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Devi Home (1959) (Od bib “La vormn fe} gute 1 ots escriles sabre. ach hen," Valowia: MeVIM, 2008 ) ‘SOBRE LA NORMA DEL GUSTO Jece en el mundo, es demasiado obvia come ara que hey quedado alguien sin observaria. Hasta hombres de limitados ‘conceimientos serfn eapaces de sefialar una diferencia de gusto en el estrecho cireulo de sus amistad, incluro cuando les perso ras hayan sido educadas bajo el mismo tipo de gobierno y haya ‘embebid pronto los misimos prejullos, Pero aquellos que pueden mpliar sus miras contamiplando nacionesdistintes y edades remo ‘tas quedan todavia més sorprenidos de esta gran inconelstencia contraposicién, Podemos califlear de bdrbara a cualquier cosa que se alee mucho de nuestro propo gusto y aprehensién; pero halla- ‘mos al punto que este tmino oproblogo nos es devuelt. Ya pre ‘sunoién y arrogancis mayores acaban por alarmarse al observar ‘que existe una Idéatica seguridad en todas partes, y vail, en ‘medio de tal contienda de opiniones, en proniularse categérice ‘mente ns prop favor. Este hecho de la varedad del gusto, que es aldo obvio hasta para los investigndores mds desouidados, si se examina con mis \detenimiento se enoontrard que on realidad es todavie mayor de lo ‘que paseve. Lox sentimiencos de los hombres con respecto a la belleta ola deformidad de cualquier tipo difieren, a mento, inch ag L= variedad de gustos, ast como de opiniones, que preva- 0 cuando au dlscurso general et cl mismo. Hay clertostérainoy fen cada Tengunje qi suponen censure y otros elofos,y todos log hombres que wizan el mismo idioma deben estar de acuerdo en Je aplicacn de tales términes Todas las voees se unten para play. dir la elegancia, a adecuaoin, le simplioidady el ingen delo lite. rario,y tamblén pera censure lo eimbombente, la lectin, la frlaldad y la flsa brllantez. Pero cuando los eritcos pesen a cons siderar casos particulars, esta aparenteunsnimidad se desvenece, {ye encontrar que han alguado signiieadoe muy diferentes asus ‘expresiones. in todas las materiasofentifionsy de opin cede To contrario: aquf la diferencia entre los hombres seve que rao, nds a menudo, en lo general que en lo particular, y que es menor fn realidad de Jo que parece. Una explicssiin de fs térninos ‘empleados zanja normalmente a dseasién, y las mismos conten. {lentes se sorprenden al ver que habien estado dlacutiendo cuan- doen el fondo estaban de acverd en ss jute, ‘Quieres basen Ia moralidad en los sentimientos mis que en la ‘azén, se inlinan a entender la étioa bajo la perspective anterior Y a sostener que en todas las cuestiones que afeotan@ la conduc. ty ae costumbres, a dforoncia entre los hombres e realmente mayor de lo que parece a primera vista, Clertamtente, es evidente ‘que eseritores de todas las nacionalidaes y épocas han coineldl- do en aplandr Ia justcla, la humanidad, a matfanimdad, le pr ddencia y ln veracidad, e \gualmente, en censurar las cuelidades ‘puestas. Incluso los poetas y otros autores cuyas obras eatin prineipalmente pensadas para complacerlaImaginacién, ee ve sin ‘embargo cfmo aceptan, desde Homero hasta Fenelon, los miss preceptos moralea olorjan st aplauso y cesura alas misinas Virtades yvicios.Bsta gran unanimdad se atribuye generelmonte la ivluencia de Ia simple raz6n que, en todos estos eas, man: tiene sentimlentos similares en todos fos hombres y evita esas dis ccsiones alas que as ciencies abstracts esti tan expuetes, He ‘a medida en que la unanimidad sea real, eta expiceciGn puede ‘admitirse como satisfactorie; pero debemos también admtr que parte de ls aparente armonta en cuestiones morales puede expll= arse por Ia naturaleza misma del lenguaj. La palabra irtud, oon ‘1 equivaleate en cade idioma, implica eloglo,y lade wieto, cen Sora Y nadie, sin eaeren Ia me obvia y orasaimpropiedad de len aie, podria adzoribirun valor de oensura aun tarmino que en la soepeiGn general se tma en sentido positivo, w otogar spin fo ll donde la frase require desaprobacién. Los precoptos gene tales de Homero, en les casos en que los da, nunca serdn discutt- ‘os; pero es eviderte que cuando representa escenas de ‘conducts particulares, y describe el herofsmo de Aquiles la pru- ‘dencia de Ulises, entremezola un grado de erocidad en el prime- ro, ¥de astucia y engufo en el segundo, mucho mayor de lo