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La revista de expresión creativa en
la cultura decadente
Dirección y maquetación:
José Manuel Sanrodri
Subdirección y maquetación:
Manuel Valero Gómez
Consejo de redacción:
Pere Vicente Agulló, Antonio Zapata
Pérez, Miguel Salinas, Josep E. Rico
Sogorb y Eva María Palenzuela
Martínez.

Diseño de la Portada:
Luis Martínez Tortosa.
Escritores:
Rosa Regàs Pagés
Carlos Chaouen
Antonio Zapata Pérez
Juan Carlos Céspedes Acosta
Javier Perales Valdes
Francisco Lezcano Lezcano
Ma. Josepa Ribera Vallès
Manuel Valero Gómez
José Manuel Sanrodri
Miguel Salinas
Eva María Palenzuela Martínez
Aurora Pintado
Jaime Rodrigo Villanueva Donoso
Pere Vicente Agulló
Dimas Pardo López
Saray Pavón Márquez
Juan Antonio Guzmán Pérez
Jenn Díaz Ruiz
Jaime Vicente Morera Balaguer
Alicia Cora Fernández
Soledad Cruz
Raúl Allaín
Daniela Edith Gallardo Zderich
Karina García Albadiz
Everardo A. Torres González
Francisco J. Gómez R.
Jose Esteve Rico Sogorb
Ana Esmeralda Piña R
Ángela Daniela Díaz Rivera
Nekane Perianes
Jesús Martínez Martínez
Walther Espinal

Presentación
MIGUEL SALINAS
La verdad es que no sé cómo empezar el
preámbulo para este quinto número, ni
siquiera me han venido a la mente (como
otras veces) miles de malas ideas. Ahora
mismo sostengo en mi mano derecha un
vaso preñado con dos cubitos y Jack
Daniel's y en la izquierda un cigarro, mientras pienso en qué es para mí la poesía
observo embriagado la danza que mantiene
el humo con el oxígeno aún virgen y me
pregunto acerca de los poemas que han llegado a nosotros.
¿Cuál es el motivo de intentar reunir a estos
malditos hijos del anonimato bajo el amparo de un mismo sueño, un sueño común y
mercenario a partes iguales? Pero no aparece la respuesta, tan sólo me atacan los ver-

sos que leo en este bar mal iluminado mientras
recuerdo la sombría desnudez de la muerte.
Ha sido tan duro y tan largo por parte de la
revista caminar por el angosto camino de la
cultura, que tan menospreciada como siempre
amanece sólo a las mentes preparadas para
recibirla, que aún me pregunto si vale la pena
lo andado y si dejase contestar a mi cinismo la
negativa sería más que evidente. Pero aquí
estamos, como cada vez que nos dejan, para
hacer llegar un poco de luz a este bar, un poco
de amor donde se requiera, consuelo donde la
desesperanza campa a sus anchas y toda esta
amalgama de actos heroicos; tan sólo armados
con versos, párrafos y trazos a carboncillo que
hacen la lucha desigual pero apasionante.
JOSEP MANEL SÁNCHEZ

Ilustradores:
Josep Manel Sánchez
Marylina Torres Ottado
Silvia Orozco Torres (Irilien)
Ana Beatriz Reina Rojas
Marilen Pont Font
Rocio D. Limón
Daniela Edith Gallardo Zderich
Roger Pereira
María T. Valenzuela Escalona
Gloria Mariño
Rosana Demichelis Lucena
Rodrigo Javier Medrano
Mari Paz García Córdoba
Eva Vazquez
Victoriano Izquierdo Ramirez
Isabel Zapata Iborra
Gregorio Sánchez
José Ramón Lorente Saez
Jesús Martínez Martínez
ISSN: 1887-973X

Patrocinio del
Institut Municipal de Cultura:

ELPICUDOBLANCO @ GMAIL . COM

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ROSA REGÀS PAGÉS

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El Talento, la voz y el compromiso

