión de anticonceptivos y educación sexual, respetando la libertad y autonomía de las mujeres. • Finalmente, en el aspecto de las políticas públicas, se diseñaron y ejecutaron algunas en ámbitos específicos, como el PRIOM en Educación (1991-1995), la Comisión Tripartita – hoy Área de Género – en el Ministerio de Trabajo, y el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable en el Ministerio de Salud (2003). La evaluación de estas tres líneas revela que no se logrado impactar de manera sustentable y sistémica en todas las áreas del Estado. Las oficinas Mujer fueron perdiendo, en su mayoría, jerarquía, presupuesto y capacidad de incidencia; las leyes enfrentan una enorme brecha con la realidad; y las políticas públicas fueron, en general, parciales, y no siempre tuvieron continuidad en el tiempo1. Por lo tanto en Argentina, igual que en América Latina, todavía falta mucho por recorrer. Según CEPAL, “La igualdad entre mujeres y varones en Latinoamérica avanza a pasos lentos”, por lo que “los retos pendientes obligan a los gobiernos a asumir un compromiso mayor en todos los frentes, si queremos alcanzar plenamente, en el año 2015 tal como nos hemos comprometido, el Objetivo del Milenio Nª 3: “Promover la Igualdad de los sexos y la autonomía de la Mujer”2. En efecto, entre los diez Objetivos del Milenio que las Naciones Unidas propone cumplir para el año 2015, hay uno sobre la igualdad de los sexos, que todavía tiene muchos obstáculos en su efectivo cumplimiento.3 La CEPAL continúa afirmando que, si bien gracias a que las mujeres ingresaron masivamente al trabajo remunerado, el índice de pobreza en la región de América Latina y el Caribe disminuyó casi diez puntos porcentuales, en el mundo del trabajo y la vida política persiste la brecha entre el aporte de las mujeres a la sociedad y el escaso reconocimiento de que son objeto. “Las mujeres siguen sobrerepresentadas entre los pobres y subrepresentadas en la política", remarca. (Subrayado nuestro) La clave de esta situación y, también del tratamiento de las mujeres como minoría vulnerable en las políticas públicas se explica, en gran medida, por la “imposibilidad de que éstas rompan el mandato cultural que las reduce a realizar labores domésticas y por la ausencia de los varones en las actividades de cuidado del hogar y los hijos. Además de los
género Nª 1, 1995. Universidad de Guadalajara, México. 1 Por ejemplo, las mujeres de partidos políticos han debido impugnar reiteradamente sus listas electorales de por incumplimiento de la ley hasta la conducción nacional de la CGT ha incumplido la norma; y el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable enfrenta serios problemas en la distribución gratuita de MAC en todo el país. 2 Informe Regional “Objetivos de desarrollo del Milenio 2006: una mirada a la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer”. Informe Coordinado por CEPAL, colaboración de UNESCO, OPS, UNFPA y UNIFEM. www.cepal.org 3 Ver: www.un.org/objetivos del milenio.

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Demos Participativa
prejuicios sociales, la doble jornada laboral las hace candidatas al empleo precario, mal remunerado e inestable. Sin olvidar la violencia, que es la vulneración más extendida de los derechos humanos y un obstáculo para el desarrollo de la región.1 (subrayado nuestro). Por eso es resulta fundamental impulsar un Consenso de Estado para el diseño, implementación y evaluación de políticas transversales y sustentables que logren el necesario cambio cultural de los estereotipos culturales de sexo/género, tal como estipula la CEDAW, Convenciòn contra toda Forma de Discriminación hacia la Mujer (1979, Naciones Unidas), que fuera ratificada por Argentina en 1985 y elevada a parte de la Constitución Nacional por la reforma de 1994 (art 75 inc 22). Esta Convención afirma en su artículo 5: “Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para: a) Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres; b) Garantizar que la educación familiar incluya una comprensión adecuada de la maternidad como función social y el reconocimiento de la responsabilidad común de hombres y mujeres en cuanto a la educación y al desarrollo de sus hijos, en la inteligencia de que el interés de los hijos constituirá la consideración primordial en todos los casos.” En cumplimiento de esta normativa, el INADI ha diseñado un programa que parte de la participación de las mismas mujeres para el diseño e impulso de políticas públicas destinadas a la erradicación de la discriminación hacia las mujeres y la construcción de una ciudadanía diversa, democrática y plural. III.- Desarrollo de la experiencia: Programa: Consenso de Estado Hacia la Igualdad Real entre Varones y Mujeres del INADI: hacia el diseño participativo de políticas públicas de género del INADI2 Este Programa es implementado por el INADI en cumplimiento de su Plan Nacional contra la Discriminación, con el apoyo de AECID, FES y UNIFEM. Su meta es impulsar un Consenso de Estado hacia la paridad entre mujeres y varones, tanto en el ámbito público como en el privado. A la fecha de esta comunicación, se encuentra en ejecución en 26 municipios de Argentina y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Está basado en la participación ciudadana como forma de construcción de democracia local capaz de incidir en las políticas públicas y motivar la construcción de una voluntad política transversal en temas de género. Esta estrategia, denominada “gender mainstreaming”, fue formulada en la Conferencia Mundial de Beijing (1995) y busca impactar todas las áreas de gobierno y todos los niveles con políticas de paridad o de igualdad de oportunidades por sexo/género. Son sus objetivos específicos: 1. Fortalecer la ciudadanía activa, el empoderamiento y el liderazgo femenino 2. Promover la articulación de grupos y organizaciones de la sociedad civil con las instancias de gobierno en todos los niveles. 3. Realizar un diagnóstico actualizado sobre las situaciones de discriminación por motivos de sexo/género, a través de debates participativos. 4. Desarrollar actividades de difusión y abogacía con autoridades de gobierno de nivel municipal, provincial y nacional, para concretar propuestas. El eje central de su metodología parte Asambleas Municipales: un diagnóstico participativo en el cual intervienen las mujeres organizadas de cada ciudad, determinando los principales problemas que sufren en sus distritos, en las áreas de Salud, Educación, Trabajo, violencia/Seguridad. Son coordinadas por especialistas en dinámicas grupales y el relatorio es
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Informe regional CEPAL, op cit Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo. Organismo descentraliado en la órbita del Ministerio de Justicia, Seguridad y DDHH, creado en 1995.

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Democracia 25 años después
elaborado en conjunto entre participantes y una relatora especialmente capacitada. Se utilizan disparadores, tal como se describe a continuación: • Salud 1. calidad de la atención de la salud sexual y reproductiva en hospitales y centros de salud públicos. 2. Derechos sexuales y reproductivos, respetuosos de las necesidades y perspectivas de las mujeres. 3. Doble Standard de moral sexual para varones y para mujeres. 4. La maternidad, es una función? Es un rol? Es una característica exclusivamente femenina? • Violencia/Seguridad 1. cuál es el ámbito en el que existe más violencia contra las mujeres? 2. Las familias, son espacios violentos? Hacia quién/es se vuelca la violencia, en caso de existir? 3. Se afirma que los varones suelen ser más violentos hacia las mujeres (y con más frecuencia) que al revés. 4. El diseño de las ciudades, provee espacios en los que las mujeres, los/as niños/as, los/as adultos mayores, los/as discapacitados/as, pueden sentirse seguros/as? • Trabajo 1. Sigue existiendo la segregación horizontal y vertical por sexo. 2. Hay una brecha salarial por sexo: los varones ganan más que las mujeres por el mismo trabajo. 3. Las mujeres sufren maltrato (acoso laboral, acoso sexual y mobbing) en el lugar de trabajo, más a menudo que los varones. 4. las mujeres tienen obstáculos para entrar, y un “techo de cristal” para ascender. • Educación 1. En los materiales educativos y los contenidos áulicos, se siguen reproduciendo roles e identidades tradicionales según sexo. 2. En el aula, las/os docentes tienden a prestar más atención, y a estimular más, a los varones que a las niñas. 3. Se espera que las niñas sean tranquilas, tiernas, aplicadas, y que los varones sean inquietos, inteligentes, participativos. 4. en la población en general, y en el sistema educativo, todavía hay muchas dudas sobre la conveniencia de brindar educación sexual en las escuelas de los tres niveles. • Otros temas (ejemplo) 1. Las mujeres siempre participaron en política (partidos, sindicatos, comunidades) pero no logran puestos de conducción o jerárquicos. 2. Cuando se dispone de apoyo legal, como una ley de cuotas, la participación femenina en cargos del parlamento, sindicatos u otros lugares importantes, aumenta. Las actividades se van articulando en niveles crecientes, hacia los estados municipales, provinciales y el Estado Nacional. Así, podemos describir las siguientes: • • • • • Actos de lanzamiento en los distritos seleccionados. Asambleas para el debate participativo, cuyo resultado es un diagnóstico de la situación de discriminación. Jornadas Municipales: presentación del diagnóstico a las autoridades municipales para incidir en planificación y diseño de políticas. Jornada provincial, con la presencia de autoridades municipales y provinciales. Conferencia Nacional, con la presencia de participantes y autoridades de todos los niveles.

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Demos Participativa
Constitución de foros permanentes contra la discriminación por sexo-género en cada provincia. • Acciones de incidencia y difusión. • Elaboración de documentos municipales, provinciales y un documento nacional sobre la base de los diagnósticos participativos. La Conferencia Nacional, prevista para el 14 de octubre del corriente año, pretende establecer el diagnóstico consolidado de todas las ciudades en las que se ejecutó el programa a partir de las mismas protagonistas. Delegadas de los foros que realizaron los diagnósticos participativos viajarán desde sus lugares de pertenencia hacia Buenos Aires, donde compartirán sus perspectivas y llegarán a un consolidado final, el que se presentará a las autoridades nacionales. También se contará con la presencia de especialistas de otros países que discutirán los hallazgos a la luz de experiencias internacionales y buenas prácticas (como por ejemplo la elaboración de Planes de Igualdad de Oportunidades o PIO), y se buscará impulsar articulaciones crecientes del Estado para consensuar políticas públicas con un objetivo común. IV.- Conclusiones En esta primera etapa (febrero a octubre 2008) el programa impactó en 25 distritos1 municipales, con la asistencia (en la tarea de diagnósticos participativos) de aproximadamente 1200 mujeres, la mayoría de clases populares. Esta forma de construcción (diseño de prioridades y enfoques) de una política pública, más la metodología de consensos de nivel creciente (municipal, provincial y nacional) constituye una novedad inédita en la gestión de políticas públicas en Argentina. Se espera continuar con una segunda etapa en 2009, abarcando nuevos distritos y desarrollando actividades de sostén en los que ya participan, de modo de hacer sustentable la propuesta y llegar a un consenso de Estado para la ejecución de políticas para lograr la efectiva paridad entre mujeres y varones y una cultura no discriminatoria por motivos de sexo/género. •

Córdoba Capital, Pilar, Río Segundo, Toledo, Carlos Paz, Río Cuarto (Prov de Córdoba). Paraná, La Paz. (Prov de Entre Ríos). Cuatro barrios en Municipios de Las Heras y de Godoy Cruz (Prov. de Mendoza. San Miguel de Tucumán y Simoca (Prov. de Tucumán). Comodoro Rivadavia, Esquel, Puerto Madryn, Trelew (Prov. de Chubut). Almirante Brown, Lanús, Luján (Prov. de Buenos Aires). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: las 15 comunas agrupadas en 4 zonas: Zona 1: Comunas 1, 3, 4, 5; zona 2: 6,7,10; zona 3, 8,9,11; zona 4: 12, 13, 14, 15; Prov Bs As.

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Democracia 25 años después Agoras Digitales: La participación de niñas, niños y adolescentes
María Rosa Ávila*

Si contemplamos el pasado próximo, desde la perspectiva del análisis del sistema político, necesariamente entablaremos un diálogo activo y reflexiones sobre los últimos 25 años; los que cimentan y dan cuenta de la estabilidad de la recuperación de la democracia como régimen político en nuestro país. Es desde este lugar que realizo una reflexión sobre la participación de niñas, niños y adolescentes en los nuevos escenarios de la Democracia. La primer parte de este trabajo da cuenta de los avances jurídicos, y del marco que regula nuestra vida en sociedad: especialmente los avances normativos y la consagración de la Ley nacional 26061 de protección Integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Es un objetivo en este capítulo reflexionar sobre la articulación entre los derechos y la participación en democracia. En Argentina, la Convención sobre los derechos del niño1 CDN fue incorporada a nuestro marco jurídico en 1990, y a partir de 1994 adquiere rango constitucional como tratado de derechos humanos. La CDN determina en su primer artículo que se entiende por niño (o niña) a todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad. El articulo 12 de la CDN establece que los Estados partes garantizarán al niño/a que este en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que les afectan y que sus opiniones deben tenerse debidamente en cuenta "en función de la edad y madurez del niño". En el segundo inciso del mismo artículo establece que se debe dar al niño/a la oportunidad de ser escuchado, en todo procedimiento judicial o administrativo que los afecte, directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, de acuerdo a las normas de procedimiento de la ley nacional. Se logra aprobar la ley 26061 denominada “Ley de Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes”, en el año 2005. Esta ley reglamenta a nivel nacional la CDN, derogando la vetusta Ley de Patronato vigente en nuestro país desde 1919. Esta ley regula que la CDN es de aplicación obligatoria en las condiciones de su vigencia, según establece el artículo segundo; en “todo acto, decisión, o medida administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que se adopte respecto de las personas hasta los 18 años”. En el mismo articulo se afirma que “las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a ser oídos y atendidos cualquiera sea la forma en que se manifiesten, en todos los ámbitos”; finalizando con un párrafo donde establece que “los derechos y las garantías de los sujetos de esta ley son de orden público, irrenunciables, interdependientes, indivisibles e intransigibles”. El artículo tercero de esta ley define al INTERES SUPERIOR, como “la máxima satisfacción, integral, y simultanea de los derechos y garantías reconocidos”; y en el inciso c especifica “el derecho de las niñas, niños y adolescentes a ser oídos y que su opinión sea tenida en cuenta”. Las niñas; niños y adolescentes muchas veces logran tener acceso a la información como miembros de organizaciones; y de este modo participar en la adopción de decisiones sobre temas que los afectan: De este modo transitan medios para ejercer sus derechos, ir construyendo su autonomía progresiva, y desarrollarse. Nuevamente es desde espacios inaugurados por la sociedad civil donde ponen en acto sus acciones, sus ideas, sus modos de ver el mundo, o la mirada sobre su barrio, lo local.

* Presidenta Asociación ISEGORIA. Directora General de Programas Descentralizados CDNNYA GCABA 200430/05/2008. 1 CDN Adoptada por Resolución 44/25, el 20/11/1989, en la 44ta. sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York. Entró en vigencia el 02/09/1990, de conformidad con el artículo 49 (1). Con 140 países firmantes, y 192 parte de la misma. ARGENTINA firma 29/06/1990 y ratifica 04/12/1990.

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Demos Participativa
En estos espacios es donde se hacen los esfuerzos más innovadores, para entender las motivaciones de los niños/as y adolescentes, y tratar de dar una respuesta adecuada a fin de facilitar su participación. Sería sumamente importante que los Estados, en este caso Argentina instituyera coordinadamente tanto a nivel federal como a nivel provincial y local, espacios para promover la participación activa de los adolescentes, niñas y niños. Estas instancias posibilitan que los mismos asuman compromisos y protagonismo sobre problemas que los afectan, intentando buscar e incorporar sus opiniones y sus puntos de vista a las posibles soluciones.1 Es claro que además de fomentar, implementar o sostener esas instancias, el Estado debe apoyar las iniciativas con fondos y estructura, de modo tal de avanzar en la articulación en forma más sistemática y concreta tanto los espacios para el ejercicio de los puntos de vista de las niñas, niños y adolescentes; como de las instancias que articulen las sugerencias para la solución de los problemas que los afectan antes de la toma de decisiones. Considero un logro que se hayan generado experiencias de este tipo, programas y acciones; aún cuando deberíamos avanzar en la construcción de criterios coordinados y sistemáticos en cada jurisdicción. Los desafíos que pueden asumirse se configuran en abordar una población más significativa en términos cuantitativos, y especialmente la creación de instancias de participación para adolescentes. Constituye otro desafío analizar cualitativamente el nivel de impacto de las experiencias transitadas y reformularlas en torno a los aprendizajes. En esta segunda parte se sintetizan los avances tecnológicos, y de cómo afecta la democracia, especialmente desde la faz del llamado Gobierno electrónico. La Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (CIGE); aprobada en Santiago de Chile, el 10 de noviembre de 2007 en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en su preámbulo establece que la perspectiva desde la que tienen que abordar el empleo de las TIC en la gestión pública es la del ciudadano/a y sus derechos. Entendiendo por ciudadano a cualquier persona natural o jurídica que tenga que relacionarse con una administración pública. La CIGE enuncia las consideraciones generales para el tránsito al Gobierno Eléctronico; lo cual implica la preparación de las administraciones públicas, la planificación del gobierno electrónico; la transformación de la administración pública, la interoperabilidad de los servicios, la usabilidad de los sistemas y programas, y la inclusión digital e infoalfabetización. La CIGE reconoce el rol insustituible del Estado para garantizar la universalización a toda la población y la continuidad de los servicios electrónicos y el fortalecimiento de la democracia. En definitiva reconoce el poder del Estado para propender a la expansión de la ciudadanía, y a las instancias de su ejercicio. LA CIGE establece el uso de las TIC en los órganos de la administración pública para mejorar la información y los servicios que se ofrecen a la ciudadanía, orientar la eficacia y eficiencia de la gestión pública e incrementar la transparencia del sector público, y de este modo fomentar la participación ciudadana. La brecha digital se presenta en el acceso, pero también en el uso estratégico y en la apropiación de las TIC, y se superpone a las otras brechas existentes que pueden ser de educación, de acceso al trabajo, de género; por discapacidad; etc. Planteado el horizonte hacia el que debemos orientarnos, como afrontamos la brecha digital; que rol puede desempeñar la escuela como institución por excelencia. Se puede convertir en el corto plazo en un centro de alfabetización digital. Pueden llegar a obtenerse los recursos materiales y humanos en algunas jurisdicciones de nuestro país para llevar adelante este cometido. Debería ser un tema de la agenda de gobierno; propender instancias de acceso a internet, así como la orientación en torno a los usos y potencialidades de su desarrollo. Aprender a
Existen proyectos y experiencias fomentadas por el Estado a nivel provincial y local. Ejemplo Ciudad Amiga de los niños y niñas. CABA.
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Democracia 25 años después
navegar por la web, poder crear y utilizar una casilla de correo electrónico, integrar o conocer las redes sociales, se convierten en cuestiones básicas y elementales para sustentar condiciones de accesibilidad a todos los niñas, niños y adolescentes. El mayor desafío se núclea en adquirir los criterios para sustentar la relación con Internet y las TIC, ejercitando y utilizando criterios de búsqueda de información, criterios de análisis y elementos de prevención y cuidado en la comunicación por esos medios, especialmente al generar vínculos con personas virtuales. En esta parte final, exploro la articulación entre los dos capítulos anteriores, para pensar el gobierno electrónico, desde una concepción de una ciudadanía activa. Las niñas, niños y adolescentes, estatuidos como sujetos de derechos a partir de la CIDN y la reglamentación nacional; y el desafío de efectivizar ese consagrado estatus en los nuevos escenarios que se plantean. En las denominadas sociedades de la información y del conocimiento, en las que se constituyen como eje central de su desarrollo las Tecnologías de la información y de la Comunicación, sobre las que pivotea este nuevo horizonte de la democracia. Alejandro Prince define al Gobierno Digital “como el uso extensivo y estratégico de las TIC por parte del gobierno y la administración publica, dotado del rol de facilitar y difundir el uso intensivo, extensivo, y estratégico de las TIC por parte de todas las organizaciones, empresas y personas de la sociedad civil, sin exclusiones, promoviendo la innovación, las redes y el conocimiento”. La CIGE reconoce el derecho de acceso electrónico, con un objetivo final y directo: facilitar la participación en la gestión pública y sus relaciones con las administraciones, haciéndolas más transparentes; y con un objetivo estratégico e indirecto: promover la construcción de sociedades de la información y el conocimiento inclusivas, centradas en las personas, y orientadas al desarrollo. Si implantar el gobierno electrónico o digital, necesariamente comporta el derecho de la ciudadanía a relacionarse electrónicamente con sus gobiernos y administraciones públicas; como articulamos el derecho al acceso electrónico con el articulado de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, Reflexionar sobre la administración pública y el gobierno, y la relación con los niñas, niños y adolescentes desde la perspectiva de los derechos sociales en términos de su participación ciudadana, y en términos de los otros derechos que puede afectar el gobierno; y la administración. Lleva a tomar en cuenta en el diseño y planificación del gobierno electrónico; una verdadera faz inclusiva la consideración de las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos, constituyendo una democracia que incorpore activamente a sus actores más jóvenes enriqueciendo y dando sustento a una participación efectivamente inclusiva, a promover el control de la toma de decisiones y de la agenda sobre los temas que los afectan. Preguntarles y consultarlos sobre las polítícas públicas que se ejecutan y las que aún están pendientes, sobre los temas prioritarios, sobre los programas que se ponen en marcha. El Estado esta obligado a avanzar en estas instancias, articulando las competencias de cada jurisdicción. Nosotros como integrantes de esta sociedad, y en consideración a una ética intergeneracional como adultos, también debemos actuar para reclamar y exigir esas instancias; las ágoras donde sean oídos; y se tomen en cuenta sus opiniones en los temas que los afectan.

