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Los estados de conciencia

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UNIDAD 5: LOS ESTADOS DE CONCIENCIA

1. La conciencia Proceso activo: experiencia subjetiva del conocimiento de uno mismo y de la realidad. El problema mente-cerebro (intenta responder a la pregunta ¿qué es la conciencia?) Dualismo (Platón,Descartes,Eccles): cerebro y mente son dos entidades independientes Monismo (Crick): la mente y la conciencia son el resultado del trabajo de las neuronas Emergentismo (Sperry): lo mental emerge de los procesos fisico-biológicos cerebrales Los niveles de conciencia: conciencia vigil (vigilia) vs conciencia onírica (sueño) (vigilia excesiva, atenta, relajada, ensoñación, sueño ligero y profundo, estado de coma) Los estados alternativos de conciencia Estados alternativos: experiencias diferentes a la vigilia (dormir, soñar, delirar…) Estados alterados: provocados por el sujeto (yoga, embriaguez, consumo de drogas…) 2. Los sueños Técnicas de registro del sueño: Electrooculograma (EOG) y electromiograma (EMG) EEG: tipos de onda (alpa, beta, gamma, delta, theta) y aparición (despierto o dormido) Fases del sueño: diferenciación entre fase de vigilia y fase de sueño, con cuatro fases: Fase I (transición): disminución del ritmo cardiaco y relajación muscular y respiratiria Fase II (sueño ligero): husos del sueño (ondas regulares) y complejos K (ondas lentas) Fase III (profundo): sin movimientos oculares, emergen husos con ondas lentas delta Fase IV (más profundo): dura aproximadamente una hora y regresa a fases III, II y I) SOL: sueño de ondas lentas (cuatro a seis ciclos de unos 90 m. en fases I, II, III y IV) SOR: movimiento ocular rápido, conocido en inglés como fase REM, sueño paradógico Trastornos del sueño: insomnio, apnea del sueño, narcolepsia, desórdenes del sueño: (sonambulismo, pesadillas nocturnas, terrores nocturnos, somniloquio, bruxismo) La teoría de los sueños de Freud (La interpretación de los sueños y otros textos): Asociación, inconsciente, contenido, resistencia, censura, elaboración, símbolos oníricos 3. Las drogas psicoactivas Sustancias que actúan sobre el SNC y afectan a la percepción, sentimientos y conductas Factores que originan su consumo: pureza, fisiología, personalidad, conocimiento, uso. Clasificación y efecto de las drogas: fármacos de paz, de energía, y visionarios Depresores: alcohol, sedantes (barbitúricos), tranquilizantes (ansiolíticos), opiáceos Estimulantes: anfetaminas, cocaína (y derivados como el crack y el speed ball) Psicotrópicos: marihuana, hachís, sustancias psicodélicas (LSD), éxtasis (MDMA) [Anexo: La hipnosis: Estado alterado de conciencia con baja atención y alta sugestión: Métodos: inducción rápida, inducción de fijación, inducción con relajación progresiva. Fases trance hipnótico:trance prehipnótico, trance ligero, trance medio, trance profundo]

