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Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° B - Jui 2003 Universidad det Desarrollo Accion resolutoria y excepcion de contrato no cumplido Algunas precisiones fundamentales respecto de su ambito de aplicaci6n Enrique Alcalde Rodriguez Profesor de Derecho Civil Ponmiricia UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE A. DISTINCION ENTRE OBLIGACIONES PRINCIPALES Y SECUNDA- RIAS Y CONSECUENCIAS DE TAL DISTINCION EN RELACION CON LA RESOLUCION DE UN CONTRATO BILATERAL 1. La “causa” y los contratos bilaterales. La interdependencia y reciprocidad de las obligaciones correlativas de las partes. Antes de abordar la materia especifica de estas notas, creemos indispensa- ble recordar algunas nociones bdsicas en torno al fundamento y justifica~ cién de la denominada “condicién resolutoria técita” que reglamenta el articulo 1489 de nuestro Cédigo Civil, Lo anterior, no sélo debido a la ne- cesidad de fijar el contexto dentro del cual habré de desarrollarse nuestro razonamiento, sino que en vista a las particulares consecuencias a que con- duce la aplicacién de tales nociones a la hora de interpretar un contrato. ~ Suele afirmarse por la mayoria de la doctrina ~aunque quizds no siempre se haya profundizado suficientemente en ello- que el principal fundamen- to de la llamada condicién resolutoria tdcita descansa en la relacién de in- erdependencia en que se hallan las obligaciones que del contrato bilate- __fal emanan para las partes que han concurrido a su celebraci6n. Es sabido, asimismo, que para la doctrina tradicional -inspirada en las ensefianzas de Domat y Pothier- en esta categoria de contratos la causa de la obligacién de cada parte consiste en la obligacién correlativa de la otra; asi, por ejem- plo, tratandose, v.gr., de una compraventa, la causa de la obligacién del Comprador de pagar el precio es la obligacién que asume el vendedor de entregar la cosa, y la causa de la obligacién que contrae, a su vez, este Ultimo consiste en la obligacién que el mismo contrato le impone a su 69 fete ACTIALDAD JIRIICAN* 8 io 2008 unveotae depewreta_ | contraparte en orden a pagar el precio. De este modo, se dice, las obliga- ciones que ambas partes asumen en virtud de un contrato bilateral se sir- ven reciprocamente de causa, en cuanto cada una de ellas justifica 0 expli- ca el porqué se haya contrafdo la correspondiente obligacién correlativa. De ahi también que las “vicisitudes” (para emplear una expresi6n tan afin a la moderna doctrina alemana e italiana) que atraviese o sufra la obliga- cién de una de las partes puedan afectar o incidir en la suerte que habra de correr fa obligacién de la otra. A propésito de este planteamiento, no han faltado quienes, haciéndose eco de las criticas que en su momento formulara Planiol respecto de la concepcion expuesta, la hayan pretendido descalificar aduciendo que re- pugnaria a la légica. Ello, dado que si las obligaciones surgidas de un con- trato bilateral nacen a un mismo tiempo, mal podria entonces una de elias servir de causa a la otra, desde el momento que la causa, por definicién, debe ser anterior al efecto. En realidad, una tal objecidn resulta mas bien superficial, toda vez que la doctrina que con ella se pretende combatir no estructura su tesis a partir del concepto de “causa eficiente” (que si desig- na al elemento que precede al efecto), sino que en torno a la nocién de “causa final”, es decir, considerando Ia representacién o motivacién juridi- ca que tiene cada parte como justificacién para contraer la pertinente obli- gaci6n.' Asi las cosas, resulta por tanto innecesario incluso plantearse el momento en el cual se originan las obligaciones que nacen del contrato bilateral, siendo lo esencial la presencia de una contraprestacién cuya con- sideracién aparece como basamento de la obligacién asumida por cada contratante, La réplica con la cual se ha hecho frente a la critica anticausalista sirve, a su vez, para poner de manifiesto cual es la base de la posicién que adoptan las doctrinas tradicionales en relacién con la causa, y que no es otra que la “consideracién” de existir la correspondiente obligacién correlativa. Dicho en otras palabras, en la raiz de la concepcién causalista, y ante la pregunta por qué una parte se obliga en virtud de un contrato bilateral?, la respuesta se halla en el hecho de que la contraparte del mismo también contrajo una obligacién o, dicho de otro modo, en razén que el otro contratante asu- mié, a su turno, un cierto compromiso. Y nétese que tal concepto no sdlo es Util para explicar la nocién de causa en esta categoria de actos juridicos, sino que también respecto de los otros tipos contractuales que distingue la doctrina tradicional. De esta manera, en los contratos reales, por ejem- plo, la obligacién que contrae la Gnica parte que resulta obligada por ellos. también encuentra su causa en la consideraci6n de una contrapartida, con- En este sentido puede verse MAZEAUD, Henri, Leon y Jean, Lecciones de Derecho Civil, Parte Segunda, Vol. 1, Ediciones Juridicas Europa-América, Buenos Aires, 1960, pigs. 298 y sgtes. 70 evista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - Julio 2003 Universidad del Des sistente en el beneficio que le procuré la otra parte al hacerle previam' entrega de una cosa (v.gr. en el comodato 0 el mutuo). Incluso la cons racién de una contrapartida como fundamento o explicacién de la sa” puede hacerse extensiva a convenciones no contractuales, cuyo « caso del “pago”, donde Ia justificaci6n o causa se hallard en la consid cién de una ventaja anterior al acto juridico denominado pago, la cuz hace ahora necesario “compensar” a través de este medio. En lo que hace a nuestro Cédigo Civil, nadie duda que, al menos en t cién con la causa de la obligacién, su autor siguié los postulados d doctrina tradicional francesa, de lo cual dan cuenta elocuente los pro, ejemplos y referencias que se han incluido en las normas atinentes a | materia (art. 1467, inc. 1°).? Asf, por ejemplo, al sefialar que la pura lib lidad puede ser causa suficiente de un contrato no hace sino reproducir, literalmente, el planteamiento de Pothier a propésito de la causa de contratos gratuitos y, al prevenir que Ja obligacién de dar algo en pag una deuda inexistente carece de causa, precisamente esta aplicando el e' to que se sigue de la falta de una contrapartida o de una contraprestac (y por tanto “causa”) que legitime el pago.? En sintesis, y para dejar desde ya sentada una premisa esencial que per ta avanzar en nuestro anilisis, cabe concluir que el factor o aspecto de minante al momento de indagar por la causa en un contrato bilatera relaciona, indisolublemente, con la consideracién de una contrapres cién. Asimismo, y teniendo presente que tales contratos se caracteri por el hecho de que ambas partes resultan obligadas (art. 1439), la ref da consideracién ~o si se quiere, la causa de las obligaciones que cont cada una de ellas- se traduce también en que exista una cierta relacién reciprocidad entre ambas obligaciones. Las ideas recién expuestas son, sin embargo, por sf solas insuficientes p explicar la relacién que existe entre la nocién de “causa” y la llamada “c dicion resolutoria tacita”. Tanto debido al hecho que el concepto de cal adoptado por nuestro legislador no se agota en la nocién comentada, co en atencién a que la “reciprocidad” de las obligaciones emanadas de contrato bilateral no constituye una férmula aritmética, el tratamiento | tema exige realizar algunas precisiones adicionales. 2 Las menciones que se hacen a determinados articulos, salvo indicacién en contrario, de entenderse referidas.a nuestro Cédigo Civil - 5 A propésito de lo dicho, una notable contribucién para nuestra tesis viene dade por le ag listincin que formula el profesor Vial de! Rio respecto de la causa del “contrato” y la causa d jacién”, arribando, mediante la exégesis de nuestro Cédigo Civil, a las mismas concly nes que alcanzara ta jurisprudencia francesa; pero, a diferencia de ella, con el auxilio de un te legal expreso. VIAL DEL RIO, Victor, Teoria General del Acto Juridico, Ediciones Universidad Ce lica de Chile, Santiago, 1995. 