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ANTOLOGI/ Bs PO : & i = = 3 2 5 “a 2 z = a = ~ a Seecién: Chisicos Antologia de la poesia lirica griega (Siglos vu a. C.) Seleccidn, prélogo y tradvecién de Carlos Garcia Gual EL Libro de Bolsillo Alianza Editorial Medrid Primers edicin en EL Libro de Bolillon: 1980 Sextarcimpresin en «El Libro de Bolillon: 1998 Resende tse derecho. cote de ats bs roe peels Ley ue tbls peas pin yore ademas dea > Tespondoisinemnizaores por day prs, pus gues = protufaen,plgarendetihyeren 0 comncaen planes, en {oboun pe arcadia aan coi ontansorn porto comnniatet ves de cukgucr medi eerie © Deletminsény prope, Cabs Gar Gu © Ed.Cans Alan ioral SA Madi 1980, 29851981999 198 Calf ai ca deen 52827 Mail 91 99 6085 sans Seu Dept ML 23906-1998 Imperon Graco SP rn anc de anna Qe) Pie at Prdlogo Traidor el traductor, como dice el adagio italiano, lo es siempre. La traduccidn e3 oficio de exactitud imposible, y en Ta versidn de una a otra lengua siempre se pierden cosas y st afaden, en el atduo trasvase, Pero el traduetor de poesia, ée si que es un traidor redomado, eien veces traidor, al querer nombrar con otras palabras, al evocar con otros sones, Jo que el poeta express con precisisn irepetible, con pasién licida, con hiriente acuidad. Como decia Mallarmé, In poesfa esté he. cha con palabras, no con idens ni con pensamientos, Reside en el matiz, en Jn evocaciéin, en Ia prestancia de frases y sonidos ue, inevitablemente, ven unidos a la lengna original. F) tex ductor de poemas esié condenado a la traicidn y al fracaso. Y, sin embazgo, algo queda en el tortuoso empeito de verter 4 otra lengua unes poemas. Se difumina el color, e tono no tiene Ia acendrada alegria, la tersurn fGnicn ni In’ rmusicalidad el original; pero, con todo, tal vex se reseate en nuevas pala- has el dolorido sentir, las imagenes esencises, la petsonelidad individual del poeta originario, Tal vez, en fin, la tenicién valpa la pena, si lo rescatado es supetior a lo perdido, si la defor. ‘macién no es excesiva, si la palidez. prossica de la nueva versiin 8 Carlos Garcia Goal no impide la leecura admirada ni el entendimiento emotivo. El traductor, falsifieador convicto y confeso, encuentra sus discul- pas, diciendo, diciéndose, que esté sitviendo a una comunica: Gi6a universal, que colabora en la difusién de ln poesia por fencima de las barreras de las lenguas como barrerus locales, que Jn tates de leer a todos los poetas en su idioma de origen seria imposible, etc. Todo traidor tiene sus excusas; de alguna vali dex, puede ser Por otta parte, Ie distancia entre las dos lenguas implicadas cen el proceso de Ia traduceién puede hacer mis sensible o me: hos ese proceso de trasvase postico. En e) caso de verter unos poemas compuestos en priego antigua, con una antigiledad de tinos veinticinco siglos de lejania a nosotros, lo perdido inevi- iablemente es mucho la sonotided y Is sass erainaes, ya que el griego antiguo era una lengua de acento musical, ¥ Bf imo estaba based en lo altenancia marcada de sflabae largas y breves, seprin unos esquemas métticos que no coinck den con los de nuestra métrica tradicional, y ademas [a ma- yoria de estos poemas se cantaban con unas tonadas que no Conocemos, al son de instrumentos como la lira, que ha servido para dar nombre a este tipo de creacién Titeraria, elfica». Por ‘otra parte, Ia inconmensurabilidad entre los campos seménticos del griego antiguo y el castellano actual es tremenda; Jos vocs bblos utilizados por los viejos poetas helénicos tienen unas