PSICOLOGIA 1º BACHILLERATO
LA CONCIENCIA La conciencia es una experiencia subjetiva del conocimiento de uno mismo y de la realidad, que guía nuestras impresiones y experiencias. No es, por tanto, una «cosa» ni un «espacio» de la mente, sino un proceso activo que supone atención, memoria y pensamiento. A lo largo de la historia, muchos filósofos y psicólogos han intentado descifrar la naturaleza de la conciencia. Conviene por ello hacer un breve repaso a las diferentes posturas que se adoptaron en torno al problema cerebro-mente. EL PROBLEMA MENTE-CEREBRO Descifrar el problema cerebro-mente, qué es la conciencia, en qué consisten las alucinaciones o dónde se producen los sueños es objeto de debate filosófico y científico. Los estudios sobre la mente, tanto de autores clásicos como de investigadores actuales, pueden ser agrupados en tres teorías: dualismo, monismo y emergentismo. Dualismo: los dualistas consideran que el cerebro y la mente son dos entidades independientes que pueden interactuar o no, pero que tienen características diferentes. El cerebro es material y espacial, puede conocerse mediante la percepción externa, pero no tienen conciencia ni es intencional. En cambio, la mente es inmaterial, no ocupa espacio y sólo puede captarse por la percepción interna (privada y subjetiva); es intencional y en ella reside la conciencia. Esta postura fue defendida por los filósofos Platón y Rene Descartes y, en la actualidad, es apoyada por el premio Nobel John Eccles, en su obra realizada con Karl Popper El yo y el cerebro. Monismo: los monistas rechazan la división entre cerebro y mente; la mente y su atributo más misterioso (la conciencia) no es más que el resultado del trabajo de las neuronas organizadas. La mente depende de la actividad cerebral, no es una realidad independiente. Defiende esta postura, entre otros, Francis Crick, premio Nobel por su descubrimiento del ADN, en La búsqueda científica del alma. Emergentismo: los emergentistas afirman que lo mental emerge de los procesos físico-biológicos, pero no se reduce a ellos; la conciencia emerge de la organización cerebral, pero es capaz de reactuar sobre el cerebro, dirigiendo sus pasos. Roger Sperry, descubridor de la función del cuerpo calloso y Nobel en 1981 lo defendió.

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Mente (es una función del cerebro) Funciones psicológicas básicas y comportamiento instintivo Medula espinal Comportamientos instintivos Cerebro medio Reflejos (succionar, parpadear, patear…) Cerebelo Sensaciones primitivas (agresividad) Comportamiento reproductor Cerebro emocional Comportamiento social y emocional (sistema límbico) (sistema límbico) Amigdala Sensación y percepción Hipotálamo MCP (almacena la información) Tálamo Emociones y altruismo Hipófisis (glandula pituitaria) Sexualidad Neocortex Comportamiento intelectual superior Cortex cerebral Comportamiento aprendido Cuerpo calloso Pensamiento racional (abstracto) Lenguaje y control del habla Proyectos, ingenio… Comprende diferentes estados de conciencia Procesa información mediante esquemas con técnicas estructurales y analíticas Utiliza información genética del desarrollo evolutivo y sociocultural Coordina comportamientos psicomotores, afectivos y cognitivos interrelacionados LOS NIVELES DE CONCIENCIA La conciencia incluye todas las sensaciones y percepciones, recuerdos y sentimientos de los que nos percatamos en cualquier instante. Las diferencias entre estar despierto o dormido nos permiten distinguir varios grados de conciencia: al primero, lo denominamos conciencia vigil, y al segundo, conciencia onírica. En nuestra vida diaria vivimos un estado de lucidez. La conciencia vigil nos permite percibir a personas, sucesos y lugares como reales y significativos. Sin embargo, los estados de conciencia relacionados con la fatiga, el sueño, la hipnosis, las drogas o el éxtasis difieren de la conciencia «normal». Sigmund Freud realizó una contribución fundamental al estudio de la conciencia, al diferenciar entre los estados consciente, preconsciente e inconsciente, cada uno con sus características específicas. Todos los seres humanos experimentamos diversos estados de conciencia, variaciones en la percepción de los estímulos internos y externos. Durante el día, los cambios en la conciencia pueden surgir después de correr un maratón, escuchar música clásica o hacer el amor. Sin embargo, los cambios más extremos se producen durante el sueño o tras la ingestión de cualquier tipo de droga.

