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196 Isaac Havawiin - Nicouts He Barats 3) Respecto de la prima, si reseinde el asegurador debe ree bolsar la prima, proporeionalmente al plazo no corrido. En eam: bio, si reseinde el asegurado, debe recibir el reembolso sextin las tariffs de corto plazo; esto es, se calculars el seguro como eelebrs: ddo por el término hasta la resolucion del contrato, aplicandose la tarifa pertinente (mas onerosa por los mayores costos) (ver art. 18, 2 parr., aplicable también en el supuesto de plazo indetermina- do, art. 19) +b) En el seguro sobre la vida: 1) Nose admite el contrato por tiempo indeterminado (art. 19, 2% parr., in fine) 2) La rescindibilidad por cualquiera de las partes queda ex- luida (art. 18, 2 parr.). La rescindibilidad se rige por el art. 134, {que reserva esta facultad al asegurado, después del i doe seguro. Téngase presente que en el seguro plurianual, tras- curridos 3 afios, ol asegurado tiene derecho al pago de una suma determinada (valor de rescate), segiin los planes aprobados que se deberan insertar en la péliza (arts. 138, 139 y 140). Caviruio IV OBLIGACIONES Y CARGAS DEL ASEGURADO 1. Obligaciones y cargas del asegurado, — PI asegura- do asume diversas @bligaciones y carga. Ademés de la pecunia- tia de pagar la prima, debe cumplir otras, en todos los seguros; su rimero depende de la naturaleza del riesgo asumido: cuanto me- For sea la posibilidad de que la conducta de! tomador pueda va~ Hav el riesgo, tanto menores serén sus obligaciones y cargas; de ‘ahi la diferencia etre Tos seguros de personas o contra el granizo y los demas seguros de intereses’. ‘Estas obligaciones 0 cargas se refieren o se hallan en estre- cha vineulacién con el riesgo asumido, para mantener el estado Gol Heago; para limitar los efectos daiiosos del siniestro, ete.” ‘Algunas de estas obligaciones y cargas las impone la ley (arts, 27, 38, 46, 67, 72, 74, 77, 80, 82, 103, 104, 105, 106, 116, 122, 132, 133, 150), y otras ~casi todas las referentes al deber de infor” mar, los contratos, los cuales también fijan la sancién, que la ley hha limitado (art. 36, que se debe combinar con el art. 158). Por su contenido, se distinguen en obligaciones y cargas de informacién y de conducta. Los(informes ye refieren a circunstan- tias que son importantes para que el asegurador aprecie ol osta- Go del riesgo al momento de la colebracién del contrato y durante su vigencia, en especial, las circunstancias importantes 0 agra- Vantes, la produccién del siniestro y los hechos equiparados a él, Ta enajenacién de Ia cosa, la celebracién de otros seguros, los da- 1 Braves, p. 276, 2 inven, p.277; Monavor, en JA 1969-11, Doetrina, y en JA 1969-1V, Doc trina \ 08 Isase Hanrenin - N H. Bawsato hos sufridos, ete,". Las eargas referentes a la gonducta)del tomader del asegurado se tradueen en un hacer, un no hacer, @ ambes simultaneamente: por ejemplo, la prohibieién de variar el estado del riesgo, el deber de conjurar o disminuir los dafos* 1 (a). Clasificacion de las eargas. — En cl seguro, las carges se pueden clasificar, desde diversos angulos de mira, segtin su fuente y los distintos efectos que la ley les adjudique ‘Tenemos, asi, cargas: a) legales y contractuales; b) presiniestrales yy postsiniestrales; e) vineuladas al trascurso de un plazo o a otras ci cunstancias; d) de informacién y de conducta; e) del asegurado y del asegurador. ‘a) Las eargas legates son, como su denominacién lo indica, aque- las que la ley impone expresamente respecto de una situacién deter- minada, les fija un réginien y un efecto especificos e indica asimismo sus presupuestos objetivos y subjetivos*"*"”. En tal sentido muestran tuna gran diversidad, y se interpenetran con las otras clasificaciones (pueden ser, ademas, pre o postsiniestrales, de informacién o de con- ducta, vineuladas 9 no al trascurso del tiempo, ete). Las cargas'convencionales 0 contractualeR, en cambio, son las e3- tablecidas por el contrato, y quedan sujetas al régimen genérico del art. 36, LS., que las abarca a todas. Su contenido es esencialmente va- riable, pues responde a las diversas situaciones que presenta cada ries- go al cual estén referidas. No obstante, todas ellas caen bajo ese art, 36, que impone presupuestos objetivos (vinculacién causal con el acac- cimiento del siniestro o con la magnitud de sus efectos) y subjetivos (culpabilidad en el incumplimiento de la conducta requerida). Respecto del elemento subjetivo, si bien la Ley de Seguros sélo have referencia, en el art. 36, a “culpa o negligencia”, podemos agregar el 2 Rinvok, p.278. Ver sobre el art. $6, Haurwun, en "Rev. Der. Com. y Oblig", ‘aio 2 (1969), p. 719; Sreinrnn, en JA 1969-1V, Doctrina “ Buuck, p. 278, Ver Haurenin, Isanc, Algunos problemas del seguro de la responsabilidad civil, en LL, 45-688. La doctrina ~especialmente la alemana~ admite otras clasificaciones, fun- ddadas en ciertos estados objetivos de hecho y los que suponen un estado subjeti- vo, que a su vex se combinan con los deberes de informar y de conducta (Bruen, Ig. eit) “ini) By de destacar que, en ocasiones, Is pélizas reiteran en sus cldusulas 6 condiciones algunas de las cargas legales (pe) la que impone el deber de de- hnunciar el siniestra dentro de determinado plazo). Pero el hetho de que puedan hhallarse traseritas en la péliza no convierte estas cargas en coniractuales, aun- {que formen parte del cuerpo del contrato, sino que contindan siendo cargas lega les, por cuanto se las aplica estén o no contenidas expresamente en el texto etn tractual, y su régimen seré el establecide, para Ia especie de que se trate, en la ey. —_- \dolo”, pues, al ser la figura mas grave del incumplimiento, queda 6 sicamente implicado entre los presupuestos subjetivos: de alli que ha: blemos de “culpabilidad”, expresion que abarea tanto la culpa en sen- tido estricto como el dolo. Es de sefialar que la normativa del art, 36, LS., esta destinada a cevitar excesos en Ia facultad de predisposicin de clausulas contrae tuales que contengan cargas que pescn sobre el asegurado; por ello, Jas acota entonces mediante esas exigencias de vinculacién causal del incumplimiento con el acaecimiento del siniestro 0 con la magnitud de sus consecuencias, y con existencia de culpabilidad en la conducta. Dicho art. 36 figura entre los que “s6lo se podran modificar en favor del asegurado” (art. 158, LS.) Se puede agregar que resultan también de aplicacién analogica las disposiciones de la Ley de Defensa del Consumidor sobre clausulas predispuestas. ) Las cargas pueden ser también presiniestrales 0 postsinies- trales, y ello asi, ya se trate de cargas legales 0 convencionales. La distincién presenta interés en varios supuestos como, por ejem- plo, en materia de cargas convencionales, en la cual el art. 36 impone diversos presupuestos causales; o en el art. 118, que establece la limi- tacién de defensas oponibles por el asegurador al tercero damnificado reclamante, ete. ‘Una carga legal parece revestir ambas calidades: nos referimos a la carga de salvamento, que resulta exigible desde que el siniestro aparece inminente y busca evitarlo (por ende, es presiniestral), pero se extiende hasta que resulte posible que el siniestro continie orig- nando daiios (postsiniestral) Por otra parte, las cargas presiniestrales estan esenicialmente vinculadas a la institucién de la suspensién de cobertura, como expli: caremos después [§ 26 (a)] ‘Asimismo, respecto de algunas conductas se discute si revisten carécter de cargas, o bien constituyen situaciones de otra especie: ast, pac), el deber de informar verazmente el estado del riesgo, resultante del art. 5, LS., que para una parte de la doctrina se trata de un vicio del consentimiento, en tanto que otros lo consideran una carga pre- contractual*™#, 4102) Bn ta posicién que considera que la normativa del art. 5 y ss. de la Ley do Seguros establece un régimen especial respecto de los vicios del consentimiento ‘del asegurador, provocados por Ia declaracién falsa o reticente del asegurado, podemos sefalar, entre otros, al autor de esta obra (ver capitulo TH, § 17); en ambio, sostienen que se trata de una carga precontractual impuesta al contra- tante en interés del asegurador, Doxan, Axricono (Trattato det dirito delle as: sicurazioni private, eit, tH, § 417-8, p, 305), seguido por Moxa, J. C.F. (Es: tudios de derecho de seyuros, p. 224 Y notas 33 y 23 bis) 400 Isaac HL Niconas H. Banaro Por nuestra parte, en un reciente analisis del tema hemos Hegado a un posicién intermedia: In normativa de los arts. 5 y 88, eit, regulan, en princi pio, vicios del consentimiento del asegurador causados por declaracion falsa O reticente del asegurado: de alli el efecto de nulidad establecido por la horma. Pero la ley atribuye, a la vez, el cardeter de una carga a esa exigen: tia de declaracién veraz para wn supuesto especifico: que tenga lugar el si hiestro dentro del plazo con que cuenta el asegurador para impugnar (art. 9, .8.). No se debe olvidar que si bien la existencia de tales defectos en la de laracidn del asegurado se sucle advertir en ocasion del siniestro, la norma. tiva del art. 5 y 48, LS., es mas ampli y resulta aplicable aun antes de toto siniestro, de comprobarse la existencia de reticencia o falsa declaracién'"*”. ©) Las cargas pueden estar vineuladas 0 no al tiempo, esto es, tra- tarse de conductas que deben ser cumplidas dentro de un lapso esta blecido por la ley o el contrato, o bien constituir otra especie de actua- tioned, en las cuales a veferencia temporal resulta ajonaa su finalidad, 6, al menos, juega un papel secundario, Entre las primeras podemos sefialar, p.c., la earga de denunciar el cambio del interés asegurado (art. 82); la agravacién del riesgo (art. 38) y el acaccimiento del siniestro (arts. 46, 47, 67, 93, 108, 115, 124, etc.) la de pagar la prima (arts. 30 y 31); la de rechazar el segu- ro si el texto difiere del de la propuesta (art. 12). Pero no todas las caducidades estn relacionadas con el trascurso del tiempot'**: algunas consisten en la real de determinadas ‘conductas, cuyo objetivo es lograr la colaboracién del asegurado en Ciertos aspectos requeridos para un normal y adecuado funcionamiento del riesgo 0 de las operaciones inherentes a In comprobacién del si- hiestro y la evaluacién de sus consecuencias, En tal sentido se puede Sefalar, p.e, las eargas de suministrar informacion eomplementaria requerida por el asegurador por resultarle necesaria para verificar ade- cuadamente el siniestro o la extensién de sus consecuencias (art. 46, 4023) Ver lo expresado sobre el tema en Banuavo, Nicol.s Hieron, La deca: racin veraz del estado del riesgo: jcarga precontractual o requisito del conseati Iniento?, en "Derecho y Empresa’, Universidad Austral, afo 1997, n° 7/8 -en hhomenaje al Prof. Dr. Juan Carlos Félix Morandi-, ps. 13 y ss “itd Agudamente apunta Fasii.a que, en general, el andlisis de la caduci- ‘dad en la doctrina civlista ha tenido por finalidad distinguir In noei6n do pres- cripcion extintiva de otros conceptas afines relativos a los efectas del tiempo so bre la subsistencia de los derechos subjetivos, lo cual originé un doble orden de consecueneias: limitar las investigaciones a Ia caduecidad legal, con In east com pleta exelusidn de la eaducidad de naturaleza negocial; y, asimismo, a escasa con- Sideracion de los supuestos de caducidad que no estén conectados con el trascurso diel Gempo, dejando en las sombras una amplia gama de supuestos de eaducidad, sea tanto legal como convencional (Raxeui, Giustrre, La decadenza nelle as Sicurazioni, on “Assicurazioni”, 1998, p. 482, y en Sagai de diritto delte ass: Curasioni, ps3 y ss., 1971, Milano Onuagactonts \ CARGAS DE, ASEGURADC 401 2 parr.) o de proporcionar determinada documentacién (id., 3” ps de no exagerar maliciosamente los datos ni emplear pruebas falsas para acreditarlos (art. 48), de salvamento (arts. 72 y 104), de no in- troducir cambios en las cosas danadas por el siniestro (atts. 77 y 95) 0 on los frutos o productos afectados que no presentan urgencia (art. 95), de no maltratar o descuidar gravemente al animal asegurado (art, 105) ni sacrifiearlo sin consentimiento del asegurador (art, 106), de no re- conocer responsabilidad ni celebrar transaccién sin anuencia del ase- gurador, ete dd) Las cargas del asegurado también se pueden clasificar, como lo sefiala el autor de esta obra, en deberes de informacién 0 de con: ducta. ‘Aunque es verdad que, en tltima instancia, informar constituye también una condueta, lo cierto es que las de informacion componen tun grupo de cargas que revisten fundamental importancia para el de- bido funcionamiento de la relacién asegurativa. Bs que el asegurador depende, en gran medida, de la informacién que le aporte el asegura- do, por ser éste quien se halla normalmente cerca de los bienes sobre los cuales reeae el interés asegurado, y también suele estar en el Iu- gar del siniestro y tomar conocimiento més o menos inmediato de la ocurrencia del hecho. Por ello, la informacién le resulta necesaria al asegurador, tanto para conocer lo més certeramente posible la natu- raleza y caracteres del riesgo y sus variaciones, como, en caso de si- niestro, para averiguar prestamente sus causas, circunstancias y 1a ‘magnitud de sus consecuencias. Se podria pensar que Ia clasificacién responde de una manera simétrica a la distineién juridica entre declaraciones de conocimiento y declaraciones de voluntad, en las cuales ciertos aspectos, como, p.cj., ‘el requisito de la capacidad de quien Ia emite, resulta esencial en las, segundas, en tanto que pierde relieve en las de mera informacién. Pero es de sefalar que la circunstancia de estar constituido el contenido de tuna carga por una conducta no significa que se esté necesariamente ante declaraciones de voluntad. Es més: el cumplimiento de estas cargas no requeriré normalmente Ia formulacién de declaraciones de voluntad, sino que configuraran meras conductas de hacer o de no ha- cer (p.e., no variar el estado de cosas, realizar actos de salvamento, ‘ete,), pero no “declaraciones” en sentido estrito. En Iineas generales, las cargas de informacién se cumplen pro- ‘porcionande los datos requeridos al asegurador, para ponerlo en con- diciones de analizar la indole del riesgo, la naturaleza y causas del siniestro y evaluar sus consecuencias; por ello, en general resultaré suficiente la informacién sintética de las eircunstancias que estén en conocimiento del asegurado, aunque no significa que deba efectuar complejas indagaciones ni llevar a eabo oper téenicas para 402 Isaac Niconas H. Bakiato. obtener esa informacion: e! proceso de investigacién de cireunstancias relativas al seguro, en especial las referidas al siniestro, es tarea que corresponde al asegurador (ary. art. 76, LS.), Ello es asi aun en la car ga de proporcionar informacion complementaria, que se debe reierir ‘a aspectos conoeidos por el aseyurado. Por otra parte, estas cargas tiv nen, ldgicamente, una finalidad informativa, por lo cual, con frecuencia se considerardn cumplidas si cl asegurador ha Hegado a tener efecti ‘vo conocimiento, en el plazo estableeido, de la situacién o circunstan cia que debia denunciarle el asegurado (arg. arts. 15, 2° parr; 40, inc. bs 79, in fine; ete.) @) En la relacidn asegurativa, las eargas pueden afectar tan‘o al asegtrado como al asegurador. Sin duda, las referidas al asegurado son mucho més numerosas, pero ello no significa que el aseguredor se halle exento de sus exigencias. Normalmente, tales cargas resul taran de la Ley de Seguros, tal como acontece con la que impone que se invoque la reticencia o falsedad dentro del plazo de 3 meses d> co- nocidas (art. 5, 2" parr.) el rechazo de la propuesta de prorroga, den. tro de los 15 dias de recibida (art. 4, 3" parr.); de alegar la cadueidad convencionalmente establecida mediante carga presiniestral, dentro del mes de conocido el incumplimiento (art. 36, inc. a); de otorgar preaviso para rescindir el contrato (arts. 31; 40; 42; 45; 52, 2° parr; ‘etc, de pronunciarse sobre ol derecho del asegurado (en rigor, del “no derecho”: art. 56); ete. Como se advierte, las cargas antes sefialadas se hallan intima- mente vinculadas al trascurso de plazos determinados, que deben ser observados para que el derecho que se quiere ejercitar se configure Yalidamente (preavizos), 0 bien no se extinga al veneer el lapsa que fue acordado (caducidad). Por ailtimo, aunque se trata de casos de excepcién, nada obsta a que una carga sea impuesta al asegurador por cldusula contractual Pero en este caso no regira el art. 36, claramente dirigido a regular Ia cadueidad de los derechos del asegurado, Surisemonencia En materia de cargas y caducidades se ha destacado que el régimen de las cadueidades convencionales carece de “automaticidad”, por lo cual recae sobre el asegurador la carga probatoria de los presupuestas subjetivos y ob jetivos de la norma que invoea, a fin de que no se produzca en su favor un indebido enriquecimiento a expensas del asegurado; se debe tener presente, ‘ademas, que para que la sancién estipulada se tome operativa, debera ser flegada dentro del perentorio plazo legal de un mes*® de conocido el in: sie be observar que la Ley de Seguros emplea una férmula distinta en los arts. 36, ine. 1(un mes), y 56 (30 dias), Ello origina la siguiente distinesn: si Onuaane Del. as EGURADO 40 camplimiento (C. Nae. Com. sila A, 29/1995, ED 167-500) y que la caduci: dad se debe distinguir de la rescision, porque en tanto esta ultima afecta todo cel contrato, es decir, el vinculo contractual en si, la eadueidad sso to hace respeeto de un derecho de una de las partes (C. Nac. Com., sala A, 6/12/1984, ‘Comma de Schellmann, Catalina, v. La Defensa Cia, de Seguros 8.8.", LL 1986-A-642, sum. 37.153), | Enel contrato de seguro, la caducidad y Ia suspensién guardan estre chia relacién, pues la suspensidn de la cobertura existe cuando el asegurado tno ejecuta, en el curso del contrato, una determinada obligacién a su cargo que tiene los efectos de una caducidad temporaria. Pero la pretensidn de in ‘vocar esta eaducidad temporaria se deticue frente a la realizacion de ciertos ssetos o conductas que impliquen el cumplimiento de las obligaciones a eargo ‘del asegurador, las cuales constituyen, o bien una renuneia tacita al derecho dde oponer la eaducidad, o un supuesto de reconocimiento tacito del derecho del asegurado a la indemnizacién prometida (Sup. Corte Just, Mendoza, 27/12/1993, “Maradona, Jorge, v. Garcia Baigorria, Gladys 2. Naturaleza juridica de las cargas. — {Cua es la na- turaleza de estos deberes o cargas del asegurado? La doctrina ale- mana ha discutido agudamente el problema. Para una parte de ella, en esencia, su naturaleza es la de las, obligaciones civiles, que se fundan en el Cédigo Civil’. BRUCK sefala, con razén, que si fueran obligaciones civiles tendrian las cualidades de éstas: exigibilidad de la ejecucién, eje- cucién forzada, daiios y pena, como reaccién del orden juridico en caso de incumplimiento. Pero el asegurador no tiene interés en.de- mandar judicialmente su cumplimiento, porque una vez, violadas, la situacién de cquilibrio cn Ia relacién asogurativa ests destrui- da, y a aquél le es innecesario porque esta protegido en otra for- ‘ma. Tampoco puede reclamar resareimiento, porque éste supone la disminucién patrimonial, que no existe en el caso; la ley -y el contrato~ satisfacen al asegurador con otros medios: por la libera- cidn total o parcial, definitiva o temporaria, En realidad, el ase- gurador se beneficia, no se perjudica. E] incumplimiento dana al ‘leumplimiento corresponde a una earga contractual que es ala vez presiniestral, Fogira el plazo de un mes, si no ha tenido lugar el siniestro. Pero si el incum- plimiento ha sido deseubjerto luego de ocurrido el siniestro ~y es lo més frecuen: te-, con mativo de la investigaciin de éste, se aplicara entonces el plazo de 30 dias del art. 56, ya que prevalece sobre aquél por estar especificamente referido fal siniestro, La diferencia interesa por cuanto hay meses de 28, 29, 30 y 31 dins, por lo cual no siempre coincide la efra representativa del dia del siniestro con la fanéloga del mes siguiente "ks la opiniGn, entre otros, de Ruane Bruck, ps. 279 y as. Jose, xe, Ror, cts, por 404 I Nicolas H, Barsare asegurado, nunca al asegu ador, porque el cumplimiento se reali- za en ol propio interés del asegurado, que evita la pérdida de un derecho, “Las sanciones previstas no representan ninguna coac cién del asegurador para asegurarse el derecho a una prestacién sino que son consectencias necesarias nacidas de los fundamen. tos de la téenica del seguro, que se originan en la inobservancia de deberes (del asegurado] en interés propio". Otra parte de la doctrina establece que el cumplimiento de la ipuesto para la eficacia de la prestacién o su ex tension 0 para algin haeer del asegurador. El punto de partida de esta teoria es que todos los contratos del asegurador constitt- yen una comunidad de riesgos. El asegurador clasifica cada uni dad, por determinado estado del riesgo, al momento de la celebra- cidn del contrato, y para ello debe conocer todas las circunstancias para evitar una clasificacién errénea y percibir una prima me- nor. La comunidad no debe soportar el dao. Igual proteccin se debe dar contra la alteracién arbitraria del estado del riesgo: es- labon de la gran cadena, es menester que no exceda de la elastici- dad prevista, porque de lo contrario se rompera. Asimismo, antes y después del siniestro es necesario observar la conducta pre- establecida por el asegurador, para no romper la igualdad en esa comunidad y destruirla, Todas las cargas ~salvo excepciones in- significantes~ sirven para considerar, fijar, mejorar, un determi: nado estado del riesgo; para disminuir y aun impedir la materia- lizacién del riesgo. Le imponen asi una conducta al asegurado. Y el asegurador se libera o sélo cumple en forma reducida, cxando no se observan esas cargas. Por lo cual la conducta del asegurado es el presupuesto de la prestacién del asegurador, presupuesto no en el sentido de una contraprestacién de la otra parte y ‘unda- da en motivos ocultos ¢ ignorables, sino fundada en el contenido expreso del contrato: el derecho vigente no conoce obligaciones S Baw, ps. 279 4 282; Baucx-Monis, ob eit. 1, § 6, n™ 5, 29 y 95. Cont ntre nosotros, Zavata Robie, 1, n° 1677. Ver Hauween, en "Rev. Der. Com. ¥ Oblig.", ato 2 (1969), p. 719. Doxan, Trattato, ll, n® 461 y ss., expresa que se establecen en intarés del asegurador, pero no por ello son obligaciones: Ia sujecion excluye oleccién, Ia ‘bligacién deja elegir entre sacrificio espontaneo y el forzado del propio interés; la carga deja la eleccidn entre el sacrificio de un interés y el sacrifcio de otro interes, La ley opta por la carga ~anade- cuando el funcionamiento de ésta pro- lege suficientemente el interes tutelado. Ver asimismo sobre el tema: Davart, en Assicurazioni", 1953, 1, p. 404, y Crsato, en "Assicurazioni", 1961, 1, p. 499; Buosiers Pow, ob. eit, ps. 166 y'ss., en materia de reaseguro, _rador, sino que obra en su propio perjuicio. ocultas, El asegurador puede invocar Ia violacién de las caryas, cuando han sido expresamente -y no tacitamente~ impuestas. Si el asegurado cumple esas cargas, lo hace en su propio interés, aunque hayan sido impuestas por la peculiaridad de la empress de seguros. El asegurado que no las observa no perjudica al asegu- bien se requiere una violacién culposa (art. 36) de la carga, esta aparieneia externa no le da el cardcter de una obligacién en sentido juridico estricto, En resumen: al deber del asegurado no corresponde un derecho del asegurador, porque no liga obligacionalmente a dos personas, sino que establece una cierta conducta del tomador del seguro, como presupuesto para hacer valer su pretensién contra el asegurador’, aunque para la ley 17418 en algunos supuestos se resuelve en indemnizacién de dafios (p.cj., art. 80, LS.)"