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Viniste en Octubre.

Con las hojas secas


y tristes de otoño,
con tus ojos puestos
en la madrugada,
acechando imágenes
que ahora se mezclan,
que ahora lastiman
y luego se van.
Llegaste en Octubre,
con un viento helado
teñido de rojo,
deshilando olores
de lluvias y rostros,
ignorando el nombre
de agudos y graves
que se acercan grises,
a tu corazón.
No quiero que vuelvas,
quédate lejos,
olvídame,
olvídanos.