Está en la página 1de 17

¿QUIÉN ABORTA?

SOBRE LA FENOMENOLOGIA DEL ABORTO EN ESPAÑA.
Algunas notas.

Seminario sobre la reforma de la ley orgánica de salud sexual y reproductiva. Universidad Abat Oliba CEU
Barcelona. Marzo 2013.

Manuel Martínez Sospedra
Catedrático de Derecho Constitucional. UCH-CEU

I.
II
III.

Introducción.
La dimensión global y su evolución.
¿Quiénes abortan? A la búsqueda del perfil de la abortante.

a) La edad.
b) Estado civil y convivencia.
c) Nivel de estudios.
d) Situación laboral.
e) Fertilidad previa.
f) Reincidencia.
g) Nacionalidad.

IV. El perfil de la mujer que recurre a la IVE

I.

Introducción.

Aunque debiera ser obvio que el tratamiento legislativo de la denominada “Interrupción Voluntaria
del Embarazo” exigiría como requisito previo alguna clase de estudio asimismo previo de la realidad
material que se pretende regular, desgraciadamente dista mucho de serlo así, al menos entre
nosotros. De facto ni la reforma del Código Penal al efecto de 1984, ni el vigente régimen
establecido por la denominada “ley orgánica de salud sexual y reproductiva” fueron elaboradas a
partir del estudio de la realidad que se pretendía ordenar. Ello es especialmente notable en el último
caso, toda vez que, a diferencia de lo que venía a suceder en 1984, se contaba con una amplia y
precisa información sobre la materia, cuyo mejor resumen es el informe anual que al respecto
publica anualmente (usualmente a fines de noviembre o principio de diciembre) el Ministerio de
Sanidad. Si se examina el proceso de elaboración y deliberación parlamentaria de la ley vigente puede
constatarse que ni los trabajos previos llevados a cabo en el seno de la subcomisión ad hoc creada en
la Comisión de Igualdad del Congreso, ni en el Informe de Expertos creado al efecto en dicho
Ministerio, ni en los informes del Consejo Fiscal, Consejo General del Poder Judicial, Consejo de
Estado y Comité de Bioética hay un examen de la experiencia previa, ni un análisis de la
fenomenología del aborto en nuestro país, fenomenología cuyo conocimiento brilla por su ausencia
en el debate parlamentario de la ley orgánica, que, como he señalado en otro lugar1, se mueve
siempre en el plano del discurso ideológico , como muestra que es de una estrategia política centrada
en el conflicto de valores.

1

Martínez Sospedra, M. El aborto sin causa. CCCFFC nº 69/70 Valencia.2012 pp.5/43,

1

Tal omisión es tanto mas relevante cuando se viene a considerar que, como señaló en su día el
Tribunal Constitucional en su decisión sobre la materia de 1985, el deber de protección y seguridad
que corresponde a los poderes públicos por mandato constitucional se vehicula primariamente a
través de medidas y políticas de prevención y de apoyo a la madre gestante, así como de garantías
técnico-sanitarias que permitan la correcta articulación de los bienes jurídicamente protegidos por el
derecho fundamental del primer inciso del art.15 CE, de conformidad con el principio hermenéutico
de concordancia práctica, cuya articulación presupone el examen y conocimiento previo de la
realidad material que va a ser objeto de tratamiento legislativo. Si, como señala la misma exposición
de motivos de la ley vigente, el deber de protección opera primariamente a través de políticas y
prestaciones públicas, y solo secundariamente mediante la regulación penal, no se entiende bien la
carencia señalada. Es posible que sea la carencia citada la que permita explicar cómo la ley que sigue
a la mentada exposición de motivos no contempla ninguna fuera del ámbito de la enseñanza,
facilitando de tal modo el reproche de inconstitucionalidad por omisión.2
Es más, es claro que la ley vigente reposa en buena medida en las propuestas de políticas públicas en
salud sexual y reproductiva inspiradas por el posicionamiento de la OMS, de tal modo que no en
escasa medida la muy fuerte influencia que la denominada “perspectiva de género” tiene en aquella
pasa por los documentos en la materia de dicha organización del sistema de Naciones Unidas. Pues
bien dicha organización exige explícitamente que, al efecto de instrumentar las políticas
correspondientes un prerrequisito de concurrencia necesaria radica precisamente en lo que la OMS
denomina un “diagnóstico estratégico” que incluye necesariamente un análisis adecuado de la
realidad social sobre la que se va a operar3. En el mismo sentido opera la guía de la OMS, que viene
a establecer como primer paso del análisis el examen de la evidencia material4.
La posición de la OMS no es gratuita. Si de lo que se trata es de “reducir el número de personas que
recurren al aborto”5 resulta obvio que saber quiénes abortan y, en su caso, por qué es el presupuesto
de cualquier intervención pública adecuada. Es cierto que la guía en cuestión no entra en las causas
de embarazo no deseado que llevan al aborto, sino que se limita a proponer educación sexual,
planificación familiar, provisión de servicios de salud y poco más6. Pero aun con tales limitaciones y
aun abordando la cuestión del aborto mediante un discurso que se fuerza en cierto modo para
incluir aquel entre los “derechos humanos” de las mujeres, sigue en pie el dato primario que conocer
la realidad material es presupuesto de cualquier intervención pública que pretenda ser operativa y
descender de la ideología a la prevención y protección. Para pasar de las musas al teatro, como diría
el clásico.
II.- La dimensión global y su evolución
¿Cuál es el número de abortos realizados conforme a la ley en España y cual ha sido su evolución?
En cierto modo la cuestión debería diferenciar el período anterior, el regido por la ley de 1985 y su
sistema de indicaciones, y el regido por la ley vigente y su sistema de plazos. La estadística del
Ministerio de Santidad no lo hace, y no lo hace con muy buen criterio si consideramos que por
término medio bajo la vigencia de la ley orgánica de 1985 los abortos realizados bajo la indicación de
2

Aún más sorprendente si se considera que la declaración de inconstitucionalidad parcial de la reforma del Código
Penal de 1984 se sostenía precisamente en la inconstitucionalidad por omisión.
3
OMS Enfoque estratégico de la OMS para fortalecer políticas y programas de salud sexual y reproductiva pp. 3 y
4,
4
OMS Aborto sin riesgos: guía técnica y de políticas para sistemas de salud. 2ª edición. P.8, en cuadro.
5
OMS. P.1
6
OMS Guía..op. cit. p.18