™. La posicién —de la cual participamos— es fecunda en resultados. 2 (a). — No hay duda alguna de que existe una mareada dife- rencia estructural y funcional entre cargas y obligaciones:, si bien ambas poseen un sujeto pasivo, en las cargas falta el acreedor que, en cambio, constituye elemento esencial (parte activa) de las obliga- ciones, como titular de un derecho subjetivo (facultad) a reclamar del deudor (parte pasiva) el cumplimiento de la prestacién adeudada. La carga, en ver, funciona como un mecanismo juridico que s6lo opera sobre un sujeto (pasivo), al cual le requiere implicitamente el cumpli- miento de una conducta que, si no es cumplida, da lugar a un efecto disvalioso, normalmente, la pérdida de derechos"™""; de alli que re- sulte posible distinguir una doble funcién} 1) de motivacién, median- te la amenaza de la consecueriia disvatiosa, y 2) de sancidn, en easo de que la conducta postulada como debida no lo sea, como hecho im: peditivo de tal efecto disvalioso. En el seguro, la finalidad de las cargas impuestas al asegurado es promover la realizacién de conductas requeridas para lograr un adecuado funcionamiento téenico-econémico de la relacién asegura- Buvck, ps. 282 a 285. Hs la posicién que va adoptando la doctrina euro: pea continental, Sobre este punto de la inexigibilidad por el asegurador, conf Prrmnso 12. “Tie Vor Hauewnix, ob. ct. en nota 3, y Stevie, ob, cit. en nota 3. 161" Por ello Gotoscinuor habla, en el caso de las “cargas", de “impera: tivos del propio interés”, a diferencia de las obligaciones, en las cuales el impe- rativo (pagar la deuda)'se cumple en interés del acreedor. Agrega dicho autor ‘que se trata de condiciones de la conservacién de un derecho, y que el imperati vo se manifiesta "bajo amenaza de un perjucio” (Gotinsemnivt, James, Teoria ge. hheral del proceso, n° 31, ps. 82 y ss., 1996, Barcelona 406 I tiva, De alli su caracter normalmente sancionatorio, que se advierte en la circunstancia de que cl efecto disvalioso no consiste aqui en la pérdida del derecho dejado de ejercitar, sino en Ia extineitin (exci dad) de un derecho diferente: el del asegurado a reclamar del asog rador el cumplimiento de la prestacién fundamental que éste prom tid para et caso de producirse el siniestro, y para obtener el cual el asegurado contrat6 el seguro y pagé la prima’ %*"", En nuestra opinidn, en la generalidad de los casos estamos, en tonces, ante una sancién, dado que se trata de un efeeto eonsistonte en la pérdida (caducidad) de un derecho que .e momento se pose‘a, extineién que tiene ugar como consecueneia del incumplimien: to, por parte del sujeto pasivo, de una condueta postulada come de- bida, No se trata de una mera opcién entre ejecutar una conducta 0 dejar de obtener un efecto deseado, sino ante la pérdida de un dere: cho, posefdo hasta entonces por el asegurado, eaducidad que tiene lugar a causa del incumplimiento de la condueta requerida, propuesta en calidad de “hecho impeditivo” de esa caducidad. Jl derecho que se pier- de no es, por otra parte, el no ejercitado, sino uno diferente: el dere- cho a reclamar del asegurador el cumplimiento de la prestacién prin cipal por éste prometida para el caso de acaecer el siniestro, en vista de la cual el tomador contraté el seguro. i ‘Asi, si se reconoce a esa extincidn de derechos (caducidad) el ca- récter de sancién ante el incumplimiento de una conducta requerida por la norma, dicha conducta asume la calidad de deber jurtdico, cuyo origen puede estar dado ya por la norma, ya por el contrato. Ell lle- va-a concluir que si bien las cargas se distinguen de las obligaciones ‘Tin2! Bxcepeionalmente el efecto del incumplimiento de una earga nc con- siste en la cadueidad del derecho a reclamar la prestacién principal eomprometi fa por el asegurador: tal ocurre, pac), con In del art. 46, ine 2, de la ley 17418, tn Tog casos en que ese incumplimienio no ha sido malicioso. Pero es de seialar (ue, al menos, produce una funcidn inhibitoria de ese derecho, porque hasta que rho se dé enmplimiento a ese deber no comenzaré a correr el plazo del at. 66 de dicha ley, como expresamente Io indiea esta ultima disposicién, y, con ello, tampo ‘co entrar en mora el asegurador en el eumplimiento de sus obligaciones (art. 49, S)}; a ello se suma que la ejecucion tardia de ese deber por parte del asegurado tendré como limite el que corresponcda, segtin la indole de lo requerido, en el contexto del siniestro conereto, de forma que conserve la vigencia y utilidad re {queridas por los hechos. En otros supuestos de cargas logales, el incumplimion to se puede resolver en datos y perjuicios (pe), art. 80, 1° parr, in fine), oen la Iabilitacién de wna aceiGn de rescisin en favor del asegurador(p.c., art. 82, 1 pir.) ete. Sino se le fi efecto algun al ineumplimiento, ni se puede determi har por la naturaleza del deber impuesto, sélo eabré la impasicién de datos y perjuicios, silos hubiere causado, cuando la carga haya sido impuesta claramen- te como deber, lo cual habilitard asimismo a decidit la resolucién del contrato (art. 216, CCom.), por la falta de un sujeto activo (aereedor) con aptitud juridica para exigir del sujeto pasivo (leudor) el cumplimiento de una prestacion determinada, aquéllas, cuando son impuestas al asegurado, poseen, no obstante, una earacteristiea comtin que las retine y las ubica den- tro del derecho de las obligaciones, considerado en sentido amplio: la existencia de un deber juridico de realizar wna conducta determinada culando se dan ciertos presupuestos, actuacién que si se omite origina la pérdida de un derecho (en este caso, et del asegurado a reclamar del asegurador, en caso de siniestro, el cumplimiento de la prestacién principal que éste prometié para ese supuesto). La existencia de un deber lleva también a sefialar otro elemento ‘comin que se advierte en ambos mecanismos juridicos y es que existe lun sujeto pasivo, alguien sometido a la exigencia de realizar la con: ducta requerida por la norma legal o la disposieién contractual como “debida”, con la amenaza de pérdida del derecho a recibir 1a presta- cién fundamental del asegurador. ‘También se advierte en las cargas que se establecen en el seguro a existencia de elementos subjetivos caracteristicos del derecho de las obligaciones, que se subsumen en el concepto de culpabilidad, esto es, culpa (a veces con gradacién, como en las categorias de “grave”, “inex- cusable”, “asimilable al dolo”, ete.) y dolo (en ocasiones, también, con Ja variante de “malicia’, “mala fe", etc.), y que aparecen tanto como clementos integrantes del presupuesto de hecho de una caducidad como, en otros casos, constitutivos de exclusiones causales de raigam- bre subjetiva 5 Por tiltimo, el fuerte elemento motivador contenido en las cargas que amenazan caducidades esta dirigido, como senala el autor de esta obra, a evitar erréneas clasificaciones del riesgo asumido, 0 su altera: cidn arbitraria, 0 bien, ocurrido el siniestro, a obtener un adecuado grado de colaboracién de parte del asegurado para posibilitar la de- terminacién de las causas que lo produjeron, su adecuacién a la co- bertura otorgada y la magnitud de las eonsecuencias. Pero ello no implica, a nuestro juicio, que tal finalidad esté dirigida, en primer lugar, a proteger la comunidad de riesgos, aunque ese efecto se logre asimismo en forma adicional, por implicancia: el objeto inmediato de ‘esos requerimientos es lograr un satisfactorio funcionamiento de la relacién individual del seguro establecida por el contrato, de manera que ella se desenvuelva adecuadamente conforme al esquema téeni co-econémico que se halla en su base. Tal circunstancia no es dbiee; empero, para que el efecto perseguido se extienda a todo cl sistema que vincula a los contratos de una rama en virtud de la mutualidad, precisamente porque esa relacidn se inserta en el grupo de los demas contratos y se producira, entonees, el fendmeno t jco-eeondmico de 408 Ianweenw ~ Nicotas H. Bana Ja compensacidn de los riesyos. La comunidad puede faltar en un ase gurador determinado, p.e., en los casos de coberturas excepeionales, ~grandes riesgos-, supuestos de alta probabilidad, ete,, que buscara Ja atomizacidn del riesgo por otros mecanismos (reaseguro; coseguro: ete,); pero ello no implicara que dejen de existir los motivos que die ron lugar a requerir las conductas exigidas en las eargas, pues sigue jendo necesaria la colaboracién del asegurado para lograr un adecuado funcionamiento de la relacién asogurativa individual, tanto antes como después del siniestro, __ 3. Cumplimiento de las cargas: lugar, obligados, viola- cién por terceros, ete. — Estas cargas deen ser cumplidas eon forme a la buena fe, segtin los usos comerciales" y las posibilida- des del asegurado”: sobre este ultimo aspecto el art. 36 fija una regla general en cuanto reprime culpa o negligencia del asegura- do en el incumplimiento" (ver conf. art. 47 en el deber de infor- mar el siniestro; art. 69, sobre celebracién de pluralidad de con- tratos; etc.) 0 un grado mayor de culpa (en sentido amplio) (v.gr., malicia en el deber de informar o probar los datios, art. 48; dolo o culpa grave, en el de salvamento, art. 72; ete.) Las cargas de informacién deben ser ejecutadas en el domici lio del asegurador. Las cargas de conducta, en el del tomador'o = luge de la cosa, sea que se trate de seguros de personas 0 le intereses" i Es indiferente quién cumple con las cargas: sélo interesa que se cumplan. Es una consecuencia de su naturaleza. Ast ocurre cuando se trata de ejecutar un acto, como es la carga de informar, aunque en los hechos es dificil que pueda hacerlo un tercero (por ejemplo, en la agravacién de los riesgos); y cuando se refiere una abstencién, por ejemplo, el mantenimiento del estado del riesgo, la prohibicién de alterarlo, naturalmente que sélo é1 puede cum- ® Bavex, p. 288, Ver cuanto se expone en especial sobre cada obligaci6n y carga oh JA 59-632, ing 8 mtd, C.Nac. Com, sala 11/0967, y sala A, 2/96, ne Ver Haury, ob. cit. en nota 3. La culpa no se mide por estandares abstractos y uniformes para todos los seguros, sin que esto signifique que deb. ser en concreto del asegurado de que se trate, sino el del trfico: Beock-Mouie, ob. cit, 1, § 6, n° 29. 1) Baton, p. 289, ‘ejemplo, por las caracteristicas del siniestxo: C. Nac. Com., 91/8/1997, 0 s¥ CARGAS DEL ASEGURADO woo plirla (arts. 39 y 40). Reglas que se observaran salvo que la ley 0 el contrato determinen quién ejecutara las cargas™ De estas cargas, estiin las que se agotan en un acto tinico; en cambio, otras exigen una conducta continuada, como la de man tener el estado del riesgo, la de disminuir 0 evitar el dano, ete." . El tomador debe cumplir con las eargas; y en el seguro por cuenta ajena, también el asegurado, para poder cjercer sus de- rechos. En el supuesto de enajenacién, es menester que las cum: pla el adquirente, a quien es oponible Ia inejecucién por el ven- dedor. Cuando son varios asegurados 0 beneficiarios, basta que uuno solo cumpla con Ia earga, si la aceién de los demas nada pue- de agregar: se satisface la funcién a que esta destinada (por ejem- plo, las informaciones). Cuando se trata del seguro de interes ‘es menester considerar la naturaleza del vinculo que une a los coasegurados: si éste es solidario, el cumplimiento 0 violacién por parte de uno de ellos afecta a los demas, mas si es una relacién ‘mancomunada, cada asegurado se beneficia por el cumplimiento de los demas, pero no se perjudica por la violacién; empero, si la violacién afecta a la totalidad de la relacién ~por ejemplo, agrava- cidn del riesgo por un condémino-, sus efectos se producen respecto de todos los asegurados" (es un efecto de la indivisibilidad, por- que la agravacién afecta el riesgo en su integridad). En lo que se refiere a la responsabilidad por los terceros cu- ‘yos servicios se utilizan para cumplir con las cargas, las solucio- nes pueden variar, segtin se considere que se trata de obligaciones civiles 0 del cumplimiento de cargas. Si se estima que son obliga- ciones, se juzgara con arreglo a los principios generales de éstas. Si cargas, se distinguiran las cargas en que s6lo interesa el mero hecho de su ejecueién o inejecucién, de las que sélo sancionan el incumplimiento culposo o malicioso. En las primeras, el tomador es responsable por si y por los actos de los terceros por quienes debe responder. Para las demas, es necesario distinguir la carga de informar de las demas cargas. En el cumplimiento de la car- gade informar, se puede emplear a un tercero como represen- tante o mensajero, y en tal caso se responde por la mala eleccién ‘© vigilancia de éstos como por las comunicaciones inapropiadas (fal- 1 Bauck, ps. 285-286 y 291. Las eargas tienen un sujeto cuando no se re fieven a un estado de hecho abjetive, sino que dependen esencialmente de la cul pa de ciortas personas. Bruce, p. 287. 4 uve, ps. 286 y 287. 410 sane H, Niconas H. Barat sas, tardias, omitidas); ademas, el conocimiento del mandatario ‘es conocimiento del mandante, y el tomador responde por su vio Jacin, sea su representante loyal o contractual ®, Cuando lzs ea gas consisten en una conducta, el tomador sélo responde por la Suya personal (p.ej., malicia, art. 48; dolo o culpa grave, art. 725 etc.); esto es, no responde por los terceros: cuando trasfiere la guarda de la cosa o esta imposibilitado de ejercerla materialmen- te, En este ultimo caso cumple con confiar esa vigilaneia a un tercero y con la eleccién cuidada de este; por ello, su responsabili dad por sus actos u omisiones sera por culpa in vigilands o in eligendo. En ambos casos, el hecho o la omisién del tercer9 sera tun acto imprevisible, respeeto del cual justamente buseo protegerse con el seguro" Como el asegurador no puede exigit su cumplimients, son imprescriptibles". 4, Forma de cumplimiento. — Como se debe cumplir la ‘carga depende de su contenido especifico. Cuando consiste en in- formes, s6lo interesa su veracidad: es una declaracién de conoci- miento y no de voluntad; por ello los vicios de ésta carecen de to- da significaci6n, ya que sélo importa si se ajustan o no a la verdad. No hay formas legales fijadas, pero para algunas de ellas ~por ejemplo, para las de informar- se determinan en el contrato™; mas, la inobservaneia de la forma es indiferente si el asegurador obtie: ne el conocimiento perseguido: la funcién de la forma es la seguri dad, y obtenido el conocimiento su exigencia carece de fundamen- to (ver v.gr., art. 146, sobre designacién de beneficiario) 5. Cumplimiento. — El cumplimiento efectivo de las cargas sigue las modalidades de éstas. Si consisten en un hecho, ea cada caso se juzgara si se cumplié 0 no" Se ejecutardn sin necesidad de intimacién o exigencia previa del asegurador: la mora es automatiea (para las denuncias y de- 4% Buck, ps. 291 y 292; In Jey alemana hace varias aplicaciones de este principio 1 Back, ps. 298 y 294. Bion, p. 290. "6 Buck, p.287. Giuco entiende que si el asegurado debe realizar la co- rmunicacién por eserito, el asegurador esta obligado a émplear idémtica forma y medio de envio, maxime side esta comunicacidn comienza a eorrer un plazo (en Assicurazioni”, 1938, 2, p. 85) Buck, p 287 Owasacies 1. ASHLRADD au claraciones, art. 15, 1" parr., in fine)®, Esta se requiere general- mente en Tos contratos para conpletar las informes; en tal caso, se cumplira en Ia medida de la exigencia Es suficiente que reciban unc ejecucién sustancial™. El asegurado no debe cumplir con sus eargas si el asegurador desconoce su obligacién de indemr el incumplimiento no puede agravar el dano sufrido La fuerza mayor 0 el caso fortuito o la imposibilidad de hecho sin culpa o negligencia (art. 47, in fine, para la denuncia del si- niestro) excusan la demora del asegurado®. En cuanto la carga ® Cuando se dispone cumplir sin dilacin, se entiende sin dilacion culposa (BuwexeMonie, ob. cit, 1, $6, 8" 34), 21 Baw, p. 288. Parison, n° 69; asi, por ejemplo, en lo que se refiere a medidas de pre- vencién, bastari que cumplan el fin persejguide, aunque no sean idénticas, si son anilogamente eficaces; o cuando Ia agravacidn del riesgo eareee pricticamente do importania; o si es meramente temporal -por ejomplo, en el traslado de las cosas asegguradas ‘La ©. Nae. Com. tiene vesuelto que los libros de sueldos y salarios que el asegurado esti obligado & Hevar, en el seguro de los accidentes de la ley 9688, pueden ser suplidos por el aporte de los antecedentes que esos libres deben pro" Dar (7/5/1997, LL. 7-88) 21°C. Nae, Com., 20/12/1946, Ll, 45-683 (en el caso, falta de comunicacion dde documentos en un seguro de la responsabilidad civil) Contra: Gree, en “Assicuraziont", 1987, 2, ps. 17 y 18, porque si ol asogu- ‘ado considera injustificada la negativa, In conseeueneia logiea es que eumpTa con. sus deberes, que condicionan el ejercicio de su derecho, Adomae de no Hone funcién ecte cumplimionto, seria eonteario al sinalagma funcional 2 Por ejemplo, las med contra el Lereera responsable asegurador. Ver nota anterior % Para una explicacidn de In jurisprudencia anterior a la ley 17418, del concepto del art. 47, an fine, ver C. Nae. Com, 3/12/1930, JA 34-1322, en el caso, {mposibilidad de informar cl siniestro y los dafios por incomunieacién del asegu- ado. El 16/6/1920, GF 27.92, la misma cimara justified la demora por ausencia, del lugar del sinistro. Adiitié que justifica la mora en el pago de la prima del seguro sobre la vida, In enfermedad grave, con pérdida de conocimiento y muerte posterior, porque Ia sancidn de eadvcidad requiere fundarse en wn acto voluntario del asogurado (ste) Com, 8/11/1927, GF 71-105. Ver fallos citados én notas 190, 316 y siguientes. Las jurisprudencia estadounidense distingue los deberes euyo cumplis to afeeta materialmente al riesgo y al pago de la prima, para los cuales no ad te In excusa, de aquellos que se deben cumplir después del siniestro, pa cuales la admite (Pxrrawsox, n 70), Sorat BROMAXA, JA 1968-VI, critica Ia variedad de plazos Gjados por la ley 0, el mantenimiento del derecho ituacin del de xalvame ‘ele,, porque no puede agravar nz Isaac Hanesnis H. Banna la impone el contrato, se requiere culpa del asegurado (art, 36), y en algunos supuestos de cargas legales, es requisito la eoncurren. 1a de dolo o culpa grave: aris. 70 y 114, provocacién del siniestro: art. 72, 2° parr., earga de salvamento; art. 108, asistencia veteri naria y maltrato de los animales asegurados; en otros supuestos se exige malicia: art. 77, cambio de las cosas después del siniestro; art, 48, en la informacion complementaria para liquidar el daio, Asimismo, se debe tener en cuenta que el asegurador no pue de imputar violaciones que estsin de acuerdo con las costumbres 0 Ja indole del bien o de la persona del asegurado, si son conocidas por aquel® 6. Sanciones por el incumplimiento. — La ley 17418 ha variado sustancialmente el régimen de sanciones por violacién de las cargas. Con el sistema del Codigo de Comercio, la jurispruden: cia admitio para todos los casos Ia eléusula contractual de pérd da de derechos por violacién de la carga, liberacin que se conoce con el nombre de caducidad”. Con la ley 17418 adquiere importancia la distincién entre las sanciones impuestas por la ley por cargas previstas por ella, de las establecidas por el contrato (art. 36). Si la ley prevé la sancién, ésta no puede ser modificada sino en favor del asegurado (art. 158). Cuando la sancién es legal, ha- bra que estarse a Ia norma para fijar la consecuencia de la vio- lacion. Asi, v.gr, 1) en la de informar la agravacion, el asegurador se libera si el siniestro se produce cuando subsiste la agravacién, excepto que no exista culpa o negligencia en la omisién 0 demora (art. 40, 1" parr.); 2) en la de informar el siniestro, el asegurador se libera (art. 46, 1" parr.), excepto que exista imposibilidad de hecho sin culpa 6 negligencia, asi como en la violacién de la carga de suministrar la informacién complementaria acerca del siniestro o los daiios producidos (art. 46, § 21), en caso de incumplimiento malicioso (art, 48); 7418, pero no ha tomado en cuenta la razin de esa variedad, que esta dada por la distinta foncin en cada easo conereto "8 Partimsox, n° 70, senala por ejemplo el péqueho eomercio de an anclfa- beto que, asegurado contra robo, se Te adujo la falta de libros de eomercic. 