Está en la página 1de 34
INDICE PALABRAS PRELIMINARES 6 El ruisefior y la rosa 9 El gigante egoista 25 Fl principe feliz 39 Elamigo fiel 63 El joven rey a1 Un cohete muy especial 19 PALABRAS onruininanenlh Oscar Wilde tos 17 aosinret on lveutad ny ealege ini i oe bin yen 1874 el Moglen Cte aden Coleg nfo le desta en enguas seas yon poems Raven gina! prema Newaete {in 1878 se tasted Londres, donde se onsorm en uo gua M8 de los salonesiondinenses. Dos an des ots escribe su primera brs de teatro era las niilias, que se estrenaroen 1883. Antes, en 1881, habia publcado sus Poemas yealzado una eto ira ports _ {ide rds Desnus de ear de sea - 4, se ea con Constance toy, ee es hs Ente 188 1894 wd desroa una itn reuniosen €l principe fn eo on so nero —y que en la presente ob entregans con citi delruehrylatosay ote coer {ts ty ae pan El ruisefior y la ros 1 Dj que bailar conmign se Mea unas ross oj se amientaa el joven estudiante pero wo hay una sla sa oj en cou jai Desdesu nid dela encina le oye uiefior. Mins por entre as hojasasornbrade, No hay ni una rosa ojaen todo mi jardin tab dl estadiane YY aus hermows ojos se llenaban de Hane {Ak de qué cosa mis insigficante depend la te canversacion. Ha emia 9 cea obrs de eto pat os sores acces ms impr sribida pot rtar un tema bbIce, Un ao despues pone en ‘Una mujer sinumportsea,yluepo en 1895, Un nts eta pies teatalescl excrrhacrivcadoferarmente Las covtumbresyla mori dea ngatrt victorian, tase vena hand sate del ciel, completamente eerinado, Wide rads profunda de ue nbras poedias esertar mer en Paris 1900, foci! Le led cuanto han escrito los sabi, poseo todos los sccretos de a filosaffay encuentro mi vida destrozida por carecer de unit rosa roja He aqui, por fin, el verdadero enamorado -dlijo el ruiseftor—. Le he cantado todas has noches, aun sin conacerles todas las noches les cuento su historia a las estrellas; y ahora lo veo, Su cabellera es oscura como li flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea: pero la pasidn le ha puesto pilido como el marfily el dalor ha sellado su frente EL principe da un baile manana por la noche murmurabs cl joven estudiante- y mi amada asisina «la fiesta. Si le Hevo una rosa roja, bailari conmigo, hasta ol amanecer, Sie llevo una ras roja, a tendré en mis brazos. Reclinard su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechara La mia, Pero no hay rosas rojas 1 mi jardin, Porlo tanto, tendré que estar solo y no me hard ningiin caso, No se fijaré en mi para nada ¥y mi coraaén se destrovard Heaquiel venlader cnamorado dij el ruscior Suffe todo lo que yo canto: todo lo que es alegria para mé es pena para él, Realmente et amor es algo tmaravilloso: es mis bello que lis esmeraldas ym aro que las finas épalos, Perlas y rubles no pueden pagarle, porque no se halla expuesto en el mercado, No puede uno comprarlo al vendedor ni ponerlo en abs Los miisicos estarin en su esttado lec lanza para adquirirlo a peso de oro. ntc=. Tocardn sus instruments de cuerda y ‘mi adorada bailaré a los sones del arpa y del violin, Bailard can vaporosamente que su pie no tocari el suelo, y los eortesanos con su dearin solicitos; pero conmigo no bailaré, porque fo tengo rosas rojas que date Y dejindose caer sobre el eésped, se cubria la cara con las manos y Hloraba, Por que ora -preguntaba una lagartja verde, correweando cerea de él con la cola levartada Si, .por qui? —decia una mariposa que revoloteaba persiguiendo un rayo de so =H'so digo yo, por qué?—murmuré una margarita A su vecina, con una vocecilla tenue. Llora por una rosa roja, {Por una rosa roja? {Qué tonterial Ya lagarija, que er algo cinica vodas sus ganas. Pero el ruisefior, que comprendia cl secreto de fa pena del estudiamic, permancei silencioso en la encina, reflexionando sobre el misierio del amor. De pronto desplego sus alas oscuras y emprendis ely Pasé por el bosque como una sombra, ¥ como una sombra atravesé el jardin nl centro cel cuadto se levantaba un hermoso rsh, yral vere vol havi ly ve pox sobre una rita. Dame una rosa eoja “le gritd-, y te camtaré mis 0 el rosal meneé Ia eabera Mis tosas son blancas ~contesté-, blancas como fa cespuma del mar, mis blancas que a niewede Ve en busca de mi hermano, el que croce a cdcdor del vigj reo) de sol, y quid ed lo que deseas, Entonces el ruisefior vol6 al rosal que crecia en tomo del viejo reloj de sol, Dame una rosa roja le gritd-, y te cantaré mis Pero el rosal menes la cabeza Mis rosas son amarillas —respondié-, tan amarilly como los cabellos de Jas sirenas que se sientan sobre tun tronco de drbol, més amarillas que cl narciso que forece en los prados antes que legue el seyador con su hoz, Ve en busca de mi hermano, cl que crece debajo de la ventana del estudiante, y quini él te dé lo que deseas. Entonces el riscior vold al rosal que erecia debajur de la ventana del estudiante ~Dame una rosa roja le grité~, y te cantaré mis canciones mais dulees. Peto el arbusto meneé la cabeza, Mis rosas son rojas -respondié-, tan rojas como las paras de las palomas, mes rojas que los grandes abanicos de coral que el océano mece en sus abismos; pero el invierno ba helado mis venas, la escarcha ha marchita- cdo mis boron, huracin ha partido mis ramas, y no tendré mds rosas en este ao, No necesito mis que una rosa roja ~grité el ru sefior—, una sola rosa roja, :No hay ningtin medio para que yo la consiga? FI joven estudiance permanecia vendide sobre el <ésped alli donde el ruiseibor le dejé y las se habfan secado atin en sus hermosos ojos. SE felia le grit el ruiscfior~, sé feliz; tendeis ta rosa roja, La crearé con notas de miisica al claro de luna ya tei con la sangre de mi propio cora z6n. Lo tinico que te pido, en cambio, es que seas tun verdadero enamorado, porque el amor es mis sabio que la filosofia, aunque ésta sca sabia; mais fuerte que el poder, por fuerte que éste lo sea. Sus alas son color de fuego y st cuerpo color de