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Mes Dionne y ie RAG ade: Cina Pia Alo Resanads ter lor dachoe De seed alodspneso on da. 21 el Caio Perl, pins asiatos on pas ‘deri y prvi de Hera quienes reproduscn sia a preceprieautrizacin opie, ented on pte, ua obi ra, sia etiicn ‘dao alge sipo de sopoe Tilo oi: Space of Capital Twd Critical Geosehy Publicado orinaliate por Eanbugh Univesity res, Led en 01 © Dwid Have 201, 1 acanes Aa. 2007 ra lenges Secor Forest 1 25160 Tres Caos, Madi - Espa TL: 918 05196 Fa 98 08 28 wenslalcon ISBN0- 8144020645, ISBN. 1: 578-54-4020646 Depiolegl: M. 45.2007 Ingres ca Coli, AL Males (Midd) ‘Espacios del capital Hacia una geografia critica David Harvey abel. ICES BIBLIOTECA {CHS} pauioTeca wan 2 Qué tipo de geografia para qué tipo de politica publica>* Pueden Jos ge6grafos contribuir de manera adecuada, significative y eficaz ala formacién de la politica publica? El general Pinochet es gedgralo de formacién,y en todos los sentidos esta in troduciendo con éxito la peografia en la politica piblice, Como presidente de Ja Juncamilinas que el LI de septiembre de 1973 depuso al gobierno elegido de Salva dor Allende, el general Pinochet desaprueba especididades académicas «subvers! vase como la sociologia, la politica y hasta la flosfia. Ha pedido que en las escue las y en las universidades chilenas se den «clases de patriotismo» y se sabe que ve con muy buenos ojos Ja ensefianza de la geografia; dicha materia es, dice. ideal para instruir al pueblo chileno en las virtudes del patriotismo y transmitirle el sentido de su verdadero destino histarco, Dado que el ejécito a asumido el pleno mando delas universidalesy frecuentemente supervisa la ensefanza en los colegios, parece que |a geopratia se convert’ en una materia muy significative en el sisteme educativo ctileno. El general Pinochet esti asimismo cambiando la geografia humana de Chile este tespecto hay un ejemplo claro. El sistema sanitario de Chile comprendia, des- de hace un tiempo, tres componeates claros: tos icos pagaban los servicios en un régimen de libre mercado»; las cases medias usaban la medicina hospitalari fi- nanciada por seguadorasprivades; mientras que las clases mas bas y los pobres {aproximadamente el 60 por 100 de la poblacén) recon atencién médica grat ta ex centros sanitazios comunitatios pagados por el Servicio Nacional de Salud (Navarro, 1974). Durante el gobiemo de Allende, se rasladaron recursos de los dos "Public por primera vex en Tramacions ofthe aint of Dich Geographers, 1978 39 Drimerosseores a los services de salud comunitarios, antes mal financiados y en ran medideolvidados. La geografia del sistema sanitario emper6 a transformarse ce un sistema centralzado, controlsdo por los proveedores y hospitalari, que atendia exclusivamente alas clases medias y alas, en un sistema de salud descentralizado, tifa contemporinea &sreionalsay slit (en genet yd esta ota no, plas: venue gran sent pal uaionaniento del Estado eorporative. De hecho, s fede sostener que est forma de humanismo es unt vetdadera ventas, Poms & Fancional que quienes trabajan para idea yaplcartéenicas de manipulacién, con rly ancudn desempefen su tart ceniendo de si miss una agen de benevo> Jencia, Cuando bace falta asimilara-una comunidad y desactivar v2 descontento, por ejemplo, esl tener alguien ue lo haga con una sonrisa ean serisinjsto para ls puntos postvos de fa radcin humanisay para el porencial de estudiososindividualsas pero creatives, rechazarios por considerarlos aaeeosfielimene asimilados por el Estado corporativo y rendidos a sus neces Je No eabe duda de que a tradicin de humanism creative, acsvo e intlectual cr andomernalmente esa al fusconamientn del Exado corporativo, Esta trad eos ineetual tabs, por puesto, con certs desventajss. La profesionalzacion dlls geopraiaylacapacidad de a profeson paarepimic asus proplosdsidntes sere barrera que debe superase, peo eta barrera no es irromible y de hecho a su rupnec lleva aneja una peculiar gloria, ¥ el Estado corporativo no puede per mitesesellar todas esas barrets, porque se encuentra atrapado en una posiién contradictoria: por una parte, necesita un sistema educatvo flexible y una fuerza de trabajo adaptable que cubra las cambiantes necsidades sociales, y por otra, no pue Ge tolera el libre incividualismo creativo (Gorz, 1973) Estas tensiones se han resuelto en parce mediante una estratageme sencilla, Si podemos aceptar que los «hechos» y los evalores» estén sepacados y son distintas entre i, y que los primeros son el tema del investigacin cientifica mientas que des segundcs son una mera opinién personal aubjetva), podemos superar la ten- sion mediante un impecable dispositive metodelégico. Sila geografia es una «cien cia» por consiguiene, se ocupa de hechos, moddlosyteoris abstractas, podemos 'slegar nuestro humanismo a la opinién personal que debe expresarse fuera de la seografa, no dentro de ella El avance que se doen la década de 1960 hacia una geo. szafia més «cientfica» fue congruente con la profesonalizacin y la necesidad de Producir una mercancia con técnicas y habilidades especiias. Pero tambin tuvo efecto mis profundo de resolver la tensin creciente ent la mentalidad Eich. mana necesra para nuestra adecuada adaptacion social y et humanismo al que cada vez tendiamos mas. Tal solucin pareciaestable en la década de 1960, pero no tanto hoy. Porque ls specialises citcos exponen l arifciosidad dela separacion entre hecho y valor, y demuestran que la aficmacign de que la cienca esta libre de ‘deologia es en sisuna afirmacién ideoligica. El debate sobre la importancia de la ‘ogralia no analizaba realmente la importancia (zquién ha oido hablar de una ac- tvidad humana irelevante?, sino para quién era importante nuestra investgacién ¥ por qué est investigacin hecha en nombre de la ciencia (que supuestamente de bia estar libre de ideologia) tenfa consecuencias aparentemente un poco sesgadas a favor del statu quo y dela clase dominante del Estado comporativo. En otras pala bras, a reflsin sobre nuestra prctica nos levaba a as preguntas que yo empece planteando: «¢Qué tipo de geografia?» «En qué tipo de politica piblica?m La obligacién moral de los ge6prafos : Para cambiar el mundo, tenemos primero que entenderlo. Para cambiar el mun. 'o, tenemos que crear nuevas pricticas humanas con respecto alas realidades que 10s rodean ¢Adénde nos leva esto? Vivmos en un Estado corporativo que eta jando su organizacién. Opera en nombre cl interés nacional. Pero si aceptamos «que el nico significado que se puede asignar ala vida y la existencia de un indivi. luo ¢s el que deriva de este interés nacional, nos falta poco para asumir la ideolo. fa del fascismo, El Estado corporativo es prototascita. Quzd esto explica por qué 48 los gobieenos «emocriticos» son tan amigos de regimenes abiertamente represivos 3 autortaios, y por qué el general Pinochet fue tan bien recibido. Marx adopts e! punto de vista de que para la humanidad habia dos posibles es- tados futuros: el comunismo o la barbarie. Necesitamos aclarar urgentemente qué «queremos decir con estos términos. Con el primero no hacemos referencia cierta- mente alo que ocurre en Rusia, Polonia oincltso Cuba y China, Por el segundo no hacemos referencia a la vuelta al Neolitico, Cree que en un fururo (tal vez no muy Icjano) habra que optar entre un «Estado incorpotado» que refleje las necesidades creativas de personas que luchan por controlar las condiciones sociales de su pro- pia existencia de una forma esencialmente humana (qve es lo que Mars queria de cic con la expresion «dictadura del proletariado») y un Estado corporative que dé instrucciones desde arciba en interés del capitalism financiero (las naciones capi talisas avanzadas) o de la burocracia del partido (Rusia y Evropa Oriental) E] Es tado corporativo parece ser la forma transtoria hacia la barbasie del 1984 orwellia- no, y el Estado incorporado la forma transtoria hacia el comunismo, El Estado corporativo esta ascendiendo y su sustitucién por el Estado incorporado exige una corganizacién bastante masiva, con control de los trabajadores y control de la co munidad, slo dos pequetios pasos en una senda larga y tortuosa Es, por supuesto, tarea del pensamiento citico y reflexivo entender nuestra con dicién y revelar qué potencialidad de futuro inminente hay en el presente. Como sgeégrafes, podemos realizar ciertas contribuciones limitadas; en cuanto académicos ccintelectuales que abarcamos sintéticamente una amplia gama de cuestiones, tene- ‘mos mucho mas que aportar. Vivimos en un Estado corporativo, necesitamos ta bajo y-tenemos que conformaros en cierta medida, meramente pata sobrevivic. Pero somos intligentes y podemos vivir de nuestro ingenio; podemos intentar sub: vertir desde el interior los valores del Estado corporativo. De hecho, as univers: dades proporcionan una base de resistencia bastante fuerte; la tradicin esencial: ‘mente retr6grada del estudio creativo libre enfrenta al académico contra el Estado corporativo en igual medida que la tradicién progresista que busca medios para evadir el poder de dicho Estado, Para empezar, nos topamos con la tradicidn de ra cismo,etnocentrismo y paternalismo condescendiente ~un residuo de la era impe- rial-que hay que expurgar de nuestros libros de texto, Esté la tarea de elaborar una bibliografia verdaderamente humanista que eche abajo los dualismos artficiales (casi esquizofrénicos) entre hecho y valor, sujeto y objeto, hombre y naturaleza, y la conservacién de recursos tie nen que enfrentarse o cudir a fuertes poderes comunitarios si quieren avanzar lo ‘mas minimo en las polticas que preconizan, El intento de aumentar la equiparaci6n del bienestar mediante la reorganizacién espacial se enfrenta a formidables obstéct- Jos localists. Pero el partcularismo militate no es inberentemente conservidor. Hay muchos casos que demuestran que no siempre ni necesariamente es asi. Los :movimientos milicianos o neofascistas dela derecha (una forma fascinante