Cuando conocí a Paco Rabal, a finales de los años sesen- rado mero doblaje, esa veracidad indefinible que reconota, ya era un personaje famoso que provocaba admira- cemos en un concierto en directo aunque hayamos oído
ción cuando se lo reconocía en las calles o en cualquier la canción o la música cien veces en disco, radio y teleotro lugar público. Recuerdo que los de la editorial Seix visión. Y así fue a partir de entonces, nunca se modificó
Barral habíamos ido a Madrid a presentar un libro o un esa voz desgarrada y musical a un tiempo, que nadie
autor o tal vez el programa de lanzamientos de aquel lograría imitar, original y personal y con el mérito añaaño. Y tras el acto y la cena con los críticos, que se cele- dido de adecuarse a los cambios que el tiempo iría impribró como casi siempre en el Hotel Suecia, alguien nos miendo en su figura, en su rostro, en su manera de decir
llevó a un club de jazz, muy en boga por aquellos años. y de hablar.
Íbamos en un grupo cinco o seis personas aunque yo Desde aquel lejano encuentro he visto muchas veces a
sólo recuerdo a Juan García Hortelano y a Pepe Paco y lo he seguido en casi todas las películas que su
Caballero Bonald. Nos sentamos a una mesa y pedimos extrema vitalidad fue acumulando en un curriculum que
copas y de pronto lo vi, a Paco, en otra mesa con varios sorprende por la constancia, el compromiso, la calidad y
amigos. Tenía los ojos muy oscuros, nada original por- la belleza. Sin olvidar la variedad de registros que utilique así se los había visto también en todas las películas zó para interpretar personajes tan dispares. Nunca su voz
y en el teatro, pero en aquella penumbra el brillo de aza- chirrió como tampoco lo hizo la mirada de sus ojos diabache se destacaba más sobre la luz opaca del local en mantinos que se abrían paso en un rostro cambiante con
aquella hora tardía. Mirada fina y aguda con que tomaba la fuerza que da el coraje de querer decir en cada
nota de los que allí estábamos, mirada acerada y tierna al momento lo que con la expresión se anticipa, y con la
mismo tiempo, cuando se
voluntad del actor que
levantó para saludar a Pepe y a
escudriña y responde al
otros de nuestro grupo que le
que tiene enfrente, sea
hicieron un lugar. Pero antes de
hombre o paisaje, desentarse se acercó a saludarme
seo, conflicto, descalay yo, magnetizada por tener tan
bro o traición.
cerca a un actor admirado pero
Se puede defender que
sobre todo a un hombre tan
el talento se tiene o no
atractivo, me permití sonrojarse tiene, pero cuando,
me aprovechando que la escasa
como en el caso de
luz no tendría en cuenta la
Paco Rabal, se ha sabiintensidad del rubor. Aún así
do desarrollar esa chisno le pasó inadvertida mi turbapa inicial que nada es
ción, y sonrió. Me dio la mano
sin el esfuerzo, el tesón
o me besó, no lo recuerdo, pory la inteligencia, y adeque lo que ha permanecido
más se acomoda ese
inalterable en la memoria
talento y la propia vida
borrando todo lo que ocurrió en
al compromiso político
aquel instante fue la voz con la
con la valentía de andar
que tal vez quiso romper mi MARÍA TERESA VALENZUELA ESCALONA
con él de la mano y
azoramiento, o preguntarme
defender las ideas por
quién era yo o más probablemente permitirse una broma las que uno cree que hay que vivir, entonces sabemos
que no entendí, desbordada mi atención por el tono de que nos encontramos frente a un hombre que ha dado a
esa melodía que se movía en los registros mágicos de un la sociedad lo mejor de sí mismo, que esté donde esté,
barítono para acabar quebrándose despiadada e irónica aunque sólo lo guardemos en la memoria, ocupa ya un
con el temple de un bebedor de cazalla.
lugar en la historia de su profesión y de su mundo que
Pensando luego en aquel encuentro que acabó de madru- tendrá siempre el reconocimiento de expertos, amigos y
gada comiendo conejo asado en una alquería donde nos público, y lo que es mejor aún, que nos ha dejado a todos
llevó Paco, seguía oyendo aquella voz como si nunca la los que de una forma u otra conocimos -y conocerán- su
hubiera oído antes, como si ese timbre insólito llevara voz, su talento y su palabra, el impagable regalo de su
impresa una veracidad que en el cine se me habría figu- vida entera.
ROSA REGÀS (PREMIO NADAL 1994 Y PREMIO PLANETA 2001)

Quédate ríos
CARLOS CHAOUEN

Quédate ríos
y que cesen los papagayos en sus tertulias,
el cielo cambia y cambia,
la mentirosa televisión.
El tiempo lineal, erróneo, absurdo.
Quédate árboles.
El tiempo circular, cíclico, oriental.
La adicción como salvación frente
al condicionamiento masivo.
Y el terror del nacimiento y de la muerte.
Coloretes para las míseras caras
de la palabra, los eufemismos,
los buenos modales.
El tecnócrata esclavo, el ateísmo
como creencia, la fe sin rito,
los gimnasios como salas de tortura.
Los espejos del ego.
Quédate aire.
Los rayos del sol, con su natural retardo.
Agua cuando llueve,
silencio de luz en tu ventana,
yo soy eva comiendo manzanas
y un bosque de setas si te vienes.
Quédate polvo.

Memoria contra el olvido
JUAN CARLOS CÉSPEDES ACOSTA

A Víctor Jara, una voz que no cesa.
Sé que tus manos
se hicieron pájaros antes de la muerte.
No supo el verdugo
lo imposible que fue matarte.
Los asesinos no saben
que los cantores no necesitan la voz
cuando el pueblo los canta.
Dicen que en el estadio de Santiago
por las noches se escucha tu voz
cantando "Te recuerdo Amanda"
y una bandada de aplausos
cruza la noche oscura buscando el alma.

CARLOS CHAOUEN ES CANTAUTOR Y POETA.

ROGER PEREIRA

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ANTONIO ZAPATA PÉREZ

Amar a una Lamia

Era tan blanca cuando se desnudaba,
que al vestirse, se apagaba la luz.
Sólo sus ojos inmarcesibles y ácratas
ya endulzaban mi paladar licántropo;
y cuando la besaba, ¡oh satán!, sentía
por mis labios un hormigueo de mariquitas rojas. Esa era la mujer, o súcubo, que nunca pude hacer amiga de
mi sombra, aunque la paseara por los
parques y orinásemos juntos, contemplando románticos crepúsculos entre
dorados ramajes que fulguraban
hechizos.
Recuerdo, mucho más atrás, mi primer encuentro, eran días otoñales, y
yo, convertido en muñeco de papel
perseguía adolescencias, antes de mi
transformación, entonces, ya era terrible su mirada y su anatomía imponente, que variaba con las fases de la
luna, ambos, habíamos habitado las
entrañas de la tierra durante negros
siglos, tal vez por haber compartido
un origen me enamoré de su singular
belleza.
Ahora amo a todas las mujeres como
a una sola; y a mi paso omnipotente
de pelvis se desploman palomas
ensangrentadas sobre mis hombros.
No tengo corazón, soy una bestia que
puebla las leyendas más sórdidas de
la literatura.
La claridad recorta un escorzo zoomorfo que vaga errante por los parques sin alba, inmerso en cacerías
ciegas. Pasea por un lago y el agua
salpica su pelaje. Busca un claro de
luna. El blanco haz que lo hizo enamorarse de una lamia. Desde que la
perdió está a oscuras, aullando en la
penumbra de su plenilunio.