2

la salud ( física o mental) de la madre superan las nueves décimas partes de la varianza, de tal modo
que la flexibilidad de la ley y la ausencia de control efectivo de su cumplimiento producían un
situación de hecho equivalente al “aborto a demanda” que aparece como la gran innovación de la ley
vigente. Prescindiendo de la diferencia legislativa, la evolución a contar desde 1998 es la siguiente:
Cuadro I
TASA DE ABORTOS POR MIL MUJERES y GRUPOS DE EDAD 1998/2011
Año
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011

Total
6,00
6,52
7,14
7,66
8,46
8,77
8,94
9,60
10,62
11,49
11,78
11,41
11,49
12,44

-19 a.
5,71
6,72
7.49
8,24
9,28
9,90
10,57
11,43
12,53
13,79
13,48
12,74
12,71
13,67

20/24
9,13
10,26
11,88
12,86
14,37
15,31
15,37
16,83
18,57
20,65
21,05
20,08
19,82
21,34

25/29
7,35
7,90
8,66
9,34
10,72
11,30
11,43
12,90
14,44
15,57
16,49
16,02
16,34
17,72

30/34
5,99
6,37
6,90
7,44
8,10
8,28
8,57
9,07
10,12
11,07
11,63
11,63
12,09
13,36

35/39
3,85
4,86
5,11
5,42
5,84
6,02
6,12
6,48
7,34
7,67
7,97
8,05
8,27
9,29

40 o +
2,35
2,34
2,35
2,47
2,72
2,69
2,69
2,87
3,05
3,25
3,30
3,36
3,50
3,86

Como puede verse la tasa es casi linealmente creciente, de tal modo que prácticamente se dobla en el
periodo que se considera, sin otra excepción de una levísima contracción en el año 2009. Por grupos
de edad la tendencia es uniformemente creciente, si bien la tasa de crecimiento es más baja en el
grupo de mayores de 40 años. En términos generales la tasa es de mayor proximidad a la media en el
grupo de edad de hasta 19 años (inclusive), apreciándose en los últimos años un leve desplazamiento
hacia los grupos de mas de 25 años. En términos comparativos la tasa absoluta esta por debajo de la
media de los países de la OMS, sin embargo, mientras que en estos la tasa de abortos por mil
mujeres presenta una curva descendente (Descenso global de las tasas de abortos de 35 por mil en
1995 a 26 por mil en 20087) en nuestro caso se da la situación exactamente contraria: la tasa se ha
más que duplicado. Por sí sólo este dato nos indica que la política de laissez faire seguida por todos
los gobiernos y con asentimiento silencioso mayoritario, en ausencia de políticas de apoyo surte el
efecto directamente opuesto al que la OMS propone: la reducción de la tasa.
Si nos limitamos a considerar los últimos años (el último de vigencia del sistema de 1985, el de
transición, y los de aplicación plena de la ley vigente) las cosas se ven del siguiente modo:

7

OMS Guía…op. Cit. p. 19

3

Cuadro II
TASA DE ABORTOS POR MIL MUJERES 2007/2011. resumido
Total
2007
2008
2009
2010
2011

112.138
100,00
115.812
100,00
111.482
100,00
113.031
100,00
118.359
100,00

hasta 19 a.
15.307
13,65
14.939
12,90
13.067
12,53
14.122
12,49
14.586
12,32

20 a 29

30 a 39

55.823
49,78
57.248
49,43
54.345
48,75
52.385
46,35
53.468
45,17

35.294
31,47
37.389
32,62
38.165
34,23
39.204
34,68
43.184
36,49

40 +
5.713
5,09
5.936
5,13
6.105
5,48
6.554
5,80
7.121
6,02

Como puede verse si se considera el peso de los abortos practicados por los distintos grupos de edad en el
conjunto de abortos anuales aparece un dato que el anterior cuadro vela: la tendencia del recurso al aborto
en adolescentes registra un perfil descendente, y registra un perfil similar, aunque menos pronunciado, en
las mujeres en la veintena, en tanto que es creciente el recurso a aborto a partir de los treinta años.
Lo señalado nos permite aventurar que las políticas de educación sexual, que tienen por destinatario
principal adolescentes y jóvenes, están siendo eficaces, aun cuando su implementación sea deficiente y
manifiestamente mejorable. En este punto el énfasis que la ley vigente pone en la cuestión parece acertado.
En contrapartida como la legislación vigente no contempla medidas específicas orientadas a procurar la
limitación de la incidencia en el recurso al aborto (de hecho la ley de salud sexual y reproductiva no
contiene ninguna) y la situación de las políticas de asistencia a la familia, conciliación, etc. revela que
cuentan con una escasísima cobertura presupuestaria8 no parece exagerado señalar que la sombra de la
inconstitucionalidad por omisión planea sobre nuestro actual sistema.
Adicionalmente merece señalarse que los seis puntos de crecimiento que en conjunto suponen las mujeres
de edad superior a los treinta años parece apuntar en el sentido del impacto del elevado y creciente
desempleo, lo que, de ser cierto, obligaría a considerar si el recurso al aborto no se está empleando para
aquello para lo que no debe emplearse, según la OMS, esto es para regular la fertilidad, y si no nos
hallamos ante un indicador del tipo de usuario, si el aborto no se está convirtiendo en una práctica de
recurso preferente por mujeres de las clases subordinadas.
Los datos precitados no permiten hacerse una idea precisa del impacto real del aborto. De hecho si se
examina el Cuadro I se verá que por norma las tasas por cohorte de edad son sistemáticamente más
elevadas que la media. Ello se debe a que la base de cálculo está formada por el conjunto de la población
femenina y una parte notable de esta, que es además variable por razones demográficas cuanto menos, no
está en situación de recurrir al aborto sencillamente porque carece de la capacidad de concebir, bien
porque no la ha alcanzado, bien porque la ha superado. Es cierto que el criterio que criticamos es el
seguido por la OMS, pero el uso del mismo por tan respetable organización no impide que el criterio sea
engañoso y tienda a producir distorsiones a efectos comparativos, mayoritariamente orientadas a
minimizar el impacto del fenómeno.
8

El déficit español en gasto social respecto de la media de los paises del eurogrupo viene girando en torno a los
cinco puntos de PIB y las de apoyo a la conciliación y a la familia se sitúan en el entorno de un tercio de la media.