de pol ticainsurgene), el movimiento hacia el comunalismo religioso, la formas acivas de particulaisoo militante que conducen «la violencia intercomunal y «la limpieza 207 ‘ania, iustran e6mo les formas insurgentes dela politica pueden conectar con mo: siementos de base. Aunque ess ejemplos podran tacharse de reaccionaris, fix cuierda también dispone de su propio pantesn de ejemplos (la Comuna de Pats, el atagque al Palacio de Invierno en San Petersburgo, etcétera). Estas pruebas sugieren ucla politica insurgentey tansformadora se meaclaconstantemente con las movl- aaciones locales, Entender emo se consteuyen os pueden construir las solidaridades locales y las cohesiones politica (en espesial en ls indiscplinados escenarios urbe 103 de hoy) es esencial pare penser eémo podrien bacerse realidad ls propuestas de canbio social especialmente las que emanan de circus ideolgivos, politicos inte alles. Todos los movimientos politics tienen que enfrentarse de alguna manera, por Jo tanto, ala cuestidn de clocalidad y «comunidads. Y en algunos cases, oma eb recutso al comunitarismo (0 incluso a una forma de comunalismo inspirada por ere- encias religiosas 0 ecoldgicas), dichos conceptos se han vuelto mas fundacionales «que instrumertalesen la bisqueda de formas altemativas de cambio social. Anticw lar el lugar y evaluar la importancia del particalarismo miitante la reunjéw de in- dividuos en patrones de solidaridad locales dentro de un marco politico mas am- plio se converte, como han sefalado muckos observadores, en una tatea crucial para a teora a prdctica urbanas. La «comunidad» debe, sin embargo, considerarse como un proceso de reunién, no ‘como un objeto, Es por consiguiente importante entender los procesos que producen, sostienen y disuelven los patrones contingents de soidaridad que radcan en la base fest eobjer» que denominamos «somunidad>, Pero es también importante reco nocer las cualdades «objetuale» de ly que se crea La dislétca dela relacén «pro, ceso-objeto» ivéase Harvey, 1996, capirulo 2) se pasa por alty 0 se olvida con dema- sada frecuencia en los estudios urbans, Merece cuidadosa arencién el modo exacto en que ua estructura de algo thmado comunidad se precipita fuera del proceso o> cial. Se da, por ejemplo, la lucha tangible para definir sus limites y su alcance (a veces, incluso sarersicoi espeifco y sus norms condicionamientos pata la paticipaién y la perenendia (tan cruciales para a formacin de idemidad). auch social por creat ¥y vostener sus instcuciones (mediante redes sociales y fuerzas colectivas como as ig sis y otras instituciones religiosas, los sindicatos, las organizaciones vecinales, los go- biraos locals, similares) es « menud implacable. Tals luchas modan simulne amente lt comunidad, la percepcin de cul es la forma de vivir adecuads, y las idenidades de quienes se encuentran derzo de su esfere de ifencia Precsamente dentro de estas luchas debemos buscar indicios y posibilidades de formas insurgentes de cambio yl intento de aleanzar una justia social y medioambienta Pero la reconstruccion y le scimaginaci de a «comunidad» slo funcionan en lrecciones més generales si conectan y se integean e0 una police de base mis am- 208 joneia pli que seeniemte de una manera u ota la siuacién imperante. La cistlizacion cde una forma rlativamente permanente y coherente de organizaciSn loca, aunque insuficiente,es una condicion necesaria para acciones politicas més amplias. Essig nifica que deben establecerse sistemas de autoridad, formacién de consensoy «te ‘las de pertenencia», y que éstos se vuelven inevitablemente excluyentes en ciettos aspectos eincluso control ls procesos sociales que cimentaron en un principio las, solidaridades. La dialérica entre un fj libre de procesos implicados en la imag naci6a y ena construceién de algo denominado «comunidad», por un lado yl per: ‘manencia impasible de una presencia politica insttucionaliada, por oto, radica en el conttadctorio nielen de aquelloen lo que se basa el particulaismo militant Esto apunta a una conclusién singular e importante: aunque la comunidad een si misma» tiene significado como parte de una politica mis amplia, la comunidad «para si misima» degenera cas invariablemente en exclusionesy fragmentaciones regress Eris enconees el peligeo de que el objeto instucionalizado que denominames co ‘munidad sofoque los process vivos que la hicieron nacer Las organzaciones de com anidad pueden volverse hyecas en el micleo y susceptibles de experimentar un colapso ‘facil y casi instantineo cuando son puestas en tela de juicio, o de ser ficilmente mani- pulades por fuerees politioes extemus. Para funcionar como agentes ee cambio signi ficativos, por lo tanto, dichos movimientos deben mantenerse fuersemente alimenta- dos por procesos de fornacién y seafiemacién de la solidaridad. Pero uno de fos principales medios por los que una comunidad puede mantenerse viva para sus partes ‘constinutivas y resistr el efecto mortal de convertirse en algo «(para sf mismios es estat integrada en procesos més amplias de cambio social. Los movimiento particulars ailigantes debenalargarse en cl espacio y eno tempo para formar process paltco ‘econémicos més amplos como las aociaciones de propictatios de cass, insertarse en un proceso de cambio histric-geogrifco mis inteprado y de base mis amplia. El particulatismo militant y la solidaridades locales deben entenderse, por lo tanto, ‘como mediadores cruciales entre cada persona y una politica més general, Su vitlidad influencia depende crucialmente de cémo desempefien esa funcién mediadora, En- tender su emplazamiento de esta manera, localiza su importancia en funcin de las se aciones establecidas hacia dentro con los individuos que las componen y hacia fuera on el mundo mas amplio de la politics econémica La dialéctica de fa particularidad y fa universalidad onsidérese primeramente [a relacin daléctca entre los movimientos de base y Jos procesos sociales més generale. El problema critico de la enorme gama exten te de uchas localizacas y particularstas es crascender la particularidad y alcanzar 209 ‘una concepcién mis global, si no universal, de la politica. Para los movimientos de ‘posicién (opuestos a aquellos fandamentalmente dedicados a reforcar la situacion existente esto significa definir una aternativaaexe sistema social que es la fuente de sis difcultades. Los movimicntos de base s6lo adquieren interés para el teérico 0 el partdario del cambio social en la medida en que trasciendan a dichas particulatida- ces, Luegoes importante entender cémo se puede dat esa trascendencia Hay mucho que aprender a este respecto del estudio del registro histérico y geo Brifico de los movimientos de base en general y de los movimientos sociales urba os en particular, asi como de las declaraciones sintéticas a las que Llepan estudio. ses como Raymond Williams (que acuié la expresién «particulrismo militante> y ayudé mucho a desentrafar su problematic) o Manu Castells, Pero yo busco una forma mis general y e6rica de situar el problema La dialética es aqui tii. Enseia que siempre existe la unversalidad en relacion on Is partcularidad: no pueden separarse una de la otra aunque sean momentos dicinivos de nuestas operaciones conceptuaes y de nuestros compromisos pric ticos. La idea de justcia social, por ejemplo, adquiere universalidad mediante un proceso de abstracciin de ejemplos y cizcunstancias particulares; pero, una vez esublecida como principio o nomna aceptados, vuelve a hacerse particular al ac. tulizarse mediante acciones particulares en circunstancias particulares, Pero la or auestacin de este'proceso depende de instituciones mediadoras (por elemplo, la lengua, ls leyes y las costumbres en terrtoris dados y entre grupos sociales espe cifico), Esta instituciones mediadoras «traducen» entre particularidades y univer sales, y (como el Tribunal Supremo estadounidense) se convierten en guardiaies de losprinipios universes y drbitos de su aplicaion. También se convierven en cen tr0s de poder por derecho propio, Es, en general a estructura establecida bajo el capitalsmo, en [a que el Estado y todas sus insttuciones son fundamentals como «comitésejecutivoso de los interesessistémicos del captalismo, El capitalismo esté repleto de mecanismos pata pasar de a forma particular lincluso personal) ala uni- versal y vieeversa de un modo dinimico eiteativo. Histéricamente, por supuesto, l principal mediador ha sido el Estado-nacién y todas sus instituciones, incluidas as que gestionan la circulacién del dinero, Y, como ya he indicado, la comunidad y los movimientos de base también desempefan esa funcién mediadors, Peo esa l- nea de andisis apunta una coactusién singular. Ningiin orden social puede evadir Ja cuestin de los universales, Le eitica «radical» contemporanea al universalismo ‘sti tristemente extraviads, Deberia centrarse, por el coatraro, en ls instcuciones de poder espeificas que traducen entre pariculatidad y universalidad, en lugar de stacar al universalism en si, Claramente, dichas insttuciones favorecen ciertas par. ticularidades (como los derechos de fos propietarios de los medios de produccién) sobre otras (como los derechos de los productores directos)y promueven un tipo 210 5 especifico de universal. Pero existe otra dificultad. El movimiento de la particular dad a Ja universalidad implica una «traduccién» de lo concreto a Jo abstracto. Dado uel abstraccién conleva una violencia, siempre exiseen politics una rensin en- tre la particularidad y b universaldad, Puede consderarse una tersin creatva 0 mis a menudo, una fuerza destructiva e inmovilizadora en la que instituciones me- diadoras inflexibles acaban dominando las particularidades en nombre de un prin- cipio universal Pero siempre existe una tensidn creativa dentro de la dialéctica de particulari- daduniversalidad que es fc reprimir, en especial bajo un sistema social como el capitalismo, que exige el cambio como condicién para su propia supervivencia, En tales condiciones, as