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La globalización en México

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Impacto de la globalización en México
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Impacto de la Globalización en México

Equipo de investigación EBC - Maestría en Administración, Generación 1999-2000

Índice

Introducción I. II. III. Conceptos de Globalización Antecedentes Impulsores Generales de la Globalización • De Mercado • De Costo • Gubernamentales • Competitivos • Otros Ambitos de la Globalización Económica • Financiera • Política • Social Tratados Internacionales • GATT • Cuenca del Pacífico • CEE • ALALC • ALADI • TLC Efectos de la Globalización en México • Modificaciones Legislativas • Aspectos Sociales • Educación • Marginación/Pobreza • Empleo • Aspectos Económicos • Esquema del proceso de Globalización Internacional • Indicadores de Coyuntura • Efectos de la Globalización en México Conclusiones Bibliografía

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IV.

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V.

VI.

VII. VIII.

La Globalización en México Introducción

Un tema que es cada vez más comentado y discutido, en todos los campos del quehacer humano, es la llamada "globalización', el efecto psicológico de descubrirnos en una auténtica .aldea global. México está viviendo un traumático proceso de inserción en la globalización. Existe un antiguo proceso de internacionalización en el mundo, que al acelerarse irreversiblemente, en la actualidad se le ha denominado globalización o mundialización. La repercusión de este proceso en la economía mexicana es el tema de este conjunto de reflexiones y comentarios. Este proceso de globalización está directamente vinculado al progreso científico y tecnológico, en particular en el área de las telecomunicaciones. Está también asociado a la "racionalidad" financiera y a la innovación como una constante de la realidad presente. En muy corto tiempo los mercados sin fronteras se multiplican de un punto a otro de¡ planeta, con mayor rapidez, en la medida en la que es mayor la inmaterialidad de los flujos. De esta forma se han incrementado los intercambios humanos, los de bienes y servicios, las transferencias tecnológicas, el flujo de capitales y la información. Este proceso de globalización se da en el contexto internacional de los 90’s, con la reafirmación y propagación de la economía de mercado. De esta forma, la separación que surgió al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en economías del primer inundo, industrial; el bloque socialista: y el tercer mundo se han visto completamente desdibujadas. Esto es, a raíz de la caída del Muro de Berlín, en 1989, con el colapso del comunismo en la ex Unión Soviética y en los llamados países de Europa del este, así como debido al descrédito de los esquemas estatistas en distintas partes del mundo, se ha difundido la aplicación de modelos neocapitalistas, que tienen a la economía de mercado como el eje del sistema, en distintas naciones en desarrollo, y en países que anteriormente tuvieron sistemas de economía centralmente planificada. De esta forma, se han iniciado en los últimos años reformas económicas para adoptar las instituciones del sistema capitalista, corno: 1. La apertura al comercio internacional 2. La convertibilidad de la moneda 3. La inversión privada como el motor principal del crecimiento económico 4. La propiedad corporativa como la forma de organización dominante para las grandes empresas 5. La promoción y apertura a la inversión extranjera 6. La membresía a las instituciones económicas clave, incluyendo el Fondo Monetario Internacional, el sistema del Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.

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I

La Globalización en México Conceptos

“Fenómeno mediante el cual la información, los capitales, productos y servicios, cultura atraviesan las fronteras, mezclándose todo tanto en el tiempo como en el espacio” Alain Touraine. “La globalización es el proceso por medio del cual los habitantes del mundo tienen una mayor interrelación en todas las facetas de la vida: culturales, económicas, políticas, tecnológicas y del entorno” George C. Lodge. “Es un proceso de integración mundial que está ocurriendo en los sectores de comunicaciones, economía, finanzas y en los negocios” Eduardo Basi Es la generación de una infraestructura de mercado caracterizada por el comercio de capitales a nivel mundial, por parte de agentes que consideran las actividades financieras nacionales e internacionales como parte integral de su actividad y, que ha representado una mayor diversificación y expansión de las fuentes y usos de fondos financieros. Proceso encabezado por grandes empresas internacionales con socios locales basados en altos desarrollos en informática, comerciales, microelectrónica. “El significado de la globalización es que algunas tecnologías, algunos instrumentos, algunos mensajes, están presentes en todas partes, es decir, no están en ninguna, no se vinculan a ninguna sociedad ni a ninguna cultura en particular” Alanin Touraine. “La globalización es un hecho y un proceso. Es un hecho que los habitantes y naciones del mundo son más interdependientes entre sí que antes y lo van a ser cada vez más. Las mediciones de la interdependencia son flujos globales del comercio, la inversión y el capital, así como la degradación inherente del ecosistema del que depende la vida, que es un constante recuerdo de que todos somos pasajeros en una nave espacial o, de manera más ominosa, de un bote salvavidas. El proceso de globalización es tecnológico y humano. Desde el punto de vista tecnológico, los nuevos sistemas de información y comunicación global alimentan y enlazan a los agentes de la glo9balización: corporaciones multinacionales, a veces con los gobiernos como socios. Por le lado humano, la globalización es impulsada por la explotación de los deseos de los consumidores, en especial en los países asiáticos de rápido crecimiento; y por talentosos ejecutivos corporativos, que a su vez lo están por una variedad de imperativos: servir a sus comunidades o accionistas, ganar riqueza y poder, o bien ejercer sus habilidades y talentos” George C. Lodge. Lodge C., George Administrando la Globalización en la Era de la Interdependencia, Warren Bennis-Panorama, México, 1996. Touraraine, Alain ¿Podremos vivir juntos ?, La Discusión Pendiente: El Destino del Hombre en la Aldea Global, Fondo de Cultura Económica, Argentina,1997. Basi, Eduardo Globalización de Negocios, Limusa, México, 1999.

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II

La Globalización en México Antecedentes

El tema no es nuevo. El carácter mundial de las relaciones sociales y productivas se comenzó a gestar, por lo menos, hace unos 500 años cuando los nacientes estados naciones de Europa Occidental estuvieron en condiciones de imponer su presencia a lo largo y ancho del orbe. Los descubrimientos geográficos, sumados al desarrollo del capitalismo, al fuerte impulso científico y tecnológico y a la capacidad militar, permitieron que ciertos países de Europa ( primero Portugal y España, luego Holanda, Francia e Inglaterra) impusieran, por vez primera en la historia de la humanidad, varios elementos coercitivos de modo tal que, en la medida de sus cada vez más amplias posibilidades, el mundo adquiriese un aspecto sistemático en el que estas naciones habrían de desempeñar un papel hegemónico. El surgimiento de nuevos Estados independientes y poderosos ( Alemania y Estados Unidos) o el fortalecimiento y expansión de otros ( el imperio ruso y, luego la Unión Soviética), no hicieron sino reafirmar la imagen global que se había comenzado a tener desde el siglo XVI. Indudablemente, la profundización del proceso globalizador es un fenómeno reciente, pues adquiere una gran importancia en las dos últimas décadas del siglo XIX y se agudiza una vez concluida la Segunda Guerra Mundial. De 1945 a nuestros días, la globalización está marcada por dos grandes fenómenos: el primero de ellos corresponde a la conceptualización e instrumentación de la Guerra Fría, protagonizada por los dos grandes vencedores de la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos y la Unión Soviética; el segundo, en el que actualmente estamos inmersos, es la Posguerra Fría y, con ésta, la instauración de un orden unipolar liderado por el gran vencedor de la Guerra Fría: Estados Unidos. Durante la primera etapa de la reciente globalización ( 1947-1989), soviéticos y estadounidenses lucharon por la supremacía mundial. Sin embargo, siempre se trató de una lucha desigual, pues para nadie es un secreto que mientras la Unión Soviética había sido devastada entre 1941 y 1945 ( lo que entre otras cosas significó que perdiese alrededor de 20 millones de vidas humanas que deben sumarse a las cuantiosas pérdidas materiales), Estados Unidos generaba 50% del producto mundial bruto. Este país no había sufrido mella alguna en su territorio, salvo el fugaz bombardeo japonés a Pearl harbor en diciembre de 1941, y como consecuencia directa de la guerra, su poderosa economía, que se había visto seriamente afectada por la Gran Depresión ( 1929-1949), se encontraba funcionando a plenitud. La competencia se limitó a un rubro: el militar. Pero en ese renglón los estadounidenses también llevaban considerable ventaja, pues aunque los soviéticos habían sido capaces de movilizar a un ejército de más de dos millones de efectivos, y este solo hecho era visto como una amenaza para la seguridad de los países europeos que no estaban bajo la égida del comunismo, se trataba de tropas mal pertrechadas y hambrientas. Por su parte, Estados Unidos había desmovilizado un número importante de combatientes, y en este sentido se encontraba en desventaja frente a su nuevo rival, pero hasta 1949 se constituyó n el único país con bomba atómica, poseedor, además de una gran capacidad de movilización mediante el uso de su imponente flota y su fuerza aérea.
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La economía soviética dedicó alrededor de 25% de su producto interno bruto a la carrera armamentista. Los estadounidenses afrontaron este compromiso sólo con 7% del suyo. Esto significó que la capacidad de inversión, entre otras actividades económicas distintas a la militar, fuese infinitamente superior en Estados Unidos que en la Unión Soviética. Con el paso de los años, la organización de la producción soviética se asemejaba, salvo en el aspecto militar, a la de una nación en vías de desarrollo, ya que llegó en sus últimos años a depender, como Saudí Arabia, México y Venezuela, de la extracción y venta de recursos naturales no renovables, como el petróleo. Estados Unidos en cambio, pudo afrontar los desafíos del mundo contemporáneo haciendo cuantiosas inversiones en los campos científico y tecnológico, asumiendo los retos que en este terreno les presentaba una Europa Occidental recuperada, con Alemania a la cabeza, y Japón. El resultado de esta confrontación se dice fácil: en 1992 desaparece la Unión Soviética y, en ésta década de los noventa, Estados Unidos se consolida como la potencia líder en la conquista del ciberespacio y se sitúa al frente del proceso de globalización en esta segunda etapa.

LATINOAMERICA EN LA GLOBALIZACION

En el subcontinente con el que tropezó Colón en 1942, ahora América Latina, se puso en marcha la más extraordinaria globalización que ha existido en la historia: la impuesta por una pequeña región del Viejo Mundo sobre la totalidad del planeta: Europa Occidental. Globalización imperial, colonizadora que da un viraje total al final del milenio en el siglo XX. El inesperado encuentro con el nuevo continente cambió los proyectos europeos en relación con las tierras al oriente de sus fronteras, al marchar por los mares hacia el occidente para llegar al mismo punto de partida. Ya no era un proyecto de conquista, menos aún de colonización, frente a los grandes imperios que se alzaban al oriente de sus fronteras, era un proyecto comercial y de paso el ofrecimiento de una religión que podría interesar a esa gente pagana: el cristianismo. El tropiezo con América mostró un continente desconocido, casi vacío, especialmente al norte. Al sur con grandes culturas como la maya, la azteca y la inca, sobre las que se expandirían los iberos que había conducido Colón. En todas estas zonas eran patentes grandes extensiones vacías, abiertas a la codicia y realización de los sueños de la Europa que se desplazaba. Regiones más al alcance de sus posibilidades que los poderosos imperios Cathay, Cipango, la India, Persia y el Islam. Grandes vacíos que podían ser llenados en su beneficio por sus descubridores. Será fácil la expansión Ibera, acostumbrada a convivir y mezclarse con razas y culturas diversas, como el Islam y con gente llegada de África, el Medio Oriente y el Mediterráneo. El vacío más absoluto, casi pleno, estará al norte, que tratará de llenar la colonización que siguió a la Iberia, la de Europa Occidental al otro lado de la Europa Mediterránea; de la Europa del Norte, del Atlántico del Norte y el Báltico. Europa, en su conjunto, sacó a los grandes sobrantes de su población. Fernand Braudel dice: " La vieja Europa Occidental es un mundo lleno, sin vacíos, sin tierras vírgenes, en donde la relación, subsistencia y población se reequilibran cuando es necesario por el hambre y la emigración a las lejanías".

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Europa, para mantenerse plena, saciada y abundante, expulsa a sus sobrantes. Iberia y la Europa Occidental lo hacen pero con otro espíritu, originando la diversa expresión del continente descubierto. Por un lado, al Sur, una región con grandes culturas cuyos habitantes podrán estar al servicio de sus conquistadores. La otra, la del Norte, con regiones inhabitadas y gente que aún no se ha asentado, nómada, imposible de poner al servicio de sus colonizadores. Para éstas faenas importarán africanos en calidad de esclavos. Más allá del continente encontrado, más al occidente, el codiciado mundo asiático y sus fabulosas riquezas a las que ahora se puede llegar por los mares, facilitando la conquista y colonización de tierras y reinos antes inaccesibles. Así se agrega, a la colonización del Nuevo Mundo, la de Asia y África. En América los colonizadores anglosajones y puritanos huyen de la intolerancia religiosa se asientan en el norte, disputando el territorio Francia. Más al sur del desierto, el vacío que habrá que ir llenando, expulsando a los pocos y pobres adelantados de la Nueva España, de dominios que no pueden controlar. Vacíos que han de ser llenados por gente blanca, anglosajona y puritana. Allí en donde existe alguna población hay que expulsarla. Así, se piensa en una gran América, blanca, anglosajona y puritana. De la América del Norte en 1776 surge una extraordinaria declaración sobre los derechos del hombre, la cual antecede a la francesa de 1789. Es la Declaración de Independencia para romper el colonialismo europeo: "sostenemos como verdades evidentes - dice - que todos los hombres nacen iguales y que éstos poseen derechos inalienables como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad" y por ello son capaces de instituir gobiernos que garanticen estos derechos; el redactor fue Thomas Jefferson. Pero tanto él como los otros Padres de la Nación que surge, Estados Unidos, tienen esclavos africanos y procrean bastardos mulatas, gente ajena a estos derechos. Jefferson habla igual de la ínsula de libertad que se ha formado en América: Bondadosamente apartados por la naturaleza y el ancho océano del exterminador caos de una cuarta parte del globo, de espíritu demasiado levado para soportar la degradación de los demás, adorando a una Providencia superior que con todas las bendiciones demuestra que le satisface la felicidad del hombre en esta vida, contando con estas bendiciones ¿ qué más necesitamos para ser un pueblo feliz?". En contraste, en 1815, desde Jamaica, el padre de las Naciones de la otra América, Simón Bolívar, escribe: " Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevos en casi todas las artes ciencias, aunque en cierto modo viejo en los usos de la sociedad civil". Poblado por gente de diverso origen, raza y cultura, no somos ni indios ni europeos, " sino una especie media, por ello nos encontramos en el caso más complicado y extraordinario". Sería " una idea grandiosa - agrega- pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un sólo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo... En la marcha de los siglos podría encontrarse quizá una sola nación cubriendo al universo, la federal". Cubrir el continente y el universo mismo es también el sueño de Thomas Jefferson pero como ampliación de la propia y exclusiva ínsula de libertad y prosperidad. " Nuestra confederación - escribe en 1786 - ha de verse como el nido desde el cual se poblará América entera, tanto la del Norte como la del Sur".

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¿No es esta pretensión una contradicción con su recomendación de no mezclar la ínsula de libertad y prosperidad con pueblos como los de la Europa de la Revolución de Francia, cuyos horrores conoció, y con los pueblos mestizos al sur del continente? No, por que no se trata de incorporar a esta gente, sino de desplazarla y extender la ínsula a lo largo del continente, sin compartir lo que la providencia ha otorgado generosamente a quienes lo merecen. Es decir, llenar el vacío de la región al sur, como se está llenando la del norte. Se trata de prolongar, empujar, las fronteras que protegen, Lo dice Jefferson: " Más cuidémonos de creer que a este gran continente le interesa expulsar desde luego a los españoles. De momento aquellos países se encuentran en mejores manos, que temo resulten débiles en demasía para mantenerlos sujetos hasta el momento en que nuestra población crezca lo necesario para arrebatárselos parte por parte". En 1801 escribe a James Monroe; " Aunque por hoy nuestros intereses nos obliguen a permanecer sujetos a nuestras actuales fronteras, es imposible dejar de prever lo que ocurrirá en cuanto nuestra población se extienda y cubra por entero no sólo el continente al norte, sino también al sur". Expansión continental de la ínsula de libertad y prosperidad evitando su contaminación con gentes que no están a la altura de la misma. Otro presidente de los Estados Unidos, John Quincy Adams, comenta las guerras que por su independencia hacen los americanos del sur: " Mientras estén luchando por su independencia - dice les deseo éxito, mas no he visto probabilidad alguna, ni la veo todavía, de su capacidad para establecer instituciones de gobierno libre. No es posible fomentar con su ejemplo el espíritu de orden y de libertad, pues carecen de los elementos primarios para construir un gobierno de esa naturaleza. El poder arbitrario, militar y eclesiástico, ha dejado de ser huella en la educación, las instituciones y la deserción civil para resultarles connatural. No espero ningún resultado benéfico para nuestro país de las relaciones políticas o comerciales que podamos mantener con ellos". Más brutalmente lo expresó el filibustero estadounidense William Walker que invade México en el Pacífico y después Centroamérica pretendiendo incorporar esas regiones a la nación que lo patrocina: " Sólo los idiotas - escribe - pueden hablar de mantener relaciones estables entre la raza americana, pura y blanca y la raza mezclada de inoespañola, tal y como existe en México y Centroamérica. La historia del mundo no ofrece ejemplos de ninguna utopía en la que la raza inferior ceda pacífica y mansamente a la influencia directora de un pueblo superior". Nada de esclavos, mestizos o salvajes. Esta gente es irredenta, lo lleva en su naturaleza. Otro presidente de los Estados Unidos, Andrew Jackson, recibe de los pieles rojas cheroquies un memorándum en 1835 en el que le suplicaban detener la orden de expulsión de sus tierras. Le dicen: " En verdad nuestra causa es la misma causa vuestra. Es la causa de la libertad y justicia. Se basa en vuestros propios principios, por que nosotros nos gloriamos con considerar a vuestro Washington y vuestro Jefferson como nuestros grandes maestros". Es inútil, esta gente nunca aprenderá lo suficiente para aprenderlo. El presidente Jackson ordena se cumpla la expulsión.

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Expanderse hacia el oeste y hacia el sur. Así se hace con la Luisiana y la Florida. En 1836, colonizadores anglosajones, al acrecentar su número en Texas, se declaran bajo rebeldía y contra México y luego se unen a Estados Unidos. En 1847 Estados Unidos provoca una guerra en México y se anexa Nuevo México, Arizona y California y extiende su frontera hasta el río bravo. En 1898 se hace de las Antillas desalojando a España, al igual que de las Filipinas. Con las dos grandes guerras mundiales en el siglo XX, Estados Unidos empuja las fronteras hasta el Asia y la propia Europa Occidental quedando la del Este bajo la hegemonía Soviética. Se impone la más grande globalización de la historia con el reparto del mundo entre potencias con ideologías occidentales: los capitalistas y la comunista. Ambas se disputaron la hegemonía del planeta. En 1847, vencido México, se planteó de inmediato el problema del tamaño de la anexión ¿ anexarse la totalidad del territorio mexicano? " Todo México": posibilidad que ya plantea diferencias entre los estados del norte y los del sur de Estados Unidos. El obstáculo central está en el cumplimiento de las condiciones establecidas por Jefferson para ampliar la ínsula de libertad y prosperidad: no involucrarse con gente extraña. Obviamente la población estadounidense no está aún lo suficientemente crecida como para ocupar la totalidad del territorio ganado, para expulsar a los mexicanos. ¿ Se puede convivir con esta gente? En forma alguna habrá que esperar más tiempo. ¿ La colonización deberá detenerse? No, La ocupación deberá rendir beneficios a sus conquistados, explotando en su propia tierra a los dueños de la misma. Así lo hace ya Europa Occidental que se ha expandido sobre Asia y Africa. Europa no podrá desalojar a los millones de habitantes de la India, China, Japón, Persia y el Islam, pero sí ponerlos a su servicio. Cultura, lengua, hábitos y costumbres, pueden permanecer como un gran museo, siempre que no afecte los intereses de sus conquistadores y colonizadores. Estados Unidos tendrá que hacer lo mismo. El mundo occidental, Europa y Estados Unidos, se expanden sobre el resto de la tierra, buscando vacíos por llenar y cuando no lo están, manipulan para obtenerlos. Estados Unidos al extenderse en Norteamérica, va quitando a los naturales con los que se encuentra, nómadas irredentos, y cuando necesita mano de obra los sustituye por africanos esclavizados. A los primeros sólo cabe destruirlos o acorralarlos. Los segundos serán imprescindibles. Los Padres de la Nación, Washington y Jefferson, poseen esclavos cuyos derechos no están considerados en la Declaración de Independencia. Los esclavos imprescindibles son incluso llevados consigo al expandirse sobre México, en donde la esclavitud ha sido abolida. Pero ¿ qué hacer con los mestizos de indio español que habitan los territorios del sur? Si son pocos pueden ser utilizados como se hace con los asiáticos en el Pacífico. La mano de obra barata puede ser tan buena como la esclava. Esta gente puede hacer el trabajo sucio que no va con la dignidad de los blancos, anglosajones y puritanos. La ínsula de libertad y prosperidad puede ser ampliada en beneficio de exclusivos señores con la bendición de la Providencia Así se expande, aunque al mismo tiempo, sin proponérselo, van llevando en sus propias entrañas gente diferente. Esta gente va penetrando en un mismo territorio ganando por los estadounidenses en el mismo sentido que Jefferson lo proponía a los anglosajones para llenar los vacíos existentes.

