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Mag: RA ‘io age 1 jie onic Ero Cate 2a ter Cane ‘Made Esa et sass Fa 91902026 Raters Dept ep M1 2008 Ingest on Cott 5 A sie tat) MICHEL FOUCAULT HAY QUE DEFENDER LA SOCIEDAD Curso del Collége de France (1975-1976) Edicin establecida en el marco de la Association pour le Cenire Michel Foucault, bajo la drecci¢n de Francois Ewald y Alessandro Fontana, por Mauro Bertani y Alessandro Fontana “Traduecién: Horacio Pons Michel Foucault Cursos del College de France La voluntad de saber (1970-1971) ‘Teorias ¢ instituciones penales (1971-1972) La sociedad punitiva (1972-1973) El poder psiquistrico (1973-1974) Los anormales (1974-1975) Hay que defender la sociedad (1975-1976) ‘Seguridad, temtorio y poblacién (1977-1978) Nacimiento de la biopo (1978-1979) Del gobierno de Tos vivos (1979-1980) Subjetividad y verdad (1980-1981) La hermenéutica del sujeto (1981-1982) El gobierno de sf y de los otros (1982-1983) smo de sf y de Jos ottos: el valor de la verdad (1983-1984) ADVERTENCIA Michel Foucault enseR6 en el Cllége de France desde enero de 197 asta su mere, en junio de 1988, on la excepcin de 1977, en due dss de un aif sabco, E ul desu etedra era ?,etedtera, me parece que debajo de ella a través de ella, en ella ‘misma, vimos preduirse lo que podriamos lamar la insureccion de los asaberes sometidoss.¥ por «tae sometida» entiendo dos cosas, Por una part, quiero designar, en suma, contenidos histéricos que fueron sepultados, enmascarados en coherenciasTuncionales 0 sste= + Manus: isis yee co gn pa ‘matizaciones formales. Conetetamente, si quieren, lo que permitis hacer la erica efectva tanto del aslo como dela prisin no Lue, por ‘ert, una semiologfa dela vida asilae ni tampoco una sociologia de ln delincueneia, sino, en verdad, la paricin de contnidos hisr- cos. ¥ simplemente porque s6lo los contenidos histéricos pueden permit recuperar el elivaje de os enfentamientosy las lchas que Jos ordenamientos fuacionales o las organizacionessistemticas te hen por meta, justamentc, enmascarat. De modo que los «saberes ometidos» son esos blagues de sabereshistricos que estaban pre- Sentes y enmascarados dentro de los conjuntos funcionales y siste- Iiticos, y que la erica pudo hacer reaparecer por medio, desde Juego, de fa eruicion: En segundo lugar, por wsaberes sometides» creo que hay gue fetender otra cosa y, en certo sentido una cosa muy dstinta. Con ese texpresidn me refiero, iualmente, a toda una serie de saberes que esta- Inn dscalificados como stberes no conceptual, como saberesinsu- Ficintementeelaborados:saberes ingenuos, saber jrirquicamente Inferior, saberes por debaj del nivel del conocimientoo de la cen lieidad exigidos. Y por Ia reaparicion de esos saberes de abajo, de ‘os saberes no ealifcados y hasta descaificados: el del psiquitriza- to el del entermo, el del enfermero, el del médico ~pero paralelo y Inarinal con respecto al saber médico~, el saber del delincuent, ete lena ese saber que yo llamara, silo prfieren,esaber de la gente» (y ve n0 es en absoluto un saber comdn, un buon send sino, al con: Nvio, un saber particular, un saber local, regional, un saber diferen- Wil ncapaz de unanimidad y que s6lo debe su fuerza al core que ‘pone «todos los que to rodean}-,por la reaparicién de esos saberes Ions de Ia gente, de esos saberes descalificados, se hace la critics Ustedes me dirdn: de todas formas, hay algo asf como una exta- Aparadojaen el hecho de querer agrupar,acoplar en la misma cate ade Ios saberes sometidos», por un lado, esos contenidos del focimiento histérico meticuloso, erudite, exact, técnica, y, ade- vs eos saberes locales, singulares esos saberes de la gente que mn saberes sin sentido comiin y que en cierto modo se dejaron en jpenso, cuando no fueron efeetiva y explieitamente mantenidos & Hiyh: Pues bien, yo crea que en ese acoplamiento entre ls saberes fieirados de Ia erudicin y los saberes descalificados por la jerar- Wile los conoeimientos y las eiencias se jugs efectivamente lo He io su fuerza esencial ala extca de los discursos de ests Gti= Wis quince afos. En efecto, ide qué se tataba tanto en un ato "soho en el oto, tanto ene saber dela erudicién coma en esos sabe> Fsslscliicados, en esas dos formas de saber, sometidos o enter Se wataba de saber histérico de las luchas. Enel dominio espe- iio de la erudicién, lo mismo que en el saber descalifieado de ” 1a gente, yacia la’ memoria de los combates, la memoria, precise ‘mente, ue hasta entonces se mantuvo a raya, Y asi se dibuj6 To que podrfamos lamar una genealogia o, mejor, asf se dibujaton unas Investigaciones genealdpicas miltiples, a la vez redescubrimiento exacto de las luchas y memoria en bruto de los combates; y esas ‘gencalogias, como acoplamiento del saber erudito y el saber de la fente, slo fueron posible, e inclusive slo pudieron intentarse, con tina condiciéa: que se elimina la tiranfa de ls saberes englobado- res, con a jerargua y todos los privilegos de las vanguardiasteéri- cas, Llameimos, si ustedes quieren, «genealogia» al acoplamiento de los conocimientos erudtos y las memorias locales, acoplamiento ‘que permite Ia constituion de un saber histrico de las luchas y la tilzacion de ese saber en las teticasactuales. sa seria pues la se tata de hacer que Ia grandeza de los acontecimientos 0 de los hombres pasados pueda garantizarel valor del present, trasformar su pequeller y su cotidianeided en algo igualmenteheroico justo [Este eje genedldgico de la historia ~qu hallamos esencialmente en as formas del relato histérico sobre los antiguos reinosy los grandes ancestros~ debe expresar Ia antigdedad del derecho; debe mostrar el ‘ardterininterrumpido del derecho del soberano y. por consiguiene, ner con ello de relieve ls fuereainestirpable gue posee an en el presente: y por dhimo, la genealogta tiene que realzr el nombre dé Jos eyes los prncipes con respeeto a tas las celebridades que low Fu os xis remus mre 7 Liv ls aes dei a ‘igs hse ques esa, Ls mae sa arm rm ea eel scot ela rar ait Ance aint ae at ‘Gran Poe hen einen chet hors pcos wo e ecedieron Los grandes reyes, oro tanto, fundan el derecho de los Soberanos que los sueeden y ransmiten también su fulgor la peqe= fer de sus scesores. Al reside To que podearos lamar la funcion encaldgica del eto histérico También existe Ia funcidn de memorizacidn, que vamos a encon- {ra al cotati, no en