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Unidad 2 Gitiss Deleuze CONVERSACIONES 1972-1990 Gilles Deleuze Traduca de Jos Lair 4300 PRE-TEXTOS Post-scriptum sobre las sociedades de control Problemas Sociolégicos Ferrari H3% Gilles Deleuze is a setieen ot aon a Caen Bede ‘arpa tap een ead poorer, “ide age di nd eee cg ees anes: ‘tana dee Pa Primes ee 188 racbaat ep P Dia aa: Penn (S 0) Post-scriptum sobre las sociedades de control Ab Gilles Deleuze 17, POST-SCRIPTUM SOBRE LAS SOCIEDADES DE CONTROL 1 HISTORIA Foucault situé las sociedades disciplinarias en tos siglos XVIII y XIX; estas socie~ dades alcanzan su apog2o a principios del siglo XX. Operan mediante la organiza~ cién de grandes centros de encierro. El individuo pasa sucesivamente de un circu- lo cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela ("ya no estas en tu casa"), después el cuartel ("ya no estas en la escuela”), 3 con- tinuacién la fabrica, cada cierto tiempo ef hospital y veces la cércel, el centro de encierro por excelencia. La cércel sirve como modelo analégico: ta heroina de Eu- ropa 51 exclama, cuando ve a los obreros: “crel ver a unos condenados". Foucault ha analizado a la perfeccién el proyecto ideal de los centros de encierro, especial- mente visible en las fabricas: concentrar, repartir en el espacio, ordenar en el tiempo, componer en el espacio-tiempo una fuerza productiva cuyo efecto debe superar la suma de las fuerzas componentes. Pero Foucault conocia también fa es- casa duracién de este modelo: fue el sucesor de las saciedades de soberanla, cu- yos fines y funciones eran completamente distintos (gravar la produccién més que organizarla, decidir la muerte mds que administrar la vida); fa transicién fue pro- gresiva, Napoleén parece ser quien obra la conversién de una sociedad en otra. Pero también las disciplinas entraron en crisis en provecho de nuevas fuerzas que se iba producieny fentemente, y que se precipiteron después de la segunda guerra mundial: las sociedades disciplinarias son nuestro pasado inmediato, lo que estamos dejando de ser Todos los centros de encierro atraviesan una crisis generalizada: cércel, hospital, Fabrica, escuela, familia, La familia es un “interior” en crisis, como lo son los de mas interiores (el escolar, el pratesional, etc.). Los ministros competentes afun- cian constantemente las supuestamente necesarias reformas. Reformar la escuela, reformar la industria, reformar et hospital, el ejército, 1a cércel; pero tados saben que, 2 un plazo mas o menos largo, estas institucionés estén acabadas. Solamen- te se pretende gestionar su agonla y mantener a la gente ocupada mientras se Instalan esas nuevas fuerzas que ya estén llamando a nuestras puertas, Se trata de las sociedades de control, que estén sustituyendo a las ‘s. "Control" es el nombre propuesto por Burroughs para designar al nuevo monstruo que Fou- cault reconocié como nuestro futuro inmediato. También Paul Virilio ha analizado continuamente las formas ultrarrapidas que adopta el control “al aire libre” y que reemplazan a las antiguas disciplinas que actuaban en el perfodo de los sistemas cerrados. No cabe responsabilizar de ello a la produccién farmacéutica, a los en- claves nucieares 0 2 las manipulaciones genéticas, aunque tales cosas estén des: tinadas a intervenir en el nuevo proceso, No cabe comparar para decidir cual de los dos regimenes es més duro o mas tolerable, ya que tanto las liberaciones co- ‘mo las sumisiones han de ser afrontadas en cada uno de ellos a su modo. Asi, por ejemplo, en la crisis del hospital como medio de encierro, es posible que la secto- Post-scriptum sobre las sociedades de control 5 Gilles Deleuze rializacién, los hospitales de dia o la asistencia domiciliarla hayan supuesto en un principio nuevas libertades; ello no obstante, participan igualmente de mecanis~ mos de control que no tienen nada que envidiar a los més terribles encierros. No hay lugar para el temor ni para la esperanza, sélo cabe buscar nuevas armas. ILLOGICA Los diferentes internados o centros de enclerro por los que va pasando el indivi duo son variables e independientes: se sobreentiende en cada ocasién un comien- z0 desde cero y, aunque existe un lenguaje comun a todos los centros de enclerro, es un lenguaje anatégico. En cambio, los diferentes "controlatorios” son variantes inseparables que constituyen un sistema de geometria variable cuyo lenguaje es numérico (Io que no siempre significa que sea binario). Los encierros son moldes 0 moldeados diferentes, mientras que los controles constituyen una modulacién, como una suerte de moldeado autodeformante que cambia constantemente y a cada instante, como un tamiz cuya malla varia en cada punto. Se puede apreciar sin dificultad en los problemas de los salarios: la fébrica era un cuerpo cuyas fuer- zas interiores debfan alcanzar un punto de equilibrio, lo més alto posible para la produccién, lo mas bajo posible para los salarios; en una sociedad de control, la fébrica es sustitulda por la empresa, y la empresa es un aima, es etérea. Es clerto que ya la fabrica utillzaba el sistema de las primas y los incentivos, pero la em- presa se esfuerza con mayor profundidad para imponer una modulacién de cada