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100 = Tretado ae psicotogia del trabajo Gracia, F. Gonzalez, P. y Peiré, JM. (1996) El trabajo en relacién con otros émbitos de la vida, ca JM Peird y F. Prieto (eds.) Tratado de Psicologia del Trabajo, Vol. 2: Aspectos es ans 7 ologia Posteriormente, hemos presentado algunas de las contribuciones més relevantes psicosociales del trabajo (pp. 187-223). Madrid: Sintesis. de este movimiento al mundo laboral, Para ello hemos abordado el estudio de los principales antecedentes de la CVLy sus relaciones con ia eficacia y la productividad de la empresa. Para finalizar hemos planteado las principales caracieristices del para- digma emergente que relaciona la implicacién de los emypleados con la calidad ce vida Jaboral. estableciendo cambios en las politieas y las practicns de las recursos hunta- CAPITULO7 nos. En concreto hemos plantcado algunos de esos cambius en el sirea de disefio de : puestos, los procesos cle formacién y desarrollo y la valoracién del desempeito. EL TRABAJO EN RELACION CON OTROS AMBITOS DELA VIDA Fronciseo Gracie Pilar Gonzilez Jost M.*Peiré 7.1. Antroduccién El trabajo, la familia y el eipotibre son tres grandes esferas 0 dmbitos de la vida a las que dedicamios gran parte de nuestro tiempo. Ademés, dentro de eada una de estas esferas lleyamos a cabo diferentes roles trabajador, padre, esposo, ee. En este sentido, Super (1980) define la carrera de un indivichin rama “Ia combi- | nacién y secuencia de roles desempeados por una persons dorsnve oh cence aes vida". Este autor reconoce que la importancia de un rol otro cambia en funcién de | determinantes personales y/o situacionales. Asi, las propias experiencias personales conllevan que, a lo largo de la vida, en funcién de ls diferentes etapas del ciclo vital por las que se atraviesa, un rol pueda adquirir mayor importancia y tener un papel prioritario sobre el resto (p. eel rol de padre tras el nacimiento del primer hijo} ‘Ahora bien, nc sélo el ciclo vital determina la importancia de cada ral, deter tnados acontecimientos sociales a lo largo de Ia historia han ido concediendo més o menos importancia a las diferentes esferas de la vida. Asi, mientras en €pocas ante. siores a la industrializacin la esfera laboral caminaba de forma paralela en impor- tancia con las otras esferas de la vida (rligién, politica, educacidn, etc), a partir de !a industrializaci6n se revaloriza la esfera laboral frente a las dems y comienza a | __sobresalir el trabajo como uno de los sectores més importantes de la vida, De esta forma, la industrializacin result6 en una mayor segregacién de roles, principslmen- te entre los roles econémicos y no-econémicos. Por otra parte, en la actualidad, os avances tecnol6gicos y la incorporacién de la mujer al trabajo han transformado de hecho muchos de es0s roles. Por ejemplo, el trabajo a distancia (tele-trabajo) permite ya a algunos trabajadores—muchos més-en un futuro préximo-realizarsu trabajo desde casa (Prieto, Zomoza, Orengoy Peité, 1996), lo que tend claras implicaciones para las relaciones trabajo-familia De igual ‘manera, la incorporacin dela mujer al trabajo, en nero creciente desde la Tl Gue+ ra Mundial, ha supuesto una profunda transformacién en las releciones entre estas dos dreas, Sin embargo, a pesar de que la importancia de cada area para el individuo puede variar alo largo de la vida en funcién de miltiples determinantes, diversos estu- ios muestran que por lo general, las personas distribuimos nuestro tiempo en tres grandes dreas: el trabajo, el ocio o tiempo libre y la familia (p. ej, MOW Tnternatio- nal Research Team, 1987; Salanova, 1992; Gracia, Gonzdlez y Salanova, 1994), Un hecho claro es que estos roles no'se desempefian de forma aislada sino que entre ellos se producen importantes interrelaciones (p.¢j, el tiempo que se emplea en el desempefio de uno de ellos no se dedica a los ottos, las experiencias vi cualquicra dc ellos afecte a los otros, etc.). A este respecto, y a nivel general, se han propuesto dos modelos (Kanter, 1977) para explicar estas interrelaciones. El mode- Jo de escasez; segin el cual los recursos disponibles para cl ser humano (tiempo, ener- gia, etc.) son limitados y por tanto, la participacién en unos dominios de la vida (fami lia, comunidad actividades recreativas) estarfan robando tiempo y compromiso para otros (trabajo). EI modelo de expansién, por otra parte, establece que se pusden der' var beneficios de unas éreas a otras, dado que muchos roles no sélo no consumen energfa sino que incluso sirven para “‘cargar las baterfas” en las otras éreas. Curie y Hajar (1987) introducen el concepto de “sister de actividades” para referirse a la interrelacién existente entre los diferentes dominios o esferas en que actuamos. Para estos autores, la interdependencia entre las actividades que se reali zan en el trabajo, la familia y la sociedad, areas fundamentales en que actuamos las personas, se deberia a tres razones: 1) Porque requieren recursos disponibles qe son limitadosy, por ello, repre- sentan restrieciones para olas actividades, 2) Las actividades en un dominio de la vida proporeionan informacion o recur- sos materiales para otros dominios 3) Larelevancia subjetiva de ln actividades que se llevan a cabo en un rca deter- minadaestaréparialmente determinada por su signifieacion en otros dominios Gutek, Repettiy Silver (1988) sefiaian tres procesos a través de jus cuales las expe- riencias o acontecimientos vividos en un érea pueden afectar a otras reas: procesos relacionados con el rol, procesos de desbordamiento o de generalizacién y procesos de socializacién. En primer lugar, un érca puede verse afectada por otra en funcin de los roles que se desempenian en cada una de ellas. En este apartado habria que hablar al menos de tres conceptos 0 formas diferentes de tematizar las relaciones entre roles desempeiiados en éreas distintas: conflcto de rol, sobrecarga de rol y acumulzcin de roles. Elconflicto de rol, en