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Terapia de aceptación y compromiso

Después de la aparición de la terapia de conducta y la llamada revolución cognitiva, ha
surgido con la aparición de una serie de terapias experienciales y contextuales, como
son la Dialectical Behavior Therapy (DBT; Linehan, 1993), la Functional Analytic
Psychotherapy (FAP; Kohlenberg y Tsai, 1991), la Integrative Behavioral Couples
Therapy (IBCT; Jacobson, Christensen, Prince, Cordova, y Eldridge, 2000), and la
Mindfulness-Based Cognitive Therapy (MBCT; Segal, Williams, y Teasdale, 2002),
entre algunas otras, tienen en común haberse introducido en campos que hasta ahora
estaban tratados por terapias más alejadas de un planteamiento básicamente empírico
y enfatizan elementos como la aceptación, la conciencia plena, la desactivación
cognitiva, la dialéctica, los valores, la espiritualidad y las relaciones (Hayes, 2004).
La terapia de aceptación y compromiso (Hayes, Strosahl, y Wilson, 1999; Wilson y
Luciano, 2002) se ha desarrollado desde esta perspectiva y es un marco muy potente
para realizar cualquier proceso psicoterapéutico.
Esta terapia se basa en la teoría de los marcos relacionales que incorpora los avances
sobre el estudio del lenguaje, que ha demostrado que somos capaces de establecer
relaciones arbitrarias entre diferentes estímulos, por ejemplo, entre A y B y entre B y C.
Aparecen entonces otras relaciones no entrenadas, implícitas entre A y C
(combinatorial entailment), entre C y A y entre B y A (mutual entailment). Además,
aparece una transformación de funciones, de forma que la persona reacciona de forma
similar ante todos ellos (A, B, y C), es decir, todos ellos cobran la misma función.
Este tipo de condicionamiento, parece que se da solamente cuando existe el lenguaje.
En consecuencia, cuando se condiciona una palabra a un objeto, las reacciones que
se habían condicionado al objeto se dan ante la palabra. Es decir, igual que un objeto
nos evoca la palabra que lo nombra socialmente, la misma palabra nos evoca
reacciones internas similares a las que provoca el objeto original. (Hayes, BarnesHolmes, y Roche, 2001).
La relación de equivalencia de Sidman es solamente un ejemplo de cómo los seres
humanos nos condicionamos a las relaciones entre estímulos. También somos
capaces de condicionarnos a otros tipos muy diferentes de relaciones. Veamos un
ejemplo en la relación de orden, que determina que un objeto va antes que otro, y
reaccionamos ante ellos de acuerdo con el orden establecido. Las relaciones que
establecemos son arbitrarias en el sentido de no estar circunscritas a las propiedades
físicas de los objetos, sino que son establecidas por los usos y experiencias sociales,
es decir, son dependientes del contexto social. Así, solemos comer antes los
entremeses que el postre, en un determinado contexto social. Las relaciones que
somos capaces de establecer los humanos son incontables.(Hayes, Barnes-Holmes, y
Roche, 2001). Un marco relacional surge cuando se da un condicionamiento a una
relación arbitraria que tiene las propiedades de implicación mutua, implicación
combinatoria y transformación de funciones.
La terapia de aceptación y compromiso se encuadra dentro del conductismo radical,
que considera las cogniciones como conductas y, como tales, sujetas a las mismas
leyes que cualquier otro comportamiento. De forma que lo importante para ella no es el
contenido de los pensamientos, sino la función que tienen en el contexto en el que se
dan. Por eso, apenas emplea la reestructuración cognitiva, porque su intención
principal no se dirige a cambiar el contenido de los pensamientos, sino que modifica la
función que tienen (Hayes, Strosahl, y Wilson, 1999; Wilson y Luciano, 2002).

