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Carl Gustav JUNG Biblioteca de Obras Maestras del Pensamiento Realidad del alma Aplicacién y progreso de la nueva psicologia ‘raduccién: Fernanoo Veta Y Fete JIMENEZ DE AStA LOSADA [ A EDITORIAL LOSADA BUENOS AIRES Titulo del orignal slemén: Wart der Sede 1 eicidn en Biblioteca de Obras Maestas del Pensamiento: enero 2003, (© Baitoral Losada, S.A, Moreno 3362, Buenos Aires, 1940 Diseribueiéa: Capital Federal: Vaccaro Sinchea, Moreno 794-9 piso (1091) Buenos Aires, Argentina Inerior: Distibuidora Bertin, Av. Vélez Sasfield 1950 (1285) Buenos Aires, Argentina ‘Composicin: Til dl Sur ISBN: 950-03-78183 Ques hecho el depssito que mavea la ley 11.723, ‘Marea y caaeteritieas gifieasregistradas en Ia Oficina de Patents y Marcas de ls Nacia Impreso on Argentina Priied in leonting El problema fundamental de la psicologia contemporinea Después de haber llegado el Medioevo, lo mismo que la Antigiiedad e incluso la humanidad entera desde sus comienzos, ala conviecién de que existe un alma sus- tancial, se formé en la segunda mitad del siglo x1X una psicologia *sin alma’. Bajo el influjo del materialism entifico, todo lo que no podia verse ni tocarse se tornd dudoso; mis ain, sospechoso por pertenecer a la esfera ‘metafisica. Sélo se consideraba cientifco y, por tanto ad- iisible, lo que se podia reconocer materialmente o dedu- cir de causas materiales perceptibles. Esta wansformaciéa se habla iniciado mucho antes, es decir, fae anterior al ‘matetilismo. Cuando la época gética, que se levantaba is y mas geogrifica y Glosdficamente sobre una estrecha base, llegé a su fin con la cardstrofe de la Reforma, la ver- tical del espiritu europeo qued6 cruzada por la horizon- tal de la conciencia moderna. La conciencia ya no se de- sarrollaba hacia fo alto, sino en anchura, tanto desde el + punto de vista geogrifico como desde el de la vision del ‘mundo. Fue la era de los grandes viajes y de la ampliacién cempirica del concepto del mundo. La creencia en la sus- tancialidad de lo espiritual cedié paulatinamente ala con- viccién, que se imponia cada vez més, de la esencial sus- 1 tancialidad de lo isco, hasta que ~en el curso de casi cua~_ ino silos— la conciencia aguda de los pensadores e inves tigadores europeos consideré el espritu en absoluta de ppendencia de la materia y de las causas materiales. Seria ciertamente equivocado afirmar que’ ese cam- bio fae debido ala flosofia oa las ciencias naturales. Hu bo en todo tiempo bastantesfildsofos y muchos natura- lists intligentes que, por gozar de una comprension su- petior ode un pensamiento mis profunde, no compar tian, sin protesta, esa inversién ieracional y aun se opo- nian a ela, pero como carecian de popularidad su resis- tencia results impotent frente ala ola iracional de quie- nes daban la preferencia general y sentimental alo fisco. No se crea que tan profundas transformaciones de la vi- sign del mundo proceden de refleiones racionales, pues no existe reflexion racional capaz. de comprobar 0 negar el esprit ola materia. Todo hombre intligente sabe hoy que ambos conceptos no son mas que simbolos, con los cuales se designan factores desconocidos, cuya existencia cxge 0 niega el humor dl temperamento individual o de los distntos espctus de la época. Nada hay que impida «specular intelectualmente considerando a la psiquis eo- ‘mo un complicado fenémeno bioguimico, y por lo tan- to, en tltima instancia, como un juego de electrones 0 que, por otra parte, explique la anarquia del interior de Jos étomos como un movimiento del espiritu Desde el punto de vista intelectual, la sustitucion de Ja metafsica del esptitw por una metaffsica de la materia, {que tavo lugar en el siglo xx, fue un mero escamoteo, pe- to desde el punto de vista psicoligico es una revolucién inaudita del concepto del mundo. Todo lo que tiene por condicién el mas allé se convierte en terrenal, toda just- ficacién y determinacién y aun toda explicaciOn, se aus ta Gnicamente a-limites empiricos; es decit, para hablar (8) con més precisién, al espirta ingenuo le parece que todo lo invisible interior se toma visible exterior y que toda va- loracién se funda en los hechos Es desesperante, en verdad, querer trata flosdfice ‘mente esta revolucién irracional. Mis vale no realizar se- ‘mejante tentativa, pues si hoy dia alguien atribuye el fe- nnémeno espirtual 0 psiquico a determinadas funciones slandulares puede estar seguro de que su piblico lo aten- derd y respetars; pero si alguien llegara a hacer el ensayo de explicar la desintegracién de la materia astral como emanacién del esprit universal, ese mismo piilico le compadcceri, considerindole loco. Y sin embargo, am- bas explicaciones son igualmente ldgicas, igualmente me taflsicas, igualmente arbitrarias y simbélicas. Desde el punto de Ia teoria del conocimiento es tan licto hacer descender al hombre de una especie animal como afimar {que las especies animales descienden del hombre. Peo ‘como es notorio, Dacqué pagé caro académicamente su pecado contra elespritu dela época. No se puede chan- ceat con el espirta dela época, pues éste equivale a una teligidn, mejor dicho a una confesién o un credo cuya irracionaidad no deja nada que desear y que ala vez ret ne la desagradable condicién de pretender ser considera: do como la medida absoluta dela verdad. 'No es posible abarcar el espritu de la época con las categoria de la rz6n humana, Es un ‘penchant’, una in- clinacién determinada por el sentimiento y que por cau sas inconscients ejerce una poderosfsima sugestion sobre todos los esptitus débiles arastrindolos consigo. Pensar de un modo distinto a la cortiente del momento tiene siempre caricter clandestino y molest, y es cai indecen- tc, enfermizo o blasfemo y por tanto socialmente peligro- +0 para el individuo. El que piensa por su cuenta, nada in- Sensatamente contra la cortiente. Def mismo modo que eT antes era natural suponer que todo lo existente nacid, a su tiempo, de la voluntad creadora de un Dios espritul, el siglo x0x descubrié a verdad no menos natural de que to do procede de causas materiales. Hoy no es la fuerza del alma la que construye un cuerpo, sino la inversa; es decir, Ja materia genera con su “quimismo” un alma, Esta inver sién causaria risa si no constituyera una de las grandes verdades del esprit de la época. Pensar asi es popular y, por consiguiente, normal, cientifico. Fl espirit debe ser Jmaginado como un epifendmeno de la materia. Todo concurre a esta conclusién, aunque no se hable precisa ‘mente del “espiritu’, sino de