Está en la página 1de 11
I, LA PROMESA Hox EN pia los hombres advierten con frecuencia que sus vidas 12 setie de afiagazas, Se dan cuenta de que en jmundos cotidianos no pueden vencer sus dificultades, cchas veces tienen toda Ja razén: lo que los hombres dlirectamente y lo que tratan de hacer esté limitado privadas en que viven; sus visiones y sus facultades s bitual escenario del trabaj i ‘medios, se mueven por sust mis cuenta se dan, aunque sea vagamente, de las ambici Jas amenazas que trascienden de su ambiente inmediato, mis atza- pados parecen sentirse. Pot debajo de esa sensacién de estar atrapados se encuentran cambios apatentemente impersonales de la estructura misma de so- ciedades de dime continentales. Los hechos de la historia contempordinea son Thechos relativos al triunfo y al fracaso tales, Cuando una sociedad se indus: en un hombre de negoci hombre tiene trabajo 0 no cuando la proporcién de las inversiones aumenta 0 disminuy! hombre toma nuevos alientos o se arr guerras, in agente de seguros se convierte tes, un oficinista en un experto en radar, Jas Jos nifios execen sin padre. Ni la vida de un toria de una sociedad pueden entenderse sin entender ambas cosas. Pero los hombres, habitualmente, no definen inquietudes que sufren en relacién con los cambios histéricos y las contradic- rucionales. Por lo comiin, no imputan el bienestar de alos grandes sociedad en que viven. Rara de la intrineada concxién entre el tipo de sus pro- pias vidas y el curso de la historia del mundo, los hombres coztien tes suclen ignorar lo que esa conexién sigt hombres en que se van convirtiendo y para histérica en que pued tal esencial para percibir la interrclacién del hombre y la sociedad, de la biografia y de I il yo y del mundo. No puede hhacer frente a sus problemas personales en formas que les per |as transformaciones estructurales que si detris de ellas. clase de actividad er parte. No poseen la cualidad men- B as LA PROMESA No es de extrafiar, desde luego. :En qué época se han visto tantos hombres expuestos a paso tan répido a las sacudlidas de tan. tos cambios? Que los norteamericanos no hayan conocido can. bios tam catastidficos como los hombres y las mujeres de otras sociedades, se debe a hechos histéricos que ahora se van com tiendo velozmente en “mera historia”. La historia que ahora afecta a todos los hombres es la historia del mundo, En este escenario y en esta época, en el curso de tina sola genera de la humanidad de feudal y atrasada ha pasado a sce avanzada y temible. Las colonias politicas se han libera surgido nuevas y menos voluciones, y los hombres sienten la opresién interna de mucvos tipos de autoridad. Nacen sociedades totalitarias y son reduci¢as 4 pedazos... 0 triunfan fabulosamente. Después de dos siglos de mo se le sefiala sélo como uno de los medios icdad en un apatato industrial. Después de dos siglos de esperanza, aun la democracia formal es Porcién muy pequefia de la humanidad. Por todas partes, mundo subdesantollado, se abandonan antiguos stiles de vida y vagas expectativas se convierten en demandas urgentes, Por todas partes, en el mundo superdesarrollado, los medios de cjercer la autoridad y la violencia se hacen totales en su ticos en su forma. Yace ahora ante nosotros |: tras las supernaciones que constituyen si sus esfuerzos guerra mundial La plasmacién ima de la historia rebasa actualmente la ha- bilidad de los tarse de acuerdo con valores pre- feridos. ZY qué cuando no se sientan consternados, Jos hombies advierten con frecuencia que los viejos modos de sent y de pensar se han ido abajo y q 208 mas recientes Son ambiguos hasta el punto de producie pardlisis moral, Es de hombres corrientes sicntan que no pucden hacer dos mds dilatados ante los cuales se enci ntran de un modo tan sibito? ,Que no puedan comprender el ién con sus propias vidas? Que, en defensa de su icen moralmente, esforindose >mbres totalmente privados o particulates? JES de ¢ ‘estén poseldos por la sensacién de haber sido atrapados? LA PROMESA 2 tuales To que necesita, aunque muchas veces I cha pare conse itada energia moral. . i qe teeny ue lon senten gue necestan, ena 