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Demos Participativa Condicionantes institucionales y políticos de la tensión entre representación y participación
Alejandro del Valle*

Comenzaré mi argumento con una proposición de orden metateórico: en argentina, la teoría de la sociedad civil (la visión liberal clásica de las relaciones sociedad civil/estado) se formuló bajo los presupuestos de la experiencia histórica y social anglosajona. Esa experiencia había dejado maravillado a Tocqueville en su paso por América del Norte y le permitió sostener que en ella, la sociedad civil, se transformó en el reaseguro de la libertad por medio del papel que tenían los gobiernos locales y las asociaciones voluntarias. Pero esa mirada, era de un viajero que, frente al centralismo del estado francés, sólo atinaba a señalar que: “...Lo que más choca al europeo que recorre los Estados Unidos es la ausencia de lo que nosotros llamamos gobierno o administración. En América se ven leyes escritas y se observa su ejecución cotidiana: todo se mueve en torno nuestro, más por ningún lado descubrimos el motor. La mano que dirige la máquina social se oculta en todo instante...” (Tocqueville, 1984: 84). Pero comparar la experiencia anglosajona con la argentina e incluso con la de otros países de la región, descubrimos que en nada se asemejan sino que el desarrollo de las relaciones estado/sociedad civil, Argentina continuó la línea de los sistemas de Europa continental (francés y prusiano): “...Más, mucho más que todos los adelantos económicos, urbanos, etc., de la Argentina, sorprende el grado de madurez a que ha llegado allí la idea del Estado. Recuerdo que la advertencia de esto fue la impresión más inesperada y fuerte que de la vida pública argentina recibí en mi primer viaje y que el reciente no ha hecho sino confirmar. Yo presumía hallar un Estado aún blando, vago, de aristas poco acusadas y apenas diferenciado del gran protoplasma social. Encontré un Estado rígido, ceñudo, con grave empaque, separado por completo de la espontaneidad social, vuelto frente a ella, con rebosante autoridad sobre individuos y grupos particulares. A veces en Buenos Aires me acordaba de Berlín, porque veía por dondequiera asomar el perfil jurídico y de gendarme de las instituciones públicas”. (Ortega y Gasset, 1995: 117). Si hacemos una breve revisión sobre la consolidación del estado (en el sentido de un sistema institucionalizado de control político) en América Latina, observamos que éste se consolidó por medio de soluciones políticas ‘cesarista’ bastante alejadas del idealismo liberal: Porfirio Díaz; Latorre; Balmaceda y, en nuestro caso Roca 1. En las dos décadas que siguieron a Cepeda y Pavón 2, el agitado mundo social que los procesos de modernización habían lanzado a la urbe, se conjugó con la política migratoria que puso en debate de las elites modernizantes el tema de la ‘gobernabilidad’. Por ello, desde sus inicios, la relación estado/sociedad civil fue sinónimo de estado/masas y, en este sentido, fue interpretada en términos de ‘orden y progreso’ 3. Por un lado, esas “multitudes” que llegaban y, a las que Ramos Mejía interpretaba siguiendo la línea de Le Bon, eran el principal problema a resolver para abrir el camino del ‘progreso’ ya que, para que una sociedad de mercado pueda funcionar (esto ya lo había advertido Marx), el capitalismo debe bloquear las salidas que conduzcan a la
UNMdP-FCSySS No entraré aquí en el desarrollo acerca del origen del estado en América Latina pero es interesante la tesis de Quiroga (1985: 50) ésta sostiene que el estado se consolidó por las exigencias del mercado mundial y, en este sentido, a diferencia de Europa, por ejemplo ‘la burguesía no creaba al estado con sus propias manos’. Es decir, que el estado no fue impulsado por la burguesía de base agraria sino que fue el estado el que creó a la burguesía que por su intermedio se fue constituyendo como clase dirigente. 2 En estas batallas se definió la unificación del territorio bajo un solo gobierno luego de más de tres décadas de conflictos entre Buenos Aires que detentaba el poder de la Aduana y el Puerto y proponía un régimen centralizado de gobierno y el interior que pretendía la consolidación de un sistema federal. 3 Al respecto, la relación sociedad civil/estado conceptualizada por Hegel (donde la primera se reduce al mundo del particularismo y la segunda es la instancia que encarna los valores universales) es más útil para la comprensión del caso argentino, que las visiones descentralizadoras anglosajonas.
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Democracia 25 años después
revuelta social o a la organización del delito, sobretodo el bandidismo; problemas éstos, que fueron comunes en aquella época. El estado nacional nació (a diferencia de Europa) en el momento que ésta última asistía a la crisis del liberalismo clásico y podríamos caracterizar dicha crisis como el fin de la idea del sujeto soberano configurado por el individuo plenamente consciente del mundo y capaz de controlar racionalmente sus pasiones. Ahora surgía la acción inconciente de las “multitudes”. Desde la ingeniería de la ‘república posible’ de Alberdi y su realización roquista existió una escisión entre individuo y ciudadano y, sobre ella (tal como lo ha expresado Botana) se estructuró un modelo que garantizaba la movilidad del primero dentro de la sociedad civil pero, al mismo tiempo, reservaba para unos pocos la posibilidad de operar en la política. El estado surgió como forma de controlar a la sociedad civil y, por ello, desde los inicios su presencia permeaba todo el funcionamiento social al punto que podría decirse que en la Argentina el espacio público se produjo “desde arriba”. En la perspectiva de la generación de 1880 había que preservar a la incipiente sociedad civil de la irracionalidad de la política criolla (cuya expresión más acabada había sido el Rosismo y los caudillos), y por ello se propuso la escisión entre una y otra, ofreciéndole a la libertad civil “la seguridad de un orden centralizado”. Esa fue la fórmula de una república restrictiva, generosa con las libertades civiles y mezquinas con la libertad política. Ante esta fórmula, la sociedad reaccionó ratificando su desinterés por lo político. Y “...Gracias a esa libertad, los argentinos —criollos y extranjeros— hicieron en paz su historia cotidiana. Con todo lo que acarreaba de éxitos y errores, esperanzas y fracasos, tejieron en poco tiempo la trama de lo privado. Más que la belleza de monumentos y palacios públicos, de los recintos donde brilla la elocuencia, o del lugar abierto donde estalla el combate político, la legitimidad alberdiana alumbró un paisaje urbano impregnado por la disciplina del trabajo: casas y barrios, medios de transporte, electricidad y fábricas. En cada propietario, cualquiera fuese su fortuna, en cada asociación civil, cualquiera fuese su tamaño, esa legitimidad puso en marcha el engranaje del pluralismo negativo. Depositó así, sin quererlo, la semilla que más tarde habría de crecer en innumerables formas individuales y colectivas. Era la conducta privada que, en su esfera, realizaba tantas acciones como posibilidades se abrían ante la inventiva humana y que, volcada hacia lo político, se manifestaba mediante una ética de la negación...” (Botana, 1984: 482). En este sentido, el diseño constitucional deja un amplio espacio y favorece la elaboración de una democracia ‘fuerte’ en el sentido de restringir las demandas sociales. El desarrollo de formas institucionales que favorecieron la existencia de una democracia ‘fuerte’, en el sentido expresado, se relacionó a que, la participación política desde los inicios del estado, se había desenvuelto en un contexto signado por el objetivo explícito de garantizar: la paz interior, el fortalecimiento de la autoridad central frente a los caudillos regionales, la unión nacional y la libertad individual. El modelo liberal sancionado por los constituyentes de 1853 y consolidado desde la generación del 80 significó un corte respecto de las tradicionales instituciones que procedían de la época colonial y que podríamos caracterizarlas por: la participación comunal-vecinal y la participación municipal que había caracterizado a la Revolución de Mayo 1. Pero este corte, se produjo en un contexto donde la aparición del sistema de partidos estaba condicionada por un sistema liberal de élites que distaba de la experiencia
1 El propio Ramos Mejía había interpretado a la Revolución como: “...un movimiento de carácter esencialmente municipal...” que continuó en el tiempo por lo que “...la federación argentina no es sino el desenvolvimiento natural del comunalismo colonial...” (Citado en Trusso, 1968: 44).

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Demos Participativa
norteamericana cuyo diseño inspiró la Constitución de 1853 que, en sus rasgos generales, aún con la Ley Saenz Peña, marcaban el límite de participación política. Asimismo, el sistema de partidos fue paralelo a la consolidación del estado. Éste sistema es la única forma reconocida como legítima para la participación política. Durante el período de consolidación estatal, éste sistema de partidos podría caracterizarse como ‘de partido único’ por lo que la organización de la sociedad civil en sindicatos, colegios profesionales, etc. inició su desenvolvimiento bajo el control y el influjo del sistema de partidos políticos. Y si bien la generación del 80 había puesto el acento en la libertad individual y el individualismo económico, los reclamos de la Unión Cívica Radical o del Mitrismo de 1890, incluso de los demócratas progresistas de inicios del siglo XX no cuestionaron esos valores sino que acentuaron el énfasis en el igualitarismo político comprendido como representación de las mayorías y no como voluntad popular. Condicionantes de la democratización y la participación Al no consolidarse desde la sociedad civil, el Estado fue consolidado desde la Constitución, en el contexto de una cultura política que, históricamente, había visto con recelo a la sociedad civil. Así, la función principal que se le asignó a la Constitución, fue la de controlar, dominar y contener a las ‘fuerzas destructivas’ que podían surgir de los conflictos de intereses dentro de la sociedad. Esta desconfianza la podemos confirmar por la posición institucional que le otorga a los partidos políticos (Art. 38) que son elevados prácticamente al rol de ‘órganos de estado’ y no de la ‘sociedad’ y por la posición que ocupa la Corte Suprema de Justicia con su poder para revisar y desafiar a las leyes parlamentarias, como a los mismos partidos políticos, hecho que reafirma el rol asignado de ejecutores del valor sustantivo del orden Constitucional que es equiparado al propio orden democrático. Esta concepción del orden político y democrático centrado en el estado provoca una cultura política cuyo modelo es el ciudadano con lealtad incondicional y fidelidad absoluta a los acuerdos existentes. Por esto, no es extraño que se llegue a sostener que la democracia es ‘una forma de vida’ o una ‘cultura constitucional’ que debe o debiera ser promovida por medio de dosis de educación cívica y ciudadana. Una reestructuración del Estado encaminada hacia procesos de democratización e incremento de la participación ciudadana (en la línea de las propuestas de desarrollo local) tiene que partir de la tesis que todo proceso de emancipación de la sociedad civil con respecto al Estado supone el proceso análogo de politización de las instituciones de la sociedad civil. En este sentido, creo que las diversas organizaciones por medio de las que se expresa la participación ciudadana se ubican en un ámbito intermedio entre la demanda privada y los modos políticos no institucionalizados. Ese lugar intermedio ha sido solapadamente pasado por alto en los análisis pero, al mismo tiempo, ha sido enmascarado bajo el concepto de organizaciones de la sociedad civil y participación ciudadana. El enmascaramiento es resultado de la aceptación acrítica de los postulados de la Teoría liberal que considera que toda acción reviste el carácter de pública o privada. Casualmente, muchas de las demandas de estas organizaciones tienden a politizar temas que no pueden ser incorporados sino con mucha dificultad dentro del universo dicotómico de la teoría liberal. El tipo de demandas que exigen no son estrictamente privadas (por que pueden constituir una preocupación legítima para otros) pero tampoco son públicas (debido a que no son reconocidas como objeto legítimo de las instituciones o actores políticos relevantes), sin embargo, sus acciones poseen resultados desde el punto de vista colectivo (tanto de los actores privados como de los políticos). Considero que, dadas las características de nuestro sistema político, la participación ciudadana, pertenece a un ámbito de política ‘no-institucional’. La diferenciación es importante, sobretodo, si consideramos que dentro del universo de la participación se incluyen organizaciones que impulsan demandas de tipo privado (religiosas o económicas) y otras que se orientan a la obtención de bienes o servicios de carácter colectivo.

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Democracia 25 años después
Una definición de lo que comprendo por ‘participación ciudadana’ o ‘asociacionismo ciudadano’ me obliga a clarificar el término. Los dos elementos que diferencian al asociacionismo ciudadano del resto de organizaciones de la sociedad civil y que abren la posibilidad a plantearlo como una forma ‘alternativa a la política institucional’, son que la organización posea medios de acción legítimos y fines que puedan hacerse extensivos a toda la comunidad. Muchas organizaciones de la sociedad civil que poseen una matriz religiosa o confesional pueden realizar acciones sociales o políticas. Pero en la medida que poseen relaciones orgánicas con instituciones religiosas; que sus acciones son realizadas a través de parroquias o lugares de culto, etc. queda claro que su población no es el colectivo en general sino que depende de la creencia o fe particular (privada) de cada uno de los participantes. Asimismo, al estar vinculadas a éstas instituciones públicas sus demandas son reguladas por las creencias de éstas y, en el caso de las confesiones religiosas el ‘dogma’ las acaba por transformar en excluyentes con lo cual, no producen resultados colectivos sino que fijan posturas institucionales independientemente de los participantes. Otro ejemplo lo constituyen los sindicatos. La matriz en este caso es económica y la objeción es que los bienes o servicios que producen no son colectivos sino que benefician a sus asociados o miembros del sector1. En contraposición con éstos ejemplos, la participación ciudadana, por su propia naturaleza es participación política. Por este motivo, se caracteriza por el esfuerzo que realiza para ser reconocida (no por el sistema institucional sino por la comunidad). Sin embargo, las características de nuestro sistema político, construyen una falsa dicotomía entre la participación (ya que sólo reconocen una sola forma política) y representación. Sin embargo, si una actividad emanada de la sociedad civil posee objetivos que, de ser alcanzados, tendrían efectos extensibles a toda la sociedad y no solo a los miembros del propio grupo, entonces, posee una finalidad política no excluyente (extensible). Organizaciones ambientales, de derechos humanos, de la mujer, la discapacidad, de desarrollo social, etc. pertenecen al universo de esta definición. A diferencia de los partidos políticos, el conjunto de valores que sostienen, las ubican de manera ‘autónoma’ frente a las instituciones publico/políticas lo que implica cierto nivel de oposición al control, dependencia y regulación estatal. La paradoja de la tensión, en realidad, es sólo una apariencia ya que surge cuando, desde el poder político, se incita a la participación sobre todo en la gestión de áreas vinculadas a la política pública. En la medida que esto sucede, podemos asumir que subyace la atribución de un carácter público a éstas organizaciones y formas de participación pero, éste carácter público se presenta como ‘no-político’. De allí que la teoría liberal de la democracia no posea instrumentos para dar una solución ‘relativamente’ realista que tienda a resolver el dilema entre participación y representación ya que se pretende que los ciudadanos asuman, en función de una ética colectiva, la consecución de fines públicos pero sin considerar que, es probable que esto produzca un proceso político paradójico: el Estado debería potenciar movimientos reivindicativos hacia sí mismo y, al mismo tiempo, la ciudadanía debería presionar a la Administración para que facilite los recursos que hagan posible su existencia. La tensión resulta de un problema que se desenvuelve en dos planos: el de la teoría política normativa y el de la teoría de la democracia. Por ello, subyace a este renacer de las propuestas e investigaciones sobre la participación ciudadana y el desarrollo local un renacimiento (aunque ciertamente enmascarado) de la política normativa que pone en discusión la vigencia de ciertas construcciones sociopolíticas. Por ende, se trata de forzar dichas formas de participación dentro de las coordenadas impuestas por la Constitución y por las representaciones del ‘deber ser’ del ordenamiento político actual.

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Objeciones similares pueden elaborarse en relación con las mutuales, sociedades de fomento, cooperativas, etc.

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Demos Participativa
El problema real de esta ‘tensión’, es que se intenta dar formato institucional y participación en la gestión de las políticas públicas a organizaciones que no habían sido previstas por la Constitución ni el propio sistema político que se han transformado en los reales condicionantes de las diversas formas de participación popular.
BIBLIOGRAFÍA

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129 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después El Referéndum y la Iniciativa popular en perspectiva comparada*
Alejandra Salinas*

Crisis de representación y adopción de mecanismos participativos Parece ser un fenómeno común a numerosas democracias occidentales que la confianza pública en los políticos y en las instituciones políticas ha declinado persistentemente desde la década del ‘60 a esta parte.1 Este diagnóstico se puede aplicar sin mayores digresiones al caso de América Latina, donde se ha extendido la percepción de las fallas del sistema político para asegurar la representatividad, la gobernabilidad y la estabilidad. La creciente desconfianza ciudadana se ha traducido en una gradual erosión en el apoyo a instituciones representativas como los partidos políticos y las legislaturas,2 una mayor cautela en el apoyo al sistema democrático (solamente 43% de los latinoamericanos se declaran “demócratas convencidos”3), y la percepción de que la clase política persigue su propio interés, anclado en el clientelismo y la corrupción.4 Por otro lado, la desconfianza queda de manifiesto en el hecho de que la región presenta el porcentaje de asistencia electoral más bajo del mundo,5 y sugiere que los ciudadanos se ven desalentados en sus expectativas electorales respecto de la posibilidad de influir en el sistema o cambiarlo mediante su voto. Simultáneamente, la adopción y el uso de mecanismos directos de toma de decisiones políticas, como el referéndum y la iniciativa popular6 se han expandido en todo el mundo en las últimas tres décadas. En los EE.UU., el número de iniciativas populares pasó de 87 (entre 1961 y 1970) a 271 (entre 1981-1990) y 389 (entre 1991-2000).7 En Europa Occidental, (excluyendo Suiza) entre 1970 y 1995 se convocaron 290 consultas, casi la misma cantidad que en los 70 años precedentes (292).8 La expansión mundial en el uso de estos mecanismos reflejaría, entre otras cosas, los siguientes fenómenos: el ingreso de nuevas fuerzas políticas y grupos de presión en el campo de las políticas públicas; la integración económica regional y el reclamo de la gente para expresarse directamente sobre la organización política (caso Unión Europea) y la instauración de nuevas democracias que buscan legitimar de modo directo sus instancias fundacionales luego del derrumbe del comunismo (Europa del Este). Todos estos factores han cristalizado en el establecimiento de canales de participación ciudadana directa para la toma de decisiones políticas, apuntando a brindar mayor legitimidad al gobierno y a fortalecer el control ciudadano del mismo. América Latina no ha permanecido ajena a esta tendencia. A partir de 1983 las reformas constitucionales en la región modificaron o incluyeron disposiciones sobre el referéndum y/o la iniciativa popular. En orden cronológico figuran: Uruguay, 1912-1997; Venezuela, 1961-1999; Panamá, 1972-1983; Ecuador, 1978-98; Chile, 1980-1989; Guatemala, 1985; Brasil, 1988; Colombia, 1991; Paraguay, 1992; Perú, 1993; Argentina, 1994 y Nicaragua, 1995. Al igual que en

* El trabajo transcribe algunos argumentos desarrollados en mi tesis doctoral, todavía no publicada. Ver Salinas, 2006. * Profesora de ESEADE 1 La “Encuesta Social Europea” (2002 y 2003) mostró que en 22 países los políticos y parlamentos recibieron un índice de confianza de 3.6 y 4.6 respectivamente (sobre un total de 10). Ver Gronlünd, K. y Setälä, M., 2005, “Legitimacy, Trust and Turnout”, APSA meeting. 2 En 2000 un 57% de latinoamericanos pensaban que la democracia sin un Congreso Nacional era posible, y que los partidos no son esenciales para la democracia. Ver Marta Lagos, 2001, “Between Stability and Crisis in Latin America”, Journal of Democracy, Vol. 12:137-145. 3 PNUD, “Informe sobre la Democracia”, abril de 2004. La muestra abarcó encuestas a 18.643 personas y a 231 dirigentes (de los cuales la mitad eran políticos). 4 Ver Encuesta Global de Transparencia Internacional, 2002: de 102 lugares posibles, Chile y Uruguay obtuvieron los lugares 14 y 32 respectivamente, Brasil el 45, México el 57 y la Argentina el 70. 5 International Institute for Democracy and Electoral Assistance, 2004. 6 Por referéndum entiendo toda votación popular promovida por el gobierno respecto de una o varias normas o medidas, y por iniciativa [popular] toda votación promovida por el electorado respecto de las mismas materias. En ocasiones me refiero a ambas como I/R, como mecanismos de democracia directa o como democracia directa a secas, indistintamente, si bien en todos los casos las inserto junto a las instituciones representativas. 7 Waters, 2003, p.7-8. 8 Gallagher, 1996, p. 231.