2G. Nac, Com., 7/8/1941, LL. 29-685; 4/4/1945, JA 1945-11-320, Con la eonsecuencia del derecho a repetir cuanto se pagé en razén del segu ro, al asegurado 0 a terceros (6/1984, JA 45-660), Onuicacto I, ASEGURADO 413 3) en Ja de informar la pluralidad de seguros, la violacion produce la caducidad, salvo pacto en contrario (art. 67, 1" parr.) 4) en la de salvamento, el asegurador se libera en la medida en “que el dafio habria resultado menor sin esa violacién’”, curre dolo o culpa grave (art. 72, 2° parr.) 5) la de no variar el estado de las cosas después del liber'a al asegurador si se infringe maliciosamente (ar parr, in fine). ‘Téngase presente que cuando la ley sanciona la violacién de Ia carga con la caducidad del derecho del asegurado, cabe atenuar esa sancién con la mera suspensién de la garantia. Si la obligacién o carga es contractual, o si es legal pero la ley no prevé la sancién, las partes pueden convenir la eaducidad, mas sujeta a estas condiciones (art. 36)": @) Que la violacién obedezea @ culpa o negligencia. La expre- sidn legal es redundante, ya que la negligencia presupone culpa en la omisién o en la comisién deficiente. Pero se adopts por dos razones fundamentales: 1) porque en el concepto corriente, negli- gencia es omisién; 2) porque en la préctiea aseguradora nacio- nal, negligencia es un grado de culpa. Juridicamente equivalentes, la repeticién tiene el mérito de dejar bien claro el concepto legal™. b) Sila carga se debe cumplir antes del siniestro, el asegura- dor debe alegar la caducidad dentro del mes de conocido el incum- plimiento (art. 36, ap.a). Si el siniestro ocurre antes de que el asegurador alegue la caducidad, debe la prestacién si el ineumpli- miento no influyé en el acaccimiento del siniestro 0 en la exton- sién de la obligaci6n del asegurador (art. 36, ap. a). ©) Si la carga u obligacién se debe ejecutar después del sinies: tro, el asegurador se libera si el incumplimiento influy6 en la ex- tensién de Ia obligacién asumida (art. 36, ap. b). d) Se debe insertar en las condiciones particulares de la péli- za (art. 158, 2° parr.), en cléusula ficilmente legible y con redac- cidn clara (art. 11); se debe advertir al asegurado de su insereién cuando no aparece en la propuesta (art. 12). e) Mientras el asegurador no alegue la sancién, el contrato debe ser cumplido si el siniestro ocurre en el intervalo del plazo fijado en el art. 36, inc. a, Asf resulta de: 1) el segundo parrafo del inc. a citado; 2) el plazo otorgado al asegurador para aducir la ca- ob, y lug ets. en nota 3. le ser personal del asegurado, o del tercero que emplea, 0 del representante o dependiente o factor na Isaac N He Bawa ducidad, ya que dejarin al asegurad sin cobertura retroacti vamente en ese lapso®"" 3} art. 158, 1" parr., impide cambiar esta solueién por la de Ja aplicacién automatica, porque agravaria la condieién del ase gurado; ni aun en la forma aparentemente mis beneficiosa, de Suspensién automaitica o retroaetiva de la garantia. 7, Caducidad. — Cual es la naturaleza de la cadusidad? La ciducidad es una institucién que tiene amplias aplicaciones en todas las ramas del derecho, incluso en el administrative (p ¢)., en Ja concesién de servicios publicos). La doctrina diserepa fundamen: talmente en la determinacién de su naturaleza®. En anterior pu- blicacién me incliné por considerar que se trata de una pena”. La sancidn de la ley 17418 obliga a una revisién de este concepto, ya distinguir la caducidad legal de la convencional: ‘a) La caducidad legal funciona como una sancidn: acredita dos los hechos ineluidos en Ia litis, es aplicable de oficio por el juez como toda norma de derecho interno, con las consecuencias espe- ificas fijadas por ella. Esta aplicacién de oficio exige la resisten- ia al cumplimiento por parte del asegurador, fundado en hechos que acarrean la sancién”™. b) Bn cambio, la caducidad convencional funciona como una rescisién contractual”': la defensa debe ser alegada al contestar Ja demanda (esto es, ser ineluida como tal en la litis) y ser juzsa~ da conforme a los principios que rigen en materia de presa, especialmente en cuanto a la trascendencia ¢ Gel incumplimiento con relacién al sistema de contratacion en masa y téenica del seguro, y respecto a la medida de las obligacio- nes del asegurador. ‘Téngase presente asimismo lo expuesto en el pardgrafo ante- rior, n° 6, bajo la letra e. ‘La caducidad se debe distinguir de la exclusion de eiertos ries: gos y de la nulidad™: his Yer Haus, ob. ¥ hug. cits en nota 3. 2 Yer Bouanoo G. Raoaictsz, en “Rev. Crit. Jur”, 1984, p. 208. © Contrato de seguro, p. 163 oi Ver infra, texto, parralo 8, notas 45 y 46 Ht Ver ©. Nac Com, 8/6/1925, GF 56-366. La discusién en torne ala nate: raleza del plato para denandar (ver Ronnwtit, Botsuno G., en "Rev. Crit: Jur, 1994, 208), ba perdido actualidad atento a la prohibicion del art. 58, tn fine 2 Yer Bis y Picanto, Len? 216, y TI, n° 57: Bessox, nota en "Dalla", 196. 1 parte, ps B Hovik, Re Difeencias entre ta cade y 1a excusi del ries a) En la exclusion de ciertos riesgos ono seguro, el siniestro no esta previsto, es un riesgo fucra de la garantia; es decir, es una falta de derecho, Para delerminarlo wo juegan para nad Tas no ciones de pena, sancidn, culpa 0 mala fe, sino que es un problema de extension del contrato ee La eaducidad, en cambi fiere : , 0, se refiere aun riesgo aceptado, y en conaidavaeidn dal cual eo fo la prima; ol rissgo que ve reallza es el asumido por el asegurador, pero que no se indemniza 0 no se en la medida pactada por la infraecion del asegurado; 1 efecto es In perdida de un derecho, total o parcial b) De ahi que tambien se deba distinguir de la nubidad, por que ésta aniquila todos los efectos del contrato pasados y futuro ncluso en algunos supuestos el asegurador debe restituir la pr ma (pj ar 6, en caao de reticencia no dole) aa sancidn de caducidad debe ser expresa (art, 36), Io cui resulta de su propia naturaleza" ” Vane 7 (a.1). — Por eaducidad se entionde, en el derecho de seguros, la extineién del derecho que el asegurado poseia para reclamar del asegurador el cumplimiento de la prestacin principal que éste le prometié si Hegaba a ocurrir cl siniestro (extineién que se estable ‘ce como efecto del incumplimiento de una carga u obligacién)""'": Tal concepto revela que la caducidad sélo afecta el derecho del asegurado a requerir el cumplimiento de esa prestacién; pero no al: canza al contrato, que contintia en vigeneia. De tal forma, si acon: teciere un nuevo siniestro y el asegurado hubiese cumplide sus obli xaciones y cargas respecto de él, el asegurador debera la prestacién por este segundo acontecimiento cubierto por el seguro. No eabe en: tonces, en rigor, hablar de “caducidad del seguro” ni del “eontrato de lon ur teresa: respc alps de apr, on “Sie, 108, 1 126 Mano, J Stel neuro que eubre wn vehieul “comducido 0 no por € per onal del amature" faraten et erdente coma por ol presatari d ea 'Sirey", 1948, 1* parte, p. 21; Isaac Hatwenin, Distincisin entre no gavantia y ex Gc en el contato de mgur, on Ll. 58-490 Solu tablet por Ia jurspradenia para el Cig dorado (C Nac. Com., 10/9/1920, JA 5-228), Z aaa SCN a definition ago postlad ne refer aI eaduciad de ln derechon del eneurada, que etn ual oralmonts x lade cuando se mena tics ints, Peron eatuctad lamin sel n gvoeesipuctin al gor dor: es de destacar, por otra parte, que en este ultimo caso la caducidad sw fra ports de manera aiagn «lo qu presenta ean inal enol dace svi ERtsttye la pordida de wn Geecht porn fala deere ery de erat nad piso, enable om a norma aca equ ae] man Sono erage (bah uh 80, 416 Isaac Haunts - N seguro"; s6lo eaduca el derecho del asegurado respeeto del siniestro al cual estaba referido. 7 (a2). — Si bien la caducidad general, estudiada por el dere cho civil, posee una caraeteristica comtin con la cadueidad del seguro teferida al asegurado, pues ambas provocan Ia extineién de un dere Cho y no sélo la de la posibilidad de su ejercicio, tales formas de ese institute juridico presentan marcadas diferencias en cuanto a sus pre- supuestos y sus efectos, que permiten ubicarlas en eategorias relati- vamente separadas. ‘La caducidad general (que denominaremos “civil”, para distin guirla de la que estamos analizando) posee una earacteristica de au fomatismo e irreversibilidad que no se halla en la eaducidad propia del ambito del seguro, Aquélla es reacia a admitir factores interrap- tivos (de la indole de los que existen en el Ambito de la preseripeiin), ¥y su configuracién posee un mareado automatismo que le da eardcter intensamente abstracto™'**. ‘La caducidad en el seguro, en cambio, esté normalmente sujeta a Ja posibilidad de que tengan lugar presupuestos inhibitorios objetivos (imposibilidad de hecho art. 47~; conocimiento, por el asegurador, de la cireunstancia que se debia denunciar ~art. 40, inc. 6; art. 46, 1" parr, in fine-; y, fundamentalmente, la omisién del asogurador de pro- hunciarse sobre el derecho del asegurado -art. 56, LS.-) y requisitos subjetivos (culpa art. 36-, culpa grave o dolo art, 70-, malicia ~arts 48, 77-, ete.), Es que en estas cargas la caducidad va dirigida, como ‘Vimos, @ motivar una condueta de eolaboracién en el asegurado que Jyude’a obtener un adecuado nivel funcional en la relacién asegurativa ruspeeto de sus necesidades téenico-econdmieas; por ello, la obtencion de la finalidad porseguida, aun por otros medios, priva de su efecto textintivo a Ia eaducidad. Y si, no obstante, se produce el incumplimien- to de la conducta requerida, surge la sancién establecida por la carga: coxtineién del derecho del asegurado. En particular, eabe destacar que para que la caducidad en el se- ruro se consolide, es necesario que el asogurador se expida rechazan- Go el derecho del asegurado, De no hacerlo, el efecto caducante des aparece, pues “la omisién de pronunciarse importa aceptacién” (art. 66, 18_. Bilo rige tanto para las eargas legales como para las de origen convencional. Por otra parte, la caducidad no siempre reviste eardcter total; a veces se la postula con efecto proporcional a la incidencia del inzum- plimiento de la carga: por ejemplo, en el art. 72, que dispone que “el wind! Yor, entre obros, Liawnlas, Jonct J., Derecho civil, Parte genera, t § 2148, p.699,'1986, Buenos Aires; Géasez Comat, Brrwneno, La cuducidad, capitulo VIT, § 2.2, p. 255, 1990, Madrid 1. aSkaURANO an? asegurador queda liberado de su obligacién en la medida que el dao habria resultado menor sin esa violacién” 7 (a3). La ausencia de cobertura, — Otro aspeeto al cual eabe referirse es el relativo a las diferencias entre caducidad y exelusiones a la cobertura. En rigor, seria mas ajustado a esta problemética ha- lat, como lo hace la doctrina francesa", de situaciones de no se ‘gurro, que es un concepto mas abarcador, pues comprende no sélo los ‘supuestos excluidos, sino también los no incluidos, que han quedado fuera del amparo como consecuencia de la definicién general del ries- go eubierto, El tema del no seguro, o inexistencia de cobertura, es resultante del procedimiento de determinacién del riesgo, que comprende dos ‘momentos: uno positivo, en el cual se enuncia, con cardeter general, el riesgo que se cubre (p.gj., el riesgo de incendio, o robo, 0 responsa- bilidad civil, ete. y una segunda operacién que, partiendo del riesgo ‘ya enunciado genéricamente, coloca situaciones especiales fuera de la ‘cobertura asegurativa por tratarse de supuestos técnicamente no ase- gurables, 0 pasibles de ser cubiertos a un precio mayor (lo eual hard que se pueda amparar mediante el pago de una prima adicional); de esa forma es posible establecer una cobertura basica a precio accesi- ble para un mimero considerable de personas; esto resulta convenien- te a la relaci6n aseguradora, porque la hipstesis estadistica se confi zgura mejor cuanto mayor sea la cantidad de riesgos asegurados de una misma especie, conforme a la ley de los grandes nuimeros, como lo se- ‘ialamos antes ‘Sin perjuicio de lo expuesto, la delimitacién puede también sur gir de la definicién positiva (genérica) del riesgo, en tanto la determi- nacién de sus Iimites conceptuales supone dejar fuera lo que resulta ‘extraio a 6l (p.e., si se enuncia la eobertura de incendio, quedan fue- ra otros riesgos, no mencionados ni implicados: robo, responsabili- dad civil; etc.); lo ajeno al riesgo amparado también configura “no seguro" 14) Vor, pe, Peaun y Brsson, Les assurances terrestres 1 § 126, p. 217 Estos autores, al sefalar diferencias entre la caducidad y el no seguro, expresan {que on este ultimo no se esté ante una sancién o una pena, sino ante una ausen: iG de derecho: no existe eobertura asegurativa en favor del titular de la péliza, [Porque el hecho acaeeido no constituia, desde el comienzo del contrato, un riesgo puesto a cargo del asegurador (ug. ct, p. 218) thtn4! Por ello se ha dicho que en virtud de la naturaleza de las cosas, la Aofinicién del objeto del contrato supone, ipso facto y a contrario, el “no seguro” de todo aquello que quede fuera de 61, por lo eual esas exclusiones externas tie then una naturaleza técita (Laawir-Fatvan, Yvonse, Droit des assurances, 1990, Paris) Es la dstincién filesitiea entre el ser” y el "no sex 418 Isane H N H. Baanar Lo tierto es que, hasta época reciente, la ausencia de cobertura o situacién de “no seguro” ha sido freeuentemente confundida con Ia ea- ducidad. Ello asi, posiblemente, parque ambas poseen un efecto comtin {el asegurado no cobra), y tambicn porque en su modalidad, objeto de mayor mimero de debates judiciales, ef no seguro resulta de cldusu Jas de exclusion, delimitadoras del riesgo, lo cual contribufa a que fue- ran confundidas con clausulas de eaducidad "=". Pero las diferencias entre ambos tipos de cléusulas son notables: Jas de exclusion de cobertura son delimitativas del riesgo, son descrip: tivas de dl, enuncian situaciones colocadas fuera del amparo desde el comienzo del contrato, ya que influyen en In configuracién del coate- nido de ese contrato desde el momento mismo de su celebracién; las de caducidad, en cambio, son sancionatorias, suponen un riesgo ini cialmente cubierto y, por ello, generador de un derecho en favor det asegurado que luego caduca ante e] incumplimiento de la carga" TowisrRuDENcrs Con respecto al tema de las exclusiones de riesgos 0 “no seguro’, Ia ju- risprudeneia ha tenido oportunidad de pronunciarse en diversos fallos, en tre otros, las que decidieron que, desde el punto de vista de la responsebili. dad del asegurador, es de gran importancia la individualizacion del riesgo fen el contrato de seguro, cuya delimitacién surge de precisiones que, si bien tienen dos fuentes, no son excluyentes, sino que se complementan: Ia una, positiva, en cuanto indicara las situaciones, intereses, cosas, tiempo, lugar, tte., amparados por el seguro, y nogativa la otra, al enumerar situaciones {que son excluidas de dicha cobertura, Uno de los requisites fandamentales del riesgo es que debe estar determinado espeeifiea y coneretamente, recat {do nececario para el asegurador, a los fines de que pueda establecer exicta- mente su naturaleza y medir sn aleance en el momento de Ja eelebraciéa del tontrato (C. Nac. Com., sala A, 23/10/1979, “Abieri y Cia. S.A. v. La Defensa Compania de Seguros 8.A.", LL 1980-C-60; BD 86-354), y que en el contrato de seguro el riesgo debe ser euidadosamente individualizado y precisad; con 65) Ni la Jey 17418 ni la 20091 rogularon en forma especifica este aspoc- to del contrato de seguro. Es a partir del reglamento de Ia ley citada en viltimo término que se establece, en su art. 25.1: "Como anexo I de ta psliza, con letra clara y en forma destacada, se deberin consignar todas las exelusiones de cober tuura que se estipalen, haciendo referencia al mismo en el frente de In péliza”, Fin el derecho franeés, las exelusiones deben ser formales y limitadas + con- tenidas en la péliza (art, 113-1, Code dex Assurances), Por su parte, la Ley de Contrato de Seguro espatiola dispone que “las condiciones generales y particuln- res se redactardn en forma clara y precisa. Se destacardn de modo especial Ins Clausulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberiin ser es pecificamente acoptadas por escrito” (art. 3, 1 pair, in fine Sn Analizamos mis extensamente ia naturaleza de las cliusulas de ex- tlusidn en nuestro trabajo titulado: Bxelusiones a ta cobertura en el contrato de seguro, en ED 136-547, Onnsaac 1. AsRaURADO 419 seayor avai sav wilco soo, Sean» prtinsionia soem sccieiap flauple subs eno dpese dp smurea gue on cx de ds sate de entenala del rico, o dbo olor por a cligain Gal ace rador, habida ever a 4 de que c= quien se encuentra en mejores condiciones para fijar con precisién y de manera indubitable la extension clara de sus obligaciones, evitando crear en el espiritu del tomador la falsa creencia de ‘una garantia inexistente (C. Nac. Com., sala C, 17/5/1984, "Bourre, Jorge A., v. Atco Iris Cooperativa de Seguros Lida”) ‘También se decidid que afirmar o negar que se ha verifieado el riesgo asegurndo es siempre el resultado de wn juicio euyas premisas son, por una parte, la abstracta indieacidn hecha por ia ley y por la péliza de los limites del riesgo eubierto y, por la otra, el examen de las circunstancias especiales en las eusales el hecho se ha producido (C, Nae. Civ. y Com. Fed., sala 22/12/1981, “Mediterranean Austral v. La Tandilense Cia, de Seguros S.A.", JA 1983-1-94), En la medida en que el asegurador pretenda exonerarse de la respon sabilidad sobre la base de que el dao aeaccido no se vincula con el ries goasegurado, deberd producir Ia prueba de dicho extremo (C. Nae. Civ. y Com, Fed., sala S*, 2/11/1987, “Agencia Maritima Robinson S.A. v. Sol Deco- raciones S.R.L.", LL, 1989-D-607, sum. 6558). Cuando hay “exclusion de riesgo", el asegurador munifiesta explici- tamente en la péliza su voluntad de “no” cubrirlo. Desde el principio del contrato declara no tomarlo a su eargo y el asegurado no tiene derecho a in- demnizacién alguna, En este supuesta se origina una falta de eobertura, se configura un “no seguro”, porque el riesgo se halla formalmente fuera de la ‘garantia dada en la pliza respectiva: existe una diferencia cualitativa entre riesgo asumido y riesgo excluido; lo significative es que se trata de un riesko “diverso” del previsto en la péliza, es decir, de aquel sobre cuya base se efec- tis el contrato, Axi, habri riesgo excluide 9 evento no cubierto todas las ve~ ‘es en que el siniestro se produzca en ocasiones en que el contrato prevé ex: presamente como no idéneas para hacer funcionar la garantia del asegurador: El riesgo asegurado es siempre un “riesgo calificado” y constituye una parte del "riesgo genérico™ aludido en la péliza, sogrin la rama del seguro de que se trate. E] “riesgo asegurado”o “riesgo asumido" es, pues, Ia posibilidad de que el evento datioso se conerete en las condiciones contempladas en la pé- liza. Las condiciones de riesgo que funcionan como “limites” de la cobertura pueden toner su origen en eincunstancias “objetivas” o “subjetivas’; se debe destacar que cuando se estructuran las condiciones de los seguros se evalia, ademas de los aspectos objetivos del riesgo, las condiciones que se relacio- zhan con la persona del asogurado, especialmente cuando se trata de ramas en las euales el factor subjetivo tiene una importancia capital —v.gr., segu ros de robo, de alhajas y picles, ete. (C. Nac. Com., sala B, 14/11/1979, “Musante, Jorge, v. La Agricola Cia. de Seguros 8.A.", LL, 1980-B-160), El contrato de seguro se debe interpretar literalmente en los supues: tos en que la cobertura esti expresada claramente; no es posible otorgarle tuna interpretacién extensiva toda ver que la enumeracién de los riesyos y laextensién de Ia cobertura se deben apreciar limitativamente (Sup, Corte 420 Isaw Hl Nicotas Hi. Bauaro Bis As, 18/1980, “Arunda, Mario V., Valli, Héetor KR." ~aeuerdo 28.723 DIBA 118-238; en analogo sentido, mismo tribunal, 14/1993, “A., F. v, Montenegro, Francisco”, LL 19813-C-140; C. Civ. y Com, 1 Mar del Pla ta, 28/5/1982, “Hernandorena, Jorge R., v. Martin, Jorge R.", ED 102-307, Nae. Com., sala D, 24/10/1998 del voto del Dr. Avant, "M., A.A. 8. Tat Estrella Cia. de Seguros 8.A.", LI. 1996-B-224). La cobertura se terpretar literalmente, sin restringirla en sus términos claros en favor del “asegurador ni ampliarla en favor del asegurado (C, Nac. Civ. y Com. Fed. sal 12/1981, “Mediterranean Austral v. La Tandilense Compania de Se iquros S.A.", JA 1983-194). Pero en caso de ser redactadas en forma oscura, tequivoca 0 confusa y en presencia de duda, serdn entonces interpretadus fen contra del asegurador, quie ha sido quien las ha redaetado (C. Nae. Com, ‘sala D, 7/8/1975, *Cosacmov, Jestis, v. Arcadia Cia. de Seguros S.A. LL, 1976- A259), 'No cabe restringir la responsabilidad del asegurador, salvo euancdo del teralmente, dimane que sea asi (C. Apels. Civ. y Com. Mereedes, sala I, 19/9/1987, “Gareia, César O., v. Chapartegui Hnos. y otros", DJ 1987- 2.276). Las exclusiones o limitaciones de responsabilidad son de interpreta tin restrietiva y deben ser formales ¢ individualizadas (C. Apels. Sen Nico lis, ‘VIV/1981, “Chitarvoni, Juan A., v. Morello, Jorge 0.", DIBA 122-530; LL'182-A-5803. La extensién de la cobertura, en el contrato de seguro debe ser apreciada limitativamente; no es admisible una interpretacién extensiva (C. Nae. Com, sala C del voto del Dr. Di Tra, 24/5/1989, “Babijackzuk, Nicolas, v. La Meridional Compania de Seguros S.A.", LL, 1989-E-73), pues ‘su ampliacién producira un grave desequilibrio en el conjunto de Ins opera- tones de la aseguradora (C. Apels. Civ. y Com. Junin, 30/11/1988 —voto del Dr, Annucuiea-, "Rodriguez, Antonio J., v. Sud América Cia. de Seguros S. LL. 1989-25-298). “Tambien se ha decidido que s1 la aseguradora opuso en su defesisa una causa que la exeluia objetivamente del deber de responder por los danos foeasionados por su asegurado y, comprobado ello, el juzgador ha hecho lugar Gebidamente a la eldusula del contrato de seguro que contempla tal cireans- tancia, ha existido la objetiva aplicacién de una eausal de exoneracién de la obligacién de indemnizar pactada expresamente por las partes (Sup. Corte Bs. As., 2/12/1980, “Salguero, Marco E., v. Deffonchio, Luis F." acuerdo 29.018-, DJBA 120-149; ED 94-226); pero que no puede ser considerado en Ii sentencia un supuesto de liberaciOn de la obligacion de indemnidad si la aseguradora no lo alegé temporineamente (mismo tribunal, 27/12/1988, “Janout, Hugo E,, v. Caamabo, Juan C., y otro", DIBA 136-1635). 'Si el vehiculo es conducide por quien earece de registro habilitante, se produce contraectualmente un supuesto de inexistencia de cobertura y no puede In vietima pretender que la condena alcance a la aseguradora, que al momento del accidente eareeia, por ese motivo, de vineulo con el responsi: bite: se trata de un supuesto de delimitacion del riesgo o de no segura, en el cual resultan extranas las consideraciones relativas a In funeidn social del Seguro y a la proteccién de la victima (C. Nae. Civ., sala H, 26/12/1996, “He rrera, Verdnica, v. Portillo, Nélida’, LI. 1997 ou ' (GAS DFL ASECURADO 21 7 (a.3.1). La ausencia de cobertura y el art. 56, LS. — Uri ‘cuestion que se suscita en nuestro derecho al analizar los efectos que produce la ausencia de seguro es si, ante la inexistencia de cobertura de un supuesto determinado, resulta 0 no aplicable el art. 56, LS.: éste exige que el asegurador se pronuncie “sobre el derecho del asegura do dentro de 30 dias, contados segiin la forma en que la misma dis: “posicidn legal indica (aunque de manera un tanto indirecta). Por los motivos precedentemente sealados entendemos que no resulta aplicable el art. 56, LS., a los supuestos de inexistencia de co- bertura o de “no seguro”: ol referido art. 56 requiere determinadas calidades subjetivas para su aplicacién, ya que habla de un deber del asegurador, de promunciarse respecto del derecho del asegurado; y nadie resulta “asegurador” ni “asegurado” respecto de riesgos o situa ciones que han sido colocados fuera del amparo asegurativo al concer tarse el contrato y que, por ende, no integran el contenido de éste, al cual necesariamente se debe referir cualquier pretension que alegue luna persona respecto de quien invoca como su asegurador''” Es de sefialar que la admisién de esta tesis no implica que todo rechazo de las pretensiones del asegurado que el asegurador formule vaya a tener como efecto, sin mas, la extineién del derecho invocado por el asegurado, La existencia de la cobertura podra ser motivo de controversia judicial, que debera decidir la sentencia en funcién del contenido del contrato y las pruebas sobre la naturaleza de! hecho en. cel cual se apoya la accién deducida; simplemente se evita que la cues- tidn sea resuelta por el solo conteo de un plazo. Si bien la jurisprudencia se ha pronunciado preponderantemente en favor de la apheacion del art, 56 aun en los cusus de coberturas excluidas, diversos pronunciamientos decidieron en sentido opuesto, como se vera a continuacién. 