4 que les ayude a usar Ta formacin ya desaroliae ihulaciones Hicidas de to que ne quiz do dentro de ellos. Y tas y los a i ment serie es puede Hamat imaginacion socioligce, es precisamente jidad. escenario uae ‘Ee Te femitetoncten cuenta mo Ys jor y para la trayectoria ext samente intes de sus posiciones sociales, En aqucl tumulto se busca frecuencia de su experiencia cotidiana, son lad m dentro de esa trama se formu- a de la sociedad modema, y i oa ba Lae iduos se enfoca sobre piblicos se convierte circunstancias. Es, en much¢ una Teccién mage » yen otros muchos una pier ites de la capacidad humana para cl Sarena ue a degradacién voluntaria, para la angustia o para para la brutalidad placentera 0 para la xo ch nuestro tiempo hemos Hegado a saber qi ‘ana” son espantosamente di generacién a que sea cn pec curso de su y por su La nag Son socidlogica nos permite captar Ta historia y la LA PROMESA y entre ambas dentro de la socic Fisa eg fel mln es a es peo gia Es la caracteri ether reclatee Puls, verboso, comprensivo; de A. Ts Rose gece radon, rab; de Augnste Comte y Emile Durkheime dela ‘atl Mannheim. Es la cttali 0 Ip que tan ttnlment excelente en Carlos Mame extaia ego Lee « irénica penetracién de Thorstein Veb i : Hew itespretacones de la feaidad de on ee Solace de Ba peo ne? PSicoldgico de W. EH Lacks eects es a profundidad y la clatidad de Max Weber. Y es Insery ra todo lo mejor de los estudi {ode Jo mej sstudios contemporineos sobte el hombre 1 Cualesquiera que sean ios geesean is go de reilidad coc que ha cromoaeen ae obra formnlado sempre tes tipos de pregonns Pomel iu Cue son sts component cE y como nen zacién social” Call, des ne gees oe, a Tugar qué signi. te extamos ex ¥ Como es afectado 2 : caracterisi al za qué ifiere de otros periodos? “eulte peers fsticos de hacer historia? Lees cee 3) Qué variedades de homb en pte bres y de mujeres prevalecen ahora nando a ecaid y €n este periodo? 2¥ qué variedades ence ane Prevalecer? :De qué man, dos y formadon, : dos, out clases de el caricter que & cudl cs elsigns ‘ose dela sociedad que examinamos? tree a sea el punto de interés un Est fc talento liternio de paca importanc 12, von pit na prisiin 0 re inns LA PROMESA a credo, é08 son los tipos de preguntas que han formulado Jos xcs analistas sociales. Ellas constituyen los pivotcs intclec- les de los estudios clisicas sobre el hombre y la sociedad, y son preguntas que incvitablemente formula toda mente que posea jinacién sociolégica. Porque esa imaginacién es la capacidad pasar de una perspectiva a otra: de Ja politica a la psicolési del examen de una sola familia a la estimacién comparativa de presupuestos nacionales del mundo, de la escuela teoldgica al sstablecimiento militar, del estudio de la industria del petrblco de la poesia contemporinea, Es la capacidad de pasar de las insformiaciones mis impersonales y remotas a las caracteristicas las relaciones entre ambas -mpre la necesidad de saber el sig- en la sociedad y cl periodo cosas. Detrés de su uso esta nificado social e historico del indiv en que tiene su cualidad y su ser. En suma, a esto sc debe que los hombres esperen ahora captar, por medio de la imaginacién socioldgica, lo que esta ocurriendo en cl mundo y comprender lo que ext’ pasando en ellos mismos como puntos diminutos de las interseccfones de la biografia y de ta historia dentro de la sociedad. En gran parte, la conciencia que de si mismo tiene el hombre contemporineo como de un extraio pot lo menos, sino como de un extranjero permanente, descansa sobre la comprensién absorta de la relatividad social y del poder transformador de la historia, La imaginacién sociolégica ¢s la for ais fértil de esa conciencia de si mismo, Por su uso, h idades s6lo han recorrido una serie de érbitas limita das, con frecuencia Hegan a tener Ia sensacidn de despertar en una casa con la cual s6lo habian supucsto estar familiarizados. Correc- ta o incomectamente, Tegan a creer con frecuencia que ahora pucden proporcionarse a sf mismos recapitulaciones adecuadas, cstimaciones coherentes, orientaciones amplias. Antiguas decisio. rnes, que en otro tiempo parecian sdlidas, les parecen ahora pro- ductos de mentalidades inexplicablemente oscuras, Vuelve a adguirir agudeza su capacidad de asombrarse. Adquicren un modo nuevo de pensar, expetimentan un trastraeque de valores; en una palabra, por su teflexidn y su sensibilidad comprenden el sentido cultural de las ciencias sociales. 