Está en la página 1de 16

CONOCIMIENTO SEGÚN ARISTOTELES

Alma y conocimiento

Todos los seres vivos se presentan a Aristóteles como poseedores de alma


(psyché), con lo cual se distinguen de los seres inanimados o inorgánicos.
Distingue tres clases de alma: vegetativa (propia de las plantas, pero presente
también en los animales y en el hombre), sensitiva (propia de los animales y
del hombre), racional (exclusiva del hombre). Ésta tiene tres características: es
causa del movimiento del cuerpo, conoce y es incorpórea.

Con respecto al conocimiento, Aristóteles no admite las doctrinas de Platón, ni


tampoco el innatismo. La mente al nacer es "tamquam tabula rasa", en la que
nada hay escrito. El conocimiento comienza en los sentidos, como nos
demuestra la experiencia. Las captaciones de los sentidos son aprehendidas
por el intelecto, generándose así el concepto. De esta forma llegamos al
conocimiento suprasensible.

TEORIA DEL CONOCIMIENTO DE PLATON (gnoseología).


Platón abordó la cuestión filosófica de esclarecer la naturaleza y los
procedimientos por los que el hombre adquiere el conocimiento de la realidad,
a partir de los mismos conceptos esenciales de su teoría de las ideas.

La teoría de las ideas explica el camino por el cual se alcanza el conocimiento


de las cosas. En lenguaje filosófico, la teoría de las ideas de Platón es tanto una
teoría epistemológica o teoría del conocimiento, como una teoría ontológica o
teoría del ser.

Platón distingue cuatro grados del conocimiento:

IMAGINACION CIENCIA PISTIS PENSAMIENTO INTELIGENCIA


EIKASIA DIANOIA NOESIS

Conocimiento de Conocimiento de Conocimiento Conocimiento de las


imágenes por las cosas de las ideas fundamentales
relación con otras sensibles por matemáticas por intuición o visión
imágenes intuición por hipótesis y intelectual
sensible demostraciones

Hay dos géneros del conocimiento, el conocimiento intelectual o intelección, y


la opinión; que tienen por objeto uno el ser permanente o las ideas, y la otra el
mundo sensible. Los cuatro grados del conocimiento constituyen operaciones
del alma, y conforman el paso desde la ignorancia hacia la ciencia.

A juicio de Platón, las afirmaciones acerca del mundo físico o visible - incluso
las observaciones y proposiciones de la ciencia - son solamente opiniones.
Algunas de estas opiniones están bien fundamentadas y otras no; pero ninguna
de ellas debe ser entendida como conocimiento verdadero.

El punto más alto del saber es el conocimiento, porque concierne a la


inteligencia racional en vez de a la experiencia. La razón, utilizada de la forma
debida, conduce a ideas que son ciertas cuyos objetos son universales y
verdaderos; sólo las formas eternas constituyen el mundo real.

El conocimiento inteligible es el que tiene relación con el mundo de las ideas,


mientras el conocimiento sensible el que corresponde al mundo físico. De las
tres almas, el alma racional o razón es la asignada al conocimiento de las
ideas.

En el grado del conocimiento de las imágenes se posee el menor grado de


conocimiento a través de la Eikasia o imaginación.

Con el conocimiento de la ciencia se alcanza el segundo grado de


conocimiento, la Pistis.

El conocimiento de las matemáticas conforma el tercer grado de conocimiento,


la Diánoia en que se adquiere mediante la demostración de las hipótesis.

Recién es alcanzado el mayor de los grados del conocimiento, cuando se


conocen las ideas últimas o fundamentales, lo que se logra mediante la Nóesis
o inteligencia.

Según Platón el nivel de conocimiento más alto, la Nóesis, que era el que
poseían los filósofos, es el que permite llegar a la intuición de las ideas
fundamentales. Solamente se tiene certeza de aquella verdad que se obtenga
por medio de una intuición clara. Pero para poder intuir las relaciones
necesarias entre ideas, es preciso que éstas sean simples; pues sólo la relación
entre ideas simples puede ser también simple, y sólo de lo simple cabe la
verdadera intuición. El resto del conocimiento es deducción.

En el llamado Símil de la línea Platón describe los diferentes estadios de


conocimiento en que el hombre puede encontrarse. Su evolución es gradual y
conduce a los diferentes niveles del conocimiento, desde el más bajo hasta el
más elevado. Según Platón, el camino de la mente humana desde la ignorancia
hasta el conocimiento verdadero pasa por esos estadios, cuyo recorrido va
desde la oscuridad a la claridad.
La línea del conocimiento

B E C D A

|________|________|______________|______________|

En el segmento AC se encuentra localizado el mundo físico; y en el CB el


mundo de las ideas.