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los EE.UU. y Europa, ha habido un creciente uso de la consulta popular en nuestra región: entre 1978 y Octubre de 2000 más de 60 cuestiones fueron sometidas a votación popular. Sin embargo, es oportuno señalar que si bien el uso de la consulta popular ha aumentado América Latina, en la mayoría de los casos se trata de consultas iniciadas por el gobierno y no de propuestas independientes impulsadas por la ciudadanía, por lo que la capacidad de los nuevos mecanismos para convertirse en verdaderas instancias de participación ciudadana y para presentar alternativas a las propuestas de los gobiernos es todavía muy débil dadas las restricciones a los mismos (ver Anexo, Cuadro I). Las experiencias con el referéndum y la iniciativa Respecto del uso del referéndum y la iniciativa popular a nivel mundial distinguiré tres regiones, representadas por algunos países: en Europa Occidental, Italia, Francia y Suiza; en América del Norte los Estados Unidos (a nivel estadual), y en América del Sur, Uruguay y Colombia. La elección de estos países obedece principalmente a factores históricos tanto como académicos: por un lado, Suiza y los EE.UU. presentan una larga e intensiva tradición de participación ciudadana en la toma de decisiones de gobierno. Italia fue el único país que se incorporó a este modelo de participación activa a partir de 1978. América del Sur constituye un desafío en el sentido de que es en esta región donde la crisis de representación se tornó más aguda y donde las expectativas de cambio fueron mayores. Desgraciadamente, a excepción de Uruguay y Colombia los mecanismos de democracia directa han sido absorbidos o ignorados por el sistema representativo sin poder incidir decisivamente en el camino de la [necesaria] reforma política. La experiencia europea ilustra la capacidad de la iniciativa y el referéndum para complementar las decisiones del gobierno y acercar las políticas públicas a las preferencias ciudadanas. Si atendemos a la conducta del electorado en Suiza, Italia y Francia, éste hizo uso de la iniciativa para expresar sus preferencias cuando los partidos tradicionales las habían ignorado (caso del divorcio y la reforma electoral en Italia), o no las habían priorizado (caso del gobierno suizo respecto de temas laborales y nucleares). De modo inverso, cuando el gobierno francés sometió a votación la reducción del mandato presidencial, el electorado mostró su indiferencia frente a una reforma que no les parecía prioritaria o relevante. El caso del último referéndum de De Gaulle (1969) alerta sobre el rechazo de los votantes cuando perciben que el referéndum obedece a proyectos de corte plebiscitario. Por el lado de los partidos políticos, el uso de los mecanismos directos de decisión refleja los rasgos del sistema en que se inserta: una democracia consensuada en Suiza ofrece la posibilidad a las agrupaciones minoritarias y a las fuerzas extra-partidarias de influir en las decisiones mediante la iniciativa, ya sea llevándolas a las urnas o amenazando al gobierno con hacerlo si no atiende sus demandas. En un sistema de alta volatilidad como el italiano, la iniciativa ha servido para sacudir a las coaliciones gobernantes y para permitir el acceso al gobierno de agrupaciones minoritarias como los radicales. Tanto en Suiza como en Italia la posibilidad de que el Parlamento atienda las demandas de los promotores de una iniciativa al sancionar leyes que respeten esas propuestas permite integrar y conciliar las diferencias entre el gobierno y los promotores. Con respecto a los Estados Unidos el uso de la iniciativa popular en sus dos etapas más activas (1900-1922 y 1980-2000) fue dirigido a introducir medidas para hacer al gobierno más responsable ante el electorado, disminuir los incentivos institucionales para el derroche de los fondos públicos y permitir que los ciudadanos participen más activamente en la formación y definición de las políticas públicas. El caso de los term limits1 ilustra bien la dinámica de la iniciativa como instancia participativa para controlar o corregir las medidas del gobierno. Cuando los legisladores se negaron a introducir términos a sus mandatos, la iniciativa permitió canalizar con éxito la demanda ciudadana para reducir la influencia del establishment político (y asegurar para las legislaturas un funcionamiento más republicano).
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Se refiere a la restricción en la cantidad de turnos en los que representantes y funcionarios pueden ocupar sus cargos a lo largo de sus vidas. Entre 1990 y 2001, 21 Estados introdujeron term limits (en 6 de los 21 casos fueron abolidos por la Corte o por la legislatura).

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En América Latina, Uruguay es el único país que cuenta con una práctica intensiva en el uso de la iniciativa popular en la región, adonde sirvió para promocionar a los partidos minoritarios que reflejaban preferencias ciudadanas distintas de las preferencias de los gobiernos de turno, posibilitando su acceso al poder y consolidando la idea republicana de rotación y elección popular de los representantes. En Colombia el electorado canalizó sus reclamos de reforma política a través de la iniciativa y del eventual acceso al poder de un candidato independiente (Uribe). Sin embargo, cuando Uribe convocó un referéndum en 2003 proponiendo medidas contra la corrupción y el saneamiento fiscal, la convocatoria fracasó. Esto plantea dudas sobre la eficacia del recurso al voto popular cuando el electorado percibe que hay rasgos estructurales del sistema político inmunes a la reforma.

Bibliografía Butler, David y Ranney, Austin Gallagher, Michael y Uleri, Pier (eds.) Rial, Juan Université de Genève Waters, Dane Salinas, Alejandra Referendums around the World: The Growing Use of Direct Democracy, Washington DC: The AEI Press, 1994 The Referendum Experience in Europe, New York & London: MacMillan Press, 1996 “Instituciones de Democracia Directa en América Latina”, National Democratic Institute, 2000, en www.ndipartidos.org/pdf/gobernando/democraciadirecta.pdf. Centre d'études et de documentation sur la démocratie directe, 2000 Initiative and Referéndum Almanac, Durham:Carolina Academic Press, 2003 “Democracia y gobierno limitado: la iniciativa popular y el referéndum en la teoría y la práctica de la división del poder”, Doctorado en Sociología, UCA, 2006.

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Demos Participativa Mecanismos Participativos en la Redistribución del Poder Político
María Esther Martínez Villarroel*

El presente trabajo se pregunta por el valor y efectos que tienen los procedimientos participativos sobre el sistema democrático y particularmente por el poder político detentado por el soberano en las democracias contemporáneas. Parte de las críticas esgrimidas durante la crisis de Diciembre de 2001 se centraron en la calidad de la representación política y en el funcionamiento de las formas de mediación y agregación de intereses, denunciando la incapacidad del régimen de satisfacer las demandas emergidas de la sociedad. Entonces se hizo necesario implementar acciones tendientes a reconciliar a representante y representados y a facilitar el abordaje de una realidad social cada vez más compleja. En este sentido, se hace necesaria la implementación de mecanismos e instancias de involucramiento de la sociedad civil en los asuntos gubernamentales y la reconstrucción de un pacto social sobre condiciones que permitan el pleno goce de la ciudadanía. En lo que sigue se intentará analizar la dimensión política del problema, específicamente la cuestión de la desigual distribución del poder político entre los ciudadanos. La hipótesis que guía este trabajo es que en el sistema político poscrisis aparece como exigencia la demanda por formas participativas y que ellas promueven la igualdad política ya que funcionan como dispositivos de redistribución del poder político, ampliando las capacidades ciudadanas y consecuentemente tornando más inclusiva la estructura gubernamental. Para entender este fenómeno, observamos ciertas formas institucionales aparecidas o fortalecidas luego del 2001 que promovían la participación de la sociedad civil en los asuntos de gobierno. Participación Ciudadana en la provincia de Mendoza: Consejos Departamentales y Foros Vecinales de Seguridad A partir de la Ley 6.721 del año 1999 se crea en la Provincia de Mendoza el Sistema Provincial de Seguridad Pública (SPSP).1De este modo, el Ministerio de Seguridad es el primero que por ley crea un Sistema de Participación Comunitaria, con mecanismos e instrumentos que permiten formalmente la injerencia de la Sociedad Civil en el tratamiento de los asuntos relativos a la seguridad pública. El impacto inmediato en la estructura gubernamental fue la creación de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad y sus dos Direcciones: Participación Comunitaria y Apoyo a la Comunidad. El propósito de estas unidades estatales era institucionalizar la participación comunitaria e integrarla al SPSP fortaleciendo la participación de la población en el diseño y control de las acciones y medidas preventivas de seguridad basadas en la educación, la comunicación y el fomento de la participación ciudadana. Para cumplir con estas funciones se implementan distintos programas, entre ellos, los Foros Vecinales (FV) y los Consejos Departamentales de Seguridad(CD). Se trata de espacios de encuentro entre autoridades ministeriales, municipales y miembros de Organizaciones de la Sociedad Civil y tienen por misión: Facilitar y promover la comunicación y cooperación entre la comunidad y las Policías; Propiciar la participación de la comunidad en la formulación y diseño de planes y proyectos atinentes a las condiciones de seguridad pública; Proponer a las autoridades competentes la elaboración e implementación de medidas, acciones y actividades que mejoren las condiciones de seguridad pública en su ámbito de actuación. A partir de lo analizado en la ley, los decretos reglamentarios y demás documentos que regulan el funcionamiento de este sistema, parecería que efectivamente se propicia el involucramiento directo entre el ámbito político-estatal y el social para la elaboración y legitimación de decisiones políticas. Sin embargo, desde el momento de aplicación de la Ley
Socióloga – Mendoza Aquí no analizamos la problemática de la seguridad en sí sino las formas participativas que se han generado en torno a esta cuestión y a las formas de relacionamiento Estado-Sociedad.
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6721, el sistema de participación ha pasado por distintas etapas. Al comienzo se vivió un auge participativo, constituyéndose alrededor de ochenta FV y quince CD. No obstante ello, muy pocos lograron permanecer en el tiempo y hacia fines de 2007 sólo existían 4 Consejos Departamentales de Seguridad y el sistema se encontraba en franco retroceso.1 En esta ocasión el propósito no es evaluar el funcionamiento del Sistema sino más bien extraer algunos elementos que nos permitan reflexionar sobre la democracia participativa. Las observaciones tomaron como objeto de estudio los únicos Consejos que han funcionado desde la sanción de la ley hasta la actualidad: Godoy Cruz y Las Heras. A continuación se exponen las cuestiones más relevantes a los fines del presente trabajo. En cuanto a la composición y naturaleza, vemos que mayormente los FV surgen a partir de algún hecho violento, ello define un perfil organizacional y humano. El vínculo que los une nace y se limita a la detención del delincuente y a reforzar las medidas de seguridad para evitar la comisión de nuevos delitos en esa zona. Esta característica, dificulta que estos espacios se mantengan en el tiempo, que la comunidad trabaje en torno a actividades de desarrollo local y que en el largo plazo sirvan para el fortalecimiento del tejido social. Relacionado a esto, vemos la dificultad de los participantes para transcender su situación personal. Por otro lado, más allá de las competencias asignadas, en los hechos, lo común no es que los Consejos logren intervenir de modo colectivo en la formulación de proyectos. No se encuentra que un tema tras ser debatido en su seno tenga solidez y consenso suficientes como para materializarse en una ordenanza o política municipal. Un elemento identificado como totalmente perjudicial para cualquier intento por constituir un sistema de participación es la alta rotación de los funcionarios que deben coordinar tales espacios. Ello dificulta enormemente la sostenibilidad en el tiempo del sistema ya que el funcionamiento de espacios participativos y con lógicas deliberativas requiere determinados vínculos personales, que implican niveles de confianza y conocimiento entre sus integrantes, vínculos que en su construcción demandan largos períodos. Otro aspecto central al momento de evaluar la viabilidad de los mecanismos de democracia directa es justamente el rol que tiene la ciudadanía en ellos. Lamentable, en la mayoría de los casos la participación no pasa de lo exclamativo y de la queja, es una participación espasmódica y poco propositiva, fruto de hechos específico. Se trata de reuniones reactivas que se disipan en el tiempo. Participación con la que difícilmente se puedan crear y consolidar mecanismos efectivos de democracia participativa. Finalmente, no parece que estos espacios hayan servido demasiado para vincular a las distintas organizaciones que operan en cada uno de los departamentos fortaleciendo, de este modo, la constitución de redes interinstitucionales de trabajo y en definitiva del tejido social de la comunidad. Lo cual, si bien vimos que es una premisa presente en la intención de fondo de este sistema participativo, no ha logrado grandes resultados. No obstante estos fracasos y debilidades, en el apartado siguiente se presentan algunas reflexiones sobre las posibilidades que generan sistemas de este tipo para el fortalecimiento democrático, motivos por los cuales es necesario consolidarlos y recrearlos permanentemente. Lógicas democratizantes: Tras el Modelo Político Neoliberal Se trata de mecanismos que resultan adecuados para que los funcionarios gubernamentales logren una llegada más directa a las problemáticas zonales, tomen conocimiento sobre un tema y a partir de ello diseñen estrategias más informadas y representativas de su comunidad. Es decir, son instrumentos que facilitan la elaboración participativa de diagnósticos y acciones gubernamentales. Además de receptar información, por
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El período que abarca este trabajo finaliza en el 2007. Durante el 2008 se ha iniciado un proceso de relanzamiento del sistema, habiéndose constituido en la actualidad 14 Consejos Departamentales de los 18 departamentos que componen el total de la provincia.

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este medio el gobierno también brinda información con una lógica propia y consecuentemente diferente al registro mediático. También hemos observado que en algunas ocasiones, en el Foro o en el Consejo, se plantean situaciones conflictivas frente a las que el mismo Intendente responde ofreciéndose a acudir al lugar e intentar mediar en el conflicto, con lo cual funciona como un espacio de relacionamiento directo entre el ciudadano y su representante más próximo, permitiendo una relación más dinámica entre gobierno y sociedad. Esto también acelera la generación de soluciones a los problemas planteados. Potencialmente son excelentes herramientas para fortalecer redes sociales ya existentes en las comunidades, para acercar la organización política con la social, para recrear lazos de pertenencia y con ello acciones preventivas a largo plazo. Por otro lado, los espacios participativos sirven como instancias creadoras de sentido. Por ejemplo, el SPSP atravesó una etapa de relanzamiento o refundación, en ella estos espacios fueron aprovechados por el Ministerio y por los Municipios para transmitir la idea sustantiva del sistema, la concepción de seguridad con que se deseaba trabajar y la participación con la que se esperaba contar. Es decir, funcionan como espacios donde se desarrollan procesos simbólicos, a través de los cuales se crean nuevos significados y sentidos. En estos procesos se rescatan ciertas nociones e interpretaciones en detrimento de otras. Se crea consenso en torno a definiciones conceptuales cuyas aceptaciones son previas y prerrequisito para el funcionamiento político y técnico de estos mecanismos o procedimientos participativos. Con los “discursos” expuestos lo que se pretende es crear una representación, una idea acerca de cómo ha de comprenderse la inseguridad y la participación y cuál es el propósito general que orientó la reforma implementada por la Ley 6721. En términos más generales, frente a las criticas presentadas ante el sistema político en el 2001, las estrategias que promueven la participación ciudadana son precisamente las que confieren al sistema mayor representatividad, legitimidad y credibilidad. Pensamos que estas instancias de participación aparecen como respuesta dada por el sistema político a los desafíos surgidos en las democracias de comienzos del siglo XXI. El sistema de partidos y el formato representativo siguen vigentes, pero esa democracia de partidos del siglo XX incorpora nuevos elementos entre ellos instrumentos de democracia directa y semidirecta. En este sentido, podemos decir que una de las causas presentes en la crisis de 2001 fue la situación de desigualdad política existente en la ciudadanía. Esto nos remite al tema central de este trabajo el poder político y la soberanía del pueblo. En las democracias algunos hombres o grupos cuentan con medios como para ejercer sobre la actividad política y consecuentemente sobre el rumbo de la sociedad una influencia significativamente mayor que otros. Esta situación vacía de contenido el significado mismo de la democracia al impedir uno de sus principios axiomáticos como lo es la igualdad política. En este sentido, es decisiva la redistribución que se haga de lo que llamamos recursos de poder político, el modo en que entre la población ellos se distribuyan afecta directamente al principio de igualdad. La organización social y política afecta este fenómeno de desigualdad. Ella promueve un determinado reparto de recursos que reducen, incrementan o mantienen esas desigualdades. Una redistribución democrática, que beneficie a la comunidad toda, deberá aumentar el conocimiento e información que poseen los individuos necesarios para operar en el sistema, aumentando sus capacidades reales de intervención y de influir su destino (SEN, Amartya, 2000). Este planteo nos brinda todo un conjunto de elementos que explican el modo en que mecanismos como los Foros y los consejos reducen las situaciones de desigualdad. La igualdad política requiere una ciudadanía inclusiva y la organización política, al contemplar la existencia de mecanismos por los que la comunidad puede participar activamente en las cuestiones público estatales, está promoviendo una redistribución de recursos más equitativa. Desde esta perspectiva, con sus errores y aciertos, el sistema de Participación Comunitaria en Seguridad y otros intentos de este tipo en esencia significan una oportunidad para toda la sociedad civil de intervenir políticamente. Emergen como un recurso con efecto

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igualador, fortaleciendo un flujo de poder ascendente. Poder que obliga a la apertura de la esfera política a un mayor número de ciudadanos que van logrando ser sujetos activos en procesos decisionales de los que antes estaban excluidos. Las condiciones discursivas actuales crean el marco adecuado para que hoy se acentúe la dimensión participativa de la democracia por sobre la representativa, esta dimensión exige transformaciones en la estructura organizacional que amplíen la participación. Entonces, los mecanismos de democracia directa o semidirecta benefician a la comunidad, aumentando las oportunidades que poseen los individuos para operar en el sistema, fortaleciendo sus capacidades reales de intervención. De este modo, la actividad estatal es orientada por fuerzas que provienen de espacios de la sociedad civil. Puede decirse que en los ´90, la movilización popular fue claramente resignada a favor del poder de lobby que ejercían ciertos grupos, frecuentemente económicos, dejando al hombre común desprovisto de formas de demandar o presionar a los decisores políticos. Esta situación de desigualdad alejó cada vez más al ciudadano de lo público, por recluirlo a un espacio políticamente marginal en la estructura social. Es este ciudadano y principalmente aquéllos que se asocian con un propósito común, los que retoman visibilidad y protagonismo con los mecanismos participativos. A diferencia del lobby de los ´90, la primera década del siglo XXI estará atravesada por los intentos de constituir sistemas inclusivos, donde la comunidad toda pueda incidir en los asuntos del Estado. La consolidación en la estructura gubernamental de nuevas oportunidades de participación del electorado, es una estrategia tendiente a materializar principios inherentes a la idea de democracia tales como la “igualdad política” y la “soberanía del pueblo”. Las transformaciones políticas y culturales de los últimos tiempos han excedido frecuentemente la capacidad de respuesta del Estado. Esta desarticulación entre las demandas sociales y las respuestas gubernamentales hace necesario un rediseño institucional que sirva para reconciliar las distintas dimensiones constitutivas del proceso de cambio. Entonces en un gobierno donde el pueblo es el soberano una redistribución democrática del poder político creemos que se logra con la constitución de formas de participación político-ciudadanas como, por ejemplo, los Foros y Consejos. Instancias como éstas son posibilidades que poseen los ciudadanos para incidir sobre los decisores gubernamentales. Transformaciones institucionales de este tipo reconocen mayores atribuciones al soberano y sientan las bases para que a largo plazo se configure un sistema de Democracia Representativa y Participativa. El éxito que alcance una fórmula de gobierno que combine la dimensión representativa con la participativa dependerá en alto grado de la existencia y calidad que logren los diversos mecanismos de participación que se creen.
BIBLIOGRAFÍA BOBBIO, Norberto, MATTEUCCI, N. y GIANFRANCO, Pasquino (1997). “Diccionario de Ciencia Política”. Siglo Veintiuno Editores, México DF. GARCIA DELGADO, Daniel(1998). “Estado Nación y globalización”. Ariel-Planeta, Buenos Aires. GOBIERNO DE MENDOZA. Ministerio de Justicia y Seguridad (1999) “Decreto Reglamentario 2919/99” GOBIERNO DE MENDOZA. Ministerio de Justicia y Seguridad, Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad “Plan estratégico 2004”. LEGISLATURA DE MENDOZA. Ley 6721 Sistema Provincial Seguridad Publica, bases jurídicas. 13 de octubre de1999. MANIN, Bernard (1998):“Los principios del gobierno representativo”. ALIANZA, España. NOVARO, Marcos (2000): “Representación y liderazgo en las democracias contemporáneas”. Homo Sapiens Ediciones, Rosario. SEN, Amartya (2000):“Desarrollo y libertad”. Editorial Planeta Argentina, Buenos Aires.