2 1La distincién mas fractuosa con que opera la imaginacién socio: logica es quizis la que hace entre “las inguictudes personales dcl medio” y “los problemas piblicos de la estructura social”, Esta LA PROMESA que conoce directa ado y a resolucién al individuo com mbito de su ambiente inmate? ibierto a su experi consecuencia, el enunciz entidad biogrifica i fica y dentro del a Ambito social directamente al cn cierto grado, a'su actividad a asunto privado: Jos valores ama a a que estan amenazados, es problemas se tclacionan “ ‘onan con materias que te ambiente local del individuo y del mbito d ese a , nen uc ver con Ja organizacién de . instituciones de una sociedad histéi neras en que diferentes » formar la estructure social ¢ hists Problema e+ un asunto pubic: se ade oa hte afer amado por ia gente. Este debate eeec eg erada, Una inguictud es ‘dos por un individuo le parccen cienden del ida interior, Tie tes dentro de ferpenetran de enfoque, porgite esté den a na 2 diferencia de lo que ocurse con la inguielil nes Zale €l que no se le pueda dofinir bien de acurdern yn I = inmediatos y cotidianos de los hombres com; tes. En en un problema implica much i ha instttucionales, y con freenene uz el desempleo. Cuando en una cindad ; in hombre, cso cons. la_atendemos.proy 25 per HOME a sus capacidades y a sus ey goto Cuando en una nacién de’S0 millones ! ¥ no poseanes carecen de trabajo, eso constituye na Sporteemos esperar encontrarle solucién dentoe del duo. Se ha veni. Tanto el enun. ly no meramente Ia de individos sueltog ® ® Veamos la guerra. EI pr a, EI problem, se presenta, puede estar en cme rp LA PROMESA 2 , c6mo enriquecerse con ella, cémo trepar a Io més alto del ato militar de seguridad, 0 cémo contribuir a ponerle térmi- no. En suma, encontrar, de acuerdo con Jos valores que uno reconoce, una serie de ambientes, y dentro de ella sobrevivit a la sgacrra o hacer significativa la muerte de uno en ella, Pero los pro- ihlemas estructurales de la guerra se tefieren a sus causas, a los tipos de hombres que Ileva al mando, a sus efectos sobre la econ’ la politica, sobre Ia familia y las instituciones religiosas, a la irres- pousabilidad desorganizada de un mundo de Estados-naciones. ‘Veamos el matrimonio. En el matrimonio el hombre y la mu- jer pueden experimentar inquietudes personales, pero cuando la proporcién de divorcios durante los cuatzo primeros aiios de ma- trimonio es de 250 por cada 1.000, esto es prueba de un problema estructural que tiene que ver con las instituciones del matrimonio y de la familia y con otras relacionadas con ellas. O veamos las metrépolis: el horrible, hermoso, repugnante y magnifico desparramamiento de la gran ciudad. Para muchas per- sonas de las clases altas, la solucién personal del “problema de la ciudad” es tener un departamento con garage privado en el cora- zn de la ciudad, y a cuarenta millas de ella una casa proyectada por Henry Hill con un jardin disefiado por Garrett Eckbo, en un terreno de cuarenta hectareas de propicdad personal. En esos dos ambientes controlados —con un pequefio cuerpo de servicio en cada extremo y una comunicacién por helicéptero entre ellos—, la mayor parte de las personas resolveria muchos de los problemas de ambiente personal causados por los hechos de la cindad. Peto todo eso, aunque espléndido, no resuelve los problemas piiblicos que el hecho estructural de Ta ciudad plantca. Qué habria que hacer con ¢se maravilloso monstruo? ;Fragmentarlo en unidades diseminadas que reuniesen la residencia y el lugar de trabajo? ~Dejarla como es, con algunos retoques? zO evacuarla y volarla con dinamita, y construir ciudades nucvas de acuerdo con planos y lugares nuevos? ;Cémo serian esos planos? ZY quién va a deci- dir y a realizar lo que se clija? Esos son problemas estructurales; hacetles frente y resolverlos nos