los relatos de a anigedad y la esureccin de los viejos reyes hétoe, sino en ls anales las ernias registraas a por dia, wo por ao, en el transcurso mismo de Ia historia. Ese registro permanente del historia que prctcan los redactores de ana- les tambidn sieve para foralecer el poder Es, de igual mod, una espe- ‘le de ritual del poder; muestra que lo que hacen los soberanos los reyes nunca es vano, nunca es intl onimio, nunca est por debajo de Idina de rela. Todo la que hacen puede y merece ser dicho, y ny que conserva perpetuamente su recuerdo, lo cua significa que del hecho y el gesio ms minimos de un rey se puede y se debe hacer una ‘cen brillant yunahazafa: yal mismo Gempo, cada una de sus deci- ones se inscrite como una especie de ley para sus sbitosy de obli- fac para sus sucesores. La historia, por (ato, hace memorable yl cero, inscribe los westos en un discurso que confinae inmoviliza los Jnchos mds minimos en moaumentos quo van a petifcaros y tans Foxmarios, en cierto modo, en indeinidamente presents, Por titimo, lowers funcidn de esta historia como intensifeacin del poder ela [esta en circulacin de Tos ejemplos. El ejemplo es Ia ley viviente 0 Fesucitadas permite juzgar el presente, someterio a una ley mis fuerte ‘quel En cierto modo el ejemplo esa gloria hecha ley, Ile que fun ‘ions ene fulgor de un nombre. Enel ajste dela le y el for un hombre, el ejemplo tiene valoe de y funciona como una especie de faspeto, de elemento mediante el eul el poder vaafortalecese, Vincular y'deslumbrar, subyugar destacendo obligaciones Jnensificando el brillo de Ta Fuerza: me parece que, esquemstica- mente, as son las dos funciones que encontramos bajo las diferen- les formas de la historia, al como se peaeticaba tanto en la civilize. ‘jn romana como en las sociedades de la Edad Media, Ahora bien, tmbas corrsponden con mucha exactitud a los dos aspectos dei Pouder seg éste se representaba en ls religiones, los ztuales, 10s mos, ls eyendas romanas y. de una manera general, indoeuropess. Fn el sistema indoeuropeo de representacién del poder® existen “ais oat ie eS Dan tics Mi ir Ent ud psa nemo sacra Pes Oa yon it re et Oba ne esc es det ps inf ep 1968 align etm: My pee, Lr ltt sms icons rps ele ps nda Ban fcr priest mrt 6 siempre ess dos aspects, ss ds cares gue se conjugun con temente, Por un lad, el aspect jrdicos el poder vncula por tigen, el juramen, eeompromiso aly pore oto, tine una fain. um pape, an ciacin magia: ol pode dtl bras cl poder petifcnhiptr ios altamente representave de, don por exelencia de a primera funcdn el primer Ena iparicin indoerope, ev ave el dos Je las eadoes 9 "ayes. Pes bien, yo creo gu le historia, tal como funciona an la Edad Media, com ss tngucdas de atid, su conus por dia, ss recpiacione de ejemplos puests en culation es Siguesendo esta repesentcion de poder, ue-no es simplomen Si imagen sno también su rocedimiento de eigeiacion, Las tora eel scuso del poser, el discurso de la obligaiones mediante ls cafes el per sarees también el discs dl fue {0 por medio del cal el poser fascia, serrza,inmoviia, Ea Sins al atare inmovilirar el poder es ndedeey parante da ‘den; ahistoria s, precisamerie elders por el cal esas dos fancies ge aeporan el orden van a ganar intrsda chia ‘Dena manera general, podemos deci polo tanto, que a histrig hasan momento yahatnte svnzade de musta socteda fo Aistoria da soberani, wna historia que se despliega en irene sigma fanci de a soberani, Es una histor josie Em ése sentido a iso tlcomo sa practice en la Edad Medi tanena an una continu iret con la historia de os romano, ta histori come Is entaban Tos romano lade Tt Livi: 0 los rrimerosredsctores deals. ¥ento nos en l forma mista da Feat no slo por el hecho de que los historiadren de a Edad Media janis vieonsiterencas, dscontinuidaes optors ene lt historia vomana y la sua, la que ells conan, La commie énie la histor tl como se at en la ad Media» la storia de ln sociedad romana era aun mis profnda, en la medida en que ‘lao histo de ox romanos, como et dl medoev, tnfa eta funeion potca, que consis preiamenteen st un rial defor taleciminto de is soberena ‘une groseramente eshozado, creo gue el fondo a par ti del cual podemes tata do reubcet caraceizay, en logue ued tener de expect extn nea forma de discus qu apace Jsiamente en el momento ia! de a Edad Media en igor de ver aktnel an iio y pcs de dca hs 0 yao vata serel discus ea soberana, yn stu J a Sino el dsurso dof rra, del enfentaminto dels taza ep vx ls rr et an mn dt 64 Juha de tas razas a través de las naciones y de las eyes. En esta ‘medida, creo que es una historia absolutamenteanttétia de a is- toa de a soberana tal com se habla constituido hasta entoaces. Es Ja primera historia no romana, antieromana que conocié Oveidente {Por gué antieromana, y por qué contrabistoria, con respecto a ese tal de soberana del que les Hable hace un instante? Por cert ca lidad de razones que; ceo, se manifiestan con clrided. En primer Juger, porque en esta historia de las razasy su enfrertamiento per- ‘manente bajo ls leyes y a través de elas, aparece o, mejor, desapa- rece la idenifcacin implicita enue el pueblo y su monarca,ente Ta hacidny su soberano, que la historia de la soberani, de la sobers- hias, ponia de relieve. En lo sucesivo, en ese nuevo tipo de discurso y précticahistérea, la soberania ya nova areunrel conjunto en una Unidad que ser precisamente 1a de la ciudad, la nacion, el Estado. 