este caso, harfa referencia a que un rol desempefiado en un érea determinada presenta demandas incompatibles respecto a otro rol desempe- fiado en un Arca distinta, La sobrecarga de rol hace referencia a demandas excesivas, para la persona, procedentes de los diferentes roles que la persona desempefia. Final- ‘mente, el concepto de acumulaci6n de roles considera que el ocupar diversos roles es beneficioso para la persona dado que incrementa sus oportunidades de interacciGn social, de desarrollo personal y de autoestima En segundo lugar, las experiencias vividas en un rea pueden afectar a otra dis- tinta a través de los procesos de desbordamicnto o generalizaci6n. Con este término ee ee eee | se refieren Jos autores a aquellos fenémenos por los cuales determinadas experien- cias y cambios en los estados afectivos producidos en un area determinada desbor- ‘dan ese dmbito y alcanzan o se generalizan a otras dreas distintas, Esto puede ocurrir tanto con sentimientos positivos como negativos. Un tercer medio a través del cual las experiencias de un area pueden afectar a ‘tra rea son los procesos de socializacién. Los valores, actitudes y habilidades apren- didos en un ambito determinado se llevan # otros dmbitos diferentes, y sin embargo, 1 todas Jos estilos de comportamiento aprendides en un area determinada son vali: dos para otras dreas (Peird, 1993), Por ejemplo, con frecuencia la socializacién fami- liar en el rol femenino recibida en las mujeres resulta inadecuada para ellas a la hora de desenvolverse en el ambito laboral (Dexter, 1985). Estos tres pracesos, através de Jos cuales tas experiencias vividas en un rea determinada afectan a otra, pueden tener consecuencias beneticiosas o perjudiciales para el individuo, ‘Como se sefiala 2 lo largo de este capitulo, el desempenio de multiples roles pue- de ser recompensante y aportar diversos beneficios (p. e}, aumento de la autoestima, més estructura en la propia vida, etc.) (Sieber, 1974; Marks, 1977; Crosby, 1987), pero tambien puede generar estrés (Wiersma y Van den Berg, 1991). Numerosas investi- gaciones han tratado de aclarar las consecuencias de desempefiar multiples roles. Des- de el supuesto del conflicta inter soles se hipotetiza que aquellas personas que desem- pefian multiples roles experimentarén mas estrés que las que desempeian un niimero mais reducido. Sin embargo, la teoria de la acumulacién de roles (Sieber, 1984) ha sefialado que ocupar multiples roles puede tener consecuencias més positivas que negativas (hipdtesis de la compensacidn). Probablemente, mas importante que el nrimera de rales desempefaclos parm individuo es Ia calidad de Ine experiencies vivi das en cada rol (Barnett y Baruch, 1985; Wiersma Van der Berg, 1991). Asf, Barnettt y Baruch (1985) afirman que “la implicacién en el mismo ntimero de roles puede tenet ‘consecuencias diferentes dependiendo de los roles concretos incluidos y de la natura- Jeza de las experiencias de uno dentro de cada rol” (p. 135). Ademés, las experiencias Positivas o negativas en un area pueden generalizarse (“spillover”) a otras areas. Las relaciones trabajo-familia, trabajo-tiempo libre pucden ser estresores o, por el con- trario, los beneficios que se derivan de alguna de esas éreas compensar los problemas experimentados en otras, En este capitulo abordaremas las relaciones entre el trabajo y las otras dos esfe- ras de la vida en las gue empleamos la mayor parte de nuestro tiempo. Primero aber- daremos las relaciones entre e! trabajo y el tiempo libre y, posteriormente, veremos las relaciones entre el trabajo y la familia, 7.2. Trabajo, ocio y tiempo libre Aunque de forma Iégica podriamos estar de acuerdo con De Grazia (1966) cuan- do dice que las actividades de recreo que se llevan a cabo en el tiempo libre hacen descansar al hombre del trabajo, proporcionéndole frecuentemente algo diferente (istracci6n, diversién) y le rehacen (re-crean) para el trabajo. Las relaciones ya deli- itacion entre lo que se entiende por trabajo y por tiempo libre no resulta tan clara. A fralado de palecloge ae ‘Veamos algunas dificultades de su conceptualizaci6n y los principales esfuerzos para superarlas, | En primer lugar, es interesante resaltar la diferente importancia dada a cada una de estas esferas antes y después de la industrializacién, que 2 su vez permite sefalar algunas diferencias entre los términos ocio y tiempo libre. Como afirma De Grazia (1966), para lo griegos de Ia épaca de Séerates y Platér asi como para los romanos de los dias de Séneca, Ia palabra para designar “trabajo” fra "no ocio’ (nego-otium, de donde viene la palabra casteliana ‘ncgocio’). En esta época, el fin supremo de la vida ea el ocio, entencido como oportunidad para la crea- clon libre y el ejercicio de las mas altas facultades del hombre; para ellos, la actividad obligatoria, el trabajo, era sencillamente falta de ocio Formulado en este sentido, el ocio es un ideal, una forma de ser que no todo el mundo desea ni puede aleanzar. Con ello entramos en una importante diferenciacign entre ocio y tiempo libre, ya que aunque todos podemos tener tiempo libre no todos podemos tener ocio. El tiempo libre resalta la idea del tiempo libre de trabajo, sin embargo, el ocio es una condicién o estado de estar libre de la necesidad de trabajar 0 de cualquier necesidad cotidiana. La actividad que se leva a cabo en el acio tiene su fis en sf misma, Por otra parte, la idea de tiempo libre surge con el tiempo del reloj del mundo industrial y en eambio el ocio como ideal raramente aparece en el mundo industrial. La industrializacién produjo una clara divisin entre lo econémico y lo no eco- ‘0, y el incremento de interés por el trabajo frente a otros sectores como la reli- ain, politica o edueacién Hlevé al dualismo entre trabajo y tiempo libre (Wilensky, $961). Ademse, como en el mundo industrial el teahajn ecté medio en nnidacles de tiempo cuantitativas, el tiempo libre sigue los mismos pasos. Asi existen horas fuera del trabajo, fines