con: rotaciones sociales y culturales que es imposible reproducir en tina yersidn, y que s6lo comprendemos mejor a través de una serie de estudios y notas eruditas de que aqut no podemos echar mano. Seamos conscientes de toda esa distancia antes de abordar el arco ejercicio de Ja lectura de estos poemias ver~ tidos con un sincero deseo de fidelidad al origina En nombre de esa fidelidad, de reducic la traici6n a To indise pensable, prescindamos de pedir galas prestadas a la traducci6a No es del todo preciso, ereemos, que las tradueciones de poesta, esas Helles infideles, compren mis belleza a costa de mayor infidelidad, No vale Ia pena apartarse del sentido del original pata tomar prestedos adornos —nuevos metros, eufonias de huevo cufio, rotundidacles expresivas modernas, ete-—. caso sean més bellas sin excesivos adocnos, y mejor que sean bellas Prélogo 5 tun tanto descoloridas que demasiado pintadas, © que lo inten ten ser asf all menos. Por otra parte, la oposicién que algunos estudiosos del tema han querido sefislar entre Ja estricra fidelidad al texto original y kx traduccién con libertad y estilo elegante me parece que se larciesga a incurtic en una fécil exageracion, La exactitud toral 3 imposible, como cualquier teorin de la traducciin suele des- fear, porque [as estructuras sintdcticas y las redes senénticas entte dos lenguas diversas difieren. Pero bay ciertos limites de precisién, modos diversos de presentar en otras palabras los mismos contenidos, de sogerir los mismos efectos, etc. E) pro: Blema de la traduccién no debe plantearse mis que en términos relativos. Cada lengua tiene sus recutsos, y éstos cobran un valor que Buede vasiar segin el contexto y el sistema en que se encuadran, (Bor ejemplo, esté claro que el hipérbaton y el libre orden de palabras tienen en las lenguas clésicas un valor expresivo muy notable que Jas lenguas romfnieas no- pueden reprodueir con clatidad, pero también es evidente que el caste: Ilano con un otden de palabras de telativa libertad en compa- racién con ottas lenguas modemnss, tiene unas posbilidades e presivas que no debe desaprovechar el tradvctor.) Bien, no qui- era alargarme mas en estas reflexiones generales, que podrian coneluir en dilemas obvios o en la repeticién de mis perogre: Iadas. Sélo quiero apuntar agus, inicialmente, una cautela: 1a tersgn de Tos pormas de bo Ica reps ean rellejo pl do de lo que fueron esos poemas, Como a las viejas esta tuas, nada puede devolverles sus colores frescos, ni los miem- bros perdidoss sin embargo, todavia es posible gustar de Ta gracia de sus sonrisas arcaivas y los ojos almendrados y de Is inimitable clegancia de unos bucles, peinedos al desgaine hace quinientos aos, y de unos pliegues de la tinica ribereada de rojo que deja entrever un pecho 0 el garbo de un andar resutoso, ‘Queda por tratar un segundo tema; Ia posible arbitrariedad fen la seleccién de poemas de una antologla como ta presente. No voy a intentar justificarla por extenso, Tan slo quisieta aclarar algunos puntos. He preferido ofrecer los posmas mas aantiguos de la lirica griega, dereniéndome en el umbral de la época helenistica. En cuanto a la litica arcaica he traducido frag. o Carlon Gare Gol mentos a veces muy breves, restos exiguos de femosos poems, que nos han Hegado como briznas sueltas, pequetias piezas de Ja tesela de un mosaico perdido desde muchos siglos atris. Ast doy casi todos los fragmentos de los poetss arcaicos, al menos aquellos que suponen una frase sugestiva 0 un par de versos, de Arqutloco, Safo, Alceo