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Demos Participativa La redefinición del paradigma democrático- ¿La participación política de la sociedad civil en la deliberación de cuestiones públicas es una alternativa viable a la crisis de representatividad?
María Carolina Tiraboschi Ferro*

I – De la visión neoliberal minimalista de la política y sus actores a una visión amplia ¿Está la vía representativa en crisis? En otras palabras, ¿está habiendo la exigencia de una democracia directa y el fin de la relación de representación? Efectivamente, el sistema de representación política actual demuestra graves problemas de legitimidad y participación. Sin embargo, ¿será que el malestar expresado por la sociedad hacia sus representantes y el surgimiento de organizaciones y movimientos sociales con participación contraria a la vía tradicional (congreso y partidos políticos) indican un cuestionamiento de la vía representativa? O ¿será simplemente un imperativo para la mejoría de esta vía? O, todavía más inquietante: ¿Será que, además de recuperar la confianza en la representación tradicional, haya una búsqueda de formas alternativas de participación ciudadana en la política? Coincidimos con autores como Dominique Schnapper, Hugo Quiroga y Bernard Manin en que la forma representativa no enfrenta una crisis terminal, sino que está pasando por cuestionamientos que le exigen un cambio profundo. El modelo delegativo de los días de hoy y la incapacidad de las democracias latinoamericanas de satisfacer las esperanzas de equidad social que se apoyaban en ellas, parecen ser el principal foco de insatisfacción. Hay un rechazo a los actores de la representación tradicional, mientras algunos nuevos actores surgidos en el espacio público se auto-delegaron la representación de la sociedad civil, presentándose como los defensores de intereses universales (Sorj, 2007). En este escenario, el desafío democrático es repensar la participación de manera innovadora. No se trata únicamente de recuperar el vínculo representativo Estado - ciudadano, sino además de canalizar la energía de los nuevos actores políticos de la sociedad civil de manera a permitir un cuestionamiento de las decisiones estatales que afectan la vida social. Nos referimos acá a una participación inusitada que combine elementos de la representación tradicional con una participación ciudadana distinta, a través de organizaciones no estatales o mismo de forma directa en algunas instancias de decisión. En las palabras de Boaventura (1998), es necesario definir “esquemas institucionales alternativos” y redefinir la relación entre Estado y sociedad que queremos. En el periodo neoliberal, ocurrió un cambio profundo en el entendimiento de los roles desempeñados por el Estado, mercado y sociedad civil. El proyecto de Estado mínimo neoliberal exime progresivamente el poder estatal de sus responsabilidades sociales y las trasfiere a la sociedad civil. En este contexto, la participación de las organizaciones de la sociedad civil en el espacio público comienza a ser intensa, pero no se tendió un puente entre éstas y el Estado. Al no articularse con la esfera estatal, esta participación “no pondrá en jaque los arreglos hegemónicos (…) dejando de funcionar de modo regular y eficaz, como contrapeso del Estado” (Nogueira, 1999: 111). Los resultados de esta acción “autista” de las organizaciones no gubernamentales (ONG), aunque positivos en muchos casos, son fragmentados, puntuales, provisorios y limitados, incapaces de universalizarse. Con ello, el ideal de democratización del Estado a través de la participación de la sociedad civil en cuestiones públicas es desvirtuado para una sustitución de la acción estatal. El contexto histórico cambió a partir de fines de los noventas con el fracaso del modelo neoliberal, volviendo el Estado a tener un rol destacado en la sociedad. En este nuevo contexto, la visión neoliberal minimalista de la política parece estar siendo superada gradualmente en la medida en que los nuevos actores sociales empezaron a exigir del Estado espacios para discusión y consensos y el Estado abre instancias de dialogo y decisión. Sin embargo, estos espacios para participación son todavía en número extremamente reducidos y sin efectiva partilla del poder entre Estado y sociedad civil.

Licenciada en Administración de Empresas en Brasil y maestría en Sociología y Ciencias Políticas en FLACSO – Argentina).

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Coincidimos con Boaventura (2005) que las organizaciones de la sociedad civil, y agregamos al ciudadano, tienen un papel importante en la “refundación democrática del Estado”. La esfera estatal no se auto-reformará. Tampoco podemos ilusionarnos con la reforma estatal por las manos del mercado que, como ya se pudo comprobar, no garantiza los intereses generales. La lucha por los esquemas institucionales alternativos necesita ser trabada, por lo tanto, tanto desde adentro del Estado como desde afuera, de forma simultánea, asociando la democracia representativa con la participación de otros actores políticos en las decisiones públicas. La mayor participación ciudadana (organizada o no) en la definición de las prioridades y políticas públicas tiene por objetivo servir de contrapeso al poder estatal en un intento de equilibrar las fuerzas y intereses políticos. Para eso, se hace imperativo un cambio en la manera tradicional de entender el Estado (ente que retiene el poder de decisión) y diseñar nuevas maneras e instancias para relacionarse con los distintos actores políticos del espacio público. II- ¿La participación política de la sociedad civil es una alternativa viable para la crisis de representatividad? Potencialidades y limitaciones de esta alternativa. Confiamos en la hipótesis de que una redistribución del poder de decisión profundizaría el carácter democrático del Estado y de la política, superando el malestar de la sociedad con el modelo de representación actual. Imaginemos un poco este escenario ficticio con el objetivo de pensar las potencialidades y también limitaciones que éste conlleva. La participación directa de los ciudadanos en ciertas cuestiones municipales, provinciales o nacionales, dándoles voz, poder de decisión y responsabilidades, puede funcionar como una “fábrica de ciudadanía” (Leandro Querido, 2001). Al haber espacios públicos que permitan el diálogo entre Estado y ciudadanos, y establezcan compromisos para ambos lados, se evita seguir con la delegación casi absoluta que caracteriza nuestra vía representativa actual, estimulando no sólo la fiscalización ciudadana, como además su actuación consciente y comprometida. Así, los nuevos espacios públicos no representarían solamente una “oportunidad” sino también una “obligación”, en el sentido en que no se podría apuntar más al Estado como el único responsable del mal funcionamiento de la sociedad. Además de buscar el comprometimiento ciudadano, los espacios participatorios también sirven para la aproximación de la ciudadanía con la administración pública, generando solidariedad en la medida que haya una mejor comprensión las dificultades de ambos lados. Ello estimula la búsqueda conjunta de alternativas, disminuyendo la sospecha y el malestar generalizado con el gobierno, mejorando la calidad gubernamental y ciudadana (gobiernos más atentos y ciudadanos de alta intensidad). Así, la decepción y apatía ciudadana con la política, podría reverterse en la medida en que el individuo tenga la oportunidad, por citar un ejemplo, de participar en las decisiones del barrio (espacio local y más cercano al individuo) y tomar responsabilidad sobre la vida barrial. Igualmente, la actividad de deliberación comunitaria puede no sólo generar solidariedad respecto al Estado, como también cultivar este sentimiento entre los vecinos, alterando gradualmente las prioridades individuales. La escasez de tiempo en la sociedad contemporánea y el individualismo extremado que manejamos, se presentan como un obstáculo importante a la participación política activa del ciudadano. Por ello, es importante que los espacios para participación estén cercanos a los individuos y puedan atraerlos de alguna manera. Una vez dentro, ellos tienen que ser conscientizados y estimulados a se comprometer en una búsqueda solidaria de mejorías para todos. Consideramos el ideal de eliminar la apatía política y promover el interés público como prioritario, un ideal utópico. Somos una sociedad individualista. El esfuerzo debe consistir, entonces, en aumentar la porción de la población que no esté focada exclusivamente en su vida privada y esté dispuesta a balancearla con el interés público. La búsqueda no es por “ciudadanos virtuosos” (como en la concepción clásica), sino por hombres que equilibren sus valores privados y públicos, viéndose como sujetos colectivos y asumiendo responsabilidades solidarias. En nuestras sociedades de masa la participación directa de la población corre alto riesgo de ser manipulada. Según el ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, cualquier uno con presencia en los medios de comunicación puede manipular la opinión pública y conducir la

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participación a su favor1. Además, está el riesgo de nuevos autoritarismos y de discriminación de la mayoría contra una minoría. Por eso, el papel del Estado es fundamental e insustituible: definir las reglas de la nueva configuración democrática y garantizar que éstas sean respetadas. El poder estatal debe determinar no sólo cómo se dará la participación de cada actor político, sino además cuáles serán las instancias y cuestiones que ellos tendrán la oportunidad de participar. La democracia y la Constitución traen garantías que no deben ser cambiadas, ni si la mayoría así lo desea. Por eso, el Estado debe reservarse el derecho exclusivo de arbitrar sobre ciertos puntos preestablecidos y aclarados a todos los participantes. Obviamente, mientras se va construyendo esta nueva institucionalidad, las reglas serán revisadas tanto por voluntad del Estado como por presión por parte de la sociedad civil para más espacios de participación. Lo importante es garantizar que los cambios en la relación entre Estado y sociedad civil se institucionalicen. Caso contrario, las iniciativas de creación de espacios para el diálogo y la participación de la sociedad civil en las decisiones públicas, serán dependientes de la iniciativa política del alcalde, gobernador o presidente de turno. Al institucionalizar estos espacios y las vías de participación, se evita que el cambio en la estructura democrática sea anulado a cada cambio de gobierno. Igualmente, la resistencia gubernamental a abrir mano de su autonomía de decisión, representa un fuerte obstáculo a un nuevo modelo de participación. De ahí que para lograr la democratización de la esfera estatal es necesario que la demanda sea de vía dupla. Es imprescindible que surjan iniciativas desde de dentro del Estado dispuestas a compartir su poder de decisión con la población, así como es fundamental que en la sociedad civil existan fuerzas que reivindiquen una participación en las decisiones públicas. Se construye así una interdependencia ineludible: la sociedad civil es esencial para la democratización de la esfera público-estatal, pero no es suficiente. Otra barrera a la democratización de la esfera estatal es la oposición por parte de los funcionarios públicos, en la medida en que eso les quita de cierto modo autoridad. Además, una búsqueda democrática por acuerdos o consensos puede resultar desordenada y seguramente es más difícil de llevar, siendo otro punto que puede generar desagrado en estos funcionarios. A las elites tampoco les interesa una institucionalización robusta e incluyente de la democracia deliberativa, pues eso inevitablemente significa mayor atención a los intereses del ciudadano común que, muchas veces, se encuentra en contradicción con los intereses de los grupos privilegiados de la sociedad. El Tercer Sector, como uno de los actores de la sociedad civil, tiene un rol destacado en la democratización del Estado. En este sentido, Boaventura (1998) hace una contribución fundamental. Según el autor, hubo, por un lado, una “desestatilización de la regulación social” durante la experiencia neoliberal, mientras que, por otro lado, surgieron intereses, organizaciones y redes en el espacio público no estatal dispuestos a disputar la regulación social. Este contexto afecta de modo “irreversible” al ámbito y a la forma del poder de regulación social del Estado. Para Boaventura, no se trata de recuperar el monopolio perdido, sino de reconocer la “nueva forma de organización política” que emergió, más vasta que el Estado tradicional, y que combina elementos estatales y no estatales. Sugiere así el concepto de “Estado amplio”, donde el Estado tradicional pierde el monopolio de la regulación social, pero gana el control de la “meta regulación”, pasando a coordinar su propia regulación social con la regulación de los nuevos actores de la sociedad civil, para una actuación articulada y híbrida en la “nueva regulación social”. Boaventura no ve con ojos inocentes al Tercer Sector, sino por el contrario, reconoce sus limitaciones y contradicciones, pero también resalta su potencial si se combina la democracia representativa con la participativa. El Estado debería, según el autor, “convertirse un terreno de experimentación institucional en el que coexisten y compitan por un tiempo distintas soluciones institucionales a modo de experiencias piloto sometidas al seguimiento permanente de los colectivos ciudadanos como paso previo a la evaluación comparada de las prestaciones de cada una de ellas” (Boaventura, 1998: 53).
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Fuente: O Estado de Sao Paulo, 13 de enero de 2008, entrevista a Fernando Henrique Cardoso. Ver: http://www.estadao.com.br/nacional/not_nac108576,0.htm

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En definitiva, una nueva configuración democrática con mayor participación de la sociedad civil presenta innumeras potencialidades, como también desafíos y limitaciones. Tenemos la convicción de que la activación de la participación ciudadana y de las organizaciones de la sociedad civil en la deliberación de las cuestiones públicas posibilita una mayor conscientización sobre éstas, formando ciudadanos más comprometidos. Así siendo, la participación directa en determinadas cuestiones se presenta como una alternativa viable para superar la crisis general con la mediación ejercida por los políticos, partidos y sindicatos. Seguramente, esta alternativa transformará el diseño institucional de nuestras democracias y la lógica con la cual el Estado se relaciona con la sociedad civil. No hay como definir los trazos exactos de este modelo todavía imaginario, ni tampoco podemos predecir si él llevaría a sociedades más equitativas. Lo que podemos afirmar es que es una alternativa de profundización de nuestras democracias y representa un intento de equilibrar la relación de poderes existentes (Estado, sociedad y mercado). III- Consideraciones Finales Como mencionado a lo largo del texto, creemos que la vía participativa es una salida viable a la crisis de representación, pero no es la única salida, y ni debe serlo. Es importante estar abierto a nuevas ideas, modelos, buscar rescatar experiencias interesantes de otros países, hacer experimentos locales, explorando alternativas creativas para los problemas democráticos específicos de cada sociedad. Lo más importante es nunca desistir de un proyecto transformador. La democracia todavía no ha logrado atingir elevados padrones de equidad social (mayor problema de los países latinoamericanos). No por lo menos el modelo de democracia actual. Por ello, es fundamental seguir buscando arreglos institucionales alternativos para que la democracia sea cada vez más democrática, tanto en su funcionamiento institucional como en sus consecuencias sobre la realidad social.
IV- Bibliografía BOAVENTURA, de Souza Santos (1998), Reinventar la Democracia, Reinventar el Estado. Buenos Aires: CLACSO, 1998. _________ (2005), El Debate Político No 3, Revista Iberoamericana de Análisis Político, año 2, entrevista a Boaventura, Fundo de Cultura Económica, 2005. BOBBIO, Norberto (1985), El futuro de la Democracia. Barcelona: Plaza & Janes, 1985. NOGUEIRA, Marco Aurélio (1999), Un Estado para la sociedad civil. Reforma y Democracia, Revista del CLAD, 14, Junio 1999. QUERIDO, Leandro; ROMERO, Ricardo; PONT, Raúl (2001), Presupuesto participativo: de la democracia representativa a la democracia participativa; Qué es el presupuesto participativo. Buenos Aires: Centro de Gestión y Participación Nº 13 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2001. SORJ, Bernardo (2007), ¿Pueden las ONG reemplazar al Estado? Sociedad civil y Estado en América Latina. Revista Nueva Sociedad, No 210, julio-agosto de 2007.

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Demos Participativa Presupuesto Participativo Rosario: ¿Auge y postrimerías en la participación?
Gisela Signorelli*

El Presupuesto Participativo (PP) en la ciudad de Rosario se inicia como prueba piloto en el año 2002 producto de la crisis. Como estas formas institucionales siempre generan una cadena de efectos sociales y políticos deseables, el Municipio tomó la decisión política de continuar con su ejecución. Ahora bien, desde el PP 2007 (año 2006) el punto más álgido en la participación, la misma ha venido cayendo a razón de un 30% por año. ¿A qué factores puede deberse dicha disminución?¿La disminución en la cantidad de participantes influye en la calidad de la participación? Intentaré analizar, a partir de un trabajo de base empírica, algunas falencias del PP conjuntamente con las posibles causas de la disminución en la participación sumado a indicadores de calidad de la misma, con el objeto de que sea de utilidad para mejorar su funcionamiento en el futuro y pueda convertirse en un genuino espacio de participación. Cuestiones de funcionamiento1 El PP se encuentra estructurado en cuatro instancias: 1. La Primera Ronda de Asambleas Barriales (Marzo- Abril): son reuniones por área barrial para determinar las necesidades de cada una de las áreas y elegir a los delegados de los vecinos/as. 2. Los Consejos Participativos de Distrito (CPD): se reúnen de mayo a setiembre, tienen la tarea de convertir las propuestas formuladas por los vecinos/as en proyectos. Este año, los consejeros/as no fueron elegidos en la Primera Ronda sino que pudo ser consejero/a toda aquel que lo deseara, esto generó cierto resquemor entre los participantes, que utilizan esta etapa como instancia de “empoderamiento”. 3. La Segunda Ronda de Asambleas Distritales (Octubre): es una reunión por Distrito en la que los vecinos/as deciden qué proyectos priorizar de los elaborados por el CPD. Desde el PP 2007, esta elección se realiza por voto electrónico, herramienta que aportó agilidad y transparencia al proceso. 4. La Tercera Ronda o cierre (Diciembre): es una reunión única donde se realiza un balance de lo ejecutado mediante el Presupuesto Participativo del año anterior y se dan a conocer los proyectos y obras que se harán al año siguiente. Cuestiones de Cantidad: el PP en números El primer año de realización del PP (PP2003), participaron 1526 personas, de las cuales 917 participaron de la Primera Ronda y 609 de la Segunda. En el PP 2004, intervinieron, dándole fuerza al proceso, 5076 ciudadanos. De dicha suma, 3739 concurrieron a la Primera Ronda y 1337 a la Segunda Ronda. Para el PP 2005 se registra una pequeña caída, sumando 4281 el total de participación, dividido en 2078 personas que asistieron a la Primera Ronda y 2203 a la votación. Este año el número de participantes a la Segunda Ronda es levemente superior (6%) a los vecinos que se acercaron a la Primera. Curiosamente, para el PP 2006, la tendencia se revierte y de un total de 6114 personas, 3335 participan de la Primera Ronda y 2779 de la Segunda Ronda. Introducido el voto electrónico para hacer la selección de los
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Estudiante del quinto año de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario Información oficial contenida en “Presupuesto Participativo 2006”, Municipalidad de Rosario 2005.

