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DICCIONARIO DE TEOLOGIA POR BERGIER. EDICION PRECEDIDA DEL ELOGIO HISTORICO DEL AUTOR, POR EL BARON DE SAINTE-CROIX, Y DEL PLAN DE LA TEOLOGIA, MANUSCBITO ALTOGRAFO DE BERGIER, ENRIQUECIDA CON NOTAS EXTRACTADAS DE 1.08 MAS CELEBRES APOLOGISTAS DE LA RELIGION, AcMEsrans con gran nimero de articulos nuevos intercalades en el texto por drden alfabético sobre los errores recientes, y una nomenclatura biogrifien de los twologos mas célebres y de sus obras teolégicas desde el siglo VIII hasta nuestros dia Por Miior, DONBY, Obispo de Montauban, y por otros muchos sablos de Francia. NUEVA EDICION, CORREGIDA CON NECHO ESMERO. TOMO TERCERO. PARIS, 1854. DICCIONARIO DE TEOLOGIA. —— 28 —__— a Jacob, hijo de Isaac y nicto de Abrahan, fué ei padve de Jos doce jefes dle las tribus de Israel. No es nuestro animo referir detenidamente todas las acciones de este patriarca, sino cxa- minar las que los incrédulos han censurado con demasiado rigor, y contra las que han hecho objeciones. 4° Jacobse aprovechadel hambre y pereza de su hermano Esai, para quitarle cl derecho de primogenilura, que era inalienable. Si por el derecho de primogenitaja se en- tienden los biencs de la sucesion paternal, este cargo es falso. Esai1 tuo por herencia, +lo mismo que su hermano, el rocio del cielo y la sustancia dete tierra, ta abundancia de de todas las cosas. Gén., xxvit, 39. Cuando Ja- cob, volviendo de la Mesopotamia donde se habia enriquecido, quiso hacerle regalos, le respondié : Soy bastante rico, hermano mio, -quarda lo gue tienes para ti; xxxmi, 9. Asi que {6 que poseia entonces Jacob era el fruto de su trabajo; él mismo dice: «Hé pasado cl Jordan solocon mi baston, y vuelvo con dos Tebaiios numerosos de hombres y de anima- Jes j» xxxu, 10. Todavia vivia Isaac, y 4 su muerte no disputardh los dos hermanos por la division de su sucesion; xxxv, 29. {Cudl era, pues, el derecho de primogeni- tura vendido por Esai y comprado por Jacob? E) privilegio de tener en la continuacion de Jos siglos una descendencia mas abundante y poderosa, de conservar cn ella el culto del verdadero Dios, de entrar en la linea de los antepasados del Mesias, Tales eran las bendi- ciones prometidas 4 los patriarcas Abrahan » Isaac. Esait no tenia 4 ellas ningun dere- cho, eraun beneficio de Dios puramente gra- iM. tiito; Dios lo habia promelido y destinado 4 Jaco}, cuando todavia estabaen el vientre de Su Madre. Gén., xv, 33. Esau merecia ser pri- vadodeél, por el poco aprecio que hizo, y por la facilidad con quelo renuncid; xxv, 34. Agravé su falta, casindose con dos extranjeras de Jas que estaban descontentos Isaac y Rebeca; ‘xxvi, 35, Aunque Ia narracion dél historiador sa- grado sea muy sucinta y determine poets cir cunstancias, dice lo bastante para hacernos comprender que Esai era naturalmente vio~ Tento, impetuoso en sus descos, dispuesto 4 satisfacerlos, cuando podia conseguirlo, Jugs con sujuramento y con el derecho de primo- genitura; cuando vid las consecuencias de su imprudencia, intent matar isu hermano; xxvit, 41. Noinspiré ¢ susmujeresel respeto de- bidoa Isaac y Rebeca; xxvit, 46. Estaconducta 3 mucho mas reprensible que la de Jacob. En Ia palabra Opto explicaremos en qué sentido dijo Dios por un profeta: He amado & Jacob y he aborrecido a Esati. 2° Jacob, por consejo de su madre, engaiia @ Isaac con una mentira, para obtener la bendicion destinada para Esatl. Esta fué una falta de ambos ; mas Dios, que habia anun- ciado sus designios, no quiso derogarla para castigar 4 dos culpables. E) mismo Isaac, instruido dela mentira de Jacob, no revocd. su bendicion ; la confirmé y acordéndose de Ja promesa que Dios habia hecho ¢ Rebeca, dice ¢ Esati: «Tu hermano ha recibido la bendicion ‘que yo te destinaba, ser bepdito y ti le serds sometido; » xxvn, 33, Cuando partié Jacob: para la Mesopotamia, Isaac le Tonovd ‘las bendiciones. y las promesas. hechas & Abrahan ; xxvm, 4. t. JAC No sedebe deducir de esto que Dios recom- pensé el engaiio de Jacob ; no se trata aqui de recompensa, sino de la ejecucion de una promesa que Dios habia hecho antes que naciese Jacob, Este fué castigado suficiento- mente por el temor que leinspiraron durante mucho tiempo las amenazas de Esatt; xxxi, 44. etc. Ha objetado un incrédulo que noes posible que Jsaac haya sido engaiado por el grosero artificio de que se valié Jacob para disfra- zarse. Mas este anciano, ciego y acostado en su Iecho, no desconfiaba de nadie, y él mismo se admiré de su error, cuando cono- cid cl fraude; xxvn, 33. Afadamos que ningun motivo ha podido obligar al historia- dor sagrado 4 forjar esta narracion; mas bien hubicra tenido interes en reprimiria; no honraba 4 la descendencia de Jacob. Pretende el mismo critico que la bendicion de Isaac ha sido muy mal cumplida; que Jos idumeos, descendientes de Esau, han sido siempre mas poderosos que los israelitas. Segun él, los idumeos ayudaron 4 Nabuco- doriosor a destruir a Jerusaien, y se unieron d los romanos ; Herédes, idumeo, fué creado rey de los judios por estos ultimos, y mucho tiempo despues se asociaron 4 los dirabes se- cuaces de Mahoma para tomar 4 Jerusalen y la Judea, de la que quedaron en posesion. Muchos defectos tiene esta erudicion. Es cierto que David conquists la Idumea, I Reg., vist, 14, que no sacudieron el yugo los idumeos sino ciento sesenta aos des- pues, en el reinado de Joram, hijo de Josa- fat, IV Reg., vin, 20. Esto es lo que habia predicho Jacob 4 Esai, diciéudole: «Tiempo vendraé en que sacudirds tu yugo.» Gén., xxvit, 40, Nabucodonosor destruyé la Idumea Jo mismo que la Judea. Jerem., xtrx,20. Dios declara por Mafaquias, que no permilira que los idumeos se restablezean en su patria, como restablecié 4 los judios en la Palestina despues de la cautividad de Babilonia, y con este motivo dijo: We amado a Jacob y he aborrecido d Esati;1, 2 y sig. Bajo los ammo- neos, Jidas Macabeo vencid tambien 4 los que quedaban. de la descendencia de Esai. I Macab., v, 3. Durante el sitio de Jerusalen se entregaron 4 losromanos, mas. parece que no tuvieron ninguna parte en el saqueo de Ta Judea, Josefo, Guerra de los judios, l. 4, ¢. 48: Desde esta época ya no se habla de ellos en la historia. Nunca se probara que Jos drabes mahometatos que se unieron 4 fos turcos hayan sido laposteridad de Esai; mas bien son descendientes de Ismael, como ellos mismos ge jactan deserlo. JAC Por otro lado, 4 Ja venida del Mesias se han creido cumplidas todas las promesas hechas a la descendencia de Jacob ; el reinado de Herédes es precisamente la époea en la que nos debemos fijar para ver arrebalada & los judios toda la potestad soberana, segun la prediccion de Jacob. Gén., xuix, 10. 3° Jacob, llegado a la Mesopotamia, se casa con dos hermanas, hijis de un padre iddla- tra, y toma tambien sus siervas; es pues culpable de incesto, de poligamia y de deso- bediencia dla ley, que prohibia 4 los patriar- cas esta clase de alianzas. Mas se debe aten- der 4 que los matrimonios de Jacob se Yerificaron trescientos aos autes que se diese la ley que prohibia @ un hombre easarse con dos hermanas. Estos matrimo- nios no eran tenidos como incestuosos entre los caldeos, puesto que el mismo Laban fué el que did sus dos hijas 4 Jacob, Veremos en eb articulo Pouicama que no estaba prohibida por la ley natural antes del estado de socie- dad civil. Los hijos de Adan no pecaron casandose con sus hermanas. Aunque se haya hablado en el libro del Génesis de los theraphines 6 idolos de Laban, vemos sin embargo que adoraba el verda- dero Dios, puesto que solo en su nombrejura la alianza con Jacob. Gén., xxxi, 49 y sig. No se sigue pues que sus hijas hayan sidoiddla- tras, Hubiera sido mucho mas culpable Jacob casdndose con las cananeas, puesto que con estas era con las que no debian contracr alianza los patriarcas. 4 Los censores de la Escritura Santa acu- san d Jacob de haber engaiado 4 su suegro, mudando cl color de los rebaios; afaden que el medio de que se valid es un absurdo, cuyo supuesto efecto es contrario 4 todos los experimentos. Por el contrario, Jacob es el que se queja, de Laban por haber pagado mal sus servi* cios, y haberle variado diez veces el salario; xyat, 36, 41, Confundido Laban, reconoce que ha obrado mal, que Dios le ha colmado de bienes por los scrvicios de Jacob, y jura alianza con él. [bid., 44. * Nada nos obliga 4 suponer que el medio de que se valid Jacob para mudar el color de los rebaiios, produjo este cfecto naturalmente; él mismo reconoce que Dios es el que ha que- rido cnriquecerle por este medio; xxst, 9 y 46. Sin embargo, muchos naturalistas antiguos y modernos han citado efectos extraordina- ries producidos sobre el feto por los objetos de que han sido impresionadas las madres en el tiempo de la concepcion. * (La influencia de laimaginacion dela ma- JAC dre sobre el feto esta probada por una infi- nidad de ejemplos antiguos y modernos. E! P. Gamila, en su curiosa Descripcion del ori- noco, veflere el hecho siguiente: «Siendo en 1738 principal del colegio de Cartagena, eu el nuevo reino de Granada, fui a una enfermeria que no esté separada del colegio mas que por una pared, para visitar alos criados enfermos que se tracn del campo. Entre otros hallé una negra casada, que me refirié su enfermedad, ahadiendo que era preciso que alcanzase su salud, la que Te habia prometido el médico, cuando pa- rid. Despues quise ver tambien fa niiia por saber si estaba buena. La descubriéla negra, y vi, con una admiracion que no puedo ex- plicar, una criatura como uunca se ha visto, desde que el mundo es mundo. Voy 4 pintarlo para que no se me acuse de exageracion; masteimo no poder conseguirlo con la pluma, puesto gue los mejores pintores del pais no ie han logrado con el pincel. » Esta nia, que podia tener entonces alre- dedor de seis meses, y que en el dia ha en- trado en cinco aitos, esta manchada de blanco ¥ negro, desde la parte superior de la cabeza hasta los piés, con tanta simetria y ¥ dad, que parece obra del compas y del pincel. ~ »Sucabeza en la mayor parte esid cubierta de cabellos negros ensortijados, de entre los cuales se eleva una piramide de pelo rizado tan blanco como la nieve, cuya punta viene a parar dla parte superior de la misma ca- beza, de la que baja alargindose en dos lincas colaterdles hasta el medio de las dos cejas, con tanta regularidad en los colores que las dos mitades de las cejas que sirven de base alos dos dagulos de la pircimide, son de pelo blanco y ensortijado, en vez de que las olras dos mitades que estin al lado de las orejas, son de pelo negro y rizado. Para dar mas re- lieve al espacio blanco que forma la piramide en medio de la frente, ha colocado la natura- leza en ella una mancha negra y regular, que domina considerablemente y sirve para real- zar su hermosura, » Lo demis de su cara esde un negro claro, sembrado de algunas manchas de un color mas vivo; mas lo que realza infinitamente ‘sus facciones, su gracia y la vivacidad de sus ojos es otra pirdmide blanca, que apoyaadose en la parte inferior del cucllo, se cleva con proporcion, y que dividiendo ta barba, viene a parar debajo del labio inferior en el hoyo que forma. A »‘ Desde Ia extremidad de los dedos de Jas manos hastaencima dela muiieca, y desde los piés hasta la mitad de Jas piernas, parece JSC que tiene guantes y bolitos naturales de un ne- gro claro quetira 4 ceniciento, lo que produce una admiracion sin igual, tanto mas cuanto que estas extremidades estén sembradas de un gran numero de luaares tanto negros como de color de azabache. » Desciende de la extremidad inferior del cuello come una especie de concha negra hacia el cuello y las espaldas, la que termina en (res puntas; dos de ellas acaban en los miisculos mas gruesos de los brazos, y la tercera, que es mas larga, en el pecho. Su espalda es de un negro claro manchado como el de los piés y manos. » Por iiltimo, lo que hay mas particular en esta niiia es el resto del cuerpo, el que esta manchado de blanco y negro con la misma yariedad de que he hablado, y con dos man- chas negras que ocupan las dos rodillas. » Muchas veces volvi 4 la enfermeria con alguno de nuestros PP. para contemplar y admirar este prodigio; y algunos dias des- pues hubo una afluencia considerable de na- turales y extranjeros que acababan de llegar. en los galeones, y se volvianllenos de admi- racion, alabando al Criador que, siempre admirable en sus obras, gusta algunas veces de Ja yariacion para demostrar su poder. Las seiioras del pais esperaban con impa- ciencia la cnracion de la negra, para que pudiese llevar a su casa esta nifa extraor- dinatia. Por iltimo satisfacieron esta curio- sidad, y este ohjeto les impresioné de tal modo, que Menaron ala madre y 4 la hija de una infinidad de regalos. No la tomaban en sus brazos sino para ponerle collares y bra- zaletes de perlas preciosas, y muchas joyas semejantes. Hubo muchas personas que qui- sieron comprarla 4 cualquier precio; mas las consideraciones que mutuamente se de- bian, unidas al temor de apesadumbrar al padre y 4 la madre, fueron causa de no poder satisfacer sus deseos. Sin embargo, Ja nia s¢ presenté con algunus sintomas de fiebre, el semblante triste y abatido, lo que me obligé luego que vino la ‘noche 4 devolvér- selad su madre a la habitacion en que habia nacido. Este prodigio.hizo ruido en el nuevo reino y en la provincia de Caracas, y aun se me asegur6 que los cénsules ingleses habian enviado su retrato a la corte de Londres, » Este fendmeno excité entre los curiosos muchas disputas sobre el origen de los co- lores; ya no se hablaba de otra cosa, cada uno adoptaba la opinion que favorecia su inclinacion; y entonces fué cuando admiti como indudable lo que he dicho mas arriba con respecto 4 la fuerza de la imaginacion. JAC Habiendo tomado un dia esta nifia entre mis brazos, para observar mejor la variedad de los colores de que he