de semana y vacaciones. De este modo, el trabajo rom ¢ en frag- ‘mentos el tiempo libre. Por otra parte, el ocio no tiene esta fragmentacién que carac- teriza al tiempo libre, el comienzo o fin de una actividad es intririseco del propio intc- 165, ¢5 una actividad mental (De Gratfa, 1966). ‘Con la finaiidad de clarificar con mayor precisin cf concepto de trabajo frente al ‘concepto de tiempo libre, en los préximos apartados se recogen las principales apor- taciones y modelos planteados. néi 7.2.1. Delimitacién conceptual entre trabajo y tiempo libre ‘Aunque las anteriores consideraciones respecto al ocio y el tiempo libre resultan interesantes, estas diferencias no suelen mantenerse en e! estudio empirico de las rela- ciones entre el trabajo y el tiempo libre. Lo que sf que se sigue manteniendo en la actu lidad es la idea de tiempo libre como tiempo fregmentado por el trabajo, En este sen- tido, se dice que el trabajo cumple la funcién estructuradora del tiempo, y se define el tiempo libre como tiempo de no trabajo yel tiempo de trabajo como aquel que se ded ca a actividades laborales 0 académicas. De forma més concreta entendemos por tr bbzjo el conjunto de tareas prescritas para un puesto que la persona ha de desempefiar habitualmente on una organizacién. Asi, podemos decir que el trabajo se produce en ak TT) yt LT LL LeeLee tun espacio y un tiempo y est4 estructurado en roles bien definidos y de fécil identifi cacién (Kabanoff, 1980) Mientras las definiciones de trabajo suclen recoger por fo general los mismos con- tenidos no ocurre lo mismo con las definiciones del tiempo libre. En algunos casos se define éste a partir de su significado etimolégico como libertad de eleccién 0 a partir de los elementos de su significado sustantivo como tiempo residual (Dumanzedier, 1976). En otros casos se define a partir de los elementos de estado ideal que caracte. rizan al ocio, es decir, el tiempo empleado cn actividades que proporcionan expe- riencias de recompensa inirinseca (Neulinger, 1974; Iso-Ahola, 1980). Otros autores, (Parker, 1965; Kelly, 1972} lo han definido en funcién de su relacin con el trabajo, Tesaltanda en este caso su caracter opuesto ala actividad laboral. ‘Como seilala Kabanoff (1980), estas definiciones son de cardcter general y sub- jetivo, en algunos casos implican una devaluacién de lo que no es trabnjo, y ademas dejan fuera una serie de actividades como las labores de la casa, ir al médico, visitar Parientes, etc., que no tienen cabida ni en el concepto de trabajo ni el de tiempo libre. ‘Una forma de superar las limitaciones de estas definicioncs de tiempo libre con- siste en definirlo en relacién a las tareas o actividades que se realizan durante ese tiempo. Esta es la denominada aproximacién centrada en las tareas y proporciona tuna orientacién conductual del tiempo libre, esto es de las acciones que se llevan 2 cabo y a satisfaccién con les mismas, Sefiala Kabanoff (1980) a este respecto que cual- 4quier aproximacién objetiva al trabajo y al tiempo libre debe apoyarse en una defi- hicion de éste que sea razonablemente especifica y que permita cuantificar las acti- vidades del tiempo libre independientemente de las actividades de trabajo. Ast, se define el tiempo libre cama “un eanjunta de actividades que ot individuo desarralla fuera de su contexto laboral y excluyc las funciones de mantenimiento esenciales, Estas actividades, incluyen algin elemento de preferencia, una eleccién implica al actor en el desempefio de un conjunto de tareas u operaciones prescritas. Pero a dife- rencia del trabajo, tas actividades de tiempo libre son levadas a cabo siguiendo metas personales 0 con la expectativa de satisfacer necesidades individuales mas que para loprar una recompensa monctaria. No obstante, las actividades de tiempo libre pue- den estar relacionadas con el trabajo si el actor percibe tales actividades como signi- ficativas personalmente, sin tener en cuenta el dinero obtenide por dichas activida- des” (Kabanoff, 1980, 69). Como sefiala el autor, esta definicion de tiempo libre se caractetiza por seis elementos: a) Su contexto no labora. 4) Suestatus como actividades de no mante: ¢) Elclemento de preferencia implicado, d) El conjunto de tareas u operaciones prescritas que comprenden las actividades. 2) La fuente de motivacién personal o individualista. A) La ausencia de recompensa monetaria como principal factor motivacional. nto. Ahora bien, como han sefialado algunos wutores (Kelly, 1972; Neulinger, 1974) dado que las actividades de tiempo libre son elegidas personalmente y dirigidas hacia el propio individuo pueden tener significados diferentes para diferentes personas. Estamos, pues, de acuerdo con Kabanoff (1980) en que esta forma de definir tra- bajo y tiempo libre a través de atributos de tareas comunes facilita el studio de las relaciones entre ambos imbitos de la vida. Ademés, el uso de una definicién espect- fica permite usar métodos objetivos para medir los atributes del trabajo y el tiempo libre mas que descripciones cualitativas. Asf, describiendo el trabajo como un con- junto de tareas prescritasyy el tiempo libre como un conjunto de tareas proscritas y preferidas, la continuidad entre las dos esferas esti dara, 722. Algunos modelos sobre trabajo y tempo libre Los estudios sobre trabajo y tiempo libre desarrollados tempranamente tomaban como punto de partida las definiciones de! tiempo libre realizadas @ partir de sus rela- Gones conel trabajo. Asf, Wilensky (3961) a partir de los escritos de dos fildsofes socia- Jes clésicos (Engels, 1892 y Tooqueville, 1954) ditinguié dos hipétesis sobre Ja relacién ‘entre trabajo y iempo libre: la hipstesis del tiempo libre compensatorio "compensatory Teisure” y la hipStess de la generalizacion “sptlover". Seguin la hipotesis del riempu libre compensatorio, e! tiempo libre cumple la funcién de compensar los déficit experimen- tados en|el trabajo, as, ls personas que no estén satisfechas con su trabajo encontrarn