Los animales, plantas, objetos del mundo físico, estaría en la división DC; y en
la otra división AD estarían las imágenes que se reflejan en los espejos o en el
agua, incluso las sombras.

En CE estarían los objetos que estudia la matemática. Y en EB estarían los


principios de los que parten las diferentes ciencias.

La idea de Bien, que es un axioma que justifica los principios de los que parten
las diferente ciencias, estaría en B.

La idea del Bien es la causa y razón de que todas las demás ideas sean lo que
son y cómo son. Entre las ideas no hay mal; el mal aparece solamente cuando
las ideas se individualizan a través de la materia y pasan, de ser en sí a ser
materia concreta. La idea del Bien es la fuente de todo ser y de todo
pensamiento, que es el absoluto como la divinidad, y como tal se encuentra
incluso “más allá del ser”.

Siguiendo a Sócrates, Platón considera que el conocimiento se puede alcanzar;


y que el conocimiento debe reunir dos características esenciales:

El conocimiento debe ser certero e infalible.

El conocimiento debe tener como objeto lo que es en verdad real, en contraste


con lo que lo es sólo en apariencia.

Para Platón lo que es real tiene que ser fijo, permanente e inmutable; por eso,
identifica lo real con el mundo de las ideas; en oposición al mundo físico que no
es permanente sino cambiante.

Como consecuencia de este pensamiento Platón rechaza el empirismo, la


afirmación de que todo conocimiento se deriva de la experiencia. Piensa que
las proposiciones derivadas de la experiencia no son certeras, sino que tienen,
a lo sumo, un cierto grado de probabilidad. Los objetos de la experiencia son
fenómenos cambiantes del mundo físico; por lo tanto los objetos de la
experiencia no son objetos propios del conocimiento.

--------------------------------------------------------------------------------

El mito de la caverna.
Platón expuso su teoría del conocimiento principalmente en “La República”, en
el mito de la caverna. Él mito de la caverna describe a varias personas
encadenadas en la parte más profunda de una caverna. Atados de cara a la
pared, no pueden distinguir nada. Lo único que se ve en la pared de la caverna
son los reflejos de animales y objetos que pasan delante de una gran hoguera
resplandeciente.

Uno de los individuos huye y sale a la luz del día. Entonces ve por primera vez
el mundo real; regresa a la caverna y dice a los otros que las únicas cosas que
ellos han visto hasta ese momento son sombras y apariencias, en tanto que el
mundo real lo conocerán solamente si logran liberarse de sus ataduras.

El mundo de sombras de la caverna simboliza para Platón el mundo físico de


las apariencias. La escapada al mundo del exterior de la caverna, simboliza la
transición hacia el mundo real; hacia el universo de la existencia plena y
perfecta, que es el objeto propio del conocimiento.

El instrumento para alcanzar el conocimiento, es la dialéctica; el método


socrático de preguntar y responder. La dialéctica es algo más que ver al ser en
su unidad y en su pluralidad; es una actitud vital que supone “un giro de la
totalidad del alma”. La dialéctica es el último grado de conocimiento, es como
el pasaporte hacia el conocimiento de las ideas; es una forma superior de
razonamiento.

La contemplación de las ideas, sólo es posible una vez adquirida la Dialéctica,


accesible al hombre a través de la ciencia, lo cual le brindará la felicidad
suprema. La ciencia es la forma de conocimiento superior; es conocimiento
verdadero e infalible por estar basado en razones que lo fundamentan. Sus
enunciados son inmutables, al igual que el objeto al que se refieren, las ideas.
La ciencia es, entonces, la búsqueda de la idea, pues es la relación del objeto
con la idea del objeto.

Según Platón, antes de adquirir el conocimiento de la dialéctica hay que


adquirir el conocimiento de la matemáticas; y también el conocimiento de la
música que es una forma de matematica. Sólo después se llega a la dialéctica;
momento en el que el hombre alcanza la iluminación, es decir, la máxima
claridad del saber.

La reminiscencia - en griego anamnesis - es el recuerdo que actualiza en el


alma las ideas que aquella previamente ha contemplado en una vivencia
anterior. Como el mundo sensible participa de la ideas, dicho recuerdo se
actualiza a partir del conocimiento sensible de las cosas. Según Platón,
aprender es recordar lo vivido antes por el alma.
TEORIA DEL CONOCIMIENTO SEGÚN DESCARTES
René Descartes (1596 - 1650) (Filosofo racionalista)

Para él la razón es la única fuente segura de conocimientos.