7 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - Julio 2003 Universidad det 2. La “causa” y la resolucién de los contratos bilaterales. gaciones principales y secundarias. Contratos tipic innominados. interpretacién de los contratos. Jurisprude reciente. En el nGmero anterior ya se expuso, en lineas generales, acerca del cepto de causa, enunciando, al mismo tiempo, la reciprocidad que predicar respecto de las obligaciones que para cada parte emanan ¢ contrato bilateral. Sin embargo, dicho anélisis no basta para explicar aspectos de singular importancia para el asunto propuesto. Por de pronto, es menester advertir que asf como lo dicho hasta ahoi explica la proyeccién que tiene la causa en cuanto a la validez del juridico (lo que se vincula con el problema de la licitud de la causa), Ja menci6n a la reciprocidad de las obligaciones correlativas no permite, sf sola, representarse adecuadamente las consecuencias que tiene para obligacién el destino o suerte que puede haber corrido la otra duran vigencia del contrato. Ambos factores exigen, pues, abordar el tema < causa desde la perspectiva de las motivaciones que animan al autor acto unilateral 0 a las partes de una convencién; cuestién que, com vera més tarde, no s6lo resulta relevante en funcién de analizar los efe que se siguen de infringir una obligacién contractual, sino que, adem intrinca de un modo insoslayable con los aspectos referidos a la interpr cién de un contrato. Aun ms, bajo ciertos respectos podria incluso de se que el punto central del asunto radica, més que en la “causa” del « trato, en el consentimiento que le da origen, toda vez que en el cont sinalagmatico el consensus no recae Separadamente sobre cada obligac sino que sobre ambas obligaciones conjuntamente.* A diferencia de su modelo francés, nuestro Cédigo define la causa y hacerlo, entiende por tal ef motivo que induce al acto 0 contrato (art. 14 inc. 2°). Conforme a ello, pueden los jueces entrar a averiguar por las ¢ sideraciones personales que impulsaron a las partes a celebrar un contr y contraer las obligaciones correlativas, no sélo para efectos de proni Ciarse sobre la licitud de los méviles, sino que también para establecer c fue la efectiva voluntad de las partes (causa “real”) al convenir una det minada clausula o, incluso, el contrato considerado como “un todo”. esta manera, la conceptualizaci6n de la causa como motivo de la contra cién permite, por una parte, que la moral “penetre” el campo del de cho, como ocurre, v.gr., con las disposiciones referidas a la licitud de * DABIN, Jean, La Teorfa de fa Causa, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, 1955, p 7 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - falio 2003 Universidad del De moviles y, por la otra, que la representacién que las propias partes d contrato hayan hecho en cuanto ala finalidad que se quiere satisfacer 41 se constituya en un factor relevante para la aplicacion de determin instituciones. Y esto Ultimo es, precisamente, lo que ocurre al abord interpretacién del artfculo 1489 que nos ocupa. Segtin deciamos, en los contratos bilaterales la causa de la obligacién asume cada parte viene a ser la obligacién correlativa de la otra 0, d en otros términos, la causa de la obligacién en este tipo de contratos « siste en la consideracién de Ia prestacién de la contraparte. De este m¢ apuntaébamos, existe una mutua influencia entre cada una de las ob! ciones que engendra el contrato 0, como expresan algunos, una rela de interdependencia entre ambas obligaciones. Ello, a su turno, detern que si alguna de tales obligaciones resulta en el futuro incumplida po! contratante, ello pueda afectar la subsistencia de la obligacién correla de su contraparte. Si tal cosa efectivamente sucede, nos hallaremos ~cc anota Santoro Passarelli- en presencia de un defecto funcional de la cz que impide que ésta se realice por hechos sobrevinientes a la celebra del negocio juridico.! No obstante, el examen no puede detenerse en este punto. En efecto, § afirmara, sin mas, que la relacién de interdependencia entre las obliga nes que surgen de un contrato bilateral determina que la infraccién cualquiera de ellas necesariamente implica la extincién del contrato po via de su resoluci6n, ni siquiera podria plantearse el instituto que estu mos. En efecto, la ausencia de una mayor precisién en la materia c ducirfa a estimar que ante el supuesto de incumplimiento de una F te, la resolucién del contrato surgiria como una consecuencia forzosa, que en tal evento la obligacién del contratante diligente dejaria tener causa o, si se prefiere, que la consideracién de la contrapre: cién no podria seguir justificando o fundando su propia obligaci Asi las cosas, resultarfa impensable consagrar —como lo hace el arti lo 1489- un derecho alternativo o facultad en orden a que se pue optar por la resolucién “o” el cumplimiento forzado 0, incluso mas, serfa posible que al tiempo de contratar las partes pudieran renunc a la accién resolutoria. Como se comprenderé fécilmente, una apreciacién superficial de la re cién de interdependencia o reciprocidad de las obligaciones que surgen © contrato bilateral nos leva peligrosamente al absurdo o, al menos, ar © puestas incompatibles con la regulacién legal de este instituto. Cosa ¢ SF SANTORO PASSARELLI, Doctrinas Generales de! Derecho Civil, Editorial Revista de Dere Privado, Madrid, 1964, pags. 218 y 237, Revista ACTUALIDAD JURIDIC N° 8 - julio 2003 Universidad del Desar tinta, en cambio, es evaluar la relaci6n entre las obligaciones correlativa ia log de la intenci6n o finalidad perseguida por las propias partes al tie po de contratar, lo cual, a su vez, nos conduce nuevamente a la conside! pdm de la “causa” en tanto motivo que tuvieron en vista las partes ala: mir las diversas obligaciones que emanan de un contrato, principalmer a través de la calificacién que éstas puedan haber hecho respecto de naturaleza o entidad de aquéllas. En el contexto planteado, el examen 0 aproximacién a los motivos que hubieren representado las partes obliga, primeramente, a distinguir c es el cardcter que los contratantes, o en su caso la misma ley, han atribui + las diversas obligaciones que nacen de un contrato bilateral. Ello en zn que las vicisitudes que experimente alguna de tales obligaciones } rante la vida del contrato puede, en definitiva, ser distinto -en cuant sus efectos 0 consecuencias— segun cual sea la relevancia de la pertine obligacién a la luz del ordenamiento juridico y de la propia voluntad de contratantes. Ocurre, pues, que enfrentados en concreto a un determi do contrato bilateral, el andlisis de su contenido especifico podria lle nos a estimar que alguna de sus obligaciones tienen un caracter princi © sustancial y otras, en cambio, una naturaleza secundaria 0 acciden Como se vera enseguida, la distincién anotada no puede ser indiferen la hora de estudiar los efectos que produce la infraccién de uno u otro t de obligacién. Para los propésitos de identificar cuales obligaciones emanadas de un « trato bilateral revisten un carécter principal y cudles son secundarias, primera consideracién exige determinar si nos hallamos en presenciz tin acto jurfdico nominado o innominads. Tratandose de Jos primero: sabido que la propia ley, de un modo directo, explicita tanto sus elen tos como sus efectos (obligaciones) esenciales y naturales, dejando er gada a la voluntad de las partes la especificacién de sus elementos y « tos accidentales (art. 1444). Asi, por ejemplo, en la compraventa, le tipifica las obligaciones esenciales 0 sustanciales del contrato, entendie por tales, de un lado, la obligacién del vendedor de entregar la cosa y Gtro, la obligacion del comprador de pagar el precio, el cual, para efectivamente configure una compraventa, debe hallarse estipulad dinero. Relativamente a sus efectos u obligaciones naturales, también ley directamente la que, a falta de pacto expreso en contrario, coloc cargo del vendedor la obligacién de saneamiento de a eviccién y d vicios redhibitorios. ‘Ahora bien, cuando el legislador atribuye directamente determin efectos a un contrato que considera socialmente relevante —como 74 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N? 8 -lulo 2003 Universidad del Desarrollo rre en los nominados (v.gr. compraventa, arrendamiento, mandato, so- ciedad, mutuo, hipoteca, etc.)