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El pequeño género humano del que hablaba Bolívar se va así acrecentando al otro lado de las fronteras que empujan los estadounidenses. Penetra en las entrañas de los expansivos Estados Unidos un mundo multirracial y multicultural formado por africanos, mestizos y asiáticos. La raza cósmica de la que hablaba José Vasconcelos. Así dos siglos después, al finalizar este siglo XX se va haciendo patente en los Estados Unidos, y el resto del mundo occidental, una nueva globalización. No es ya la imperial que se puso en marcha en 1942, sino la que ahora pone en jaque la globalización impuesta por el imperialismo y amenaza devorarlo. En 1989, casi al finalizar el siglo XX, se recuerda el bicentenario de la Revolución Francesa como antes, en 1776, de la estadounidense. Se habla de la Revolución Francesa como el inicio de una gran revolución que abarcará a toda la tierra de la que es parte la Rusa de 1917. El ex- líder de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, hablaba de la compatibilidad de los sistemas que la guerra fría mantiene enfrentados. El modo de vida capitalista es compatible con el modo de vida socialista, es un modo de vida compartido por un mayor número de hombres y no sólo de una privilegiada minoría. La libertad es compatible con la justicia que ha de equilibrar las relaciones que ineludiblemente guardan entre sí los individuos. Se apunta la realización de viejos sueños y utopías latinoamericanas como la nación de naciones de Bolívar y la raza de razas y cultura de culturas de Vasconcelos. Desaparecerán las ínsulas, sólo un gran mundo formado por todos los pueblos de la tierra a partir de su diversidad. El hombre ya no es una abstracción, sino un ente concreto y múltiple. No existen hombres por excelencia, sino simplemente el género humano como suma de diversidades. Paralelamente, frente a la emergencia de esta nueva globalización surgen las resistencias. Las de las mismas personas y pueblos dispuestos a asimilar en su beneficio en la totalidad de la tierra y que ahora se resisten a ser devorados por esa misma diversidad de gente que llevaron a sus entrañas y que en vano tratarán de marginar. La gente que antes justificaba su expansionismo como señal del Destino Manifiesto de una generosa Providencia se enfrenta ahora a la ola que regresó y los envuelve, penetrando y anulando las pretensiones de una identidad que considera inalterable. Esta gente habla ahora de defender sus fronteras, su raza, cultura, idioma, religión. Habla del derecho de ser distinta. El mismo derecho que antes le había permitido imponerse a esos otros y ahora lo usa para protegerse. En su defensa levantan altos muros para no dejar entrar, que sustituyan a los que habían levantado el comunismo para no dejar salir. En América, dobles murallas para que no entren gente de la otra América, se usan los mismos argumentos degradantes que antes se invocaban para invadirlos. Gente frente a la que antes no se consideró necesario definir su propia identidad y que ahora se define para impedir ser absorbida. Se va perfilando una nueva forma de integración o globalización, ya no la imperial, la vertical, que hizo crisis al término de la guerra fría. Una globalización horizontal, necesariamente solidaria para el logro de algo común. Ya no más ínsulas, sino un planeta entero, libre y próspero

Nota: Compilación de varios autores.

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III

La Globalización en México Impulsores Generales de la Globalización

Impulsores de Mercado • • • • • Nivelación del ingreso per cápita entre naciones industrializadas ( por ejemplo, Japón alcanza a los Estados Unidos, Hong Kong alcanza a Nueva Zelanda). Nivelación de estilos de vida y gustos ( p. Ej., McDonald´s en París y Perrier en los Estados Unidos). Aumento de viajes, que crea consumidores globales. Organizaciones que empiezan a comportarse como clientes globales. Crecimiento de canales globales y regionales (p. Ej., el acuerdo de 1989 entre tres de la mayores cadenas europeas de supermercado para cooperar en compras y marketing, a saber: Casino de Francia, Ahold de Holanda, y el Grupo Argyll de Inglaterra). Establecimiento de marcas mundiales (p. Ej., Coca-Cola, Levi´s, Louis Vuitton) Movimiento para desarrollar publicidad global ( p. Ej. Benetton, Pepsi )

• •

Impulsores de Costo • • • • • Continuo esfuerzo para lograr economías de escala ( pero contrarrestado por manufactura flexible). Innovación tecnológica acelerada. Avances en transporte (p. Ej., utilizar a Federal Express para llevar suministros urgentes de un continente a otro). Surgimiento de países recién industrializados con capacidad productiva y bajos costos de mano de obra (p. Ej., Taiwan, Tailandia y China) Costo creciente de desarrollo de producto con respecto a vida en el mercado.

Impulsores Gubernamentales • • • • • • Reducción de barreras arancelarias (p. Ej., TLC) Reducción de barreras no arancelarias (p. Ej., apertura gradual de los mercados japoneses). Creación de bloques comerciales (p. Ej. Comunidad Europea) Decadencia del papel de los gobiernos como productores y clientes (desnacionalización de muchas industrias en Europa). Privatización de economías antes dominadas por el Estado, sobre todo en América Latina. Transformación de los sistemas cerrados comunistas de Europa Oriental en economías abiertas de mercado.

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Impulsores Competitivos • • • • • • Aumento continuo del volumen del comercio mundial. Conversión de más países en campos de batalla competitivos claves ( p. Ej., el crecimiento del Japón hasta convertirse en un país líder). Aumento de propiedad de las corporaciones por adquirentes extranjeros. Aparición de nuevos competidores resueltos a volverse globales ( p. Ej., compañías japonesas en las industrias automotriz y electrónica ). Crecimiento de redes globales que hacen interdependientes a los países en industrias particulares ( como la electrónica). Más compañías que se globalizan en ven de permanecer nacionalmente centradas ( p. Ej., Stanley Worjs, compañía tradicional de los Estados Unidos, que traslada su producción fuera del país; Uniden, productora japonesa de equipos de telecomunicaciones que jamás ha fabricado nada en el Japón). Aumento de la formación de alianzas estratégicas globales.

Otros impulsores • • • La revolución de la informática y de las comunicaciones. Globalización de los mercados financieros ( p. Ej., corporaciones inscritas en múltiples bolsas de valores, colapso del mercado global el Lunes Negro, en 1987). Mayor facilidad para viajes comerciales.

Yip, S. Globalización, Gpo. Edit. Norma Gerencia, Colombia, 1994.

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IV

La Globalización en México Ámbitos de la Globalización Económica

La globalización, cubre hoy prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana: educación, información, economía, entretenimiento, etc. Sin embargo, de acuerdo a la clasificación de diversos especialistas, la globalización económica afecta a tres ámbitos: 1. Financiero.- La modificación de la estructura financiera, el sistema de créditos para financiar la producción y comercialización de bienes y servicios se ha incrementado gracias a la globalización, permitiendo que las fronteras nacionales se conformen en mercados globales. 2. Social.- El entorno social se ha modificado al cambiar viejas creencias del pasado, por una nueva cultura de cambio e innovación, permitiendo a cada individuo tener nuevas percepciones, creencias, ideas y gustos. 3. Político.- En el terreno político la globalización ha tenido un importante impacto, toda vez que el proceso de globalización tiende a debilitar las tareas políticas y económicas del Estado, por lo que se está considerando retirar la antigua teoría de las relaciones internacionales entre las naciones y el Estado, adecuándola a la realidad; considerando que los mercados globales sobrepasan el poder político del Estado y la democracia, al no ser responsable ninguna autoridad y que en un momento dado pueden modificar la estructura financiera y económica de cualquier país al desestabilizarlo retirando sus capitales, llevando su infraestructura, plantas, empresas, etc., hacia otros países y también apuntalar o hundir cualquier divisa; originado con estos factores el hundimiento de cualquier empresa nacional a que ocasione una crisis en cadena a niveles insospechados al convertir esta crisis nacional en un caos mundial (efecto dragón, wodka, tequila, samba ).

Hernández P., Judith XXI, un Siglo de Cambios u Oportunidades, Contaduría Publica, IMCP, Abril 1998, Año 26, No. 308., México.

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V

La Globalización en México Tratados Internacionales

En el caso de México, la apertura económica fue iniciada unilateralmente ante la necesidad de que la trayectoria de la economía nacional fuera congruente con las tendencias internacionales. Así, el retraso de la decisión de que México ingresara al GATT al inicio de los ochentas, constituyó una medida incorrecta que determinó un costo importante para el cambio estructural del país; no obstante, el proceso posterior de apertura, en el período previo a la firma del Acuerdo del Tratado de Libre Comercio y con la vigencia de éste, fue demasiado extenso, poco selectivo y muy rápido para una economía altamente ineficiente, que no ha podido resistir los embates de la competencia externa. La incorporación de México al GATT La adhesión de México al GATT se hizo realidad, después del proceso de aprobación de este organismo el día 15 de Julio de 1986 en la reunión del Consejo, donde se sometió a votación el ingreso del país. Esta situación permitió que un mes más tarde México se incorporara como parte contratante del GATT, de manera que lo colocaba como participante en la nueva ronda de negociaciones que se iniciaría el 15 de Septiembre del mismo año en Uruguay. México expuso al grupo de trabajo encargado de analizar su solicitud de adhesión, su deseo de obtener condiciones lo suficientemente flexibles para promover se desarrollo, entre otras, destacan las siguientes: 1. Sector agrícola 2. Política arancelaria 3. Cuotas de importación 4. Precios oficiales 5. Energéticos 6. Programas sectoriales 7. Tipos de cambio 8. Códigos de conducta 9. Prueba de daño 10. Apoyos al comercio exterior. El GATT ha sido objeto de constantes críticas por diferentes sectores de naciones miembros de este organismo, en virtud de que consideran que este último ha sido ineficaz en el cumplimiento de su objetivo de liberalizar el comercio mundial incluso expresa puntos de vista que lo califican como entidad absoluta. En un mundo globalizado y paradójicamente con nuevas modalidades proteccionistas, el GATT muestra evidente deterioro en sus funciones. No obstante también son relevantes los frutos logrados en las siete rondas de negociaciones comerciales celebradas a lo largo de las cinco décadas.

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Ciertamente, de un arancel medio de alrededor del 40% prevaleciente en las principales economías industrializadas, en los cuarenta se ha logrado disminuirlo a un nivel de aproximadamente 5% en el presente, situación que ha propiciado un ritmo dinámico del comercio mundial en varios períodos. La Cuenca del Pacífico Conforme a las tendencias de globalización que se registran en los mercados internacionales, el intercambio de México con las naciones de la denominada Cuenca del Pacífico, se convierte en una de las principales opciones viables para agilizar la transformación de la estructura económica de la nación. El universo que comprende a la Cuenca del Pacífico es amplio, cubre 47 países que representan un tercio del territorio mundial, la mitad de su población y también la mitad de su Producto Nacional Bruto (PNB). Las naciones de la Cuenca realizan el 40% del comercio internacional y poseen una quinta parte del petróleo existente en el mundo, así como más de la mitad del carbón, gas natural y uranio del planeta. En esta zona conviven economías muy diferentes: Países en vías de desarrollo, hasta naciones altamente industrializadas; economías de mercado y de planificación centralizada. Los sistemas de gobierno son variados y los tamaños de su población y territorio también. Se observan amplias diferencias culturales, sociales y lingüísticas entre los miembros de la Cuenca. La instrumentación del Programa de la Industria Maquiladora de Exportación (IME) en 1965, fue una de las primeras expresiones del fenómeno de la globalización en México y antecedente para el posterior establecimiento del Tratado de Libre Comercio. (TLC). CCE El marco de la industria y del comercio comunitario proyecto a de Europa 1992 ha propiciado que en los últimos cuatro años se reactivara el crecimiento económico y se abatieran las elevadas tasas de desempleo; sin embargo, el proceso de integración comunitaria ha llegado a un punto neurálgico, y el “Tiempo corre contra reloj”, ya que se empiezan afectar los intereses particulares de los países y se plantean profundas controversias en cuanto ala unificación en el campo financiero y fiscal, principalmente, debido a la disparidad comunitaria de las estructuras de costo operativo de los sistemas financieros y la diferente magnitud de los déficit fiscales y de los niveles inflacionarios, entre otros factores. Ubican al concepto de mercado único en una dimensión diferente, con nuevas posibilidades, empero, simultáneamente con retos más complejos. Ciertamente W. Guth comenta que “La integración de Europa Occidental ha sido cuidadosamente planteada y ha procedido sistemáticamente para el cumplimento de sus objetivos. En contraste, los acontecimientos revolucionarios llevados acabo en Europa del Este han sido muy rápidos, inesperados e incontrolables.

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Es aún muy temprano para poder visualizar los efectos económicos de esta situación. Sin embargo, sin duda alguna, los sucesos constituyen uno de los movimientos más dinámicos de Europa y de mayor trascendencia histórica. La tarea de convertir a toda Europa en un continente democrático y libre y, al mismo tiempo, en la más importante del mundo, hoy es una realidad”. No obstante, que 60% de las decisiones de la comunidad han sido ya tomadas; aún quedan temas pendientes por aclarar, como la armonización de los impuestos directos. En la esfera monetaria y financiera, todos los controles de capital internacional y transacciones cambiarias fueron asignados a Francia; sin embargo, Italia proseguirá en un futuro cercano con esta función. Todos los países miembros concordaron en que la primera etapa de la unión económica y monetaria habría de empezar en Julio de 1988. Asimismo, se ha decidido que al final de este año se lleve acabo una conferencia intergubernamental para convenir en las etapas consecutivas y, más específicamente, para el establecimiento de un sistema Europeo de bancos centrales. “En síntesis, la posición germana establece que las siguientes condiciones deberían ser satisfechas, para lograrse la unión económica y monetaria”: 1. La política económica y financiera de los miembros debe ser acorde con sus tasas de inflación y sus déficits fiscales. 2. El nuevo Sistema Europeo de Bancos Centrales debe tener el mismo nivel de independencia que el Bundesbank (Banco Central). 3. La prioridad debe ser otorgada a la estabilidad de precios. ALALC La formación de la Comunidad Económica Europea en 1957, tuvo influencia considerable sobre la necesidad de incrementar el comercio latinoamericano, tanto por el ejemplo que representaba en sí, como por las consecuencias desfavorables que traería a la exportación latinoamericana hacia aquella región. Así el 18 de Febrero de 1960 se firma en la ciudad de Montevideo, Uruguay, el tratado que crea la Asociación Latinoamericana al Libre Comercio (ALALC). El acuerdo fue puesto en vigor el 2 de Junio de 1961; México fue uno de los países firmantes. Los principales objetivos contenidos en el tratado son: 1) Eliminación gradual de gravámenes y restricciones que inciden sobre las importaciones de los productos originarios del territorio de cualquier parte contratante. 2) Establecimiento de condiciones equitativas de competencia entre países firmantes para facilitar la integración y complementación de sus economías principalmente en el campo industrial. 3) Tratamiento no menos favorable que aquel que se concede a los capitales provenientes de la zona.

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4) Coordinación de las políticas de desarrollo agrícola y de intercambio de productos agropecuarios. 5) Tratamiento no menos favorable en materia de impuestos, tasas y otros gravámenes internos que el que se aplica a productos similares nacionales a los productos originarios del territorio de otra parte contratante. 6) Fijación de los criterios para la determinación del origen de las mercancías. 7) Simplificación y unificación de los trámites y formalidades relativos al comercio recíproco. 8) Establecimiento de una nomenclatura tarifaría común.

El programa económico de la zona se elaboró sobre las bases flexibles; se dio especial atención a la gradualidad en el proceso de liberación, reciprocidad en las condiciones de tratamiento incondicional e ilimitado de la nación más favorecida. El comercio intrarregional adelantó paulatinamente a raíz de la creación de la ALALC: Las importaciones se incrementaron su participación de 11% al inicio de los sesenta a 17% en igual período. No obstante, los resultados en términos de integración fueron bastante limitados en virtud de la ausencia de políticas económicas coherentes (internas y regionales), del conflicto de objetivos que planteó la estrategia de las naciones entre sustitución de importaciones y la cooperación comercial regional y en última instancia, de la falta de complementariedad de las diferentes economías. De esta manera, se hizo necesario realizar un replanteamiento que permitiera proseguir con el proceso de integración latinoamericana que excediera la liberación del comercio, así como establecer nuevos mecanismos de cooperación económica. Los esfuerzos por lograr la integración económica de América Latina al través de la liberación de su comercio condujeron a once países a firmar en 1960 en la ciudad de Montevideo, el tratado para crear la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). ALADI En 1980 como resultado de negociaciones gubernamentales se firmó, también en Montevideo, el tratado que da origen a la ALADI, sucediendo a la a ALALC como esfuerzo de mayo amplitud hacia la integración de América Latina. La ALADI ensancha su membresía al resto de países Latinoamericanos, incluidos el Caribe y Centroamérica. ALADI busca formar una zona de preferencias económicas a nivel regional en diversas áreas: Comercio, Complementación económica y Cooperación científica y Tecnológica. Asimismo concibe acuerdos parciales en los que se concede importancia a las negociaciones bilaterales dentro del marco de la propia ALADI.

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En este ámbito, Considera que la preferencia arancelaria constituye el instrumento dentro de la asociación con mayor potencial para la acción externa, ya que se puede hacer extensiva a diversos países Latinoamericanos. Los países miembros de la ALADI también pueden negociar acuerdos de alcance parcial con otros países de la región o fuera de ella, siempre que se trate de naciones en vías de desarrollo. En la práctica, existen obstáculos para lograr la integración latinoamericana, entre los que se destacan: 1. El tema de la integración ocupa un lugar marginal en las estrategias nacionales de políticas económicas ante la prioridad que los gobiernos otorgan a otros problemas críticos. 2. La complejidad en que se desenvuelven las relaciones económicas de los países de distinto grado de desarrollo de la región con el grupo de países industrializados. 3. La competencia creciente entre países avanzados por el mercado latinoamericano, que resta posibilidades de negociación Entre los miembros de ALADI. Las relaciones comerciales de México con ALADI muestran un estancamiento en los dos últimos años, en buena parte por los problemas de balanza de pagos por los que atraviesan la generalidad de los países del área; ello ha inhibido las transacciones en virtud de la escasez de divisas y la caída de la demanda interna. Así pues, nuestras exportaciones a las naciones miembros de ALADI bajaron su exportación en el total de las ventas al exterior de 5.3% en 1981 a 4.1% en 1983. Los envíos de México se concentraron prácticamente en un solo país, pues brasil absorbió el 72% del total en 1983; siguió Colombia, con 7.8% Uruguay, 5.5% y Argentina 4.2%. Así mismo, la oferta de productos de México a ese bloque es limitada; aceites crudos de petróleo, conbustóleo, zinc afinado, libros impresos, amoníaco licuado o en solución, y transporte de carga. En la coyuntura actual, el mercado de ALADI presenta limitantes para estimular nuestras exportaciones hacia el área geográfica. La falta de liquidez de estas naciones hace que las futuras negociaciones comerciales tiendan a canalizarse en forma creciente a través del trueque o de operaciones compensadas, hecho que hace más complejo el comercio y no siempre rentable.

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TLC México – Estados Unidos - Canadá

México busca culminar su proceso de inserción a la economía global y a la vez tener un impulso definitivo para el avance de su economía en el largo plazo vía un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC). La actual administración mexicana reconoce la necesidad de aprovechar los beneficios potenciales derivados de las oportunidades que se gestan en los cambios que experimenta la economía mundial. En este contexto, destacan aspectos fundamentales en el TLC, a saber: 1. El significado de una posición económica y política nacional derivada de las relaciones bilaterales de las dos naciones. México y Estados Unidos tienen economías complementarias, el primero lleva acabo alrededor de dos terceras partes de su comercio exterior con EU y para este último, México representa su tercer socio comercial en importancia, después de Canadá y Japón. Así mismo, la aportación del comercio se ha incrementado en el PNB de ambos países en virtud de los esfuerzos implantados para incrementar sus ventas externas. Estados Unidos con el propósito de moderar su déficit en cuenta corriente y detener el crecimiento de su extraordinario endeudamiento externo, y en México, para poder cubrir el servicio de su deuda externa y promover un avance económico estable y sostenible. El TLC les daría a las dos economías acceso a los mercados, conocimiento y fuerza laboral, principalmente. Habrá también oportunidades de negocio en sectores en donde aún no existe comercio bilateral y mejoría en la competitividad de las empresas en Estados Unidos y México por la mayor escala de las operaciones con una consecuente deducción de costos. 2. Las múltiples ventajas que obtendría México al asociarse más estrechamente al mercado más grande del mundo. El tamaño y la apertura del mercado estadounidense han sido factores que han promovido de manera importante al espectacular éxito de las exportaciones y el crecimiento económico de Japón de varios países del sudeste de Asia durante las últimas dos décadas. Para Taiwan y Korea las exportaciones hacia Estados Unidos significan 24% y 16% del PNB, respectivamente, comparadas con 13.3%, correspondiente a México. Al buscar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, México sigue los pasos de Canadá, cuya complementariedad con los estadounidenses es similar. La iniciativa canadiense para un TLC con EU reconoció que la confianza hacia el mercado estadounidense había crecido desde la década anterior a pesar de la política oficial de la diversificación de los mercados. Otro motivo para la firma fue el temor de Canadá al aumento del proteccionismo por parte de Estados Unidos.

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Igualmente, desde la perspectiva de México, los principales objetivos en un acuerdo potencial de libre comercio se referirían a tener relaciones más abiertas (con menos barreras) predecibles, estables y seguras. Un acuerdo comercial de este tipo establecería un marco estable para los tomadores de decisiones en el sector privado, formalizaría su acceso al mercado de EU asegurando un tratamiento preferencial para sus bienes y servicios y obtendrían la exención de futuras barreras comerciales, como aconteció con Canadá. El tratado atraería la atención de empresas de Estados Unidos, grandes y pequeñas, hacia los recursos mezclados que tiene ventajas comparativas. Simultáneamente la certeza del acceso al mercado estadounidense estimularía también a la inversión extranjera en México resulta evidente que habría un aumento un aumento en el comercio generado por la reducción de las barrearas en corto plazo; empero, en el largo plazo, el impacto sería muy probablemente, más profundo y duradero, porque múltiples compañías Norte americanas tomarían ventaja del libre acceso al mercado mexicano mediante la reconsolidación de sus operaciones en los EUA; este desplazamiento inverso es más probable en industrias en donde existe capacidad superavitaria en Estados Unidos que compensaría las ventajas en el costo de la mano de obra. Paralelamente la reconsolidación se vería equilibrada por otras compañías manufactureras que harían exactamente lo opuesto. Un gran número de firmas manufactureras estadounidenses harían planes para la construcción de plantas e instalaciones en México con la meta de enlazar sus operaciones con los dos países y que este esquema también podría servir para otras partes del mundo, impulsando, el comercio en ambos países

Historia Contemporánea

El programa de estabilización económica y de crecimiento sostenido, que se ha llevado a cabo en México en la última década, desde la crisis de la deuda externa en 1982, cuando México se declaró en la imposibilidad de pagar, ha permitido reducir considerablemente los graves desequilibrios de la economía mexicana, pero provocó el estancamiento de la producción en la década de los 80, el deterioro del mercado y la disminución del ingreso por habitante. En México, un gran número de personas se encuentra por debajo del nivel de pobreza, es decir, sus ingresos son de menos de dos salarios mínimos. En 1989, el 28% de los hogares estaba en esa situación. Es decir, el salario mínimo está muy por abajo del nivel de pobreza. Es un análisis de la OCDE sobre México. La Organización de Cooperación y de Desarrollo Económicos acaba de publicar un "Estudio especial para un país no miembro", en su colección Estudios Económicos de la OCDE, fechado en 1991-1992. Entre sus estudios económicos ordinarios más recientes están Canadá, Finlandia, Bélgica-Luxemburgo, Alemania y Francia, que son miembros. He aquí algunas de sus reflexiones y de sus conclusiones.

