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Luis Aboites Aguilar Sas cuentas del reparto cuadernos de la casa chata agrario norteno 1920-1940 Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologia Social INDICE Presentaci6n 1 1. Breve panorama de Ia agricultura del norte de México 1920-1940 Periodo ot 1920-1928 eric ta 1 Periodo cardenista 1936-1940 BGs 2, Los grandes totales del reparto agrario nortefio 1915-1940 Los beneficiarios del nortefio EI reparto nortefio en el marco nacional 3. Caracteristicas del nortefio Tipos de tramite Clases de tierra El cfilculo del percépita El modelo obregonista 4. EL rio nortefio entidades te Cal fornia Chihuahua BRE 28RBB Durango Nuevo Leén Sinaloa Sonora Tamaulipas 5. El reparto en las regiones de riego 6. Comentarios finales Anexos A y B {indice de cuadros Bibliograffa citada BSRS RS EE EEsse.z This one HN 0 AC 1SR6-5CQ-Sagy PRESENTACION Este trabajo ¢s un resultado colateral del proyecto de investigaci6n denominado “Proceso io nortefio 1920-1940", del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropologia Social (CIESAS). Su objetivo es intentar hacer una exposicién ordenada de la tica del reparto cjidal en el norte del pals, desde 1915 hasta 1940. La idea de hacer este trabajo surgié durante la elaboracién del marco de referencia general del proyecto mencionado, en la que se vio la necesidad de disponer de una ¢s- tadistica ejidal homogénea dada 1a diversidad de cifras que aparecen en distintas fuentes. Y ésta es tal vez la virtud de las cuentas Prrsentadas aqui: que provienen de una sola fuente, er penticntcene® de sus limitaciones. Detectada esa necesidad se tomé en cuenta el trabajo de Romero ¢ Ibarra sobre el reparto ejidal en Sonora desde 1915 hasta 1980, asf como la exitosa bisqueda de Roberto Melville de esta misma fuente estadistica para un estudio suyo sobre una regién michoacana. Con estos dos antecedentes, se procedié a buscar la infor- macién de las ocho entidades federativas consideradas: Baja California, Coahuila, Chihuahua, Durango, Nuevo Le6n, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas. Con la ayuda de las autoridades dei CIESAS se obtuvo una copia impresa de la ‘nformacién t requerida. En un primer momento, la idea era limitar el trabajo a presentar tas cuentas fun- damentales del reparto ejidal en el norte del pats, es decir, totales globales por entidades, periodos, por tipo de trdmite, por tipo de tierra, por beneficiarios y solicitantes con derechos a salvo, junto con sus correspondientes porcentajes y percdpitas. Conseguida esta visién del norte en general, se pensaba elaborar por separado la estadistica ejidal sobre los 22 munici- pios que contiencn a las regiones de agricuitura de ricgo mAs importantes del norte en csa €poca. Se trataba simplemente de ubicar y contrastar el reparto efectuado en esas regiones cn el marcodel reparto agrario nortefio. Cuando empezaron a surgir los primeros resultados, quedé claro que con la informacién recopilada era posible avanzar a un nivel menos agregado y se procedié a explorar otras posibilidades, por ejemplo, la de hacer una prueba sobre un aparente modelo de ¢jidal durante el periodo obregonista, asf como esbozar algunos rasgos del reparto fo en cada una de las entidades consideradas. De ese modo, a la idea original, que aparece en los capftulos 2, 3 y 5, se le agregaron los capftulos 1, 4 y el iltimo apartado del capitulo 3. Al momento de redactar los comentarios, parecié pertinente incorporar las cifras del reparto ejidal por los ocho periodos presidenciales comprendidos en el petiodo 1915-1940, asf como las cifras principales del reparto por cada uno de los 25 afios contemplados cn este trabajo, por entidades federativas. Se considers que 1a presentacién de la estadistica por periodos presidenciales y por afios, ademés de ser util para desagregar los cuatro periodos utilizados (que se explican m&s adelante), podia servir como banco de informacién para otros interesados en esta misma temética. De ese modo, el presente trabajo dedica dos capftulos al norte en su conjunio, uno més al reparto agrario por entidades y un quinto a las regiones de agricultura de riego, cuya seleccién se explica més adelante. Se agrega una sexta y diltima parte con los comentarios finales. Casi para concluir la redaccién del trabajo una atinada critica evidencié la necesidad de contextualizar la estadfstica agraria'en un marco hist6rico ms amplio, de tal modo ue el reparto de tierras no apareciera de modo aislado, contado en sus propios términos. sugerencia fue retomada y por ello se agreg6 el breve panorama de Ia agricuitura nortefia en el periodo 1920-1940 que Lap syprima en ¢l capitulo inicial. Ese pretende contex- tualizar las cifras del ticrras, esperando con ello que el T encuentre un poco més de sentido al reco: Peo namatcien, Al riieeno: Hompo, y_ como £0 seein sae mene ore apartado intenta aclarar uno de los rimordiales del cardcter del reparto io realizado en el norte del pafs. Para facilitar t y !a presentaciOn de la informacion se agregan dos apéndices con cuadros estadisticos, el primero que corresponde al apartado sobre agricultura, y el segundo al resto del trabajo. Con Ia sola estadistica es dificil egar a conclusiones s6lidas sobre el proceso de teparto de tierras en el norte del pais. Por eso los comentarios expuestos se limitan a ofrecer una interpretacién inicial de las cifras, intentando con ello formular interrogantes que puedan ayudar a plantear nuevos proyectos d de investigaisn en mejores términos. Sin embargo, debe decirse que el trabajo est respaldar una caracterizacin del proceso agrario norteho 1920-940, que se he expuesto en olfo trabajo (eft. Aboites 1987). En términos esqueméticos esa caracterizaci6n es la siguiente. El proceso agrario se refiere a un proceso social dinamizado por la instrumentacién de la polftica agraria del Estado surgido de ia revolucién. Esa politica agraria tenia su ori el desenlace del movimiento revolucionario, que si bien implicé la derrota de las campesinas, también