Cerebro (estructuras) Tronco del cerebro

Los psicólogos franceses Jean Delay y Pierre Pichot describen 7 estados de conciencia Nivel 1: vigilancia excesiva. Es originado por una gran activación del sujeto y observado en la expresión de emociones fuertes. Supone una adaptación a la realidad deficiente, porque la conciencia del mundo externo está debilitada, la atención es difusa y no hay un control de la conducta. Nivel 2: vigilancia atenta. Se caracteriza por la atención selectiva de los estímulos ambientales y las necesidades de adaptación personal. Nivel 3: vigilancia relajada. Su peculiaridad es una atención no concentrada o flotante, asociaciones libres del pensamiento y descenso de la conciencia del mundo exterior. Nivel 4: ensoñación. La percepción del mundo está debilitada y las ideas se expresan en forma de imágenes visuales, menos organizadas que las oníricas. Nivel 5: sueño ligero. Hay una pérdida de la conciencia del mundo externo y los contenidos de la conciencia son los pensamientos del sueño. Nivel 6: sueño profundo. Consiste en la pérdida completa de la conciencia de los estímulos y en la imposibilidad de acordarnos de los contenidos de la conciencia. Nivel 7: estado de coma. En este nivel no existen o son muy débiles las respuestas motoras. LOS ESTADOS ALTERADOS DE CONCIENCIA Nuestra mente no siempre camina por los senderos de la percepción racional. En la vida experimentamos estados de conciencia alternativos, experiencias diferentes a la vigilia, como dormir, soñar o delirar por una fiebre alta, y estados de conciencia alterados, provocados por el sujeto, como la práctica de yoga, embriaguez o la ingesta de drogas. Cuando experimentamos un estado alterado de conciencia ocurren distintos cambios en el patrón de actividad mental. Consecuencias que provocan estos estados pueden ser: Cambios en la química corporal por privación del sueño, ayuno, consumo fármacos... Conflictos emocionales no resueltos. Restricción del movimiento por permanencia en la cárcel, inmovilización completa después de una operación, la soledad de un marino... Los estados alterados de conciencia tienen varias características comunes: alteraciones del pensamiento, pérdida de la noción del tiempo, pérdida de control, cambio en la expresión de las emociones, alteraciones perceptivas y cambios en la imagen corporal, cambio en el sentido o significado, sugestionabilidad.

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LOS SUEÑOS El sueño puede definirse como un estado en el que hay pocos movimientos, se adopta una postura determinada, con pocas respuestas a la estimulación, es cíclico (se produce cada 24 horas) y tiene una duración de varias horas. Durante el sueño se producen importantes cambios fisiológicos de la actividad cerebral, una disminución de las funciones corporales y cambios en la conciencia. Mientras soñamos, el pulso se acelera, la presión sanguínea y la respiración se hacen irregulares, y desaparece el tono muscular. ¿Para qué necesitamos soñar? Todavía ignoramos qué nos provoca los sueños y para qué sirven, si bien sabemos que soñamos cada noche, aunque no lo recordemos. El sueño puede ser una respuesta a los acontecimientos externos, manifestar las preocupaciones y sentimientos del soñador o un medio de satisfacer deseos o emociones no resueltas en la vida del que sueña. La investigación científica del sueño comenzó en el siglo XX. La ciencia aún no conoce todos los procesos físico-químicos que tienen lugar en el cerebro, pero sí sabe detectar sus manifestaciones. Podemos reconocer y registrar las ondas que produce y sabemos a qué estado psicológico responde cada una de ellas. El registro de los sueños permite evaluar las etapas del sueño normal o patológico con técnicas como el electrooculograma (EOG), que mide la actividad de los movimientos oculares, o el electromiograma (EMG), que analiza los movimientos musculares, pero el mejor sistema es la electroencefalografía (EEG). Como los influjos nerviosos transmitidos por las neuronas son de naturaleza electroquímica, el electroencefalograma (EEG) consiste en medir la actividad eléctrica del cerebro, presentada en forma de ondas clasificadas según su frecuencia o ciclos por unidad de tiempo (Hz). Tipos de onda Aparición Alfa: 8-12 Hz Despierto, relajado Beta: 18-30 Hz Despierto, sin movimiento Gamma: 30-50 Hz Despierto, excitado Delta: 0,5-5 Hz Profundamente dormido Theta: 5-7 Hz Despierto, con poca vigilancia Sueño de ondas lentas Ralentización de la actividad vital (descenso del ritmo cardiaco…) Bajo tono muscular Ausencia de movimiento ocular Pesadillas, sonambulismo, enuresis, terrores, hablar dormido Confuso, amnésico Sueños lógico, racionales (actúa el hemisferio izquierdo) Sueño paradójico Clara variedad de los parámetros fisiológicos Músculos cuerpo relajados Músculos cara tensos (REM) Rechinar de dientes Infrecuente hablar dormido Lúcido, consciente Sueños visuales,fantásticos… (actúa el hemisferio derecho)