hablado, observé que al mismo tiempo salté sobre las rodillas de Ja negra una perra negra y blanca. Com- paré sus manchas con las de la niia, y ha- Jando entre ellas mucha semejanza, las exa- miné detenidamente, de modo que ballé una total conformidad entre unas y otras, no solo por la forma, figura y color, sino tam- bien con relacion 4 los puntos en que esta- ban colocadas. Nada le dije sobre esto 4 la negra, por no separarme del sistema que ha- bia adoptado. Solamente le pregunté, cudnto tiempo hacia que tenia esta perra; me res- que la habia criado desde que se la quitaron 4 su madre para darsela. Le pre- gunté tambien si la perra iba con su marido al campo; me dijo que no, que estaba sicm- pre en su compaiia. Crei entonces, y lo creo todavia que la vista continua de este animal, unida al placer que hallaba en jugar con ella habia sido mas que suficiente para trazar en su imaginacion esta variedad de colores, é imprimirlos dla nifia que llevaba en su vientre. Comuniqué mi pensamiento 4 dos de nuestros PP., los que habiendo com- parado como yo las manchas de la perra con Jas de las niiia, no dudaron yade que fuéun efecto de la imaginacion de la madre. » Todo cuanto pudiese anadir para esla- Dlecer la verdad del hecho que acabo de con- tar seria inatil, puesto que hay en esta ciu- dad muchas personas, tanto eclesidsticas como seculares, que han sido testigos de esto; y que en el mismo C:idiz se hallan un gran numero de individuos que han visto Ja nia de que hablo. » 5° Dicen nuestros adversarios que el pre- tendido combate de Jacob contra un angel 6 un espectro , durante la noche, no fué mas que un sueiio desu imaginacion 6 una fabula inventada por los judios, 4 imitacion de otras naciones , que todas se han lisonjeado de te- ner ordculos que les prometian el imperio del universo, Mas el efecto del combate habido por Jacob, que de él quedo cojo lo demas de su vida, prueba que no fué un sueito , y la costumbre de los isrealitas de abstenerse de comer cl nervio de la pierna de los animales, prueba que este hecho no era una fabula. En el tiempo de que hablamos, es decir, hacia el aio del mundo 2260, lo mas seiscientos aios despues del diluvio, ¢dénde estaban las na- ciones 4 las que los ordculos les habian pro- metido el imperio del _universo? Este rasgo de vanidad no ha tenido origen sino en los >” JAC pueblos corquistadores, y entonces no los habia, El testamento de Jacob por el que predijo 4 sus hijos el destino de su posteridad , po- dria dar materia para muchas reflexiones. No podemos presumir que Moisés, ni tampoco otro autor, se haya atrevido 4 forjarle ; los crimenes echados en cara 4 Ruben, 4 Simeon y 4 Levi, eran borrones que estaban intere- sadas sus tribus en no sufrir: ¢qué motivo podia empeiiar 4 Moisés para denigrar 4 su propia tribu? La preeminencia concedida ala de Judd, en perjuicio de las demiis , debia causarles envidia; las divisiones de la tierra prometida hechas en consecuencia de este testamento, hubieran descontentado 4 mu- chas, sino bubiesen sabido que todo se habia asi ordenado por su padre, Cualquiera que haya sido el autor de este testamento, cier- tamente que ha tenido un espiritu profético, puesto que predijo acontecimientos que no debian suceder sino muchos siglos despues. Las pruebas que hemos dado de la autenti- cidad del Génesis no pucden dejar ninguna duda sobre esto. En cuanto at modo como se debe entender la profecia que Jacob hizo 4 Judd , su cuarto hijo, véase Suvi. Dicen que es bien extraho que Dios haya elegido con preferencia una familia en la que habia habido tantos crimenes , el incesto de Ruben y el de Juda, el asesinato de los si- quimilas por Simeon y Levi, José vendido por sus hermanos , etc. De esto solamente se deduce que en todos los siglos, y sobre todo en las primeras edades del mundo, las cos- tumbres han sido muy groseras y Jos hom- bres viciosisimos ; que Ja ley natural ha sido mal conocida y observada; que Diossiempre indulgente , ha derramado sobre sus criatu- ras beneficios graluitos , y muchas veces se ha valido de sus crimenes para llenar sus designios. Abora como antiguamentese puede decir: Si Dios no nos ha exterminado, es por misericordia, y porque su bondad es infinita. Thren., m1, 23. Se sostiene con poco fundamento que es- tos rasgos de la Historia santa son de muy mal ejemplo y autorizan los crimenes de los malvados, puesto que esta misma historia nos presenta 4 la Providencia divina atenta en castigar el crimen , 6 en este mundo 6 en el otro. Ruben es privado de su derecho de primogenitura ; Simeon y Levi quedan nota- dos en su posteridad; vemos 4 los hermanos. de José prosternados y temerosos 4 sus piés, ete. El mismo Jacob, llegado 4 la edad de ciento treinta aitos, protesta que su vida no ha sido mas que una serie de padecimientos , JAC Gén., xiv, 9. En el lecho de la muerte, no espera su salvacion mas que de Dios, xix, 18. No estamos pues obligados 4 justificar to- das las acciones de los patriarcas, puesto que los escritores que las refieren no las aprueban. Tampoco es neces: decir que eran tipos, figuras, misterios que anun- ciaban los acontecimientos futuros : esto no bastaria para excusarlas. Mas Jos incré- dolos han vondenado muchas que realmen- te eran inocentes en los siglos y circuns- tancias que sucedieron, porque el derecho natural no puedeser absolutamente cl mismo en los diversos estadosde la humanidad. La razon de esto es que el bien comun de la sociedad, gue es el grande objeto del dere- cho natural . varia necesariamente segun las diferentes situaciones en que sc halla la 30- ciedad. V. Dexecno naTuRat. acobinos. Es el nombre que se da en Francia 4 los dominicos 6 hermanos predica- dores, por motivo de su convento principal que se halla en la calle de Santiago en Paris. Era un hospital de peregrinos de Santiago, cuando se establecieron en él los dominicos en 1248. V. Dowxico. Facobitas. liercjes eutiquianos 6 mono- sitas, que no admitian en Jesucris! que una sola naturaleza, compucsia de la divinidad y humanidad. Es comun este er- ror d los coftos de Egipto, a los abisinios 6 etiopes, 4 los sirios del patriareado de An- tioquia y 4 los eristianos del Malabar, que se Haman ‘cristianos de santo Tomas. Hemos hablado de los jacobitas coftos y de los etio- pes en sus articulos : conviene dar 4 cono- cer a los sirios. Nadie ha hecho su historia con mas exactitud que el sabio Assemani en su Bibliot. orient., t. 2. En la palabra Evriquiaxisuo, hemos seguido los progresos de esta herijia hasta el mo- mento que sus partidarios tomaron el nom- bre de jacobitas. A fines del siglo V, los secuaces de Euti- ques, condenados en el concilio de Calcedo- nia, estaban divididos en muchas sectas y proximos a destruirse. Severo, patriarca de Antioquia, jefe de la sectade los avéfalos, y los demas obispos cutiquiinos 7 conocieron Ta necesidad de reunirse. El ato 831 eligie- ron por obispo de Edesa a un tal Santiago Baradea 6 Zinzalo, fraile ignorante, pero as- tuto, insinuante y activo, y le dicron cl ti- tulo demetropoliiano ecuménico. Recorris el Oriente , reunio las diferentes sectas de euti- quianos, y fué su jefe; por esto se han llamado jucobitas, Estos sectarios, protegidos pri- JAC mero por los persas , enemigos de los empe- radores de Constantinopla , despues por los sarracenos, entraron poco i poco en pose- sion de lag iglesias de la Siria , sometidas al patriarcado de Antioquia, donde se han con- servado hasta el presente. Durante las cruzadas, cuando los _prin- cipes de Occidente conquistaron la Siria, los. papas nombraron un patriarea catélico de Antioquia, y en esta comarca volvieron 4 tomar los catdlicos ascendiente sobre los jacobitas. Entonces estos manifestaron algun deseo de reunirse 4 la Iglesia romana; pero este designio no tuyo ningun resultado. Desde que los sarracenos 6 turcos volvieron a entrar en posesion de la Siria, los jacobitas perseveraron en el cisma; los catdlicos que se hallan en aquel pais, sobre todo en el monte Libano, son llamados maronitas y melquilas. V. estas palabras. Sin embargo, muchos viajeros modernos van que el ntimero de jacobitas sc disminuye todos los dias, por Ios progresos que hacen en Oriente losmisioneros catolicos. En 1782, M. Miroudot, obispo de Bagdad, con- siguid hacer clegir por patriarca de los ja- cobitas sirios 4 un obispo catdlico que se ha reconciliado con Ia Iglesia romana con cua- tro de sus cohermanos. Las conversiones de estosseclarios serian mucho mas frecuentes, sin las persecuciones que los catélicos ex- perimentan todo los dias por parte de los turcos. En muchas partes, los jacobifas sirios se han reunido 4 los nestorianos, aunque en el principio sus ‘sentimientos sobre Jesucristo fueron diametralmente opucstos, y se han separado de los coftos egipcios del patriar- cado de Alejandria, que originariamente pro- cedian del mismo tronco, porque los jaco- bitas sirios ponen accile y sal en el pan de la Eucaristia, uso que los jacabitas egipcios no han querido tolerar jams. Asi estos sec- tarios estdin divididos en el dia en jacobitas africanos y enjacobitas orientales 6 sirios. Muchos autores han creido que en el fondo los jacobitas en general no estaban ya en los sentimientos de Eutiques, y que desechaban el concilio de Calvedonia por pura preven- cion. Se han engaiado. porque M. Anquetil, que ha visto en Malabar en 1758 obispos. sitios jacobitas, y que refiere su profesion de fe, dice que estdn todavia en el mismo error que Eutiques. Admiten en Jesucristo, Dios y hombre perfecto. una persona y una naturaleza encarnada, sin separacion y sin mezcla; asi se explican. Verdaderamente que estas ultimas palabras parecen contra- JAG dictorias 4 su error, ¥ M. Anquetil se lo hizo observar; mag no por eso se obstinaron me- nosen sostenerla de este mode. Zend- Avesta, 1. 4,4" parte, p. 163 y sig. Cuando se les pregunta, cémo puede suceder que la divi- dad y le humanidad sean en Jesucristo una sola naturaleza, sin estar mescladas y con- fundidas, dicen que esto se hace por la om- nipotencia de Dios; que verdadcramenite esto no se concibe, pero que nada es concebible en un misterio como el de la Encarnacion. Algunos han tratado en diversos tiempos de reunirse 4 los catdlicos, pretendiendo que no se habian separado de ellos mas que por una disputa de palabras, pero lo cierto es, que estin bicn afervados en. su error. Profe- san condenar 4 Eutiques, porque dicen que ha confundido las dos naturalezas en Jesu- cristo, sosteniendo que la divinidad habia absorbido la humanidad : nosotros creemos firmemente que ambas subsisten sin mezcla y sin confusion. Mas lo que prueba, 6 que ellos mismos no se entienden, 6 que disfrazan sus sentimien- tos, es que sostienen. como los monotelitas, que no hay en Jesucristo mas que una sola yoluntad, a saber, la voluntad divina; su ponen pues que en ét Ja naturaleza humana no esti entera, puesto que se halla privada de una de sus facultades esenciales, que es la yoluntad. Hablando del eutiquianismo, hemos manifestado que este aferramiento de los monolisitas no es una pura uta de palabras, como muchos protestantes han querido persuadirlo. Segun la relacion de Assemani, ademas de este error principal, algunos jacobitas han dicho que Jesucristo esta compuesto de dos personas, este es el error de Nestorio; mas confundian el nombre de persona con el de naturaleza. Otros, como los griegos, han ne- gado que el Espiritu Santo procede del Padre ¥ del Hijo, no obstante que no es este el sen- timiento comun de la secta. Pretenden, como Jos armenios, que los santos no gozarain de Ta gloria eterna, vy que los malos no serén enviados al suplicio eterno, sino despues de la resurreccion general y el juicio final. Asi no admiten el purgatorio, no obstante que en general oran por los difuntos. Se les ha acusado falsamente de negar Ja creacion de las almas. Reconocen siete sacramentos, y creen, en la presencia real de Jesucristo en la Euca- ristia; mas admiten la empanacion, 6 una union hipostatica del pan y del vino con el Verbo. Sin embargo, no hay ningun yestigio de este error en sus liturgias ; aun se halla JAG en ellas cl término transmutacion hablando de la Eucaristia. Perpet. de la fe, t. 4, /. 3, c. 11; ¢. 4, p. 63 y sig. Green, como los grie- gos, que la consagracion se hace por la in- vocacion del Espiritu Santo; consagran con pan fermentado contra el antiguo uso de la Iglesia siria, y ponen tambien sal y accite. Estos jacobitas sirios no practican la cireun- cision, como hacen Jos abisinos 6 ctiopes, pero dan la confirmacion con el bautismo. Administran la extremauncion que aman la ldmpara; han conservado el uso de la confesion y de Ja absolucion; creen diso- luble al matrimonio en ciertos casos graves. Malamente se ha puesto en duda la validez de su ordenacion ; Morino no ha referido fiel ni enteramente cl rito que observan en ella: Assemani detalla muy extensamente las ce- remonias de la cleccion y de la ordenacion de patriarca, lo mismo que Renaudot ha deserito exactamente las que observan con respeeto al patriarca jacobita de Alejandria. No confunden al clero con ef pueblo, como hacen los protestantes. Ordenan cantores, fectores, subdiicnnos, didconos, arcedianos, sacerdoles, corepiscopos. perodianos 6 visi- tadores, obispos, metropnlitanos 6 arzobis- pos, un patriarca; pero nodistinguen mas que is drdencs. tres menores ¥ tres magores. Tienen 1m oficio divino al que estan obliga- dos los clérigos; permiten a los eclesia ticos casados vivir con las mujeres que ban tomado aules de ordenarse, pero no casarse despues de su ordenacion : para hacer obis- pos, eligen ordinariamente monjes; el pa- triarea es el que los elige y ordena. Han conservado el estado monéstico ; hay entre ellos monasterivs de uno y otro sexo, en los cuales se hacen volos de po- breza, continencia y clausura, en los que se practica una abslinencia perpetua y muchos ayunos, Ademds de la cuaresma y el ayuno de Jos mi¢rcoles y viérnes, tienen los de Ja Virgen, de los Apdstoles, de Natividad, de los Ninivitas, y cada uno de estos ayunos dura muchas semanas. En el oficio divino. segun la version siriaca del antiguo y nuevo Testamento, celebran en siriaco, aunque su Iengua vulgar sea el arabe; aun han Hevado a las Indias su liturgia si- riaea. Para el use ordinario, tienen una ver- sion arabe de Ja Sagrada Escritura que han hecho del sitiaco. 