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Investigaciones Jurídicas y Socio - Jurídicas
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UNIVERSIDAD LIBRE Directivos Presidente Vicepresidente Rector Nacional Presidente Sede Principal Rector Sede Principal

UNIVERSIDAD LIBRE

Directivos

Presidente Vicepresidente Rector Nacional Presidente Sede Principal Rector Sede Principal Censor Nacional Director Nacional de Planeación

Director del Centro Investigaciones Socio-jurídicas

Víctor Hernando Alvarado Ardila Ricardo Zopo Méndez Nicolás Enrique Zuleta Hincapié Eurípides de Jesús Cuevas Cuevas Raúl Enrique Caro Porras Antonio José Lizarazo Ocampo Omeiro Castro Ramírez

José Helvert Ramos Nocua

Posgrados

Director del Instituto de Posgrados

Director del Doctorado

Coordinadores de Posgrados

Mhimy del Pilar Guerrero Santacruz

Luis Gonzalo Lozano Pacheco

Néstor Raúl Sánchez Baptista Harvey Rodríguez Torres

Ernesto Forero Vargas General (r) Gustavo Socha Salamanca

Néstor Raúl Sánchez Baptista

Pablo Elías González Monguí

Maestría en Derecho Administrativo Especialización en Derecho Administrativo Especialización en Derecho Constitucional Especialización en Derecho Público Financiero Maestría en Derecho Penal Especialización en Derecho Penal y Criminología Especialización en Derecho Procesal Especialización en Derecho Comercial Especialización en Derecho de Familia Especialización en Derecho Laboral y Seguridad Social Especialización en Ciencias Forenses y Técnica Probatoria

Verba Iuris 30 • Julio - diciembre 2013 • Bogotá D.C. Colombia • ISSN: 0121-3474

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Posgrados en la Universidad Libre Seccional Bogotá

Doctorado

Doctorado en Derecho. Snies 90345

Maestrías

Maestría en Derecho Penal. Snies 19109

Especializaciones

Maestría en Derecho Administrativo. Snies 51807

Especialización en Derecho Constitucional. Snies 1491

Especialización en Derecho Procesal Snies 1489

Especialización en Derecho Laboral y Seguridad Social. Snies 1488

Especialización en Derecho Administrativo. Snies 1487

Especialización en Ciencias Forenses y Técnica Probatoria. Snies 52674

Especialización en Derecho de Familia. Snies 3840

Especialización en Derecho Comercial. Snies 4868

Especialización en Derecho Penal y Criminología. Snies 1490

Especialización en Derecho Público Financiero. Snies 7249

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V erba I uris

ISSN 0121-3474

Revista No. 30. Julio - diciembre de 2013

Editora Norhys Esther Torregrosa Jiménez

Coordinadora Editorial Carolina Blanco Alvarado

Doctora en Derecho, Universidad Externado de Colombia; Magistra en Estudios Políticos, Universidad Javeriana; Magistra en Docencia Universitaria de la Universidad de La Salle. Profesora Investigadora Centro de Investigaciones Universidad Libre.

Magíster en Derechos Fundamentales, Universidad Carlos III de Madrid, España. Abogada, Universidad Externado de Colombia.

Asistente Editorial Jorge Andrés Mora Méndez

Abogado y candidato a Filósofo de la Universidad Libre. Especialista en Filosofía del Derecho y Teoría Jurídica y candidato a Magíster en Derecho Procesal de la Universidad Nacional de Rosario de Argentina.

Comité Editorial Jorge Enrique Carvajal Martínez

Eduardo Rodríguez Martínez

Jorge Folino

José Manuel Gual Acosta

Mónica Fernández

Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas, Universidad Externado de Colombia. Abogado, Universidad Nacional de Colombia. Licenciado en Ciencias Sociales, Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas, Universidad Externado de Colombia. Abogado, Universidad Javeriana. Doctor en Medicina. Director de la Maestría en Psiquiatría Forense. Universidad Nacional de la Plata (Argentina). Doctor en Derecho Civil. Universidad Sant`Anna de Pisa (Italia). Abogado, Universidad Externado de Colombia. Ph.D en Persona y Tutelas Jurídicas, Universidad Sant´Anna de Pisa (Italia). Abogada, Universidad del Cauca.

Rodolfo Torregrosa Jiménez Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas, Universidad Externado de Colombia. Maestría en Ciencia Política, Universidad de los Andes. Docente Investigador de la Universidad Libre.

Doctorando en Filosofía Social y política, Sofia University St. Kliment Ohridski (Bulgaria). Magíster en Ciencia Política, Universidad de los Andes. Licenciatura en Filosofía, Sofia University St. Kliment Ohridski (Bulgaria). Postdoctorado Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Doctorado Universidad de Barcelona, Filosofía “Historia de la subjetividad”. Doctorado Universidad de Manizales - Unimanizales. Doctorado en Ciencias Sociales Niñez y Juventud. Docente Investigador Universidad de La Salle. Doctorado Pontificia Universidad Javeriana. Doctorado en Ciencias Sociales y Humana. Maestría/Magíster Universidad de La Salle - Unisalle. Maestría en Docencia. Docente investigador Universidad de La Salle. Doctora en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas. Universidad Externado de Colombia, Maestría en Literatura Hispanoamericana. Seminario Andrés Bello, Instituto Caro y Cuervo.

Fabián Rodolfo Acosta Sánchez

Jorge Eliecer Martínez Posada

Luis Enrique Quiroga Sichacá

Mónica Patricia Fortich Navarro

Asesores Comité Editorial Carlos Arturo Hernández Díaz

Doctorando en Derecho, Universidad Externado de Colombia. Magíster en Filosofía y Lógica, Universidad de Alcalá de Henares. Abogado, Universidad Libre.

Comité Científico Pablo Guadarrama González Germán Silva García

Elizabeth León Mayer

Doctor en Filosofía (Alemania). Doctor en Ciencias (Cuba). Doctor en Sociología de la Universidad de Barcelona (España). Abogado y Magíster Sistemas Penales y Problemas Sociales, Universidad Externado de Colombia. Magíster en Psicología Social mención Jurídica. Docente Facultad de Ciencias Medicas Universidad Nacional de la Plata (Argentina).

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Víctor Manuel Uribe Uran

Franklin Escobar Córdoba

Leopoldo Alberto Múnera Ruiz

Pares evaluadores externos Jorge Palomares

Corina Duque Ayala

Rodrigo A Plazas Espitia

Jaime Alberto Sandoval Mesa

Misael Tirado

Mónica Lucia Fernández Muñoz

Sonia Patricia Cortés Zambrano

José Joaquín Acosta

Jaime Alfonso Cubides Cárdenas

José Olmedo López Oliva

de

Colombia. Doctor en Medicina Universidad Nacional de la Plata (Argentina). Magíster en Psiquiatría Forense.

Doctor en Ciencias Políticas, Université Catholique de Louvain. Magíster en Filosofía del Derecho, Università degli Studi di Roma, Scuola di. Magister en Desarrollo, Université Catholique de Louvain, Institut d’Etude des Pays en Développement. Abogado, Universidad del Rosario.

Ph.D

(History)

University

of

Pittsburgh

(USA).

Abogado.

Universidad

Externado

Candidato a Doctor de la Universität Konstanz 2, Alemania. Legum Magíster de la Universität Konstanz 2, Alemania. Abogado Universidad Santo Tomás. Aspirante a Doctor de la Universidad de Burdeos, Francia. Magíster Derecho Económico de la Universidad Orleans. Especialista en Derecho Tributario del Colegio Mayor del Rosario. Especialista en Gestión de Empresas Públicas y Desarrollo de la Universidad de París X Abogada de la Universidad Santo Tomás. Doctorando a Derecho Universidad de Buenos Aires. Magíster en Derecho, USA. Abogado de la Universidad Sergio Arboleda. Magíster en Derecho Penal de las Universidades de Santo Tomás y Salamanca, España. Especialista en Derecho Penal de la Universidad Santo Tomás. Especialista en Derecho Público de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor Investigador Universidad Santo Tomás. Abogado de la Universidad Militar. Posdoctorado en Derecho de la Universidad de Buenos Aires (en curso). Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas de la Universidad Externado de Colombia. Especialista en Economía de la Universidad de los Andes, Bogotá. Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Doctora en Persona y Tutelas jurídicas de la Scuola Superiore Sant´Anna di Pisa, Italia. Especialista en Responsabilidad y Daño Resarcible de la Universidad Externado de Colombia. Abogada de la Universidad del Cauca. Candidata a Doctora en Derecho en la Universidad Externado de Colombia. Magíster en Derecho Público de la Universidad Santo Tomás y Universität Konstanz. Especialista en Derecho Constitucional y Parlamentario de la Universidad Externado de Colombia y Universidad Autónoma de Madrid. Abogada de la Universidad Santo Tomás. Doctorando de Université Panthéon-Assas (Paris 2). Diplome d’etudes approfondies (DEA) de Derecho Privado Paris II Grado Master. Diplome Superieur de I´Université. DUS de Derecho Comercial. Paris II. Magister en Docencia e Investigación Universitaria con énfasis en Ciencias jurídicas de la Universidad Sergio Arboleda, especialista en Derecho Público de la Universidad Autónoma de Colombia, especialista en Docencia e Investigación de la Universidad Sergio Arboleda, Abogado de la Universidad Autónoma de Colombia. Actualmente es docente investigador de la Universidad Católica de Colombia. Doctor en derecho privado de la Universidad de Buenos Aires Argentina, magíster en nuevas tecnologías aplicadas a la educación de la Universidad Carlos III de Madrid, masgíter en derecho privado de la Universidad de los Andes,especialista en derecho comercial y derecho penal y abogado de la Universidad Libre seccional Cali. Actualmente es profesor de la Universidad Militar Nueva Granda. Abogado de la Universidad Libre seccional Cali, magíster en nuevas tecnologías aplicadas a la educación de la Universidad Carlos III de Madrid, masgíter en derecho privado de la Universidad de los Andes y Doctor en derecho privado de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Diseño y diagramación Corrección de estilo:

Impresión

Héctor Suárez Castro Jairo Botero Panamericana Formas e Impresos S.A.

Universidad Libre

Calle 8 No. 5-80. Tels.: 382 1039-382 1040 Instituto de Posgrados revistaverbaiuris@gmail.com; nhoristorregroza@yahoo.com mariateresaboterogomez@yahoo.es carolinablancoalvarado@hotmail.com Página web: http://www.unilibre.edu.co/verbaiuris/

Los autores son responsables directos de las ideas, juicios, opiniones y/o enfoques expuestos en la Revista Verba Iuris. Puede ser reproducida total o parcialmente citando la fuente.

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Misión

La revista Verba Iuris es una revista de publicación de resultados de investigación del Instituto de Posgrados de la Universidad Libre dirigida a la comunidad académica científica representada en profesores e investigadores de Derecho, estudiantes de maestría y /o doctorado de los distintos saberes socio-jurídicos con el fin de facilitar la solución de problemas de los operadores jurídicos, fiscales, jueces, magistrados, profesores, estudiantes con el animo de contribuir al desarrollo jurídico del país.

´

Mission Mision

The magazine Verba Iuris, is a publication setting out the results of research of the Post Graduate Institute of the Universidad Libre directed towards the academic scientific community represented by Law teachers and researchers in Law, Masters and PhD stu- dents of the diferent socio-legal branches of knowledge with the the objective of offering solutions to judicial officials, prosecutors, judges, magistrates, law teachers and students in the spirit of con- tributing to the legal development of the country.

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Contenido

Editorial La producción de artículos científicos The production of scientific articles Norhys Esther Torregrosa Jiménez

Informes de Investigación Research Reports

L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale Human being as cusp of the legal system and its international protection David Andrés Murillo Cruz

Criminalidad estatal como fenómeno para el derecho penal internacional State crime as a phenomenon for international criminal law Sandra Gamboa Rubiano

El agotamiento previo de la acción de inconstitucionalidad para acceder al sistema interamericano de protección de los derechos humanos Exhaustion of the unconstitutionality action to access the inter-American system of human rights protection Ana Carolina Pérez Bohórquez

Violencia y Política Colombiana. Algunas pistas para su entendimiento Violence and Colombian Politics. Some clues for its understanding Norhys Esther Torregrosa Jiménez y Rodolfo Torregrosa Jiménez

La modificación de los requisitos para acceder a la pensión en Colombia y su compatibilidad con el principio de progresividad y no regresividad de los derechos sociales Modification of the requirements for access to pension plans in Colombia and its compatibility with the principle of progressivity and non-regress of social rights Néstor Javier Calvo Chaves

Tratamiento a la delincuencia juvenil en Colombia en el sistema de responsabilidad de adolescentes Treatment of juvenile crime in Colombia in the adolescent’s accountability system Henry Torres Vásquez y Jairo Rojas Ángel

Técnicas de reproducción asistida y su incedencia en Colombia Assisted reproductive techniques and its incidence in Colombia Juan Pablo Monroy

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Contenido

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Contenido

El holocausto legitimado: en el fondo el mal en la forma la razón instrumental The Holocaust legitimated: in the background evil, in the form the instrumental reason Dalia Carreño Dueñas

151

Globalización del derecho fetichismo legal el velo de los Derechos Humanos Globalization of Law, legal fetishism the veil of Human Rights Edgar Fabián Garzón Buenaventura

169

Gobernabilidad y constitucionalismo: presidencialismo colombiano Governance and Constitutionalism: Colombian presidential system Sonia Patricia Cortés Zambrano

183

La participación política electoral femenina en Santander durante el Frente Nacional Female political electoral participation in Santander during the National Front or Alternation of Political Parties in Colombia Cirly Uribe Ochoa

197

Reseñas

Review

Reseña del libro Justicia correctiva y responsabilidad extracontractual Autor: Jules Coleman Por: Jorge Andrés Mora Méndez

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ABC del artículo Científico. Pasos básicos para producir artículos científicos Autores: Norhys Esther Torregrosa Jiménez y Rodolfo Torregrosa Jiménez Por: Luis Gonzalo Lozano Pacheco

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Índice histórico Historical Index

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Requisitos para presentación de artículos

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editorial

Editorial La producción de artículos científicos

The production of scientific articles

Norhys Esther Torregrosa Jiménez 1

“El hombre de ciencia parece ser el único que tiene hoy algo que decir, y el único que no sabe cómo decirlo” Sir James Barrie.

Una nueva publicación de la Revista Verbas Iuris, y además una publicación que coincide nuevamente con los 90 años de la Universidad, lo que demarca una línea; la de haber cum- plido con los años que han pasado y tenuemente los separa de los que faltan para el especial cumpleaños 100.

En ese tiempo, se han realizado publicaciones, sin número de publicaciones y Verba Iuris hace parte de ellas. Un logro más en el tiempo.

Pero con cada número, en el trabajo de realización nos encontramos con la materia prima, la esencia y razón de ser de la revista: los artículos resultantes de la investigación; y en ese punto es donde hemos concretado nuestro deber ser: la publicación de los artículos; el cumplimiento de…”la finalidad esencial de un artículo científico” que…” es comunicar los resultados de inves- tigaciones, ideas y debates de una manera clara, concisa y fidedigna” (UNESCO, 1983) 2

El artículo científico se define como un informe escrito y publicado que describe resultados originales de una investigación. Day (2.005) (p. 8). El artículo científico debe ser claro como para que los interesados y destinatarios reciban el mensaje concreto que se quiere trasmitir. 3

En resumen, el artículo científico:

Es un informe sobre resultados de una investigación científica.

Se refiere a un problema científico.

Los resultados de la investigación deben ser válidos y fidedignos.

Comunica por primera vez los resultados de una investigación.

1 Doctor en Derecho Universidad Externado de Colombia, Magíster en Docencia Universidad de La Salle, Magister en Ciencia Política Pontificia Universidad Javeriana, Docente Investigadora del Centro de Investigaciones Socio Jurídica adscrito a la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, Bogotá.

2 Guía para la Redacción de Artículos Científicos

3 El científico siempre ha buscado cómo dar a conocer sus pensamientos. En el siglo XVII los científicos intercambiaban sus ideas por medio de cartas; siendo este un método limitado pues no permitía conocer las diferentes posiciones que existían acerca de un fenómeno científico en estudio. http://www.scielo.cl/scielo. php?pid=S0370-41062009000100010&script=sci_arttext, tomado el 30 de noviembre de 2.011.

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editorial

Y en esta línea la Guía para la Redacción de Artículos Científicos destinados a la publicación de la UNESCO (1983) insiste que: “la publicación es uno de los métodos inherentes al tra- bajo científico. Es preciso establecer estrategias de publicación bien elaboradas y seguir con conocimiento de causa una serie de normas adecuadas para facilitar el intercambio entre científicos de todos los países y reducir a proporciones razonables el incremento del volumen de publicaciones”.

En el entendido de que “La finalidad esencial de un artículo científico (erudito) es comunicar

o transmitir los resultados y hallazgos de investigaciones, ideas, contradicciones y debates de

una manera clara, entendible, concisa y fidedigna” 4 ; el grupo editorial y los colaboradores

de la redacción hemos tratado de lograr “ese objetivo”; por ello, con energía y dedicación hemos recopilado número a número los informes de investigación, convertidos en artículos, que cada vez cumplen con nuestra Misión y con la de cada uno de los investigadores que nos colaboran.

En ese ejercicio constante nos hemos enriquecido y así lo reflejamos en nuestras publica- ciones, al hacer realidad y darle vida a las motivaciones que nos recuerda Merton (1985) impulsan a nuestros investigadores.

En este sentido somos parte del trabajo de nuestros escribientes para establecer momentos

de su carrera académica, pues es claro que a los hombres de ciencia se les conoce (o no se les

no está hecho; y de esta forma

conoce) por sus publicaciones, y que lo que no está escrito hacemos líneas en el curriculum del investigador.

Adicionalmente somos conducto que permite el intercambio de resultados de investigación

y colaboración internacional siendo en términos del mismo autor mencionado piedra angu-

lar en la ciencia, considerando que las investigaciones originales tienen que publicarse: para verificarlas, para aceptarlas e ingresarlas (y hacerlas parte del) “conocimiento científico” y para escribir ciencia.

Confiamos que nuestra labor sea parte de la gran construcción de la ciencia, con el trabajo dedicado y la humildad que nos corresponde y participamos nuestra realización y satisfac- ción en el cumplimiento de la misión, que no podría ser más que el resultado indisoluble de la realización de la misión de cada uno de nuestros colaboradores y la realización de la Misión de Verba Iuris.

4 Torregrosa, N. ABC del Artículo Científico. 2012.

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Informes de investigación

Research reports

David Andrés Murillo Cruz

L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale *

Human being as cusp of the legal system and its international protection

David Andrés Murillo Cruz** Fundación Universitaria Agraria de Colombia – Uniagraria.

RÉsumÉ

Les systèmes de protection des droits de l’homme tels qu’universel comme régionaux ont une chose en commune et c’est que sa genèse réside dans la violation des droits de l’homme menée par les États. Ironique et étrangement, les systèmes et les mécanismes de protection ont été créés principalement pour protéger les personnes contre les actions des États, qui, dans leur existence historique semblent n’accomplir pas sa fonction essentielle: protéger les personnes dans leurs droits, mais plutôt, la violation des ceux-ci.

L’être humain est la source et la raison d’être de tout ce qui est juridique et de ce qui l’entoure, y compris l’Etat comme une entité collective, virtuelle et fictive. Cependant, le système juri- dique bidimensionnel est établi sur la base de la structure pyramidale et normative faite par l’école de Vienne et renforcée par le principe de légalité dans le système continental, il a perdu de sa pertinence et les ordres juridiques ont laissé d’être anthropocentristes et ont passé à être “normo centristes”, amenant de défis au droit international avec l’objectif de diriger le changement conceptuel lui faisant plus humain à travers de la restructuration de la pyramide normative par une humaine ou sociale.

Mots clées: Droit International Humanisé, Les Systèmes de Protection des Droits de l’homme, l’être Humain, Pyramide Normative, Pyramide Humanisée et les États.

Fecha de Recepción: Octubre 1 de 2013 Fecha de Aprobación: Diciembre 1 de 2013

* Cet article fait partie de la recherche de doctorat qui est menée par l’auteur comme chercheur rattaché au Centre de Recherche et de Documentation Européennes et Internationales (CRDEI) à l’Université Montesquieu – Bordeaux IV, intitulé: “Les exigences du contrôle international de conventionnalité à l’égard des droits internes», qui est articulée avec la recherche suivie dans le groupe de recherche “droit vert“ du programme de droit de la Fundación Universitaria Agraria de Colombia – Uniagraria, intitulée: le suivi des arrêts de la Cour interaméricaine des droits de l’homme. ** Doctorant en Droit et Master en Droit International de l’Université Montesquieu – Bordeaux IV, Avocat de L’Université Libre de Colombie, enseignant honorifique de l’Université Autonoma du Mexique (UNAM), enseignant-chercheur de l’Université Cooperativa de Colombie, enseignant en droit public et communautaire et droit de l’Union Européenne à l’Université Libre de Colombie et enseignant du droit international à la Fundación Universitaria Agraria de Colombie – Uniagraria et assesseur juridique international.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

Abstract

Systems of human rights protection both universal and regional have something in common and that is that its genesis lies in the violation of human rights carried out by States. Ironically and oddly, systems and protection mechanisms have been created primarily to protect people from the actions of the States, who in their historical rack seem to fulfill its essential purpose:

the protection of persons in their rights, but rather, violation thereof.

The human being is the source and reason for the legal and everything surrounding it, including the state as a collective, virtual and fictional, however, the legal system is established two- dimensional from the structure pyramidal and regulations established by the Vienna school and reinforced by the principle of legality in the continental system, it has lost its relevance and legal systems are no longer anthropocentric and has to be passed normocentristas, changes by asking to international law in order leading change and restructuring conceptual humanized becoming legal pyramid by a human or social.

Key words: Humanized International Law, Systems of Human Rights Protection, Human, Legal Pyramid, Pyramid Humanized and States.

Introduction

Les droits de l’homme ont réussi un large développement à partir de la deuxième moitié du XXe siècle, cependant, il est impertinent affirmer qu’ils se trouvent entièrement défi- nis, toutefois qu’il s’agit d’une matière qui est en constante évolution au dépendre essen- tiellement du processus d’évolution mentale que entraine la reconnaissance systématique et consécutive des mêmes.