1a soberanta tiene una funciGn particular no vincula,sojuzga. Y el postuado de que la historia de los grandes conticne a fortior’ la is- tova de Tos pequetios, el postulado de que la historia de los fuertes acarea consigo la historia de los debile, va a ser sustituido por un principio de heterogencidad: a historia de unos noes la historia de fos otros. Va a deseubritse 0, en todo aso, a afirmarse que la histo- ria de Tos sajones vencidos tras la batalla de Hastings no es la de los hormandos que fueron sus vencedores. Va a saberse que lo que es ‘ctor para unos es derrota para los otros, La vietoria de los fran- 08 y Clodoveo también hay que leerla, la inversa, como la detro tu, el avasallamientay la esclavitud de los galorromanos, EL auevo discurso haré que los elementos que desde el lado del poder son derecho, ley v obligacién aparezcan como abuso, eoino exaccidn, desde el momento en que nos colocamos en el lado opuesta. Des pués de todo, la posesidn dela tetra por los grandes sefores feuds les y el conjunto de eénones que reclaman van a presentarse y denanciarse como actos de violencia, confiscaciones,pllajes, iba tos de guerra cobrados Ia fuerza las poblaciones sometidas. Por ‘consiguiemte, se deshace la gran forma de la obligacion general, ‘aya fuerza intesificaba la historia al cantar la gloria del soberano, 4 ¥emos que la ley, al contrario, aparece como una realidad de doble faz: triunfo de unos, sumisign de ls otros. En este aspocto, a historia que surge entonces la historia dela Juchade razas, es Una contrahistoria. Pero creo que tambida lo es de ‘otra manera, ain ms imporante. En efecto, esta contrahistoria n0 Slo disocia a unidad del ey oberana que obliga, sino que, por ai ‘iar, fractura la continuidad de la gloria. Pone de relieve que ls luz “ese famoso deslumhramiento del poder~ no es algo que petrifica, Soliifica,inmoviiza el cuerpo social en su totaidad, y por consi- {lente lo mantiene en el orden sno que, en realidad, es una luz que 6 «divide, ilomina de un lado pero deja en la sombeao expos af noche ‘ota parte det cuerpo socal. Y la historia, la contrahistoria que nage ton el relato de la lucha de azas, va‘ hablar precsamente del lado Sono, a partir de sa sombra, Va a ser el dscurso de quienes no poseen la gloria o de quienes Ia han perdido y ahora se encuentran, ‘Quah transitoriament pero sin duda durante largo tempo, en a oseu= Tidad y el silencio. Lo cual hace que ese discurso a diferencia del ‘canto jninterrumpido con el que et poder se perpetuabs, se fortaeci mostrando su antigedad y su genealogia~ sea una toma intempestiva de Ta palabra, un lamamieno: «Tras nosotros no hay continuidads tm nosotros no existe Una magnifica y sloriosa genealogia en que Ia ley Yel podet se muestren en su fuerza y su brill, Salimos de la some, io tenfamos derechos ni gloria, y precisamente por eso tomamos It palabra y comenzamos a decir nuestra historian. Esta toma dela pala= fra emparienta ese tipo de dseurso no tanto eon la bisqueda de la ‘ran jurisprdeneiainiterumpida de un poder fundado mueto tiem poniris, sino con una especie de rupuraproftica. Lo eual hace, tame bign, que ese nuevo discusa Se ajoxime a una serie de formas épie ‘as itieas 0 eligiosts que, en lgar de refer la gloria sin manchas ni eclipses del soberano, se consagran, al eontrario, a expresa, 2 for lar la desdicha de fos antepasados, los exlios y las servidummbres ‘A enumerar menos la victorias que las derots bajo las cuales ‘doblegan a la espera de a irra prometida y el cumpimient de las fantiguas promesas que retablecern jstamente los vijos derechos y la ploria perdi, ‘Con ese nuevo discurso de la guerra de eazas vemos esbozarse algo ques en el fondo, se compart mucho mds con la historia miico> igoea de Tos judos que con la historia poitico-legendara de los romanos. Estamos mucho mis cerca de la Bibl que de Tito Livio, mucho ms en una forma hebreo-biblica que en la del cronista que Cuenta, dia por dl, I historia y la gloria ininterumpida dl poder, Creo que, en lineas geneales, una hay que olvidar que la Biblia fac, al menos a partir de la segunda mitad dela Edad Media, la gran forma en le que se erticularon las objeciones religiosas, morales y politicas al poder de los reyes y el despotismo de la Iglesia. Esta orma, como por otra parte sucedié muy a menudo con la referencia misma a los textos biblicos, funcions en In mayoria de Tos casos Como objecin, exten, discurso de oposicién. En la Edad Media ‘Siempre se presenta Jeusalén como objec a todas las Babilonias resucitadas siempre se a opuso ala Roma eterna, Ia Roma de los ‘Césares a que deramaba en fos circos la sangre dé los justos. Jest salen es en la Edad Medi, la objecionrligiosa y poles. La Bibl fue el arma de [a miseriay la insurrecei6n, fue la palabra que suble= ‘aba conte la ey y la gloria: contra a ley injusta de los reyes y co 6 tr la bella gloria del Iglesia: En es medi, por To tnt, no me parece sorprendente qe, ines dl mene, ene sigh ent fpoca des Reforma y tambien de la evotacgn inglesa aparerca una forma de hisioria que es esictmente ops als de a Soheaniay io ees a la hstoria romans que se express en I ran forma Ica de a proesay Ia proms. El discus hisico que aparece en ese momento pute consde- re ntnee, como una contrast, opuet Ta strana ha, orl siguiente azn en la funn de la memoria va eam iat por completo e seni. En thst de tipo romano Te Inemora tela que ascgurr en execia elo olvido, ex deci el Inatenimieno de i ey yet rsie prpetuo del bts del poet nema dr, La mica itr gue spe ane que exhura a Contario, algo que estaba oeulo,y gue To ets no slo po gnore- Ao sino también por habe sido cuiddosy,dliberadsy visanentc sistazao yennascarado. Enel fondo la noe hiss quiere mos. tar que el poder, os poderosos os reyes, las Tees ocutaron qu ‘ocimiemo se ea al zr la sti de lst, Despus de todo, Guillermo el Conquistador no qui, justamente que lama ‘an conguistador ya que deseaba otitar que los derechos que ee Cia ols violencia que imponta a Inglaterra can derechos cons- todos. Querfa aparece como esucesordinéstio.legtimo, asc por an] pat Ge notion ono, ues de todo, Clodoveo se paseaba con un pegaming para hace Sree que dein a realens a eeonocimiento de un Cesar oman ini Bos tes injentony patel tnteraban ensazarse par ts en nombre de tion: tran que se abla de sex vctois, pero no qe se spies qu tan ra a Jerod fos ou gue eah “hues deta" El papel de Ia itr, por an, serd most que is epes enn, que los reyes se enmascaran eel poder gone ina isin que Ios hstoradores micnen. No set, enone, una histo det consnvied, sno una historia de Gesifamint, de deveaento dl sereto, ela vertn de a atimaa, dela ea Iropacén dun ser tengversadoo emer. Sere desc Ime de a edad la 3 limo, reo que eta historia del ica de cas que aparece cn los silos xv noes una contaivoria en oo sentido, aa ver ins simple y mis elemental, pero labia mis fuer, Me reir ‘ve, jos de ser un tua inert al ej, ldespegue or tlecimiento del pos, eno slo si ica sin su ataquey 5 re Vindcaién. El pode no es injoso porque haya decaido Con Tespeto 250s mds elevadesempos, io sinplenene porque no ns pre tee Fn cleo seo pode dire que eta mea str, como la {niga se propoe eltramente expres el derecho a tavgs de a 6 peripecias del tompo. Pero no se trata de establecer la grandiose exten jurisprudeneia de un poder que sempre conservé