Se interesó por averiguar lo que podemos saber , es decir aclarar la cuestión


de la “certeza de nuestro conocimiento”. Empezó por afirmar que, como punto
de partida, se debe dudar de todo, Descartes no quería construir su sistema
filosófico sobre un terreno poco firme. Pero a diferencia de los escépticos que
se quedaban en la duda, Descartes fue el primero que partió de ella para
edificar su teoria , es decir : utilizó la duda como método, como medio y no
como fin. Llegó a las siguientes conclusiones provisionales:

* No podemos fiarnos de los sentidos* No podemos fiarnos de los sueños

* No podemos fiarnos es los conocimientos de otros

Como ves, a esta altura Descartes duda de todo... entonces se da cuenta que
hay algo que es claro y de lo que puede estar completamente seguro... y esto
es: que duda, y si está dudando es porque piensa, y si piensa puede
reconocerse a sí mismo como un sujeto que piensa. Aquí elabora su famosa
frase: “COGITO, ERGO SUM” es decir: pienso, luego existo. Que es la frase
favorita de los racionalistas.

Se concibe a sí mismo como un ser pensante y por ahora esto es lo único que
puede afirmar con certeza. Ni siquiera puede estar seguro de que existe su
cuerpo o un mundo fisico, porque a ellos los percibe por medio de los sentidos
y los sentidos son algo de lo que no se puede fiar.

Una vez que hubo determinado que la única certeza es que “es un ser o
sustancia pensante”, se puso a pensar si existía algo más que pudiera
considerar con la misma certeza y seguridad. Y se da cuenta que tiene una
idea clara y definida de un “ser perfecto”. Esa idea no puede provenir de él
porque es imperfecto y no podría concebir la perfección desde su imperfección,
por tanto ese ser perfecto (DIOS) debe existir tambien. Para Descartes la idea
de Dios es innata, está impresa en nosotros desde nuestro nacimiento.

Hasta ahora la realidad exterior se nos presenta muy dudosa, las ideas que
tenemos acerca del sol, las flores, Luis Miguel podrían ser sólo imaginaciones o
imágenes de sueños. Sin embargo la realidad exterior tiene cualidades que
podemos reconocer con la razón. Esas cualidades pueden ser :

Cuantitativas: todo aquello que puede medirse (las relaciones matemáticas)


Cualitativas: como el color, el sabor, el olor (relacionado con los sentidos)

“Garantía de Dios”, invocando esta peculiar garantía Descartes avala todo lo


que nuestra razón reconoce como claro y nítido. Por tanto ahora puede afirmar
que existe una realidad exterior que denomina “extensión o materia”.

CONCEPTO DE CONOCIMIENTO SEGÚN KANT


Kant, describe a la capacidad humana de conocer dividida en dos partes. La
primera está inscripta en el ámbito de la sensibilidad, y es el momento en que
podemos percibir el mundo que nos rodea de la forma en que se nos aparece.
Luego de esta primera representación que se hace del objeto, llamada
intuición, podrá sobrevenir una elaboración conceptual que correrá por cuenta
del entendimiento. La posibilidad de conocer, entonces, se presenta a nosotros
compuesta por dos procesos realizados por dos facultades bien diferenciadas
del individuo: primero, percibir intuiciones gracias a la sensibilidad y luego,
mediante el entendimiento y la aplicación de categorías propias de éste,
obtener conocimiento haciendo conceptos con nuestras intuiciones, pensando
en base a ellas. Dice Kant:

"Los objetos nos son dados mediante la sensibilidad, y ella únicamente es la


que nos ofrece las intuiciones; pero sólo el entendimiento los concibe y forma
los conceptos."

Estas afirmaciones permiten a Kant resolver el problema de los racionalistas,


que interpretaban a la sensibilidad como un pensar confuso, y se consagraban
a elucubraciones alejadas de toda realidad observable. Así mismo, lo distingue
de los empiristas que sostenían que el único conocimiento válido podía
encontrarse en la experiencia sensible, vedando en forma casi completa la
posibilidad teórica de la ciencia que tan enriquecedora puede resultar.

De este modo se propone ‘desencallar’ la producción científica de


conocimiento de la discusión entre racionalistas y empiristas (habiendo entre
ellos los escépticos más extremos) en que se hallaba.

Kant describe también las formas a través de las cuales tenemos acceso a las
intuiciones; el Espacio y el Tiempo, dice, son formas particulares a priori de la
intuición. Vemos qué significa esto.