7 ¢ase Breta. La principal liturgia de los jacobitas sirios es la que leva el nombre de Santiago: tam- bien se sirven de ella los catdlicos sirios la- mados maronitas y melquitas. Por conse- cuencia es mas antigua que el cisma de los JAC jacobitas 6 eutiquianos, y que el concilio de Calcedonia, puesto que despues de esta épova han formado una secta absolutamente sepa- yada de los catdlicos. Esta liturgia no es la misma que la que ba sido hecha por Santiago Baradca 6 Zanzalo, jefe de los jacobitas. De modo que en ella se hallan Jos dogmas que han desechado los protestantes, bajo pre- texlo que eran innovaciones hechas por Ja iglesia romana; la intercesion é invocacion de la Virgen y de los santos; las oraciones por los difuntos, la creencia de las penas ex- Piatorias despues de la muerte, la novion de jos sacrificios, etc. ease esia liturgia en ch P. Le Brun, ¢. 4, p. Los jacobitas tienen todavia otras muchas bajo diferentes nom- bres, como de $. Pedro, de S. Juan Evange- lista, de los doce apéstoles, etc. Se }es cono- cen cerca de cuarenta. Estos herejes separados de la Iglesia ro- mana hace mil doscientos afios, cierta- mente que no han tomado de ella, ni su ercencia, ni sus ritos, yuo se han unido de commn cousentimiento para corromper su liturgia por agradar a los catdlicos. Deben pues los dogmas profesados en la liturgia si- riaca de Santiago haber sido fa creencia co- mun de la Iglesia universal en 451, época del concilio de Caleedonia, que ha dado lugar al cisma de los jacobilas ; ¥ por otra parte esti probado que esia antigua liturgi de la Iglesia de Jerusalen. V. Sax Meson, Vlas Lilurgias orientales publicadas por el abad Renaudot, ¢. 2. El estudio de la Sagrada Escritura y de la teologia ha sido cultivado por los jacobitas si- rios hasta cl siglo XY. Assemani da cl ciitalogo, de cincuenia y dos autores de esta secta y Ja notivia de sus obras. Los dos mas célebres de estos escritores son Dionisio Bar-Salibi, obispo de Amida, que vivid a fines del siglo XU, y Gregorio Bar-Uebrivus , llamado Abul- pharage, patriarca de Oriente, que nacid aio 1226. A este tltimose le ha acu malamente de haber xpostatado. No se debe confundir con Abulpharagius Abdalla Benat- tibus. saverdote y monje_nestoriano , que muri el ano 4043. Mas, despues del siglo XIV, lusjacobilas sirios han caido en la igno- jay su seca, esparcida otras veces en ay en la Mesopotamia, se ha dismi- nuido mucho por los trabajos de los misione- ros catolicos, y se dice que lo mas quequedan en la Siria son cincuenta familias. J iajes de M. de Pages, t. 1, p. 32. En vano Moshein y algunos protestantes triunfan de la resistencia que los jacobilas sirios han opuesto a los emisarios de los pa- 7 JAH pas y 4 los misioneros que han querido traer estos sectarios al seno de Ia Iglesia romana; estos esfucrzos no han sidd tan inttiles como se preicnde. Por otro lado, ¢qué im- porta a los protestantes la conversion 6 la resistencia de los jacobitas? Estos no pien- san como ellos, jos anatematizarian si los conociesen. Pero tal es ta extravagancia y el aferramiento de {os protestantes; alaban el cclo y el valor con que los scctarios orien- tales han propagado sus errores, y vituperan la diligencia de los misioneros catdlicos en hacer prosdlitos. Atribuyen Jas misiones he- chas en el Norte dla ambicion de los papas, no dicen nada del ardor con que los patriar- cas griegos, coftos . sirios jacobitas y nesto- rianus han extendido y ejercido su jurisdic- cion sobre los obispos y Jas Iglesias que los reconocen por pastores. Disimulan y per- donan # los herejes orientales todos sus er- rores, porque no se han somelido 4 los pa- pas, toman en el sentido mas odioso todos los articulos de Ia creencia de los ¢atolicos que les place desechar. V. Evtiquiaxisuo, Saculatoria, Llamamos oraciones jacu- tatorias alas stiplivas cortas y fervientes di- rigidas a Divs de! fondo del corazon, aun sin pronunciar palabras. La mayor parte de los versiculos y salmos son oraciones dle esta es- pecie; tales el versiculo Deus, in adjutoriun, ete., gue la Iglesia ha puesto si la cabeza de todas las horas canénicas. Losautores aseéticos recomiendan el uso frecuente de estas oraciones 4 todos los que quieren elevarse «i la perfeccion cristiana. Sirven para renovar la memoria de la presen- cia de Nios. para apartar las tentaciones y santificar todas nuestras acciones. Sahel, Esposa de Haber el Cinco, aliado de los israclitas, célebre en la Historia santa. Sisara, general del ejército de Jabino, rey de los cananeos, vencido por los israclitas y obli- gado a huir, se refugio en Ja tienda de esta mujer que le ofyecia un asiloy le maté mien- tras dormia. Hé aqui, dicen los censores de la Historia santa, un rasgo de perfidia, y es alabado en la Escritura, Jud., v, 24. Sin duda que seria un rasgo de perfidia, si, segun las loyes de la guerra scguides por las naciones antiguas, no hubiese sido permi- tido matar un enemigo vencido y sin de. fensa; ;mas qué pueblo ha conocido las Ieyes observadas en ef dia entre las naciones cris- tianas? Se dird que segun el libro de los Jueces, iy, 47, habia pas entre Jabino y la familia de Jahel, que esta mujer abusé de la confianza de su aliado. Mas no es esto lo que dice el JAN texto; solamente significa que habia pas otras veces entre la familia de Jahet y este rey de Jo carfaneos; desde que esta familia era vecina y aliadg de los israelitas no po- dia considerarse como amiga de un rey que estaba armado contra ellos : obré, pues, mal Sisara en confiar su vida 4 una mujer que debia mirar como enemiga. No es, pues, de admirar que sca alabada Jahel por los israelitas, y que el pueblo la haya colmado de bendiciones, porque habia consumado la victoria; en el dia se haria lo mismo en todas las naciones. Sansenismo. Sistema errénco con res- pecto 4 la gracia, al libre albedrio, al mérito de las buenas obras, al beneficio de la re- dencion, etc., contenido en las obras de Cor- nelio Jansenio, obispo de Ipres, que intituld Augustinus, y en el que ha pretendido ex- poner la doctrina de S. Agustin sobre los diversos puntos de que acabamos de hablar. Este tedlogo habia nacido de padres catd- licos, cerca de Laerdam, en Holanda, el afio 1583. Hizo sus estudios en Utrecht, en Lovaina y en Paris. Adquirié conocimiento en esta ultima ciudad con el famoso Juan de Hauranne, abad de S. Cyran, que Ie Ilevd consigo 4 Bayona, donde permanecis doce aiios en calidad de principal del colegio. Alli faé donde produjo la obra de que hablamos; la compuso con la idea de resucitar la doc- trina de Bayo, condenada por Ja santa sede en 4367 y 1379. La habia tomado de las lec- ciones de Santiago Janson, discipulo y su- cesor de Bayo, y este ultimo habia abrazado en muchas cosas los sentimicntos de Lutero ydeCalvino. V. Bavasisvo. Elabad des, Cyran era de las mismas opiniones. De vuella 4 Lovaina,toméJansenio el grado de doctor, obtuyo una citedra de profesor de Sagrada Escritura, y fué nombrado obispo . de Ipres por el rey de Espana; pero no lo poseyé mucho tiempo : murié de la peste en 4638, algunos alos despues de su nombra- miento. Habia trabajado durante veinte aiios en su obra, le dié la thima mano antes de su muerte, y dejo i algunos amigos el cuj- dado de publicarla; se hallan en ella varias protestas de sumision 4 la santa sede; pero No podia ignorar el autor que la doctrina que esiablecia habia sido ya condenada en Bayo. El Augustinus de Jansenio aparecié por pri- mera vez en Lovaina en 1640, y cl papa Ur- bano VIII en 4642 Ja condend, como que re- novaba Jos errores del bayanismo. Cornet, Sindico de la facultad de teologia de Paris, sacé de él algunas proposiciones que pre- JAN senté a la Sorbona, y Ja facultad las condeno. El doctor Saint-Amour y otros setenta ape- Jaron de esta censura al parlamento, y la fa- cultad levé ante el clero el asunto. Los pre- lados, dice M. Godeau, viendo los dnimos muy exaltados, temieron el pronunciar, y enviaron la decision al papa Inocencio X. Cinco cardenales y trece consultores tuvieron en el espacio de dos aiios y algunos meses ircinta y seis congregaciones, y el papa pre- sidié eu persona ii las diez iultimas. Se discu- tieron en ellas las proposiciones sacadas del libro de Jausenio; se oy al doctor Saint- Amour, al abad Bourzeys y 4 algunos otros que defendian la causa de este autor, y apa- recié en 1683 el juicio de Roma que censura ¥ califiva las cinco proposiciones siguientes: 4* Algunos mandamientos de Dios son imposibles ai los hombres justos que quieren cumplirlos, y que hacen con esle objeto esfuerzos segun las fuerzas que tienen, fal- tandoles la gracia que los haria posibles, » Esta proposicion, que se halla literalmente en Jansenio, faé declarada temeraria, impia blasfema, anatematizada como herética. efecto, ya habia sido proscrita por el concilio de Trento. Ses. v1, 44, y can. 18. «2 En el estado de naturaleza caida, nose resiste nunca a Ja gracia interior.» Esta pro- posicion no esta literalmente en Ja obra de Jansenio; pero la doctrina que contiene se halla en veinte lugares. Fué calificada de herejia, y es contraria d muchos textos expresos del nuevo Testamento. « 3" En elestado de naturaleza caida, para merecer 6 desmerecer, no se nevesita una libertad exenta de necesidad, basta teneruna libertad exenta de coaccion 6 de violencia. » Se lecn estas mismas palabras en Jansenio : «Una obra es meriloriao demeritoria cuando se hace sin violencia, aunque no se haga sin necesidad. » L. 6, de Grat. Christi, Esta proposicion fué declarada herética; en efecto lo es, puesto que el concilio de Trento ha establecido que el movimiento de la gracia, aun eficaz, no impone necesidad a la volun- tad humana. « # Los semipelagianos admitian la nece- idad de una gracia preveniente para todas las buenas obras, aun para el principio de la fe; mas eran herejes, porque pensaban que la voluntad del hombre podia someterse 6 resistir 4 ella.» La primera parle de esta proposicion esté condenada como falsa, y la segunda como herética; es una consecuencia de la segunda proposicion, V. Semrezacia- NISMO. « 3° Es un error semipelagiano el decir JAN que Jesucristo ha muerlo y derramado su sangre por todos los hombres. » Jansenio, de Grat, Christi, 1.3, c. 2, dice que los PP., lejos de pensar que Jesucristo haya muerto por la salud de todos los hombres, han mirado esta opinion como un error contrario dla fe catolica; que el parecer de S. Agustin es que Jesucristo no ha muerto mas que por los predestinados, y que no rogé mas 4 su Padre por la salvacion de los reprobados que por la de los demonios, Esta proposicion fué condenada como impia, blasiema y herética. *[Mé aqui el texto de la bula de Ino- cencio X: « Primam pradictarum propositio- num : Aliqua Dei pracepta hominibus justis volentibus et conantibus, secundiom prasentes quas habent vires, sunt impossibilia, dest quogue illis gratia qué possibilia fant, Teme- rariam, impiam, blasphemam, anathemate damnalam, et hiereticam declaramus, et uti talem damnamus. » Secundam: Inferior’ gratig in statu nature lapsx, numquam resistitur. Naereti- cam declaramus, et uti talem damnamus. » Tertiam : 4d merendum et demerendum, instatu nature lapse, non requiritur inhomi- ne libertas & necessitate, sed sufficit libertas @ coactione, Mexretivam declaramus, et uti talem damnamus. »Quarlam : Semipelagiani admittebant prevenientisgrati interioris necessitatem ad singulos actus, etiam ad initium fidei, et in hocerant haretici, quod vellent eam gratiam talem esse, cui posset humana voluntas resis- tere vel obtemperare. Falsam et hiwréticam declaramus, ct uti talem damnamus. »Quintam : Semipelagianum est dicere, Christum pro omnibus omnino hominibus mor- tuum esse aut sanguinem fudisse, Falsam, te- Mmerariam, scandalosam et intellectam eo sensu, ut Christus pro salute duntaxat prie- destinatorum mortuus sit, impiam, blasphe- mam, contumeliosam, divine pietati dcrogan- tem, et hereticam declaramus, et uli talem damuamus. » Mandamus igitur omnibus Christi fideli- bus ulriusque sexis, ne de dictis propositio- nibus sentire, docere, predicare aliter prae- sumant, quam in hac presenti nostra decla- ratione et definitione continetur, sub censuris et poenis contra hareticos et eorum fautores in jure expressis].» No se necesita ser un profundo tedlugo para conocer la justicia de la censura pronunciada por Inocencio X. Nadie, dice Bossuet en su Carta ai las religiosas de Port-Royal, nadie duda que la condenacion de estas proposi- JAN ciones sea canonica. Puede aiiadirse que aun basta oirlas 4 un cristiano no prevenido para horrorizarlas, 7 Tambien puede verse que la segunda es cl principio del que emanan todas las demis, como otras tantas consecuencias inevitables. Sies cierto que en el estado de naturaleza caida no se resiste nunca d la gracia interior, se sigue de esto que un justo que ha quebran- tado un mandamiento de Dios, ha carecido de gracia en aquel momento, que lo ha vio- lado por necesidad y por impotencia de cum- plirlo. Si no obstante ha pecado y desmere~ cide entonces, se sigue que para pecar no se necesita tener una libertad exenta de nece- sidad. Por otro lado, simuchas veces falta la gracia d los justos, puesto que pecan, con mucha mas razon falta 4 los pecadores : nose puede, pues, decir que Jesucristo ha muerto. para merecer y alcanzar para todos los hom- bres las gracias que necesilan para conseguir su salvacion. En este caso los _semipelagi: nos, que han creido que se resiste 4 la gracia, y