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Proyecto Nodo Argentino de Astronomía

(AstroArg)
Versión 4
Resumen: Se propone diseñar, construir y mantener un sitio web que funcione como punto de
encuentro entre los astrónomos profesionales, aficionados y público general con contenidos
pedagógicos sobre astronomía y ciencias relacionadas en la República Argentina.

Índice de contenido
A-Introducción 1
B-La importancia de la comunicación en astronomía...................................................2
C-La divulgación científica: teorías y datos.................................................................3
C1-La divulgación científica en Argentina...................................................................................5
C2-La cuestión local, regional y el idioma...................................................................................5
C3-El diluvio de datos y la dispersión.........................................................................................6

D-Propuesta de AstroArg............................................................................................6

Sección Profesional:................................................................................................................7
Sección Aficionados:...............................................................................................................7
Sección Divulgación:...............................................................................................................7
Sección Repositorio:................................................................................................................7
Sección Educación:.................................................................................................................7
Sección Agenda:.....................................................................................................................7
Eventos coordinados...............................................................................................................8

E-Factibilidad del proyecto..........................................................................................9

Factibilidad económica:...........................................................................................................9
Factibilidad administrativa:.......................................................................................................9
Factibilidad ideológica:............................................................................................................9
Escalabilidad del Proyecto:.......................................................................................................9

F-Conclusión...............................................................................................................9

A-Introducción
Durante el Año Internacional de la Astronomía 2009 (IYA2009, AIA2009 por sus siglas en
inglés y castellano, respectivamente) los países participantes se constituyeron como nodos
nacionales (en total 148) muchos de los cuales tuvieron su propio sitio web (111).
Tales sitios funcionaron como puntos de encuentro entre profesionales y el público general
para desarrollar y difundir las actividades del evento mundial a nivel local.
Tales sitios actualmente dejaron de existir. Argentina posee una rica actividad astronómica
tanto a nivel académico-profesional como a nivel amateur, así como es posible advertir un
interés en la materia por el público general.
Por tales motivos existen diversas páginas web desarrolladas por instituciones académicas,
sitios personales y organizaciones sin fines de lucro con variadas temáticas, desde la
observación de estrellas variables, noticias de astronomía, charlas, conferencias o cursos,
fotografía astronómica, etc.
A nivel académico las principales facultades de astronomía (como las que pertenecen a las
Universidades de Córdoba y La Plata) y observatorios (en Córdoba, La Plata, San Juan) poseen
sitios web.
Desde que tales sitios webs (nodos del evento internacional AIA2009) dejaron de existir, no
hay un sitio que funcione como repositorio de materiales y amalgamador de actividades
nacionales en astronomía.
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La Asociación Argentina de Astronomía posee una página propia cuyo objetivo parece estar
ligado a la comunicación entre profesionales, como ocurre con otras organizaciones
profesionales en nuestro país y el mundo.
Por tanto, no existe hoy un sitio integral de la comunicación pública de la astronomía en
Argentina.