4

Las cosas cambian si en lugar de considerar la tasa de abortos por número de mujeres pasamos a
considerar la tasa de abortos sobre nacimientos. La razón me parece clara: el indicador así formulado
es el más ajustado por una sencilla razón: el universo de extracción de los abortos realizados está
formado por los embarazos realmente existentes. Si descontamos los casos de aborto espontáneo, el
universo estará integrado por dos grupos: los embarazos llevados a término y los interrumpidos por
razón de aborto voluntario. Para el caso que aquí interesa, el español, la evolución en los últimos
años tiene el siguiente perfil:
Cuadro III
TASA DE ABORTOS SOBRE NUMERO DE NACIMIENTOS.
Año

Nacimientos

Abortos

1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011

365.193
380.130
391.632
406.390
418.846
441.886
454.596
466.371
482.957
492.527
518.967
492.931
484.066
471.999

53.847
58.394
63.756
69.857
77.125
79.788
84.985
91.664
101.592
112.138
115.812
111.482
113.031
118.359

Tasa
14,74
15,36
16,03
17,19
18,40
18,06
18,69
19,65
21,04
22,76
22,32
22,62
23,35
25,08

Nota: nacimientos según INE.
Como puede verse la pendiente de la curva es similar a la del caso anterior, si bien es menos regular,
registrándose cuanto menos dos puntos de inflexión a la baja en la misma (2003 y 2008), inflexión
que no se debe a la reducción del recurso al aborto, sino al aumento relativo del número de
embarazos llevados a término, siendo de destacar que el incremento porcentual más fuerte es
precisamente aquel que se da en la confluencia de la agudización de la crisis y la plena aplicación del
sistema de plazos.
El fuerte aumento del recurso al aborto, que ha crecido más de diez puntos en el período que se
considera, unido al peso que el recurso al aborto registra, y que supera un quinto de los nacimientos
desde 2006 y supera el cuarto de los mismos en 2011 refuerza si necesario fuera una impresión
previamente obtenida: en España el recurso al aborto opera primariamente como un medio de
control de la fertilidad. Que tal uso, y en tales dimensiones, operado además en un contexto de
“invierno demográfico” sea compatible con el interés público es algo que no aparece como evidente
precisamente. Piénsese que si comparamos el total de abortos registrados en el período que se
considera con los datos de ocupación y población activa los ausentes por causa de aborto suponen el
7,30 de la población ocupada y el 5,66 por ciento de la población activa.9 El aborto ha devenido no
sólo un problema de salud pública, que también, sino un problema socioeconómico nada desdeñable.
9

Datos de la EPA, tercer trimestre de 2012: población activa 23.098.400; población ocupada 17.320.300, numero
de abortos registrados en el período 1.251.830

5

III.- ¿Quiénes abortan? A la búsqueda del perfil de la abortante.

a) La edad.
Los datos del Cuadro II, que muestran la fenomenología más reciente por razones de edad, nos
permiten descartar de entrada uno de los tópicos más resistentes en la materia: el recurso a la IVE
no es ni primaria ni principalmente un problema de jóvenes y adolescentes, y, en consecuencia, no
puede sostenerse que sea un problema a afrontar primariamente a través de la educación sexual. De
hecho no es sólo que el embarazo no deseado juvenil es ampliamente minoritario (en 2011 no llega a
suponer un octavo de la varianza), es que, además, es un fenómeno decreciente. El grupo de
población femenina de mayor tamaño que recurre a la interrupción del embarazo se sitúa todavía
entre los veinte y los treinta años de edad, y digo todavía porque la evolución reciente señala
claramente que su peso es decreciente ( y en su seno se registra un lento desplazamiento desde el
segmento de menor edad – de 20 a 24- a favor del de mayor edad – de 25 a 29-), en contraste crece
significativamente el recurso a la IVE entre la población femenina mayor de treinta años, que en los
últimos años ha crecido sistemáticamente (seis puntos desde 2007), de tal modo que el recurso al
aborto en el grupos de las treintañeras ha superado por sí solo el umbral del tercio. Ante este
escenario seguir tratando el problema del embarazo no deseado y, en consecuencia, como un
problema que es primariamente de información y educación sexual no parece un argumento
especialmente convincente.
En España el problema del embarazo no deseado que conduce a la práctica abortiva lejos de ser un
problema juvenil es un problema de mujeres adultas, con el agravante de que la edad media de la
abortante se está desplazando, lenta pero perceptiblemente, hacia edades progresivamente más
elevadas. Por ceñirnos al último año con datos, el 2011, las cosas son del siguiente modo:
Cuadro IV
Numero de abortos por cohortes de edad. 2011
Cohortes
Hasta 19 años
De 20 a 24
De 25 a 29
De 30 a 34
De 35 a 39
40 o más
Total

Número de abortos
14.586
26.195
27.283
25.266
17.918
7.121
118.359

% total
12,32
22,13
23,05
21,35
15,14
6,02
100,00

Como puede verse la mayor frecuencia se da en el grupo de 25 a 29 años, pero el grupo que va de
los 30 a los 34 no es el segundo por muy poco, casi igualando al grupo de 20 a 24, en tanto que el
grupo de mujeres situadas entre los 35 y los 39 supera en tres mil casos y tres puntos el aborto
juvenil, mientras que la incidencia entre las mujeres mayores de 40 años se sitúa en la mitad del
aborto juvenil. El aborto en nuestro país es un problema de mujeres adultas.
Un problema que no tiene gran cosa que ver con la experiencia y el conocimiento que mediante se
adquiere, toda vez que la edad de iniciación es notablemente más temprana, así, según la Encuesta
Nacional de Salud Sexual dicha edad es la siguiente:

6

Cuadro V.
Edad de inicio en relaciones sexuales (que no tienen por qué ser plenas)
-10
Hombres 1.3
Mujeres 0.2
Fuente: ENSS