sus detechos ni de mostrar queef poder esté donde ety siempre estuvo en el lugar fen que alin permanece. Se wata de reivindicar unos derectos desco- nocidos, es deci, declarer la guetra declarando derechos. El discurso histérico de tipo romano pacifica la soviedd, justice poder, funda el orden -0 el orden de ls tres drdenes~ que consttuye el cuerpo Social. En cambio, el discurso del que les hablo, el que se despiega fines del siglo xv, yal que podemoscalifcar de discuro histrico de tipo bblico, desea la sociedad y slo habla de derecho justo part declarar la puecra als eyes "Me gustaria resomir todo esto por medio de una especie de propo: sici6n, que es la siguiente, ;No podriamos decir que hasta fines dela Edad Modi, y tal ver ms alla, hubo una historia -un discurso yuna prcticahistrcos~ que era uno de fos grandes rituales discursivos de Ja soberanfa, de una soberania que apareiay se constitu, a través de ella, como una soberanfsunitara, estima, ininterrumpida y resplans eciente? A esta historia comenzé a oponerse otra: una conirahistoria ‘que os lade la servidumbre oscura, lz decadencia, la de la profecta y Ja promesa; la contrahistria, ambign, del saber secret que hay que recupecar y descifrary. por dim, la de la decaraci6n paralela y simultdnea de los derechos y Ia guerra, La histoia de tipo romano era, cexel fondo, una historia profundamente inserts en el sistema indo= ceuropeo de representcién y funcionaniento del poder estaba liad sin duda la orpanizaci dels res Grdene en la cumbre de los cute les estaba el orden de Ia soberania¥, por consiguients, seguiaforzo= samente vinctlada a cierto dominio de objetosy cierto tipo de perso= najes-a la leyenda de los héroes y Tos reyes-, porque era el discus ‘el doble aspeto, magico y juridico, de la soberania Esta historia, de ‘modelo romano y funcionesindoeuropess, se vio apremiada por und historia de tipo bible, casi Rebreo, que fue, desde fines de la Edad “Media, el discurso dela revucltay la profecia, del saber y el Hamad al derrocamiento violento del orden de la cosas. Ese nuevo discurso ya no est ligado a una organizacin teraria, como el discurso hist Fico de las sociedades indoeuropeas, sino a una percepcin y una pat ‘icin binaria dela sociedad y ls hombres: porn lado, unos y por el (0t0, Ios otfos; los inustos y los justos, los amos y quienes esti Sometidos a ellos, los rcos y los pobres, los poderosos y quienes no. tienen més que sus brazos, los invavores de Geeas y quienes tema ante ellos, los déspotasy el pueblo que mormura, la gente de Isley presente lade la patria Fura ‘A mediados dela Edad Media, Petrarca pane esta pregunta que sme parece bastante sorprendentey. en todo caso, fundamental. Decia To siguiente: «Qué hay'en la historia, entanees, que no sea la alaban- o ‘ude Roma?>*. Creo que con esta mera pregunta caracteriaba con una Palabra la historia tal como efectivamente siempre se haba practicado, ‘slo en la sociedad romana sino en la sociedad medieval la que él ‘uismo, Ptrarea, prtenecia, Algunos sighs después aparcea,naca en ‘Occidente una historia que conteia,precisamente, algo muy distinc tela una forma muy distin de historia yuna funcion muy distnts del diseuso histrico, Podriamos ‘devi que esta historia es el principio dal fin de la istoricidad indoes- ope.) me refieo con ella cierto mad indoeuropeo de deve y per ‘bir la historia. Bn e limite, podria decrse que euando nace el gran hscurs sobre la historia de ia Tacha de raz, termina la Antigdedad, y-con este téemino aludo-a la conciencia de continuidad con ella ‘igente hasta bien avanzado el medioevo. La Edad Media ignoraba, ‘desde luego, que era la Edad Media. Pro también ignaraha, por decir. lo as, que no er, que ya no era la Amigiedad. Roma todavia estaba resent, funcionaba como una especie de presencia histvica perma- ent y actual dentro del medioevo. Se la vela como si estuvieta divi lida en mi eanales que atravesaban Europa, per se suponta qe todos tllos condueian a Roma, No hay que olvidar que todas las historias politics nacionales (0 prenacionales) que se eseribian en exe momen- 'o se asigaban como punto de partida alain mito troyano. Todas as hciones de Europa eeivindicaban st origen en la caida de Troya, Haber nacido a raiz de la caida de Troya sigificaba que todas las raciones, todos los Estados, todas las monarquias de Europa reclama- bon ser hermanas de Roma. De tal modo, se suponia que a menarquia Francesa descendia de Franeus y que a ingles, de un tal Brutus. Cada tna de las grandes dinasas se daba, en Tos hijos de Pram, unos ancestos que aseguraban un lazo de parentesco genealégio eon la ‘Roma antigua. ¥ ain en el siglo xv, un sulin de Constatinopa ese bia al dogo de Venecia: «Pero gpor qué vamos a hacernos la guerra, «ando somos hermanos? Los treos, como es bien sabido, se origi naron,nacieton en el incendio deTroyay también son descendieates 4d Prato. Todos saben que los tureos~deeia el sultin~son descen- ientes de Tureus, hijo de Prfamo como Eneas y Prancas». Ast pues, Roma ests presente en Ja propia conciencia histriea de la Edad * uss cin as oma isa ga oma aa ee etn corns Fogel iar 3) tle qua se Pees ch per ‘. Pues bien, nesotos-y eso eso que earcteriza sin ‘dda a nesta concienciahistricay est tigado a la sparc dela con- trahistora- nos preguntas: «Que hay en a historia, entonces, que sea el lumaienio 0 el miedo Ta revolucion?». Y agsezaros simple> ‘ments esa proguna:«,Y si Roma, de vev,conguistara Ta evovei6n?o, Bueno, tras esas eabalgatas, a partir de a proxima vez tataré de retomar un poco esta historia del discuso de as razas en algunos de Sus aspectes, en el siglo Xv, a principios del xix y en el Xx. 16 CLASE DEL 4 DE FEBRERO DE 1976 Respuesta sobre el amisenitno — Guerra y sberaniaen Hobbes — Et tiscurso de la cnguista en Ingltera, entre los realists, as parlament iste los Nivladores ~ El exquema nario ye! bsorciamo potico — Logue Hobbes quel elimina Desde hace una o dos semanas, me [hicieron llegar} una serie de progunitsy objeciones,orfeso escritas. Me gustaria mucho diseutir, fon ustedes, pero es dffeil en este espacio y este elima, De todas Imaneras, después de la clase, pueden i a yerme ami despacho sii hon preguntas para hacerme. Pero hay una que, no obstante, queria responder, undue fuera en parte en primer lugar, porque me 1a hick rom varias veces y,ademds, porque habia erefdo qu iba a por con- {estar por