B-La importancia de la comunicación en astronomía
La comunicación pública de la astronomía es esencial. No habría ciencia sin comunicación,
suele repetirse. Es cierto, al menos desde el punto de vista académico-científico, vinculado a la
publicación en revistas especializadas o journals. Empero, la máxima se puede ampliar: no
habría ciencia sin comunicación de masas, entendiendo a esta forma de comunicarse no
exclusivamente vinculada a lo que comúnmente se denomina “medios masivos”, sino para ser
más amplios, a toda forma de comunicación que no sea la estrictamente académica.
Es importante por una serie de razones:
1-Los medios de mayor difusión publican noticias sobre astronomía. Los periodistas serios
necesitan saber quiénes son y dónde trabajan los profesionales argentinos para poder
consultarlos sobre los descubrimientos internacionales. Además, sería interesante que los
grandes medios también se hicieran eco de la producción científica local. Muchas noticias se
tratan en forma ligera, a veces directamente equivocada, con alarmismo y espectacularidad.
Se pueden citar múltiples ejemplos: el fin del mundo; paso de asteroides cercanos a la Tierra;
presagios de catástrofes ligadas a “alineaciones celestes”; eclipses, súperlunas, lunas rojas,
luna azul, etc. Tales informaciones merecen ser tratadas seriamente.
2-Aunque no existen datos objetivos, no es descabellado suponer que la mayoría de los
argentinos no conoce a ningún astrónomo local, aunque sí le resulten conocidos otros
astrónomos vivos o fallecidos de otras partes del mundo. Sin caer en un nacionalismo infantil
que suponga que lo local es más importante que lo extranjero, es posible decir que si es como
parece, es síntoma de una falta de comunicación de la astronomía argentina: quiénes son los
astrónomos/as, dónde trabajan, qué contribuciones realizan.
3-Existen estereotipos de astrónomo que desdibujan la actividad real del profesional y del
aficionado a la astronomía. Nuevamente síntoma de la falta o mala comunicación de masas.
4-Aunque se pueda argumentar que la astronomía actual es menos “práctica” que en el pasado
(#1), no cabe duda de que el cielo está sobre nuestras cabezas todas las noches (y los días) y
que muchas veces se enseña en la escuela media los ríos de Europa, pero no el movimiento de
los objetos celestes. Quizás a otro continente no tengamos nunca la oportunidad de viajar,
pero sí podemos levantar la mirada. Sin conocimiento específico el movimiento regular de los
objetos astronómicos pasa inadvertido y no tendremos cómo contrastar informaciones
publicadas en medios masivos.
5-Podría argumentarse que no hacen falta más astrónomos en el país, aunque sí ingenieros.
Más allá de lo laboral, la astronomía es una práctica que puede ser desarrollada con diferentes
intereses y niveles de conocimiento. La tecnología ayuda a que se puedan realizar grandes
fotografías sin enormes costos, así como es posible realizar observaciones de objetos
(cometas, variables) que incluso pueden tener valor científico.
6-En una modernidad que por un lado está más “conectada” por internet y redes sociales por
un lado, y aislada, sedentaria, individualista en muchos casos, por otro, la astronomía es una
práctica social que puede ser grupal, poniendo en contacto a diferentes personas, al aire libre.
Esto también impulsa relaciones sociales directas, posibilidad de amistades, conciencia
ecológica (no sólo en polución lumínica) y otras interacciones entre individuos y grupos.
#1 Si la astronomía moderna es “práctica” es debatible en tanto primero deberíamos definir qué sentidos posee la
astronomía moderna en relación a la astronomía en el pasado.

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7-Se ha argumentado que la astronomía es una ciencia que requiere de ciertos conocimientos
en materia de física y matemática, dos materias que suelen resultar difíciles y “aburridas”,
motivos por los cuales el conocimiento astronómico podría ser un puente que permita darle a
esas materias un contenido real y entretenido. Al mismo tiempo es posible señalar que por esa
y otras razones, la astronomía es también una ciencia que fomenta el pensamiento crítico.(#2).
8-La astronomía es también una historia, es decir que no está al margen del desarrollo
histórico y por tanto, más allá del conocimiento de los objetos y su movimiento “en sí mismo”,
esta práctica tiene repercusiones sociales, por tanto, culturales. Los llamados “Pueblos
Originarios” tuvieron sus constelaciones -diferentes de las que usan actualmente los
profesionales, de tradición Greco-Romana-, así como la “Revolución Científica” desarrollada a
partir del Siglo XVII (el “Giro Copernicano”) tuvo repercusiones políticas o ideológicas.
Es, además, una historia del desenvolvimiento del pensamiento científico, del dudar
permanente y de la necesidad de observar y contrastar con experimentos, por tanto, de
ensayos y errores, de debates intensos e incertidumbres. Es por tanto, una práctica social en
un sentido amplio, una práctica con repercusiones sociales y no sólo un estudio de objetos sin
vida, sino una constante interacción entre personas.
9-Muchas veces se comunica la actividad astronómica como exenta de seres humanos o
relativizando su protagonismo en favor de los instrumentos (“El Hubble descubrió...”). Los
descubrimientos sólo pueden ser realizados por seres humanos, no por instrumentos,
dispositivos o máquinas, aunque su uso sea muy importante.
10-Lo “astronómico” adquiere múltiples sentidos en la semiosis social (red de discursos
sociales, es decir, lo que decimos, escribimos y hacemos en un espacio-tiempo). Entre los
sentidos dados por la sociedad moderna (sí, en la modernidad) a la astronomía todavía yace el
pensamiento mágico, justamente por lo dicho en los primeros puntos. La astrología en
particular sigue teniendo un lugar importante en los discursos compartidos. ¿Qué relación hay
entre astrología y astronomía? Lamentablemente son pocos los discursos de profesionales al
respecto y el tratamiento de este y otros temas (ovnis o vida inteligente extraterrestre) no
suelen tener un debate suficientemente serio. Incluso con buenas intenciones los aficionados
solemos usar argumentos falaces que, junto al silencio de los profesionales crea el caldo de
cultivo para la difusión masiva de tergiversaciones y malos entendidos, prejuicios y visiones
deterministas sin base científica.