Ce développement a acquis une impulsion normative qui a conduit à la création de systèmes de protections, qui ont été princi- palement destinées à “protéger les personnes contre les abus des États, faisant la mise à disposition d’un certain nombre de mécanis- mes pour dénoncer les violations commis par les États, ou pour surveiller la mise en œuvre effective des différents traités internationaux dans chaque État” (Berraondo, 2004, p. 1), mais qu’ils se sont répandus dans le système juridique international au point d’avoir aujourd’hui avec une réglementation très de pointe qui manque seulement de mécanismes de suivi et de mise en œuvre.

La tendance universelle s’est étendue dans les régions et a donné naissance à des systèmes de protection qui y travaillent, d’abord en Europe puis en Amérique et finalement à l’Afrique 1 . Comme les systèmes universels, les systèmes régionaux se sont identifiés pour avoir un élément commun à propos de sa genèse et il se réfère à son but: protéger les droits des êtres humains concernant les violations commises par les États dans leur autorités.

Malheureusement, ces systèmes et des méca- nismes ont été créés sous le régime normatif et pyramidale structuré par le cercle juridique de Vienne au cours de la première moitié du XXe siècle, se faisant primer l’État et sa

1 Il est important de noter que, bien que à l’inté- rieur de ce document on a utilisé un ordre sur les systèmes de protection, en partant du système universel vers les régionaux, en réalité cet ordre est changé, toutefois qu’il est en Amérique où se fait le premier instrument de protection des droits de l’homme, il s’agit de la Déclaration américaine des droits et devoirs de l’homme du 2 mai, développés à Bogota en 1948 lors de la Neuvième Conférence internationale américaine.

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David Andrés Murillo Cruz

capacité de régulation à travers des règles juri- diques, en contournant l’être humain, parce que même si la formation de l’État est donné par celui-ci, la normativisation du droit a conduit à sa réduction factuelle et l’invisibilité de leurs droits. Par conséquent, il se pro- pose restructurer la pyramide normative, brisant les limites territoriales des États et le fractionnement du concept de souveraineté absolue des eux mêmes avec le but de créer une pyramide humaine et sociale que dans leur base ait a l’humanité et dans son sommet à l’être humain, en complétant son centre avec la pyramide normative telle comme dans le monde juridique actuel est conçue.

Problème de recherche

Les êtres humains peuvent être considérés comme le sommet du système juridique et réussir sa protections sans prendre en compte la théorie volontariste des États en droit international, lui donnent une mayeur importance à l’humanité et au fondement téléologique du droit et moins aux États?

StratÉgie mÉthodoloqique

La stratégie méthodologique de cette recher- che a été guidée par l’approche qualitative à partir d’une recherche théorique-juridique critique, afin d’être en mesure d’articuler deux positions qui sont présentés sur le droit international contemporain et sa capacité à résoudre des problèmes juridiques.

RÉsultats

1. La protection de l’Étre humain au niveau international

La structure élaborée pour protéger les droits de l’homme commence par le système des Nations Unies ou mieux connu comme le

système de protection universelle (A) et continue dans les régions en tenant compte le contexte particulier où les violations ont lieu avec les systèmes de protection régionaux des droits de l’homme (B).

1.1 Le système de protection universel des droits de l’homme

Les antécédents du système universel de pro- tection des droits de l’homme pourrait être retracée à partir de la Déclaration des droits de l’homme et du citoyen du 26 août 1789 et de la Constitution des États-Unis du 17 septembre 1787, des instruments juridiques révolutionnaires et inspiratoires que, malgré d’avoir une application territoriale déter- minée avaient une aspirations universelles de protection. Cependant, l’antécédent de ce système est la Charte des Nations Unies signée à San Francisco le 26 juin 1945, et que rend une réponse, tel comme l`établi son contenu, aux nécessités de préserver les générations futures du flajelo de la guerre qui deux fois dans notre vie ont infligé a l’humanité d’indicibles souffrances et qui ont affecté les droits fondamentaux de l’homme, sa dignité et sa valeur en tant qu’être humain.

Le système onusien de protection alors, est constitué par des mécanismes conventionnels (a) et des mécanismes extra- convention- nels (b), les premiers fondés sur des traités internationaux signés par les États et les seconds, développés par les organismes des Nations Unies, en particulier par le Conseil économique et social (ECOSOC) à travers de l’ancienne Commission des droits de l’homme, remplacée depuis 2006 par le Con- seil des droits de l’homme 2 .

2 Le Conseil des droits de l’homme a été créé le 15 mars 2006 avec la Résolution 60/251 de l’Assemblée générale des Nations Unies en tant qu’organe

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

1.2 Mécanismes Conventionnels

Grosso modo, les mécanismes conventionnels au sein du système universel peuvent être classés en trois groupes selon le type de déci- sion que l’organe prise et du caractère. Ainsi, il y a de mécanisme ne pas contentieux (1), quasi-contentieux (2) et contentieux (3).

1. Mécanismes ne pas contentieux: Le but de ces mécanismes est d’obtenir d’un organe international l’opinion sur l’interprétation ou l’application d’un traité dans le droit interne d’un État partie, ayant deux modes de réalisation: des rapports périodiques et des enquêtes. 2. Mécanismes quasi-contentieux: Ils sont utilisés dans le milieu d’une controverse des violations des droits de l’homme plutôt que d’être soumis à un organe juridictionnel est mise à considération d’un organe international pour connaître d’elles et rendre une recommandation avec le fin de lui donner une règlement amiable au conflit. Ces mécanismes sont activés par plaintes présentées par des particuliers ou par les États. 3. Mécanismes contentieux: Comme dans les mécanismes quasi-contentieux, il s’agit d’une controverse des violations des droits de l’homme qui est soumise aux décisions de l’organe judiciaire inter- national, afin de que celui-ci fasse un examen et prend une décision avec des effets juridiques pour le parties en conflit.

Pour Berraondo (2004), l’application de ce mécanisme implique l’action de la Cour internationale de justice, et en principe est couvert de caractère obligatoire, ce qui veut dire qu’il n’est pas nécessaire une expresse

subsidiaire de la même, afin de remplacer la Commission des droits de l’homme.

par l’État partie en acceptant la juridiction contentieuse de la Cour. Cependant, dans presque tous les traités, les États ont la pos- sibilité de faire des réserves pour l’exclusion de juridiction de la Cour, de sorte que seul leur juridiction s’applique aux États qui n’ont pas utilisé la dite réserve d’exclusion (p. 2, et 3).

En plus des mécanismes conventionnels cités ci-dessous, ils existent dans le système uni- versel des mécanismes extra-conventionnels pour promouvoir, protéger et garantir les droits de l’homme.

1.3 Mécanismes extra- conventionnels

Les mécanismes extra- conventionnels n’ont plus leur source dans les conventions, pactes ou traités créés, ratifiés et entrés en vigueur sinon dans les organismes interna- tionaux qui font partie de l’Organisation des Nations Unies. Sans doute, l’origine de ces mécanismes se trouve dans l’inefficacité des mécanismes conventionnels qui sont nés pour compléter le système onusien, l’inefficacité que réside dans l’application généralisée de la doctrine volontariste du droit international 3

3 La doctrine volontariste dans le droit international prend comme base la volonté des États exprimée par son consentement à être lié à l’échelle internationale, c’est à dire, inscrit dans son contenu le concept de souveraineté potestas dans lequel prime l’autonomie des États à se régler indépendamment sans avoir importance la légalité ou l’illégalité de l’objet des traités, une position qui contraste avec la doctrine anti-volontariste et les jus cogens, toutefois que ceux-ci établissent la prévalence des principes qui sont au-dessus de la volonté de l’État. Pour approfondir un peu plus sur le sujet, lire: Pastor Ridruejo, José. (2011). Curso de derecho internacional público y organizaciones internacionales. Madrid: Technos y Sepúlveda, César. (1997). El derecho de gentes y la organización internacional en los umbrales del siglo XXI. México:

Fondo de Cultura Económica.

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David Andrés Murillo Cruz

par laquelle se fait prévaloir le concept de la souveraineté potestas et qui autorisent les États à faire primer sa volonté concernant

à l’acceptation ou le rejet des obligations

internationales visant à promouvoir, garantir et protéger les droits humains. (Murillo Cruz,

2011).

Le remplacement de la Commission des droits de l’homme par le Conseil des droits

de l’homme en tant qu’organisme subsidiaire de l’Assemblée générale de l’Organisation des Nations Unies l’année 2006, a amené

à que celui-ci faisait la prise en charge des

mécanismes extra- conventionnels que la Commission connaissait avant, néanmoins, avec une nouvelle réorganisation, que aux fins de ce document seront discutés en blocs séparés, celui qui développe l’examen pério- dique universel (1), examen à travers lequel le Conseil fait l’analyse en général de la situation des 193 pays membres de l’ Organisation des

Nations Unies 4 et autre que fait la description des procédures spéciaux (2) par lesquels le Conseil reconnaît et se prononça sur la situa- tion des droits de l’homme d’un pays ou d’un thème spécifique.

1.3.1 L’Examen Périodique Universel:

La résolution de l’Assemblée générale 60/251 de 2006 a créé l’Examen périodique universel (EPU), “ sur la base d’informations objectives et fiables, sur l’accomplissement par chaque État de ses obligations et engagements en

4 Il est important de noter que la procédure de l’Examen périodique universel (EPU) visée dans la résolution 60/251 de 2006 du Conseil économique et social a été prévu pour les 192 États Membres de l’Organisation des Nations Unies, cependant, avec la séparation officielle de Soudan du Sud de Soudan à travers le référendum qui a été lieu le mois janvier 2011, il a été reconnu le Soudan du Sud, le 14 juillet 2011, comme un nouvel État membre de l’ONU par l’Assemblée générale des Nations Unies.

matière de droits de l’homme d’une manière qui assure l’universalité de l’examen et l’égalité de traitement à l’égard de tous les États”, avant ce mécanisme avait une nature coopérative, “fondé sur un dialogue interactif, avec la pleine participation du pays concerné et en tenant compte de leurs besoins à pro- mouvoir la capacité”.

Ce nouveau dispositif qui a le système uni- versel a été créé dans le but d’examiner tous les quatre (4) ans, la façon dont chacun des États membres de l’Organisation des Nations Unies puisse s’acquitter de ses obligations de protection et de garantie des droits de l’homme dans son territoire.

Selon le Bureau du Haut-Commissaire aux droits de l’homme (2008), “ l’Examen périodi- que universel est conduit dans le cadre d’une session séparée du Conseil des droits de l’homme par un “Groupe de travail” composé des 47 membres du Conseil. Le Groupe de travail divise son travail en trois sessions de deux semaines chacune. Le Conseil examine 48 États Membres des Nations Unies chaque année” (p. 10).

La procédure prévue pour l’Examen Périodique Universel ne comprend pas la participation des individus, car dans lui seulement participe le Conseil des droits de l’homme appuie par le Haut Commissariat aux droits de l’homme et les États membres. Pour examiner chaque État, se prend en compte trois documents: i ) le rapport natio- nal soumis par l’État sur la situation des droits de l’ homme sur son territoire; ii ) la compi- lation des informations extraites par le Haut Commissariat des différents rapports établis par les organes conventionnels et des procé- dures spéciales, aussi, des documents officiels des Nations Unies, et iii ) du résumé présenté par le Haut Commissariat de l’information fournie par les institutions nationales de

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protection des droits de l’homme, les orga- nisations régionales et les représentants de la société civile, y compris, les ONG, les groupes de défenseurs des droits de l’homme et les institutions académiques et de recherche.

Ensuite, et en tenant compte de la nature de l’EPU, le groupe de travail s’engage dans un dialogue interactif avec l’État examiné afin de que celui-ci présente l’information préparée sur son évolution, puis répondre aux ques- tions et recommandations qui lui sont faites par le Conseil des droits de l’homme et des États observateurs sur la pratique et l’état général de la protection et la garantie des droits de l’homme sur son territoire.

13.2 Procédures spéciales:

La Commission des droits de l’homme initia- lement établit ces procédures spéciales et au moment d’être remplacé par le Conseil des droits de l’homme furent assumés dans leur totalité par celui-ci. Les procédures spéciales sont créées pour traiter la situation des droits de l’homme dans un pays donné, procédure qui a été dénommé mandat par pays (i), ou l’analyse de sujets sensibles sur les droits de l’homme dans toutes les régions du monde qui est connu comme mandat thématique (ii).

i. Mandats par pays

L’objectif qui ont les procédures spéciales tel comme l’a affirmé le Conseil des droits de l’homme, “est celui de protéger et de promouvoir les droits de l’homme de toutes les personnes et de prévenir les violations des droits de l’homme sur le terrain” (2010, p 1) 5 . Ainsi, les mandats par pays ont le but princi-

5 Is the protection and promotion of human rights of all persons and the prevention of human rights violations on the ground.

pal d’aider au labeur de défense et protection des droits qui effectue chacun des États sur leurs territoires, en faisant l’examen et le suivi des efforts mis en place par ceux-ci pour améliorer la situation des droits de l’homme dans leur intérieur.

En termes généraux, le mandat par pays est la procédure spéciale instituée pour surveiller, examiner et évaluer de près les politiques gouvernementales, législatives, judiciaires et financières qui sont déployés dans un État donné pour surmonter la grave situation des droits de l’homme que dans lui est présente.

Actuellement, il y a des mandats par pays en vigueur par le Conseil des droits de l’homme contre la Bélarus (2012), le Cambodge (1993), la Côte-d’Ivoire (2011), l’Erythrée (2012), l’Haïti (1995), la République islamique d’Iran (2011), le Myanmar (1992), la Corée du Nord (2004), la Somalie (1993), le Soudan (2009), les territoires palestiniens occupés depuis 1967 (1993) et la Syrie (2011).

Grosso modo, on peut observer à travers les

différentes Résolutions du Conseil des droits de l’homme rendues dans le cadre des man- dats par pays, que leur travail se concentre

à vérifier les progrès accomplis dans un État donné par rapport les droits de l’homme,

à encourager aux gouvernements et à faire

des recommandations aux mêmes afin qu’ils puissent accomplir leurs obligations de pro-

mouvoir, protéger et garantir les droits de l’homme à toutes les personnes qui se trou- vent dans leurs territoires.

ii. Mandats thématiques

Conformément à l’objectif qui a été soulevée avec les procédures spéciales, les mandats thématiques visent à examiner et surveiller le phénomène de violations massives et sys- tématiques des droits de l’homme dans les

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différentes latitudes du monde. Comme anté- cédent, on peut citer la procédure publique

par matières mise en place par la Résolution

1235 (XLII) du Conseil économique et social

en 1967, et par laquelle, l’ancienne Com- mission des droits de l’homme décida en

1980 connaitre de la violation d’un droit de

l’homme concret sur n’importe quel pays ou territoire où l’infraction se produit, “du à la constatation faite par la Commission au cours des années précédentes sur les violations massives et systématiques qui s’étaient pro- duisant sur certains droits dans les différentes parties du monde (Berraondo, 2004, p. 11).

Le Conseil des droits de l’homme a à travers ses groupes de travail et rapporteurs spéciaux actuellement 35 mandats thématiques sur des situations sensibles des droits de l’homme qui se produisent dans différentes parties du monde et grâces auxquels il examine, vérifie et donne des recommandations sur sa solution.

Les 35 mandats thématiques sont sur:

- La détention arbitraire;

- La vente d’enfants, la prostitution des enfants et la pornographie impliquant des mineurs;

- Le droit de toute personne de jouir du mei- lleur état de santé physique et mentale;

- Les disparitions forcées ou involontaires;

de réunion pacifique et

- Le

droit

d’association;

- Les droits culturels;

- Le droit à l’éducation;

- L’environnement sécuritaire, propre, sain et durable;

- Les exécutions extrajudiciaires et arbitrages;

- Le droit à l’alimentation;

- Les défenseurs des droits de l’homme;

- Les formes contemporaines d’esclavage;

- Le logement décent;

- Les

droits

de

autochtones;

l’homme

des

peuples

- L’indépendance des juges et des avocats;

- La liberté et la protection du droit à la liberté d’opinion et d’expression;

- La liberté de religion ou de culte;

- Les personnes déplacées dans leur propre pays;

- L’utilisation de mercenaires comme moyen de violer les droits de l’homme;

- Les droits de l’homme des migrants;

- Les minorités;

- L’extrême pauvreté et les droits de l’homme;

- Les formes contemporaines de racisme, de discrimination raciale, la xénophobie et l’intolérance;

- Les personnes d’ascendance africaine;

- Le droit à l’eau potable et à l’assainissement;

solidarité

l’homme

- Les

droits

de

et

la

internationale;

- Les effets de la dette extérieure et des obligations financières des États sur le plein exercice des droits de l’homme, en particulier les droits sociaux, économiques et culturels;

- La torture et des autres traitements cruels, inhumains ou dégradants;

- La promotion et protection des droits de l’homme dans la lutte contre le terrorisme;

- Les droits fondamentaux des victimes de la traite des personnes, en particulier des femmes et des enfants;

- Les droits de l’homme et des sociétés trans- nationales et autres entreprises;

- L’impact sur les droits de l’homme de la gestion écologiquement rationnelle et l’élimination des produits et des déchets dangereux;

- La discrimination à l’égard des femmes dans la législation et la pratique;

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

- La promotion de la justice, la vérité et la répa- ration et des garanties de non-répétition;

- La violence contre les femmes, ses causes et ses conséquences.

De cette manière, dans le système univer- sel se protègent les droits de l’homme des individus. Il est impératif de préciser que les instruments du système des Nations Unies protègent exclusivement les droits des individus et que à l’intérieur des systèmes régionaux comme on verra ci-dessus, la protection s’étend également aux droits des personnes morales, étaient le cas particulier le système régional européen qui a développé une doctrine solide des droits des personnes morales comme un moyen de protéger les droits de la communauté humaine qui la compose et la forme (Murillo Cruz, 2012).

2. Les systèmes rÉgionaux de protection des droits de l’homme

Au niveau régional, il existe différents sys- tèmes de protection des droits de l’homme qui ont une connexion téléologique avec le système universel, il s’agit de la promotion, protection et garanti des droits des person- nes. Il est important de se rappeler que les droits de l’homme sont une construction occidentale qu’en raison du processus de décolonisation qui s’est produite depuis le XIXe siècle a été occidentalisé, raison pour laquelle dans tous les continents n’existent pas des systèmes de protection régionaux reconnus par la communauté internationale 6 .

6 Ainsi, on observe comme ni l’Asie ni l’Océanie, ni les pays arabes par leurs particularités n’ont pas de tribunaux internationaux reconnus par la commu- nauté internationale pour la protection des droits de l’homme, car au sens strict, leurs caractéristiques culturelles sont tellement dissemblables de celles des occidentales et celles des occidentalisés qui

Cette caractéristique des droits de l’homme les font en grande mesure exclusifs, parce que les concepts qu’il a développés ne sont pas réceptionnés de la même manière dans toutes les latitudes, circonstance factuelle qui empê- che l’acceptation des différentes cultures au sein des organisations internationales et de la communauté internationale en générale, pour cela, on trouve qu’il n’est pas reconnu un système arabe or asiatique des droits de l’homme, toutefois que leurs connotations historiques, sociales, culturelles et politiques font que le concept de droits de l’homme ne soit pas réceptionné comme on le conçu dans les territoires où la culture occidentale est en vigueur.

Les systèmes régionaux peuvent être classés en deux groupes en fonction des organes qui intègrent et les fonctions qu’ils servent, exis- tant ainsi le mono système de protection (a) et les systèmes duals de protection (b).

2.1 Le monosystème de protection

2.1.1 Le Système Européen de Droits de l’Homme

Le système régional construit en Europe par le Conseil de l’Europe était jusqu’à 1998 un système dual, car depuis l’aspect fonctionnel il existait la Commission européenne des droits de l’homme (Commission EDH) char- gée des questions quasi - juridictionnelles et la Cour Européenne des droits de l’homme

rendent incompatibles leurs comportements avec les canons normatifs occidentaux en matière de droits de l’homme. Quelque chose de semblable se passe avec les peuples autochtones que à l’avoir une identité culturelle forte (l’ancestralité) ont des aspect culturaux différents de ceux pris comme normaux par l’occident, une raison pour y avoir une lutte constante entre les notions de droits de l’homme des populations qui n’ont pas été complè- tement occidentalisé avec la pensée développée et étendue par et dès l’ouest.

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(Cour EDH) qui sous sa responsabilité avait la fonction judiciaire.

À partir du Protocole n° 11 1998 7 , le sys- tème européen des droits de l’homme est restructuré et se donne le phénomène de la scission-fusion entre la Commission EDH et la Cour EDH se créant la Grand Cour européenne des droits de l’homme, passant l’Europe d’avoir un système dual de protec- tion à avoir un monosystème, dans lequel un seul organisme est responsable d’accomplir les fonctions quasi - judiciaires et judiciaires.

Comme il est énoncé ci-dessous, la classifi- cation entre mono et dual des systèmes de protection n’est pas donnée seulement par le nombre d’organes qui le composent, mais aussi, par les fonctions que ceux-ci accomplis- sent dans son intérieur, parce que s’il serait par le nombre des organes, encore le système européen serait de ceux qui sont appelés duals, pour la raison que, à ce moment il se compose par deux organes, la Cour EDH et le Comité des Ministres chargé du suivi des arrêts de celle-là. Raison suffisante pour laquelle ce système doit être classé comme un mono système de protection.

Le système du Conseil de l’Europe naît avec la Convention européenne des droits de l’homme (CEDH) en 1950 8 et depuis appa- raît comme un système pour promouvoir,

7 Le Protocole n° 11 est entré en vigueur le 1er Novembre 1998, et a été ratifiée par 47 États parties du Conseil de l’Europe.