compensaciones en otras actividades de su vida y segin I hipdtesis de la generalizacion fl tempo libre es una extensién 0 generalizacién del trabajo de tal forma que la satis- facei6n o insatisfecci6n con algin elemento de la vida laboral causard satisfaccién 0 insa- tisfaceidn respectivamente en los otros elementos de Ta vida. Asf, como sefialan algunos autores (Schmitt y Bedeian, 1982; Visouta, 1986) desde la hipétesis de generalizacion Ia relacién entre trabajo y tiempo libre es de doble sentido y positiva mientras que desde Ta hipétesis de compensaci6n la relacién es de doble sentido y negativa ‘En esta linea, Seeman (1971) se propuso estudiar los efectos del trabajo alienan- te sobre el tiempo libre. Con este fin propuso tres principios sobre la generalizacién para predecir os efectos del trabaio glienante sobre el no-trabajo: 1) El principio de frustracion y agresion, sepiin el cual, el trabajo alienante crea frustracién que se manifiesta a través de hostilidades étnicas, relaciones fami- liares punitivas, etc. 2) Elprincipio de aprendizaje social, segin el cual, el trabajo alienante ensefia a las personas a comportarse pasivamente, dependicntemente, 2 no implicarse cn las modas y manifestar implicaciones sociales y politicas bajas. 3) Elprincipio de sustitucién, segin el cual, el trabajo attenante falla en propor cionar satistacciones intrinsecas en las personas y les llevar4 a buscar sustitu- tos en el no-trabajo. Como sefiala Bacon (1975), diversos estudios realizados no dicron apoyo a ninguno de estos principios, por lo que, segtin este autor, la generalizacién no representa la rea- lidad en la mayorfe dc los sectores de la sociedad industrial contempordinea sino que més bien existe una segmentacién entre las esferas del trabajo y el tiempo libre. Muchas de fas cosas que las personas eligen hacer en su tiempo libre no estan relacionadas con sus experiencias ocupacionales. ‘Como respuesta a les criticas que sufrieron los trabajos previos (ver Kabanotf, 1980) sorgié una nueva hipétesis sobre las relaciones entre trabajo y tiempo libre. La hipdte- ‘sis Segmentalisa que sugiere una segmentacién entre las esferas de trabajo y tiempo libre, ‘yno una influencia negativa de aque! sobre éste tal y como se planteaba en las hipéte- ‘is de compensacion y generalizacién del trabajo alienante, Dubin (1956; 1958; 1973) ha sido el autor que ms ha desarrollado esta hipStesis y mantiene que las esferas del tra- ‘bajo y del tiempo libre estén separadas psicol6gicamente y cada segmento sobrevive mas ‘o menos independiente del otro. Esta posicién se apoya en cinco puntos basicos: 1) En primer lugar, el axioma de que las experiencias sociales dentro de una socie- dad industrial estén segmentadas para la mayorfa de los individuos. 2) La premisa de que la participacién social puede ser necesaria en tno o més sec- tores de la experiencia social de los individuos pero no ser importante pata ellos. 3) La conducta social puede aparecer en sectores de la experiencia social que son obligatorios, pero no valorados como importantes por el individuo. 4) En situaciones en las que no se considera importante fa participacién social, las caracteristicas més obvias de la situaci6n legan aser la base para el apego ala siwuacién. '5) Las relaciones sociales importantes tienen lugar s6lo en situaciones en las que la experiencia social es valorada por el individuo. Desde Ia formulacién de estas hipétesis han sido muchos los autores que han estu- diado las relaciones entre trabajo y tiempo libre tratando de probar una w otra hipote- sis. En este sentido, Kornhauser (1965) encontré que la salud mental variaba con- sistentemente con ei tipo de trabajo soportado, de tal forma que, el trabajo rutinario ‘estaba asociado con actividades de tiempo libre limitadas y rutinarias de bajo autodesa- srollo, autoexpresién o interés por propésitos sociales amplics. Estos resultados los inter- preté el autor como indicadores de la generalizaci6n del trabajo hacia el tiempo libre. Por su parte Meissner (1971) estudié el tiempo libre a partir de Ia influencia que ciertas caracteristicas del medio ambiente laboral tienen sobre el mismo. Sus resultados mos- traron que los trabajos con baja discrecin (altas estricciones téenicas) conducfan 2 una participacién reducida en organizaciones sociales voluntarias (actividad de tiempo libre). De la misma forma, los trabajos con oportunidades para la interaccién social conductan aun incremento de la participacién. En este mismo sentido, Rousseau (1978) encontrs apoyo ala hip6tesis de generalizacién siguiendo el trabajo de Meissner en cl estudio de los efectos de tos aributos del trabajo sobre el no trabajo. Por su parte, Kirkcaldy y Coo- per (1992) encontraron que ls individuos que tenfan necesidades competitivas fuera del trabajo (tiempo libre) y tenfan una preferencia por proezas fiscas de tipo competitive cera més probable que expresaran actitudes competitivas de trabajo. También Mansfield y Evans (1975) hallaron resultados sobre la relacién entre trabajo y tiempo libre aunque ten este caso en apoyo de la hipétesis de compensaciGn. Asi, encontraron que los traba- jadores que experimentaban deficit en sus trabajos lo compensaban buscando recom pensas fuera del mismo. En otros casos los resultados no han dado apoyo a estas hipo- tesis. Ast, Brook y Brook (1980) llevaron a cabo un estudio para explorar la relacién entre trabajo y no trabajo examinando el grado de separacién entre ambos conjuntos de actividades, Sus resultados mostraron que la mayoria de os sujetos hicieron una distin- cidn entre los aspectos del trabajo y del no trabajo de sus vidas, no dando apoyo x la hip6tesis de la generalizacién entre trabajo y no trabajo, Por etry lad, y eome seiialan Jog autores, més que una vision de las actividades de no trabajo como compensatorins de los déficit del trabajo, ambas esferas de la vida deberian ser vistas como comple- rmentarias. El empleo pagado puede ser una fuente de satisfaccin por el