ISABEL ZAPATA IVORRA
ANTONIO ZAPATA (FINALISTA DEL PREMIO NACIONAL DE POESÍA “MIGUEL HERNÁNDEZ” 1988)

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FRANCISCO GÓMEZ RODRÍGUEZ

Declive

Al tiempo que se va y nosotros con él ("Miré los muros de la patria mía// si un tiempo fuertes, ya desmoronados") Veo
cómo muchas personas amadas de mi entorno más cercano están siendo invadidas por las arrugas del tiempo, la enfermedad y la vejez. Uno mismo tiene como huésped incómodo al dolor en su casa, invitado periódico de mi morada. El
médico lo ha sentenciado. A partir de ahora sólo queda seguir la ruta trazada. Es lo que hay.
("De la carrera de la edad cansados// por quien caduca ya su valentía") Mi buen padre, a quien amo, se está haciendo
mayor. Sus pasos son más vacilantes, su cuerpo se ha encorvado y le tiembla el pulso pero no deja ni por una apuesta su tabaquito. Mi tía Fili, a la que adoro, lleva con tesón y toda su dignidad la enfermedad que le ataca su vitalidad
mas nunca mermará su bondad de mujer que bendice la tierra que pisa. Mi tía Clarita, mi queridísima tía que tanto
me quiere y siempre me anima, muestra síntomas de agotamiento óseo. Y me llena de pesar, ella que es toda entrega
y ternura. Mi buena tía Segunda también aguanta los reveses de la enfermedad que soporta con entereza, ella que es
todo corazón y servicio. Todas ellas mujeres excelsas, maravillosas, que demuestran con hechos el enorme amor que
atesoran en sus jóvenes corazones.
("…Entré en mi casa, vi que amancillada// de anciana habitación era despojos// mi báculo más corvo y menos fuerte") Mi tío Cristino se ha jubilado después de dedicar su vida a su pasión por el volante y la enseñanza. Mi tío Juan
Antonio ha dejado los viveros y también se ha retirado. Mi tío José en el mítico pueblo manchego acaba de apagarse
hace poco, igual que sus puros que derramaba sobre su solapa como hacía el admirado profesor "Manchado", mientras recuerdaba tardes gloriosas de toros y viajes. Mi tío Paco cada día llora más cuando se despide de mi tío Jesús en
el universo que Cervantes creara para el Caballero de la Triste Figura.
("Vencida de la edad sentí mi espada// no hallé cosa en que poner los ojos"…) Ya nunca podré hacer el camino interior de Santiago para escuchar al hombre que siempre va conmigo. No podré acompañar a mi Señora desde el Tamarit
hasta las Puertas Coloradas.
Aguantará la vela como pueda. ("Polvo seré mas polvo enamorado") Esto es lo que hay y así habrá que asumirlo. El
amor y el dolor, dos caras de la misma moneda de uso, que es nuestra vida, la más apasionante aventura tras la vivida por Alonso Quijano y sus molinos de viento.
VICTORIANO IZQUIERDO RAMIREZ

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ANA ESMERALDA PIÑA RECUENCO

Utopía

Quizás el vaso vacío hoy se llene de repente
con la sutileza insurgente de quien calla
mas otorga; un nuevo silencio
que cobija una utopía, un te quiero…
Quizás la tibieza del ayer hoy sea pira,
en la que no tenga cabida otra espera…
Tal vez, en el angosto sendero del devenir
sea tu alma quien alce su estela…
Dime vida mía,
¿cuándo nos llegará la primavera?
En la esbeltez hiriente de tu ausencia,
giraré de nuevo este reloj de arena.
Son mis lágrimas caricias de un exilio
que se alza cual feroz condena.
Dime, vida mía, si no estás,
¿qué me queda?...

MARILYNA TORRES OTTADO

¡Ey!,¿ya te vas?
DIMAS PARDO LÓPEZ
No hay musas pasajeras
pero está bien poder abrirle la ventana cuando quieren irse
te sientes más humilde
y la ves brillar y volar en un tembloroso zigzag
y sonar a campana
dejando detrás esquirlas en llamas
todo eso cuando se hacen
cada vez más pequeñita desde la ventana.
¡Ey! Ya no centellearan más para mí tus alas
ni dejaras la habitación perdida de purpurina
no más limpiar palabras doradas
no más clases de baile a horas que desconocía
no más vigilar que pierdas tu sonrisa.
Tengo organizar esta habitación de nuevo
ordenar los papeles, igualar los cuadros
barrer un poco y preparar café
sentarme en el taller vacío
y sentirme aún más vacío
intentar reconstruirme en el sofá
y no pensar en los buenos tiempos,
ni en lo que nos hicimos pasar.

7

7

MARÍ PAZ GARCÍA CÓRDOBA

Pronto vendrá el frío
así que mejor cerrar la ventana
si vuelves, aparta la escarcha y llama
si, bueno, estoy lo suficientemente destruido
y desapareceré esperando el más mínimo ruido
pero aún puedo levantarme
si reconozco tras el cristal tu brillo.

JAVIER PERALES VALDES

Romance

Solían pasear juntos de la mano, por las avenidas de una
antigua ciudad, de esas capitales con historia en cada piedra
y en cada esquina. Conversaban animadamente entre miradas de complicidad, besos y caricias a plena luz del día y
al relente de la noche. También, como no, eran amigos de
momentos más íntimos de alcoba y puerta cerrada, secretos
de dormitorio. Lo compartían todo incluso con los demás;
hemorragias de felicidad y marejadas de plenitud de las que
hacían partícipe a todos aquellos a los que se acercaban.
Eran el complemento perfecto uno del otro; ella una belleza natural, cristalina, capaz de llenar con su figura los relieves y matices del retrato más exigente, parecía la reencarnación de una dama blanca, una diosa de la mitología celta.
Esta armonía se reflejaba de igual manera en los caracteres
de su personalidad cargada de virtudes y destellos a ensalzar.
Él era un virtuoso, un genio de la sofisticación dotado con
las manos de un creador, capaz de hacer realidad el milagro
del pan y los peces, de dar vida a un ídolo de barro o de animar con hipnóticas melodías las paredes inertes de cualquier estancia.