que Jesucristo la ha obtenido para todos los hombres, estaban en error. Luego si es falsa y her¢ticala segunda pro- posicion de Jansenio, todo su sistema cae por tierra. Asi, en clarticulo Gnacia, § 2 y 3, he- ios probado con muchos pasajes de la Sa- grada Escritura, con cl sentimicnto de los PP. de la Iglesia, y sobre todo de S. Agustin, con el testimonio de nuestra propia concien- cia, que el hombre resiste muchas veces dla gravia interior, y que Dios da gracia 4 todos los hombres sin excepcion, pero con desi- gualdad. En las palabras Satvaciox, Satva- von, Revexcioy, etc., probaremos con las mis- masauloridades que Jesucristoha derramado su sangre por todos los hombres. En Ja pala- bra Linentap demostraremos que la idea que ha dado de ellaJansenio, no es diferente en el Jondo de la que dieron Calvino y Lutero y to- dos los fatalistas. En efecto, todo el sistema de Jansenio se Teduce 4 este punte capital, a saber : que des- pues de la caida de Adan el placer es el unico resorte que mueve al corazon lumano; que este placer es inevitable cuando Jlega, é in- vencible cuando ha Iegado. Si este placer viene del cielo 6 dela gracia, conduce el hom- bre d la virtud; si viene de la naturaleza 6 de la concupiscencia, determina al hombre al , y ta voluntad se halla necesariamente arvastrada por el que actualmente ¢s mas fuerte, Estas dos delectaciones, dice Jansenio, son como los dos platillos de la balanza, no puede subir el uno sin que baje el otro. Asi el hombre hace invencible, aunque volunta- JAN riamente, el bien 6 mal, segun que esta do- minado por la gracia 6 por la concupiscen- cia; nunca resiste ni 4 una ni 4 otra. Este sistema ni es filosdfico, ni consolador ; hace del hombre una maquina y de Dios un tirano; repugna al sentimiento interior de to- dos los hombres; no esta fundado mas que en un mal sentido dado 4 la palabra delec- tacion, y cn un axioma de S, Agustin tor- cidamente interpretado. Véase Devectacioy. Yase habia anatemalizado por el concilio de Tremto, sess. 6, de Justif., can. Sy 6. Mas el deseo de formar un partido, 6de destruir otro, la inquietud natural 4 ciertos espiritus, y la ambicion de brillar por la dis- ‘puta, suscitaron defensores de Jansenio con- tra Ja censura de Roma. El Dr. Arnaldo y otros que habian abrazado las opiniones de este tedlogo, y que habian hecho los mayo- res elogios de su libro antes de la condena- clon, sostuvieron que las proposiciones cen- ‘suradas no estaban en el dugustinus, que no eran condenadas en el sentido de Jansenio, sino en un falso sentido que malamente se habia dado & sus palabras, que en este he- cho se habia podido engaiar el soberano pon- tifice. Estoes alo que sellam6 distincion dedere- choy de hecho. Los que se agarraban 4 ella decian que se estaba obligado 4 someterse a Ja bula del papa en cuanto al derecho, es de- cir, en cuanto 4 creer que las proposiciones, tales como estaban en la bula, eran condena- bles, mas que no se estaba obligado 4 con- descender en cuanto al hecho, es decir, en cuanto dcreer que estas proposiciones estaban en el libro deJansenio, y que las habia soste- nido en el sentido en que el papa las habia condenado. Es claro que si esta distincion era admisi. ble, indtilmente la Iglesia condenaria los li- bros y querria quitarlos de las manos de los fieles; podrian obstinarse en leerlos, bajo el Pretexto de que los errores que se creia con- tenian, no estaban alli, y que el autor habia sido mal entendido. Pero se queria un sub- terfugio, y adoptése este. En vano se probé contra los partidarios de Jansenio que la Igle- sia es iofalible cuando trata de pronunciar sobre un hecho dogmatico; perseveraron en sostener su absurda distincion, prodigaron Ja erudicion, embrollaron todos los hechos de la Historia eclesidstica, renovaron todos los sofismas de los herejes antiguos y modernos para hacerle prevalecer. V. Docuitico, Todavia hizo mas Arnaldo; ensei termi- nantemente la 4" proposicion condenada; Pretendid que falta al justo la gracia en oca- 10 JAN siones en que no puede decirse que no peca, que habia faltado 4S. Pedro en semejante caso, y que esta doctrina era la de la Escri- tura_ y la dela tradicion. Ta facultad de teologia de Paris censuré en 4636 estas dos proposiciones; y como Ar- naldo rehus6 someterse a esta decision, fué excluido del mimero de los doctores ; firman aun estacensura los candidatos. No obstante continuaban las disputas ; para acallarlas, los obispos de Francia se gieron 4 Roma. En 4663, Alejandro VIL preseribio la firma de un formulario, por el que se protesta que se condenan las cinco proposiciones sacadas del libro de Jansenio, en et sentido del autor, como las ha conde- nado la santa sede. *[He aqui el texto: « EqoN. constitutioni apostolica Innocentii X data die 31 maii 1653, et constitution’ Alexan- dri VIE datz 16 octobris 1636 summorum pontificum me subjicio, et quingue proposi- tiones ex Cornelii Jansenii libro, cui nomen Augustinus, excerptas, et in sensu ab eodem auctore intento, prout illas per dictas constitu- tiones sedes apestolica, damnavi, sincero ani- mo rejicio ac dano, et ita juro: sic me Deus adjuvet, et hee sancta Dei Evangelia»). Luis XIV did en este mismo aio una declara- cion que fué registrada en el pariamento, y que mand6 bajo graves penas suscribir al formulario. Este lego a ser de esta manera una ley de la Iglesia y del Estado: algunos de los que rehusabaa suscribirlo fueron casti- gados. A pesar de la ley, los seiiores Pavillon, obispo de Aleth; Choart de Buzenval, obispo de Amiens; Caulct, obispo de Pamiers; y Arnaldo, obispo de Angers, dieron en sus diécesis pastorales, en las que hacian aun la distincion de hecho y de derecho, y autori- zaron asi a los refractarios. El papa irritado quiso formarles causa, y nombré comisarios; se suscité una dispufa sobre el niimero de jueces. En tiempo de Clemente IX, propusicron tres prelados un acomodo, cuyos términos eran, que los cuatro obispos dieran 6 hicie- ran dar en sus didcesis una nucva firma de formulario, por la que se condenasen las proposiciones de Jansenio sin ninguna res- triccion, habiendo sido insuficiente la pri- mera. Consintieron en ello los cuatro obis- pos, pero faltaron 4 su palabra; conservaron la distincion de hecho y de derecho. No se hizo caso de esta infidelidad, y fué lo que se llam6 fa paz de Clemente IX. En 1702 se vid aparecer el famoso caso de conciencia, Ié aqui en qué consistia, S¢ JAN suponia un cclesidstico que condenaba las cinco proposiciones en todos los sentidos en que la Iglesia las habia condenado, aun en el de Jansenio. del modo que Inocencio XIl lo habia entendido en sus breves ii los obispos de Findes, al que sin embargo se Je habia negado la absolucion, porque en cuanto a la cuestion de hecho. es decir, 4 atribuir las proposicioues al fibro de Jansenio, ereia que bastaha el silencio respetuoso. Se preguntd dlaSorbona. qué pensaba de esta negativa de la absolucion. Aparecié una di ‘ion firmada de cuarenta doctore: aimen era que el parecer de! eclesiistico ni era nuevo, ui singular ; que nunea habia sido condenado por la ja, v que no se debia por esto negarle la Esto era justifiear evidentemente un enga- fo, porque cuando un hombre esta persua- dido que el papay la Iglesia han podido engailarse. suponiendo que verdaderamente Jansenio ha enseiado tal doctrina en su libro, ¢ccmo pucde protestar cou juramento que condena las proposiviones de Jansenio, en cl sentido que habia tenido presente el autor y en el que el mismo papa las ha con- denado? Si esto no es un perjurio, ¢cémo Jo llamaremos? Si semejante dicision no ha sido censurada nunca por lo Iglesia, es por- que todavia no ha habido un hereje tan astuto para inventar tal subterfugio. De modo que este documento avivo el in- cendio. El caso de conciencia dié lugar 4 mu- chas pastorales de los obispos: el cardenal de Noailles, arzobispo de Paris. exigié y obtuvo de los doctores que habian firmado una retractacion. Solo uno se resistié, y fué excluido de Ia Sorbona. Como no concluian las disputas, €le- mente Xf, que ocupaba entonces la santa sede, despues de muchos breves, did la bila Vineam Domini Sabaoth el 43 de julio de 1708, en laque declara queel silencio res- petuoso sobre cl hecho de Jansenio no basta para dar 4 la Iglesia la plena y entera obe- diencia que tiene derecho exigir de sus fieles. * * [Elsilencio respetuoso esta expresamente condenado en estas palabras : « Primo quidem preinsertas Innocenti et Alexandri Vil preedecessorum constitutio- nes, omniaque et singula in eis contenta, auctoritate apostolic, tenore prasentium , confirmamus , approbamus . ct innovamus. » Acinsuper, ut quavis in posterum ci roris occasio penitus prevcidatur , atque om- nes catholice Ecclesiv filii Ecclesiam ipsam 11 JAN audire , non tacendo soliim (nam et impii in tenebris conticescunt) sed et interitis obse- quendo, que vera est orthodoxi hominis obedientia , condiscant hac nostra perpetud valituraconstitutione : obedient preinsertis constitutionibus apostol betur , obsequioso illo silentio minimé satis- fieri : se damnatum in quinque prefatis pro- positionibus Janseniani fibri sensum quem ilarum verba pre se ferunt, ut preefertur, ab omnibus Christi fidelibus ut hereticum , non ore solim, sed et corde rejici ac damnuri debere; nec alia mente, animo aut credulitate supradict formula subscribi licité posse: ita ut qui secs aut contra, quoad hec omnia et singula, senserint, tenuerint, preedicayerint, verbovelscriptodocuerintautasseruerinttan- quam priefatarum apostolicarum constitutio- num transgressores, omnibus et singulis illa- rumcensuris et peenis omnind subjaceant, ea- dem auctoritate apostolici decernimus , de- claramus, statuimus et ordinamus.] » EI sefior obispo de Mompeller, que la ha- bia aceptado al principio, se retracté des- pues. Entonees fué cuando se hizo la distincion del doble sentido de las proposiciones de Jansenio: el uno que es el sentido verda- dero, natural y propio de Jansenio, el otro que es un sentido falso, putative, malamente atribuido d este autor. Convienen en que las proposiciones eran heréticas en este fillimo sentido, inventado por el soberano pontifice, pero en no su sentido verdadero, propio y natural; esto cra volver al primer subterfu- gio inventado por el doctor Arnaldo y sus adeptos, Aqui habia Hegado la cuestion del janse- nismoy desu condenacion, cuando el P. Ques- nel del Oratorio publicé sus Reflexiones mo- rales sobre el nuero Testamento, en las que diluy6 todo el veneno de la doctrina de Jan- senio. Entonces se vid, con mas evidencia que nunca, que sus partidarios no habian dejado de estar adheridos ella y sostenerla, encl mismo sentido condenado por la Iglesia, a@ pesar de todas las protestas que habian hecho en coutra; que nunea habian tratado mas que de engaiar y seducir 4 las almas sencillas y rectas. La condenacion del libro de Quesnel, que did Clemente XI por ta bula Enigenitus en 1713, ha dado lugar 4 nuevos vesos por parte de los secuaces obstinados de esta doctrina. V. Qcesxetisno. De todas las herejias que se han visto na- cer en Ja Iglesia, no ha habido una que haya tenido mas diestros y suliles defensores, para cuyo sosten se hayan empleado mas JAN erudicion, artificios y tenacidad que para Ja de Jansenio. A pesar de veinte condenaciones pronunciadas contra ella hace mas de un siglo, todavia hay un gran mimero de per- sonas instraidas que Ia defienden, ora por los principios, ora por las consecuencias, suponiendo siempre que es la doctrina de §. Agustin. Algunos tedlogos, sin caer en el mismo exceso, se han aproximado 4 las rigorosas opiniones de Jos jansenistas, para no dar lugar & sus acusaciones de pelagia- nismo, de relajacion y de falsa moral, etc. Seria menos sorprendente este fendmeno, si el sistema de Jansenio fuese sabio y con- solador, capaz de conducir 4 los fieles 4 la virtud y 4 las buenas obras; mas no doctrina mas 4 préposito para introdu desesperacion en un alma cristiana,para alio- ge Ja confianza, el amor de Dios, el valor en fa practica dela virtud, para disminuir nues- tro reconocimiento hacia Jesucristo. Si 4 pe- sar de la redencion del mundo, efectuada por este divino Salvador, esta Dios todavia irri- tado por el pecado del primer hombre; si niega todavia su gracia no solo 4 los peca- dores, sino & Jos justos; si les hace pecami- nosas las culpas que les era imposible evitar sin la gracia, ;qué confianza podemost ener en los méritos de nuestro Redentor, en las promesas de Dios y en su misericordia infi- nila? Si para decidir de la suerte eterna de Jas criaturas, prefiere Dios ejercitar su jus- ticia mas bien que su bondad, si obra como un sefior irritado y no como un padre com- placiente, sin duda que debemos temerle; Mas {podremos amarle? Los jansenistas han condenado el temor de Dios como un senti- ~ miento servil, y es el tinico que nos han ins- pirado; afectaron predicar el amor de Dios, y han trabajado con todas sus fuerzas para sofocarlo. Tlan tomado el ostentoso titulo de de/en- sores de la gracia, y en realidad han sido sus destructores, declamaban contra los pe- lagianos y enseiian una doctrina mas odiosa. Dios, decian los pelagianos, no da Ia gracia, Porque no es necesaria para hacer buenas Obras; le bastan al hombre las fuerzas natu- rales. Segun los semipelagianos, la gracia es necesaria para hacer bien; pero Dios no la da mas que 4 los que la merecen por sus buenos deseos. Jansenio dice: La gracia es absolutamente necesaria ; pero Dios la niega, Porque muchas veces no podemos mere- cerla, Todos errais, le responde un catdlico, la gracia es absolutamente necesaria; asi Dios la da 4 todos, no porque la merezcamos, sino porque Jesucristo la ha merecido y al- 12 JAN canzado para todos; la da porque es justo, porque es bueno, y porque nos ha amado hasta entregar 4 su Hijo 4 la muerte por la redencion de todos. Tal es el Ienguaje de la Sagrada Escritura, de los