salario, en estados siempre metaestables que admiten confrontaciones, concursos Y premios extremadamente cémicos. El éxito de los concursos televisivos mas es~ tipides se debe @ que expresan adecuadamente Ia situacién de las empresas. La Fabrica hacia de los individuos un cuerpo, con la doble ventaja de que, de este modo, ci patrono podia vigilar cada uno de los elementos que formaban la masa y los sindicatos podian movilizar a toda una masa de resistentes. La empresa, en cambio, instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competicién, como una motivacién excelente que contrapone unos individuos a otros y atraviesa a cada uno de ellos, dividiéndole interiormente. EI principio mo- dulador de que los salarios deben correspanderse con los méritos tienta incluso a la ensefianza piiblica: de hecho, igual que la empresa, toma el relevo de ta fabri- ca, la formacién permanente tiende a sustituir a la escuela, y el control continuo tlende a sustituir al examen. Lo que es el medio més seguro para poner la escuela en manos de la empresa. En lag sociedades disciplinarias siempre habia que volver a empezar (terminada la escuela, empieza el cuartel, después de éste viene la fabrica), mientras que en las socledades de control nunca se termina nada: la empresa, la formacién o el servi- cio son los estados metaestables y coexistentes de una misma modulacién, una especie de deformador universal. Kafka, que se hallaba a caballo entre estos dos tipos de sociedad, describié en EI proceso sus formas juridicas més temibies: la absolucién aparente (entre des encierros), tipica de las sociedades disciplinarias, y el aplazamiento ilimitado (en continua variacién) de las seciedades de control son dos formas de vida juridicamente muy distintas, y si el derecho actual es un derecho en crisis, vacilante, ello sucede porque estamos abandonando unas for- ‘mas y transitando hacia las ‘otras. Las sociedades disciplinarias presentan dos po- fos: Ja marca que identifica al individuo y el némero o la matricula que indica su Post-scriptum sobre las sociedades de control 6 Gitles Daleuze posicién en la masa, Para las disciplinas, nunca hubo incompatibilidad entre am- bos, el poder es al mismo tiempo masificador e Individuante, es decir, forma un cuerpo con aquellos sobre quienes se ejerce al mismo tlempo que moldea la, indi- viddalldad de cada uno de los miembros (Foucault encontraba el origen de este doble objetivo en el poder pastoral del sacerdote -el rebafio y cada una de las ovejas-, si bien el poder civil se habria convertido, por su parte y con otros me- dios, en un “pastor” laico). En cambio, en las socledades de control, lo esenclal ya no es una marca Ai un nlimero, sino una cifra: la cifra es una contrasefia (mot de passe), en tanto que las sociedades disciptinarias estén reguladas mediante con- signas (mots d'ordre) (tanto desde el punto de vista de la integracién como desde el punto de vista de la resistencia a la integracién). EI lenguaje numérico de con- trol se compone de cifras que marcan o prohiben el acceso a la informacién. Ya no estamos ante el par "individuo-masa". Los individuos han devenide "dividuales" y Jas masas se han convertido en indicadores, datos, mercados 0 "bancos”. Quizé es el dinero 10 que mejor expresa la distincién entre estos dos tipos de sociedad, ya que la disciplina se ha remitide siempre a monedas acufiadas que contenian una cantidad del patrén oro, mientras que el control remite a intercambios fluctuantes, modulactones en las que interviene una cifra: un porcentaje de diferentes mone- das tomadas como muestra. £1 viejo topo monetario es el animal de los centros de enclerro, mientras que la serpiente monetaria es el de las socledades de control. Hemos pasado de un animal a otro, del topo a la serpiente, tanto en el régimen efi ei que vivimos como en nuestra manera de vivir y en nuestras relaciones con los demas. El hombre de la disciplina era un productor discontinuo de energia, pero el hombre del control es més bien ondulatorio, permanece en érbita, suspendido so- bre una onda continua. £1 surf desplaza en todo lugar a los antiguos deportes. Es Sencillo buscar correspondencias entre tipos de sociedad y tipos de méquinas, no porque lac maquinac sean determinantes, sino porque expresan las formacio- nes sociales que fas han originado y que las utilizan. Las antiguas sociedades de soberania operaban con maquinas simples, palancas, poleas, relojes; las socieda- des disciplinarias posteriores se equiparon con maquinas energéticas, con el ries- go pasivo de la entropia y el riesgo activo del sabotaje; las sociedades de contral actian mediante maquinas de un tercer tipo, méquinas informaticas y ordenado- res cuyo riesgo pasivo son las interferencias y cuyo riesgo activo son la pirateria y la inoculacién de virus. No es solamente una evolucién tecnolégica, es una pro- funda mutacién del capitalismo. Una mutacién ya bien conocida y que puede re- sumirse de este modo: el capitalismo del siglo XIX es un capitalismo de concen- tracién, tanto en cuanto a la produccién como en cuanto a la propiedad. Erige, ues, le Fabrica como centro de encierro, ya que el capitalista no es sélo el propie~ lario’ de los medios de producciéia