insttuciones mediadoras no pueden permitise la osficaci, Lo que emerge es una configuracién dptima de permanencia sufciene de las for ‘mas institucionales y espaciales (por ejemplo, gobernacién urbana e infraestructu: rasfiscas) para proporcionar seguridad y continuidad, unidas « una negociacin di nica entee las partiularidadesy los universles para obligar a las insttuciones mediadoras y a sus estructuras espaciales asociadas a ser lo mas abiertas posible. A vveces, el capitalismo he funcionado de esa manera (considérese, por ejemplo, de qué manera se reinterpreta la ley para afrontar nuevas condiciones socioeconémi cas y obmo se han construido las nuevas estructuas espaciales y espacialidades) Cualquier alternativa, para tener éxito, debe seguir el ejemplo del capitalismo a este respecte, Debe encontrar formas de negociar entre la seguridad transmitida por las instituciones y ls formas espacales fijs, por un lado, y la necesidad de ser abierto y flexible en relacién con las nuevas posibilidades socio espaciales, por otro. Ese proceso exige que los movimientos de base sean parte integrante de cualquier proceso de negociacién de fururas trayectorias de desarrollo, Sin ellos, los univer- sales se mantendein vacios y remoros en el mejor de los casos, y se convertiin en imposicdn autoritariaen el peor Permitr que funcione la daléctica entre las bases y ls autridades mediaoras se convierte en una esrategia fundamental para bus car el cambio social de :ualquier tipo (inchuido el exigido para mantener en movi miento Ja dinémica capitalist). Si no existieran los movimientos de base, las es tucturas de poder de orden mas elevado tendrian que inventarlos, darles forma e implantarlos (como a menudo ha ocurrido cuando los partidos politicos crearon or- ‘ganizaciones de vecinos 0 las instituciones religiosas colonizaron espacios median. te las conversiones y laformacién de congregaciones). La dialéctica entre particu lasidad y universalidad es un vago pretexto para las relaciones entre diferentes fuentes de pode: locales y mis generals. Ya menudo es unt relcin sesgada la «que contemplamos, en el sentido de que el poder no esté necesariamente distribu do de manera uniforme en las diferentes escalas. La politica de base se convierte en centro de interés cuando empieza a asumir sus propias competenicias (mediante su 21 Prepio exfuerz0 0, como en ls actuaescircunstancias, ms por defeco} en lugar de simplemente devivarla instrumentalmente de un poder de orden mis elevado, ‘como el Estado-nacién, Instituciones y mediaciones ‘La cxacién de insticuciones que puedan mediar la dialéctica entre particular dad y universalidad es, por consiguiente, de importancia fundamental. Muchas de ‘tas insttuciones se convierten en centros de formacién del discurso dominante sxdemis de centos pare el ejercicio del poder. En fas reas metropolitanas, las of cinas deecoromia, ls comisiones presupuestaras, la comisiones de redes varias y ‘ransportes, los departamentos de obras pablias, une amplia gama de organizacio res no gubemamentales y cfvicas, asi como individues paderosos con intereses par ticulares, paticipan activamente en el gobiemo ucbano y operan en efecto coma mediadores entre los intereses particulares localizados y las relaciones sociales y po- Itico-econdmicas mundiales. A menudo tales instituciones se organizn tersitrilmente y definen una esera de acciin en una excala espacial determinada, Las instituciones intermedias toman, sormalmente el paricularismo miltante activo en el nivel de base local y lo usan 0 io radscen, taco eéricamente como en o eferente ala accién material, para cons tru un orden espacial fatible que faite Gertos procesos sociales que operaa en ana escila espacial muy distina (por elemplo, la dela metr6polis en su toalidad) el proceso, formulan necesariamente prinipios universales (ales como la oni 5caci6n juidicamente vinculante y los contoles del uso de terenos 0, de manera més informal, las politicas de crecimiento inteligente, las filosofias en pro de la alianza sector pablico/sectorprivada oe empeesarslsmo urbano} como guts para ia accién, Es necesatio tomar decisiones, por supuesto, y la autoridlad y el poder ar bitrarios estén invariablemente implicados en el proceso. Los principio universales (de, pengamos, planeamiento y control urbano y de organizecién de los vecinds- rios} pueden imponerse desde arriba. Sila organizacién en la base esté fragmentada, ‘mal articulada y parcialmente instrumentalizada por un poder superior, ese poder no tiene dificultades para imponerse, Pero existe entonces el peligro de vaciar de con- tenidolas nsiuciones locales, por la desapasiién gradual de los procesos de frma- cién de solidaridad en su base. ‘inguna instuciin medida, sin embargo, surge de a nada o st stad fuera del dalécica proceso abjec de! provso soca considerado en sutoulidad. En con Jo qu idenificaros on capa de insituciones mediadora, a menudo orge nizadas en una jerarquia aproximada, que openm como centros de transmisi6n a raves 212 ' eos cuales fayen desgualmente ls procesos sociales. Los gobiemos metropolitnes, que operan en una compleja relacién de movimientos de base, por eemplo, pueden ver: se obigados acompetir coonémicamente entre porimversioneso por el apoyo de una autoridad mas clevada tales como el Estado-nacén u organsmos intemacionaes como Banco Mundial o la Unin Europea). El gobiemo metropolitano «se precipita hacia fuera» como capa instiracional especfcacaraterizad por las formas de onganiacn corporatvasy [os modos de condita empresariales. Puede entonces actuar predomi nantemente como mediador para imponer a los movimientos de base una lipica deri- vada, pongamos, de la globalizacién competitiva. Que éste haya sido predominantemen: teal casoen tiempos recientes no significa, sin embargo, que el gobiemo metropolitano no pueda organizarse también como fuerea opestor, no acatadora, en relacén con, digamos, ls fuerzas del mercado neolberales. Puede serve de aprotescor> de las loca- lidades frente a Jos estragos de! asoliberalsmy 0, en cass como el de Porto Alegre (véase Abers, 1998), converte en semileo activo de atemativas de base. Se deducen entonces dos conclusiones. La primera, ue el contexto en el que se han de estudiar los movimientos sociales locales esté creado por una fluida pero al- ‘tamente compleja interaccién entre procesos e instituciones que operan en una va- riedad de escalas espaciales muy diferentes (tales como la nacional, a regional, la metropolitana y la local). Si, como creo gue es caso, contamos con uf conoci- rmiento muy pobre de cémo funcionan las relaciones los procesos en esas escalas diferentes, clo sigoifia que tenemos un contexto muy pobre en el que stuar nues- tro conocitniento y nuestra interpreacin de la dindmica de los movimiento mi antes particularistas. Existe entonces el peligro de que éstas sean fetichizados como forma de salvacién politica o rechazados por carecer totalmente de impor tancia en relacién con poderes e influencias que operan en una escala totalmente di- ferente (por eiemplo, nacional planetarial. En segundo lugar, dado que todos los principios univesales se flan por estas miikiplesesclas y capas de discurss ins- Titucioalizados, la dialctica dela univesaldad y la paricularidad puede volverse refractaria, distorsionads o incluso completamente opaca, Estas dos conclusiones dificilmente resultan agombrosas en si, pero lo sorprendente es con qué facilidad se deja de persar en cllas en nuestros marcos analiticos La formulacién de principios universales ~como la justicia socal y mecioam biental-esen consecuencia tensa yfrecventemente impugnada (como l6gicamente se deberia esperar) pero aduciendo fundamentos que no siempre se entienden bien Esta condicién se refleja frecuentemente en discusiones que se dan depo dela eo +e del planeamienco asi como dentro de la extraordinatia diversidad de formula cones disponibles en teferencia ala funcin de los movimientos socials en la vida urbana. Nuevamente, no podemos esperar resumit, mucho menos resolver, 60s, conflitos aqui. Pero hay une difeultad especial a fa que si quiero prestar cera 23 aenciGn, Hace referencia a cémo se pueden introdci los miikipes particulars ‘mos miltantesen una especie de relacién constructive mutua. Las traducciones La heterogeneidad fragmentada de los movimientos de base requere un lenguaje comin, un dscurso poltizado y coberente, sino quiere anexarse a un movimiento smisamplio de impacto més universal. Por supuesto, tees el émbito ene que, como ‘Foucault ha sefialado repetidamente, normalmente los discursos de poder, vinculados 4 insttucones mediadoras especticas (como el uparao estate o, de modo mis in- formal, dent del mundo de fa educacin, de Ia rlipin, de la produecién de o- nocimients y de los medios de comunicaciéa) desempefian su funcién abrumado- ramente disciplinaria y autoritaria, La hegemonia se convierte en el centro de la lucha politica. Imponer concepciones del mundo y asi limitar la capacidad para constr alternatives siempre una atea fundamental de as insttuciones de poder dominantes (considérese cusinto y can qué profundidad ha penetrado la ideologfa delindividualismo y el liberalismo del libre mercado en tiempos recientes) ‘Mas para que lak alianzas de base se conviertan en fuerze politica altrnativa (como hacen periédicamente), hay que afroncar ef problema de cémo construir un discurso hegeménico alernativo a partir de milples particularismos miltantes.E] dictador benévolo que desea adquiric un aura minima de leitimidad y consent- miento debe igualmente negociar un lengugje mediante el cual gobemnar porque, como advierte Italo Calvino, el tinico medio de comunicacién que ningin empera- . Las comunidades y los barrios son émbitos dave dentro de los cuales se producen las exploraciones, tanto en lo referente al aprendizaje y la construccién de nuevos iaginarios dela vida social como de sus relizaciones tangibles mediante pricticas materiales y sociales. La tens entre el conformismo y