psiquis, ni de “materia” sino de cerebro, de “hormonas”, o de instintos o de impulsos. Fs contrario al espiritu de la época asignar al alma una sustancia propia, pues ello constiuiria una herejla. ‘Ahora venimos a descubrir que fue una arbitraria arrogancia intelectual de nuestros antepasados el pensar que el hombre tuviera un alma sustancial,el que esa alma fuera de naturaleza divina y, por consiguiente, inmortal; el que hubiera una energfa propia del alma que constrai- ria el cuctpo, mantendria su vida, curarla sus enfermeda- des, y la capacitaria para tener una vida independiente del cuerpo; el que existieran espirtus incorpéreos, que ten drian tratos con el alma constituyendo un mundo psiqui- co, mas alli de nuestra empirica existencia terrenal, de c yyaalma obtendria un conocimiento de las cosas esprit les cuyo origen no puede ser encontrado en este mundo visible. Pero la conciencia general no ha descubierto todavia due es igualmente pretencioso y fantistico suponer que la materia produzca de un modo natural al alma, que los ‘monos generen hombres, y que del conjunto armonioso del hambre, del amor y del poder haya surgido la Crtica dela razin para de Kant, o que las célalas cerebrales segre- lo} iguen pensamientos y que todo esto no pueda ser de otro ‘modo. éQué es, al fin y al cabo, esa materia omnipotente? Es, a su vez, un Dios, creador que ha renunciado a su an twopomerfismo, y ha adaptado, en cambio, la forma de tun concepto universal que todos ereen saber lo que signi fica. Es verdad que nuestro concepto general se ha ensa chado y ampliado enormemente, pero, por desgracia,s6 To en el espacio y no en el tiempo; de lo contrario tend ‘mos una sensibilidad histérica mucho més viva. Si nues- tra conciencia, en general, no fuese slo efimera sino his ‘rica, sabsiamos de divinas mutaciones similares ocurt das en los tiempos de la filosofia griega, lo que podria inducimos a ciertas crticas de nuestra filosofia actual. Pe- 19 el espiritu de la época impide esa reflexi6n de un mo ddo mis eficaz, No ve en la historia mas que un arsenal de argumentes apropiados, de modo que cabe decir, por ejemplo, “ya desde el viejo Aristteles.”, etetera En vista de estos hechos hay que preguntarse de dén- de ha recibido el espiritu de la época ese poder siniesro. CConstituye, sin duda, un fendmeno psiquico de la mayor importanci, un prejuicio tan esencial que no podemos abordar nuestro problema del alma sin antes haberle da- do satisfaccibn, Segiin expuse anteriormente, la iresstible incline ign a explicarlo todo como fenémeno fisico, correspon de a la evolucién horizontal de la conciencia durante los tikimos cuatro sighs. La tendencia horizontal es conse ccuencia de la reaccién contra la vertical exclusiva de la época gotic. Es un fenémeno de la psicologia de los pue- bos que, como tal, siempre permanece mis alli de la con- ciencia individual, Actuamos como primitivos, es decir, al principio, de un modo inconsciente, y slo después de largo tiempo descubrimos el porque hemos obrado asi an Entre tanto nos contormamos con cualquier case de ra- ‘ones inexactas. Si tuviéramos conciencia del esplritu de la época, sabriamos que nuestra preferencia por explicar- lo todo fisicamente se debe a que antes incurtiamos en el efecto de buscarle a todo una explicacin demasiado psi quica. Este conocimiento despertaria en el acto un sent do critico frente a nuestro “penchant”, Nos dirlamos: es ‘muy probable que ahora incurtamos en el error opuesto ¥; por lo tanto, caemos en el mismo defecto. Sobrestima- ‘mos las causas materiales y ceemos que sélo ahora dispo- rnemos de la explicacién acertada, porque imaginamos co- rnocer mejor la materia que el espiritu “metafisico”, Peto desconocemos la materia del mismo modo que descono- cemos el espiritu. Nada sabemos respecto a su esencia, Solo al Hegara este reconocimiento restableceremos la si- tuacién de equilibrio. No negamos con ello absolutamen- te la estrecha relacién de lo psiquico con la fisiclogia del cerebro, las glindulas y el cuerpo en general. Seguimos profundamente convencides de que el contenido de huestra conciencia esté determinado, en alto grado, por inuestras percepciones sensoriales. No podemos negar que la herencia inconsciente nos imprime caracteristicas inva- tiables, tanto fisicas como psiquicas, y nos impresiona profundamente el poder de los impulsos capaces de refre- nar, fomentar y modificar en algsin modo el contenido es- piritual. Incluso tenemos que confesar que cl alma huma- nna donde quiera que entramos en contacto con ella, es primero y sobre todo una fiel imagen de todo lo que Tla- ‘mamos materia, empirismo, terreno por su origen, finali- dad y sentido. ¥ finalmente cabe preguntarse si el alma no ser, sin embargo, un fenémeno de segundo orden, un llamado epifenémeno, totalmente dependiente del subs- rato fsico. Nuestra cordura préctica y condicion terrenal asi lo admiten, y s6lo nuestra duda respecto ala omnipo- 2} tencia de la materia podda inducimos a considerar cit camente este aspectocientfico del alma Se ha zeprochado a este modo de considerar el alma dl vico de reducir todo lo psiquico a una especie de se caecign glandular (as ideas serian, secreciones ceebraes) Y esto constitiia preisamente una paicolgia sn alt Consider as cal noes un fern ua co sa existente por Si, sino tna mera expresin de procesos del subsratofisic. Esos procesos tendrian el caricter de conciencia; de lo contatio no podria hablase de psiquis Ya que &tano exis, He aqui que laconciencia sera fa Condit sine qua non de lo psiguico, es deci, el alma mis: ima, Por tanto, todas las modemas “psicologis sn alma Son psicologias de la conciencia, en las que no exist lo psiguic inconsciente. No hay una psicologia modema si “ho muchas. Exo es extra, porque s6lo hay una mate rmitica, una geologia, una botinica, una zoologl, etc. En Cambio, as pscologias son tantas que una universidad norteameriana publica todos los aiios un grueso volu- men ttulado “Peholgis of 1930", ec. Creo que hay tan- tas psicologas como filosofs,y sucede con éstas lo mis: ‘mo que con las psicologias: no hay una sola sino muchas. Menciono esta crcunstancia porque existe entre la filoso fiay la pricologia un nexo indisoluble asegurado por et ensimblamiento de sus campos respectivos, brevemente dicho el objeto de la psicologia es el ala, el objeto dela filosofia es el mundo. Hasta hace poco tiempo la psicolo- sin era una parte especial de la Gosia, pero, ahora se acerca segin Nietzsche lo prdijera, un incemento de la Psicologia que amenaza con absorber a l filosofla, El pa