C-La divulgación científica: teorías y datos
En un extenso y notable trabajo, Carina Cortassa -doctora en Ciencia y Cultura por la
Universidad Autónoma de Madrid, aborda la mentada cuestión de la “brecha” entre expertos y
público general en relación a la alfabetización científica. #3 Allí expone los lineamientos de la
Teoría del Déficit: “Al parecer, así fue como empezó todo. La premisa fuerte del programa
estaba planteada: la ignorancia científica de la sociedad no sólo es notoria sino ue está
asociado a con actitudes negativas y de desinterés hacia la ciencia. (…) Como consecuencia,
elevar el nivel de alfabetización de la población conduciría a promover actitudes de mayor
aprecio y valoración y, por ende, a aumentar su apoyo social.” Esta concepción generaría una
tranquilidad y un malestar. La tranquilidad surge al suponer que se identificó el problema, en
términos de un déficit, que es fácil de solucionar con ciertas políticas adecuadas. Básicamente,
alfabetizar a la población, generar un interés donde no lo hay.
Pero también un malestar, al comprobar a través del tiempo, que lo hecho no acorta la
brecha. “El nivel de comprensión del sistema solar entre los adultos muestra escasos cambios
en la última década”, se lamentaba Jon Miller hacia 2004 -cita Cortassa. Y agrega: “A pesar de
las inversiones millonarias realizadas para mejorar la cultura científica de los ciudadanos, una
tras otra las surveys reflejaban que, lejos de disminuir, la brecha entre ciencia y sociedad era
#2 Si la astronomía fomenta o no el pensamiento crítico es debatible en tanto primero es necesario debatir a qué le
llamamos conocimiento crítico.
#3 Carina Cortassa, La ciencia ante el público, Eudeba, 2012, Buenos Aires.