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En 1940, México era un país esencialmente rural y exportador de materias primas. Actualmente es la decimotercera potencia económica en el mundo y una de las principales naciones comerciales. Sus ingresos por habitante equivalen a los ingresos de los países débiles de la OCDE, Grecia, Portugal y Turquía. Esta transformación espectacular no se ha hecho sin tropiezos y no se ha completado. Tuvo una ruptura mayor en 1982, que desembocó en crisis y condujo a una reorientación de la estrategia de desarrollo. Fue un proceso doloroso de eliminación de los principales desequilibrios macroeconómicos acumulados durante los doce años de Luis Echeverría y de José López Portillo. Los gobiernos posteriores a ellos abandonaron progresivamente la estrategia del desarrollo dirigido, sustituyeron importaciones por productos nacionales y llevaron a cabo amplias reformas microeconómicas para dar una importancia mayor a los mecanismos del mercado y racionalizar las estructuras de incitación económica. La necesidad de estabilizar la economía, la moneda y el servicio de la deuda exterior implicó el estancamiento de la producción y la caída tanto de los salarios reales como del ingreso por habitante durante el sexenio de Miguel de la Madrid. Se volvió a la austeridad presupuestaria y se renegoció la deuda exterior. La economía empezó a moverse en 1989. Bajó la inflación de más de 160% en 1987, a 20%, al mismo tiempo que se iba quitando progresivamente el control de precios. Las importaciones no petroleras han aumentado y pueden ser estimuladas aún por el Acuerdo de Libre Intercambio Norteamericano (ALENA, por sus siglas europeas). Nosotros le llamamos TLC, Tratado de Libre Comercio. A pesar de sus logros indiscutibles, la economía mexicana se enfrenta todavía a problemas económicos graves. A pesar de estar a la baja, la inflación todavía es superior a la que tienen sus principales socios comerciales y amenaza de nulificar la competitividad internacional de México. La reaparición de un importante déficit en la balanza corriente conduce a pensar que el ahorro interno es todavía insuficiente, a pesar del fuerte aumento del ahorro público, para financiar una expansión sostenida de la inversión interior. Además, son preocupantes la pobreza rural, la desigualdad de los ingresos, la injusta distribución de la riqueza y la precariedad del empleo de una proporción importante de la población económicamente activa, imputable también a un bajo nivel medio de instrucción y de formación. El medio ambiente, que no ha sido protegido hasta el presente, ha llegado a una situación crítica en muchos centros urbanos e industriales y en sus alrededores. La estructura política y el marco económico creados y llevados a la práctica por Plutarco Elías Calles, "hábil y despiadado", y por Lázaro Cárdenas, 1934-1940, "conciliador y enérgico", tuvieron una influencia decisiva sobre el clima económico de México y fueron la marca peculiar del desarrollo mexicano. El período de Cárdenas se caracteriza por su interés auténtico en la suerte de los pobres, obreros y campesinos, y por su enfoque estadista del desarrollo económico. A partir de 1940 empieza el despegue de la economía, ayudado por la segunda guerra mundial. De 1940 a 1954 hay un excedente presupuestario que se utiliza para reembolsar al extranjero las nacionalizaciones de las principales industrias. La deuda baja del 45 al 11% del PIB. Se da la expansión de la infraestructura y de la industria. De 1954 a 1970, la economía se caracteriza por el alto crecimiento de la producción y por las bajas tasas de inflación.

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Ese modelo de estabilización del crecimiento encontró su límite, económico y político, en 1970, al terminar el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz. La legitimidad política quedó en entredicho, sobre todo, por la represión brutal del 68. Después vinieron la recesión y la represión del 71, y después, el fracaso de la reforma fiscal en 72. Luis Echeverría 1970-1976- optó por una política populista de gastos masivos financiados por el déficit y por la expansión monetaria, aceitados por deuda externa, para recuperar apoyo político. Y desestabilizó la economía. José López Portillo, apoyado por el Fondo Monetario Internacional, empezó con un programa de austeridad para estabilizar la economía y, suponiendo que contaba con los enormes ingresos petroleros que los nuevos yacimientos descubiertos y confirmados le prometían, acabó por enredarse en una política sistemática de reactivación por medio del déficit presupuestario y de la expansión monetaria, fácilmente financiada por deuda exterior. En 1982 se desató la crisis de la deuda, cuando México anunció su imposibilidad de pagar el servicio de su deuda exterior. Ambos presidentes, Echeverría y López Portillo, dejaron una herencia de déficit sistemático y de laxismo monetario, con sus consecuencias de inflación galopante, déficit presupuestario, inmensa deuda exterior agravada por tasas de interés reales extremadamente elevadas y una iniciativa privada escéptica de que México pudiera manejar su economía de manera responsable. Miguel de la Madrid y su sucesor, Carlos Salinas de Gortari, aplicaron medidas radicales para estabilizar la economía y restablecer la confianza del sector privado

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La Globalización en México Efectos de la Globalización en México - Modificaciones Legales

Modificaciones Legales Reformas a la ley aduanera SE REFORMAN : Art. 1°, primer párrafo; 13 y14, penúltimo párrafo ; 17 primer párrafo; 23, segundo y tercer párrafo; 36 fracción I, inciso b); 41,43,45 segundo y tercer párrafos; 47 cuarto párrafo; 48, tercer párrafo; 50 primer párrafo; 58, primer párrafo; 61 fracciones VII, VIII y IX, inciso c); 62 fracciones I, segundo párrafo y II, inciso b), segundo párrafo; 75, fracción III; 83 último párrafo; 85 fracciones I y III y penúltimo párrafo; 86, primer y último párrafos; 88 último párrafo; 89; 94 primer párrafo; 97, primer párrafo; 103 primer párrafo; 106 fracciones II, inciso e), IV incisos a) y b) y V inciso d); 107 primer párrafo; 114, primer párrafo; 120, segundo y último párrafos; 121, fracción I; 132, último párrafo; 149 último párrafo; 144, fracciones X y XII; 146 fracción II; 151, fracciones II, III y IV; 152 primero y segundo párrafos; 159, fracciones I,II y IV; 164, fracción VI, segundo párrafo; 165, fracciones II, segundo párrafo y III; 168, fracciones I y VII; 176, fracción VI; 177, fracción III; 178 fracciones I , primer párrafo, y IV y penúltimo párrafo; 184, fracción I, y 203, primer párrafo.

SE ADICIONAN : Los artículos 20, con último párrafo; 58, con último párrafo; 61, con una fracción XVI; 106, con último párrafo; 119, con los párrafos séptimo y octavo, pasando el actual a ser último; 121, con una fracción IV; 145, con último párrafo; 151, con los párrafos segundo y tercero pasando el actual segundo a ser cuarto; 177, con una fracción XI; 178 con una fracción VI; y 199, con una fracción III.

SE DEROGAN: Los arts. 5°, último párrafo; 106 inciso c) de la fracción II, y 203 último párrafo. ( diario oficial del lunes 30 de diciembre de 1996).

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SE REFORMAN: Los arts. 5°;9°; 14, tercero , cuarto y quinto párrafos; 15, primer párrafo y fracciones I, primer párrafo, III, IV, primer párrafo, V, primero y tercer párrafos, VI y VII, así como el quinto párrafo del artículo; 21, segundo párrafo, fracciones I y II; 24; 26, primer párrafo; 28, tercer párrafo; 32, primer párrafo; 36, fracción I, inciso e) y segundo párrafo de la fracción; 41, fracción III; 43, primero, segundo, tercero, sexto, séptimo y octavo párrafos; 46; 50, tercer párrafo, fracción II; 54, segundo párrafo, fracción II; 62, fracción II, inciso b), segundo párrafo; 83, primero y tercer párrafos; 85, primer párrafo y fracción I; 86, primer párrafo; 87, fracción II y segundo párrafo del artículo; 88, segundo párrafo; 89, segundo y sexto párrafos; 92, primer párrafo; 93, primero y segundo párrafos; 97, primer párrafo; 100 segundo párrafo; 106, fracciones I, II, incisos d) y e), IV, inciso a), primer párrafo y V, primer párrafo e incisos c) y d); 107, primer párrafo; 108; 109, segundo y tercer párrafos; 110, primer párrafo y fracción I; 116, fracción IV y tercero y cuarto párrafos del artículo; 120, segundo párrafo; 121 fracción I; 127, tercer párrafo fracciones III y IV; 128, segundo párrafo; 131, fracción I; 144, fracciones I,II,XII,XV y XXVIII; 146 fracción II; 151, fracciones I,III y IV, así como el actual segundo párrafo del artículo; 152, primero y segundo y tercer párrafos; 153, segundo párrafo; 154; 155, primer párrafo; 157; 160, fracciones V, segundo y tercer párrafos y VI, primero y actuales segundo y tercer párrafos; 162, fracción VII, inciso e); 163 fracción IV; 164, fracción VII; 165, fracciones II, primer párrafo e incisos a) y b); 168, fracción VII; 169, actuales segundo y tercer párrafo; 171, fracciones I, primer párrafo e incisos a) y b) y segundo párrafo de la fracción, y V incisos a) y b); 176, fracción III; 178, fracciones I, II y VI; 183, fracciones I, segundo párrafo, III, primer párrafo, IV y V; 184, fracciones I, III, VI y VIII; 185, fracciones II, III, V, y VI; 186, fracciones VI, XIV y XVI, fracciones III y VI.

SE ADICIONAN: Los arts. 2° con una fracción VIII; 15, con último párrafo; 36, fracción I, con un inciso g); 41, con último párrafo; 43, con último párrafo; 52, con último párrafo; 78-A; 78-B; 78-C; 84-A; 86-A; 87, con una fracción III; 89, con una fracción VII; 103, con último párrafo; 106, fracciones II, con un inciso c), III, con un inciso e) y V, inciso c), con un segundo párrafo y con último párrafo a la fracción; 121, fracciones I, con un segundo, un tercero , un cuarto y quinto párrafos y IV, con un segundo párrafo; 125, con una fracción III; 127, con un último párrafo; 144-A; 151, con las fracciones VI y VII y con un segundo párrafo, pasando los actuales, tercero y cuarto a ser cuarto y quinto párrafos del artículo , respectivamente; 153, con un último párrafo; 154, con un segundo y un tercer párrafos; 160, fracción VI con un segundo párrafo, pasando los actuales segundo y tercero a ser tercero y cuarto párrafos de la fracción, respectivamente; 162 con una fracción XI, 166, con un segundo párrafo; 169, con una fracción V y con un segundo y un tercer párrafos pasando los actuales segundo y tercero a ser cuarto y quinto párrafos del artículo, respectivamente; 173, fracción VI, con un segundo párrafo; 176, con las fracciones VII,VIII, IX y X; 178 fracción III, con un segundo párrafo y con las fracciones VII, VIII y IX; 183-A ; 184, con las fracciones XI, XII, XIII, y XIV; 185 con las fracciones X,XI,XII, y XIII ; 186, con las fracciones XVII, XVIII y XIX; 187, con las fracciones IX, X y XI.

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SE DEROGAN: Los arts. 15, segundo y tercer párrafos; 32, segundo párrafo; 49; 82, segundo párrafos; 106, fracción IV, inciso b), segundo párrafo y segundo párrafo del artículo; 116, segundo párrafo; 121, fracción II; 158, segundo párrafo; 172 , fracción IV; 177, fracciones III y XI; fracciones IV, segundo párrafo y segundo y tercer párrafos del artículo; 183, fracción III, segundo párrafo. ( diario oficial de la federación, jueves 31 de diciembre de 1998)

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VI

La Globalización en México Efectos de la Globalización en México - Aspectos Sociales

La pobreza es un dato de nuestra realidad. Cerca de la mitad de nuestra población vive en condición de pobreza, definida como la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas. De ellos, la mitad resiente la pobreza extrema, la que se traduce en una alimentación insuficiente. Más de la mitad de los pobres vive en el campo, donde prevalecen. La mayoría de los indígenas de nuestro país está en esa porción de la pobreza rural. A ellos se suman los campesinos de las zonas áridas y de otras áreas poco favorecidas. En las ciudades la pobreza afecta con más dureza a los inmigrantes recientes. Los jóvenes la resienten con mayor severidad e impaciencia. Pese a su concentración en zonas y grupos vulnerables la pobreza es ubicua y constituye parte de nuestra experiencia cotidiana. Las estimaciones estadísticas ilustran la magnitud de la pobreza pero poco nos dicen sobre su naturaleza. Nuestra pobreza no es un fenómeno residual que afecta a grupos improductivos y atrasados. Todo lo contrario, nuestra pobreza es productiva. La producción y el trabajo de los pobres es un componente central del producto nacional, lo mismo en las actividades formales que en las alternativas. La pobreza mexicana no grava a la sociedad como un costo. Los pobres sobreviven por su cuenta y aportan recursos, trabajo y productos a los que han escapado de la pobreza o viven en la opulencia. La pobreza no se deriva de la pasividad ni de la resignación sino de la desigualdad. Las relaciones desiguales en el acceso a los recursos, sean estos de la naturaleza o de la sociedad, en la valoración del esfuerzo productivo y en el intercambio, se establecen y reproducen desde el nivel local hasta el internacional. La pobreza está asociada al modelo decrecimiento, refleja la cara oculta de nuestro progreso. En la pobreza se acumula una deuda histórica, más importante y cuantiosa que la deuda externa. Como tal tenemos que reconocerla aceptar el pago de su servicio como obligación prioritaria de la sociedad. Nuestra pobreza no sólo es productiva, también es creativa e inventiva. De ella surgen productos nuevos que aprovechan recursos y conocimientos insospechados. Los mercados populares son un testimonio de esa innovación constante. Pero la inventiva y creatividad de la pobreza se manifiestan más clara y vigorosamente en el establecimiento de relaciones sociales que permiten la sobrevivencia que la estadística hace parecer imposible. El fortalecimiento de la familia como la unidad que combina con máxima eficacia y sin desperdicio los recursos y las necesidades; las redes humanas que suplen los servicios que la sociedad no puede entregar, desde el cuidado de los niños y los enfermos hasta las complejas cadenas que permiten la movilización de millones de trabajadores dentro y fuera del país; los pueblos y los barrios donde se intercambian sin lucro los recursos colectivos y donde se generan las fidelidades que otorgan identidad, seguridad y pertenencia; las viejas y nuevas organizaciones sociales que defienden los espacios ganados y demandan y gestionan las nuevas iniciativas, entre otros muchos, ilustran la creatividad de los pobres para crear relaciones humanas con un signo claro: el de la colaboración, la solidaridad en su sentido más profundo.

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La naturaleza productiva, creativa y solidaria de nuestra pobreza nos permite analizarla no sólo como una suma de carencias sino también como una fuente potencial para el verdadero desarrollo. En esa perspectiva, el pago de la deuda histórica de la pobreza se traduce como inversión, no como gasto. La lucha contra la pobreza no consiste en corregir o disfrazar consecuencias sino en atacar las causas. Se trata de romper el círculo perverso que convierte los esfuerzos crecientes de los pobres en precaria permanencia y reproducción de la pobreza. Esto sólo puede lograrse corrigiendo paulatina pero de manera sostenida la desigualdad. Para ello tenemos que crecer invirtiendo desde abajo para fortalecer las iniciativas productivas de los pobres, superar sus restricciones y mejorar su posición en el intercambio. Nuestra pobreza la combatirán los pobres con el apoyo decidido del estado que debe aportar recursos y sobretodo, voluntad política, dirección y concertación de esfuerzos. Casi siempre hemos operado con la esperanza de la riqueza que se derrama desde arriba. Así planeamos nuestro desarrollo, favoreciendo la concentración. La hipótesis no se cumplió. Vivimos décadas de crecimiento a tasas que hoy parecen inalcanzables. De ellas no se derivó el abatimiento de la pobreza, que terca y persistente mantuvo su proporción inalterada. Los años de crisis, por el contrario, agudizaron las contradicciones. La vieja urgencia para enfrentar y combatirla pobreza se volvió impostergable. Hoy tenemos que enfrentarla Constituye una demanda generalizada explícita y compartida de la población. Tal vez sea el momento de planear desde la óptica de la pobreza la de las grandes necesidades y los recursos escasos, la de la sobriedad y la persistencia la de la férrea terquedad que se traduce en pasos pequeños pero claramente encaminados. Para ello tenemos que mirar desde abajo y desde dentro, escuchando a los que saben del oficio de la pobreza y atendiendo sus demandas y recomendaciones. Se trata de someter toda acción y decisión a su impacto sobre la pobreza para promover que el crecimiento se genere en cada hogar, en cada barrio o comunidad, fortaleciendo su capacidad para seguir creciendo con autonomía para atender al bienestar de las células básicas de nuestra sociedad. La persistencia de la pobreza no es agradable. Podemos analizarla de muchas maneras pero no debemos idealizarla ni tolerarla. En ella radica el principal problema del país, el más urgente y también el más difícil. Debemos reconocer su importancia magnitud y su inserción en las más profundas estructuras de nuestra sociedad. Tenemos que admitirla plenamente y confesar sin rubores que somos pobres. En ello no hay estigma sino reconocimiento de una posición que hay que superar, de un reto que hay que afrontar. Tenemos que mantener abierta y francamente toda nuestra capacidad de indignación frente a la pobreza, para convertirla en herramienta de trabajo, en instrumento para el diseño del futuro. En el marco de la sucesión presidencial y la crisis que todavía lastima a millones de mexicanos, oportuno es, más que tratar de adivinar el nombre de quién podría reemplazar al jefe del Ejecutivo, analizar con seriedad los problemas fundamentales del país y debatir el rumbo que éste habrá de seguir en el futuro. Asunto medular es el relativo al modelo económico, pues es en el plano de la economía donde mejor se percibe el fin al que se dirige la actividad gubernamental y el que define la naturaleza de su política. La idea liberal nace propiamente con el sabio Santo Tomás y su célebre Suma Teológica (1225-1274).

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La propiedad privada es un derecho natural del hombre concedido por la Divinidad para procurarle una vida feliz, diría el ilustre a quien se, y el papa Juan XXII (1322), en franca oposición a la Orden de los Franciscanos, calificaría de herética la doctrina sobre la pobreza absoluta de Cristo y sus discípulos. En consecuencia, la propiedad privada dejaría de ser pecaminosa; la idea tomaría vuelo con el médico y filósofo John Locke (16321704, teórico de la sublevación burguesa contra las monarquías; se perfeccionaría con Adam Smith y su muy conocida obra Investigaciones sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones (1723-1790); y, finalmente, se haría modelo de desarrollo neoliberal con los californianos Howard Jarvis y MiltonFriedman. La clave del crecimiento económico, nos dice este modelo, reside en la empresa privada, pues es la única que puede reactivar la producción, acrecentar el ingreso general y asegurar el bienestar de la población. Lo bueno para la General Motors es lo bueno para los Estados Unidos, diría hace algunos ayeres un conocido político norteamericano. Lo bueno para la empresa privada, es lo bueno para México, repetirían aquí, en originalísimo discurso, sus fieles seguidores. Adoptado en México desde hace catorce años, siguiendo la estela del giro que dio el mundo a la derecha, giro que Galbraith advirtió mucho antes de que se produjera, este modelo neoliberal tuvo en Ronald Reagan a su principal animador, en la señora Margaret Thatcher a una entusiasta corifeo y en Barre y Begin a señalados coribantes, y pese a que se ha presentado como milagrosa panacea, no ha inducido felicidad alguna entre los mexicanos y sí una y mil calamidades. En pocos años, el neoliberalismo hizo crecer a niveles exorbitantes la concentración de la riqueza, el desempleo, la falta de ocupación y la pobreza, que se extiende ya a 60 millones de mexicanos. Congruente con su premisa de otorgar primacía a la empresa particular, rompió el equilibrio finamente enhebrado por la Constitución, que hacía descansar el desarrollo nacional en el avance simultáneo y la cooperación fructífera de tres áreas de propiedad: la propiedad nacional de áreas estratégicas, administradas por un Estado rector de los procesos económicos y facultado, por tanto, para distribuir con equidad la riqueza y el ingreso; la propiedad privada sujeta a función social y con un amplio campo para su desenvolvimiento; y la propiedad social de las clases trabajadoras (ejidos, empresas sindicales, cooperativas), instalada en la estructura como una potente fuerza productiva y como fiel de la balanza que impide el que ésta se incline decisivamente hacia alguna de las otras formas de propiedad, nacional o privada. La Tercera Vía, que el laborismo inglés dice haber descubierto recientemente, está inscrita en la Constitución mexicana desde principios del siglo en curso. El último y quizá el más grave de los efectos derivados de la aplicación de este modelo es el que se refiere a la desincorporación en masa de empresas públicas - como elegantemente llaman sus promotores al desmantelamiento del patrimonio nacional -. El Estado Mexicano es hoy, como resultado de la desaparición de la empresa nacional, un Estado sin poder económico, es decir, sin fuerza suficiente para imponer las soluciones que convienen a los intereses del país. Se ha convertido en un juguete de los círculos empresariales ubicados en la cúspide de la estructura. Todos aquellos que desde distintas posiciones ideológicas confrontaron las políticas gubernamentales de los últimos años y acusaron a sus ejecutores de carecer de planes y proyectos, o de actuar impelidos por un simple pragmatismo, se percatan ahora de que estaban rotundamente equivocados.