la desviacidn es patente en Ja geografiahist6rica de fa vida comunitaria. Pero las desviaciones que forman ese fico semillero de cambio socal, y que a me: nudo se enfrentan a la stuacién dada dentro de los imtersticios dela vida urbana, tampoco carecen de contradieciones internas. Una cosa son las unionesy las asocia ciones voluntaias para realizar sufios comunes,y ota la presin y la fuerza sociales ‘gue a menudo se producen a medida que se forman las solidaridades, y que pueden a veces converse en coerciones » medida que los iderazgos carismsticos y jedt- quicos forjan estrucuras de pode, influencia y control que pueden centralzarse ‘enormemente dentro de las comunidades. Y cuando tales estructura se integran profundamente ea la ciudad, tienen su propio efecto fragmentador cuando ls ide- +s locales (aunque no estén disectamente comprados por instanciss superiores), de pendiendo crucialmence de dénde stien su sentido de la idencidad, se niegan a fu sionar o subfusionat sus intereses paniculares en el marco de un movimiento mas amplio, Estados Unies esté leno de activismo comunitario precisamente de este tipo, cuyo efecto es combitar una politica miliante de base con una camisa de fuer- za de restriciones autoimpuestas respecto a las transformaciones sociales ms am- plias. También aqui los fscismos que reinan en nuestra cabeza asf como en nuestras précticas politicas merman la capacidad de los movimientos de base para alterar ra dicalmente el mundo, Observar as cosas desde este micronivel nos ensefa, sin embargo, lo difcl que seré el trabajo préctico de legas desde donde estamos a cualquier otro sitio. Para empezar, la relacion circular de cémo cambiarncs a nosotros mismos cambiando el mundo puede en el mejor de los casos ponerse Jenta pero persistentemente en mo: vimiento como proyecto para alterar las fuerzas que componen la persone politica. Esto no se puede producit como una ruptura revolucionaria radical (aunque los acontecimientes iraumticos y los resquebrajamicntos sociales ~crisis econémicas, levantamientos, uerras~ han abierto a menudo una senda a concepciones radical: mente dstinas) Es necesaiala perspectiva de una revoluci6n larga. Para construit dicha tevolucién hace falta una especie de colectivizacién del impuilso y del deseo de cambio. Nadie puede efecuatlo solo. Y hay muchos pensadores, armados con recursos de, por ejemplo, tradiciones politicas 0 utdpicas, que pueden actuar de agentes subversivos, quintacolumnistas deotro de los movimientos de base, a pesar de todas su limitaciones, tienen los pis firmemente plantados en la senda hacia po- sibilidadesalterativs ” RE ICES [No podemos presumir que ‘odo lo personal contibuye a la buena politica. Y carapoco es posible aceptar (a tsis prferida por algunos movimientos alteruativos radials (como la ecolota radical y algunas ireas del eminismo) de que las trans fonmaciches de las actudes y ls comportamientos personales son suficientes (en lugar de simplemente necesarios) para que se produzce el cambio social. Aunque el cambio social puede empezar y terminar en lo personal, hay mucho més en juego aque d crecimiento personal individualizado o las manifestaciones de compromiso pessnal, A reflexionar sobre cm se formar las slidaridades locales, es por su ‘puesto vital dejar espacio para lo intimo y lo personal (un espacio en el que pueden floecer tanto la duda, lira la aniedad y la desesperacién como lacertidumbre, e alimuismo, la esperanza y el bil), ¥ al zeuni a personas en patrones de soidar dades sociales y politicas, hay tantas trampas y recovecos como caminos abiertos al cambio, No obstante, la construccién de solidaridades locales y le detinicién de las co- lecvidades y las afinidades locales es un medio crucial por el que la persona se ‘wudve més ampliamente politica, La negociacisn quesiempreradiceenel fondo del paniculaisno militane y el actvismo de base e da, par Jo tanto, entre personas politicas que buscan cambiarse unas a otras y al mundo ademas de a si mismas, Pero en qué pretenden cambiarse a si mismas y por qué? Aqut es donde hay que desarolla fa perspectva de toda «revolucién larga» que se produzca eo Ji longa fusoria de fa urbanizacin. Ser especie en la ciudad Elsocidlogo urbano Robert Park (1967, p. 3) escibié en una ocasion (en un pa- soje que recuerda ls obsecvaciones de Marx sobre ef proceso de trabajo}: Jacudad yelentorno urbano sepresentan cl intento mis coherente yen conjunto, ms Jagrado de) ser humano de eacer mis «sa goto ol mundo en el que vive, Pero sila cidad es el mundo creado pore! hombre, es el mundo en el que @ partir de entonces sti condenado a vive Ast, indrectament,y sin una percepcin clic dela maturaleza desu area, l hace a dad Ahombre se he hecho ere. Muchas especies, como sefla Lewontin (198, p. 162), se adaptan al entorno que akeran y de esa forma dan comienzo # un largo proceso evolu de tansformacio tes dléctcas de si mismas y de otros. Los eres humanos se han mostrado especial mente adeptos a tal proceso, y Iida de que «el hombre se hace asf mismox (por ward vigjo titulo de Gordon Claide) también ha tendo una historia larga » fri 20 Nos transformamos mediante la transformacién de nuestro mundo (como insistia Marx). Transformamos la capacidad y as Fuerzas de muestra especie mediante las in- novaciones culturales, wenoldgcas, poltcas y sociales que han tendo ampli rai- ficacionesen los tipas deentornos alos que despues tenemos que adaptames. Y cada ‘vez mds es el entomo definido por la urbanizacin el que se converte en el medio cen tral ene que ocurre este proceso adaprativa y transformador. ‘Aungue es convincente sostener que @ largo plazo se da cierta coevolucisn dia- lecxica entre las caracteristicas biol6icas y las formas cultuales de os humanos, la explosién de soluciones y prictcas culturales en ls itimos siglos no ha dejado tiempo para la adaptacién bioligica. No obstante, de caricter de nuestra especie derivan posibilidades y restricciones basicas, En otra parte las he considerado bajo los epigrafes de (1) competencia y lucha por la existencia, (2) dversifcacin y dif renciaciOn, (3) colaboracién, cooperacin y ayuda moe, (4) transfoemaciones me ioambientales (por ejemplo, urbanizacién), (5) produccién y reconfiguracién del espacio, y (6) la transformacién de las temporalidades (véase Elarvey, 2000, p. 209). Si éstas forman un repertorio bisico de capacidadesy fueras, encances le cust a [argo plazo es cémo movilizar una mezcla particular de elas para modelar formas urbana alremativas, con consecuencias més humanas para la vida social. Después de todo, las ciudades son empresas colaborativas ¢ gran escala que incarporan pro- esos competitivs, diversiticaciones (divisiones del eabajo, divsiones en funcién de los estos de vida y os valores), la produccién de entornos construidos, de tem- poralidades divergentes y de espacios. de la interiorizacién de influencias y fuera externas se convierte en indicador de nive Jes, puntos fuertes y persistencia de ls solidaidades locales, ‘Hago hincapié en la importancia de estas relaciones extemas para los movi mientos sociales urbanos, porque éstos lorecen més y con mayores consecuencias sise alimentan de recursos mas amplios (politicos, econémicos, ideolégicos, reli oso, étnicos, culturales). Sin tales formas de alimentacién (a menudo estructura das por las ONG u otras formas de orpanizacién tales como la religién o las es tructutas de afinidad étnica) se desintegran 0 desvanecen con rapide. Pero poner tales estructuras/tecursos al frente como condicén a largo plazo para le supervi- vencia de tales movimientos también india algo sobre sus cualidades potencial mente insurgentes. En resumen, si surgen organizaciones locales y no encuentran tun campo de recursos mas amplio del que alimentarse, tienen que crear dicho cam- po de recursos mediante una politica insurgente de base amplia, o bien hacer que los poderes existentes las admitan mediante a pura fuerza yl influencia (del modo que el movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos a comienzos dela década de 1960 obligé a la Administracién pblica federal primero y a la estatal despues a adoptar modalidades de apoyo asus aciones y programas) ‘Aunque pueda parecer que todo esto propone un punto de vista un tanto amar. 20 0 incluso negativo de los movimientos sociales urbanos y del particulaismo mil tante como fuentes de cambio social o incluso de vida urbana, quiero sugerir que po- nerlos adecuadamente en contexto de este modo proporciona un medio para evaluar sus extraordinarias ventajas y su importancia como agentes mediadores en el proce: so utbano, Para empezar, garantizar la vitalidad de dichos movimientos se converte en clemente crucial de participaci politica més en general, yl vitalidad no puede garanizarse mediante formas de gobiemo represvas¥ jerinquicamente estructura das, Siel Partido de los Trabajadores en Porto Alegre busca una partcipacin poli tica y econémica mas activa de las poblaciones marginadas, debe establecer est tuna (como el proceso de panicipacin presupuestiria) pare garantizar una autonomia 2B ‘dativaylavitalidad en las bases, y aprender por simismo a adaptarse a aquello que son las bases, Las lactones dialéticas de ese t)po son vitales para le construccién &ecaalauier tipo de democraia viable en los mbites urbanos contempornees, To _dvia mis importante es | modo en el gue los problemas generales (de desarrollo econémico, calidades del entomno y de vida) se reconocen en los ambitos de base y ‘ converten en asuntos politicamente percibidos que hay que abordar necesaria, rnente mediante una politica mas amplia. Interiorizar a escala local las fuerzas exter. as implica con frecuencia intensas contradieciones que exigen soluciones @ scala Toca que a su vez presionan alos poderes extemos para que cambien su modo de ‘actuar (considérese el caso dlésico de los promotores capitalistas @ los que se resisten lntensamente los rxidentes burpueses). Las cuestiones de justicia medioambiental, de disciminacién