obliga a examinar los problemas politicos y econémicos que afectan a innumerables medios. Mientras una economfa esté organizada de manera que haya crisis, el problema del desempleo no admite una solucién personal. Mientras la guerra sea inherente al sistema de Estados-naciones y a la desigual industrializacién del mundo, el individuo corriente en su medio restringido seri impotente —con avuda psiquiftrica © sin clla~ para resolver las inquictudes que este sistema o falta de sisteina Je impone. Mientras que la familia como institucién perdesazrollada, drin resolverlos ni of Lo que ex sperimentamos en my connio hemos observado, secrencia, nales, nos vemos ol ue valores son prefers, ¥ apoyados por las tender Tanto en el caso de a gunt star npongamos valor ni perc iferencia, la cual, si vierte en apatia. Sups Por ningiin valor, amenaza. Esta es ‘cual, si €s sufici mortal no especifica. iba , Tos pr agenio personal efecto Pero amena: LA PROMESA i "as caract que la gente no sienta ¢ ina amenaza. Esta og i parece afectar a todos ongamos, en fin, ero que, no obstante, la experi quetidas y a los hombres en sus es atin no destetados, el pro. sean rasgos consti ‘oblemas de la vi 'edios diversos y eg de catnbios estruciurslee de muchos medios Ili de ellos, Y el n aumentan a medid: ‘stieas’ de nu na tabla de valores y no advierte lenta bienestar. Cuando nazados, experimenta stimacién por ningin Ja experiencia de Ia % los valores, se con- que no sienta estimae ba agudamente una + de la ansiedad, Ia © una indisposicién , percil ia del malestar, emente total, se convierte LA PROMESA 4 EI nuestro es un tiempo de malestar ¢ indiferencia, pero ain o formulados de manera que permitan el trabajo de la'razdn y el ieg0 de la sensibilidad. En lugar de inquietudes —definidas en ad de un malestar vago; en vez de problemas explicitos, muchas eces hay sélo el desalen bien. No se ha dicho cules son los valores amenazados ni qu 5 lo que los amenaza; en suma, no han sido Hevados a punto de decisién, Mucho menos han sido formulados como proble- mas de Ia cicncia social En los aftos treinta apenas se duduba —salvo en ciertos eftcu- Jos de negocios alucinados— que habia un problema econémico que cra también un haz de i ides personales. En los argu- mentos acerca de “Ya crisis del capitalismo”, las formnlaciones de Marx y Jas numerosas reformulaciones de su obra probablemente ‘entan los principales términos del problema, y algunos indivi juos Hegan a comprender sus inquietudes personales en relacién con tales términos. Los valores amenazados eran fiiciles de ver ¥ estimados por todos; las contradieciones estructurales que los amenazaban también parecian ficiles. Ambas cosas eran amplia ¥ profundamente experimentadas. Fue una edad politica Pero los valores amenazados en Ia era posterior a Ja segunda ‘Cuerra Mundial, muchas veces no son ni ampliameate reconocidos (0 valores ni se advierte de un modo general que estén amena- dos. Muchas inquietudes privadas no son formuladas; mucho malestar piblico y muchas decisiones de enorme importancia es- tmctural no Megan nunca a ser problemas piiblicos. Para quienes aceptan valores hereditarios, como la razdn y la libertad, es el malestar mismo lo que constituye la inguietud, es lai misma lo que constituye el problema. Y esta situacién de ¢ indifetencia es lo que constituye el'signo distintivo de nuestro tiempo. ‘Todo esto cs tan soxprendente, que muchas veces es interpre: tado por los observadores como un cambio en la clase misma de Jos problemas que ahora reclaman ser formulados. Se nos dice ‘con frecuencia que los problemas de nuestra década, © aun Tas caisis de nuestro tiempo, han salido del campo externo de Ia eco- nomfa y se relacionan ahora con In calidad de la vida individual, ‘en realidad con el problema de si tardaré mucho en dejar de haber algo que pueda lamarse propiamente vida individual. No el tra- bajo de los nitios, sino Tas libros de historietas, no la pobreza, sino cl ocio en n ros de interés, Muchos grandes problemas pitblicos, lo misma gue muchas inquictudes privadas, 32 LA PROMESA se definen como cuestiones “psiquidtricas”, con frecue pate, en