Nadie sabe lo que pasó, cómo y porqué la luz se fue haciendo penumbra y después sombra, pero sin remedio llegó el
tiempo en el que se distanciaron el uno del otro. En definitiva no hay que darle demasiadas vueltas, tan sólo, pensar
en que ambos eran de carne y hueso. La ruptura se resolvió
como una maldición para ambos, como si por algún motivo
el pecado les hubiera condenado a ser expulsados del paraíso, pero, ¿qué pecado?
Cuentan que desde entonces cada uno de ellos vaga eternamente en solitario, cada uno en su órbita igual que dos satélites incapaces de coincidir jamás. El gira sobre sí mismo,
embrujado por cantos de sirena flotando en océanos de ego,
ella da vueltas alrededor de otros astros con el alma ahogada en llanto. Hay momentos en los que pasan tan cerca uno
del otro que alcanzan a verse, ella le mira con los ojos de
una amante despechada, él entre nebulosas ignora su presencia y la de todos los demás, incluso ha olvidado su nombre.
Esta es una historia más de amantes y condena, impregnada de leyenda y folclore…
…ella de nombre Modestia, él de nombre Artista.

Siempre pensé en marcharme...
MIGUEL SALINAS

Siempre pensé en marcharme
con una gran despedida,
pero me quedé solo,
sin conffeti, sin gorros de papel charol
ni gritos, adios
a la gran despedida, adios,
todos me dieron la espalda
menos mi sombra,
aquella que jamás miró mi rostro.
Acabé por desmontar los toldos
pero la luz había expirado
tiempo atrás.

RODRIGO JAVIER MEDRANO

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Sobredosis de Espejismos
JOSÉ MANUEL SANRODRI

La noche se desploma como un ácido
en los ojos; mis pies se resbalan sobre
la arena, se sienten torpes como si les
hubiesen colocado una prótesis de
polietileno; no percibo el gruñido del
mar que a veces farfulla improperios
desde el fondo de su garganta; ahora
mi piel se fusiona con cada átomo de
arenilla y entre la penumbra, un rótulo
tétrico estrangula al viento para que no
pueda sentir su brisa.
En toda la extensión de la playa se
avista una exigua luz como si fuese
una pulverizada mancha en mitad de
la oscuridad; ilumina una caja de
color marrón semienterrada y de plateado picaporte. Me acerco a ella y la
observo detenidamente, me agacho,
la abro, en su interior hay unas fotografías, las cojo todas y para mi desconcierto veo que muestran secuencias que pertenecen a unos segmentos de mi vida, también hay unas
hojas escritas en bolígrafo añil, y en
ellas, se podían leer todos mis deseos
inconfesables, mis sueños futuros y
mis frustradas ilusiones… Nunca
había visto aquellas fotografías salvo
en los fragmentos de mis recuerdos
que de vez en cuando salen de mi
cerebro, y nunca había visto aquellas
cartas escritas. Me inclino y hundo
mis rodillas sobre la arena, cierro la
caja con todo el contenido que había
extraído anteriormente y con mis
manos realizo un hoyo para enterrar la
caja, la dejo en el agujero, la miro por
última vez, empujo el montón de arena
que había junto a mis rodillas, con mis
brazos y mis manos tapándola íntegramente. Me tumbo sobre la sepultura de
mis recuerdos y me quedo dormida.
Una penetrante luz franquea mis ojos
y me despierta. Esta luz ha perforado
el cristal de la ventana en la habitación
donde me encuentro tendida en una
alfombra de friezé, hubiese creído que
me había dormido en la playa, el olor
9 a mar era tan real que me sorprendía
no encontrarme allí, nadie ha deshe-

cho las sábanas de la cama. Tardo unos
segundo en incorporarme y al mismo
tiempo escucho como alguien encaja
una llave en la cerradura y abre la
puerta de la habitación, miro atentamente la puerta, estoy enajenada y lo
veo todo turbio, una sombra enorme se
precipita hasta mí y me sacude un
potente puñetazo en mi cara que me
deja inconsciente, pero el desfallecimiento no dura mucho pues el agua
fría de la ducha me despierta del tran-

ANA BEATRIZ REINA ROJAS

ce abducido de sueño, mi cuerpo desnudo se humedece, de mi cara un hilo
de sangre se desliza por mi piel hasta
el sumidero, una voz de hombre
irrumpe en el baño, me pregunta cuantas dosis de heroína me he metido esta
vez…
Cierro los ojos, no le contesto, no
recordaba lo difícil que era prestar mi
cuerpo por unos cientos de euros, quizás la droga me haga olvidar que aquella habitación es mi casa y no la de un
hotel de carretera, que tiene su cuota
de alquiler establecida conmigo, hasta
que los primeros pliegues en mi piel
desechen mi alma, soy como esa pieza

de joyería que con el tiempo se deslucirá perdiendo todo el valor mercantil.
No recordaba haberme desnudado
para meterme en la ducha, pero el agua
hacía de aislante a los gritos de un
hombre de enormes brazos, de sus
labios oigo una mezcla de idiomas,
algunas palabras no llego a entenderlas, me abstraigo y pienso con todo
detalle lo que me ocurrió anoche. Abro
los ojos y junto a mí veo otra caja de
color marrón, es de un marrón más
claro a la otra de la playa, la observo, el agua nos moja a ambas, a
medida que pasan los segundos va
cambiando de color hasta hacerse
del mismo color que la bañera, un
blanco perla, parece que con el cambio de color se haya hecho invisible
pero realmente está junto a mis pies,
me agacho y me pongo de rodillas
junto a ella, la abro muy despacio y
vuelvo a encontrar fotografías que
nunca había visto, distintas a las que
había visto en la caja imaginaria de
la playa, también habían cartas con
deseos distintos a los de la otra, a
pesar de que el agua nos caía a
ambas, sólo me mojaba a mí, las
fotografías y las cartas estaban totalmente secas. Pongo el tapón de la
bañera y espero a que se llene de
agua para que sumerja entre sus profundidades la caja, me levanto y
salgo de la bañera, mientras seco mi
cuerpo con una toalla miro como el
agua ha cubierto la caja haciéndola
desaparecer. Al salir del baño para
aparecer en la habitación me espera
otro hombre, más pequeño que el anterior, de brazos recios, éste, incluso está
calvo y es más viejo, se encuentra
semidesnudo esperándome junto a la
cama, donde las sábanas siguen plisadas, miro para la bañera a la que he
dejado el grifo abierto y veo como el
agua la desborda, entonces pienso,
ojalá pudiese yo también desaparecer
como las cajas de mis recuerdos.
Cierro los ojos para no ver el aire.