Hams sus labios son duces como la mel y sus aliemto es como el incienso, H1 estudiante levants los ojos del césped y prestd atencién; pero no pudo comprender lo que le decfa el ruiscfior, pues tinicamente sabia ls cosas que estén escrtas en los libros Pero la encina lo comprendié y se puso triste, por queamaha mucho al ruisefior que habia construido cl nido en sus ramas. —Céntame la Gltima cancién —murmurs— {Me quedaré muy erste cuando te vayas! Ty un media ~respondid el rosal-, pero es tan decietelo, jue 1s me acreve a dec Dinucks contests el ruiseior, No soy miedoso, “aes satay una rosa roja lio el rosa tienes que Ihaeetla con ntis de miisica al claro de tuna y weiirla sane Lisanyte de tt propio contin, Cantaris para mii so Typos poyado en xpi, Camas pre va slunsnne toda ka noche y las espinas te at exacont Li sangre de tu vida conrend por mis yenas y se seve rinse stngre mia La snnette cs un buen precio por una rost roja opie el tuisehor- y todo el mundo ama ka vida 1 jratespesattseen el bosque verdeante y miraral sol su arcarie de oro y a fa luna en su carro de perlas. we evel aroma de los nobles espinas. Dulees son las conden en el valley los brezos que “pans quese sv la colina, Sin embargo, cl amor es mejor que prado In vue .Y ques el coraén de un paso 1 el de un hombre? 1 oie cs dlesplegé sus alas oscuras y emprendié el ticles por el jardin como una sombra, y como have ceambra eruaé el bosque. Enconces el ruiseftor caneé para la eneina, y su vou emte de plata Alerminar su cancién, el estudiante se levantd, sacande al mismo tiempo su cuaderno de notas y su lipiz EL nui da_, el euisefior posee una belleza innegable, zpero or -se decia paseindose por la alame- siente? Me temo que no, Después de todo, ¢s como muchos artistas: puto estilo, exento de sinceridad. No se saerifiea por los dems, No piensa ni ena mis como todo el mundo sabe, es egoista. Ciertamente, no puede negarse que su garganta ti todo eso no renga sentido alguno, que no persiga ningin fin pricrico!” Y volviendo a su habitacién, se acosté sobre su is que 1 notas bellisimas. {Qué listima que jergén y se puso a pensar en sur adora AI poco rato se quedé dormido. Y cuando la luna brillaba en los cielos, el ruisefor vols al rosal y colocé su pecho contra ls espinas Y toda la noche canté con el pecho apoyado sobre las espinas:y la fra luna de cristal se detuvo y estuve escuchando toda la noche. Yun delicado rubor aparecié sobre los pétalos 10 que enamorado que besa los labios de su prometida de fa rosa, lo mi rojece Ia cara de wn Pero las espinas no habian Ilegado ain al corazs del ruisefiors por eso cl coravén de la rosa seg bblanco: porque solo la sangre den euiserior puede colorear el corszén de una rosa. Yel ro ‘contra las espi —Apriétate més, ruisenor -Le repetia dia antes que la rosa esté termina. Entonces el ruisefior se apret6 aun més contra las I grité al ruisenor que se apret o llegar el «spina, y las espinas cocaron su corazin y dl sitio interior un cruel tormento de dolor, 1o mis cruel era su dolor, mis impetuoso sala to, porque cantaba el amor sublimado por ky muerte; el amor que no termina en la rumba. Y la rosa maravillosa enrojecié como las rosas de Bengala. Purptireo era el color de los pétalos y pur- plireo como un rub era su coravén, Pero la voz del ruiseftor desfallecié, Sus breves alas empezaron a batiry una nube se extendié sobre sus ojos. (anus durance la noche enteras las espinas pen vate cada vee mas en su pecho, mientras la sangre «lc sa vida Buia de su pecho. Al principio eanté el nacimiento del amor «<1 «1 corazén de un joven y de una muchacha; \ sabre fa rama més alta del ros rou maravillosa, péralo tras pétalo, eancién tras florecié una Primero eta pilida como la bruma que flora sobre «in, pilida come los pies de la masiana y argentada see las alas de la aurora {La east que floreeia sobre Ia rams més altas del sombra de una rosa en un espejo de polit bi sombra de la rosa en un hgo, ovo ef rosal grité al ruiseitor que se apretase mis sontea las espinas. Aprigrate mis, ruiseftor le decia-, o Hegaré el shia antes que ka cosa esté terminad: I otonees cl ruisefor se apretd mis conta las espi suas y str canto fluyé mas sonoro, porque cantaba el nto de la pasién en cl alma de un hombre y ste una virgen. nto se fae debilitando cada ver mais. Sintid » se le ahogaba en la garganca, imo destello, La ae slcanve en ef cielo. na ke oyd y olvidindose de la aurora se 1 ses raja leoyds tembld toda ella de arrobamiemio, \ ahi sus peétalos al aire Fro del alla 11 evo le condujo hacia su caverna purpiirea de Las sulin, despertando de sus sueios a los rebatos 11 canto floté entre los canaverales del rio, que nsaje al mar. Miva, miragrit6 el rosa, eww ol ruiseiior no rexpondid: yacia muerto sobre Listas hietbas, con el corazén traspasado de espinas, \ mediodia el estudiante abrié su ventana y miré { Qué extraiia buena suerte! ~exclamé- ;He aqui oda 1 rosa rojal Noe visto un ila, Es sense en lauin un nombre enrevesado, cogié. ross semejan bella, que estoy seguro de que debe F uclinéndose, Lnmediacamente se puso el sombrero y cortié a casa del profesor, levando en su mano la rosa, Lahija del profesor estaba sentada a la puerta. Devanaba seda azul sobre un carrete, con un pertio echadlo a sus pies. Dijiste que bailaias conmigo sire erafa tuna rosa roja le dijo el estudiante-. Aqui tienes la rosa mis roja del mundo, Esta noche la prenderis cerea de tu coraz6n, y fo bailemos juntos, ella ce din custo te quiero. Pero la joven fruncié las cejas. —Temo que esta rosa no armonice bien con mi ves- sido ~respondid-. Ademds, el sobrino del chambekin me ha enviado varias joyas de verdad, y ya se sabe aque las joyas cuestan més que las flores. Oh, qué ingrata eres! -dijo el estudianee leno de céle Y ciré la rosa al arroyo. Un pesado carto la aplaseé, ngratal dijo la joven-. Te diné que te poreas como un grosero: y después de todo, zqué