FASES DEL SUEÑO De acuerdo con los datos aportados por el EEG, sabemos que los sueños no constituyen un proceso homogéneo y continuo, sino que atraviesan varias fases alternas. a) Fase de vigilia. En esta fase, en una persona despierta con gran actividad cortical, predominan las ondas beta de 15 a 30 Hz y, cuando se relaja o al cerrar los ojos, aparece un ritmo alfa con ondas de 9 a 12 Hz. b) Fases de sueño. Podemos dividir esta fase en cuatro momentos: Fase I (transición de la vigilia al sueño): en este período, con ondas cerebrales de 3 a 7 Hz y que representa el 5% del tiempo de sueño, se produce una disminución del latido cardíaco, los músculos del cuerpo se relajan y la respiración se vuelve irregular. Las personas despertadas en esta fase creen que no se han dormido. Fase II (sueño ligero): en esta fase aparecen ondas delta que señalan un sueño más profundo, en el que desciende la temperatura corporal. En el EEG se observan ondas lentas y se manifiestan los husos del sueño: ráfagas de ondas regulares 12 a 14 Hz (parecen marcar el límite verdadero del sueño) y complejos K, que son ondas lentas de baja frecuencia y amplitud elevada, producidas como respuesta a algún estímulo interno (digestión) o externo (sonido de un teléfono). Las personas despertadas en los cuatro minutos siguientes a la aparición de los husos, dicen que estaban dormidas. Fase III (sueño profundo): se observa que no hay movimientos oculares y que los músculos siguen relajados, emergen husos mezclados con ondas lentas delta (3,5 Hz) Fase IV (sueño más profundo): el sueño profundo dura aproximadamente una hora y después de pasar un tiempo en la fase IV se regresa a las fases III, II y I. Pueden presentarse problemas del sueño como el sonambulismo o hablar dormido. El análisis de las ondas cerebrales señala dos estados básicos del sueño: el SOL, sueño de ondas lentas (las circunvoluciones externas del cerebro, medidas con el EEG, son de frecuencia baja y amplitud alta), que corresponde a las fases I, II, III y IV y el SOR, sueño de movimiento oculares rápidos también llamado paradójico. Cada noche se producen de cuatro a seis ciclos de unos 90 minutos. Cada uno se divide en dos fases: una primera de sueño lento y que ocupa prácticamente el 80% del tiempo, y una segunda etapa conocida como sueño rápido o fase REM, con movimientos rápidos del ojo y que contiene imágenes oníricas. La fase no SOL/no REM se podría entender como el descenso de un escalón hacia sueños más profundos. En las dos primeras fases el sueño es superficial, mientras que en las dos últimas es profundo. Es entonces cuando el sueño es reparador. A cada fase de sueño lento le sigue una subida de escalones y el sueño SOR/REM. La primera fase SOR/REM de la noche ocurre después de hora y media de sueño y dura unos diez minutos. La segunda y tercera fase siguen a episodios más cortos de sueño. Después de las fases cuarta y última del sueño SOR/REM, que suele durar 30 minutos, el individuo se despierta. Si recuerda el contenido de algún sueño suele ser de esta última fase.

Estados fisiológicos Actividad motora Trastornos del sueño Despertar Tipo de sueño