recido intrinseco de ambas disciplinas consiste en que tn ta son rma sistema de opiniones sobre jetos que se sustraen a una experiencia totaly, por tan- toampoc pier wt conpesdidor centonet U3) por la razén empitica. Por so mismo incita al espetu es- peculativo a formar una opinin, que luego se realiza en tal medida y con tal diversidad que se necesitan, tanto en 1a ilosofia como en la psicologia, muchos gruesos voli ‘menes para poder reunir todos los distintos pareceres. [Ninguna de las dos dscipinas puede renunciar a a otra y cada una de ellas proporciona la suposicié ticita y ca- si sempre inconsciente de la otra La conviccidn moderna que sostiene la primacia de lo fio, conduce, en iiltimo término, a una “psicologla sin alma” donde lo psiquico no puede se sino un efecto bioquimico, No existe précticamente una psicologia cien- tifica modema que explique las cosas desde el punto de vista del espirita. Nadie podria atreverse hoy da a funds- mentar una psicologia cientifica sobre el supuesto de que ‘xista un alma independiente del cuerpo. Es, por lo me- ‘nos entre nosotros, sumamente impopular Ia idea de un ‘spirta en si, de un sistema universal del espiritu, que descanse sobre si mismo, que constituya la eondicién pre- via necesaria para la existencia de almas individuales au- ‘énomas. No debo, sin embargo, dejar de mencionar que ‘en el aio 1914 todavia asst a una sesin conjunta de la Aristotelian Society, de la Mind Asociation y de la British Pacboogical Society, a un symposizm en el Betford College de Londres, donde se discutié el problema: “éLas almas individuales estin 0 no comprendidas en Dios?” Si en Inglaterra alguien negara el caricter cientifco de esas sociedaes a las que pertenece la flor y nata de la inteligencia britinica, no encontraria, seguramente, eco alguno. En efecto, ft casi el tnico que quedé asombrado por esa discusién en que se reeditaron argumentos pro- Pios del siglo xa. Este caso demuestra que la idea de un cspiritu auténomo, cuya existencia se presupone como cosa natura, no ha fenecido en todo el mundo espiritual uy uropeo, ni se ha trnsformado en todas partes, como kit ‘notin orirado del Medioevo ELrecuerda de ese hecho puede infundimos, tl ver, valor para considera Ia posbilidad de una “psicologa Con am, osea de una doctin del alma basada en las posicin de que existe un espirinaauténomo. No debe amedrentamos la impopularidad de tal empresa, pues la hipotesis de exptitu no es mis fantsties que lade la ma tetia, Como no tenemos nila mis remota idea de cémo lo prgtico puede derivare de lo fic, y lo psiquico, sin embargo, existe, estamos en libertad de suponertarmbien como verdadero el proceso invers, o sea que la psiquis este generada por tn principio espictual tan inacesible ‘como la materia. Semejante psicologia, en verdad no se- ‘ia moderna, puesto que lo modemo es lo contrario, Por so tenemos que volver, nos agra 0 no, a la toda de nitestrosantepssados sobre el alma, ya que fueron ellos dienes establecieron tales supuestor De acuerdo con el anigno concept, el sla ert esencalmente la vida del cuerpo, el aliento vital una es pecie de energla vital, que durante el embarazo 0 el nai Imiento penetaba en lapses decir en el espacio, aban- onando el cuerpo que fallece con cl poster aliento. El fa es de por sun ente no espacial y, por exitir antes después de la vida corporal, ex también extatemporal, 0 sea pricticamentsinmoral. Desde el punto de vista de la psicologs centicn moderna esos conceptos son mer itsién, Pero como no cio es igualmente errdneo considerar lo inconsciente co ‘mo causalmente dependiente de la conciencia. La rela- ida inversa es seguramente la verdadera. Pero éste es el concept de la psicologia antigua, que siempre ha considerado el alma como dependiente de un sistema espiritual universal, conocedor del enorme tesoro de experiencia oscura que yace oculto debajo de la efime- ‘2 conciencia individual, No s6lo establecié la hipétesis, sino que estimé indudable que este sistema era un ente dotado de voluntad y conciencia, y aun una persona a la ‘que llamé Dios. Este era para ella la suma de toda reali- dad, el mas real de los entes, la causa prima, Gnica base para explicar el alma, Esta hipétesis esti psicolégicamen- te justifcada, pues un ente poco menos que inmorta, con una experiencia casi etema, bien puede lamarse divie no, en comparacién con el hombre. Lo que antecede es Ia descripcién del problema de tuna psicologia que no utiliza lo fisico como base de sus aspiraciones, sino que constituye un sistema espritual cur Yo primarn movens no es la materia y sus cualidades, ni un ‘estado energético, sino Dios. Aqui se perfil la tentativa de referise ala filosofia moderna de la naturaleza y de dar ala energia 0 al impulso vital el nombre de Dios, amalga~ ‘mando asi el espirtu y la naturaleza, Mientras semejante cexperimento se circunscrbe a las alturas nebulosas de la (23) filosofia especulativa no oftece peligros. Si, en cambio, quisiéramos operar en el plano més inferior de fa expe- riencia cientifica, pronto seriamos victimas de las confi somes mas desastrosas, pues en este caso, se trata de expli- caciones pricticas importantes. No nos dedicamos a una psicologia con pretensiones meramente académicas, eu yas interpretaciones carecen de significado prictico, sino ‘que necesitamos una psicologia prictica que ha de quedat confirmada por sus resultados pricticos. En el campo de la psicoterapia prictica dependemos de resultados viables, yy no es del caso establecer torias que no interesan al en: fermo o que incluso lleguen a dafarle, Segin se trate de buscar la expicacién en lo fisico o en lo psiquico puede ponerse en peligro la vida del paciente. No nos olvidemos aque desde el punto de vista naturalista todo lo que es es pita aparece como ilusin y, la inversa, el esprit ~pa- ra poder existir tiene que negar o superar, muchas veces, tun importuno hecho fisco. Dando valor inicamente & los fenémenos fisicos, mi ipétesisfisca desvaloriza, im- pide y aun destroza el desarrollo espiritual de mi enfer- ‘mo. Pero si sé, y en tltimo téxmino, procedo de acuer- do con motivos espirituales, desconoceré y violentaré al hombre natural en su razén de ser fisica. No pocos sui dios se deben a semejantes equivocaciones del tratamien- to psicoterapéutico. Poco me importa que la energa sea Dios o Dios la energa, puesto que no lo podremos saber de ningiin modo. Pero es necesario conocer las explics ciones psicoldgicas que deben darse. El psicdlogo modemo ya no adopta uno u oto con- cepto, sino que elige un punto intermedio, un