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Democracia 25 años después
proyectos en la Segunda Ronda del PP 2007, votaron 8529 vecinos mientras que, habían participado originariamente la mitad; un total de 12565 personas que se acercaron al PP en dicho ciclo. Si tomamos los números año a año observamos que en el PP 2006 las 2779 personas que participaron de la Segunda Ronda son el 45,45% del total; mientras que en el PP 2007 éstas representan el 67,87%, es decir que se registra un aumento en la participación del 22,42% de año a año. Por último, al PP 2008 asistieron 9804 personas de las cuales 2973 participaron de la Primera Ronda y 6831 de la Segunda. Como vemos, en este caso la tendencia a una mayor participación en la tercera instancia que en las primeras asambleas se reafirma a pesar de que caen las cifras totales de participación (32% global), aunque no así las proporciones anuales en cada una de las Rondas, las cuales sólo oscilan en un 2%. Ahora bien, quisiera aclarar que no podemos considerar estos números como si cada una de estas cifras representara a personas diferentes ya hay personas que participan de más de una instancia del PP. Pero lo que nos interesa no es saber cuántas personas distintas han pasado por el PP, dado que ya sabemos que la proporción poblacional es mínima en relación al total de la ciudad, sino cuántas personas concurrieron en cada año por cada instancias, por mínima que sea y evaluar a qué debe la disminución de las mismas. Por otra parte, y en relación a las personas “repetidas” cabe aclarar que no son tales dado que las proporciones son mínimas. Así, por ejemplo entre el PP 2007 y el PP 2009, el porcentaje de personas que participó de las tres instancias de Primera Ronda en los tres años consecutivos no supera el 6% en el CMD Centro y el 3% en los demás CDM. De la misma manera, entre las 8529 personas que participaron de la Segunda Ronda del PP 2007, sólo el 12% había participado en la Primera Ronda y en el PP 2008 el porcentaje es menor no superando el 8%. De esta manera podemos preguntarnos: ¿por qué tanta deserción en un proceso participativo que lo que debería hacer es incorporar año tras año a más vecinos? ¿qué es lo que desincetiva la participación? Cuestiones de Calidad Fung y Wright1 delinean tres cualidades de importancia para medir cuestiones de calidad: Solución efectiva de los problemas (eficacia): si su desempeño conduce a los resultados deseados, cuyos fines deben ser objetivos públicos. Equidad: capacidad de generar resultados con justicia; a lo que yo agregaría variables como la equidad en cuestiones de género, representación, edades, sectores sociales. Participación amplia y significativa: implica la consolidación de una participación continua y significativa de ciudadanos. Grado de información: de las opiniones y propuestas de los participantes y calidad de sus interacciones con los demás. ANÁLISIS DE CASO: Calidad en el PP de Rosario Solución efectiva de los problemas (eficacia):

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“En torno al Gobierno Participativo con Poder de Decisión”; pag. 41- 44 en “Democracia en Profundidad – Fung y Wrigth; UN de Colombia - 2003

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Demos Participativa
Habremos de suponer que la efectividad y la eficacia estarán dadas por el hecho de que los proyectos que sean elaborados y votados sean consiguientemente ejecutados por parte de las Secretarías de la Municipalidad. Tomaremos como referencia para analizar la efectividad en la solución de los problemas del PP en la ciudad de Rosario, los resultados arrojados del estudio de la ejecución del PP 2005, PP 2006 y PP 2007: Número de proyectos aprobados: PP 2005, 172 proyectos; PP 2006, 162 proyectos; PP 2007, 156 proyectos; PP 2005-2007, 490 PROYECTOS Estado de Ejecución de los proyectos: PP 2005, Ejecutados: 156 – En Ejecución: 8 – Pendiente: 8 PP 2006, Ejecutados: 129 – En ejecución: 10 – Pendiente: 23 PP 2007, Ejecutados: 81 – En ejecución 9 – Pendiente: 66 Visto en proporciones generales, el porcentaje de ejecución, si bien viene disminuyendo progresivamente año a año (91% PP 2005; 80% PP 2006; 52% PP 2007), es importante dado que observamos un 75% de obras ejecutadas junto con un 5% que se encuentra actualmente en ejecución, lo cual arroja un saldo de 20% de endeudamiento por parte de la Municipalidad a los vecinos de la ciudad. Lo que también es cierto es que dentro de ese 20% se encuentran las obras más “vistosas” y, en consecuencia, las más costosas de las elegidas por los vecinos. Tipo de Proyectos: en pos de la dos comisiones que existen en los CPD, podemos agrupar a los proyectos en Proyectos Sociales (proyectos referidos a la Secretarías de Cultura, Promoción Social, Salud Pública, Gobierno) y Proyectos Urbanos (Sec. de Servicios Públicos, Obras Públicas, Planeamiento). La mayor proporción de proyectos urbanos se registra en el PP 2005. En el PP 2006 y PP 2007, las dos áreas se emparejan. Equidad Resultados Ecuánimes La Municipalidad de Rosario, sólo adeuda, sin tener en cuenta el PP 2008, el 25% de las los proyectos elegidos por los vecinos/as. Pero si estos mismos datos los analizamos por Distrito, podemos observar, un claro relegamiento de algunos sectores de la cuidad en pos de otros. Es decir, durante el PP 2005 y el PP 2006 donde los porcentaje de ejecución son altos las diferencias no son marcadas; ahora bien en lo que respecta al PP 2007 donde el aumento de “lo pendiente” es claramente notorio, hay distritos que han sido más favorecidos que otros. Así de un total de 81 proyectos ejecutados, la distribución por CMD es la siguiente: Centro 21%; Norte 22%; Oeste 20%; Sur 15%; Sudoeste 12%; Noroeste 10%. Género Desde el inicio de la implementación del PP estuvo presente la voluntad política del Municipio de trabajar desde la perspectiva de género. Esa voluntad se tradujo en la Resolución Nº 006/2003. En lo que hace a la Primera Ronda teniendo en cuenta los últimos tres períodos, las proporcionalidades de género han sido siempre respetadas e incluso, tanto si lo analizamos x CMD como en forma global, existen en todos los casos mayoría de mujeres.

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En lo que respecta a los CPD, existe un cupo femenino con lo cual las mujeres encuentran garantizada su representación en los mismos. Cuando los consejeros/as eligen la comisión en la que quieren trabajar, hay una clara preponderancia de mujeres en la comisión social en detrimento de la urbana. Eso denota como, más allá de las normativas, hay mandatos culturales que no son fáciles de romper. De todas maneras, creo que esto último no malogra los resultados ecuánimes respecto de cuestiones de género. Los datos de la Segunda Ronda no hacen más que sostener esta hipótesis: las mujeres, por lo general, son un 30% más que los hombres en cada una de las instancias. Edades En todas las instancias del PP las franjas etarias de mayor participación son las que van entre los 36-45 y los 46-55, es decir un rango de edad media. A ellas les sigue la franja de los 56-65 años. El resto de las edades tiene poca representación (sobre todo los más jóvenes) y mucho más en los CPD, donde si bien no cuento con datos oficiales, es observable que el promedio de edad es de 50 años. Sectores Sociales Desde el momento en que las Asambleas de 1º Ronda se realizan en cada una de las áreas barriales de los CMD, los Consejeros/as son elegidos en las mismas y las sedes de votación son en los únicos espacios geográficos indiscutidos de cada uno de los distritos como son sus CMD, eso garantizaría que todos los sectores tuvieran la oportunidad de participar del PP. De todas formas, las brechas son incuestionables. La misma publicidad y otras instancias de comunicación no son simétricas, pero esto es parte de una realidad social que excede al PP. Participación amplia y significativa Los porcentajes de renovación de los participantes, con excepción de los Consejeros/as, que en general son los mismos año a año ya sean como titular o como suplentes, son significativos. Es interesante saber que más gente se interesa en cada ciclo por conocer el proceso y participar de él pero no es un buen indicador que aquellos que ya participaron dejen de hacerlo, eso indudablemente responde a fallas en el PP. Grado de información Mencionaré algunas observaciones del análisis empírico de los CPD del Distrito Centro y Noroeste del PP 2009. No hay un alto grado de conocimiento por parte de los consejeros de los proyectos que ya han sido votados en los años anteriores. Eso dificulta la realización de los nuevos proyectos. Por otra parte, no asisten todos los consejeros con lo cual propuestas de los vecinos surgidas en la Primera Ronda, no pueden ser explicadas porque no existe o no está presente el consejero de dicho barrio. Por último, las intervenciones suelen ser desordenadas y dependen mucho de la capacidad de los coordinadores de cada área que cada reunión cumpla con los objetivos propuestos. Muchos tiempo de cada una de la reuniones se pierde en reclamos, que no son bien encausados desde el Municipio. Éste tampoco posee una estrategia comunicacional óptima, de buen alcance y objetiva, lo cual lo convierte en el primer responsable de la desinformación.

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Algunas conclusiones preliminares Aunque no soy partidaria de la hipótesis de que a mayor cantidad de personas haya mayor calidad en la participación, si me atrevo a afirmar que las falencias en la calidad afectan negativamente en la participación funcionando como un desincentivo para la misma. Sin lugar a dudas, el PP está necesitando una renovación, una nueva dinámica que garantizando la ecuanimidad de género, edad, representación, resultados, sectores sociales, etc. convoque a más vecinos y vecinas de la ciudad a participar. Para eso es primordial una mayor y mejor comunicación por parte de la Municipalidad con los vecinos/as. Muchas de las obras que están ejecutadas no se conocen y el mismo proceso del PP es desconocido por más del 50% de la ciudadanía rosarina. Las estadísticas mundiales en participación en caso de democracia directa, no son muy alentadores al respecto, en general no superan el 1% de la población. Teniendo en cuenta que el electorado en la ciudad de Rosario es de 683.757 personas y que del PP participaron 39366 personas, estaríamos hablando de un acumulado del 5,75%, es decir de un promedio anual del 0,955%. ¿Puede pensarse que estamos en el techo máximo de la participación que pueden alcanzarse en los casos de PP? Lo cierto es que los factores de la deserción son múltiples aunque los indicadores de calidad arrojan resultados de medianos a positivos y eso me sugiere que, aunque puede innovarse en algunos aspectos e instancias del PP, nos es mucho mayor el porcentaje de población que pueda esperarse participe. Sí sería importante que más allá de cuáles sean los números de participación ésta sea cada vez más democrática. Algunas aristas para tener en cuenta los problemas de involucramiento de la sociedad civil no se ciñen exclusivamente a la existencia de canales participativos, son problemas que los trascienden. el caso del PP de Rosario demuestra que existen un sinnúmero de ciudadanos y sobre todo de organizaciones de la sociedad civil, interesadas en utilizar y participar de este proceso. La diversidad de organizaciones sociales marca la riqueza de la convocatoria y de la respuesta vecinal. Sin embargo, este tipo de participación desincentiva a los ciudadanos independientes. la disminución cuantitativa en la participación es innegable, cuestiones coyunturales pueden estar repercutiendo negativamente pero hay que evitar que se vuelva tendencia. el PP tiene entre los años 2004-2006 una efectividad del 75%; respeta las cuestiones de género; es representativo de las áreas geográficas de la ciudad, aunque existen déficit en la representación de todos los sectores sociales; tiene algunas falencias respecto de la convocatoria para que los jóvenes se acerquen a participar pero en rasgos generales hay un rango de edad importante que participa activamente cada año; da respuestas a problemáticas sociales y urbanas planteadas por los vecinos en forma simétrica aunque no así entre las zonas de la ciudad. la información que circula es deficitaria y asimétrica desde el momento de la convocatoria hasta el momento de exponer los resultados obtenidos. el déficit presupuestario que aqueja a la Municipalidad desde hace unos años empieza a repercutir en el buen funcionamiento del PP: existen problemas en el interior del proceso como en las obras que demoran más de lo previsto en ejecutarse.

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Estos dos últimos factores, la mala estrategia comunicacional y la demora en la ejecución de los proyectos elaborados y votados por los vecinos/as están convirtiendo al PP en un espacio de mero reclamo, que empieza a olvidar su sustancia cómo instancia de participación en la “cogestión” de la cosa pública.

BIBLIOGRAFIA Fung y Wright; “Democracia en Profundidad”; Ed. UN de Colombia; Colombia, 2003 Durston, John; “¿Qué es el capital social comunitario?; CEPAL- ECLAC División de Desarrollo Social; Santiago de Chile, Julio 2000 Ford, Alberto; “Experimentos democráticos. Asambleas barriales y Presupuesto Participativo en Rosario, 2005-2005”; Tesis de Doctorado FLACSO, 2007 “Reflexiones sobre cuestiones espaciales y temporales en dos experiencias participativas en Rosario: asambleas barriales y presupuesto participativo”; Trabajo presentado en el VII Congreso Nacional sobre Democracia, 2006 Lerner, Josh y Schugurensky, Daniel; “La dimensión educativa de la democracia local: el caso del presupuesto participativo”; Revista Temas y Debates, Setiembre 2007 FUENTES www.rosario.gov.ar Gacetillas informativas de la Municipalidad de Rosario: Informe “Presupuesto Participativo 2006”; Diciembre 2005; Planillas y bases de datos de la Secretaría General de la Municipalidad de Rosario, área Presupuesto Participativo; información no publicada.

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Demos Participativa Las políticas participativas, una mirada desde las OSC’s rosarinas*
Martín Carné, Alberto Ford, Cintia Pinillos, Valeria Sassaroli, Valeria Venticinque*

I. Introducción El objeto de este trabajo es analizar la implementación de diferentes políticas participativas en la ciudad argentina de Rosario-Argentina, entre 2002 y 2007, desde el punto de vista de organizaciones de la sociedad civil (OSC) que han participado en ellas. Justificamos nuestra intención en la constatación de que existen muchos e importantes desarrollos teóricos referidos al valor de las políticas participativas pero no tantos estudios empíricos de su implementación real. La idea aquí es ver en qué medida las políticas participativas son "participativas" para unos actores calificados de ellas como son las OSC. Como la base de este documento es una investigación en marcha, todo lo que desarrollamos está sujeto a crítica y revisión. Por eso mismo, no se encontrarán aquí conclusiones sino más bien aperturas. En el marco de nuestra investigación, seleccionamos una muestra intencional de 15 OSC de Rosario en base a una combinación de criterios geográficos y temáticos, por lo cual logramos que estuvieran presentes un número similar de organizaciones de los seis distritos en los que se encuentra dividida administrativamente la ciudad, al mismo tiempo que una variedad significativa de tipos de OSC1. Luego, entre marzo y abril de 2008, realizamos entrevistas semiestructuradas a responsables auto-seleccionados de esas organizaciones, que tuvieron participación directa en algunas de las políticas participativas implementadas por la Municipalidad de Rosario a partir de 2002. Consideramos que el diseño muestral no nos permite hacer generalizaciones estadísticas pero sí esbozar tendencias significativas del punto de vista de las OSC referidas a distintos aspectos de la participación. En las entrevistas, se realizaron preguntas a las OSC referidas a sus objetivos institucionales, las políticas en las que participaron, los intereses concretos que las llevaron a involucrarse, la manera en que se desenvolvió su participación, los recursos que tuvieron disponibles y la ausencia de otros, los diálogos y las relaciones establecidas con los funcionarios estatales y con los miembros de otras organizaciones y de las suyas propias, así como los logros alcanzados y su relación con los objetivos previos a la participación en ese espacio. Analizamos la información generada bajo una doble luz. Por una parte, a partir de la perspectiva de los propios actores al significar cada una de las dimensiones interrogadas; por otra parte, con los lineamientos generales de la conceptualización acuñada por Fung y Wright para analizar lo que denominan gobierno participativo con poder de decisión (empowered participatory governance)2. II. La efectividad de las políticas participativas para resolver problemas En la propuesta de Fung y Wright, una de las dimensiones de mayor relevancia es la que refiere a la efectividad en la resolución de problemas. Para estos autores, las políticas participativas tienden a ella dado que principalmente empoderan a los individuos y a las OSC – quienes se encuentran cerca de los puntos de acción y poseen un mejor conocimiento de las situaciones relevantes-; promueven mejores soluciones que las políticas jerárquicas
El presente trabajo se ha desarrollado en el marco del Proyecto de investigación“La participación ciudadana en el control de gestión de las políticas públicas municipales. El caso de la ciudad de Rosario”, IR: Osvaldo Iazzetta. El proyecto integra el PAV-PAE 22576 de la Agencia Nacional de Promoción CyT. * Docentes e investigador@s de la Fac. de Ciencia Política y RR.II de la UNR. 1 La clasificación en la que nos basamos fue desarrollada por nuestro equipo en base a un trabajo previo del Instituto Gino Germani (Universidad Nacional de Buenos Aires), y puede consultarse en www.oscregionrosario.org. 2 Fung, Archon y Wrignt, Eric (2003) Depeening democracy. Ed. Verso, London. En este trabajo, Fung y Wrigth proponen el concepto empowered participatory governance para caracterizar a aquel gobierno guiado por los principios de practicidad, participación y deliberación, que institucionalmente incluye devolución del poder hacia unidades descentralizadas con la coordinación del Estado, y que tiene como objetivos la efectividad en la solución de problemas, la equidad y la participación amplia y profunda de la comunidad.
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tradicionales –ya que suponen la participación deliberativa de múltiples puntos de vista y el numeroso aporte de información útil y, por esto mismo, tienen una mejor aceptación que aquellas que son impuestas-; y acortan la distancia y el tiempo entre decisión colectiva y acción estatal1. El análisis cualitativo de las entrevistas realizadas permite en general acompañar lo anterior. No obstante, permite también introducir algunos matices no menores. Así por ejemplo, podemos encontrar testimonios de responsables de OSC a partir de los cuales concluir que no necesariamente una mayor cercanía o un mejor conocimiento sobre una situación relevante redundará en mejores soluciones, ya que entre las OSC suelen mediar relaciones de conflicto que pueden anteponerse al potencial beneficio obtenido de su participación. En este sentido, las políticas participativas no sólo son consideradas como posibles instancias para la corrección de asimetrías sociales sino también como arenas para la demostración de poder y para la lucha por el reconocimiento, arenas de negociación en las que confluyen lealtades partidarias, el cálculo de beneficios materiales y simbólicos así como el trabajo voluntario más desinteresado y altruista. Casi unánimemente los entrevistados coinciden en señalar la alta incidencia que la disponibilidad de recursos tiene sobre las capacidades organizacionales y, con ello, sobre el empoderamiento efectivo de las OSC. Desde recursos humanos en general -y profesionales en particular- hasta directamente los financieros, ellos no sólo condicionan los resultados que pueden alcanzar sino que incluso pueden afectar sus márgenes de autonomía. En este orden, la gestión de recursos puede implicar condicionamientos desde el Gobierno –cuando éste controla el acceso a fondos públicos, por ejemplo- que son aceptados a fines de emprender o continuar determinadas acciones. Cierta inteligencia organizacional les permite a las OSC compensar debilidades como las anteriores (tecnología, infraestructura, dinero, etc.), básicamente a partir de la mayor dedicación de sus miembros en un claro ejemplo de “voluntarismo amateur, el que en muchas oportunidades es menos una opción ideológica que el resultado de la imposibilidad de pagar, en forma sostenida, profesionalismo y formación”2. Este voluntarismo puede observarse en el trabajo territorial de miembros de OSC, quienes si bien pueden ser pocos, conocen mejor que el Estado determinadas áreas de la ciudad. Este relativo empoderamiento que las organizaciones obtienen interactuando con el Estado, puede no obstante no reflejarse a su interior: las propias particularidades organizativas suelen, en oportunidades, opacar el empoderamiento de sus miembros, tales los casos de aquellas OSC verticalistas en las que la participación queda circunscripta a los cargos de Presidentes o Secretarios, o del responsable más visible que de alguna manera encarna los límites de la propia OSC. Tales verticalismos y/o personalismos son sutilmente defendidos por muchos entrevistados en aras de la supuesta conveniencia de que uno o pocos -por parte de la OSC- monitoreen ciertos temas, tratando de esconder con ello la más arraigada convicción de que otros miembros no tendrían iguales capacidades de negociación, oratoria, etc. En lo referido a la deliberación, señalada por Fung y Wright como reaseguro para el arribo a políticas de mayor efectividad y legitimidad, ella dista – de acuerdo a los testimonios trabajados- de ser el recurso exclusivo en el momento de toma de decisiones, fundamentalmente cuando la participación no contempla los intereses de determinadas OSC excluidas de la convocatoria. Marchas, “piquetes”, campamentos en espacios públicos y otros ejemplos de movilización complementan el repertorio de acciones orientadas a lograr una mayor inclusión, constituyendo ejemplos que no por menos deliberativos son menos racionales y efectivos.Sin embargo, la amplia mayoría de testimonios recogidos indica que al interior de las políticas participativas la interacción tendió a promover la circulación de la palabra y un respetuoso intercambio de opiniones.