se está presente y se aceptan los pensamientos. descubriendo y viviendo el yo como contexto. tiene que cambiar de planes. lo que habrá dado lugar a la aparición del trastorno por evitación experiencial.Parte de una teoría de la psicopatología que considera como elemento fundamental de la salud la flexibilidad psicológica. emociones y sensaciones que nos resultan desagradables. Estos procedimientos están totalmente relacionados. et al. et al. sentimientos. 1999). emociones y sensaciones en lugar de contrastar nuestra experiencia con la realidad (Hayes et al. que consiste en vivir de acuerdo a como nos dicen nuestro pensamientos. Los sujetos con trastorno por evitación experiencial intentan controlar los sucesos internos y descontrolan la propia vida (Hayes et al 1999. realizando grandes esfuerzos para lograr conocer las causas últimas de su problema antes de actuar. Wilson y Luciano. en lugar de aceptar lo que le pasa y vivir su experiencias internas mientras pone en marcha sus valores. el descubrimiento del yo como contexto y la desactivación del pensamiento (cognitive defusion). 1999. (Hayes et al. La terapia de aceptación y compromiso nos avisa de que el paciente llega a la terapia con una idea de cómo resolver su problema y quiere que el terapeuta le ayude a ir en la misma dirección porque en realidad no ve otra salida. emociones y sensaciones. . la falta de claridad y de compromiso con los propios valores. sentimientos. 2002) es un procedimiento adecuado para hacer ver al paciente que los métodos que está aplicando no son eficaces y que tiene que abrir su mente a otras alternativas. Son fuentes de rigidez psicológica: la evitación experiencial. Poniendo el ejemplo de un paciente que esté enganchado en el análisis de la situación. La aplicación de estos procedimientos se realiza siguiendo una agenda terapéutica. estar en el presente. Una vez puestos en cuestión los planes del paciente. vendrá con la petición de que se le ayude a entender las últimas causas de su malestar. Wilson y Luciano. En el caso de la terapia de aceptación y compromiso. El objetivo de la terapia de aceptación y compromiso es eliminar la rigidez psicológica para lo que emplea algunos procedimientos básicos como la aceptación. La patología surge cuando se limita dicha flexibilidad. abandonando las cosas más importantes o aplazándolas para cuando lo resuelva. La técnica de la desesperanza creativa de la terapia de aceptación y compromiso (Hayes. de tal manera que si se aplica la desactivación del pensamiento. se tienen que fijar los objetivos terapéuticos. porque posiblemente esté centrando toda su vida en la solución de su problema. Una vez realizada la evaluación que incluye el análisis funcional. sentimientos. se trata de determinar cuales son los valores del paciente y su compromiso con ellos. no vivir el yo como contexto y la fusión cognitiva. sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo de las evitaciones. se está en disposición de aplicar los procedimientos de la terapia de aceptación y compromiso. Dentro de las figuras psicopatológicas consideradas por la terapia de aceptación y compromiso. Pero hay que enseñarle que no es por ese camino por donde va a lograr superarlo. pero de forma destructiva. 2004). destaca el trastorno por evitación experiencial. el desarrollo y el compromiso con los valores propios. 2004). que no es un procedimiento rígido. no vivir el presente. El objetivo de la terapia será llevar a cabo el compromiso del paciente con sus valores y enfrentar su problema desde esa perspectiva y no solamente acabar con el sufrimiento que le trae a consulta. sino más bien una guía tentativa que se ha de adaptar a cada paciente y a cada problema (Hayes. 2002). es decir. se trata de hacerle comprender que los intentos de control no son la solución. sino el problema. que consiste en evitar los pensamientos. etc.

. “El desarme cognitivo implica un cambio en el uso normal del lenguaje y las cogniciones de tal manera que el proceso de pensamiento se hace más evidente y las funciones de los productos de pensamientos se amplían” (Luoma y Hayes. nos se pretende ni se buscan la extinción ni la habituación. Uno de las misiones más importantes de esta terapia reside en el desarme del pensamiento (cognitive defusion) (Luoma y Hayes. que ya Beck planteaba como necesaria para poder realizar la terapia cognitiva y que consiste en considerar los pensamientos como hipótesis y no como verdades absolutas. 2003) que profundiza la distancia con los propios pensamientos. sino que abrirse al sufrimiento en la persecución de los valores y objetivos que se puedan activar en presencia del estímulo temido. sentimientos. aunque seguramente se llegarán a dar. et al. La aceptación no es pasiva. 2003).La aceptación es el proceso que da nombre a la terapia y consiste en abrirse a la experiencia de los pensamientos. El compromiso con los valores genera el deseo y la determinación para actuar (willingness) que permite exponerse al estímulo temido sin dar conductas de evitación. En la exposición a los estímulos temidos es necesaria la aceptación. 2004). emociones y sensaciones sin hacer nada para que desaparezcan (Hayes.