en los mercados del suelo y dela viviends, de violencia policil dis criminaoria, de inteyraciGn social y educaién, han surgi de esta mance y se hat prop gado por ctculos cada vez mds amplies a partir de las necesidades sentidas por individuos dispuestos y capaces de dar expresién a esas necesidades mediante m0- Jos de acién colectiva en mbitos locales. La manera en la quello personal se vuel «e poltico ysetradvce nuevamente en mbites politicos ms amplios es, en itimo término, tan importante como la interiorizacién de poderes mas arnplios en los mo: simienas locales cplectivos. [Lo esencil es vit ls movimientos sociales urbanos como mediadores, ye par. sicularsmo mitante como ttaduccén de lo personal aun terreno politico més am. plio, Simple y lanamente, los procedimientosy el gobierno democriticos en gene ral, asi como en imbitos urbanos, ya se basan y seguirin basindose en el futuro predesible en instituciones mediadoras de accién foal yen fa formacisn de solids tidades locales, El gue dichas instituciones mediadoras desempefien una funcién positiva 0 negative en relacién con [a democratizacidn del gobierno urbana es alge que, por supuesto, ain esté por ver. Pero las fuerzas politico-econémicas mas am plas corren un riesgo si pasa por alto esta dimensién dele acién humana. Ls ins tiuciones locales vaciadas de contenido suponen una amenaza ain mayor que un purticulaismo itanteceracterizado por Ja autonomia relativa y por una vtalidad carismitica que busca reformas a escala més ampli, La diaéctca de los movi- _mientos de hase y Jos poderes del particularismo militante son fuerzas vibrantes en la vida urbana en particulary en la vide sociopolitica en general mas Identidades cartograficas: los conocimientos geograficos bajo la globalizacién* Observaciones preliminares El proceso poitco-econémico generalzado que enafcs recientes hemos dado en llamar «globalizacién» depende fuertemente dela acumulacion de ciertostipos de conocimientos geogrificos (de hecho ha dependido desde su mismo comienz, que data de mucho antes de 1492, en ol caso del capitlsmo occidental). La conti- ruacién del desarrollo de est sistema politico-econcimico influirsindudablemente en la Geografia en cuanto disciplina epecifica asi como en la geograia en cuanto modo especiico de conocimiento que impregns el pensartienta social y las peécti ‘cas politicas. De manera reciproca, las interpretaciones geogréficas pueden afectar «¢ Futuras trayectorias de desarrollo politico-cconémico (mediante, por ejemplo, el reconocimiento de las restricciones medioambientales, la deteccién de nuevos re- ‘cursos y oporunidades comerciales o Ja bisqueda de formas mis justas de de- sarroll geogtifico desigual). Una geografia ctica podria llegar a poner en duda las formas contemporineas de poder poltico-econémico, marcadss por el hiperdest- rrolo, ls cecientes desigualdades sociales y as mikiles seals de grave degra- dacién medioambiental. Lo que me interes es observar esta relacign dialéscaentze el cambio politico: econémico y socio-ecoligico Por una parte, y los conocimients geograficos por la cara, Empiezo con tres observaciones bcs. Presenado primeramense ene congresoxCiencis Soci eae Milenio» patocinad pot a Universidad Baptista de Hong Koag en juni de 200; versnrevsad, publica ag, pre sas3 on e129 Congreso Geogréico Ineracinal de Sel en ages de 2000, 205 En primer lugar, aunque la historia de esta relacin dialética es un érea de in vestigacin fascinante (como, por ejemplo, la relacin existente entre los conoci rnientos geogrdlicos, la formacién del Estado la colonizacién, las operaciones mil tures, la geopolitica y la perperua busqueda de ventas comerciales y econémicas), cn este artioulo pasaré en buena medida por alto cualquier andliss explicit de este registo histrico, No obstante, reconozco que este legado del pasado pesa fuerte nente en ls conocimientos geogrificos contemporéneos, y que cualquier intento anplio de transformarlos debe, en algdin punto afrontar las paricularidades de los Jegros pasados. En segundo lugar, uso la palabra «conocimientos» en plural porque me parece pe Tigres suponer que existe una forma establecia de entender 0 un campo unificado cd conocimiento Hamado «geograia» incluso dentro de la especilidad académica Una ciscplina que varia desde la paleoecologi sla motfologia de los desiestoshas- tala geografia posmodema y homosexual tiene obviamente un problema de identi: did. La upesicién de que existe una defnicién eesencialstay ain por descubri so bree tema dela geografa, sus métodos y su «punto de vista» debe ponerse en duda, aunque hace mucho tiempo que nadie se atreve a escribir un libro tan leno de con fiunza como Nature of Geography de Hartshorne. Esa poscinesratégica adquiere mayor importancia en relaisn con mitercer at semvento: hay una diferencia significativa entre los conocimientes geogrficos sos: nidos (a menudo de manera instrumental) en diferentes escenariosinsttucionales (por ejemplo, aparatos estatales, Banco Midi, ef Pentégono y la CIA, el Vaca no, los medios de comunicacin el pablico en general, las ONG, e sector turstico, Jas empresas mulinacionales, as instituciones financieras, ecétera)y la geografia en seiada y estudiada en los departamentos que funcionan bajo dicho nombre. La ten siin entre Ia Geograia como disilinaespectca y la geograia como forma de re nis, usar y entender cera informacién en una vasiedad de émbitos instucionales es imporsnte. Los conocimientos geogrificos de ste segundo, tipo estén ampliamente dlspersos entre la sociedad. Merecen ser entendices por si mismos (por efemplo, -cémo el sector turisica 0 la teleisn por cable han creado y promovido un cierto sentido geogrifico en le sociedad) Diferenesinstituciones, demis, crean una de smunda de diferectestipos de canacimientos geogréficos (a secorturstico no le in teresa reslar la geografa de la tension socal, Sila geogatiaacadémica no cubre © no puede cubrir estas demandas diversas, seguramerte alguien lo hata Deestos comentarios prliminares deduzco algunas conclusiones inmediatas: 1, Necestamos estudios geneales en escenaris istricos y geogrificos compara- tvs para entender mejor amo se produce la relacén dalérca entre las forenas de conocimienta geogrificoy el desarrollo socoeconémico y ecolégico. 226 2. Necesitamos estudios cuidadosos sobre cémo se formula, usa y aplica lt geo- srafia en cuanto modo de interpretacin en diferentes émbitos instucionales (por ejemplo, el ejército, Greenpeace, el aparato estatal, empresas multina cionals, etcéter) 3. Debemos estudiar mejor los vinculos existentes entre los dscursos geogl cos que emanan de instituciones particulares y la forma en la que Se crean y censefian los conocimicntos institucionales tanto dentro come fuera dela dis: ciplinaespecifica dela Geograia 4, Necestamos considerar detenidamente qué principios podrian regi la apli- cacién de conocimientos geogrificos «sensatosy en ibis es pecificos. A este respecto, la disciplina de la geografia tiene una funcisn po: tencial de considerable importancia, como Arbitro y juez de cusles son usos auecuados de los conocimientos geogrilicos propiamente formulas. El cosmopolitismo y su geografia En un articulo publicado recentemente en Public Culture, observécémo se estin ‘movilzando abora ls alegaiones sobre a gobermacién la gestén ya actividad regula- dora mundiales através de idcaes de «casmopoliismo», Escitores como David Held han sostenido con elocuencia que tl perspectivacosmopolita es esencil parala evolu- én de las insttucones democrticas de gobemacién muni que regula el nealibe ralismo, Pero qué tipo de conocimiento peogrifico se presupane en dicho argumento? ‘Nussbaum, uno de ls principals partidaris del idea! cosmopoltaen Estados Unidos, se queja de que «Estados Unidos es incapaz de observarsea si mismo at ‘6s de la lente del ozo y, en consecuencia, [es] igualmente ignorante de si mismo» precisamente porque la poblacién es «asombrosamente ignorante del resto del mundo», Paraestablever un didlogo mundial adecuado, continia, necesitames no so el conocimiento de la geografia y Ia ecologia de otrs piss -lgo «ue ya supondris una gran resin de nuestro programa de estudio, sino también s- bermucho sobre st gent, de forma que al hablar con ellos eamos paces de respetat sus traiciones intereses. Le educacén cosmopoliteproporcionara el tasfando nace sara para ena deliberaci6 El cosmopoliiimo sin un conocimiento «sessato» y «adecuado> de la geogeafia y la ancropologi es, daa entender ella, un ideal vacio, [Al acer esta afirmacién, Nussbaum sigue nada menos que a una figura como Kant, a cuyos argumentos fundamentales sobre la ética cosmopolta se apela fre 227 cyentemente en la bibliograia general. Kant reconocia que los estudios geogrificos + antropogicos eran «condiciones previas necesaras» para el descubrimiento yla tplicacisn de cualquier o:ra forma de conocimiento, incuida la ética cosmopolit Nussbaum (unto con todos los demas que escriben sobre cosmopolitismo) dejan sin especificar la naturaleza del conociméento geogréfico necesario. Pero Kant dio sa curso de Geografia no menos que Cuarenta y nueve veces (fue el segundo curso nis importante que él enseiid). Un estudio dela Geografia de Kant revela un pro blema serio. Porque la explicacién que da no sélo es asistemitice ¢ incoherente (en rmarcado contrast cone igo de fas obras flosias), sino también perudical en ex tremo, La ehumanidad ~dice- alcanza su mayor perfccién con la raza blanca. Los indios amarillos tienen algo menos de talento. Los negros son muy inferiores y al. unos de los pueblos de América estén muy por debajo de ellos». Los hotentotes son sucios ys les hue desde lejos, los javaneses son ladrones, maquinadores y ser- ules, a veces lenos de ira y otras cobardes y aremorizados, los samoyedos son timi- dds, perezosos y supetsticiosos, las mujeres birmanas evan ropas indecentesy les gusta quedarse prefiadas de europeos... y continia de esta guise “Ese tipo de conocimiento geogrifico resulta