11/12
2.9
0.7

13/14
13.2
5.7

15/16
24.8
18.6

17/18
29.3
27.9

19/20
11.2
16.1

21/25
9.2
20.8

+26
3.0
6.0

Es decir la iniciación precede entre seis y tres años a la cohorte de edad que comprende las mujeres
de los 20 a los 24 y casi el ochenta y ocho por ciento tiene experiencia previa antes de ingresar en la
cohorte de edad de mayor frecuencia, y muy lejos por cierto de las demás.
Podría argumentarse, no obstante, que la iniciación temprana no excluye un elevado grado de
promiscuidad; dicha afirmación podría ser plausible con referencia a los varones, pero no lo es en
modo alguno respecto de las mujeres, en las que la iniciación está estrechamente ligada a la
estabilidad de compañero:
Cuadro VI
Persona de iniciación.
Pareja estable
Hombres
46.3
Mujeres
85.6
Fuente: ENSS

P. ocasional
36.0
11.0

Per. acabada
de conocer
8.1
1.5

Per. pagada
5.9
--

Otros
3.2
1.4

Por último no es sostenible, como ya se ha apuntado, el recurso al argumento de calidad de la
información sexual recibida. Al respecto la citada encuesta del Ministerio competente es rotunda:
Cuadro VII
Calidad de información sexual recibida:
Buena o muy buena
Hombres
Mujeres

MB
11.6
13.1

B
60,2
54,5

Total
71.8
67,6

M
5,8
7,1

MM
2,1
3,4

Total
7.9
10.5

Mala o Muy mala
Hombres
Mujeres

No ha recibido ninguna
Hombres
Mujeres
Fuente: ENSS

10.5
12.3

7

Vistas así las cosas no parece que los argumentos usuales para explicar el fenómeno, aquellos a los
que recurre el legislador español y, al menos parcialmente los mismos documentos de la OMS 10,
tengan una capacidad explicativa muy fuerte. El recurso al aborto no es un problema primariamente
juvenil, ni parece traer causa de la ausencia de conocimientos en la materia por las mujeres que al
aborto recurren.
En los últimos cinco años la evolución ha sido la siguiente:
Cuadro VIII a)
El deslizamiento hacia la mayor edad de la abortante.
Total
Hasta 19
20/24
25/29
30/34
35/39
40 o +

2007
112.138
15.307
28.242
27,581
21.240
14.054
5.714

2008
115.812
14.839
28.389
28.859
22.275
19.944
5.936

2009
111.482
13.967
26.275
27.070
22.747
15.318
6.05

2010
113.031
14.122
25.596
26.189
23.766
16.204
6.554

2011
118.354
14.586
26.195
27.273
25.266
17.918
7.121

Aunque tal vez sea más expresiva la tabla del peso relativo de cada cohorte en el conjunto anual:
Cuadro VIII b)
El deslizamiento hacia la mayor edad de la abortante .Peso relativo.
total
Hasta 19
20/24
25/29
30/34
35/39
40 o +

2007
100,00
13,65
25,19
24,60
18,94
12,53
5,10

2008
100,00
12,81
24,51
24,92
19,64
17.22
5,13

2009
100,00
12,52
23,56
24,28
20,40
13,74
5,46

2010
100,00
12,49
22,64
23,70
21,02
14,33
5,80

2011
100,00
12,32
22,13
23,04
21,35
15,14
6,02

Como puede verse en el breve plazo que se considera la casilla de mayor frecuencia ha pasado de ser
la de las mujeres entre 20 y 24 años, a ser la de las que tienen entre 25 y 29 años, en tanto que las
mayores de 30 suponían 36,57 en 2007 y suponen el 42,51 en 2011, nada menos que seis puntos más.
El recurso al aborto se desplaza claramente hacia las cohortes de mayor edad, lo que resta de modo
creciente plausibilidad a los argumentos que tratan de explicar el recurso a la IVE como indicador de
la insuficiencia o fracaso de la información y/o educación sexual.
Primer rasgo del perfil: la mujer abortante es mayor de 25 años (65,86 %) y tiende a ser mayor de treinta
(42,51%)11.

10

Como el enfoque de la OMS es global en sus documentos se consideran otros factores que ciertamente concurren
poco o no concurren en los países desarrollados, como la existencia y accesibilidad de los servicios de sanidad. En
nuestro caso ni siquiera es pertinente el de la dificultad de acceso a otros medios anticonceptivos.
11
Reténgase que mientras las abortantes mayores de 30 años suponen el 42,51% del total, las menores de 25 años
suponen el 34,45, casi diez puntos menos…y bajando.

8

b) Estado civil y convivencia.
La mujer que recurre al aborto ¿vive sola o convive? En la cuestión tenemos un problema que puede
tornarse en ventaja: hasta el informe correspondiente a 2010 el informe anual sobre la IVE que
emana del Ministerio de Sanidad clasificaba a las madres que recurrían a la IVE en razón de su estado
civil; sin embargo el informe correspondiente a 2011 abandona una vieja práctica y sustituye el
criterio del estado por la convivencia. Ello hace que los datos del último informe no sean
homogéneos con los de los precedentes, pero nos permite asomarnos a una realidad de hecho que
resulta o puede resultar algo más compleja que la que sugiere el estado civil, a la postre una institución
administrativa.
Cuadro VIII.
ESTADO CIVIL. (en 2011 no consta).
Estado
2007
Solteras
75.834 67,62
Casadas
26.642 23,76
Viudas
544
0,49
Divorciadas 3.472
3,09
Separadas
4.839
4,32
Otras(NC
807

79.021
27.289
514
3.825
4.516
647

2008
68,23
23,56
0,81
3,30
3,90
0,56

76.101
25.547
490
4.176
4.407
781

2009
68,26
22,92
0,44
3,75
3,95
0,70

77.042
26.714
425
4.027
4.002
821

2010
68,16
23,63
0,38
3,56
3,54
0,73

Desde la perspectiva del estado civil la imagen que aparece es sustancialmente estable, aunque con
pequeñas oscilaciones. De hecho viene siendo así desde la entrada en vigor de la reforma del divorcio
que, al permitir la disolución del matrimonio por mera voluntad de uno de los contrayentes comportó
un descenso sustancial del porcentaje de separadas. Como puede verse desde esta perspectiva el
aborto es cuestión de mujeres solteras (más de los dos tercios), en tanto que las casadas, mientras lo
están, se mueven entre un quinto y un cuarto de la varianza.
El cambio de criterio estadístico en el informe sobre IVE de 2011 nos ofrece una imagen mucho más
matizada (y más coherentes con otros datos que se verán)
Cuadro IX
CONVIVENCIA
(Sustituye a Estado Civil en el Informe de 2011).
En pareja
Con familiares
Otros
Sola
NC

59.054
25.157
3.182
24.708
6.258

49,89
21,25
2,69
20,88
5,29

Como puede verse el panorama cambia drásticamente: las mujeres que viven solas caen a un quinto
de la varianza, hasta el punto de que su peso es menor que el de aquellas que viven con familiares (es
de lamentar que no se desagregue el dato de convivencia con los padres del subconjunto).De otra
parte la mitad de la varianza (el 49,89) vive en pareja, exista en tal caso vínculo matrimonial o no. En
conjunto este último es el supuesto de mayor peso, cosa que no debe extrañar: en principio el
embarazo (sea deseado no) es más probable si hay convivencia estable o con visos de estabilidad que
si no la hay.