reconocimien- to de un trabajo bien hecho y una oportunidad para usar hahilidsdes, Sin embargo. cl ro trabajo también proporciona desafo y oportunidad para usar habilidades coa un nivel satisfactorio de estrés y presin. Estos resultados sugieren que tanto el trabajo como el no trabajo son necesarios para el bienestar y que sitven para propdsitos diferentes y com- plementarios. También se ha sugetido que el trabajoyy el tiempo lilne na son conceptos unidimensionales ni tienen una relacién unfvoca, es plausible que la generalizacién y compensacién operen simultaneamente (Kirkcaldy y Cooper, 1992), Otros autores han tratado de probar la hipstesis segmentalista en el estudio de Ins relaciones entre trabajo y tiempo libre. Asi, por ejemplo, mientras Lonclon, Crandall y Seals (1977) no encontraron relacién entre la satisfaccién con el trabajo y la satisfac: ign con el tiempo libre y concluyeron que esto apoyaba la hipétesis segmentalista, en otros trabajos (Friedlander, 1966; Harry, 1971; Parker, 1875; Orpen, 1978) se ha visto que la hipétesis de segmentacién puede no ser apropiada para todos los miembros de un lugar de trabajo y que la segmentacién de las experieneias no es apropiada desde un punto de vista comiin 0 cientfico en sentido estricto (Kabanoff, 1980). ‘Ademas, como sefialan Van de Viiert y Girodo (1987), existen algunos tipos de trabajo que se pueden llevar a cabo fuera del tiempo y lugar de trabajo como tam- bign es comin ver actividades de no-trabajo 0 tiempo libre que invaden el t.rmpo del trabajo. Por tado ello, la permeshileid re los Vimites de tiempo y espacio es un hecho evidente en las relaciones dinémicas entre trabajo y tiempo libre. Con este plantea- miento de base, los autores levaron a cabo un estudio para examinar cémo se pro- ducian estas expansiones en espacio y tiempo entre el trabajo y el tiempo libre. Los resultados mostraron que los sujetos frecuentemente tenfan pensamientos sobre La actividad de tiempo libre mientras trabiajaban y también se lievaban pensamientos de su trabajo y desempefios fuera del iugar de travajo. Por todo lo visto, estamos de acuerdo can Kabanoff (1980) en que,en funcién de la cevidencia empitica disponible, no existe apoyo inequivoco para ninguna de las tes hip tesis sobre trabajo y tiempo libre. Las razones son tanto de tipo metodol6gico como con- ceptual y uno de los problemas principales y recurrentes es queen la mayoriade los estu- dios existe una falta de consistencia en las definiciones dadas al trabajo y al tiempo libre. ‘Ademis, como sefialan algunos autores (Lance y Richardson, 1988; Kirkcaldy y Siefen, 1991; Kirkcaldy y Cooper, 1992), estas tres hipstesis no tienen por qué ser excluyentes. Por ejemplo, uno puede estar satisfecho con el trabajo y el tiempo libre (elacion de generalizacién) en un trabajo sedentario e intelectualmente estimulan- te y también ejercer actividades de tiempo libre fisicamente vir srosas que no son desafiantes intelectualmente (relacién compensatoria). Es posible que la confusién que existe en este drea sea debida a que los investigadores han empleado diferentes definiciones de las hipétesis de generalizacion, compensacién y segmentacién. De hecho, sc ha sugerido que la relacion entre trabajo y tiempo libre puede ser compen- ‘MApHlo f Bt rabaje en relacian con biras érbitos de te vida Ws satoria, generalizable o segmentatoria, todo al mismo tiempo dependiendo de qué faceta del trabajo y del tiempo libre esté siendo considerada, Algunos aulores han desarrollado una serie de modelos que intentan categorizar las interacciones entre trabajo y tiempo libre a partir de una serie de dimensiones. En este sentido, Parker (1971) propuso el modelo tripartite basado en tres tipos de rela ‘cm entre trabajo y no-trabajo: la extensién (actividades de tieiapo libre que son si tares en contenido a es actividades de trabajo) en linea con la hipdtesis de generali- zaiciGn, la neutralidad (actividades de tiempo libre que son diferentes al trabajo aunque ‘no contrapuestas) y la oposicién (las actividades de tiempo libre opuesias al trabajo) en Finea con la hipstesis de compensacién. La diferencia que Parker encontré entre estas tres formas de relacién es que las personas que se identifieaban con la extensiéa y Ia oposicién tendian a ver los aspec- {os positives y negativos, respectivamente, hacia el trabajo, mientras que las perso- has que ven el modelo de neutralidad, ni generalizaban sus experiencias del trabajo, ni intentaban compensa. Otro de los modelos (modelo de los dos factores de Kelly, 1972) ha propuesto dos dimensiones del tiempo libre para conceptualizar Ia interaccién entre trabajo y no ssabajo, La diserecidn “discretion” (grado hosta el cual el tiempo libre pucte ser libre- mente elegide 0 determinado porlas obligaciones del trabajo 9 por 1as norms de la sociedad) y la relacién con el trabajo “work relation” (en qué medida el tiempo libre es independiente o dependiente del trabajo, ya que la relaci6n con el trabajo incluye, no sélo las recompensas econémicas, sino también la preparacién, relaciones con la ‘comunidad, residencia, conductas requeridas, recompensas por Ia posicidn en el tra bajo, ete.). Segiin el autor, estas dos dimensiones eonforman un modelo de cuatro cel- sillas sobre cl trabajo y el tiempo libre: 1) Actividades que son elegidas e independientes det trabajo (no estén relacionadas con el trabajo ni en contenido ni en propésito, y no son un escape del trabajo). 2) Actividzdes de tiempo libre que son elegidas y también relacionadas con el trabajo (tiempo libre coordinado con al trabajo). 3) Actividades écterminadas por factores sociales estructurales 0 simbélicos e independientes en forma y contenido del trabajo (actividades de tiempo libre complementarias al trabajo estando asociadas con ciertas expectativas ocupa- cionales o compensando las condiciones de trabajo). 