profundamenteincoherente con la Gtica universal y los principios cosmopolitas de Kant. Inmediatamente plantea el problema: qué ocurre cuando los ideals éticos universes einserten como prin cipios de gobemactén roundial en un mundo en el que algunos son considerados inferires y de otros se piensa que son indolentes, malolientes o simplemente in dignos de confianza. O bien fos hotentotes malolientes, ls samoyedos perezosos, Jos javaneses ladrones y las birmanas indecentes tienen que reformarse por consi- deracidn al e6digo ético universal (climinando as todo tipo de diferencia geografi- a), o bien los principios geograficos opéran en diferentes condiciones geogrificas como un cédigo intensamente discriminatorio disfrazado de bien univers Lo que se percibe de manera tan drastica en Kant tiene, por desgracia, ramifi- caciones generaizadas en Ja politica contemporénea Si, como es el caso, el conoci- _miento geogréfico en la vida y la opinisn pblicas de, por ejemplo, Estados Unidos es tan carente de calidad o adolece de una calidad tn lena de prejuicios como los retratadox por Kant, a Estados Unidos le resultaré muy fc retratarse como el por- tador de los principios universes de justcia, democraca y bondad, y al mismo tiempo operar en la prictica de una manera intensamente discriminatoria. La for rma facil en la que se pueden «demonizar» en la opin pica certs espacios de a economia planetaria (Cuba, China, Libia, Irin, Iraq, por no decir nada del «im. perio del maby de la ex Union Sovitica, por usar la expresin favorita de Ronald Reagan ilustra demasiado bien que ciertosconocimientos geogificos se movlizan con fines politicos, al tiempo que sostienen a creencia de que Estados Unidos es el portador dela éxica mundial. Qué tipo de conocimiento geografco es entonces adecuado para una éticacos- mopolia? La cuestén estan profunda como amplia, Pero hay abundantesindicios de lo significatva que podria resultar la relacién. Una encuestarealizada recente rent en Estados Unidos demostré que cuanto ms seban ls personas sobre ls con- diciones y as cireunstancias de vida en determinado pais, menores eran ls probabi- lidades de que apoyaran las intervencioneseiaes 0 fas sanciones econ6micxs del gobierno esadounidense. Al contrario, se deduce que cierto tipos de poder econé- rico y politico podrian tenes un interés especial por mantener a masa de la pobla- cin en un estado crSnico de ignorancia geogrifica (o al menos no seati el implso de curar los actuals estados de ignorancia). Los conocimientos geogcfcossesgads 0 «vacios», deiberadamente creados y mantenides, proporcionan una licencia paca perseguirintereses particulares en nombre del bien y la raztn universes. El cosmopalitsm prado ce especiicidad geogréfca sigue siendo una razéin abs tract y alienada, responsable, cuando baja aa tera, de produce todo tipo de conse- cuencias inesperadas y a veces explosivamente malignas (que pueden hacer que pobla- ciones enteras se levanten contra los princpios universes que se espera que acepten. Una fuerte dosis de iustracién geogrdfica es, por lo tanto, un requisito previo para cualquier ejerticio razonado del control planetario. Peto que tipo de conocimienro seopritico podria incluirse aqui? Los gederalos tienden a recelar de los ideales cos- snapolites en parte por buenas razones). Pero la geograia no inspirada por una vsién ‘cosmopolia se converte en un asunto de tnra descipcién 0 en tna herramienta po- siva de los poderes esistentes (militares, administratives, econémicos. Liberar la dia- lgccica entre el cosmopolitismo y la geopafia parece un prerrequisito fundamental para alcanzar un orden socio ) respecto a cémo se recopil, ana 20 Jizae interpreta la informacion. El Fstado, mediante los mecanismos de plaifca cién, instraye igualmente programas normativos parala produc de nuevas con figuraciones geogrifica,y eb hacerlo se convieste eo uno dels principales dembices para orquestat la produccién de espacio, la definicion de la territorialidad, a dis ‘wibucién gcografica dela poblacin, la actividad econdmica, los servicios sociales, la riqueza y el bienestar, Mediante su inluencia en la educacién, el Estado puede producir activamente identidades nacionales y locales como medio para garanizat su poder. Cuando los gedgrafos se sittian dentro de estos marcos de produccién de conocimiento geogrifico se convierten, a veces sin reconocerlo, en agentes ticitos del poder estatal, Al mismo tiempo, los itereses de Estados particulars conducea 2 tipos especficos de conocimientos geopritics (produciendo xescuelas nacions- les» de geografia identifcables) relacionados, de manera interesante, con stuacio- nes geogrificas y geopoliticas. La egeografia oculta» de los conocimientos geogré- ficos taramente se ha abordado, excepto d€ manera dipticay ocasional El poder militar ‘Aunque ipicamente forma pare del aparato esata, el poder militar merece cae gor apare, porque en este campo es mis obvi a conexin entre los canocmientos seoarficos prvlegadosy el ansa de poder. A menudo el conocimiento geogréfco se mantiene agu en secret, Hl acceso ales una cuesin de seguridad nacional, Dispo: ‘ner de buenos mapas. ode un buen sistema de informacin geogréfica es crucial para al cancat la superioridad militar, mientras que interpretarlos ml (como en el bombardeo vergeren la disciplina, Decr eto no implica que no haya nada nuevo que descubris «0 pensar sobre el espacio (ol expacioiempo) dentro dela Genera 0 que no haya tuna tradicién autéctona a la que podamos apelar. De hecho, la convergencia reciente de miitiples discursos sobre el espacio y el espacio-tiempo dentro de la Geografia la convierte en un punto clave a partir del cual han surgi ideas wsidas.& exe rs pecto, esti claro que [a disciplina hace algo mas que simplemente refractar y reflejar Jo quea obtenido de manera derivada de otras pares. En la medida en la que el tiempo, el espacio y la materia (0 el proceso) son ca- tegorias ontol6gicas fundamentals para nuestra comprensin del mundo, la Geo ¢grafia interioriza dentro de sf la misma problematica que otras: disciplinas. Se plan- 240 tean cuestiones sobre las concepciones absolutas, relativas y relacionales del espa- cio (y del tiempo), al igual que la cuestin de si el tiempo puede o no separarse sig- nificativamente dl espacio. En mi opinién, el «espacio-tiempo» o a eespacio-tem poralidad» es la categoria pertinente. Esto implica bastante adecuadamente que «toda la geografia es geografia histérica», con independencia de dénde se busaue. Laimporancia de esta concepcisn dinémice del ordenamiento espacial y del for- sma espacial quedara clara en breve, Sin ell, ls conocimientos geogiticos tienden aconvertrseenestrucruras de pensamientoeinterpretacién muertas inamovibles, cuando su manifestacién mis interesante surge invariablemente de observarlas (0 incluso ponedas) en movimiento. Las extructurs espacisles pueden, desde luego, desglosarse en nodes, redes, su petficies y flujos, yes posible apelar a los poderes de las representaciones geométri- cas como medios eficaces de modelar esas estructuras. La colaboracién que desde hace tiempo mantienen Chorley y Haggetente ls cencias sociales y ls cinch. sicasilysra la fuerza de pensumienco analigico con respect als formas espacales, YY sigue existiendo una enorme cantidad de problemas comunes (tanto téenicos como represenativs) interesantes, Pr eemplo, la cuestin de integrar una iterpretacién de procesos que operan en escalas muy diferentes (tanto vemporales como espacials) es.undilema frecuente en la investigacion en muchas eas. La custo de cémo in tecpretar la escala es tan importante para crear modelos sobre cambio climtco yané- Iss ecoldgico como para interpretar la economia politica del desacol geopifico desigual. E] clemento comin en este problema es lamativo, y sorprende encontrar tan poco trabajo de colaboracién respecto a cémo manejarlo, Armados con Ja caja de herramientas adecuada, podemos establecer marcos des- criptivos comunes y procedimientos de creacién de modelos para obserrar todo tipo de flujos ene espacio, ya sean de mercancias,bienes, ideas, engi, o inputs cecol6gicos. La difusin de formas cuturales, enfermedades, biotas, ideas, habitos de consumo, moda; ls redes de comunicaciones,cansferencias de ener, fujos hidvol6gicos, relaciones sociales, contactos académicos; los nodos de poder centra- lizado, de sistemas urbanos, de innovacién y de toma de decisiones; las superficies de temperatura, el potencial de evapotranspiracin, de poblacién y potencial de renta; todos estos elementos de estructura espacial se convierten en parte inegran te de nuestz2 compreasi de emo se distribuyen los fendmenos y cémo funcio nan los procesos através del espacio ya lo largo del tiempo. Pero en todo ello se da una tendencia a interpeetar que los procesos (no importa que sean fisicos, ecolégicos, sociales o politico-econémicos) se verifican dentro de ‘un marco espacial fio (espacio absolute}. Es igualmente importante considerar el propio marco espacial como algo maleable y variable (relativo y relacional), un cam: po de ordenamiento espacial activamente producido que cambia a veces de mane- 241 a tipida ya veces muy lenta alo largo del tiempo. El espacio debe considerarse di émnico y en movimiento, un momento activo (no un matco pasivo) en la constitu ci6a dela vida fisica, ecalbgica, socal y politco-econémica El espacio, como la cartogratia, ¢s tanto un constructo mental como material. Esto no s6lo en el sentido de que ls sistemas de medicin y los constructos mate ritcos (geometry cilculo) que se usan para represenar la especaidad son pro ducto de pecsamiento humano. El imaginario espacial y temporal, la construccién de mundos alternativos posibles (por usar la famosa formulacién de Leibniz) y las percepciones del espacio y del tiempo que recorten la conciencia y que se presen- tanen abras de arte, poesia, novelas, peliculsy formas mulkimedia, todos ells pro porsionan una enorme gama de significados metaféricos con los que es posible explorar conetividades y analogias ocultas. Los denominados espacio y tiempo «cmeatales» 0 «imaginaris» son terrenosricos en los que trabajar para entender las subjetividades personales y politicas, y sus consecuencias cuando se materializan en forma de accién humana en el espacio y en el tiempo. 