PERE VICENTE AGULLÓ

El origen del origen

Creo que ahora pienso, luego,
tengo derecho, oiga,
pregunta trascendente,
¿de dónde vengo? ¿Qué puñetas soy?
Luego, a ver:
yo no estaría aquí, de no haber sido
porque ayer mis padres
"lo hicieron" "sin protección" ;
y no sólo por ellos,
también mis abuelos, bisabuelos, tatarabuelos..
Y así sucesivamente, hasta llegar a Adán,
que, evidentemente,
tampoco tomó sus protecciones.
Luego, deduzco, que el origen de crear,
o parir, da lo mismo, es el sexo.
Luego, estoy, estamos, aquí porque Adán,
saboreando las deliciosas manzanas salvajes de Eva,
no previó controlar su futura gran familia.
Y, ¿quién parió a la Tierra que parió a Adán?
¿Qué carajo fue lo que la creó?
Quizá fue fruto de un gran polvo calenturiento del Sol
con una bella estrella virgen.

¿Que quién parió a las galaxias y todo eso de allá afuera…?
Puede que un Big Bang de polvos cósmicos,
estoy segurísimo, oiga.
Y que, ¿quién parió a Dios y a los obispos?
¡Uuuf! De tanto esforzarme se me está secando el cerebro,
y, oiga, justo ahora que estoy a punto de descubrir
la gran respuesta que buscan todos los sabios.
Para regar mis esforzadas neuronas
pido otra al barman, que escucha mi brillante discurso;
él me mira, con ojos cansados,
me dice que otra no, que ya bebí suficiente,
que deje de decir blasfemias, que es la hora de cerrar.
Acto seguido empieza a apagar las luces del local,
se oscurecen los focos, se me van apagando las ideas geniales,
antorchas que guían por la oscuridad al explorador…
Atino a pagar la cuenta a mi espectador
e instantes después salgo al relente de la calle.
Camino sin rumbo.
El olor a cloaca me devuelve de nuevo a mi mundo
(al origen del motivo del porqué de esta carga etílica)
y un silencio estrellado preside mis pasos inseguros.
Cuando consiga saber a dónde ir
volveré a investigar de dónde vengo.
ROCIO D. LIMÓN

10

El que quieras
EVA MARÍA PALENZUELA MARTÍNEZ
Eres lengua perversa
que contamina cada palabra que nombras,
consiguiendo que el aire envuelva mi mirada
y se contagie de una ficticia sombra.
Eres lobo hambriento
que agasajas lentamente mi quietud
en noches de irreparable abatimiento
localizando la guarida a mi plan de fuga.

Y ahora intentas fecundar la sonrisa de mi boca
inalterable, impasible, sin advertir la distancia
de este cuerpo aletargado por tus manos,
y ahora intento recordar, la anatomía
de mis ojos abiertos absorbiendo el oxigeno
que al mundo le falta en esos días tediosos.

MARILEN PONT FONT

¿Qué le han hecho a esos ojos?
JAIME RODRIGO VILLANUEVA DONOSO
Que no salen del cine,
que se quedan ahí
frente a la pantalla
insomne,
frente al movimiento
de las criaturas personajes
que transitan esas historias que nunca ocurrirán.

11

¿Qué le han hecho a esos ojos?,
que no leen ni los periódicos
que sólo se deslumbran con Greta Garbo
y otras más.
¿Qué estarán buscando y no encuentran?,
¿pretenderán vivir una vida irreal?,
¿se habrán olvidado para siempre de la realidad?

¿Qué le han hecho a esos ojos?
Que lloran tanto.
¿De qué serán esas lágrimas brillantes
que se asoman pálidas por la tenue luz?
¿Existirá una música que les interese?
¿Qué le han hecho a esos ojos?
Que no se mueven del lugar
ni coquetean con nadie,
tendría yo que estar en una película
para enfrentarlos de verdad, para verlos de frente.
¿Habrán visto ya todas las películas del mundo?
¿Qué le han hecho a esos ojos?
Que no me pueden mirar.

Agredolç

El Pirata

MA. JOSEPA RIBERA VALLÈS

WALTHER ESPINAL

Gust d'agredolç té la vida i la mort.
I el camí que entremig ens apressa.

El asiento es para dos
en esta lluvia vespertina
con la ventana astillada en el borde.
El viento dilata
en el vidrio
los reflejos bajo el agua.
Y como un pirata
sin mar nave oro
por mi ciudad trasiego.
El oído despierto dictando doliendo.
Y el bus como una lancha
por donde veo cómo todo pasa.

Pirata a blanco y negro
fotógrafo para las despedidas
de amor en sepia.
Las sirenas vuelven en travestis
y por calles jabonosas
zumban
los pegasos hidráulicos.
La mesa vacía
4 sillas silentes
y la cabeza como un sainete
de colores.

ANA BEATRIZ REINA ROJAS

Mujer violada
FRANCISCO LEZCANO LEZCANO
La noche caía húmeda y pesada
sobre el valle y los lapachos.
En aquella ciudad que se halla entre cañaverales y naranjos
por donde caminábamos admirando sus tarcos
comenzaste a contarme tu penuria.
Era una manada de países
clamando por tu boca.
Era ese barco venido por el lado del Caribe
a quitarle el algodón al maya
tu luna desflorada.

O ens espera. O ens empenta. O ens crida.
Agredolç...com el teu somriure glaçat.
Com la ganyota, que se t'intueix i es desdibuixa.
Agredolç
com el jornal curt,
o les expectatives breus.
Agredolç.
Paraula de doble fil.
Llengua de doble sentit.
Punt i a part,
de tota la història.