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La actividad mental no desaparece durante el sueño. Las personas despertadas durante el sueño SOR/REM relatan sueños visuales y fantásticos, y las despertadas durante los sueños de ondas lentas (SOL) suelen referir ideas o pensamientos (ensueños lógicos). Dejar a alguien sin los sueños de ondas lentas (SOL) produce cansancio y una reducción del ritmo vital, e impedirle dormir durante la fase de sueño SOR/REM origina un estado de intolerancia e irritabilidad. LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO La mayoría de la gente duerme bien, pero el sueño diario regular puede ser alterado por la incapacidad de dormir, despertares inusuales durante la noche o por un sueño prolongado. Las alteraciones del sueño más características son las siguientes: Insomnio: es el trastorno más frecuente y se caracteriza por la dificultad de iniciar o mantener el sueño. El insomnio puede ser causado por factores biológicos (uso de estimulantes) psicológicos (habituarse a ver la TV en el dormitorio). El insomnio puede ser transitorio o crónico. El insomnio transitorio se produce por el estrés, los cambios de horario en el trabajo, la realización de un viaje o por crisis emocionales. El insomnio crónico se debe a problemas orgánicos o psicológicos. Suelen padecerlo personas con trastornos psiquiátricos, con migrañas nocturnas, o que toman fármacos depresores del Sistema Nervioso Central. El sueño es algo espontáneo y un error común de los insomnes es obligarse a dormir mediante un acto de voluntad, con lo que consiguen permanecer aún más despiertos. Apnea del sueño: la respiración se detiene durante 20 segundos o más, hasta que la persona se despierta un poco, traga aire y se vuelve a dormir. Este ciclo se puede repetir muchas veces durante la noche. Narcolepsia: son ataques de sueño diurnos, repentinos e irresistibles, que pueden durar desde unos minutos hasta media hora y conlleva pérdida de fuerza muscular (cataplexia) y, a veces, alucinaciones visuales o auditivas. Desórdenes del sueño en la infancia: Sonambulismo: consiste en levantarse de la cama cuando se está dormido; el sonámbulo mantiene los ojos abiertos y fijos, puede inspeccionar el ambiente evitando los objetos encontrados a su paso, incluso puede vestirse y salir de casa. Hay que evitar despertar al sonámbulo ya que le provoca angustia, además se deja conducir a la cama con facilidad. Un episodio de ese tipo puede durar más de media hora. Pesadillas nocturnas: son sueños terroríficos, comunes en niños y adolescentes, que les provocan angustia y sobresaltos, y perturban el sueño de manera significativa. Terrores nocturnos: son despertares bruscos precedidos por gritos y lloros, sin contenido onírico, por lo que no dejan recuerdos. Somniloquio: consiste en hablar o emitir sonidos durante el sueño, dura pocos segundos y ocurre de forma esporádica. No es un signo de desorden patológico. Bruxismo (rechinar de dientes): suele aparecer en las dos primeras fases del sueño y a pesar del ruido producido el niño no despierta; su etiología es desconocida.

LA TEORIA DE LOS SUEÑOS DE FREUD En 1900 Freud publicó La interpretación de los sueños, obra en la que rompe con la concepción psico-filosófica dominante en su tiempo (conciencia y psiquismo significan lo mismo) y con las explicaciones neurobiológicas. Freud origina una ruptura en el interior del sujeto al declarar que los sueños son el camino de acceso al inconsciente, y una prueba de su existencia. El inconsciente, con sus leyes y procesos, influye en la constitución y organización de la vida mental. Exponemos a continuación las principales ideas aportadas por Freud en torno al mundo de los sueños. La asociación espontánea. Los sueños se expresan con imágenes y representaciones más que con palabras; analizar y descifrar su sentido implica la asociación libre de las ideas del soñador. Los sueños revelan la existencia del inconsciente. El descubrimiento de éste es la tarea de la interpretación onírica. Los sueños son idealizaciones o la realización de deseos insatisfechos y revelan de forma disfrazada y simbólica la vida interior. Los contenidos del sueño y resistencias del sujeto. Freud distingue entre los contenidos manifiestos del sueño (lo que el soñador recuerda, a veces, auténticos disparates); y los contenidos latentes, (lo que permanece oculto en el inconsciente). Las relaciones entre lo latente (deseos auténticos y profundos) y lo manifiesto (sueños recordados) no son fáciles de descubrir. Freud encuentra resistencias por parte del sujeto ya que éste reprime ideas y deseos que no quiere expresar. La censura. Freud decía que un sueño es el cumplimiento enmascarado de un deseo reprimido. La censura oculta los deseos prohibidos y modifica los elementos del sueño de forma arbitraria, se ejerce contra las tendencias reprobables desde el punto de vista ético o social, y es la causa de la amnesia onírica. Elaboración de los sueños. En este proceso intervienen tres elementos: Condensación: fusión de dos o más imágenes oníricas hasta formar un único símbolo. Desplazamiento: traduce una imagen onírica en otra, de forma similar a como funcionan las metáforas en el lenguaje. Dramatización: consiste en convertir las ideas y relaciones abstractas en imágenes visuales. Los símbolos oníricos. Los sueños expresan deseos y conflictos disfrazados como símbolos oníricos (imágenes con un significado simbólico profundo). Así, la muerte podría simbolizarse como un viaje. El lenguaje onírico no tiene en cuenta ni el tiempo ni el espacio, ni los dictados de la lógica. En sueños podemos volar o salir ilesos de una aventura. Muchos símbolos oníricos son deseos sexuales. Según Freud, cuando aparecen en los sueños objetos como bastones, paraguas, llaves o revólveres simbolizan el órgano sexual masculino, mientras que cofres, botellas, cuevas, etc., simbolizan el órgano sexual femenino.