Es importante entender ‘formas’ en toda su significación. "Kant entiende [...]


por formas, los modos y principios de orden del material de la experiencia y,
con ello, también modos de orden de los fenómenos". Son formas, pues, no
como el contorno exterior o apariencia, sino en tanto que modos de organizar
la percepción, de construir nuestras percepciones del modo que se construyen
y no de otro.
Kant, para fundamentar el carácter a priorístico de estás formas, plantea que
no nos es posible sustraer de una percepción dada el Espacio. Si el Espacio se
construyera a posteriori de la experiencia, podríamos llegar sustraer de ésta el
espacio sin dificultad alguna. Sin embargo, nos resulta imposible imaginar un
perro tal como es sin la percepción de espacio. Según Kant, si el espacio fuera
una figuración posterior a la experiencia, podríamos quitarla y volver a la
percepción en su situación ‘original’.

CONCEPTO DE CONOCI MIENTO SEGÚN HEGEL


3. La Dialéctica

Sentido De La Dialéctica

El término "dialéctica", aunque no fue Hegel el primero en utilizarlo (lo habían


hecho ya, por citar dos ejemplos, Platón y Kant), sirve para caracterizar toda su
filosofía llamándola método dialéctico o naturaleza dialéctica de la realidad.

Carácter Concreto e Histórico de la Dialéctica.

Ya habíamos hablado de que la filosofía de Hegel nacía unida a un marco


histórico y social determinado, en el que Hegel denunciaba la falta de libertad
del hombre. El término "dialéctica" es utilizado por Hegel para comprender y
expresar la situación real del mundo. En la dialéctica de

Hegel queda patente, pues, una voluntad de actuación sobre una realidad
escindida, contradictoria y alienaba que lucha por superar esa situación.

La dialéctica expresa, pues, tanto la contradicción del mundo existente cuanto


la necesidad de superar los límites presentes en un afán de superación movido
por la necesitad de una realización total y de un modo efectivo de la libertad y
de la infinitud.

La Dialectica como Estructura de la Realidad.

Pero también habíamos visto que la filosofía de Hegel estaba inserta en un


marco filosófico muy preciso. En ese sentido, en cuanto expresión de la
filosofía de Hegel, dialéctica significa la radical oposición de Hegel a toda
interpretación fragmentaria de la realidad y del conocimiento.

El carácter dialéctico de lo real significa que cada cosa es lo que es, y sólo llega
a serlo en interna relación, unión y dependencia con otras cosas y, en último
término, con la totalidad de lo real.

La dialéctica de Hegel concibe la realidad como un todo, sin que ello afecte
para nada a la relativa independencia de cada cosa en su singularidad.
Esta concepción se opone a la interpretación empírica de la experiencia. Frente
a la supuesta autonomía de los hechos tal y como son dados en la experiencia,
la estructura dialéctica de lo real acaba por mostrar que los hechos no son sino
el resultado de un juego interno de relaciones que son las que, en última
instancia, constituyen las cosas, a pesar de que aparentemente pueda parecer
que los hechos tengan una independencia.

Pero el carácter dialéctico de lo real no sólo significa que tenga una relación
interna, sino, más profundamente aún, que cada cosa sólo es lo que es en un
proceso continuado. Es decir, la realidad, en cuanto dialéctica, no es fija ni
determinada de una vez por siempre, sino que está en un constante proceso
de transformación y cambio, cuyo motor es, a la par, tanto su interna
contradicción, limitación y desajuste en relación con su exigencia e intención
de totalidad, infinitud y absoluto, como la interna relación en que está con otra
realidad, que aparece como su contrario.

La realidad en cuanto dialéctica está, pues, regida y movida por la


contradicción, internamente relacionada y constituida como oposición de
contrarios. De este modo, cada realidad particular remite a la totalidad, al
todo, y sólo puede ser comprendida y explicada en relación al todo. Y, por otra
parte, cada realidad, casa cosa, no es sino un momento del todo, que se
constituye en el todo, pero que también queda asumida y disuelta en el todo.
Según sus propias palabras, "lo verdadero es el todo".

La Dialéctica como Estructura del Conocimiento.

El carácter dialéctico de la filosofía hegeliana tiene igual alcance en lo que se


refiere al conocimiento o al saber ("conocimiento dialéctico" o "método
dialéctico").

Para Hegel, por su propia concepción de la filosofía como "el conocimiento


efectivo de lo que es en verdad", la teoría acerca de la realidad requiere
indagar lo que es el conocimiento, el saber, el pensar (recuérdese que la
relación ser – pensar ha sido una cuestión fundamental a lo largo de la historia
de la filosofía.