que ‘mitra Fénolon. Hl sagax Ulises del pootagriego parece delel- tarse con mentiresy patrafas y las emplea « menudo sin ning 1a neccsidad e, incluso, sin benefioto alguno. Pero eu hijo, mls ‘sorupuloso, sein aparece en la obra del eseritor épic francés, se expone a los peligrs més inminentes antes que alejarse de Ia linea reota de la verdad y la sinceridad os admiradoresy seguidores dal Gorn inssten en los exce- lentes preseptos morale ineroalados a lo largo de esa obra abss- ay disparatada. Pro e ha de suponer que la palabras éabes que ‘orresponden a as nuestras de equidad, jostica, templanza, man- sedumbre, caridad, so tales que, por el uso constante de ese ilo- rma, deben ser tomadas siempre en buen sentido, y seria conside- sido como de gran ignorancia, no on lo relatvo a la moral, sino respoct al Jenguaje, el menoionarlas acompatiadas de cualquier ‘otro epiteto que no implique aplauso y eprobacién. Per, zsabra- mor ool eupuesto profeta habie conseguido reslmente tina justa apreciacién de la moral? Si atendemos a la obra eitada, pronto vereaios que otonga ebios «ejemplos de perdi, inhumanidad, crucldad, venganza y fanatismo que son absolutamente ineompat- bles con tna sociedad civilizada. No parece queen ell se respete ninguna roglaestable de justiola, y asf eada sooin es censurada © logiada en la medida, tan sélo, ea que sea benoficioa o peril cal para les verdaderescreyentes [BI mérito do proporcionse verdaderos preceptos generales en fica os ciertamente muy pequeno. Quienquiera que recoriende guna vrtad moral no vs mas alé deo implicado en lee propieg \erminos. Quienos iaventaron Ia palabra caridad la usaron oe sentido postive, inouearon més claraente y con tadsefcacia ol precepto ser caritaioas que ningin presunts letsladaro protec, ‘que insertara tal méxima en sus esritos. De toda las exprtones squllss que, junto con sus otros posible algnificados, implican un {rade de eensura o aprobacién, son quisd las menos corromdan YY equtrocas ‘Bs natural que busquemas una norma del gust, una rela con | cual puedan ser reconciliados los dversos senimientog de en ‘hombres o, al menos, una decision que confrme un sentimlenta 7 condene otro. Existe una concepetin filosfica que elimina todas las esperan- 4240 de éxito ental intent y representa la imposibllidad de obtenor ‘nunca una norma de! gusto. La diferencia, se dice, entre el jleio Yel sentsiento muy grande, Todo sentmlento ea correcta por, ‘gue el sentimiento no tene referencia a nada fuera dos, yes Some re real en tanto un hombre sea consciente de él, Sia embargo, no {das las determinaciones del entendimiento son correctas, porque tenen referencia a algo fuera de sa sabe, una cuestion de hecho, ¥¥no siempre se austan aese modelo, Entre un millar de opiniones liseintas que puedan mantener diferentes hombres sobre ues ‘misma evestién, hay una, y slo una, que ae la exaota y verdader YylaSinioadifcutad reside en aveiguara y determinara, Pore contrario, un nillar de sentimientos diferentes, motivads por el Iismo objeto, serin todes ellos correctos, poraue ningun Belov Sentimlntos representa lo que realmente hay en el objeto. Silo sefala una cierta conformidad o relacién entre e! objeto y lou da, nos 0 facultades de la mente. Y si esa conformided no enstiers de hecho, el sentimiento nunca podeia haber existe. La bellows no ‘es una cuslidad de ls cosas mismas; existe s6lo ea la mentee Jas ontempla, y eada mente perebe una belles diferente, Una & persona puede incluso peraibir uniformidad donde otros percben ‘eleza, y cada individuo debertaconformarse con sus propies sen timlentos sin pretender regular los de otro. Buscar la bella rel la deformidad real es una basqueda tan infrustoosa como pre- tender encontrar el dalzor o el smargor reales. De acuerdo eon la isposicion de os énganos, el mismo objeto puede er ala ver dul xyamango, el diche popular ha establacido eon toda razon que es Intl discuti sobre gustos. = muy natural, e incluso novesato, extender este axioma tanto al gusto de la ments como al del cuer. po,y asfse ve queel sentido comdn, que tan a menudo est en des- acuerdo con Ie filosofa, especialmente eon In eséptles, esti de severdo, al menos en este cago, en emit la misma decisién, Pero aunque este axioms, al convertire en proverbio, parece haber lgrado fa sancién del sentido comin, clertamente hay tam