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Cet Tet reliteo (ae ee eeM tele tae! La ortografa espafota mantuvo por tradicién las letras b y v, qu en latin respondlan 2 una oposiciin con velor fon {co Por esta raz6n, nuestra langua respet6 la gratia ds las palabras con b o v Seguin la tuveran en sulengua de orgen, ‘como sucede en fos casos de abundancia, bimestre, bondad, beber, daber, haber, verdad, verbena o ventura, Que pro- vionen de las latnas abundant, bimestr(my, bonitalen), bibere, dabare, habere, veal), vena) o venture). 'No obstante, como en castelano antiguo by v,distrbuidas de modo distin al actual, posblemente si respondian tam- E bin a una distincién fonolégica propia, peviven casos de b antlatimotigica (es dcr, donde el uso se ha impuesto a a abvinlocio; vesatefn) > vercec Sn emberpo, on oeasiones 0 so $2 impuesto a ia etimologia: mrabla > maravits: edvocatuf) > abogado. { » También se escrisen con los vocablos que dervan de palabras lalinas con pintervocalca: rec- pere> recibir. E texto presenta uncs rasgos catntves (ebjethidad, tendencia ala abstracciGn, precisién y dlaidac) que | respondan alas exigancias del lenguale de las disciplinas humanisticas, Todas esas pecularidades se manifiesian en los diferentes niveles del cddigo lingiistico. Elatan de cbjetividad, con ol que of auior prescinde de cualquier alusion a elementos personales, 62 ‘ja en ol nivel morfosintéctica, yen concreto, en el uso de ls 8." persona gramatical, el modi indicative (mantuvo, respondlan,respet3..y estructuras gramaticales con valor restrictivo, como roposiciones ds lato especficativas (. Comentario aparte merecen los tecnicismos: se trata de vacablos monosémicos que cons- tituyen la terminologia espeoifica de una ciencia o rama del saber, Los de este texto corres onden al campo de la Ffologia y Ia Linguistica, y 69 han creado mediante dlversos proosdi- mientos. Caran ‘Unas veces se ha recurrido a la composicién culta, como en ortogratia (del griego orto, ‘recto’, gratia, “escritura’), fonoldgico (del griego fono, ‘sonido’, y logo, ‘estudio, etimologia (del griego étimo, ‘origen”, y logo, ‘estudio’), 0 a voces tomadas directamente de la lengua griede!| (Grafa). En otras ooasiones s¢ han formado por derivacién, a través de prefs cultos latinos, ‘como en intervociica. En el caso concreto de sonorizada, compuestos y derivados se ha empleado el mocanismo| {Ge |e especializacién, consistente on asignar un significado muy conereto a una voz qué ,O~ viene del caudal iéxico comin. itipannoiesesic nat miiawcemse ‘Asimismo, los pérrafos aparecen corvenienternente trabados mediante los oportunos procedi- 'mienios de cohesion, como la repeticién de algunos términos o la presencia de conectores | supraoracionales de naturaioza I6gica: causativos (por esta razén), de oposicion (no obstante), reformulativos (8s deci es a! caso de) y advo (de fa misma manera). Para finalizar, debemos insistir en el carécter objetivo dl texto. EI autor, guiado por un propésito doctr- ‘al, expane con precision y minuciosidad las normas ortogréfices que regulan ol uso de las letras b y v. Se irata, pues, dun claro ajamplo del uso que de! languajo hace una disojpina humaniatica, este 0230, Ia Gramitica. adie Pa} Geviglo de momento, tele” eusry (he0 (ey uel t ee Mc Unep AE iCeo) Anora ben; si eiminamos lo anecdstico, el don Juan que nos queda, cl hombre fascinador, prototipo etemo de una forma {de amor hurreno, £qué line quo vor con Espafia? Mi contestacion es categérica. Es evidente que, siendo una modal- ‘cad universal del amex, don Juan aperece, coma en todas partes, en la peninsula Ibéica; pero, lejos de tenes un cardc- ‘or crigizramentey fundarentalmente espafio, yo afrmo que el amor dorjuanesco es en Esperia una importacién ext ‘tea, gn raloes nacional y sn trade. La madlided notamento nacional dl amor espafiol 6s, era sobre todo entonces, la del hogar castelano, monogarrico, ‘austero hasta rozar ef