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Esta generación en el poder siempre ha tenido claros la meta y el camino, lo que quiere y cómo conseguirlo. No se trata de un grupo de improvisados o bisoños, sino de hombres y mujeres preparados en universidades privadas y del extranjero, que han puesto en marcha, paso a paso y con asombrosa exactitud, una auténtica contrarrevolución que “...no es una revolución contraria, sino lo contrario a la revolución...” (Jesús Reyes Heroles). Sólo que no puede triunfar indefinidamente aquello que va contra la historia, los principios y valores esenciales en que se ha sustentado la vida de los mexicanos. Es cierto que el neoliberalismo ha colocado a la Revolución en el retablo de los dioses muertos, pero ésta no puede morir porque expresa la perpetua necesidad de superación que hay en el hombre. El neoliberalismo ya no puede darle a nuestro pueblo ninguna esperanza. La experiencia de los años recientes no ha servido sino para desacreditarlo. A la idea neoliberal la han matado sus mismos fervientes adeptos. Sin proponérselo, la han extirpado del alma colectiva. De acuerdo con las leyes del desenvolvimiento humano, debe venir un nuevo y positivo reflujo de la historia, un resurgimiento de la idea progresista. En la desesperanza que crece con una crisis que no acaba, se anida la idea, en camino de convertirse en convicción, de que es indispensable retornar a las fuentes revolucionarias que nutrieron las banderas de Hidalgo, Morelos, Juárez, Flores Magón, Zapata, Cárdenas y de muy escogidos sexenios gubernamentales, por son las que nos han dado rumbo e identidad y han hecho del nuestro, un pueblo respetado por todos los demás. No es tiempo de indefinición ni de actitudes moderadas. Pasamos a la acción o pasarán por encima de nosotros

Educación

Aunque el TLC no contiene disposiciones explícitas respecto a los servicios educativos de los países signatarios, es obvio que las nuevas relaciones comerciales que estamos estableciendo y la globalización de nuestra economía tendrán profundas repercusiones para el sistema educativo nacional, y particularmente para la educación superior. La internacionalización de nuestra vida académica, que acompañara inevitablemente a la comercial y productiva, tendrá efectos complejos. Los más visibles no serán ciertamente los más importantes. Puede esperarse, por ejemplo, que algunas universidades de Estados Unidos o Canadá establezcan en México filiales de sus programas de posgrado que compitan con los nuestros, o que se incrementen los intercambios académicos en forma de flujos recíprocos de profesores, proyectos conjuntos de investigación y financiamientos compartidos. También puede esperarse que perdamos a algunos de nuestros mejores profesores e investigadores debido al diferencial de salarios, o que la crisis general del empleo se intensifique, particularmente entre los egresados universitarios, con el consiguiente efecto de agudizar los distanciamientos entre las instituciones públicas y las privadas.

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En un plano más profundo -y ya hay numerosos síntomas de ello, la competitividad económica se reflejará necesariamente en los estándares de calidad académica de las universidades mexicanas; habrá presiones para que los estudios realizados en ellas sean evaluados conforme a normas internacionales; inclusive se advierten ya procesos orientados a adoptar exámenes de admisión generados y reconocidos en los Estados Unidos, o se sabe que algunas instituciones privadas realizan gestiones para ser admitidas (algunas ya lo están) por las asociaciones de acreditación de ese país. Esta clase de efectos, sin embargo, no serán los más trascendentes. La globalización económica y sus consecuencias en otros órdenes llevarán a nuestra educación superior necesariamente a cuestionamientos más radicales sobre su contribución al desarrollo del país en el nuevo escenario, lo cual implicará reorientar la oferta de carreras, los métodos y tecnologías de enseñanza, los tipos y temas de investigación científica y tecnológica, las relaciones entre el mundo académico y el de la producción y, sobre todo, reexaminar la filosofía educativa que guía a cada institución. En una palabra, la función crítica tradicional de las universidades se verá sometida a una nueva prueba: criticarse a sí mismas y preguntarse por su razón de ser en el nuevo contexto. De lo dicho se desprende que las instituciones de educación superior tienen que emprender un serio y pormenorizado ejercicio de planeación institucional. Pero antes de involucrarse en ese ejercicio, tendrán que esclarecer cuáles son sus opciones valorales ante los cambios esperados, pues de esas opciones dependerán las orientaciones de sus proyectos académicos. Efectivamente, ante la globalización económica y académica, las universidades pueden adoptar alguna de las tres siguientes posiciones (sugeridas por Carlos Muñoz Izquierdo en una entrevista publicada recientemente por Umbral XXI, órgano de la Universidad Iberoamericana). Una primera posición sería plegarse plenamente, y de manera acrítica, a las exigencias del nuevo escenario, derivando de él obvias ventajas para ellas y para sus estudiantes. Como las perspectivas del México modernizado pueden ser muy halagüeñas en términos económicos para aquellos pocos que logren incorporarse a él, estas universidades orientarán sus actividades en función de esas perspectivas: imitarán los modelos primermundistas en la docencia e investigación, en el reclutamiento de profesores y alumnos, en los sistemas de evaluación e inclusive en su organización académica y administrativa. Una segunda posición sería adaptarse críticamente a las nuevas exigencias. En este caso, las universidades conservarían sus propias tradiciones, pero reorientarían su oferta de carreras, investigaciones y formas de relación con las empresas y con el Estado conforme al nuevo objetivo de reforzar al sector exportador. Esto lo harían de varias maneras: apoyando a las empresas, generalmente grandes, que ya exportan; reforzar a otras medianas y pequeñas para que puedan articularse con aquéllas (por ejemplo, prestándoles servicios de mantenimiento o aportándoles productos intermedios), con el fin de contribuir a ganar la batalla de la productividad en el plano internacional; también impulsarían profesiones y servicios orientados a fortalecer el mercado interno y la planta industrial nacional. Esta "modernización" selectiva y adaptada a los nuevos requerimientos del país implicará procesos muy profundos de cambio al interior de las casas de estudio.

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Una tercera posición, finalmente, implicaría una visión distinta del desarrollo de México, basada en los valores de justicia y solidaridad con las grandes mayorías y comprometida con mantener vigente - simultáneamente con la globalización- un proyecto alternativo más acorde con nuestras raíces y nuestros problemas. Esto implicaría dos cosas: por una parte, contrarrestar los efectos indeseables (crecientes desigualdades, desempleo, pérdida de valores, dependencia, etcétera) que traerá la globalización; por otra, orientar las profesiones, investigaciones y servicios universitarios a un desarrollo que atienda prioritariamente las necesidades de los sectores más desprotegidos. La conciencia de que, en un plazo más que mediano, seguirá existiendo un amplio sector no moderno y no modernizable, llevará a estas instituciones a soluciones creativas que estarán, en cierta forma, en contrapunto con la modernización. Desde mi personal punto de vista, creo que las instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, debieran combinar la segunda y tercera posición, pues ambas serán necesarias en el México escindido a que parece condenarnos, por varias décadas, la globalización: la segunda procede de una visión madura y crítica del proceso de modernización; la tercera, de un compromiso con valores humanos a los que no puede renunciar una auténtica universidad. En el fondo, y en conclusión, está resurgiendo, con acentos más dramáticos y retos más difíciles, el dilema de aquella "disputa por la nación" en que desembocó el 68, dilema que cuestiona nuevamente la capacidad crítica de nuestras universidades. Marginación Definición En tres de cada cuatro localidades del país así como en la mitad de sus 2 mil 400 municipios, las carencias materiales y humanas alcanzan las clasificaciones de "alta" y "muy alta marginación", de acuerdo con los estudios más recientes del Consejo Nacional de Población (Conapo). Según la dependencia del Gobierno federal, 55 mil 746 localidades de todo el país - de un total de 105 mil 709- son consideradas de "alta marginación". Se describen como poblaciones de "alta marginación" a aquellas que, entre otros factores, tienen difícil acceso a los servicios básicos, al menos la tercera parte de sus habitantes es analfabeta, 80 por ciento de sus viviendas son de piso de tierra, 94 por ciento carecen de agua y drenaje y en donde la falta de electricidad afecta a siete de cada 10 familias. Además, 341 municipios y 15 estados de la República reúnen todos los "requisitos" para ser considerados como los territorios más empobrecidos. Encabezan la lista Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Hidalgo, Puebla y Veracruz, entidades catalogadas en su totalidad como de "muy alta marginación" por Conapo

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Dudo de la efectividad como en lo personal o a través de asociaciones, instituciones, religiones y gobiernos combatimos a la pobreza. ¿Sabrá alguien combatir a la pobreza? Es un problema complejo pero, ¿fue más complejo pelear la Segunda Guerra Mundial?, ¿fue más complejo ir y aterrizar en la luna?, ¿es más complejo que diseñar y construir la mitad de los aviones que andan volando? Dudo tanto que ni siquiera confío en mi manera de dudar. Yo entiendo a la pobreza como un problema social a resolver, pero otros no lo entienden así; a la mejor lo entienden como una expresión del demonio o como la parte negativa de todo lo positivo y por lo tanto el enemigo es el progreso. Estamos como al principio. El problema de la pobreza no lo veo planteado como un problema definido; es decir, ya tipificado, perfilado y listo para resolver. He visto reclamos, arte, lamentos, expresiones de misericordia, solidaridad, esfuerzos, proyectos, estudios, gastos, acusaciones, levantamientos, premios Nobel y marchas, pero no he visto el problema planteado de forma entendible, racional, operable. Desde luego, es fácil imaginarse que la pobreza tiene mil componentes históricos, abusivos, emocionales, culturales; no le hace. Mientras no queramos avanzar en convertir a todos esos elementos, uno por uno, a un sistema racional de pensar, el problema no va a tener solución, pues las variables siempre se salen del corral. Tal vez la pobreza no es un problema. Insisto, muchos líderes no desean plantear a la pobreza como un problema a resolver. Como ejemplo unos dicen que la pobreza es un problema de injusticia y hasta que no llegue el Reino de Dios a este mundo, no habrá justicia. Otros dicen que la pobreza es la muestra de nuestra falta de amor. Planteado así, la pobreza no tiene ni tendrá nunca solución. Hay otros sociólogos e historiadores o del tipo también fantasioso, que dicen que la pobreza tiene causas históricas ancestrales y culturales, debido a la forma tan grosera como se realizó la conquista por los españoles y otras causas por el estilo. Desde luego, planteado así el problema de la pobreza no tiene ni tendrá solución. Los jesuitas, según el 33avo Congreso General realizado en Roma durante 1983, se obligaron a combatir el materialismo, el consumismo, la destrucción del entorno y todas la condiciones de miseria y opresión, con el objeto de actuar siempre en favor de los pobres. ¿Quién se puede oponer a tan noble misión? La misión es noble pero, ¿será así como los pobres van dejar de ser pobres? Acompañar a un enfermo, ¿alivia su sufrimiento? Aquí caemos en la falacia de "equivocación" se alivia, pero no se alivia. Una voz igual que significa dos cosas: 1) aliviar es ayudar a hacerte más liviano tu sufrimiento y 2) aliviar también significa curarte. Los jesuitas alivian el sufrimiento de los pobres, de eso no hay duda pero, ¿su método de acompañamiento los saca y los cura de pobres? Conste, es pregunta, y lo pregunto porque en San Cristóbal existen más pobres que antes, como existen en todo el país.

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Si alguien piensa que estoy criticando a los jesuitas, están equivocados, a los jesuitas los respeto y admiro; tan sólo estoy diciendo que dudo si ellos tienen la solución al problema de la pobreza. Estoy buscando si los jesuitas tienen una metodología, una estrategia, un proyecto claro racional y objetivo, de la manera como debemos acabar con la pobreza. ¿Habrá un método jesuita? Pregunto porque pido conocerlo. Pido comprenderlo con la razón y no con mi cuerpo emocionado. Ejemplifico mis dudas: el Grupo de Obispos Amigos de Latinoamérica es la continuación del GOA del cual formaba parte mi amigo obispo don José Llaguno Farías de la región Tarahumara y también el obispo Méndez Arceo de Cuernavaca, ahora ya fallecidos. Bueno como novedad los del actual GOA, con Samuel Ruiz de vocero, dicen que el neoliberalismo es el culpable de todo, lo dudo, porque el GOA existe desde mucho antes del neoliberalismo y ya don José en 1960 se dolía de la pobreza de los tarahumaras. Pero, igual me pasa con el programa que está iniciando Esteban Moctezuma Barragán, lo felicito por el esfuerzo, pero todavía no le entiendo. Insisto, el problema tal vez sea mío; pero yo no entiendo todavía cuál es el "método Esteban Moctezuma Barragán para combatir a la pobreza". Veo que contiene elementos válidos, como por ejemplo construir casas, politizar, educar; pero, ¿así nos acabaremos a los pobres?, ¿cuántos y cuándo? ¿ Podría comparar el método de Esteban contra el método del PRD si es que el PRD tiene un método? ¿Tendrá el PRD un método para resolver la pobreza? ¿Y el PAN a qué método le apuesta? ¿Al empleo, a la libre educación? Sí, así es, todos tienen propuestas y acciones, pero es en vano, yo necesito ver los paquetes completos. Luego, la Secretaría de Hacienda lanza una amenaza; subimos los impuestos a los alimentos y medicinas o aumentamos la deuda pública o disminuimos la ayuda social. Grita la impotencia. Debemos ir por el camino donde beneficiemos más a los pobres pero parece que Hacienda no sabe por dónde. Subir impuestos a medicinas y alimentos, ¿beneficia a los pobres? Ahora resulta que todo peso de ayuda que damos para beneficiar a los pobres se queda embarrado en un 80 por ciento entre los tubos del reparto y tan sólo les llega a los pobres un 20 por ciento. Total que ayudando a los pobres, ayudamos a los industriales de la pobreza; digo a las ONG, asociaciones, religiones y gobiernos que alivian a los pobres. Total, los que ayudan a los pobres reciben cuatro veces más de ayuda que los mismos pobres. Me exijo entender la solución al problema de la pobreza; basta de lamentos y señalamientos, como éste. Basta de opciones preferenciales hacia los pobres, vamos a hacer ciencia positiva, necesitamos más conocimientos y menos sentimientos. Empecemos; ¿de cuántas maneras podemos describir y definir a los pobres, para saber quiénes comienzan a sufrir y quiénes se alivian?

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Producción de pobres La iniquidad avanza en México a 109 pobres extremos por hora. Según estadísticas de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, en 1988 había en nuestro país 17 millones de personas en extrema pobreza. Hoy en día, diez años después, esa terrible cifra llega ya a los 26 millones. Se considera en extrema pobreza al conjunto de personas que ni siquiera obtienen lo suficiente para alimentarse adecuadamente. De acuerdo con la fuente señalada cada año se producen en México 960 mil nuevos pobres, 80 mil cada mes, 2 mil 630 cada día y 109 cada hora. Esos son los datos más conservadores. Pero según el investigador Julio Boltvinik, la evolución de la extrema pobreza en México de 1994 a 1996 es absolutamente trágica. Según él el número de pobres extremos habría aumentado en ese lapso de 36.2 a 50.9 millones. La gran mayoría de estos pobres extremos no son gente que nace pobre, sino personas que se empobrecen. Más aún, en los últimos años son más los pobres que se hacen que los mexicanos que nacen. La extrema pobreza se convierte en el principal producto del modelo económico neoliberal-corrupto impuesto en México desde 1982. Según Boltvinik, prestigiado investigador de El Colegio de México, mientras que de 1994 a 1996 la población total del país creció 3 millones 219 mil habitantes, el número de pobres extremos se incrementó en 14.7 millones. Además, producimos pobres hasta para exportar: cada año tienen que emigrar principalmente hacia Estados Unidos 350 mil personas que no pueden ganarse el sustento diario en sus lugares de origen por la falta o por la quiebra de sus fuentes de trabajo. Y el mal no tiene para cuando acabarse: el Instituto Nacional de Nutrición acaba de dar conocer que 75 de cada 100 niños que nacen en México son de familias que padecen la extrema pobreza. Eso significa desnutrición, deficiencias mentales, falta de opciones y todo lo que favorece el círculo vicioso de la pobreza. Es evidente que el gobierno federal no ha podido impulsar la distribución de la riqueza en México, el reparto del pastel. Pero tal vez pudiera haber impulsado un significativo crecimiento económico, cuando menos hacer más grande el pastel, como lo han prometido los últimos presidentes. Nada de eso. De 1982 a la fecha, México ha sido el país de América Latina que menos ha crecido. La economía del país ha aumentado en menor proporción que la población estos últimos 15 años. Lo anterior quiere decir que a cada mexicano le toca en promedio una menor parte del producto nacional, de la riqueza generada, que en 1982. Esto hace que no sólo se incremente la pobreza, sino que disminuya el número de personas no pobres. Según Julio Boltvinik, en 1994 había 27.7 millones de no pobres, pero en 1996 ya sólo eran 20.4 millones.

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Eficiencia incuestionable del modelo económico de De la Madrid, Salinas y Zedillo para empobrecer y acabar con las antes orgullosas clases medias. Puede ser que los datos sobre pobreza, extrema pobreza y depauperación se disparen según sea la fuente que se consulte. Pero en todo caso, estadísticas más, estadísticas menos, lo que nadie pone en duda es que en México cada vez es más y más pobre la gente pobre. Además, en estos últimos años, en lugar de que las clases medias avancen hacia niveles superiores de ingreso y bienestar se hunden en el abismo de la pobreza. Los últimos tres regímenes no han cumplido con dos de las funciones básicas que les asigna la ciudadanía: impulsar el crecimiento económico y redistribuir con equidad los bienes sociales. Han funcionado exactamente en sentido contrario, han dañado severamente la base productiva nacional y han realizado una gigantesca transferencia de la pequeña parte de la riqueza social que estaba en manos de los sectores mayoritarios. Lo más perverso del modelo económico depauperador es que no sólo tiene efectos económicos, también debilita la capacidad de acción y de organización de los actores sociales, las clases medias y las clases populares. Y allí reside gran parte de la explicación de su increíble persistencia: se perpetua, o casi, porque la misma sociedad no crea todavía los mecanismos que le generen el poder necesario para acotar, modificar o desechar ese sistema que sólo es altamente eficaz para producir más pobreza. El mundo y la pobreza Los tres hombres más adinerados del mundo poseen una riqueza superior a la suma del Producto Interno Bruto de los 48 países más pobres del orbe. Asimismo, las 225 fortunas más grandes del planeta equivalen al ingreso de 2 mil 500 millones de personas, es decir, de 47 por ciento de la población mundial. Datos como éstos mitigan seriamente la euforia inicial por la globalización económica. En efecto, fueron esgrimidos recientemente en dos importantes encuentros internacionales sobre el tema: en la reunión internacional de economistas de todas las escuelas y corrientes, realizada en La Habana; y en el Foro Económico Mundial de Davós, Suiza. No sólo ahí: la preocupación por el impacto depauperador de la mundialización de los procesos económicos fue recurrente en el discurso de Juan Pablo II en su reciente visita a México. Después de la primera oleada globalizadora, vueltas las aguas a su nivel, lo que queda claro es que si bien la integración económica de los países, la ruptura de barreras, la apertura de fronteras y la desregulación han generado auge en ciertos espacios, también han provocado más pobreza y exclusión en la mayoría de las regiones y de los países. Aunque la globalización es un hecho que se nos impone por su enorme peso, no pueden dejarse de cuestionar las formas que ha adoptado y los efectos que ha producido. Esta globalización, orientada por el lucro, la especulación financiera y la desprotección a los productores directos ha generado islas de prosperidad dentro de océanos de turbulencia y de miseria. Antes, digamos en los sesenta y setenta todavía, las crisis económicas eran periódicas, y cíclicas: iban y venían, alternándose con etapas de recuperación y de auge.

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Pero desde que la globalización se impuso, se acabaron las crisis para las grandes mayorías. Los pobres de todo el mundo y las clases medias del Tercer Mundo ya no viven en crisis pasajeras: bregan en una perpetua agonía económica a la que no se le ve ninguna salida. Más datos: en 70 países de desarrollo mediano y bajo, entre los que se encuentra México, la mayoría de la población tiene un nivel de vida inferior al de hace 25 años. Un tercio de la población mundial padece de anemia. La desnutrición afecta a 800 millones de personas y cada año perecen de hambre 30 millones de seres humanos. La quinta parte de los niños del mundo no consumen suficientes proteínas ni carbohidratos. Todo esto contrasta con datos de las naciones ricas: 20 por ciento de los habitantes de países en donde se obtiene un mayor ingreso realizan 86 por ciento de sus gastos en consumo privado, mientras el 20 por ciento más pobre sólo el 1.3 por ciento. Según la Organización de Naciones Unidas, el consumo per cápita ha aumentado 2.3 por ciento anualmente en los países industrializados, mientras que el hogar promedio africano lo ha visto disminuir en 20 por ciento. La globalización que se nos ha impuesto no ha resuelto los problemas de las grandes mayorías del planeta: los ha empeorado. Ha sido realidad para pocos y espejismo para los más. Ha dinamizado, sí, sectores de la economía de algunos países, pero al mismo tiempo ha paralizado o destruido otros. Y a la destrucción económica han seguido la desorganización social, el deterioro del medio ambiente y la proliferación de la violencia en todas sus formas. Como bien lo señaló Cárdenas en Suiza, la proliferación de guardias personales y de aparatos de seguridad son la manifestación, no de un nuevo orden, sino del desorden provocado por la globalización salvaje. Los últimos tres regímenes priistas, todos ellos con el apoyo legislativo del PAN, han impuesto la globalización excluyente a sangre y fuego en nuestro país. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) exhortó hoy a los gobiernos a esforzarse más para menguar la miseria en el mundo y pronosticó que la mitad de la población vivirá en la " pobreza absoluta" en el año 2000. En el informe Desarrollo humano 1997, el organismo internacional pidió poner más énfasis en el flagelo que amenaza a la humanidad. Según el documento, un tercio de la población (unos mil 300 millones de personas) vive con menos de un dólar diario y tiene insatisfechas sus necesidades básicas. Mil millones de personas en el mundo son analfabetas, mil millones carecen de agua potable, 840 millones pasan hambre todos los días o hacen frente a la inseguridad alimentaria, precisó. Los especialistas indicaron que 70 por ciento de las mujeres en el orbe vive en situación precaria y casi un tercio de los habitantes de los países menos desarrollados vivirá sólo hasta los 40 años de edad. En Asia meridional, oriental, sudoriental y el Pacífico hay 930 millones de mil 300 millones de pobres del mundo y en América Latina la miseria refleja un tendencia alcista, agregaron.