8 La CEDH fut terminée le 4 Novembre 1950 à Rome et en dépit d’être l’instrument qui a permis la création du premier système régional existant sur les droits de l’homme, sans doute le premier instrument international régional des droits de l’homme et que pour première fois à parlé ne seulement de droits sinon de devoirs de l’homme fut la Déclaration américaine des droits et devoirs de l’homme, signé à Bogotá le 30 Avril 1948.

protéger et garantir les droits de l’homme en Europe, compte tenu de la situation cri- tique et alarmante des violations massives et systématiques des droits de l’homme sur cet continent au cours de la Seconde Guerre mondiale, en prenant depuis sa naissance la structure d’un système dual divisant les fonctions en deux organes comme déjà on expliqua ci-dessous.

Le Protocole n° 11 1998 additionnel à la CEDH, réussit unifier la Commission EDH et la Cour EDH du à la congestion des tribun- aux qui a été constatée dans les années 90 du dernier siècle, grâce à un système de Comités, Chambres et Grande Chambre pour la rece- vabilité et le fond des cas soumis au système. Cette structure a sa perfection finale par le Protocole n° 14 2010 9 , par laquelle se créa la figure du juge unique pour “ déclarer une requête irrecevable ou la supprimer du regis- tre des affaire, lorsqu’une telle décision peut être prise sans avoir à procéder à un examen complémentaire” (Conseil de l’Europe, 2010, art. 27-1) 10 . Dans le cas d’avoir besoin de cet examen, “le juge renvoie à un comité ou à une chambre” pour une étude plus approfondie. (Conseil de l’Europe, 2010, art. 27-2) 11 .

9 Le Protocole n° 14 fut réalisé et ouvert à la signature le 13 mai 2004 à Strasbourg par le Conseil de l’Europe, mais à cause d’avoir consacré à son intérieur le principe de l’intégrité pour son entrée en vigueur fut nécessaire, d’accord à l’article 19, que tous les États parties à la CEDH expriment leur consentement à être partie. En raison du refus présenté par la Russie, le Protocole entre en vigueur six ans plus tard, le 1er Juin 2010, du à que l’État russe l’a ratifié jusqu’au 18 Février 2010.

10 Declare it inadmissible or strike it out of its list of cases, where such decision can be taken without further examination.

11 If the single judge does not declare an application inadmissible or strike it out, that judge shall forward it to committee or to a Chamber for further examination.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

Ainsi, le monosystème de protection européen fonctionne à travers des juges uniques, dont le nombre est égal à celui des États parties

à la CEDH (47) 12 , les Comités composés de trois juges, les Chambres composées de 7 juges et la Grande Chambre composée de 17 juges, étant le juge unique, comme se décrit ci-dessous, à partir de Protocole n° 14, le premier à recevoir les plaintes qui lui sont soumises au système, en passant après à la connaissance des Comités ou des Chambres, pour que ceux-ci connaissant du fond, et le cas échéant, la Grande Chambre connaisse aussi du fond de ces derniers.

Dans la même veine, le système européen ne dispose pas actuellement d’un organisme quasi - judiciaire pour faire avancer la partie préliminaire des cas qui lui sont soumis, ainsi que techniquement on accède directement

à l’organisme judiciaire – la Cour EDH - par

une requête que devra remplir les exigences de procédure exigées en vertu de l’article 47

du Règlement de la Cour EDH 13 . Apparem-

12 Actuellement au sein du Conseil de l’Europe il existe la discussion sur la pertinence d’inclure dans

le cadre de la CEDH à l’Union européenne, en tant que sujet de droit international qui devrait avoir des responsabilités internationales dans le cas d’une violation des droits de l’homme. Dans la même veine, il n’y a pas de clarté du fonctionnement future que le système européen aurait dans le cas où soit acceptée l’admission de l’Union européenne, d’être admise, il est plus probable de que soit accepté que le terme «les hautes parties contractantes» figurant

à l’article 1 de la CEDH doit être interprétée de

façon à inclure l’Union européenne dans son contenu, pour après lui permettre de participer avec un juge dans la Cour EDH.

13 Le règlement actuel de la Cour EDH fut modifié et est entré en vigueur le 1er Septembre 2012. Nonobstant, ces exigences formelles pour soumettre une pétition

à la Cour de Strasbourg se sont conservée dans les

successives modifications et amendements que le règlement a souffert, à savoir, le 17 Juin et le 8 Juillet 2002, le 11 décembre 2007 et le 22 Septembre 2008.

ment, il semble que le système est plus agile et qui rendre plus des garanties au permettre l’accès direct à l’organe judiciaire, néanmoins, à juger par sa statistique des pétitions répri- mées et rejetées, plus de 149.000 se trouvent en attend au 31 Mars 2011, où presque la tota- lité des pétitions, plus de 95%, seront rejetées sans examen du fond, pour ne pas remplir les critères de recevabilité en vertu de la Conven- tion et du Règlement de la Cour (Conseil de l’Europe et Cour Européenne des Droits de l l’Homme, 2011), fait-y-il que la situation soit complètement différente, car on est face à un système théoriquement fonctionnel, agile et rapide, mais que dans la pratique, a sacrifié les droits de l’homme des personnes qu’il prétend protéger, au faire rigoureux l’accès à travers d’une requête que doit se conformer pleinement aux fortes exigences formelles que de n’être pas accomplis amèneront le rejet de la même et par conséquence de son examen du fond.

Cependant, le système de protection euro- péen est unique et différent en son genre, car il ne protège pas seulement les droits de l’homme des individus, mais étend son spectre de protection aux personnes morales, étant le seul système qui consacre dans son domaine de garantie et de protection ce genre de personnes, parce que si on analyse le sys- tème universel, l’interaméricain et l’africain, la protection se concentre uniquement sur les êtres humains pendant qu’en Europe ils se sont préoccupé para la promotion, la pro- tection et la garantie des droits de l’homme des personnes morales, toutefois que celles-ci ne sont rien de plus que les véhicules qui per- mettent la réalisation des droits de l’homme de la communauté humaine qui compose 14 .

14 Pour une étude plus approfondie sur les droits de l’homme des personnes morales en Europe, lire: Murillo Cruz, David Andrés. (2012). La

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2.2 Les systèmes duals de protection

Suivant le fil argumentatif utilisé pour parler du monosystème de protection, il doit être entendu qu’un système dual se compose de deux organismes dont les fonctions quasi- judiciaires et judiciaires se partagent. Ce pour quoi que l’accès à l’organisme judiciaire ne sera pas direct ni à travers d’une requête avec le rempli de fortes exigences formelles, mais indirect par le moyen de l’organisme quasi- judiciaire auquel arriveront les cas, soit par la voie d’une communication ou la voie d’une plainte – pétition, que pourra être individue- lle ou interétatique. Comme systèmes duals reconnus par la communauté internationale de on trouve d’un côté le système interaméri- cain des droits de l’homme (1) et par l’autre, le système africain des droits humains et des peuples (2).

2.2.1 Le système interaméricain de droits de l’homme

Le système américain nait conceptuellement avec la Charte de l’OEA 15 et la Déclaration américaine des droits et devoirs de l’homme

protección de los derechos humanos de las personas jurídicas en los sistemas regionales europeos e interamericano. Dans: Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Tuxtla - México: Universidad Autónoma Nacional de Chiapas. 15 La Charte de l’OEA fut signé par les 21 États participants de la IXème Conférence Internationale (l’Argentine, la Bolivie, le Brésil, le Canada, le Chili, la Colombie, le Costa Rica, le Cuba, l’Équateur, Le Salvador, l’États-Unis, le Guatemala, l’Haïti, l’Honduras, le Mexique, le Nicaragua, le Panama, le Paraguay, le Pérou, la République Dominicaine, et l’Uruguay) et entra en vigueur le 13 Décembre 1951, avec le dépôt de l’instrument de ratification faite par la Colombie à la même date au Secrétariat général de l’OEA et avec cela s’avoir fait le dépôt des ratifications de deux tiers 2/3 des États signataires.

(DADDH) 16 . Nonobstant, sa structure duale se consolida avec la Convention américaine relative aux droits de l’homme (CADH) et la création de la Cour interaméricaine des droits de l’homme (Cour IDH) 17 , donnée à travers de cet instrument. Ainsi, à partir de 1969, le système interaméricain est un système dual de protection á l’avoir la Commission interaméricaine des droits de l’homme (Commission IDH) (i) comme un organisme quasi - judiciaire et la Cour interaméricaine des droits de l’homme (Cour IDH) (ii) comme un organisme judiciaire.

i. La Commission interaméricaine des droits de l’homme

La Commission IDH comme un orga- nisme principal de l’OEA vue les jours juridiques avec l’article 106 de la Charte de l’Organisation Américaine et est affectée avec la fonction principale de promouvoir l’observance et la défense des droits de l’homme et celle de servir comme organe consultatif de l’organisation sur les droits

16 Cet instrument se approuva le 2 mai 1948 au sein de la IXème Conférence Internationale qui a eu lieu à Bogotá. L’importance de la Déclaration des droits et devoirs de l’homme est due à deux aspects particuliers. Le premier, parce qu’il s’agit du premier instrument international des droits de l’homme et d’autre part, parce qu’il contemple dans son contenu non seulement la reconnaissance des droits de l’homme mais aussi des devoirs, en fissurant la théorie de la responsabilité verticale existante des droits de l’homme et cédant la place à la théorie horizontale.

17 Le Pacte de San José fut élaboré par la Conférence Interaméricaine Spécialisée sur les droits de l’homme du 7 à 22 Novembre 1969 et son entrée en vigueur a eu lieu le 18 Juillet 1978, lorsque, conformément à l’article 74.2 de celle-ci, il a été déposée l’onzième instrument de ratification auprès du Secrétaire Général de l’OEA, grâce au dépôt de son instrument de ratification par l’État de Grenade.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

de l’homme. Bien que le deuxième alinéa de l’article 106 de la Charte de l’OEA a établi que la structure, la compétence et la procédure de la Commission interaméricaine serait établi par la CADH, fut à la cinquième Réunion de consultation des Ministres des Affaires étran- gères, qui a eu lieu à Santiago du Chili en 1959, où se créa une Commission interamé- ricaine des droits de l’homme composée de sept membres, élus à titre personnel à partir de listes présentées par les gouvernements et par le Conseil de l’Organisation des États américains, lui donnant le travail de pro- mouvoir le respect de ces droits. (Secretaria General de la OEA, 1960, p. 12).

Donné que les travaux de la Commission IDH initieront avant de la création de la CADH et de la Cour IDH, on peut dire que d’abord que:

La Commission se préoccupa presque exclusivement d’élaborer un mécanisme qui pourrait être efficace face l’absence d’un État de droit dans les différents pays du continent. Ainsi, depuis la création de la Commission et jusqu’en 1969, celle-ci des- tina la plupart de ses efforts et de ressources pour le traitement des violations massives et systématiques dans le continent américain (García Echavarria, 2011, p. 13).

Actuellement, la Commission IDH accom- plisse, grosso modo, ses fonctions à travers des inspections et de l’étude des pétitions individuelles et interétatiques conformé- ment à l’article 44 de la CADH et 18 de son Règlement. Dans le cas d’inspections, la Commission les font de cette manière: géné- ral pour étudier la situation des droits de l’homme dans les Amériques, dont elle publie un rapport annuel; par pays, par le biais de visites in loco afin d’évaluer dans le contexte étatique les niveaux de protection des droits de l’homme, en présentant para le moyen de rapports par pays les considérations et

recommandations de l’État s’aient en matière des droits de l’homme et; thématiques, sur les topiques ponctuelles sur les droits de l’homme, par exemple: la peine de mort, l’accès à la justice, les personnes privées de la liberté, les défenseurs des droits de l’homme, les afro descendants, l’égalité des sexes, la par- ticipation politique des femmes, de l’emploi, de l’éducation et des ressources pour les femmes, l’immigration, la santé maternelle, la justice pour mineurs et le terrorisme.

En ce qui concerne les pétitions, la Com- mission IDH connaît de deux types: les individuelles et les interétatiques, les pre- mières, conformément à l’article 23 de son règlement peuvent être présentées contre un État membre de l’OEA, néanmoins, la Commission au moment de faire l’étude admissibilité, devra faire la distinction entre ceux qui en plus d’être membres de l’OEA sont également parties à la Convention amé- ricaine, car de cela dépend quels instruments peuvent être appliqués, à savoir: sur les États qui sont membres de l’OEA, mais qui ne sont pas parties à la CADH, elle pourra seu- lement faire l’analyse et l’étude de la requête individuelle à travers la Charte de l’OEA et la DADDH et si l’État ne prend pas ses recom- mandations, on ne pourrai pas lui poursuivre devant la Cour IDH. À contrario sensu, sur les États, qu’en plus d’être membres de l’OEA sont aussi parties à la CADH, elle pourra analyser les pétitions individuelles présentées contre eux se fondant sur la base des trois instruments – la Charte de l’OEA, la DADDH et la CADH.

Contrairement aux pétitions individuelles, assez nombreux et en progressive augmen- tation annuelle 18 , les pétitions interétatiques

18 Selon les statistiques traitées par le Commission IDH dans ses rapports annuels pour 2010 et 2011, les pétitions individuelles pour 2010 arrivent aux

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sont plus exotiques au sein de la Commission IDH, au point que jusqu’ici seulement se

connaissent deux, un déclarée irrecevable au Nicaragua contre le Costa Rica 19 et d’autres rendue admissible faite par l’Équateur contre

la Colombie 20 .

Compte tenu de l’expérience limitée que on

a avec ces pétitions, on peut souligner que

la Commission IDH face à la ratione loci a créé le concept de contrôle efficace globale, à travers d’un transplante juridique tiré de la jurisprudence de la Cour EDH, en affirmant que dans les affaires interétatiques se doit préciser si l’accusé eut la compétence extrate- rritoriale sur le territoire de l’État requérant, pour accepter la recevabilité d’une violation alléguée des droits de l’homme. (Comisión IDH, 2010, pp 17-20).

Les pétitions interétatiques sont réglées par l’article 45 de la CADH et cela est procèdent entres États qui ont ratifié la CADH et ont accepté la compétence de la Commission IDH pour recevoir et examiner les communi- cations dans lesquelles un État partie prétend

1598, étant prises pour l’analyse 275 et pour 2011 se sont présentées 1658, étant acceptées pour commencer le traitement seulement 262.

19 Pour étudier plus en profondeur cette pétition interétatique, voir: Le Rapport n ° 11/07, Pétition interétatique 01/07, le Nicaragua contre le Costa Rica.

20 Cettepétitioninterétatiqueaeulieupourlaviolation de la souveraineté territoriale de l’Equateur par la Colombie à travers l’opération militaire appelée «Phoenix». À cet égard, on peut voir: Le Rapport n ° 112/10, PI-02, Pétition Interétatique, l’Équateur contre la Colombie. En raison de la modification de la stratégie contentieux par les représentants de l’État, à l’étape de règlement amiable au sein de la Commission IDH, se trouva un accord entre la famille du jeune équatorienne assassiné:

Franklin Aisalla et le gouvernement colombien en Septembre 2013.

qu’un autre État partie a commis des viola- tions des droits de l’homme dans le cadre du Pacte de San José.

Il est important de mettre en relief à nouveau, que la Commission IDH concentre son rôle sur la promotion et la protection des droits des individus, puisque le système intera- méricain a précisé dans ses instruments de protection qu’ils visent exclusivement aux êtres humains.

ii. La Cour interaméricaine des droits de l’homme

Comme déjà s’est expliqué ci-dessous, la Cour IDH se créa finalement avec la CADH malgré être prévue par la Charte de l’OEA, avec le but d’accomplir les fonctionnes judiciaires dans le système interaméricain. Dans ce cadre fonctionnel, l’article 62.1 de la Convention américaine a fourni à la Cour la compétence sur l’interprétation et l’application de la convention.

Selon la Convention américaine, la Cour IDH est composée de sept juges, ressortissants des États membres de l’ OEA, misse en terne et élus par États parties à la Convention américaine pour un mandat de six ans avec la possibilité d’être réélus qu’une seule fois (Arts. 52-54). La Cour a son siège à San Jose, Costa Rica, elle travaille à travers des séances régulières et des séances spéciales, s’il est nécessaire.

En termes généraux, la Cour est chargée de délivrer des avis consultatifs lorsque les États parties à la Convention américaine ou l’un des organismes de l’OEA lui demande et de résoudre les cas que par la voie des requêtes lui sont soumises par la Commission IDH. Comme il en a déjà noté, le caractère indirect de ce système fait que “ les victimes de viola- tions des droits de l’homme dans le Système

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

Interaméricaine ne [puissent] pas avoir accès direct à la Cour interaméricaine des droits de l’homme, [étant pour elles] nécessaire d’épuiser préalablement les procédures con- tentieux à la Commission interaméricaine des droits de l’homme”. (Pelayo Moller, 2011, p. 37).

De cette manière, la Cour IDH remplit son rôle judiciaire comme un administrateur de la justice interaméricaine, en réceptionnant, d’une part, les requêtes que lui sont soumisses pour l’analyse de la Commission IDH contre un État afin de protéger les droits humains et en donnant solution, de l’autre, les avis que le sont soumis sur l’interprétation de la CADH et les autres instruments interaméricains. Cependant, il est important de noter que la Cour a joué un rôle prédominant – sans oublier le travail de la Commission comme un organisme quasi – judiciaire - d’impact sur le continent pour consolider l’État de droit et des régimes démocratique de gouver- nance. Bien que le nombre des juges doit être critiquée 21 , la protection par le biais de son évolution jurisprudentielle a été extrapolée à des différents systèmes de protection, n’étant seulement un tribunal récepteur de théories juridiques des tribunaux internationaux et régionaux des droits de l’homme, sinon un tribunal que s’appropria de la génération de

21 La critique porte sur la participation de chaque État partie à la CADH dans la Cour IDH á travers des juges, ainsi il est connu qu’ils ne représentent pas dans l’organisme judiciaire les intérêts d’un État particulier, mais si on prenait comme exemple l’Europe, d’avoir un nombre des juges égaux au nombre des États parties, ils pourrait jouer un important travail de contextualisation du statut juridique de leurs États lors qu’un cas arrive à la Cour et de leur demander des mesures appropriées pour résoudre la violation des droits de l’homme, en particulier, celles-ci qui se produisent de manière massive et systématique.

règles juridiques que sont déjà transplantées à d’autres latitudes 22 .

Pourtant, le grand travail qui se fait à l’intérieur des organismes du système inter- américain et l’impact de leurs évolutions jurisprudentielles sont entravés lors de la réflexion sur la protection qui s’offerte, sur la base de règles juridiques écrits qui ne con- sidèrent pas toujours à l’être humain à son intérieur ou s’il est contemplé se fait depuis une vision normative mais ne pas humaine, au point de ne protéger pas quelques droits de l’homme par l’impossibilité de leurs trou- vés conventionnelle.

2.2.2 Le système africain des droits de l’homme et des peuples

Le système africain de protection en dépit d’être le plus récent de ces reconnus par la communauté internationale, à différence de ses deux prédécesseurs, notamment, d’étendre son spectre de protection à travers de son instrument principal – la Charte afri- caine des droits de l’homme et des peuples (Charte ADH et P) 23 – aux DESC et aux droits

22 Il peut être cité le cas particulier de la jurisprudence et des règles novatrices qui ont été crées pour la Cour IDH respecte les communautés autochtones, la propriété collective pour les mêmes et le développement du concept d’ancestralité en tant que garant de la diversité ethnique. Pour en savoir plus sur ce sujet lire: Lopez, Melissa. (2011). La démarche interculturelle d’élaboration de la jurisprudence: outil privilégié pour une approche plurielle des droits de l’homme. Le cas du système interaméricain de protection des droits de l’homme. Paris: Institute de recherche et débats sur la gouvernance.

23 La Charte ADH et P est un instrument récent des droits de l’homme si on la compare avec ses homologues, la CADH et la CEDH, mais il faut avouer qu’il s’agit d’une charte des droits de l’homme que si bien s’est inspiré des avances des chartes régionales et universelles qui l’antécédent,

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collectifs. Cependant, cette caractéristique unique du système africain est celles qui justifie le peu impact de celui, toutefois que les obligations internationales contractées par les États africains furent très grandes et complexes à réaliser, surtout, si on prends en compte qu’il se parle d’un continent qui a une grave situation économique et de développe- ment, vu depuis les concepts de l’ouest.

Le système africain ainsi que l’interaméricain est classé comme un système dual au diviser ses fonctions quasi - judiciaires et judiciaire en organismes différents, à savoir, la Com- mission africaine des droits de l’homme et des peuples (Commission ADH et P) (i) siégée à Banjul - Gambie et la Cour africaine des droits de l’homme et des peuples (Cour ADH et P) (ii) avec siège à Arusha - Tanzanie.

i. Commission africaine des droits et les droits des peuples

La Commission ADH et P 24 est le seul organe créé par la Charte ADH et P 25 , du que la Cour

elle va plus loin et réussit, au moins dans le texte, à établir une nouvelle conception des droits de l’homme, qui s’éloigne de la conception et du regarde exclusif d’occident par rapport à l’importance et le niveau de protection des droits de l’homme. Cet éloignement est évident lorsque la Charte africaine met dans le même niveau ce qui est appelé par les occidentaux les trois générations des droits de l’homme, c’est-à-dire: les droits civils et politiques, les droits sociaux, économiques et culturels (DESC) et les droits collectifs ou de l’environnement.

24 Pour approfondir sur cet organisme et son importante fonction dans l’interprétation et exécution des obligations de la Charte africaine, lire: Illa Maikassoua, Rachidatou. (2013). La Commission africaine des droits de l’homme et des peuples. Paris, Karthala.

25 La CADHP fut adoptée le 27 juin 1981 à Nairobi – Kenya, à la 18 ème session de la Conférence de Chefs d’État et de Gouvernement de l’Organisation

ADH et P se créa avec le Protocole addition- nel à la Charte africaine. À la Commission lui fut chargée, par l’article 30 de la Charte de Nairobi, la fonction de promouvoir les droits de l’homme et des peuples et d’assurer leur protection en Afrique. Techniquement, la Commission commença à travailler le même jour qui est entré en vigueur la Charte africaine – 21 Octobre 1986 - mais débuta ses opérations en 1987, lorsque se célébra sa première session ordinaire à Addis Abeda - Ethiopie 26 .