9

Segundo rasgo del perfil: la mujer que recurre a la IVE es mayoritariamente mujer emparejada (48,49%) y,
dada la comparación con la pauta anterior, las casadas suponen algo más de la mitad del grupo
dominante.

c) Nivel de estudios.
Nuevamente nos encontramos con el problema de un cambio en la metodología usada por el
Ministerio de Sanidad: las categorías usadas al efecto, y que permanecían constantes a lo largo de los
sucesivos estudios, resultan modificadas por el Informe IVE 2011. No obstante en este caso el
cambio es menor, toda vez que las nuevas categorías innovan poco las precedentes, no obstante lo
cual, por tratarse de datos no homogéneos conviene tratarlos de modo diferenciado. Un resumen de
la evolución registrada en la materia en los últimos años ofrece, para el período 2007/ 2010 el
siguiente perfil:
Cuadro X a)
Abortantes. Nivel de Estudios. (2008/2010).
Categorías
Analfabe.
Sin Est.
1ª gr.
2º gr.(1 c.)
2º gr. (2º
c.
Esc.Univ.
Facultad

2008
466
2.586
24.470
36.307
30.900

2008
0,42
2,31
21,64
32,37
27,56

2009
851
3.209
26.613
33.758
30.894

2010
0,76
2,88
23,87
30,88
27,71

2010
833
3.422
27.148
35.383
31.226

0,76
3,03
24,02
29.48
27,63

9.751
6.499

8,70
5,80

9.192
6.080

8.76
5,45

9.724
6.538

8,60
5,63

Como puede verse fácilmente en el cuadro anterior hay una tendencia creciente al recurso a la IVE en
grupo “sin estudios” y entre las mujeres que se han limitado a cursar la enseñanza obligatoria, en
tanto que retrocede sistemáticamente el recurso aquella entre las mujeres con estudios universitarios.
La metodología empleada en el estudio correspondiente a 2011 es marginalmente más precisa que la
anterior y su resultado es como sigue:
Cuadro X b).
Abortantes. Nivel de estudios.2011.
Categoría
Anal. y sin estudios
Primer grado
ESO/ equiv.
Bachillerato/FP
Facultad/ Esc. Univ.
Otros

Número
2.723
26.306
42.094
29.585
13.819
3.827

Porcentaje
2,30
22,23
35,37
25,00
11,66
3,23

10

Las tendencias generales parecen claras: de una parte el muy reducido grupo de mujeres carentes de
estudios tiene mayor peso medio entre las abortantes que entre el conjunto de las mujeres 12. Y
aunque con oscilaciones, es más o menos constante, (2,73/08; 3,59/09; 3,79/ 010; 2,30/011). De
otro lado se registra una clara tendencia a la baja entre las mujeres de formación universitaria
(16,50/08; 13,61/09; 14,23/010; 11,66/011). De modo constante la mayoría de las mujeres
abortantes han recibido una enseñanza que tiende a coincidir con la enseñanza obligatoria, siendo el
grupo de mujeres con enseñanza/ESO sistemáticamente el de mayor tamaño y registrándose una
lenta tendencia al alza: las abortantes crecen por debajo de la enseñanza obligatoria y decrecen por
encima de la misma: así las mujeres con nivel ESO o inferior suponían el 56,94 del total de las IVE’s
practicadas en 2008, el 58,33 en 2009, el 57,29 en 2010 y el 59,90 en 2011.
Tercer rasgo del perfil: la mujer que recurre al aborto tiene un nivel de estudios igual o inferior al de
ESO o equivalentes (59,90).

d) Situación laboral.
El recurso a la IVE es propio de mujeres integradas en la población activa: la tasa de pensionistas es
bajísima (nunca ha llegado al 1,5%) y las dedicadas en exclusiva al trabajo doméstico registran un
recurso muy bajo y, lo que es si cabe más significativo, descendente. Los datos del Cuadro XI son al
respecto bien claros:
Cuadro XI
EMPLEO
Catego.
Em/Aut
T.C.ajena
Paradas
Estudian.
Pension.
T.Domes.
Otos/NC

2008
2.166
70.653
14.043
11.487
312
11.662
1.905

1,93
62,93
12,62
10,24
0,28
10,40
1,70

2009
2.237
62.453
22.751
12,092
322
9.747
1.920

2,01
56,02
20,41
10,85
0,29
8,74
1,72

2010
2.234
60.800
24.826
13.467
307
9.276
2.016

1,98
53,79
23,96
11,91
0,27
8,60
1,78

2011
3.673
58.361
27.382
14,593
1.514
9.450
3.386

3,10
50,60
23,10
12,33
1,28
7.98
2,86

Si nos paramos a considerar qué núcleos familiares pueden permitirse el prescindir de los ingresos
que el trabajo no doméstico de la mujer puede aportar no parece que el dato en cuestión sea
precisamente sorprendente. La mayoría de las mujeres que recurren a la IVE son pues
económicamente activas. La mujer que aborta es mujer que trabaja (o busca trabajar). Un caso
peculiar es el de las mujeres estudiantes: por razones obvias su tasa sobre el total de abortos es muy
próxima al correspondiente a las menores de veinte años (en 2011 la diferencia es de una centésima),
cosa nada extraña, pero merece hacerse notar que en un período de deterioro del mercado laboral que
produce muy altos niveles de desempleo la curva del aborto estudiantil se parezca tanto a la del
crecimiento de mujeres desempleadas ¿un reflejo de recurso a trabajos temporales o de media jornada
para ganar autonomía económica e incluso ayudar a costear los gastos que comportan los estudios?13.