significé la incorporacién de las demandas populares encaminadas 2 transformar la estructura agraria porfirista como parte del proyecto Pothico del nuevo Estado, de los nuevos gobemantes. Esta incorporacién expresaba 1a alianza entre las fucrzas populares derrotadas y fos militares vencedores de la revolucién. En adelante, cualquier gobierno tendrfa que sustentarse en esa alianza de clases si deseaba garantizar su per- manencia en el poder. Carranza habfa intentado gobernar al margen de csa alianza, y es bien sabido que los sonorenses no tuvieron mayores problemas para desplazarlo. Esa alianza tenfa su traduccién concreta en un reformismo social, que se definié entonces como componente imherente del nuevo Estado. Y cl reformismo tuvo su &mbito més importante en el terreno agrario, De ese modo, la puesta en marcha de la cntrega de ticrras significaba a final de cuentas el avance del nuevo ordenamiento politico, basado en gan medida en la alianza entre el campesinado y los militares sonorenses. La instrumentacién de la entrega de ticrras, la definicién del problema agrario como un problema ineludible para los gobiernos posre- volucionarios, desat6 de inmediato una dinémica social en la que se contaban desde luego los esfuerzos de los terratenientes por proteger y conservar sus intereses ante la fuerza y persis- tencia de la demanda de tierra y agua. Dada la violencia del despojo y la magnitud acaparamiento de tierras en tiempos porfiristes, componentes ambos de un modelo de desarrollo que fue puntualmente respaldado por el régimen de Diaz, los demandantes de tierras constitufan una fuerza social eminentemente antiporfirista, antioligérquica. Esa fuerza se vio fortalecida con la puesta en marcha de una politica gubernamental destinada a atender las demandas agrarias. Pero el proceso agrario muestra que no sélo los terratenientes se opusicron a la entrega de tierra. Los nuevos gobemantes mostraban también su oposicién a la entrega de tierras, argumentando, entre otras cosas, el negativo en los niveles productivos. También se le oponfan en raz6n de su’ descor profunda en tomo a las formas co- munales ind{genas de orppalzacién social y productiva. Los gobernantes posrevolucionarios, los miembros de la as{ llamada “dinastfa sonorense", no ocultaban su fe inquebrantable en la Pro privada como principio rector de la sociedad y de la nacién. Originarios de una i6n del Prats en donde la poblacién ind{gena era minoritaria y se hallaba localizada en a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. profundizar en tas cifms del r puede hablar més de las caracterfsticas de 1a politica Oficial hacia el campo, que de iss caracterfsticas sociales de tos demandantes de tierra y la evolucién de su lucha. Esto no debe perderse de vista a lo largo del trabajo. Hay gue explicer ol sentido del oxpfinlo 5. El marco de referencia que se mencions atrés ha sido elaborado una revisi6n general de Ia bibliografia exisiente sobre las sicte regiones de 4g pulina a Cioge sola tepohienes del wiass det'yals ca coun aloe, y ca tas cuales cx posible epreciar uno de los dos eaiterioe sclectivos: extranjera en la propiedad de ia tierra y control del agua; y presencia de la inversién pablica en 1a construc- cién de obras de irrigacién. Tales regiones son las siguientes: Valle de Mexicali, Valle del ‘Yaqui/Mayo, Los Mochis, el sistema de riego del Rio Conchos, La Laguna, el sistema de tiego de Don Martin y el del Mante, Este procedimiento responde al interés por estudiar el proceso agrario nortefio a través de Ia evolucin de las regiones de agricultura de riego. Vale decir que de esta seleccién de regiones se desprende Ia delimitacin de las ocho entidades nortefias consideradas en este trabajo y en el proyecto mismo. Se trata, por lo tanto, de obtener Ia estadistica ejidal sobre los 22 municipios en los que se ubican estas siete regiones de riego. Con ello se espera contar con una estadistica homogénea a un nivel més particular. Por iltimo, ¢s pertinente hacer algunas consideraciones sobre la fuente de informacién su manejo. Desde ahora debe enfatizarse que la fuente, y por lo tanto este trabajo, no os reparios efectuados a través de In colonizacién’ privada, © la adjudicacion no cjidal de terrenos ‘nacionales. El fraccionamiento de latifundlos para dar paso a pequeliss propiedades, de hecho la opcién agraria defendida por muchos gobernantes nortefios de la €poca, tampoco es considerada. La fuente se denomina “Informacién selectiva de trimites publicados en el Diario Oficial de la Federaci6n", claborada por la Direccién General de Documentacién Infor- maci6n de la Secretaria de la Reforma Agraria (en adelante, sra 1987). Esta impresion se r entidad federativa, municipio, nombre de los poblados, y contiene la fecha de pec de trémite, la superficie total, su desglose por clase de tierra (riego, , Monte, desértico ¢ indefinido), los beneficiarios y aquéllos con derecho a hive. Vale enfatizar en Se trata de la recopilacién de trémites sparecides en el Diario Oficial de ta Federacion, Ello plantea varios problemas. Uno de ellos ¢s que se trata de una estadistica federal que atiende dnicamente a la asf llamada "segunda instancia", ck eee ate in Racha seus, scence cet hacer un trabajo semejane, se opt6 pot una salida que se considera valida a pesar de que lleva consigo el pecado de la itud estadistica. La salida consistié en hacer coincidir ia fecha de publicacién con la fecha de entrega. De ese modo, s6lo se consideran las ticrras entregadas por un presidente como aquellas cuya resolucién presidencial aparecié en cl I de 1a Federacién durante su periodo de gobierno. Asf, por ejemplo, solamente se fe tnclayeron en el reparto cardenista aquellos ejidos cuya resolucién presidencial apareciv publicada hasta el 30 de noviembre de 1940. Para la periodizacién utilizada en el grueso del trabajo (la de los tres periodos), la delimitaci6n fue més arbitraria, en el sentido de que sc "recortieron" las fechas de terminacién de periodos presidenciales de acuerdo con la légica