Para Hegel el conocimiento tiene una estructura dialéctica. Y tiene esa


estructura, en definitiva, porque la realidad es dialéctica y, por tanto, el
conocimiento también es dialéctico, en cuanto que es una dimensión de lo real
y en cuanto que se configura dialécticamente al manifestar adecuadamente la
naturaleza dialéctica de la realidad. Pero, en verdad, las distinciones entre
conocimiento y realidad, pensar y ser, etc., son, según Hegel, inadecuadas,
justamente en razón del carácter dialéctico de la realidad en general y del
principio hegeliano de que "lo verdadero es el todo". Lo que hay, en cualquier
caso, es la relación interna y estructural entre el ser y el pensar, o, lo que es lo
mismo, entre el objeto y el sujeto.
Veamos ahora tres puntos fundamentales de la estructura dialéctica del
conocimiento:

El conocimiento, estructuralmente, consiste en la relación sujeto – objeto, de


modo que cada uno de los momentos de esta relación sólo lo es por beneficio o
consideración del otro. Pero con la peculiaridad de que cada uno de ellos niega
y contradice al otro, dándose entre ellos una desigualdad y desajuste (que de
ser definitivos e insuperables harían imposible una plena verdad), desigualdad
que impone un proceso de transformación en el que se tienda a la igualdad o
identidad.

El proceso encaminado a superar la diferencia entre objeto y sujeto tiende a la


identidad de ambos. Es decir, se tiende a la reducción de uno al otro. Sólo en la
identidad total que se alcanza en la total reducción es posible alcanzar uno
conocimiento total y absoluto, es decir, un conocimiento que sabe la totalidad
de lo real. Hegel, pretende hacer de la filosofía un sistema para llegar a un
conocimiento absoluto. Sólo un conocimiento total y que sepa la totalidad de
un modo absoluto merece, según Hegel, el nombre de verdadero conocimiento
(él lo llama ciencia). El conocimiento dialéctico es un conocimiento absoluto; y
no sólo porque llega a saber la totalidad de lo real, sino porque además sabe
cada realidad particular "en relación al todo y como formando un momento del
todo". Así sólo gracias al conocimiento o saber absoluto adquiere validez y
sentido cada conocimiento provisional, relativo y parcial. El conocimiento
dialéctico es, pues, un conocimiento absoluto. Esta tesis epistemológica está
conectada estrechamente con la tesis ontológica de que lo verdadero es el
todo.

En la reducción a la identidad absoluta en que se alcanza el verdadero y pleno


conocimiento dialéctico tiene lugar la disolución de uno de los momentos
estructurales del conocimiento en el otro. Hegel interpretará está disolución y
reducción como la reconversión del objeto en el sujeto: será, pues, en el sujeto
y como sujeto como se alcance la identidad absoluta. La identidad será una
identidad en y del sujeto. Pero con esa reducción no sólo se cumple una
reducción epistemológica (del objeto de conocimiento al sujeto de
conocimiento), sino también una reducción ontológica (del ser en el pensar). Y
siendo el Sujeto del saber, en último término, pensamiento, razón o idea, la
reducción al sujeto, la reducción del ser al pensar, convierte la filosofía
hegeliana en un idealismo absoluto. No se trata tanto de la reducción del ser al
pensar, cuanto de la interpretación de lo real, del ser, como Idea o Razón:
"Todo lo real es racional"; "el que lo verdadero sólo es real como sistema o el
que la sustancia es esencialmente sujeto, se expresa en la representación que
enuncia lo absoluto como espíritu, el concepto más elevado de todos y que
pertenece a la época moderna... Sólo lo espiritual es lo real".
Estructura De La Dialéctica

Hemos visto que para Hegel la dialéctica no se limita a ser un método del
conocimiento, sino que es algo más. La dialéctica constituye la naturaleza y
estructura de lo real, y por ello es por lo que constituye el modo de proceder
del conocimiento.

La estructura y esencia de la dialéctica es un todo complejo constituido por


tres momentos o aspectos implicados entre sí (y es ésta la auténtica
interpretación, y no que sean tesis, antítesis y síntesis --términos, por otro
lado, que Hegel nunca utilizó-- tres pasos sucesivos):

•Lo que se ha llamado tesis (el aspecto o momento abstracto o intelectual).


Suele interpretarse la tesis como una afirmación cualquiera, una realidad, un
concepto. Pero esta afirmación lleva en su entraña un contrario, ya que la
realidad no es estática, sino dinámica.

•Lo que se ha llamado antítesis (el aspecto o momento dialéctico o negativo –


racional). Suele interpretarse como la negación de la afirmación anterior, ya
que es esa contradicción el motor de la dialéctica. Este momento negativo es
lo que hace dinamizar la realidad.