o Siménides. En otros poetas, como en el caso de Teognis o de Pindaro, doy una muestra, esco- endo algunos de los poemas que me parecen mas significativos: de su obra, Por lo reducido del espacio de esta antologia he dejado de incluir en ella pasajes liricos de los grandes tnégicos atenienses, y también he prescindido de Arisifanes, aunque los cantos corales del teatro ateniense sean, en cierto modo, la mis clara muestra de In Kien coral elfsica, junto con los epini- ios de Pindaro, tan extrafio a nuestra sensibilidad en algunos tespectos. Ese criterio personal que me ha puiado es, lo sé muy bien, muy discrible. No ofrece una wsin cabal del dena trollo de ls poesia lirica griega, pues gedmo olvidar que algu fos pastes bomércos, como el encuensto de Hector y Andis mact en el Canto VI de Ia Iiada, merecen figutat, con todo derecho, en cualquier muestra de la poesia helénica de tema amoroso o sentimental? ¢Cémo imaginar que se conoce 1a poesta lirica priega, prescindiendo de In de época helentstiea, cuyo re finamiento y preciosismo supone la coronacién de Ia tradicién Iiriea precedente? No voy a defender esta breve seleccisn con- tea quien quieta reprocherle algo como eso. Pero tenia a mi Gisposicién un espacio limitado y he deeidido optar por lo més arcaico, y por los fregmentos mis truncos, peto mds sugerentes en su misma sencillez de leve resto tuinoso. He pensado ade- mis que al lector interesado en la poesia de autotes con una ‘obra mas extensa, por ejemplo en Furipides 0 en Tedcrito, le ce mds conveniente leer traducciones mas completas y no con- tentarse con unos cortos pasajes. En el caso de Pindaro, autor de especial dificultad, lo he incluido aqui porque es imposible preseatar una antologia de 1a poesla heléniea donde no figure quiéa es su méximo exponente en el campo de la lirica coral docia, (Por otra parte, creo que no existe en castellano nine guna traducciéa completa de su obra poética que tenga una mediana calidad.) Prélogo " Para la seleccién de los fragmentos de la poesia arcaica el traductor moderno no encuentra grandes facilidades. Es tan mi- rnimo lo que nos queda de esa gran época creadora que tno puede ficilmente recogerlo casi todo. Ia tradicién de copistas ¥ fildlogos antiguos @ los que debemos In conservacién de lo ue conocemos hoy de la literatura antigua, se ba mostrado, a | partir de Ia époea postalejandrina, muy desdefiosa de esos viejos oetas. Sus poemas eran dificiles, muy lejanos —por su fres- cura, su sencillea, su einismo, su ebscenidad incluso— a la con | cepeidn literatia de los lectotes de los primetos siglos cristianos, | y 4 Jos del pericdo bizantino. Los monjes doctos o les copistas “de oficio encargados de Ja transmisién de los textos antiguos no tenien interés en consetvar esos lamentos liticos tan poco edu Cativos, tan escandalosos y tan ininteligibles para ellos, Platén, _Atisidteles, Ios oradores, etc, tuvieron una atencién secular de [Ia que catecieron los viejos liticos, los primeros poetas liticos del Occidente, La desidis, 1a censuta y el olvido dejaron redu- | cida la lirica griega a unas pavesas, a chispas y reilejos perdidos ‘ened almacén de ta tradicién cldsica, Bajo el epigrafe general de elfticay reunimos varios géne- 0s posticos que los griegos distinguian con precisién, diversos tanto por su origen como por su méttica y por st represent ign sociel. La elegia, el yambo, la mélica, los poemas moné- dicos, Jos corales, las odes y los epigramas, alternan en las pi giaus heteropénets y hospitals de esta breve ancologta, La