1Los intentos de abozdar estos aspectos dindmicos de la espacialidad en general bj la rbrica de la wconstruccin social ola «produccisn» de expacio- son aho- tale, Toda la historia de la acumulacién de capital que, como hace tiempo ob- servi Marx, ha integrado en si una tendencia histérica al aniquilamiento del espa- cio mediante el tiempo, sefiala un proceso evolutivo en el que la metrologia y las ‘medidas pertinentes del espacio y del tiempo han cambiado significativamente. La acclracion del tiempo de rotacién y las reducciones de la friccién dela distancia hhan supuesto que ahora la espaciotemporalidad deba comprenderse de manera completamente distinta a como operaba, por ejemplo, en la Grecia clsica, la Chi- na de la dinastia Ming o la Europa medieval. Cualquier biisqueda de alternativa a la ghbalizacién neoliberal debe buscar un tipo distinto de espaciotemporalidad También aqui enconttamos un campo que exige reflexién general tanto dentro com fuera de la dsciplina de la Geografia, Es éste un campo de trabajo geogri co especifico en et que se generan ideas «sélidas>, aunque se difundan relativa- ‘mente mal a muchas otras disciplinas y a una variedad de ambitos institucionales de produccién de conocimiento. Lagar/regin/teritorio La acegin» es posiblemente el concepto geogrifico més atrincherado. Dentro de a discipina ha resultado ser el menos flexible, principalmente por su funcién central en las definiciones esencialistas del tema, que se basan exclusivamente en el estudio de la corologiao dela diferenciacin regional, Términos conto «loclidad, 242 «aerritorio» y sobre todo lugar» han sustituido a menudo al de «zegién» en los dis ‘cursos geogrificos, tanto dentro como fuera de la disciplina. Las extensas biblio- grafias sobre «lo local y lo planetario», sobre «desterritorializaciGn y reterritoriali- zaciGn»,y sobre el significado cambiante del término «lugar» bajo condiciones de hipermovilidad pore espacio atstguan a enerpia del tema y a diversidad de apa- ratos conceptudles con la que se enfoca Laiidea fundamental es que hay un espacio contiguo que posee el caricter de una «sentidaddefinida por cuaidades especiales. A veces ls limites estn claramente de ‘marcados (somo ocurse en ls territoros adminstatvos), pet en otros casos se ‘mantienen ambiguos o incluso se dejan sin considerar (muchas ideas de «lugar» no abordan en absoluto la actividad de dliitar dinde empieza y ternina un lugar). A veces la regicn Se define en funcin de cualidades homogéneas (por ejemplo, uso de Ja tierra, composicion de los sueos, formas gookipicas) ya veocs en funn de rla- ciones coherentes entre elements diversos (por eemplo,repiones funcionales urba- nas), A veces la repién se define desde una perspectiva completamente materilista (cualidades fisicas del terreno, régimen climatolégico, entomnos constraidos, limites tangibles), pero otras depende de ideas, Jealtades, un sentimiento de pertenencia, es tructuras de sentimiento, modos de vida, recuerdos e historia, comunidad imaginada y similares. En ambos casos es imporante econocer que ls egiones se hacen» 0 ‘ (underdass] (por usar el lenguale de ‘Wilson, 1987) ha sido indiscutiblemente documentado en muchas de las grandes cit dades estadounidenses. Levine, por eemplo, poporcona abundantes detalles en el caso de Baltimore, en un escenatio en el que s reivindican los beneficios que pro: porcionarala liana entre el sector piblico ye prvado, Boddy (1984) informa ial: __ mente de que ls planteamientos dela que él denomina ccnrriente dominant fren- 382 tea socialist) respecto al desarrlb loca en Reino Unido han sido «ltigidos por J propiedad, otientados a las empresas y al mercado, y han presentado un caricter competitivo,teniendo como objetivo principale desarrollo econémico, no el empleo, y dando preferencia alas pequefias empresas». Dado que el principal objetivo ha sido cel de cestimular o araer a la empresa privada mediante la creacién de condiciones previas para la inversién rentable, el gobierno local «ha acabado de hecho apunta lando a la empresa privada,y asumiendo parte de los costes de produccién». Por otro lado, como el capital tiende a ser mis, no menos, mévil hoy en dia, es de creer que probablemente aumentarén las subvenciones locales concedidas a éste, mientras ve remos disminuir la aportacin local alos més desfavorecidos lo eval produc una mayor polarizacién en la distibucién socal de la rena real En muchos casos, los tipos de puestos de trabajo creados miltaréniguelmente contra cualquier cambio progresista en la distrbucin de la renta ya que la rele vvancia otorgada a ls pequefias empresas y a la subcontratacién puede incluso fo mentardirectamente el «sector informa» como fundamento para la supervivencia urbana. El crecimiento de les actividades de produccién informal en muchas civ dades,en especial en Estados Unidos (Sassen-Koob, 1988), ha sido un rasgo mar cado des iltimas dos décadas y se considera cada ver més un mal necesario oun sector de crecimiento dinémico capaz de reintroducir cierto grado de actividad in dustrial en centros urbanos por lo demas decadentes. Por la misma cea, fas at vidades de servicios y las funciones gestoras que se consolidan en las regiones tebanas tienden a ser puestos de trabajo de salaio bajo (a menudo oeupados ex clusivamente por mujeres) 0 cargos muy bien remunerados en el extremo superior del espectro gestor. En consecuencia, el empresaralismo urbano contribuye a au smentat ls disparidades de ciqueza y enta asi como a ese aumento del empobrec: riento urbano que se ha observado incluso en aquellas ciudades (como Nueva York) que han experimentado un fuerte crecimiento, Ha sido, por supuesto, exac tamente este resultado el que los municipios laboristas briténicos (asi como algunos de los gobiernos urbanos mas progresistas de Estados Unidos) se han esforzada por eevitar, no estando en sbsoluto claro, sin embargo, que ni siguiera el gobierno urba ‘no més progeesista pueds eviter tal esutado, dado que se halla integrado en la 6 sca def desarrollo espacial capitalist, en virud dela cual la competencia no pare ce funcionar como una mano invisible beneficoea, sino como ley coercitva externa que provoca ¢l minimo comtin denominador de responsabilidad social y aporteciin social dentro de un sistema urbano competitivamente orgenizado. ‘Muchas de lis innovaciones y de ls inversiones disefadas para hacer que determi inadas ciudades resulten mis aractivas como centros culturales y de consumo han sido imitadasripichmente en otras pats, haciendo asf que cualquier ventaja competiva centro del sistema de cudades eaefimera (Cuéntos centro de convenciones,estadios 383 desarrollo espectacular como un aarticulo vendido con pérdidas+ para atraer otras formas de desarrollo, Parte de lo que hemos visto en estas dos tlkimas décadas es el intento de construir un imaginario fisio y social de las ciudades adecuado a ese fin compettvo, La produccién de una imagen urbana de este tipo también tiene con- secuencas politcas y sociales intenas, Ayuda a contrarrestar el sentimiento de aie nacién y anomia que Simmel detect hace tempo como un rasgo problematco dela ‘iden la ciudad moderna. Lo hace en especial cuando un terreno urbano esti abier- to aluexhibicién, a la moda y a la «presentacin dl yo» en un entorno de especticu- lo y juego. Si todos, desde artists punk y raperos hasta los «yuppies» y la ata bur- guesia, pueden partcipar en la produccn de una imegen urbana mediante su produccién de espacio social, odos pueden al menos experimentar cierto sentimien- to de pertenencia a ese lugar. La produccidn onquestada de una imagen urbana tam bien puede ayudar, si tiene éxito, a crear un sentimiento de solidaridad social, orgu- lo civil y Jealtad al lugar, ¢ incluso permitir que la imagen urbana proporcione un refugio mental en un mundo que cl capital trata cada vez més como carente de luga- res, Elempresarilismo urbano (frente ala gestin burocrtica, mucho més anénima) se meaela aqui con la bisqueda de una identidad local y, como tal abre una gama de ‘mecanismos de control social, Pan y circo era la famosa férmula romana que ahora se reinventay revtaliza, mientras que la ideologia de la Localidad, el lugar y la comuni- dad se vuelve fundamegtal para la retrica politica de la gobernanza wbana, que se concentra en la idea de'unidad en la defensa contra un mundo host y amenazador de comercio internacional y competencia creiente La reconstruccin radical de a imagen de Baltimore mediante el desarollo dela i nea de costa y del puerto fluvial es un buen ejemplo. La remodelacién paso a Balt more en el mapa de un nuevo modo, le vali6 a la ciudad el titulo de «ciudad del rena- cimiento» y la situ en la portada de Ia revista Time, libréndola de su imagen de rmonotonia y empobrecimiento. Pareia una ciudad dindmica y con empuie, dspuesta a acomodar al capital exterior y a fomentar Ia afluencia de capital y dela gente «ade cuada», No importa que la realidad sea de creciente empobrecimiento y deteioro urbano general; que una profunda investigacién local basada en entrevsts a ideres ccomunitatios, civicos y empresariales detectara mucha «podredumbre por debajo del brill (Szanton, 1986); que un informe efectuado por el Congreso en 1984 desc biera a la ciudad como una de as «ans necesitadas» de Estados Unidos, y que un pro: fando estudio efecruado por Levine (1987) sobreel renacimiento demostrara unay otra vezlo parcial ylimitadas que eran las ventajas asf como que la ciudad en su conjunto esaba acelerando su decadencia en lugar de invert. La imagen de prosperidad ocul- ta todo eso, enmascara las dificultades subyacentes y proyecta tn imaginario de éxito que se extende al plano internacional, de modo que