4) Actividades de no trebajo determinadas socialmente y relacionadas en forma y contenido con el trabajo. Tales actividades pueden ser tanto preparatorias Para el trabajo como de recuperacién del trabaio. Otro modelo es el propuesto por Neulinger (1974) que también utiliza dos dimen- siones, pero a diferencia del modelo de Kelly, no considera el trabajo como variable principal sino el tiempo libre. Asi, el modelo postula dos dimensiones para categori- zar la condueta de tiempo libre y de no-tiempo libre: la motivaciGn (intrinseca o extrfa- seca) y las metas de las actividades (final o instrumental). Bitos tres modelos han sido criticados (Kabanoff, 1980) por su excesiva simplici- dad y por la dificultad para ser usados en cualquier investigaci6n, la falta de especi ficacién de las conductas o actividades, ademas, poseen el inconveniente de crear un tipo de categorias de conducta ideales sobre la relacién entre trabajo y tiempo libre y no de conductas reales. Ninguno de los modelos ofrece una explieacién del proce- 50, nievidencia empirica alguna que apoye las catogorias presentadas. Por cllo, Kaba- noff (1980) ha propuesto un modelo alternative que supere estos inconvenient, Kabanoff y O’Brien, (1980) estudiaron las actividades de trabajo y tiempo libre encontrando que los atributos del trabajo en su conjunto no estaban relacionados con los del tiempo libre. A partir de estos resultados, los autores argumentaron Ia exis- tencia de una variedad de modelos de conducta del trabajo y del tiempo libre cues: tionando la existencia de un sélo modelo o su falta de relacién, De esta forma, distinguicron cuatro pasibles agrupaciones de trabajo y tiempo libre: 1) Generatizacién pasiva, que refleja bajos nivetes de fos atributos de trahajo y tiempo libre. 2) Compensacién suplementaria, que representa bajo nivet de un atributo de tra~ ‘bajo pero alto en el tiempo libre. 3) Generalizacién activa, que refleja altos niveles de ambos atributos de trabajo y tiempo libre, 4) Compensacién reactiva, que refleja altos niveles de un atributo del trabajo y bajo nivel de un atributo del tiempo libre. Los resultados, utilizando estos modelos de agrupaciones de las rclaciones entre trabajo y tiempo libre, mostraron que la generalizacidn pasiva aparecia sobre todo en varones con bajos niveles de educacidn, bajos ingresos econémicos, y baja motiva- cin laboral intrinseca pero con alta motivacién laboral extninseca. Los que utiliza- ban compensacién suplementaria cran mujeres mayores, internamente controladas, de bajos ingresos econémicos y baja motivacién laboral extrinseca. También entran dentro de esta categoria las personas jévenes, que trabsjaban pocas horas, con alte trfnseca y que (énign actividades de tiempo libre con alta pre~ sién y habilidades. Por su parte, dertro de la categoria de gevieralizacién activa se inclufan las personas con altos ingresos econdmicos, una motivacién laboral intrinse- ca, y mayores niveles de educacién. Por iltimo, los que presentaban compensacién reativa, eran sobre todo hombres, centrados en el trabajo, con motivacién labor st econémice y control externo. Estos resultados, segiin los autores, ponen de manifesto Ia existencia de diferen- tes modelos de trabajo y tiempo libre, y aunque algunos de ellos corresponden con las hipétesis tradicionaies de compensacién y generalizacién otros no, raz6n por la cual los resultados de estudios previos podrian haber cometido errores de sobrege- neralizacién en el mismo sentido que se produce cuando tres ciegos tratan de descri- birun clefante a parti, inicamente, de la parte que estén tocando. Por tiltimo, existen modelos que desde un punto de vista centrado en el nivel de compromiso y desempeiio de los individuos en su trabajo u otras facetas de su vide, cexplican las relaciones entre trabajo y no trabajo. Los més representativos son el modelo de escasez de los recursos personales (scarcity) y el modelo de expansién (expansion) propuestos por Marks (1977), | ‘(Captuto 7 Et tragayo en retacion con otros dutbitos de ta vida 17h Segiin el modelo de escasez, la participacién en miltiples campos o dominios es dis- funcional ya que 1s individuos poseen recursos personales limitados. tales como el tiem- po, la energia y la lealtad. De tal forma que, como seftala Kirchmeyer (1992), 2 mayo- res dominios 6 roles acumulados existe un mayor riesgo en la reduccidn de recursos. sobrecarge de rol y conficto interdominios. Asi, a mayor dedicacién de recursos en un dominio, menores recursos disponibles para los otros. Por lo tanto, cunnto mayor tiem- po gaste un empleade en los dominios del no-trabajo y mayor sea su implicacién per- sonal, menor sera su compromiso con el trabajo. ‘Algunos de los trabajos en los que se estudian los conflictos interdominos apoyan los argumentos del modelo de escasez (Dubin, Champoux y Porter, 1975: Kopelman, Greenhaus y Connolly, 1983: Cooke y Rousseau, 1984; Greenhaus, Bedeian y Moss. holder, 198%; Frone y Rice. i987: Wiley, 1987). Ahora bien, como Randall (1988, p. 311) ha seitalado “los compromisos con la organizacién pueden ser agilizados y facili tados cuando los individuos no tienen relaciones de fuerte competicién fuera del tra- bajo”. De fa misma forma, numerosos estudios han encontrado relaciones positivas ‘entre ciertos aspectos de Ia pariicipaci6n en el no trabajo y las actitudes hacia los com promisos organizacionales en el trabajo (Steffy y Jones, 1988; Dornostein y Matalon, 1989; Romzek, 1989) y satisfaccién laboral (Crosby, 1984; Chusmir, 1986; Lounsbury y Hoopes, 1985; Near y Sorcinelly, 1986). Parece pues, que la generalizacién desde el no-trabajo al trabajo puede ser positiva en su naturaleza, Ast, la participacién en el no trabajo puede “apoyar, facilitar orealzar Ia vida del trabajo” (Crouter. 