eres? Un simple estudiante. ;Bah! No creo que puedas tener nunca hebillas de placa en los zapatos como las del sobrino del chambelin. El gigante egoista ¥ lesuntindose de su silla, se metié en su casa {uc tonteria es el amor! se decia el estudiance canteysese No es ni ha mitad de duil que la légica Jonqi to pucde probar nada habla siempre de cosas sucederin y hace ereer ala te cosas que irttas. Realmente, no es nada prictico, y come sseamnesti paca todo estriba en ser prictico, voy a selcr a lilosofia y a estudio de la metalisca” Vd lunesta, eLestudiante, unta ver en su habiracién, dhiw- un gran libro pohoriento y se puso a leer. Conunta volvian del colegio, cada tarde los nitios ‘nian Li costumbre de ir a jugar al jardin del gigante. Via an jardin grande y solicario, con un suave y sride cesped. Brillaban hermosas flores sobre cl suelo, \ huhu duce durazneros que en primavera se cubrian Ihcadas flores de un blanco rosade y que en slaban jugosos frutos. os pajaros, posades sobre las ramas, cantaban tan deliciosamente, que los nifios solfan interrampir suis juegos para escucharlos, Qué felices somos aqui -se decian unos a otros Un dia volvié el gigance, Habia ido a visiar a su amigo cl ogro de Cornualles, y se qued6 siete aos en surcasa, Al cabo de los siete aitos dijo todo lo que tenia que decir, pucs su conversacién era limitada, y decidié volver a su castillo. Al legar, vio a los niftos que jugaban en su jardin =:Qué hacen ahi? les grité con voz desagradable Los nifios huyeron Mi jardin es para mx solo ~prosiguid el gigante ‘Todos deben entenderlo asi, y no permitiré que nadie {que no sea yo se divierta en él Entonees lo cercé con altas murallas y puso et siguiente cartelén: SF PROHIBE LA ENTRADA BAJO LAS PENAS LEGALES CORRESPONDIENTES, Era un gigante egoista Los pobres nifios no cenian ya sitio de reereo, Intentaron jugar en la carretera; pero la carterera estaba muy polvorienta, coda lena de agudas piedras, y no les agradaba, Tomaron la costumbre de pasearse, una vex terminadas sus lecciones, alrededor del alto muro, para hablar del hermoso jardin « lado. rabia al otro. Enconces llegé la primavera y el pais se lend dle pajaros y Hlorecillas Solo en el jardin del gigante egoista continuaba siendo invierno. Los pijaros, desde que no hala niios, no tenian interés «en cantar y los daboles no se acordaban de Horecer. En cierta ocasién una linda flor levanté su cabena sobre el césped; pero al ver el cartel6n se enctistecié tanto pensando en los nitios, que se dejé caera titra, volviéndose a dormir, Los tinicos que estaban contentos eran el La primavera se ha olvidado de este jardin ~exclama- ban-. Gracias esto vamos a vivir en él todo el ato Juan se estendid su gran manto blanco sobre el vapel viele vistid de plata todos los arboles. Vw A yotoar sue termporada con ellos. muvitaron al viento Norte a que viniese V1 swt Norte acepté y vino, Estaba envuelro pa jneles Aullabs durante todo el dia por el jardin, leriilsaule chimencas a cada momento. rane os un sitio delicioso —decia—. Invitemos twmbien al pranivo, V thy tambien el granizo. luvs los elias, durante tres horas, rocaba el tambor subi Li tchumbre del castillo, hasta que rompié tn Ina tas. Eneonces se puso a dar vuelta alrededor de janis, lo mis de prisa que pudo. Iba vestido de poh 6 su alicnto era de hielo, No cemprendo por qué la primavera tarda tanto vielleyn deca el gigante egoista cuando se asoma 4 Ls semana y veia su jardin blanco y frie (Oj vont el tiempo! 12 se Ls primavera no legaba, ni el verano tam poco. atone tj frutos de oro a todos los jardines, wv ninguno al del gigante, Fs demasiado egofsta —dijo, Y seguia el invi Jc. yel viento no en casa del gi Norte, el granizo, cl hiclo y la nieve danzaban cn medio de los arboles. Una mariana, el gigante acostado en su echo, a misica deliciosa, Soné pero ya despicrto, oy6 tan dulecmente en sus ofdos, que le hizo imaginarse que los miisicos del rey pasaban por all. En realidad, era un pardillo que cantaba ante su. ventana; pero como no habia ofdo a un pajaro en su jardin hacia mucho tiempo, le parecié la muisiea ima bella del mundo, Entonces el granizo dej6 de bailar sobre st cabeza y el viento Norte de rugir. Un perfume delicioso legs hasta él por la ventana abierta Creo que ha Hlegado al fin la primavera dijo el gigante Y saltando de la cama se asomé a mirar por la ventana. :Y qué vio? Pues vio un espectaculo extraordinaria, Por una brecha abierta en el muro, los nifias se habjan deslizado en cl jardin, encaramandose a las iabol, luego echaré abajo el muro, y mi jardin sera hora el sitio de recreo de los nifios’. 1a verdaderamente arrepentido de lo que haba hecho. Entonces bajé las escaleras, abrié muevamente la puerta y ented en el jardin, Pero cuando los nifios le vieron, se aterrorizaron tanto que huyeron y el jardin se cubrié nuevamente de nieve y de hielo. Unicamente el nifio pequefito no habia huido, porque sus ojos estaban can Hlenos de kigrimas que no le vio venir Ll gigante sc acereé a él, lo cogié carifiosamente y lo deposits sobre el érbo! Y cl drbol inmediatamente Alorecid, los pajaros vinieron a posarse y a cantar sobre ély el nto exten dig sus bravus, roded con ellos el cuello del gigante y le besd, Los otros nifios, viendo que el gigame ya no er nalo, se accrcaron y la primavera los acompaié. Desde ahora este jardin es de ustedes, pequefiue- los -dijo el gigante. rams. Sobre todos los drboles que alcanzaba a ver el igante, habia un nifio, y los drboles se sentian tan dichosos de sostener nuevamente a los nilios, que se habian cubierto de flores y agitaban graciosamente infanciles sus brazos sobre las cabera Los pajaros revoloteaban cantando con delicia y las flores tek jendo sus cabczas sobre el eésped. Era un cuadro preciose. en el rine més apartado del Solo en un jardin, seguia siendo invierno. Allise encontraba un nifio muy pequefto, Tan pec cra, que no habia