mistcismo; el hogar de la prcle copiosa, concebide casi sin pecado, en el que la aloobe tene la ig- ridad rigurosa de una celda. La reaccién psicolégica espeatica del varén espanol es ef cuto del honor, dé la honra, te- ‘adc hasta la voloncia, hasta el maximo sacriico; si es necesario, hasta la venganza y hasta el crimen, que e! honor jus- Ilfca siempre. Y esta idea es tan espefola que tiene una mdalided ltearia, Gnica en el mundo, en una parte de la obra de Lope de Vega y de Calderén y de otros dramaturgos de eu tiempo. Esta teratura del honor es la estictamente nacio- nal; mes ain que la mistica; fa Griea que no pada ser mas que espaiiola, Pero, 9e me dir, don Juan no nace en Cail, sino en Andalucia, y Andalucia es otra cosa. Tan conencidos estén fos ‘erucitos del caréctersovilano de don Juan, que duranie aos y afios han buscado en las traiciones y en las erbnicas de la gran ciudad del Guadalquivr el antecectenta histrico del conquistador. Se ha hablad, sin razén ninguna, de clrtos “Tenerios del tiempo de Gon Pedro el Cruel; y después, durante toda la época roméntica, hasta nuestros tern0s, S0 ha. ppersonfficado el donjuariamo en un sevillano dl mas alio valor emocionel, en don Miguel de Mafra, antes nombraco, ‘que todeva goza de un alto prestgioliterero de don Juan. Es, iquaimente, un err, y no sSio porque Maviara 8s muy pes tevlor a Tso de Moline y no pudo, porlo tanto, ser su modelo, sino porque Mafara fue, ante todo, un mistioo. No: es ind- ‘buscar en Andalucia a oigen de don Juan Tenorio. Remachemos nuestra conclusion: don Juan no es un prototip esparicl, ni mens andaluiz. Es un producto ce socteda- es decaclantes;y, porlo tanto, habla paseado ya su Cnismo en el decinar de vaias civizaciones, cuando ain Espana ‘ra un emibrén de pusblo, sin estructura nacional. ‘Gregorio Marafion, Don Juan Eliaxto pertenece al conocido ensayo que el nsigne médico ¢ intelectual, Gregorio Maration, dodice al mito de don Juon. En su obra analiza la psioclogia do este personaly Hee ala conclusion de que bajo su apariencia seductora se ocuta una dl vitidac: es un individuo valubl, inmadur y sexualmente inciferenciado. En esta fragmento ol autor pretende persuadir a'sus lectores de su particular punto de vista: rechaza| la espanolidad del personaje y sostiene que se trata de un tipo humano universal, propio de socie- dades decadentes, lento adopia una estructura argumentaliva que presenta una configuraGién formal enouadrad pues comienza expaniando la ides principal y termina reafirnandose en els: 13 En el primor parrafo se formula la tesis: segin Mare/Wén, el concepto de! amor que representa la figura de don Juan es ajano a ia idosincrasia espanota bb Esta idea la fundamenta con ergumentos histérico-Iterarios y culturales, que constituyen el cuerpo de la argumentacién: aficma, por un lado, que el sentimianto amoroso auténtioa- ‘mente nacional, ascciado al sentido de la honra, es monogémico, austero; y, por olro, rechaza 1 supuesto andalucismo del personaje alegando que don Miguel de Maflara era un mistico y no un don Juan. Por itimo, como conelustén, proclama la universalidad de don Juan Tenorio, tipo humano que fencama los viclos de cualquier sociedad en su periodo de decadenci. pee! enneoireecsee enti itexto, como se dio al prncipo, pertenece al género ensayistico, lo que se aprecia en una serie de rasqos disthivos, que son: a subjetividad, la vuntad de esto, la precisny el carer cialogel La subjevidad se reflda en la presencia del yo del escior, unas vaoes expicto en fora cores ppontiente del pronombre personaly del determinante posesive (i cantastacion 6s categsic.. ‘yo airmo qua... «Paro sa me dr...) , ots, en cambio, carruaco bao ol plural de modest (-<) ‘elminamos lo anecdstice..» xe don Juan que nos queda... Femachemas nuestra concusiére), con .