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El organismo mundial destacó que todas las naciones, desarrolladas o en desarrollo, padecen del flagelo, pues más de cien millones de personas enfrentan la pobreza en países industrializados. Los 82 conflictos armados de los últimos años en varios países, cada uno de los cuales costó más de mil vidas y donde 90 por ciento de las bajas corresponde a civiles, requieren medidas preventivas, señaló. El informe admitió la existencia de adelantos para combatir la pobreza en varios países como Chile, China, Costa Rica, Indonesia, Malasia, México, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, entre otros. En los países en desarrollo se ha reducido la tasa de mortalidad infantil la mitad desde 1960, la esperanza de vida aumentó en 16 años en la última generación y la incidencia de mala nutrición ha disminuido en un tercio. El reciente Informe sobre el Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestra, sin lugar a dudas ni justificaciones, que la globalización es la vía más corta para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Uno de los datos más escalofriantes es el que advierte que mil 300 millones de personas en el mundo viven con menos de un dólar diario. En realidad, para designar esa situación tendría que utilizarse un nuevo término como miseria extrema, hambre desesperada o sobrevivencia límite, porque es obvio que con ese nivel de ingreso no puede accederse a ninguno de los satisfactores que forman parte de lo que podría llamarse una vida humana, y sólo se alcanza a sobrevivir. Lo que demuestra el informe del PNUD, sin embargo, no es únicamente que existe un enorme sector de la humanidad que ha reducido sus condiciones de vida a la mera subsistencia animal o biológica, sino también que la desigualdad es cada vez mayor. El informe advierte que Latinoamérica y el Africa subsahariana son las únicas regiones donde la pobreza, medida a través del ingreso, ha aumentado. En nuestro subcontinente 110 millones de personas, lo que equivale al 24 por ciento, o lo que es lo mismo uno de cada cuatro latinoamericanos, recibe menos de un dólar diario. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la liberalización del comercio generará en los próximos años beneficios que sitúa entre los 212 mil y los 510 mil millones de dólares, no obstante los 48 "países menos avanzados" - según el eufemismo con el que los designa- del Africa subsahariana, las nuevas condiciones del comercio internacional significarán una pérdida de entre 600 y mil 200 millones de dólares anuales. Otro indicador de este aumento de la desigualdad es que el ingreso per cápita del 20 por ciento más rico de América Latina y el Caribe, es 19 veces mayor que el del 20 por ciento más pobre. Esta diferencia que aleja a los más ricos de los más pobres es la mayor en el mundo. En esa desigualdad, México constituye uno de los peores casos, ya que se informa que la fortuna del hombre más rico del país, que aparece precisamente en las listas de los ricos del mundo, Carlos Slim, se calculaba, en 1995, en 6 mil 600 millones de dólares, lo que equivale a la suma de los ingresos de 17 millones de mexicanos pobres.

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En un afán de medir con mayor precisión las condiciones de vida, el PNUD ha creado un nuevo método al que ha llamado índice de pobreza humana, que incluye no sólo el ingreso, sino la esperanza de vida, el analfabetismo de los adultos, la falta de acceso a los servicios de salud y agua potable, o los niveles de nutrición. En la medición del índice de pobreza humana, Trinidad y Tobago ocupan el mejor lugar de América Latina, seguido por Cuba, donde sólo el 5.1 por ciento de la población se inscribe en los índices de pobreza humana. En México se calcula más del doble, el 10.9 por ciento. De los 175 países en los que se mide otro indicador semejante, llamado Indice de Desarrollo Humano, México ocupa el lugar número 50 de la lista, situación peor que la del año pasado, cuando se ubicaba en el 48. De los otros latinoamericanos, están por encima de México Barbados que ocupa el 25; Chile el 30;Costa Rica el 33; Argentina el 36; Uruguay el 37; Panamá el 45, y Venezuela el 47. El empeoramiento de los niveles de desigualdad en el mundo es el resultado de los proceso de globalización y de las políticas neoliberales, ya que las fuerzas del mercado dejadas a su libre operación se convierten en la ley del más fuerte. Si no se establece ninguna traba a la libre movilidad del capital en sus tres formas, como dinero, como mercancía y como capital productivo, es evidente que los países con una mayor competitividad, es decir los altamente industrializados, los más ricos, serán los beneficiados, en detrimento de los más pobres. Del mismo modo, en el interior de los países serán los empresarios con mayor poder económico los que consigan mejorar su posición, mientras los trabajadores ven empeorar sus niveles de vida. Con mayor razón, cuando el Estado se repliega y disminuye su gasto social y, en consecuencia, las acciones que buscan atenuar las condiciones de pobreza de los sectores más desprotegidos. Ciertamente, es un hecho que el neoliberalismo y la globalización tienen un componente de ineluctabilidad, en cuanto son las fuerzas de la economía las que están rompiendo las diversas formas de protección que durante la mayor parte del siglo XX ayudaron a propiciar los procesos de industrialización y el consiguiente desarrollo en los países más pobres. No obstante, un mínimo de sensatez indica que, si la globalización está generando una mayor desigualdad entre los países y beneficiando sólo a los altamente industrializados, los capitalistas y los gobiernos de nuestras naciones podrían al menos esforzarse en crear algunos escudos contra la avalancha globalizadora; bueno, podrían al menos quejarse y denunciar el significado del proceso. Lo que parece increíble es que, lo mismo los gobiernos que los capitalistas de los países subdesarrollados no sólo silencien las implicaciones de un proceso que ensancha la brecha de desigualdad, sino que se hayan convertido en desaforados propagandistas del neoliberalismo.

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Empleo

Uno de los principales obstáculos para la plena recuperación del crecimiento económico mundial sostenido es el fenómeno del desempleo. Se puede afirmar que en este fin de siglo un fantasma recorre el mundo: la amenaza del desempleo creciente, aún en periodos de crecimiento económico. Theotónio dos Santos Es necesario recordar que estamos en plena reestructuración productiva de la economía mundial. Esta reestructuración sustituye un paradigma tecnológico basado en la producción de masas, en las máquinas y productos de consumo duradero basados en el acero y otros metales básicos, y otras características propias de una producción en escala creciente y concentradora. No obstante, en la década de los 70, la siderurgia norteamericana y europea se redujo a menos de un tercio de su producción. La industria del carbón prácticamente tuvo que cerrar. Una enorme cantidad de ramas industriales se reubicó en nuevas regiones del mundo. Como resultado de esos reacomodos tuvieron lugar cambios fundamentales en la composición de la mano de obra mundial. En Estados Unidos disminuyó drásticamente la mano de obra obrera industrial en las décadas de los 70, los 80 y los 90. En Japón, la mano de obra comenzó a disminuir en la segunda mitad de la década de los años 80. En Alemania, el desempleo industrial aumentó en los 90. En los tigres asiáticos y en las nuevas economías industriales en general, la mano de obra obrera creció significativamente en la década de los 70 y parte de los 80. Poco después se estabilizó y llegó incluso a disminuir en algunos de estos países a partir de 1985. Por consiguiente, en vez de un aumento del desempleo en general, encontramos en primera instancia un fuerte dislocamiento del empleo (del sector agrícola hacia el industrial, iniciado a principios de siglo; del industrial hacia el sector servicios, desde los años 50, pero acelerándose a partir de la década de los 80 con la robotización). Este enorme aumento de la productividad agrícola e industrial generó suficientes excedentes como para apoyar al creciente sector de los servicios. El desenvolvimiento de un enorme aparato de investigación y desarrollo elevó a su vez la capacidad de innovación del sistema económico y como consecuencia, aumentó todavía más la productividad. Al eliminar sectores económicos obsoletos, la crisis (que se ha prolongado desde 1967 hasta el presente) abría camino para que en las décadas de los 80 y los 90 volvieran a concurrir las inversiones hacia las economías locales o nacionales más dinámicas. Estas nuevas inversiones se dirigen a estructuras industriales más modernas y absorben gran parte del avance tecnológico acumulado en las décadas previas. Tal es el caso de la robotización, que a pesar de haber sido anunciada desde los años 70 se concretizó hasta los 80, cuando se generalizó la utilización de robots en Japón, acompañado de lejos por Estados Unidos y Europa. Pero, ¿por qué el aumento del desempleo estructural no fue compensado con la creación de nuevos empleos en el sector de los servicios y en cambio creció la exclusión social en el periodo actual?

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En primer lugar, porque las nuevas inversiones provocaron enormes reducciones de mano de obra industrial en una fase en la que se habían reducido las inversiones en los nuevos servicios ligados a las innovaciones tecnológicas. En muchos países, estas inversiones no se realizaron debido a deficiencias socioeconómicas y culturales o a la falta de control del excedente económico por parte de los agentes sociales favorables al avance del conocimiento científico y tecnológico. En segundo lugar, porque los recursos para las nuevas inversiones en la economía del conocimiento y de la información, ligada a la Revolución Científico-Técnica (investigación y desarrollo, educación, medio ambiente, cultura, esparcimiento, información, etcétera), estaban comprometidos en otras actividades, como los invertidos en mantener la hegemonía geopolítica, en Estados Unidos, particularmente los gastos militares, la especulación financiera, el aumento de la deuda pública, el pago de los intereses de esta deuda, etcétera. En especial, los servicios financieros crecieron desproporcionadamente en la década de los 80, entrando en severa crisis al final de esta década y a principios de los 90, generando desempleo en un área de salarios altos. En tercer lugar, el desempleo aumenta porque la estructura ocupacional y las relaciones sociales de producción no acompañaron los cambios en el sistema productivo, y el aumento de la productividad no fue distribuido por igual entre los distintos agentes sociales. Es evidente que un crecimiento tal de la productividad debió estar acompañado de aumentos de salarios o de la disminución de la jornada de trabajo. Ninguno de los dos fenómenos ocurrió. ¿Por qué? Porque los años de crisis entre 1970 y 1980- debilitaron enormemente al movimiento sindical y a los movimientos sociales en general. Es necesario considerar el efecto diferenciado del desempleo en los países donde el poder de negociación de los sindicatos es mayor o menor, así como el de las demás fuerzas sociopolíticas. Veamos así que la coyuntura recesiva mundial está en proceso de cambio y de superación hacia un clima general de crecimiento económico. Por lo tanto, la estructura institucional tendrá que adaptarse a la nueva coyuntura. El principal cambio positivo que deberá ocurrir en los países centrales es la disminución de la jornada de trabajo que, por cierto, ya está en curso. Dicha disminución permitirá transferir las ganancias de productividad actuales hacia la masa de los trabajadores asalariados, aumentando significativamente el número de empleos.

La Volkswagen, la Volvo y otras empresas ya disminuyeron la jornada de trabajo a 32 horas semanales. En Francia, sindicatos patronales y de trabajadores firmaron en octubre de 1995 un "acuerdo nacional interprofesional sobre el empleo" iniciando negociaciones sobre la reducción de la jornada de trabajo por ramas de producción y mediante el cual se pretende crear de 300 a 900 mil empleos en dos años. En febrero de 1998, la mayoría socialista votó a favor de la disminución de la jornada de trabajo a 35 horas semanales a partir del año 2000. En Asia, particularmente en Japón, se llevan a cabo esfuerzos en el mismo sentido, aunque en estos casos se parte de jornadas de trabajo más prolongadas.

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La disminución de la jornada de trabajo a nivel mundial, sobre todo en las nuevas economías industriales, con seguridad llegará, tal y como ocurrió en los años 20 y 30. En aquella época, bajo la presión de los Acuerdos de Viena, la Organización Internacional de Trabajo, dirigida por los países que ya la habían adoptado, difundió y exigió la jornada de 48 horas en todo el mundo. La actual campaña contra el "dumping social" es solamente el comienzo de un movimiento en este sentido. Nuestras sociedades subdesarrolladas tendrán que incorporar necesariamente nociones de derechos humanos, protección del trabajo, jornadas de trabajo más cortas, mejores salarios, etcétera. ¿De qué forma estas exigencias se harán compatibles con el aumento más acentuado del desempleo, del subempleo y de la exclusión social? Es un tema a ser discutido, sobre todo porque en nuestros países no se invierte en educación, ciencia y tecnología, cultura, esparcimiento e información, que son los sectores generadores de empleo en el nuevo paradigma tecnológico. En la mayoría de las nuevas economías industriales también existe la posibilidad de disminuir el impacto del desempleo estructural, reforzando la creación de ocupaciones "sociales" para la enorme masa de trabajadores sin empleo y sin perspectiva. La reforma agraria es, por ejemplo, un camino para la ampliación ocupacional. Las actividades agroindustriales para la producción de energía renovable basada en la biomasa (como el original programa Pro Alcohol en Brasil) pueden ser una importante fuente de empleos. El sector informal con sus micro, pequeñas y medianas empresas puede generar una importante cantidad de empleos. Sin embargo, no se debe alimentar la ilusión de que esas "soluciones" son definitivas y que pueden ser el centro de una estrategia de generación de empleos. El empleo altamente calificado es la solución más completa y definitiva. Al mismo tiempo está asociado al avance social de los países. Tal y como lo vimos, la información, el conocimiento, el entretenimiento y la educación son los principales generadores de empleo en el mundo contemporáneo. La salud, el cuidado de infantes y de personas de edad avanzada, la atención a los discapacitados y a los más necesitados, es decir, las políticas sociales en general, son otras tantas fuentes modernas y avanzadas de empleo. Existen aparentes "soluciones" que, sin embargo, tienen consecuencias perversas. La principal es la propuesta de disminución de los "costos" sociales del trabajo. Desde países socialmente más avanzados - como Alemania- hasta países socialmente atrasados - como Brasil- se llevan a cabo intentos por reducir las conquistas sociales de los trabajadores bajo el título general de "flexibilización del trabajo", que de hecho equivale a su "precarización". El razonamiento es simple: la reducción del precio del trabajo y de los costos sociales asociados a él aumenta la ganancia, estimula la inversión y por lo tanto genera empleos. Como ya vimos, este razonamiento es totalmente falso en la actual coyuntura. Las inversiones se orientan hacia los sectores de alta innovación tecnológica, donde el empleo industrial disminuye pero aumentan los empleos en investigación y desarrollo, educación, capacitación, gestión, "design", esparcimiento, cultura, etcétera.

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Ahora bien, en estos sectores la tendencia es hacia salarios más altos y trabajadores educados que tienen mayor capacidad para defender sus derechos sociales y lograr jornadas de trabajo más cortas y flexibles. El mundo de los bajos costos salariales, de las prolongadas jornadas de trabajo, etcétera, tiende a generar cada vez menos empleo. Al mismo tiempo, cada vez con mayor frecuencia estas actividades se transfieren hacia países socialmente más atrasados, para los cuales se tienden a exportar también las tecnologías más contaminantes. Los que adopten esta filosofía están entonces condenados a reforzar el atraso y a generar poco empleo, aumentando sus masas de desempleos, marginales y trabajadores informales. Definición La estimación oficial de desempleo en México camufla, mediante inconsistencias, verdades a medias y falta de rigor estadístico, la realidad de la desocupación y subutilización de la población económicamente activa en el país, establece un estudio del Departamento del Trabajo de Estados Unidos. De acuerdo con el informe Empleo y desempleo en la fuerza laboral de México, dado a conocer hace un mes, la tasa de "desempleo abierto" —que este año se mantendrá por debajo de 4%— es apenas la punta de un iceberg de subempleo que podría comprender a casi una cuarta parte de los trabajadores mexicanos. Y aunque en el estudio se reconoce que el gobierno mexicano ha ido mejorando la calidad de sus sondeos en este terreno y homogeneizando sus criterios con los de otros países, una de las autoras del informe, la economista Constance Sorrentino, afirma que las estadísticas oficiales difícilmente llegarán a mostrar el drama completo de la desocupación y subocupación: "En México —dice, en entrevista— el desempleo absoluto se mantiene bajo porque muy pocos se pueden dar el lujo de no trabajar; para la mayoría, tener o no empleo puede ser cuestión de sobrevivencia." Lo cierto es que, aun en números oficiales, el presidente Carlos Salinas de Gortari dejó el "desempleo abierto" en niveles prácticamente iguales a los que heredó de Miguel de la Madrid. Sin embargo, esa tasa, que en 1988 y 1994 rondó 3.6% (del último año todavía no existen cifras definitivas) fue puesta en duda por Sorrentino como parámetro real de la desocupación, y por la también economista Susan Fleck, en el análisis, que requirió dos años de trabajo de campo. Las autoras del estudio, quienes viajaron a México inicialmente para comprobar denuncias de grupos inconformes con la firma del Tratado de Libre Comercio, se enfrentaron a la ausencia de información o, cuando menos, a la falta de rigor en el levantamiento de datos sobre el sector laboral. De hecho, un capítulo del informe, que fue publicado por una revista del Departamento del Trabajo, está dedicado a exponer el desorden que ha existido, particularmente entre 1976 y 1988, en la aplicación de sondeos, y muestra incluso que en el Censo Nacional de Población de 1980 se incurrió en severos errores estadísticos.

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Apenas en el sexenio que acaba de concluir, observa Sorrentino, se comenzó a sistematizar la aplicación de sondeos para obtener indicadores de la actividad económica. Por ejemplo, en 1972 la encuesta nacional para medir la ocupación laboral se aplicó sólo en las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey. Luego de diferentes cambios de nombre y objetivos, el censo fue ampliando su muestra a ciudades más pequeñas en los años siguientes. Sin embargo, en 1983-84 regresó a las tres centros de población más grandes. Sólo a partir de 1987 ha tenido una cobertura geográfica consistente. Esos caprichos sexenales, se plantea en el informe, dificultan la comparación histórica de las cifras. Inconsistencias similares han ocurrido en los conceptos. Una de las conclusiones de Sorretino y Fleck es que la llamada tasa de "desempleo abierto" —el indicador tradicional en el país— "es inadecuada para reflejar de manera realista el grado de subutilización del trabajo y la demanda de empleo en México". Entre otras cosas, notan que antes de 1985, cuando se empezaron a estabilizar los criterios para medir el desempleo, el gobierno consideraba desocupados a aquellos que esperaban comenzar a trabajar o regresar a su empleo en un lapso de 30 días, y que a partir de ese año dicha consideración simplemente se revirtió. Desde 1985, las personas empleadas son definidas como "aquellas que tienen 12 años o más y que, en la semana de referencia, (a) trabajaron por lo menos una hora por trueque o dinero o se emplearon a sí mismas; o (b) realizaron algún trabajo no remunerado como empleados integrantes o no de una familia; o (c) estuvieron temporalmente ausentes de su trabajo por enfermedad, vacaciones, viaje, motivos personales o estudios y recibieron una remuneración durante ese período (no se estableció límite de la ausencia mientras hubieran recibido un pago), o (d) no trabajaron ni cobraron, pero esperaban comenzar a trabajar o regresar a su empleo en las próximas cuatro semanas. "Los desempleados son aquellas personas de 12 años o más, quienes, en la semana de referencia, no trabajaron por una o más horas y (1) estuvieron disponibles para el trabajo; y (2) buscaron activamente empleo en las cuatro semanas anteriores o (3) habían buscado empleo en los pasados dos meses y estaban esperando (a) que comenzara la siguiente temporada; (b) que se diera respuesta a su solicitud de trabajo; (c) que se les recontratara en los siguientes tres meses, o (d) el fin de una huelga o paro." Entre las contradicciones que Sorrentino y Fleck encuentran en estas definiciones está el que "aquellos que esperan empezar o regresar a trabajar en las próximas cuatro semanas son contados como empleados, independientemente de sus motivos (despido, huelga, naturaleza temporal del trabajo, cambio de empleo, etcétera)". Asimismo, añaden, México es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, el club de los 25 países más ricos del mundo) en contar a menores de 15 años dentro de su fuerza laboral. También comparan la definición mexicana con la estadounidense y, entre las diferencias, cuentan que mientras que en México se considera "empleada" a una persona que espera ser recontratada en las siguientes cuatro semanas, en Estados Unidos esa misma persona es anotada como "desempleada".

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La definición mexicana también contradice los criterios de la Organización Internacional del Trabajo, en, por ejemplo, considerar "empleado" a alguien que espera comenzar a trabajar en el siguiente mes. Después, el estudio ajusta las tasas de desempleo oficiales a los criterios estadounidenses y muestra que la desocupación urbana reportada oficialmente tiende a subir. Así, la tasa de desempleo correspondiente a 1993, 3.1% en los números del gobierno mexicano, se convierte en 5% cuando es ajustada a criterios estadounidenses. Sorrentino y Fleck observan que, aun así, el nivel de desempleo en México resulta inferior al de varios países desarrollados y similar al que existe en Estados Unidos. Y se proponen explicar el fenómeno. "Estas bajas tasas han provocado cierto grado de escepticismo entre analistas del mercado de trabajo", comentan en el estudio, que fue financiado por la División de Estadísticas Extranjeras de la Oficina de Estadística Laboral del Departamento del Trabajo. A juicio de Sorrentino y Fleck, "dos factores ayudan a explicar las bajas tasas de desempleo medidas en México. Primero, el concepto mexicano de desempleo excluye a personas que serían contadas como desempleadas bajo el concepto estadounidense... Segundo, y más importante, las bajas tasas de desempleo de México enmascaran a un alto número de personas en trabajos inestables y marginales. Por tanto, estas tasas reflejan la necesidad que tienen las personas de subsistir mediante cualquier trabajo, en vez de una situación de empleo completo... Trabajo de medio tiempo, autoempleo marginal y trabajo no remunerado en negocios familiares son frecuentemente las únicas opciones de muchos trabajadores en México". Irónicamente, lo que en países desarrollados es azote de los menos favorecidos, en México es privilegio de unos cuantos. Los desempleados en México, agrega el estudio, "son sólo aquellos que tienen los recursos para permitirse buscar trabajo... Tienden a ser más jóvenes y mejor educados que el resto de la población. Muchas veces son integrantes de familias que pueden sostenerlos económicamente en cuanto que buscan trabajo". Recuerdan que mientras que en Estados Unidos existe seguro de desempleo, en México los desocupados no están cubiertos. Y aportan datos: 70% de todos los desempleados tienen una educación superior a la básica; 44% cursó la preparatoria; una cuarta parte fue a la universidad, y sólo 5% no terminó la primaria. En cambio, agregan Sorrentino y Fleck, "gente que intenta sobrevivir son contados como empleados en los sondeos de fuerza laboral en México. Muchos mexicanos entran en la vasta economía informal como vendedores o reparadores en sus casas, en puestos de mercado, en las esquinas de las calles y en ventas de puerta a puerta; como trabajadores sin paga en negocios familiares, o como trabajadores con poco sueldo en microempresas". De acuerdo con sus datos, obtenidos de estadísticas oficiales, 5.3% de los trabajadores no recibieron sueldo en 1993. Esta cifra era menor en 0.2 puntos porcentuales cuando Carlos Salinas de Gortari asumió la Presidencia, en 1988. Consciente —según el estudio— de la ineficiencia de la tasa de "desempleo abierto", el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática elaboró diez clasificaciones adicionales para medir la subutilización de la población económicamente activa.