PP. de todos los siglos, de la Iglesia en todas sus oraciones, de todo cristiano que cree sinceramente en Jesucristo Salvador del Mundo, {Cual de estos diversos sentimicntos es mas 4 propésito’ para inspirarnos el reconocimiento, la con- fianza, el amor de Dios, el valor para renun- ciar al pecado y perseverar en Ja virtud? En vano Josjansenistas citan siempre la au- toridad de S. Agustin: otro tanto ha hecho Calvino para sostener sus errores. Mas es falso que S. Agustin haya tenido los senti- mientos que Calvino, Jansenio y sus se~ cuaces Je alribuyen; nadie 4ia_presentado con mas energia que él la misericordia infi- nita de Dios, su bondad para con todos los hombres, la caridad universal de Jesucristo, su compasion para los pecadores, la inmen- sidad de los tesoros de gracia divina, Ja libe- ralidad con que Dios los derrama. Apenas habia condenado InocencioX el sis- tema de Jansenio, cuando fue victoriosamente refutada esta doctrina, particularmente por elP. Deschamps, jesuita,en una obra titulada : De Heresi Jauseniand ab Apostolica Sede meritd proscriptd, que aparecié en 4634 y de la que hay muchas jones. Esta obra esti dividida entres libros. En el 1° demuestra el autor que Jansenio ha copiado de los he- rejes, sobre todo de Lutero y de Calvino, todo lo que ha enseiiado con respecto al libre al- bedrio, 4 la gracia eficaz, a la necesidad de pecar, 4 la ignorancia invencible, 4 la im- posibilidad de cumplir los mandamientos de Dios, d la muerte de Jesucristo, 4 la voluntad de Dios para salvar 4 todos los hombres, y 41a distribucion de Ia gracia suficiente. Eu el 2 prucba que los errores de Jansenio sobre todos estos puntos han sido ya conde- nados por la fglesia, sobre todo en el concilio de Trento. En cl 3° demuestra que, 4 ejemplo de todos los seclarios, Jansenio ha atribuido falsamente 4 $. Agustin opiniones que nunca tuvo; y que este santo doctor ha enschado expresamente lo contrario. Ninguno de los partidarios de Jansenio ha osado intentar a refutacion de esta obra, casi nunca han ha- blado de ella, porque han conocido que era inexpugnable. Bien convencidos los protestantes de fa se- mejanza que hay entre el sistema de Jan- senio sobre la gracia y el de los fundadores de la reforma, no han dejado de sostener que es realmente el sentimiento de S. Agus- JAN tin; pero mil veces se les ha demostrado lo contrario. Han visto con mucha satisfaccion el ruido que el libro de Jansenio ha hecho en lal glesia catdlica, las disputas y la clase de cisma que ha causado, la terquedad con gue sus defensores han resistido a la censura de Roma. Han hecho pomposos elogios de los talentos, del saher, de la picdad, del valor de estos pretendidos discipulosdeS. Agustin; pero no se han atrevido a justificar los me- dios de que estos contumaces se han valido para sostener !o que lamaban la buena causa. Mosheim, que reconocia 1a conformi- dad de la doctrina de los jansenistas con ta de Lutcro, de Auctor. Concilit Dordrac., $7, confiesa, en su Hist, ecclés., siglo XVIII, seccion 2*, 1" parte, c. 4, § 40, que han em- pleado aplicaciones capciosas, distinciones suliles, los mismos sofismas y las mismas inveetivas que echaban en cara 4 sus adver~ Sarios; que han recurrido 4 la supersticion, ala impostura, d los milagros falsos para ro- bustecer su partido; que sin duda han con- siderado estos fraudes piadosos como permi- tidos cuando se trata de establecer una doc- trina que se cree verdadera. Esto es lo que hacia falia para justificar ef rigor con que han sido tratados algunos de los mas fogosos jan- senistas. Mosheim queria persuadir que se ha ejercido contra cllos una persecucion cruel y sangrienta, y sin embargo es muy cierto que todas estas penas se han reducido al desticrro, 6 4 algunos afos de prision, y que se castigaba en ellos, no sus opiniones, sino su conducta insolente y sediciosa. Independientemente de consecuencias per Hiciosas que se han podido deducir de la doctrina de Jansenio, el modo con que se ha defendido ha producido los mas funestos resultados, ha alterado en los animos el fondo mismo de la religion , y ha preparadu el camino 4 la incredulidad. Las declama- ciones y las siitiras de los jansenistas contra Jos soberanos pontifices , contra los obispos , y contra todos los érdenes de la jerarquia , han envilecido la potestad eclesidstica; su desprecio para con los PP. que precedieron 4S. Agustin ha confirmado las prevenciones de los protestantes y de los socinianos con- tra Ja tradivion de los primeros siglos; se- gun ellos, parece que S. Agustin cambid ab- solutamente esta tradicion en el siglo V: hasta entonces los PP. habian sido por lo menos semipelagianos. Los falsos milagros que forjaron para seducir 4 los hombres sen- cillos, y que los han sostenido con frente de bronce, han hecho sospechosos 4 los deistas todos los testimonios dados en mate- 13 JAP ria de milagros ; la audacia con que muchos fanaticos han despreciado las leyes , las ame- nazas , los castigos , y que parecian dispues- tos 4 sufrir la muerte antes que desprenderse de sus opiniones, ha echado un borron so- bre el valor de los antiguos martires. El arte con que algunos escrilores del partido han sabido disfrazar los hechos 6 inventarlos al gusto de sus intereses , ha autorizado el pir- ronismo histérico de los literatos modernos. Por tiltimo , la mascara de piedad con la que han cubierto mil imposturas, y muchas ve- ces crimenes , ha hecho considerar 4 los de- votos en general como hipécrilas y hombres peligrosos. Seria de desear que se pudiese borrar hasta el menor recuerdo de los errores de Janse- nio, y de las escenas escandalosas 4 que han dado lugar. Este es un ejemplo que ensefa 4 los tedlogos 4 estar alerta contra el rigorismo en materia de opiniones y de moral, 4 timi- tarse 4 los dogmas dela fe, y 4 desprenderse de todo sistema particular. Si se hubiese em- pleado en aclarar cuestiones utiles todo el tiempo y el trabajo que se ha consumido en escribir en pro y en contra del jansenismo , en vez de tantas obras como yacen en el olvido tendriamos otras que mercerian con- servarse para la posteridad. Sapon, Alision del Japon. Por los traba- jos de S. Francisco Javier, que penetré en estereino el aio 1349, y por los de los misione- Tos portugueses que le sucedieron, cl cristia- nismo hizo desde luego en el Japon progre- sos increibles; se dice que el aio 1696 habia cuatrocientos mil cristianos en este imperio. No nos detendremos en diseulir las razones que los protestantes y los incréditos que los han copiado han dado de este rapido resul- tado. Unos dicen desde luego que fué el deseo de los japoneses de hacer su comercio Util con los portugueses ; otros pretenden que fué la conformidad entre muchos dogmas y mu- chos ritos de la religion catdlica romana con los de la religion japonesa ; algunos sin em- bargo han convenido en que esta nacion no pudo dejar de admirar la caridad que los mi- sioneros ejercian para con los pobres y los enfermos, en vez que los sacerdotes del Ja- pon miraban 4 los desgraciados como objetos de la colera del Cielo. Bien pronto Ja rivalidad del comercio entre los holandeses y portugueses encendié la guerra entre estos dos pueblos; los misione- ros, protegidos por la corte de Portugal, se hallaron envueltos en este enredo. Los ho- landeses, hechos protestantes, vieron con despecho al catolicismo hacer conquistas al JAP cabo del mundo; el sérdido interes, la envi- dia nacional y la rivalidad de religion les em- peharon 4 ensayar todos sus esfuerzos para hacer sospechosos 4 sus competidores. Dicen que los portugueses se habian hecho odiosos 4 los japaneses, por su avaricia , su orgullo, su infidelidad en el comercio, su celo impru- dente por la religion; pero los portugueses han echado en cara los mismos vicios 4 sus adversarios. Se dice que la desunion entre Ios misioncros jesuitas v los dominivos con- tribuyé tambien 4 desacreditar 4 unos y otros. Como quiera que sea, las pasiones hu- Manas no tardaron en destruir todo lo que el celo apostético habia edificado. La fatalidad de circunstancias contribu a elio. Dos 6 tres usurpadores invadieron su- cesivamente el trono del Japon; los cristia- nos, fieles 4 su legitimo soberano, tomaron Jas armas en su favor, fueron tratados como rebeldes por el partido contrario que triunfé; y los misioneros fueron considerados como Jos autores de la resistencia de los cristianos. Los nuevos monareas, para asegurar su do- minacion, tuvieron por politica el exterminar Ja religion cristiana, y deslerrar los euro- peos de su imperio. Durante cincuenta aios han ejercido una persecucion cruel y san- grienta : miles de miartires han perecido en Tos tormentos, y esta barbarie ha extirpado en el Japon hasta los Ullimos restos de! cris- tianismo. No han dejado de escribir tos ineré- dulos que han sido tratados asi las crislianos, porque maquinaban para hacerse dueiios del imperio. Desde aquella época, los holandeses son los Unicos curopcos 4 quienes se permite abor- dar al Japon para comerciar ; no se les deja ir 4 tierra si no han pisoteado la imagen de Jesucristo: esto es lo que Ilaman los japone- ses hacer el jesumi, y se dice que son los mismos holandeses los que les han sugerido esa ceremonia. Para paliar la impiedad, se dice que los ho- landeses, como protestantes, no dan ningun Culto 4 las imagenes. Pero una cosa es no practicar este culto, y otra es hacer una ac- cion que es considerada por los japoneses como una renuncia terminante del cristia- nismo. Los mismos protestantes deben acor- darse que los primeros cristianos han que- rido mejor sufrir la muerte que jurar por el génio delos Césares, porque este juramento era considerado por los paganos como un acto de paganismo, que el anciano Eledzar prefirié marchar al suplicio, antes que comer la carne de puerco, porque esta accion hu- biera sido tomada por una abnegacion del 14 JAP judaismo. Jesucristo ha amenazado con la reprobacion, no solo 4 los que Je niegan terminantementedelante de los hombres, sino 4 los que se avergiienzan de él. Ltic., 1x , 26. {Qué hemos de pensar de los que pisolean su imagen , para persuadirnos que no son cris- tianos? En una obra reciente, el baron de Haren ha tratado de disculpar 4 la nacion holandesa. de Ia extincion del cristianismo en el Japon: pretende que no ha contribuido 4 ello; sin embargo es cierto que dié su artilleria al em- perador en una batalla contra los cristianos. Pasa lijeramente sobre la ceremonia del je- sumi; pero justifica i los misioneros y 4 los cristianos del Japon contra los cargos de los inerédulos, que los acusant de haber excitado las sediciones en este imperio, y de haber sido los autores de las revoluciones habidas en él. Sosliene que en las dos guerras civiles que se suscilaron, los cristianos han seguido cons- tantemente el partido de! soberano legitimo contra los usurpadores. Estos, victoriosos, y hnechos los seitores, se han vengado de la fidelidad de los cristianos para con su verda- dero emperador. Investigaciones histéricas so- bre el estado de la religion cristiana en el Ja- pon, A778. La religion cristiana no tiene que avergon- zarse de esta desgracia; se felicitara siempre de tener hijos fieles, hasta la mucrte, 4 Dios y al César. Pero muchos incrédulos moder- hos tienen que echarse en cara el haber re~ petido sin prucha, sin conocimiento de causa ¥ por pura prevencion las calumnias que Koempfer y otros holandeses han publicado contra los Cristianos y misioneros del Japon, para paliar cl crimeu de su nacion. No nos toca 4 nosotros juzgar si el baron de Haren ha conseguido el justificarla plenamente. Pero mientras que este protestante juicioso y equitativo ha hecho la apologia de los cris- tianos del Japon, nos admiramos de ver 4 un escritor nacido en el seno del cristianismo, Y que vive en un reino catélico, atribuir la extincjon de Ja religion cristiana entre los ja- poneses d los vicios y mala conducta de los misioneros, y lanzar con este motivo una vectiva sangrienta contra los sacerdotes en gencral. No obstante, esto es lo que ha he- cho el redactor det Diccionario geogrdfico de ta Enciclopedia en la palabra Jarox. No haci- tado ninguna prueba delos hechos que aven- tura; y No hubiera podido alegar mas que Koempfer y algunos otros fogosos protestan- tes. Ha ignorado sin duda que sus impostu- ras han sido refutadas hace mas de un siglo por el mismo testimonio de otros protestantes JEO mas desinteresados y mas dignos de crédito. Véase Apologia para los catélicos, t.2, ¢c. 16, impresa en 1618. En cuanto 4 la bilis que ha yomitado contra los sacerdotes en genéral, ja habia sacado de los escrilos de nuestros fildsofos anticristianos. Sardin de Eden. Y. Paraiso. Sefe. V. Gere. Setteé. V. Jerutt. Sehovah., Nombre propio de Dios en he- breo, signilica ef que es, el Ser pot excelencia, el Eterno; asi lo han traducido todas las anti- guas versiones. Entre los hebraistas, unos pronuncian Jehovah, otros Javoh, owos Jéh- véh, algunos autores griegos han escrito Jao 6 Jéxo. Como los judios tienen 1a supersticion de no pronunciarlo nunca, te Maman ef nom~ bre inefable; cuando lo encuentran en el texto hebreo, pronuncian en su lugar el nombre Adonai, mi Senor, y han puesto debajo de las letras del nombre Jehovah los puntos vocales dela palabra Eloha, otro nombre de Dios. Dicen que 4 nadie fué permitido nunca el Pronunciarlo sino al gran sacerdote en el santuario, solo una vez al aio en la gran fiesta de las expiacioncs, mas ¢sla invencion No tiene fundamento. Al menos se habria ne- cesitado que el gran sacerdote hubiese tras- mitidoesta pronunciaci susucesor, deotro modo este no hubiera podido adivinarla. Una prueba de que los judios han pronunciado 6 escrito alguna vez este nombre, aun en los lillimos siglos de la sinagoga, es que los au- tores profanos tuvieron conocimiento de 6), puesto que ellos mismos Jo han escrito bien 6 mal. Los judios modernos estiin persuadi- dos