El profesor Rafael Eney Silveira Morales "Lito", en una de sus magistrales disertaciones

La maestría lingüística

Rafael Eney Silveira "Lito"
degnis.romero@hotmail.com
Rafael Eney Silveira Morales, es otro de los muchos
profesores valle-arraigados. Hemos seguido los rastros de su
pluma y su palabra desde que le leímos un artículo en el
periódico “El Reportero”, donde hablaba de ágoras dialécticas
entre amigos (sin el estólido engreimiento de la erudición).
Luego, lo escuchamos varias veces a través de la radio
en Cortos Lingüísticos, donde mostraba el acaudalado bagaje
que conforma su culterano andamiaje intelectual, intrínseca
cualidad de los eximios maestros de la lengua castellana.

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Al inquirirle acerca de sus orígenes refiere una reseña
aparecida en el citado mensuario: Conocido por el cariñoso
hipocorístico de "Lito", ve la primera luz en Pariaguán, estado
Anzoátegui, en 1954. Estudia primaria en el Grupo Escolar
"Rafael Gonzàlez Udis", y secundaria en el Liceo "José Gil
Fortoul", egresando en Humanidades en 1975. Obtiene la
licenciatura en Educación (Orientación) en la Universidad
"Simón Rodríguez", y realiza una maestría (UBA) en Sistemas
Educativos. Es prolija su experiencia de más de 30 años como
docente universitario en pre y posgrado, en instituciones como
el IUT de Los Llanos, Universidad Pedagógica Libertador,
Universidad Simón Rodríguez, Bicentenaria de Aragua, UNEFA
y Rómulo Gallegos. Ha pronunciado diversidad de conferencias
en educación, literatura y temas sociales. Es amante de la
crónica y la interactividad en las redes, pero afirma ser
preclaro ignaro en los procesos informáticos. Protector ad
honorem del idioma cervantino, hoy desvalido. Corrector de
estilo del desaparecido Diario Los Llanos y de Tesis de Grado
en diversos niveles. Ha escrito crónicas sobre el cine mexicano,
las cuales han sido publicadas por portales especializados en
la cinematografía azteca. Fundó el Círculo Artístico Literario
”José Antonio Ramos Sucre”, junto con el Dr. Fernando Aular,
Eney Silveira (su álter ego), José Manuel Celis, José A. Loreto,
entre otros quijotes del quehacer cultural. Ha dado varios
cursos sobre redacción técnica. Ejercitante de la preceptiva
literaria. Le gusta la poesía. Nunca ha escrito un verso, pero le
apasiona analizar lo que no es de él. Es consecuente lector,
amante de la filología, la oratoria, la crónica y otras cosillas del

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saber sin pretensiones de ser Diderot (Enciclopedista). Tiene en
su Biblioteca 1.523 libros, los cuales cuida de individuos con
habilidades de extracción subrepticia y ex profesos
olvidadizos. Fue basquetbolista y beisbolista en sus remotos
idus de liceísta… y pare de contar. La cosa picó y se extendió
hasta estos últimos días en los que levantó gran revuelo con
su epístola a un servidor, generándose el siguiente diálogo
que debe ser del interés de los paisanos, ya que interviene el
egregio profesor Juan Luís Simoza Vargas, quien escribe: -
Estos muchachos Silveira Morales son una cosa seria en el
manejo del verbo. De ellos, los morochos, llegué a tener
conocimiento porque me los topé en una de mis navegaciones
sin rumbo fijo; al principio estuve algo confundido por la
similitud de su nombre con el de otro muchachón al que sí
conocí, el exgobernador Rafael quien fue mi alumno en el liceo
aquél que todos queremos. Despejada la duda, indagué un
poco más acerca de ellos y descubrí que ambos son dueños de
un bagaje cultural que los ubica, es mi apreciación, en sitial
destacado dentro de la intelectualidad guariqueña. Vale decir
que Eney Rafael, hace un par de semanas, me solicitó amistad
en la red Facebook, y ahora disfruto de tener entre mis
contactos a uno de los "Silveiritas" (así los nombraba su mamá
cuando acudía cada septiembre a inscribirlos en el Gil Fortoul).
Gracias, Negro, por mantenerme al tanto de lo que ocurre con
personas, personajes y lugares de esa región (Tucupido y La
Pascua) que recuerdo con tanto cariño. La profusa respuesta
rememorativa del Silveirita no se hizo esperar: Os exoro dadle
gracias al "Marshall" por plácito tan estimulante. Le recuerdo