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Cada una va agregando elementos que ensanchan el espectro de la insatisfacción laboral. La tasa número ocho (en total son 11, pues la número uno es la que comúnmente se conoce como "desempleo abierto") agrupa, al lado de los desempleados, a todos aquellos que trabajaron menos de 35 horas en la semana de referencia. "Entre una cuarta y quinta parte de la fuerza de trabajo mexicana está en este grupo. La tasa ocho es de cinco a siete veces superior a la tasa de desempleo abierto y, desde 1988, ha sido la más alta del espectro". Esa tasa fue de 23% en 1993 y de 23.9% en el segundo trimestre de 1994. Entrevistada en su oficina, Sorrentino remata: "en una década caracterizada por el estancamiento económico y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el incremento de empleos no remunerados y poco remunerados sólo refleja una estrategia de sobrevivencia".

EL empleo en América Latina Los gobiernos de América Latina volvieron a sacrificar el crecimiento y el empleo en aras de un intento por preservar la estabilidad macroeconómica, revela el último informe de la Comisión Económica para América Latina dado a conocer ayer. "El crecimiento económico se redujo a cerca de la mitad: del 5.2 por ciento en 1997 al 2.3 por ciento en 1998 (del 6.6 al 3.5 por ciento si se excluye Brasil) y ha comenzado a repercutir en la capacidad de generación de empleo", comentó José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de Cepal. Ocampo advirtió que aun si no se presentan nuevos choques imprevistos - principalmente de Brasil, cuyo programa de ajuste es crítico para toda la región- la recuperación sólo se observará en el segundo semestre o incluso en los últimos meses de 1999. "La contracción del crecimiento económico en 1998 se tradujo en un aumento de la tasa de desempleo, cuyo promedio regional ascendió de 7.3 por ciento en 1997 a 7.9 por ciento en 1998", precisaron ayer los economistas de la Cepal en su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 1998. Consigna también que el déficit de cuenta corriente aumentó notablemente de 64 mil millones de dólares en 1997 a 84 mil millones de dólares en 1998."La volatilidad continúa y muchos de los shocks operan con un largo rezago, por lo que la situación a fines de 1998 y las perspectivas para 1999 siguen siendo muy delicadas", advierte el documento. Este año, la tasa de desempleo promedio en las principales economías de América Latina llegará a 10 por ciento, con lo que alcanzará el nivel más alto de la década, según estimaciones de JP Morgan. "La recesión en América Latina arrastrará la tasa de desempleo a 2 dígitos este año, por la mayor debilidad en el sector laboral de Brasil", planteó la correduría en un reporte, que incluye a Venezuela, Perú, México, Ecuador, Colombia, Chile, Brasil y Argentina.

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De acuerdo con sus proyecciones, la tasa de desempleo promedio para la nación carioca pasará de 7.6 por ciento en 1998 a 11 por ciento este año, con un alza pronunciada en el primer semestre. El mercado laboral mexicano ha sido el que mejor comportamiento ha registrado de la región, lo mismo que la economía del país, reconoce el reporte de JP Morgan. En este caso se espera que la tasa de desempleo promedio llegue a 4 por ciento este año, luego de ubicarse en 3.2 por ciento en 1998. Tanto la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como el Institute of International Finance (IIF) coincidieron en que la brusca desaceleración del crecimiento económico tendrá un severo efecto en el desempeño laboral de la región. La OIT prevé que la tasa de desempleo llegará a 9.5 por ciento en 1999. "La OIT ha estimado que el número de desempleados abiertos mundialmente alcanza aproximadamente a 140 millones de personas. Para América Latina, estimamos que la cifra sería de entre 13 y 15 millones de individuos", explicó Jürgen Weller, especialista de la división de Estudios Económicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El impacto de la crisis fue decisivo en el mayor desempleo, opinó Weller. "Sin la crisis externa y las consecuentes repercusiones en la región, la tasa de desempleo hubiera descendido, lo que implicaría más empleo para cerca de 2 millones de personas", abundó. Para otros, el aumento en los índices de desempleo es un reflejo de las políticas macroeconómicas que los países han seguido en los últimos años, especialmente en el contexto de la crisis financiera internacional. "En algunos países los choques externos han sido enfrentados mejor. Es el caso de México y Chile, que lograron buen manejo en sus finanzas públicas y mantienen balance macroeconómico. Con esta combinación de políticas, ambos países han sido exitosos en diseñar un aterrizaje más suave a la crisis", dijo Fred Jaspersen, director del área de análisis de América Latina en el Institute of International Finance (IIF). "La recesión en AL arrastrará el desempleo a 2 dígitos este año, ante la mayor debilidad laboral de Brasil". "La OIT estima que los desempleados abiertos en el mundo son 140 millones de personas. Para AL, la cifra está entre 13 y 15 millones". Jürgen Weller, especialista de CEPAL "En unos países los choques externos han sido bien enfrentados. Es el caso de México y Chile, que mantienen finanzas públicas sanas". Fred Jaspersen, especialista del IIF

Nuestro Perfil del empleo.

Usted sabe que antes de echar las campanas a volar nos gusta ponderar el significado de las cifras señaladas. El primer punto que hay que indicar es que la demanda de puestos de trabajo en México derivada sólo de la población que ingresa a la edad laboral fue de 983 mil personas el año pasado, por lo que aun con la creación de 753 mil empleos que hubo en 1998, tuvimos un déficit de 230 mil puestos de trabajo en el sector formal de la economía.

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Pero, al mismo tiempo, la baja tasa de desempleo que reporta la encuesta del INEGI indica que la gente que no tiene acceso al sector formal de la economía se las está ingeniando para conseguir el sustento de cualquier otra forma, pues en las encuestas que se realizan en los hogares la gente no se asume como desempleada. La respuesta a esta aparente paradoja es el crecimiento considerable del sector informal. La tasa de crecimiento del empleo total fue de 7.0 por ciento, lo que significa que por cada punto que creció la economía, el empleo creció en 1.45 por ciento. Si esa proporción se mantuviera durante 1999, con una tasa de crecimiento de 2.6 por ciento - esperada por el sector privado- el crecimiento del empleo sería de 3.8 por ciento. Esto implicaría que este año sólo habría 437 mil nuevos puestos frente a una demanda que todavía se acerca al millón de personas. Así que el crecimiento del sector informal de la economía tendría un nuevo resorte. Pero, pongamos la lupa y veamos realmente dónde se generaron las nuevas fuentes de trabajo el año pasado. Lo primero que hay que señalar es que del total de empleos generados, sólo el 40 por ciento correspondió a empleos permanentes, mientras que el 60 por ciento restante provino de empleos eventuales, lo que da una mayor fragilidad a las fuentes de trabajo. En el caso del empleo permanente, la tasa de crecimiento fue de sólo 3.1 por ciento, mientras que en el empleo eventual el ritmo fue de 49 por ciento. Las diferencias de ritmo son impresionantes. Analicemos la composición de los nuevos empleos que tienen un carácter permanente. La mitad de todos ellos fue creada en la industria y una tercera parte correspondió al comercio. En el caso de la industria manufacturera, el único sector que tuvo un real dinamismo en materia de empleo fue el de productos metálicos, cuyo personal ocupado creció a una tasa cercana al 5 por ciento. El resto de los sectores tuvo tasas más bajas que el promedio. Y, de acuerdo con los datos relativos al personal ocupado en la industria maquiladora, durante 1998 hubo un crecimiento de 118 mil puestos, lo que significa una tasa de 12.6 por ciento, lo que representa un dinamismo muy superior al del resto de las manufacturas. El diferencial se hará todavía más visible en 1999. En el caso del personal eventual, se detecta creación de empleo en la industria de la construcción con un crecimiento de casi 40 por ciento. Pero, desde el mes de noviembre se observa un freno y las perspectivas de este ramo para 1999 son francamente malas. La dinámica del empleo también tiene una marcada diferencia regional. Las entidades con presencia de maquiladoras, así como con un sector exportador dinámico tienen mayor dinamismo, como las que se ubican al norte de la República o casos como los de Aguascalientes, en contraste con otras entidades caracterizadas por la industria tradicional como las del centro y del sur del país. En particular en el Distrito Federal, el año pasado el empleo permanente registrado en el Seguro Social estuvo virtualmente estancado. Así que aunque sea positivo que la economía siga generando empleo en lugar de que el número absoluto de plazas se esté perdiendo, lo cierto es que estamos muy lejos de las cantidades o las calidades adecuadas en dichas fuentes de trabajo.

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Humanización de la empresa "Las compañías, como las personas, deben tener valores básicos. Una empresa no es mas que una serie de personas... y otros recursos". Así piensa Jack Greenberg, el hombre que maneja McDonald's y uno de los mil líderes empresariales que marcan la agenda del mundo y cuya presencia aquí no tiene que ver precisamente con la venta de hamburguesas. Para él y otros líderes, como Douglas Ivester, presidente y director ejecutivo de Coca Cola; Peter Hartz, miembro del Consejo de Administración de Volkswagen en Alemania; Mark Moody-Stuart, director de Royal Dutch/Shell Group, del Reino Unido y Robert Wilson, director ejecutivo del consorcio minero británico Río Tinto, los valores en los negocios no pueden separarse de la responsabilidad social. "No podemos celebrar (Navidad) con nuestro colaboradores en el seno de una empresa y luego despedirlos en enero o febrero", dice Peter Hartz. Garantizar el empleo, agrega, debe ser una norma de las empresas. "Los líderes globales no pueden cambiar sus valores", sostiene. "No pueden tratar a sus empleados en América distinto a como los tratan en Sudáfrica o en Asia, o en Europa. La filosofía de la empresa debe ser total". 'Valores' es una palabra clave entre estos empresarios. Para Ivester, de Coca Cola, la verdadera responsabilidad tiene que arraigarse en sistemas y filosofías duraderas que exigen mantener una disciplina, inclusive en periodos de vacas flacas. "Oímos versiones pesimistas sobre el futuro y, frente a ello, la responsabilidad empresarial tiene que adoptar una perspectiva a largo plazo", afirma. "La responsabilidad social le hace bien a la empresa porque conlleva una mayor confianza, lo cual crea una buena fama, mejora la imagen de la marca, hace aumentar las ventas y, por lo tanto, satisface a los accionistas", resume Greenberg, cuyo negocio atiende cada día a 40 millones de consumidores en 104 países del mundo. Nuestros clientes, dice, buscan empresas en las cuáles confiar y las organizaciones que más éxito son las que logran establecer un contacto con sus clientes. Pero la filosofía de McDonald's se basa también en sus trabajadores. "Es importante que nuestra base de empleados sea también una base comprometida", dice el ejecutivo. Hay empresas que pueden vender hamburguesas y Coca Cola, dice Greenberg. "Pero, ¿cuántas trabajan con los Gobiernos locales para crear programas de reciclaje y reducción de los desperdicios? ¿Cuántas patrocinan programas para cuidar de la salud infantil? ¿Cuántas tienen relaciones con las escuelas de las comunidades?" Responsabilidad Social Una empresa cumple con su papel social cuando sus colaboradores se convierten a la vez en empresarios y cuando se les da la posibilidad no sólo de participar activamente y mejorar el rendimiento, sino en la mejora de las condiciones sociales, señala Hartz, de Volkswagen. El líder del sector minero, Robert Wilson, enfrenta retos y compromisos muy particulares a la actividad que desarrolla, principalmente en comunidades de todo el mundo. Muchos de los impactos sociales, explica, son en comunidades que pueden ser minorías étnicas, por lo que hay que conocer, considerar y respetar sus valores sociales y culturales. El cuidado del medio ambiente está íntimamente relacionado con esta actividad. Su cuidado, dice, no sólo requiere de buena voluntad, sino de ardua investigación.

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Y es que a decir de Mark Moody-Stuart, líder de Royal Dutch/Shell Group, la riqueza que acumulan las empresas energéticas debe desarrollar el futuro. "Nos incumbe la responsabilidad de crear un camino económico hacia el futuro. Es necesario desarrollar una cultura dentro de la empresa, de que la integridad y las buenas prácticas forman parte integrante de nuestra actividad normal", afirma. En ello coincide Greenberg, para quien la filosofía de la responsabilidad social es regresarle a las comunidades algo de lo que les dan.

Salud y Negocios Alguien en el Foro de Davos dijo que las sociedades sanas en general le hacen bien a los negocios. Pero no sólo sociedades sanas en lo económico y en lo político, sino también en lo físico. Para Gro Harlem Brundtland, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), invertir en capital humano es muy rentable: "Hay que invertir no sólo en infraestructura física, sino en seres humanos", afirma. La quinta parte de los habitantes del mundo no tiene acceso a los servicios de salud y la mitad no tiene acceso a medicamentos, según la OMS. "Y más de mil millones de personas viven en extrema pobreza que no tiene sentido político, ni social, ni económico", dice Brundtland. La salud tiene relación con los negocios, dice, porque, ¿cuántos empresarios van a pensar dos veces antes de invertir en una región donde florece el paludismo? Raymond V. Gilmartin, presidente y director ejecutivo de Merck and Co., industria farmacéutica transnacional, afirma que la desnutrición, la falta de agua potable, de sanidad e higiene, el alcohol, el tabaco y los accidentes de trabajo, representan más de la tercera parte de la carga total de enfermedades en el mundo. Si bien muchos de los programas para combatir esas enfermedades corresponde al que hacer gubernamental, la investigación no básica debe y es desarrollada por las empresas privada, señala. "Winston Churchil dijo que algunos consideran a la empresa privada como un blanco al que hay que disparar; otros como una vaca a la que hay que ordeñar. Pero son pocos los que la consideran como un caballo fuerte que arrastra un carro. Yo me quedo con esta imagen" Jack Greenberg, presidente y director ejecutivo de McDonald's Corporation.

El empleo en México en 1994 Considerado por el gobierno como el instrumento que dará solución a los principales problemas económicos del país, el primer año de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) agravará en la práctica el desastre que, iniciado en 1991, se ha vuelto inocultable en el último año de gestión del presidente Carlos Salinas: el "pavoroso" desempleo en el campo y la ciudad, que actualmente afecta a casi nueve millones de mexicanos, esto es, la tercera parte de la población económicamente activa.

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Fidel Velázquez, presidente del Congreso del Trabajo: "El problema del desempleo es pavoroso y va a acentuarse. Van a pasar uno o dos años para que el TLC funcione y se encauce la economía del país. "Cuando dije que en el país había cinco millones de desempleados, me calificaron de alarmista; pero ahora hay ocho millones. Y se espera que l994 sea todavía más tremendo, porque las cosas no se van a resolver." Según el presidente Carlos Salinas de Gortari, "el empleo es el medio privilegiado para abatir permanentemente la pobreza y elevar el bienestar". Sin embargo, durante l993 éste creció más lentamente que en años anteriores. La tasa de desempleo abierto en las principales 36 zonas metropolitanas del país llegó a 3.4% en el primer semestre del año. "Aunque este es un fenómeno transitorio, pues es resultado en gran medida de la propia reestructuración productiva, el nuevo Pacto se propone alentar la creación de más empleos, fortaleciendo el mercado interno", aseguró en su quinto informe presidencial. Pero lejos de crearse empleos, la desaparición de fuentes de trabajo se da en forma constante desde l991. Y lo cierto es que en la actualidad hay más desempleados que en l989, primer año del sexenio, cuando la tasa de desocupación abierta era de 3%. De acuerdo con las cifras oficiales, contenidas en el anexo del informe presidencial, en l989 existían 967,676 trabajadores en la industria manufacturera. Para l990, el número de personas ocupadas creció sólo en l,361, lo que representó el 0.l4% de incremento, haciendo un total de 969,037. Un año después, en la misma rama, desaparecieron l6,389 fuentes de trabajo, una disminución del l.69%. Para 1992, el desempleo siguió creciendo y ya eran otras 37,224 las personas afectadas en la industria manufacturera. A esta cantidad se sumaron, hasta junio de l993, 45,517 personas, es decir, 4.97% más. Lo anterior significa que, a partir de 1991, el empleo en este sector ha ido en picada y que, en suma, desde el primer año de gobierno hasta la fecha, la rama manufacturera ha despedido a 99,l30 obreros, lo que representa el l0.l0%. La frialdad de las cifras contenidas en el último informe presidencial no trasmiten el drama de las familias perjudicadas por la desocupación, es decir, entre otras cosas, que cuatro personas, en promedio, dependen económicamente del jefe de familia que perdió su trabajo. Así, el indicador oficial de casi l00,000 despedidos en la industria manufacturera durante los cinco años de gobierno salinista, se convierte prácticamente en medio millón de mexicanos que deben buscar sus ingresos en otra parte. Datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) revelan que durante el primer año del sexenio, cuando todavía no se recrudecía el desempleo, uno de cada tres habitantes incorporados a la población económicamente activa (PEA) había sido absorbido por la economía informal, ante la imposibilidad de encontrar trabajo fijo y remunerado. Desde l989, el desempleo se convirtió en una de las mayores debilidades de la actual administración. Según la empresa de consultoría Wharton Econometrics, el incremento de puestos de trabajo en la economía formal fue de l.3%; sin embargo, la tasa de desempleo abierto llegaba al l0% de la PEA.

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La población económicamente activa, de acuerdo con el Censo de Población de l990, comprende a 55 millones 9l3,847 personas, incluidos todos los mexicanos de l2 años en adelante. De ese total, aproximadamente 30 millones se encuentra desempleada o subempleada, incluyendo despedidos, amas de casa, jubilados y estudiantes en edad de trabajar. Y quien más ha contribuido a que crezca el número de los sin trabajo es el propio gobierno federal con su política de desincorporación de empresas paraestatales. Petroleros, mineros, metalúrgicos, ferrocarrileros, electricistas, empleados bancarios y de líneas aéreas, agrónomos, maestros y burócratas, entre otros, se han convertido de la noche a la mañana en comerciantes ambulantes, taxistas, fayuqueros, mandaderos, lavadores de carros, "coyotes", braceros, taqueros, policías privados, ladrones o pordioseros. Muchos de los desempleados han expresado públicamente su inconformidad mediante marchas que parten de sus lugares de origen y se convierten en plantones y hasta en huelgas de hambre frente a un Palacio Nacional siempre desocupado. El problema de los despidos se ha agudizado también en la iniciativa privada a causa de la apertura comercial que ha antecedido al Tratado de Libre Comercio y que afecta a la industria textil, electrónica, automotriz, cementera, papelera, del juguete y del calzado. La economía mexicana presenta también "focos rojos" por la falta de liquidez, que afecta a casi el l00% de las empresas, según reconoció Aurelio Tamez, presidente de la Confederación Mexicana de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia. La industria más importante del país, Petróleos Mexicanos (Pemex), fue sometida a un brusco adelgazamiento que ha dejado sin empleo a por lo menos l20,000 trabajadores transitorios, de base y de confianza. Y la amenaza no cesa: Listas ya elaboradas consideran a otros l5,000. Las movilizaciones en las zonas petroleras exhiben a uno de los sectores más golpeados, luego de estar considerados dentro de los gremios de la "aristocracia" sindical. Tiendas de campañas, plantones en el Zócalo, volantes en los centros de trabajo, marchas, mítines y un alud de demandas ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje dan cuenta del descontento y la presión a que han estado sometidos los petroleros. Los conflictos más fuertes se dan en los estados de Tabasco, Veracruz, Campeche, Oaxaca, Guanajuato, Hidalgo, Tamaulipas y la Ciudad de México, donde la máxima expresión de la crisis se produjo con el cierre de la refinería de Azcapotzalco. Ubicada en el centro de la negociación por el TLC, todavía no se sabe cuáles serán los efectos que traerá el tratado en la industria petrolera, aunque especialistas en la materia aseguran que la ola de despidos se incrementará debido a los ajustes en materia de energéticos, principalmente la participación de la iniciativa privada, nacional y extranjera en ramas específicas, como la petroquímica, la perforación y explotación, y hasta la distribución del hidrocarburo.