Ifrica gricga cubria, como sefialamos, géneros muy varios, El adjetivo fyrikd indice sélo que tales poemas podian eantarse al son de In 4yra. Pero luego cada poeta componia sein las nox mas de un género muy bien definide formalmente, en unas convenciones formales que tienen un sentido histérico y una sig- nificacién social muy determinada. Probablemente la poesfa mis cercana a Jo que en un sentido actual amariamos «litica» es el melos edlico, es decir, la poesin personal de Sato, Alceo. y Anacreonte, micnitas que resulta, al pronto, chocante conside- tat lfrieos los epinicios pindatieos, destinados a un coro festive [que conmemora teligiosamente una victoria adeportiva», De to- [dos modos, no es éste el momento de sefialar los tipos de [metros y los contexios histéticos de unos u otros poemas, Vo- _ Themos prescindido de todo aparato erudito, de 2 Carlos Gasca Gual Jas notas explicativas y de zeferencias arqueolégicrs. (Tan sélo hhemos compuesto unas Iineas may contadas de introduccién a cada posta, qve pueden omitisse en una ripida lectuta.) Ni sie ‘quiera hemos anotado variantes de cierto interés. Tan sélo he: mos dejado los puntos suspensivos que marcan lagunas, tan repetidas y tan incontables, en In transmisién de estos pocmi- Ilas maltrechos, Nuestra entmeracién de los poemas y fragmen 105 de cada autor no tiene, y es obvio comentario, ninguna pretensién filoldgica, Es slo tin modo tosco de facilitar la pre- Sentacién. Entre paténtesis se da cl mimero del poema en la edicion de E, Dichl, Antbologia Lyrica Graeca, edicién antigua y superada eh vario’ zespectos, pero que resulta La mas cSmoda para citar en todos los casos, sin vatiar las teferencias « mis ediciones. Las bellezas de Ia forma méttiea, el ritmo y Ia sonoridad de. estos poems antiguos desaparecen en cualquier versiGn moder- tna, No nos hemos empefiado en sustituir con algin recurso fo- nético 0 sitmico de nuestro idioma la eadencia ni Ia forma mé- trica de los versos griegos. Tan sélo, y de modo casual y acce- sorio, en algunas elegtas hemos preferido un cierto orden de neentos que recuetda In entonacidn dactilica del verso griegos pero no nos hemos esinerado ea este artilugio. Confiamos, en tambio, cue si hemos sido fieles al sentido de las frases y de los poemas, en Ia medida de muestto saber. a scleccién refleja, me parece, la riqueza de motivos de Ia lirica arezica y eldsica, una poesia que no tiene atin el ama- nnetainiento ni el rebuseado refinamiento de Ja poesia helents- tica, y sf, en cambio, una espontaneidad y un frescor inigua- lables. La posfa lirica es, como toda Ja poesia griega, un pro- ucto muy ajustado a unas normas formales muy fijas, y esté muy encorsetada por unas pautes tradicfonales preijadass es, fn cierta medida (aungue menos que la épica) una poesia formu- Jat, muy influida por Ia diccién homécies y por us Jenguaje I terario un tanto artificial. Pero, por encima de todos esios tas: gos convencionales y por encima de los esquemas prefjados, por encima de lo tfpico de algunos motivos y escenas y epltetos iméigenes, es de una estupenda originalidad, que tefleja la personalidad de cada uno de estos primeros poetas de Occiden- te. Ya los latinos, como los europeos posteriores, imitaron a sus Proiogo B ‘ejemplos griegos. Poetas que muchas veces, como sucede con Anacreonte, por ejemplo, son més conocidos por su influencia gue por las briznas de su obra auténtica; que se nos aparecen, tal Safo o Empédocles, como figuras casi miticas, quedan repre- sentados en esta antologia con fidelidad. Creo