peligroso “tanto importa esto como aquello”, sea una de las posi bilidades mis tentadoras para caer én un oportunisme to- talmente falto de earicter. Abi reside indudablemente el sgran peligro de la “coincdenta oppositarum (4) intelectual del contraste. De tal equivalencia de dos hipé- tesis opuestas épuede resultar algo que no sea una indeci- sin sin rumbo? Frente a esto resalta claramente la ventaja cde un principio de explicacién sencillo: permite un punto de vista que seila el rumbo. Se trata, sin duda, de un pro: blema muy dificil. Hemos de disponer de una realidad co- ‘mo base de explicacién a la que podamos referimos, y es absolutamente imposible que el psicélogo modemo peri ta mas tiempo en el concept fisco, una vez que ha toma do conciencia de la justificacién del concepto espititual [No podré tampoco adoptar totalmente est Ultimo, porque no se puede ignoraren absoluto las razones del relativo va: lor del concepto fisico, En qué fundarse pues? Para solucionar este problema hice la siguiente refle- xidn: el conflicto entre la naturalezay el espirita es un re- flejo del caricter animico paradéjco. Tiene un aspecto fi- sico y otro espisitual, que parecen contradictorios, por- gue, en iltimo término, no comprendemos el caricter de To animico, Cada vez que el intelecto humano quiere re- ferirse a algo que en el fondo no ha comprendido ni pue- de comprender tiene que incurrir -a fuer de sincero~ en tuna contradiceién, tiene que descomponerlo en sus con- trastes para poder reconocerlo aproximadamente, El con~ flicto entre los aspectos fico y psiquico sélo prueba que lo psiquico es, al fin de cuentas, un ente incomprensible. Es sin duda nuestra Gnica experiencia inmediata, Todo cuanto yo experimento es psiquico; incluso el dolor fis co es un reflejo psiquico que se expesimenta, Todas mis sensaciones que me imponen un mundo de objetos im- penetrables y que Ilenan el espacio, son imigenes psiqui fas que, por sf solas, constituyen mi experiencia inmedia- ta, pues sé ellas son las que mi conciencia tiene por ob jeto inmediato, Més ain: mi psiquis transforma y falsea la realidad en tal medida, que necesito apelar a recursos ar- (5) tifciales para poder establecer qué soa las cosas que se ha- Ilan fra de mi. Por ejemplo, que el sonido es una vibra- cién del aire de una frecuencia determinada y el color una onda de luz de determinada longitud. En el fondo, este mos hasta tal punto envueltos en imigenes psiquicas que no logramos penetrar en el caricter de los objetos que es tin fuera de nosotros. Todo cuanto podemos llegar a sa- ber consiste en materia psiquica. La psiquis es el ser mas real porque es el tnico ser inmediato, El psicélogo puede referise a esta realidad que es la realidad de lo psfquico Si intentamos profundizar mis en este concepto, nos parece que ciertos contenidos o imagenes provienen de tun llamado ambiente fisico, del que también forma parte nuestro cuerpo, en tanto que otros praceden de wna lla- ‘mada fuente espirtual que parece distinta de los endme- 1s fisicos, sin que por ello sea menos real. Psiquicamen- te es un hecho tan real el que yo me imagine el automé= vil que quisiera comprar o el estado en que se halla actual: ‘mente el alma de mi difanto padre, como el que me tras tome un hecho exterior 0 una idea. La diferencia estiba ‘meramente en que lo uno se refiere al mundo de los fe- némenos fisicos y lo otro al de los fenémenos psiquicos, Si traslado mi concepto de la realidad a la psiquis, que es el nico lugar que le corresponde, termina automitica- mente el conflicto entre naturaleza y espirity como base de explicacidn. Una y oto se convierten en simples desig- naciones del origen para el contenido psiquico que se agolpan en mi conciencia. Cuando me quema el fuego no dudo de Ia realidad del fuego. En cambio, cuando temo que puede aparecérseme un fantasma, procuro protegerme tras la idea de que se trata de una ilusién. Pero asi como clfuego es una imagen psiquica de un suceso matetial,cu- ya fisica, en itn instancia, se desconace todavia, mi te- mor al fantasma es una imagen psiquica de origen espir (25) Se inl gti Or Son Sn ca Se pola caicar i idea de la realidad psguiea come la conquista tenia dela picclola modetsa i fueserecooetda como tl Se me ocue qu no e is gue una eueston de dempo el que esta ess impo Bebe imponese, pcs etl nica formula que permite apreir ls paticlaridaes de los maple Yenomenos Dsiguicos: En cambio, ea idea ns brinda la ponbiidad de jusfiar aquellos endmenospsiguios que se mane festa por la superstciny la milo, po ls vl nes y le flosoia. Cisrtamente no debe menosprecisc Speco il dine Ta a ese sees puede ser sufient pars a rzdn, pero mune se pasa fun sentido dela vida humana que aleane y abague fanbase La ees dl etn, embargo, son menado los cores principales, eh timo tein, decivos, ya sea en bien o en mal Cuan do esas ferns no acuden en ayuda de nucsa aah, tavesita en la mayorade los casos impotent Acar a cordura ya buena intencion nos saleron de lager mundial de eualguer ott destin extastoiee? Se han proc, seat, por oba de a zon a grandes teolucones exits y cals, come, por cept, a trnsformacin del economia antigua ch lu medical 9 Is dif cat epentina del cata dl sam? Eni condiion de médico no me ataten directa mente, como es nail ess problemas tascendentes Sino qi mt misin elimi a fos enermos,Asngue has t ahora I medicine ha stad a precio de que se debia tary eur a enfermedad ens imamente han surgidodestacads opiniones afmando que ese modo de Detar et equivocalo,yrecomendando el tataninte Gel hombre enfermo yo dels enfermedad. Ps misma txigenca nos impo porlo que se reel eatumicn to dela enfermedades prigicas Apatamosmueseas (28) radas cada vez mis de la enfermedad visible para dirgila al hombre en su conjunto, pues hemos comprendido que los males psiquicos no son fendmenos localizados, stre- chamente circunscriptos, sino sintomas de cierta disposi cin falsa de la personalidad total. Por eso nunca puede csperarse una curacin definitva de una terapéatica limi- tada icamente al mal, sino de un tratamiento de toda la personalidad Recuerdo tn caso muy iustativo: se trataba de un joven sumamente inteligente que habia realizado un de- tenido andlisis de su neurosis, basindose en un intenso estudio de la bibliografia médica de la especialidad. Me trajo los resultados desu labor, que constituia una verda- cera monografia excelentementeeseritay como si esuvie- ra dispuesta para ser enviada a la imprenta, rogéndome la leyera, para poder decile por qué no estaba todavia cur do, a pesar de que, de acuerdo con