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refractaria a las acciones encaradas para superarla”.
Esta teoría descansa en una brecha, como un vacío, que puede ser “llenado” y que sólo puede
lograr eso el académico especializado frente al pasivo individuo ignorante de la población
general. En el fondo, allí descansa un axioma vinculado a las primeras teorías de la
comunicación que consideran al mensaje como un estímulo que sólo puede producir un único
resultado frente a un espectador pasivo.
Desde entonces, los enfoques son heterogéneos y no pueden ya suponer que el público lego es
una tábula rasa dispuesto a recibir y aceptar ciegamente la palabra del científico.
Los intereses del “público general” son diversos y en muchos casos divergentes de los
intereses de los investigadores, aunque supuestamente haya un interés común en un tema.
Por ejemplo, la mayoría de los astrónomos argentinos ¿saben cómo operar una cámara digital
réflex para realizar tomas de objetos del espacio profundo? Seguramente no todos, quizás
pocos, en tanto su preocupación es fuertemente teórica y, aunque su práctica requiere de
datos, el nivel de precisión para la adquisición de datos diverge del interés de un aficionado
que no busca “adquirir datos” para un procesamiento y análisis posterior de índole académica,
sino hacer una foto.
De lo anterior se sigue que los aficionados a la astronomía tienen un interés común en un tema
que es amplio y que permite diversas aproximaciones y conocimientos, diferentes niveles de
saber. Por otra parte, los aficionados producen algo valioso, aunque su experiencia no sea
“académica”. El concepto de prosumidor se ha usado para mostrar que en la actualidad los
individuos no sólo consumen información, sino que la producen.
Por otro lado, los individuos se asocian, sea en grupos que se reúnen, sea por afinidad regional
o lingüística, es decir que poseen sus “contextos sociales”.
En la era de la informática e internet nos encontramos con un mar de información
desperdigada que genera un doble efecto: por un lado nos golpea la ola de datos al punto de
no dar abasto en procesarlos; por otro, se nos pierde mucha información valiosa.
Suele señalarse, con cierta liviandad, que hoy el público general lee menos que antes. Los
datos objetivos son algo contradictorios porque se imprimen más libros, pero quizás en
términos relativos sea cierto que en la actualidad el peso de los libros en la semiosis social
haya disminuido en relación a la comunicación audiovisual. A mi modo de ver, más allá del
“peso” en términos cuantitativos, lo que habría que evaluar es si el público está asociando
materias perceptuales (letra impresa, imagen y sonido) con diferentes contenidos. Lo cierto es
que no existe un “público promedio”, sino una multiplicidad de públicos, con diversos intereses
y niveles de saber.
Es por eso que también debieran existir diversos medios, con distinto contenido, dirigido a
diferentes públicos.
Pensar en la actualidad en una comunicación científica exclusivamente impresa es ignorar la
realidad. Esto no supone subirse a la cinta transportadora de lo que hace la mayoría, en forma
ciega o por inercia, sino considerar que eso ocurre. Y evaluar que el contenido digital y/o
audiovisual no tiene por qué ser más “liviano” necesariamente. Por otro lado, como el público
es diverso, es necesario que se produzcan libros, revistas, sitios web, para los diferentes
públicos. Considerar que el libro impreso es para los que poseen mucho interés y
conocimiento, quizás mayores de edad, quizás con cierto nivel de estudios; y que los videos de
cinco minutos son para adolescentes, es un simplismo.
Y desconocer que efectivamente hoy lo audiovisual tiene un peso importante en la semiosis
social, que lo digital en general favorece interacciones muy interesantes como poder
“compartir” un material, resulta vital.
No creo que sea beneficioso partir de la premisa que los discursos en materia de divulgación
científica sean escasos, es decir, considerando sólo la cuestión desde un punto de vista
cuantitativo. De hecho, cuanto más se produzca, si como señalé, se distribuye en un “diluvio”
de datos, quizás no llegue a donde tenga que llegar.
La estrategia adecuada, entonces, no deberá contemplar sólo la producción de discursos, sino
su llegada e interacción con el público deseado.
Por otro lado, desde la antigüedad, el diálogo en sus diversas formas, proporciona una manera
de interactuar que puede facilitar el desarrollo de ideas.
Ninguna estrategia, sin embargo, será posible si antes no se responde a la pregunta abordada
en el punto B: ¿Es necesaria la divulgación científica en astronomía? ¿Por qué?
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C1-La divulgación científica en Argentina
En diversos países la divulgación científica está asociada, históricamente, al desarrollo de las
universidades, pero también de los medios de comunicación, no necesariamente los “masivos”.
Actualmente instituciones como ESO realizan diversas tareas de divulgación, a diferentes
escalas o niveles de conocimiento: además de charlas y conferencias, su sitio web posee
diversos materiales audiovisuales, newsletters, revista Messenger, flyers (volantes), DVDs,
imágenes, materiales didácticos, comunicaciones científicas, en los diversos idiomas de los
países que integran el consorcio, incluido el español.
Algo similar podemos decir de NASA y su sitio web, en inglés.
En Argentina, así como en otros países, la divulgación científica parece algo relegada en
relación al hemisferio norte, aunque en la última década se multiplicaron las iniciativas en este
sentido y los datos objetivos no abundan como para tener un panorama claro.
Existen diversas instituciones académicas que producen materiales de divulgación en materia
de astronomía como el IAR, la Facultad de Astronomía de la UNLP, la Facultad de Astronomía
de la UNC, charlas y conferencias de estudiantes de esas facultades.
Al mismo tiempo, desparramados por el país, hay un conjunto de aficionados especializados en
observación visual, en fotografía astronómica, en observación de estrellas variables o del Sol.
También planetarios, star-parties y eventos asociados.
Diana Cazaux realizó un trabajo sobre la historia de la divulgación en el país. #4 En su
introducción señala que: “Hasta mediados del siglo XVII la comunicación de informaciones
científicas de un investigador a otro dependía de la correspondencia particular o de la
publicación ocasional de libros o folletos. La creación de sociedades científicas tuvo y tiene
como objeto primordial la organización de reuniones donde se discutieran los problemas
científicos (…) Como consecuencia de estas reuniones, empezaron a publicarse resúmenes de
los trabajos presentados (…) La revista científica tuvo una importancia mucho mayor que
cualquier otra iniciativa de las sociedades científicas.”
En la actualidad, si un aficionado desea leer una revista científica en materia específica de
astronomía escrita en nuestro país se encontrará con algunos problemas: hay muy pocas. La
Asociación Argentina Amigos de la Astronomía publica una; el Planetario Galileo Galilei publica
otra. Podríamos agregar, aunque no es específica, Ciencia hoy.
Existen además diversos sitios webs y blogs dedicados a la ciencia de los objetos celestes y
muchas otras vinculadas a ciencias relacionadas, como la física y la astronáutica.
El canal Encuentro ha producido algunos programas relacionados con la temática y al menos
dos editoriales (Siglo XXI y Kaicron) han publicado libros sobre astronomía y ciencias afines.