del problema de investigacin. De ese modo, los ¢jidos incluidos en el periodo obregonista los cuya resolucién presidencial aparece publicada desde el 1 de junio de 1920 al 31 de diciembre de 1928. Para el callismo, el periodo se inicia el 1 de enero de 1929 y culmina el 31 de diciembre de 1935. Finalmente, el periodo cardenista arranca en realidad ¢ 1 de enero de 1936 y Ilega a su fin el referido dia 30 de noviembre de 1940. Cuando en los cuadros se refiera a "periodos" corresponden precisamente a los periodos resultantes de la divisi6n temporal que se ha elaborado en cl proyecto de investigacién. En otros casos sc habla de "periodos presidenciales", es decir, la periodizacién clésica. Estas consideraciones son importantes para insistir en que no se trata de llegar a cifras exacias sobre el reparto agrtio en el norte, sino de lograt una aproximacién homogénea (y sobre todo problematizada) con respecto a la magnitud y caracteristicas del reparto de tierras en el norte del pafs durante el periodo 1920-1940. Vale decir que 1a fuente no fue confrontada con otras para conocer su margen de error. Solamente se destacan tres errores. Fi primero €3 que no incluye tierras de riego en el reparto cardenista del Valle de Mexicali. Toda la superficie es considerada como "desértico”. Esta clasificacién ¢s incomprensible ts varias fuentes indican que las casi 70 mil hectércas repartidas en esa regién durante 1937, inclufan una porcién considerable de tierras abicrtas al cultivo de riego por los arrendatarios de la Colorado River Land. Esta forma de clasifica- ci6n Ieva al problema de los criterios utilizados para determinar la clase de ticrra repartida, por ejemplo catre "agostadero" ¢ “indefinido". No es remoto que esas clasificaciones a valoraciones: co sistemAticas o uniformes del onal de campo. El segundo error s¢ reficre a la dotacién de 112 mil hectéreas de més al ejido Las Cruces del noroeste chihuahuense. Por su ano se consideré pertinente climinar esa dotacién adicional teniendo a la vista el informe de la Comisién Nacional Agraria de 1928 (:94). Esta es la tinica ocasién en que se introdujo una correccién a la fuente. Es indudable que errores como éste, de al parecer, se repiten en otras ocasiones. Sin embargo, al igual que con respecto al primer error, se considers procedente recopilar y sistematizar la informacién disponible sin realizar una verificacién de su margen de equivocacién. El tercer error s sin duda el més notable. Resulta que en el afio de 1930 el reparto en el norte es superior, segiin esta fuente, al reparto nacional. Y no por poco, sino por casi 164 mil hectdreas. La incoherencia es tal siempre y cuando fa cifra de 584,922 que da Reyes Osorio (:50) sea la verdadera. Simpson, por ejemplo, da como total nacional 744,091 hectireas para el afio de 1930, que sin embargo sigue siendo inferior al total nortefio. Hay razones para pensar que el problema obedece a la distribucién del reparto entre los afics 1929 y 1930. La cifra nacional de 1929 que da Reyes Osorio es muy alla y Ia que se ofrece aquf para cl norte resulta muy baja. Esas sumas contrastan con Jas de 1930, cuando Jas cifras se invierten y se oo la incoherencia en cuestién. Dicho de otro modo, parece probable que una dotacién de 1929 se anotara en 1930, porque 1as cifras acumuladas de 1935 y 1940 no difieren sustancialmente de las cifras de superficie total dadas para esos afios en otras fuentes. De cualquier modo, este error no altera en absoluto fa interpretacién ofrecida en el trabajo y, en todo caso, debe alertar sobre el carécter aproximativo de estas cuentas agrarias. Por dltimo, cabe agradecer 1a valiosa labor del jefe de la Unidad de Cémputo del caesas, Mao El Hussein Si, en el procesamiento de 1a informacién, Gloria Artis y Juan Petronilo Ramirez ayudaron amablemente en la labor de captura. Alejandro Garcfa Kobeh aporté sus conocimientos sobre el manejo de hojas de célculo, asf como importantes observaciones criticas. Ana Paula de Teresa advirtié carencias, problemas de presentacién del material y aport6 criticas atinadas. A los compafieros del Area V "Proceso Agrarios Contem- porineas’ del CuSAS se les agradece su interés y sus valiosos comentarios sobre el texto. Va para Elfas. Octubre de 1988. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. regién las 158 mil hectéreas (cfr. Vargas:104). Pese a problemas politicos y conflictos faccionales entre los terratenientes de arriba y de abajo del Nazas (de y de Coahuila, respectivamente)y el intrincado pleilo con Is Tiabualilo, La Laguna era uaa region dinémica que en poco tiempo hizo que la poblacién de Torreén pasara de 13 mil habitantes en 1900 234 mil dice afos despues. Pero no es el tinico ejemplo: Los Mochis, con el ingeaio de Johason; el Valle de Yaqui, con Fens omen ae perdurarfa hasta nuestros dias, son otros casos similares. Para iodo considerado en safe tesa jo, el norte producia el 95% del algodén del pafs, comsumntindosc nal ln relocaizacion geo ica del cultivo. La del tipo sodavia 20 ocurrfa y por eso el norte s6lo aportaba entre un 32 y un 44% de la produccién (cfr. Cuadros A4 y AS). Sonora y Sinaloa jban poco més del 25% de la oclén nacional de fom Sonora, nto con Mo , aportaba la mitad de la produccién arrocera (cfr. Krauze:170,172). Como quiera que sea, la agricultura nortefia (en particular la del noroeste) habfa llcgado a la década de los veinte con el dinamismo del Porfiriato. Segin chiculos de un estudioso, esa regién aument6 su ipacién en el producto agricola nacional del 4% al 16% entre 1907 y 1929 (cfr. ids: 137). Este comportamiento contrastaba con el declive de la agricultura del centro y sur del pais en el mismo periodo. | Pese a las dificultades vividas en los afios de mayor violencia, la revolucién afecté senate ae ei eae En ta region lagunera se recuerda vivamente cl dificil afio de 1916, debido en parte a la incautacién de las Pero la ida ganadera del norte es realmente le: casi se perdié cl 75% del hato vacuno Sonora, Chihuahua, Durango, Nuevo Leén, Tamaulipas y pat California (cfr. Machado:125). Como es bien sabido, los revolucionarios utilizaron al ganado de manera generalizada tanto para consumo de la tropa como para hacerse de fondos destinados a adquirir pertrechos militares. De no haberse presentado varios acontecimientos en el curso de estos mismos afios de 1910-1920, la agricultura hubiera corrido suerte similar a 1a de la Esos_ acontecimientos ‘ayudar a explicar el nivel de productividad de ia de trabajo que se mencior iba. Los acontecimientos que interesa destacar son dos. Ei primero es el estallido de la guerra mundial en Europa, que empujaria al alza los precios de varios productos agricolas y Fineros, El segundo tol tlonto do fucecas multarce Iereedas por notice, ol cerancisms y poco después los miembros de Ia dinastia sonorense, A, tjoasise se contaton a aves vaca. sf mn, el garbanzo, el aziicar y otros productos regio se cotizaron a niveles cada més altos después de 1914, Un ejemplo de ello es ef algodén de Mexicali. Allf, el precio del kilogramo de algodén pasé de 47 centavos mexicanos en 1913-14 a 1.46 pesos en 1918-19. La superficie cosechada parece responder a ese incremento jase] pasa de 13,560 hectéreas en 1913, a 42,483 en 1919 (cfr. Cuadro A6). la La prosperidad local, cuyo més alto fue el ciclo 1918-19 cuando la cosecha de algodén alcanz6 un valor de 28 lones de pesos, se manifesté también en la instalacién de varias plantas deapopiadons co slgodéa, on In importacioa de mano da obra china y oa el de Mexicali como el centro urbano y administrativo del nuevo emporio al- (cfr. Vivanco:200; ; Rodrfguez:191 ss). La poblaciéa de Mexicall pass de 462 personas en 1910 a 6,782 ea 1921. En el Valle del Fuerte, el de Johnston resolvié Sus problemas de mercado tanto por la destruccién de los jos de Morelos, sus prin- cipales competidores, como por el aumento de precios que se generé por la escasez de remolacha azucarera en Europa durante la guerra. El precio internacional del azdicar aument6 de 5 délares el saco en 1914 a 18 en los afios subsiguientes (cfr. Grammont:15). En los valles del sur de Sonora, la evolucién de la produccién no resulta tan notable, aunque 1a superficie cultivada logra aumentar en el Yaqui un 30% en el transcurso de la década de 1910 a 1920 (cfr. Cuadro A7). En el Mayo ia produccién garbancera se increment6 de 80 mil sacos de 100 kilos en 1917 a 320 mil en 1920 (cfr. A Y/M:56). Plagas, escasez de crédito, inundaciones ¢ inestabilidad del mercado, eran adversidades que se lograban superar con los buenos precios del garbanzo. El triunfo de jefes y I{deres originarios de esta regién en el movimiento armado es importante porque practicamente desde 1915 definieron una politica encaminada a favorecer la reconstruccién econémica del ;. En la perspectiva de cstos nuevos goberantes, la agricultura y las inversiones extranjeras jugaban un papel decisivo. Muchas de las decisiones federales y locales, adquicren sentido si se les mira desde esta éptica. Por ejemplo, Carranza regres6 las haciendas confiscadas y puso traba tras traba a los tramites para hacer cfectivo cl reparto de tierra. Los sonorenses de plano establecicron que las regioncs de agricultura de tiego cran intocables. Si los demandantes de tierra insistfan, 0 se les reprimfa como en La ‘Laguna 0 como a los yaquis, o bien se les otorgaban tierras infértiles ubicadas fuera de las zonas de regad{o. Esta disposicién tendiente a proteger a las unidades agricolas, se comple- ment6 con la vocacién cmpresarial de algunos de los nuevos gobernantes. El caso de Obregon es quizé el més conocido. Después de -renunciar a su cargo en el gabinete de Carranza, Obregén se dedio6 de leno a sus negocios garbanceros. Muy pronto encabezaba a los productores y participaba con éxito en la exportacion de la Iegumbre. Los Elfas Calles no tardarfan cn imitarlo tanto en Sonora como en cl sur tamaulipeco, cn el Mante. Con el fin de ganar claridad, se procede ahora a exponer elementos que parecen Importanies par caracerizar cada wan de lo tes periodos que se han propuesto para el isis del io agmario en el norte del pais. Tales periodos son, como se recordar, cl "obregonista” 1920-1928; el “callista" 1929-1935 y cl "cardenista" 1936-1940. Es claro que se trata de fundamentarlos desde 1a perspectiva de la evolucién de la agricultura; en el resto del trabajo esa fundamentacién descansa en las caracteristicas del reparto de tierras. Periodo obregonista 1920-1928 Tanto el impacto benéfico de la guerra mundial como el ascenso politico de los sonorenses, son elementos importantes en el comportamiento de la agricultura nortefia en este periodo. En sintesis, tal comportamiento puede caracterizarse como de crecimiento sostenido, consistente tanto en la recuperacién de antiguos niveles de produccién como en la ampliaci6n sustancial de la frontera agricola. Sin embargo, la agricultura tropez6 con severos problemas a Io largo del periodo, y de hecho se inicia con uno de ellos. Coincidiendo con el ascenso de Obregén a Ia presidencia, se dejaron sentir en el pais fos signos de una depresién econémica general, muy relacionada con la terminacién del conflicto bélico europeo. A partir de 1920 los precios se desplomaron, por ejemplo los del algodén. En Mexicali el precio cay6 en 1920-1921 al llegar a 72 centavos. La enorme producci6n de garbanzo del Valle del Mayo de 1920 (320 mil sacos) se malbarat6 a un délar el saco, dejando una secuela de dificultades durante buena parte de la década. Los trabajado- res emigrados a Estados Unidos comenzaron a regresar en nimero considerable, tal y como habia ocurrido a ra(z de la crisis de 1907. En La Laguna, la cafda de los precios coincidiria con una larga sequia, cuya magnitud puede apreciarse en la dréstica disminucién del volumen 9 del Nazas en 1921 y 1922 (cfr. Cuadro A8). Como resultado de las caracteristicas de la produccién algodonera local, miles de trabajadores temporales desempleados vivian en condiciones en extremo dificiles. El gobiemo federal hizo esfuerzos por transportar a esos desempleados a distintos lados