que, alin a través del pilido reflejo de Ia versién de tan ‘mutilados y menudes restos, puede percibir el lector la elatidad postica de ese mundo literario, que es el alba de la poética ‘occidental. Es una poesia ingenua y sencilla, con unos motivos esenciales que se teiteran: la muerte, el mat, Jas lanzas, los es variopintos, los caballos, las muchachas de graciles to- billos y pdrpados pintados, el elogio de la juventud, la fuga dad del ticmpo, los colores brillantes, Jas flores y ia tuna de Safo, el reclamo de la gloria, el fulgor del oro y del sol, la nos- talgia, Ja invitacién al goee, el amor penetrante, el vino que da alegefa y olvido, ete, Podemos admirar la gracia de las estatuas: arcaicas directamente, la de esas koraé y kouroi de ojos almen- Grados y sontisa perenne, que son muestras del arte contem- porfneo a esta literatura que conocemos a uavés de la media. cién de otro idioma, ¥ el asombro y Ia admiracién atin es posi- ble suscitatlos al acercarnos a esos viejos maestros Pero algo hay en la poesla que nos llega, malgré tout, con ‘un impacto impar. ‘Tal vez Ja sensacidén de la queja contra el tiempo, de la urgencia de la pasién, de lo irrepetible del indi- viduo, se pronuncia aqui con tonos més audaces y sincezos, y Jas palabras posticas guardan un aroma que perdura y un color que las estatuss han perdido y que las prosas transmiten mi- tigado, No olvidemos que Jos griegos consideraban la poesia como algo muy importante para la comprensidn del mundo y la vida, Se issban muy en serio a sus poetas, Ellos eran los primeros ‘educadores del pueblo, en una sociedad sin dogmas reliziosos ni sacerdotes con libros sagrados ni tradiciones rigidas, La poe: sia servia de cauce para expresar doctrines e ideas nuevas, ¥ para conservar los mitos y criticarlos, y se cantaba en las fiestas ie Jos banquetes privados, Los primeros fildsofos fueron tam- rién poctas. Luego los filésofos mds abstractos y profesionales trataron de descartar a sus viejos competidores en la tarea edu- cativa. El filésofo platénico querfa vetar a los poetas y echarlos 4 Catlos Garefa Gual de la Repibtice, por herejes. Pero la mayoria de los griegos hhasta a époea final del helenismo pensaban de otro modo. No nos vamos a alargar sobre estos temas ahora. Sélo qui- siera insistir en el color y Ia vida que estos poemas, estos tr0z05 —supervivientes en citas ceasionales de eruditos, o en fragmen- tos de papiro restituidos por las arenas egipcias tras muchos siglos— conservan. Un colorido chillén y sugestivo, como el que evocan unas lineas de E, Faure, con Tas que voy a concluir este vago prélogo: No hay colorido sin costumbres turbias y_volentes, En todo cao, Greta colores a su dioses durante cl deserlio de ste atts, 0 3613 Hasta que siczaron so pent, sino muy probablemente hes a rund {tl Jepeados de topos tales sof, tan llenoe de vida como la my jeresy fos hombtes, se animabun cone dla, eccbraban lan featas de a Uy bern yn ns cine os ans ean seo satin Eran de Jos gue ballin bajo In Aerépolis, gente de los poets orientale, atreada,suldora faces y Toma sla Ce fice cll, mando de perros vapabindoe que se diputan restos de om: feafas, poset songrantes de eabato 7 cordeo en Joe mosictdore, frm, ecier amontonadas, tela tenes, bioterie,exquinas lena de colt, Ge gritos y de lama, de lores «ao, « podtido y. arom, Hay Sinan destados,equlvoon merendere marneron esrikdon pot hw lee ton, mujeres de ofr pintalory ropes chills. Los temples y monumen- tos etdn cabiertos de ocre de bermcll6n, de amy de oro cn Ics tonos del