Grosso modo, ces deux fonctions sont exer- cées par la Commission à travers: les activités de formation et la formation sur droits de l’homme – en collaboration avec les ONG -, la recevabilité des pétitions interétatiques et pétitions individuelles et la création des avis consultatifs sur l’’interprétation du contenu de la Charte ADH et P, demandées par un

de l’unité africaine (OUA), mais elle entra en vigueur cinq ans plus tard, le 21 octobre 1986, puis de s’écouler trois mois, d’accord l’article 63 de la CADHP, du dépôt de la majorité simple des États membres de l’OUA. Le dépôt 26 fut fait le 21 juillet 1986 par le Niger. Pour consulter la liste de ratifications de la Charte: http://au.int/en/

sites/default/files/African%20Charter%20on%20

Human%20and%20Peoples’%20Rights.pdf.

26 Pour connaître plus sur cet instrument, consulter:

Amnesty International. (1991). Connaissez la charte africaine des droits de l’homme et des peuples. Londres, Amnesty International; Flauss, Jean François et Lambert-Abdelgawad, Élisabeth. (2004). L’application nationale de la Charte africaine des droits de l’homme et des peuples. Bruxelles, Bruylant; Eteka Yemet, Valère. (1996). La Charte africaine des droits de l’homme et des peuples: étude comparative. Paris, L’Harmattan; Ouguergouz, Fatsah. (1993). La Charte africaine des droits de l’homme et des peuples: une approche juridique des droits de l’homme entre tradition et modernité. Paris, Presses universitaires de France et Tavernier, Paul. (2008). Regarde sur les droits de l’homme en Afrique. Paris, L’Harmattan.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

État partie, un organe de l’Union africaine et n’importe quelque organisation africaine légalement reconnue par celle-ci.

Selon les articles 31 à 36 de la Charte, la Commission ADH et P se compose de onze commissaires élus pour un mandat de six ans avec la possibilité de réélection pour un an, de listes composées par deux candidats présentés par les États parties, avec deux limitations: la première, que les États parties lorsque présentent deux candidats, l’un des deux ne doivent pas être un ressortissant de lui même et, la deuxième, que la Commission ne peut pas être composée de plus d’un com- missaire de la même nationalité. L’élection des commissaires sera effectuée par scrutin secret par l’Assemblée des chefs d’État et de gouvernement.

Maintenant, il faut dire que la Commission ADH et P comme organisme quasi - judi- ciaire est charge, telle que son homologue interaméricaine, de donner la recevabilité aux pétitions - interétatiques et individuelles – que soient soumisses à sa connaissance et d’elles émettre les rapports confidentiels avec des recommandations pour les États, qui peuvent être rendues publiques sur décision de l’Assemblée générale de l’Union africaine. Néanmoins, comme se cita ci-dessous, est éga- lement chargée d’interpréter la Charte ADH et P rendant des avis consultatifs, qui est une fonction propre des organes judiciaires. Cela a une explication, c’est que le système africain des droits de l’homme d’abord n’envisageait pas avoir une organisme judiciaire, raison pour laquelle la même Charte ADH et P lui confère cette fonction de racine judiciaire à la Commission en tant qu’organisme quasi judiciaire.

Également, elle a la fonction d’examiner les rapports périodiques que tous les deux ans doivent être soumises par les États parties

en application de l’article 62 de la Charte africaine, même si le texte de l’article 45 de la Charte ADH et P ne l’assigne pas ce rôle à la Commission.

Pour cette raison, et “de combler la lacune, en faisant une interprétation conjointe des articles 45 et 46 de la Charte, la Commission eut que recommander à l’Assemblée géné- rale de l’Organisation de l’Unité africaine [aujourd’hui l’Union Africaine 27 ] que lui donné le pouvoir de écrire et d’analyser les rapports” (Saavedra Álvarez, 2008, p. 698).

Finalement, la fonction quasi - judiciaire de la Commission fut complétée par le Protocole additionnel à la Charte ADH et P et la création de la Cour ADH et P comme l’organisme judiciaire du système tel que la Cour EDH Cour et la Cour IDH en Europe et en Amérique, respectivement.

ii) La Cour africaine des droits de l’homme et des peuples

La Cour ADH et P comme on l’a dit, ne fut pas crée par la Charte africaine mais plus tard avec le Protocole additionnel du 1998 28 .

27 L’OUA est devenu l’Union Africaine avec l’adoption

de l’Acte constitutif de l’Union Africaine adoptée le

11 juillet 2000, par la 36 ème session de la Conférence

des Chefs d’État et de gouvernement de l’OUA et qui entra en vigueur le 26 mai 2001. À partir du 15 août 2011, l’Union Africaine (UA) compte avec 54 pays membres, lorsque le Soudan du Sud signe et

ratifie l’Acte constitutif de l’UA. Voir: http://au.int/

en/sites/default/files/Constitutive%20Act%20-%20

Final.pdf. N’oublier pas que le Soudan du Sud, devient aussi le pays numéro 193 de l’ONU, puis que l’Assemblée générale de cette organisation le

14 juillet 2011 lui reconnaisse comme nouveau État

membre.

28 Ce Protocole fut adopté pendant la 34 ème session ordinaire de l’Assemblée des Chefs d’État et de gouvernement de l’Organisation de l’Unité africaine (OUA) réunit à Ouagadougou – Burkina Faso, du

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Nonobstant, ce Protocole entra en vigueur le 25 janvier 2004.

Les articles 11 à 14 du Protocole établi que la Cour ADH et P sera composée par once juges. Le choix est basé sur l’idée que chaque État partie, pourra présenter une liste de trois candidats parmi lesquels deux doivent être de la nationalité de l’État postulant, avec la garantie de garder une représentation adéquate des deux sexes, ainsi, que dans l’élection existe une représentation égale des États parties et des systèmes juridiques. Les juges sont élus pour un mandat de six ans, avec la possibilité de réélection une fois.

D’accord l’article 3 du Protocole, la Cour a la compétence générale pour connaître de touts le cas et toutes les différends que lui soient soumises concernent à l’interprétation et l’application de la Charte africaine, du Proto- cole, et de tout autre instrument relatif aux

droits de l’homme ratifié par les États. Il s’agit d’une compétence très large qui permettra

à la Cour ADH et P, dans un cas déterminé,

d’appliquer les instruments du système afri- caine des droits de l’homme et du système universel si l’État défendeur les a ratifié.

Comme ses homologues régionales, la Cour ADH et P a compétence pour résoudre les cas litigieux qui lui sont soumis pour juger

et la création des avis consultatifs. En ce qui concerne les cas litigieux, conformément

à l’article 5.1 du Protocole de 1998, ont la

capacité de comparaître devant la Cour: la

Commission, l’État partie qui s’est adressé

à la Commission, l’État partie contre lequel

se présent une pétition, l’État partie où est nationale la victime par des violations

8 au 10 juin 1998, qui fut aussi la dernière étape qui eut à traverser le projet de créer un organisme juridictionnel pour les droits de l’homme en Afrique.

des droits de l’homme et les organisations intergouvernementales africaines. En outre, en vertu de l’article 5.3 du Protocole, la Cour peut permettre aux individus, ainsi que aux ONG, qui sont équipés du statut d’observateur à la Commission ADH et P, d’introduire des requêtes directement

devant elle, à condition qu’elle soit autorisée par l’État parties au Protocole au moment de

sa ratification tellement comme est prescrit par l’article 34.6.

Dans ce qui précède, il se trouve une grande différence avec le système interaméricain, puisque dans le système africain existe la possibilité que les individus et les ONG puisse saisir directement la Cour ADH et P à travers des requêtes, sous la condition d’avoir le statut d’observateur auprès de la Commis- sion ADH et P et que l’État partie ait accepté cette compétence au moment de ratifier le protocole.

A propos des avis consultatifs, le système

africain montre également une grande diffé- rence du système interaméricain, parce que

la Charte ADH et P concède directement,

comme on l’a vu ci-dessous, le pouvoir d’émettre ces avis à la Commission ADH et P, et par sa parte, le Protocole 1998 lui a donné

le pouvoir d’émettre des avis consultatifs

à la Cour ADH et P. Cependant, en faisant

une interprétation harmonieuse de l’article 45.3 de la Charte africaine et de l’article 4 du Protocole additionnel, on pourrait conclure que tout État membre de l’Union africaine, l’Union africaine, tous les organes de l’Union africaine ou les organisations reconnues par l’Union africaine pourraient demander un avis consultatif de la Cour ADH et P relative

à la Charte africaine ou sur tout instrument

relatif aux droits de l’homme, à condition que

dans la Commission ne se trouve pas aucune demande en attende sur le même objet.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

Ainsi et avec certaines réserves, la Cour AJDH répond à la fonction juridictionnelle dans le système africain des droits de l’homme, mais, il y a un grand bourdonnement dans le système africain dû à que l’Union africaine a considéré pertinente la fusion de la Cour de Justice de l’Union africaine (Cour JUA) et la Cour africaine des droits de l’homme et des peuples.

L’idée d’une Cour de justice et droits de l’homme pour l’Afrique a finalement obtenu l’acceptation au sein de l’Union africaine et sa création a été approuvée par le Protocole additionnel à la Charte ADH et P 2008, ce qui donne naissance à la Cour africaine de justice et droits de l’homme (Cour AJDH) 29 . Il est important de noter que cette nouvelle cour est le résultat d’une scission-fusion entre la Cour africaine des droits de l’homme et des peuples et la Cour de justice de l’Union africaine qui existait indépendamment l’une de l’autre, toutefois qu’elles avaient des fonctions différentes, à savoir, la première était compétente pour l’analyse et l’étude des affaires des droits de l’homme tandis que la seconde, concentré son agir à résoudre les questions de droit international en général.

Dans le cadre du Protocole du 1 er Juillet 2008, la Cour AJDH se composera de deux sections, la section des affaires générales et la section des droits de l’homme 30 , chacune intégrée par 8 juges. Cette fusion est le résultat d’une démarche politique menée dans l’UA pour les gouvernements étatiques qui ont voulu lui

29 Le Protocole portant statut de la Cour africaine de justice et des droits de l’homme fut adopté le 1 er juillet 2008 à Sharm El-Sheikh – Égypte, mail il n’est pas encore entré en vigueur dû au manque de volonté politique des États africains qui n’ont pas voulu le ratifier.

30 Article 16 du Statue de la Cour africaine de justice et des droits de l’homme.

rester importance à l’organisme juridictionnel chargé des droits de l’homme et lui mélanger dans un organisme unique qui sera à la fois chargé des tous les affaires générales du droit international et des droits de l’homme, sans prendre en compte la spécificité des ces der- niers et l’importance de maintenir un organe exclusif pour accomplir ces fonctions.

Sur la base de l’article 28 du Protocole, la Cour a une compétence générale sur tous les cas et tous les différends qui lui sont soumis concernant:

a) L’interprétation et l’application de l’Acte constitutif de l’Union africaine;

b) L’interprétation et l’application ou la vali- dité des autres actes de l’Union africaine et tous les instruments juridiques dérivés que aient adoptés dans le cadre de l’Union africaine et l’Organisation de l’Unité africaine;

c) L’interprétation de la Charte ADH et P, la Charte africaine sur les droits de l’enfance, le Protocole à la Charte ADH et P sur les droits des femme ou d’autres instruments juridiques relatifs aux droits de l’homme, qui sont partie des États concernés;

d) Toutes les questions de droit international;

e) Tous les actes, décisions, règlements et directives des organes de l’Union africaine;

f) Toutes les questions prévues dans tout autre accord que les États Parties peuvent conclure entre eux ou avec l’Union afri- caine et que lui rendent compétence à la Cour AJ et DH;

g) L’existence de tout fait qui, s’il était établi, constituerait la violation d’une obligation à un État partie ou vers de l’Union africaine;

h) La nature ou l’extension de la réparation due pour la violation d’une obligation internationale.

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Conformément à l’article 29 du Protocole, à la Cour AJDH pourraient aller afin de résoudre toute question visée à l’article 28, les suivantes:

a) Les États parties au présent Protocole;

b) La Conférence, le Parlement et d’autres organismes de l’Union Africaine autorisés par la Conférence;

c) Un membre du personnel de l’Union afri- caine, en appel, dans un litige et dans les limites et conditions définies dans le Statu et le Règlement du personnel de l’Union africaine.

Pour cette raison, la Cour AJDH n’est pas ouvert aux États non-membres de l’Union africaine. Elle n’a pas compétence pour con- naître d’un litige impliquant un État membre qui n’est pas partie au présent Statut.

L’article 30 du Protocole de 2008, prévoit également que les entités suivantes ont aussi la qualité à porter au connaissance de la Cour AJDH toute violation d’un droit garanti par la Charte ADH et P, par la Charte africaine sur les droits de protection de l’enfance, le Pro- tocole à la Charte ADH et P sur les droits des femmes en Afrique ou d’autres instruments juridiques relatifs aux droits de l’homme, qui font partie des États concernés:

a) Les États parties au présent Protocole;

b) La Commission ADH et P;

c) Le Comité africain d’experts sur les droits de bien-être de l’enfant;

d) Les organisations intergouvernementales africaines accréditées par l’Union afri- caine ou par ses organes;

e) Les institutions nationales des droits de l’homme;

f) Les personnes et les organisations non gouvernementales accréditées auprès de l’Union africaine ou par ses organes ou

institutions, sous la réserve des disposi- tions de l’article 8 du Protocole.

Ainsi, la Cour AJDH accomplirait sa fonc-

tion juridictionnelle dans le système africain des droits de l’homme, cependant, il est nécessaire de préciser que l’unification de

la Cour de justice de l’Union africaine et la

Cour africaine des droits de l’homme et des peuples a été très controversée, car il est con- sidéré que c’était une erreur pour le système africain subsumer la Cour ADH et P dans la Cour de justice de l’Union africaine, parce que même s’il a été dit qui se ont conservé ses pouvoirs, sa compétence et sa structure,

il est difficile de penser qu’elle va garder

la même indépendance et l’autonomie au moment de résoudre les affaires qui lui sont soumis, depuis l’ancienne Cour ADH et

P fini par être l’une des deux sections de la nouvelle Cour AJDH.

Pour le moment, telle unification n’a pas eu ces jours que dans le papier, car de nouveau l’apathie étatique et la politisation du droit international, encore plus aigüe dans le droit international des droits de l’homme, a fait preuve de sa présence, lorsque les États n’ont pas ratifié ce nouveau Protocole 2008 pour réussir la mise en œuvre d’un nouveau orga-

nisme juridictionnel “ plus efficient” pour la lutte, protection et garantie des droits des personnes en Afrique ni ont voulu non plus appuyer le fonctionnement de la Cour ADH

et P.

Malgré qu’en juin 2014 le Protocole compte avec la signature de 30 États parmi les 54 membres de l’UA, étant donnée la dernière par le Madagascar le 31 janvier 2014 et l’avant dernière par le Soudan du Sud le 24 janvier 2013, seulement 5 États ont ratifié et fait le

dépôt de l’instrument de ratification, à savoir:

la Libye (17/06/2009), le Mali (27/08/2009),

le Burkina Faso (04/08/2010), le Benin

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

(11/07/2012) et le Congo (06/08/2012) 31 , manquent encore, selon l’article 9.2 du Pro- tocole, 10 États pour ratifier et faire le dépôt de l’instrument de ratification pour son entré en vigueur.

Il sera alors question d’attendre l’agir de ce nouveau tribunal dans le système africain des droits de l’homme et des peuples, et après conclure si cette réforme fut bénéfique ou nuisible.

3. Le rôle de l’être humain dans le système juridique

L’être humain en dépit d’être le point des études anthropologiques et juridiques, il a perdu avec la naissance de l’État souverain et sa capacité de réglementation -dans la moder- nité-, le rôle qu’il a dans le système juridique, une situation qu’oblige à étudier les systèmes juridiques nationaux (A) pour identifier les lacunes de la structure échelonnée de l’ordre juridique, afin de proposer une nouvelle con- ception de l’être humain par l’intermédiaire d’un droit international humanisé (B).

3.1 Les systèmes juridiques nationaux et l’être humain

Comme on l’a indiqué dans la brève des- cription faite ci-dessous sur les systèmes de protection internationale des droits de l’homme, leur création s’est donné ironi- quement pour protéger les droits des êtres humains et dans un seul, l’européen, les droits des personnes morales comme un véhicule pour la réalisation de leurs droits, des viola- tions que les États font contre eux à travers les autorités publiques.

31 Consulter la liste des signatures, ratifications et dépôts: http://au.int/en/sites/default/files/

Protocol%20on%20Statute%20of%20the%20

African%20Court%20of%20Justice%20and%20

HR_0.pdf.

C’est ironique à l’être examinée la téléologie des États comme des entités dont l’objet est cadré dans la protection des droits de l’homme, bien entendu que l’État, en tant que souverain, il s’obligea avec les ressortissants à protéger et à garantir sa personne et ses biens, c’est-à-dire, ses droits et ses propriétés (Rousseau, 1943, p. 15). En d’autres termes si on veut, l’Etat s’obligea à la protection effec- tive des droits de leurs ressortissants à travers de la finalité étatique de protection des droits de l’homme (a) solidifiée par la pyramide normative (b) créée par le cercle juridique de Vienne.

3.2 La finalité essentielle étatique de protection des droits de l’homme

Cette finalité essentielle est également enten- due comme une obligation de l’État que pour être réalisée s’est traduite comme un pouvoir normatif, en raison de que l’État comme entité souveraine et autonome, qui a le monopole de l’exercice du pouvoir coercitif, la création de mécanismes de développement et de application de la loi et de la formalisa- tion des relations des États par la diplomatie (Saldivia, 2010, pp 21 et 22), donna lieu à une conception de la souveraineté nationale fondée sur la base de normes juridiques, grâce auxquelles se concentrait la finalité essentielle de protéger les droits de l’homme.

Ce but essentiel, dans le cas particulier colombien, se reflète dans l’article 2 de la Constitution 1991, pour être inscrit dans le dernier paragraphe que “les autorités de la République sont établies pour protéger toutes les personnes résidant en Colombie, dans leur vie, l’honneur, les biens, les croyances et les autres droits et libertés”, s’intégrant ainsi au droit colombien le postulat de Rousseau.

Mais la formule qui adopta la Colombie dans son ordre juridique n’est pas unique, tout le

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contraire, il s’agit d’une formule répétitive qui est intégrée dans presque tous les systèmes juridiques de l’Ouest.

L’Allemagne, par exemple, a pris la même formule dans l’article 1 de la Constitution de la République fédérale d’Allemagne 1949:

“1) La dignité de l’être humain est inviolable. Tous les pouvoirs publics ont l’obligation de la respecter et de la protéger. 2) En consé- quence, le peuple allemand reconnaît à l’être humain des droits inviolables et inaliénables comme le fondement de toute communauté humaine, de la paix et de la justice dans le monde. 3) Les droits fondamentaux énoncés ci-dessus obligeant le législatif, l’exécutif et le judiciaire à titre de droit directement applicable” 32 .

Le même principe utilise la Constitution espagnole 1978 dans son préambule au pré- voir que:

“La nation espagnole, désireux d’établir la justice, la liberté et la sécurité et de pro- mouvoir le bien de tous ses membres, dans l’exercice de sa souveraineté, proclame sa volonté de:

- Garantir la coexistence démocratique dans la Constitution et les lois conformément un ordre économique et social juste. - Renforcer l’État de droit qui garantit la primauté du droit comme l’expression de la volonté populaire. - Protéger tous les Espagnols et les peuples d’Espagne dans l’exercice des droits de l’homme, des cultures et des traditions, les langues et les institutions.

32 Article 1: To respect and protect it is the duty of all state authority. (2) The German people therefore acknowledge inviolable and inalienable human rights as the basis of every community, of peace and of justice in the world. (3) The following basic rights bind the legislature, the executive and the judiciary as directly enforceable law.

- Promouvoir le progrès de la culture et de l’économie pour assurer une qualité de vie digne. - Mettre en place une société démocratique avancée, et - Collaborer dans le renforcement des relations pacifiques et la coopération entre tous les peuples de la Terre” (Gras dehors du texte original).

La finalité inscrite est consacrée de nouveau au premier alinéa de l’article 10 de la Cons- titution: “La dignité de la personne, les droits inviolables qui lui sont inhérents, le libre développement de la personnalité, le respect de la loi et les droits des autres sont fonda- mentales pour l’ordre politique et la paix sociale”.

La Fédération de la Russie intègre également dans la Constitution fédérale 1993, la même hypothèse dans son article 2: “L’homme, leurs droits et libertés sont la valeur suprême. La reconnaissance, le respect et la protection des droits et libertés de l’homme et du citoyen sont une obligation de l’État” 33 .

Pour sa part, la France soutient le postulat de Rousseau dans le préambule de la Constitu- tion 1958, qui stipule que: “Le peuple français proclame solennellement son attachement aux droits de l’homme et les principes de la souveraineté nationale tels qu’ils ont été définis par la Déclaration 1789, confirmé et complété par le préambule de la Constitution 1946 et les droits et devoirs définis dans la Charte de l’Environnement 2004” 34 . La pre-

33 Article 2: Man, his rights and freedoms are the supreme value. The recognition, observance and protection of the rights and freedoms of man and citizen shall be the obligation of the State. 34 Préambule: Le peuple français proclame solennellement son attachement aux Droits de l’Homme et aux principes de la souveraineté nationale tels qu’ils ont été définis par la Déclaration

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mière partie du préambule de la Constitution de la Quatrième République française déclare que:

“Après la victoire des peuples libres des régi- mes qui cherchent à asservir et de dégrader la personne humaine, le peuple français proclame à nouveau que tout être humain sans distinction de race, de religion ou de croyance, possède des droits inaliénables et sacrés. Réaffirme solennellement les droits et libertés de l’homme et du citoyen, inscrit dans la Déclaration des droits 1789 et les principes fondamentaux reconnus par les lois de la République” 35 .

Une formule similaire utilise la Constitution grecque de 1975 à l’article 2: “1) Le respect et la protection de la valeur de la personne humaine constituent la première obligation de l’État” 36 .

Le même fait le Mexique au paragraphe 3 de l’article 1 de la Constitution fédérale mexi- caine 1917 stipule que:

“Toutes les autorités, dans le cadre de ses pouvoirs, ont l’obligation de promouvoir, respecter, protéger et réaliser les droits de l’homme en conformité avec les principes

1789, confirmée et complétée par le préambule de la Constitution 1946, ainsi qu’aux droits et devoirs définis dans la Charte de l’environnement 2004.