del pais, aunque hubo quienes acusaron a los terratenientes de queter aprovechar ese desalojo para expulsar a los campesinos més radlcales y contratar a jomaleros de Agu ents, gue estaban dispuestos a aceptar una paga de 18 centavos diarios (cfr. Gongdiex Navarro Pero hacia 1924 Ia situacién de la agricultura nortefia comenz6 a mejorar. Los indicadores disponibles as{ lo muestran, como puede apreciarse en las cifras de superficie cosechada y produccién de las distintas regiones agricolas. En cl Valle del Yaqui, la superficie cultivada crecié 3.6 veces entre 1920-21 y 1928-29, cuando superé las 47’ mil hectieas (cf. Cuadro A7), No extrafia que en ose tiempo (el 29 de noviembre de 1927) el congreso estatal haya decidido fundar el municipio de Cajeme, ni cxtrafia tampoco que en junio de 1928 su cabecera haya sido bautizada con el nombre de Alvaro Obregén (cft. Dabodub341-3), La poblacion de esta localidad aument6 de 237 a 8469 habitantes entre 1921 y 1930. En Mexicali la i6n de Ia frontera agricola llegé a su tope méximo en 1925, con una cifra superior a las 87 mil hectéreas (cfr. Cuadro A9). En Los Mochis, la produccién de! ingenio de Johnston, para entonces el més grande del pals, se duplicé entre 1922 y 1928. La nueva actividad sinaloense, la exportacién de tomate, conocié afios de auge, ¢ 8 la isis de 1927. El nfmero de cartos de ferrocarl con tomate destinado a Extalos idos pasé de 900 en 1920-21 a 4,292 en 1928-29 (cfr. Weiss:145). Del mismo modo, las exportaciones agrfcolas sonorenses se duplicaron entre 1924 y 1926 al llegar cn este afio a $06 millones de pesos (cfr. DEN:154-5). Fue en este mismo periodo cuando Sonora, especialmente el sur, conocié un intenso movimiento econémico. Con la puntual ayuda del gobierno federal, se nacionaliz6 la compafifa Richardson que era la duefia del Valle del Yaqui; se concluy6 el tramo ferroviario para unir a Nogales con Guadalajara; se hicicron obras importantes en el puerto de Yavaros; se amplié la planta industrial harinera, la Anderson é& Clayton inici6 sus inversiones algodoneras y varios estudios técnicos reconocicron las posibilidades de inversién en los valles Mayo y Yaqui. El cuadro A10, que registra el valor de la produccién en las ocho entidades selec- cionadas, se inicia precisamente en 1925. Un vistazo répido puede revelar cosas interesantes. Por ejemplo la diferente participacién de los estados en el valor del producto agricola. Por La Laguna seguramente, Coahuila es la entidad agricola més rica del norte. El valor de su produccién en 1925 (el 23.4% del total de ese afio) duplica a la de Chihuahua, y Sinaloa, consideradas de manera individual. Casi cs seis veces superior a la de Nuevo Leén y cuatro veces mayor a la de Tamaulipas. Por Mexicali seguramente, Baja California es 1a tinica entidad que se le acerca. Como se puede apreciar, ¢l noreste resulta ser la regién nortefia menos importante, hablando en términos de este indicador. Chihuahua y Durango casi son similares, y Sinaloa y Sonora se ubican también casi juntos frente a la mayor riqueza de Baja California. Entre 1925 y 1928, Baja California, Nuevo Leén, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas, conservan su nivel productivo. No as{ Coahuila y Durango, que lo ven aumentar, y Chihuahua cuyo declive es evidente. A nivel general, sin embargo, cl cuadro revela que el valor de la produccién agricola, medido a precios corrientes, aumenté en un 17% entre 1925 y 1928 y un 25% en precios constantes. El cuadro 1.1 muestra cifras comparativas del crecimiento regional y nacional. 10 a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. wnbe, 19p 21160 = NeOpCOWW OP BIIEA © Gy A zy soupeng :ajuany Sh6l —OPEL_-—«s ESL «= ORBL Ss SZGL_ Ss COZEL SHG Zh SV3UW193H 30 STUW 0% of or og 09 ot 08 08 INOWA 130 STIVA A MIVSIX3W N3 VOVOINH BIDI4YaANS V1 Ad NOIONIOAA :b VOISWHD dao, tal ver por In ro j6n nacional de 1a industria realizada entre azucareros y gobierno (cfr. Crespo 1987). Este mismo autor sefiala que el ingenio de El Mante, el de los Séenz y los Elfas Calles, atraves6 la crisis sin mayores problemas, a juzgar por sus niveles productivos. El cuadro A10 también permite apreciar que las variaciones de la agricultura nortefia son mAs pronunciadas que las de la agricultura nacional. Asi, si el producto agricola del norte a precios corrientes crecié entre 1925 y 1928 en un 17% frente a un 11% del valor nacional (a precios reales el crecimiento ¢s, respectivamente, de 25 y 19%), entre 1928 y 1932 la cafda fue més dréstica en la regién considerada pues alcanzé un 45%, contra 35% del valor nacional. En pesos de 1960, esa reduccién significé un 32% en el norte y un 20% a nivel nacional. No extrafia que la participacién porcentual del norte en el producto agricola nacional Iegue a su punto més bajo en 1932 (26.7%), el peor afio de la crisis. Como se puede ver en el cuadro 1.4, la crisis provocé una disminuci6n més dréstica en la agricultura CUADRO 1.4: [NDICE DE CRECIMIENTO PORCENTUAL DEL VALOR AGRICOLA 1929-1935 (1925=100) 1929 1930 Fuente: cfr. ta del cuadro 1. regional que en la nacional, lo cual es claro en los afios de 1930, 1931 y 1932. A partir de 1933 Ia agricultura nortefia empieza a recuperarse a un ritmo’ mayor que la agricultura nacional. Estos indicios parecen expresar el caracter mAs comercial de 1a agricultura nortefia, y sobre todo su vinculacién més estrecha con fendmenos econémicos globales. La grifica 2 también es ilustrativa. Al igual que en 1907 y 1921, en 1929 los repatriados comenzaron a llegar en grandes cantidades al pais. Varios centros mineros cerraron sus actividades y en muchos casos los trabajadores desempleados trataron de acomodarse en las regiones agricolas. En éstas, los trabajadores agricolas vivian en condiciones cada vez més precarias. En La Laguna la sequfa habia regresado cn 1929 y harfa de éste un pésimo afio agricola; los peones, sin la alternativa de emigrar a Estados Unidos y sin empleos estables, vivian Ia represién de autoridades y terratenientes, como en Matamoros en junio de 1930. Sin