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La minería y la industria metalúrgica no muestran mejores cifras. En lo que va del sexenio, cerca de 60,000 trabajadores se han quedado sin trabajo en Altos Hornos de México (AHMSA) y Siderúrgica "Lázaro Cárdenas" Las Truchas. Para la Federación Nacional de las Asociaciones de Mineros Medianos y Pequeños, la situación de la minería es un desastre. De 68 asociaciones registradas, cada una con alrededor de 300 miembros, nada más quedan doce, pero "la verdad es que en todo el país habrá únicamente unos 70 mineros activos". La extinción de estas fuentes de trabajo ha provocado "la muerte" de poblados en Oaxaca, Jalisco, Michoacán, Zacatecas, San Luis Potosí y el Estado de México. Pese a las versiones oficiales de que no ha habido ni habrá despidos masivos en Ferrocarriles Nacionales, más de 32,000 han salido de esa empresa por la vía del "retiro voluntario" en los dos últimos años. Además, el proceso de modernización que todavía no concluye tiene previsto otros ajustes importantes. Por ejemplo, el secretario general de la Sección 8, José Guadalupe Esquivel Valenzuela, reconoció que al concesionar el área de talleres a una empresa particular, los l0,000 trabajadores que laboran serán despedidos, aunque posiblemente algunos sean recontratados. Según Salvador Zarco, secretario del Trabajo de la Sección l5, el Banco Mundial condicionó el préstamo de 5.5 millones de dólares a una total reestructuración. La industria eléctrica también ha sido promotora del desempleo. Leonardo Rodríguez Alcaine, senador y líder del Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), informó que serán alrededor de l5,000 obreros los despedidos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. No obstante, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) ha evitado hasta ahora el ajuste de personal que, en una primera etapa, afectará a por lo menos 3,000 de los agremiados. Para reprivatizar a los bancos, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari disminuyó su personal a principios del sexenio, y una vez adquiridos por la iniciativa privada, ésta realiza programas de eficiencia y competitividad con base en recortes masivos. José Manuel Tapia, abogado defensor de por lo menos 300 despedidos, sostiene que en lo que va del año unos 34,000 bancarios han sido separados de su trabajo. Las instituciones que más han liquidado son: Bancomer, Banamex y Serfin. Mexicana de Aviación y Aeroméxico (Aerovías) cada vez reducen más su personal con el argumento de competir mejor ante las compañías aéreas internacionales. Entre pilotos, aeromozas y personal de tierra, se estima que han quedado desempleados en el año unos 3,000. Otro sector que no ha escapado al desempleo es el de los agrónomos egresados, principalmente, de la Universidad Autónoma de Chapingo. De 110,000 titulados para ejercer en el agro, más de 50,000 no lo pueden hacer porque "el campo no ha sido una de las prioridades de la política económica del gobierno actual", informó Emilio López Gómez, director de Difusión. Peor les ha ido a los burócratas y maestros del país, pues a través del "retiro voluntario" se ha adelgazado la planta laboral en las Secretarías de Agricultura, Reforma Agraria - Programación y Presupuesto desapareció -, Comercio; Energía, Minas e Industria paraestatal; y Comunicaciones y Transportes, entre otras.

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Basta señalar que si al principio del sexenio la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) tenía una membresía superior a los dos millones de trabajadores, el senador Carlos Jiménez Macías, líder del organismo, maneja en la actualidad la cifra de un millón 500,000. De un millón 300,000 empresas que existían hace tres años, la mayoría con l0 a 20 años de antigüedad, han desaparecido hasta la fecha alrededor de 400,000, aseguró Raimundo Artis, presidente de la Asociación Nacional de Industriales de la Transformación (ANIT). Imposible, dijo, que en l994 se revierta esta situación, porque al desaparecer esas empresas se ha perdido tecnología y muchas fuentes de empleo. Malo, difícil fue l993. De acuerdo con Ricardo Dájer Najum, presidente de la Confederación Nacional de Cámaras de Comercio (Concanaco), por cada empresa comercial que se dio de alta en el año que acabó, cerraron tres establecimientos. Las ventas cayeron en 7%. Afectada por la crisis desde el principio del sexenio, la industria del vestido resintió también las consecuencias de la apertura comercial. Debido a la importación de ropa y al contrabando hormiga de prendas usadas, se calcula que en los últimos cinco años el sector dejó de generar 300,000 empleos. Y lo grave, reconoce Jorge Marín Santillán, presidente de la cámara correspondiente, es que actualmente sólo trabaja al 60% de su capacidad instalada. La industria juguetera mexicana ha tenido que disminuir su personal a causa del desplazamiento que ha sufrido por la invasión de los productos extranjeros, que dominan el 74% del mercado nacional. En l991 esta industria daba empleo a l4,l50 trabajadores. Pero cerraron l30 fábricas. Por ejemplo, en Matamoros, Tamaulipas, la ensambladora de juguetes Fisher Price anunció que liquidará a sus 2,000 trabajadores para recontratar luego a un número mucho menor, aún no determinado. Un conflicto sindical hizo cerrar a otra gran maquiladora, la Essex Internacional, con seis plantas en Chihuahua. En Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León, principales estados de la frontera norte donde existen gran número de maquiladoras, cerraron en l993 más de l00 empresas del ramo textil, con pérdidas superiores a los 3,000 empleos, reconoció el delegado de la Secofi, Carlos García Triana . Adolfo Gott Trujillo, líder nacional de los trabajadores de la industria textil, asegura que de los l50,000 obreros que existían a principios del sexenio, sólo quedan 80,000; y que de 600,000 dedicados a la rama de la confección, únicamente hay 200,000. Más: La industria de bienes de capital canceló el 70% de las fuentes de trabajo directas durante l993, de ahí que la fabricación de maquinaria y equipo a nivel nacional esté en franco retroceso, dijo Víctor Fuentes, representante de este sector en la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra). En materia de desempleo, aún falta lo peor. La incertidumbre y el pesimismo campean en el sector privado al entrar en vigor el TLC, pues según los empresarios no basta el tratado para sacar adelante a la economía nacional. Se requiere, dicen, una serie de adecuaciones que permitan entrar a una etapa de recuperación, ya que en este año la tasa de desempleo se agudizará por la desaceleración económica y la reconversión industrial.

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Tal criterio, sostenido en un estudio realizado por el sector empresarial, se basa en que los objetivos del gobierno - comprendidos en los Criterios Generales de Política Económica para l994, y en el TLC- serán lograr una inflación del 5%, un crecimiento económico del 3% y un presupuesto equilibrado; jamás obtener la recuperación del empleo. Accionista principal de la Nestlé y presidente del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Carlos Eduardo Represas enfrenta desde el 7 de diciembre la huelga de los 2,000 trabajadores de las seis plantas de su empresa. En cartas enviadas a los huelguistas, Represas les pide que reconsideren su actitud y que vuelvan a trabajar, con el argumento de que "no se debe agravar el problema del desempleo, que ya es delicado a nivel nacional". Les pide, de hecho, que renuncien a 30 de las 96 cláusulas de su contrato colectivo, les ofrece 5% de incremento salarial y les pide que no hagan el juego a "fuerzas extrañas". En todo caso, agrega, "háganle como quieran". A juicio de José Luis Calva, especialista en el tema del campo y el TLC, "si el tratado implicara un libre flujo de mano de obra a los Estados Unidos, entonces sí habría una elevación del empleo y del nivel salarial, pues 30 millones de mexicanos (incluidos familiares) emigrarían al vecino país". Pero eso, explica, no va a ocurrir, porque Estados Unidos no está dispuesto a conceder la libre movilidad de los trabajadores. Por lo tanto, sólo queda la emigración clandestina y el abarrotamiento de los sin trabajo en las principales ciudades del país, cifra que en la actualidad rebasa los 9 millones de personas. A los actuales desempleados, concluye, "se agregará la expulsión de 3 millones de familias campesinas que en las actuales condiciones no están preparadas para competir comercialmente con los grandes agricultores de Estados Unidos y Canadá

Empleo, México vs. OCDE Una comparación de las estructuras mexicanas de producción y de empleo con las estadísticas correspondientes de los países de la OCDE da luz sobre algunas características de la economía mexicana: 1- En lo que respecta a la estructura de producción, la agricultura, el comercio y la construcción contribuyen en México a la producción total en una proporción relativa sensiblemente más importante que la media de los países de la OCDE. 2- Los servicios financieros, los servicios de utilidad pública y los servicios comunitarios y sociales representan en México una proporción sensiblemente más débil. 3- En lo que respecta al empleo, la proporción de los sectores respectivos de la agricultura, de la construcción y de las industrias extractivas en México es superior, con respecto al empleo total, a la media correspondiente de los países de la OCDE. 4- En todos los demás sectores mexicanos, la proporción del empleo con respecto al empleo total, es inferior a sus contrapartes de la OCDE.

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En otras palabras, la producción agrícola, ganadera, silvicultora y pesquera representa en México un porcentaje mayor del PIB que en los países de la OCDE. Lo mismo pasa en las industrias mineras - incluido el petróleo -, en la construcción, en comunicaciones y en transportes. En comercio, restaurantería y hotelería es muy superior el porcentaje mexicano. En las industrias manufactureras México es ligeramente superior. En cambio, en los países de la OCDE, el porcentaje del PIB que representan los servicios de utilidad pública, los servicios financieros, inmobiliarios y de seguros, y los servicios colectivos es superior al de México. En México, agricultura, silvicultura, pesquería, ganadería, minería, construcción e industria petrolera proporcionan porcentajes de empleo, en relación con el empleo total, superiores a la media de la OCDE en esos mismos terrenos. Pero sus porcentajes de empleo son inferiores en industrias manufactureras, servicios de utilidad pública, comercio, restaurantería, hotelería, transportes, comunicaciones, servicios financieros, inmobiliarios y de seguros y servicios colectivos. La OCDE relaciona estos datos de producción y empleo, para calcular la productividad del trabajo por sectores, y constata que la agricultura y la construcción en México tienen una productividad relativa particularmente débil. La conclusión que sugiere ese dato es que esas dos ramas absorben los excedentes de mano de obra y ofrecen empleos de medio tiempo y ocasionales. En cambio, la productividad mexicana en la industria manufacturera y en los servicios financieros es excepcionalmente elevada, "probablemente por el grado limitado de competencia y la penuria de cualificaciones". Es sorprendentemente baja la productividad del trabajo en las industrias de extracción y sorprendentemente elevada en el comercio, en relación con la media de la OCDE, lo que se explica por una distribución arbitraria del valor añadido a Pemex - que, al mismo tiempo, produce y comercializa el petróleo mexicano- entre las actividades de producción y las actividades de comercio. Hay dos aspectos de la economía mexicana que inciden de manera importante sobre las prioridades de la política económica y sobre las posibilidades de desarrollo a mediano plazo: la evolución demográfica y la distribución del ingreso. Desde la mitad del siglo, la población mexicana ha crecido rápidamente. La pirámide de edades se caracteriza por una fuerte proporción de menores de quince años. La tasa de fecundidad y la tasa de natalidad bruta han disminuido desde 1965, del 3% al 2% hacia el fin de la década de los 80; pero las tasas anteriores hacen que la población económicamente activa aumente 3% al año, igual que aumentan las tasas de actividad femenina. El segundo aspecto es que casi la tercera parte de la población vive bajo los niveles de pobreza: el 28% de las familias en 1989. Un ingreso inferior a dos salarios mínimos está por debajo del nivel de pobreza. En términos de superficie y de población, México es comparable con los más grandes países de la OCDE y se sitúa claramente arriba del promedio. Lo mismo vale de la población activa, a pesar de tasas de actividad relativamente endebles. En cuanto a la producción total, PIB, la economía mexicana se sitúa ligeramente abajo de la media en los países de la OCDE, si bien supera a los países más pequeños de la zona.

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Entre las características estructurales de la economía mexicana, se nota una tasa de actividad relativamente débil, imputable a la proporción importante de niños en la población y a la gran parte que el sector agrícola ocupa en el empleo total. La relación de la deuda pública con el Producto Interno Bruto es netamente inferior a la media observada en los países de la OCDE, y la parte que tiene el gasto público en el PIB es más débil en México que en cualquier país miembro de la OCDE. El gasto público y la deuda pública han disminuido fuertemente como porcentajes del PIB, en relación con las cumbres históricas de 1982 y de 1987, gracias al programa de privatizaciones masivas y a un esfuerzo sostenido de saneamiento de las finanzas públicas. BAJA DEL INGRESO En términos de productividad (Producto Interno Bruto por persona empleada en paridad con el poder de compra), México se sitúa a la par con los países más débiles de la OCDE, que registran los resultados menos buenos. Lo mismo se dice en lo que respecta al ingreso por habitante. Desde 1989, el crecimiento del PIB es comparable con el que registran los países miembros de más rápida expansión, pero la inflación es más elevada, con excepción de Grecia y de Turquía. La balanza de operaciones corrientes acusa un nuevo déficit que se financia con el rápido aumento en el regreso de capitales privados. En resumen, concluye la OCDE, el programa de estabilización coherente y determinado que fue puesto en práctica después de la crisis de la deuda en 1982 ha permitido reducir considerablemente los graves desequilibrios macroeconómicos que existían al principio, pero también ha implicado un estancamiento de la producción durante la mayor parte de la década de los 80. Esta parálisis, conjugada con un crecimiento demográfico todavía rápido y con un deterioro importante de los términos del mercado, ha provocado una disminución del ingreso por habitante en México, actualmente comparable con el de los países más débiles de la OCDE. Sin embargo, gracias a reformas estructurales bien concebidas, globales y coherentes, llevadas a la práctica de manera juiciosa y con medidas paralelas de estabilización macroeconómica, la economía mexicana debería estar en condiciones de entrar en un largo período de expansión con una tasa de crecimiento netamente superior a la que se ha previsto para la mayoría de los países de la OCDE. Ese período de crecimiento durable es necesario para crear empleos y para atenuar la pobreza, todavía demasiado extendida. Es esencial la ejecución rápida de una reforma educativa para asegurar no solamente un crecimiento rápido sino un mejor reparto de la riqueza, gracias al aumento permanente de la productividad de los trabajadores de bajos ingresos. Los progresos realizados por México en la formulación y en la ejecución de su política económica en el curso de la última década han exigido cambios fundamentales en la concepción y en el comportamiento de los servicios operativos de la administración pública y del sector privado. En la medida en que estos cambios se operen, se van a concretar a un ritmo creciente los beneficios de todas las medidas dolorosas que hubo que tomar.

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Es importante que se continúen los esfuerzos comprometidos, que se completen las medidas de estabilización macroeconómica con una reducción de inflación al mismo nivel de la que tienen los principales socios comerciales y que el programa de reforma estructural sea conducido a buen término y sea aplicado plenamente. El Tratado de Libre Comercio deberá contribuir a sostener el esfuerzo de la reforma estructural y a reforzar la confianza del sector privado, a nivel nacional y en el extranjero, en las perspectivas de crecimiento de México, en la irreversibilidad de los cambios realizados y en la estrategia de desarrollo del país Nota: Compilación de varios autores.

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VI

La Globalización en México Efectos de la Globalización en México - Aspectos Económicos

En este esquema se aprecia el proceso de aplicación de la globalización que sufrieron todos y cada uno de los países desde hace poco mas de 25 años.

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En el análisis teórico del comercio internacional, en particular en lo que atañe al aprovechamiento de las ventajas comparativas, generalmente se supone que dos países que comercian entre sí son - dentro de cada uno de ellos- homogéneos tanto en las características físicas de cada economía como en la distribución espacial e la actividad económica y de los recursos utilizados en el proceso productivo; la diferencia residiría en la abundancia relativa de cada uno de los factores de la producción. Ese análisis, orientado sólo al estudio de la determinación de la actividad sectorial, omite las posibles discrepancias entre las regiones de cada una de las economías y, por lo mismo, de los elementos que determinan los patrones geográficos de la producción y del empleo local de los factores de la producción. las omisiones de la teoría del comercio internacional se han estado cubriendo con importantes trabajos en las áreas de la geografía económica y de la economía urbana y regional desarrollados para un entorno de economía cerrada. Los avances teóricos y empíricos de los últimos años en el área de la geografía económica adquieren especial relevancia en el caso mexicano. A partir de 1985 esta economía ha experimentado importantes y significativos cambios estructurales derivados fundamentalmente de la apertura comercial, así como de los procesos de privatización de las empresas paraestatales y de desregulación de la actividad económica. El tránsito de una de las economías más cerradas del mundo a principios de los ochenta a una de las más abiertas a mediados de los noventa no sólo ha implicado una transformación de la estructura sectorial de la producción sino también de su estructura regional. El cambio en los precios relativos derivado de la apertura comercial y su efecto en las decisiones de localización de la actividad productiva también han influido en las corrientes migratorias del país y en el crecimiento relativo y absoluto de las ciudades; en el futuro cercano dará lugar a decisiones sobre el gasto gubernamental y privado en infraestructura industrial, urbana y de transporte. Por la magnitud y la dirección de los cambios de la economía mexicana en la última década es especialmente importante estudiar cómo las modificaciones de la política económica, sobre todo las que atañen a la apertura comercial, han afectado el patrón regional de la actividad económica en México, fundamentalmente en la industria manufacturera.

La Política Comercial, La Asignación Sectorial Y El Desarrollo Regional Se analizan desde un punto de vista teórico los efectos de los regímenes proteccionista y de apertura en el desarrollo regional de la política comercial, destacándose brevemente su influencia en la asignación de recursos.

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La Economía En Un Entorno De Protección Comercial En la teoría tradicional del comercio exterior es bien conocido que en un entorno de libre comercio una economía se especializará y exportará aquellos bienes producidos con el factor de la producción que sea relativamente abundante. Esto nos dice que cada economía aprovechará en los mercados internacionales las ventajas comparativas que posea, lo que se traducirá en una asignación eficiente de recursos, convirtiendo a las exportaciones en una fuente significativa de crecimiento económico.' Sin embargo, la imposición de barreras al comercio exterior, con argumentos como el de la "industria infantil", ideológicos o simplemente con fines recaudatorios, provoca distorsiones que se traducen en una asignación ineficiente de recursos y en tasas de crecimiento económico menores que las potenciales. Cuando los gobiernos emprenden una política de comercio exterior proteccionista basada en la imposición de aranceles, cuotas, permisos previos o precios oficiales para la valuación de importaciones, con el objetivo de proteger al sector industrial, se induce un cambio en los precios, aumentando el precio relativo de los bienes sustitutivos de importaciones. Esto se refleja en un cambio en la asignación de recursos en la economía hacia los sectores protegidos, as í corno en una discriminación en contra de otros sectores, principalmente los que producen bienes exportables, como la agricultura, la minería y las manufacturas primarias. La protección comercial que recibe la industria puede analizarse como un subsidio al empleo de los factores de la producción en ese sector, principalmente del capital. Al protegerse a la industria Nacional de la competencia de los productores externos, las empresas actúan en un mercado interno cautivo que se refleja en utilidades extraordinarias, es decir, las tasas de rendimiento sobre el capital invertido son mayores que los estándares internacionales y cubren de sobra el costo de oportunidad del capital. Por añadidura, el subsidio que recibe el capital mediante la protección por lo general se refuerza con otros subsidios directos del gobierno, como precios de los energéticos por abajo de los costos de producción, acelerada depreciación fiscal de la inversión y subsidios financieros. Estas políticas promueven el establecimiento de técnicas de producción intensivas en capital, discriminándose a la mano de obra, que tiende a ser el factor relativamente abundante. Además, debido a que las empresas del sector industrial operan en mercados internos cautivos, por lo general pequeños y con bajos niveles de ingreso (inequitativamente distribuido), su expansión está severamente limitada, por lo que no es posible aprovechar las posibles economías de escala. Esto repercute en dos aspectos importantes: al se presenta una sobreinversión en el sector industrial (debido al incentivo a invertir en capital), por lo que generalmente hay un exceso de capacidad instalada, y b] los costos unitarios de producción son mayores que los internacionales, por lo que estas empresas no son competitivas en los mercados internacionales y por lo mismo rara vez exportan.

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Otro efecto de una política proteccionista en la asignación de recursos en la economía es el que atañe al empleo sectorial. Al actuar como un impuesto sobre los sectores exportadores, tradicionalmente intensivos en mano de obra, y contraer de manera relativa su producción, expulsan recursos, sobre todo mano de obra y, en menor medida, capital que buscan ocuparse en la industria. Sin embargo, como la expansión de este sector está limitada por la estrechez del mercado interno, no tiene la capacidad para absorber toda la mano de obra que fluye, la cual, por lo mismo, se emplea o subemplea en los servicios, primordialmente en el comercio. Así, en los países que han seguido una política comercial proteccionista, el valor agregado de los servicios y el empleo en este sector, como porcentajes de los respectivos totales, son similares a los de las economías desarrolladas que tienen un ingreso per capita significativamente superior y en las cuales se espera, dado el valor mayor a uno de la elasticidad ingreso de la demanda, que los servicios sean, en términos de valor agregado, los que contribuyan en mayor medida al ingreso total de la economía. Otro efecto de gran importancia de la protección es que propicia patrones desiguales de desarrollo regional que se revierten en lo que se conoce como "megalópolis". La estrategia de sustitución de importaciones, al inducir una política de crecimiento industrial "hacia adentro", que hace que el mercado interno sea el relevante para las empresas del sector manufacturero, alienta a éstas a localizarse en los centros masivos de consumo, lo que se manifiesta en un crecimiento acelerado de las ciudades. Al establecerse en las ciudades las empresas que producen bienes manufacturados de consumo final, se retuerza el crecimiento urbano, pues también existe el incentivo para que ahí mismo o relativamente cerca se localicen las empresas productoras de bienes intermedios para la producción de bienes de consumo. De modo simultáneo, y como consecuencia de lo mismo, en las ciudades también se aprecia un significativo crecimiento del sector servicios, necesarios para la distribución de los bienes de consumo (comercio) y para atender a las empresas y a la población en general (como los financieros y los educativos). Este fenómeno alimenta una continua y creciente emigración proveniente de los sectores que de por sí son castigados por la protección otorgada al sector industrial, principalmente el agrícola y el minero. Además de la política de sustitución de importaciones, otro elemento importante para que se presente el fenómeno de grandes ciudades es la existencia de las economías de escala suficientes para producir en un solo lugar y de ahí abastecer al propio centro urbano y otras áreas de consumo. Si esta condición no se cumple las empresas preferirían tener varias plantas de menor tamaño, pero localizadas estratégicamente para abastecer centros de consumo dispersos y más pequeños, ahorrándose así los mayores costos por renta de la tierra y salarios en las grandes ciudades . Con respecto a este modelo de desarrollo regional, también destaca la inversión en infraestructura de transportes, orientada a facilitar el abasto de materias primas para la industria localizada en relativamente pocos centros urbanos. Una economía cuyo sector industrial se encuentra aislado de la competencia de los productores externos, y que por lo mismo se dedica casi exclusivamente a abastecer al mercado interno, tenderá a contar con un sistema de transporte básicamente troncal entre las grandes ciudades a fin de facilitar el abastecimiento de insumos intermedios para la industria manufacturera y la distribución de estos bienes hacia otros centros de consumo. Naturalmente, esa orientación del transporte aumenta el efecto de atracción de las grandes ciudades lo que profundiza aún más el sesgo del modelo de desarrollo regional.