¢ quo pretends invlucra al lectos, alrayéndoo asia sus postulados. Ora muestra del cardcter subj del dscurso lo constituye la eonnotacién, fenémeno por el que as palabras se revsten de nuavas siniicaciones, normalmente polarizadas en toro a notas de estima yy desestma: asi, lcarzan una suf valoracion negatva todos aqualls vocablos relacionadas con el Pereonaj de don Juan, a quien 32 conesdera un individuo fvalo @ inmaduro;¥, ala versa, merecen tna consideracén postva as palabras vinovldas con la modalidad amorosa opuesta ala que encama, 4 famoso mito itera, 6s Geo, dal vardn castelano, ‘Un rasgo relacionado con la subjativdad es la manifiesta voluntad de estilo con que el escritor protende embollocer su dlsertacién. En ef nivel morfosintéctico destaca el uso de los ape- reamientos, recu'30 que consiste en reiterar determinadas palabres, funciones y esquemas sin tactioos: «la del hogar castellano. .; el Nagar dela prole coplosae; «hasta la violencia, asta a! maximo sacrifici... hasta fe venganza y hasta el crimen...», Por lo que se refiere al nivel léxico- ‘seméntico, ia funcién estética se manifesta en la adjetivacion ornamental, con una signii- cativa presencia de epftetos (-dignidad rigurosa, «ato prestigio-), asf como en el halazgo de afortunadas y sugerentes imagenes («en o que la alcoba tiene la dignidad rigurosa de una ‘caldan). La vocacin iteraria del autor también se pone de manifesto on la euldadosa selec- cién del vooabulario, exquisttamente culto: anccdotico, categerica, monogémico, mislciso, role, copiosa, autdctono, decinar. ‘Ahora bien, los artlicos retsrioos han de subordinarse al principio de claridad en la exposicion de las ideas. Este requisto se lagra marced a ls nutida presencia de adjetivos restrictives 0 espe- cificativos, con los que al autor maiza al significado de los nombres (ehomibre fascinador, «pr0- totip0 eterno», «amor humano... Asimismo, on la corecta vertebracion de fa ratera informative cumplen un destacado papel los procedimientos de conexién supraoracional: © Los conectores de oposicién desemperan un cable cometido. Por una parte, ponen de man flesto et contraste ene dos ideas: & ahora bien dol nea 1 confronta las components aneodot- C05 do la leyenda da don Juan con ol lomento sustantivo de & misma; el enlace pero sve pare ‘exponerla tes, quo ae eustanta en ele universal / espafosdad del mit. La segunda funcién {de eslos conectores as presenter objeciones a a tess: asi, en ol terosr péiraxo o conecior pero, se ‘me Grd introduce la idea del supuesto origen endiluz de don Juan Tenor. «= Por otro lad, los argumentos que se aducen para refutar la tosis contrara ¢@ encadenan mecianto unassorie de conectores aditives (no sd... sino; iguahnente)y causativos (porque, para recha- ar la idea de que Tirso de Molina se inspié en el sevlano Miguel de Maiara y para afirmar que ‘Andalucia es esencielmente eniidonuanesce) * Por timo, los eonectores reformulatives exoresan la conclusion (emiachemnos nuestra cor ‘lusién), Peery laridad re! tra de las singularidades del género ensayistico es su cardcter dialogel. En determinados | momentos el autor se acerca afectivamente al destinatario y adopta un tono mas directo y distendido, como si mantuviase oon 41 un didlago: esto sucede, sobre todo, cuando formula su tesis 0 rebate las posibles objeciones a ésta. En estos casos emplee el lenguaje directo | ‘de la dialéctica, donde con frecuencia abundan las formulas interrogativas (<2 qué tiene ‘que ver con Espana?»), las aseveraciones categéricas (1lMi contestacion es categdrica»; #90 afirmo que el amor donjuanesco...»; «Se ha hablado, sin razén ninguna...»; «Es, igual- mente, un error.,.») 0 las respuestas contundentes («!Vo: es inuiti! buscar en Andalucia el ‘origen de don Juan Tenorio). erect Para finalizar, convene subrayar que el texto es un modelo del género ensayistico, no s6lo por ol cul- dado y exquisto empleo det lenguale, sino también por ol igor de su discurso, articulado en tesis, cuerpo ‘de la argumentacion y conclusion, que contribuye a la correcta comorensién del tema tratado, ere