embargo, tanto en el Valle del Fuerte como en los valles del sur sonorense, se crearon 0 ampliaron organizaciones de trabajadores agricolas, por ejemplo la Federacién de Obreros y Campesinos del Sur de Sonora (FOCSS, lidereada por Jacinto Lépez) y la Unién de Obreros y Campesinos del Norte de Sinaloa (cfr. HGS.V:141-3; Martinez:107-i10; Gill). En Los Mochis, la Unién agrupaba tanto a trabajadores industriales del ingenio como a jornaleros. En La Laguna el Partido Comunista reorganizé sus cuadros después de la represién de junio de 1930, que provocé la muerte de 18 campesinos (cfr. Carr 1987:391-2). Las demandas agrarias crecieron sensible- mente, como lo muestra cl incremento en las solicitudes. La inestabilidad reinante parecia conducir a la demanda de tierra como forma de contrarrestarla. Mientras los trabajadores vigorizaban sus organizaciones y movimientos, los terra- tenientes parecen haber estrechado lazos con las diversas autoridades gudemamentales para enfrentar en mejores términos la dificil situacién. Surgicron también organizaciones de 15 Teuojoen 1012, BUON 402A O sOLwoupeng :ayuany oeet TWNLN39YOd SSIGNI 3LYON 130 VIODIEOV YOTVA 130 NOIDNIOAS *2 WOISWHD a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. ¢jidos, hasta 1933, Mientras que en entida. del centro del pafs, como Tlaxcala, México, Puebla Hidalgo, ese indicador muestra un rango entre el 63.4% (Hidalgo) y 100% (Tlaxcala), en los estados nortefios aqui considerados el rango porcentual va del 32% en la entidad con mayor nimero de propiedades afectadas, que ¢s Durango, al 8.3% cn Nuevo Le6n. En otras palabras, la lentitud expresada en el reparto de tierras en el norte inclufa un bajo indice de afectacién de predios, cosa contrastante con el centro de! pals. El segundo rasgo cs cl porcestaje de Ia poblaclén agricola sin tiers con epecio 8 la poblacidn econémicamente activa dedicada a la agricultura. De nuevo, en un conjunto de entidades del centro del pais, que incluyen Morelos, Hidalgo, México, Puebla y Tlaxcala, el porcentaje de la rca agricola sin tierras varfa entre el 59.1% en Hidalgo, al 34% en’ Tlaxcala. Segin las cifras del cuadro 45 del trabajo de Simpson (:314), en el norte el rango porcentual se cstabloe entre el 72% de In rea agricole sin ticras en, Tamaulipas, % en Coahuila. El promedio nacional, segin estas cifras de 1930, cra de $998 de ta poblacién trabajadora agricola sin tierras. Para 1940, tal y como ya se dej6 ver en el cuadro 2.7, las cifras del norte ya no esultan tan contrastantes con las del resto del pais, como en 1930. Por ejemplo, el rango porcentual de la PEA agricola sin tierras (considerando a los no ¢jidatarios) disminuye sensiblemente, ya que en 1940 variaba entre el 46.7% en Coahuila al 73.2% en Baja California. En los estados del centro del pais el porcentaje variaba a su vez entre el 30.5% en Morelos hasta el 52.1% en Puebla (cfr. Whetten, cuadro A22:597). Desafortunada- mente, no se disponen de las cifras de 1940 de predios afectados para hacer la comparacién con las cifras de 1930. Es evidente que la ubicacién del reparto nortefio en el marco nacional se ha realizado de hecho con el centro del pats, la regién con el reparto més intenso, Cabe decir que si se comparan otras regiones del’ pafs con Ia del centro, el resultado cs adn més contrastante, porque en entidades como Oaxaca, y Tabasco la entrega de tierras presenta ‘cifras inferiores incluso a las del norte (cfr.Simpson:95 ss). Finalmente, en el cuadro 2.8 se expone la comparaci6n entre los ejidos definitivos y 10s, ejidas provisionales, aprovechando una fuente disponible. Con ello. es posible estima, si bien de manera muy aproximada, el peso de los cjidos provisionales, esto ¢s, los ¢jidos dotados por resolucién de los gobernadores de los estados. Como se dijo atrés, la dotaci6n provisional no ¢s registrada en nuestra fuente de informaciGn, porque aticnde solamente ala segunda instancia, es decir, Ia resolucin del presidente de la repablica. Lo primero que lama la_atenci6n es la baja participaci6n de les entidades del norte del pais en el total de ejidos provisionales: 15.4% en cuanto a pueblos y 17.4% en relacién a la superficie. También cs evidente que en el norte eran menos importantes as dotaciones provisionales que a nivel nacional. En éste, los ejidos pendientes de resoluci6n presidencial alcanzaban el 55.4% de los constituidos ¢ involucraban al 40.7% de la superficie repartida definitivamente en 1933. En el norte tenfan mucho mayor peso el mimero de ejidos pendientes que la superficie: 53.2 contra el 16.1% respectivamente. CUADRO 2.8: COMPARACION ENTRE EJIDOS PROVISIONALES Y DEFINITIVOS EN EL NORTE ‘SUPERFICIE TOTAL Y NUMERO DE PUEBLOS POR ENTIDADES. 1933 Provisionales Definitivos Porcentaje de los provisionales Sinaloa 2B 36146 36 146,166 77.7 24.7 ‘Sonora 40 oO 288, 66.6 314 ‘Tamaulipas 64 46822 160 186,392 35.1 25.1 Tot. Nie. 364 542,147 683 3,349,735 53.2 16.1 Tot. Nal. 2,363 3,108,920 4, 7,624,837 55.4 40.7 % Nie. is4 174 = 16.0 43.93 Fuente: Ejidos provisionaies y totales nacionales, Simpson: tabla 20, p. 297 y tabla 19, p.300. Bjidos definitivos: con cifras del cusdro B1-3. (*) El trabajo de Simpson no distingue a las Bajas Californias. Es interesante destacar gue Chihuabus y Durango regisraben, de nuevo, un alto porcentaje de las resoluciones provisionsles. Los ejidoe por Confirmar en esas dos entidades’constitufan el 51 total del norte, y el 53.6% por lo que se refiere a superficie. No extrafia que en Chitwahea los pueblos dotados provisionalmente signifiquen un altisimo 91.4% con respecto al total de lon defntvos, a, como ge ha vist, er la ented | federative de | mayor superficie en jue atencit tamt i ia la superficie provisi todo’ noe en relaciéa a la co ainda do manera Gotta haste 1933, & decir, pooo tnés_ del 16%. De equ surge una’ foterrogante: ,Aceso las dotaciones ‘provisionslcs tendian a. ber de menor tamafio que las definitivas y acaso por ello ¢s més significativo el niimero de pueblos que la superficie? Esta es una pregunta abierta qu= no