— junto con determinar los élementos esen- ciales que le otorgan su configuracién tfpica (sin fos cuales, por tanto, “no produce efecto alguno o degenera en un contrato diverso”), establece sus efectos naturales; y al hacerlo, toma en cuenta cudl es la voluntad presunta de unos contratantes razonables, regulando sus intereses con- forme al criterio del hombre medio colocado en la misma situacién de éstos. Dicho de otra manera, mediante un proceso de abstraccién la ley se sitda en la misma posicién en que se encontrarfan las partes al cele- brar el respectivo contrato y se representa qué estipularfan ellas en con- diciones normales 0 usuales. De este modo, por ejemplo, el legislador presume, interpretando 0 subentendiendo Ia probable voluntad de las par- tes, aquello que cominmente convendran frente a un determinado tipo de contrato (v.gr., en una compraventa, que el vendedor se haga res- ponsable de la eviccién o del saneamiento de los vicios redhibitorios). Con todo, y dado que nos movemos en el ambito del derecho privado, salvo que exista un interés puiblico comprometido -cuyo es el caso, por ejemplo, de las normas referidas a la nulidad de un acto-, las partes tienen la posibilidad, en ejercicio de su autonomia privada, de modifi- car los efectos que a priori, y de forma no imperativa, ha reglamentado el legislador bajo la figura de un elemento de la naturaleza, “derogan- do” asf contractualmente aquello que éste asumié como probable al tipificar la pertinente relacién juridica.® La situaci6n, sin embargo, difiere o puede ser diversa cuando nos encon- tramos en presencia no ya de un acto juridico tipico, sino que de un con- trato innominado. En efecto, dado que en este tipo de convenciones el legislador no ha previsto una regulaci6n especial, la determinacién de prac- ticamente la totalidad del contenido negocial queda entregada al arbitrio de las partes; seran, pues, éstas quienes configurarén directamente los ele- mentos que constituyen la materia u objeto del contrato -entre ellos las obligaciones que son esenciales y secundarias- con la limitacién obvia de no contravenir el orden pUblico, la moral y las buenas costumbres.” Por otra parte, si nos preguntamos por la procedencia y ambito de vigen- cia de la denominada “condicién resolutoria tacita” en un contrato inno- minado, concluiremos que siendo ésta un efecto de la naturaleza del contra- to bilateral, la determinacién de sus alcances ante una concreta situacién no puede prescindir de cul haya sido efectivamente la voluntad de las * Como es obvio, ello no se extiende a fos denominados elementos esenciales del contrato, toda vez que a falta de éstos el acto no tlegard a existir 0 bien degenerard en uno distinto. Por lo mismo, en los contratos innominados no cabe hablar de elementos “esenciales” -0 “cosas de la esencia”— en el sentido en que los toma el articulo 1444 de nuestro Cédigo Ci salvo, naturalmente; en lo relativo a tos elementos comunes 0 requisitos de todo acto juridico. Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - Jullo 2003 Universidad del D partes al tiempo de contratar. Desde esta perspectiva, también resulta. cial recordar que la resolucién del contrato, como consecuencia de fracci6n de una obligacién, no constituye un efecto necesario, en cu puede ser excluido en virtud de una estipulacién contractual, ora po las partes simplemente renuncian -expresa o tdcitamente- a la ac resolutoria, ora porque asignan una sancién o efecto distinto al de la luci6n para el supuesto de incumplimiento (por ejemplo, estipulan t mente la obligacién de pagar una multa o pena). En raz6n de lo dicho, si las partes convienen excluir la resoluci6n c efecto derivado de la infraccién a un contrato —posibilidad cierta s¢ Cuya legitimidad nadie discute-, tampoco podria decirse que la obliga del contratante diligente carece de “causa”, toda vez que la considera de la contraprestaci6n correlativa que existié al momento de celebrarl que constituye precisamente su causa—ya cumplié y contintia cumplie su funcién en tanto justificacin o fundamento de la obligacion, inde dientemente de que por un hecho posterior (el incumplimiento) n satisfaga por el contratante negligente la prestacion especifica que se t en vista al momento de contratar.* Lo anterior ratifica lo que sefialar més arriba, en cuanto a que si bien las obligaciones reciprocas que e1 nan de un contrato bilateral se encuentran en una relacién de interder dencia, tal relacién en modo alguno implica que la suerte o destino de de ellas necesariamente derive en una ineficacia 0 extincién de la otr bien del contrato en general. Por lo demas, algo similar a lo recién comentado ocurre también con 0 elemento del acto juridico, como lo es el objeto. Asi, por ejemplo, s tiempo de celebrarse el contrato una parte se oblig6 a entregar una cie cosa 0 ejecutar un determinado hecho y, después, la cosa perece (inch por un hecho voluntario del deudor que no es culpable ni doloso) hecho se hace imposible de ejecutar debido a culpa o dolo de la pa obligada, el contrato sigue vigente, aunque varie su objeto, el que pase ser reemplazado por el precio de la cosa y/o la indemnizacién de per] cios, segtin el caso, Sobre la base de las consideraciones que se han expuesto, se colige, p meramente, que si bien existe una interdependencia entre las obligacion surgidas a partir de un contrato bilateral, ello no significa que el incump miento de una de ellas necesariamente produzca como efecto la exti cién de la otra y menos atin la resolucién de! contrato, En segundo térm 5 En torno a la influencia continuada de la “causa” en los contratos, puede verse DE CASTRO BRAVO, Federico, £ Negocio Juridico, Instituto Naclonal de Estudios jurfdicos, Madrid, 197 pags. 313 y sgtes. ve Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - Julio 2003 Universidad del Des no, se concluye también que para los fines de determinar si la resoluc es procedente como sancién para el evento de incumplimiento de | obligacién en este tipo de contratos -particularmente si éste tiene la dad de innominado- sera menester indagar por la real voluntad de las F tes (art. 1560) y, en especial, establecer si en un determinado caso cont to éstas quisieron asignar un efecto diverso para el caso de contravenc del contrato, lo cual, a su vez, podra conducir a estimar que ios contrat tes -o uno de ellos— formularon una renuncia expresa 0 tacita a la acc resolutoria.? Si nos preguntamos, ahora, por las normas a que debera recurrirse a ot to de determinar cudl fue la voluntad real de los contratantes, deb estarse, como es obvio, a las disposiciones que gobiernan la materia y, un modo preferente, a los preceptos contenidos en los articulos 156 siguientes del Cédigo Civil. En esta tarea, sin duda que un factor releva ser considerar cudl es la naturaleza o cardcter que cabe atribuir a la o gaci6n que resulta infringida, particularmente si se trata de un contr innominado. Por lo mismo, nos parece evidente que el examen refe do a la intencién de los contratantes en materia de inclusién o exc sién de la accién resolutoria, exige, en primer lugar, determinar s pertinente obligacién se pacté como principal o esencial 0, por la versa, con cardcter accesorio o secundario. Lo anterior, dado que no sultaria razonable para el intérprete concluir que la infraccién de una ot gacién meramente accidental -salvo que las partes hubieren pactado contrario- deba necesariamente sancionarse con la resolucién del cont to.’ Por igual motivo ~y segiin veremos mas tarde- tampoco seria da concluir que cualquiera que sea la gravedad de la infraccién o naturale de la obligacién incumplida se podré oponer la exceptio non adimp contractus. Frente a la consideracién anotada, alguno podria replicar que el artic 1489, al no hacer fa referida distincién entre obligaciones principales secundarias, determina que a falta de una estipulacién contractual q establezca un efecto diverso al de la resolucién, dicha sancién operara cu quiera que fuere la entidad de la obligacién que resulta infringida. De t * Con respecto a esto tiltimo, resulta necesario recordar que en el derecho privado ~salvo nor tspecial en contrario- la manifestcl6n de voluntad Yexpresa” lene et mismo valoryefcacia la "técita”. Es también por esta razén que no resulta en estricto rigor acertado definir el “pacto comisoi come la condicién resolutoria tdcita expresada. En efecto, tal definicién no comprenderfa el c en el cual se pacta respecto del incumplimiento de obligaciones accesorias, como tampocc hipétesis en que las partes, en ejercicio de su autonomia privada, estipulan que frente a incumplimiento determinado (incluso de una obligacién principa), el contrato se resolverd i ure o de pleno derecho, es decir, asignéndole a la infracci6n los mismos efectos que una cor én resolutoria ordinaria Revista ACTUALIDAD JURIDICA N? 8 - jlo 2003, Universidad Revista ACTUALIDAD JURIDICAN"S -Jofio 2003 cho, algunos connotados autores, sin mas explicacién que el “ar de no distincién”, asf lo han sostenido,"” No obstante, si atendemos al panorama general que nos ofrecer doctrina y derecho comparados, como aquellos autores nacior han profundizado en el tema, veremos que existe una importanté te que se inclina por la opinién contraria. Entre los autores extranjeros, cabe citar, por via ejemplar, a Riperty B para quienes la determinacién acerca de si el incumplimiento de ur cién accesoria es causa de resolucién del contrato constituye una ct hecho que corresponderé a los jueces establecer; atendiendo, para ¢ a la voluntad probable de Jas partes como a la importancia que, en aquéllas han concedido a tas obligaciones accesorias.” Gaudeme parte, ensefia que la resolucién sera procedente sélo en la med) incumplimiento recaiga en un punto que las partes hubieren consider cial." Messineo, a su turno, se pronuncia derechamente en el se! Ja buena fe contractual conileva el rechazo de la resolucién como sar caso de incumplirse una prestacién accesoria, afadiendo que est oplica también a la prestacién principal si el incumplimiento es de dad.'* Por ditimo, y de no menor importancia dado el influjo qu trinas tuvieron en el Cédigo Napoleén y, por lo mismo, en nuest Cédigo, cabe reproducir el pensamiento de Pothier en la mate este particular, al tratar del contrato de compraventa y luego de las obtigaciones de entrega de la cosa y pago del precio, escribi6: a las demas obligaciones, ora del vendedor, ora del comprador, s¢ circunstancias puede deducirse si la falta de cumplimiento en ellas lugar a Ia rescisin del contrato, Deberd decidirse asf siempre que prometié a alguno sea tal, que sin ello no habria querido contratar Tal es el caso, v.gr., de ALESSANDRI RODRIGUEZ, Arturo, Versiones Taquigrdficas de don Arturo Alessandri Rodriguez, T. |i, imprenta Cisneros, Santiago, 1930, pag. 1 tante, en otra obra (Curso de Derecho Civil, T. |, Vol. 1, Vodanovic, Antonio, Ec Santiago, 1961, pig. 148) se consigna la opinién del mismo autor en orden a que to de no distincién” es efectivo si ta ley no distingue ni en su letra ni en su espiritu; suceder que no distinga en aquélla y sien éste”, en cuyo caso no cabe aplicarlo. "2 RIPERT y BOULANGER, Tratado de Derecho Civil, T. IV, Vo. |, La Ley, Buenos Aires, 198 329 y 330. ° GAUDEMET, Eugene, Teoria General de las Obigaciones, Editorial Pornta, México, 200 4 MESSINEO, Francesco, Doctrina General del Contrato, . I, Ediciones juridicas Europa-Am Aires, 1986, pag. 348. En otra de sus obras (Manual de Derecho Cwily Comercial T. N, Edi Furopa-América, Buenos Aires, 1979, pag, 523) el jurista Raliano escribe: “En cuanto al prestaciones recprocas, en el que, como se ha sefialado, hay interdependencia entre las pr sispone el remedio de la resoluci6n, en virtud de demande y en beneficio Ge aquella de ls p de la cual el contrato ~2 causa del comportamiento deta contraparte, 0 por otra razén ot a ser mativo de socrfcio patrimonial, soportando sin compensaci6n, o sin compensacién adec de ser el instrumento para la consecuencia de la finalidad que la parte se habia propuest + POTHIER, Tratado dei Contrato de Compra y Venta, Imp. y Litografia de J. Ro: na, 1841, pig. 240. 78 ‘Revista ACTUALIDAD JURIDICA N" 6 - Julio 2003 Universidad del Desa Relativamente a la doctrina nacional, tal vez el mejor exponente di posicién que aqui defendemos sea Claro Solar, para quien no es acepté “Ia opinién que no admite distincién alguna entre Ia inejecuci6n total oj cial, ni entre Ia inejecucién total o parcial de una obligacién principal j una obligacién accesoria o secundaria; y creemos que para declarar la res cién el juez debe determinar si no se ha cumplido lo pactado, es decir, lo constituye el contrato en si mismo y ante las estipulaciones de las partes no habrian seguramente contratado si no hab/a de ejecutarse por el dem dado lo que éste qued6 obligado a prestar”.* Sustentando la misma ¢ nién, Fueyo Laneri expresa que “la resolucién no puede proceder siem| cualquiera que sea a importancia, entidad 0 trascendencia de lo incur do”; agregando, més adelante, que “La solucién, sin embargo, no pot darse concretamente a priori: se trata, como nunca, de un problema de cc Corresponderd al juez apreciarlo con sujeci6n a las reglas sobre la recipr dad de las obligaciones y atendiendo, mas que nada, a la repercusi6n eco mica -y aun moral- de lo que se ha dejado de cumplir’.'” Finalmente, Abel si bien no se manifiesta en términos categéricos respecto de la impro dencia de la resoluci6n tratandose de incumplimientos parciales de la o gacién “principal”, no vacila en excluir su aplicacién si nos hallamos a la infraccién de una obligacién contractual de naturaleza “secundaria “accidental”. Sobre este particular, el citado autor nos dice: “En cam! no estamos de acuerdo en que el incumplimiento de algunas obligaciones mismo contrato, de cardcter totalmente accesorio y secundario, no obsta haberse cumplido las principales, pueda dar lugar a Ia resolucién. En pri lugar, porque no puede dejarse sin efecto un contrato por minucias, y er guida porque no corresponde a Ia esencia de Ja institucién, derivada de infraccién de las obligaciones reciprocas qué constituyen Ia bilateralidad contrato: ef precio y la cosa en Ia venta, la renta y el goce en el arrendami to, etc.”.* Si examinamos, ahora, la jurisprudencia de nuestros tribunales superio de justicia, veremos cémo, desde hace ya un largo tiempo, se han dicte fallos acogiendo la interpretacién que exponemos. Asi, por ejemplo, se fallado que: “ia falta de cumplimiento de las demds obligaciones acceso mencionadas [...], no es bastante para determinar la resoluci6n del contre por mds absolutos que parezcan los términos en que esté concebida la dis sicién del articulo 1489 del Cédigo Civil, dado que traténdose de una mate tradicional como es ésta, que es regida por a equidad antes que por el de © CLARO SOLAR, Luis, Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado, Vol. V, Editorial Jur “ta de Chile, Santiago, 1979, pag. 193. i ¥ FUEYO LANERI, Fernando, Derecho Civil, de las Obligaciones, Vol. 1, Editorial Juridica de Ct Santiago, 1991, pig. 124. .,™ ABELIUK MANASEVICH, René, Las Obligaciones y sus Principales Fuenies en el Derecho | © Chileno, Editores Lépez-Viancos, Santiago, 1971, pég. 331. Revista ACTUALIDAD JURIDICA N? 8 - Julio 2003 Universidac cho, 0, mejor dicho, en la cual las disposiciones legales que la rig cen inspiradas Gnicamente en principios de equidad natural, debe Ja resolucién o negarse lugar a ella, segiin sean las circunstancias sq; circunstancias que, en este caso, inducen a negar lugar a resolutoria en razén de que, habida consideracién a la poca o ni fluencia de esas obligaciones en los fines practicos del contrato [ presumir que aun sin ellas el comprador lo habria celebrado”. S remos al tratar del articulo 1552 del Cédigo Civil, nuestra Cor ma ~a través de jurisprudencia més reciente- ha aceptado, en explicitos, la doctrina del fallo citado en cuanto distingue entr ciones principales y secundarias a fin de establecer si un