Suplicio del tanino, del aceite y la zafra
buscando el calendario de tu cuerpo
y dejándonos un niño más
caído en las fronteras del amor
al lado de cien mil niños destruidos por el vientre
bajo el peso brutal del imperio del hambre.
Veo al intruso llegarse por cien ríos dolientes
y abrir un surco en tu penumbra
para después llevarse el trigo y lo demás.
Y lloras porque el día
desnuda los abortos de la coca
dejándote el amor sin dios.
Acaso la misma noche de tu entrega*
también mi corazón se desnudaba
junto a un país violado como vos.

12

La botiga del Povil
JAIME VICENTE MORERA BALAGUER

La botiga del povil estaba muy cerca de mi casa, apenas
unas decenas de metros. Bastaba con llegar a la esquina y
dar unos pasos más, y ya estábamos allí. Pero, para mí,
aquel corto trayecto era un viaje lleno de aventuras. Quizás
porque casi siempre íbamos a escondidas pero, sobre todo,
porque iba con mi abuelo, auténtico mago capaz de convertir la cosa más trivial en una fascinante experiencia.
Pero lo mejor estaba al llegar. Ya antes de entrar por la
puerta recuerdo que temblaba de emoción, y casi no tenía
paciencia para esperar a que Vicent, el povil, me dijera
aquello de "vols veure el cavall ?" Y es que, detrás de
la botiga, el povil tenía un corral y, dentro del corral, un
caballo (seguramente sería un burro o un asno, pero a mí
me parecía un purasangre). Me abría la puerta del corral y
yo me quedaba allí petrificado, sin poder sustraerme por un
momento a la contemplación de aquella imagen fastuosa.
No sé cuánto tiempo pasaría así, lo mismo podían ser cinco
minutos que media hora
Entre tanto, mi abuelo tomaba una cerveza, o un vinito,
en aquel local que servía para todo. Igual te vendían espa-

13

DANIELA EDITH GALLARDO ZDERICH

radrapo que un kilo de arroz, o te servían un vaso de vino
con unas olivitas, eso sí, en el mismo vaso que después
usarían los dueños en su mesa. Aquel era un local de los de
antes, oscuro y sucio, seguramente, pequeño y sin ninguna comodidad, en el que se reunían los vecinos (sólo hombres) a beber, fumar y echar una parrafada.
Cuando mi abuelo terminaba con su vino y su tertulia,
venía a convencerme para que nos marcháramos, pero
todavía quedaba un momento más en la botiga, para contarles a sus amigos, conmigo delante, lo mucho que quería
a su nieto porque era el más simpático, el más guapo y el
más listo.
Después volvíamos para casa, contentos, y aún no entiendo cómo aquel trayecto podía dar para tanto. Algunos días
íbamos aún más contentos y, entonces, yo creía notar que
a mi abuelo a veces le vacilaban las piernas, y adivinaba que al llegar a casa le esperaba una reprimenda, aunque
yo no supiera porqué
Y cantábamos aquello de " Con un vaso de chervecha que
che chube a la cabecha…"

MARILYNA TORRES OTTADO

Pastillas
ALICIA CORA FERNÁNDEZ

Ayer, como siempre y desde hace años,
mi garganta atesoró la pastilla azul.
Un vaso de agua mineral
la ayudó a recorrer el camino escarpado hasta la tolerancia.
Es maravillosa y su efecto ayuda a pasar las horas en la
oficina,
hilvanando sonrisas ante las injusticias más grandes del
mundo.
Hoy me toca la roja,
esa, la que me da coraje,
la maestra preclara que me enseñó a amarte,
la única que puede mover el espejo del techo testigo.
También puede venderme el sueño de tener tu boca.
Cuando la bufanda de tantas mentiras está ahogándome,
ella te desata y te recrea en caricias y abrazos.
Cuando ya no me queda ninguna en el frasco,

corro desesperada hasta la puerta de tu casa,
golpeo una y otra vez y por la mirilla chiquita
tu mano me da la mísera ración de rojo amor que te pido.
Mañana, es el turno de la verde.
Me la dio una vieja bruja de mirada torva
que se escudaba en las ascuas de fuego de sus ojos.
Su boca en un rictus vomitó estas palabras:
"esta pastilla verde la debes usar para emprender el viaje
de tu muerte
no te rebeles, ya estarán jugadas las cartas y te habrá ganado la partida
la Reina de Corazones".

16

14

Me amo en tu nombre
SOLEDAD CRUZ
Me amo en tu nombre
llevo mis manos
por donde irían las tuyas
me recorro contigo
me palpo
te siento en mí
a todo galope
gozo en solitario
con los olores
que tú desatas
viene tu sabor
a mi boca
y me derramo
como cualquier exceso.
Me amo en tu nombre
para vengarme
de la distancia.

Puntilismo
KARINA GARCÍA ALBADIZ
Los árboles perforan la tierra
círculos vacíos
la forma deviene en figura
gratuita lejana inútil
el mundo de la puntadas sin hilo.

GLORIA MARIÑO

Retrato de una boca
AURORA PINTADO

"Pero, a la primera palabra, o a la primera señal dejarás de hacer lo que estés haciendo para cumplir con tu primera
obligación, que es la de entregarte."
(Pauline Reage, Historia de O)
Abrir la boca. Levemente. Separar los labios para dejar entrar tus dedos, que empujan con una suave presión, la necesaria para que mi lengua los recoja y les dé el húmedo amparo del deseo.
Abrir la boca. Atrapar palabras sucias, declaraciones de sumisión que entregar cuando lo que se firma es un armisticio
que no pacifica nación alguna.
Abrir la boca. Sentir cómo se disuelven debajo de la lengua las convenciones que has coleccionado mientras deseabas
algo todavía más sucio, sin saber qué era.