35 Préambule: Au lendemain de la victoire remportée par les peuples libres sur les régimes qui ont tenté d’asservir et de dégrader la personne humaine, le peuple français proclame à nouveau que tout être humain, sans distinction de race, de religion ni de croyance, possède des droits inaliénables et sacrés. Il réaffirme solennellement les droits et libertés de l’homme et du citoyen consacrés par la Déclaration des droits 1789 et les principes fondamentaux reconnus par les lois de la République.

36 Article 2: 1. Respect and protection of the value of the human being constitute the primary obligations of the State.

de l’universalité, l’interdépendance, l’indi- visibilité et de la progressivité. Par conséquent, l’État doit prévenir, enquêter, punir et réparer les violations des droits de l’homme dans les termes établis par la loi”.

Avec les exemples ci-dessus, on peut voir comment les États ont intégré dans leurs législations nationales les principes de Rous- seau sur la finalité essentielle de l’État de garantir les droits de l’homme par les pouvoirs normatif des États, qui est complétée par le cercle juridique de Vienne avec la création de sa pyramide normative et est extrapolée au droit international par la doctrine volonta- riste des États.

4. La pyramide normative du “cercle juridique de Vienne”

Il est essentiel avant de prendre toute réfé- rence à la notion de pyramide normative, de parler du cercle juridique de Vienne et bien sûr, du riche contexte culturel et historique où ce phénomène a été forgé et qui fut si propice à Hans Kelsen pour développer sa théorie pur du droit.

Le XXe siècle lui laissa des grandes contri- butions à la science et au développement scientifique européen, n’étant pas en mesure d’échapper à cela le juridique. Si bien le déve- loppement de la science se produit ce siècle dans toute l’Europe, en Autriche on trouve une impulsion à considérer le droit comme quelque chose de logique, c’est-à-dire, “ transformer l’objet d’étude de la science juridique dans un objet logique et la science que fait son étude, de toute évidence comme une discipline formelle” (Cofré, 1995, p. 29).

Hans Kelsen et son cercle d’étude à cette époque étaient possédés par une forte préoccupation sur le droit et de l’influence que sur lui avaient d’autres sciences qui le

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nourrissaient des éléments totalement étran- gers à ce qui est juridique, lui faisant comme une chose impur mais à la fois, inadéquat pour la solution des problèmes strictement juridiques. Par conséquence, la doctrine du droit de Kelsen “à l’être caractérisée comme une doctrine “ pur” par rapport le droit, c’est fait parce qu’il veut obtenir une con- naissance dirigée vers le droit, et parce qu’il souhaiterait exclure de cette connaissance ce qui n’appartient pas à l’objet précisément déterminé comme juridique” (Kelsen, 2005, p. 15).

Autour des positions et des tendances de purification de Kelsen et son groupe d’étude se sont construits des questionnements sur l’étroite relation existante entre ceux-ci et le développement philosophique du cercle de Vienna, connu comme un mouvement qui distingue la langue naturelle du langage logi- que, entendu le deuxième comme une langue purifiée, formelle, inspiré en mathématiques et en physique, qui devrait se conformer à des principes précis et des règles logiques (Car- doso, 2002, p. 6).

La relation entre l’idée de la purification du droit et le développement scientifique du cercle de Vienne à travers du langage logique se trouve plus concrète avec l’apparition d’une théorie pure du droit basée à son tour, sur la théorie de la structure échelonnée de l’ordre juridique proposée par Adolf Merkl 37 .

37 En fait, une grande partie du fondement théorique de la théorie pure du droit repose sur les contributions faites par Adolf Merkl au cours de son temps à l’école du cercle juridique de Vienne, malheureusement, ces contributions ne lui sont reconnus pas à Merkl mais elles sont regroupées à l’ensemble du développement généré dans le travail collectif qui achemina Hans Kelsen. Pour en savoir plus, on peut visiter: Kucsko-Stadlmayer, Gabriele.

Selon la structure échelonnée de l’ordre juri- dique analysée depuis la conformité juridique des normes se trouve que:

“Dans le contexte d’un ordre juridique positif, on peut souvent trouver des dispositions qui réglementent l’élaboration d’autres disposi- tions, si l’on approfondi un peu plus, on peut détecter une structure hiérarchique: ils sont, d’une part, les règles de production juridique et, d’autres, les règlements élaborés sur cette base. Dans l’ordre juridique, se trouvent des nombreuses étapes, il existe des dispositions régissant l’établissement des règlements généraux; ainsi que des dispositions qui établissent comment on doit élaborer les règlements individuelles, et de cette manière sont aperçues d’autres distinctions” (Mayer, 2005, p. 262).

Grosso modo, la théorie échelonnée de la structure de l’ordre juridique permet de con- solider la pyramide normative de la théorie pure du droit, dont l’importance est que les systèmes juridiques doivent être analysées à partir d’un ordre hiérarchique par lequel on peut identifier les normes supérieures des inférieure à travers de la conformité juridique des mêmes. Cependant, la critique qu’est fait sur la pyramide normative se trouve dans la circonstance de partir des États et de sa capacité normative, et ensuite se concentrer sur la valeur des normes, laissant en dehors d’elles, la contemplation de l’être humain et la protection de leurs droits en tant que but essentiel des États.

Cette exclusion capitale a conduite à la créa- tion normative très élaborée à l’intérieur des États qui ne sont pas rare fois contraires aux intérêts des êtres humains et à la garantie

(2005). La contribución de Adolf Merkl a la teoría pura del derecho. México: Revista jurídica de la Facultad de Derecho – UNAM, No. 244.

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de leurs droits. Cela explique pourquoi les normes de nombreux États sont contraires aux droits de l’homme, mais valables dans l’ordre juridique interne pour respecter l’ordre juridique échelonné et la conformité juridique de la norme inferieure avec la norme supérieure.

En mots un peu plus simples, bien que la pyra- mide normative de la théorie du droit généra une grande révolution à l’intérieur de la théo- rie juridique, elle omis le rôle primordial qui a l’être humain et la protection de leurs droits dans les systèmes juridiques; omission que ne se trouve pas exclusivement dans les systèmes juridiques nationaux, mais qui a été extrapo- lée par le pouvoir normative des États –par la voie de la doctrine volontariste- au contexte international, générant des phénomènes de codification qui méconnaissent aussi à l’être humain et leurs droits. À tel point, que dans la contemporanéité est devenu nécessaire de reconsidérer la pyramide normative par un nouveau droit international humanisé qui met l’accent sur le rôle de l’être humain comme le sommet du système juridique et lui soit garanti une vraie et efficiente protection internationale.

4.1 Le droit international humanisé et sa conception de l’homme

La proposition d’un nouveau concept de droit international qui prenne vraiment en compte à l’être humain et leurs intérêts, doit d’abord être étudié depuis la transition du droit international classique au droit inter- national contemporain (a), pour comprendre comment historiquement se sont réduits les intérêts étatiques lui cèdent le chemin aux intérêts de l’humanité, puis définissez les éléments déterminants de la consolidation d’un nouveau droit international “humanisé” en faveur de l’homme (b).

4.1.1 La transition du droit international classique au droit international contemporain

Le droit international dans ses manifesta- tions historiques a démontré des lacunes et des échecs au moment de réussir un ordre international juste. Cependant, on peut dire que le droit international a essayé de corriger dynamiquement ces désaccords par une évo- lution d’inclusion, c’est à dire, intégrant aux nouveaux États et à ceux qui, bien que ne sont pas nouveaux, ayant réussi leur processus d’indépendance depuis plusieurs décennies, ne sont pas non plus considérés comme des Etats puissances.

L’évolution d’inclusion est plus perceptible lorsqu’on analyse la transition du droit international classique au droit international contemporain, toutefois que le premier avait une relation très intime avec le concept de l’État souverain et sa capacité de réglementa- tion des relations sociales à travers des normes et d’une liberté de configuration législative absolue, méconnaissance en permanence dans cette activité les intérêts des êtres huma- ins et par corolaire, ceux de l’humanité. Alors, que dans le second commencent à interagir les intérêts ne seulement des États puissance mais ceux des nouveaux États et des États qui ne sont pas des puissances grâce à la création du “ traité multilatéral avec un but tout à fait nouveau: celle de la défendre des intérêts des l’humanité” (Reuter, 1999, p. 14).

Grâce à ce processus de transition entre le droit international classique et le droit international contemporain est né le droit international des droits de l’homme, qu’au début être entendu appartenir au droit inter- national public au partager:

“en grande mesure leurs principes et leurs règles d’interprétation. Cependant, après

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d’avoir constatée les difficiles situations sociales qu’ont eu lieu le dernier siècle et que continues dans le présent, le droit interna- tional des droits de l’homme s’est spécialisé de telle manière que le droit international public est généralement affiché incompé- tente pour le réglementer. Les principes tels que le pro homine et les mécanismes comme le contrôle de conventionnalité font du droit international des droits de l’homme un droit indépendant et supérieur au droit interna- tional publique” (Murillo Cruz, 2011, p. 90).

Ainsi, au droit international, vu depuis l’optique contemporaine, on lui a assigné:

“Une nouvelle fonction et un nouveau contenu: promouvoir le développement intégral, non seulement économique, des pays du Tiers Monde. Fonction utilisée dans l’analyse finale de la cause de la paix dans le monde, parce que les inégalités injustes sont sources de tensions et de conflits entre les États. Et ce que la vraie paix a une signifi- cation plus profonde que l’aspect purement négatif en l’absence de guerre. La vraie paix a un sens positif et dynamique pour le res- pect des droits de l’homme et des peuples“ (Pastor Ridruejo, 2011, p. 54).

Nonobstant, ce dynamisme et cette transition conceptuelle donnée par le droit internatio- nal, n’empêche pas que sur lui, en certain mesure, continue primant la théorie volonta- riste des États, au point que s’ils ne veulent pas s’engager internationalement avec le respect des droits de l’homme, c’est très difficile faire qu’ils respectent à l’être humain et leurs droits dans la pratique, surtout dans les populations que ne se situent pas dans le Premier ou le Deuxième Monde.

Bien que les nouveaux États et les États qui ne sont pas des puissances ont réussi avec leur participation que:

“l’architecture de l’ordre international tra- ditionnel [débutera] à se voir affectée, dans quelques années, par la présence de près de 100 nouveaux États dans la communauté internationale organisée – c’est-à-dire, en termes généraux, le Tiers Monde - et pour les possibilités pour le débat dans les organes des Nations Unies. Les puissances moyennes prendront immédiatement conscience de leur poids dans les relations internationa- les, de leurs possibilités d’enrichir le droit international existant avec l’appelée diplo- matie parlementaire à l’Assemblée générale des Nations Unies et que son association naturelle avec les petits États contreraient les positions hégémoniques des grandes puissances, qui se sont vu contraints à revoir leurs politiques” (Sepúlveda, 1995, p 21).

On a que les critiques vers le droit inter- national sont persistantes et chaque fois deviennent plus fortes.

Le grand assujettissement et dépendance du droit international à la volonté étatique, c’est précisément, ceux que lui a fait créancier de nombreux critiques par rapport à leur fonctionnalité et pertinence pour résoudre, dans la contemporanéité, les problèmes de la société internationale, au point d’être envi- sagé la création d’un nouveau droit, ne pas international mais global, qui réalise la justice dans les affaires que touchant l’humanité.

Malgré la proposition de créer un nouveau droit, un droit global, pour résoudre les problèmes que d’une ou d’autre forme lui sont échappé au droit international et que lui montrent comme inadéquat pour les mêmes, on croit aussi qu’il n’est pas nécessaire arriver à tel extrême, toutefois que le droit interna- tional à travers d’une nouvelle conception –humanisé- pourrait être à l’hauteur des con- flits qui à la contemporanéité sont présents dans la société internationale et ajuster leurs normes en faveur de l’être humain.

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L’etre humain comme le sommet du système juridique et sa protection internationale

4.1.2 La consolidation d’un nouveau droit international “humanisé” en faveur de l’être humain

Pour cette section, il est important de noter que les principes du droit global ne sont pas pris dans le but de lui infirmer mais avec celui de souligner son importance pour le nouveau concept du droit international humanisé. En premier lieu, il est relevant de dire que pour les connaisseurs du droit global, celui-ci:

“ se distingue du droit international moderne, basée principalement sur la pensée de Kant (Statenrecht) et Bentham (International law), pour dépasser l’idée du territoire souverain, c’est-à-dire, de l’État. La plupart des habitants de la terre vivent contraints par cette réalité politique, qui est devenue à toutes les lumières obsolète, ornés avec des tenues différentes, qui ont servi à tempérer son prétendue omni- présence – l’État national, libéral, fédéral, social, de droit, démocratique, et un longue etcetera -, cet unité politique souveraine, territorial et éthiquement coactive, agonise inévitablement à l’aube du troisième millé- naire” (Domingo, 2006, p. 23).

Ajouté à cela, il est également considéré que le droit international est en crise et que celle n’a pas marche arrière, car la mondialisation a brouillé le prétexte froid du monisme juri- dique de remplacer progressivement le droit national par le droit international.

On insiste sur le fait que “ la crise concep- tuelle du droit international découle de sa prétention de trier la mondialisation sans altérer les principes qui l’informent, basée sur une structure obsolète et une doctrine dépas- sée, qui est inacceptable pour une société de vocation universelle et solidaire. Les vête- ments du droit international sont devenus vieux, rongés et inserviables pour une société globale” (Domingo, 2009a, p. 102 et 103).

Cette position du droit global est en fait partagée par ceux qui pensent que le droit international doit surmonter sa crise - et dans une certaine mesure il a réussi grâce au jus cogens – s’éloignant de la doctrine volontariste des États et lui concentrant davantage sur ce qui n’est pas déterminé par la volonté étatique, c’est le cas du contrôle de conventionnalité, pour ne citer qu’un exemple, exercé par la Cour IDH, en commandant les États Parties - sur sa “volonté souveraine” - la modification de leurs systèmes juridiques nationaux 38 .

38 Pour connaître plus approfondi le développement du contrôle de conventionnalité dans le système interaméricain on peut consulter les arrêts suivantes: Cour IDH: l’Arrêt Cantuta contre le Pérou. Arrêt sur le fond, les réparations et dépens.

Série C n ° 162, le 29 Novembre 2006. § 173, l’Arrêt Boyce et d’autres contre le Barbade. Arrêt sur les exceptions préliminaires, le fond, les réparations

et dépens. Série C n ° 169, le 20 Novembre 2007,

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Arrêt sur les exceptions préliminaires, le fond,

les réparations et dépens. Série C n ° 209, le 23 Novembre 2009, § 339; l’Arrêt de la Communauté indigène Xákmok Kasek contre le Paraguay. Arrêt sur le fond, les réparations et dépens. Série C

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réparations et dépens. Série C n ° 216, du 31 Août 2010, § 219; l’Arrêt Ibsen Cárdenas et Ibsen Peña contre la Bolivie. Arrêt sur le fond, les réparations

et dépens. Série C n ° 217, 1 Septembre 2010, §

202; l’Arrêt Gomes Lund et d’autres (Guerrilha do

Araguaia) contre le Brésil. Arrêt sur les exceptions préliminaires, le fond, les réparations et dépens. Série C n ° 219, 24 Novembre 2010, § 176; l’Arrêt de Cabrera García et Montiel Flores contre le Mexique. Arrêt sur les exceptions préliminaires,

le fond, les réparations et dépens. Série C n ° 220,

26 Novembre 2010, § 225 et l’Arrêt Gelman vs

Uruguay. Arrêt sur le fond et les réparations. Série

C n ° 221, le 24 Février 2011, le § 193.

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David Andrés Murillo Cruz

Maintenant, tel comme on décrit ci-dessous le droit global part aussi de l’erreur de la pyramide normative car elle considère que:

“l’erreur de Kelsen fut placer l’État -pour lui une personnification de l’ordre juridique- et non à la personne humaine en tant que telle, dans le centre de tout système normatif. D’où son incapacité pour trouver un ancrage solide dans son élaboré que faible théorie Grundnorm. Kelsen erra au personnifier la norme dans l’État et réguler en excès à la personne” (Domingo, 2009b, p. 31).

Si tel est le cas et la crise conceptuelle du droit international est évidente du fait de partir de la doctrine volontariste, il est nécessaire qu’elle soit re-conceptualisée et se consolide un droit international qui considère comme importante à l’humanité –droit international humanisé- et à l’être humain comme les éléments primordiaux du système juridique. Toutefois, la société ne pourra pas avoir un avenir si le concept de pyramide normative n’est pas changé par celui de la pyramide humanisée et soient rétablis les structures sur lesquelles elle est fondée.

Cela donne à penser que le droit international humanisé doit commencer par un isolement de la doctrine volontariste des États et une plongée profonde dans la doctrine anti- volontariste faisant primer le jus cogens dans la communauté internationale, se fracturant le concept classique de la souveraineté des États et en brisant les limites territoriales de la régulation normative de ceux-ci, pour rem- placer aux États, comme base de la pyramide normative, pour l’humanité et comprennent à l’êtres humain dans son sein comme son sommet.

Dans cette nouvelle pyramide humanisée du droit, l’être humain “doit constituer le centre du droit, dans toutes ses dimensions.

Comme un être rationnel et libre, la personne humaine est le protagoniste du droit, le sujet du droit par excellence. “Tout droit a été constitué à cause des hommes”, signala déjà le juriste Hermogeniano, magister libellum du Dioclétien, en ramassant complètement la tradition du droit romain classique. Par conséquent, on peut affirmer, sans aucun doute, que le droit procède de la personne. Voici la règle d’or du droit, et du droit global: ex persona ius oritur. Ne pas de l’État, étant que construction théorique créée pour servir à l’homme, bien que, parfois, lui aient instrumentalisé. Les personnes sont, donc des authentiques “nomóforas”, c’est-à-dire, porteureuses du droit, avec l’indépendance de l’espace et le lieu où elles se trouvent” (Domingo, 2009b, p. 37).

Ainsi, on aurait qu’avec la pyramide huma- nisée l’être humain ne sera pas un parallèle impotent de la régulation juridique comme est à l’intérieur de la pyramide normative, lui transformant en sujet déterminant du système juridique et en exaltant la finalité du même: la protection des droits de l’être humain.

Cette pyramide humanisée serait alors le fon- dement ontologique du droit international humanisé et du rôle de l’être humain dans les systèmes de protection internationale. En plus, il serait la base fondamentale d’un nouveau concept de l’État outil de l’humanité par le droit, déjà ne seulement pour protéger les droits de leurs ressortissants mais de toute l’humanité, parce que leurs normes auraient maintenant la fonction instrumental de protéger à l’humanité et à l’être humain dans toute sa splendeur.

Dans la même veine, la pyramide humanisé mettrait à l’humanité de base et de sommet à l’être humain -tel comme on propose depuis le droit global-, comme raison d’être du droit et des systèmes juridiques, mais elle

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relierait comme point centre à la pyramide normative lui transformant en outil juridique pour garantir la protection de l’humanité et de l’être humain tant que de l’ordre national comme de l’international.

Cette proposition, encore une fois, n’est pas destiné à ignorer ou à invalider les approches et les développements proposés par et depuis le droit global, elle seulement vise à harmoni- ser les positions de celui-ci avec celles du droit international contemporaine pour surmonter la crise que souffre le droit international et qui doit être si on veut protéger à l’humanité et la raison d’être de ce qui est juridique: l’être humain, en évitant par corolaire, l’extinction du droit qui règle actuellement les relations de la société internationale.

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Sandra Gamboa Rubiano

Criminalidad estatal como fenómeno para el Derecho Penal Internacional *

State crime as a phenomenon for International Criminal Law

Sandra Gamboa Rubiano** Universidad Santo Tomas

Resumen

A partir de una aproximación a los conceptos de hegemonía y contrahegemonía en la defensa de los derechos humanos, así como a las víctimas de la criminalidad estatal como sujetos colectivos en construcción, se identifican elementos que permiten establecer si el Derecho Penal Internacional debe repensarse en clave de crímenes de Estado y si la estructura actual del Derecho Penal Internacional reflejado a partir del Estatuto de Roma, invita a no revisar la responsabilidad Estatal.

Palabras clave: Crimen de Estado, Contrahegemonía, Derecho Penal Internacional, Crimen de Lesa Humanidad.

Abstract

As an approach to the concepts of hegemony and counter-hegemony in the defense of human rights and victims of state crime as collective subjects under construction, identify evidence to establish whether international criminal law must be rethought in based State crimes and whether the current structure of international criminal law reflected from the Rome Statute, not to review invites State responsibility.

Keywords: State Crimes, Counter-Hegemony, International Criminal Law, Crimes Against Humanity.

Fecha de Recepción: Mayo 5 de 2013

Fecha de Aprobación: Julio 25 de 2013

* Artículo de reflexión resultado de investigación. Documento elaborado como disertación para tesis doctoral. Tesis:

Solicitudes de las víctimas de crímenes de Estado ante la Corte Penal Internacional: Su incidencia en la apertura de una investigación. Doctorado en Derecho, Universidad Santo Tomás. Doctorado al que se dio inicio en julio de 2010. ** Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Candidata a Doctora en Derecho de la Universidad Santo Tomás. Magíster en Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario ante organismos, tribunales y cortes internacionales de la misma universidad. Docente de la Universidad Santo Tomas. E-mail: sandra.gamboa@usantotomas.edu.co, darziag@gmail.com

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Criminalidad estatal como fenómeno para el Derecho Penal Internacional

Introducción

El presente escrito tiene como fin identificar

los elementos que permitan establecer si el

Derecho Penal Internacional debe repensarse en clave de crímenes de Estado y si la estruc- tura actual del Derecho Penal Internacional reflejado a partir del Estatuto de Roma, invita

a no a revisar la responsabilidad Estatal.

Para alcanzar dicho propósito, en un primer momento se analizaran algunos elementos teóricos que permitirán vislumbrar la pro- puesta, como lo son la categoría de crimines de Estado, el rol y la transformación del Estado dentro del mundo occidental, el papel de los derechos humanos, entre otros. En segundo momento se hará una descripción de algunos rasgos característicos de las vícti- mas de los crimines de Estado para en último lugar abordar de manera concreta el tema en

contraste con la Corte Penal Internacional.