contraté de oponer la mora de su contraparte como excepcién para cur su propia obligacién. Como se deduce a partir de lo comentado, establecer si el incumy de alguna de las obligaciones que emanan del contrato bilateral la resolucién del mismo o bien constituye una causal para obten declare judicialmente, exige, por parte de los jueces, analizar div tores y elementos. Entre ellos, el principal aspecto lo ocupa la de cién de la real voluntad o intencién de los contratantes, particula el contrato es innominado. En efecto, dado que en esta categoria son las propias partes las que configuran tanto su contenido esenc accidental, serén también ellas las que atribuyan a ciertas obligac cardcter sustancial o principal y, a otras, una naturaleza accider cundaria, Consecuencialmente, la admisibilidad de la resoluci6n cién por incumplimiento supone examinar no sélo si la pertinent no ha sido objeto de renuncia, sino que determinar si ante un c creto -y atendidas sus particulares circunstancias- la obligacié gida es de tal entidad que sea presumible que, sin ella, las p habrian contratado.” Si bien algunas de las opiniones que se he discurren sobre la base de que tal conclusién deriva de la equidac © se impone simplemente por razones de justicia, en nuestro con "8 Corte de Apelaciones de Talca, 12 de noviembre de 1920, Gaceta de los Tribunal Causas Civiles, Fallo N° 142, pég. 616. 2 Sobre este particular, cabe también destacar que conforme con la opinién de Clar citamos en la nota N® 16 y la doctrina del fallo aludido en la nota anterior, el art. 14 referido al incumplimiento de las obligaciones individualmente consideradas sino que cién "de lo pactado”, lo que se ve confirmado por et hecho que la sancién contemple norma afecta al contrato y no a las obligaciones. Por lo mismo, la determinacién a tuna obligacién es esencial o principal supone preguntarse si, de haberse ésta omitido, te se habrfa celebrado el contrato, todo lo cual nos conduce, nuevamente, a la consi¢ la causa en cuanto motivo de las partes para contratar. Consecuente con ello, Heménd ver que “a efectos del cumplimiento, no ha de reputarse indivisible todo el contenido dé (HERNANDEZ GIL, Antonio, Derecho de las Obligaciones, Editorial Ceura, Madrid, 1 335); de lo cual se sigue que no se aplican, en este ambito, principios que si rigen trat incumplimiento de [as obligaciones, v.gr., la indivisibilidad e integridad del pago. 80 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N” 8 - Julio 2003 Universidad del Des justificacién obedece, también, a consideraciones juridico-técnicas ¢ forman parte de la estructura misma del contrato bilateral y que, gtin pretendimos demostrar, se explican en funcién de la “causa” tanto motivo de la contratacién y, mas espectificamente, de la consi raci6n que tiene una parte respecto de Ia obligacién correlativa de la o Adicionalmente a las argumentaciones ya consignadas, confirma nu tra posicién el hecho que la relevancia de la obligacién incumplid en términos aun més generales, de los motivos que han inducid contratar, sean frecuentemente considerados por el legislador al n mento de regular otros efectos o sanciones diversas a la resolucion. este sentido, por ejemplo, pueden mencionarse las normas relativa error, en cuanto vicio del consentimiento, el cual, si recae en una c dad accidental de la cosa sobre que versa el contrato, no permite. mandar su rescisién, a menos que la consideraci6n de tal calidad sido el motivo principal para contratar y ello sea, a su vez, conocido la otra parte (art. 1554, inc. 2°). Lo propio puede decirse respecto error que recae en la persona de la contraparte, la cual por regla ge ral sera intrascendente para la validez del contrato, salvo que la cor deracién de esa persona sea la causa principal del contrato (art. 145 Por otra parte, tratandose de los contratos tipicos 0 nominados, la ha procedido, en més de una ocasién, a tomar en cuenta la relevan de las obligaciones infringidas a fin de admitir o rechazar determi dos efectos, v.gr. nulidad o resolucién, como sancién asociada al cumplimiento. Todavia mas, cuando el legislador ha querido que incumplimiento de obligaciones secundarias comprometa la st sistencia del contrato, asi lo ha dicho de un modo explicito y pre so. Tal es el caso, por ejemplo, de las hipétesis de eviccién parcial de cosa comprada o existencia de vicios ocultos en ella (arts. 1852, inc. y 1868) y los stipuestos de deterioros culpables o falta de cuidado la cosa arrendada (arts. 1939, inc. 2°; 1972, inc. 2°; y 1979); en toc los cuales se admite, por la via de la excepcién calificada, que la infr cién de una obligacién no esencial a la compraventa o el arrendami to determine, no obstante, la rescisién o resolucién del contrato, gun el caso, Consecuencialmente, si la regla general del artic 1489 fuera el que la accién resolutoria puede intentarse cualquic © que fuere la magnitud del incumplimiento o naturaleza de la ol gacion infringida, no tendria entonces sentido el que se hayan « bido contemplar normas legales expresas que, como las citad confirieran explicitamente este derecho ante una infraccién | obligaciones que no son relevantes o esenciales al contrato de q 2, °Se trata, Revista ACTUALIDAD JURIDICA NP: Julio 2003, Sin perjuicio de lo expuesto en precedencia, creemos que arribar a conclusiones similares a las aqui postuladas si abo! asunto no ya desde la perspectiva “estructural” de! contrat. matico ~y consecuencialmente de la “causa”, sino que Gn desde la 6ptica del consentimiento qué da vida al negocio Segtin expresamos, en cualquier conflicto en el cual se tra! terminar el sentido y alcance que corresponde atribuir a de da estipulacién contractual y, por to mismo, a la infraccién ¢ ma, la labor interpretativa encomendada a los jueces obliga indagar y establecer cual ha sido la voluntad real de las pai 1560). Si consideramos, a su vez, que el incumplimiento de gacién que emana del contrato bilateral constituye, al me! nuestro legislador, una “condicién”, seria por tanto meneste las disposiciones legales que regian la forma o manera de int esta clase de modalidades. Y dentro de aquellas, estimamo Precepto relevante para el tema en anilisis viene a ser el art conforme al cual “La condicién debe ser cumplida del modo partes han probablemente entendido que lo fuese, y se presumi modo mds racional de cumplirla es el que han entendido las (inc. 1°). Aplicando la citada norma al punto que interesa, y obvio supuesto de no existir una voluntad clara, pensamos ¢ exige al intérprete examinar si la concreta infraccién de | n que se reprocha por una parte a la otra, se ajusta criterios de racionalidad, proporcionalidad y adecuacion tal Permiten entender cumplida la condicién resolutoria y d extinguido el contrato. Asi, Por ejemplo, creemos que no sé zonable -y se apartarfa por ende de la regla que fija el precept aludido~ que un tribunal estimara que cualquier incumplimien leve que fuera, 0 Ia infraccién de cualquier obligacién, aun 2 ria, hiciera procedente acoger una demanda de resolucién d trato, Ahora bien, es importante considerar que la opinién que sus mos en orden a rechazar la admisibilidad de la acci6n resolutori las hipotesis en que se esté en presencia de incumplimientos q el contexto de la concreta y particular relacién juridica, no re caracteres de relevancia, ha sido recientemente acogida, y e minos explicitos, por nuestra Excma. Corte Suprema.” Con do de un recurso de casacién en el fondo, nuestro mds alto tri expresé: ® &/fallo pertinente (31.03.03) fue pronunciado en la cause “Incomin con Enami", en tac correspondié actuar como informante en derecho, 82 evista ACTUALIDAD JURIDICA N’ 8 - Julio 2003 Universidad del Desarrollo “La fundamentacién de este medio de defensa en una inejecucién de escasa entidad puede atentar contra un principio rector en la ejecucién de los contratos, como es Ia buena fe... La pretendida defensa de ENAMI, jundada en ef incumplimiento parcial de “INCOMIN S.A.” respecto de Jas obligaciones que, en el contexto global del contrato, presentan una envergadura menor, no constitufa un motivo suficientemente serio que la excusase de