15

Veintidós años no
dan para casi nada
JENN DÍAZ RUÍZ
Veintidós años y ya oigo como dicen
que todavía soy demasiado joven
que me queda tanto por vivir
me queda tanto por vivir
pero tengo una verdad adentro de mí
que me revela el secreto de lo poco que sé
no conozco el hambre ni la pena todavía
aunque sepa medir la tristeza
en los días de verano que no corre el aire
me gusta mirar cómo duerme mi hijo
hasta que recuerdo que nunca tuve uno
voy detrás de mujeres que fueron grandes
y tengo como guía un libro y un cuaderno
demasiado joven para que pueda disculparme
demasiado joven para que mienta de verdad
para que sepa qué es lo que quiero
pero sé lo que no quiero y es ser siempre
demasiado joven para cualquier cosa
para que me sienta extraña entre la gente
y me miren como si tuviera que lamentar
que mi piel todavía sea lisa y suave
que sea ingenua unas veces y otras tozuda
que la enfermedad del tiempo me pise
pero no me ahogue con demasiada fuerza
disculparme porque todavía me queda tanto
por aprender y que esté dispuesta
por creer que sé de dónde vengo
aunque no sepa el camino a escoger
no voy a decirle nada al mundo que no sepa
pero voy a hablar aunque sea sordo
para decir que veintidós años son los suficientes
para saber que todavía no aprendí
a ser demasiado vieja para no darme cuenta.

Tu Cuerpo
NEKANE PERIANES

Descubrí tus ojos y fui descubriendo tu cuerpo.
Caí rendida en el azul de tu mirada y en el beso de tu boca.
Me deslicé por tu cuello mientras escuchaba tu risa.
Descansé sobre tu pecho
buscando tu cintura
y perdiéndome en besos eternos.
Llegué al jardín de mi deseo
y me perdí en tu sexo, mientras tus manos
jugaban con el mío, y perdida de amor,
entre tus piernas, sintiendo el calor
y abrasada por la pasión, llegábamos al orgasmo.
Fui volviendo suavemente, subiendo y besando
hasta llegar de nuevo a tus ojos.

Poemándote
JOSEP ESTEVE RICO SOGORB
Ansío escribir versos sobre tu piel dulzona
con esas plumas que son mis dedos
mojados de mi saliva como lasciva tinta.
Deseo poemar todo tu cuerpo
rimando tus suaves caderas,
creando ripios en tus prietos senos
y sonetear tu vientre con líricas apasionadas.
Anhelo enversarte entera a lamidas
para juguetear con la métrica de tu pubis
consumando nuestro poema carnal
con la fuerza de mi rúbrica erecta.

SILVIA OROZCO TORRES (IRILIEN)

16

Poema d´amor per a la intimitat
MANUEL VALERO GÓMEZ

Hi ha qui persegueix sota
la pluja de Nova York
gris com si de la seva ànima es tractés.
Hi ha qui es deté als bassals grans
amb excusa o sense ella
tornant la seva vida al raval.
Hi ha qui plora, assassina,
corre rere els fanals,
deambula i capta
sota la tartamuda pluja a Nova York.
Però un poeta, amor meu, un poeta
no es demora en la tíbia matinada
ni s'arruga en la pluja.
Hi ha qui reté nues els llums
en la memòria del camí com
una pena aliena al soroll.
Hi ha qui acudeix a les mercaderies
amb paraigua de cel per davant
i els ulls al contrari de pluja.
Hi ha qui de febre sanglota vilment
fins ensordir-se el carrer i el seu plor.
Però un poeta, amor meu, un poeta
desatén de la nit els seus desvetllaments
encara que la pluja faci entelar la lluna.

17

Hi ha qui frega dolçament bordells
i li sorprèn la pluja a la porta
per restaurar de dintre els petons.
Hi ha qui desabriga el pas amb sorna
fent mullar potser una noia
o recollint solitud per temps.
Hi ha qui queda a casa violant
del banús un violí
al costat de la seva pipa d'opi.
Hi ha qui persegueix sota
la pluja de Nova York
antigues llambordes
d'un amor desheretat en la nit.
Però un poeta, amor meu, un poeta
corre desafiant
els finestrals de nou dibuixats
per a d'amor escriure't un poema
perquè et vol i tant
que la pluja de Nova York no importa.
20-4-09, Nova York

ROSANA DEMICHELIS LUCENA

Carretera al pasado
JESÚS MARTÍNEZ MARTÍNEZ

Jacob andaba despreocupado por el arcén
de una carretera cualquiera. Ya conocía la
protección de los matorrales a su izquierda
y decidió cruzarla al ver cierto movimiento
al otro lado del arcén. Algo gigante con dos
destelleantes luces blancas se acercaba
velozmente. Estaba deslumbrado, le entró
pavor y se quedó bloqueado. Aquella cosa
le esquivó desviando su trayectoria. Le
pasó rozando, salió fortuitamente de la
carretera y empezó a dar vueltas hasta que
se quedó inmovil, deformado y desprendiendo humo.
Tras unos instantes, el silencio volvió a reinar. Jacob perdió el miedo y se acercó por
curiosidad a aquellas luces. En cambio
ahora no encontraba más que una y, dentro
de aquella cosa, un joven bípedo peligroso.
Estaba inmóvil. Inerte. Al no ver nada más
de interés para él entre aquel humo asqueroso y un molesto sonido artificial a intervalos, se alejó en busca de comida.
Lo que Jacob no sabía, ni sus largos bigotes y ojos brillantes que atravesaban la
oscuridad, era que la cosa bípeda, por dinero y a sangre fría, le había asesinado en su
anterior vida. Acababa de pagar por ello.

JESÚS MARTÍNEZ MARTÍNEZ
JESÚS MARTÍNEZ ES ESTUDIANTE DE PERIODISMO DE LA UNIVERSIDAD MIGUEL HERNÁNDEZ D´ELX.