12

Aunque hay que advertir que el dato no es precisamente muy representativo.
Será interesante en su día comparar los vistos con los propio de 2012, por dos razones: de un lado por la creciente
contracción de la dotación de las ayudas al estudio y, del otro, el impacto de la fuerte reducción del empleo público.
13

11

Cuadro XII.
Situación Laboral de la Mujer. 1998/2010.14
1998
Profesional
Asalariada
Parada
Estudiante
Pensionista
Sus Labores
Otros/NC

2010
1,98
53,79
21,96
11,91
0,27
8,60
1,78

3,01
49.18
13,44
15,98
0,43
15,64
2,28

- 1.03
+4,61
+8,57
- 4,07
- 0,11
- 7.04
-0,58

Entre las mujeres que integran la población activa stricto sensu se ha roto parcialmente la pauta
tradicional de lento retroceso de quienes trabajan por cuenta propia. La estadística no permite
diferenciar entre empresarias y trabajadoras autónomas, pero a lo que aquí afecta no me parece
relevante: la crisis ha golpeado muy fuertemente tanto a las pymes como a los autónomos. En
conjunto empresarias y trabajadoras por cuenta propia suponen un grupo muy pequeño entre las
mueres que recurren a la IVE, llamando muy fuertemente la atención el fuerte salto que suponen al
respecto los datos de 2011: más un punto y casi un tercio mayores que los precedentes.
En contrapartida se mantiene la antañona tendencia al crecimiento del recurso al aborto por las
mujeres trabajadoras por cuenta ajena, como deja claro el cuadro anterior. La evolución de la
situación económica ha motivado una disminución de las mujeres activas que trabajan y un aumento
de las paradas, nada de particular tiene que los datos sobre recurso a las prácticas abortivas registre un
patrón similar:
Cuadro XIII.
IVE en mujeres activas.
T.Cuenta ajena
Paradas
Total

08
62,93
12,62
75,57

09
56,02
20,41
76,43

010
53,79
23,96
76.75

011
50,60
23,10
73,70

Como puede verse el recurso al aborto es en sus tres cuartas partes un fenómeno propio de mujeres
trabajadoras lo que, por cierto, engrana bien tanto con el peso creciente de las mujeres fértiles de
mayor edad en el conjunto de la varianza, como en el nivel educativo medio-bajo que se señaló. En
pocas palabras: el aborto en España es casi siempre un fenómeno propio de mujeres trabajadoras, que
es algo muy pareado a decir que se trata primariamente de un fenómeno propio de clase baja y mediabaja.
Cuestión relacionada, pero distinta, es la situación laboral de la pareja de la mujer abortante, cuando
esta existe. El cambio metodológico del informe de 2011 no permite conocer dicha información para
ese ejercicio. Con todo, la evolución registrada desde 1998 a 2010, años en los que esa información sí
está disponible es la siguiente:
14

Las categorías cambian levemente en 2011.

12

Cuadro XIV.
Situación laboral de la pareja
1998
No hay
Profesional
Asalariado
Parado
Estudiante
Sus labores

2010
11,05
2,97
54,43
11,73
1,08
0,19

9.73
6.99
57.16
4,26
1,34
0.11

+1,32
- 4,02
- 2,73
+7,47
-0,26
+0,08

Lo que viene a suponer que en dos tercios de los casos hay pareja cuya situación laboral es semejante a la
de la mujer abortante, lo que viene a reforzar lo anteriormente dicho: en España el recurso a la IVE es
propio de las clases trabajadoras y de las mujeres de media edad, y cada vez lo es en mayor medida. Resulta
obvio que, en estas condiciones, seguir imputando la tendencia creciente al recurso a la IVE a las
deficiencias de la “educación afectivo-sexual” tiene una muy escasa plausibilidad. Y esta es menguante.
Cuarto rasgo del perfil: la mujer que aborta es muy mayoritariamente mujer perteneciente a la población activa
inserta en las clases trabajadoras (73,70 %) y cuya pareja, de haberla, responde a muy similar perfil

e) Fertilidad previa.
El recurso al aborto explicado como respuesta a una carencia de “educación afectivo-sexual” presupone no
sólo que la mujer que responde a un embarazo no deseado mediante el recurso a la IVE no sólo es joven,
sino que, además, carecerá normalmente de descendencia, bien porque no existe embarazo previo, bien
porque existiendo el mismo en su día se le puso fin mediante el recurso a una IVE previa. Si el citado
diagnóstico fuere adecuado deberíamos esperar que la tasa de mujeres que recurre al aborto como respuesta
a un embarazo no deseado y careciera de descendencia debería ser declinante, no solo por la extensión de los
servicios, sino también como consecuencia de la introducción de información sexual en el sistema de
enseñanza, por el contrario tendería a la baja la tasa de mujeres que interrumpen su embarazo y que cuentan
con descendencia previa. Los datos de la serie que manejamos son, a este respecto, los siguientes.
Cuadro XV
TASA DE ABORTOS POR NUMERO DE HIJOS VIVOS.
Año
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011

Ninguno
56,61
55,97
53,98
52,09
50,95
50,31
49,82
48,86
48,28
47,31
46,95
46,19
45,38

Uno
19,02
19,78
20,97
22,25
23,28
23,49
24,22
24,72
25,28
25,94
26,10
26,47
26,49

Dos o Más
24,32
24,21
24,87
25,64
25,65
25,82
25,87
26,30
26,36
26,72
26,92
27,31
28,14

No Consta
0,05
0,04
0,18
0,02
0,11
0,39
0,09
0,13
0,06
0,03
0,03
0,03
n.c.