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mucho, empero de no haber sido su alumno. Resulta asaz
evocativo traer a nuestra memoria con luz meridiana su
trayectoria docente, de indiscutida calidad pedagógica en la
enseñanza del "idioma imperialista". Asimismo, polimático
contertulio en diversidad de contextos. Militante de la
izquierda, de firmes convicciones ideológicas y de envidiable
gnoseología política. Creo, si no estoy "pelao", Juan Luis fue
uno de los fundadores del MAS junto con Ismael Baloa, Ramón
"Pájaro Loco" y Sarmiento. Lo digo, porque iba este ignaro
escribano con su distinguida novia al extinto Cine Royal a ver
"Los caballeros de la cama redonda", protagonizada por Jorge
Porcel, Lando Buzzanca y la buenota Isabel Sarli, propietaria
de hermosas piernotas, dos columnas jónicas, sin estrías. Al
llegar, "Tragabalas" con su característica mirada de espía
alemán, y quien pasaba las películas, lacónico, comentó: "Hoy
no hay función, el MAS alquiló el cine...". Además afuera
colgaba un letrero en el cual anunciaban los oradores, con este
orden: Baloa, Ramón Rodríguez, Simoza, cerraba el elenco de
discurseadores Máximo Blanco, era el más pollón de los
anunciados filípicos. Teodoro los embarcó... Simoza es un
docente y ciudadano ejemplar, hay voz unísona en sus
exalumnos, cuyo ideal sostiene que el "Sheriff", ídem a los
profesores antes mentados, entre otros estelares de esas
lejanas calendas liceístas, es un referente paradigma en la
época de oro del Liceo "José Gil Fortoul". Por cierto, Juan Luis
fue un efectivo toletero. Era el "cuarto palo" del equipo de Los
Profesores del LJGF en el momento de iniciación del softbol en
La Pascua, cuya Liga fue presidida en 1971 por Fernando

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Melo (No Lufeme). Me refiero a Melo, el esgrimista. En ese
team, jugaron Coronil, Fermín Salcedo, Ramón Rodríguez,
Rafael Rodríguez, Sarmiento, Pedro Núñez López, Rojas Anato.
Simoza en una ocasión en el "Rosendo Segura", lo digo con
propiedad, porque yo era el anotador, le dio un largo leñazo al
serpentinero de "Los Eléctricos", Levi Corrales, quien hoy
reside en el mundo del silencio; llegaron a la registradora
Domingo Rojas y Gustavo Fermín, el primero era
"contrabando", no era profesor. Esa memorable performance
fue celebrada hasta que el cuerpo pidió cacao; el tendajo
bacántico de "El Chivùo" (Miguel Lamogglia), fue el bunker
estratégico de la memorable épica. "Los Eléctricos" era un
equipo fuerte, similar a "Los Veteranos", donde jugaba Basilio
Díaz, "Chino Criollo", "Coco" y otras célebres luminarias. Vale
comentar que Simoza, tenía gran heurística y perficiente
metodología para enseñar el idioma. No olvido que a África
Hernández le asignó cantar en inglés la canción Reflexiones de
mi vida, éxito del Grupo Mermelada, así como a otros alumnos.
Muchos presenciamos desde la ventana esa evaluación y otras
análogas. Esta eficaz estrategia de conexión emocional con los
alumnos, posteriormente fue practicada por nuevos docentes,
verbigracia, Josefa de Velásquez. Me parece que sustituyó a
Simoza en la cátedra de Inglés. A manera de corolario, dígote
que Juan Luís Simoza Vargas, dejó una estela prístina y
pletórica de edificantes acciones, ellas tienen un lugar especial
en la memoria de los vallepascuenses, asimismo en la
cristalina historia gilfortuliana, específicamente en el recuerdo
y corazón de sus exalumnos... A la hora señalada..., como