1984, p. 430) e incluso como sefialan Peiré, Del Barrio y Carpintero (1983) las actividades de tiempo libre pueden resultar especialmente forma. tivas ol permitir desarrollar eapacidades, habilidades ¢ interezes relevantcs para la vida activa y cumplir la funcidn de socializacién mediante la interaccién que se produce con Jos otros y 1a incorporacién paulatina a una dinémica social compleja. Estos resultados y planteamiientos condujeron hacia un modelo alternativo al mudelo de la escasez, el modelo de expansidn (expansion), que considera que los recursos personales son abundantes y expandibles. Asi, ‘algunos roles pueden ser uaci6n la relaciéa entre estas actitudes e intenciones y la dea todavia la edad result ser un predictor significative de ie jubilacion. Unicamente ef Sree nae nitble moderadora de esta relacion ya que no ocurvinoncfe, + Fase de jubilacion al e84: 8 el caso de los hombres ios predicates fret ene edad como la salud, e1 nivel de ingresos previstos, yel pose trabaju ucupado. Eat fase dentro del proceso de jubilacion es la jubilacién propiamentedicha, Este ‘También el nivel educanvo ha sido estutl Sones is sguents oe Gectsiones, tl y como propanen Protherwy Beach (1984), pre- pores aeutente cadena de prediciores: as expectativas hacia e jubiined, TLL... LL Ie. La salud, en concreto una pobre salud, sf que parece ser un predictor de Ia deci siGn de jubilarse como se ha demostrado en diversos estudios (Atchley, 1982; McGol- drick, 1983; George et al, 1984; Hardy, 1984; Gustman y Steinmeier, 1984). ‘También los sentimientos de aienacion y los valores respecto del trabajo estin rela- cionados con la decisiGn de jubilarse. Asi, en el trabajo de Durbin er al. (1984) a través de técnicas de path andlisis se comprobé que los sentimientos de alienacién hacia el tra- bajo conducfan a una retirada temprana. De la misma forma, en el trabajo de George fal, (1984) en las personas que afirmaban que no trabajarian sino fuera necesario, era ins probable su jubilacién, Estos resultados pueden estar inicando, que cuando se da poco valor al trabajo en si,es mis probable una jubilaciGn temprana, En algunos trabajos, aunque en menor nimera, se han estudiado algunos fucto tes relacionados con el trabajo y Ia organizacién que pueden influir sobre la decision de jubilarse. A este respecto, se ha visto que la oportunidad para tratar eon otras per: sonas en el trabajo disminuye Ja probabilidad de una retirada temprana (Hayward y Hardy, 1985) y la oportunidad de horarios de trabajo flexibles implica demora en la jubilacién (Bosworth y Holden, 1983). También se han sugerido por algunos autores (Beelhr, 1986; Robison, Coberly y Paul. 1985) una serie de factores (caracteristicas Indeseabies del puesto de trabajo, le poltca de la empresa, el nivel de desempeio de Jos empleados mayores, la formaciéa, et.) que podrian afectar ala decisién de jubi- larse aunque no han sido comprobados empiricamente. Ast, por ejemplo, Bechr (1986) hha sugeride que un trabajo con caracteristicas poco deseables (necesidades de viajar, trabajo al aire libre y ciertos estlos de supervisidn) puede ser un factor que empuje ‘Ins trabajadores a dejar sus trabajos e incluso a la jubilacién. Por titimo, sefialar que ciertos factores sociales (1a busqueda del tiempo libre. ta vida familiar y marital ete.) podrian afeciat a la decisiGn de jubilarse pero existe muy poca investigacién al respecto (Talaga etal, 1989). Asi, por ejemplo, enol trabajo de George, Fillenbaum y Palmore (1984) se vio que la cantidad de tiempo que la perso- na pasa con los amigos incrementa las ventajas de la jubilacién. Aunque no sabemos si realmente se refiere ala cantidad de-iempo 0 al contenido de las interacciones lo {que influye sobre la conducta de jubilacién, Este area de invesligacién de la misma forma que ocurre con el area de factores relacionados con el trabajo y la organi ciGn necesitan una mayor investigacién que clarifique sus relacfones con la jubilacién (Talaga et al, 1989). + Fase de post.jubilacin Una gran parte de la literatura sobre Ia jubilaci6n se ha centrado en los proble- mas de ajuste ante Ia pérdida del trabejo. En este sentido se han formulado algunas (corfas para explicar las consecuencias de la jubilacién sobre el individuo y su ajuste posterior. Entre ellas esté la eoria de la continuidad, que mantiene que las personas funcionan de la misma forma como lo hacian antes de jubilarse (Atchley, 1976); la teorfa de la actividad, segiin la cuel los jubilados luehan por permanecer actives con elfin de satisfacer sus necesidades (Atchley, 1975; Friedman y Havighurst, 1954); Ia ‘eorfa de la retirada, que sugiere que Ia jubilacién causa en las personas una disminu- PEGG &EATEORYO ON re'acron con otras duthitos dela vida = 221 ign de su implicacién social y las retira de le sociedad (Atchley, 1975, 1976); y la tea ‘ade crisis, que mantiene que la jubilacién es una crisis que requiere un ajuste dis. tieo (Robinson, Coberly y Paul, 1985). Estas teorias, aunque pueden resultar utiles como teorfas del envojecimiento y del desarrollo humano, pueden no ser apropiadas para estudiar el proceso de jubiln. cidn (Talaga er al. 1989). Es mas, como se muestra en el estudio cle Matthews, Broxn Davis y Denton (1982) con una muestra de 300 personas jubiladas recientemente. las personas variaban ampliamente en el impacto que la jubilaci6n tenfa en sus vidas, los hombres era mis probable que la percibieran como un evento critica que las muje- res, y los que se habfan jubilado més recientemente era més probable que lo perci bieran como un evento eritico que los que no se habfan jubilado tan recientemente Asi, mientras los resultados del trabajo de Matthews etal. (1982) sugieren que la vida de los jubilados es mejor con el tiempo, resultados de otros trabajos mucstran ‘otros puntos de vista (Talaga el, 1989). Por ejemplo, en el estudio de Conner, Dorf. ‘man y Tompkins (1985) se encontraron relaciones negativas entre el tiempo desde Ia jubilacion y le satisfacciGn con la vida. En el estudio de Sheppard, Beehr y Hamilton (1985) se encontraron relaciones negativas entre la duracidn de Ia jubilacign y la sali faccién con la jubilacién en los puestos de supervisores de primera linea y adminis. trativos, y relaciones positivas entre duracién de la jubilacién y satisfaccién con la sa, en los puestos de