satisfacer su compromiso principal y bdsico para Ia ejecu- cién del contrato como era aquél de entregar a “INCOMIN S.A.” la can- tidad acordada de mineral en bruto para el procedimiento de lixiviaci6n...” (Considerandos 47° y 48°). Mas adelante, la misma sen- tencia sefiala: “Que, por consiguiente, los jueces de fondo no cometie- ron los errores de derecho denunciados en el recurso y que se relacionan con infracciones al principio de la “mora purga la mora”, al apreciar de Ja manera como Io hicieron, el incumplimiento por parte de ENAMI de la principal obligacién que le exigia el contrato de maquila y dectarar la resolucion de éste, ordenando el pago de una indemnizacién a favor de Ia otra contratante, “INCOMIN S.A.” (Considerando 49°. Los destaca- dos son nuestros). Para terminar, cabe sefialar que asi como el anilisis que realicen los jueces frente a una determinada situacion les permitiré rechazar la resolucién como efecto del incumplimiento de una obligacién acci- dental, existirén situaciones en las cuales la infraccién de una obliga- cién, aparentemente secundaria, autorice ejercer !a accién resolutoria. Piénsese, por ejemplo, en un contrato de arrendamiento de un cine en el cual se estipula, entre otras muchas, la obligacién del arrenda- tario de “sanitizar” el recinto con la periodicidad que establece la respectiva ordenanza municipal. Supongamos, asimismo, que la falta “ de sanitizacién, conforme a dicha ordenanza, constituye una causal de revocacién definitiva de la autorizacién que habilita para operar como cine. Ante un caso como el planteado, creemos que concurren | circunstancias particulares que permiten atribuir a la obligacién de - sanitizar que contrajo el arrendatario (aunque no sea de la esencia _ del contrato de arrendamiento conforme al art. 1444) el cardcter de una prestacién principal o sustancial cuya infraccién autorizarfa de- clarar la resolucién (0, m&s propiamente, “terminacin”).del perti- hente contrato. 83 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - fulio 2003 Universidad del Desarrollo B. ALCANCES DEL ARTICULO 1552 DEL CODIGO CIVIL RESPECTO DE LA RESOLUCION DE UN CONTRATO CON MULTIPLICIDAD DE OBLIGACIONES PARA AMBAS PARTES. 1, Nuestra interpretacién del articulo 1552. La excepcién que contempla sélo se aplica en el evento que lo demandado sea la indemnizacién de perjuicios y no se extiende a los supues- tos en que se pretenda la resolucién del contrato 0 su cumpli- miento forzado. De acuerdo con lo prevenido por el articulo 1552 de nuestro Cédigo Civil “En los contratos bilaterales ninguno de los contratantes estd en mora dejan- do de cumplir lo pactado, mientras el otro no lo cumple por su parte, 0 no se allana a cumplirto.en Ia forma y tiempo debidos”.’* Pensamos que el referido precepto legal en realidad no contempla la men- cionada excepci6n o, si se quiere, que sus alcances difieren con mucho del sentido que se le atribuye en otros ordenamientos juridicos y, en todo caso, de la interpretacién que desde antiguo se ha seguido entre nosotros. Como es sabido, conforme a una generalizada opinién de nuestra doctri na, la “excepcién de contrato no cumplido” obsta a que el contratante que esté en mora pueda exigir tanto la resoluci6n del contrato bilateral como el cumplimiento de la obligacién de la otra parte, operando asf como una causal legal que habilita para suspender la extinci6n de la convencién o la ejecuci6n de una obligacién mientras quien reclame el cumplimiento no cumpla, a su vez, la suya, 0 no se allane a cumplirla, Nuestra aprecia- clén de la materia difiere radicalmente de la expuesta, estimando que dicha excepcién no impediria demandar Ia resolucion ni la ejecucién forzada que reconoce el articulo 1489 del Cédigo, aun cuando quien demanda se encuentre, a su vez, en mora o retardo de cumplir con su propia obligacion. para razonar de este modo nos basamos en las siguientes consideraciones: a) Una simple lectura de los Cédigos Civiles que nos exhibe el derecho comparado induce a pensar que el legislador nacional, a establecer la norm@ del art. 1552, no pretendié establecer aquello que doctrinariamente se > Todo indica que el precepto transcrito fue redactado sobre la base del art. 1907 del Cédige de Lulsiana, conforme al cual “En los contratos conmutativos en los que las obligaciones reciproce: Gabon cumplirse al mismo tiempo, o inmediatamente una después de las otras, fa parte que deves ceex ital. la otra en mora, debe en tiempo y lugar expresados en ef contrato o que resultan implic fomente de él, ejecutar u offecer ejecutar Ia obligacién a Ja que se ha comprometido por su parte segin el contrato lo prescriba, de otra manera fa otra parte no se constituird en mora”. 84 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 «Julio 2003 Universidad del Des conoce como exceptio non adimpleti contractus. Segiin se demostrard e guida, los ordenamientos jurfdicos que consagran explicitamente tal cepcién lo hacen directamente y sin ambages y, muchos de ellos, inc en forma adicional al efecto que reglamenta nuestro articulo 1552. En este sentido pueden citarse, por via ejemplar, los siguientes cue! legales:?* El Cédigo Civil alemén de 1900 establece en su articulo : “Quien esta obligado por un contrato bilateral puede negar la prestacién le incumbe hasta que se efectivice la contraprestaci6n, a no ser que esté « gado a cumplir la prestacién anticipadamente. Si la prestacién ha de reali se para varios, puede ser negada a cada uno fa parte a é! correspondi hasta Ia efectivizacién de toda ta contraprestacién... Si ha sido cumplida | cialmente la prestacién por una parte, la contraprestacién no puede ser ne da, siempre que la negativa, segiin las circunstancias, en especial a caus fa proporcional insignificancia de Ia parte atrasada, fuese contraria a ta fi dad y buena fe”. El articulo 1460 del Cédigo italiano de 1942 previene: Jos contratos con prestaciones reciprocas cada uno de los contratantes pu rehusar cumplir su obligacién si el otro no cumple 0 no ofrece cur simultdneamente la suya, salvo que las partes hubieran establecido 0 qu Ia naturaleza del contrato resultaren términos diferentes para el cumplim to. Tampoco puede rehusarse a Ia ejecucién, si, teniendo en cuenta las cunstancias, el rechazo fuera contrario a la buena fe”. El Cédigo Civil pol de las obligaciones (afio 1934) sefiala en su articulo 215: “I) Las presta nes que se deben reciprocamente las partes en virtud de convencio sinalagmadticas, deben ser ejecutadas simulténeamente, a menos que lo « trario resulte de 1a convencién o de la naturaleza de ta obligacién. II) C una de las partes puede abstenerse de ejecutar su prestacién mientras Ia parte no ejecute la suya”; agregando en su articulo 217 que: “La inejecuc de una parte insignificante de la prestacién no autoriza a rechazar Ia ejé cién de la prestacién reciproca, a menos que tal rechazo sea justificado por circunstancias”. El articulo 428 del Cédigo Civil portugués establece: “S os contratos bilaterales no hay plazos diferentes para su cumplimiento, c uno de los contratantes tiene fa facultad de rehusar su prestacién hasta qu otro no efectie la que le corresponde o no ofrezca su cumplimiento simu neo”. El Cédigo Civil argentino expresa, en su articulo 1201: “En los ¢ tratos bilaterales una de las partes no podré demandar su cumplimiento, s probase haberlo ella cumplido u ofreciese cumplirlo, o que su obligacién « / plazo”; disponiendo, en su articulo 510: “En las obligaciones reciproca: Uno de los obligados no incurre en mora si el otro no cumple o no se allan ‘umplir la obligacién que le es respectiva”. El Cédigo Civil boliviano, en rticulo 573 preceptia: “!) En los contratos de prestaciones reciprocas ct 2 Sobre este particular, GASTALDI, José Marla, y CENTANARO, Esteban, Excepcién de Incur ‘miento Contractual, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1995. Revista ACTUALIDAD JURIDICAN” 8 - julio 2003 Universidad del D quiera de los partes podrd negarse a cumplir su obligacién si Ia otra no c no ofrece cumplir al mismo tiempo Ia suya a menos que S¢ hubiera co do otra cosa o de la naturaleza de contrato resultaren términos