Op. Cit. Acuña, Carlos. (2007) Repensando los claroscuros de la incidencia política de la sociedad civil: obstáculos y debilidades, en Carlos Acuña y Ariana Vacchieri (comps.), La incidencia política de la sociedad civil. Buenos Aires, Siglo XXI Editores.
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Demos Participativa
III. La equidad en las políticas participativas En el marco de este trabajo, entendemos la equidad como la distribución justa de bienes diversos entre los individuos de una comunidad. Para Fung y Wright esto implica tres metas. Primero, redistribución de bienes públicos a quienes habitualmente no gozan de ellos. Segundo, inclusión en la toma de decisiones sobre cuestiones públicas de aquellos que habitualmente no deciden. Tercero, deliberación como forma de tomar las decisiones, basada en el intercambio respetuoso e informado de razones (diferente de la negociación, el voto y el mando). Las políticas participativas se caracterizan por su orientación a las tres metas en simultáneo, pero no necesariamente de manera equivalente1. A continuación analizaremos estas metas desde la perspectiva de las OSC entrevistadas. En cuanto a la redistribución, de lo señalado por los actores nos interesa destacar la diversidad de bienes que se demandan y se ofrecen en las políticas participativas. Pero cuando la diversidad de los bienes resulta ir en contra de su intensidad, las organizaciones más precisamente orientadas a un fin pierden interés. Los diversos bienes son inscriptos en marcos complejos. En la formulación de las demandas, los actores diferencian o han aprendido a diferenciar problemas pequeños que deben resolverse en áreas locales y problemas grandes que deben resolverse a escala de la ciudad. Por otro lado, al final del proceso de participación, los actores señalan la importancia de los marcos de provisión de los bienes: no es solamente dar el bien específico sino que es fundamental la información, la capacitación y el acompañamiento en el tiempo. De la diversidad y complejidad de los bienes deriva la importancia central de la priorización. Es de notar que, en las políticas participativas, muchas veces hay una relación inversa entre priorización y especificidad: en instancias participativas más generalistas y elitistas, como el Plan Estratégico, se somete a discusión la priorización de proyectos de gran alcance temporal y espacial, mientras que en instancias más específicas y populares, como el PP, se trata de evitar discutir de prioridades entre proyectos puntuales, y se deja la decisión al voto de los vecinos. De manera coherente con la diversidad y la complejidad de los bienes, con las redistribuciones se produce una multiplicación de bienes. Los mismos actores señalan “ganancias marginales” en la forma de enriquecimiento en la discusión, logro de contactos, ampliación de capacidades, “humanización de la gestión”.Por último, el aspecto emocional. Son destacadas las satisfacciones que generan las pequeñas redistribuciones y las ganancias marginales, vividas como logros de la participación que exceden el mero cumplimiento de una meta estratégica. De otra parte, las demoras o la falta de ejecución generan una insatisfacción visible localmente, porque los actores, además de sentirse estafados, son concientes que así se agravan los problemas, y estos agravamientos suelen afectar más a quienes menos tienen. Es notable que las satisfacciones se logran muchas veces con poca cosa, pero respetuosa de lo conversado. Si analizamos ahora el aspecto de la equidad en términos de inclusión, podemos observar que para los entrevistados es decisiva la convocatoria a las políticas participativas. Más allá de la propaganda inclusiva, hay quienes denuncian ser excluidos por el gobierno de políticas en las que sus conocimientos son pertinentes: es el caso de organizaciones piqueteras de fuerte inserción territorial que plantean no participar en el PP por no haber sido convocados. Otras organizaciones, por el contrario, aparecen sobreincluidas, es decir, reciben no solo la invitación formal sino también insistentes contactos personales, al punto que en algunos casos de organizaciones prestigiosas se vuelve difícil diferenciar entre la organización y la gestión. Por último, otros se autoincluyen: no tienen diferencias insalvables con la gestión pero tampoco son “amigos”, y lo que sí tienen son intereses precisos que persiguen de manera pragmática y flexible. La inclusión genera importantes cambios personales y organizacionales. Lerner y Schugurensky2 han demostrado el cambio positivo que la participación trae a las personas en términos de habilidades, conocimientos y actitudes. Por el lado de las organizaciones, además de lo anterior, se destaca como muy valioso un pasaje de la participación aislada a una participación más coordinada con otras organizaciones. En este caso, hay una fuerte relación entre vinculación horizontal y tiempo. Estos cambios tienen una relación inversa con los
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Op. Cit. Lerner, Josh y Schugurensky, Daniel (2007) “La dimensión educativa de la democracia: el caso del presupuesto participativo”. En Temas y Debates. Argentina

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Democracia 25 años después
recursos que las personas y las organizaciones traían originalmente, por lo que la inclusión tiene un fuerte efecto redistributivo por el solo hecho de participar, independientemente de logros estratégicos. Para finalizar el análisis de la participación de las OSC en relación con la dimensión de la equidad, nos detendremos en el aspecto de la deliberación. Los actores destacan como algo muy positivo de estos espacios la posibilidad de hablar libremente y, cuando esto no se verifica, lo reclaman con fuerza. Así se confirma que las políticas participativas son entendidas, en un principio, como espacios de libre expresión. A veces, sin embargo, se denuncian abusos en el uso de la palabra de algunos participantes, debido posiblemente a un efecto subjetivo catártico que tiene la invitación a hablar, o a una deficiente construcción de las reglas de participación. Un aspecto complejo de estas políticas es la coordinación de la variedad de puntos de vista y la vinculación entre los intereses particulares y los intereses comunes. Mientras muchos coinciden en señalar la importancia de que existan reglas explícitas y que sean respetadas por todos, menos son los que destacan la responsabilidad individual y de las organizaciones en escuchar a todos y en intentar pasar de la particularidad al interés general. IV. La amplitud y profundidad de la participación en las políticas estatales La noción de participación amplia y profunda se analizará fundamentalmente a partir de algunos de los aspectos que Fung y Wright incluyen en su definición1. Desde esta perspectiva, la participación aparece como producto del establecimiento de canales adicionales para tratar temas de importancia y ejercer influencia directa sobre el poder estatal, es decir crear nuevos espacios en los que se discutan temas socialmente relevantes y se generen sugerencias de políticas que sean atendidas por el estado. Asimismo la participación amplia y profunda se analiza como resultado de una mejora en la calidad de la participación, garantizada por la difusión de la información necesaria para debatir y decidir de modo informado, de la profundización de las interacciones entre las organizaciones, y de los participantes, basada en el fortalecimiento de las capacidades de deliberación y decisión. Ambas características son importantes desde el punto de vista que revaloriza la participación del ciudadano “común”, disminuyendo las barreras de expertise y jerarquizando la responsabilidad que da el “estar cerca”. Importan también a la hora de dar cuenta de la participación atender a las modalidades de la misma, definidas por el quién, el cuánto y el para qué se participa. En las políticas participativas promovidas por el municipio de Rosario, la intervención de las organizaciones analizadas tiene características diferenciadas en función de los rasgos particulares tanto de las propias organizaciones, como de los espacios participativos escogidos por las mismas para hablar de su participación. En relación al primer punto, pueden establecerse algunas distinciones en cuando al tipo de organización, atendiendo a si se observa una clasificación en base a la cuestión territorial o bien a la finalidad. Es necesario señalar, que las organizaciones que tienen fines más bien simbólicos, intereses difusos u objetivos generalistas responden algunas preguntas de manera distinta que aquellas cuya base es territorial y tienen una finalidad más concreta, que tiene que ver con el logro de algún bien o servicio que mejore las condiciones de vida de los sectores más vulnerables. Para abordar la modalidad de participación, nos interrogamos acerca del quién, cuándo y para qué de la participación. En la pregunta referida al quien participa en la política seleccionada por la organización, nos encontramos que en los casos analizados la persona que responde a la entrevista y que fue señalada (en muchos casos por sí misma) como la más indicada para hacerlo coincide con la que ha participado en la política. En las entrevistas se asegura que la participación de los miembros de la organización es libre, abierta a todos, aunque a veces admiten que es necesario el acuerdo de la organización. En relación con la duración de la participación en la política, puede observarse una estrecha asociación entre la continuidad en el tiempo de la misma y los logros obtenidos, ya
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Op. Cit.

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Demos Participativa
sean materiales o simbólicos. Así las organizaciones que intentaron la participación en alguno de los espacios participativos pero asumieron que allí no habría posibilidades de logro alguno y en algunos casos incluso era poco factible plantear demandas, desistieron rápidamente de participar. En cuanto a la finalidad de la participación en la política escogida pueden observarse diferencias en las respuestas, en base al tipo de organización. Las organizaciones de base territorial justifican su participación en una política en función de la posibilidad concreta de resolver a través de ella cuestiones puntuales de carácter material. En cambio, las organizaciones cuyos fines son más generales, enuncian respuestas más variadas. La participación se basa en la importancia dada desde la organización de responder a la invitación del Municipio, “para estar y ser vistos, avalando el accionar del Estado” con la presencia de algún referente de la organización en la misma. En otros casos, se observa la importancia dada desde las organizaciones a la participación, entendiéndola como estar, intervenir, proponer, en los espacios de decisión, es decir, en un sentido similar al uso que se le da al término en este trabajo. En definitiva, podemos señalar una variedad de fundamentos para la participación: convicción ideológica, logro de fines específicos, cumplimiento con la convocatoria, conocimiento del ámbito y su funcionamiento. Asimismo es dable señalar una fluidez en las razones señaladas, una transición de un fin inicial a otro o bien a una conjunción de objetivos. Analizando ahora los aspectos referidos a los canales adicionales, las organizaciones que intervienen en el PP lo reconocen explícitamente como un espacio en el que la participación puede resultar en la obtención de logros materiales concretos. Los entrevistados señalan la posibilidad de incidir en la definición de temas relevantes asociados a demandas de los vecinos, y reconocen, aunque en menor medida, la obtención de resultados buscados. Algunos señalan explícitamente la influencia de su organización en el establecimiento de temas de agenda y en el diseño e implementación de proyectos. En el aspecto referido a la calidad de la participación, un primer punto nos remite a la calidad de la información que manejan las OSC. En este sentido, en general la calidad de la información sobre los temas y las reglas para participar en los espacios es valorada positivamente. La información sobre las convocatorias a la participación así como sobre los modos de intervención de las organizaciones y las reglas de juego al interior de los distintos espacios, son reconocidas como útiles y ampliamente difundidas. En el caso del Presupuesto participativo, aparecen muy bien valorado el rol de los coordinadores de los espacios en cuanto a la facilitación de la información y la aplicación de las reglas en pos de garantizar una participación equitativa, así como en el uso de un lenguaje claro y comprensible para todos, atendiendo a las diferencias en la formación de los sujetos que concurren. Como señalamos en relación con la dimensión de la efectividad, en todas las entrevistas aparece como un aspecto destacado positivamente la posibilidad de establecer vínculos con otras organizaciones. Estos espacios son productivos para conocer a otras organizaciones, identificar sus objetivos y perspectivas sobre problemas comunes; así como para establecer relaciones con nuevas organizaciones para potenciar los resultados obtenidos. En este sentido, los aspectos positivos más destacados por los entrevistados son la experiencia como tal, la interacción con otros y la obtención de algún resultado. Por su parte, los aspectos negativos son resaltados de manera más esporádica y son diferentes según el entrevistado de que se trate, un ejemplo de esto lo constituye la alusión a que algunos espacios participativos funcionan mejor para aquellas organizaciones que pueden articular sus necesidades con otras de intereses afines.

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Democracia 25 años después

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 152

Demos Participativa

(De) Construcción de experiencias participativas en las nuevas Democracias Particiaptivas

153 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 154

Demos Participativa Curso de Formación sobre Gestión Participativa
Asociación Civil Mariano Moreno

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia La Paz Entre Ríos

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ X Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_□ Otros_ □ 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_ X Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_ □ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_□ Otros_ X Taller de Capacitación Vecinal 3- Grado Consultivo_□ 4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_ X Territorial_□ 6- Categoría: Experiencia 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Funcionarios/as del gobierno municipal, representantes de organizaciones barriales y sociales, vecinos/as y estudiantes de nivel medio. 8- Fecha de Inicio: 10 de mayo de 2008 9- Fecha de Finalización: 10 de junio de 2008 10- Objetivos: En el marco del Programa de Formación Ciudadana para la Gestión Participativa, este curso intent0 introducir a los ciudadanos y ciudadanas en el conocimiento de una herramienta de gestión participativa. A su vez, frente a los cambios que sufrieron las Democracias contemporáneas y la crisis que enfrentan, se intenta comprender el rol que cumple el Presupuesto Participativo en la búsqueda de revertir este proceso. En este sentido, se presenta en primer término el concepto de Democracia Participativa para luego desarrollar mecanismos de participación popular a partir del estudio del caso del Presupuesto Participativo de Porto Alegre y sus derivaciones de aplicación tanto a nivel local como estadual. Concluyendo con un estudio de diferentes casos nacionales, especialmente los casos de Ciudad de Ciudadanía_ X Confianza_□ Eficacia_□ Deliberativo_X Resolutivo_□

155 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después
Buenos Aires y Rosario. Contenido: Analizar conceptualmente: Estado, Democracia, Sociedad Civil, Participación y ciudadanía. Estudiar los mecanismos del Presupuesto Participativo en sus diversas aplicaciones.

11- Destinatarios: Red de ciudadanía activa impulsora del Presupuesto Participativo en la Ciudad de La Paz 12- Actividades: El seminario se desarrolló con una lectura previa de los materiales bibliográficos, elaborado a partir de un eje de consigna que permitirá el desarrollo de un trabajo práctico de cada eje nodal. El primero consistirá en analizar los problemas de la democratización y una ejercitación de prácticas participativas; En segundo lugar se expondrá el caso del Presupuesto Participativo en la Ciudad de Porto Alegre y se realizará una comparación de otros casos en Brasil, Uruguay y Argentina, especialmente los casos de Rosario y Buenos Aires. Concluyendo en el análisis de los ejes a tener en cuenta para la aplicación del Presupuesto Participativo en el Municipio de La Paz. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): En taller tuvo una composición heterogénea de participantes, tanto intergeneracional, como intersectorial e interzonal. Lo que permitió una concepción amplia de los conceptos y un desarrollo diverso de las temáticas y propuestas.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 156

Demos Participativa Participación Ciudadana durante el Proceso de Transición hacia las Comunas 2006/7
Estefanía Soledad Otero
1

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires

1- Categoría de la Entidad: Municipio_□ Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_ X Otros_□ 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_X Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ X Otros_□ ___________________________ 3- Grado Consultivo_□ Deliberativo_X Resolutivo_□

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_□ Territorial_X 6- Categoría: Participación Ciudadana 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Vecinos/as de la Comuna 9 (Mataderos, Parque Avellaneda y Liniers) pertenecientes a diferentes ONG´s y partidos políticos. 8- Fecha de Inicio: 25 – 05 – 06 9- Fecha de Finalización: 25 – 05 – 07 10- Objetivos: formar un espacio plural y ciudadano para participar como ciudadanos/as
Presidenta Asociación Civil Mariano Moreno. Miembro Red Argentina de Ciencia Política. Investigadora del Observatorio Local de Democracia Participativa.
1

Ciudadanía_X Confianza_□

Eficacia_ □

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Democracia 25 años después
independientes del Proceso de Transición hacia las Comunas, impulsado durante el Gobierno de Jorge Telerman, desde el Ministerio de Descentralización y Participación Ciudadana, es que se formó la Red Comunal 9. 11- Destinatarios: ciudadanos de Ciudad de Buenos Aires. 12- Actividades: participación en: reuniones organizadas por la misma Red, a fin de debatir y reflexionar sobre la situación de la implementación del Programa hacia las Comunas; reuniones vinculadas al debate sobre el estado general de la Comuna; reuniones organizadas por el Ministerio. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): se constituyó un espacio político pero independiente de ciudadanos/as interesados en la temática de las Comunas. Los aportes que cada uno/a se hizo durante el período especificado aún continúan en las diferentes actividades que se realizan de forma autónoma. El contacto con otros vecinos/as fue una experiencia de gran valor en cuanto a aprender a consensuar, respetar ideas y confluir en proyectos que a futuro serán realidad.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 158

Demos Participativa Audiencia Pública para la Reformulación del Código Urbano
Francisco Ignacio Masiá Rojkín

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Rosario, Santa Fe

1- Categoría de la Entidad: Municipio_□ Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_□ Otros_X Secretaría de Planeamiento, Municipalidad de Rosario 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_ X Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ X Otros_□ ___________________________ 3- Grado Consultivo_X 4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_X Territorial_□ 6- Categoría: Experiencia 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Secretaría de Planeamiento de la ciudad de Rosario, Colegio de Arquitectos, Colegio Profesional de Maestros Mayores de Obras, Cámaras Inmobiliarias, Vecinales del Distrito Centro, Mujeres Empresarias, Profesionales de la Agrimensura, Asociación Empresarios de la Vivienda, Foro Regional Rosario, Federación Gremial de Comercio e industria, ONGs, Centro de Jubilados, Clubes, Cooperadoras, Asociaciones Culturales, Facultad de Derecho (Posgrado de Derecho Inmobiliario, Urbanístico y de la Construcción) 8- Fecha de Inicio: 5 de marzo de 2007 9- Fecha de Finalización: 5 de agosto de 2007 10- Objetivos: generar espacios transparentes para ejecutar canales de participación ciudadana y contribuyan a perfeccionar la calidad de las decisiones que afecten el interés colectivo. Asegurar condiciones de objetividad de los criterios que se utilizaran en el proceso de toma de decisiones, reforzando el carácter democrático. Ciudadanía_□ Confianza_□ Eficacia_X Deliberativo_□ Resolutivo_□

159 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

11- Destinatarios: ciudadanos de Rosario. 12- Actividades: monitoreo del proceso de participación e información implementado desde la Secretaria; diseño de la metodología y el protocolo de observación; observación directa de los encuentros; designación de personal idóneo para atención al publico en el Puesto de Consultas, control de la pagina web, el sistema de consulta telefónica y el correo electrónico, y sistematización de dicha información; asistencia técnica a la Autoridad Convocante para que ésta pueda implementar de manera eficiente y eficaz el procedimiento de Audiencia Pública; proponer a la Autoridad Convocante las condiciones para desarrollar el encuentro; ofrecer a la Autoridad Convocante estrategias de comunicación y de acceso a la información del trámite que involucra el procedimiento, en su etapa preparatoria, de consulta y de ejecución a los fines de contribuir a que se brinde información objetiva y suficiente en relación al proceso; brindar asistencia técnica a fin de que la Autoridad Convocante pueda tomar las decisiones de logística y organización adecuadas para el correcto desarrollo del procedimiento. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): informe final rescatando las preocupaciones que sobresalieron en el transcurso de trabajo: impacto económico, impacto físico, normativa y plazos; folletos síntesis de los proyectos presentados por los ciudadanos; pagina web con el material y la información de de audiencia publica, su razón de ser y su ordenamiento; registro audiovisual de todas las reuniones celebradas en el proceso previo y el día de la audiencia publica.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 160

Demos Participativa Monitoreo del Concejo Municipal de Rosario
Francisco Ignacio Masiá Rojkín

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Rosario, Santa Fe

1- Categoría de la Entidad: Municipio_□ Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_□ Otros_ X Poder Legislativo Municipal. 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ □ Otros_ X Monitoreo Externo 3- Grado Consultivo_X Deliberativo_□ Resolutivo_□

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_□ Territorial_X 6- Categoría: Experiencia 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Ciudadanos rosarinos, específicamente un grupo de 39 voluntarios comprometidos, capacitados en el funcionamiento del Concejo Municipal, la dinámica de observación y las mecánicas de participación ciudadana en el ámbito legislativo local. Concejales de la ciudad y sus asesores. 8- Fecha de Inicio: marzo de 2007 9- Fecha de Finalización: agosto de 2007 10- Objetivos: contribuir al fortalecimiento institucional del Concejo Municipal de Rosario evaluando los niveles de eficiencia, transparencia, participación ciudadana, y publicidad en la labor legislativa de los ediles; promover el interés y el conocimiento de los ciudadanos sobre la labor legislativa del Concejo Ciudadanía_X Confianza_□ Eficacia_ □

161 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después
incrementando su participación en el control de la gestión; monitorear la tarea legislativa del Concejo; evaluar la amplitud y contenidos de la información pública que brinda el Concejo a los ciudadanos. 11- Destinatarios: Concejo Municipal y ciudadanos de la ciudad de Rosario. 12- Actividades: selección y capacitación de los voluntarios; diseño del registro de observación; observación directa del trabajo de los ediles; entrevistas a los concejales y ciudadanos; análisis y difusión de la información; elaboración de propuestas ciudadanas y presentación al Concejo. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): talleres de capacitación sobre participación y monitoreo de órganos legislativos; registro de observación para un monitoreo legislativo; registro público del contenido de las reuniones de comisiones permanentes y de las sesiones plenarias del Concejo.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 162

Demos Participativa Programa de Transparencia de Gobierno
Francisco Ignacio Masiá Rojkín

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Rosario, Santa Fe

1- Categoría de la Entidad: Municipio_X Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_□ Otros_ □ 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ □ Otros_X Auditoría Externa 3- Grado Consultivo_ X Deliberativo_□ Resolutivo_□