19017) Hlemos analizado esta euestién en el trabajo citado en la nota ante rior (Las exelusiones @ la cobertura en el contrato de seguro), punto 5, BD 136: 547; tambien, en Clausulas de exclusiin de cobertura, "Revista de Derecho de Seguros, n" 7, ps. 94/95, 1973, La Plata; y en nuestro libro Culpa grave y dolo nel derecho de seguros, § M4, ap.e, p. 46, 1988, Buenos Aires. Ver también lo expresado por Sono, Hacton, en su estudio Finalicacidn de la liquidacién del si hiestro, Pronunciamiento del asexurador sobre el derecho det asegurado, en i 1990-A, $V, n" 17. dicho autor alli expresa: “si el peticionante ocurre ante I justicia pretondiendo hacer valer la presuncion legal, debe acreditar en el proce So respectivo su calidad de asegurade”, pucsto que sino lo hicere, “no puede hans ‘curso su pretension, « pesar de la omision del asogurador en pronunciarse, vi {que ln presuncion del art 56 de la ley 17418 s6lo beneficia a quienes invistew tal 422 Nicouas H. Barware Suniserovencta ) Fallos que declaran opti 1 art, 56 0 los supa tos de ausencia de cobertura (no seguro") f1 art. 56 de la ley I741M establece que el asegurador se debe pronun: ciar acerca del derecho det asegurado dentro de los 30 dias de reeibida la informacidn complementaria prevista en el 2" y 3° pares. del art. 46, La oni sidn de pronunciarse importa aceptacion. De modo, entonees, que la ley con. cede a la aseguradora, por este articulo, un plazo de 30 dias para que se pronuneie sobre el derecho del asegurado, contados a partir de la denuncia. fll siniestro, plazo que se puede ver ampliado si resulta necesario requerir la informacion complementaria a que se rofferen los incs.2 y 3 del ait. 46 citados, en cuyo caso se cuenta desde que es reeibida esa informacion (C. Nac Com., sala A, 21/12/1984, “Moya, Victor, v. La Agricola Cia, de Seguros 8.4." ED 116.646; LL, 1986-A-627, sum. 37.113). Una vex denuneiado el siniestro, el asegurador se debe pronunciar s0- bre el derecho del asegurado en un plazo cuyo cémputo solamente puede interrumpir mediante el requerimiento de informacidn complementaria que sea razonable, tanto en lo concerniente a la necesidad de conocer del ase- ‘gurador como’ en la posibilidad de que sea suministrada por el asegurado (C, Nac. Com,, sala C, 8/5/1984, “Industrias Pirelli S.A. v. Resguardo Cia, de Seguros 8.4.", ED 15/8/1984), | deber de pronunciarse acerca de la indemnizacién de siniestro cons: tituye una earga que pesa sobre el asegurador y que busea poner un timite razonable al tiempo dentro del eual éste debe decidir si va 0 no a indemni: ‘ar o, por el contrario, invoear algan incumplimiento de ln contraparte para eximirse de ejecutar su obligaciin principal. Tal omisién neutraliza los efec- tos del incumplimiento de la carga u obligacién asumida por el asegurado, importa un reconocimiento técito del derecho del asegurado, pues la Sart 56, Ley de Seguros~ hace una interpretacion del silencio corde con to ‘que establece el art, 919 del Cédigo Civil, De tal modo, cualquier incumpli iento alegado fuera de ese plazo por el asegurador es inoperante, por ha. ber eaducado el derecho de articular tal defensa, ante lo extemporaneo de la ‘manifestacidn (C, Nac, Com., sala A, 30/5/1986, “Vergara, Arturo, y olra v. La Agricola Cia, de Seguros $.A.", LL. 1986-D-176. Siel asegurador entiende que existe una suspensidn en Ia cobertura por mora en el pago de la prima, debe invoear esa circunstancia dentro del plazo previsto en el art. 56, ley 17418, pues tal causa no opera ipso iure, de modo {que si no cumple con esa carga pierde Ia posibilidad de hacerlo y Ia defensa devendra improponible (C. Nac. Com., sala A, 29/2/1996, “Zorvilla de Carri 20, Angela, v. Inca Cia. de Seguros S.A.", LL 1996-D-179, Dd 1996-11178 y ED 171-114; id, 10/9/1997, en “Matos de De Marco, Shirley W., v. Libertad Cia, de Seguros $.A., LL 1997-C-244). [La necesidad de expedirse dentro del plazo establecido por cl art. 56 dela ley 17418 constituye un deber juridico que’ no es meramente formal, sino sustancial, y que por haber sido impuesto por la ley posibilita la aplien tion del art. 919 del Codigo Civil: ante In carga de expedirse acerea del dere tho del asegurado, el silencio del asegurador permite otorgarle el sentido de Onnicaconnss ¥ CARGAS DEL ASKGURADO 42: tuna manifestacion de voluntad que importa aceptacion (Sup. Corte Bs. As 22/5/1990, "Arena, Adridn, v. Bocea, Alfredo D.", DJBA 140-615) Si el aseyurador no pidio informacion complementaria ni se pronuncié cen manera alguna, eabe tener por configurada la aceptacion tacita de re ponsabilidad, eon los efectos del att. 56, LS. Kste tipo de aceplaciones ffectos absolutes, que impiden considerar sobreviniente cualquier causal fexonerativa del asegurador, por grave que fuese, dado que el asegurador es tin empresario especializado en razin de su objeto. BI aludido mecanismo (art, 56 citado) constituye un tipico modo mereantil de determinar rapidez ceerteza en el trafico, que debe ser Latelado en su operatividad y aplicado por Tos jueces con el mndximo rigor en tanto se trata del trafico asegurador, en el cual actin un sujeto del mereado Ia entidad aseguradora~ que por defini cidn posee tina empresa apta para ello y puede afrontar un cometido de six: hificativa relevancia social. La ratio legis del mecanismo legal en euestion reside, justamente, en evitar diliciones intentadas por el asegurador eon base ton la neeesidad de determinar el daito invocando cargas del asegurado, pero ‘con incumplimiento de sus propios deberes (C. Nac. Com., sala B, 20/5/1998, “Mayol, Nelly Mirtha, v. Sudamériea Cia, de Seguros de Vida y Patrimonia: Jes 8.4", ED 179-511). El silencio del asegurador ante la obligacién impuesta por el art. 56 dela ley 17418, de pronunciarse sobre el derecho del asegurado a cobrar la indemnizacién, no es cuestién que pueda ser enervada en sus consecuen- cias, pues se trata de un elemento sustancial que, a partir de la regla del fart. 919 del Cédigo Civil, reconoce plurales aplicaciones en Ia Ley de Se- fguros. Una interpretacién distinta estaria en pugna con el valor seguridad fen los negocios que persigue ese plizo para pronunciarse y con la presun- tin que se extrae del silencio del nsegurador, relevante como productor de ‘efectos en el cumplimiento del contrato y como supuesto de silencio califica- tlo desde que es elemento iitil para computarlo como manifestacion de la vo untad (C. Nae. Com, sala B, 19/8/1992, “El Comercio Cia. de Seguros S.A. vy. Nieto Fnos. S.A.", LL 1993-C-357 y DJ 1993-11-51; en andlogo sentido, ©. Nae. Trab,, sala 1", 31/8/1995, "M, A., y otro v. Estructura Horizontal SRL”, DT 1996-A-359) [La omisién de la aseguradora de pronunciarse acerca del derecho del asegurado en el plazo previsto por el art. 56, LS. revela que, a partir de la faceptacién del siniestro, operada por imperio de la ley y por el mero trascurso del tiempo, se hallaban reunidos a su respecto los requisitos legales y con- vencionales necesarios para hacerse cargo de la reparacién, es decir, Ia vi- gencia de un contrato de seguro entre las partes y el acaecimiento de un si- hhiestro previsto y cubierto (C, Nac. Com., sala C, 24/11/1996, “El Comercio Cia. de Seguros S.A. v, Nieto Hnos. S.A, LL. 1996-B-248). Bl art. 56 de la ley 17418 impone al asegurador pronunciarse dentro de los 30 dias acerca del derecho del asegurado, y tal amplitud en el objeto s0- bre el eval reeae la earga no permite distinciones apoyadas en la diversa na tturaleza del incumplimiento (Sup. Corte Bs. As., 77/1992, “Machado, Fermin, y otra v. Zito y Valentini S.A. y otra", LL. 1993-E-412, En igual sentido, 20/9/1994, “Acosta, Abel L., v, Otero, Luis A", DJBA 147-704) 424 Isaac Houreain © Nicowas H, Bakuand Es requisito sustancial de admisibilidad de las defensas que el rador pretenda oponer al reclamo del asegurado el oportuno pronunciamien: to exigido imperativamente por el art. 56 de la ley 17418. sponde siquiers ingresar en la consideracién de las razones invoca das para excusar la responsabilidad, si no se rechax6 In procedencia del reclame dentro del plazo legal, cuyo mero trascurso importa aceptacion (C. Nae. Com,, sala C, 25/6/1987, "Tres Ases S.A. v, Astro Cooperativa de Se euros Lida.", Ll. 1988-A-247 y DJ 1988-1-922. En sentido analogo, sala B, 2Z/LI/MBS, “Susirez, Eduardo O,, v. Ruta Cooperativa de Seguros Lda.” Ll 1989-C-193 y DJ 1989-11-44; salu A, 29/2/1996, "Zorrilla de € v. Inea Cia, de § "LL 1996-D-178), Lo sinalagmatico de la relacion asegurativa impone que el eoncepto de carga sea extensible a todas las partes contratantes, AL asegurado, al exi girle informacién y conductas concretas; al asegurader, al requerirte lx razo nable y debida diligencia en lo relativo a In determinacidn del siniestro y la prontitud en el cumplimiento de su obligacidn de indemnizar. De alli que In ley 17418 consagré, en el art. 56, la obligacion del asegurador de pronun: ciarse ucerea det derecho del asegurado, constriéndolo bajo severa suncion fa que lo ejercite dentro de los 30 dias de recibida la informacién complemen: taria prevista en el 2" y 2° parrs. del art. 46 (C. Nac. Com., sala A, “Deibe, Juana A., v. Caja de Jubilaciones, Subsidios y Pensiones del Personal del Baneo de la Provincia de Buenos Aires’, JA 1982-1-400), Los aseguradores deben poner el mayor empelo para que las tareas a ‘su cargo se realicen en el menor tiempo, afin de satisfacer cuanto antes sus obligaciones. Por ello, y para paliar el tardio cumplimiento de las obligacio- nes por parte del asegurador, el art, 56, LS., dispone que éste se debe pro- rnuneiar dentro de los 30 dias de reeibida la informacion complementaria pre vista en el 2" y 3% pars, del art. 46, y que la omisiOn de hacerlo importa, aaceptacidn (C. Nae, Com., sala B, 27/12/1985, “Vetriglia, Federico, v. Patvo nal Cooperativa de Seguros Ltda.", LL. 1986-B-701, sum. 37.449). ‘Si la aseguradora no es diligente en pedir las informaciones que necesi ta acerca del siniestro y los dafos o se demora injustifieadamente en reali zar las verifieaciones pertinentes a fin de terminar euanto antes la liquida. cidn de la indemnizacién, da lugar a que corra el plazo establecido por el art, 56 de la ley 17418, por aplicacién de lo dispuesto por el art. 512, CCi (C. Nac, Com., sala B, 28/2/1985, "Plus Ultra Cia, de Seguros S.A. v. Lomoro, Julio 8.", ED'116-184 y LL, 1986-B-616, sum. 37.220), La falta de diligencia del asegurador hacia el requerimiento de infor- mes importa la eongeeuencia de que el plaza del art. 56, ley 17418, se com- pute desde el momento en que se debié requerir Ia informacién: ello, sin per jiuicio de interpretar, mis drésticamente aun, que tal omision acarvea el tcilculo ininterrumpido del plazo desde el dia en que se denuncié el sinies- tro, Fl asegurador deberd probar que requirié del asegurado la informacisn, la fecha en que lo hizo y en que se le contesté, en su caso, para la determi nnacidn del curso del plazo, En defecto de ello, solamente cabe aplicar la con: secuencia que previene el art. 56, ley 17418, por su omisién (C, Nac. Com., sala C, “Industrias Pirelli 8.4. v, Resguardo Cia. de Seguros”, ED.110-121 y DJ 1985-13-405), rrizo, Angela, Que la aseguradora haya requeride mayor informacién al damniticado, cen los términns de Ins arts. 46 y 54 de la ley 17418, implica que subordino la cexigibilidad del po Jo eval debe ser eo pretendido a la aceptacion de los datos solicitades, por iderado como prorrogade el plazo previsto por el att. 56 como consecueneia lagica de ello (C. Nae. Com., sala C, 5/12/1989, “Rojas, Carlos J., v. Sud America Cia, de Seguros 8.A.", LI. 1990-C-289), Lav aveptacidn del derecho del asegurado conforme al art. 56, ley 17418, “impide al asegurador alegar defensas, esto 6s, deseonocer el derecho del asegu- rado a ser indemnizado (C. Ni 1, 18/12/1986, *Bandell, Jacinto "¥. Unién Comerciantes squros S.A.", LL. 1989-A-51 y JA 1987. 1-107), La defectuosa contestacion de la useguradora respecto del reclamo indemnizatorio efectundo por el asegurado importa la aeeptacidn de la cober tua, tal como lo dice el art, 56, ley 17418. A no otra conclusion cabe Negar frente a un rechaza vago y genético (C. Nae. Com., sala A, 23/10/1979, “Ros, Manuel, y otto v. Patronal Cooperativa de Seguros Ltda.”, LL 1980-A- 58), BI plazo establecide por el art. 56, LS., se caleula a partir de la denun: cia del siniestro, y sélo puede ser interrumpido por el pedido de informacién complementaria autorizado por el art.46, 2° y 3° parrs. det mismo cuerpo normative, En su defeeto, la falta de pronunciamiento dentro de los 30 dias siguientes al de la denunein del siniestro importa el reconocimiento del de- recho del asegurado con arreglo al citado art. 56; la aseguradora incurre en ‘mora por el mero veneimiento del plazo conforme a lo dispuesto por el art. 51, LS. (C. Nae. Com, sala B, 30/8/1999, “Contreras, Andrés, v. La fbero Platense Cia, de Seguros S.A.”, ED, fallo 50.303), b) Fallos que declaran inaplicable el art. 56, LS., a los casos de ausen: cia de cobertura, 0 limitan en algunos supuestos los efectos de dicha norma, En los supuestos de cliusulas de eaducidad, el evento esté originaria- mente dentro del amparo asegurativo, por lo cual la condueta impropia det ‘asegurado —Upificada como tal por 1a norma o por Ia convencién~ enerva et derecho a la prestacién del asegurador. Las delimitaciones de la cobertura, fen cambio, hacen que determinados hechos resulten extranios al ambit con: tractual y que persistan en esa condicion durante todo el trascurso de ta relacién, Asi, acaecido el supuesto excluido, ninguna repercusién genera, pues no hay prevista prestacién a su respecto. En el seguro de la responsabilidad civil, las exclusiones son siempres oponibles al damnificado, pues son tales desde el principio del contrato y, por lo tanto, en todos los casos resultan an- teriores al hecho perjudicial: ataiten a Ia medida del seguro que meneiona el art. 118, L8,, que no se agota en su aspecto cuantitativo, sino que ineumbe a ‘sus limites, fuera de los euales no hay cobertura. La diferencia también se advierte con relacién al tiempo stil para su invocacién: el asegurador debe cesgrimir la eadueidad dentro del plazo de 30 dias de recibida la informacion complementaria (art. 56, LS.) trascurrido éste sin que se hubiere verificacl, 6 la observancia de una condueta opuesta a la posterior declinacién, obsta a la alegacién. Al contrario, Ia exclusion de cobertura no cuenta eon plz perentorio de invocacién, pues alude a un “no seguro”, a un acwecer no pre visto para originar derechos del asegurado. La hipétesis de que we halla tive ra del vineulo eonvencional, por haber sido exeluida de él 0 por no habereh 126 f Niconas H. Baweas ineluido nunca, impide hablar de “asegurado” y “asegurador” referidos faquélla, Consecuentemente, el art.56 no encuentra aqui el sustento neces rio para su aplicacién (Trib, Sup, Just. Cérdoba, 24/8/1993, “Fortuna de Men doza, Gladys Noemi, v. Bonza, Rail A., y otro, s/Bjecucion de sentencia Reeurso de revision’, “Revista de Derecho Privado y Comunitario", 1995, p46) [La obligacién que el art, 56, ley 17418, establece a cargo del asexura dor a fin de que se pronuncie acerea del derecho del asegurado, supone la vigeneia de la cobertura, por lo cual no es invocable en el supuesto de que la mora en el pago de la prima origin6 automaticamente la suspension de la garantia arts. 31 y 56, LS.- (Sup. Corte Bs. As., 11/7/1995, “Passarotto, Luis C.,v_ Buccolini, Osvaldo", DJBA 149-4883; LL Bs. As. 1995-1030; mismo tribunal, 22/3/1988, "Miceli, Miguel U., v. Quiroz, Marcos A.", acuerdo 38 695, LL 1988-D-45 y DJ 1988-11-1166)"**, "También se ha decidido que si bien el art. 56, ley 17418, implica, respecto del asegurador que omite pronunciarse en el plazo legal, el reeonocimiento del derecho del asegurado, tal precepto legal y la sancion que establece sdlo e ‘tan referidos a los supuestos en los cuales haya mediado una tramitacién nor ‘mal de la denuncia y acreditacion del siniestro; pero que de ninguna manera ‘se puede entender aplicable dieha norma al asegurador cuando quedé acredi- tado que el asegurado realizé alguno de los actos previstos por el art. 48 de la ‘mencionada ley dejar de cumplir maliciosamente las cargas del art. 46, 2° parr., exagerar fraudulentamente los dafios, o emplear pruebas falsas rat Aereditarlos~ (C. Nac. Com., sala B, 28/2/1986, “Exportman S.A. v. Neptuni Cia. de Seguros S.A, LL 1987-C-437, sum. 37.640). Ello asi, por cuanto el art. 56, ley 17418, tiene como presupuesto que la gestion de verificacien y Tiquidacién se eumpla de modo regular. De ahi que los mecanismos estable- cidos por la Ley de Seguros para no demorar el pago de la indemnizacién no Se pueden convertir en medios expurgatorios de articulaciones engafiosas y eben eeder paso a la demostracion de aquellas conduetas que por su colo, tmaticia o fraude encuentran sancién en la propia ley atendiendo a une di- reetiva constante que el legislador imprime a lo largo de su articulado. El plazo de dicho art. 56 fue establecido para tutela del asegurado leal, esto es, quel que satisface verarmente la necosidad de conocer de su contraparte (C.Nac. Com, sala B, 16/9/1988, “Flametie S.A. v, El Sol de Buenos Aires Cia, de Seguros S.A”, LL, 1989-A-461 -este fallo fue revocado por la Corte Suprema de Justicia de la Naeién, que resolvié que el art. 56 resulta aplica. ‘Su gj bien los presupuestos en que se basan estos dos pronunciamientos 4e la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires constituyen casos de sus pensiin ae cobertura, y como la suspensién es un supuesto de caducidad (es una Paducidad en potencia: Haren, T., en este libro, eapitulo IV, § 26; Presto y Besson, Les assurances terrestres en droit francais, t-1, §108, p. 192), la eual pre supone un riesgo originariamente cabierto y, por ende, torna entonces aplicable tl art_56, LS. el arjumento del fall, mutatis mufand, es en el fondo ansilogo al templeado en nuestra tesis respecto de los supuestos de ausencia de seguro: la “plcabilidad de dicha norma esta condicionada a la existencia de una cobertura, Yy que se halle vigente al momento del siniestro, r [PARGAS DEL. ASEGURADO 42? ble aun cuando et asegurado haya violedo las cargas establecidas por lo arts. 48 y 77, LS. Bn disideneia vot el Dr. Brisuscio: JA 1989-1V-47-). La condueta positiva que el att, 56 ce la ley 17418 pone en cabeza de la aseguradora esti supeditada a que se haya configurado la situacion riesgose prevista en el contrato, Por ello, no rige el deber del art, 66 de la ley 17418 tn situaciones en que no se da Ia relacion asegurativa, como, v.kr., en los tasos de coberturas excluidas de la garantia 0 en hipétesis de “no seguro" (CApels. Civ. y Com. Junin, 30/11/1988, “Rodriguez, Antonio J., v. Sud Ame rica Cia, de Seguras S.A. 1989-8-298) En los casos de exclusién de cobertura no rige el plazo del art. 56, ley 17418, para rechazar la pretensién indemnizatoria. Por lo tanto, el silencio de la ateguradora frente a la denuncia del siniestro por el asegurado no importa aceptacién y es oponible en todos los easos al tereero reclamante, pes al tratarse de exclusion de cobertura o de riesgo, y no de caducidad, no Bouna defensa posterior al siniestro (C. Apels. Civ. y Com. Azul, 30/9/1994, “Perndndez Begue de Aller, Blanca D., y otros v. Gonzalez, Justo, y otro”, LI Bs. As, 1994-903). ‘Sj el art. 56, ley 17418, impone la carga de manifestarse sobre la exis: tencia de crcunstancias que impidan al asegurado beneficiario exigir el cum- plimiento de la prestacion comprometida por el asegurador, tanto un supuesto de caducidad como uno de no seguro importan una eircunstancia impedi- tiva, Pero en el no seguto, el rieago de que se trata nunca se incluyé en et seguro; luego, es correcta qule si no existe contrato alguno no funcione el fart 56 de la norma eitada, como tampoco cuando el riesgo no estaba cubier~ to en ninguaa circunstancia, como, por ejemplo, si al haber contratado un seguro de responsabilidad civil se denuncia un siniestro que afecto la cosa de propiedad del asogurado, pues no existe asegurado ni asegurador, calida- ‘des que requiere el art. 56 de la ley. El art. 56, LS., tiene por finalidad que tl asegurado sepa a qué atenerse antes del eventual juicio, importa una ma- ‘hifestacign particular de los efectos del silencio como expresion de la volun- tad ante la necesidad de explicarse por imposicién legal; pero ello es asi en tanto ef riesgo que se denuncia esté incluido en el seguro (C. Civ., Com. ¥ Cont-Adm. San Francisco, Cérdoba, 17/8/1995, “Trossero, Rail T., y otros v. Sierra, Pablo B.", LL Cérdoba 1995-931), Eh simple correr del plazo contemplado en el art. 56 de In ley 17418 no significa que queden comprendides en ese reconocimiento y en la zona Hecobertura todos aquellos rubros que han sido excluidos expresamente y ‘ab initio del seguro pactado entre Ins partes, pues dicha solucién implica fin el enriquecimiento indebido del asegurado (Sup. Corte Just. Mendoza, 21/12/1995, “Triunfo Cooperativa de Seguros Ltda. v. Intraguglielmo, Vietor”, LL 1996-D.182; DJ 1996-1872 y “RISER”, n’ 34, p. 201, pronunciamiento éste cen el cual, asimismo, se hace referencia, en tal sentido, al fallo de la C, Fed. Cordoba, sala A, recaido in re “Delta Empresa Constructora v. Banco Hipo- tecario Nacional”, LL Cérdoba 1995-400)". ‘del voto en disidencia det Dr. Azrsicurra-y Lt 240 No obstante, necesario es destacar que la magistrada preopinante, Dea. Kiattuiame nv Canute, de6eonstancia, en el referido fallo de la Suprema 128 Haurenn - Niconas H. Baroy EI prevepto contenido 56 requiere, para su operatividad, de terminadas calidades subjetivas (asegurado-aseguradon), y exige a este lt ‘mo pronunciamient sobre el derecho del primers. Por ello, el tiempo util fen el cual el asegurador debe contestar una exclusion de cobertura no es el plazo del art 56 de la Ley de Seguras, sino el que indique cada regu acion procesal (C. 1" Civ. y Com, Cardoba, 26/10/1998, "Lamon, Angel, v. span y Rio de La Plata Cia, de Seguros $.A.", LI, Cordoba 1999-1489) [La circunstancia de que Ia entidad aseguradora no se haya expedido en el plazo establecido por el art. 56, ley 17418, no habilita per se a conside- rar aceptado el pedido de eobertara formulado por el accionante, eon el ar~ {gumento de haber mediado “aceptacidn” del derecho del asegurado en los ter fninos establecidos en dicha rogla legal. La omisién por la aseguradorn del deber juridico que le impone el art, 56 de la Ley de Seguros (deber de pro mmunciarse sobre el derecho del asegurado) no puede derivar por si misma, inmediatamente, en el reconocimiento de una cobertura que no existia ni con- validar un no seguro o falta de cobertura (C. Nac. Com., sala D, 7/12/1999, “Hedesma, Rubén Ireneo, v. Omega Cooperativa de Seguros Ltda.