dife para el cumplimiento, 1!) La excepcién de incumplimiento también podr herse cuando el otro contratante ha cumplido solo parcialmente su ¢ cién; pero no podrd oponerla y no deberd cumplir {a prestacién si, tenier cuenta las circunstancias, la negativa fuera contraria a ta buena fe”. El go Civil brasilefio dispone en su articulo 1902: “En fos contratos bila ninguno de los contratantes antes de cumplir su obligacién puede @) cumplimiento de fa que fe incumbe al otro...". El Cédigo Civil paragu 1987 en su articulo 719 dispone: “En los contratos bilaterales una partes no podré demandar su cumplimiento, si no probare haberlo ell plido u ofreciere cumplirio, a menos que la otra parte debiere efectuar prestacién". A pattir de lo resefiado se podré apreciar que, a diferencia de nuest digo Civil y de aquellos que lo tuvieron de modelo -p. ej. colomt ecuatoriano- los ordenamientos que han optado por establecer la e non adimpleti contractus, coinciden, con mayores o menores mati tin mismo factor o elemento; a saber: explicitan claramente que tra ge de un contrato bilateral una de las partes no puede exigir el « rniento a Ja otra sino en los casos en que califique como contratar gente, esto es, que haya cumplido lo que a su vez debe en virtud d trato 0 que esté llano a cumplirlo. De la sola lectura de nuestro articulo 1552, se infiere que su conte bien puede aparecer inspirado en los mismos fundamentos de la cién en andlisis, se ha redactado en términos sustancialmente dive foe observados por las legislaciones que sin duda alguna contem referida excepcién. Aun més, en algunas de ellas, v. Or el Cédis argentino, se ‘establece una norma similar a la contenida en el ar! Gemodo absolutamente independiente de otra disposicion que sic la “excepcin de contrato no cumplido”. b) A nuestro juicio, el solo tenor del articulo 1552, por lo demé permite determinar su sentido y alcance sin necesidad de recurrir preceptos ni a posicién doctrinaria alguna. En efecto, el precept mente expresa que en un contrato bilateral ninguno de los contrat entiende en mora por el hecho de infringir su obligacién si el o' vez, no ha cumplido la suya o no se allana a cumplirla en el tien forma debides. En consecuencia, en el émbito que aqui interese dente que el legislador nacional s6lo consideré la naturaleza bila contrato y, por lo mismo, la eventual ruptura de {a reciprocida coon vores que engendra, para un dnico y preciso objeto: deter Revista ACTUALIDAD |URIDICA N* 8 = julio 2003 Universidad del Des una de las partes esté o no constituida en mora en el supuesto que incun la obligacién. Asi las cosas, corresponde ahora preguntarse gy para qué efectos se rec Ja constitucién en mora -0 ausencia de ella- a que alude esta disposi legal? Creemos que a la luz de las normas que fijan el contexto del prec to en estudio la respuesta se impone claramente: con la finalidad de e: blecer si es 0 no procedente la indemnizaci6n de perjuicios que deriva de un incumplimiento contractual. Nada més ni nada menos No podemos desconocer el hecho que los fundamentos y razones « justifican la “excepcién de contrato no cumplido” son andlogos o, incl bajo determinados respectos, los mismos que sirven de basamento « norma que impide a un contratante incumplidor constituir en mora 2 contraparte. Pero de ahf a sostener que el art. 1552 dice algo que ni rer tamente se deduce de sus términos, nos parece que existe un abismo ¢ no es posible cruzar con el solo auxilio de una disquisicién doctrinaria, | légica y consistente que ésta sea en si misma, ©) A primera vista, alguno podria reprocharnos que la argumentac anterior implica una visién “formalista” del derecho, que por lo mis niega eficacia a los principios generales y, en definitiva, a la equidad ¢ debe presidir toda labor hermenéutica. Por nuestra parte, estimamos ¢ la interpretacién expuesta, apreciada en conjunto con otras institucione principios generales del derecho, armoniza plenamente con las razones justicia que podrian inspirar una apologia de la exceptio non adimp contractus. Primeramente, creemos que la aceptacién de esta “excepcién”, con caracteres asignados a ella por la doctrina y legislacién que la admit implican atribuirle la naturaleza de un modo de extinguir obligaciones. efecto, si se recuerda que lo esencial de este medio de defensa viene da por la imposibilidad de exigir de la contraparte la ejecucién forzada de obligacién en ausencia de un cumplimiento de la propia obligacién, fi seré deducir que ello equivale a consagrar una nueva forma de exting obligaciones. Dicho en otros términos, si ambos contratantes han si negligentes, dado que ninguno de ellos puede exigir del otro el cum) miento de la obligacién, no queda mas que entender que sus obligacior recfprocas se han extinguido. Incluso mas. Atendido que tampoco se | dria reclamar de la otra parte la pertinente indemnizacion de perjuicios, infraccién de las obligaciones por este “modo” extinguidas, ni siqui i seta susceptible de sustitucién a través de la reparacién pecuniaria » dafio. Revista ACTUAUDAD JURIDICA N? 8 - Ji 2003 Universidad del Deserto Adicional al hecho de entender nosotros que Bello jamas pens6 consagr la norma del art, 1552 como un modo de extinguir obligaciones, se abre también nuevas interrogantes: ~nO resultaria acaso inicuo, 0 a lo men incoherente, que el ordenamiento juridico permitiera que Jos particular incumplan sus obligaciones sin ninguna ulterior consecuencia por el me hecho de que ambos han incurrido en la infracci6n? Semejante “soluciél legislativa gno viene a recordarnos la “Ley del Talién”.o la “autotutel: que los juristas modernos se jactan de haber dejado ya hace mucho tier po en el pasado? {No se nos ha ensefiado desde siempre que los contrat se celebran para ser cumplidos? d) Lo probable es que una eventual refutacién de nuestra tesis se presen Vineulada con la “injusticia” que encierra una posicion que permite a Contratante que ha infringido su obligaci6n demandar el cumplimiento | su contraparte, la cual, de esta suerte, podria verse expuesta a satisfacer prestacion sin recibir aquello que a su vez se le debe en virtud del cont to. Frente a ésta u otra similar observacién, no vacilamos en responder que propio ordenamiento jurfdico contempla los medios necesarios para p venir o remediar situaciones que, como la expuesta, puedan revelarse i tuas ¢ indignas de tutela, Por de pronto, cabe recordar que sin necesid alguna de echar mano de la exceptio non adimpleti contractus, es posi que frente ala accién de ejecucién que deduzca un contratante que no cumplido a su vez 1o suyo, el deudor reconvenido podrfa reaccionar at vés de una demanda reconyencional. De esta manera, y supuesto duc ef tivamente ambas partes hayan incurrido en infracciones que les son im, tables, por la via de acoger ambas demandas o, si fuera del caso, decle una compensacién judicial, se arribaria a la solucion que en justicia proce En tal hipétesis, ademas, estimamos que la solucion propuesta seria r equitativa que aquella resultante de simplemente “extinguir” el contr en virtud de una autotutela fundada en un quebrantamiento rec{proco jas normas legales y de la palabra empefiada. Ello queda particularme de manifesto, por ejemplo, cuando las obligaciones correlativas consis en pagar una determinada cantidad de dinero, donde la respuesta ofre por la “excepcién de contrato no cumplido”, al operar una suerte de ex Pan de las obligaciones correlativas, impide discriminar la cuantia que, &poca de oponerse, representa cada una de elias; en cambio, mediant expediente de la compensacién, la extincién de las ‘obligaciones neces: mente sera la adecuada o proporcionada ~y por ende la justa” pu que las mismas se extinguiran hasta concurrencia de la de menor valo Un ejemplo ayudard a explicar mejor estas ideas. Supongamos due r bes uine compraventa por la cual se estipula el precio de 100, La mitac 88 Revista ACTUALIDAD JURIDICA NB - Jullo 2003 Universidad del Desa precio se paga de contado al momento de convenirse el contrato, qued do pendiente de pago el saldo restante, asi como la obligacién del ven dor de hacer entrega de la cosa comprada, pacténdose, para