Resultados

1. (Poder y suplicio: ¿Derecho Penal como espejismo?)

Señala Santos (2003) que el principio del

Estado desde Hobbes, o la “obligación ver- tical entre ciudadanos y Estado”, se inserta en la triada del pilar de la regulación en el paradigma de la modernidad. Los dos res- tantes principios constitutivos se refieren al principio de mercado signado por las posturas de Locke y Adam Smith, y al prin- cipio de la comunidad. En tanto, el pilar de

la emancipación se expresa bajo las lógicas de

racionalidad weberianas 1 .

Entonces, aludir a la categoría de crímenes de Estado (CE) en relación con el Derecho

1 Esto es, la racionalidad estético-expresiva de las artes y la literatura, la racionalidad cognitivo- instrumental de la ciencia y de la tecnología, así como la racionalidad moral-práctica de la ética y del derecho.

Penal Internacional (DPI), equivale a discutir dos categorías trascendentes de los pilares del paradigma de la modernidad, y se conecta con la comprensión sociohistórica de los derechos humanos pues evidencia la imposibilidad de un “desarrollo armonioso y recíproco entre el pilar de la regulación y el de la emancipa- ción” (Santos, 2003). Este es un punto donde convergen Antonio Gramsci, Boaventura de Sousa Santos y Helio Gallardo.

Haciendo crítica al programa liberal, Gram- sci (2005) señaló que este esquema simula un Estado superior a la competición entre las clases, un Estado “ético”, una aspiración política que debe su vigor a su naturaleza de espejismo. Sentido en el cual Gallardo (2009) concibe que el sistema capitalista “despierta expectativa de derechos” y prohíbe su materialización (p. 48), siendo en el caso de Latinoamérica, más concreta esta ilusión:

el Estado de Derecho Latinoamericano es un simulacro” (p. 53). Santos (2003) por su parte, acusa de manera tácita el conocimiento previo de dichas imposibilidades. La limita- ción emergería de principios diferenciados funcionalmente, expresados como indepen- dientes y con una vocación maximalista. Así, retornando al previo conocimiento y con- fianza en una pretendida superación de dicha dinámica, señala que se confió a la ciencia hegemónica 2 y colonial, los previsibles exce- sos y déficits, que al tiempo eran presentados como resolubles.

Entonces se pretendieron superar las difi- cultades del paradigma de la modernidad

2 En Gramsci, la hegemonía es la forma a través de la cual un grupo social impone una determinada concepción del mundo. Constituye un principio teórico práctico que incluye un alcance gnoseológico, lo que corresponde con su inquietud de conjunción entre pensamiento y acción o con la unidad de teoría y práctica como forma de autoconciencia. (1971).

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a través de la implicación de dos pilares. El

Derecho se pretendió transformador y limi- tante del principio de un Estado maximalista como constitución de poder.

En uno de los arquitectos del Derecho occi- dental moderno, Inmanuel Kant, el Derecho constituye “el conjunto de condiciones bajo las cuales el arbitrio de uno puede conciliarse con el arbitrio del otro según una ley universal de la libertad” 3 (2008, p. 39). Al tiempo que lo liga a la facultad de coaccionar pues “todo lo contrario a derecho […] es un obstáculo

a la libertad según leyes universales” (p. 40).

Entonces, establece que el concepto de Dere- cho posibilita “conectar la coacción recíproca universal con la libertad de cada uno” (p. 41). Adicionalmente lo postula como legislación externa pues solo puede pretender adhesión exterior y regular las relaciones entre indivi- duos. Por su parte, la moral resulta interna al exigir una lealtad íntima, planteando deberes consigo mismo. (Kant, 2008).

Pero el Derecho resulta algo más que el escenario del ejercicio de la libertad universal burguesa donde se inscribió, como lo hizo Kant, dentro del Derecho Público. Similar suerte delimitó al Derecho Penal en tanto “concentrador” del poder sancionatorio. La calificación es inquietante al concebir la fun- ción punitiva del Estado como el Derecho en cabeza del soberano de castigar a quienes le están sometidos. (Kant, 2008). En contravía, Zaffaroni (1998), extractando el sistema de derecho penal desde la razón, observa que la función punitiva es un deber del Estado pues justifica su existencia: posibilitar la conviven- cia y tutelar adecuadamente bienes jurídicos.

3 Manifiesta que el Derecho no es la relación del arbitrio con el deseo del otro, sino con el arbitrio del otro, y no es tampoco relativo a la materia del arbitrio, sino a la forma en la relación del arbitrio de ambas partes. (Kant, 2008).

Precisamente la concepción del Derecho Penal como derecho estatal, signa la relación entre “sujetos procesales”. Resalta Foucault (2012):

“El suplicio judicial hay que comprenderlo también como un ritual político. (…)

(…) El delito, además de su víctima inmediata, ataca al soberano y lo hace perso- nalmente, ya que la ley vale por la voluntad del soberano y físicamente, ya que la fuerza de la ley es la fuerza del príncipe. (…) La intervención del soberano no es, por ende, un arbitraje entre dos adversarios: es incluso mucho más que una acción para hacer res- petar los derechos de cada cual; es su réplica directa contra quien le ofendió. (…) El dere- cho de castigar será, entonces, un aspecto del derecho del soberano a hacer la guerra a sus enemigos. (…) El suplicio desempeña, pues, una función jurídico-política. Se trata de un ceremonial que tiene por objeto reconstituir la soberanía por un instante ultrajada. (…) El suplicio no restablecía la justicia, reactivaba el poder” (pp. 58-60).

En aparente coherencia con ello, en Kant (2008) el crimen consiste en la trasgresión de la ley pública que incapacita a quien la comete para ser ciudadano. Por ello consi- dera que la pena debe imponerse solo porque se delinquió 4 .

En realidad el poder instala la idea de un criminal en el suplicio, que no es ciudadano. Sobre él ejerce su derecho de castigo, refrenda su subordinación. En tanto, la víctima como sujeto, entre otros, procesal, no se reconoce como protagonista: Del escenario del suplicio al proceso penal. 5

4 Pues “ha de castigarse con la muerte el homicidio ilegal de otro”. (Kant, 2008, p. 172).

5 La Corte Constitucional Colombiana señala que una profunda intervención de la víctima en el proceso de tendencia adversarial: “Alteraría los rasgos estructurales del sistema penal y por esa vía

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Sobre este poder, desde Kant (2008), no existe sino el acatamiento. Mientras, la voluntad del legislador sería irreprochable, la facultad del ejecutivo es irresistible y la sentencia del “juez supremo […] es irrevocable (inapelable)” (p. 147), agregando:

“La razón por la que el pueblo debe soportar, a pesar de todo, un abuso del poder supremo, incluso un abuso considerado como intole- rable, es que su resistencia a la legislación suprema misma ha de concebirse como contraria a la ley, incluso como destructora de la constitución legal en su totalidad. (…) Por tanto, un cambio en una constitución política (defectuosa), que bien puede ser necesario a veces, sólo puede ser introducido por el soberano mismo mediante reforma, pero no por el pueblo, por consiguiente, no por revolución; y si se produce, sólo puede afectar al poder ejecutivo, no al legislativo” (pp. 152-154).

Estos fenómenos de imposición vía poder hegemónico: del soberano sobre el supli- ciado, del principio de Estado sobre el Derecho como regulación, se imputan en la versión más reciente del paradigma de la modernidad. Este fenómeno es sintetizado por Santos (2003) en una absorción del pilar de la emancipación, por el de la regulación, y se expresa en una doble dimensión: (i) limita la comprensión emancipadora (ahora contra- hegemónica 6 ) del concepto de los derechos humanos, y (ii) subvierte la dimensión del Derecho, ahora controlada por el ejercicio del poder. Ello se confirma de nuevo por Santos (2009) quien señala:

menoscabaría otros derechos o principios como el de igualdad de armas”. (2011).

6 Gramsci define la contrahegemonía como sinó- nimo de pensamiento crítico, como la posibilidad de escogencia de la propia esfera de actividad, en específico elaborar la historia del mundo a partir de una participación activa. (1971).

“De alguna manera pensamos que, al punto que llegamos, los instrumentos que fueron creados para lograr una emancipación social están produciendo el efecto opuesto, un efecto perverso. Hoy sabemos que se violan los derechos humanos para, aparentemente, preservarlos; se destruye la democracia, aparentemente para defenderla; se destruye la vida, aparentemente para defenderla (un millón de personas ha muerto en los últimos cuatro años en Irak)” (p. 17).

Pero ello no implica considerar una expansión del principio de Estado como forma del pilar de regulación. En realidad, se ha desplegado en exceso el principio del mercado en detri- mento de los restantes principios (Santos,

2009).

La visión hegemónica de los derechos huma- nos ha venido en su auxilio. Ella sostiene la existencia de un respeto universal a cierta tipología de derechos en tanto compatibles con la “ideología de mercado” (Fariñas Dulce, 2000, p. 156), y si concentran además, libertades negativas: “La nueva autoridad es la individual propiedad capitalista y el falso colectivo del Estado. Este nuevo orden es también sacro” (Gallardo, 2009, p. 67).

En sentido similar, señalaba Marx, que los derechos civiles o políticos, no implican la emancipación humana, sino que hacen parte de la “libertad política”. Aludiendo al concepto de derechos humanos desde los “norteamericanos y los franceses”, señaló que ninguno de ellos va “más allá del hombre egoísta, del hombre como miembro de la sociedad burguesa, es decir, del individuo replegado en sí mismo, en su interés privado y en su arbitrariedad privada, y disociado de la comunidad”. (Marx, 2004, p. 21-33).

En suma, el concepto hegemónico de los Derechos Humanos bajo el principio de mer- cado, ha sido instrumento de enfrentamiento

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y de delimitación de adversarios, y como cri-

terio para “enjuiciar otras culturas” (Gallardo,

2009, p. 75).

Ante el panorama, se imponen algunas

alternativas. Desde Gramsci (1971) se invita

a ejercer una visión contrahegemónica de

los Derechos Humanos con “perseverancia paciente y obstinada” (p. 18). Esto es, a prac- ticar una concepción sociohistórica de los Derechos Humanos.

Para Pilar Calveiro (2012) La Criminalidad de Estado se conforma a partir de un sistema represivo organizado en la articulación de una red represiva legal y otra ilegal, gestionadas por el Estado según sus necesidades. Enton- ces, “al presentarse una ilegalidad sistemática

en sus prácticas, el Estado se fue prefigurando como Estado criminal” (p. 42). Como juez de

la Corte Interamericana de Derechos Huma-

nos (Corte IDH), A. A. Cançado Trindade, describió el crimen de Estado en los siguien-

tes términos:

“[Es] una violación grave del derecho inter- nacional perentorio (jus cogens), que se patentiza “en la medida en que se establece la intención (…), o tolerancia, aquiescen- cia, negligencia, u omisión, por parte del Estado en relación con violaciones graves de los DDHH y del DIH perpetradas por sus agentes, inclusive en nombre de una política de Estado” (Corte IDH 1, párr. 35 Voto Razonado).

Esta ilegalidad sistemática ha intentado res- ponderse desde el Derecho: La eclosión del Derecho Internacional, o los trabajos relativos

a la configuración del hecho ilícito interna-

cional. 7 En términos generales, se observa el

7 La Comisión de Derecho Internacional elaboró una propuesta de Artículo 19 del Proyecto sobre la Responsabilidad de los Estados. Allí diferenció los conceptos de delito y crimen internacional:

“Crímenes y delitos internacionales: 1. El hecho

central impulso dado a los Derechos Humanos por los tribunales de responsabilidad estatal, y en general por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH). Así, serios argumentos respaldan la importancia de revi- sar la criminalidad de Estado como fenómeno de interés para el Derecho.

Asimismo debe reconocerse que al concen- trar poder y autoridad, el Estado moderno sigue erigiéndose como la “principal amenaza para el disfrute de los derechos humanos”, (Donnely, 2012) y principal poseedor de los mecanismos para el sostenimiento de la impunidad. En dicho orden, señaló Foucault

(2012):

“(…) en una sociedad como la nuestra, la verdadera tarea política es criticar el juego de las instituciones en apariencia neutras e independientes, criticarlas y atacarlas de manera tal que la violencia política, que se ejerce oscuramente en ellas, sea desenmas- carada y que se pueda luchar contra ellas.

Esta crítica y este combate me parecen esenciales por diferentes razones. Primero, porque el poder político es mucho más profundo de lo que se sospecha. (…) Su verdadera resistencia, su verdadera solidez se encuentra, quizá, allí donde no lo espe- ramos. Puede ser que no sea suficiente con sostener que, detrás del gobierno, detrás del

de un Estado que constituye una violación de una obligación internacional es un hecho internacional ilícito sea cual fuere el objeto de la obligación inter- nacional violada. 2. El hecho internacionalmente ilícito resultante de una violación por un Estado de una obligación internacional tan esencial para la salvaguardia de intereses fundamentales de la comunidad internacional que su violación está reconocida como crimen por esa comunidad en su conjunto constituye un crimen internacional. […] 4. Todo hecho internacionalmente ilícito que no sea un crimen internacional conforme al párrafo 2 constituye un delito internacional”. (2002, p. 66)

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aparato del Estado, hay una clase dominante. Es necesario situar el punto de actividad, los lugares y las formas en que se ejerce esta dominación. (…) Si no se logra reconocer estos puntos de apoyo del poder de clase, se corre el riesgo de permitirles continuar existiendo y ver cómo se reconstruye este poder de clase después de un proceso revo- lucionario aparente” (pp. 30-35).

2. Construcción/de construcción de sujeto/enemigo: las víctimas de los crímenes de estado

Asiste razón a Zaffaroni (2012) cuando considera que los principales crímenes, que denomina crímenes de masa, se cometen desde el Estado y tienden a agigantarse al pro- venir de una entidad hegemónica. Además, también señala que el poder punitivo siempre es selectivo, lo que tiene implicaciones en los mecanismos que el Estado genera para garan- tizar la impunidad, y funda otras reflexiones que se abordarán más adelante, en relación con una corte permanente de justicia penal internacional, en específico, con la Corte Penal Internacional (CPI).

La existencia de víctimas de CE resalta la concepción del Derecho como instrumento de dominación. Sus víctimas de manera corriente pertenecen a sectores populares, por lo que tienen una menor posibilidad de reclamar sus derechos ante los tribunales 8 , y además, son concebidas como “enemigas” del Estado (Gallardo), como señala Calveiro

(2012):

8 Para Gallardo, los sectores e individuos populares en general, tienen mayores limitaciones para el acceso a “los circuitos judiciales”, pues tienen un menor acceso a la información sobre sus derechos, menor capacidad de ingreso a reclamarlos ante los tribunales, y si logran ingresar, su capacidad “suele ser inferior a la de los sectores poderosos y sus personificaciones” (2009, pp. 58 - 59).

“Y cuanto más “totalizante” es una forma de dominación, menos tolerancia tiene para aceptar cualquier “afuera”, de manera que convierte toda exclusión en eliminación lisa y llana” (p. 20).

Por supuesto, las víctimas de los CE no hacen parte de la hegemonía y han sido objeto de selección, como subraya Calveiro (2012), quien tras revisar el tránsito guerrerístico internacional desde la primera guerra mun- dial hasta la actualidad, subraya que sus mayores víctimas (en aumento) constituyen población civil. Como se observa, un prin- cipio de discriminación de violencia y un criterio de selectividad: “se puede arrasar masivamente con la vida, siempre que sea la vida del Otro” (p. 22).

Este criterio es común en Calveiro, Zaffa- roni y Arendt (2012), quienes destacan la construcción del concepto de enemigo del totalitarismo (Arendt y Calveiro) y del Estado (Zaffaroni), cuyos componentes confluyen con la creación de la noción de víctima de la criminalidad de Estado, donde es posible leer dos subespecies del concepto de enemigo:

a. El “enemigo objetivo” que representa un peligro para el sistema totalitario por su sola existencia. Al ser una figura difusa, cualquiera puede ser incluido en ella, y se le intenta deshumanizar ya en campos de concentración (Calveiro, 2012), como en las cárceles. El ex militar Landazábal Reyes (1982) consideró expresamente dentro de la categoría de enemigo interno, a la población civil: “los indiferentes e indeci- sos forman parte de las filas del adversario, al que prestan apoyo por el sólo hecho de dejarlo prosperar” (p. 427).

b. El enemigo por su identidad política, el movimiento disidente, diverso del discurso

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oficial. En esta categoría han sido incluidos según la Comisión Interamericana de Dere- chos Humanos (CIDH): los “intelectuales, artistas, estudiantes, docentes, líderes sindicales y otros múltiples actores que sufrieron las consecuencias de la violencia sistemática” (CIDH, 2011, párr. 74).

c. Siguiendo a Calveiro (2012), estas catego- rías señalan la creación en la hegemonía imperante de un Otro, “como alguien exento de todo derecho” (p. 35). Por ello es lógico afirmar que el sistema totalitario da el mismo tratamiento a estas categorías de “enemigos”, y busca desvertebrar el sujeto colectivo, creando una humanidad “carente de personalidad jurídica o política, reducida a la pura dimensión biológica e instrumen- tal, una suerte de humanidad superflua” (p. 29). Ello explica que en el caso colombiano se construyera también esta difusa noción, como lo señalase un comandante de inteli- gencia del Ejército Nacional:

La guerrilla es una apenas un apéndice de la subversión y tiene una importancia menor de la que generalmente se le atribuye; el peligro, en un proceso subversivo, lo constituye lo que los insurgentes han denominado la guerra política o sicológica. Este tipo de guerra está encaminada a tomar el control de los núcleos humanos; a fanatizar al pueblo con ideologías extremistas; a conformar organismos que se encarguen de manipular a las masas en favor de sus intereses; a desarrollar una acción que confunda a la nación, distorsione la verdad y cree la desconfianza; a infiltrar la administra- ción (…)” (Zafra Galvis, 1987, p. 39).

Precisamente, los movimientos de defensa de los Derechos Humanos surgieron en Lati- noamérica, en resistencia al terror de Estado desencadenado a partir de las dictaduras de Seguridad Nacional (Gutiérrez, 2003). En

la actualidad, han ampliado su margen de

acción y actúan desde la realidad concreta de

las víctimas de criminalidad estatal.

Esta postura es profundamente contrahege- mónica, pues habilita el ingreso de las víctimas

a un escenario vedado con anterioridad para ellas, y permite reconocer la importancia

de su intervención en la construcción de un sujeto colectivo o social. La trascendencia del

II Encuentro Nacional de Víctimas de Crí-

menes de Lesa Humanidad como momento fundacional del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado [Movice], confirma esta consideración. Allí las víctimas se congrega- ron en torno a la pretensión de vigencia de

los derechos a la verdad, la justicia y la repara- ción integral como estrategia de lucha contra

el genocidio. Labor que definieron desarrollar

en tanto sujetos colectivos.

Para ello establecieron otras siete estrategias como su epicentro político: la persecución de los máximos autores de los crímenes (estrategia jurídica), la responsabilidad de los agentes estatales (estrategia jurídica de verdad y memoria histórica), la generación de una Comisión de Ética (estrategia para el acompañamiento solidario con las víctimas),

y la prohibición legal del paramilitarismo

(estrategia para la no repetición). Se formuló también el catastro alternativo (estrategia para la reparación), y la exhumación de las fosas comunes y el derecho a enterrar (estrategia de lucha contra la desaparición forzada). Determinaron, finalmente, la estra- tegia de organización: el fortalecimiento del Movimiento de Víctimas. (Movice, 2012).

Esta dimensión contrahegemónica coincide parcialmente con la resistencia. Rajagopal (2005) considera que esta no constituye de manera necesaria una reacción a la hege- monía, pues aquella incluiría: “una multitud compleja de visiones alternativas sobre las

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relaciones sociales y, por lo tanto de la histo- ria de la humanidad” (p. 35).

Entonces es preciso conectar y revivificar la concepción del sujeto colectivo en el Derecho Internacional, y con mayor especificidad en el DPI. Esto podría implicar, con Santos (2003), construir una nueva teoría crítica de la socie- dad que incorpore las voces silenciadas y marginadas de las víctimas de la criminalidad estatal.

Además, frente al escenario hegemónico que también postula la CPI, debe determinarse quiénes obtienen los réditos de la guerra, quiénes son sus víctimas, cómo se introduce por la hegemonía la postura de una víctima prescindible en tanto fungible, distante, en el escenario de conflictos promovidos lejos del territorio “continental” de quienes las generan.

De allí que es necesario revisar, aclarar, construir y difundir una genealogía del sujeto colectivo (y de este sujeto colectivo) en el Derecho, con mayor razón en el DPI. Ello permitirá, además, romper con la idea de víctima como simple sujeto pasivo del delito, y pasar a entenderla como sujeto transforma- dor, como sujeto procesal transformador.

3. Derechos Humanos y contrahegemonía:

¿un lugar común?

En otros trabajos se ha aludido a una para- doja en los Derechos Humanos, relativa a sus dimensiones hegemónica y contrahege- mónica (Gamboa, 2012) Una de las razones por las cuales ello ocurre, podría encontrarse con Santos (2009) en la distancia entre teoría política y práctica política, que entre otros se debe a que el marco teórico de aquella se desarrolló en el norte global como uni- versal. Similar situación puede predicarse

de los Derechos Humanos, gestados en las revoluciones burguesas y el norte global, aun cuando transformados hasta adquirir un par- ticular carácter sociohistórico.

Así, los Derechos Humanos no colocan en crisis la idea de soberanía como se afirma con frecuencia, pues la globalización en tanto hegemónica, discute una nueva visión de soberanía que solo compromete el concepto tradicional de Estado moderno (Gamboa, 2012), pues: “en la mayoría de países depen- dientes sus Estados se han ido transformando en procuradurías de los poderes mundiales que son los que controlan los gobiernos” (Cerletti, 2003, p. 55).