*, ED, fallo 50.085). 'No constituye euestion federal que justifique la concesion del recurso cextraordinario lo atinente a si la aseguradora demandada cumpli¢ 0 20 con Te dispnesto en el art. 56 de In Ley de Seguros, 17418 (C. Nac. Civ. » Com. Fed, sala 2, 24/9/1998, “Bargas, Isidro, v. Caja Nacional de Ahorro y Seguro”, LL, fallo 99.051). 7 (aA). — Otro aspecto en el cual interesa esta diferencia es que mientras la caducidad convencional esta sometida a la érbita limitativa del art. 158, LS. (que incluye expresamente al art. 36), 1a excusién de cobertura, que casi siempre es de indole convencional'™", queda li- Grada a la voluntad del asegurador predisponente de las clausulas; por ello resulta fundamental el control previo de los elementos contrac tuales que requieren los arts. 23 y 25 de la ley 20091 (hoy un tanto debilitado ante la aprobacién automética resultante de la falta de pronunciamiento, por parte del ente de control, en el plazo de 3) dias Corte de Justicia de Mendoza, que adheria a una posicién intermedia entre las don tesis que analizamos, al considerar aplicable el art. 56, LS., tambien a los Supuestos de ausencia de la cobertura, sobre todo si se esta ante chiusulcs de no Seguro confundibles, por si propia naturaleza, con eldusulas de enducidad; salvo (Que el asegurado pretenda indemaizacion por riesgos manifiestamente excluidos de la cobertura, o ab initio claramente exeluidos, o si medio dolo del asegurado, fie! asegurador no tuvo posibilidad material de determinar la exclusién en el plaza previsto en esa norma legal, o si el riesgo es nofariamente extrano al con rato (ormula esta altima que recuerda la del art. 58 de Ia Ley de Sociedades Comerciales, 19560). Agrega que esto ocurre, p.e}, cuando Ja defensa opuesta Scalinda o entra en Ta zona gris de las elausulas de cadueidad’ "3ts0) No obstante, en algunos pocos eases son de origen legal, como Ins de vicio propio (art 66), dalo y eulpa grave (arts. 70, 114, 136, 152, ete), hechos de “en las polizas (ley espanola on DRS ¥ CANUAS DEL ASEGURADO 429 ‘art, 23.1.2, i fine, de la resolucién 21523)""""" y, en tiltima instan- cia, el control de legalidad que se efectae en sede judicial en razon del art. 953 del Céstigo C la ley 24240, de proteceién del consumidor, aplicable aqui por ana: logia, Otras legislaciones, en cambio, imponen requisites 0 establece limites a Ja formulacién de exclusiones mediante cliusulas insertas 50, de 1980, art. 3; ley francesa, Code des “Assurances, art. 112.4, segsin ley 81-5 del 7/1/1981; ete.) Bs de sealar, ademas, que cabe plantearse en qué medida pue~ den ser motivo de exclusién, en todos los casos, las conductas que, por su naturaleza, resulte mas adecuado someterlas al régimen de la caducidad. vil y, ahora, de la normativa cmergente de 7 (a.5). — Se distingue también la caducidad de la nulidad: ésta responde a la existencia de un vicio originario, es decir, existente al tiempo de la contratacién; ataca el vinculo mismo y provoca su diso- ucién; en tanto, hemos visto que la caducidad obedece a causas 80- brevinientes, implicando la existencia de un derecho que luego fene- ce, y no tiene por causa vicios originarios, sino ineumplimientos de ‘cargas legal o contractualmente establecidas. Las eausas de nulidad sélo emanan de la ley; las de caducidad pueden ser creadas contrac- tualmente, (Otra diferencia a sefialar es la que media entre caducidad y res: cisién o resolucién contractual. Estas Gltimas, si bien tienen lugar con posterioridad a la celebracién, producen la disolucién del vineulo en tanto que, como vimos antes, la caducidad s6lo at»ra el derecho del ‘asegurado a reclamar la prestacién principal en cas de siniestro, pero deja intacta la relacién asegurativa, que puede resultar ufectada por siniestros posteriores, salvo que cl evento en que se aplique la caduci- dad haya sido total y provocase la desaparicion o destruccidn de la cosa, bien sobre los cuales reeae el interés asegurado, con lo cual se ex tinguird el contrato por falta de objeto (el interés asegurado requicre, para su oxistencia, del correlato objetivo, constituido por la cosa o bien ‘al cual se refiere: dicho interés es una relacién de indole econémica entre una persona y una cosa 0 bien) ‘En cuanto 4 las distineiones que cabe formular respecto de la suspension de cobertura, nos referimos a ellas al tratar ese aspecto de Ta ineficacia asegurativa (ver, en este capitulo, § 26 y ss.) [Fuerra civil o internacional, notin y tamulto popular (art 7), cambio de ruta ow tl trasporte, et. BHD Um nuevo art 86, Ls cesta vex aplicable al Estado controtante? 430 Haunens - Nicotas HL, Barta 8. Renuncia a la caducidad, — El asegurador puede re nunciar a esa caducidad, Lacita o expresamente”, por actos inequi vocos (art. 874, CCiv.). Se entendera que existe renuncia cuands ‘Adopta una conducta incompatible con la caducidad. Expresa mente, el art. 79 dispone que “la participacién del asegurador en el procedimiento pericial de la valuacion de los danos del art. 57 importa su renuncia a invocar las causales de liberacién conoc! das con anterioridad que sean incompatibles con esa participa: cién”. Y en el art. 46 se aplica la misma doctrina respecto de ta Violacién de informar el siniestro si participa en las operaciones de salvamento o de verificacién del siniestro o del dafo. [a jurisprudencia anterior resolvié que importan renuncia: el cumplimiento del contrato, aunque sea parcialmente”; la conti- huacién de la discusién y apreciacién de las consecuencias del si- hiestro, a pesar de la omisién de los informes del siniestro” a exageracién del dafio"; la manifestacién de postergar el pronun~ ciamiento sobre la garantia hasta no conocer el informe det li- quidador importa renunciar a la sancién de caducidad por mora én el informe sobre los daiios sufridos™; 1a designacién de los peri 4 Ver un amplio desarrollo del punto en Vance, ps. 470 y ss., porque en el derecho estadounidense integra la institucién denominada waiver, e8 deci, la re hnuncia a tn derecho conocido. TLopieamente, la prucba de esa renuncia pesa sobre el asegurado (BESSO¥ ¥ Poa, 2° ed. I, p- 203). SG. Nae. Com., 26/11/1912, “Sur. Trib, Nac.”, noviembre de 1912, p. 297; 2ngnga2, JA 39-551; Besson y Picato, I, n? 237; Parnenson, n° 101 ‘Gonseldas por ol aseyurador: C. Nae, Com., sala C, 2306/1966, JA 1967-1V, fallo 14499: sale B, "Kale de Kovacs v, La Sueco Argentina’, 26/9/1966, inéaito, “Martinez v. Nakmel", 10/9/1967, inédito 'No caben reservas mentales: C.Nac, Com, 7/1/1945, LL. 41-362. Todo pedido al asegurado de diligencias que fe causen incomodi sastos, C- }e considerara renuncia al caducidad” (Parranson, n° 101) (Nee Com, 7/12/1928, GF 77-309; 21/5/1990, GF B6-190-ejercer el dere cho adirigir ol proceso, en el seguro de la responsabilidad civil, y 10/9/1867. Tr a8 Talo 58055, en nota critica de Grizxnwo Monro Hus; 27/9/1852, GP Too. 87, 14/5/1929, JA 29-776 -prostacion de asistencia médica en el segurt de toe fares del trabajo~; hacer reparar el vehiculo eon el cual se causé el dafio (OTg/1957, LL 88374; T/11/1945, LL, 41-362). Te Nac. Com, 17/9/1933, GF 103-160; 15/12/1910, “Jur. Trib. Nac”, 1910, p. 2460, Pero no ha reconocido este efecto al envio del liquidador, porque la inien- cin no ox inequivoca (C. Com, 26/1927, JA 25-332; 16/12/1927, JA 26-1288) 1 (, Nae. Com, 79/1925, GF 58-138, ©. Nae, Com., 9/8/1940, LL 19-715. des 0 tos para avaluar el daio"; la liquidacion de los dafios sin reser vas"; o si atendié siniestros anteriores sin exigir el cumplimiento de la carga violada; o si el directorio del asegurador resolvié pagar Ja indemnizacién™; el reconocimiento en principio del derecho" Las inejecuciones deben ser alegadas expresamente; de lo con trario, se interpretara que se reconoce su cumplimiento"". Debe aducitlas al tiempo de contestar la demanda® y ser anteriores a su declinacién de la garantia, 8 (a). — En doctrina y jurisprudencia se habla de “renuncia t# cita a Ia caducidad” en aquellos supuestos en los cuales el asegura dor, conociendo - debiendo conocer- un determinado incumplimien- to de cargas por parte del asegurado, realiza por su lado algan acto que implique cumplimiento del contrato de seguro ‘Se trata, en ultima instancia, de una aplicacién de Ia teorfa de Jos propios actos al seguro, que consagra la ininvocabilidad de la ea: dducidad euando tiene lugar una conducta de ejecucién contractual del ‘asogurador incompatible con el previo conocimiento de esa caducidad y la decision de alegarla. ‘La denominacion introduce la calificacin de “técita’, por cuanto no proviene de una declaracién expresa en tal sentido, sino de la in~ congruencia entre el conocimiento previo y la posterior condueta de cumplimiento de obligaciones que hubiera podido evitar el asegura- dor mediante Ia simple invocacién de la caducidad en el marco esta- blecido por el art. 56, LS. Existe un deber de cohereneia en el actuar juridico que aqui se agudiza por el cardcter tan grave de Ta sancién 4© (Nac. Com,, 7191925, JA 17-657; 22/7/1936, JA 55-249; 3/8/1938, JA 65: 595; 274/199, LL. 10-641; 10/1899, LL 14-205; 20/6/1989, LL, 14-670; 98/1940, LL 19-718; 28/6/1997, LL. 7-891 Conte © Nac, Com, 1/6/1919, GP 21-51; a lo més, serd una prérroga del plazo para cumplir ~informe de los daos-. Ver Favs ssicurazion’, 1943, 2, 28, y 1945-1946, 2, 38. Asimisino ‘yer C, Nae. Com., sala C, 11/9/1963, inédito, y sala B, 5/9/1962, inédito UNG. Nac. Com, 1041/1999, JA 65-856; 31/12/1940, JA 1942-1-6315 12/11/1941, A 1942-1212. 1G Nag, Com., 25/9/1944, JA 1944-11-218: en el caso, seguro por acciden: tes del trabajo, en que el asegurado omitié Mevar el libro de jornales. ‘8G, Nac. Com, 15/5/1929, JA 29-777. Nac Com, 20/10/1983, JA 43-1178, C.Fed, Bahia Blanca, 17/12/1991, JA 87-184, © G. Noe. Com. 2/7/1914, “Jur, Trib, Nac”, julio de 1914, p, 246; 15/6/1929, JA29-777 ‘Contra, cuando dectina 1a responsabilidad extrajudicial 20/12/1946, LL. 45-683, con nota evitiea de Isaac Haren, nte: C, Nac. Com, no Hate Nicouas HB. impuesta al incumplimiento, que libera al asegurador de sus obliga ciones de tal con relacién al siniestro al cual estaba referida la earga violada, aun cuando éste haya pereibide la prima del seguro. Es que, como antes se destaed, las cargas son impuestas para motivar conduetas del asegurado que resulten necesarias para obte ner un grado adecuado de funcionalidad del contrato, que permita fluidamente el juego de los mecanismos téenico-econdmicos de la re lacion asegurativa: pero no constituyen un fin en si ni una contra prestacién sinalagmatica que responda, dentro del equilibrio de tas prestaciones, a la obligacién del asegurador. Tienen, en el fondo, una al, un cardeter procesal, dirigido a crear wn ambi: to funcional adecuado a la relacién asegurativa, que permita el flui do desarrollo de ésta en sus diversos aspectos, tanto pre como post: siniestrales. Por otra parte, pese a su denominacién, estarfamos, mas que ante una renuncia, frente a un reconocimiento de obligaciones (art. 718 ¥ ss., CCiv.). La renuncia, si bien puede tener lugar en forma tacita, no se presume, y puede ser revocada antes de que la acepte la contra- parte. En cambio, el efecto derivado de la incongruencia de un acto de cumplimiento contractual respecto de una situacién que permitia la liberacién de la obligacién que luego se ejecuta aparece, mas bien, como un reconocimiento tacito (art. 721, CCiv.), del cual es ejemplo paradigmético la norma del art. 56, in fine, LS., que emplea la deno- minacién menos técnica de “aceptacion”. funcién instrum Suntsemooencrs Respeeto del tema generalmente denominado “renuncia tacita a la ea ducidad” (para nosotros, reconocimiento de derechos), se ha decidido que Ta aseguradora no puede aducir la caducidad del seguro si posteriormente, de alguna forma, ejecuté actos que implicaron, aunque sea parcialmente diligencias destinadas al cumplimiento de sus propias obligaciones deri- ‘vadas del eontrato (C, Civ., Com, y Trab. Villa Dolores, Cordoba, 14/10/1982, “Giuridi, Daniel V., v, Empresa de Transportes Grillo", LL Cordoba 1984- 3172) ‘Asi, entonces, la omisién de plantear en término oportuno la eaducidad del seguro en virtud del art. 47, ley 17418, es un acto incompatible con su tjercicio, que debe ser considerado como una renuncia ticita u su invocacion (G. Fed, Mendoza, sala A, 14/5/1996, “Antonucci, Haydée, v. Caja Nacional de Ahorro y Seguro”, LL, 1997-D-876, sum. 11.745). EI nombramiento de peritos liquidadores por parte de la compania ase- guradora implica la renuncia a la eaducidad, pues hubo aceptacién de la ee feucién tardia de las cargas del asegurado. Dicha designacién resulta, enton- fees, un acto inequivoca de aceptacién de Ia responsabilidad de indemnizar emergente del eontrato (C, Nac. Com., sala C, 11/2/1997, *Malosetti, Maria OnLAGACIONES ¥ CARGAS DEL. ast 433 |A.,v. Sud América Cia. de Seguros de Vida y Patrimoniales S.A.", LU. 1997 €-996, sum, 11.564). shstante, la simple designacién del Liquidador no implica la rena cia del asegurador al derecho de alegar toda causal de eximicion, ya que de inerse tal interpretaciéa se limitarian inaceplablemwente las facultades las por el art. 46, 2° pare, ley 17418, negindole el derecho a investi tor «gar el siniestro en sus causas, To cual contradice la prictica aseguradora Cabildo (C. Nac. Com., sala B, 26/6/1996, *Destuet, Patricio B., y otro v. 1 Cia, Argentina de Seguros", JA 1997-1576. ‘Sedebe entender que el asegurador renuncia a la invocacién de la ead cidad de la cobertura si dejo traseurri el tiempo sin alegar que la denuncia Tue tardia y no intents verificar et dano y la extensidn de la prestacion que cl siniestro ponia a su cargo, si tenia todas las posibilidades de hacerlo GG. Apels Concepcion del Uruguay, sala Civ. y Com., 10/9/1996, "Fogg, George 'T,, v. La Reprblica Cia. de Seguras 8.A.", LL Litoral 1997-1210). EI proceder de In aseguradora demindada ~negarse al cumplimiento desu obligacién indemnizatoria alegando la falta de pago de la prima por parte del asegurado- no se adecua a la exigencia de la buena fe que debe regir en la ejecucidn de los contratos, mixime si se trata de un contrato de seguro, si antes y después del siniestro acepto sin ningun tipo de obje- ciones el pago en euotas efectuado por el asogurado (C, Nac. Com., sala 18/12/1996, “Aptiluz S.RLL. v, Aseguradores Industriales S.A", LL, 1997-C- 1996, sum, 11.565). 9. Interpretacién de la caducidad. — La pena de caduci- dad se interpreta restrictivamente: es asi por su naturaleza san cionatoria, por las consecuencias y porque su aplicacién liberal puede llevar al enriquecimiento del asegurador a costa del asegu- Fado", esto es, no puede ser contraria a la buena fe 0 las buenas costumbres. El incumplimiento de la carga no acarrea la caducidad, si se produyjo: a) sin culpa o negligencia (art. 36); 6) por caso fortuito 0 © Cont: C. Nae. Com., 26/12/1983, GF 110-46 y JA 44-800; 16/10/1931, JA 36-1496, 44/1945, JA 1945-11-320, 5/471945, LL, 38-910, eon nota de Ravatunoo L. Frnnanoer, Cliusulas de cadueidad en el contrato de seguro, Validez e inter pretacién de las mismas; 20/12/1946, LL, 45-683, con nota de Isane Haun; 9/12/1947, LL. 50-127, 14/9/1949, LL. 58-890; 19/5/1955, LL. 81-544, 27/6/1956, LL85-209;'C, Nae. de Pa, 11, 10/6/1955, LL 80-240; C. Apels. Bahia Blanca, 29/11/1986, LL. 88-199; Lan, “Riv. Dir. Comm.", 1987, 2, p. 299; Lerananu, 1316; Bssow y Prearn, a” 226. incluso respecto de los elementos de juieio que sirven para justificarla (C. Nac, Com, 16/10/1931, JA 36-1496). Asi, el plazo para el arreglo definitivo de cuentas, no rige para el eobro de ese importe (C. Nac. Com., 2/9/1916, GF 4-173). “0 Baick-Moue, ob’ eit. 1, §6,n* 21, quienes afiaden también el supuesto del eseaso dato recibido por el asegurador en ravin de ese ineumplimients, i Isaac Hatreian ~ Nicotss H. Barn fuerza mayor; ¢) 0 el cumplimiento sustancial, aunque no s literal, de la carga timo sentido, cl segundo parrato del ap.a del art. 36. Téngase en cuenta ademas lo expresado en el § 6, let 9 bis. Carga de la prueba del incumplimiento. — La prueba de la inejecueién pesa sobre el asegurador; es decir que el ‘Asegurado no cumplid la carga o lo hizo en forma incompleta, Bn ‘cambio, la culpa del incumplimiento resulta de la misma ineje cucién (art, 513, CCiv.), y pesara sobre el asegurado acreditar su falta de culpa 0 negligencia”. 10. Régimen especial en materia de accidentes del tra- ‘La cobertura de los accidentes y enfermedades del tra- bajo se halla actualmente regulada por la ley 24567, sobre riesgos del trabajo (LRT). Esta normativa modificé profundamente el régimen tradicio- nal, instaurado por la ley 9688 y sus modificatorias y que habia continuado la ley 24028: ambas establecfan una cobertura ase- 4 Bessow y Prcaun, I, ni" 238; Lawancorn JA 39-627; 26/8/1926, JA 25-1119. ‘Basson y Picaxo aiiaden que la retractacién, euando es posible, también borra ‘el efecto de la eaducidad. Debe ser espontinea y anterior a toda reactiGn det Ssogurador, y no dejar subsistente ningiin perjuicio para el asegurador (n° 238). “Tenguse en euenta que conforme al texto del art. 36 cit. es suficiente Ia ‘qusencisde culpa v avgligencin; que no es menoster probar exintencia de fuerra mayor 0 caso fortuito “a Parnason, n° 65 y 69, ¥ p. 466, {La violacién temporaria no es sustancial (PartexsON, p, 296). Dobe ser dtil. Sino lo es, Ia violacién es indiferente (art. 36, y Loxpt, en Riv. Dir, Comm.", 1937, 2, p.299). De ahi que la C. Nac. Com. haya resuelto, son tanterioridad a la nuova ley, que no existe cuando en un segundo proceso ne se Gite al asegurador si media condena de un coacridentado, que haria inti, la (27/9/1982, JA 39-561), St Se extienden simplemente las reglas generales en materia de inejecuciin de obligaciones y carga de la prueba. Conf.: Buvck, p. 289; Brsson y Picano, In" 297; C. Nae. Com., sala C, 21/10/1966, ED 17-749. {En cambio, Parmmasow impone al asegurado la prueba del cumplimiente de las principales obligaciones y eargas (pago de la prima, informe del sinistro, Informes de los dais): y exige que el asegurador pruebe Ia infraccién especiica Je ln carga que imputa (ob. eit, n° G5). No se percibe la razén.por la cual es thenester apartarse de las reglas generales en materia de ejecucion de obligacio hea contractuales: [a parte que no impata incumplimiento cuando se la demands vara que ejecute las obligaciones que asumi6 reconoce, implcitamente, que Ia Conteaparte cumplié loalmente con las suyas, tP Sancionada el 13/9/1995 y promulgada por decreto 545, del 3/10/1995 1° 1917; C. Nae, Com, 9/9/1982, On14GACtONES ¥ CARAS DEL ASECURA 435 gurativa de cardcter facultative, que cubria la responsabilidad objetiva impuesta por la ley a los patronos® No obstante, admitian que el trabajador optase por plantear su demanda en el ambito del derecho civil, para lo cual debia en tonces ajustarse a los requerimientos y presupuestos de éste™. Como era de prever, el sistema estallé, y lo hizo por el lado del seguro de accidentes del trabajo, que le servia de soporte eco- nomieo. En realidad, la reaecién comenz6 por el lado del reaseguro, porque las aseguradoras mantenfan bajas retenciones y cedian la mayor parte del riesgo al Instituto Nacional de Reaseguros, ente estatal y monopélico, que dispuso no amparar ciertas dolencias que constituian el grueso de los reclamos (varices, afecciones colum- arias, etc.) y en los cuales, como destacamos, no se discriminaba el grado de incidencia causal laboral respecto de las causas pro- pias de la constitucién fisica de cada reclamante. 5 La ley 9688 fue una de las primeras normativas que introdujeron en nuestro derecho la responsabilidad objetiva (la ley 17711, modificatoria del Co- ‘digo Civil en este aspecto, es muy posterior: 20/4/1968). ‘At siento os que la opeién dispuesta por la ley 9688, que en su origen implicé une alternativa concedida al trabajador entre la invoeacin de In respon: Mabilidad objetiva (otorgada en Tos casos de accidentes y enfermedades laborales “que se enomeraban en un eatlogo) y el régimen general del Cédigo Civil que en tse entonces establ in eran de faigambre subjetiva -culpa o dolo del causante del dato), results alterada al cae nodifieado el Cédigo Civil por la ley 17711 ~en especial, el art. 1113 de dicho ‘Ghaignn, Se invocs, entonces, en Ins opciones la responsabilidad objetiva deriva, eee cca norma; Ia objecion de que re trataba de una relneién contractual art. 107, CCiv) fue desestimada por lajurisprudencia, A ello se sumnd el hecho Ge tjue, sstométicamente, lo tribunals laborales se declararon competentes para saetjcr num en los casos de opcion por cl derecho civil, aplicando ademas los frincipios y presuneiones del derecho laboral: pj. ess tribunales emplenban el Principio (pretoriano) dela “indiflerenca dela coneausa” derivada dl trabajo sobre prrextension de la ineapacidad que se hubiere determinado; se dejé a un lado el lintade de enfermedades de la ley, para desembocar en una libre determinacion ein causalidad laboral para configurar Ia “enfermedad del trabajo"; por Ultimo, Se echo mano del art. 75 de la ley de contrato de trabajo 20744 (precepto de par teular ambigtiedad en los casos coneretos, por su referencia a las imprecisas Renn sobre seguridad y salubridad del trabajo) para fundar 1a opcién por el orecho civil, que permitia eludir los topes euantitativos sin someterse al mayor rigor conceptual y procesal de las normas civiles Bato goneré una xan litgiosidad, on especial mediante Ia invocacion de ‘enfermedades, que se enlazaban en grupos de cuatro o cinco, situacién que en un. Grabejo anterior sobre el ema ‘Doctrina Laboral’ . V, p. 468) denominamos "el UGvertmiento del enfermo plural: las incapacidades originadas en el trabajo se Gietinguian causalmente de las pravenientes de carencias fisias propias de la particular constitucién natural originaria det reetamante. Isaac Hauieet ~ Nicotas H. Bat Posteriormente se dicts la ley 24028, que introdujo varias novedades: se permitian las coberturas asegurativas parciales (ar 6)": se eliminaba el empleo de la “indiferencia de la concausa’ por lo que correspondia, en cada caso, indagar, por una parte, la incidencia causal del trabajo y, por la otra, la de las condiciones personales propias de cada individuo (art. 2); se admitia también la posibilidad de llegar a acuerdos transaccionales en el Ambito administrativo o judicial (art. 13); y, en Ia Capital Federal, se es- tablecia la competencia civil para que entendiera en los casos de opcién en favor del derecho comin (art. 16). Finalmente, el siste- ma fue sustituido por el régimen de las A.R.T. (administradoras de riesgos del trabajo, ley 24557), que modifies en forma drastica los anteriores y cred, respecto de las coberturas de las incapa- cidades, una regulacién que ya hemos analizado y que, a nuestro juicio, se aparta de la naturaleza del seguro privado e ingresa en otros Ambitos, mas cercanos al de la seguridad social 10 bis. Seguro de la responsabilidad civil. — Respec- to del seguro de la responsabilidad civil con relacién al damnifica- do, el art, 118 ha creado un régimen especial, que se analizara més adelante. TL, OpuicaciON DE PAGAR LA PRIMA’ 11. Objet, — La prima es el precio del seguro, la remune- racién del asegurador por las obligaciones que asume; es decir, la contraprestacién del asegurado™. 