el cum miento de ambas prestaciones, el plazo de seis meses. Una vez vencid¢ plazo estipulado para cumplir las pertinentes obligaciones, y sin que és se hayan ejecutado por causas imputables a negligencia de las prof partes, el comprador demanda el cumplimiento forzado del.contrato, « giendo al vendedor la entrega de la cosa. De aceptarse la interpretacién tradicional que se ha dado al art. 1552 tribunal se veria obligado a rechazar la demanda, dado que, en raz6n incumplimiento del comprador de pagar el saldo de precio pactado, vendedor no puede entenderse constituido en mora y no le es exigible | tanto su propia obligacién. Asi las cosas, y de mantenerse la situaci6n er tiempo (ya que el comprador no estaria dispuesto a pagar el saldo de p cio mientras no se proceda a la entrega), se llegaria a una situaci6n ¢ dentemente inicua: el vendedor experimentaria un enriquecimiento inj to a expensas del comprador, el cual, por su parte, habria desembolsz un porcentaje significativo del precio, sin obtener contraprestacién algt por ello. El resultado, en cambio, seria distinto en el evento de negar la proced cia de este medio de defensa, pudiendo cualquiera de las partes exigi cumplimiento de su prestacién a la otra; en el ejemplo planteado, ante accién intentada por el comprador, el vendedor podria deducir demar ~ reconvencional y, de este modo, ambas partes se hallarfan en posicién ver satisfechos sus créditos, obteniendo del derecho una solucién co! rente con aquelio que puede esperarse de éste al momento de conve "una cualquiera obligacién. “e) Sino se aceptara la tesis aqui expuesta, particularmente traténdose los contratos de tracto sucesivo, creemos que podria tlegarse a solucior ~ absurdas, cuando no francamente inconvenientes para la estabilidac - coherencia de las relaciones juridicas. En efecto, su rechazo supondria c “ante la infraccién de ambas partes en un contrato bilateral -dado que s posible a ninguna de ellas demandar el cumplimiento ni tampoco {- fesoluci6n o indemnizacién de perjuicios compensatoria--no quedaria n | [emedio” que mantener fa relacién contractual indefinidamente _ hasta el infinito, perpetuando, de un modo forzado, la subsistencia las obligaciones que aquella engendré. Ello nos parece a todas luces © Contrasentido, atentatorio, por lo demés, de la seguridad y la certeza ¢ abe reclamar de cualquier tipo de vinculacién jurfdica privada; estim; do, en cambio, que frente a tales hipétesis, lo natural y razonable serie Menos permitir que se declare la terminacién del contrato, desligando Revista ACTUALIDAD JURIDICA N° 8 - Julio 2003 Universiiad del Desa a las partes de una relacién cuya permanencia en el tiempo no encuen ya ninguna justificacién Idgica ni racional. f) Junto con advertir que no tenemos noticia de que una opinién come postulada por nosotros haya sido planteada hasta estos extremos ante justicia ordinaria, hacemos sin embargo presente que ésta ha sido acogi al menos por un tribunal arbitral. En este sentido, estimamos digna- elogio la sentencia recafda en un importante litigio en el cual se expor con singular lucidez, acerca de la que estimamos debe ser la acertada int ligencia del comentado articulo 1552.74 De acuerdo con el tenor del fallo mencionado, “No comparte ef tribunal alcance que atribuye a esta excepcién la demandante, cuando dice que deudor le asiste el derecho de negarse al cumplimiento de su obligacién si acreedor no cumple ono se allana a cumplir lo que debe, a su vez; y cree, p el contrario, que demandado el deudor por el acreedor que exige el cump miento de la obligacién, aquél no puede esgrimir como excusa, para evit dicho cumplimiento, que su contraparte también ha infringido la oblig. cién correlativa; sin perjuicio de que pueda demandar reciprocamente al acre dor, lo que se logra por ef procedimiento de la reconvencién. Ahora bien; | imputacién de mora tiene relevancia cuando, como ocurre en la especie, demanda indemnizacién de perjuicios, toda vez que la constitucién en moi del deudor es uno de los elementos que la hacen a aquélla procedente” (Cor siderando 50°. Ei destacado es nuestro). 2. Relevancia de la distincién entre obligaciones “sustancia les” y “secundarias” en los supuestos en que se invoque la ex cepcién consagrada en el articulo 1552. En el acdpite precedente examinamos Ia relacién que existe entre la cause como elemento o requisito de! contrato bilateral, y el cumplimiento o in cumplimiento de las obligaciones correlativas que nacen de esta clase de convenciones. Asimismo, analizamos de un modo especial la relevancia que surge de distinguir entre aquellas obligaciones que tienen un caracter principal y aquellas de naturaleza secundaria o accidental, principaimente con miras a determinar la influencia que la infraccién de una u otra produ- ce en relacién con la resolucién del contrato. De esta manera, concluimos que el factor o elemento esencial a considerar al momento de admitir 0 no la resolucién como efecto asociado a una infraccién contractual consiste, 2 Sentencia pronunciada por el sefior érbitro don VICTOR VIAL DEL RIO, can fecha 30 de junio de 1999, en la causa “Minera Escondida con Norgener S.A". 90 Revista ACTUALIDAD JURIDICA N? 8 = Julio 2003 Universidad del Desarn en Gltimo término, en la determinacién de la real voluntad de las partes cémo ésta debe proyectarse frente a las hipétesis de incumplimiento fut ro. Por lo mismo, deciamos, Gnicamente en la medida que las circunsta cias particulares del caso concreto sometido al conocimiento de un tribun permitan atribuir a una obligacién el caracter de principal o sustancial siempre que no se haya renunciado expresa o tacitamente a la acci¢ resolutoria— su infraccién permitira demandar la resolucién del contrato | la “terminacién”, si se trata de un contrato de tracto sucesivo). Si examinamos, ahora, el articulo 1552, encontraremos que son aplicabl las mismas nociones y argumentaciones expuestas en el capitulo anteri de estas notas. En efecto, si se tiene presente que al igual que la resoluci6: a excepcién que estudiamos encuentra su fundamento en la reciprocide de las obligaciones emanadas del contrato bilateral, todo to que ya se di respecto de la influencia de la causa como justificacién de la accié resolutoria -o de la inadmisibilidad de la misma- frente a las hipétesis c incumplimiento sera también predicable a su respecto, De igual modo, cat insistir en el hecho que la referida reciprocidad de las obligaciones no : traduce ni consiste en una formula aritmética o en una ecuacién que opel de una manera automatica. Por lo demés, un criterio distinto se hallaria ¢ pugna con la nocién mas primaria del derecho, la cual indica que éste : vincula con fo adecuado 0 Jo justo, segtin una cierta proporcién 0 igualdac Incluso quienes aceptan que nuestro articulo 1552 permite enervar | accién destinada a exigir la ejecucién forzada del contrato, rechaza que cualquier incumplimiento, v.gr. la infraccién de una obligacié secundaria, haga procedente esta excepcidn, debiendo, para que ést sea acogida, hallarse referida a una obligacién de una entidad o © portancia suficiente o adecuada como para motivar en la contrapart un cambio o modificacién sustancial en la consideraci6n -es decir, en | “causa” 0 “motivo” que se tuvo en vista al asumir la obligacién corre lativa. Conforme con esta doctrina, es precisamente tal circunstancia | _ Que justifica 0 explica que el contratante diligente pueda suspender el curr plimiento de su propia obligacién ante la infracci6n de su contraparte. N Ecentenderlo asi implicaria infligir una herida mortal a los requerimiente © que impone la nocion de la buena fe contractual (art. 1546). Refiriéndose _ este mismo punto, Claro Sofar nos dice: “Un contratante a quien se exige | = @ecuci6n de sus compromisos no puede resistirse a ejecutar su prestacién fur indose en Ia inejecucién de los compromisos correlativos del demandant. sino en cuanto esta negativa, justificada por lo demas, es compatible con | Tealtad y ta confianza reciproca necesarias en ta ejecucién de los contratos :A9regando, més adelante, que “Si el principio de que deriva Ia excepcién a