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LAS DROGAS PSICOACTIVAS En las primeras civilizaciones el conocimiento del poder de las plantas era imprescindible para su supervivencia, tanto por su poder terapéutico, como por la capacidad de alterar la conciencia individual y colectiva. Durante la Antigüedad, tanto los egipcios como los griegos y romanos conocían el opio y otras drogas y las culturas precolombinas americanas tenían muchos conocimientos sobre plantas alucinógenas, visionarias y estimulantes y las utilizaban con fines lúdicos, rituales o terapéuticos. Las drogas psicoactivas son sustancias que actúan sobre el SNC y afectan a la percepción, los sentimientos y la conducta. La psicofarmacología es la ciencia que investiga los efectos de las drogas en el cuerpo y la conducta humana. El filósofo Antonio Escohotado afirma que las drogas son sustancias neutras, que pueden aliviar o matar; no hay drogas mejores ni peores, sino maneras juiciosas y maneras insensatas de consumirlas. El consumo de drogas es originado por múltiples causas, depende de factores individuales, factores sociales y de las propiedades farmacológicas de cada droga. Las drogas, con frecuencia, producen distintos efectos a diferentes personas. Los factores que influyen en los efectos de las drogas son: La pureza de la droga y su composición real. Las características fisiológicas del consumidor. La personalidad del consumidor. El conocimiento, las experiencias previas y las expectativas sobre la droga. La frecuencia del uso y el ambiente en que se toma. Así, la teoría del aprendizaje nos enseña que si una droga es un instrumento de relación, se convierte en un refuerzo. Cuando una persona suple sus carencias afectivas con una droga, ésta se convierte en un refuerzo positivo, es decir, un estímulo para consumirla. Uno de los principales criterios usado para clasificar las drogas es el que considera la acción que estas ejercen sobre el SNC, actuando sobre las sinapsis cerebrales y estimulando o inhibiendo la actividad de los neurotransmisores, mensajeros químicos del cerebro. Las sustancias psicoactivas podemos dividirlas en tres grandes grupos: DEPRESORES DE SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Aminoran la actividad del SNC y producen cierto estado de relajación y tranquilidad: Alcohol: Es una droga cuyo consumo se estimula por la publicidad y las tradiciones sociales. En contra de la arraigada creencia popular, el alcohol no es un estimulante, el comportamiento animado en las fiestas en que se ingieren bebidas realmente se debe a que es un sedante del SNC. Tampoco es un afrodisíaco, ya que deteriora el desempeño sexual, sobre todo en los hombres. Los efectos del alcohol dependen de la cantidad y frecuencia de la ingestión. En pequeñas cantidades amortigua la conciencia, reduce las inhibiciones sociales y produce sensaciones de relajación y euforia. Un consumo excesivo produce graves efectos: daños del SN o del hígado, interfiere en la percepción y disminuye la autoconciencia. En alcohólicos crónicos puede originar delirium tremens o el síndrome de Korsakov (que borra de la memoria cualquier acto reciente).