55 Durante la vigencia de las leyes anteriores, la jurispradencia entendié que el seguro al cual se referia la ley revestia cardcter integral (a pesar de cue MR teataba de una cobertura voluntaria, que el patrono podia contratar 0 no, se- ipin lo considerase conveniente), por lo cual no se admitfa que el seguro cubriese algunas dalencias y excluyese otras. 3 Ver eapitulo V, § 89a). Asimismo, en los diltimos tiempos se advierte un ‘aumento de los planteos judiciales en que se formulan euestionamientas consti tcionales a algunas de las normas de la ley 24557. Cabe mencionar, como in- tento gubernamental de evitar o atenuar tales planteos, el aumento en las pres- taciones y la apertura en la caracterizacién de las enfermedades profesionales Comprendidas en el sistema (ley 24557, arts.6, inc. 2.6; 11, ine. 4, 14, ete, tex to sequin decroto 1278/2000), "No es una carga i tn presupuesto para hacer valer el derecho, sino vna obligacin en el concepto del derecho civil wer Buck, p. 263). ‘El origen de la palabra “prima” no se halla en primo o pago anticipado, sino cen pretium, premium (ver BRUCK, p. 246, nota 13). SF Buasow y Picaxb, I, n° 31; Libawcneut, n° 1256; Vivawre, Trattato, n° 1809, y Contratto, a 80; Bavcx, p. 261; Vanek, p. 259; C. Fed, Cap,, 22/7/1986, JA 55: OpLIGACIONES ¥ CARES DEL. ASE > 437 Se halla en rigurosa correlacién con el riesgo, correlacién que aparece en toda su importancia al tiempo del siniestro™. En las sociedades de seguros mutuos se llama cotizacién, di- ferencia de nombre que se explica por el distinto mecanismo de la empresa”, Es la obligacién principal del asegurado, y elemento cial del contrato™, que generalmente se paga integramente por ‘adelantado, cuya inejecucién, aunque insignificante, provoca la pérdida de todo derecho (art. 31) y su pago es exigible judicialmen- te, excepto en el seguro sobre Ia vida (art. 134, que establece la rescindibilidad unilateral por el asegurado después del primer periodo)". GO. Ver sobre este tema: Gasmmnost, BI pago de ta prima del seguro, en “As sicurazioni", 1959, 1, p. 188. Casrizo -n"'49- y Onasnto -n" 13- afirman que es et preci del riesgo, ex resign que recuerda la nocién de que el seguro es la venta de un riesgo. Stuovia Protas 1798 y 1795- sostiene que es el precio de Ia indemnizacién eventual que se compra (1), ¥ no del riesgo. Honk adapta una expresiGn similar: “Precio mediante el cual el asegura- dor asume el riesgo" (n" 48). ‘Donat, en cambio, expresa: “Bl objeto de la prestacién del contratante que constituye la contraparte de la prestaciin del asegurador subordinada al sinies- tro” (Trattato, Il, p. 355). Basson y Prcand, I, n° 82, y TI, n* 14, y cuanto expresamos en el § 11 y ‘capitulo V. Ver Zavata Ronricine, ob. cit, n" 1655. © Basson y Picano, I, n” 31; Levan ‘ Laranoxtu, n° 1906. 's Vivantn, Trattato, n° 1861, letra a, y Contratto, n° 6: agroga que tant w asi que sel agegurador, para complir una liberalidad, quisiera asegurar Ia per Sepa de una suma en beneficio de sus propies agentes, deberd debitar Ia pr ha equivalente para integrar el fondo de primas. Conf. para el reaseguro de intereses: Brock, p. 248. Contra: C. Nac. Com. 8/9/1954, LL 76-483, ‘Ver capitulo If, texto y notas 282 y 283 [a C. Nae, Com. deneg® la rescisin del contrato, por diferencias entre la prima pnctada y la inserita en a poliza: on el easo, el asegurador ain no habia erigide el pago, y la diferencia era minima (13/2/1913, “Jur. Trib. Nac." febrero de 1913, p. 128). Brwox-Moti, ob. et, I, p.457, afirman que no jada ta prima eabe una ticita remisién a Ia tarifa aprobada, pero sin los costos adicionales no conve: hhidos, De aeeptarse la solucién, se debern adicionar los impuestos, los recargos por mayores enstos administrativos, et, TS Leragowrn, nt 1306; BRUCK, ps. 261 y 253; Besson y Picato n° 182. Es ‘ondicién téenico-econémien del contrato (Doxa, Trattato, II, n° 445). TLeront sostiene que es ilfeita euando se fija segan tarifas no aprobadas (l p.301), La solueién se debe rechazar, no silo por los efectos y naturaleza de Fiaprobactén administrativa capitulo II, n' 16- sino también porque existen 438 Isaac Hausen - Nicotas H. Baxarc Antes del trascurso de Ia duracién técnica del seguro, en los soguros de intereses no eabe liberarse de la obligacion de pagar: tsto solo es posible en el seguro sobre la vida, sea rescindiendo el contrato o trasformandolo en un seguro saldado (arts. 134, 138 y 139). [La indemnizacion no comprende el importe de la prima, Para esto se debe incluir expresamente en el contrato™. En principio, es invariable; se puede modificar por a) pactos de variacion por la inflacién, p.¢}. (cléusulas de in dizacién para su reajuste u otras); b) por variacién del riesgo (agravaci terés asegurado; ‘c) por disposicién de la autoridad de control (v.gr., por mayo- res costos administrativos). in 0 redueci6n) 0 del in: 11 (a.l). — Bs cierto que el pago de la prima constituye una obligacién en sentido estricto, pues existe un acreedor titular de un Gerecho subjetivo y, por tanto, resulta reclamable judicialmente. Pero, tomo lo observa con agudeza Donari®*", el pago de la prima esta, en cl seguro, formulado a la vez como obligacién y como carga: esta \lt- ma deriva del hecho de que, a la falta de pago, se la vincula a una suspension de cobertura que, como veremos, constituye una variante particular de la caducidad asegurativa™*. Asi resulta no sélo del r= Eimen legal (art. 31, LS.) sino también ~y muy especialmente— de as denominadas “cléusulas de pago” que, en general, se incluyen en las pélizas El pago de la prima constituye ta contraprestacién por la asun- ign del riesgo; por tal motivo, debe estar en estricta correlacién con ‘jumerosas circunstancias de hecho que pueden autorizar diseriminaciones fun des, Lo que eabe sostener es que no es admisible que se aplique a un ase- fuurado condiciones mas 0 menos onerosas que las aplicadas «otro en idénticas avcunstancias; egla que resulta de la forma monopolizada del comereio del sem Toy enna fda expec de epltcn ‘monopolizada —ferrocarrles,teléfones, ‘Bata solucién es consagrada por Ia ley: el art. 26 de Ia ley 20001 sélo exie {que sean suficientes para el cumplimiento de las obligaciones por el asogurador $s permanente capacitacion econémicofinanciera, y facalta a la Superinten- J chein de Seguros para observar las primas que sean abusivas o arbitrariamen- te discriminatorias ™ Vivave, Contratto, n° 128: la inclusion nunca se presume ‘ial! Dowan, Avnicons, Trattato, ei, sehala que la prestacion del premio cesta dispuesta, entonces, simultdneamente “in obligatione" ¢ “in conditione™ (1 356), "2 Ver, en este capitulo, § 26 y ss 1 riesgo cubierto, tal como se destaca en el texto de esta obra, Pero Gabe senalar que esa correlaeién presenta, en el seguro, ciertas pect liaridades que derivan del cardcter aleatorio del contrato individual Inente considerado, El asegurado paga, en la mayor parte de los e3- aoevna prima cuyo monto es sensiblemente inferior al que puede Hogar a tener 1a prestaciin del asegurador en caso de siniestro, Per sega arente desequilibrio se ve eompensado por Ia aleatoriedad del wee tanto, que hace que ol asegurador pueda retener y Iacer suya 1 frima aunque, como acontece en In mayoria de fos supuestos, 6) si rrintac no ocurra, Bs que In prima constituye, en buena medida, ¢} precio de la aleatoriedad, de la frecuencia siniestral, que indicaré probabilidad; sin perjuicio de Ia incidencia que pueda tener, asin pre Ja naturaleza de los intereses amparados y la magnitud econémic ro es de alennar las consecuencias del sniestro. Pero aun estos finns aspectos se ven abarcados generalmente por la aleatoriedad, ave pmeslo iafluye en la posibilidad del siniestro, sino también sobre sus ao ineige, como en alguna medida resulta de ciertos preceptos de Ia Ley de Seguros (p-e. arts, 36; 46, 2° parr. 52; 875 725 76; 77, ete. que implican la posiblidad de siniestro parcial) En lo referente al concepto de “cotizacién”, propio del seguro my tual cabe seftalar que las normas técnicas contenidas en Ja ley 20081 an io deedibujando las diferencias, puesto que se requiere a cada an jado-asegurado una contribucién inicial calculada de forma ané- toga a la de las primas stricto sensu (ver art. 19 de la citada ley) 11 (a.2). — Como su nombre lo indica, la prima se debe pagar al comienzo del contrato, requisito que tiene su razén de ser, entre a eomntivos, en exigencias de la técnica asegurativa, que require (jue se forme un fondo comin para atender Tos siniestros que vayin au la los integrantes del grupo. Ese pago al comienzo de la rela- ‘yon es, pues, requerimiento para la inserciOn en el sistema de Ja mu tunlided que vineula de manera técnico-econémica los contratos de una misma rama celebrados por el asegurador. No obstante, motivos vinculados a la necesidad de facilitar la co. lebrewidn de un'mayor mimero de contratos, que apunta no sélo a ores comerciales del asegurador, sino a la conveniencia de posibs Thar un funcionamiento mas homogéneo del sistema, como respuesta tear ajustada a los requerimientos de la ley de Jos grandes mimeros, Tra hcho que se generalice en muchas de las ramas el pago fragmon- tatoo euotas, generalmente mensuales, de Ia prima, Ello ocasiona, tae ccuencia, que se generen cuestiones derivadas de Ta falta de pago Seeetas que ha tenido lugar con anterioridad al siniestro, con la oe eaotar cla del efecto denominado suspension de la cobertura, al cual se hizo referencia precedentemente. au \c Hauer - NicoLas H. Bat 11 bis. Elementos de la prima. Prima neta. Determi- nacién. — No es menester destacar la importancia traseenden- tal que la determinacién de la prima tiene para la empresa y la finaneiacién del contrato: con el fondo de primas debersin ser afron. tadas todas las erogaciones impuestas por la masa de contratan- tes: de ahi que el art. 26 de la ley 20091 dispone que deben ser suficientes para mantener su capacitacién econémico-financiera y hacer posible el cumplimiento de las obligaciones del asegurador, y autoriza a establecer tarifas minimas uniformes cuando la in Suficiencia de ellas por efecto de competencia, afecte ta estabili- dad del mercado. Se debe distinguir: a) la prima neta, pura, tedrica o estacisti- ca, y b) la prima bruta, comercial, cargada o de tarifa. “La prima pura o prima neta es el valor del riesgo, caleulado segiin una hipétesis estadistica y una hipétesis financiera”: la estadistica indica los capitales necesarios que se deberan a los asegurados segiin la experiencia; y la financiera, el interés ob- tenible por su inversién prudente: si las dos son exactas, basta ran para afrontar los siniestros™. Se determina sobre la base de cuatro elementos: riesgo en una unidad de tiempo determinada, suma asegurada, duracién del seguro, tasa del interés, La prima se fija en funcién del riesgo; de ahi que se deba te- ner en cuenta la probabilidad del siniestro, la intensidad de éste, as variaciones del riesgo en el curso del contrato. El riesgo debe ser considerado con relacién al tiempo; se to- ma generalmente como base el periodo de un afio: el art. 17 pre- sume que ésta es la duracién del periodo de seguro, salvo que por la naturaleza del riesgo la prima se caleule por tiempo dis- 5 Vwawmm, Tratiato, n° 1861, y Contradto, x" 6. Ver notas siguientes, Layanastivi la define: “Bs la sma que debe exigir el asegurador para afron: tar exactamente el riesgo asumido, sin considerar sus gastos y sin realizar pér- ddidas ni beneficios”(n" 1256), Brssox y Picako expresan: “Es el valor del riesgo, tal como lo establecen aproximadamente las estadisticas” (1, n" 33) 1H Bisson y PicaKo, I, n'4; Bavck, ps. 251 y 262; Hianb, n° 49; De Latasoe yy Cour, n° 181, Mowasor, ob. y Tog. cits Hay seguros en que el siniestro es siempre total, como sobre la vida, Y exis- ten otros en que puede influir el recurso contra el tercero responsable La variacion del riesgo influye ya sea aumentando o disminuyendo el mo to de la prima, o poniendo fin al eontrato, como ocurre en los supuestos de agra Vocisn o disminucion del riesgo, © desaparicién de la cosa por un hecho 0 sinies tro no garantizado (ver autores citados) * es el ntimero de riesgos observados 0 as OuLiGacionns ¥ CARGAS DEL ASE uu tinto. No obstante, hay contratos en que la menor duracién no influye’™ Zsta fijacion basada en datos técnivos no es suficiente porque se funda en una probabilidad tedrica; es menester ealcular el de vurte, es deci, las divergencias entre In probabilidad teérica y los siniestros efectivamente acaecidos, “que es menor cuanto mayor .gurados” por determina- da empresa, Para disminuir este margen 0 descarte, es preciso que jos riesgos sean de un valor uniforme y que se observe rigurosa- mente el pleno®. ‘Los elementos de juicio para establecer la tarifa dependen de ta naturaleza del riesgo. Por ejemplo: en materia de incendio se tendra en cuenta el destino del edificio -habitacién, comercio, in- dustria, y entre éstas cada uso especial: teatro, garaje, ete; la profesign de los inquilinos; las mercaderias peligrosas que se em- pleen 0 depositen -petréleo, carbén, maderas, etc.~; el lugar de la tosa: ciudad 0 campo, por las facilidades para eombatir el fuego; Ta vecindad mas o menos peligrosa, etc. Y cada una de estas cate- gorias, a sui vez, se subclasificaré seguin los materiales de cons- truccign empleados™. En los riesgos agricolas se fjara sobre la base de cultivo y del lugar™. En el seguro sobre la vida, se deter- mina en proporcién a la edad, con recargos para la profesién, re Sidencia, ete., y cuando es plurianual esté integrada por dos con- ‘cepts: por ef riesgo y el ahorro; el primero corresponde al pago dl periodo de seguro; y el segundo a la formacién de la reserva’. 12, Prima bruta. — La prima bruta, comercial, cargada 0 de tarifa, es la que comprende el recargo para subvenir a los gas- tos y beneficios de la empresa (los impuestos, gastos de celebracion, comisiones, costo de administracién, ganancias, y otras reservas)”~ 1 Brsson y Picatn, I, n" 37; por ejemplo, contra los dasios de wn accidente climatico para la realizaeion de un acto 0 funcién, ‘© Pexsico, n° 10. BI asogurador garantizaré por encima del pleno, pero a su vex se cubrira mediante el reaseguro ™ Vivasre, Contratto, 1° 364 10 Ganranon!, n' 11; no hay estadisticas firms 31 Broce, p. 246. fer capitulo V, parrafos 105 y ss. y sus notas Bsuon y Picaeo, 1, ni: 32 y as, Vivacre, Trattato, n° 1861, y Contratto, 1 6; Buon, n” 246, Casts, n° 49; Luranonstn, n° 1256; ete Se pagan comisiones desmedidas por la celebracién del eontratos ale spaktener una organizaciin administrativa para celebrar y mnntewr se Isaac Hatrenin - Nicos H. La mora en el pago de estos eostos accesories tiene Los nis: mos efectos que la mora en el pago de la prima neta 3. Contrato de reaseguro. — En el reasexuro, la prima ruta es la pagada por el tomador del seguro al asegurador ~tam: bién llamada prima original-, y la prima neta es ésta con eiertas dedueciones” 14. Primas unitaria y periddiea, — Las primas son uni- tarias 0 periddieas; la prima unitaria es el precio por la duracién técnica del seguro; la prima periddica es el precio que se pereibe por distintos periodos determinados de la duracion téenies del seguro” 15. Formas de pago. — No debe consistir forzosamente en dinero; puede serlo en cualquier obligacién de dar”; incluso son admisibles todas las formas de pago; como la compensacién (art. 27), que se debe operar antes de que se produzea la mora”, para valer como pago habil u oportuno, esto es, para mantener vigente la garantia sin variacién, Las partes fijan Ia prima con entera libertad: la aprobacién administrativa de tarifas y planes no los hace obligatorios, confor- oniratas ~corespondencin con agentes einer as liguidaton Se dios, ee PMpaton, 248 her, p. 246; Pras, of 81 % Breen, p24 1 Onan, p29; Siow, nota 179 Burk, p 262 Tn, p62 El agente ye coredoe no pueden compensa con editor personales suyae Bick, El azcgurador puede nlgar eompensacion de la inde su erddito por prin (art. 27," pire) Gadd a de ae cals ee se ‘tos reeiprocos (art. 161). ee " eae Spy Laan y Covrv ute sstienen que ae tata de un minimo (14. asso y Deano sealan qu libertad no es absolut no existe un mixin Fado, no se puede ofrecer una tri inferior a Ia logol (32) ibcben sor previamente aprobadas por In Superntendencia de Sogurés; ys se vefieren a supucstos no contemplads en Tas Tarifas yu aprobades, tanbién Shion serlo prevamente, La violaion nearren sancanes adninistratias, has inte canceagion de a utorieacion (esoluctin 22052, ADLA XI-A-1001. Pre Mlamente a a elebraion de eontravs co entidades necionles, provincia, wimpaies @ mixtas, debe obtener aprobacion de In prima, aunque se apliquen aados, propaganda, cobro ée pri- 'Y para la administracion de Ins inversiones iacién debida con OnLIGACIONES ¥ CARGAS DEL ASE us me a la naturaleza de esa autorizacion y a la funcion det control cen esta materia Bxisten tipos de seguros en que la prima se conviene provi sionalmente, para reajustarla durante su vigencia o al vencimiento Tate reajuste se debe cumplir en el término de fa preseripeion. La falsedad de la declaracién inicial, para la fijacion de Ja prima prov visional, provoca la nulidad del contrato por reticencia” 15 (a). — En nuestros dias, la aparicion de nuevas modalidades de contratacién ha motivado que el pago de la prima tenga lugar, @ ‘veces, por retencidn en fuentes de ingreso (p.e., deduecién de To que Te page en concepto de sueldos, jornales, etc.) o bien como constitu iva de un importe accesorio de pagos que presentan atro objeto (cuo- tae de préstamos, ode eirculos de ahorro, ete.), que a veees son reeau: flados por intermediarios que han adoptado distintas calidades (p.¢}. cenintetradoras de eirculos cerrados de ahorro para la adquisiciOn de etorminados bienes, operadores bancarios o financieros en operacio~ ‘hes a las cuales esta vinculado el seguro, etc.)”"™. Ello hace que, para eealver las cuestiones que se puedan suscitar como eonseeuencia del paxo de la prima y de la operatoria del seguro todo, se deba analizar Ta relacién asegurativa dentro del contexto de tales situaciones. {arias aprobadas (resolueién 295552, ADLA XII-A-1002). Esta resolucién regu ee aptres que eelebre el Estado como asegurado, y tiene par funcion evar fies” administrativas. That distingue los seguros de intereses y sobre (a vida: en aquélles; la > ported os absclula; en éstoe, resulta de Tos planes aprobados por la nutoridad de contol (p. 248). Waejtea opinign se funda en Ia naturaleza dela aprobacidn administratins vor emitale 179 T6,y lo dispuesto por el punto 14, 0. 1962, decreto 1063, ano Y968 gue sdlo/saneiona con wlidad In celbracion del contrato por empresa no aaae see para asegurar, El nsegurado no vila la ley. Silo ol asogurador it Tae regimen adunistrativo que lorie, y esta sancionado por la misma oy, Haare inclaye esa nulidad. La contraprucba esti en que cualquier modifieacin Fe planes y tarfas no afecta ni puede afectar los contratos en curso. SP ncn’, an "Rev. Gén, Ass. Terr", 1939, p. 140; es asf porque es una de- claracidn que ae hace con la oferta, y su flsedad cae bajo la sancion dl art 5. Mas cin a aderlo al periodo de ejecucion si Ia poliza fija los elementos para etermninar Ia prima, sujetos al contrato del asegurador Bats peurtia, por ejemplo, en materia de seguros contra accidentes del ers- nj, El asegurado debia exhibirsu bro de sucldosy jornales ala expiracion de ae eeavo In jacion se hacia al inalizar 1a vigencia de In liza, Lae con. cae mek lecian detalladamente cémo se debian llevar esos libros y ebm se talculaban las remuneraciones de los obreros. Me ates intermediarios, normalmente relacionados en alguna forma cot « axogurador, deben luego ingresar ol pago‘en las arcas de éste y rendirlecuen~ ta de lo pereibido. des a Isaac Havinian © N 1 Banu Asimismo, si bien, eomo se indica en cl texto, la forma de payo no tiene que consistir necesariamente en dinero, al menos se debe tra- ducir en términos monetarios, dailo que, como se indies reiteradamen- te, la técnica asegurativa exige que el contrato de seguro se inserte dentro del sistema téenico-econémico que agrupa los contratos de ana ma rama para que tenga lugar la compensacién de los riesgos; ello requiere, entonees, no s6lo homogeneidad de los riesyos agrupados, sino también de su contenido econdmieo-financiero, para permitir ese juego compensatorio y también Ia satisfaccién de las necesidades con- cretas creadas a los asegurados por los siniestros amparados en las coberturas otorgadas. Esto se refleja, asimismo, en las normas que establecen qué especie y proporcién de inversiones puede efectuar el asegurador con las reservas formadas por la reunién de las primas percibidas de sus asegurados (art. 35, ley 20091). 