es muy aoe de responder si se tiene forma de conocer [as dotaciones provisionales. Esa labor no hacerse aquf pero serfa muy atractiva, pucs aportaria un dato adicional sobre 1a reticencia de las autoridades nortefias en tomo a la dotacién de tiecras. Es importante insistir so cae meee hay una desproporcién muy grande entre el 40.7% oe eee la superficie provisional el total nacional de dotaciones definitivas, y 1 16.1% que represeaten en'el forte. Ello va en contra de lo visio en el cusdro 27 refereate ala participacién porcentual del norte ea ba sper tot centregada, que no desciende del 24% y que sin doda responde a que en el norte las pita eran mayores @ las del centro y sur del pais, en vista de Ia calidad de la tierra. Por esto {lama {2 atencién el bajo porcentaje de la superficie Se conctuys ol spartato oot. uti omenecio sobre ie rafica que aparcer enseguida, con Is ‘comparacién de la todo el pats en superficie dotada en las ocho enti consideradas en este taba ‘pecan, as des ines tienen variaciones muy semejantes. Ambas registran un ascenso cat Marel af de 1921, que hace contrast al periodo Se Otxegén con cl de Caranza. Pero es claro que en esos primeros afios de la década de los veinte cl fitene de reparto es ms clevado a nivel naconal ue en norte. En esta region el rparto del petiodo callista es menos sostenido. EI siguiente pico de la grifica se registra al dela década. A nivel nacional es en 1929y en el norte, en 1930. Ambos repartos descienden drésticamente cn 1932 y a Barr de ese ao ge elevan de manera considenble hasta egar a 1937, el alo de mayor reparo en 41 periodo considerado. Finalmente, los Gitimos afios cardenistas presentan un descenso més sensible en el norte que a nivel nacional. 31 3. CARACTER{STICAS DEL REPARTO AGRARIO NORTENO 1915-1940 En este capitulo se revisan otros aspectos del reparto agrario nortefio en general, con de el panorama presentado en el capftulo anterior. Se trata de rove cocci sale ies Gel epace, tomando ca cumskiracion aspects ies como las clases de tierra y su distribucién por y periodos. Por ‘timo, se hace un ensayo sobre un modelo de ejido dotado darante el periodo obrego- : i i & nista. Tipos de trdmite La fuente utilizada permite acercarse a un aspecto importante del reparto agrario nortefio. Se trata de los diversos de trémite, lo cual lleva a conocer la del reparto en relacin a las diversas modalidades contempladas por la legislacion CUADRO 3.1: REPARTO AGRARIO NORTENQ 1915-1940. SUPERFICIE TOTAL POR TIPOS DE TRAMITE LTrémites que crean o aumentan Dotaciéa 7,230,773 7401 Restituciéa 17238,723 1267 Nuevo centro = xt 20,927 2 visién ejidos suma 1241 o1 ‘Ampliscién 966,725 989 Permuta recibe 700 * Titulacién bienes comunales 315,967 323 Total 9,775,056 2. Tefimites que disminuyen ‘Segregacin SASS 193 Es heal 58 Gran total (1-2) 9,769,408 100.00 El cuadro 3.1 presenta las cifras globales del reparto agrario nortefio en ¢l periodo cstadiato, Je sencndo foo dstalos tips Se tae, - a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. rrespondieron a tierras “indefinidas". Pero en esta ocasién, Chihuahua y Durango se separan por cuanto hace al peso porcentual de pueblos con dotacién exclusivamente “indefinida”, porque el 68% de los pueblos dotados en Durango recibieron sélo este tipo de tierras, mientras que en Chihuahua ese porcentaje resulta sensiblemente inferior: poco més del 38%. Del cuadro no es dificil concluir que el ejido obregonista predomina més claramente en tres entidades: Durango, Nuevo Leén y Coahuila. Como contraparte, Chihuahua y Tamaulipas resultarfan ser, segin el modelo claborado, las menos “obregonistas" en términos del reparto de tierra. Vale la pena destacar ¢l caso de Chihuahua pe, a ser la entidad con mayor superficie repartida y con el mayor niimero de ejidos y beneficiarios, sea la que resulte tener el reparto menos desfavorable. 4, EL REPARTO AGRARIO NORTENO POR ENTIDADES Revisados los grandes totales y las caracteristicas gencrales del rcparto agrario en el norte en el petiodo 1920-1940, procede revisar ahora algunos aspectos del reparto agrario por entidades federativas. El objetivo de este capitulo ¢s llevar la estadistica disponible a niveles menos agregados de andlisis. Como se veri, la revisin por entidades es sumamente breve y no aspira mds que a plantear algunos aspectos que parecen ser de utilidad para una regionali- zaci6n del reparto por periodos hist6ricos, confiando en que ello pueda dar pistas a otros intes fe Para ef andlisis por entidades se incorporaron algunos materiales de otros inves- tigadores, con el fin de ubicar y aclarar las ideas propuestas en este anélisis. Sin duda, este capitulo ‘hubiera podido enriquecerse con una informacién histérica més abundante, Sin embargo, ni hubo tiempo ni intencién de elaborar caracterizaciones particulares sobre el reparto cn cada una de las entidades. Como se dijo, el dnico interés es plantear algunas pistas sobre Ia periodizacién y ubicacién geografica de repartos importantes. Este capitulo se presenta por entidades. Baja California Como se ha dicho reiteradamente, el Distrito Norte y luego Tertitorio de Baja California Norte, fue fa Gnica entidad federativa que no registré entrega de tierras entre 1915 y 1936. Hasta 1937 tuvicron lugar las primeras dotaciones. Esta notable tardanza puede explicarse por varios factores, desde la lejanfa y aislamiento con respecto al resto del pafs, hasta la escasfsima poblaci6n: 9,760 er 1910, 23,537 en 1921 y 48,327 en 1930 (cfr. Cuadro Al). Sin embargo, la magaitad del reparto de 1937 puode indicar que la lejanta y Ia escasa poblacién no habfan impedido la formacién de ndcleos agraristas. Varios estudiosos, como Herrera y Gémez, han descrito el proceso de lucha agraria en el Valle de Mexicali, asi como el de recuperacién nacional de esta regién, en manos de poderosfsimos intereses extranjeros. En Mexicali se habfa desarrollado un gran emporio algodonero en las ticrras de la Colorado River Land. En 1913 se inician los registros de la sicmbra de algodén y cn 1926 se irrigaban 70,130 hectéreas de esa planta. La Colorado, ademés, controlaba ei agua del Rfo Colorado tanto para el Valle de Mexicali como para el enorme distrito Hamado Valle Imperial, a través de un canal (del Alamo) que atravesaba territorio mexicano para conducir las aguas a ese distrito de riego californiano. Los gobicrnos posrevolucionarios no tomaron medidas para contrarrestar ¢l poderfo agrario de la empresa extranjera. Cuando se vieron presionados por los agraristas 0 los desempleados, como en 1923-5 y 1932, recurrieron a la compra al contado de tierras fundar y equipar colonias y cooperativas, o al arrendamiento de tierras. En 1930, incluso, el gobernador José Marfa Tapia, aprehendié y envid a lfderes agraristas a las Islas Maras, acusfndolos de alborotadores. 