•Lo que se ha llamado síntesis (el aspecto o momento especulativo o positivo –


racional). Suele interpretarse como la superación del conflicto, la negación de
la negación anterior. Los dos momentos anteriores son a la vez eliminados y
conservados, es decir, elevados a un plano superior. La síntesis conserva todo
lo positivo que había en los momentos anteriores. Por eso la síntesis es
enriquecimiento y perfección, es la seguridadde que la realidad está en
constante progreso. La síntesis se convierte inmediatamente en tesis del
proceso siguientes, a la que se opondrá la antítesis para dar lugar nuevamente
a una síntesis que será a la vez la tesis del proceso siguiente: todo está en
constante progreso dialéctico.

Esto tres momentos de la dialéctica hegeliana están vertebrados y constituidos


en una estructura cuya adecuada comprensión se alcanza mediante lo que
podríamos denominar categorías fundamentales de la dialéctica:

•Inmediatez – mediación.

•Totalidad.

•Negatividad – contradicción.

•Superación.

DESARROLLO HUMANO
SER PERSONA

Cuando se dice de un sujeto, de alguien, que es persona se está señalando al


hombre singular y concreto en su totalidad real. Una totalidad que implica su
condición corporal y su dimensión espiritual, una dimensión que es propia del
hombre. El respeto hacia la persona requiere el cuidado de ésta como un todo
desde su dimensión física y psíquica.

Las características de ser persona son:

La intimidad que indica un conocimiento que sólo ella conoce y la capacidad de


manifestar y comunicar su intimidad.

Su radical libertad nos indica otra característica fundamental de la persona,


que es dueña de sus actos, y por tanto responsable de éstos.

Capacidad de donación, entrando en relación con los demás a través de su


intimidad, dando y dialogando. Una persona sola no existe como persona,
porque ni siquiera llegaría a reconocerse como a sí misma como tal. El
conocimiento de la propia identidad, la conciencia de uno mismo, sólo se
alcanza mediante el concurso de otros, de aquí la naturaleza social del ser
humano.

La persona humana es irrepetible y única, porque es un alguien; no es sólo un


qué, sino un quién. La persona responde la pregunta ¿quién eres? responde
siempre y en todo lugar con un nombre: es única e irrepetible.

La bioética necesita fundamentar la condición personal del hombre para


esclarecer y legitimar las decisiones de intervención sobre la vida humana ya
que cualquier intervención sobre el ser humano no alcanza únicamente a los
tejidos, órganos y funciones; afecta también, a la persona misma. Muchas
veces surgen interrogantes importantes cuando se asumen los dilemas éticos
en el tratamiento a dar a la persona humana: ¿es el feto persona? ¿es el
disminuido psíquico persona?

¿Es el enfermo terminal o en coma profundo persona? ; en otras palabras


¿quién no tiene conciencia de sí, es persona? La respuesta más sencilla apunta
al hecho de que quien no desarrolla en la actualidad las capacidades propias
de la persona, no se encuentra desposeído de esta categoría, todo ser humano
posee su identidad como persona, ejerza o no las capacidades que le son
propias. Cuando se excluye de la categoría personal a todos aquellos que no
cumplen con la autonomía personal y de la libertad de sus acciones le
excluimos de la categoría que le es propia, valorando y primando la capacidad
de obrar que es extrínseca a su condición de ser humano.

La propia concepción de nosotros mismos, lo que queremos llegar a ser, será el


punto de partida en la relación con los demás. De aquí la importancia de
responder a todos los interrogantes filosóficos y morales de forma personal y
orientados hacia el bien personal y social. La ética, disciplina que pertenece a
la filosofía, debe aportar el conocimiento racionalmente válido de lo que es
lícito hacer y lo que se debe omitir, debe responder a la siguiente pregunta:
¿Qué acciones son lícitas de realizar y cuales no? Se hace necesario reconocer
las cuestiones universales de orientación al bien común. ¿Qué va a permitir al
hombre seguir adelante en su camino de superación, ante las dificultades que
tropieza? ¿Qué acciones preservan la paz social necesaria para este desarrollo,
tanto personal, como social?

El ser humano es un mamífero primate (orden de los mamíferos a la que


pertenecen, entre otras especies, los monos y el ser humano), portador de
unas características biológicas que lo diferencian del resto de especies
existentes: el pensamiento abstracto y el lenguaje, a través de los cuales
puede comunicar ideas y que son los componentes esenciales de la conciencia
o capacidad para tener conocimiento de sí mismo y de sus estados anímicos.

El ser humano procede de la única rama que sobrevive actualmente de las


diversas que formaron parte de los homínidos: el homo sapiens, cuya
antigüedad evolutiva se remonta tan sólo a unas cuantas decenas de miles de
años.

Es muy conocida la definición aristotélica sobre el ser humano: el hombre es un


animal racional. En ella se establece el género al que pertenece (animal) y la
diferencia específica que lo distingue de los otros miembros que pertenecen a
ese género (la capacidad racional).