podido llegar a las ramas del drbol y se pascaba a su alrededor Horando ama El pobre drbol estaba afin cub erto de hielo y de nieve, y-el viento Norte soplaba y rugia por encima de él Sube ya, muchacho ~decia el sirbol Yle podia, pero el nito era demasiado pequeno. aba sus ramas, inclindndose todo lo que Fl corazdn del gigante se entern {Qué egoista he sido! ~pensd-. Ya sé por qué la primavera no ha querido llegar hasta aqui. Voy a colocar a ese pobre pequefiuelo sobre la cima del Y cogiendo un martillo muy grande, ech abajo ‘el muro. Asi, cuando los campesinos fueron a mediodia al indo con los nifios en mercado, vieron al el jardin mas hermoso que pueda imaginarse ce todo el dia, y por la Estuvieron jugando dur. noche fueron a despedirse del gigante Pero, zdénde esta el compaferito de ustedes? —les pregunté~. ¢Aquel muchacho que sub al érbol? era a quien queria mis el gigante, porque le habia abrazado y besado. No sibemos ~tespondieton los niios-s se ha ido. —Diganle que venga ms a sin falta —repuso el gigante Peto los nies contestaron que no sabian dénde Vivia y que hasta entonces no le habian visto nunca Fl gi cds muy triste, ‘Todas las tard te se ¢ la salida del colegio, venian los nios a jugar con ef inte, pero éste ya no volvid a ver al pequeiiuclo a 11 queria tanto. Era muy bondadoso con todos 4 los nitios, pero echaba de menosa su primer amiguito y hablaba de él con frecuencia. En las palen de la mano del nifio y en sus pie cecitos se veian las seit les sungrientas de los clavos. {Quin scha atrevido a herirte? —grieé el gigamte Dimelo. 1ré a coger mi espad: No-1espondid el nifio-, éscas son las heridas del ylom Amor. =AY quien es ése? dijo cl gigante. Un temor respecuoso le invadi6, haciéndole exer de ruillas ante el pequefiuelo, El nifio sonrid al gigante y le dijo: Me dejaste jugar una vez en cu jardin, Hoy vendris conmigo a mi jardin, que es el Paraiso. Y cuando llegaton los nities aquella tarde, encon- traronal gigante tendido, mucrto, bajo el arbol, todo cubierto de flores blancas. {Cémo me gustaria verle! -solia decie Pasaron los aitos y el gigante envejecis y fire de- bilizindose. Ya no podia tomar parte en los juegos; permanecia scntado en un gran sillén viendo jugar a los nifies y admirando su jardin. Tengo muchas flores bellas ~decia-, pero los nifios son las flores mis bellas de todas, Una mafana de invierno, mientras se vestia, mird por la ventana, Ya no detestaba el invierno; sabfa que no es sino el sueciio de la primavera y el reposo de las flores. De pronto se fra ls ojos anito,y mind con atencién, Realmente era una visién maravillosa, Lin un extre~ mo del jardin habia un arbol casi cubierto de flores blanc ella frutos de plata; bajo el érbol aquel estaba el pe us ramas eran todas de oro y colgaban de ques El gigante se precipité por las escaleras leno de clo a quien tanto queria. alege yentré en el jardin, Corrié por el eésped y se acetcé al nitio. Y cuando estuvo junto a él, su cara enrojecié de célera y exchamé: ~zQuign se ha atrevido a heriree? EI Principe Feliz Enstaparte mista dela ciudad, sobrcun poquctio a del Principe Feliz. Estaba cnteramente revestida de madreselva tke oro pedestal, se alzaba la esta fino, Sus ojos cran dos centelleantes zafiros y un gran rubi rojo ardia en el puro de su espada, Por todo esto era muy admirada. Es tan hermoso como una velets -observé uno de los miembros del concejo que deseaba ser con. siderado como entendido en arte=, Ahora, no 6s tan ail -aiiadi6 hombre poco prictico. Y realmente no lo oa alle qué no eres com el Principe Peli? pre puntaha ana made eaiiosaasu ijt, que peda la luna . El Priocipe Feliz no hubicraponsado nunca cn pode nada gritando de exe modo, =Me have dichowo see que hay en el mundo alguien {que cs componente fliz.-murmuraba un hombre facia, convemplando la eacua marailloss, Laverda esque prec un ng dean ied fine allie de lca, vests eon ss soerias caps sca ys lndas chaguctas blancs ln qué lo conacen -replicaba el profesor de mattis no hat visto nunca uno? Oh! Los hemos isto en stieos -respondicron Jos nos, Yel profesor de maremticis francis eas, ado tando un severoaspecto, porque a oo le parca boicn que unos ios se pertitiesen soa Una mache vols sin descanso una Golondrina Thais Is cud. Hacia seis se fabian partido ques pata Egipeo, pero ella se que aes miendo que fo tomaran por un {sala enamorada del xis hermoso de as anos La enconurd al comienvo de la primavera, cuands ‘olan sobre trio persiguind tuna gran mario vy tlle cabelas ateaj de tal modo, que sari main el suelo para habla “Quieres que tame? ~dip Ia Golondrina, que rn se andaha co rodeos Yl Junco ke hizo an profando salud, Finances fa Golonarina revolone a s alrededor, rovato cl aga com ss alas tazando etl de pla ra su manera de hacer lt cote. Vas wanseurié toda ol Fs un enamoramiento ridicule —gorjeaban las ‘otras golonurinas- se Juneo es un pobretn y tiene tuna Familia may auras Pues, en efecto, todo ol estaba cubierto de juneos. Cuando leg el oro, todas ks golondlrinas emprendicran cl viel, ‘Una ver que se fusion, la cnamorada se seni muy sola yemperd a eansatse est amante No sae blr deca lla. Y, demi, temo que se nconstans, porque eoquete sn cesar con labs Y realmente, cuantas veees soplaba la brisa, el Junce hacia las mis graciosas reverencias, ‘Veo que ex muy casero murmuraba la Golondri- nas. A mime uscan Tos viajes. Por fo tanto, al que me ame le debe gustar viajar conmigo”. ~:Quictes seguirme? —pregumis por iiltimo la Golondrina al Junce, Pero ef Junco movié la cabera, Estaba demasiado atado a su hogar {Te has burlado de mil le grité la Golondrina-. ‘Me marcho a las pirimides. ;Adids! Y la Gotondrina se fe. Volé durante iodo el dia y al caer la noche llegé a Ja ciudad. Dnde buscaré un abrigo? -se dijo-. Supongo que la ciudad habra hecho preparativos para reci birme Enronces divisé la estatua sobre la columnita. Voy a cobijarme alli ~grité~. Fl sitio es bonito y ahi hace fresco. Y se dejé caer precisamente entre los pies del Prin cipe Feliz ~:Quién eres? ~aijo. Soy el Principe Felir Entonces, .por que Horas de ese modo? —pregunts a Golondrina-. Me has djado casi empapada. ‘Cuando yo estaba vivo y tenia un corazéin de hom bre dijo la estatunt— no sabia lo que eran las higrimas, poryue vivia en el Palacio de la Despreocupacién, en el que no se permite la encrada al dolor. Durante cl dia jugaba con mis compaiierosen el jardin y por la noche bailaba en cl gran salén, Mlrededor del jardin se alzaba tuna muratla muyalta, pero nunca me preacupé lo que habia detris de ella, pues todo cuanto me rodeaba era hermasisimo. Mis corcesanos me Hlamaban el Principe Feliz, yen verdad, yo era felis sies que el placer es kt felicidad. Asiviviy asi mori, yahora que estoy mucrio ing han elevado ranco, que puedo ver todas las fealdades y todas lay miserias de mi ciudad, y aunque mi corn sea de plomo, no me queda mis recurso que Horar jCimo! ;No es de oro de buena ley?”, perso la Golondeina para sus adentcos, pues estaba demasiado bien edlucada para hacer observaciones en yor alta sobre las personas. Tengo una habitacidin dorada’, se dijo quedamente slespués de mirar alrededor. ¥ se dispuso a dormir Pero al i a colocar st cabeza bajo el ala le cays encima una psa gora de agus {Qué curioso! -exclams-. No hay una sola nube cw el cielo, fas estrellas estin claras y brillantess i sin embargo, lueve! FI clima del norte de Europa « verdaderamente extraiio, AI Junco le gustaba ta Uuvias pero en él era puro egoisme. Entonees cayd una nucy Para qué sirve una estatua si no resguarda de La luvia? dijo la Golondrina-. Voy a buscar an buen copete de chimences. Y se dispuso.a volar mis lejos. Pero antes que abriese las alas cave una tercera gots La Golondrina mvité hacia arriba y vie. Ab, fo que vio! i Los ojos del Principe Feliz. estaban arrasados de Ligrimas, que corrian por sus mejillas dle oro. Su rostro era tan bello a la luz de ta Tuna, que la Golondrina se sintié llena de piedad i abajo —continué la estatua con su vor leve y musicals all abajo, en una callejuela, hay una pobre vivienda, Una de sus ventanas est abietta y por ellt Jaane una mesa. Su rostro puedo vera una mujer ser «std enflaquecido y ajado. ‘Viene kas manos hinchadas y enrojecidas, Henas de pinchavos de agua, porque es coxturera. Bord pasionarias sobre un vestide de vaso que debe luciren el préximo baile de eortela ms bella delay damas de honor de fa reina, Sobre un lecho, en el rincdn del cuarto, yace su hijo enfermo, Tene ficbre y pide naranjas. Su madre no puede darle mis que a dal rio, y porllo llora. Golondins, Golondsinita, 300 quieres Hevarkeel rub del pti de mi espacla? Mis pies suijetos al pedestal y no me puedo mover Me esperan en Egipto_respondis la Golondr ha~. Mis amigas revolotean de aqui para alli sobre el Nilo y charlan con los grandes lotos. Pronto inin Rey. EE mismo rey dormir al seputero del Gi est alli en su caja de madera, envuelto en una tela amarilla y cmbalsumado con sustancias aromaticas Viene una cadena de jade verde pilido alrededor del euello y sus manos son como unas hojis sccas- Pas6 sobre el palacio real y oye la miisica de baile ‘Una bella muchacha aparccié en el bales con su novia, {Qué hermosas son las estrellas le dijo. y qué poderosa es la fuerza del amor! Quisiera que mi vestida estuviese acabado para cl baile oficial -respondis ella-. He mandado bordar en él aris, pero son tan perevosas las costureras los fanales eo mistiles de los barcos. Pas6 sobre el ghetto y vio a los judios viejos negociando entre ellos y pesando Pas sobre dl rio y wlos en los monedas en balanzas de cobre Al fin llegé a la pobre vivienda y eché un vis- tavo dentro, El nino se agitaba febrilmente en su camita y la madee se habia quedado dormida de La Golondrina entsé en la habitacién y puso ef gran rubi sobre la mesa, encima del dedal de la costurera. Luego revoloted suavemente alrededor del lecho, abanieando con sus alas la cara del nif. = Qué fresco mis dulee siento! -murmuré dl nition Debo estar mejor. Y eayé en un delicioso sueio. Golondrina, Golondrina, Golondrinita dijo ol Principe, zno te quedaris conmigo una noche y seris mi mensajera? ;iene tanta sed el nie y tanta tristeza la madre! =No ereo que me agraden los nifioy ~contestd ha Golondrina-, HI invierno pasido, cuando yo vivia a orillas del rio, dos muchachos mal educados, los hijos: del motinero, se pasaban cl iempo tinindome piedras. Claro que no me aleanvzaban, Nosotras, las golondri nas, volumos demasiado bien para eso y ademis yo pertenezco a una 2 pwsr de todo et mila célebre por su agilidad: pero una falea de espero. a mirada del Principe Feliz era tan triste, que kt Golondrina se qued6 apemada Mucho fio hace aqui le dijo, pero me quedaré tuna noche contigo y seré ru mensaje —Gracias, Golondrinita - respondié el Principe. Entonces la Golondrina arrancé el gran rubi de fa espacda del Principe y, llevindolo en el pico, vol6 por sobre los rejados de fa ciudad. Pas6 sobre la torre de fa cated Jingeles esculpidos en mirmol blanco. |. donde habia unos Entonees fa Golondrina se ditigié a todo vuclo hecho. hacia el Principe Feliz y le eonté lo que ha hora casi Ls curioso ~observ6 ella~, pero Lalor, y.sin embargo, hace mucho fivo, Y la Golondrina empevs a reflexionar y entonces se durmi6. Cuantas veces reflexionaba, se dormia. Aldespuntar el alla volé hacia el ro y tomé un batio, Notable fenémeno! -exclams el profesor de orni tologia que pasaba por el puente {Una golondrina Y cscribié sobre aquel tema una larga carca a un perisdico local ‘Todo el mundo ka cit6. fEstaba plagada de palabras que no se podian comprender Lista noche parto para londrina gipro”, se decta la Go- Y solo de pensarlo se ponia muy contenta. Visité todos los monumentos piiblicos y descansé un gran rato sobre la punta del camspanario de la Por