45 zt zyag-¥z etze"o sosz"t 0000°0 0000°0 eocerez 9000°0 9000°0 0000°0 0000°0 9000°0 9000°0 9000°0 0000°0 0000°0 9000°0 oprarzepur [e303 eyoyzzedns waqdpo 20g oovr-orz’99t gst 9ou's (a) T8303 erotzzedns. ‘opyuyzepur ooyaipsed 8qU0K oxepe3soby ‘Texodwex, ‘obeTu 1w303 eyoTzz0dng cates ¥ soysezed soyzeyoTzeueg 0. "0 0 +0 "0 0 oovt*orz‘s9t 000070 0000°0 gst ° ° 94's 0 ° 9 ° ° overseer se6t~6z6r azet-oz6t sopoyzed z0d usunsoy ozet-steét veyuz0gy Teo efea “OvET-STéT “Sepepyque sod oTzexbe oyzedey :T-y OspenD a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. cerz-st Eese" prose teyL0 900070 Obert Levee 0000°0 yeaoa eyotzzedns eatdyo x04 Ler 6s 9070 opturzepur en cees- cor’ t 000s "6s9't 00000 oboe Lous‘ ant*ete 2192" 290/905 seze'tee'tst 000s "ese '09 0000 Teaea eyotzxedns zsz't erty at ates © soyezed coy ’ez cez‘st car's soya¥yoTzoueG 50s soe vst soprfa op # sen overseer seet~szer sopoyzed 10d uswnsoy seedynewes “opst-st61 “seppepriue rod ofzexbe oazedey :7z-y oxpenD a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. Analizando el cuadro 5.3, se puede observar que en el periodo carrancista el 69.12% de la superficie total repartida en estos municipios correspondié a Lerdo y Mapimi, cn La Laguna. En el obregonismo, en cambio, el 62.3% de la tierra repartida se entreg6 en ci Valle del Mayo, en los municipios de Etchojoa, Huatabampo y Navojoa. En el periodo callista, dos municipios, Mapim{ en la Laguna y Navojoa en el Mayo, registran el 42.55% de las 134,672 hectireas repartidas en los 22 municipios. La repeticién de Mapim{ y Navojoa en las cuentas de los periodos anteriores a 1936 dan como resultado que sean dos de los cuatro municipios en los que el reparto cardenista no resulta tan abrumadoramente importante. En Navojoa el reparto | cardnista significa el 31.24% del totaly en Mapimt et 50.35%. El municipio de Lampazos, en el sistema de riego de Don Martin, es otro en donde el reparto precardenista es mAs importante. Finalmente, ¢l municipio de Meoqui, en el sistema de tiego del Rfo Conchos, en Chihuahua, se cuece aparte. Es el dnico municipio al cual el régimen cardenista, mediante expropiaciones, le resta superficie al reparto ejidal previo. Por ello, en el cuadro aparece un 100.55% en el periodo 1929-1935 y Iuego un -0.55 en el de 1936-1940. En {os municipios restantes, como ya se vio, el reparto promovido por el mandatario michoacano ¢s absolutamente mayoritario. Ahora conviene revisar las cifras correspondientes a la superficie de riego repartida en estos mismos 22 municipios, es decir, en las regiones agricolas mAs importantes det norte del pats. El cuadro 5.6 presenta los totales por periodos y sus respectivos porcen- tajes. 85 sit ita rH 8 E y i it af | | | 1g F k | g888 8 5 38288 3 8] eg seks Sg CUADRO 5.9: COMPARACION DEL REPARTO AGRARIO EN ‘LA LAGUNA Y EN EL VALLE DEL MAYO. SUPERFICIE DE RIEGO POR PERIODOS. 1915-28 1929-35 1915-35 1936-40 1915-40 La Laguna 649 3,197 3,846 91,523 95,369 V.del Mayo 1,208 «6,850 8,058 14,289 22,347 La Laguna 8 4.03 95.96 100.00 Videl 5.40 30. ss 36.05 63.94 100.00 Dentro de la tendencia general descrita a lo largo del trabajo y cn los dltimos pérrafos, referente a la clara dilacién del reparto agrario en estas regiones agricolas, destaca la diferencia entre La Laguna y el Mayo. Tal diferencia se refiere obviamente al distinto peso del reparto cardenista. Como se ve, en La Laguna ese reparto constituye el 95% del total, iilcates que ex el Mayo aélo el 64%6. Ello puede constint usa referccia Importanic para el andlisis a profundidad del proceso agrario en uno y otro lugar. Para ese andlisis serfa de gran importancia conocer el origen y la composicién de los grupos sociales involucrados, las caracterfsticas del aparato productivo y sus vinculaciones con mercados de distinto tipo. En el Mayo se plantea, por ejemplo, la variable étnica, mientras que en La Laguna parece més importante el problema de la circulaci6n de la fuerza de trabajo entre algunas regiones del sur del pafs y la faja suroeste de Estados Unidos. En el Mayo hubo un reparto temprano (carrancista) y luego trascurre completo el periodo obregonista sin una sola entrega. En ambas regiones cl impacto de la crisis de 1929 y su aparente efecto en la reanimacién del movimiento agrario y laboral, se traducen en aumentos considerables en el reparto de ticrras, con mucha mayor initensidad'en el Mayo, al menos en términos relativos. En La Laguna, en cambio, los primeros 20 afios de reforma agraria aparecen précticamente desapercibidos. Cémo se planteaba la lucha agraria y cudles eran las caracteristicas de la represién de la demanda de tierras, son problemas ine:udibles para uno y otro caso que, ademés, podrian conducir a la historia social de estas regiones y del norte en general. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. rated” hat, mnetseie ih dl, | ij i dl, i i | i i CHIE Y a allt Hesse 18H f lV ssicine i HSH llessaas @ 8 WAHT raazeee seseens = Hef mend by SiH # sauagee seaeeass i i i i i i i agg A i} i i i | i HEE 7 CHE anti a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. overseer seerester a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book. a You have either reached 2 page thts unevalale fer vowing or reached your ievina tit for his book.