C2-La cuestión local, regional y el idioma
Se señaló antes como ejemplos de instituciones de investigación y divulgación a NASA y ESO,
también podemos agregar ESA. La mayoría de los materiales de estas instituciones es en
inglés, con excepción de ESO que como su consorcio incluye a España también se publican
materiales en ese idioma.
En el punto B2 se indicó que debía evitarse caer en un “nacionalismo infantil” que considere
que lo nacional es más importante que lo extranjero, sólo por su carácter local o por una
actitud “anti-extranjera”.
Sin embargo, lo local-regional debe ser sopesado por varias razones:
1-Los materiales de los sitios de agencias espaciales u observatorios del hemisferio norte,
aunque sean muy valiosos, están en otros idiomas (con predominio del inglés) y en muchos
casos se refieren a fenómenos únicamente observables en aquel hemisferio o que se visualizan
diferente o en otros momentos respecto del hemisferio sur.
2-Aunque todo occidente, más allá de la diferente norte-sur, tiene una misma tradición cultural
basada en la civilización greco-romana, existen también diferencias de idiosincracia, dialectos y
#4 Cazaux, Diana; Historia de la divulgación científica en Argentina, 1 a.ed. Buenos Aires: Teseo; Asociación Argentina
de Periodismo Científico, 2010., pp 20-27

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costumbres en cada país, incluso dentro de un mismo territorio nacional.
Si ya es de por sí todo un desafío mancomunar un país con superficie tan extensa, diversidad
de climas, dialectos y costumbres como el de Argentina, la integración regional es todavía más
ambiciosa y compleja.
En las diversas regiones de nuestro país existen distintas organizaciones vinculada a la
astronomía: observatorios, universidades, planetarios, grupos de aficionados.
Como suele ocurrir, la producción y comunicación de las actividades tiene una circulación
sesgada, con epicentro en la Capital Federal.
Entre el diluvio de información y la dispersión del público, instituciones y prácticas, el
resultante es la conformación de compartimentos estancos que tienen la potencialidad de la
complementación y que no se logra incluso en la supuesta era de la comunicación por
cuestiones que no son tecnológicas, sino sociales.
Al respecto, cito nuevamente a Carina Cortassa: “Si no puedes explicar a todo el mundo lo que
has hecho, tu trabajo ha sido en vano”, afirmaba Erwin Schrödinger y sus herederos todavía
no han logrado responder cabalmente al desafío. (…) En cualquier caso, ya sea producto de
una motivación personal o inducido por exigencias externas, los científicos tienen muy claro
que el interés por la práctica divulgativa no debe interferir en el desarrollo de sus funciones
básicas. Como afirma una de las entrevistadas más inquietas por el tema, cualquiera “puede
dedicarse sólo a la difusión, pero ya dejaría de ser científico”. #5