anicipado, pero debo suponer que las explicaciones no {cron sifcientemente clara. Me dijeron: «{Qué significa hater que cl racismo arrangue en el siglo xvi 0 el x¥iLy asocaslo exclusiva Inente alos problemas de fa soberanfa y el Estado, cuando es bien sbido que, después de todo, el racism religiso (el anisemita, en Particular) existia desde Ia Edad Media?», Me gustaria entonces vl ‘er alo que, en consecuencia, no expigué suficent y clarament, Por el momento, no se trata de que yo haga aqui una historia del racismo en el sentido general y tradicional dl temino. No quiero hacer la historia de lo que pudo ser, en Occidente, la conciencia de pertenecer a una ira, i la historia de los nites y mecanismos por los fuales se inten exclir,descalificar, destrir fiscamente a une raza El problema que quise plantar es oto nose refer al racismo nen primera instaneia, al problema de las razas. Mi interés era -y sigue ‘endo-iar de ver ed aparecis, en Occidente, cierto andlisis (r= tic, histGrico y politico) del Estado, sus instiuciones y sus mecanis a os de poder Este andlisis e elahora en téminosbinaros: el cuerpo social no est compuesto por una pride de érdenes © una jearqut, no eonsttuye un organismo coherentey vnitrio, sino que est4 con formado por dos conjuntos no s6lo perfectamente distintos sing ‘opuestos. Y esa relaién de oposicin existenteente los dos coajun= tos que consituyen el cuerpo social y que trabajan el Estado es, de hoch, una relaci6n de guerra, de guerra permanente: el Estado no 6 ‘otra cose que Is manera misma en que &ta contin libeindose, com formas aparentemente pavfias, entre los dos conjunios en cuesiin, A partir de ah, querrs mostrar cOmo se expresa un andlsis de este ‘ipo, naturalment, en una esperanza, un imperativo y una politica de revuellao rpvolucin& la ver, El Tondo de mi problema es és, no el Lo que me parece histricamente bastnte justificado es que esta forma de anlisis politic de as relaciones de poder (como rlaciones de guerra entre dos razas dentro de una sociedad) no interfer, ‘menos en primera instancia, eon el problema religioso, Encontramos este andlsisefectivamente formuledo y en trimite de formolacion entre fines de siglo xv y principio de siglo Xv. En otras palabras, la divisn a percepcidin dela guerra de razas se anticipa als noc nes de lucha social lucha de clases, pero no se identifies, de ning ‘modo, con un racism de tipo, por decirlo as, relgioso, No hablé del tntsemitismo, es certo. Quera hacerlo en parte la vez pastda,cuan= do hice una especie de subrevuelo dl tema dela lucha de ras, pen io uve tiempo. Creo que lo que puede decirse aunque volveré a ello més adclante~ es lo siguiente: el atisemitismo, en efecto, como acti= tud religiosa y racial, no inlervino de una manera suficentemente thos: Al contrario, esuelven otrgar@ alguien ~que también pueden fer saris o una asambea- el derecho de representarios, tale fnte- ramen, No se trata de una telacién de cesion 0 delegacion de algo [steneciente alos indviduos, sno de na representacion de os indi- Walvos mismos. Es decir, que el soberano asf constiuido equivaldré fnegramente a Tos individvos. No tended, simplemente, una parte de ts derechos; estard verdaderamente en su lugar, com la toalidad desu uit Coma dice Hobbes, «la soberana asi constituidaasume la per- onalidad de todos». ¥ con la condicién de ese despazamient, los Invduos asf representados estarim presente en su represenante; y eso mismo, resulta que lo que hag el repeesentante esto es, el foberano— lo hard eada uno de ellos, En cuanto representante de os Invduos, el soberano esti modelado exactamente sobee ells. Es, or lo canto, una indviduaidad fabriad, pero una individuaidd Fel ET hecho de que ese soberano sea‘un monateanaturalmenteindi- ‘sual no impie que como soberano eséfabrcado; y cuando se tata ‘kuna asambea ~aungue se rate de un grupo de individuas™, no daja ie ser menos una individualidad. Est, para las repiblias de insti ‘dn. Como pueden ver en ese mecanismo no hay masque el juego de la voluntad, el pact y a representacicn, ‘Consideremos ahora la oa forma de constitucién de las repbli- as, ln ota cosa que puede stoeder a una w otra replica: el mec hismo de la adguisicion’. En aperiencia, es algo completamente dis- Tino, ¢ incluso todo lo eontario, En el caso de las replicas de Iguisicén, parece indudable que estamos frente a una soberania fun- ada en relaciones de fuerza ala vez reales, histércas einmediatas. Para comprender ese mecanismo, no hay que suponer un estado pri- Inivo de guerra sino realmente una baal. Sea tn Estado ya const Iuido segin el modelo del que acabo de hablar, el de instiueién. Suponganos ahora que ese Estado es atacado por otto en Ua guetta, ‘om btallas reales y decisionesarmadas, Supongarios que uno de 10s ths Estados asf constwuidos es vencido por el oo: su ecto es vene cido,dspersado, y su soberanfa destruids; el enemigo ocups su terr- toro. Ast Tegamos, por fin, a To que busedbamos desde el principio, ‘deci, una verdadera guera, con una verdaderabatll, una verda ‘dora reac de fuerza. Hay vencedores y vencdos, y estos atimos ‘stn a merced de los primers, su dsposicién, Consideremos abora Jnercambiadas, en una retacin de temor que es una relacin tempo ralmenteindefinida; no estamos realmente en Is guers Lo cual quige te deci, en definitiva, que el estado de savajismo bestia, on que individuos se devoran vivos unos actos, no puede aparcecr en ningtin cso como la eatactetizacion primordial del estado de guerra sex Hobbes. Lo que caactria a ese estado de guera es una especie Alipiomsciainfinita de evalidedes que son naturalmente igual [No estamos en «la guerra; estamos en fo que Hobbes lama precise rene, sestado de puemay. Hay un texto en que dice: «La guerra no consist dnicamente en la batalla y combates concreos: sino en un tspacio de tiempo ~el estado de guermen que estdsuficienlement ‘ompeobids Ia voluntad de enfrentarse en batallas»", El espacio de tiempo, por lo tanto, designa el estado y no la batalla, en que lo que {st em juego no son las fuerzas mismas sino la voluntad, na volun ‘ad que esti sufcientementecomprobala es det, [Jotaa de] un sis= tema de sepresentaciones y manifestaciones que es operativo en eh ‘campo dela diplonacia primar or lant, se advierte con elaridad por qué y eémo ese estado que no es la batalla, el enfrentamiento directo de as fuerza, sino cit estado de os juegos