el perieicobritinico Sunday Te ‘mes (29 de noviembre de 1987) pueda informa, sin asomo de erica, que 386 Bakimore a pesrdel recent desempeo, conv audazmentesu ebandonado puenoen una zona de recreo, Los turistas supusieon compra, restaurantes yanspores «sto asu ‘vee supiso construeién, distibucie, manufarzuras, lo cual produjo mis puestos de tr bajo, ns residenes y mis actividad, La decadencia dela viel Bakimore se hizo méslenta, se pars y después etocedis, El tea del puerto es ahora una de las mayors atracciones tu risicas de Estados Unidos, mienuas el desempleo urbano dsminuye con rpider. Pero también esta claro que poner a Baltimore en el mapa de este modo, dén- dole un mayor sentimiento de lugar y de identidad local, ha conseguido consolidar politicamente la capacidad de influencia de la alianza sector pablico-sector privedo que dio ser al progecto, Ha atraido a Baltimore dinero del desarrollo inmobiliario. (aunque es dificil deci siha tafdo més del que se ha llevado, dada la absorcidn del riesgo por parte del sector piblico). También ha conferido ala poblacin en gene ral un sentimiento de identidad ligada al lugat. El citco tiene éxito aunque falte el pan. El criunfo de la imagen sobre la sustancia es completo. Perspectivas criticas del giro empresarial en la gobernanza urbana bajo condiciones de competencia interurbana Recientemente se ha producido un gran debate sobre la «autonomia relativa» del Estado local en relacin con la dindmica de la acumulacién de capital El giro al em presrialismo en la obernanza urbana parece suger una considerable autonomia de Inaccidn local, La nocién de empresarialismo urbano, como la he presentado aqui, n0 supone en modo alguno que el Estado local o la alianza de clases mis general que consttuye la gobernanza urbana sea de manera automitia (o incluso en la famosa «altima intancian)cautivaen exclusiva de losintereses de clase captalisas, 0 que sus decisiones estén prefiguradas direcamente en téminos que refleen las exigencis de la acumulacén de capital. En la superficie, al menos, esto parece hacer que mi expli- cacign sea incoberente con la versin marxsta de la teoria del Estado local avanzada por pongamos, Cockburn (1977), y realmente distnta de otros escritores no marx tas y neomarsstas como Mollenkopé (1983), Logan y Molotch (1987), Gurr y King (1987) y Smith (1988). La consideracién dela competencia interurbana, sin embargo, indica de qué modo el empresarialismo urbano aperentemente auténomo puede re concise con las exigencias contradictorias dela acumulacin continua de capital y al mismo tiempo garantzar la reprodiccién de las relaciones sociales capitalists en escalas cada ver mais amplias ya nivels cada vez mas profundos. Marx avanzé la convincente proposicién de que le competencia es inevitable mente la «portadoray de todas las relaciones sociales capitalistas en cualquier so 387 ciedaden a quela citculacin del capital sea una fuerza begeménica, Las leyes coerci- tivas dela competencia fuerzan a los agentes individuales o colectivos (empresas ca- pitalisas,insituciones financieras, Estados, ciudades) a esablecerciertas configu raciones de actividades que en si mismas constiuyen la dindmica capitalist. Pero el aforzamientow se produce después dela accién, no antes. El desarrollo captalis- ta siempre es especulativo; de hecho, toda la historia del capitasmo puede inter pretase mejor como una serie completa de estallides especultivos mindsculos y ‘veces grandiosos, acumulados unos sobre otres histérica y geogrificamente, No existe, por ejemplo, una prefiguracion exacta de cémo se adaptaran y comportarin las empresas ante la competencia del mercado. Cada una busca su propio método cde supecvvenca sin saber de antemano si va a funciona 0 no. Sélo después del acontecimiento se afirma la «mano invisible» (expresién de Adam Smith) del mer cado como «necesidad a posterior! impuesta por la naturaleza, que controla el ca prichoanarquico de los productores» (Mars, 1967, p. 336). Lagobernanza urbana es, de manera similar y con toda probabilidad, igualmen te, sizo mis, anirquica y caprichosa. Pero se puede esperar también que tal «ca pricho andrquico» sea regulado a posterior! por la competencia interurbana. La competencia por inversiones y puestos de trabgjo,en especial bajo condiciones de desempleo generizado, reestructuraciOn industrial yen una fese de répido cambio hacia patrones mis flexibles y geograficamente mévies de acumulacién de capital, generari presumiblemente todo tipo de fermentos concemientes a cémo captat estimular mejor el desarrollo bajo determinadas condiciones locales. Cada colicin buscari su versin especifica de lo que Jessop (1983) denomina «estrategias de act- rmulaciin y proyectos hegeménicos». Desde el punto de vste de la acumulacin de capitala ergo plzo, es esencial que se exploren diferentes sendas y diferentes con juntosde esfueras politicos, sociales y empresriles.Sélo de esta forma es posible que us sistema social dindmico y revolucionario, camo al capitalism, descubra nuevos modos y formas de regulacién social y politica adaptados alas nuevas for- ‘mas y vas de acumulacién del capital. Si esto es lo que se entiende por la «autono ‘mia reativa» del Estado local, no hay nada en & que convierta en principio al em presafalismo urbano en algo distinto de la eeconomia relative» que todas las empress e insttuciones capitalistas poscen al explora diferentes vas hacia la acu- ‘mulacién de capital. La autonomia relasva entendida de este modo es perfecta- mente congruente con la teoria general de la acumulacién de capital que yo suscri- bo (Harvey, 1982), y de hecho es parte integrante de ella La difcutad teética surge, sin embargo, como en tantas cuestiones de este tipo, porque la teora marsiana yn0 smarsizna trata cl argumento de la autonoméa relativa como sise pudiera consierar ajeno 11a capacidad de control de las relaciones espaiales y como sila comperen- cia interarbana y espacial fuera inexistente oirrelevante 388 Ala vista de este argument, pateceria que es a actitud gestora bajo condiciones de competenca interurbana débil a que hara la gobemanza urbana menos coheren te con las regas de la acumulacién de capital. La consideracién de ese argumento re quiere, sin embargo, un andlsis mas amplio de las relaciones del Estado del bienestar y del keynesianismo nacional (en el que se integra la accién del Estado local) con la ‘acumulacién de capital durante ls décadas de 1950 y 1960. Ese no es lugar para abor. dar dicho ands, pero es importante reconocer que el angumento dela autonomiare- Jatva del Estado local surg a partir del Estado del bienestar y el compromiso keyne- siano, Reconocer esto como intesludio particular, sin embargo, ayuda a entender por aque la promocin de la ciudad y el empresaralsmo urbano son tradiciones tan anti- suas y tan cemostradas en la geogratiahist6rica del capitalismo (empezando, por su puesto, con la Liga Hanseitica y las ciudades Estado italianas). La recuperacin y el fortalecimiento de esa tradicisn y la recuperacion dela competencia interurbana en las pasadas dos décadas sugiere que la gobemanza urbana no sélo no se ha alefado de Jas exigencias desmudas de la acumulacicn de capital, sino que se ha acercado a elas. Dicho cambio preciaba una reconstruccién radical de las relaciones entre el Estado central y el local, y que las actividades estatales locales se lberaran del Estado del be nesta y del compromiso keynesano (ambos objeto de muchos ataques en las pasadas dos décadas). Y no hace fata decir que en muchos paises caitalistas avanados se han dado en afos recientes firmes inicio de agitacién en este ambit. Desde este punto de vista se hace posible construir una perspectiva critica sobre la versién contemporinea del empresarilismo urbano. Ante todo, el anilisis deb centrarse en el contrast existente entree vigor superical de muchos de los prox tos para regenerar las decadentes economias urbanas y las tendencias subyacentes en la condicién urbana, Deberia reconocer que tras la mascara de muchos proyectos que ‘obtienen buenos resultados se ocultan algunos problemas sociales y econémicos gra ves, y que en muchas ciudades estos problemas estan adoptando una forma geogfi- «a, 4 modo de ciudad dual, con regeneracion del centro urbano y un mar eicundan te de empobrecimiento creciente. Una perspectva critica deberia centrars asimismno cn algunas de las consecuencias macroeconémicas peligrosas, muchas de ls cuales parecen ineludibles dada la coercién ejercida mediante la competencia interurbana. Esta dima incuye impactos regresivos sobre la distribucién de la renta, volaiidad dentro de la red urbana, y efimeridad de los beneficios que muchos proyectos pro porcionan, La concentracisn en el especie y la imagen, y no en el fondo de los problemas econdmicos y sociales, puede también resulta nociva a largo plazo, aun que también se puedan obtener ficilmente beneficios politicos. Todo esto, sin embargo, también oftece un lado positivo que merece atencidn, La idea dela ciudad come corporacién colectiva, dentro de la cual puede operar la toma de decisiones democritcas, tiene una larga historia en el pantedn de las doctrinas y as 389 prcticas progresits (la Comuns de Paris es, por supuesto, el paradigms en a histo a scilsal, Ha habido intents recientes de reeuperar dca visién corporatvatan- to ea la teoria (véase Frug, 1980) como en la practica (véase Blunkett y Jackson, 1987). ‘Aurgue cient tpos de empresarilsmo urbano se pueden calificar obviamente de ppuramente capitalists en cuanto a su método, intencin y resultado, también es it recenocer que mucho: de los problemas dela accién empresaialcolectva no tienen ‘su crigen en la autopromocién de la ciudad del tipo que sea, ni siquiera en quién do- mina, en particular, las alianzas de dase urbanas que se forman o en los proyectos que «estas ltsdiseian, porque es la competencia interurbana desencadenada ene! marco general del desarrollo geogrifio capitlista desigual la que parece que posbilita que Jos