Al respecto, Calveiro (2012) retomando a

Arendt, encuentra que uno de los rasgos más sobresalientes del totalitarismo o dominación guerrera (y que lo distingue de las dictadu- ras), es su reivindicación de dominio total

y hegemonía global buscando el traspaso

de las fronteras nacionales “para constituir un sistema de alcance mundial” (p. 28). Así encuentra una conexión directa de los regí- menes totalitarios y el imperialismo en tanto se comportan como si tuviesen jurisdicción sobre todo el planeta. (Calveiro, 2012).

Dentro del concepto hegemónico de dere- chos humanos se ha señalado una suerte de

escala de derechos que incluye fuertes limita- ciones conceptuales y de prácticas (derechos constitucionales o derechos fundamentales,

y la célebre generación de derechos). Sin

embargo, en la Conferencia Mundial de Dere- chos Humanos de 1993, la Asamblea General

de las Naciones Unidas aprobó la Declaración

y Programa de Acción de Viena, que resalta

el discurso de universalidad, indivisibilidad e

interdependencia de los Derechos Humanos que se había recogido desde 1977. (Naciones Unidas, 1977).

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Esta alocución de universalidad, tan proclive a ser utilizada en dimensión hegemónica, pre- senta un contenido especial en la Declaración al anudarse con la obligación de promover “la observancia y protección de todos los derechos humanos” (Naciones Unidas, 1993). Entonces, la Declaración iría más allá de las lógicas conceptuales de limitación de los dere- chos en la sociedad capitalista, al considerar que su comprensión universal, indivisible e interdependiente, constituye base para la paz, seguridad, y amistad entre las naciones, como para su desarrollo económico y social. 9

No obstante, a punto de cumplirse 20 años de su aprobación solemne, es lógico concluir que se ha prolongado la ruptura político- conceptual viabilizada a partir de 1966 con la aprobación separada de los Pactos Inter- nacionales de Derechos Civiles y Políticos de Derechos Económicos Sociales y Cultu- rales, asignándoseles, además, posibilidades jurídicas de cumplimiento inmediato y extre- madamente “progresivo”, respectivamente 10 .

9 Se especifica: “Todos los Derechos Humanos son

universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los Derechos Humanos en forma global

y

de manera justa y equitativa, en pie de igualdad

y

dándoles a todos el mismo peso. Debe tenerse

en cuenta la importancia de las particularidades nacionales y regionales, así como de los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos,

pero los Estados tienen el deber, sean cuales fueren sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos

y las libertades fundamentales”. (Naciones Unidas,

1993).

10 La entrada en vigor de estos Pactos Internacionales tuvo lugar una década después, en dos momentos diferentes. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos entró en vigor el 23 de marzo de 1976, mientras que el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales lo hizo el 3 de enero de la misma anualidad.

En postura similar, Santos (2005) encuen- tra que la monocultura del tiempo lineal desperdicia la experiencia imponiendo la primacía de la modernidad occidental: un mundo que avanza inexorablemente. Dicha monocultura se confronta con la “Ecología de las Temporalidades” a partir de la cual el tiempo lineal es solo una concepción más del tiempo y no es precisamente la más practicada.

La visión contrahegemónica comprende la defensa de los Derechos Humanos como movimiento, como ética, como filosofía, y por tanto, precisa una concepción socio- histórica que no confunde transformación con “evolución” o “civilización”. Obliga a ubicarse en un terreno un tanto más difícil que el de las tradicionales discusiones sobre fundamentación iusnaturalista o positivista.

Implica tomar partido por una visión del mundo específica, como señala Gallardo (2009) al aludir a los elementos constitutivos de su concepción de Derechos Humanos: (i) la existencia de determinadas correlaciones de fuerzas, (ii) que estas tienen diferen- tes capacidades sociales para judicializar demandas ligadas a sus intereses estratégi- cos, pero la judicialización no es suficiente para tornar eficaces los derechos, y (iii) que las capacidades sociales se materializan a través de luchas para dar legitimidad a sus valores primordiales, en tal grado, que logran “internalizarlos como factores o expresiones culturales”. Esto es, que opere la subjetividad material o práctica, que solo se sigue de las luchas sociales. Así, estas luchas tienen tres sentidos importantes en relación con los derechos humanos: los fundamentan, sos- tiene su subjetividad material, y determinan su efectividad. Por ello la lucha social cons- tituye “fundamento y matriz de efectividad de derechos humanos” (Gallardo, 1009, pp.

8-9-40).

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A manera de ejemplo, se ha reconocido que

la actividad internacional en materia de

derechos humanos emergió de su letargo de por lo menos 10 años, a partir del rechazo

al derrocamiento del Presidente Allende en

Chile. Fue tan definitiva la acción política y social realizada por víctimas y defensoras y defensores de Derechos Humanos a nivel internacional, que en mayo de 1975 en el seno de la extinta Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, se creó un Grupo de Trabajo Ad hoc para hacer un segui- miento directo del escenario de represión 11 . Otra prueba valiosa se encuentra en la lucha contra la impunidad en Argentina. Después de diversas órdenes de impunidad (indultos, leyes de juicio final y negativas a colaboración con la justicia universal), se impuso la lucha del movimiento de Derechos Humanos, con resultados inimaginables en la realidad actual de Colombia:

“(…) casi 600 represores del último régimen militar con colaboración civil, se encuen- tran detenidos (acusados de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forza- das de ciudadanos); de este número, cerca de 170 se hallan con condena dictada, y el resto están presos mientras son procesados. Otros 800 partícipes del plan de exterminio de la dictadura, se encuentran en libertad, pero imputados en diferentes causas en

11 Grupo integrado por Ghulam Ali Allana (Pakistán), Leopoldo Benítez (Ecuador), Abdoulaye Diéyé (Senegal), Félix Ermacora (Austria) y Marian Teresa Kamara (Sierra Leona). (Consejo Económico Social, 1975). De manera previa, el Consejo Económico y Social había aprobado la Resolución 1873 (LVI), del

17 de mayo de 1974, solicitando al gobierno de facto

la adopción de medidas de protección y respeto

por los Derechos Humanos. Asimismo, expresó su preocupación por las denuncias por violaciones

a estos, ratificadas por la Asamblea General en Resolución 3219 (XXIX) de 6 de noviembre de

1974.

más de la mitad del territorio nacional” (Napoli, 2011, 65).

4. Ejercicios contrahegemónicos en un escenario hegemónico: la corte penal internacional

En términos de efectividad de los Derechos Humanos, es importante aproximarse al modelo de DPI que se expone a partir del Estatuto de Roma (ER) de la CPI, donde es lógico verificar múltiples principios con la posibilidad de ser contenidos con pretensio- nes hegemónicas. Werle (2011) señala que el DPI es una parte del Derecho Internacional, lo que permite reconocer la existencia de vasos comunicantes entre estos ordenamientos. Uno de ellos, también resaltado por el autor, es que el DPI recibe sus fuentes del Derecho Internacional. Sobre este punto se retornará más adelante.

Como fuente del Derecho Internacional, el ius cogens se define convencionalmente a partir del artículo 53 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Convención de Viena) como norma imperativa del Dere- cho Internacional general (United Nations, 1969). Esta Convención surgió en aplicación de principios observados 12 por Kant en La Metafísica de las Costumbres (2008) y Sobre la Paz Perpetua (1998).

Muchos de estos principios constituyen normas imperativas internacionales, y coin- ciden entre otros, en la Resolución 2625 de las Naciones Unidas. Entre ellos se encuentra la prohibición de la amenaza o del uso de las fuerzas armadas, el arreglo pacífico de

12 A saber: Pacta sunt servanda, libre consentimiento de los Estados, libre determinación de los pueblos, independencia de los Estados, no injerencia en asuntos internos de los Estados, igualdad de derecho e igualdad soberana entre Estados, entre otros

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Sandra Gamboa Rubiano

controversias entre Estados, la no interven- ción en los asuntos de la jurisdicción interna

de los Estados; la obligación de cooperación

entre Estados, la igualdad de derechos y libre

determinación de los pueblos; la igualdad soberana de los Estados, y el cumplimiento de buena fe de las obligaciones entre los Estados 13 .

Vista así, la noción de ius cogens resulta hegemónica, pues implica criterios mínimos fundados en una cosmovisión moderno-occi-

dental 14 , observándose además una innegable cercanía entre los conceptos de ius cogens e imperativo categórico kantiano. No obstante,

su aplicación en la realidad actual constituye contrahegemonía ante el incumplimiento de

uno de los efectos elementales de este dere- cho imperativo internacional: la protección

de

la persona humana como sujeto individual.

La

situación colombiana ofrece ejemplos elo-

cuentes, por ejemplo, en el debate alrededor

de

las modificaciones al fuero penal militar.

El

ius cogens señala que el procesamiento de

graves violaciones de Derechos Humanos constituye un principio básico de la indepen- dencia judicial que no admite excepciones 15 .

A pesar de ello, la reforma al fuero penal

13 Ver, asimismo, sobre la noción de Ius Cogens dentro del Derecho Internacional en una perspectiva de Derechos Humanos, el capítulo III del texto de Seiderman, I. (2009).

14 La Corte IDH ha resaltado los siguientes elementos para definir si una norma tiene carácter de ius cogens: (i) que su cumplimiento se predique de todos los Estados, con independencia de que sea parte de un tratado internacional, (ii) que genere efectos con respecto a terceros, inclusive particulares, y (iii) que constituya un principio fundamental que irradie todo el ordenamiento jurídico. (2003).

15 Así se ha desarrollado, entre muchísimos otros, por la jurisprudencia interamericana. Corte IDH. 2, párr. 129. Corte IDH. 3, párr. 96. Corte IDH. 4 párr. 139-142. Corte IDH. 5, párr. 20.

militar, entre otros, invirtió el orden de com- petencias, señalando que frente a los delitos y crímenes cometidos por los militares, la regla general de competencias es la justicia penal militar.

El ejemplo también permite discernir que los vasos comunicantes entre el DIDH y el DPI, contienen en la actualidad una preten- sión contrahegemónica. Un ejemplo de esta consideración se encuentra al concebir que la admisibilidad de un caso en sede del sistema interamericano, indicaría la posibilidad (y necesidad) de su conocimiento por la CPI. Ello en tanto que podría señalar el escenario de “Falta de Disposición o de voluntad del Estado para actuar en un asunto determi- nado”. Este análisis, por supuesto, debe ser verificado a partir de los artículos 17.2 y 53.1.b del ER dentro del examen de Comple- mentariedad (artículo 17 E.R.). En tanto, la postura hegemónica presente intenta separar el DIDH y el DPI. En dicho sentido, Calveiro (2012) señala:

“(…) en el ámbito del derecho, la negativa a firmar los protocolos de Kyoto, el rechazo al control de las armas bacteriológicas, los acuerdos impuestos en distintas partes del planeta para impedir que se juzgue a ciudadanos o soldados norteamericanos por delitos cometidos en el extranjero, la no suscripción a la Corte Penal Internacional son todas políticas orientadas a mantener una impunidad en el contexto internacional (…)” (p. 52).

Además, resulta central reconocer que no puede entenderse ni instrumentalizarse el DPI como un escenario de “superación” de la responsabilidad de los Estados, sin que ello implique un profundo quiebre de su misión preventiva. Al contrario, el DPI surge como una posibilidad de complementación de las estructuras del DIDH. Esta situación

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Criminalidad estatal como fenómeno para el Derecho Penal Internacional

se profundiza al considerar que a partir del Estatuto de Roma se genera una nueva estructura con claros rasgos de derecho penal de ciudadano 16 .

Entonces, bajo una dimensión contrahege- mónica, el DIDH nutre el DPI a partir de la comprensión de los límites a los Estados, en el reconocimiento de la existencia de CE (Corte IDH. 1 párr. 35), como en la necesidad de procesamiento de las estructuras e individuos responsables de estos crímenes.

Esto significa que el DPI que sustenta la CPI, tiene en latencia una dimensión hegemónica en tanto expresión de una realidad occidental con pretensiones de universalidad homogé- nea, y otra contrahegemónica de particular interés (al considerar un entorno de garan- tismo judicial a quienes se procesa) si bien positivista, de nuevo contrahegemónico en la realidad actual.

En relación con la dimensión hegemónica, existe una justa crítica a lo que se ha denomi- nado el globalismo o pacifismo jurídico. Por ejemplo, Danilo Zolo (2002) encuentra que el pacifismo político surge del neokantismo, sigue a Kelsen y llega a Bobbio, como sus iniciales constructores. Observa en él una premisa filosófica específica; “la idea kantiana de la unidad moral del género humano” (p. 199), que precisa un ordenamiento jurídico global que abarque la humanidad y “absorba en su interior cualquier otro ordenamiento” (p. 198). Agregando:

“En primer lugar, hay que someter a crítica la concepción racionalista y normativista del derecho a la que el globalismo jurídico nos

16 Para profundizar sobre el tema se sugiere el capítulo I (El Derecho a la Justicia: Aproximación a la Cosa Juzgada desde el Garantismo Penal) de la tesis de Maestría en Defensa de los Derechos Humanos de la autora. (Gamboa Rubiano, en prensa).

remite. Esta filosofía del derecho oculta, en nombre de una visión idealizada de la justicia internacional, la estrecha conexión que une entre sí el derecho internacional, la política internacional y la fuerza militar. Y subestima la compleja interacción entre, por una parte, las estructuras normativas y, por otra, los procesos culturales y económicos. (…) nada garantiza que una actividad judicial que apli- que sanciones, aún las más severas, contra los individuos responsables de los ilícitos internacionales incida en las dimensiones macroestructurales de la guerra, es decir, que pueda actuar sobre las razones profundas de la agresividad humana, del conflicto y de la violencia armada. (…) [existe un] prejuicio etnocéntrico (europeo y occidental) de una cultura jurídica que, al tiempo que se genera dentro de un proyecto de unificación del mundo, se muestra particularmente indi- ferente respecto a tradiciones culturales, políticas y jurídicas distintas de la occidental. (…)” (pp. 198-200-201).

El globalismo jurídico como concepto obe- dece más a criterios propios de Kelsen (2009), que kantianos. En aquel, la posibilidad de coerción normativa es la condición para con- siderar el Derecho Penal como ordenamiento jurídico (p. 39). Por ello, como ha sido observado en trabajos anteriores (Gamboa, 2012), resulta consecuente con la afirmación de la faceta hegemónica de la defensa de los Derechos Humanos.

En esta misma vía, en Zaffaroni (1998) el poder punitivo siempre es selectivo. Esto exige que en una revisión contrahegemónica, los movimientos sociales de víctimas inda- guen quien provee la justicia penal desde la CPI, a quién se le administra y qué tipo de justicia se determina. Sobre esto, el panorama material señala que la CPI se ocupa de las situaciones y los casos de países del tercer mundo. Esto es, hegemoniza a través de sus acciones. También se evidencia, por ahora,

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Sandra Gamboa Rubiano

que la gravedad y masividad de los crímenes que procesa no constituyen factores centrales para su competencia real. En ese entorno surge el denominado interés de la justicia, (artículo 53.1.c E.R.) como mecanismo de cálculo político que señala los verdaderos destinatarios de la norma. En esta vía, dentro de los trabajos paralelos a la Conferencia de Revisión de la CPI en Kampala (2010), se observó:

“En sus observaciones iniciales, los coordi- nadores, Dinamarca y Sudáfrica, recordaron que la Corte era complementaria de las jurisdicciones nacionales y que intervendría solamente allí donde un Estado no pudiera o no quisiera llevar a cabo investigaciones y enjuiciamientos. Observaron que en todo el mundo se esperaba que los Estados se pres- taran asistencia mutua para luchar contra la impunidad donde comenzaba, es decir, en el plano nacional. Aunque la jurisdicción para investigar y procesar los crímenes de com- petencia de la Corte corresponde en primera instancia a los Estados, algunos de ellos no tienen capacidad para hacerlo, lo que podría dar lugar a una brecha de impunidad.

Señalaron que la función que la Corte podía desempeñar en términos de complementa- riedad positiva estaba limitada por la índole de la institución y sus recursos.

Todos los esfuerzos encaminados a cerrar la brecha de la impunidad debían hacerse teniendo muy presentes el contexto y el entorno. (p. 121)”.

Bajo el mismo eje se mueven consideraciones relativas a la mínima posibilidad de las vícti- mas de accionar ante la Corte, si el Fiscal se niega a solicitar la autorización de apertura de investigación. Esta posibilidad solo se genera si se evidencia que el archivo obedece en exclusivo a la aplicación del criterio de inte- rés de la justicia. Desde luego, otra elección consiste en mantener el examen preliminar

de manera indefinida. Esta es la opción que

la

hegemonía ha tomado frente a la situación

de

Colombia.

Por ello, no es difícil dar razón a Zolo (2002) cuando llama la atención sobre la preocupa- ción de conformar poderes supranacionales hegemónicos. Pero no se comparte que sea erróneo en sí mismo, superponer sobre la soberanía de Estados nacionales y la limi- tación de su jurisdicción doméstica. Debe recordarse el papel estructural que ha tenido

el sistema interamericano de protección en el

procesamiento de vulneraciones de la repre- sión, surgiendo importantes figuras como la cosa juzgada fraudulenta.

En definitiva, es corroborable la coexistencia de visiones hegemónica y contrahegemónica en el DPI. Esta coincidencia ha sido discutida por Santos, en relación con las monocultu- ras de la falsa linealidad del tiempo, o la del saber científico, o de lo universal como único

válido, entre otras cuestiones. De tal guisa que las pretensiones contrahegemónicas pueden convertirse en pretensiones hegemónicas y viceversa. Esto se acrecienta al reconocer que

se viven tiempos de tensión dinámica entre

regulación social y emancipación (Santos,

2003).

En dicho orden, Santos propone revisar

la

transición en los campos de la ciencia,

el

derecho y el poder, en tanto su papel es

central en el paradigma de la modernidad occidental (Santos, 2003). Desde luego, este

es un camino que sugiere verificar una pos-

tura contrahegemónica ante el DPI, en tanto éste constituye uno de los desarrolladores del paradigma de esa modernidad.

Rajagopal (2005), ubicándose en el terreno del Derecho Internacional, subraya la postura limitativa que en este tienen las acciones colec- tivas, donde si acaso se viabilizaban en torno

a los movimientos de autodeterminación.

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Criminalidad estatal como fenómeno para el Derecho Penal Internacional

Al contrario, fenómenos como la resistencia anticolonial se tratan como actos criminales, reprimiéndose en general la resistencia como si ello fuese un requerimiento del desarrollo.

Por ello, Rajagopal con fundamento en Gramsci (2005), si bien reconoce la versión hegemónica de los Derechos Humanos, encuentra fundamentos de esperanza en el momento histórico actual a través de estra- tegias legislativas y políticas para el Tercer Mundo.

Asimismo con sustento en el italiano, señala la importancia de construir una relación simbiótica entre colectivos e intelectuales en el desarrollo de una teoría de la resistencia, donde éstos medien ante la clase cosmopolita global. (Gramsci, 2005). Para Rajagopal (2005) la elaboración de una teoría de la resistencia de este tipo, tampoco puede entenderse como un rechazo al orden jurídico internacional, pues este permite un espacio para la acción de los movimientos sociales “que ensanchan así el espacio político disponible para sus políticas transformativas” (p. 45). En definitiva, para el autor indio el derecho internacional debe comprometerse con los movimientos sociales para superar su estancamiento y “transfor- marse fundamentalmente.” (p. 45).

Entonces, dentro del panorama posible, la CPI puede adquirir un papel central en el procesamiento de los CE. Esto se hace complementando los sistemas del DIDH, adelantando de manera seria y eficaz las situaciones y casos que corresponden a la criminalidad de Estado, y aplicando el prin- cipio de complementariedad 17 , con efectos

17 Establecido a partir del Preámbulo (párrafo 10) y del Artículo 1 del ER. Esta lógica se reafirmó en la Resolución RC/Res.1, aprobada por consenso en la Novena Sesión Plenaria de la Conferencia de Revisión de Kampala, en sesión del 8 de junio de 2010: “1. Reconoce la responsabilidad primaria de

más limitativos que generalizadores. Ello en tanto que la exigencia principal de la CPI es evitar que estos hechos no permanezcan en la impunidad y además, que no se vuelvan a repetir, como señala Flores Aguirre (2004):

“(…) el problema no está en el caso de aquellos Estados virtuosos para quienes eventualmente la Corte podría tener, si acaso, un valor preventivo, sino para aque- llos “Estados canallas” (Rogue states) quienes no se consideran obligados a actuar de con- formidad con las normas internacionales y, por ende, cometen a menudo execrables crí- menes en muchas ocasiones bajo el amparo de supuestas “buenas intenciones” y quienes pueden, en casos en que haya existido la comisión de los graves crímenes estableci- dos en el artículo 5 del Estatuto de la Corte Penal Internacional, pretender dejar a los responsables de los mismos en la impuni- dad. En estos casos, la Corte deberá ejercer su mandato en función de lo expuesto en el artículo 17 del Estatuto” (p. 208)

Por ello, deben adoptarse las máximas pre- cauciones para que los Estados no confundan un régimen de complementariedad con la posibilidad de sostenimiento de la impunidad de los CE 18 . Situación que podría ocurrir con propuestas como la complementariedad de discusión permanente, que posibilitarían revocar una declaración de admisibilidad hasta la instalación del juicio.

los Estados de investigar y enjuiciar los crímenes más graves de trascendencia internacional; 2. Subraya el principio de complementariedad establecido en el Estatuto de Roma y hace hincapié en las obligaciones que el Estatuto de Roma impone a los Estados Partes”. 18 Como se exige en términos generales desde el artículo 25.4 del ER: “Nada de lo dispuesto en el presente Estatuto respecto de la responsabilidad penal de las personas naturales afectará a la responsabilidad del Estado conforme el derecho internacional”.

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Entonces, la existencia de este tipo de críme- nes obliga a revisar la complementariedad en sede del principio pro homine; no solo en relación con las situaciones y casos que se presenten como de nula actividad 19 , sino también cuando se enfrente cierta actividad del Estado (artículos 17 y 20 E.R.), que puede ser solo aparente para evitar la activación de la competencia de la CPI.