tn intent patético de evitar Ios grandes problemas de {a sociedad modema. ‘A veees est afinnaciin parece descinsar gosto interés provinciano que sélo tiene en cuenta segiin Jas sociedades occidentales s, © quizds sdk I ‘anorando, do esa sere, ls dos terceras parts dele mama uchns ress también, Qivorisabitaraente la vida indvidal det grandes istitucones dentro de es cales se desenvulve oa ida yg wenci pein sobre ella mds penosamente que oF ejemplo, ni siquiera pu Bae i tener outa Tos problemas del tabeyp Las ingot, relativas at los lil : , formularse como problemas sin fener ee staan ff a contemporanea en sus nuevas relaciones con nes recientes dela extetara soil. Niel oo ni ts woe enervntes pueden eatenderse como problemss sn reconocct a ida on que el malestary la indiferencis a icana conten len plantearse ni resolverse probl cuenta la crisis de ambicié ite de la carrera misma de ibe con frecuencia las gents. tienc; ® 2 ente de ovidas: por fuerzas oscuras que actiian dentro de ellas wisiaaa'y ine son capac: de deine”. Peto no ox wera ‘como dije Jones, que “el principal enemigo incipal : -migo y el princi hhombre es sa misma indéeil natussleza y las fucrate och Iida dentro de €”. Pore entaro cl hombre reside hoy en las fuerzas in; Contemporinea mina, eon sus metodo wap cidn, sus téenicas envolventes de dominacién pol en una palabra, con sus penetrz nsformacio- aturalen ce 2, “aatualeza” misma del hombre y las coniiones su anarquia porque aqui coinciden 9 social consiste hoy en poner en claro la indifercncia contemporineos. demanda central que Te hacen los otto ttafders de ia los cientificos del mundo fisico y los ar tds Ta comunidad intletial Esa Cansa dest ftea 9 de ‘LA PROMESA a sas demands por lo que, creo yo, las ciencias sociales se estén Convittiendo en el comin denominador de nuestro periodo cultu- ¥’ la imaginacién socioldgica en la cuslidad mental més nece- saria. 4 En todas las épocas denominador de Ja vida cultural determinado estilo de pensamien- to. Es cierto que hoy en dfa muchas modas intelectuales se difun- den ampliamente para ser abandonadas por otras nuevas en cl ceurso de uno 0 dos afios. Esos entusiasmos quiza sa cultural, fluencia que legs mucho més lejos que cualquier esfera especial de ideas y de fantasias. En selacién con ellos, o en relacién con cosas derivadas de ellos, sabios desconocidos y comentaristas de moda reenfocan sus obser- vaciones y reformulan sus problemas. En Ia época moderna, las ciencias fisicas y biol6gicas han sido i principal comin denominador del pensamiento serio y de la metafisica popular en Tas socicdades de ‘Occidente. “La técnica de Jaboratorio” ha sido el modo consagrado de proceder y la fuente de la seguridad intelectual, Ese ¢5 tno de los significados de 3a {dea de un coméin denominador intelectual: los hombres pueden formular sus convicciones més poderosas segtin sus términas, Otros térnminos y otfos estilos de pensamiento parecen meros veh{culos de escape y oscuridad. El que prevalezca un comtin denominador no significa, natural- mente, que no existan otros estilos de pensamiento y otros tipos de sensibilidad. Lo que quiere decir es que los intereses intelec- tuales més generales tienden a entrar en su émbito, para ser formu- Jados en él més rigurosamente y pensar, una vez formulados asf, que si no han tenido sotucién, por lo menos han sido Mlevados adelante de un modo provechoso. ‘Creo yo que la imaginacién sociolégica se esté convirtiendo cen el principal comiih denominador de nuestra vida cultural y en rasgo ivo. Esta cualidad mental se encuentra en las cien- sociales y psicolégicas, pero va mucho mas all de esas di plinas tal como aiora las conocemos. Su adquisicin por Tos indi- Viduos y por la comuniéad cultural en general es lenta y en ‘ocasiones torpe; muchos cientificos sociales mismos 1a desconocen 4 LA PROMESA por completo, Parecen ignorar que el uso de esta imaginacién es que por no central para mejorar el trabajo que pueden hacer, desarrollarla y emplearla dejan de responder a las turales que se tienen en ellos y que diversas disciplinas ponen a disposicién de ellos. Pero las enalidades de esta