16. Monto en el contrato de reaseguro. — En el reaseguro a prima puede ser mayor o menor que la original; generalmente es menor, porque deben ser deducidos los gastos efectuados par el asegurador; aunque puede ser mayor, cuando los riesgos se han agravado™. 17. Obligados al pago. Pago por un tercero. — Deudor de la prima es el tomador del seguro o el tercero que se obligé a pa- garla (arts. 27 y 25). Si se contrata por mandatario, lo sera el man- dante; y si lo fuera por gestién de negocios conocida por el asegu- rador, el dominus al dia en que la ratifique. Si el contrato es por cuenta ajena, responde el tomador, aunque el asegurado 0 benefi- ciario soportara las consecuencias de la mora"; y el aseguredor puede reclamar el pago del asegurado en el supuesto de insolvencia del tomador (art. 27, 2 parr.). Si media trasferencia del interés asegurado, el vendedor es responsable hasta el momento en que no- tifique la enajenacién al asegurador (art. 82, 3° parr.), si éste no opta por rescindir; si rescinde, hasta el momento de la rescisién (art. 82, 3° parr.) Si la trasferencia es por herencia, los herede- ros responden cada uno por su parte, interin se adjudique el inte- és definitivamente, excepto en el supuesto del art. 140, CCor.", 5% Pexsico, n 6, 12 y 81, Ver Buostra Powt, ob. eit, ps. 155 y ss [Lonoi sefiala que la diferencia sera minima si el roasegurador también se Adediea a seguros (ob, cit, n° 667) "Besson y Pica, I, n° 184, y IV, n° 123; Buu, p. 253. % Arts, 3410 y 3417, CCiv. Si se’requiere la posesién de la herencia, la douda se dividird al rcibirse ésta (art, 3414, CCiv.). Bn materia mercantil sedebe tener en cuenta la solidaridad pasiva prevista en el art, 140, CCom, On1icacionss ¥ cat wn 445 » de los arts. 51 y 53 de Ia ley 14394, La quiebra no cambia al obligado: pesaré sobre la masa" El cesionario del interés, el acreedor prendario, el acreedor ejecutante del derecho del asegurado, el corredor, el asegurado en cel seguro de la persona de un tercero, el asegurado en el seguro por cuenta ajena, el beneficiario en el seguro de personas, no es- tan obligados al pago™. En el seguro de intereses el pago sera efectuado generalmen- te por el deudor, pero el asegurador no puede rehusar el pago ofre- cido por un tercero, salvo que medie oposicién del asegurado (arts, 28 y 134), y aun asi tampoco podra rehusar el cobro, si el tercero puede ser perjudicado por el rechazo: acreedor hipotecario o pren- dario, acreedor ejecutante del derecho del tomador, o titular del derecho de prenda sobre la péliza, etc.™. El agente puede adelan- tar la prima: el pago sera eficaz, aunque le esté prohibido hacerlo por su contrato de trabajo con el asegurador™. En el seguro de personas, ni el beneficiario a titulo gratuito ni el tercero pueden pagar por el asegurado (art. 134, in fine) ni pedir prérrogas a nombre propio", Mas si la designacién del be- neficiario es a titulo oneroso, podra pagar Ia prima (art. 134, in fine) o solicitar prérrogas™. "© Basson y Pieaun, I, n° 184. Ver capitulo X. Buc, p. 254. Bato vale como regla general; pueden estar obligados por pactos especia- les, © Art, 168, Civ; Buve, p. 261, % Back, p. 261: corresponderd gencralmente a la voluntad y al interés presunto del asogurado. Cont: Vivavre, Contratto, n° 498, ‘La imputacion de la prima al débito del corredor es pago para el asegurado, porque el asegurador deja de ser su acreedor (Rivatora, p. 334, nota 1) Bisson y Picato, 2° ed, I, p.678, admiten que lo haga el beneficiario a titulo gratuito, haciendo ast irrevocable Ia dosignacién. Aceptar esta conelusién fs admitir que puede existir un seguro sobre la vida de tercero sin consentimien. to de éste, ‘8 Conf: Snava, en “Riv. Dit. Comm." 1908, 1, p. 600, quien no hace Ia dis. tincién formalada en el texto, La razén de la limitacién radiea en la facultad del asegurado de no pagar, en la inexigibilidad de Ia prima a su respeeto, porque “como dice Srara~ el pago es contralendi causa, ‘Cont Lavon, I, ps. 529 y 630, que rehtisa el derecho aun en el supuesto de Ja designacién a titulo oneroso o cuando se entregé en garantia ‘Contra: Mavacannica, Comentario, Il, n" 291; Fenaxors, p.522, fandado cenel art 768, ine 3, CCiv., eon olvido de que el asegurado no est obligado a ba fer el pago, que se trata de tn acto personalisimo, y que su inejecucién importa jjustamente revocacién del beneficio; Rivatot, 1” 1200, eon fundamentas anil: 6 Isase Hates, ~ Nu are 17 (a). — En el seguro por cuenta ajena, la Ley de Seguros es tablece que el asegurador puede exigir cl pago de la primas al asegu rado cuando el tomador ha eaido e (art, 27, 2" parr.). En tenderhos que el remedio resulta excesivo, ya que viola el principio de relatividad de los contratos (art. 1195, in fine), salvo que se pereiba por deduccién efectuada respeeto de la indemnizacién o prestacién iuleudada por el asegurador en caso de siniestro (art. 27, tiltimo pa- rrafo ~arg. art. 22, LS.-) o se demuestre que el tomador contraté en razén de una obligacion legal 0 por mandato del asegurado (art. 23, in fine), Lo cierto es que si la expresién “mandato” estuviere emplea da aqui en sentido técnico, existiria representacién (arg. art. 1869, Civ.) y, por ende, no estariamos ante un verdadero seguro por cuen ta de tercero, por lo cual el contrato seria atribuible al asegurado mandante; a ello se suma que, de percibir el tomador la indemniza- cién obrando en tal calidad, se halla obligado a entregarla a su man dante (arts. 1909 y 1911, cédigo citado). Por otra parte, el tomador que ha pagado la prima tiene derecho ‘a que ésta le sea reintegrada y puede retener la péliza hasta que ello ocurra (art. 25). insolvenc 18. A quién se debe pagar. — El pago se debe hacer al asegurador 0 persona autorizada. Esta autorizacién se presume en el agente con facultad de celebrar el contrato (art. 54). El sim- ple agente puede incluso recibir el pago si le esta confiada la en- troga de la péliza que también sirve de recibo™ o esta en posesién de un recibo firmado por el asegurador, aun, con firma faesimilar ‘gow; Dussoy y Picauo, 1V, n° 124, en una evitica a To Solucién anterior a la ley de 1930. Doxan, Trattato, TH, n° 855, también admite que el tervero puede pagar la prima, logico con su conchusién del derecho propio condicional que econoce al heneticiario a titulo gratuito, iia ley franeosa de 1930, art, 74, autoriza el pago por cualquier interesado ‘en mantener el seguro en vigencia, lo cual nos parece contrario al cercter per- Sonalisimo del eontrato y de la designacién del beneficiario, Conforme con esta, Solucign de Ta ley francesa, Bexirez bx Lvco, Revatuyon, ob: cit. 1, ps. 329 88 "Bs la practien en el régimen legal anterior (C. Nae. Com, 2949/1923, JA 11-651 y GF 46-409) ‘Contra: C. Nac. Com. 27/11/1918, *Rev. Leg, y Jr", 4, p. 71. Viuavre exige que posean el recibo especial, otorgade por el asegurador (Contratto, n° 492), Yo eval no se justifiea, porque ademis es aplienbe el princi: pio del art. 148, Com. ‘La prohibicién contenida en la péliza no se puede alegar, porque el asegu- sador diseute precisamente su vigencia (C. Nac. Com, 4/12/1981, JA 97-361). Co tno tampoco sk pese ala prohibicion, medi6 autorizacién (C. Nac. Com 6/10/1920, GF 28.92; 4/9/1920, GF 25-67). Onuigaciones HL. SHOU 447 (art. 53, ine.c)™. La demora del agente en trasferir los fondos o la falta total de entrega no afecta al tomador que pago bie ayente no puede perseguir judicialmente el cobro de la prima a hombre propio, Téngase en cuenta que si cl asegurador acepts pagos hechos al agente aun sin haber expedido los recibos previstos en el art. 53, inc.c, nos hallaremos ante un mandato ticito y debera ser con- cluido por la eficacia de ese pago a su respecto (ademas, art. 218, inc. 4, CCom.). Cualquier reserva ante esa prictica 0 esos prece- dentes seria inefieaz, Una solucién diversa seria ademas contra- ria a la buena fe (art, 1198, CCiv.)"" Cuando varios aseguradores intervienen en el contrato, cada uno debe recibir su parte de prima, a menos que medie autoriza- cién para que alguno de entre ellos perciba la totalidad™ (por el art. 11, in fine, se puede emitir una sola péliza, supuesto en el cual cabe sostener que el asegurador que entrega la poliza tiene man- dato implicito para percibir la prima: es aplicacién det mismo prin- cipio expuesto para el agente). 18 (a). — El principio que se extrae de los casos analizados en el texto es que la forma de pago empleada por el asegurador en el caso ‘concreto deberé ser tomada especialmente en cuenta al momento de analizar la procedencia, validez y oportunidad de un pago de pri- mas. En Ja actuacién de intermediarios seran de aplicacién las nor- ‘mas y prineipios sobre mandato ticito, apariencia creada por-la ope- ratoria, naturaleza de la relacién existente entre quien recibe el pago y la asoguradora, ote. Axi, si se trata de intermediario a quien se le paga comisiones por cobranza, no se podra sostener luego que el pago ho ingres6 al asegurador en término, en especial si el cobro se efectu6 en el domicilio del asegurado. Si se trata de cobranza bancaria, tam- poco se podra alegar demoras del banco en liquidar las primas ni pr blemas derivados de defectos en Ia instrumentacién de los recibos otor gados por dicha institucién, o Ia liquidacidn del ente bancario, ete." 1 asegurador debe tomar las debidas precauciones para imposibilitar i falsificaciin, Su responsabilidad es evidente si entregara el talonario de recibus agente. Ver Buuck-Mo.z, ob, cit, 1, § 3, n° 4 'N'C. Nae.Com, 4/9/1920, JA 4-127 y GR 25-67; 6/10/1920, JA 5-447, " Sup. Corte Bs, As., 11/9/1928, JA 28-485, ‘awe Ver un easo de aplieacin, C. Nac. Com, sala B, “India S.A. v. M 0/5/1969, inédito. 1 Buick, p. 263. ‘1! Ello asi, a nuestro juicio, aun teniendo en cuenta el régimen de cobra. de premios establecido por la resolucién 429/2000 ME, la eal, pese a lv eanuuri ddo-en su art 1, solo se refiere al efecto caneclatorio del pago que se efeetae (qo rm Isaac Havevsin - N H. Barware 19. Lugar de pago. — Ei Codigo de Comercio no fijaba lu- gar de pago de la prima, por lo cual se debian aplicar las normas del Codigo Civil (art. 747 La ley 17418, en su art. 29, 1" parr., dispone que “la prima se pagara en el domicilio del asegurador 0 en el lugar convenide por las partes” Se consagra asi la practiea aseguradora, que tiene les venta. jas de un sistema menos oneroso de cobranza y la posibilidad de a prueba de la mora, ya que el tomador debera probar que acudié efectivamente a pagar” Si se conviene que el asegurado pagara rador, la practica de éste, de cobrar en el domicilio del tomador, modifica la cléusula (art. 29, 2" parr.); no se trata de un acto de cortesia, porque hace creer al asegurado en la existencia de un derecho suyo a que se proceda asi, y éste pudo legitimameate espe- rar a que se acudiera a cobrarle segtin ese acto 0 actos preceden- tes, por lo cual las consecuencias del retardo u omisién del depen- diente (o agente) recaen sobre el asegurador, La solucién también se aplica en el seguro sobre la vida, pese a que el pago es faculta- tivo: el asegurador debe concurrir a cobrar, y el contrato surte to- dos sus efectos hasta tanto se rehtise el pago. De lo contrario, el tomador seria castigado por un acto que le es ajeno™. El acto del agente -de acudir al domicilio del asegurado a cobrar- obliga al asegurador: tiene eficacia para realizar esta trasformacién". la sede del asegu- ‘tra parte, de dudosa constitucionalidad), en tanto en los arts, 5 y 6 busca regu: lar 10s pagos realizados a la propia aseguradora 0 a productores-asesores de Seguros Quedan obviamente vigentes las normas sobre pago y mandato de los ‘ssdigos Civil y Comercial "M Ouaiuito, p. 68; Skcovia, nota 1793. 6 La ley francesa de 1980, art. 16, establece como Iugar de pago el dom cilio del asegurado, aunque admite que se pacte otro (si es en interés del as fgurado: Basson y Picato, I, 9° 187). La ley al rt 36, fija eo Gomicilio del asegurado, quien debe remitir los fondos al asegurado yrriesgo. El proyecto del Instituto de studios Logislativos, art hha como lugar el domicilio del asegurado, sin facultar expresamente un cambio convenciona. ‘La regla alemana importa en realidad fijar como lugar del pago el domicilio del asegurador (Bue, p. 263). Ver Lait, n® 685; Vane, p. 267. © Bs una solucién wniversal: Vivaxre, Trattado, n° 1914, y Cantratto, u* 65 1 66; Buvek, p. 264; Gastro, n° V7; Shuts, p. 96; Besson y Pica, I, n° 186; Poxcer, nota en DP 1892-1.313; Devi, nota en DP 1897-2-153; Lon, n° 687 Swnera, en "Riv. Dir. Comm”, 1906, 2, p. 830; et Viuaxns, Contratt, n° 492, lugar el su costa Onnscac y JecuRano 49 El pacto de la péliza que niega efectos a esa costumbre es inocuo (art. 158): es contrario « la huena fe, porque el asegurado confia en que el asegurador sejzuir acudiendo a su domicilio para cobrar; ademas, no es licito rechazar los efectos de los propio: actos", La demora del asegurador en hacer efectivo el cobro no ‘afvcta 1a garantia, la cual no puede depender de un acto suyo”. Basta que el asegurador acuda una sola vez a hacer efectivo cl cobro™, en el tltimo domicilio del tomador, conocido por él (doc- trina del 2° parr. del art. 16)"", sin mora del tomador (art. 29, 2° piirr.). Téngase en cuenta que la mora es automatica por la natu- raleza de la obligacién y la doctrina del art. 31 ‘Se debe tener en cuenta, asimismo, que el asegurador puede dejar sin efecto esta préctica, volviendo al lugar convenido en la poliza: requiere una comunicacién previa (art. 29, 2” parr.). Esta disposicién obedece a la necesidad de posibilitar al asegurador la reorganizacién de la administracién de la empresa (supresién de sucursales y agencias, reduccién de costos de cobranza, etc.) La mora del asegurado le obligard a realizar el pago en el domicilio del asegurador™ "© Vivaw, Praga, 2 1904, 2, p. 439; Leraucnnon, pri ‘Contra: Casmian, n" 66; Doxiet, Trattato, I, n° 458. Se fandan en que ta eveneién escrita no se puede derogar sino por escrito, Omiten na distincion (que justifiea Ta solucién del texto: una cosa es la modificacion de ln obligacién Isutnida, no gjecutada, y otra es la modificaciin de la obligacion por los actos de ‘jeeucion. De ahi la efieacia de esos aetas aunque Ia péliza disponga lo contrario (conf: Corte de Casacién de Italia, 1472/1944, "Assicurazioni", 1945-1946, 2, p. 24) "Cont: Sensis, ps 95 y 96: debe ser dligente (presentarlo al dia siguiente de recibido, expresan Besson y Picaun, 2" ed. I, p. 161) Tim Con ese acto erea en el omador una expectativa legitima, que le autor ssperar que asi también lo hard en los vencimiontos sucesivos; por Yo cual pera, fandada, no puede hacerle incurriren las sanciones graves de la mora, yhorque ignora si se acudi 0 no a eabrarle (conf: Diva, en “Riv. Dir. Comm”, 1904, 2, p. 499). Sarva, en “Riv, Dir. Comm.", 1906, 2, p.890, exige que exista costumbre y ‘uuc ésta sea especifiea, es decir, referida al asegurado. Sriutsiy requiere la rei~ {eracién de Tos actos sélo cuando media la eldustla negando toda eficacia ¢ esa iicticn (ps. 111 y 112), La ley alemana, art. 37, reeaba que se le cobre regular 1915, y Contratt, n" 66; Diva, en “Riv. Dir. Com 1908; Lon, en "Riv. Dir. Comm”, 1942, 2 parte, ‘acuerda mids con la posiciin de la oct le una mera facultad del asegurador Cont: Brssox y Pica, 1, ralizar investigaciones. Besson y Break, fn 187, 450 Isaac Hauesay - Nu 1. Baxnaro 20. Medios de pago, — Salvo pacto en contrario, se debe pa- gar en dinero efectivo; aunque el tomador puede compensar con crédito suyo contra el asegurador Es valido el pago por giro 0 cheque; se hard en el domicilio del asegurador y se considerar efectuado cuando los fondos ingre- sen en la cuenta de éste™, salvo que expida recibo por el pago de Ia prima‘: mas siempre habra que reconocer efecto retroactivo al pago al dia del depésito -si tena provisién de fondos~ y exigir diligencia en el asegurador para ese depésito. ‘La entrega de pagarés no cancela la deuda por la prima El recibo de los pagarés impedira alegar los efectos de la mo- ra por la falta de pago de la prima hasta tanto venza: importa 2 gon y Peat, f° 188; Vane, ps. 271 y 8. Bat, p. 262 Contra: Cxstin, 54, parn evita evestiones sobre la exitenci ral del crédito, Olvidn que para In compensnciin ex menester que el crédito sea cierto, Tiquie y exgible, lo cual impide justamente esas cuestones temidas Si'el agente concede la aceptacion de otros medion de pago, In valier de tender de la facultades del agente (VaNck, ps 273 ys). Para determinarlas fos remitimos To expuesto precedentemente $8 Hasson y Peano yf 189; BAUR, p. 264; Vance, . 226 Bs asi pore hasta entonces el tomador puede ordenar que no se page, cextraviurse cheque, ro, ete. O que no tenga fondos: Down, Pratt, fw $54. Betas entrgas son pro slvendo y no pro rl Contra: C. Nae Com, 79/1996, LL 3-1018, en qu reconoeié efiacia al giro, Tlegadoa poder del asoguraor después del sinicsro el siniostro no era previ ies empo de gra statin ge wera dee roar gra 9 hae os cuales equipara ares ttulos 0 papel de ebro seguro: slo la falta de pa Ay dato peste onaderar que ny mora oh eit 687. Cont=Gasraon, mt 51, Solution entenble, porque impone al asegurador dedicars a la cobranza 0 nogociacién de papeles; gravandcloen sus operaciones, que al tornarse ris one Toms slo perjudican los domés asogurados. Para Doss, ob y Tog. its, ln tfiencia del pago con cheque ae condicona ala existencia de fndes. ‘a juroprudencin esiadounidense equipara el pago ean cheque con el eee tuade en fective, sf se pagn 0 existicron fondox en el banco porn tiempo pr Alon, Peo esta divididaen la sluein cuando el cheque no sepa (Parra, 1°96, Vaven, py 278). ‘Sse remite pr corre, ls solcionesvarian sein que se haya autorizado crno el medio de envio: ene timo caso se cuenta ln Negada efectiva del dinero a poder del asogurador (Vasc, ps: 269 y 35.) Ti recibo extondido por el asegurador contra entrega del cheque varia Ia solucisn (Beson, on "Rew Gén, Aas Terr”, 1961, p. M44; Blane TBS, en *Assicuracion, 1960, 2, p. 266 inte Corde de Cavacion francesa 2/12/1968, en “Rev. vim. Droit Comm. 1969, p50, con nota nprebatoria de Camtiac y RivisLavor. Ser un supuesto de aplicaion de la doctrine dl art813, C Onuicactones ¥ 64 Se 451 conceder plazo y su aceptacién no importa novacién (art, 813, (civ) "Tengase en cuenta que la entrega de la péliza sin pereibir la prima importa concesién de plazo (art. 30, 3" parr.), que hace apli- cable el art. 31, 2 parr Conforme a la resolucién 3614, ano 1956, de Ia Superinten: dleneia de Seguros, el vencimiento del plazo produce la caducidad vutomatica, Es una mera disposicién administrativa y es usual incluir la eldusula en las pélizas. No obstante, si el asegurador ejecuta el contrato a pesar de esa caducidad pactada, existird re~ huncia de ésta, segiin el principio ya analizado, sin perjuicio de las sanciones administrativas a que se haya hecho acreedor este asegurador"® ‘La solucién es aplicable también con la norma del art. 31, 1 parr., que prevé un supuesto de pérdida de derecho a ser indem- nizado por mora en el pago (doctrina del art. 79). 18 lgunos fllos ya antiguos decidieron lo contrario: C. Nac. Com., 5/12/1916, GP 5-277; 31/10/1983, JA 43-1198; 29/4/1997, LL 7-185; 23/8/1937, LL, 8-103. Conf. Zavala Rodrigues, I, n° 1662, fundado en cl fallo registrado en GF 89-265, {que no tiene el aleance que le atribuye. ‘Contra: Casri.uo, n'54, para quien sélo es un plazo de gracia [a produccign del siniestr, antes del vencimiento del pagar, impone el pago al asegurador, La sclucion seria diversa si ocurre después del vencimiento sin Gancelarlo (C. Nae. Com, 12/5/1919, JA 3-416; 20/9/1917, GE 12-124). Pero es ne eater protestarlo para que exista mora (C. Nac. Com., 31/5/1964, BD 8-882 -zea- bein mantener la solucion ante In nieve orma del art, 608, CCiv., ley 17711?