de que cualquiera que supiese la pro- nunciacion de esie nombre inefable, podria obrar por su virtud los mayores prodigios, Para explicar cémo Jesucristo ha podido ha- cer tantos milagros, dicen que habia robado enl templo la pronunciacion de este nom- bre inefable. Todos estos sueiios no merecen atencion. Es notable ja circunstancia en que Dios se ha dignado revelar su propio nombre, y que solo 4 6! conviene. Cuando quiso enviar & Moisés 4 Egipto para sacar de 1a Servidumbre alos israelitas, le pregunté Mois¢s : «Cuando diga 4 los hijos de Israel : £/ Dios de ruestros padres me envia c vosotros, si me preguntan Yuestro nombre, gqué les responderé? Yo soy, dice el Seftor, ef que es; les dirs: El gue es me ha enviado d vosotros.» Ezod., m, 43 y 14. Los Setenta tradujeron perfectamente : Yo soy el Ser, el Ser me ha enviado ¢ voso- tros.n Mas hay una dificultad sobre lo que se dice 15 JEP enel v1, 2 y 3. Dios dice d Moisés: « Yo soy Jehovah, yo me hehecho conocer & Abrahan, i Isaac, d Jacob, como Dios todo poderoso (Schaddai), mas no he sido conocido por mi nombre de Jehovah.» Sin embargo, vemos cn algunos pasajes del Genesis, que Noé, Abrahan, Isaac y Jacob dan 4 Dios el nombre de Jehovah. La mayor parte de los comentadores res- ponden que Moisés hizo hablar asi los pa- triarcas por anticipacion; pero hay un modo mas satisfactorio de entender este texto. Debe- mos rocordar que en el estilo de la Sagrada Escritura, ser [Jamada con tal nombre, signi- fica ser verdaderamente lo determinado por este nombre. Asi, cuando dijo Isaias vin, 44, queel nio de que él habla se lamard Emma- nuel, esto significa que sera verdaderamente Emmanuel, Dios con nosotros. De modo que Jehovah no significa solamente el que es 6 el Eterno; significa tambien el que siempre es el mismo, ¢l que no cambia, aquel cuyos designios son inmutables. Asi parece expli- carlo Dios mismoen el profeta Malaquias, us, 6: Yo, Jehovah, no cambio. Hasta el momento en que Dios sedigné re- yelarse i Moisés, se habia dado bastante 4 conocer d los patriarcas como Dios omnipo- tente, por los diversos prodigios que habia obrado d su vista; pero no habia de- mostrado con los sucesos la certeza immu- table de sus promesas, pues esto iba Dios 4 hacerlo sacando 4 su pueblo del Egipto, se- gun habia prometido 4 Abrahan cuatrocien- tos afios antes. Lo que dijo d Moisés , Lxod., vt, 2, puede pues significar : « Bas- tante he convencido 4 Abrahan, Isaac y Ja- cob de que soy el Dios omnipotente , pero aun les he demostrado , como lo voy 4 ha- cer, que soy Dios invariable, que no falto 4 mis promesas. » Lo que sigue del pa- saje parece indicar este sentido, como lo ha entendido muy bien el cardenal Cayetano, que da esta explicacion. dephte. Jefe y juez de los israelitas , e&- lebre por ta victoria que alcanz6 sobre los am- monitas, y por cl voto que hizo antes de ir pelear contra ellos. Jud., xt, 30y sig. Dijo segun el texto hebreo: « Siel Senor entrega d los ammonitas entre mis manos, el que salga el primero de mi casa 4 mi encuentro, sera para el Sehor, y yo le ofreceré un holo- causto.... A su vuella, lo primero que hallo fué 4 su hija unica. Desgarré sus vestidos y deploré su desgracia. Su hija le pidio dos meses de dilacion para ir 4 lorar su virgil dad con sus compaiteras.-. Despues de espi rado este tiempo, Jephté cumplié su voto, y JEP su hija era virgen (6 permanecié virgen). De aqui se establecio la costumbre, entre las hijas de Israel , de llorar todos los afios , por espacio de cuatro dias, dla hija de Jephté. » {Cuil fué elobjetodel voto de este padre des- graciado? ; Fué su hija inmolada en sacriticio 6 solo condenada al servicio del tabernaculo, y 4 una virginidad perpetua? Acerca de esta cuestion los comentadores estin divididos: ‘unos opinan que esta hija fué verdaderamente ofrecida en sacrificio, y los inerédulos han alegado este hecho para probar que losjudios ofrecian 4 Dios victimas humanas; otros juz- gan que no hay aquf tal cuestion, sino que Unicamente sé trata del ofrecimiento de esta hija al servicio del taberndculo. En efecto, el texto hebreo puede tener dos sentidos muy diferentes ; en lugar de leer : « El que salga primero de mi casa, y serd para el Sehor, y yo le ofreceré en holo- causto , » se puede traducir : « O sera para el Seftor , 6 yo le ofreceré en holocausto. » La Ppreposicion vaw que esta aqui repetida, es frecuentemente disyuntiva. Por otra parte holah, que significa holo- causto , expresa tambien una simple obla- cion; se deriva de hal, hol, elevacion, por- que se elevaba en las manos lo que se ofrecia 4 Dios, Hé aqui las razones por las que se prueba que la hija de Jephté no fué inmolada. 4°Los sacrificios de sangre humana estan absolutamente prohibidos @ los judios. Deu- ter., sil, 30: « Guardaos, les dice Moists, de imitar 4 las naciones que os rodean, de practicar sus ceremonias, y decir : Yo honraré mi Dios como estas naciones han honrado ii sus dioses. No hagais nada de esto; porque ellas han hecho para honrar sus dioses to- das las abominaciones que detesta el Seiior , ofreciéndoles sus hijos é hijas, y quemdn- dolos en el fuego, Lo que yo os prescribo, eso solo es lo que habeis de hacer en honor del Sefior, sin afadir ni quitar nada. » « eOfreceré yo 4 Dios, dice un profeta, mi hijo primogénite para expiar un crimen, 6 el fruto de mis entraias por el pecado que he cometido? {0 hombre! responde et profeta, yo te mostraré lo que conviene hacer, y lo que el Sejior pide de ti; que es el que obres con justicia, y que ames la misericordia, y andes solicito en el servicio de tu Dios. » Miguéas, v1, 7 y 8. Dios, para manifestar 4 los judios que le desagradaban sus sacrificios, les dice : « Aquel que me inmola un buey, es como el que degollase ¢ un hombre, etc. » Isaias, ixvt, 3. Aunque Jephté hubiera podido ignorar esta 16 JEP prohibicion, los sacerdotes, encargados de immolar todas las victimas, no podian olvi- darla; y aun no habia habido ejemplo de un sacrificio semejante. 20 En el Levitico, xxvu, 2, se manda resca- tar d precio de dinero las personas dedicadas al Sehor. A la verdad, se dice, ibid., v.28 y 28, que el que fuere consagrado al Seiior por el anatema (cherem), no podrd ser rescata- do; pero el anatema no podia pronunciarse sino contra los enemigos del Estado: un hombre nunca pensd pronunciarle contra Jo que le pertenece. Otra circunstancia que Jephté no podia ignorar. 3° Los que quieren que la hija de Jephté haya sido inmolada, traducen 4 su antojo las palabras del texto; leen: La primera persona que saliere de mi casa; y el texto conticne: Lo que saliere lo primero: este podia ser un animal; afiaden: Yo le ofre- ceré en holocausto; y el término hebreo puede significar simplemente : Yo haré de él una ofrenda. Las treinta y dos per- sonas que despues de la derrota de los madia- nitas fueron reservadas para parte del Senor, Mim., xxx1, 40, po fueron seguramente inmoladas en sacrificios. 4° La hija de Jephté pidié la libertad de ira Norar, no su muerte, sino su virginidad 6 la necesidad de permanecer virgen; despuesde haber dicho que se cumplid el voto, el histo- riador aitade: Y ella fué virgen, 6 perma- necid virgen ; por consiguiente no fué inmo- Tada. Se pregunta: gpor qué pues Jepifé se afligié tanto? ¢por qué las hijas de Isracl loraban 4 la hija de Jephté? Porque le era sensible & un padre victorioso, hecho jefe de su nacion, el no poder dar colocacion 4 una hija fa cual era tinica. El término hebreo, que significa Morar, puede significar simplemente celebrar, recar- rer la memoria. Habia seguramente entre los israelitas mujeres dedicadas al servicio del taberniculo, pues la Historia santaacusa dlos hijos de Heli de haber tenido un comer- cio criminal con ellas. J Reg., 1, 22. Estas mujeres eran consideradas como esclavas, pues tal era la suerte de los prisioneros de guerra : Jephté no podia ver sin afligirse que su hija fuese condenada 4 una suerte seme- jante. 5° Si se considera de otro modo el voto de Jephié, se ve uno obligado 4 decir que este voto fué temerario, y que su ejecucion fué criminal; sin embargo no solo no esta vitu- perado en la Escritura, sino que aun es alabado por S. Pablo. Heb., xx1, 32. No es pues probable que haya habido esta doble JER culpa. Syndpsis de los crist. jud., c. 11. Enla Biblia- de Aviton, t. 3, p. $80, Dom Calmet ha defendido lo contrario; pero no ha destruido Jas razones que acabamos de ale- gar. Estdn muy bien expuestas en la Biblia de Chaz, t. 4, p. 148, 4 pesar de que el autor avaba por adoplar la misma opinion que Dom Calmet. Mas es ficil conocer que los protestantes no la prefieren 4 la primera, sino a causa de su aversion contra el volo de virginidad. Reland, Antig. sac. vet. hebr., 3 part., c. 10, 2. 6, nos parece haber pro- bado con solidez que Ja hija de Jephté no fué inmolada. * [La particula vaw se toma tambien en el sentido de quamobrem, quapropter, en latin, Y porque en espanol. ease en cfecto Gén. , vit, 21; xn, 10; xx, G5 evi, 1; Levit., x, 4 ¥ 23 Deut., sxxt, 16 ¥ 47, Asi, traduciendo ¢} ultimo ra del texto hebreo de esta suerte queda evidente que Jephté quiso solo consa- sti hija al servicio del taberndculo: ella ‘isu padre: « Concededme lo que os voy a pedir: dadme un plazo de dos meses. los montes, y lloraré con mis ami ginidad. » Su padre le respondid: « Vé, » y la dejé libre durante dos meses, y fué con sus amigas, y lloré en las montatias su vir- ginidad, y dla conclusion de los dos meses volvié a buscar 4 su padre, quien cumplié en orden 4 ella el voto que habia hech esta es la razon por que no tenia comercio con ningun hombre. la hipotesis del sa- crificio, esta reflexion: por cuya razon 10 tenia comercio von ningun hombre , no se explicari.J derarquin. V. Genargula. Jeremias. Uno de los cuatro profelas mMayores : era de linaje sacerdotal, y profetizo principalmente bajo el reinado de Sedecias , durante el sitio a Jerusalcn por cl ¢j tarles , que si conlinnaban defendicidose, la ciudad seria tomada por asallo y entregrada A sangre y fucgo : es lo que acontecid. Elcumplimiento de las predicciones de este profeta ha dado Jugar a los incrédulos & a pin- tarle como un traidor vendido a los asirios. Trabajo, dicen, en desatentar a sus conciu- dadanos y sublevarlos contra su rey, sin anunciarles otra cosa mas que desgracias. Sin embargo no dejé de comprar ticrras en el pais , cuya desolacion predijo. Cuando Je- rusalen fué tomada, el monarca asirio te re- comendé cficazmente 4 su general Nabusar- dan , y Jeremias conserv6 siempre crédito en Ja corte de Babilonia, de donde salié despues It. 17 JER con objeto de hacer lamentaciones acerca de las ruinas de su pais, y consolar a sus conciu- dadanos, prediciéndolesel fin de lacautividad. Si este retrato es verdadero, hé aqui un traidor de unaespecie singular. Jeremias, sa- cerdote y profeta, vende 4 su patria contra su propio interes , y consiente en perder su estado, su libertad , su vida misma , con tal de entregar alos asirios la ciudad de Jerusa- Jen , el templo y la Judea entera, rehusando sin embargo las ofertas del gencral asirio ; quiere vivir en su patria desolada, para con solar 4 los desgraciados, y hacer observar en ella la ley del Sehor ; acompaia d los judios fugitivos hasta el Egiplo. Durante el sitio, compra un campo a fin de atestiguar que la Judea scria poblada y cultivada de nuevo, pero no le paga con dinero recibido de Jos asirios, Despues del sitio no acepta de ellos mas gue viveres y algunos auxilios muy jeros para poder subsistir. Si conservé cré- dito en la corte de Babilonia, no hizo otro uso de él que para aliviar la suerte de sus her- manos cautivos. Por consiguiente, es preciso que este traidor haya sido ambas cosas dla vez, impio y religioso , pérfido y caritativo, vendido 4 los asirios y desinteresado, ene- migo de sus hermanos y victima desu adhe- sion hacia ellos. Cuando se quiere pintar dun hombre tal como es, no es necesario afectar escoger en su vida los rasgos que pueden: ecibir una interpretacion odiosa , dejando dun lado lo que les justifica. Jevemias sabia por revelacion divina, y por las tradiciones de los profetas que le ha~ bian precedido , que Jerusalen seria tomada, que los judios serian reducidos 4 que cuanto mas resislicsen 4 los asirios. tanto mas sensible seria su suerte: ¢dénde esta aqui el crimen? Durante el sitio, los judios no quieren seguir ninguno de sus consejos, ni escuchar ninguna de sus amonestaciones ; ¥ le ponen preso porque no quiere lisonjear sus locas esperanzas; le arrojan 4 un foso leno de cieno , donde ‘yubiera perecido 4 no haberle prestado auxilio un etiope. Todavia estaba preso cuando fué tomada {a ciudad , de donde fad sacado por los asirios ; j y se supone sin embargo que él fué la causa de Ja toma de la ciudad ! El rey Sedecias, sub- yugado por hombres furiosos , no se atrevié iconsultar a Jer emias , sino en secreto, ni tampoco se atrevié a sacarle de sus manos: y a pesarde esto se quicre suponer que este profeta sublevé al pueblo contra su rey, ele. Estas calumnias quedan refutadas por la historia misma. No se puede negar que las predicciones de 2 JER Jeremias acerca de Jerusalen, como igual- mente sobre las naciones vecinas y sobre el Egipto, se hayan cumplido; por consiguiente estaba inspirado del Cielo. Dios no hubicra concedido espiritu profético 4 un bellaco, a un traidor, d un hombre malo; los judios, aleccionados por la experiencia, no hubieran conservado para cont ¢l y sus escritos el res- peto de que han gozado siempre. Y. Prorera. Uno de nuestros filsofos se ha atrevido 4 decir que Jereméas era no solo un traidor, sino tambien un insensato , porque se cargé de un yugo, y se até con cadenas , para po- ner dla vista de los judios los signos de la esclavitud & que serian reducidos por los asirios. Jerem., xxvit, 2. Si esto era un rasgo de demencia , preciso es inferir que todos los orientales eran insensatos, pues que acos- tumbraban 4 pintar por medio de sus ac- ciones los objetos con que querian impresio- nar Ja imaginacion de sus oyentes. *¢ase Axrconia , Genoctirico. Seric6. Elsitio y la toma de esta ciudad por Josué han dado 4 los inerédulos muchos pretextos para declamar. Dicen : 4° Que para hacer pasar 4 los israelitas el Jordan cerca de Jericé, no era necesario suspender ¢] curso de las aguas por milagro; que en este sitio el rio no tiene cuarenta piés de ancho ; que cra ficil echar en él uu puente de maderas , y aun mas ficil pasarle nado. Pero segun el testimonio de los viajeros, el Jordan tiene en este sitio mas de setenta y cinco piés deanchura. y es muy profundo y rapido. Cuando lo pasé Josué, esto es, cerea del tiempo de la cosecha, este rio habia Ie- nado sus orillas, y el texto conticne que yebosaba. Por consiguiente no era posible echar en él un puente de madera, y aun me- nos el pasarle ¢ vado 6 d nado. Josué, m. 45. 