del, con bor tonoe pirpure y verdonos que fnvaden el espacio a: fino, violet y sacle del tat, con los tonos ce Ja tera, de mo vesido de pobre lavsntan 9 dle planter sca, lechowo oleates, epretes negro, Sel ee teeta ea cna yore re oe te Sener de foe sinuous glfony de Is casas.» C. Garcia Gual, eneto 1980. Nota bibliogrética minima 1. Béiciones de los textos griegos: E, Diehl, Anibologia Lyrica Graece, Leipzig, 1954, 3. ed. E, Lobel & D. Page, Poetarum Lesbiorum Fragmenta, Oxford, 1955, D. L. Page, Paetae Melici Graeci, Oxford, 1962. H1. Diels ee W. Kranz, Fragmente der Vorsokraviker, 1, Berlin, 1961, 10." ed M. L. Wese, lami ee Hlegi Gracei, 2 t., Oxford, 1971-1972. Prélogo, 15 2. Traducciones castellanes: J, Fettaté, Lircos griegos arcaicos, Barcelona, 1968, F, Rodriguer Adtados, Elegiscos 9 yanbégra/or arcaicos, Lll, Barcelona, 1956 y 1959 F, Rodriguez Adrados, Lica griega arcsice, Madrid, 1980 3. Estudios CM. Bowra, Greek Lyric Poetry, Oxtord, 1961, 2." ed C.M, Bowra, Pindar, Oxford, 1964 €-Calame (ed. del vol. col.), Rito e poesia corele in Grecia. Gui a storica e critica, Basi, 1977 M, Ferndndez Galiano, Safo, Madrid, 1958 HE, Fraenkel, Dichtung und Philosophie des {rilben Griechen tums, Munich, 1969, 3." ed. A. Koll, Masit und Dicbtung im frien Grichentum, Berna, 1963. A. Lesky, Historia de ta literatura griega, trad. esp., Madrid, 1968. J. 8, Lasso de a Veua, De Sa/o a Platdn, Barcelona, 1976 H. Machler, Die Auffassung des Dichterberufs im friiben Grie chenturs, Gotinga, 1963. A, Ortega, El desperter dela liriea en Europa, Salamanca, 1974 F Rodger Adtados, Origenes de ta Uric griega, Mal, 7 W. 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Hay en ellos muchos econ, en fexptesiones formulary y en topieor, de, la poesia homériea, Pero tat frtas referencias inrencionadas a la teadiisn Epica lala nsevon acentce: fos del esptitu cindadano de ln époex boplitien. No ve train de eelebrar as hszafias individualee de unos Titoee que coinbaten por su. propvo Toner y un botin personal aio. de dar flo « aquello que vata ox Poner Gu vida por salvar a Ia ciudad, las mujeres ya los nifios. No Gisimicl el éxito de la batalla la furla de lot nobles desendientes de Tog -dictes, ni serén los 9 Gen el triunfo o le derroca; sino la resistencia de los que traban como tin muro sus redondos eseudas en formacion cerrada, los soldados de f pie duc, con un pesado arnés meudlico, avansan en Usa Tenta falange, ‘empalmando sus escudos y etizando sus lanzas. La gloria o el deshonot seri cl premio que la ciudad scuezde a eu comsje © au cobuscla. «Mort fx vanguardia es para un joven hetmoso», dice el leme patriético cue fnarbolan estos poeta, recoplendo de Homéro el ideal de «la bella mies tes, ¥ lo més terrible es el exlio y la huida infamante, Propaganda bliea, pero poesia también, al serviclo de una ideologta pollen. Galina en Ffeso, y Ticteo en Esparta pregonan art os ideales béliens cde una edad que no es ya la de lox héroes, tino In dev los chudadanos ue Tichan por aut hogare patel camo’ lo hacia Héctor ne Te lam, prometiendo una ploia que se funda en la memorie colectiva pare ‘Guienes eumplen on #4 deber, Al fector modesto esta poesia le revalta Gemaslado conocids, pero en el siglo Vit a. C. etn algo nuevo, ~» Poesia Iitiea greg (Vict a, C.) cALINO DE £PESO Fi. alrededor de 650 a. C.) 10D) Hasta cudndo estaréis asi echados? ¢Cuindo tendréis, muchte (cho, fnimo de combate? ¢Vergiienza no sentis ante vuesttos vecinos de tan extremo abendone?

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