bién-una especie de sentido coma que ae le opone, o al menes sirve para moslfiearlo yrefnarl, 8 algulen aime que existe una igualdad de ingenlo y elegancia entre Ojlby y Milton, o entre Bunyan y Addison, pensariamos que ese individuo defends una ‘extravagancla no menor que a sstuviees que la madeigucra de ut topos tan alta como el pico de Tenerife, o un estangue tan exten s0 como el ooéano, Aunque puedn encontrarse personas que pre- fieran alos primeros autores, nadie presta atenoién a tales gustos, ¥Yainningin esorspulo mantenemos que esos presuntos eriicos son Absurdos yridfouos. Bi principio dela igualdad natural de ston so olvida entonoes totalmente, y aunque lo admitamos en alguna oot ‘ida, cuando los objetos seman ser ea inion, sin embargo nos ‘parece una extrevaganto paradoje,o mas bien un absurd ple, ‘cuando se comparan objetos muy desproporeionados. Bsevidento que ningun de las reas de composi extn ija- das por razonamientss a priory que tampoco pueden conse ‘ane como conclusiones abstractas del entendizsento a partir de Ja comparacién de tendencias o relaciones de dens que’ ‘inmutabee. Su fandamento cae snsuso ue el de tdas ts ete clas prietias: la experienaia. Y no eon mis que observaciones a fenerales respecto a lo que universalmente a ha visto que come plage en todos los pases y en todas Ia épocas, Muchas dels belle 208 dela poesi incluso de la elocwencia se fundan en la flsodad Y in Gvei6n, en hipérboles, metifras y en un abuso de los tenn. os o perversin de mu significado natural, Gantener el impets de la imagisacién y reducir cada expresin ala verdad y exactiad ‘deoméérca seria contrario alas leyes de la eric, porque se pro- ddusirian obras que, por experiencia universal ee ha visto que soa de lo més inspido y desagradable. Pero aunque Ia poesa mumos pueda someterse a In verdad exacte, debe estar limitada por les ‘las del arte, reveladas al autor bien por su propio genio por obsorvacién, Si algunos escritores negligentes 0 irregulares han onseguido agradar, no To han hecho por sus tranagresiones de as ‘ogas o del orden, sno a pesar de esas transgresiones, tan pose o otras belleras que eran acoptables por tna ertie correcta I fuerza de ess bellozas ha sido orp de superar las eensuras de dar a la mente una satiiaccién superior al desagrado que surge de los delectos.Arostosgrada, pero no por sus clones monsiruosas © inwerosimiles, por su grotesea mezaa de estilos series y eémicos, por Is falta de coherencia de sus historias, n! por las continuas Interrupciones en su narracién, sino que cavtiva por la feerea Ia claridad de sus expresiones, por la prontitud y varedad de fis lavenciones, ¥ por exe descripaioner nanvralea de lax pastonae, especialmente las de carictr alegre y amorove, Yeungue ss fl ‘as puedan disminuir nuestra satsfaeién, no son de hecho capa ‘es de destrirs. Si nuestro placer provediera en realidad de ae. tes partes del poema que se consderen defectuosts, esto no seria ‘objeotén a la eitca en general; slo seria una objecién « aquellas regas partoslares de la ertica que estableoeren que tales clr ccunstancias son defeotosy las presentaran como usiversalmente censurabes, Si se ve que complaoen io pueden ser defacto, au ‘suando el ploer que produzean sea tan inesperado inexplicable Pero aunque todas las reas generles del ate se encuentzen slo en In experiencia y on la abservaoién de los sentimientos comiunes de I naturaleza humana, no debemos imaginar que los & sentimlentes de los hombres se adeouan en cada ooasién a ests ‘elas. Estas emocionas ms refinadas de a mente son de una nat faleua tera y dalioaa,y requieren Ie coneurrencia de muchas cr ‘unstanciasfavorabls para hecerlas desempetar su funoién con faolidad y exacitu, de acuerdo con sus prinoipos generles esta- besides. Hl menor impedimento exterior a estos pequsiosresotes, 29 ol menor desorden interno, perturba su movimiento y altera el funcionamiento de toa la mequinaria. Cuando hagamos un expert mento de esta naturalza y probemos la fuerza de eualquierballezs #9 daformided, debemas escager con cuidado el tiempo y el gar apropiades y poner al Imaginacién en una sicusin y disposieién dcoundas, Una perfeta serenidad mental, clertos recuerdos, und atencién epropiada al objeto: si faltaracualgulera de estas cirouns- tancias, nuestra experiencia seria enganosa y sriamos incapaces