Cuando una persona está bebida, el pensamiento y la percepción se embotan y sólo los estímulos inmediatos captan su atención. Las preocupaciones y reflexiones que normalmente restringen el comportamiento son desterradas de la mente del bebedor. Por eso, un borracho se comporta de forma exagerada. Fármacos sedantes (barbitúricos): Los barbitúricos, en dosis ligeras, tienen un efecto similar a la embriaguez alcohólica y, en dosis altas, pueden ocasionar confusión mental grave o síntomas psicológicos (pérdida de contacto con la realidad). La sobredosis puede causar el coma o la muerte, porque producen parálisis de los centros cerebrales, reguladores de la respiración. Estos sedantes facilitan los efectos sinápticos del neurotransmisor GABA y se utilizan para inducir el sueño, controlar la epilepsia o como sedantes preoperatorios. Fármacos tranquilizantes (ansiolíticos): La ansiedad o tensión nerviosa provoca sentimientos de aprensión e inseguridad que impiden a una persona realizar sus tareas cotidianas. Los ansiolíticos (palabra que proviene de ansiedad y del griego lytic, que significa «disolver o romper») son sustancias creadas para combatir la ansiedad. De hecho, fue a finales de los años 60 cuando el químico Leo Sternbach consiguió sintetizar las benzodiacepinas. Algunas son de acción larga y se utilizan como ansiolíticos: diacepam (Valium) y clorazepato (Tanxilium) alivian la ansiedad y el miedo, o también el nerviosismo y el estrés. Otras son de acción corta y se utilizan como inductoras del sueño: flunitracepam (Rohipnol), también utilizado por los heroinómanos para combatir el síndrome de abstinencia. Aunque tienen escaso poder adictivo, con dosis altas se puede generar dependencia física. Opiáceos: el opio es una droga psicoactiva ya utilizada por los griegos con fines placenteros o medicinales (Galeno, médico griego del siglo II, lo utilizaba para aliviar jaquecas o cólicos). En Occidente, el interés por el opio se debe al escritor inglés Thomas de Quincey, que escribió Confesiones de un inglés consumidor de opio (1821). Las dos sustancias derivadas del opio más importantes son la morfina y la heroína. La morfina fue descubierta por el químico alemán F. Sertürner en 1805 y ha sido uno de los analgésicos más utilizados durante la historia para aliviar el dolor. Durante el siglo XX, la adicción a los opiáceos ha girado en torno a la heroína, que en 1898 fue puesta a la venta como medicamento para combatir la tos. Los opiáceos producen tolerancia, dependencia física y psicológica. La morfina produce euforia, somnolencia y alivio del dolor, y cuando se interrumpe su ingesta, el adicto se vuelve hiperexcitable, deprimido e hipersensible al dolor. Los fármacos utilizados para combatir la adicción a los opiáceos pueden ser: Agonistas (metadona): se unen a los receptores sinápticos y producen una sensación de satisfacción, pero con una menor capacidad de abuso. El síndrome de abstinencia a la metadona es dos veces más largo que el de la heroína, pero más suave. Antagonistas (naltrexona): compite por los preceptores sinápticos con la heroína y sirve para neutralizar una sobredosis de ésta.

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ESTIMULANTES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL Estas drogas producen una activación general del organismo, agilizan el entendimiento y aumentan el rendimiento mental. Además, disminuyen el apetito y mejoran el estado de ánimo. Habitualmente tomamos muchos estimulantes naturales, como la cafeína (que aparece en el café, en el té y en otras bebidas, así como en el chocolate). Otros estimulantes conocidos son las anfetaminas y la cocaína. Anfetaminas: hace tiempo, las anfetaminas se recetaban para perder peso o combatir una depresión leve y muchos pacientes desarrollaron dependencia. En la actualidad, los usos médicos legales de estas sustancias son el tratamiento de la narcolepsia, la hiperactividad infantil y la sobredosis de fármacos sedantes. Las anfetaminas aceleran el uso de los recursos corporales y producen gran variedad de efectos conductuales: aumentan el rendimiento, mejora el nivel de alerta y combate la fatiga. A corto plazo, permite un esfuerzo continuado sin descanso ni sueño, pero no suministran energía de forma mágica (ni tampoco capacidad cognitiva, insistimos). El consumo prolongado de anfetaminas produce «tolerancia» y dosis elevadas producen insomnio, pérdida de peso y deterioro de las condiciones físicas y mentales. Aunque su poder adictivo es escaso, con dosis altas se puede generar dependencia física. También pueden originar una pérdida de contacto con la realidad conocida como psicosis anfetamínica: los usuarios afectados se sienten amenazados y sufren delirios paranoides. Cocaína: es originaria de Colombia, Perú y Bolivia y era utilizada antes de la colonización para combatir el hambre y el cansancio. Este estimulante del SN, extraído de las hojas de la planta de coca, fue un componente de la Coca-Cola desde 1886 a 1906, año en que se reemplazó por la cafeína. La cocaína es un estimulante del SNC que incrementa la actividad de las vías del cerebro sensibles a dos mensajeros químicos: la noradrenalina (activa el cerebro) y la dopamina (produce una oleada de placer). Provoca sensaciones de euforia, seguridad y bienestar y, cuando se acaban sus efectos, el sujeto puede sufrir transtornos del sueño, ansiedad o depresión. El abuso de la cocaína se ha generalizado en los últimos años. Además, se implantó la venta de una variedad más barata, el crack, cuyos efectos son mucho más letales. Si se mezcla la cocaína con la heroína (el llamado speed ball) o con anfetaminas, y su uso es intravenoso y no por inhalación, puede ocasionar la muerte. Si bien no crea dependencia física, sí que puede crear dependencia psicológica, pues los consumidores de coca a menudo se sienten deprimidos y cansados cuando los efectos se han disipado. Otros efectos secundarios causados por la inhalación de cocaína son las lesiones nasales.