todas partes adonde iba pisban los gortiones, diciéndose unos a otros: {Qué extranjera mis distinguidal Y esto la Mlenaba de govo, Al sili la luna, volvi6 a todo vuelo hacia el Principe Felis ={Vienes algdin encargo para Egipto? —le grité-, Voy 2 emprender el vuclo, —Golondrina, Golondrina, Golondrinira -dijo el Principe-, :no te quedaris otra noche conmigo? ‘Me esperan en pt —respondié la Golondrina~ Maiana mis amigas volarin hasta la segunda cacirs «a. Allie! hipopdcamo se acuesta entre fos juncas y el dlios Memnén se ala sobre un gran trano de grant Acecha a las estrellas durante toda la noche, y cuando Inilla Venus, lana un grto de alegia y luego se calla, A medioda ls rojizosleones bajan a beber a la orila del rio, Sus ojos son verdes aguamarinas y sus rugidos dlominan alos rugidos de ka cataraa olondrina, Golondrina, Golondrinita ~lijo el Principe, all abajo, al otto lado de la ciudad, veo tun joven en una buhardilla, Ese inclinado sobre ‘mesa cubierta de papeles y en un vaso a su lado hay tun ramo de violetas marchitas, Su cabello es negro y tizoso y suis labios son rojas como pepas de gy Hiene unos grandes ojos sofadores."Trata de terminar una obra para cl director del ceatto, pero tiene de- masiado trio para seguir escribiendo, No hay fuego ninguno en cl aposente y el hambre lo ha rendido. —Me quedaré otra noche contigo ~dijo la Golon- rina, que tenia realmente buen corazin-. :Debo Hevarle otto rubi iAyt Now mas rubjes dijo el Principe-. Mis ojos ico que me queda, Son unos zafiros extraorui narios traidos de la India hace miles de adios. Arrinca me uno de ellos y Hlévaselo, Lo vendeei a un joyero, se comprar alimentos y combustible, y concluiri su obra —Anuido Principe dijo la Golondrina-, eso no lo puedo hacer yo. Y se eché a llorar ~(Golondrina, Golondrina, Golon pital -dijo cl Principe. Haz lo que te pido. Entonces la Golondrina arraneé wn ojo del Prin cipe y volé hacia la bubardilla del estudiante, ra ficil penetrar en ella porque habia un agujero en el techo, La Golondrina entré por él como una flecha y se enconcré en la habitacién. EI joven cena fa cabeza entre las manos. No oyé el ileteo del pajaro, y cuando levanté ta cabers, vio el hermoso zafiro colocado sobre ls violetas marchitas Empiezo a ser estimado ~exclamé-. Esto proviene dlcalgin Fico admirador. Ahora puedo terminarla obra Y parocia felicisimo, Al dia siguiente ka Golondrina volé hacia el pucnt. Descansé sobre el mast de un gran navio y con tempo a los marineros, que sacaban cnermes eajas de la eala tirando de unos cabos, ‘Ah, —jMe voy a Egipto! -les grité la Golondrina, al grtaban a cada caja que Haba al puente Pero nadie le hizo caso, y al salir la hina volvie hacia ef Principe Feliz He venido para decirte adiés “te dijo, {Golondrina, Golondrina, Golondrinitalexclams ef Principe, zno te queslarés conmigo una noche més? is invierno replied la Golondrina-. y pronto estara aqui la nieve glacial. En Egipto calienta ef sol sobre his ppalmieras verdes. Los eocodrios, acostados en el barre, rmiran perezosamente a los érboles,« orillas del rio, Mis compatieras construyen nidos en el complo de Baalheck. Jas palomas rasidas y blancas las siguen con la mirada tnientras searullan, Arado Principe, wengo que dejarte, pero now olvidaré nunc la primavera prxima teen’ de ali dos bellas picdras preciosss para que sustinayan Jas que divte, EI bi sei ms rojo que tna rostroja ye zafir se tan azul como el ocean Alli abajo, cn la plavoleia contests el Principe Feliz, ene su puesto una nina vendedora de fstoras Se le han caide los fsforos al arroyo, estropeindose todos. Su padre la castigart sino Theva alain dineto a casa. y esti lorando, No tiene ni medias ni zapatos y Hes la cabecita al descubierto. Arrincame el otro oj6, discl, y su padre no ft eastiga Pasaré otra noche contigo dijo la Golondrins pero no puedo arrancarte el ofo, porque entonees te quedarias ciego del too. {Golondrina, Golondrina, Golondrinital—dijo el Principe Har lo que te mando. Eatonces ka Golondrina arraneé ¢ segund ojo del Principe y emprendid el vuclo Hlevandosee. ‘Se poss sobre el hombre dela vendedora de féstoras y deslizé la joya en la palma de su mano, {Qué bonito pedavo de cristal! -exclamé Ia nifia Y corrié a su casa muy alegre. Enconces fa Golondrina volvié de nuevo hacia el Principe Ahora estis ciego. Por eso me quedaré contigo para siempre No, Golondrinita ~dijo el Principe "Tienes que ira Fgipro. —Me quedaré contigo p londrina, siempre -dijo la Go- Y se durmi entre los pies del Principe. Al dia si guience se colocé sobre el hombro del Principe y le refirid lo que habia visto Te hablé de los ibis rosados que se colocan en lar fila orillas del Nilo y pescan a picotazas peces de oro: de la esfinge, que es tan vieja como cl mundo, vive en el desierto y los 1 todos de los mercaderes que van despaciosos junto a sus eamellos, pasando las cuentas de unos rosarios de dmbar; del rey de las montaias: de la Luna, que es negro como el ébano y que adora un gran bloque de cristal; de fa gran serpiente verde que duerme en una palmera y que cs alimentada ‘on pastelitos de micl por veinte sicerdotes, y de los pigmeos que navegan por un gran lage sobre anchas hojas y -Querida Golondrinita —dijo el Pr 1 siempre en guerea con las mariposa pe, me ‘euentas cosas maravillosas, pero mas maravillose atin es lo que soportan los hombres y lay mujeres. No hay imisterio mis grande que la miseria. Vela por mi ciudad, Golondrinita, y dime lo que veas. Enconces la Golondrina vol6 por la gran ciudad y vio a los Ficos que se festejaban en sus magnificos palacios, mientras los mendigos estaban sentados a sus puertas Vold por los barrios ascuros y vio las plidas earas de los niios hambrientos que miraban indiferentes las calles sombrias Bajo los arcos de un puente estaban acostados dos nifiitos abrazados uno a otro para ealentarse iQue {No pueden estar sumbados aqui! les grité un nbre renemos! —decian, © Bllos sc alejaron bajo la Huvia Eneonces la Golondeina re contar al Principe lo que habi wudé su vuelo y fea visto, Estoy cubicrto de oro Fino dijo el Pincipe-sdesprén elo hoja por hoja y selo a mis pobres. Los hombres creen siempre que el oro puede hacerlos flices. 