C3-El diluvio de datos y la dispersión
En la actualidad, estar al tanto de la producción social de la astronomía, es decir, todo aquello
que se produce, no sólo en el ámbito académico y no sólo en una parte del territorio,
demandaría un gran esfuerzo. Al respecto surgió un nuevo rol en la comunicación digital a
veces tildado de “curaduría de contenidos”, otras veces llamado “comisariado”. A tal efecto se
utilizan herramientas de manejo de contenido como Paper.li y otros que básicamente funcionan
como un lugar en el que el “curador” selecciona materiales que considera pertinentes, con un
sesgo personal.
Cuando los blogs estaban en su apogeo, los sitios “agregadores” también funcionaban,
colectivamente, de manera similar, agrupando el contenido creado por blogs, y en algunos
casos desagregando los mismos por tópico y lugar.
Los blogueros, instituciones académicas que producen newsletters o boletines informativos,
agencias, ministerios, etc, distribuyen su material a través de distintos canales, en diferentes
formatos. Acceder a todo ese material existente es difícil, incluso para quien tiene un interés
específico. Algunas iniciativas se publican sólo de manera regional, en periódicos locales. Se
realizan diversos eventos de divulgación astronómica a lo largo y ancho del país: conferencias,
charlas o debates, presentación de libros, proyección de películas, observaciones de
aficionados (star-parties), etc. No existe una agenda centralizada de tales eventos y es fácil
perderse uno aunque se lleve a cabo a 20 cuadras de nuestra ubicación si no sabemos de su
realización.
Si además de la circulación de estos contenidos tal como ocurre hoy, los mismos también
fueran direccionados hacia un mismo punto, entonces, además de los canales ya existentes,
habrá un sitio, virtual, en el que sepamos que la producción local-regional tendrá eco, con una
agenda de eventos realizados en todo el país, agrupados por ser locales, en español y sobre
astronomía y ciencias relacionadas. No es una solución mágica a ningún problema de fondo,
pero sí puede ser una manera de lidiar con el mar de datos y la dispersión. Potencialmente
puede ser un nodo de encuentro, diálogo y debate entre aficionados y profesionales, docentes
y público general. De este análisis surge entonces una propuesta.

D-Propuesta de AstroArg
Por lo dicho, se propone retomar la idea de un “Nodo” Argentino en Astronomía. A los fines de
este primer bosquejo he nombrado a tal nodo como AstroArg, en forma provisoria. De igual
#5 Ibídem, pag. 129

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manera, provisional, debe considerarse el isologotipo usado en este documento.
La idea es que exista un sitio que sirva de punto de encuentro entre profesionales, aficionados,
periodistas y público general, con especial interés en los docentes y padres.
Tal sitio podría contener una variedad de recursos cuya disposición y diagramación o
clasificación que se propone a continuación y que por cierto es discutible:

Sección Profesional:
En esta sección se podría brindar información sobre dónde estudiar profesionalmente,
requisitos, enlaces a universidades-facultades, bibliografía específica.
Se podría listar los observatorios argentinos (quizás un mapa)
Podría publicarse un “Perfil” de los astrónomos, como hacen algunas publicaciones específicas
de ESO (Observatorio Europeo Austral) que le pide a sus miembros un escrito donde cuentan
cómo fue su acercamiento a la profesión, cómo la han desarrollado hasta el momento.