13

Como puede verse la tasa de abortos practicados a mujer que carece de descendencia es casi
uniformemente descendente (solo registra como desviación , y muy leve, el dato de 2006), de tal
modo que dicha tasa ha caído algo mas de once puntos entre 1999 y el año 2011. En lógica
contrapartida la tasa de abortos cuando existen hijos es creciente, en este caso de forma poco menos
que uniforme. Es más, la tabla adjunta acredita que el recurso al aborto es sistemáticamente mayor
cuando el número de hijos previos vivos es igual o superior a dos, con la particularidad que tanto el
tamaño como el índice de crecimiento es mayor precisamente en ese caso. Es de observar que la
tendencia en cuestión es coherente con el dato, ya visto, según el cual el recurso a la IVE se desplaza
entre las cohortes de edad en sentido ascendente.
La tabla indica que los supuestos de recurso a la IVE con filiación previa son mayoritarios desde el
año 2005, y que dicho recurso es sistemáticamente mayor cuando el número de hijos vivos previos es
igual o superior a dos. En estas condiciones sostener que entre nosotros se está empleando el aborto
exactamente para aquello para lo que la IVE no debe usarse según la OMS, esto es para regular la
fertilidad, no parece precisamente aventurado.
Quinto rasgo del perfil: la mujer que recurre al aborto cuenta con uno o varios hijos vivos previos
(54,63%)

f) Reincidencia.
¿Hay una recurrencia apreciable en el recurso a la IVE? La cuestión no es menor, porque si la misma
fuere muy débil o no existiera el dato podría ser usado para fundamentar lo que podemos considerar
como el punto de vista de la ideología dominante, en contrapartida si fuere significativa, y, peor aún,
registrara una tendencia al alza estaríamos ante un fuerte elemento de prueba de la futilidad del
discurso dominante toda vez que si dicha tendencia se diere respaldaría muy fuertemente la tesis del
uso del aborto como regulador de la fertilidad. Pues bien, si consideramos los extremos de la varianza
que venimos usando el resultado será el siguiente:
Cuadro XVI
Numero de abortos previos.
1998
Ninguno
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco o más
NC

76.79
18.02
3,81
0.87
0,26
0,12
0,13

2011
64,25
24,23
7,58
2,34
0,85
0,75
n.d.

-12,54
+ 6,21
+ 3,77
+ 1,47
+ 0,59
+ 0,63

Como fácilmente puede verse el porcentaje de casos de IVE sin antecedente han pasado de algo
menos de un cuarto en 1998 a significativamente menos de los dos tercios el último año con datos,
con una caída superior a los doce puntos. Es más la reincidencia registra una tendencia alcista sea cual
sea el número de abortos previos: ha crecido algo más de seis puntos en el caso de preexistencia de
una IVE ( un crecimiento del 25 % de la cuota original) casi se ha duplicado en el supuesto de dos
abortos previos, se ha multiplicado casi por tres cuando el número de abortos previos es de tres, por
más de tres en el caso de cuatro abortos previos y por más de seis cuando número de abortos previos
es de cinco o más.

14

Si en lugar de considerar todo el período nos ceñimos a los últimos años, en los que el escenario
económico es similar, las cosas son del siguiente modo:
Cuadro XVII.
NUMERO DE ABORTOS PREVIO.
Categoría
Ninguno
Uno
Dos
Tres
Cuatro
Cinco o mas
Total

2007
75.777
67,57
25.717
22,93
7.007
6,25
2.150
1,92
759
0,68
660
0,58
36.293
32,36

2008
76.714
66,24
27.179
23,47
7.964
6,70
2.377
2,05
863
0,75
810
0,70
38.993
33,67

2009
72.362
64,91
26.930
24,16
7.985
7,16
2.453
2,20
887
0,80
776
0,70
39.031
35.01

2010
73.633
65,14
26.838
23,74
8.155
7,21
2.669
2,36
886
0,78
768
0,68
39.316
34,77

2011
76.050
64,25
18.676
24,23
8.974
7,58
2.768
2,34
1.002
0,85
889
0.75
42.309
35,75

Como puede verse la tendencia al alza es mayoritaria, y tan sólo registra una levísima inflexión en
2010 para dos categorías: la formada por los supuestos de inexistencia de aborto previo, y la
preexistencia de un solo aborto, siendo en dicho año creciente en todos los demás segmentos. En
conjunto los casos de inexistencia de aborto previo han caído mas de tres puntos (3,32) en los
últimos cinco años.
Vistas así las cosas me parece claro que aun cuando admitiéramos de entrada la corrección del análisis
del problema subyacente al discurso dominante en el Legislativo, el mismo posee una capacidad
explicativa decreciente, por decir lo menos. Dicho de otro modo: los datos transcritos sugieren más
bien que entre nosotros se registra una tendencia creciente a usar de la IVE para regular la natalidad.
Siendo de observar que el recurso al aborto reiterado es coherente con la tendencia al crecimiento de
la edad de las mujeres que recurren a la IVE y que ya se señaló.
Sexto rasgo del perfil: hay un uso creciente al aborto reiterado, que supone ya más de un tercio de los
casos registrados (35,75%).

g) Nacionalidad.
Queda por último la consideración del factor nacionalidad. En este punto no tiene sentido
remontarse a 1998 por el muy fuerte incremento de la inmigración en la primera década del siglo, y
porque necesariamente hay que contemplar el impacto que la creciente tendencia al retorno
consecuencia de la depresión económica, pueda tener en la materia. Si nos ceñimos a los datos de los
últimos cuatro años, que permiten configurar una serie que ya incluye el escenario de crisis
económica, los resultados son los siguientes

15

Cuadro XVIII.
ABORTOS POR NACIONALIDAD.
Nacionalidad
Española
Europa
África
América del N.
América Lat.
Asia
Oceanía
Otras
No nacionales