imaginacién son regularmente ext idas en materias de hecho y de moral, en el trabajo literatio y en el anilisis politico. Se han convertido en rasgos fundamentales de esfuerzo intelectual y de sensibilidad cultural en una gaan diversidad de expresiones. Los buenos criticos son ejemplos de esas cualidades, lo mismo que los periodistas serios, y en realidad se juzga segin ellas la obra de unos y otros. Las categorias popu: Jares de la critica muy intelectual, medianamente intclectuat o sin pretensiones intelectuales, por ejemplo— ahora son. tan soci Jogicas por lo menos como estéticas. Los novelistas cuya obra sefia encarna las definiciones més difundidas de la realidad hu. mana— poseen con frecuencia esta imaginacién y se esfucrzan en satisfacer la demanda de ella. Por medio de ella, se busca orientar el presente como historia. A medida que las imagenes de la “naturaleza humana” se hacen més problematicas, se siente cada vez s Ta necesidad de prestar atencién mas estrecha, pet mas imaginativa, a las pricticas y a las catistrofes sociales ‘qu evelan (y que moldean) Ja naturaleza del hombre en este tiempo » de inquictud civil y de conflicto ideol6gico. Aunque algunas veces se manifiesta Iz moda de intentar usarla, la imaginacién socio. Jogiea no es una mera moda, Es una cuslidad mental que parece prometer de la manera mds dramética la comprensién de nuestras Propias realidades intimas en relacién con las més amplias reali dades sociales. No es metamente una cualidad mental mis entre el margen contemporineo de scnsibilidades culturales: es la cua. Jidad cuyo uso més amplio y ms hibil oftece la promesa de que todas esas sensibilidades —y de hecho la raz6n humana misina— Wegarin a representar un papel més importante en los asuntos humanos, El significado cultural de Ja ciencia fisica —el mayor y més antiguo comin denominador— se esté haciendo dudoso. Como estilo intelectual, la ciencia fsica empieza a scr considerada por muchos como algo insuficiente, La suficiencia de los estilos cien- tificos de pensamiento y sentimiento, de imaginacién y sensi dad, ha estado, naturalmente, desde sus origenes sometida a la dda religiosa y a Ta controversia teolégica, pero nuestros padres y abuelos cientificos han reducido esas dudas teligiosas. Las dudas 35 LA PROMESA Fl Jencia abso- humanisas, ¥ om frecuencia jencia fisieas rogresos recientes de Tas ci namente confess Tibgcoren la bombs TL y Nos medios pare cone Cian no han sido sentidos coino solucién @ ninguno de plamente conocdes y prfondaments ponde eeruntiades intelectuales y_pblioos cults Sede Hoos prgseos han sido conslerados, es como resultado de una iaestgncio aan se especazad, a ectamente como misterios mara Hay stscinds amo tetas como moraes— gue Ys gue ban Fisuelto, y Tos pro Je han plantesdo radian, cst come waenente en fa fer de lo asunios sociales, y no fscon. Fa Pestarsta maniista de la naturales, fa supeacion dl cscases sogaiaarios hombres de las sociedades superdesarralladus come tes siento mente acabada, Y ahora, en esas soviedades hoy cortientes son profanas, cosa viet jue Ia icnela principal instrumento de esa cong untojo, sin objetivo, y que necesita ‘noderna por la cicncia en gram pare ha so xo ahora cl ethos tecnol6gico y p ‘ae ima ae does ‘asociados con la ciencia probable- cid ores y y ambiguos que esperanza ‘recen mas temibles y ambig esperanzadots one Poe Naturalmente, no €s €80 todo lo see. bay ee Feereia”, pero se teme que Tlegue a sexo. eae ad sentida a i is iat m Pepa ciencia fisica refleja la necesid 9 Geno. si na een Te el sentido humano y el papel os ial de a aes ae consecuencias militares y comerciales, su a pa Glitia, lo que ests experimentando una revaloracion conf. Fee meresas Cientificos de las atmas quizis leven a Ja ineces, dad de Teajustes politicos de) mundo; pero esa “n! a cree que pueda satisfacerla la “Mucho que ha pasado por “cencia” $= fia duds; mucho ue se considers como “verdadera cenci 5 tree con frecuencia que slo poporciona fagneon, con cy lidades entre Jas cuales viv : muy oi ido ‘D sentimiento de que los hombres ec ae st ma nian de representar la realidad como un todo o de trazar un