18

Transfiguración
JOSÉ ANTONIO GUZMÁN PÉREZ

¡Dolor!...qué suspiras palideciendo el sueño
de Miró, desangrada la entraña de Oleza
sobre el abismo gris.
Madrugada sin final, para el poeta en vida
olvidado,
silente muerte que transfiguras más fiel que
desdeñada. Acallan su algarabía los
"niños del cielo", dejan sus juegos los gorriones en el recreo. ¡Mece pastor de
auroras el ensueño ausente!. Nana pobre,
hambre de moras blancas, raíces
mojadas de lirio malva que agudiza su descalzo amargor, floreciendo el verde
limón....¡Miguel, tan lejos y tan cerca!. El
penal de pena agoniza, garganta de
agua fría que clama.....¡libertad!. "Voz de tierra", sin deslumbrarte miras la
infinita frontera, vestido de azul y en la
muñeca el reloj de Aleixandre, que más
que horas cuenta..."pasiones en la tierra".

Poema Tercero
SARAY PAVÓN MÁRQUEZ

Puedo decir alto y claro:
no sé a dónde me dirijo,
me pesan los párpados,
a veces exploto y, otras,
tengo sequía de impulsos;
me marean las líneas del metro,
estoy harta de las hormonas,
los cambios,
harta de ser pezón y curva.

19

EVA VAZQUEZ

RAÚL ALLAÍN

A gripe "A"
El foco infeccioso se extiende
e implosiona la alerta espectral
que alardea esputando
sangre virulenta
pues recrudece.
Tras oscilaciones contaminantes
se persigue el cadáver endémico
envolviéndose entre las cortinas de humo
que nos recubren desde el nivel del mar
sobre las olas del viento
seduciendo ideologías contemporáneas
a siniestra.
Excelso morboso
muta enfundado en el todo intrínseco
de la matriz humanitaria,

Déjá vu

Ilusoria Epidemia
y muere por alguna inspiración.
Aunque fenezca, transmutará
en obscenas formas atribulantes.
El aire de nuestras voces
lo comunica, regente y obsesionado
por estas redes menospreciadas, intoxicadas
que con humo negro, son devoradas
su grandilocuencia es espléndida.
Ambiciona organismo
diestro para sostener
situaciones corruptas
actuando profuso, endemoniado
y al tiempo infectado,
antihumano, miserable, vencido tiembla
dejando en claro su tenue mentalidad.

JOSE RAMÓN LORENTE SAEZ

EVERARDO ANTONIO TORRES GONZÁLEZ
Si fuera sombra de las alas
me posaría en el arco de tus labios,
me impulsaría como corriente
-esa corriente que deslava tododesgajaría mi canto en el estruendo
de tus formas,
en la pendiente de tu corazón …
en la batea de tu vientre,
en la ilusión de recurrentes sueños .
Viviría en tu cuerpo un déjà visité
ya sin remedio.
Y en la sonrisa de la aurora
volvería a elevarme para morir
en el recuerdo del mañana.

Abril

JOSEP MANEL SÁNCHEZ

DANIELA EDITH GALLARDO ZDERICH
Mientes mientras cantas
en el cuerpo del amor sin alma,
me lo dices por sentir
sin confundir la verdad,
el placer que llevo mío
tú lo gastas en la piel,
yo te pierdo por tocar
cuando pesa el tiempo hermano
en la intriga
la confianza;
perdiste tu rumbo
hacia donde siempre
te llevaron tus pasos.

Desde el deseo el ocaso
de la pendiente profunda
en la máxima extrema.
Se puede pedir todo
y dar nada a cambio?
Se puede dar todo
y no pedir algo?

20

La tertulia
ÁNGELA DANIELA DÍAZ RIVERA

Rebanando este denso calor cual si fuera pan
alrededor de unas mesas que por excusa nos reúnen
como familiares a la hora punta de compartir,
vamos ejerciendo nuestra libre elección de estar aquí
aunque no somos todos los que estamos,
ni sentimos lo mismo aun estando entrelazados,
nosotros, un grupo heterogéneo de humanos
vamos afilando nuestras lenguas un sábado más,
jugando, rebuscando una idea original
para dejar este sello, personal, inconfundible,
expresando las voces de esta variopinta sociedad:
mugrienta, milagrosa, sorprendentemente eterna.
Somos casi los mismos, pero no los de siempre,
y nuestro asunto, en estos días, queda lejos de ser valiente,
¿de qué nos sirve la libertad de declarar nuestra verdad
si bien pocos escucharnos quieren?
Dejemos que ruede la rueda, mas, no nos callemos jamás.
a unos les gusta enseñar el moño, o llevar bufanda,
a otros, les agrada lucir sombrero, gorra de marinero, o visera.
Con cámaras testigos, entre risas y cervezas,
papeles mojados y bolígrafos sus textos almacenan
y escapan sin quererlo rodando sentimientos
por el asfalto y las sucias aceras,
imperfectos, obscenos, humanos encadenados
al lastre de unos afónicos corazones cantores,
a la grupa de cuerpos cansados,
que se niegan a pasar página,
GREGORIO SÁNCHEZ

21

soportando estoicamente gotero sobre retinas secas
de tanto perseguir musas agonizantes de ciudad,
mientras nuestra almas buscan el consuelo
de abrazarse en anhelos comunes,
sin que se note mucho que reaparecemos
de nuestros respectivos exilios, de nuestras altas torres,
o nuestro celoso e íntimo huerto
allí donde sembramos nuestros verbos
abocando libremente y sin discriminación
los frutos de nuestra mente y nuestro corazón.
Somos casi los mismos, pero no los de siempre,
y nuestro asunto no subraya la palabra
que todos saben, que todos callan,
en cada beso, en cada abrazo
con la partida y a cada llegada;
pues nuestra tertulia nos da la magia
que la pasión silenciosa del alma
nos serpentea en las miradas…
Y nuestro asunto, compañeros, nuestro asunto:
es no perder la esperanza
aunque hoy no seamos los mismos que mañana.
ROSANA DEMICHELIS LUCENA

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