2 Tampoco era necesario enviar espias a Jerieé, puesto que las murailas de esta ciudad debian caer al sonido de las Lrompetas. Mas cuando Josué envid estos espias, se hallaba aun en Setimo, bastante distante del Jordan ; ni tampoco sabia aun que Dios haria caer las tmurallas de Jericd por milagro; solo fué Sabedor de este suceso muchas semanas despues. Josué, 11, 5. 8° Segun loscensores dela Historia sagra- da, todos los habitantes de Jericé y todos los animales fucron inmolados d Dios, ii excep- cion de una mujer prostituta, la cual habia recibido en su casa & los espias de los judios. Es extraito, dicen, que esta mujer se salvase por haber vendido a su patria; que una prostituta haya legado a ser la abuela de David y aun del Salvador del mundo, 18 JER Es cierto que en la toma de Jericé todo fué muerto ¥ la ciudad arrasada, porque todo habia sido consagrado al anatema 6 a la venganza divina ; mas no se sigue de aqui que todo haya sido immolado 4 Dios, el saqueo de los pueblos, la mortandad de los enemigos nunca fueron considerados en nin- gun pueblo como sacrificios ofrecidos & Dios. No es cicrto que Rahab haya sido una prostituta; el hebreo zanah no significa con frecuencia otra cosa que una tabernera, una mujer que recibe a los extranjeros. Para que fuese la misma que Ja abuela de David, hubiera sido preciso que viviese al menos doscientos afos. No fué ella sola la que fué salvada, sino juntamente con toda su parentela; no por ber hecho traicion a su patria, pues la ita de los espias no causé & Jerico ni bien nal, sino por haber tributado homenaje al Dios de Israel _y protegide a sus enviados, «Yo sé, les dice, que Dios os ha entregado nuestro pais y que ha esparcido el espanto en él. Hemos sido sabedores de los milagros que ha obrado para savaros del Egipto, y el modo como habeis tratado 4 los reyes de los amorreos. El Sefior vuestro Dios es el Dios del cielo y de la tierra; juradme pues en su nombre que vosotros perdonaréis 4 mi familia como yo os he perdonado. » Josué, u, 9. Lo que debieron hacer los habitantes de Jeries, fué imitar estar conducta, 4° El saqueo de Jeried, coutingan nuestros criticos, es un ejemplo de crueldad detesta~ ble. Pero lo que Alejandro hizo en Tyro, Pablo Emilio en Epiro, Juliano en Dacires y Malcha, Escipion en Cartago v Munancia, Munimius en Corinto, vy César en Ale yen Gergovia, 0 es menos cruel; tal ha sido el derecho de la guerra entre los puchlos antiguos. ;En qué pues fueron tos israclitas mas culpables que los dem: Y. Cananzo: Seroglifico. V. Genoctirico. Seronimitas 6 Jeronimos, V, Gero~ simitas 6 GeRéxwnos. Serénimo de Praga. V. GERdsivo ve PRAGA, Jerénimo (S.) V. Gendsni0. Serusaten {Iglesia de). Dicese en las Ac- tas de los Apdstoles que cincueuta dias des- pues de Ja resurreccion de Jesucristo, los upéstoles recibieron el Espiritu Santo; que S. Pedro en dos predicaciones convirtio a la fe cristiana ocho mil hombres, y que el nu- mero de estos fué creciendo de dia en dia. Algunos afos despues los ancianos de aquella iglesia dijeron 4S. Pablo: «Ya veis, hermano JER mio, cudntos millares de judios creen en Je- sucristo.» Este hecho est4 confirmado por Hegesippo, autor del siglo 11; por Celso que echa en cara 4 los judios convertidos el ha- berse adherido 4 un hombre a quien se ha- bia dado muerte poco tiempo hacia; en Ori- genes, 1. 2,2. 4,4, 46; y por Tacito, el cual dice que el cristianismo cundid primero en Judea, donde habia tomado origen. Annal., LAB, m. 64, Empezaron desde muy luego i disputar en aquella Iglesia; los apéstoles se reunieron en ella hicia el ao 81, para decidir que los gen- tiles convertidos 116 estaban obligados 4 guar- dar la ley de Moisés. Los cbionitas pretendie- ron que Jesus habia nacido de José; Cerinto negé su divinidad, y otros la realidad de su carne; S. Pablo y S. Juan refutan estos erro- Tes en sus cartas. La existencia de una Igie- sia numerosa en Jerusalen autes de la des- traccion de esta ciudad, 6 hacia el aio 70, es por consiguiente incontestable. Pero si la resurreccion de Jesucristo, sus milagros y los demis hechos publicados por Jos apéstoles no hubieran sido indudables, cémo pudieron hacerse prostlitos aquellos predicadores en el mismo sitio donde todo habia sucedido, en un tiempo en que estaban rodeados de testigos oculares.y de sectarios que tenian interes en contradecirlos ? Para explicar naturalmente el nacimiento Yprogresos del cristianismo, los incrédulos modernos suponen que los apdstoles no pre- dicaron al principio sino en scereto y en las tinieblas; que no comenzaron a hacerlo pu- blicamente, sino cuando fueron bastante fuertes para intimidar a los judios, y que en- tonces no se les podia tachar de impostura, porque ya no subsistian Jos testigos. suposicion falsa. El asesinate de S. yel de Santiago, cl encareelamiento de S. dro, cl tumullo excitado por los judios contra S. Pablo, las disputas que reinaron entré los judios convertidos, y que dieron lugar al con- cilio de Jerusalen, etc., prueban que ta predi- cacion de los apéstoles hizo mucho ruido al principio, y se did & conocer cn todo Jerusa- fen; que la rapidez de sus progresos asom- bré 4 los jefes dela nacion judiica, que estos no osaron tratar d los apéstoles como habian tratado al mismo desucristo. Es indudable, pues, que los hechos en Jos cuales fundaban los apéstoles su predicacion, y que constituyen la base del cristianismo, fueron publicados en alla voz y alcanzaron el grado mas alto de notoriedad, en el mismo sitio en que acaecieron y 4 vista de los testi- gos oculares ; que los mismos que mas inte- 19 JER ves tenian en contrariarlos nada opusieron 4 cllos, y que los que asi Jo creyeron estaban invenciblemente persuadidos de la verdad de tales hechos. Desde el principio se establecié entre los ficles de Jerusalen la couvaioap DE BIENES, pero en esta palabra hemos demostrado que solo consistia en la liberalidad con que cada uno de ellas proveia d las necesidades de los de- més; sabemos que la misma caridad mutua ha reinado en las demis iglesias : en cuanto dlacomunidad de bicues rigurosamente tal, no puede probarse que se hayaestablecido en ninguna parte. Sin fundamento, pues, han escrito los incrédulos que cra esla una de las principales causas de la propagacion ra- pida del cristianismo, Aun cuando se hubiera. verificado en Jerusalen, gde qué modo po- dia haber influido en la conversion de los pue~ blos del Asia menor, dela Grecia édelaltalia? La caridad herdica que ha sido practicada por todos los cristianos en todas partes, aun para con los paganos, han hecho prosélitos sin duda, como los PP. de Ja Iglesia lo alesti- guan, pero no creemos que este motivo de conversion deshonre 4 nuestra religion. V. Cristiaxisno. Nay varias contestaciones entre los téo- logos vatélicos y los protestantes con motivo de la reunion de apostoles habida en Jeru~ salen hicia el aio 51, y de la cual se habla en las /fct., xv. Sc trata de saber si fué un verdadero concilio, si los apdstoles y el pueblo tuvicron yoz deliberativa, cual fué el objeto del acuerdo que se formé, y si fué una ley perpetaa y que debia durar siempre, Ya en la palabra Concruio hemos prebado que nada faltaba en aquella asamblea para Mereccr este nombre, puesto que habia tres apéstoles, une de los cuales era ebispo tu- telar de Jerusalen, varios discipulos que com- partian sus trabajos, y que la presidia S. Pe~ dro. No era preciso que todos los apdstoles y obispos fucsen Hamados 4 él, por cuanto cada unode ellos habia recibido de Jesucristo y del Espiritu Santo el derecho de hacer ley para el gobierno de la Iglesia, Aat., xix, 285 con mucha mas razon, pues, tenian este de- recho cuando se hallaban varios reunidos 4 Su jefe. Noshcim, que ha discutido esta cucs- tion, conviene en que es una disputa de pa- labras. Inst. Hist. christ., p. 264. El decreto de este concilio fué, pues, una verdadera ley que obligaba 4 todos los fieles; 20 solo era referente 4 Ja disciplina, sino que decidia un dogma, a saber, que los gentiles conver- tidos nocstaban obligados para salvarse d ob- servar la circuncision ni las demas leyes ce JER remoniales de los judios, que les bastaba tener-fe; y se sabe que por la fe los apéstoles entendian.la sumision 4 la moral de Jesu- cristo, lo mismo que alo restante de su doc- trina. Aunque esta décision solo fué dirigida & los> gentilesconvertidos de Antioquia, de Siria y. de Cilicia, no dejaba de referirse 4 las - demas Iglesias, puesto que S. Pablo enseié Ja misma doctrina dlos gélatas. De donde se seguia, que si se permitia aun 4 los judios observar su ley ceremonial, no era como ley religiosa, sino como simple medida de policia. En segundo lugar, se dice, dct., xv, 6 y 7, que Jos apéstoles y los sacerdotes 6 ancianos se reunicron para examinar la cuestfon, que el examen se hizo con cuidado, 22; que los apéstoles, ancianos 6 sacerdotes y toda la iglesia enviaron diputados 4 Antioquia con la decision : de aqui los protestantes han con- cluido que los sacerdotes y cl pueblo tuvieron voz deliberativa en el concilio, y que hu- Dieran debido tenerla en todos los demds; que en lo sucesivo ha sido una usur- pacion de parte de los obispes, quicnes han hecho aristocratico un gobierno que en sus principios era democratico. En los articulos Ontspo, Gerangufa, etc., he- mos probado y se probara lo contrario, y el mismo capitulo con que nos lo objctan lo con- firma. Ni los sacerdotes ni el pueblo hablan en aquella asamblea, no se les piden sufrae gios, antes por el contrario, dice el v. 12 que famuchedwnbrecallé. Su presencia no prueba por consiguiente que asistian como jueces y Arbitros, sino tan solo como inleresados en saber lo que se decidiese. Cuando los magis- trados pronuncian una sentencia en la au- diencia, 4 nadie le ocurre decir que es obra de los abogados y oyentes. - Basnage ha sostenido, sin embargo, que el concilio de Jerusalen ha sido el unico ecu- ménico que se ha celebrado, pues si se le tomase por regla y modelo de los demiis, pre- ciso seria que estos fuesen presididos por Ios apéstoles, que se compusieran de todos Tos obispos de la Iglesia cristiana, y que los sacerdotes y el pueblo tomasen parte cn Ja discusion. Mist. de la Iglesia, 1. 10, c.1, § 3. Muy dificultoso le hubiera sido demostrar en qué consistia la parte que los sacerdotes y el pueblo tomaron en la decision del con- cilio de Jerusalen. Los obispos son los suce- “Sores de los apéstoles, y de ellos han here- - toles en el concilio de Jerusalen. #’éase Cor dado el derecho de celebrar concilios, y no es Necesario que asistan todos, asi como tam- poco estuvieron presentes todos Jos apé: -cii0. Los protestantes quieren persuadirnos 20 JER que los apéstoles no tenian derecho para juzgar y hacer leyes, sino porque hal cibido el Espiritu Santo; pero mucho tiempo antes Jesucristo Iles habia dicho : « Os senta~ réis en doce sillas para juzgar & las doce wi- bus de Israel. » Maé., xix, 28. = En tercer lugar, sel concilio manda a los fieles que se abstengan de ser manchados - por los idolos, 6 de las carnes inmoladas 4 los idolos, de la sangre, de las carnes de ani- males ahogados y de 1a fornicacion. Act., xv, 20 y 29. No hay una de estas palabras sobre cuyo sentido no hayan disputado los comen- tadores. Spencer ha hecho sobre esto una di- sertacion bastante extensa, de Zeg. Hebr. rilual., 1.2, p. 438, Despues de haber presen- tado las diferentes opiniones, es de parecer que deben tomarse las palabras en el sentido mas natural y ordinario,; que por mancha de los tdolos deben entenderse todos los actos de idolatria, algunos de los cuales consistian en comer carne sacrificada 4 los idolos, sea en su templo, sea fuera, sea despues de un sacrificio 6 en cualquiera otro momento; invocar 4 los dioses al principio 6 al fin de la comida, hacer libaciones en su honor, etc. Estas practicas evan familiares 4 los paga- nos; ¥ por eso los judios procuraban no comer con ellos. Abstenerse de la sangre no es abstenerse del ascsinato, sino dejar de comer la sangre de los animales, y por con- siguiente las carnes de los animales sofoca- dos 6 muertos sin derrame de sangre. La fornicacion es el comerciocon una prostituta, quelospaganosno consideraban como delito. Aunque el decreto del concilio de Jerusalen pone al parecer todas estas acciones en la misma linca, de ahi no se sigue, dice Spen- cer, que la idolatria y la fornicacion sean en si mismas tan indiferentes como el uso de la sangre y de las carnes sufocadas; las dos primeras son prohibidas por la ley natural. y las demis solo lo eran por una ley positiva, relativa a la policia y a las circunstancias. Mas todo se expresaba junto, porque eran otros tantos signos, causas y cosas acccso- rias 4 fa idolatria; el autor citado lo prueba con testimonios positivos. Tal es, segun él, el principal motivo de la prohibicion dada por los apéstoles; otro de los motivos era el hor- ror que los juclios profesaban a todas aquellas pricticas, y los retraia de fraternizar con los gentiles; el tercero era la necesidad de apar- tar de estos las ocasiones de recaer en sus antiguas costumbres. En cuarto lugar, esta ley ha sido renovada en lo sucesivo; se encuentra en las Constitu- ciones apostélicas, 1. 