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_□ Territorial_ X 6- Categoría: Experiencia 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Ciudad de Rosario 8- Fecha de Inicio: 29 de Septiembre de 2004 9- Fecha de Finalización: 30 de Abril de 2007 10- Objetivos: monitorear áreas definidas del gobierno municipal como estrategia para emitir una opinión informada sobre los niveles de transparencia de la gestión y desarrollar las capacidades ciudadanas para participar crítica e informadamente en los asuntos públicos locales; proporcionar a la ciudadanía y al gobierno local una imagen detallada de sus fortalezas y debilidades en esa dimensión; resaltar la existencia de aquellas prácticas transparentes y difundirlas para promover su réplica; construir un sistema participativo de control que fortalezca la accountability del gobierno
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Ciudadanía_□ Confianza_ X Eficacia_ X

Democracia 25 años después
municipal. 11- Destinatarios: áreas de gobierno local con poder de policía y ciudadanos en general. 12- Actividades: capacitación; relevamiento y sistematización de la información; construcción de indicadores para monitoreo de transparencia; carga y procesamiento de datos; difusión de la información; realización de diagnóstico; presentación de propuestas alternativas para lograr la descentralización de la información; registro público de funcionarios; declaraciones juradas de funcionarios; talleres de estimulación y compromiso con la transparencia en la gestión pública; 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): identificación de los diferentes índices de transparencia, discrecionalidad y contingencia de las direcciones observadas; recomendaciones presentadas al la Secretaría de Gobierno de las direcciones más delicadas; elaboración de proyectos específicos como propuestas de paleamiento a cuestiones específicas; antecedente para profundizar prácticas participativas en otros procesos de orden municipal.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 164

Demos Participativa Tratamiento de los Sres Fiscales de la Problemática Jurídica que afecta a la ciudadanía, impidiéndole participar
Pablo Luis Caballero

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Todas

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ □ Otras Administraciones Locales_□ Asociaciones de Municipios_□ Universidad / Centro de Investigación_□ Mundo Asociativo_□ Otros_ X 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ □ Otros_ X 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_X Resolutivo_ X

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_X Sectorial_□ Temática_□ Territorial_ □ 6- Categoría: Nacional 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Fiscales 8- Fecha de Inicio: 1994 9- Fecha de Finalización: 2008 10- Objetivos: Determinar las causas por las que la participación ciudadana no es efectiva, porqué no tiene su parangón entre los Sres. Fiscales, no logrando su involucramiento total. 11- Destinatarios: Sres. Diputados y Senadores del Congreso de la Nación Argentina , Ciudadanía_ X Confianza_ X Eficacia_ X

165 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después
y provinciales, Sres. Constitucionalistas. 12- Actividades: Desarrollar fiscalías activas, participativas, en la búsqueda de casos, no a la espera de que les lleguen. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): Es de suma importancia lograr una modificación en las leyes que obliguen a la participación a los Sres. Fiscales, en todos los quehaceres en que se están involucrando los ciudadanos participativos, de oficio, sin tener que esperar que se les lleven los casos para recién comenzar a investigar. Lo mismo sucede con los Sres. Jueces.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 166

Demos Participativa Análisis de la Organización y acción en ocupaciones informales
Paula García Comas

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ □ Otras Administraciones Locales_□ Universidad / Centro de Investigación_ X Otros_ □ 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ □ Otros_ X Participación de poblaciones de bajos recursos. 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_ □ Resolutivo_ X Asociaciones de Municipios_□ Mundo Asociativo_□

4- Objetivo Igualdad_X 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_□ Territorial_ X Ciudadanía_ X Confianza_ □ Eficacia_ □

6- Categoría: Organización de poblaciones de bajos recursos en relación a derechos básicos. 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Ocupaciones Informales 8- Fecha de Inicio: Marzo 2008 9- Fecha de Finalización: Junio 2008 10- Objetivos: Analizar la organización y acción colectiva de aquellas poblaciones de bajos recursos excluidas del acceso a la tierra, como también de bienes y servicios básicos y la consecuente incidencia en su relación con el Estado y sus instituciones. 11- Destinatarios: Universidad Torcuato Di Tella

167 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

12- Actividades: 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): Tesis de Grado

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 168

Demos Participativa El debate y la participación ciudadana
Juan Manuel Mamberti

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Río Negro

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ □ Otras Administraciones Locales_□ Universidad / Centro de Investigación_ □ Asociaciones de Municipios_□ Mundo Asociativo_□

Otros_ X ONG Red sin fronteras Patagonia Asociación Civil 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ □ Otros_ X Talleres Participativos. 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_ X Resolutivo_ □

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_X Sectorial_X Temática_□ Territorial_ □ 6- Categoría: 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Jóvenes y adultos 8- Fecha de Inicio: 2004 9- Fecha de Finalización: continúa 10- Objetivos: promover la lectura crítica y la investigación independiente, desarrollar el trabajo grupal y la cooperación, promover el respeto a los otros, a los argumentos de los otros, favorecer el desarrollo del pensamiento crítico, la argumentación y el pensamiento reflexivo, estimular la participación ciudadana y los valores democráticos, ejercitar el descubrimiento de la verdad como proceso. 11- Destinatarios: Jóvenes y adultos Ciudadanía_ X Confianza_ X Eficacia_ □

169 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

12- Actividades: grupales, Acercamiento a los diferentes formatos de debate. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): Según las evaluaciones de diferentes encuentros que se hicieron a lo largo del tiempo podemos expresar que un 95% de los participantes evaluaron como muy buenas las actividades, adecuados los temas y satisfactoria la organización de las jornadas. Según los coordinadores del proyecto estamos convencidos que es una herramienta realmente útil para el ejercicio de la participación ciudadana.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 170

Demos Participativa Expoacción itinerante: los jóvenes y sus derechos
Héctor Shalom

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Itinerante

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ □ Otras Administraciones Locales_□ Universidad / Centro de Investigación_ □ Otros_ X 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_□ Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ X Otros_ X Derecho de los Jóvenes 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_ □ Resolutivo_ □ Asociaciones de Municipios_□ Mundo Asociativo_□

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_ X Territorial_ X Ciudadanía_ X Confianza_ X Eficacia_ □

6- Categoría: Proyecto administrado por ONG 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: La expoacción ya se presentó en 62 ciudades de 14 provincias de Argentina. Fue visitada por más de 400.000 personas guiadas por más de 4.000 jóvenes guías voluntarios. 8- Fecha de Inicio: Abril de 2004 9- Fecha de Finalización: sigue itinerando 10- Objetivos: empoderamiento de la población joven 11- Destinatarios: jóvenes, familias, adultos responsables, autoridades

171 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

12- Actividades: muestra educativa sobre los derechos de los jóvenes guiados por jóvenes 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): difusión, toma de conciencia y cumplimiento de los derechos de los jóvenes. Aportar a un concepto de participación juvenil, formación y ejercicio de los derechos humanos, valores y prácticas democráticas, desarrollo de la autonomía, pensamiento crítico y decisión.

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 172

Demos Participativa Por la Igualdad real entre mujeres y varones: diagnósticos participativos y construcción de democracia para el diseño de políticas públicas
Cristina Zurutuza y Guillermina Moreno Región: Argentina_X América Latina_□ Internacional_□

País / Provincia Argentina

1- Categoría de la Entidad: Municipio_ □ Otras Administraciones Locales_□ Universidad / Centro de Investigación_ □ Asociaciones de Municipios_□ Mundo Asociativo_□

Otros_ X _Ente Descentralizado 2- Tipo de Experiencia Presupuesto Participativo_□ Consejos Consultivos_□ Talleres de prospectiva_X Audiencia y Foros_X Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ X Otros_□ 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_ X Resolutivo_ □

4- Objetivo Igualdad_X 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_□ Territorial_ X Ciudadanía_X Confianza_ □ Eficacia_ □

6- Categoría: Programa Nacional 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Ciudad de Buenos Aires y Provincias de: Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Entre Ríos, Chubut y Tucumán. 8- Fecha de Inicio: Marzo 2008 9- Fecha de Finalización: Diciembre 2008

10- Objetivos: Iniciar un proceso para erradicar la discriminación por sexo/género
y promover la igualdad de oportunidades y de trato en Argentina en los temas seleccionados y en 5 distritos, aportando a la construcción de ciudadanía de las mujeres y las minorías discriminadas.

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Democracia 25 años después

1. Iniciar un proceso de debate y fortalecer el liderazgo femenino a través de discusiones participativas para determinar las principales situaciones de discriminación que sufren las mujeres en 5 distritos seleccionados y las propuestas de solución. 2. Promover la articulación de grupos y organizaciones de la sociedad civil interesados en combatir la discriminación de la mujer en los 5 distritos seleccionados, provincial y nacional. 3. Contar con un diagnóstico actualizado sobre las situaciones de discriminación hacia las mujeres, elaborado con la participación activa de sus beneficiarias. Elaboración de propuestas para su superación. 4. Desarrollar actividades de difusión y abogacía sobre los debates realizados, a nivel nacional, provincial y local. 11- Destinatarios: Mujeres y representantes de organizaciones de la Sociedad Civil. 12- Actividades: Actos de lanzamiento, con difusión a toda la sociedad, organismos de gobierno de nivel local y invitados/as especiales. Asambleas municipales, donde se realiza un debate participativo con representantes de organizaciones de mujeres o de organizaciones que trabajen con mujeres. Jornadas municipales: presentación de estos resultados a las autoridades locales, en jornada pública. Se busca que recepten las demandas y propuestas, y asuman algún nivel de compromiso para modificar la situación presentada. Foros permanentes (integrados por organizaciones y mujeres participantes de las asambleas) contra la discriminación de género y por la igualdad real entre mujeres y varones. Al menos, dos acciones de incidencia (lobby), difusión, notas periodísticas, conferencias, seminarios, conferencias de prensa, actos públicos, volanteadas, etc.) difundiendo el sentido y objetivos del proyecto como un proceso de más largo plazo. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): En Desarrollo

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Demos Participativa Presupuesto Participativo Barrial
Gonzalo Sarría Bravo

Región:

Argentina_X

América Latina_□

Internacional_□

País / Provincia Chaco, Buenos Aires y Santa Cruz

1- Categoría de la Entidad: Municipio_□ Otras Administraciones Locales_□ Universidad / Centro de Investigación_ □ Otros_ X 2- Tipo de Experiencia Asociaciones de Municipios_□ Mundo Asociativo_□

Presupuesto Participativo_X Consejos Consultivos_□

Talleres de prospectiva_ X

Audiencia y Foros_□ Jurados Ciudadanos_□ Referendos_□ Consejos de Niños/as_□ Planificación Participativa_ Otros_□ 3- Grado Consultivo_ □ Deliberativo_ X Resolutivo_ X

4- Objetivo Igualdad_□ 5- Ámbito Global_□ Sectorial_□ Temática_ X Territorial_ X Ciudadanía_X Confianza_ □ Eficacia_ □

6- Categoría: Experiencia – Módulo Taller 7- Ámbito poblacional de la Experiencia: Universidades, Centros de Enseñanza, Entidades de orden estatal, Partidos Políticos, Organizaciones con y sin fines de Lucro, Organizaciones no gubernamentales, Fundaciones, Centros Vecinales, Centros Culturales. 8- Fecha de Inicio: septiembre de 2000 9- Fecha de Finalización: mayo de 2001 10- Objetivos: discusión sencilla sobre los elementos clave que están operando en esta realidad, con la convicción que en forma aislada, cualquier gesta o intención de cambio es impensable. Ello nos insta a ser partícipes de un proceso conjunto de "darse cuenta"

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Democracia 25 años después
de lo que está ocurriendo, libres de pasiones ideológicas y reflexionar sobre ello. 11- Destinatarios: Vecinos de los barrios. 12- Actividades: comunicación y transitabilidad en el sector, participación vecinal, esparcimiento y recreación, seguridad, comunicación y transitabilidad barrial, calidad ambiental y desarrollo social, sociales y de salud. 13- Valoración Final (Proyectos Acabados): significaciones y resultados valiosos, por cuanto nos permitieron vivenciar la prevalencia de aptitudes y actitudes, en cuanto existen capacidades de organización con fines comunes, aplicando técnicas de planificación apropiadas.

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Demos Participativa

Asociación Civil Mariano Moreno

177 Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008

Democracia 25 años después

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 178

Demos Participativa Asociación Civil Mariano Moreno
La Red Argentina de Ciencia Política de la “Asociación Civil Mariano Moreno” constituye un espacio para la reflexión y articulación de propuestas vinculadas al desarrollo de la ciencia política en la Argentina. Creada por jóvenes graduados/as de la Universidad de Buenos Aires, la red aspira a establecer las bases de una comunidad académica y profesional con miras a fortalecer el rol del politólogo en nuestra sociedad. El nombre de la Asociación, que rinde homenaje a Mariano Moreno. Su obra plasmada en la acción revolucionaria de Mayo y en sus escritos políticos representa para los fundadores de la Red, el modelo del intelectual que analiza la política de su tiempo y participa en la transformación de las instituciones y las prácticas, ofreciendo sus habilidades al servicio de la realización de los principios que fundan su pensamiento. La fuerza de sus convicciones, la osadía de su juventud y la lucidez de su intelecto ilustrado, nos impulsan a reconocer en Mariano Moreno, al primer politólogo argentino, y seguir orgullosamente la estela de su trayectoria como fuente de inspiración para nuestras acciones. Participación Institucional • • • • • • Observatorio Internacional Democracia Participativa. Red Internacional por la Radicalización Democrática. Comité Buenos Aires. Foro Social Mundial. Consejo Presupuesto Participativo Ciudad Buenos Aires. Encuentro por Comunas de la Ciudad de Buenos Aires. Carrera Ciencia Política. Universidad de Buenos Aires. Actividades Académicas Grupos de Estudio sobre Democracia Participativa Observatorio Local de Democracia Participativa Investigación: Experiencias y construcción de Ciudadanía en América Latina. Facultad Ciencias Sociales UBA. Asesoramiento Legislativo y Asistencia Técnica de Gestión Local y desarrollo de Programas Equipos Técnicos y Consultoras Asociadas Biblioteca Virtual Foro Virtual Seminarios On Line. Documentos de Trabajo y Publicaciones.
Jornadas sobre Democracia Participativa, realizadas anualmente todos los 23 de septiembre, en honor al nacimiento del Dr. Mariano Moreno (1778-1811). VI Jornadas “Democracia y participación popular en América latina. Construcciones y perspectivas”. Sede: Facultad de Ciencias Sociales, UBA. 2007 Para este año, estuvieron como invitados Carlos Moreira (FLACSO - Uruguay), Isabel Rauber (UN Habana – Cuba), Diego Raus (UNLanús – UBA), entre otros. Se realizaron Talleres con presentación de ponencias con los siguientes ejes centrales: Reflexiones teóricas sobre la Democracia Participativa, transformaciones de la participación popular en el escenario latinoamericano, perspectivas de la participación popular y construcción de la Democracia Participativa por los Jóvenes.

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Democracia 25 años después
La Jornada contó con la presencia de 100 personas, entre ellas ponentes, participantes, expositores e invitados especiales. V Jornadas "Construyendo la Democracia Participativa. Experiencias y propuestas de la Sociedad Civil y el Estado". Sede: Manzana de las Luces. 2006 En esta oportunidad, se analizaron las prácticas desarrolladas por la Sociedad Civil y el Estado a fin de buscar en la praxis cotidiana las bases de construcción de la Democracia Participativa, invitando a exponer las experiencias y reflexiones en ese encuentro. Esta actividad, como las anteriores, se desarrolló el 23 de Septiembre en el marco del Día Nacional del Politólogo. Participaron Carolina Gallardo (Asociativismo Ciudadano-GCABA), David Escobar (Vinculación Ciudadana-FD-UBA), Arturo Fernández (Presidente SAAP), Silvia La Ruffa (Diputada Comisión Descentralización y Participación Ciudadana-LCABA), Horacio Cao (Universidad de Buenos Aires), Diana Maffia (Instituto Hannat Arendt), Eduardo Rinesi (Universidad de Buenos Aires), Roberto Zampani (Municipio Rosario). Se presentaron 20 ponencias, 10 experiencias y participaron 100 personas. IV Jornadas "Democracia Participativa una utopía en marcha". Sede: Solar de Nacimiento de Mariano Moreno. 2005 El evento contó con una dinámica de exposición de ponencias y experiencias sobre Democracia Participativa. Se avanzó en el análisis de la praxis de la Democracia Participativa desde su aspecto Teórico y Práctico. Se avanzó en el análisis tanto de su forma de construcción como de su particular desarrollo en Argentina y América Latina. Participaron: Mario Toer (Ciencia Política UBA), Mabel Hoyos (Ciencia Política UBA), Verónica Gómez (Directora. GCBA) y Edgardo Condeza (MCDC-Chile). Se presentaron 20 ponencias y participaron 110 personas. III Jornadas "Otra Ciencia Política es posible" Sede: Biblioteca Nacional. 2004 En el marco de reflexión sobre alteridades, se realizó un diagnóstico crítico de la construcción teórica de la Ciencia Política y las reformas institucionales que se limitan a cambiar el juego representativo. Participaron: Horacio González (Biblioteca Nacional), Rubén Dri (Filosofía Política UBA), Héctor Poggiese (Redes PP-GA-FLACSO), Dora Molina (Finanzas Públicas UBA), Jorge Ferronato (Historia UBA), Alejandro Horowicz (Pensamiento Político Argentino-UBA) Enrique Vázquez (Periodista), Ema Cibotti (Historia UBA), Horacio Tarcus (UBA) y Marcelo Frondizi (sobrino de Silvio Frondizi). Se presentaron 15 ponencias y participaron 160 personas.