La CPI ha dado algunas muestras de su posi- bilidad contrahegemónica: Recordando el papel central de la efectividad de los derechos de las víctimas en la construcción teórica y la refundación política del Estado como lo ha señalado Santos, debe ser reconocerse el caso de Lubanga. En dicho proceso y por primera vez en un escenario de DPI, las víctimas pudieron actuar ante el tribunal. Los efectos no se han hecho esperar, como lo revelan las promesas que ya se han hecho a las víctimas, en la Cámara extraordinaria de las Cortes de Camboya (Extraordinary Chambers in the Courts of Cambodia), en tanto que se dice se les permitirá un rol en el juicio y ya la víctima Theary Seng, pudo dirigirse directamente ante el tribunal 20 . Esta cuestión era impensa- ble antes de la acción de la CPI.

Conclusiones

La criminalidad de Estado implica un recono- cimiento de las formas de poder y de control mediante el terror de los aparatos estatales, con sus lecturas específicas en cada país. Si

19 Según el ER se pueden generar: (i) por la falta de capacidad del Estado para actuar, que se expresa ya bajo la carencia de un sistema de administración de justicia, como a través del colapso sustancial de dicho sistema; (ii) por la determinación de que el Estado no ha iniciado los procesamientos respectivos o no ha impuesto las sanciones correspondientes.

20 Ver, al respecto el video de Agence France-Presse.

bien, la CPI tiene una pretensión de univer- salidad, también debe deconstruir su volición de hegemonía. Las lógicas de control de la población mediante los CR siguen vigentes. Esto a su vez, debe revisarse en relación con la función de la complementariedad de la CPI.

Si la CPI entiende su papel, robustecerá su rol de prevención de la criminalidad. El tratamiento de la criminalidad de Estado, se encuentra en el vértice de la acción cohones- tadora o transformadora que puede asumir la CPI. Esto exige un papel activo de las vícti- mas, sus organizaciones y las organizaciones de Derechos humanos.

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Ana Carolina Pérez Bohórquez

El agotamiento previo de la acción de inconstitucionalidad para acceder al Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos *

Exhaustion of the unconstitutionality action to access the Inter-american System of Human Rights Protection

Ana Carolina Pérez Bohórquez** Universidad Libre, seccional Pereira

Resumen

El presente artículo de investigación tiene como objetivo determinar si la acción de inconsti-

tucionalidad es de aquellos recursos de jurisdicción interna que deberán agotarse previamente para acudir al Sistema Interamericano de Protección, para lo cual: (i) se analizan los informes y la jurisprudencia emanada de los Órganos Interamericanos de Derechos Humanos en relación

a las reglas y subreglas del previo agotamiento de los recursos internos, (ii) se indaga bajo qué presupuestos fácticos y jurídicos los Órganos Interamericanos de Derechos Humanos determi- nan las condiciones que deben cumplir los recursos para su agotamiento previo, (iii) se analiza

y se sustraen las reglas y subreglas que ha creado el sistema Interamericano respecto del previo agotamiento de los recursos de jurisdicción interna.

Palabras clave: Acción de Inconstitucionalidad, Eficacia, Idoneidad, Previo Agotamiento, Recurso Interno.

Abstract

The investigation’s objective of this paper is to determine if the Action of Unconstitutionality it is of those resources of internal jurisdiction that must run out previously to resort to the InterAmerican Protection System, for which reason: (i) the reports are analyze and the juris- prudence emanated by the InterAmerican body of Human Rights in conjunction with the rules and subrules from the previous depletion of the intenal resources. (ii) it is enquire under what

Fecha de Recepción: Agosto 11 de 2013 Fecha de Aprobación: Septiembre 22 de 2013

*

El presente artículo de reflexión forma parte de la línea de investigación “Agotamiento de las vías constitucionales

**

como requisito para acceder al Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos”, de la Maestría en la Defensa de los Derechos Humanos ante Tribunales, Cortes y Organismos Internacionales de la Universidad Santo Tomás durante los años 2011-2012. La autora es docente investigadora de la Facultad de Derecho de la Universidad Libre, seccional Pereira. Magíster en la Defensa de los Derechos Humanos ante Tribunales, Cortes y Organismos Internacionales de la Universidad Santo Tomás. Correo Electrónico: acperez@unilibrepereira.edu.co

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El agotamiento previo de la acción de inconstitucionalidad para acceder al sistema interamericano de protección

tactical and legal budget the Intermanerican body of Human Rights determine the conditions which they accomplish the resources for the previous depletion. (iii) it is analyze and subtract rules and subrules the InterAmerican System has created with respect to the previous deple- tion of the internal jurisction resources.

Key word: Action of Incostitutionality, Effectiveness, Internal Resource, Inter-American Commission, Inter-American Court, Prior depletion, Suitability.

Introducción

El Sistema Interamericano de Protección de

los Derechos Humanos está conformado por dos órganos de protección, los cuales fueron

concebidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, dichos órganos son: La Comisión Interamericana de Dere- chos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los cuales nacen con unas competencias y funciones descritas en dicho instrumento internacional.

A la luz del Preámbulo de la Convención

Americana, éste sistema de protección goza de una naturaleza coadyuvante o comple- mentaria, de la que ofrece el derecho interno de los Estados americanos. Esto significa que el Sistema Interamericano se funda- menta en dos principios: 1). El Principio de Subsidiaridad, según el cual, los recursos internos de cada Estado tienen carácter de

principal y prioritario, por lo que solo se abre la puerta para el acceso al Sistema Interame- ricano cuando el peticionario previamente

ha agotado dichos recursos y 2). El Principio

de complementariedad, toda vez que dicho sistema entra a complementar la protección a los Derechos Humanos cuando la del Estado

es insuficiente o inexistente.

Coherentemente con lo anterior, la Con- vención Americana contempla la regla del previo agotamiento de los recursos de juris- dicción interna, la cual no goza de carácter

absoluto, por cuanto se contemplaron unas excepciones. De igual forma, la misma Corte Interamericana de Derechos Humanos ha desarrollado unas reglas y criterios para determinar cuándo un recurso debe ser pre- viamente agotado.

De esta manera, el presente escrito pretende indagar la cuestión planteada en relación a la Acción de inconstitucionalidad en Colombia, brindando de esta manera herramientas al lector, que le permitan conocer si dicho recurso deberá ser agotado previamente.

Estrategia metodología

La metodología utilizada obedece al estudio y el análisis de los informes de la Comisión Interamericana y de la Jurisprudencia de la Corte Interamericana. Posteriormente, una vez hecho el rastreo e identificados los documentos que para efectos de la presente investigación se consideran útiles se iden- tifican y se extraen las reglas y subreglas construidas por el Sistema Interamericano.

Resultados

1. La acción de inconstitucionali- dad en Colombia

La Acción de Inconstitucionalidad en Colombia encuentra su fundamento en el artículo 40 numeral 6 de la Constitución de 1991, mediante el cual se le confiere a todo ciudadano el derecho a participar en la

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Ana Carolina Pérez Bohórquez

conformación, ejercicio y control del poder político.

Al respecto Hernández (2001) señala:

“Se trata de un derecho político, de confor- midad con lo establecido en el artículo 40 de la Constitución, y por lo tanto corresponde únicamente a los ciudadanos colombianos”.

El carácter público o popular de la acción resalta el acento democrático que inspira el sistema de control constitucional vigente en Colombia. A diferencia de otros sistemas que restringen la acción a ciertos y determinados altos funcionarios estatales, nuestras cons- tituciones (la de 1886, reformada en 1910, y la de 1991) reconocen, como un inalienable derecho del ciudadano, el de solicitar al máximo tribunal de justicia examine la cons- titucionalidad de las normas legales y, en caso de hallarlas opuestas al Estatuto Supremo del Estado, así lo declare con fuerza de cosa juz- gada, retirándolas del ordenamiento jurídico en forma definitiva.

Tal naturaleza de la acción de inconstitu- cionalidad, implica a la vez, que el interés que se esgrime y se pretende hacer valer en esta clase de procesos no es el particular o individual de quien acciona sino el público, relativo a la intangibilidad y supremacía de la Constitución.

También la naturaleza política de la acción, que encaja sin dificultad en la idea de la democracia participativa, lleva implícita la informalidad que rige el sistema, en cuanto, si el titular de la acción pública es el ciudadano, - sin necesidad de exhibir otro título – y si puede acudir directamente a la jurisdicción, sin recurrir a apoderado, resulta obvio que no se le exijan especiales conocimientos en el campo jurídico, ni específicamente en el derecho constitucional. (p. 344-345).

Rey (2003) sostiene que:

“La acción de inconstitucionalidad es un derecho constitucional fundamental que legitima a cualquier ciudadano para demandar ante la Corte Constitucional actos con fuerza de ley (llámese ley, decreto con fuerza de ley, o los actos legislativos reformatorios de la Constitución), así como también los referendos legislativos, las consultas populares y plebiscitos del orden nacional, con el objeto de que se declare inexequible (o inconstitucional), a fin de restablecer la supremacía de la Constitu- ción” (p. 344).

Es decir, lo que persigue esta acción, es que a través de sentencia, se sustraiga la norma acusada como inconstitucional del sistema jurídico nacional.

El Constituyente de 1991, depositó en la Corte Constitucional la confianza de la guarda de la integridad y supremacía de la Constitu- ción, quedando consagrado este mandato en su artículo 241. De esta forma, con base en la Constitución Política de Colombia, los ciudadanos pueden ejercer demandas de inconstitucionalidad ante dicha Corporación en los términos del mencionado artículo, contra los siguientes actos:

1. Actos reformatorios de la constitución, cualquiera que sea su origen, sólo por vicios de procedimiento en su formación. (Art. 241 Núm. 1). 2. Las leyes, tanto por su contenido material como por vicios de procedimiento en su formación. (Art. 241 núm. 4). 3. Los decretos con fuerza de ley dictados por el gobierno con fundamento en los artículos 150 numeral 10 y 341 de la Cons- titución, tanto por su contenido material o por vicios de procedimiento en su forma- ción. (Art. 241 núm. 5).

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Igualmente, los ciudadanos pueden ejercer la impugnación de los siguientes actos:

1. De la convocatoria a un referendo para reformar la Constitución, sólo por vicios de procedimiento en su formación. (Artí- culo 241 numeral 2).

2. De las excusas de que trata el artículo 137 de la Constitución. (Artículo 241 numeral

6).

3. De los decretos legislativos que dicte el Gobierno con fundamento en los artículos 212, 213 y 215 de la Constitución. (Artículo 241 numeral 7).

4. De los proyectos de ley que hayan sido objetados por el Gobierno como incons- titucionales, y de los proyectos de leyes estatutarias, tanto por su contenido mate- rial como por vicios de procedimiento en su formación. (Artículo 241 núm. 8).

5. La revisión de las decisiones judiciales relacionadas con la acción de tutela de los derechos constitucionales. (Artículo 241 núm. 9).

6. De la exequibilidad de los Tratados Inter- nacionales y de las leyes que los aprueben. (Artículo 241 núm. 10).

En relación a los decretos dictados por el eje- cutivo en virtud de los artículo 150 numeral 10, 212, 213, 215 y 341 de la Constitución Política, son de competencia del Consejo de Estado, Tribunal Supremo de lo Contencioso Administrativo, a través de las acciones de nulidad por inconstitucionalidad.

Al respecto Henao (2010) señala:

“De la Jurisdicción constitucional es cabeza visible y máximo tribunal la Corte Constitu- cional, encargada de ejercer la guarda de la integridad y supremacía de la Carta Política; más aún, desde una perspectiva orgánica es la única corporación de la rama judicial

que pertenece a esta jurisdicción (Sen. C-037 de 1996). Pero como el sistema no es rígidamente concentrado sino que ofrece modalidades del control difuso, también el Consejo de Estado, cuando conoce de las acciones de nulidad por inconstitucio- nalidad, actúa dentro de esta jurisdicción. Su competencia deriva directamente de la voluntad del constituyente, manifestada en los términos siguientes:

Artículo 237. “Son atribuciones del Consejo de Estado:

2. Conocer de las acciones de nulidad por inconstitucionalidad de los decretos dictados por el gobierno nacional, cuya competencia no corresponda a la Corte Constitucional.” (p. 134).

En lo que respecta a la legitimación por activa de la acción de inconstitucionalidad en Colombia, el artículo 242 de la Carta Política señala que cualquier ciudadano podrá ejercer las acciones públicas previstas en el artículo precedente (artículo 241), e intervenir como impugnador o defensor de las normas some- tidas a control en los procesos sometidos por otros, así como aquellos para los cuales no exista acción pública.

“El titular es el ciudadano, o sea el nacional colombiano mayor de dieciocho años y en ejercicio de sus derechos de ciudadanía. Lo cual significa que no podrá ser interpuesta ni por los extranjeros, ni por menores de dieciocho años, ni por personas que hayan perdido o tengan suspendidos sus derechos políticos, inherentes a la condición de ciu- dadano, tampoco, a nombre de una persona jurídica.” (Henao, 2010, p. 139).

En relación a las formalidades para el ejerci- cio de la Acción de Inconstitucionalidad, el artículo segundo del Decreto 2067 de 1991 señala los requisitos que se deben cumplir, los cuales son:

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1. El señalamiento de las normas acusadas como inconstitucionales, su transcripción literal por cualquier medio o un ejemplar de la publicación oficial de las mismas.

2. El señalamiento de las normas constitucio- nales que se consideren infringidas.

3. Las razones por las cuales dichos textos se estiman violados.

4. Cuando fuere el caso, el señalamiento del trámite impuesto por la Constitución para expedición del acto demandado y la forma que fue quebrantado y,

5. La razón por la cual la Corte es competente para conocer la demanda.

Las demandas en las Acciones Públicas de Inconstitucionalidad deberán ser presentadas por escrito y en duplicado y con deberán cum- plir los requisitos anteriormente señalados.

La Corte Constitucional en Sentencia C-183/2002, refiriéndose a los requisitos que establece el mencionado Decreto señaló que:

“Se circunscriben a unas exigencias mínimas que dan a conocer lo que es objeto de la demanda, las normas superiores infringidas y el motivo de la vulneración. Si los anteriores presupuestos no se atienden, no será posible que el Tribunal Constitucional lleve a cabo el juicio técnico de confrontación entre la norma legal y la Carta Política con miras a su supresión del ordenamiento jurídico, por esta razón es menester que el actor formule el razonamiento mínimo demostrativo del cargo de manera objetiva”.

No obstante la existencia de los requisitos para ejercer la Acción de Inconstitucionalidad la Corte ha reiterado en su jurisprudencia el carácter público e informal de dicha acción, así, en Sentencia C-933/2004, manifestó que:

“Es Pública, por cuanto, en virtud del ejer- cicio del derecho consagrado en el artículo 40 de la Constitución Política, cualquier

ciudadano puede solicitar que las normas que repute contrarias a la constitución sean excluidas del ordenamiento jurídico; e informal, por cuanto solo se exige para la interposición de la acción que se acredite la calidad de ciudadano por parte del actor, lo cual implica que a diferencia de otros instrumento jurídicos, la acción está despro- vista de formalismos, esto, para facilitar su ejercicio como manifestación de un derecho fundamental”.

De igual forma, la jurisprudencia de esta Corporación sostiene que los requisitos en comento permiten el surgimiento del debate jurídico y buscan aportar los supuestos racio- nales que estructuran el problema que ha de decidir el Tribunal Constitucional.

Frente al tema de las formalidades que reviste la Acción de Inconstitucionalidad en Colom- bia, Henao (2010) ha manifestado que:

“No obstante la anotada informalidad, que caracteriza a la acción de inconstitucio- nalidad su ejercicio exige unos mínimos requisitos señalados hoy en el artículo 2 del Decreto 2067 de 1991 que reglamenta los trámites del proceso constitucional en sus distintas modalidades y que se expidió por el Presidente de la república en ejercicio de facultades extraordinarias conferidas por el Constituyente mediante norma transitoria. Tales requisitos están inspirados en el propósito esencial de ubicar a la Corte en el asunto que ante ella quiere plantear el demandante: se busca determinar cuál es la norma que acusa (total o parcialmente); qué disposiciones de la Constitución estima vulneradas, transcribiendo su texto o aportando un ejemplar en el Diario Oficial en el que fueron promulgadas; cuáles son, en su entender, los motivos o las razones de la inconstitucionalidad; si lo que alega es violación de las reglas que han debido observarse en el trámite de aprobación o

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expedición de la norma, ha de indicar en qué consiste el trámite de aprobación o expedición de la norma, ha de indicar en qué consiste el vicio, y el motivo por el cual considera que la Corte Constitucional es competente. Todos esos requisitos resul- tan a nuestro juicio razonables, excepto el último que parece más propio del examen que debe efectuar la misma Corte, consi- derada la naturaleza del precepto acusado,

y sobre la base del artículo 241 de la Constitución.

La falta de cualquiera de los indicados requi-

sitos da lugar a la inadmisión de la demanda por parte del Magistrado Sustanciador, lo que significa que el demandante goza de un término para corregirla. Vencido sino que lo haya hecho, la demanda es rechazada.

Contra la decisión de rechazo que adopte el Sustanciador procede el recurso de súplica ante los demás miembros de la Sala Plena. Esta última, si la demanda fue admitida puede proferir decisión inhibitoria” (p. 346).

En cuanto a los efectos de los fallos que la Corte Constitucional dicta en ejercicio del control jurisdiccional hacen tránsito a cosa juzgada constitucional. Ninguna autoridad podrá reproducir el contenido del acto declarado inexequible por razones de fondo, mientras subsistan en la Carta las disposicio- nes que sirvieron para hacer la confrontación entre la norma contraria y la Constitución. (Constitución Política de Colombia, artículo

243).

Lo anterior, significa entonces que las sentencias que se dictan en materia de inconstitucionalidad implican el retiro de la norma del ordenamiento legal, tienen plenos efectos frente a todos y hacen tránsito a cosa juzgada.

De igual forma, de conformidad con el artí- culo 45 de la Ley 270, los fallos de mencionada

Corporación cobran vigencia hacia el futuro, a menos que la misma resuelva lo contrario.

En párrafos anteriores se ha descrito el fun- damento constitucional y legal de la Acción de Inconstitucionalidad en el ordenamiento jurídico colombiano, no obstante lo anterior, debe considerarse que en otros ordenamien- tos jurídicos la acción de inconstitucionalidad presenta diferentes matices, en cuanto a los requisitos para su ejercicio, en cuanto a los titulares de la acción y en cuanto a los efectos que persigue la acción por sí misma 1 .

Refiriéndose a esta situación Camargo (2005) señala:

“Este sistema es seguido por la mayor parte de los países en América latina y la acción directa se interpone ante la Corte Suprema de Justicia o ante un tribunal constitucional, como es el caso de Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala y Perú. Sin embargo, el sistema se bifurca en aquellos países en que la declaratoria judicial sobre la incons- titucionalidad de una ley se traduce en la inaplicabilidad de la ley al caso concreto, y otros países donde la declaratoria por la autoridad judicial de la inconstitucionalidad de una ley se traduce en la abrogación de la misma con efectos erga omnes”.

2. La regla del previo agotamiento de los recursos internos

El Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos está fundado en el Principio de Subsidiaridad, según el cual, los recursos y remedios internos de cada Estado tienen carácter de principal y prioritario,

1 Ver cuadro comparativo “La Acción de Inconsti- tucionalidad en América Latina” que se anexa al presente artículo de investigación.

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por lo anterior, solo se abre la puerta para el acceso al Sistema Interamericano de Protec- ción cuando el peticionario previamente ha agotado dichos recursos.

Lo anterior, debido a la naturaleza de la jurisdicción internacional, la cual es comple- mentaria y coadyuvante a las jurisdicciones domésticas.

La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su artículo 46.1.a. consagra la regla del agotamiento de los recursos de jurisdicción interna, así:

“Para que una petición o comunicación

presentada a la Comisión conforme a los artículos 44 o 45 resulte admisible, es nece-

sario:

46.1 Que se hayan interpuesto y agotado los recursos de jurisdicción interna, conforme

a los principios del Derecho Internacional generalmente reconocidos”.

El artículo 46.2 establece tres supuestos espe- cíficos para la inaplicabilidad del requisito contenido en el artículo 46.1.a. al disponer lo siguiente:

46.2 Las disposiciones de los incisos 1.a)

y 1.b) del presente artículo no se aplicarán

cuando:

a) No exista en la legislación interna del

Estado de que se trata el debido proceso legal para la protección del derecho o dere-

chos que se alega han sido violados;

b) No se haya permitido al presunto lesio-

nado en sus derechos el acceso a los recursos de la jurisdicción interna, o haya sido impe-

dido de agotarlos, y

c) Haya retardo injustificado en la decisión

sobre los mencionados recursos.

La Corte IDH al respecto en su Opinión Con- sultiva OC-11/90 expresó:

“El artículo 46.2.a se refiere a aquellas situaciones en las cuales la ley interna de un Estado Parte no contempla el debido proceso legal para proteger los derechos violados. El artículo 46.2.b es aplicable en aquellos casos en los cuales sí existen los recursos de la jurisdicción interna pero su acceso se niega al individuo o se le impide agotarlos. Estas disposiciones se aplican, entonces, cuando los recursos internos no pueden ser agota- dos porque no están disponibles bien por una razón legal o bien por una situación de hecho.” (párr. 17).

Así mismo en la mencionada Opinión Consultiva refiriéndose al artículo 1° de la Convención Americana que consagra el deber general de respetar los derechos y libertades reconocidos en ella, pero además de garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona sujeta a su jurisdicción señaló:

“La Corte ya ha expresado que esta dispo- sición contiene un deber positivo para los Estados. Debe precisarse, también, que garantizar implica la obligación del Estado de tomar todas las medidas necesarias para remover los obstáculos que puedan existir para que los individuos puedan disfrutar de los derechos que la Convención reconoce.

Por consiguiente, la tolerancia del Estado a circunstancias o condiciones que impidan a los individuos acceder a los recursos inter- nos adecuados para proteger sus derechos, constituye una violación del artículo 1.1 de la Convención. Como lo ha afirmado

cuando se demuestra que

los recursos son rechazados sin llegar al examen de la validez de los mismos, o por razones fútiles, o si se comprueba la exis- tencia de una Práctica o política ordenada o tolerada por el poder público, cuyo efecto es el de impedir a ciertos demandantes la utilización de los recursos internos que, normalmente, estarían al alcance de

el acudir a esos recursos se

esta Corte (

)

los demás

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