gerente y profesionales técnicos, En esta misma linea, en alguns trabajos se ha intentado identificar los correla- {0s 0 predictores de la satisfnecién con la vida, en los jubilados. En ellos, la salud y In ‘cuestién econdmica aparecen como los més fuertes predictores de la satisfaccién con Ia jubilacién (Mosfivan, Kouhout, y Het rick, 1983; Riddick y Daniel, 1984). De tal forma que los jubilados que experimen. tan problemas de salud o dificultades econdmicas tienden a estar menos salistechos con la jubilacién que los jubilados que no los experimentan. ‘Ahora bien, aunque la diminucin de ingresos econémicos es probablemente una de las consecuencias mas obvies de lajubilacién (Robinson etal, 1985; Palmore, Fillen ‘baum ¥ George, 1984), el que exista un dective de la salud con la jubilacién no esta claro, més bien parecen no existir cambios en la salud despuds de la jubilacidn (Kre- mer, 1985; Ekerdt, Bosse y Goldie, 1985; Ekerdt, Baden, Bosse y Dibbs, 1983; Ekerdt, Spattow, Giynn y Bosse, 1984) o incluso una mejora de la misina posterior sla jubi. lacién (Ekerdt, Bosse y LoCastro, 1983). Resultados similares se observan con res. ecto a su relacién con la salud mental y el bienestar (Keith, 1985; Johnson, White, Edwards y Booth, 1986), Otras variables que también han sido estudiadas son la participaciOn en activida- des de tiempo libre, los valores del trabajo y sila jubilacién es voluntaria o involun {aria. En este sentido, se ha visto que la participaci6n en actividades de tiempo libre incrementa la satisfaccién con la vida (O'Brien, 1981; McGoldrick, 1983), Ahora bien, como muestran algunos trabajos la jubilacién tiene pocos efectos sobre las activida, des sociales (Palmore et al, 1984), es més, la jubilaci6n ha estado asociada con una reducida participacién en as actividades de tiempo libre (Wan y Odell, 1983). Por ‘tro lado, Hooker et a. (1984) encuentran que los jubilados més satisfechos eran aque Mos que tenfan bajes valores laborales y no percibfan sus actividades como utiles, Por ‘222 ‘Tratado de psicotogia del wabajo su parte, McGoldrick (1983) encuentra que las persons cuya retirada es voluntaria ‘ienen sentimientos mas positivos hacia la jubilacién que cuando es involuntaria. De la misma forma que en las tapas del proceso de jubilacién descritas previa mente, no se han econtrado trabajos en los que se estudie a personas jubitadas y su *elaci6n con variables organizacionales y sociales/ambiemales (Talaga et al, 194) Por todo clo, podemos Finalizar diciendo que existe una abundante investigncién sobre la relacidn entre determinadas variables referentes'a las actitudes sure la jubi- Jacin y las intenciones a corto o largo plazo de jubilarse; sobre la relavién entre cier {as variables de la persona y del trabajo y la conducta de jubilacién; y sobre la rela ‘ign entre ciestas variables de la persona y su impacto en la vida de jubilado, En cambio cxiste una necesidad de estudios que ponga en relacidn el estudio de estas tres lases del proceso de jubilacién y los factores del trabajo y la organizacisn asf como del con” texto social o ambiental, que presumiblemente tienen efectos importantes sobre catia ‘uno de les momentos del proceso revisados. Para terminar nos gustaria resaltar, siguiendo a Tabernero y Dela Torre (1995, p. 544), que “ta atribucién de que los trabajadores mayores son menos productives, y por ello menos competitivas, es una de las actitudes més fuertemente arraigadas y que con mayor empeiio debe ser cambiada para c! positive desarrollo del envejeci, iento de la poblacién activa” ya que como han puesto de manifiesto los resultados de algunos de los trabajos revisados, la jubilaci6n no nesariemente supone inact dad, insatisfaccion o pobre salud fisica, Resuinen En este capitulo hemos abordado la relacion del trabajo con otras éreas impor- tantes en la vida de las personas, que en términos generales se.conocen com no-tra. bajo. Desde el principio hemos mantenido la tesis de que las cistintas dreas en que se ‘iueve el individuo no prieden considevatse emo rindosaislaces sine que to aoa ccurra en una de ellas afecta de alguna manera alas otras, lo cual no Supone negara existencia de diferencias individuales a este respecto. En concreto hemos abordado 4a relacién del trabajo con el tiempo libre y la familia, La relacién entre trabajo y tiempo libre ha sido concretada en tres hipstesis: hip6- tesis de compensacién,hip6tesis de generalizacidn hipOtesis de segmentacién, Seain {a hip6tesis de compensacién, el tiempo libre cumple Ia funcién de compensar loe def. sits experimentades en el trabajo. Asf por ejemplo, las personas que no estan satis. fechas con su trabajo tenderén a buscar auto-realizarse en el tiempo libre o aquellos ‘que llevan a cabo trabajos excesivamente pasivas tenderén a comprometerse en Un tio de gram actividad. Para los defensores dela hipdtesis de generalizacién, las expe- iencias vividas en un érea se extenderian al resiv. Siguiendo con el ejemplo, si uno ‘no estd satistecho con su trabajo, esa insatisfaccidn se traspasarfa también al tiempo libre y a la vida en general, 0 si uno tiene un trabajo muy pasivo, esa pasividad ce extenderd también a su tiempo libre. Para la hipstesis de scgmentacién, no existiria ‘ninguna relacién entre estas dos dress. Todavia ninguna de ellas ha recibide mayor apoyo empirica que las otras. De hecho, se ha sugerido que la relacion entre trabajo Cepia 7: El wabajo en réacin con ors émbios dela vita 295 Fiend de pag Puede ser compensatoria, generalizable o de segmentacién de Giendlo de qué faceta del trabajo y del tiempo libre esté send considersan, No casualmente la relacién entre trabaje y familia ven del capitulo. La incorporacion de | vva tras la segunda guerra mundial Proporciona una gran actualidad a ten las que las dos miembros de la bajo y fami apar- as que ponen en relacién a estas dos drens, ast familia adopta en parejas de doble ‘que una persona sea retirada forzosamente de ia gran parte de su tiempo y que puede cun.