Desde el punto de vista de la ética, hay que resaltar que el ser humano es el
único capaz de poseer una moral y de obrar en consecuencia con ella. El resto
de los animales no posee los rasgos necesarios para que podamos valorar sus
acciones desde criterios éticos: no son libres para elegir entre diversas
opciones (actúan siempre por instinto, no por su voluntad), no son
responsables (sus actos están programados o dictados por la necesidad
biológica) y no poseen conciencia.

CONCIENCIA

Podemos distinguir tres sentidos generales del término conciencia:

Uno, su significación psicológica y filosófica, donde conciencia es el


conocimiento que un sujeto tiene de sí mismo, es decir, de sus estados
psíquicos y de sus actos. En el psicoanálisis, además, la conciencia se
encuentra determinada por el inconsciente.
Dos, su significación ética, por lo que entonces hablamos de conciencia moral:
capacidad que posee un individuo de realizar juicios o apreciaciones morales
sobre aquello que debe considerarse justo o injusto.

Tres, su significación teológica cristiana, donde la conciencia es la facultad


intelectual iluminada por Dios que nos sirve para juzgar acerca del bien y del
mal.

El origen del término viene del griego, concretamente de la unión de dos


vocablos: ‘filo’, verbo que significa querer, desear, amar; y ‘sofía’, sustantivo
que significa sabiduría. En ese sentido, filosofía es el deseo del conocimiento
por sí mismo. Sin embargo, en la actualidad esa significación no resulta tan
convincente como en la Grecia clásica, cuna de la filosofía occidental, puesto
que no todos los que aman la sabiduría quieren ser filósofos. Conviene, pues,
matizar el sentido originario del término.

FILOSOFÍA.

Resulta prácticamente imposible proponer una definición de filosofía que


contente a todos los especialistas. De las cientos de definiciones que existen,
ninguna han resultado satisfactoria en todos los sentidos posibles: a algunas se
las acusa de ser demasiado restrictivas, a otras de no incluir aspectos
esenciales, a muchas de ser pura retórica, etc. Creemos, por tanto, que ante
esa dificultad resulta más conveniente proponer una serie de rasgos que
definen o caracterizan al pensamiento filosófico. Algunos de ellos son:

- El objeto de estudio de la filosofía es todo lo existente, ya sea la realidad


física, ya sea la realidad ideal o espiritual, e, incluso, hasta la propia no-
existencia o Nada, la cual también ha sido objeto de análisis filosófico.

- La filosofía no es una ciencia en el sentido estricto del término, puesto que no


utiliza los métodos científicos tradicionales en su búsqueda de la verdad. Sin
embargo, lo anterior no implica que se trate de un saber irracional. Al
contrario, lo que caracteriza al discurso filosófico es la racionalidad y la
coherencia lógica de su pensamiento, aunque debido a la abstracción de sus
conceptos no puedan ser comprobados éstos mediante procedimientos
experimentales.

- La filosofía es inevitable, puesto que afecta a cuestiones esenciales del ser


humano, cuestiones ante las que éste no puede inhibirse, como son el sentido
de su existencia, los límites de su conocimiento o las razones por las que debe
comportarse moralmente.

- Como bien han señalado algunos autores, lo esencial de la reflexión filosófica


no es proporcionar respuestas definitivas, sino más bien plantear preguntas
que nos orienten en nuestra búsqueda de sentido frente a todos los fenómenos
de la existencia. A ese respecto, las palabras de A. Gide resultan significativas:
"Cree a aquéllos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado".

Las ramas o disciplinas fundamentales que componen el corpus general de la


Filosofía como saber son:

- Lógica: Ciencia formal que se ocupa de las formas del razonamiento humano.

- Metafísica.

- Ontología: Disciplina filosófica que estudia la realidad y los conceptos


mediante los que la describimos, tales como ser, ente, sustancia, materia,
causa, etc.

- Ética.

- Gnoseología: Su significado etimológico es ‘teoría del conocimiento’. Se ocupa


de los problemas generales relacionados con el conocimiento.

- Epistemología.

- Estética: Rama de la filosofía que estudia el origen y la justificación del


concepto ‘bello’.

Aparte de estas tradicionales disciplinas, existen algunas especialidades de la


filosofía que se hallan en relación directa con otras ramas del saber. Se habla
así de Filosofías de la Ciencia, del Derecho, de la Historia, de la Tecnología, de
la Sociología, etc. En estos casos, la filosofía suele ejercer una función
clarificadora de los conceptos que manejan estas ciencias, de los métodos que
utilizan, de las cuestiones morales que se derivan de sus descubrimientos o de
la fundamentación y justificación de sus teorías. Algunas ciencias o saberes,
como la Psicología o la Política, formaron parte del corpus filosófico hasta su
desgajamiento del mismo, siendo consideradas en la actualidad como saberes
plenamente autónomos.