Sección Aficionados:
Existen aficionados con basta trayectoria y conocimiento en diferentes materias, como la
observación de variables o la fotografía que podrían colaborar con artículos explicativos,
tutoriales, sobre cómo iniciarse en tales actividades.
Hay varios clubes de astronomía a lo largo y ancho del país que podrían listarse, así como
observatorios amateurs.
Podría incluirse una subsección Imágenes Astronómicas Argentinas (aficionados y
profesionales), como APOD y AAPOD2.
También podría existir un foro de debate, con varias secciones y moderadores.

Sección Divulgación:
Artículos escritos por profesionales con un lenguaje que pueda entender una parte del público
masivo (podrían clasificarse según nivel de conocimiento básico, medio, avanzado) sea en
temas de astrofísica (cómo son los objetos astronómicos), instrumental (cómo son los
instrumentos), etc.
Existen boletines (FCAGLP, IAR) que se podrían enlazar, así como otras páginas relacionadas.

Sección Repositorio:
Materiales que podrían estar subdivididos según soporte o materia perceptual: audio,
audiovisual, texto, a saber:
Libros digitales (pdf u otros formatos), videos en redes sociales (Vimeo, YouTube), Podcasts,
blogs, sitios de interés.
Serían materiales en español o subtitulados, de libre disponibilidad o con los permisos
adecuados.
Herramientas: Software, páginas de conversión de unidades de medida, efemérides, mapas.

Sección Educación:
Considerar la posibilidad de incluir materiales sobre cómo incluir la astronomía en la enseñanza
media, proyectos ya realizados y en vigencia (Eratóstenes, la ciencia en los cuentos, etc).

Sección Agenda:
Se dan en todo el país cursos, talleres, charlas y conferencias sobre temas de astronomía, star
parties, etc. Tener una agenda centralizada permitiría a los aficionados y el público general
conocer de antemano tales actividades y eventos. Para tal fin se pueden usar recursos de
software existentes que permitan tal centralización, por ejemplo Google Calendar aplicación
web desde la cual es posible indicar eventos puntuales o recursivos y en un compaginar
diferentes calendarios en un único sitio (por ejemplo un calendario por provincia, diferenciado
por color). O bien sencillamente una lista de actividades indicando su localización geográfica.
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Eventos coordinados
El sitio podría ser un buen punto de partida para que aficionados y profesionales puedan
desarrollar proyectos en común:
Conferencias/cursos para periodistas de ciencia
Cursos sobre fotografía astronómica (en nivel avanzado con inclusión de astrónomos y uso
científico de imágenes)
Cursos para docentes de escuela media
Charlas debate sobre filosofía y cosmología; historia de la astronomía; astronomía y sociedad;
educación en astronomía.
Otros sitios similares:
En virtud de lo dicho, los nodos de IYA2009 pueden ser considerados antecedentes.
Los sitios de NASA, ESA y ESO también son repositorios (los dos últimos no “nacionales”) de
noticias y recursos, de difusión y divulgación. AAPOD de NASA también supone interacciones
entre profesionales y aficionados.
Ciencia Ciudadana
En los últimos años han surgido variados proyectos a los que se considera de “Ciencia
ciudadana” ya que implican la participación del público en general para analizar datos o
producirlos, con valor científico. Algunas iniciativas son más pasivas (como BOINC) en las que
los usuarios sólo ponen el tiempo y poder de cómputo de sus computadoras; otros son más
activos, como los diferentes proyectos Galaxy Zoo, en los que el público debe discernir
variables de un conjunto de imágenes, básicamente un trabajo de clasificación que en muchos
casos no puede ser realizado por computadoras.
En todos estas modalidades podríamos encontrar una manera de unir a los profesionales en
ciencia con el público general y aficionados. En algunos el público podrá aprender algo nuevo y
en todos se establece una forma de colaboración.
Pero si analizamos atentamente estas iniciativas veremos que quienes dan, quienes ponen algo
(sea poder de cálculo o fuerza de trabajo) son los ciudadanos no científicos. Y ponen algo que
necesitan los que sí son profesionales, supuestamente por un bien común.
Aunque esto último es discutible, si es o no un bien común, y suponiendo por un instante que
sí lo sea, persiste el hecho de que quienes dan son los ciudadanos y los que reciben,
científicos.
Son proyectos pensados en relación a las necesidades de la comunidad científica y no en virtud
de necesidades de la población. Hacer esto último no supone preguntarle al público qué desea
o necesita, pero sí pensar más allá de las necesidades propias de la comunidad científica
cerrada.
El Nodo AstroArg surge de pensar en sentido opuesto, en las necesidades de la población
general y no en las necesidades de la comunidad científica en particular.
El Nodo AstroArg podría ser diferente si lo que buscamos es una interacción real, equitativa, en
la que los profesionales puedan acercarse a la población con un lenguaje menos técnico y
participando de los debates que puedan aparecer sobre astronomía y sociedad.