su citerio cientfico, ddebia haberselogrado la curaci6n. Después de ler su tra bajo tuve que confesarle que, en efecto, deberia de haber ccurtido asi si la curacién dependiera tinicamente de la ‘comprensién de la estructura causal de una neurosis. No ‘estaba curado porque cometia un error de principio en su posicin frente la vida, cuyo error, en verdad, no estaba en fa sintomatologia de su neurosis. En la anamnesia me habia llamado la atencién que el enfermo solia pasa los inviernos en Saint Moritz o en Niza. Le pregunté enton- ces quign costeaba la permanencia en esas ciudad, y su- Pe que una pobre maestra de escuela, enamorada de él, Teunla, a costa de grandes sacrificios, los ahortos adecua: dos para su caracin. Esta falta de eseripulos era a causa de la neurosis yexplicaba por qué la comprensin cient fice no surta tampoco efecto terapeutico, El eror princi pal radicaba, en este e280, en el comportamiento moral El enfermo consideraba mi modo de pensar muy poco 129) técnico, pues, a su juicio, la moral no tenia nada que ver ‘con la ciencia. Crefa que el pensamiento cientifico podia anular la inmoralidad que él mismo en el fondo no sopor taba, y, por otra parte, negaba a existencia de un conflic- to aduciendo que su amada le facilitaba el dinero espon- tineamente. Desde el punto de vista cientifico puede pen- sarse al respecto como se quiera, pero esto no modifica en absoluto el hecho de que la mayoria de los hombres civi- lizados no puede soportar tal conducta, El comporta- ‘miento morales un factor real, con el que debe contar el psicélogo para no incurrir en las mas graves equivocacio- nes. Otro tanto puede decrse de eiertas convicciones re- ligiosas, imposibles de fundamentar racionalmente y que constituyen una necesidad vital para muchas personas, Las realidades psfquicas pueden también originat y curat enfermedades. iCusntas veces he ofdo exclamar a algin enfermo: si yo supiera que mi existencia tiene un objeto ¥ un sentido yo no me verfa en este trance! No importa ue quien asi hable tenga o no familia, fortuna posi- ibn, ya que esto no le satsface como sentido de su vida. Se trata, ms bien, de la necesidad intacional de wna Il ‘mada vida espiitual que no pueden suministrare ls igle sias, las universidades y las bibliotecas. No puede recibir lade fuera, porque fo que viene de fuera slo interesa st cabeza pero no conmueve su corazén. En semejante caso, cl reconocimiento certeto de los factores esprituales, pot parte del médico, resulta sencillamente vital, y el incons- ciente del enfermo sale al encuentro de esa necesidad vi- tal, como, por ejemplo, se observa en el contenido de los sueiios, cuya naturaleza debe ser considerada como relic iosa. El desconocimiento de fa procedencia espiritual de ‘se contenido da lugar a un tratamiento equivocado con su correspondiente fracaso, En efecto, las representaciones generalesespirituales (30) ‘onsituyen una pare, integrante indispensable de fa vida psiquica, la cual puede seialrseen todos os pueblos que gozan de una conciencia mis o menos caracterizada, Sa fusencia parcial, y hasta su negacin original, por parte de dos pueblos culos ha de interpetase, por consiguiente, como signo de degeneracién. En tanto que el desareollo asignaba hasta ahora pre ponderanca la condicion fisca del alma, su deber fut fo consist en la investigacién de la condicién espistual del proceso psiquic. La historia natural del espirt, em pers enclena hoy todavia enon estado comparable al estado de las ciencias naturales en el siglo xi. Tan s6- lo hemos empezado a realizar experencias Si la psicologia modema puede vanagloriatse de ha- ber descorido algin velo de Ia imagen del alma, es por aque ha permitido observar a la mirada escrutadora su a5- pecto biolbgico, Podemos comparar la stuacin actual con la medicina del siglo xvt cuando se inicié el conoci rmicnto de la anatomia ignorindose en absoluo la fisiolo- sa. Asi también s6lo conocemos fragmentos mindsculos ‘de a vida espritual dl alma. Es verdad que hoy conoce mos la exstencia de procesos de mutacin del alma, epi ritualmente condicionados, en que se fandan tambien, por ejemplo, ls iniciaciones y los estados determinados por el yoga, conocidos a ravés de lapscologa de los puc- blos primitivos. Pero todavia no hemos logrado establecer sus leyes peculares. Solo sabemos que gran parte de ls neurosis se deben 4 una peturbacin de esos procesos. a investigacin psicoldgica no ha conseguido poner a descubiero la imagen tupidamente velada del alma, pues es inaccesible y oscura como todos los secretos pro- fandos dela vida. Lo tinico que podemos hacer es exponet las tentativasyatealizadas y las que nos proponemos reli zar en el fututo para tatar de solucionar el gran enigma tay La importancia de la psicologia en el presente La experiencia me ha demostrado que es sumamen- te dificil, en materia psicoldgica, hablar de algo que resul- te fécilmente comprensible al piblico. Esta dificutad la adverti cuando era médico de una clinica psiquidtrica, Cada psiquiatradescubre sorprendido que no es él quien. expone una opinién competenterespecto a a salud ala enfermedad mental, sino que el publico se halla, en ese sentido, todavia mejor informado. Piensa el piblico que los enfermos no se suben por las paredes, que saben don- de se hallan, que reconocen asus allegados, que ni siquie~ tase olvidan de su propio nombre y, en consecuencia, no son enfermos, aunque estén un poco tristes 0 un poco cxaltados, siendo pues errinea la opinién del psiquiatra ‘uando afirma que elsujeto sufte tal o cual enfermedad. Esta experiencia frecuente se observa ya en lo psicoldgico, donde las cosas son todavia més confusas. Cada uno cree que la psicologia es lo que él comprende a su manera. La Psicologia es siempre su psicologia, que solo él conoce. Pero ala vez “su psicologia” es, clavo est, la psicologla ge neta. Se supone instintivamente la de todos y que, en lo ‘esencial, cada uno es como el otro, 0 sea que el ot es ‘como uno mismo. El marido supone esta igualdad en su _mue, la mujer en el esposo, ef nifio en los padres, los pa (3) Ares en el niio, etc. Fs como si cada uno tuviese una re- lacidn muy exacta, muy directa y muy intima eon su in- terior y como si st alma fuese a la vez un alma colectiva, propia de todos los dems, con lo que infiee que la situa cién propia tiene una validez general. De ordinatio, cuan~ do alguien descubre que esta regla falta, es decir, cuando bserva que el oto es realmente “otro, experimenta el ‘mas profundo asombro, hortor o tristeza. Generalmente sas diferencias psiquiétricas no