2008
44,90
11,11
5,30
0,17
25,23
1,49
0,01
11,81
55,10

2009
47,99
10,36
5,50
0,18
23,68
1,69
n.c.
10,60
52,01

2010
60,46
9,96
5,30
0,15
22,21
1,89
0,01
0,02
39,54

2011
60,85
10,15
5,28
0,17
21,28
2,23
0,01
0,04
39,15

Como puede verse al inicio de la crisis, cuando el retorno era poco significativo, las mujeres extranjeras
residentes suponían bastante más de la mayoría absoluta de las mujeres que recurrían al aborto
registrado, siendo minoría las mujeres de nacionalidad española que recurrían a la IVE. Con la crisis el
resultado ha cambiado: las mujeres de nacionalidad española suponen algo más de seis de cada diez
abortos, en tanto que las extranjeras residente han caído quince puntos, explicándose la caída por la
práctica desaparición de las extranjeras residentes en las que no consta nacionalidad y por el retroceso
en casi cuatro puntos de la mujeres latinoamericanas residentes.
Aun así el peso de mujeres inmigrantes en el conjunto de mujeres que recurren al aborto es
determinante si se tienen en cuenta que en 2011 el total de mujeres extranjeras residentes era de
2.520.556, sobre un total de 23.71.613, lo que supone un 10,63 % del total. Es decir un diez por ciento
de las mujeres supone casi el cuarenta por ciento de los abortos registrados en 2011: la propensión de la
mujer inmigrante al aborto es cuatro veces mayor que la de la mujer española.
Séptimo rasgo del perfil: las mujeres inmigrantes tienen un peso desproporcionado en el universo de las
mujeres que recurren a la IVE (39,15) cuando suponen una pequeña minoría de la población femenina.
IV. El perfil de la mujer que recurre a la IVE
El perfil de la mujer que recurre a la IVE queda, a la vista de lo dicho, configurado del siguiente modo:
se trata de mujer mayor de 25 años (65,86 %) y que tiende a ser mayor de treinta (42,51%), es
mayoritariamente mujer emparejada(48,49%) y, dada la comparación con la pauta anterior, las casadas
suponen algo más de la mitad del grupo dominante, además la mujer que recurre al aborto tiene un nivel
de estudios igual o inferior al de ESO o equivalentes ( 59,90), con el añadido de que las mujeres con
nivel superior de estudios que recurren a la IVE se halla en regresión .Dada la fuerte correlación entre
nivel de estudios y adscripción de clase el dato tiene un significado claro. Por ello no nos debe
sorprender que la mujer que aborta sea muy mayoritariamente mujer perteneciente a la población activa
inserta en las clases trabajadoras (73,70 %) y cuya pareja, de haberla, responde a muy similar perfil.
Además lejos de ser joven y primeriza la mujer que recurre a la IVE cuenta con uno o varios hijos vivos
previos (54,63%), lo que, por sí solo, indica que el recurso a tal práctica tiene muy poco que ver con el
discurso dominante, ello se ve reforzado por un dato adicional, estrechamente relacionado con el citado,
a saber, hay un uso creciente al aborto reiterado, que supone ya más de un tercio de los casos registrados
(35,75%).Finalmente, corroborando buena parte de lo ya dicho, las mujeres inmigrantes tienen un peso
desproporcionado en el universo de las mujeres que recurren a la IVE (39,15) cuando suponen en torno
a la décima parte de la población femenina.

16

El perfil resultante es claro: el aborto se está utilizando como un medio de regulación de la
fecundidad, al que recurren mujeres que cada vez en mayor medida se hallan en la segunda parte de
su período de fertilidad y que sólo secundariamente afecta a las más jóvenes, grupo en el que el
recurso a la IVE está en regresión, razón por la cual no parece acertado el diagnóstico habitual del
déficit de educación afectivo-sentimental como factor dominante en el recurso al aborto (recuérdese
que la ENSS registra un grado de satisfacción con la educación recibida en la materia mas bien
elevado). Por el contrario el aborto es creciente entre las mujeres de mayor edad, aparece como un
problema que afecta prioritariamente a las mujeres que reúnen cuatro rasgos: tienen un bajo nivel
educativo, son trabajadoras por cuenta ajena o paradas, tienen hijos vivos con anterioridad al recurso
a la IVE y son desproporcionadamente mujeres inmigrantes.
Si el perfil efectivo es el señalado queda claro, de una parte, que entre nosotros, el recurso a la IVE,
tiene muy poco que ver con el “empoderamiento” de las mujeres al efecto que, controlando
mediante su uso la reproducción, estén en condiciones de “disfrutar de su sexualidad” y controlar
sus propias vidas del discurso de la “perspectiva de género” que expresamente inspira la legislación
actual sobre la materia. Antes bien lo que la exposición de la varianza que hemos visto muestra es
que el recurso al aborto recae esencialmente sobre las mujeres de clases trabajadoras y que dicho
peso recae señaladamente en el segmento más débil y desprotegido de ese colectivo, a saber, las
mujeres inmigrantes. En otras palabras, lo que los datos sugieren es que el recurso el aborto es un
medio de regulación de la fecundidad que se emplea por mujeres de status social y económico bajo
como respuesta a una situación de acusada necesidad, es una respuesta a la menesterosidad social y
económica de las mujeres de clases trabajadoras.
Si lo dicho es correcto en la mayoría de los casos, y los datos expuestos apuntan claramente en esa
dirección, se sigue que el Estado está incumpliendo en la materia el deber constitucional de
protección y seguridad que le compete en relación con los derechos fundamentales (vida e integridad
personal en el caso, ex art.15 CE), que dicho incumplimiento se produce por la insuficiencia en unos
casos y la ausencia en otros de medidas de protección en aplicación de políticas públicas correctoras
de la desigualdad material, que dicho incumplimiento se produce primariamente a través del muy
fuerte déficit de gasto público en protección familiar (el gasto español en este rubro es un cuarto del
francés y apenas llega a un tercio del gasto medio de la eurozona), y que el mismo supone una clara
inconstitucionalidad por omisión, que tiene, entre otras, las consecuencias de hecho que se han
visto. Vistas así las cosas lleva razón el legislador cuando en la exposición de motivos de la ley
orgánica de salud sexual y reproductiva señala que el deber de protección del Estado debe operar
primariamente a través de prestaciones y servicios sociales, que es exactamente lo que la citada ley,
de pretensión “integral” no hace sencillamente porque no contempla ninguna.
Finalmente me parece claro que si las cosas son como se han expuesto el discurso de la “perspectiva
de género” desempeña la función de ocluir el debate sobre las políticas públicas necesarias para
corregir aquella desigualdad material, al desplazarlo por un debate sobre valores. O lo que es lo
mismo: el discurso de la “perspectiva de género” que inspira la vigente ley opera como un
instrumento para velar la necesidad de políticas públicas de protección a las mujeres en situación de
debilidad social y económica, cuyo recurso es necesario para que la igualdad sea “real y efectiva”
(art.9.2. CE) y, por ello, desde la perspectiva del principio de igualdad, merece la calificación que
merece.
Ahora, eso sí, enfocar el problema desde la mentada perspectiva al efecto de desempeñar la señalada
función es indudablemente más barato.
Manuel Martínez Sospedra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Cardenal Herrera de Valencia

17