-) ‘Vivawre sostiene (Contratto, n° 71) que la aceptacion de pagarés por las primase atrasadas no importa el pago, y no se debe pagar la indemnizacién por el vinleatre oeurrido en el intervalo, su aceptacién no importa renuncia a las san lone por Ia mora ni novacidn, solucién inaceptable porque el asegurador con- Code erédito y en consecuencia {a mora queda pungada (ver fallos citados en no- ta 108). Sobre la juriaprudencia estadounidense en la materia, ver Parrenson, ps 438 y Vance, p. 277 TEI asegurador debe reconvenie por los pagarés impagos, en el juiio en que so le reclama Ta indemnizacion (C, Fed, Rosario, 34/1918, JA 1-392). Bl tribunal hho explica el fundamento de su solucion, cuya arbitrariedad es evidente: el ase- frurador no esté obligado a demandar. TWh Fexigir el pago de los pagarés importa renunciar a la caducidad cumpli- ‘da (C, Nac Com., 30/12/1935, JA 52-914; 79/1936, LL, 3-1018; 19/4/1962, sala B, inédito). is ast si el pago que se reclama excede de Ia prima debida hasta la cadu dad, lapso por el cual tiene derecho por haber soportado el riesgo. ‘Ver asimismo, de la misma sala B, 30/8/1963, inédito, acerea de la vigencia dle ta eaducidad por falta de pago yas 452 Isase H Nicotas H. Bato 20 (a). — Tanto la reeepeién de cheques como la de pagarés im: plica, de parte del asegurador, admitir formas de cumplimiento rela: tivas al pago de la prima diferentes de la que se efecttia mediante dinero en efeetivo. Aquéllas dan lugar a efectos diversos sabre la eo bertura, derivados de Ia peculiar naturaleza de esos elementos, se trata de cheques, constitutives de una orden de pago libra. da contra un baneo, la recepeidn del cheque implica e! mantenimien: to de la cobertura desde el momento en que es recibide por el asegu- rador o persona autorizada por éste para el cobro, Pero tal recepeion esta sujeta a la condicién de que el cheque tenga provision de fondos o exista autorizacion para girar en descubierto, pues, en caso contra- rio, el pago se tendra por no efectuado y la cobertura volvera al es tado en que se hallaba al momento de tener lugar la entrega de ese cheque. Al respeeto, es preciso tener en cuenta que se trata de un ‘medio de pago que presenta ciertas ventajas, pues confiere aecién ee- cutiva e, incluso, acciones penales, para el easo de inexistencia de fon dos o de autorizacién para girar en descubierto 0, mas atin, de cuenta cerrada, Por otra parte, como se indica en el texto del autor de es- ta obra, la demora en depositarlo perjudica al asegurador, por serle imputable. Y en la hipétesis de entrega de pagarés, como medio que impor- ta, por su naturaleza, diferir el pago efectivo en el tiempo, st recep- cién por el asegurador implica conceder plazo de pago hasta su venei- miento y, por ende, mantener Ia cobertura durante ese periodo, Si el pagaré no es pagado a su vencimiento, la cobertura cesa desde ese momento, Pero estos efectos requieren que la entrega de esos instrumentos haya sido realizada sin que medie mora del asegurado; de lo contra- rio, sélo surtiran efectos hacia el futuro, como si se tratase ce una en- trega de dinero, atento a la suspensién de la cobertura que se origina por el mero hecho de la falta o demora en el pago (art. 31 y disposicio- nes de las eldusulas de pago que habitualmente se incluyen en las pé- lizas), mora que se produce automaiticamente (arg. art. 15). El pago previo al siniestro reviste el caracter de un presupuesto necesario del mantenimiento de la cobertura asegurativa (salvo que medie conce- sign de plazo 0 entrega de papeles de comercio con los efectos prece- dentemente indicados). A ese respecto, el art. 31 establece que si el pago de la prima “no se efectuara oportunamente, el asegurador no sera responsable por el siniestro ocurrido antes del pago”, lo cual cons- tituye un claro supuesto de “suspensién” de la cobertura. ‘Tal situacién revela, atento a la peculiar caracteristica del segu- ro, que resulta de particular importaneia determinar la hora en que el pago tiene lugar, a fin de evitar discusiones y litigios que reconoz, Onuicacton ssbavRaDd 4533 su origen en esa cireunstaneia, En razén de ello, las cldusulas de ago de las pélizas suelen establecer que si se halla la cobertura sus- pendida por falta de pago, la reanudacion del amparo asegurativo tie he lugar al dia siguiente de aquel en que la prima (premio) es pagada, Considerada la suspension de la cobertura una modalidad de la caducidad, como veremos to, el asegurador debera invocarla dentro del plazo del art Y el asegurado que alega la re habilitacién tendré, por su parte, que acreditar que el pago se efectud joridad al siniestro y en tiempo habil para que se haya ge- nerado la efeetiva reanudacién del amparo asegurativo, o que se ha configurado algun supuesto de aquello que se ha denominado “renun: cia tacita a la caducidad’ La exigencia del pago oportuno apunta a lograr una debida inte- racidn del fondo de primas que hace posible el funcionamiento de la mutualidad y la eompensacién de los riesgos asumidos por un misino ‘asegurador, requeridos por la moderna téenica del seguro. un anti 21. Pago por adelantado. — La prima se debe desde la ce- Icbracién del contrato, pero no es exigible sino desde la entrega de la péliza (art. 30, 1" parr.) (salvo que se haya expedido un cer- lificado 0 instrumento provisional de cobertura). La solucién se justifica, porque con sus intereses se integra cl fondo de primas para afrontar los siniestros y demas gastos, asegura la liquidez de la caja del asegurador, y torna mas facil Ia percepcién, que de hacerse ya comenzada la garantia del riesgo se volverta’ dificil, cuando no exigiria la promocién de contiendas judiciales'". Esto ho impide que se postergue el cobro, sea aceptando pagares u otor- jeindo plazos en otra forma, pero en tal supuesto se cargaran los intereses pertinentes"™ Cuando la prima se debe pagar por adelantado, las pol establecen que el seguro no entra en vigencia hasta el efective pago W510 C, Nae. Com, sala A, 20/2/1996, “Carrizo, Angela del Valle Zorrlla de, Inca S.A, Compania de Seguros", ED 171-114 "07 Beason y Pica, I, "185; Viwast, Trattato,n* 1861 y 1912, y Contratto, ww 0 y 66; Casto, n° BT; VaNce, ps. 224 y ss; Gnsuino ¥ Comas, ab. eit. p. 178. 1.5; proyecto del Instituto de Bstudios Legistalivos, ‘Conf: ley alemana, wrt. 26, Mis Bessow y Pieaxo, Ln? 185; Viwavte, Trattato, u° 1861, y Contratto, wf Vn ps. 224 y 88 Taw favilidades de pago que se otorguen son personales; por Io eval no ‘extinden al tercero (C. Nac. Civ, 2, 14/12/1958, JA 64-974). ‘Sobre la Keitud de la postergacin: C. Nac. de Paz Letrada, sa LLL 80-187 (reeonoci efieneia al seguro aun en ef supuesto de par sania == — 154 Isaac Hansen ~ Nice de la prima, Con esta elausula no se subordina la perfeccién del contrato al pago previo, sino que las obligaciones del asegurador no seriin exigibles hasta que se cumpla ol pago. eficacia retroactiva a la garantia, sino que ésta regira para lo futuro. Bl pago se debe hacer efeetivamente; no basta que el ase gurador lo reclame, porque a-esta reclamacidn no se le puede dar el sentido de una renuncia, frente a la voluntad precisa de las partes, de subordinar el comienzo de la garantia al pago efec tivo'"". La eldusula es inaplicable si la prima debe ser cobrada en el domicilio del asegurado La postergacion de la garantia hasta el pago efectivo no se aplica si se ha emitido la péliza': es aplicable la presuncién de crédito, del art. 30, 3° parr. Con mayor razén si el asegurador consideré vigente su garan- a pesar de la falta de pago™, o si se fij6 una fecha determina- da para su comienzo™. 1 pago no da "0 Antes de la ley, la Superintendencia de Seguros dicté la resolucién 1918, ‘aio 1950 (ADLA X-A-886), que eonsagré la préctica corruptora del mereado, de concesidn automética de plazo de 90 dias. Esto trae la consecuencia de que existe cobertura sin contraprestacién durante ese plazo, con pérdida de intereses y dismi nnucién de liquides, Esta resolueidn 1918 fue sustituida por la 8034, de 2311/1966, por la cual: a) se limita a 45 dias Ia ¢obertura cuando en este lapso no se conereta Ja forma de pago de la prima; 6) el plazo maximo para la eancelacin total de la prima se limita a 10 dias desde el comienzo de la garantia;c) eaduea automa ficamente todo seguro, con prohibiciin de su ulterior rehabilitacion, cuya prima ‘no haya sido totalmente cancelada en el plazo de 180 dias desde el comienzo de Ja garantia. Quedan exceptuades solamente los seguros enuimeradas om el art. 2. ‘40 Bessow, nota en DP 1933-1-17, estima que el reclamo importa renunia, 1 Bussow, nota en DP 1983-1-17. La solucién es ligiea, porque do To co trario Ia vigencia de Ia garantia quedaria librada al arbitrio o diligencia del ascgurador. En cambio, rechazamos extender Ia solucién al supuesto en que el asegurador reclama el pago cuando la prima debe ser pagada en su sede, porque no hay justfieacion alguna para ella, "Mf Ver para la jurisprudencia anterior a la ley la solucién contraria C. Nac Com., 19/7/1925, JA 16-275: la emisién de la péliza no hace presumir el pag si no contiene referencia a éste, Conf: Vawcx, p. 228. Confr. C. Nac. Com., 212/982, GP 101-222, ‘No obstante, la C. Nac. Com., 25/8/1997, LL 8-103, decidi6 que el asegura- dor no debe emitir Ia poliza si la prima no esté pagada; por lo eval no puede ale- sar esta defensa contra ol tercero suibrogado en los derechos del asegurndo (), 0) Para la jurisprudencia anterior, ver C. Nae. Com., 11/9/1940, LL 18-1065; ©. Nac. de Paz Letrada, sala Il, 5/8/1955, LL 80-487 (0 renuneié al pago previo. La renuncia del agente éon facultad de selebrar el contrato lo obliga (art 54); ver VaNew, p.227, quien cita otros supueslos de renuncia técita aceptados por la jurisprudencia estadounidense Ver C, Nac. Com, 16/5/1930, GF 86-181 y JA 33-246; 31/8/1944, JA 1944. v.25, Onuicactonns ¥ can a0 455 Bxisten ramas en que el pago se hace provisionalmente, sub: ordinandose la liquidacién definitiva al curso de los hecho: Generalmente es de pago anual; pero esta-regla admite excep- ciones, sea cuando la prima es nica o el plazo es més breve que ano". Es posible fraccionar los plazos para realizar pagos tri- estrales 0 semestrales; se trata de una facilidad concedida al to- snador, que no afeeta ef derecho del asegurador a la totalidad de la prima, porque sélo se trata de una modalidad del pago', que es una forma de erédito; de ahi que en tal caso se le agregan los intereses'"”. E] asegurador no puede rechazar el pago antes di veneimiento, pero no esta obligado a hacer quita sobre los int reses! Si el siniestro total se produce, se debe pagar todas las cuuotas no veneidas, correspondientes al periodo". En los seguros de personas -sobre la vida e individual contra secidentes- se acostumbra conceder un término de gracia, de un 's, para el pago (implicitamente autorizado por el art. 139). Este tiene por efecto mantener la vigencia de la garantia por ese plazo, por.lo cual el asegurador deberé indemnizar el siniestro ocurrido en este lapso™, E] término varia segtin las ramas, pero si se fija 1 aso y Pr 185. Cum el paz es mayer del ao 6 pagar snualmente por ta pute arias on de sg, ademds, enicamente se eaeula Soret bee cosa ae eat ge veclcin, se tomard en cuenta Ia reducién por el mayor plaza rine ante one Fecnculrd Ia prima pore plazo corto (BOCK MAU, sive Ip 819) : ose ST ie pare: Basi y Prat, Im 185; Vive, Condratt,n 506. ste canon puede presenta el proes de reaver trata de un Pago tt Sts‘ desbreviacon del prion do gurl eal es importante para de ie individ de la prima fel period Bn Mou, ob. et, 1p 454). yet Com, 1/1997, 17048 2 Art 870, CCivs Be, p. 255, ; 1 Yast: Contato, 99; Mriacaaon, Comentarn I, n° 254; Besson re, TVs 28 4 Frey que la selucin se debe limita al supuesto de sniestro total Whe Com, S2AGASES, TA 18-284, Vvuer, Contato, 510, ‘vt aide get tri de rca puede or aa eprenamene prolong, a pear do cuanto sv decare encontraron a poliza, ‘roe tec angetadonos ows neplnnt cin: depend dr tate a paz ts ado que durante cl ermino de gracia ig 0 no erate te Poncede para pagar la prima, se Te stibuye ol efecto apuntads no 286 y 8) (Wo Bupertatandenca de Seguro, por reslcin 1788, ao 1949 (ADLA X- ‘sa relat fanart dee la {Tas pagos can cheque o iro posterior vencaintodeben ser recha sas por tloptaa clacnado dentro dels 24 horas dere, ydevlver el pel por arta crteada (at 2 41565 Isae Hata - Nicotis 1. Bas en un mes, se entender que es el el plazo de gracia vence mes comercial de 30 dias". $i iniciado un nuevo periodo, el acaeci Imiento del siniestro impone ¢! pago por el period inicindo serch ane en cuenta que gn las seguros de personas el pago d lata Posteriores al primer periodo es facultative (art. 134, Con los textos analizados, la le blemas de interpretacién que sus (derogados), para el seguro de 17418 ha eliminado los pro- itaban los arts. 530 y 531, CCom. wcendio. Mora en el pago. Efectos. — La ley 17 . Efectos. ley 17418 ha reglamen- tado los efectos de Ja mora, supliendo el silencio del atta ae Zomercio, que hacia con anterioridad aplicable el régime e hacia lad aplicable el régimen del ie 509 del Codigo Civil y el pacto de eaducidad automstica de ta sarantia, aunque los habia previsto para el seguro de incendio fnrantin, ins -guro de incendio en En ef derecho comparado han sido consagradas otras solucio- nes, algunas aceptadas por la ley". Segiin la ley, se debe distinguir: 4@) Si la prima por el primer periodo o la prima tinica no se aga al tiempo debido, el asegurador no es responsable por el si- niestro ocurrido antes del pago (art. 31), esto es, entre el venci- miento y el momento del pago'™ 1) Site demora no excede de otras ante i a8 anteriores no objetadas, ro se puede rechazar el pago, salvo comunicasin telografca el dia anterior al ulin vencimiento del plazo de graci i er ri netani,juee De discutiajustamente su GP 6188, Esta interpretacin no cabria en aquelaspslzas que coneedon “un inferior a 30 dias” oe eg "2 Vivaere, Contratt, 507, y Lar, I, p. 487, consideran obligato pao de la primera prima. Bs Ia prdstiea francesa, a pesar dl at 16 dela ley {kssow y Peano, TV 88 y 126) 1a ©. Nae. Gom, 1068/1981, JA 35-1443, no ho dstncin alguna * La ley framedsa do 1930, en lw ars, 16 y st exigo que el negurador intime ef pago por carta crlifienda, haciendo cover un plas pata canelar Ia deudt; veneido este plazo, el ssoguradorrecién puede opt entre las dstintan sanciones legates o convencionales. Ver Beso y Pict, J, n= 190 as v La ley aleniana adopts sistema similar, variando el procedimiento se arin se trate de la prima del primer peiodo de las sucesiva, ys ecutioo no el siniestro (art. 39). Ver Brvick, ps. 245 y 5 Ps DAB yas y ps 265 y x5 Sobre las leyes estaduales estadounidenses, VAXce, ‘es 296 y ss. de la prima (ver ©. Nac. Com., 17/6/£964, ED 9-741), a ee ‘an endear si ne 40 pag inv B. Esreaba, "Rev, Leg. y dur", t.7, p. 263; se licacion al mes de febrero; confirmado en 19/12/1916, Significa, pues, que la mora en el payo produce la suspension de la garantia™ La sancién de Ja mora en el pago de las cuotas 0 perfodos sucesivos queda sujeta a la libre contratacién, pero autoriza la reseision (art b) Si el asegurador concedio crédito para el pago sin haber- se fijado época del pago (supuesto del 3" parr. del art, 30), si las partes nada han acordado, el asegurador podra rescindir con un preaviso de un mes, lapso durante el cual el asegurado puede pa- yar la prima (art. 31, 2 parr.)"; y la garantia del asegurador se suspende 2 dias después de notificada Ja denuncia (art. 31, 3° arr) En el supuesto de reseision por mora en el pago de la prima, ol asegurador tiene derecho al cobro de la prima tinica 0 a la pri ma del periodo en curso". ‘Adomas, la mora tiene otros efectos accesorios: 4) Se devengan intereses por la prima adeudada. b) Bl asegurado no puede ya pretender que el asegurador acu- dla a su domicilio a cobrar en el supuesto que asi se acordara 0 practicara-; a partir de la mora, debe acudir a pagar al domicilio del asegurador, ‘Téngase en cuenta que el asegurado no puede alegar su pro- pin mora para recabar la rescisién del contrato™ (podra rescindir si se autorizé por pacto de péliza -art. 18- y en las condiciones establecidas en esta disposicién). . En el seguro de personas. — La mora tiene efectos ex- peeiales, Dispone el art. 139 que cuando el asegurado interrumpe +1 pago de las primas y han trascurrido 3 afios o mas desde la "24 Téngase en cuenta que cusndo la prima se debe pagar en el domicilin ‘lel asegurada, el asegurador debe probar haber concurrido efectivamente a co de lo contrario, no existiré mora, La solucién no varia con el art 609 W., modificado por Ia ley 17711. ie" La interpretacién de Zavata Rovwicter, IL, n° 1659, que se refiere al se truvo de prima tniea, no tiene amparo en el texto de la ley. No expresa de dence Uiduce su interpretacion restrictiva, "Hs We No obstante, el asegurador se debera limitar conforme w Ins ter ininos de la péliza: C. Nac. Com., sala B, “India S.A, v. Martini", 30/5/1969, ine alt, "a0 Bs la solucidn general en materia de obligaciones (C, Fed. Cap., UVM, JA W-112), adr reseindi por invocacién de los arts. 18 y 134, mas entonees ables se sta, Isanc Hatrenm - NicoLas H. 1 celebracién, tiene derecho a optar por cualquiera de las tres solu- ciones enunciadas por el art.'138" ™ a) la conversién del seguro en otro saldado por una suma r ducida proporcién a la prifa pagada y a los pl: probados); ) Ja conversién del seguro en otro por In misma suma pero de plazo reducido (también en proporeién a la prima pageda y a los planes aprobados); ©) la rescisién del contrato, con el pago de una suma deter minada, segin las anualidades pagadas y conforme a los planes aprobados. Si el asegurado, debidamente interpelado por el aseguradol no manifiesta su opeién en el término de un mes, “el contrato se convertird automdticamente en un seguro saldado por una suma reducida” (art. 139, in fine). EI seguro 0 péliza saldada extingue la obligacién de pagar Ja prima, pero mantiene la del asogurador de pagar el capital o la renta, aunque reducido. El contrato subsiste ineambiado en sus demas condiciones. El derecho a trasformar el seguro correspon- de al tomador, y si son varios, a cada uno por su parte. En el caso de seguro protrogado por el préstamo (art. 141, 2° pérr.), el contrato original se mantiene absolutamente inalterado, por el término que las reservas alcancen a cubrir!”. EL seguro sobre la vida conoce respecto de estas tres solucio- nes una institucién peculiar, llamada en el comercio asegurador rehabilitacion, legislada por el art. 152: “El asegurado puede, en cualquier momento, restituir el contrato a sus términos origina- ris con el pago de las primas correspondientes al plazo en el que rigié la reduccién, con sus intereses al tipo aprobado por la auto- ridad de contralor de acuerdo a la naturaleza téenica del plan y en las condiciones que determine”. 24. Supuestos de excepeién. — No siempre la falta ce pago produce la mora. El tomador puede no pagar si a su vez el asegu- rador no esté en condiciones de cumplir con sus obligaciones™, 0 2 Con ol eidio derogado ge admit la vader dl pact de extincin del contrato por mora en el pago (GjNac. Com, sla B, 3/1/1967, L112, flo 59.378). 2 "2 Vor on VaNon, pa 311 y sun anslisisextenso del derecho estadouni- dense en el punto "S'Sop. Corte Bs, As, 20/12/927, JA 26-1967: el asogorador solitaba auitas para retableer su capacidad Ginmncera ‘Vance sal que para In joriapnadencia estadouniene el estado e nso OnuIGAcIONES ¥ CARAS DE 459 + obedece al procedimiento seguido para el cobro™, 0 si media fuerza mayor!™ En_los seguros de personas, ademas exime de la mora la noti- ficacion del siniestro que, conforme a la péliza, libera de! pago de la prima, si ocurre antes del vencimiento'’, o la prorroga auto: matica en el seguro sobre Ia vida en virtud del préstamo previsto por el art. 141, 2 parr., ya analizado™ 25. Reclamacién del pago: efectos. — 1a reclamacién del pago de la prima no deja sin efecto la suspension de la garantia, Ineluso si se demanda judicialmente: hasta tanto se pague el ase- gurador queda relevado de su garantia (art. 31, 1% parr.) ee ci 2, 2OMNG96, LL 2-88 y JA S416 sided moa ave ra i a de lal Fa ee Sate ede pete ee eorin iene, md el tn alee pe ca ta reels ramen uramenteiodernatore, qu al como no be dar se ee eos enn, Se a a caer gare muerte te Ire gr pra pice Seven rg ec ect oar ra ena erp 460 Isage Havin - N H. Baxnar Mas la percepcidn de la prima en retardo importa consentir Ja continuacién del contrato!". Y el cobro o gestion de pago de primas posteriores importa renuncia a la cadueidad”™ 26. Suspensién. — Fl contrato de seguro conoce una ins titucion peculiar para los easos de incumplimiento por el asegu- rado, especialmente para el supuesto de mora en el pago de las primas: la suspensién, “Existe suspensién cuando el asegurado no ejecuta, en el curso del contrato, una obligacion determinada que le es impuesta: se le retira la garantia hasta el dia en que, espontiineamente, se coloca nuevamente en las condiciones del seguro" Se caracteriza porque el asegurador se desliga de la garantia, mientras que el asegurado debe las primas vencidas y las que venzan en el futuro', Es decir que funciona como una verdadera nnn, 32; Peano, p, 490. Con In excepcin previa supra cuando ser cibieron pagarésy we recta s pag (ver texto y nota 106) Cont: Siow, note 1873; Matacanatca, Comentario, IL, 399, Starrs sation qu importa in renovaion, porque i mora produce In res isin pan lure (Rev. Di, Comm”, 1908, 1" parte, p00), lo cual me es exalo tn nuestro derecho (arts. 31, 1% pir, y 82) ndlo crea un derecho a rescind "Conf C. Nae. Cam, SU/101959, GF 107-53; Parson, ps S8y a8. Ver supra, texto y nota 106 Conte C Nac, Com, 2665/1990, JA 39-281, en una slucin conrarin ala buena fe ms elemental Ta Bonen Blues en honneur de Cpitent,p. 79 1 Dawn’ Pet, Oty 106; oon Rew, Gn, Ans er, 1997, 483; on Buds en honneur de Catan: p. 79, 9’en DP 198-249, C. Nae Com Suan, “Suri Nac febrero do 1941, p.233, 1/9, “Jur: Nae tayo de 1911, p. 323; sala, “Cepeda v. El Comer", 21/1969, init Lt Corte de Caanetn de Francia, 87/1987, con aprobacien de Biss, afi tm que a suapensin se elere aa pin que ten mora ta 90 a se Svan, que debon sor raqeridas san ver Este apertamiento dela elas gene rales sobre mora obedece a las normas de la ley francesa de 1930. oT laseguradorpusdsrenancar sean aapensio, maa dobe raul de actos inaulvocoe (Gusts, on cAssiuranont, 1940, p39) Lora tne finn por sf nism, we enced un pao olerancin, ta faa de pag retrotrae sur efectos (Gubco, en “Asscurazin’” 1943, 2p. 141 vor eod. loc, Corte de Casacion de lala, 1/8/1942) nwa adjudica un feta rleoaclivo a a reativacin, In ul srmete Ia acoptacion previa por cl nsegurador(p. 490). Naturalmeate, excepto que Ia pllz disponga divrsamente, como es la caduciad nutomtica por falta de pao (no opetnal pata el asgguradon, ups ten gue so puode pereibir ln prima por el lapeotrascuride de eobertara (C:Nae Com. saa C, 9/5/1969, en JA 1960-1, fll 17.317), mis ol impuesto alts yor tole a dorecin Cot ae Onuisacione Rabe 461 pena privada, que depende de 1 hacer cesar: es una caducidad en potencia™. Se aplica a todos los seguros, incluso a los de personas’ Tiene cierta analogia con la caducidad, tanto que BESSON y Peanp juzgan que es una forma especial de ésta'™; pero mientras la caducidad extingue el contrato y funciona generalmente d pués de producido el siniestro, la suspension acttia con indepen- dencia de todo siniestro, por via de amenaza, porque retira la garantfa; y no es irrevocable, porque admite la rehabilitacién del contrato!! Generalmente funciona como sancién a la mora en el pago de la prima", supuesto para el cual legisla el art. 31 Es suficiente que el asegurado incurra en mora con uno de los pagos; no es menester ponerlo en mora en los sucesivos. He- mos visto que en nuestro derecho cae en mora por el vencimien- todel término; y si la prima se debia cobrar en su domicilio, por efecto de la mora deberd acudir a pagar a la sede del asegu- rador"®. El pago que reactiva el contrato debe ser vailido; es decir, es menester que el asegurador conozca el estado del riesgo a ese ‘momento, y el asegurado debe declararlo: asi, sera ineficaz si se pa- ga producido el siniestro u ocultando la agravacién del riesgo. El 18 Buaxsow y Pica, I,m" 194 18 Se admite en la préctica asogurativa argen general: Rivawola, a" 1194; Lonon, n° 801 Contra: Besson y Pion, , 8° 196, porque ol agogurador no pueda exigir et prago de la prima; si se quiere desligar, debe rescindir. M0 Ob. cit, I,m’ 241 "41 Besson, en Btudes en honneur de Capitant, p. 79. Las diferencias eon la nulidad y Ia reseisién son abvias, y resultan de cuan: to dijimos en el texto: ver Leranontt, n° 1310, M2 Vivavee, Contratto,n*73 Buson eita st aplicacién, en el seguro de robo, al caso de desoeupacién 0 cigere del local; en el seguro individual contra aceidentes, los viajes por medio Svlugares no autorizados -aunque reconoce que en este supuesto hay mas bi tho garantia-, y en el seguro de incendio, el traslado no denunciado de las casi (en Blades en honneur de Copitant, p. 79) 1H in Francia se discute si el asegurado debe ser 0 no puesto en mora con cada vencimiento, dado el régimen especial en In materia que contiene la ley de 1190: Brssow y Pica, 1, n' 202. 10 Vivases, Trattato, n° 1917, y Contratto,n" 68; Hunn, en LL 5:8, sees Doctrina; Giioo, en “Assicurazioni, 1938, 2, p. 94; Buwcx, p. 190; C. Nac. Com s)L998, JA 63-611, ‘Concordante con este eriterio la ley francesa do 1930, art. 49, i fin as especiales en el seguro de ganado. Ver Levant nik, 1 1356: compe 1y 29 acepta ta doctrina

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