Algunas de las principales funciones de la filosofía son:

- La racionalidad: analizar y describir las funciones de la razón y las facultades


intelectuales como la abstracción, la intuición, el razonamiento, la inteligencia
lógica...

- El conocimiento: describir las condiciones de posibilidad del mismo, con sus


procedimientos y sus límites; estudiar los métodos científicos y sus criterios de
verificación o falsación; llevar a cabo una fundamentación de la verdad...

- La praxis: búsqueda de ideales de justicia y libertad, proponiendo y


ejecutando acciones tendentes a la transformación de la sociedad a través de
las ideas. En ese sentido, destaca la función crítica de la filosofía, crítica que
debe ir orientada contra cualquier forma de dogmatismo (político, religioso,
científico...) y también contra cualquier ideología manipuladora de las
conciencias.

- La cultura: en cuanto la filosofía ha contribuido a la génesis y difusión de las


ideas sociales, artísticas, estéticas, políticas, etc. En ese sentido, la historia de
la humanidad no tendría sentido sin la aportación de la filosofía a la evolución
cultural de las sociedades y los individuos.

JUICIOS MORALES

Son los que conciernen a la moralidad y de cuyo estudio se encarga la Ética


como disciplina del saber. Los juicios morales expresan mandatos éticos o
establecen valoraciones sobre acciones. Pueden tener tres formas:

- Juicios obligatorios o deónticos: expresan imperativos; por ejemplo, "es


necesario hacer el bien".

- Juicios axiológicos o preferenciales: establecen que algo es bueno, o que una


acción es mejor que otra; por ejemplo: "es bueno ayudar a los demás" o "es
mejor ser solidario que insolidario".

- Una síntesis de los dos anteriores: "Hay que hacer el bien porque es bueno
ayudar a los demás".

Los juicios morales tratan de ser universales (válidos para todo el mundo) y de
obligatorio cumplimiento, puesto que expresan normas morales.

Algunas escuelas éticas, como el emotivismo o la filosofía analítica, han


insistido en la imposibilidad de verificar la verdad o falsedad de los juicios
morales, puesto que ellos no se refieren a hechos; lo más que expresan son
emociones o valoraciones internas sobre el sentimiento de agrado o rechazo
moral que nos provoca una acción determinada.

SISTEMA PORMENORIZADO
Metodos De Registro Y Control De Mercancias • Procedimiento global o de
mercancías generales: También es llamado “sistema de mercancías genérales,
Reside en establecer una única cuenta para realizar el registro de éstas
operaciones. La cuenta que constituye por si misma el sistema global se
denomina “Mercancías” o “Mercancías Generales”. En la cuenta de
“Mercancías Generales” se registran todos los Cargos y todos los Abonos que
indican los aumentos y las disminuciones que identificamos en cada concepto
relacionado con la compra-venta de Mercancías, su movimiento carece de
homogeneidad pues incluye movimientos correspondientes a diferentes
conceptos.

• Procedimiento Analítico o pormenorizado: Con el fin de superar las


inconveniencias observadas en el sistema global o de mercancías generales, se
diseñó el sistema analítico o pormenorizado, que como su nombre lo dice, se
basa en el análisis de las operaciones realizadas con mercancías. El Análisis
consiste, en general, en la identificación y separación de los elementos que
integran un todo. El sistema Analítico o Pormenorizado consiste en la
identificación y separación de los conceptos afectados por las operaciones
realizadas con mercancías.

• Procedimiento de inventarios Perpetuos o continuos: es el más completo de


los sistemas para el control de las operaciones con mercancías, y presenta
como ventaja el control “constante” de los costos de adquisición de la
mercancía entregada en venta y de las correlativas salidas de almacén. Este
radica en aglomerar los conceptos afectados por las operaciones con
mercancías.

PERSONAS y SERES HUMANOS no es lo mismo.

¿Qué és un ser humano?: alguien nacido de madre humana, perteneciente al


género humano.

¿Qué és una persona?: es un ser humano consciente, libre y autodeterminado,


aunque cada ser humano dispone de variables grados en cada una de esas
cualidades. Un niño no es propiamente una persona ya que en realidad no es
dueña de sus actos. Tampoco lo es un enfermo mental absolutamente
enajenado de la realidad e incapaz de cuidar de si mismo. Son seres humanos
en desventaja, disminuidos.