6, ¢.412; en el segundo JES canon del concilio de Gangres, en el concilio in Trullo, en una ley del emperador Leon, €n un conciliode Worms, en’ tiempo de Luis el Bueno, en una Carta del papa Zacarias al arzobispo de Maguncia y en varios Peniten- ciales. Esta disciplina se observa aun entre los griegos y etiopes ; lo ha sido en Inglaterra hasta el tiempo de Beda, determinando 4 va- rios sabios protestantes 4 sostener que nunca debiera haber sidoderogada, puesto que esta fundada en la Escritura Sagrada y en una constante tradicion. Nuestra costumbre, di- cen, de comer sangre cscandaliza no solo 4 Jos judios y griegos cismaticos, sino tambien dun gran mimero de hombres piadosos é ins- truidos, oe Pero es evidente que no subsistiendo ya Jas dos razones principales de haberse estable- cidoaquella ley, ya no debia tener lugar, y que Jos que se escandalizan dela costumbre con- traria no tienen razon. Si ahora los judiosy los griegos se hiciesen catélicos, serian duchos de abstenerse de la sangre y de las carnes de animales ahogados, con tal que no lo hi- cieran por un motivo supersticiosv. La tradi- cion que nos oponen no ha sido tan constante como se preicnde, puesto que en cl siglo IV, en tiempo de S. Agustin, no se observaba ya tal abstinencia en la Iglesia de Africa. S. Agus- tin, contra Faust., 1. 32, ¢. 13. Razones de lo- calidad la han mantenido en vigor por mas tiempo en el Norte de Europa, porque el cris- tianismo solo ha penetrado alli en el siglo VII v siguientes, v las costumbres groseras Ue los paganos converlidos exigian esta pre- caucion; todo lo cual prucha que ala Iglesia pertenece juzgar la d lina que conviene enlos tiempos ¥ lugares diferentes. En cuanto los protestantes que quieren decidir de todo por la Sagrada Escritura, ellos son los que deben dccir por qué no observan una ley que ven alli en términos expresos. ‘ombre de una clase de reli Su fundador es Juan Colombino de Siena en Italia. Urbano V aprobé este instituto en Vi- terho, el afto 1367, y él mismo les did i los que estaban presenies el habito que debian Mevar; les preseribio 1a regla de S. Agustin, y Paulo V los puso en el nimero de las 6rde- nes mendicantes; practicaron desde lucgo Ja pobreza mas austera y tina vida mortifica- disima ; se les did el nombre de jesuatos, por- que sus primeros fundadores tenian siempre en la boca el nombre de Jesus, afadieron 4 este el de S. Jerénimo, porque tomaron d este santo por su protector. JES Durante mas de dos siglos, estos religiosos * no han sido mas que hermanos legos. En 1606, Paulo V les permilié recibir érdenes. - En la mayor parte de sus casas se ocupan de la farmacia; otros son destiladores y venden * aguardiente, lo que ha hecho que'se les llame los PP, del aguardiente. Como se hicieseh ri- * cos en el estado de Venecia, y se'relajaron ~ mucho de su antigua regularidad ;” pidio la republica su supresion 4 Clemente IX, para emplear sus bienes en los gastos de la guerra de Candia : este pontifice lo concedié en 1668. Todavia hay en Italia algunos religiosos de la misma érden ; se les ha conservado por- que han perseverado en el fervor de su pri- mer establecimiento. 7 7 Sesucristo, Aun cuando no se considere aJesucristo mas que como el autor de una gran revolucion acaccida en el mundo, como un legislador que ha enscivado la moral mas pura y establecido la religion mas sibia y santa que hay sobre la tierra, aun merece- ria ocupar el primer puesto en la historia y ser representado como el mayor de los hom- bres. ; : Mas para la consideracion de un cristiano," Jesucristo no es solo un enviado de Dios, si- no el Hijo de Dios hecho hombre, ¢l Redentor, el Salvador del género humano. Es un deber del tedlogo cl probar que esta creencia es bien fundada, que este divine personaje se ha manifestado bajo los rasgos mas capaces de demostrar su divinidad, y de convencer & los hombres que era el enviado para verifica:: Ia grande obra de su salvacion. Tenemos pues que examin del car ter personal de Jcsucristo y cl modo como vivid entre los hombres; 2° la prueba princi- pai de su mision divina, que son sus mila- gros. Se hallariin las demas pruebas 6 moti- 2 y establecimos direclamente su di la palabra Huo pe Dios, 1. Anunciado por una scrie de profecias en el espacio de cuarenta siglos, esperado entre los judios en todo el Oriente, prevenido por unsanto precursor, y precedido de prodigies,” aparece Jesucristo en la Judea, y predice la venida del reino de los cielos. Su nacimiento ha sido seitalado con milagros ; mas su in- fancia fué oscura y oculta; es desceridiente de sangre real, pero no se aprovecha dc este origen, declara que su reino no es'de este mundo. Prueba su mision y. confirma su doctrina por una multitud de milagros ; mul- tiplica los panes, cura los enfermos, resucita los muertos, calma_ las’ tempestades,- anda sobre las aguas, da 4 sus discipulos'ef poder JES de obrar semejantes prodigios; los hace sin interes, sin vanidad, sin afectacion; rehusa hacerlos para contentar la curiosidad 6 para castigar d los incrédulos; se aleanzan de ¢! por las oraciones, la confianza y la docilidad. Los milagros de los impostores tienen por objeto admirar y seducir 4 los hombres; fos de Jesucristo estén destinados 4 socorrerlos, 4 consolarlos, 4 instruirlos, y @ santificar- los. Su doctrina cs sublime. Son misterios que deben creer ; ¢ mas un Dios que ensciia 4 los hombres no debe manifestarles mas que lo que pueden concebir ? No argumenta, no dis- puta como los filésofos; manda creer en su palabra, porque es Dios, « No convenia, dire Lactancio , que hablando Dios alos hombr emplease raciocinios para confirmar sus oré- culos , como si se pudiese dudar de lo que dice; mas ha ensefado como conviene al Soberano drbitro de todas las cosas, al que no perlenece argumentar sino decir Ja ver- dad. » Lact., divin. Inst., .3, ¢.2. Los mis~ terios que anuncia no estin destinados a ad- Mirar la razon, sino 4 conmover el corazon un Dios en tres personas que cada una e: Ocupada de nuestra santificacion; un Dios hecho hombre para rescatarnos y salvarnos, que se nos entrega para victima y alimento de nuestras almas ; un Dios que no permite el pecado , sino para probar mejor la virtud, que no da sus gracias sino al que reprime las pasiones ; que castiga en este mundo no para hacerse temer, sino para salvar a los que castiga. { Es sosprendente que forme san- tos esta doctrina? La moral de Jesucristo es pura y severa , pero sencilla y popular; no hace de ella una ciencia profunda y razonada; la reduce 4 miéaximas, la pone al aleance de los mas igno- rantes, la confirma con sus ejemplos. Dulec afable, indulgente, misericordioso, carit: tivo , amigo de los pobres y de los débiles , no afecta ni una elocuencia fastuosa, ni un rigorismo excesivo, ni costumbres austera: niun aire reservado y mislerioso, promele Ja paz y la felicidad 4 los que practiquen sus preceptos ; no tiene presente mas que la gloria de Dios,su Padre, la santificacion de Jos hombres, la salvacion y felicidad del mundo, Paciente hasta el heroismo, modesto y tran- quilo en los oprohios y en los padecimientos, Jos sufre sin debilidad y sin ostentacion , no trata de insultar 4 sus enemigos, sino de conmoverlos y canvertirlos; cubierto de ul- trajes, crucificado entre dos malhechores, tmuere pidiendo perdon por sus acusadores , 22 JES sus jueces y sus verdugos; deja al Cielo el cuidado de hacer brillar su inocencia por prodigios. Si un Dios ha podido hacerse hombre, asi es como debia morir, y puesto que Jesucristo ha muerto como Divs, debia resucilar. Mas salido del sepulcro, no va 4 presen- tarse Asus enemigos; habia hecho bastante para convertirlos, no intenta forzarlos; quiere que la fe sea razonable, pero libre : no es pues por los contumaces por quienes habia resuello reformar el univ Aun cuando se hubiese presentado no hu- bieran sido mas déciles estos furiosos; hu- bieran atribuido 4 la magia sus apariciones, como lo habian hecho con respecto « otros milagros suyos. Habia prometido enviar su Espiritu 4 los apéstoles ; su conducta y sus triunfos prue- ban que este Espiritu les ha sido dado. Habia predicho que la nacion judia scria castigada, el castigo ha sido terrible y dura todavia; que el Evangelio seria predicado por toda ta tierra, y en efecto hasido llevado a fas extre- midades del mundo; que los judios v los paganos que se detestaban, llegarian a ser ovejas de un mismo rebafio , y se ha verifi- vado el prodigio; que su Iglesia duraria hasta la consumacion de los siglos, y ya contamos mil ochovientos aos de duracion ; que sin embargo su doctrina sera siempre coulradi- cha y siempre combatida ; lo ha sido y lo es todavia ; los mismos filosofos se encargan al presente de verificar la profecia. Grandes genios, sabios disertadores, de- mostradnos en fa historia del mundo algo que se parezea dla persona. 4 la conducta, al ministerio de Sesucristo. Ulistoriadores que han sabido pintar a un Hombre-Dios bajo rasgos tan singulares v tan majestuosos. no. han sido imbéciles ni impostores; no tenian modelo y no cran bastante diestros para for- jarlo. Un enviado de Dios , que ha Henado tan perfeclamente todos los caractéres de una mision divina , no es un embustero ni fund- tico, Puesto que ha dicho que eva Hijo de Dios, lo es verdaderamente. {Quédiferenci: omparamos deste divi Maestro con los demas fundadores de reli- giones ! La mayor parte de eslos han confir- mado el politeismo y la idolatria, porque jos han hallado generalmente establecidos. AMlgunos han podido sua ferocidad de Jas costumbres . pero no han disminuido la corrupcion, Muchos eran 6 conquistadores que inspiraban temor , 6 soberanos reputa- dos; han empleado Ja fuerza, la autoridad 6 Ja seduccion para hacerse obedecer. Jesu- JES cristo no ha tenido ascendiente sobre los hombres mas que por su sabiduria, por sus ‘virtudes y por sus milagros ; su obra no se ha cumplido sino cuando no estaba ya sobre Jatierra, Confucio pudo sin prodigio reunir Jos preceptos de moral de los sabios que le habian precedido, y hacerse un gran nombre en un pueblo todavia ignorantisimo, mas no ha corregido la religion de los chinos ya in- festada del politeisino por el culto que daban alos espiritus y 4 los antepasados; su _doc- trina no ha podido impedir que la idolatria del Dios /o se introduzea en la China, y llegar ser la religion popular. Los fildsofos indios, aunque divididos en diversos sistemas , se han reunido para sumergir al pueblo en la mas grosera idolatria; han puesto una desi- gualdad odiosa y un odio irreconciliahle entre Jas diversas condiciones de los hombres. Los pretendidos sabios de Egipto han dejado es- tablecer en él un culto y supersticiones que han hecho desta nacion ridicula los ojos de todas las demiis. Zoroastro , para refor- mar la idolatria de los caldeos y persas, ha sustituido un sistema absurdo , ha multipli eado alo infinite las pricticas minuciosas, hha inundado de sangre Ja Persia y las lidias, para asegurar lo que Hamaba ef’ drbul de su Tey. Los filésofos y los legisladores de Ja Grecia no se han atrevide & tocar a las fiibu- las ni a las superstiviones antiguas ya en es comarca; se han ocupado mas de sus dis- ores ¥ de 3 putas quede la reforma de lus ¢ Ja corrupcion de las costumbres. érfido . givsa y cl poder politico. Toda la sabidu estos honibres tan ponderados no ha ¢ tido mas que en hacer servir a ignios: ambiciosos, las preocupaciones, los errores, jos que dominaban en su pais y en su siglo. La.n r parte no han subyugado Taas que ti ‘iones ignorantes ¥ biirbaras : Jesucristo ha fundado el cristianismo en n dio de la filosofia de los griegos v de la Tizacion romana: no ha transigido con nin- gun vicio, mi ha fomentado ningun error; ha rehusado el titulo de rev , cuando an pue- blo alimentado von su poder queria diirselo. Para saber sihacuntribuido ala felicidad de Ja humanidad, invitamos ii los detracivres del cristianismo & que comparen el estado de Jas naciones que adoran a Jesucristo con cl ntiguos paganos y de los infieles del jor persas 6 en medio de fs egipcios, en la re- 23 JES publica de la Grecia é Italia, 6 en los pueblos civilizados por e] Evangelio, Nunca han he- cho este paralelo, y jamas osardn intentarlo. dlubieran recibido la educacion, los conoci- mientos, las costumbres suaves y civilizadas con que se envanecen, si hubieran nacido en otra parte? En todos los puntos donde se ha establecido la fe eristiana, alli ha llevado mas tarde 6 mas temprano todas estas ventajas; en donde ha dlejado de reinar, la barbarie ha ocupado su lugar: tal es la triste revolucion. que sc ha hecho en las costas del Africa y en toda el Asia, desde que el mahometismo se ha levantado sobre las ruinas del cristia- nismo. El mas lijero sentimiento de reconocimiento debe pues bastar para echarnos 4 los piés de Jesucristo, y tributar homenaje 4 su divini dad. Verdadero sol de justicia, ha derramado Ja luz de la verdad y encendido el fuego de lavirtud; ningun pueblo, ningun hombre ha permanccido en las tinieblas det error y en la corrupcion del pecado, mas que los que han rehusado instruirse y convertirse. Con todas sus disputas, los filésofos no han corregido tas costumbres de una sola aldea; nuestro divino Maestro por la voz de doce pescadores ha cambiado la faz de Ja mejor parte del uni- verso. Que las naciones corrompidas por cl exceso de la prosperidad, afeminadas por el lujo y los placeres, se disgusten de su doctrina, y den oidos & los sofismas de los inerédulos, esto no es un prodigio. « Por mas que luzca la luz en el mundo. los hombres prefieren Jas tinieblas, porque sus obras son malas, » Joan, my 19, ‘o se han hallado poco embarazados los incrédulos cuando se han visto obligados %