de representacionesreefprocament enfrentads= fo es una fase que el hombre abandona defintvamente el dia que aco e] Estado; Stata, on realidad, de una especie de fondo perme ‘ene que no puede no funcionar, con sus arimafas elaboradas sus cileulos enmarafados, desde l momento en que algo no da seguridad, to fia diferencia yno siti la fuera, por fn, de cert lado. Entons 2s, en Hobbes no hay guerra en el punto de partda Pero de qué manera ese estado, que no la guerra sino los jue= _gos de representaiones mediante los cuales, jstamente no se hace I iBtcra, va a engendrar el Estado -com maydscula, el Levitin, [a Soberana? Hobbes responde a esta segunda cuestién distinguiendo. dos categoras de soberana: la de insitici y I de adquisicion?. De la soberania de institucién se habla mucho y, en general el analisis de Hobbes se reduce, se rebaja ella. En realidad las cosas son mds complicadas. Tenemos una repdblica de insttucin y una repablia de _adgusici y, en el interior mismo de ésa, dos formas de soberants, ‘de modo que, en suma, los Estados de institucién, los Estados de audguisicién,y tes tipos, res formas de soberanfstabajan, en cierto ‘modo, esas formas de poder. Tomemos, rimeramente lay repblicas «de institu, que son las mas conocidas lo hago répidament. ;Oué Se [produce] en el estado do guerra para hacerlo cesar? O, una Yea "Heo 68 ods fon ad 12) "Edn ie er ge Poem eee ol Leno ound pare 2 SGP ero ci. XV, 98 east amen cin 18. lo que va pasar: Jos vencidos estén a disposiciéin de Ios vale decir que ésos pueden matarlos. Silos matan evidentemente problema queda resuelo: Ia soberania del Estado simplemente des parece, porque han desaparecido los inividuos que loco {Pero qué pasa silos vencedoces dejan con vida & los vencidos? ‘dejar con vida ls veneidos 0, mejor, a ener étos el benefico visional de la vida, puede pasar una de dos cosa: o bien van a sub ‘arse conta los vencedores, es decir, a reanudar efectivamente la ‘a, pai iat de invertt la relacia de Tuerzas~y entonces esta {de nbevo en la guetta eal que la derota acaba de suspender, al {emporalmente-,o bien corren el riesgo concrto devi, © n0 re cian la guerra y aoptan obedecer trabajar para Tos otos, cede lati ‘maa los vencodores,pagarles tibutos; es evidente que. en ese fos eneontramos en una relaién de dominaién, fundada en su Tidad en la gueray la prolongaciéa de sus efectos en Ia paz. Domi ‘idn, dir ustedes, y'no soberania. Pues bien, no, dice Hobbes) ‘dda seguimns estando en la elacign de soberata.;Por qué? {eade el momento en que los vencidos prefiriero la vida y Ta tiene, con eso mismo reconsttuyeron una soberania, hicieron de Ss ‘vencedores sts representantes, volveron a instalar un soberan en ugar de quien hab sido aatido por la guerra, De modo que Ia der ‘ano funda una sociedad de dominacin,esclavitud, servidumbr, dk ‘una manera brutal yal margen del derecho ino que lo ocurido enes ‘erroa, ra a bata misma, tas la derota misma, y en eierta independientemente de ella, es cl miedo, 1a renuncia al miedo, renumeia alos eesgos de la vida. Esto es lo que abre las puerta dk forden dela soberunfay un égimen juriico que es el del poder a Tuto, La voluntad de prefere la vida ala muerte: esto va fundat soberani, na soberanta que es tan jurdicay leima como la com ‘ituidasegin el model de la insti y el acuerdo mutuo. ‘De una manera bastante extafia, Hobbes agroga 8 estas dos f de soberanfa Ia de la adguisci y la dela instucién— una eset {8 la que dice que esta muy préxima a a primera, la que aparece el ocaso dela guera y tas la derrta. Este oto tipo de soberanta ‘ice, ef que une a un nifo a svs padres, més exactament, a madre, Tomemos, dic, un ilo que nace. Sus padres (su padre tina sociedad evil, su made en el estado de naturaleza) pueden pep fectamente dejarlo moire, incluso, provocar lisa y llanamente muerte. En ningéin caso puede vivir sin ellos, sin su madre. Y dra stos, esponténeamente, sin que tenga que formlar st voluntad di ‘otra manera que por Ia manifetacin de sus necesidades, sus grit 7h Heber, op iC: bia De Ce, IK et 0 femor,etétera, el niio va a obedecera sus pases, a su mate, v8 cer exactamente lo que ésta Te indigue, porque de ella y s6lo de fla depende su vida, En consecuenca, la madre vaacjreor su sobe- Fania sobre. Ahora bien, dice Hobbes, entre ese consentimiento del fio (consentmionto que ni siguiea pasa por una voluntad expresa © tin contro) Ia soberanta de la madte para conservar su propia vida ls acepacion de los vencidos, en el anochecer de la dro, 0 hay Uifeencia de nauraleza Con ell, lo que Hobbes quiere mostrar es que To decisive en In constiucion dela soberania mo es In calidad de Jivolunta yn squiera su forma de expresino su nivel. Enel fondo, npora poco que tengamos el euchillo contra la gargana, importa vo que podamos o no formular expicitamente nuestra volantad. Pra que haya soberania, es preciso y sufciente que estéefectvamen- le presente una determinada voluntad radical que hace que queramos ‘vir aun cuando no podamos hacerlo sin la voluntad Je 0. La soberana, en consecvencia, se consituye a partir de una forma fadical de voluntad, forma que importa poco. Esta voluntad est ligae thal miedo y la soberania no se forma jamas desde arriba, es dec por una decisin del mas fuerte, el vencedor o los padres. Se forme Nlempee por abajo, por la voluntad de quienes tienen miedo. De modo sue, pes al corte que puede aparecer entre las dos grandes formas de Fepiblica (lade instiucién nacda por rlacién mutua y la de udquis- ‘6 nacida en la hala), entre unay ora se manifesta una identidad founda de mecanismos. Ya se tate de un acuerdo, una batalla © una Felacidn padres-ijos, de todos modos encontramos la misma sere: Soluntad miedo y soerania.Y poco impor que Io que desencadene serie sea un eslculo impleito, una relacin de violent oun hecho ural; poco importa que el miedo genere una diplomaca infinita, ya fa cl miedo a un cuchillo en la gargantao al grito de un nit. De Nodas maneras, la soberania esti fundada. En el fondo, todo sucede omo si Hobbes, lejos de ser el tedrico de las relaciones entre la gue- fray el poder politic, hubiera querido eiminar la guera como real thd histrica, como si hubiera queridoeliminaca de Ta géness de 1a soberania. Enel Lviaén hay todo un frente del discurso que consis- te en decir: poco importa que nos batamos 0 no, poco importa que Inyamas sido veneids 0 oy de todas