se estiman como meras curiosidades y menos todavia como algo agradable, sino ‘que, al contratio, se as considera inadecuadas, dificiles de soportar, y aun feprobables. Fl ser evidentemente distin to impresiona como una perturbacién del orden del mun- do, como un error que debe repararse cuanto antes, y aun como una falta digna de castigo. Es sabido que incluso existen teorias psicolégicas de gran importancia que se fandan en la suposicién de que el alma humana es siem pre y en todas partes la misma y, por consiguiente, suscep tible de see explicada en todos los casos desde un mismo, punto de vista. Esta monotonia abrumadora que la teoria supone, esth en contradiccién con el hecho de la distin cién individual aumentada en el campo psiquico hasta Iegar a una variedad infinita. Pero aun descontada esa cir- ccunstancia, una de dichas teorias explica el mundo de los fenémenos psiquicos fundindose principalmente en la biologia de instnto sexual, en tanto que otra lo reduce al no menos conocido instinto del poder. El resultado del contrast estriba en que ambas teoras se aferrn a su prin- cipio y revelan una manifiesta inclinacién al dogmatismo, Cada una de elas niega la otra y cabe preguntarse cual tie- ne razén, A pesar de que los representantes de esas teorias tratan de ignorarse mutuamente, su proceder no aclara la contradiceién, Sin embargo, la solucién es sumamente sencilla y consist en comprender que ambos tienen vazén, Gay por cuanto admiten y describen una psicologia sin mirar ‘la propia aplicando libremente las palabras del Faust: “Ti te pareces al expire que comprendes’. Pero volvamos al hecho de que la inteligencia huma na alimenta el prejuicio, como quien dice inextirpable, segiin el cual en el prdjimo todo es igual que en uno mis ‘mo. Aungue en general se admite la desigualdad de las al- mas biumanas, se olvida, sin embargo, que pricticamente Lotro es efectivamente otro, que siente, piensa, percibe ‘y uiere a su modo. Se citan feorias cientiticas que presu- ponen que a todos les aprieta el zapato en el mismo si- tio, Aparce de esta divertida pelea casera entre las opinio~ nes psicolégicas,existen otras suposiciones de igualdad ppolitico-social que tienen conseeuencias mucho mis grax ‘ves y que olvidan por completo la existencia del alma in- dividual En vez de contrariarme instilmente por semejante imiopia, me atuve al hecho de su existenciae investigué a ‘qué razones podria atsibuirse. Fl planteamiento de ese problema me llev6 al estudio de la psicologia de los pue- bilos primitivos. Hacia ya tiempo que llamaba mi aten~ cidn el hecho de que cierta ingenuidad e infantilismo pre- disponian partculamente a ese prejuicio. En efecto, se ‘observa que en el estado primitivo de la humanidad, ese ptejuicio abarcaba no s6lo a los hombres sino también a todo lo propio de la naturaleza, como son los animales, las plantas, los rfos, etc. Todo parece dotado de un algo semejante a a psicologia humana y aun los érboles y las Piedras saben hablar. ¥ asi como entre los hombres exis- fen algunos que se salen de la norma, siendo considera- dos coma magos, hechiceros, brujos y euranderos, asi hay entre los animales algunos, como los llamados coyotes, doctores y péjaros sabios, cuyos titulos honorificos se conceden cada ver que un animal se comporta de un mo- (5) do extraordinario, perturbando la suposicién ticita de la igualdad, Este prejuicio parece ser el poderoso resabio de tun estado de énimo primitivo que, en el fondo, se basa en una conciencia insuficientemente diferenciada. La con- ciencia individual o conciencia del yo es una conquista tardia del desarrollo, La forma primitiva es una simple conciencia de grupo que se hala entre algunos hombres primitivos, que todavia exsten, teniendo sus tabus un ni ‘el tan bajo que ni siquiera se asignan un nombre propio para distinguitse de la otras. As hallé en el Affi orien- tal una pequetiatribu que se llamaba: “La gente que aqui esti*. Esta conciencia primitiva de grupo subsiste en la conciencia de familia modema. A veces, sélo puede decitse de los miembros de cients familias que seaman de tal 0 cual modo, con lo que los interesados parecen darse por satisfechos. Lz conciencia de grupo, dentro de la cual pueden cambiarse Ios individuos, no es, sin embargo, el peldafio {fimo de la conciencia, sino que ya constituye una dife- renciacién, Lo mis primitivo posee una especie de omnicon- ciencia con completa inconciencia de sujeto que lo sopor- ta, En este nivel s6lo existen suceos pero no personas que actian. La suposicin de que lo que me gusta a mi gustark también a otro constituye, pues, un notable residuo de aguella penumbra primitiva de la concienci en la que no existia diferencia alguna perceptible entre yoy tf y en la que todos pensaban, sentan y quetian del mismo modo. Guando alguien se diferenciaba de los demis se producia una perturbacidn, Nada causaba mayor pénico entre los primitivos que fo extraordinatio, de lo cual inmediata- mente se sospechaba, eonsiderindolo peligroso y adverso. Esta reaccién primitiva también sobrevive entre nosotros. 1Con cuénta facildad se siente ofendida una persona 136) cuando alguien no comparte su conviecién, cuando al guien no considera bello lo que ella juzga ast! Se sigue peisiguiendo a los que piensan de modo distinto, todavia se pretende imponer a los demés la opinién propia, con- verti a los descreidos para librarios del infiemo que, sin dua, les espera y, mds ain, se siente un enorme temor de to ends initio x aos no rn sink iso ignos sito Sein esd, acu de Fed soe soles pemanea ede testo gn yes aye 8 comtideapaete mente dete de senalad, Fe, por dea, Precanent concep semua fino es etna Clipe vgo gen to cs pede involsto do bien tino sen amen te, lo que expresa equivale a una incdgnita que oscila bri- ante inne nt lv etme de una ac wid flog gnduary lr delet ms sublines “elspa eft, polo suo queen ape sctaantiereen ieee te Gs dnb dl too caves couepme sun cone cin dogma concen de inde qu a palabra conocida reemplaza una cosa conocida. Considé- Tse, por empl oad stoma i ue se fin pestnd, fan slo repentance Fer dee clpuito devia poco, ichodl membre &s aco de Kal solo de un conenido ms ship y dif de daonina Tenge pret que los sates I get nia Se mt muy prion cons nba ior ymca tern a Seuenia de confuundir el simbolo ritual del falo con el pene. El fa- Bo Sips sempre Mand cesdo fo “enon mente sto" ps see el sino de Lehn fers mica ypoceadon, ques rere bien quale, por lo ey gander rlnpage I pat eb a diene cana (86) " ors muchas mmc de air, la menstracin, y or ot eGo exactamente