1n¢@ la Golondsina el oro fino hasta Hoja por hoja a que el Principe Veliz se qued6 sin brillo i beer Hoja por hoja lo discribuyé entre los pobres. y las caritas de los nifios se cornaran nuevamente sonro- sadas y ricron y jugaron por la calle, Ya tenemos pan! ~gritaban. Fntonces Heys la nieve, ydespus dela nieve, hielo. Las calles parecian empedradas de plata de tanto como reluefan Largos carimbanos, semejantes a punales de cristal, pendian de los tejados de lis casas. Todo el mundo se cubria de picles y los nis levaban gorritos rojos y patinaban sobre el hiclo, La pobre Golondrina tenia frio, cada vex mis fri, pero no queria abandonar al Principe: lo amaba de- masiado para hacerlo, Picotcaba las migas a Ja puerta del panadero cusan: do éste no la vefa e imentaba calentarse batiendo las alas. {Dios mio! - exclamé-. Qué andrajoso parece el Principe Felir! Si, esti verdaderamente andrajoso! —dijeron les coneejales de ki ciudad, que eran siempre de la opi- nién del alealde. Y levancaron la eabeva para mirar la estatua, Fl rubi de su espada seb. ido y yano tiene ojos nies dorado dij el alcalde-. Bn resumidas eucntas que esti lo mismo que un mendigo. jlo mismo que un mendig los cone .o! -repitieron a coro, Y tiene a sus pies un pajaro muerte —prosiguié el alealde-. Realmente habri que promalgar un bando prohibiendo a los pa ros que se mucran aqui HI secretario del ayuntamiento tomé nota de aquela idea. Y la estatua del Principe Feliz fue devtibada. Ya que ha dejado de ser bello, zpara qué sirver ~Adijo el profesor de estética de la universidad. Enconces f fon la estatua en un horno y el alealde reunié al concejo en ses n para decidir to que debi hacerse con el metal. i quie iba a moris, No two fuer Pero, al fin, zas mis que para volar una ver sobre el hombro d Principe ;Adids, amado Principe! -murmuré-. Permiteme aque te bese la mano. -Me da mucha aleg to, Golondrina ~dijo el Principe—, Has pet aqui demasiado tiempo. Pero tienes que besarme en que partas por fin para Egip- los labios, porque te amo. =No ¢5 a Egipto adonde voy a ir -dijo la Go: londrina~. Voy a ir a la morada de la Muerte, La Muerte es hermana del Sueno, zverdad? Y besando al Principe Feliz en los labios, cays smucrta sus pies Fn el mismo instante se oy6 un extnaito crujide en interior de la cstatua, como si se hubiera roto algo. La coraza de bronce se habia partido en dos. Real- mente hacia un frio terrible Alam pascaba por la plazolera con dos concejales de la ciudad ‘Al pasar junto al pedestal, levanté los ojos hacia fana siguiente, muy temprano, el alealde se fa cstarua. —Podriamos—propuso— hacer oira estatua, La mia, por ejemplo. Ola abaron peleindose mia dijo cada uno de los concejales. raral dijo cl oficial primero de la fiandicidn-. Fste coravéin de bronce no quiere fundinse en el horno; habri que tirarlo como desecho. Los fundidores lo arrojaron al montdn de basura con que yacia la golondrina muerta, Thieme las dos cosas mas preciosas de la ciudad. dijo Dios a uno de sus angele. Y el angel Ie llevé el corazin de bronce y el pijaro “Has elegido bien -dijo Dios-. En mi Paraiso esce pajarillo cantar etenamente, y en mi din del ciudad de oro el Principe Feliz reperins mis alabanzas El amigo fiel jer. Tenia unos ojos redondos muy vivarachos y egos higores grises. Su cola parca un clistico negro. os patitos nadaban en el estanque, parecidos a tuna bandada de canarios amarillos, y su madre, toda blanca con patas 1 hundir la cabeza et Nunca podrin estrenarse en sociedad sino apren. chen a strmergir la cabeza les deca Y les enseviaba de nuevo como tenian que hacerlo, Vero los patitos no prestaban nin lecciones. Eran tan j6venes que no sabian fas ventajas ‘que reporta fa vida en sociedad. Qué criaturas mas desobedientes! —exclamé la raea de agua. es estaria bien empleado que seahogaran! lo quiera Dios! replies la pata-. Tad ciene sus comienzos y nunca es demasiadi la paciencia de lo padres. iAh! No tengo la menor idea de los semtimientos paternos ~dijo ls rata de agua~. No soy padi de familia, Jams cerlo, Indudableme amor es unst buena cosa a su maneras pero la amistad vale més. 1 uro que hho conozco en el mundo nada mas noble o més rato que una fie amistad Y digame, se lo rucgo, zqué idca se forma usted de los deberes de un amigo fel? pregunté un pardillo verde que habia escuchado la conversicién, posado sobre un sauce retorcido, Si es0 es previsamente lo que quisiera yo saber ~. Inservible y magnifico suenan muy parccido, y hasta pueden sor la misma cosa Y cayé en el barro. Quélug ‘anineémodo-pens6-. Dede serun balla de moda, al que me han enviado para que me recupere Fatoy con los nervios de punta y necesito relajarme. Un pico de ojos vivosy piel moteada se acereé hasta d -Un nuevo huésped ~dijo el sapito-. Bueno, despues de todo, nada hay mejor que el barro. Ofrézcanme Uunos dias lluviosos y un agujero, y me harin dichoso. {Usted cree que lover est arde? Yo deseo que si aunque el cielo esté azul y sin una nube. {Una listimal El cohete emperé a toser: iEjem! jEijem! {Qué linda vor! ~alabé el sapo-. Es como si croara, y tno hay nada més musical que croar. Esta noche, cuando sags la hana, pode ofr nucstro coro en cl antiguo estan: patos, al lado de la casita del quedelo anjero. Todo cl mando se maravilla al ofrlo. Ayer, por ejemplo, la mujer del granjero le dijoa su madre que ne habia podide dormir porculpa nuestra. Qué apradable es saberse tan popular Ejem! |Fjem! —rosié cl cohete, molesto. No habia podido intercalar palabra Una linda voz, en verdad -siguid el sapito-. Espero que nos oiga en cl estanque de los patos, Iré a buscar a mnis ijas.