SUSTANCIAS PSICOTROPICAS O VISIONARIAS Marihuana y hachís: sustancias derivadas de la planta de cáñamo Cannabis sativa. La marihuana incluye las hojas y las flores de la planta de cáñamo y el hachís es un material resinoso raspado de las hojas de la Cannabis. La principal sustancia química activa de la marihuana es el delta-9-tetrahidrocannabinol o THC, un alucinógeno (altera las impresiones sensoriales) moderado. Las hojas con bajas proporciones de THC son las que en Marruecos se denominan grifa y una mezcla picada de hojas y flores con algo de tabaco es el kif. La marihuana aumenta la velocidad del ritmo cardíaco y a veces también la tensión arterial, enrojece los ojos y produce sequedad de boca y garganta. Altera el sentido del tiempo, perjudica la capacidad de realizar trabajos que requieren concentración, coordinación y reacciones rápidas. Cambia a menudo el estado de ánimo, a veces hacia la euforia, otras a la melancolía o a un estado de indiferencia emocional. Puede parecer que los poderes de percepción aumentan de manera que los colores semejen más vivos, la música se oiga con más claridad o las sensaciones físicas se perciban más intensamente. Es afectada la memoria a corto plazo (la de carácter más inmediato). Según la cantidad y calidad de la marihuana y el estado psicológico subyacente del fumador, el resultado puede ser la confusión, la ansiedad y el delirio. Sustancias psicodélicas: el término psicodélicas (ilustradoras de la psique) fue propuesto por el psiquiatra H. Osmond. En este grupo se encuentran sustancias que alteran la percepción sensorial, la concepción del espacio, del tiempo y del sentido del yo, así como la capacidad de juicio lógico. Tomadas con cierta frecuencia pueden originar escalofríos, náuseas, temblores y palpitaciones del corazón. La memoria les juega malas pasadas, trayendo a la conciencia, de manera inesperada, imágenes olvidadas desde mucho tiempo atrás. La combinación de sentimientos extraños puede llevar a la euforia o al pánico. Una consecuencia terrible del uso del LSD es el flashback, que ocurre a menudo mucho tiempo después de haber tomado la droga. La vuelta desagradable de emociones inquietantes y peligrosas puede ocurrir hasta 18 meses más tarde. Se ha llegado a dar el caso de suicidios por consumo de sustancias psicodélicas por las alucinaciones que estas provocan. También hubo consumidores de estas sustancias que llegaron a desarrollar psicosis. El LSD (dietilamida del ácido d-lisérgico), el PCP (hidrocloruro de fencilidina), la mescalina (obtenida del peyote), la psilocibina, el STP (fenilisopropilamina), el DMT (dimetiltriptamina) y el óxido nitroso ejemplos de sustancias psicodélicas. MDMA (éxtasis): En 1920 fue descubierta accidentalmente por los laboratorios Merck, pero la primera investigación científica del éxtasis en humanos fue realizada por el químico y farmacólogo A.Schulgin en 1976. Según Antonio Escohotado, el éxtasis tiene como rasgo peculiar la empatía, entendido este término es sentido etimológico: capacidad para establecer contacto con el pathos o sentimiento. No produce visiones propiamente dichas, deja el mundo como está, pero permite cruzar la puerta del corazón

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