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E-Factibilidad del proyecto
Factibilidad económica:
Un sitio web, en la actualidad, no requiere de grandes esfuerzos económicos a nivel de
hardware y software. El mayor peso del factor económico podría estar en los recursos
humanos, sobre lo que realizaré consideraciones en un punto aparte.
Hay muchas opciones de software gratuito y libre y variedad de diseños posibles. Sin embargo
sí habría que considerar que el hardware, como todo lo material, pertenece a alguien. En este
caso podría ser alguna de las facultades en astronomía existentes que poseen ya sus recursos
(salas, computadoras, estudiantes, profesionales).

Factibilidad administrativa:
El nodo AstroArg podría estar administrado por la Asociación Argentina de Astronomía (AAA).
Para tal fin la institución podría requerir fondos específicos y crear una comisión a cargo del
sitio. Tales personas serían las encargadas de subir el material que les llegue de otros
profesionales y aficionados luego de alguna verificación previa de que el contenido es apto. No
considero que para tales tareas hagan falta más de una o dos personas.
Si la AAA no llevara adelante la administración de AstroArg podría considerarse la
conformación de un grupo de interesados (aficionados, estudiantes y profesionales-docentes).
En este último caso, sin embargo, no se contaría con la posibilidad de una financiación estatal,
sino privada, quizás una asociación civil o cooperativa.

Factibilidad ideológica:
Un proyecto de estas características impone un cierto marco común entre aficionados,
profesionales, docentes. Las ideas de los individuos y grupos no puede ser exactamente la
misma, por tanto se requiere de cierta flexibilidad, así como de un común acuerdo que permita
la interacción y la convivencia en un mismo sitio. Por tanto, sólo se puede llevar adelante el
proyecto con una serie de objetivos claros, siempre discutibles o abiertos al debate, pero con
las limitaciones propias de uno o varios objetivos a cumplir. Por tanto, la discusión previa de
los 10 puntos del ítem B de este proyecto, con sus correspondientes enmiendas, resulta de
vital importancia.

Escalabilidad del Proyecto:
Considero que es un proyecto que se puede ampliar tanto en secciones, contenidos, frecuencia
de publicaciones. La posibilidad de que el Nodo sea un punto de encuentro desde el cual se
puedan desarrollar proyectos en conjunto entre aficionados y profesionales-docentes
vinculados a la enseñanza de las ciencias tanto desde un punto de vista técnico-académico
como desde el punto de vista de la astronomía como práctica social sería muy interesante.
Implicaría la posibilidad de crear documentales audiovisuales, libros, conferencias, seminarios
y talleres que imbriquen las diferentes prácticas en astronomía.

F-Conclusión
AstroArg es sólo un mote, un esbozo de idea surgido de Gerardo Blanco, argentino nacido en
Lanús en 1973, Lic. en Comunicación Audiovisual (UNSAM) y autor del blog De Revolutionibus:
Noticias del cosmos. Este esbozo deberá ser difundido y debatido entre otros posibles
interesados con el objetivo de que pase de ser una idea personal a un proyecto colectivo que
se pueda llevar efectivamente a la práctica, en forma concreta. Por tanto es una idea abierta al
debate, a la corrección y ampliación.
Gerardo Blanco
gerarblanco at gmail com
Buenos Aires, 11 de julio de 2015

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