‘lengo unas hijas preciosas y temo que estén acompaitadas por el esturién. A ese desgraciado no le remorderia la conciencia si se las comieta en el desayuno, Bueno, adiés. Fue muy grato el haber conversado con usted, ~Conversado? dijo ef cohete-. El tinico que ha hablado es usted. Eso no es conversar: ~Alguien debe escuchar ~afirmé el sapo- y a mi ‘me gusta llevar la voz cantante. Uno ahorra tiempo y discusiones. =A mi me gusca discurir—afirmé el cohece, —Ojaki no sea asf replied el sapito, sobrado~, Discucir es muy vulgar porque en la buena sociedad codos opinan igual. Adis, alli diviso a mis hijas. 1 sapito nad6 hacia ellas. Qué exasperante es usted ~dijo el cohete- y qué mal educado, Odio alos que hablan desi mismos, como usted, cuando yo necesito hablar de mi mismo. Fs lo queyo lla- mo egoismo, algo abominable para los que son camo yoy ya quien todos conocen por st simpatia, Usted debiera tomarme como gjemplo, no enconttars un modelo mejor. Aproveche es oportunidad porque volveré enseguida ak Conte, Alli meestiman mucho, El principe y la prineesa celebraron ayersu boda en mi honor, Seguramente usted no debe saherlo ya que viene de provincia, —No pierda el tiempo hablindole ~uconsejé una libélula que se habia posado en un junco-, se ha ido. —Lique pierdeesél, no yo dijo el cohere- No dejans lc hablasle solo porque no me escuche, me hi he me gusta lar, Me encanta, Converso conmigo mismo a menudo. ¥ me digo cosas tan inceligentes que a veces no entiendo nada de lo que digo. -Sefiora mia ~grité el coher, engrifado-, veo que usted es de cl: social nunca somos titiles. Nos bastan nuestros refi- cen a mi clase c baja. Los que pette namientos. Personalmente no me siento atraido por ningiin trabajo, y mucho menos por los que usted ha citado, Siempre he pensado que los que no tienen rnada qué hacer sc amparan en el trabajo diario, dijo la pata, a quien no De acuerdo, de acuerdo! Je gustaba pelearse con nadie~, En gustos no hay nada escrito, Espero, de todos modos, que se establezca aqui. {Oh, no, Dios mio! -se enojé el cohete-. Yo solo soy una visita, una visita distinguida. La verdad es que encuentro este sitio muy aburride. Aqui no hay vida social y tampoco soledad. Es un lugar muy a trasmano, Creo que volveré a la Corte, ya que estoy destinado a asombrar al mundo. —Tambien yo pensé meterme en la vida pablica — afirmé la pata. {Hay tanto que reformar! Tiempo atris presielf una reunién en la que votamos por condenar tadlo lo que no nos gustaba, Pero no logramos tnada. Ahora me dedicoa las labores domésticas ya mi familia, Yo naci para la vida pablica, igual que todos mis —Parcce que da conferencias de filosofia ~dijo la libélula, Desplegs sus hermrosas alas transparentes y desaparecié en el cielo, —{Deberia haberse quedado aqui la estipida! —dijo el cohete=, Seguramente no debe haber tenido opor- tunidades de cultivarse. ;Qué me importa! Algin dia reconocerin mi genialidad. Se hundié un poco m: De pronto se le acercé una gran pata blanca, Tenia patasana muy atractiva por su conroneo. Dij en el barre, as, deco palmeados y era considerad Cae, vac, cuac! Qué cuerpo tan entra usted! ;Pucdo saber sna o tiene ‘si cuvw algiin accidente? Fata claro. que usted es una campesina ~repuso el eohete-. Sino, sabria quien soy yo, Pese2 todo, disculpo Lv absurdo esperar que los demas sean tan no, Creo que le sorprenderi siber dorada. no veo qué uti gue vuelo por el cielo y que eaigo en una lluy ~No me sorprende ~dij la pate lidad puede tener eso, Si usted pudiera tirarel arado, como el buey, o arrastrar un coche, como el caballo, © cuidar ovejas, como cl perro, las cosas cambiarian. pariences, hasta los mis humildes. Cuando aparece priblico lamamos la atencidn, Todavia yo no he apares ie en piiblico, pero cuando lo haga, seré un especticale labores domésticas, a une lo grandioso, Respecto a ejecen y lo distraen de actividades mas cev Ay, cuzin hermosas son las actividades elevadbas de la vida! ~coments la pata-. Ellas me recucrdan que tengo mucha hambre. ~Y se eché a nadar arroyo abajo exclamando: =|Vuelva! -llamé el cohete as cosas que deci jue, euac, cuac! juclva aqui! Tengo c Pero la pata no se dio por aludida. —Qué bueno que se fire-se dijo, hundigndose oro poco en el barre. Comenzaba a pensar que la soledad cra caracteristica de los genios. De pronto apatecieron dos nifios que trafan una olla y algunos lenos. —Debe ser la comisién -pensé el cohete. Y adopts un aire de gran dignidad. Y este palo viejo, jcémo hab ley e Jo hasta aq) os, stcando al cohere del barre, jlmposible! dijo uno de los Palo viejo! -murmuré el cohete ~ Debe haber quetido decir palo de oro, Llamarme palo de oro es una muestra de cortesia. Creer que soy un dignatario de ka Corte ~jEchémoslo al fuego! —dijo el otro 1 ayudari a calentar el agu Reunieron los lefios, pusieron el cohete sobre ellos yencendieron el fuego. Qué fantistico! ~cxclamé el cohete-, Vana encender- Nos mea pleno dia para que el mundo entero me contemple. Aprovechemos de dorm agua se calienta ~dijeron los nilfos. tun poco mientras el ‘Se recostaron sobre la hierba y cerraron los ojos, ‘Como el cohete estaba himedo tardé bastante en encenderse, Finalmente ardi6. —jMe voy! grits el cohete-, Subiré mis alto que las estrellas, mis alto que la luna, més alto que el sol Subiré tan alto que... jHuss, fuss! Empezd a clevarse. {Qué fancistico! -gritaba—. ;Seguiré subiendo! JMas alto, mis alto!... Nadie lo vei Comenzé a sentir una rara picazén. Noy a estar! —grité-, Iuminaré el mundo entero yy meteré tanto ruido que nadie dejard de hablar de mi en un ato. ¥ estalld, ;Bang! ;Bang, bang! Pero nadiclo oyé. Los nifios dormian plicidamente. Solo queda el palo, que cayd sobre un ganso que transitaba por la orilla del arroyuelo. Santo cielo! -exclams el ganso-. Esti lloviendo palost Y se zambullé en el ag —Rstaba seguro de que armaria gran revtielo —mur- muré el cohete. Y se apage.