manera, en el caso de los ver- ‘ios acta eT mismo meeanisme que enconttamos en estado natu ‘et consttucidn del Estado e, incluso, con toda evidenca, en lael «a mds tema y natural, es deci, I que existe entre los padres y los, hijos. Hobbes hace que la guerra, su existencia, la relacion de fuerzas, ‘fctivamente manifesta en ella sean indifereates ala consttucién de lu soberana. La constitucién de la soberania ignora la guerra. Y ya Iya guera ono, esa consitcion se praduce de la misma manera. En fl fondo, el discurso de Hobbes implica cierto va» a la guerra: et 85 rigor de verdad, noes ella la que engendra los Estados, noes ella ka (que se transcribe en las relaciones de soberantao la que prolongs en el poder evil ~y en sus desgualdades~ las disimetias anteriores de Una relacion de fuerza que presuntamente se manifistan en Ia exis~ tenes mista de a batalla, De all se deriva el siguiente problema: ja quién, a qué se drige esta eliminacin de la guera,habida cuenta de due en las teorasjur= licas del poder anterioemente formuladas la guerea nunca habia ‘dsempoiado el papel que Hobbes Te nigga con obstinacion? ZA. qu sdversario,en el fondo, se dirize Hobbes cuando, en todo un estalo, tuna lines, un frente de su discurso,repite empecinadamente: pero ds tas manera, no tene impertancia que haa on una ever: en consttucin dela soheranas nose tata de guerras? Creo que si dis= furs, si ast lo quiere, no alude a una teora precisa y determina, {que sea algo asi como su adversara, su interlocuora polémica; tame poco a algo asi como Jono dicho, lo insoslayable de su discutso, alg ‘que el pesea todo, intentesoslayar En realidad, en la época en que Hobbes esciba, habia algo que no podriamos llamar su adversaio polémico sino su contincanteestratésico. Vale decir: menos cient ‘contenido del discurso que hay que refutar que determinado juego dis cursvo, deteminada estrategiateérica y politi que Hobbes, prec Samente, queraeliminar y hacer imposible. Asf pues, lo que n0 que~ nia refutat’sino eliminar y hacer imposible, ese contincante estratgico, es cierta manera de hacer funcionar el saber histrico ea Ta luca poltca, Mis precisamente, el contrincante estratégieo del Leviatin es, creo, i uilzacin polica, en ls luchas eontemporiness, de cierto saber histrieo concemiente ls guertes, las invasiones, 108. saqueos, ls despoos, las confiseaciones, a apis, las exacciones los efectos de todo eso, ls ofectos de todas ests conducts de vert, {de todos ls hechos de batalla y de las lucas rales en las eyes ins tuciones que aparentemente repulan el pode. En una palabra, lo que Hobbes quiere eliminar es la conquistae, incluso, la utlizacion en el discurso histrico y en la prctca poiti= a, de ese problema que es el dela conquista. El invisible adversario el Levitin es a eonguista. En e fondo, ese enorme hombrén arifi= cial que hizo estremecer tanto alos bien pensantes del derecho y la ‘ilosofia, el ogro esata, la enorme slueta que se perfilaen la viteta que abre el Leia y que representa a rey con la espada en alto la ‘cruz en la mano, peasaba bien. Yes por eso, en defnitiva, que hasta Tos tlésofos que tanto lo censuraron en el fondo lo quieren, y por exo ‘i cinismo encants, incluso, los mas timoratos. Pese a que aparen= {aba proclamar la guerra por doquier, desde el punto de partida y aun. enc final, el dscurso de Hobbes dec, en realidad, od lo coniaro, Decia que guerra 0 no guerra, deroia 6 no, congusta © acuerdo, son 6 1u misma cosa: aUstedes lo quisieron y son ustedes, los betes quie= hes constituyeron ln soberania que los representa. No nos aburran, ‘eionces, con ss reiteracioneshisricas l inal de Ie conquist (s Fealmente quieren que haya habido una conquista), pues bien, segu- Fan encontrando el eontato, la voluntad atemozada dels siilitos» Deese modo, el problem dela congusta queds dsuelo, prior, por uno de guera de todas contra todos, # posterior, por la velun- tad, incluso jursicamente valeders, de esos vencidos atemorizados en lu doce de Ia batalla. Creo, por lo tanto, que bien puede parecer que Hobbes escandaliza. En realidad, tanquiliza: emit sempre el diseu- so del contrato y la soborana, es deci, el discus del Estado. Desde Iuogo, se le ha feprochado y se le reprocharé ruidosamente que con- ‘oda demasiado a ese Estado. Pero, después de todo, paral oso Yel derecho, para el discus flesfico juridico, mas vale eonceder ‘emasiado al Estado que no dare Io sufielente,Y ala ver que lo eens Suan por haber dado demasiado al Esta, en sonia Te estin agra ‘eeidos por haber conjurado a cierto enemigainsidiosa y barbaro. El enemigo -0, mejor el discurso enemigo al que se dirige Hob- bos= ef el que se escuchaba en las luchasciviles que, por entonces, Es decir, que os coaictos-pol- tos, conics, juridicos-, a causa de Tos elementos que acabo de fenutear se aticulshan eon mucha fiilidad, y se codiicaban trns- "Seat cd aoe pends y ela cena en gu mies sel sien ei tree eis sn sss aca ‘ia ells Easissounes ts sovn emir orpamer rho Sit pr Gee se Memes a De ong gees rie tb er {hs 10 (tuosin can dea ee de ron ME acon 1989.5 sna, por Ret Weel Romande Br 1889 ‘Rena de Res) cs logo tamale ca Ge Bra rind po nce de Tagesen Lanse eco ies salam eat de aa ‘ea Alsen 198 Peco Md Eprom sean a dl Ss ean de Monon ce hs de abst 3 ure el ie compar up Br i, pa ei nea en Shr Soman den a poplars ela Ed edi ue sa eek “pre mamenan MPa sence Cia de Gucoter » ormaban en un discurso, en unos dscursos qu eran los de a oposicion se las az, ¥ de una manera bastante gia, ene finales dl siglo XV ¥ prinipios del vu, cuando apaecieron nucwas formas polticas de ‘cha ene Ia burguesia, por un lado, yl aisocrcia y la monary, por 1 to, [esos confictos) se expresaron una yez més en el vocabulario de Ja Tucha rca. Esta especie de codiicacién , al menos, los elementos ‘due estaba prontos para realizrla se pusiron en juego con toda nani Faldad. Y st digo codiicacién, es porgue la teois de las raza no fun= ‘ioné como una esis particular de un grupo contra sr. De hecho, en ese lived as zasy en sus sistemas de posicgn hay que ver una espe= cie de instrument, ala vez diseursivo y politico, que penitina unos ¥ ‘ors formula sus propas tsi, En Inglaterra, en el siglo Xv Indie ‘usin juridco-politica de los derechos del saberano y Tos derechos del pueblo se reliz6 a putr de ex especie de vocabulario [genead por avontecimiento de la conguist, le relacén de dominacin