sino también, en algunos casos, el propietario de otros centros concebidos anai: vicamente (las casas donde viven los obreros, las escuelas). En cuanto al mercaco, su conquista procede tanto por especializa~ clén como por colonizacién, o bien mediante el abaratamiento de los costes de produccién. Pero, en la actual situacién, el capitalismo ya no se concentra en la produccién, a menudo relegada a la periferia tercermundista, incluso en la com= pleja forma de la produccién textil, metalirgica o petrolifera. Es un capitalismo de superproduccién. Ya no compra materias primas ni vende productos terminados 0 procede al montaje de plezas sueftas. Lo que intenta vender son servicios, lo que quiere comprar son acciones. No es un capitalismo de producci6n sino de produc- tos, es decir, de ventas o de mercados. Por eso es especialmente disperso, por Post-scriptum sobre las sociedades de control 7 Gilles Deleuze eso la empresa ha ocupado el lugar de la f4brica. La familia, la escuela, ef ejérci- to; la fébrica ya no son medios analégicos distintos que convergen én un mismo propietario, ya sea el Estado o la iniciativa privada, sino que se han convertido en figuras cifradas, deformables y transformables, de una misma empresa que ya s6= lo tiene gestores. Inciuso el arte ha abandonado Ios circulos cerrados para intro- ducirse en los circuitos abiertos de la banca. Un mercado se conquista cuando se adquiere su control, no mediante fa formacién de una disciplina; se conquista cuando se pueden fijar los precios, no cuando se abaratan los costes de produc- cién; se-conquista mediante 1a transformacién de los productos, no mediante fa especializacién de la produccién. La corrupcién se eleva entonces a una nueva po- tencia. EI departamento de ventas se ha convertido en el centro, en el "alma", lo que supone una de las noticias més terribles del mundo. Ahora, el instrumento de control social es el marketing, y en él se forma la raza descarada de nuestros duefios: El control se ejerce a corto plazo y mediante una rotacién répida, aunque también de forma continua e ilimitada, mientras que la disciplina tenia una larga duracién, infinita y discontinua. El hombre ya no esté encerrado sino endeudado. Sin duda, una constante del capitalismo sigue slendo la extrema miseria de las tres cudrtas partes de la humanidad, demasiado pobres para endeudarlas, dema- slado nutherosas para encerrarlas: el control no tendré que afrontar “inicamente la cuestién ‘de ta difuminacién de las fronteras, sino también la de los disturbios en los suburbios y guetos. IIL. PROGRAMA No es preciso apelar a la ficclén cientifica para concebir un mecanismo de control capaz de proporcionar a cada instante la posicién de un elemento en un medio avlerlo, ya sea un animal dentro de una reserva o un nombre en una empresa (collarin electrénico). Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno po- dia salir de su apartamento, de su casa o de su barrio gracias su tarjeta electré- nica (dividual) mediante la que iba levantando barreras; pero podria haber dias u horas en los que la tarjeta fuera rechazada; lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que sefiala la posicién, licita o ilicita, y produce una modulacién unl- versal El estudio socio-técnico de los mecanismos de contro! que ahora estén en sus co- mienzos deberia ser un estudio categorial capaz de describir eso que ahora se es- td Instalando en el lugar de los centros de encierro disciplinarlo, cuya crisis esté en boca de todos, Es posible que, tras las adaptaciones correspondientes, reapa- rezcan algunos mecanismos tomados de las antiguas sociedades de soberania. Lo importante es que nos hallamos en el inicio de algo. En el régimen carcelario, ta biisqueda de "penas sustitutorias", al menos para los delltos menores, y la utiliza~ cién de collarines electrénicos que imponen al condenado la permanencia en su domicilio durante clertas horas. En el régimen escolar, las Tormas de control con- tinuo y la accién de la formacién permanente sobre la escuela, el correspondiente abandono de toda investigacién en el seno de la Universidad, la Introduccién de la empresa en todos los niveles de escolaridad. En el régimen hospitalario, la nueva medicina "sin médicos ni enfermos" que focaliza enfermos potenciales y grupos de riesgo, y que en absoluto Indica un progreso de la indlviduacién como a menudo se dice, sino que sustituye el cuerpo individual 0 numérico por una materia "divi- Post-scriptum sobre las sociedatles de control 8 Gilles Deleuze dual" cifrada que es preciso controlar. En el régimen empresarial, los nuevos mo- dos de tratar el dinero, de tratar los productos y de tratar a los hombres que ya no pasan por la antigua forma de la fabrica. Son ejemplos minimos, pero que nos permiten comprender mejor lo que hay que entender por “crisis de las institucio- hes", es decir, la instalacién progresiva y dispersa de un nuevo régimen de domt- nacién. Una de las cuestiones mas importantes es la inadaptacién de los sindicatos a esta situaclén: ligados histéricamente a la lucha contra las disciplinas y a los centros de encierro, écémo podrian adaptarse o dejar paso a nuevas formas de resistencia contra las sociedades de control?