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intituló Fred Zinnemann, aquel excelente filme con Gary Cooper
en rol estelar... ! Nada más camarada...! Saludos... Rafael
Eney Silveira "Lito", Gilfortouliano químicamente puro... A lo
que el apreciado profe replicó: Lo que menos me esperaba era
que alguno de mis gilfortoulianos me pusiese a viajar así, de
sopetón, hasta las vivencias más queridas de mis años
pascuenses, algunas muy escondidas pero igualmente
atesoradas en el baúl de los recuerdos. "Lito", con su memoria
privilegiada, me llevó de regreso a mi "época de oro" particular,
esa que corresponde a los años pascuenses y gilfortoulianos,
detallando episodios que, después de bregar un poco con mi
subconsciente, llegué a la conclusión de que efectivamente
ocurrieron como él los cuenta. Agradezco, Negro, lo buena
gente que son los morochos Silveira (uno álter ego del otro
como dices tú), a quienes les da por contar solo la parte buena
de un marshal o sheriff del Gil Fortoul. Mientras tanto, mi
mente estará retozando un buen rato en los años adonde
Rafael Eney me trasladó.
Los cuentos de este ilustre contertulio son interminables
debido a la daguerrotipia de su memoria, desde donde surgen
personajes de extracción popular como "Pepeye", el último
hippy, y "Cambeto", entre muchos otros especímenes a los
que se refiere Umberto Eco, en su libro: “La Historia de la
Fealdad”; sustraído, según dice, ilícitamente de su biblioteca
por su álter ego Eney Rafael, peligroso por sus incidencias
cleptómanas en referentes bibliográficos ajenos. Por lo tanto,
se concluye con este reciente misil explotado en nuestros
predios electrónicos: Hola Degnis Simón: Como de costumbre,

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curucuteando tus propiedades electrónicas. Sin lugar a dudas
eres "un malévolo" de la evocación. Con tus estrategias de
astuto zahorí, suerte de Lex Luthor de la informática, nos
trasladas sibilinamente a hermosos tiempos estudiantiles que
fortifican nuestra espiritualidad en estos paradójicos y
protervos momentos de crisis social y económica. Tu entusiasta
labor de cronista sentimental del Liceo "José Gil Fortoul" es
aquiescente de la honra unánime de los genuinos
gilfortulianos. Es admirable tu arsenal iconográfico que pones
sin mezquindad a disposición de tu legión de seguidores.
Evidentemente que realizas una encomiable y hermosa labor
de integración e identidad de la gran familia gilfortuliana, con
arregosto, alegría, articulando una axiología de los
sentimientos humanos, del tiempo, los personajes, anécdotas y
hechos relatados con tu pimentoso talante, pletórico de diáfana
sensibilidad para enaltecer sin reservas la institución. Tus
aportes iconográficos son evidencias generadoras de sintéticas
nostalgias y a la vez elocuente invitación para integrarnos a
impulsar con bizarría tu magnífica empresa, testimonio
irrebatible de la querencia por tu institución, el afecto franco
por tus profesore@s, tus "panaderías", amén de personas
vinculadas a la institución, que otrora fuera paradigma estelar
del comportamiento institucional en Valle de la Pascua y
allende las pampas guariqueñas. Afectísimo, Rafael Eney
Silveira "Lito".
¡Salve, Oh, Gran Maestro!
http://gilfortoul.blogspot.com/

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