de una raz ‘sobre otra y la rebelién o la amenaza permanente de rebelién- de lok vencidos coir los vencedores. Y entoaces vamos enconta a (ela se as raza, 0 el tema de las razs, tanto en las psiciones del absolute ‘mo real como en las de los parlamentarios 0 parlamentaisias 0 en In Posturas mis extemas Ue los Niveladores (Levellers) 0 los Diggers. Encontaos coneretamenteTormuled la primacta dela conguistay Ja dominacin en lo que yo llamara, en pocas palabras, ef discus del rey. Cuando Jacobo I declan ante la Cara Estrellada*= que los reyes se sient en el trono de Dios, se referia sin duda a teria cog politica dl derecho divin Pero pra sl, esta eleceia divina que hacia {ue fuera efectivament el propetaro de Inglaterea—teia una seal y an ‘al histricos en a victoria normanda,Y cuando ai era nicamente ry «de Escoci, Jacobo I decfa que, po haber tomado los nermandos pose= = Los Diet (corre) era menos deus mein pci stad unica daria epic Igoe ene i ao, ropicun aad a popinnd peda eet Sc tm neat peepee exis Yo pl Nt) ar Chae ones its al en 487 Sao rods png ens gine cs on ule echo. eal ‘inampl jc soe sumer Senos lop ra ‘loa de ener consign Aca 9 on nde cn ines scar a pasn mua ries if cone et Pas prorolsamer pan dometc aa . Ds ho nose Bet ses tle one cul ea cer Geto Ona ‘became ne [166 Oper ed afr ema Paco el ‘Mew Lp, p25). Nae nt aon na Monch lm ‘Nec lm De Ver at Rep ee ren nt ed ho Dew Dea ‘min Reson (Ore at conte a aes re plat la {tea en per etch, 25 sce Die Rah of Kings aie ‘aso dr se Dative pps op SES) ea sn de nglatera as lees del reino eran establecidas pros", 1o cul fenia das conseovencias. En primer ugar, que Inglaterra habia sido tom- then possi y, por To tant, toda as eras inglesas peteectan alos oxmandos ya jefe esto es el rey: Este tenia la posesion efectiv, era Jopctaro de lara inglesa,en tao jefe de los namandos. Segundo, ‘derecho no tena que se el derecho comin alas diferentes poblacio- es sobre las que se ejrea a Sobran el derecho era la marca misma te la soberanfa normanda, era establecdo por los normandos y dese Ieee, par ellos. Y gracias a una argucia que debfamolestar un poco & sus adversaries, ey al menos los partidarios de su discus, hacian Valer unt muy extras pero muy importante analogs, Creo que quien la formulé por primera vez et 1581 foe Blackwood, en un texto que se lama Apologia pro regiéus, en el que dice lo siguiente, que es muy ‘tos «Por cet, hay que compende a situacicn de Inglatereaen la fee de la insasién noemanda come se comprende oy’ lastuacion de ‘América frente & ls poencis que todavia nose lamahan colonials. Lis normandos fueron en Inglaterra lo que los europeos son actulmen- tw en Amétiea>. Blackwood hacis un parlelo entre Guillermo et Con ‘quistadr y Caos V. A propsito de exe time, deta: Hs sometio por la fuera una pate de as Ini eciemtalesy to de los vecdos sus bienesen nda propiedad sino simple ‘monte usufuco mediante una prestacén. Pes bien, lo que Car los V hizo en Amica, y que nsstos considers perfectamente Jeptimoporque haceros Lo mismo, n9 nos enganeRes, fs nema dos lo hicieron en Inglaterra. Los normandos tienen en Inghtra el mismo derecho que nosotros tenemos en Amética, es dei el dere ‘ho que coresponde a colonizaciéa® "7 the so ald al of we dees an cory homes rth woe ined iy Nghe a ae et at onan Gteny ote Ln of Extn Lae 1698p. npr in a {ube ae ame Anion Co Spi no ees Lan Tes 4 Xv, elms eae ia de Warerceaseen pare poh lea ‘crn ant Rea Lone, Scar and War, 938 pT Wate rer Lite The ht an siete Lond, 168 1 vase ann Danae he bu ne pe he one Landi nd eth Pers Lane, 169: Englands iri id aga erat, “hepanan Loni 14: Rel Teme Dacor. Lanes Enlai Re ‘han ure Lanaes, La maya os pif dw Nr ee evan és W aly G Das comps), Te Leer Tc 171 Newt a 96 En segundo Inga, supresn también de todas las diferencias que ‘oponen a laaristocracia no s6loa ela, sino alaarstocracia y ae, «rey como uno de os aristeratas~ al resto del pueblo, dado que Tos nobles y el rey no tienen con és una relacién de protec sino une nneray constants relcidn de rapa y robo. Lo que se extiende sobre «| puchlo noes la proeccii reales la exaccinnobiliari, con la que rey se beneficiay que el rey garantiza. Guillermo y sus sucesores, ‘lca Lilturne hicieron de sus compateras de bandolersmo, pllajey ‘obo, dagues,barones y lores®, Por consiguiente, el regimen de Ia propiedad es an hoy el régimen helicao de la ocupaciéa, la conf fac y el saqueo. Todas las relaciones de propiedad -come la tot lida dl sistema legal dcben reconsiderase, replantarse desde cero, {as relaciones de propiedad son completamente invlidas debid ala conguist En feeer lugar, tenemos la prueba —dicen los Diggers~ de que el obiero, las leyes y’ el esttto de la propiedad no son, en el fondo, sino la continuaeié de In guera, a invasi6n y la derota, en el hecho de que el pueblo siempre comprendis come efectos de a congusta hus pobiomos, sus leyes y sus relaciones de propiedad, En cierto hnodo, et puehlo denuneis inesantemeste el cardcter de pillaje dela propiedad, do exaccidn de las leyes y de dominacion del gobierno. Y Jo most simplemente porque no dejé de rbelarse ~y la eben no 6 para los Diggers sino la otra cara dela guerra, euya cara perma niente la constituyen la le, el poder y el gobierno Ley, poder y {obierno son la guerra, fa goer de os conira oles. La rebelon, por Jo tanto, no ve a sr Ta uptua de un sistema pacifico de lees por una ‘usa cualquiera. Va esr el reversa de una guerra que el gobierno fees de libra. gobierno es la gueira de unos conta los otros: Ia febelién vaa ser la guerra de estos otros conta los primeros. Desde Jvego, hast el momento, las rebelionesno tuvieron éxito, no s6lo por que tiunfaron los rmandos, sino también porque Ios cos se bene ficiaron, por consiguieate, con el sistema normando y aportaron sa traicionea ayuda al normandisme. Hubo taicién de Tos ics, hub ‘inci del Iglesia. Y aun los elementos que los prlamentaios des- lacan como una limitacién del derecho normando ~aun la Carta Magna, el Parlamento I prictia de los tribunales-, todo eso, en el fndo,pertenece, ahora y siempre a acionar del sistema normando. sus exaeciones; simplemente con la ayuda de una parte dela pobla- ‘in, la ms favorecia y rica, que trcions Ia eause soma y se pas6, ee ellow Rober. Roos ant Tees: Real Trim cp. 86) La atc ic tn ioe mo nus; ie oe Ono ec 7

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