II Jornadas "Propuestas de Participación y radicalización democrática" Sede: Colegio Nacional de Buenos Aires. 2003 Durante su desarrollo se evaluaron diferentes experiencias de Presupuesto Participativo en Argentina, concentrándose en el caso de la Ciudad de Buenos Aires. Participaron de este encuentro los brasileños: Félix Sánchez (Coordinador del OP-San Pablo) y André Pasos (GAPLAN-POA), además de Jorge Navarro (Buenos Aires), Horacio Girardi (Rosario), Eduardo Cantero (Río Cuarto) y Ricardo Cuccovillo (Avellaneda). Se presentaron 20 ponencias y estuvieron presentes unas 150 personas. I Jornadas "Crisis de Representación y nuevas formas de Participación" Sede: Facultad de Medicina, UBA. 2002

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Demos Participativa
Se impulsó desde el Foro Social Mundial a la Democracia Participativa como un pilar para recuperar la Democracia Argentina. Así, en el Foro Temático de 2002: “Crisis neoliberal en Argentina”, se organizaron las Iº Jornadas. En ese encuentro participaron figuras brasileñas como Eduardo Mancuso (Sec. RRII- Pref. Porto Alegre) y Neodi Saretta (Prefeito de Concordia). Además de Tomás Várnagy (Director Ciencia Política UBA), Jorge Dobal (IDEP-CTA), Elisa Bin (Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno) y Ricardo Romero (Red Celso Daniel por el Presupuesto Participativo). Se presentaron 10 ponencias y aproximadamente hubo más de 100 participantes. Publicaciones e Investigaciones Presupuesto Participativo Porteño 2002-2006. Ricardo Romero, Edic. Cooperativas Bs. As. 2007. Buenos Aires Ciudad Participativa. Ricardo Romero (comp.) Edic. Cooperativas Bs. As., 2006. Presupuesto Participativo Porteño 2002-2005. Ricardo Romero, Edic. Cooperativas Bs. As., 2006. Comunicación y Cultura para la Democracia Participativa. Lorena Andrenacci. Edic. Cooperativas, Bs. As., 2005. Democracia Participativa. Una utopía en marcha. Ricardo Romero, Compilador, Edic. Cooperativas, Bs. As., 2005. Un nuevo contrato social. Ediciones Cooperativas, Bs. As., 2004. En colaboración con Raúl Pont. Seminarios con tutorías ofrecidos en forma presencial y virtual Curso Gestión Participativa www.cursogestionparticipativa.s5.com En el marco del Programa de Formación Ciudadana para la Gestión Participativa, este curso intenta introducir a los ciudadanos y ciudadanas en el conocimiento de una herramienta de gestión participativa. A su vez, frente a los cambios que sufrieron las Democracias contemporáneas y la crisis que enfrentan, se intenta comprender el rol que cumple el Presupuesto Participativo en la búsqueda de revertir este proceso. En este sentido, se presenta en primer término el concepto de Democracia Participativa para luego desarrollar mecanismos de participación popular a partir del estudio del caso del Presupuesto Participativo de Porto Alegre y sus derivaciones de aplicación tanto a nivel local como estadual. Concluyendo con un estudio de diferentes casos nacionales, especialmente los casos de Ciudad de Buenos Aires, Rosario y Morón. Curso Ciudad Participativa www.cursogestioncomunal.s5.com En el marco del Programa de Formación Ciudadana para la Gestión Participativa, este curso intenta ntroducir a los ciudadanos y ciudadanas en el conocimiento de la Descentralización de la gestión Pública. Ante las nuevas tendencias de gestión de proximidad, se intenta analizar a las Comunas Porteñas como un Mecanismo de Democracia Participativa. En este sentido, se presenta en primer término los diferentes aspectos que hacen referencia a las dinámicas de Descentralización, concentrándose en analizar, en segundo lugar, algunos casos

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Democracia 25 años después
emblemáticos, como Barcelona, Montevideo y Rosario. A su vez, se analizará el marco normativo de la Ciudad de Buenos Aires y las estructuras y avances de la descentralización porteña. Lugares donde fueron desarrollados los Seminarios Municipalidad de La Paz, Entre Ríos. Carrera de Ciencia Política. Facultad de Ciencias Sociales UBA. Secretaría de Extensión. Facultad de Ciencias Económicas UBA. Escuela para la Participación Ciudadana. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Escuela N° 17. D.E. 20 “Carlos Morel”. Fundación Francisco de Miranda. Otros sitios web del grupo Grupo de Estudios sobre Democracia Participativa – Observatorio Local de Democracia Participativa www.ciudadparticipativa.com.ar Jornadas Anuales sobre Democracia Participativa www.demosparticipativa.com.ar Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno www.redmarianmoreno.com.ar Asociación Civil Mariano Moreno www.asociacionmoreno.com.ar

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Demos Participativa Proyecto Día Nacional del Politólogo1
Artículo 1°: Institúyese la fecha 23 de septiembre como “Día Nacional del Politólogo”, en memoria del Dr. Mariano Moreno, nacido en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778, considerado dentro de los fundadores de nuestra nacionalidad el primer hombre que reflexiona acerca de la actividad política. Artículo 2°: La fecha mencionada queda incorporada al calendario de actos y conmemoraciones oficiales de la Nación. Artículo 3°: Comuníquese al Poder Ejecutivo. FUNDAMENTOS Señor Presidente: La iniciativa de instituir el 23 de septiembre como “Día Nacional del Politólogo” fue presentada en el año 2003 por los entonces diputados nacionales Mario Cafiero y Lilia Puig de Stubrin, bajo el Expte. N° 1885. El mismo ha perdido su estado parlamentario, motivo por el cual se presenta nuevamente, pero en este caso como proyecto de ley. Este proyecto tiene por objeto establecer el 23 de septiembre como Día Nacional del Politólogo en memoria del Dr. Mariano Moreno, nacido en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778, considerado dentro de los fundadores de nuestra nacionalidad el primer hombre que reflexiona acerca de la actividad política. Los primeros pensadores Desde los orígenes de la Argentina, la reflexión política –tal la materia y actividad del politólogo– ha estado íntimamente vinculada a la experiencia que forjaron nuestras instituciones. Desde los primeros artículos periodísticos y ensayos publicados por nuestros Libertadores, como las obras de Mariano Moreno cuyo carácter fundacional reivindicamos, o las “Instrucciones del Año XIII a los Diputados de la Banda Oriental” de José Gervasio Artigas, que inauguran la tradición teórica federal rioplatense, aparecen elementos de análisis político que acompañan al proyecto de Independencia de los pueblos hispanoamericanos. Pero será la siguiente generación, nacida con la Patria, la que constituirá el primer esfuerzo colectivo de reflexión y praxis política. En el año 1837 Esteban Echeverría constituyó la Asociación de la Joven Generación Argentina, con el objeto de recuperar los ideales de Mayo de 1810, de la que participaron Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Bartolomé Mitre, Juan María Gutiérrez y Vicente Fidel López, entre otros. El Dogma Socialista de Echeverría fue su manifiesto intelectual. De allí surgió la construcción teórica que cimentó la organización nacional a partir de la Constitución de 1853. La generación siguiente es la de los intelectuales formados en los colegios y universidades nacionales durante los años de formación del Estado Argentino. De todos ellos, se destacan los directores de las dos grandes publicaciones periódicas de la transición de los siglos XIX al XX: la Revista Argentina de Derecho, Historia y Letras, creada en 1898 por Estanislao Zeballos, y la publicación que ya en su nombre lleva la referencia a la nueva disciplina: la Revista Argentina de Ciencias Políticas, editada desde 1910 por Rodolfo Rivarola. En sus páginas se reúnen trabajos de análisis político y social de los más destacados intelectuales de Argentina y América Latina. Mariano Moreno: el primer politólogo Mariano Moreno fue uno de los protagonistas de la lucha por la emancipación, que puso su formación intelectual al servicio de la revolución, participando de la Primera Junta y reflexionando sobre la transformación política en las páginas del periódico “La Gaceta”. Apenas 32 años de existencia le bastaron a Mariano Moreno para forjar un ideal y procurar realizarlo transformando la vida política de su tierra. Tan solo un lustro de actividad profesional le alcanzó para desempeñar aquellas tareas que hoy definen a la profesión del politólogo: asesoría política, reflexión filosófica e histórica, participación en la acción política y en el gobierno. Nacido el 23 de septiembre de 1778 en Buenos Aires, Mariano Moreno cursó sus primeras letras en la Escuela del Rey y el Colegio San Carlos, donde completó los estudios superiores de teología, hacia el año 1798. Probablemente tuvo acceso allí, por vez primera, a la obra de Jean-Jacques Rousseau, que circulaba clandestinamente en el Colegio. En la Universidad de Chuquisaca cursó estudios superiores gracias a la iniciativa de un sacerdote pleitista, quien advirtió su capacidad intelectual y lo envió con cartas de recomendación a casa de su amigo, el canónigo Matías Terrazas. Aunque la idea originaria era doctorarse en Teología, el ambiente revolucionario de la casa de estudios alto peruana que era en aquel entonces la usina de las ideas de la Ilustración en el Nuevo Mundo, convenció al joven porteño de abandonar la sotana por el camino del derecho. Mariano Moreno se recibió de bachiller en leyes en el año 1804, con una tesis doctoral que condenaba el sometimiento de los aborígenes por parte de las autoridades españolas a través de la mita y el yanaconazgo titulada: “Disertación Jurídica sobre el servicio personal de los indios”. Este escrito tiene un interés politológico y jurídico como fundamento empírico del estado de naturaleza en las Américas, ya que “ciudadaniza” a los indios cuando sostiene su estatus originario de libertad. El paso por Chuquisaca no sólo definió las ideas de Mariano Moreno y cambió su profesión, sino que también signó su vida personal, a partir del momento en que vio el relicario con el rostro de la niña María Guadalupe

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Proyecto presentado por el Diputado Nacional Carlos Storero.

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Democracia 25 años después
Cuenca, la que sería su mujer y madre del pequeño Mariano. Con su título, la quinceañera “Mariquita” y el bebé de ambos, partió para Buenos Aires donde solicitó autorización para ejercer, incorporándose a la nómina de abogados de la ciudad donde enseguida se distinguió por sus habilidades como defensor. Al poco tiempo fue designado Relator del Tribunal de la Audiencia y consejero del Cabildo. En 1809 representó a los hacendados porteños en su reclamación contra las medidas restrictivas que imponía el monopolio, sobre los negocios de los criollos. El escrito de defensa, dirigido al virrey Baltasar Cisneros, y conocido como La representación de los hacendados, establece una decidida toma de posición a favor del libre comercio y contiene algunas definiciones reveladoras de su visión de la política y la administración pública: “La política es la medicina de los estados y nunca manifiesta el magistrado más destreza en el manejo de sus funciones, que cuando corta la maligna influencia de un mal que no puede evitar, corrigiendo su influjo por una dirección inteligente que produce la energía y fomento del cuerpo político”. Los acontecimientos de mayo de 1810 lo encuentran entre los ciudadanos que no se conformaron con el permiso del Virrey Cisneros para convocar al Cabildo Abierto, ni con la Junta provisoria que lo mantenía en el poder, designada el 24 de mayo. Su fama de brillante abogado y el escrito en defensa de los Hacendados fueron quizás los factores que más influyeron para que el nombre de Moreno se incluyera en la lista urdida por French y Berutti. Así se convirtió en el Secretario de la Junta provisional de gobierno proclamada el 25 de mayo de 1810. Uno de sus mayores aportes a la ciencia política ha sido la difusión del Contrato Social de Jean-Jacques Rousseau, encargada por la Primera Junta, cuyo prólogo contiene una verdadera síntesis del valor de la difusión del conocimiento político hacia la sociedad y de la responsabilidad del intelectual en defender con sus herramientas teóricas los principios republicanos. Participó activamente en la revolución de mayo y en los primeros meses del gobierno patrio. Su pluma trazó los decretos de la Primera Junta, la redacción del primer periódico argentino, La Gaceta de Buenos Aires, creado para cumplir con el principio republicano de la publicidad de los actos de gobierno y tribuna de opinión y reflexión política para su mente inquieta, y posiblemente definió la estrategia para defender las instituciones nacientes a través del Plan de Operaciones encargado por la Junta. Las fricciones al interior de la Junta llegaron a su punto culminante con la redacción del Decreto de Supresión de Honores, que había intentado frenar las aspiraciones virreinales de Cornelio Saavedra. Allí sostuvo el principio de la igualdad jurídica de los ciudadanos y que su libertad se funda en la paridad con aquellos que ejercen la función pública. Sus férreas convicciones lo condujeron a la renuncia a su cargo de Secretario de la Junta, el destierro camuflado en una representación diplomática ante las cortes del Brasil y Gran Bretaña, y una prematura muerte en el mar, el 4 de marzo de 1811. El acta de la reunión del 18 de diciembre glosaba su último discurso, con un dejo de esperanza cifrada en “que el pueblo empieza a pensar sobre el gobierno, aunque cometa errores que después enmendará, avergonzándose de haber correspondido mal a unos hombres que han defendido con intenciones puras sus derechos.” La primera compilación de la palabra escrita de Mariano Moreno, elaborada por su hermano Manuel, revivirá el discurso y lo pondrá nuevamente en acción ante una nueva fase de la política revolucionaria. Las sucesivas generaciones que irán jalonando la organización de la Argentina, reproducirán ese discurso y lo reformularán de acuerdo a su época y a sus particulares ideas. Así el proyecto y la teoría que lo sustenta continuarán brillando como la llama eterna de la libertad. Consideramos al Dr. Mariano Moreno como el primer politólogo porque a través de sus escritos es el primero que plantea: El problema de las instituciones desde la perspectiva del origen del gobierno legítimo fundada en el derecho natural y el establecimiento autónomo del pacto social. La identificación entre pacto social y constitución se resuelve fortaleciendo el significado del acto legislativo como el verdadero pacto que producirá la felicidad general. La importancia decisiva de que el Congreso convocado establezca una constitución. El problema de los sujetos reconoce la distinción entre “el pueblo de las Américas” que preexiste al pacto –y nunca pactó con los reyes españoles- y “el pueblo de España” –que sí pactó el establecimiento de una monarquía. Ese pueblo americano diferenciado de España constituye el fundamento de la legitimidad del pacto que emana de la constitución propuesta. La noción de pueblo(s) se constituye en forma distinta y articulada dialógicamente con la de “gobierno” o de “representantes”. El pueblo se convierte en sujeto político interpelando a sus autoridades y no meramente como elector de un conjunto de representantes y se considera la fragilidad de las instituciones ante la apatía de los representados. La distinción entre “pueblo de Buenos Aires” y “pueblo de las provincias” considerando sus iguales derechos a participar de la formación de un gobierno común. Estas líneas generales constituyen un bosquejo de trazo firme sobre el problema del establecimiento de un orden político independiente en el actual territorio de la República Argentina, considerando sus principales obstáculos y el camino sugerido para establecer una sociedad política democrática, promoviendo la acción cívica comprometida e informada. Por eso afirmamos que Mariano Moreno fue el primer politólogo. Y que la senda trazada por su pluma todavía tiene un trecho por recorrer por todos aquellos politólogos que creemos en la necesidad de ampliar los márgenes de la democracia en el siglo XXI.

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Demos Participativa
La Ciencia Política en la Argentina El primer intento de formalización de los estudios políticos en la Argentina independiente debió esperar hasta 1920, con la creación de las licenciaturas en Servicio Consular y Servicio Diplomático, dependientes de la Facultad de Ciencias Económicas, Comerciales y Políticas de la Universidad del Litoral, fundada en 1919, por el impulso del movimiento reformista universitario que había nacido en Córdoba, un año atrás. En el año 1927 se crea en el ámbito de esa facultad, el Doctorado de Ciencias Políticas. La Universidad Nacional de Cuyo, creada en 1939, albergó, desde 1952, una Escuela de Estudios Políticos y Sociales, dependiente del Rectorado, y sobre esa base, en el año 1967 se crea la Facultad de Ciencias Políticas en esa casa de estudios. Con la reforma del sistema universitario bajo el gobierno de Arturo Frondizi surgen las universidades privadas y al poco tiempo en ellas se fundan carreras de ciencia política. La Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Argentina fue fundada en 1965 como escuela de posgrado y en 1972 se abrió el curso de Licenciatura en Ciencias Políticas. Paralelamente se crea la Carrera de Ciencia Política en la Universidad del Salvador. En esos años se formaron otras licenciaturas de ciencia política en universidades públicas y privadas. A partir del retorno a la democracia, en 1983 se cumplió un anhelo largamente esperado por la Universidad de Buenos Aires: la creación de una carrera de ciencia política, que en un primer momento, en 1985, existió como “carrera de ciencias políticas”, dependiente del rectorado. Con la creación de la Facultad de Ciencias Sociales, desde el año 1988 pasó a integrar esa unidad académica, y al año siguiente se le cambió el nombre por el de “Carrera de Ciencia Política”. En los últimos años, con la proliferación de universidades públicas en el conurbano bonaerense y en varias provincias, además de una cantidad considerable de instituciones privadas, se crearon nuevas carreras de ciencia política y postgrados de diversa categoría, diplomaturas, maestrías y doctorados, en todo el país. Actualmente existen en Argentina 33 programas de grado (Licenciaturas) y 42 programas de postgrado (15 doctorados y 27 maestrías) en ciencia política. La inexistencia de un Colegio Profesional, o entidad que reúna obligatoriamente al conjunto de los graduados en ciencia política –desde 1982 se constituyó la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP) afiliada a la Asociación Internacional de Ciencia Política- hace difícil determinar la cantidad de politólogos, pero podemos estimar que son varios miles distribuidos por todo el país (sólo en la UBA hay alrededor de 2000 graduados). Además, debe contarse a los profesionales que, proviniendo de otras disciplinas, han realizado postgrados en ciencia política en Argentina o en el exterior. Y también debe considerarse a los politólogos que, a pesar de no haber recibido un título en “ciencia política”, han dedicado su vida a la docencia y la investigación en la disciplina, y por ello son considerados como politólogos por toda la comunidad académica. La ciencia política en Argentina se ha desarrollado no sólo en las universidades, sino también a través de institutos de investigación de proyección latinoamericana, como FLACSO, CEDES y CLACSO, y su producción académica se puede compilar en numerosas publicaciones periódicas de ciencia política que se han editado en las últimas décadas. Algunos politólogos argentinos han logrado un destacado lugar en la ciencia política mundial. En enero de 2006 el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA) otorgó su Premio a la trayectoria académica (lifetime achievement) al Doctor Guillermo O´Donnell. La profundidad de la crisis que atraviesa nuestro país realza la magnitud del aporte que la Ciencia Política es capaz de brindar a la comprensión de las transformaciones que se están operando en las prácticas políticas y cómo deberán ser tenidas en cuenta en los diseños institucionales que se construyan en el futuro. Como en los orígenes de la Patria, las circunstancias reclaman una vez más el compromiso del intelectual para pensar y contribuir a la obra de la construcción nacional. Por último, Señor Presidente, cabe aclarar que este proyecto cuenta con el aval de la Asociación Civil Mariano Moreno y de la Red Argentina de Ciencia Política Mariano Moreno. Por todo lo expuesto, Señor Presidente, solicitamos la aprobación del presente proyecto en memoria del Dr. Mariano Moreno quien dedicó su vida al estudio de una disciplina que veneraba, la ciencia política, y que definió como “la sublime ciencia que trata de las naciones”.

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Democracia 25 años después
Índice Asociación Civil Mariano Moreno................................................................................................................................. 2 DEMOS PARTICIPATIVA ..................................................................................................................................... 4 Editorial .................................................................................................................................................................... 7 Presentación.............................................................................................................................................................. 9 Grupo de Estudios Sobre Democracia Participativa ............................................................................................... 11 Presupuesto Participativo en Argentina .................................................................................................................. 13 El Presupuesto Participativa y su relación con procesos de cambio cultural y crisis social....................................................................................................... 19 La Consulta Popular del Beagle: la democracia participativa participativa como instrumento clave en la recuperación institucional ....................... 28 Reforma del Estatuto de la Asociación de Fomento Amigos de Villa Luro............................................................ 36 Construyendo Futuro. Ampliación de la ciudadanía y prácticas participativas....................................................... 43 Aporte del Presupuesto Participativo a la Teoría de la Democracia Participativa................................................... 48 Reflexiones sobre las nuevas Democracias Latinoamericanas................................................................................ 53 Venezuela y el “Socialismo del siglo XXI”:........................................................................................................... 55 Chavez y Populismo: un esbozo para pensar nuevos escenarios políticos .............................................................. 60 Maquiavello Bolivariano. Notas sobre la primera década de Hugo Chávez Frias .................................................. 64 Participación de la Sociedad Civil en la toma de decisiones:.................................................................................. 70 La ciudadanía en América Latina: .......................................................................................................................... 74 La Nueva Hora de las Masas: ................................................................................................................................. 80 La Revolución Democrática del MAS .................................................................................................................... 84 Nuevos desafíos de los gobiernos de América Latina: el caso de Paraguay ........................................................... 87 Aportes de la Participación en los nuevos escenarios de la Democracia................................................................. 91 Desintegración económica, social y política ........................................................................................................... 92 El debate y la formación ciudadana ........................................................................................................................ 99 Análisis sobre la formación ciudadana ................................................................................................................. 103 Prensa y discurso político de la imagen. ............................................................................................................... 105 Medios para Todos ............................................................................................................................................... 109 Gestión de riesgo y participación, una relación necesaria..................................................................................... 113 Por la Igualdad Real entre Mujeres y Varones:..................................................................................................... 117 Agoras Digitales: La participación de niñas, niños y adolescentes ....................................................................... 122 Condicionantes institucionales y políticos de la tensión entre representación y participación...................................................................................................................... 125 El Referéndum y la Iniciativa popular en perspectiva comparada ........................................................................ 130 Mecanismos Participativos en la Redistribución del Poder Político ..................................................................... 133 Presupuesto Participativo Rosario: ¿Auge y postrimerías en la participación?..................................................... 141 Las políticas participativas, una mirada desde las OSC’s rosarinas...................................................................... 147 (De) Construcción de experiencias participativas en las nuevas Democracias Participativas................................................................................................................................... 153 Curso de Formación sobre Gestión Participativa .................................................................................................. 155 Participación Ciudadana durante el Proceso de Transición hacia las Comunas 2006/7 ........................................ 157 Audiencia Pública para la Reformulación del Código Urbano ............................................................................. 159 Monitoreo del Concejo Municipal de Rosario ...................................................................................................... 161 Programa de Transparencia de Gobierno .............................................................................................................. 163 Tratamiento de los Sres Fiscales de la Problemática Jurídica que afecta a la ciudadanía, impidiéndole participar .............................................................................................................................................................................. 165 Análisis de la Organización y acción en ocupaciones informales ......................................................................... 167 El debate y la participación ciudadana.................................................................................................................. 169 Expoacción itinerante: los jóvenes y sus derechos................................................................................................ 171 Por la Igualdad real entre mujeres y varones: diagnósticos participativos y construcción de democracia para el diseño de políticas públicas .................................................................................................................................. 173 Presupuesto Participativo Barrial.......................................................................................................................... 175 Asociación Civil Mariano Moreno ....................................................................................................................... 177 Proyecto Día Nacional del Politólogo................................................................................................................... 183

Año 1, Volumen 1, Número 1, septiembre 2008 186

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