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Ptalo de azcar.

Publicado: 21 septiembre, 2014 en Sin categora

Yo sola tener un nombre, mil recuerdos y una historia por contar, pero ya no tengo nada, qued
perdida en el tiempo, entre las paredes de la sociedad, donde todos hablan y nadie escucha; sin
embargo yo s escuch, y lo que pasaba a travs de mi conducto auditivo no eran ms que
reglas, ni siquiera sugerencias, un manual lleno de normas que te marcan un modelo
preestablecido que debes cumplir para encajar, una serie de puntos a los que vendes tu alma, si
es que realmente fue tuya en algn momento de tu existencia.

Miremos en retrospectiva, tu nombre lo decide una persona, o dos, segn sea el caso, mismas
personas que deciden tu alimentacin, tu educacin, vestimenta, religin, entre otra serie de
cosas que en vez de herencia se convierten en castigo.

Los seres como t y como yo, estamos condenados a pertenecer a algn tipo de categora,
tristemente vivimos dentro de un mundo donde se decide ponerle un nombre a todo, y aunque
pareciera que la vida es una serie de grises, la verdad es que todo solo pertenece a dos colores:
el blanco y el negro.

A pesar de preservar mis memorias como vdeos que puedo reproducir una y otra vez, carece de
sentido quitar los putos sin haber cicatrizado, cada palabra, cada imagen es revivir el dolor de
ser diferente, intentar ser fuerte y quebrarte en pedazos por dentro, es difcil soar en vida y
vivir en sueos.

Parece dramtico mi punto de vista del mundo, pero llega el punto en donde el dolor pasa a ser
mayor que la fortaleza, que las sonrisas se vuelven miradas perdidas en el horizonte, en caricias
al adis, en suspiros vacos.

Ahora slo vivo mecnicamente, sin nombre, sin amigos, sin familia, encerrada en una esfera en
el piso quinto con un nmero de tres dgitos en la puerta de entrada, no soy yo quien sale a

trabajar da tras da, no soy yo quien cruza calles sin mirar a ambos lados antes, ni soy yo quien
toma el elevador en una serie de edificios, se instala en una caja de cartn llena de papeles, mi
yo se qued en ese parque donde tom aquel pjaro sin hogar, aquella alma feliz que vio volar a
su mejor amigo, quien logro despedirse de lo que ms ha amado.

Ahora soy una ms, llevo un nmero tatuado en el pecho, un cdigo que me hace humana, me
qued sin sueos, sin llanto, sin sonrisas, ahora solo camino por ese sendero de piedras que me
da estabilidad, ahora mi alma se convirti en una cifra de cinco dgitos en un banco, cifra que ir
aumentando segn partan mi ser.