como aontece ene soto. Toda aaantopa ints la sexual se basan en un chao a tiatpo de tn carktersumarente dil de determina, SG Ric eguemente se acca ds psicoécamente el Timbale pamitiv del and i Lab eno sinboos son lativamente ios a psa de que an ningn eso once games a seguridad de Sees T pres haya de imerpretane el sinbolo dl tise modo. : i nctidadprictica puede ser muy distita, Cit mene ideamon que interpreta un sue teria 0 re lenfeamente ata agotr lon ecuos, ebelamos ‘Shaina lor simbolos con los arquetips. Pero en Ia pc ese races i pologea momentnes del paces ee ca SJoureons menos una devin hacia ato del te fo. or lo mio, se comienda enn pts consent 2 pad del out en lac cop stascion dea Sram es dete uta smbol come Sino fs fe sorts plas ence 4 saber todo de aie see werlguse que siifcan as cosas panel pe ime En cose eer ci de oo exc pore general no se pasa dl principio. Pero cuan- Be picdcobe sive demand de mbolos permanet- (oe en la rune yen un dogmstsmo pelzoso que ios menudo, statment. Lamento no podst Tune on un semplo lo que acaba de exableces, por eeubaa que desrbio con una minuciosdad que eciprademaiado pac is fecuente qual puincipio de un gatamient, el enfero tenga un seo que reveal medico todo el pro- {Paar el ieonaciente 2 ago paz. Pero po zones arate todavia impose reveal pacente el sign (87) ficado profundo del sueiio. En ese sentido nos lo impide la consideracién prictica. El conocimiento de los signos relativamente fijos, fcilita al médico su reconocimiento que puede resultar de gran valor para el diagnéstico y pro- néstico, Cierta vez, me consultaron el easo de una mu- chacha de diecisieteafios. Un especialista sospechaba que se podiatratar del comienzo de una atrofia muscular pro- rcsiva, mientras otro médico crela que era un caso de his terismo. Debido a esta tltima opinién fui consultado. So- iticamente el estado no era claro, pero ademis habia sintomas histéricos. Pregunté a la enferma si habia tenido suefios y en seguida respondi6: “Si, tengo unos suefios horrible. Ayer somé que llegaba a casa cuando ya era de noche. La puerta del salon estaba medio abiertay vi a mi ‘madre colgada de la araia de la uz, mecida por un vien to frio que penetraba por la ventana. Otra vex sofié que de noche se producia un terible tumulto en casa. Fui a ver lo que pasaba y vi que un caballo desbocado habia pe- netrado en las habitaciones. Finalmente encontré la puer~ ta del pasilloy saltd por la ventana del cuarto piso ala ca- lle, Vi horrorizada cémo quedé tendido en et suelo completamente destrozado.” El caricter nefasto de Jos suefios ha de despertar siempre [a atencién. Pero también hay mucha gente que sufie semejantes pesadillas, Por eso debe considerarse mas, detenidamente el significado de Ios principales simbolos que en este caso son la madre y el caballo, Se trata de ‘equivalentes, pues ambos hacen lo mismo: se suicidan. La ‘madre es un arquetipo que significa origen, naturaleza, ente creador pasivo (materia), naturaleza material, matriz y funciones vegetatvas, y, por lo tanto, también lo in- consciente, lo impulsive y lo natural, lo fisiolégico, el ‘cuerpo que se habita 0 en el que se est contenido, por ue el simbolo madre equivale también a recipiente, a fo (88) aque sostiene'y nate, y por eso, en sentido psiquico, re- presenta también alos fundamentos de laconciencia. EL Festar contenido o involuerado” se reaciona con lo osc 10, lo noctutmo, la estreche y a timidez, Estas represen- taciones reproducen una gran parte dela declinaci6n mi- tolégica, y de la historia del idioma, del concepto de la tmadte ou pare esencial dl eoncepto de Yin, que esta- blece la filosofia china. No es una adquisicén individual de joven de dice fos sino una heen clea ue por una parte subsist todavia viva en el Ienguaje y for ova el suc heceitaria de lo sno an por la cual se encuentra en todos ls tiempos y en todos las pueblos El semino “madse", que suena tan familiarmente, refer, sein parece, als madre individual, la mis cono cida, a “mi madre", pero como sfmbolo representa un fondo qu se pone enazmentea una smal an son- cepto, que solo muy vaga cinstintivamente podria deno: Iria ais, oat ocfo que yo sea deme siado limitado, y excluiria muchos aspectos secundarios © indspensables de su sighificacion. El hecho psiquico bi sico es de una complicacin extraordinaria y, por lo mis mo, s6lo puede comprenderse si se lo considera desde gran altura, y aun asi su comprensin se logra tinicamen- fe porintuicon, Por eo, preesamente, son necesaros los simbolos. ‘Si introducimos en el sucho la expresion que hemos hallado a intexpretacin die le vida inconsint se dest ‘yea! miona. Ete fue el mensaje drigido a la conciencia a quien tenga oidos para ott yay teballo™ es un arquetpo muy difundido en la mitologia yen el folklore. Como animal representa laps duis no humana, lo animal y, por tanto, lo psiquicain- consciente, Por eso el folklore representa a eabalos clar- [91 videntes que a veces hablan. Como animales que llevan su prole en las entrafias, quardan estrecha relacién con el arquetipo de Ja madre. (Walkirias que levan al héroe muerto al Walhalla, el caballo de Troya, etc) Por ser infe- rior al hombre representa el bajo vientre y al mundo de los instintos que suben de él. El caballo es dinémico y a |a vez vehicul, lleva al hombre como un impulso, pero, al igual que los impulsos esté supeditado al pinico por. que carece de la cualidad superior de la conciencia, Esti relacionado con la magia, es decir, con fos efectos ieracio- nales, sobre todo cuando se trata de caballos negros (noc- tummos que anancian la muerte) El caballo es pues, un equivalente de la madre, con s6lo un ligeto cambio de matiz en lo que se refiere a la signifcacién de la “vida inicial”, en el sentido de la vida ‘meramente animal y fisica. Si incluimos este concepto en el suefio, su interpretacion dirs: La vide animal we destroca Las manifestaciones de ambos suefios son, pues, ca- si idénticas, y en el segundo, como ocurte pot lo comin, la expresin es més especifica. Bs evidente el matiz pect liar del suetio que no habla dela muerte del individuo, Es sa- Dida la failidad con que se sueia la muerte propia, pero entonces no existe un peligro grave, Cuando hay un ver= dadero peligro el suefio habla otro lenguaje. ‘Ambos sueiios indican, pues, una grave enfermedad orginica con resultados fatales. Este pronéstico quedé confirmado al poco tiempo. En cuanto al problema de los simbolos relativamen- te fijos, el ejemplo que acaba de mencionarse dari idea aproximada de su naturaleza. Los hay en nimero infinito ¥ todos se distinguen por cambios sutiles de matiz en su significacién. La determinacién cientifica sélo es posible ‘mediante investigaciones comparadas, mitolégicas, fol- (90) kKloricasy dela historia de las religiones y del lenguaje. En. cl suefio se manifiesta el caricter estructurado de acuerdo con Iz historia del desenvolvimiento de la psiquis, mis aun que con nuestra conciencia. En el suefio tercian imé- {genes ¢ impulsos procedentes de la naturaleza primitva Mediante la asimilacién de contenidos inconscientes vol: ‘vemos a acercar la vida consciente momentinea, que se distancia con excesiva facilidad de la ley natural, a esta ley, con lo que devolvemes al enfermo su natural modo de ser, conforme a su ley peculiar Sélo he expuesto aqui cuestiones elementales, No cabe en el marco de esta exposicién la coordinacién de los materiales y la construccién de aquel edifcio que se realiza en cada andlisis del inconsciente hasta llegar a la reconstrucciéa de toda la personalidad. El camino de la asimilacién sucesiva sobrepasa con mucho al éxito curati- vvo que interesa especialmente a la medicina y lleva, por ‘ikimo, al lejano objetivo, que tal ver dio origen, como ‘causa primaria, a la vida es decir, a la realizacion total del hombre en siya la individualizacién. Los médicos son probablemente los primeros observadores conscientes de teste oscuro proceso natural. Pero generalmente sélo ve ‘mos la parte morbosa de ese desarrollo perdemos de vis- taal enfermo cuando esté curado. Sélo después de su res- tablecimiento nos offeceria realmente la oportunidad de cstudiar un fenémeno normal que abarca afios y aun de~ cenios. Si se lograsen algunas nociones dela tendencia in- consciente del desenvolvimento, y si el médico no obtu- viera la comprensi6n psicdlogica partiendo de la fase ‘morbosa, la expresién de los sucesos que los suefios ‘muestra # la conciencia serfa menos caética y se recono- ceria con mayor claidad hacia dénde tienden, en tiltimo término, los simbolos. A mi juicio, todo médico deberia tener presente que todo método psicoterapéutico, espe- iy calmente el analitco, descubre, tanto aqui como all, fa. ses aisladas comtrarias en apariencias ala orientacin res- pectiva, Cada anilisisaslado revea sélo una parte o un aspecto del fenémeno fundamental, Debido' sto las ‘comparaciones causales tan sélo crean, al principio, una esesperante confusibn. En consecuencia, no experimen- to disgusto al limitarme a lo elemental y prictico, pues s6 lo es posible legar a un acuerdo, més 0 menos saisicto- ‘io, en a proximidad inmediata del empirismo cotidiano. [921 Paracelso BE extrafio personaje Philippus Aureolus Bombast von Hohenheim, Iiamado también Theophrastus Paracel- sus, nacié en esta casa el 10 de noviembre de 1493.' Su es- piri medieval y no obstante tan liberal, no teprobaria {que recordando gentilmente la costumbre de su época, le- ‘vantemos, primero, nuesta vista hacia el sol que presidi¢ su nacimiento, Hallsbase aquél en el signo de Escorpién, aque, gin la tadicién, es propio a los médicos, los maes- tos de los venenos y de la curacién. El sefior de Escor pidn es el orgulloso y guerrero Marte, que infunde valor bélico al fuerte, y descos de disputary bilisidad al débil. La vida de Paraceso, en verdad, no desmintio ese naci- miento. Bajando ahora la vista del cielo ala tiera, vemos st casa paterna emplazada en un profundo valle solitario, sombreado de bosques y rodeado de altas montafas, que encierran en todos sus contomos las pantanosas extensio~ nes de la melancélica ermita. En una cercania, llena de ‘presentimientos, elévanse las cumbres mis altas de los Al- 1 cone fa pronancinalpe dea cts ntl de Prceo nel punt del Dbl, en Enel, en mes fio de 1929 bj os ‘Sepirdel Gb Lier de Zach, (93) pes, donde el poder de la Tierra superavisiblemente ela: bedrio del hombre, 2 quien mantienen amenazado y al que imponen su voluntad. Aqui, donde la naturaleza es mis fuerte que el hombre, nadie se le escapas el fio del agua, la dureza dela roca, las nubosidades de las races del bosque y la brusquedad de las laderasinfunden en el a ma de los que aqui nace, algo que obra vitalmente, que nunca puede ser extizpado y que confiere a los suizos la obstinacin, la firmeza, a lenttud y un orgullo natural aque ha sido interpretado de miltples manera, favorable ¥y desfavorablemente, ya como independencia, ya como altaneria, (Un francés eserbié en una ocasidn: “El suizo se caracteriza por un noble espistu de libertad, pero tam- bign por ciertafialdad poco agradable”) EI padre Sol y la madre Tier, feron, al paeces, més auténticos creadores de su caricter, que fos progeni tores de Paracelso. Paraceso, en verdad, no era szo, cuando menos por parte patema, sino suavo, hijo de ‘Wilhelm Bombast, descendiente natural, a su vee, de la Orden de San Juan. Pero por haber nacido bajo la in- fluencia de los Alpes, en el regazo de una tiera fuerte, aque, pese a su sangre suavo, se aduefi de él, Paracelso es por su cardcter, conforme ala ley *X de la disposicion lo- cal’, oriundo de Suiza Su madre habia nacido en Einsiedeln, y se descono- cen sus antecedentese influencias. Su padie, en cambio, era de naturaleza problemitica. Habia inmigrado como médico y se habia establecido en la ruta de los peregrinos, alld en un desfiladero donde los zoros y las licbres se sa- ladan, 2Con qué derecho usaba él, que fue hijo natural, «l apelido nobilario del padre? Se advina su tagedia es: Piritual. Un sombrio y solitario desheredado, que en la re~ lusién det boscoso valle renuncia, no sin resensimiento, a su patria, y que no obstante recaba de los peregrinos, [oy con inconfesado afin, noticias de aquel mundo al que no Solve, Su condicion de nobly la ambiin del mundo Ivan en sus yenas. Nad infaye expttalmente con mis fuera sobre ser humano, yen parca sobre ls ni fos que la vida de spades que no ha legad a ser Wi tide, Tor eo podemos suponet gue, por conte, gud pace jeri Ininfenca mis poderora sobre el joven Paras, ‘Un amor grande y ico le unié as progenitor. s éstea nico hombre» quien ecurdacritosamente Un hijo tan fl aldara deuds conrad pore pare, Todo renuncamiento dete se tansformar en lho en an bios pretension, El esenimint ya nevabe sens Gin denfevondad del padre arn dl hijo un vengador del iguiad sud, Levanta su xpaa conta toda Stuordady combat a todo Toque pretend I potter como aadvraris del propio padre. Todo cuanto {pac penis o enuncd, Suto el Buen orb, a fama I ida yl independencia en el inmenso mundo, {lif debert econqusaro y, cumpliendo una tics ley. tends que dstanciase también de is amigos como