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Además, como el costo unitario de transporte de los bienes de consumo final tiende a ser relativamente alto, las empresas tienen el incentivo para localizarse cerca de los centros de consumo masivo, lo que acentúa la concentración geográfica de la actividad económicas Como se señaló, la protección a los productores nacionales contra la competencia externa actúa al mismo tiempo como un impuesto a la producción de los sectores que poseen ventajas comparativas, en particular el agropecuario y el minero. Éstos, al ser castigados relativamente, expulsan factores de la producción (capital y mano de obra) hacia las ciudades, por lo que su tasa relativa de crecimiento tiende a ser cada vez menor y a ampliarse la brecha de desarrollo económico con respecto al dé las ciudades, sobre todo las grandes. Otro elemento que tiende a generar un patrón de desarrollo desigual, en el cual las grandes áreas urbanas ganan participación relativa en el ingreso de la economía, son las "amenidades en las ciudades".' Al no existir éstas en las zonas rurales o incluso en las ciudades pequeñas las grandes se hacen más atractivas para vivir. Un ejemplo es la calidad de la educación en las escuelas de las áreas urbanas versus las rurales o las de ciudades chicas; esa calidad actúa como un imán de los flujos migratorios desde las zonas rurales y retuerza los efectos de la política comercial proteccionista."

La Economía En Un Entorno De Apertura Comercial En una situación en la cual la economía está abierta e integrada a los mercados internacionales de bienes y financieros en un modelo de libre comercios la asignación sectorial es el resultado de las ventajas comparativas de la economía; éstas están determinadas primordialmente por la abundancia relativa de los factores de la producción que se refleja en sus precios relativos y en la intensidad relativa de su uso en los procesos productivos. A diferencia de una economía protegida en la que existe un claro sesgo antiexportador, en una abierta la demanda relevante para las empresas es la mundial; esto les permite aprovechar economías de escala y operar en la escala de producción que minimice los costos unitarios. Ello las dota de competitividad en los mercados internacionales y pueden exportar a los precios determinados en aquéllos. La demanda externa, es decir, las exportaciones, se convierte así en una fuente importante de crecimiento económico."' Krueger señala cuatro principales elementos que determinan un mejor desempeño de una economía abierta: al el rompimiento de la conexión entre el desarrollo de los sectores primario (agrícola y extractivo) e industrial; b] el aprovechamiento de las economías de escala; el efecto en la eficiencia de las empresas derivado de una mayor competencia, y de la eliminación de la dependencia del sector primario para la generación de divisas. 1 A ello puede agregarse un quinto elemento: la capacidad de la economía para absorber el cambio tecnológico desarrollado en el exterior y para generar internamente nuevas tecnologías de producción. En una economía abierta se aprovechan las ventajas comparativas sectoriales y las de cada una de las regiones, tanto en lo que atañe a las cuestiones de abastecimiento de los mercados internos como a las operaciones de comercio exterior.

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En una economía que siempre ha operado en un entorno de apertura no se presenta el fenómeno de las "megalópolis". Si una parte importante de las ventas de las empresas son exportaciones, no habría ninguna ventaja en localizarse en los grandes centros de consumo internos y sí, por el contrario, se enfrentarían los mayores costos de la tierra y de la mano de obra." Esto implica naturalmente que en una economía abierta las empresas tenderán a ubicarse en aquellas regiones en donde se minimicen los costos de producción y distribución, los cuales estarán determinados principalmente por los costos de transporte. Así, los patrones de desarrollo regional tenderán a ser más equitativos que en una economía protegida. Otro aspecto también relacionado con la distribución geográfica de la actividad económica es que al pasar de una economía protegida con altas barreras al comercio internacional a una abierta, en la cual los productores internos se enfrentan a la competencia de productores externos, el proceso observado cuando se levantaron las barreras al comercio tenderá a darse en sentido inverso. Al abrirse la economía, la dinámica de relocalización de la actividad económica depende de cuál era el patrón previo a la apertura, que a su vez es función de los costos de transporte. Si los costos de transporte son relativamente altos entre las diferentes regiones del país y entre éstas y el principal lugar de origen y el destinatario en las operaciones de comercio exterior (incluyendo las barreras al comercio exterior), la distribución de la actividad económica tenderá a concentrarse en pocas ciudades, al contrario de lo que sucedería si dichos costos fuesen bajos. Si se parte de una situación de una alta concentración de la actividad industrial, al reducirse las barreras al comercio y los costos de transporte se genera el incentivo para que la actividad económica se mueva hacia las zonas adyacentes a la frontera. Si por el contrario los costos de transporte interregional eran bajos, la apertura comercial tendría efectos marginales en la localización posterior a la apertura. Por el lado del consumo se genera otro efecto que induce una relocalización de la actividad productiva. Al abrirse la economía baja el precio real de los bienes importados, lo cual aumenta el salario real de los individuos. Este incremento no es simétrico para todos los habitantes del país, pues aumenta relativamente más en las regiones cercanas al mercado externo. Este incremento en el salario real, además de que se traduce en una mayor participación de los bienes comerciables internacionalmente en el gasto de los consumidores, atrae a las empresas a estas regiones, en donde el ingreso real aumentó relativamente más. Al considerar todos los otros elementos que dan lugar a una alta concentración de la producción en pocos grandes centros urbanos, la menor protección a la planta productiva interna, que hace efectivamente más barato el comercio entre el mercado externo y las zonas fronterizas que entre las zonas alejadas y el mercado externo, genera con certeza un movimiento paulatino de la producción hacia las fronteras, aunque en el corto plazo estos cambios pueden ser menores por la existencia de costos fijos no amortizables rápidamente en la localización anterior a la apertura, por lo que un traslado casi inmediato a un nuevo lugar de producción es costoso.

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Con base en lo señalado en este apartado, que enmarca la evolución de la economía mexicana en el período de sustitución de importaciones de la década de los cuarenta a 1985 y su posterior modificación, en el siguiente se describe el proceso de cambio estructural emprendido a mediados de los ochenta, en el cual la apertura de la economía es uno de los elementos más importantes. El análisis se centrará en ese fenómeno, tocándose marginalmente los otros elementos del cambio.

El Cambio Estructural En La Economía Mexicana A raíz del notable deterioro de la economía mexicana a principios del decenio de los ochenta, cuyo origen inmediato fue la caída de los precios internacionales del petróleo y la crisis de la deuda externa, fue evidente el agotamiento del llamado "modelo de sustitución de importaciones". A partir de 1985 la política económica se orientó a un profundo cambio estructural a fin de lograr una mayor eficiencia en la asignación de recursos y establecer las bases para el crecimiento y el desarrollo. Los principales elementos del cambio estructural, que se aceleró y profundizó a partir de 1988, fueron la apertura comercial, la desincorporación de empresas gubernamentales y la desregulación económica, todo ello en el marco de una política de estabilización macroeconómica. Los problemas estructurales derivados de una política de desarrollo económico basada en la protección de la planta industrial --- conforme al modelo de sustitución de importaciones- que se hicieron evidentes desde finales de los sesenta y que trataron de combatiese mediante una política de gasto gubernamental expansivo, llegaron a su punto más álgido en 1982 con la crisis de la deuda externa. Para hacer frente a la imposibilidad del gobierno y varias empresas privadas para cubrir el servicio de esa deuda, así como a los errores de política fiscal cometidos en 1 98 1 y 1982, se cerró prácticamente la economía al imponerse un control generalizado de cambios, se sujetó a todas las importaciones a permisos previos y se incrementaron los aranceles. Al acelerarse la inflación y perderse confianza en las instituciones debido a la expropiación del sistema bancario comercial en 1982, el gobierno debió instrumentar en 1983 un programa de estabilización macroeconómica y a partir de 1985 uno de cambio estructural. En la primera etapa de la política de cambio estructural se privatizaron algunas empresas, se eliminaron algunos permisos previos así como los precios oficiales a las importaciones, y México se adhirió al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATY). Asimismo, en los sectores que quedaron libres de los permisos, éstos se sustituyeron por un mayor arancel, y donde se mantuvieron se decidió reducirlos. La caída del precio internacional del petróleo en 1986, que representó para México un choque negativo equivalente a 8% del PIB, y la consecuente aceleración inflacionario durante 1987 -159% en ese año- indujeron al gobierno a finales de 1987 y principios de 1988 a profundizar y acelerar el cambio estructural de la economía. Así, se instrumento un plan de estabilización macroeconómica y se amplió la liberalización de los mercados. El impulso del cambio estructural se basó en tres elementos: la desincorporación de empresas y organismos gubernamentales mediante la privatización, fusión, transferencia y liquidación,", la desregulación de los mercados internos y una segunda etapa de la apertura comercial.

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Dado el tema de este trabajo, merece especial atención el proceso de desregulación en el transporte, particularmente el de carga por carretera y ferrocarril, así como en los puertos. Como se señaló, los costos de transporte constituyen uno de los principales determinantes en la decisión de localización geográfica de las empresas y en el tamaño de las ciudades. Si son muy altos, la industria tenderá a concentrarse en pocos centros urbanos, que con el paso del tiempo se convertirán en "megalópolis". Por el contrario, si fuesen relativamente bajos, las empresas buscarían localizarse fuera de los grandes centros de consumo masivos, ahorrándose así los altos costos de la tierra y de la mano de obra. La regulación hasta 1989 en el autotransporte de carga por carretera y el ordenamiento constitucional vigente hasta 1994 que otorgaba al gobierno la exclusividad en la explotación del servicio ferrocarrilero, así como otras reglamentaciones en áreas directamente relacionadas con la movilización regional de las mercancías (como por ejemplo los puertos marítimos), afectaron en forma negativa al sector, pero aún más la asignación de recursos en la economía, básicamente en el aspecto regional. Hasta antes de su desregulación en 1989, el autotransporte de carga se regía por la Ley de Vías Generales de Comunicación de 1951. Al inhibir la competencia, ese marco legal convirtió al transporte carretero en un servicio muy costoso, de baja calidad e ineficiente, como en el otorgamiento de nuevas concesiones, los requisitos de afiliación a una línea establecida, la obligación de operar en una central de carga y la fijación de límites al volumen de capacidad vehicular asignados a cada ruta, dieron lugar a una estructura oligopólica por rutas, con los consecuentes altos costos para las empresas y los consumidores. También se obstaculizaba la movilidad de los autotransportistas en los mercados con la división del territorio nacional por rutas y por tipo de bienes, lo cual impedía la competencia. Se prohibía, además, que las empresas que operaran sus propios transportes los utilizaran para movilizar carga de otras compañías, lo cual produjo el fenómeno de "regresos en vacío", al no poderse subcontratar el vehículo a otra empresa. La inflexibilidad en la asignación de rutas y la prohibición de cambiar éstas y movilizar carga por otra que no fuera la concesionada, hacían prácticamente imposible la comunicación directa entre varios estados del país. Así, había casos en que para transportar mercancías de un estado a otro se tenía que contratar una línea del lugar de origen al Distrito Federal para ahí cambiar de línea y llevar la carga a su destino final. Las distorsiones ocasionadas por la regulación en el servicio de autotransporte de carga hizo que las empresas operaran con mayores costos de producción y mantuvieran inventarias por arriba de los óptimos y, además, se profundizara la concentración regional de la producción industrial. En 1989 se desreguló el sistema de autotransporte y se permitió transportar cualquier carga sin autorización (excepto sustancias químicas, tóxicas y explosivas), cargar y descargar en cualquier parte del territorio nacional y transportar mercancías de terceros. Estas medidas, junto con la liberalización del otorgamiento de permisos y la eliminación de la estructura de tarifas fijas, devino en una ganancia significativa en la eficiencia del servicio y por tanto en una reducción en los costos para las empresas y un beneficio para los consumidores.

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En 1996 se inició formalmente la desregulación y privatización del transporte por ferrocarril. Tras ser expropiado durante el gobierno del presidente Adolfo López Mateos, en manos del gobierno su expansión prácticamente se estancó: a fines de 1996 el tendido de vías férreas ascendía a cerca de 20 000 km., sólo 1 500 más que los existentes al final del porfiriato. La notable ausencia de crecimiento de este medio de transporte se torna más evidente si se considera que en principio es más eficiente que el autotransporte carretero para distancias mayores a 200 kilómetros. Además, al igual que con las carreteras, el tendido de líneas ferrocarrileras se basó en un sistema radial centrado en el Distrito Federal y en menor medida en Guadalajara y Monterrey, lo que dio lugar a un efecto de concentración regional de la actividad económica en esas tres ciudades. Como resultado de la ineficiencia de operación y el nulo crecimiento de los Ferrocarriles Nacionales de México, en 1995 se decidió privatizarlos. Adicionalmente, como complemento indispensable de la venta, se inició la desregulación del servicio ferrocarrilero, sobre todo en lo referente a la libertad para determinar las tarifas, la operación de trenes unitarios, etc. Con ello se prevé que aumente su eficiencia de operación y la rentabilidad y se convierta en una alternativa viable al autotransporte carretero en la movilización de carga. Los puertos, al igual que los ferrocarriles, se caracterizaron por ser entidades muy ineficientes, con tiempos de carga y descarga elevados y un alto porcentaje de pérdida de mercancías derivado en gran parte de la administración ineficiente del gobierno y de la presencia de sindicatos de estibadores con notorias prebendas en los contratos colectivos. Para aumentar la eficiencia operativo, sobre todo a partir del incremento de los flujos de comercio exterior a raíz de la apertura iniciada en 1985, en 1990 se inició la reestructuración del sistema portuario mexicano y se transformó a cada uno de los puertos en Administradoras Portuarias Independientes (Apis) como paso previo a su privatización. Por lo que refiere a la segunda etapa de la liberalización comercial, durante 1988 se redujeron significativamente los aranceles - el máximo se fijó en 20% para ciertas importaciones -, se eliminó la mayoría de los permisos previos de importación y se derogó la totalidad de los precios oficiales de importación. Las medidas redujeron en forma notable el sesgo antiexportador prevaleciente en la economía mexicana - que se derivaba de los altos niveles de protección otorgada al sector industrial - las exportaciones representaron una fuente cada vez más importante de crecimiento económico, al aumentar su participación en el producto, y se registró un incremento significativo en la productividad de los factores de la producción. Ello muestra que la apertura por sí misma tiende a favorecer el uso más eficiente de recursos, así como los cambios tecnológicos en los procesos que aumentan la productividad de los factores, en especial la de la mano de obra.

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El Efecto Regional De La Apertura México es un país con notables contrastes regionales. En 1993 sólo cuatro entidades, el Distrito Federal, el Estado de México (básicamente la zona conurbada al Distrito Federal), jalisco (en especial la zona metropolitana de la ciudad de Guadalajara) y Nuevo León (sobre todo la zona metropolitana de la ciudad de Monterrey), produjeron 47.7% del PIB nacional; en 1970 la relación fue de 49.2%. Este sesgo es aún más evidente si se considera que en el Distrito Federal se genera la cuarta parte de la producción total. Las discrepancias regionales de la producción son resultado directo de las políticas de sustitución de importaciones y de transportes que favorecieron el crecimiento de pocos centros urbanos (básicamente tres: las zonas metropolitanas de las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey) y discriminaron en contra del desarrollo económico de otras regiones (véanse los cuadros 1, 2 y 3 y la gráfica l). Cuando una economía se abre a los flujos de comercio internacional y Vas empresas nacionales enfrentan una mayor competencia de los productores externos de bienes sustitutos de los internos, se presenta una reasignación sectorial y regional de los recursos. Esta última proviene principalmente de dos fuentes: la que se deriva directamente de la reasignación sectorial, y la que resulta de la eliminación del sesgo antiexportador. Al abrirse la economía y haber sectores que al no poseer ventajas comparativas se contraen de manera relativa (o incluso absoluta), es posible que las regiones en las cuales esos sectores representan una parte importante de la producción total también se contraigan, al menos en el corto plazo. Por el contrario, en las regiones que cuentan con sectores con ventajas comparativas, éstos presentarán una expansión relativa y absoluta y las regiones registrarán un mayor crecimiento. Al eliminar la apertura el sesgo antiexportador implícito en la protección a la industria nacional, las empresas que operan en los sectores que poseen ventajas comparativas en los mercados internacionales tratarán de incrementarlas con base en la baja adicional de los costos de producción que permite la relocalización regional; en este proceso destaca la búsqueda de disminuir los costos de transporte. Las empresas tenderán a localizarse cerca de los mercados de exportación o en las regiones que por sus vías de comunicación, terrestres y marítimas, ofrezcan una salida relativamente barata a sus productos de exportación sin que ello implique abandonar el abastecimiento de los mercados internos. La evolución de la participación regional del PIB está muy influida por la producción y exportación de petróleo; ello explica el significativo incremento de la participación de la región del Golfo de México, en donde se encuentran los principales mantos petrolíferos, principalmente en Campeche y en Tabasco, y en menor medida en la región Sur (por la existencia de petróleo en Chiapas). El aumento de las exportaciones del combustible, en particular a partir de 1979 y hasta la caída de su precio en 1986, generó una apreciación del tipo de cambio real que desalentó las ventas externas de otro tipo de bienes, lo cual explica en gran parte la caída de las participaciones de las regiones Norte, Centro y Pacífico.

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Dicha apreciación, asimismo, incremento la participación del Distrito Federal y estados adyacentes debido a que se trata básicamente de una ciudad de servicios cuya demanda aumenta cuando el tipo de cambio real se aprecia. Al aislar el efecto del petróleo y comparar la aportación al PIB de la industria manufacturera total de las diferentes regiones de 1975 a 1993, se observa una significativa redistribución regional de la producción, en la que ganan participación las regiones Centro y Norte (véanse las gráficas 2 a 10). La distribución regional del PIB en México presenta disparidades significativas. Así, el Distrito Federal aporta 24. 1 % del total, pero si se le agrega la producción de los estados adyacentes (Hidalgo, México y Morelos), que por su cercanía relativa es posible agrupar en una sola región, su aporte al PIB asciende a 37.8%. La región menos desarrollada del país, que incluye a Chiapas, Guerrero y Oaxaca, es también la del menor ingreso per capita. Los cuadros 4 y 5 presentan la información de la estructura sectorial del PIB por entidad federativo para 1988-1993. Se observa que en los estados más desarrollados la participación del sector agropecuario tiende a ser relativamente baja. Asimismo, en los estados "petroleros", la alta participación relativa del sector secundario se debe a la explotación de ese recurso; en Campeche, por ejemplo, de una participación del sector secundario de 43.89% en 1988, el petróleo respondió por 40.53 puntos; en Tabasco el sector industrial participa con 35.65%, y el petróleo explica 22.96 puntos. El proceso de intermediación financiera, principalmente el de carácter bancario, está muy vinculado a los niveles absolutos de desarrollo estatal y a las disparidades entre las entidades federativas. A medida que el nivel de ingreso de la población aumenta, el total de recursos financieros tenderá a incrementarse, incluso a una tasa mayor que el propio ingreso, de forma tal que entre mayor sea el nivel de desarrollo económico, más alto será el grado de penetración financiera en la economía. Esta relación se observa en escalas nacional y estatal, de manera que los estados con un mantenido relativamente estables en la Sur y en la del Pacífico, mientras que ha crecido ligeramente en el Golfo de México. Las tendencias del empleo regional en el sector industrial son un claro indicador de que el cambio estructural de la economía mexicana, además de las modificaciones que se han observado en la estructura sectorial de la producción, también han favorecido un cambio importante en los patrones regionales de la producción. Ello responde a la política de las empresas para aprovechar las ventajas que cada región ofrece en el entorno de una economía abierta, en claro contraste con la evolución que se experimentó durante la época de economía protegida.

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VII

La Globalización en México Conclusiones

El proceso de apertura y los otros elementos que han constituido el cambio estructural de la economía mexicana han tenido, en particular a partir de 1988, un profundo efecto en las estructuras sectorial y regional de la producción. La evidencia indica que la producción de las diferentes divisiones que componen la industria manufacturera se ha desplazado interestatalmente a fin de aprovechar las ventajas comparativas de cada una de las regiones del país. La evidencia muestra que las regiones que han ganado participación son las del Centro y Norte del país, lo que revela que las empresas pretenden aprovechar las ventajas que ofrece la cercanía con Estados Unidos, principal destino de las exportaciones mexicanos. Por otra parte, el Distrito Federal y estados adyacentes, que tuvieron una participación creciente durante la época de la política de sustitución de importaciones, a partir de la apertura comercial han perdido terreno, aunque éste se recuperó parcialmente a partir de 1993, debido fundamentalmente al cambio en la producción hacia manufacturas de alto valor agregado, como equipo electrónico. Este cambio a su vez es resultado en gran medida del aumento de los costos unitarios de producción por el relativamente alto valor del uso de la tierra en las zonas urbanas. Por ello las empresas se orientarán a producir bienes que requieran una menor utilización de este factor o que por unidad empleada de tierra el valor agregado sea mayor. Asimismo, como resultado del mismo fenómeno, se observa que en las zonas urbanas relativamente grandes, en particular el Distrito Federal, la participación del sector industrial en el valor agregado total muestra una tendencia decreciente, por lo que las ciudades van convirtiéndose de modo paulatino en productoras de servicios, mientras que la producción manufacturera fluye hacia ciudades de tamaño medio, principalmente en el Centro y Norte del país. El cambio en las estructuras sectorial y regional de la producción manufacturera tiene aplicaciones importantes para las decisiones de política económica, en particular las relacionadas con aspectos de índole regional. Destacan la inversión en infraestructura física y, más importante aún para efectos de un proceso de desarrollo regional que de manera efectiva e integral aproveche las ventajas de cada una de las regiones con un desarrollo más equilibrado regionalmente, la política de acumulación de capital humano. Uno de los principales factores que alientan una mayor expansión económica estatal o regional es la cantidad y calidad de la infraestructura física necesaria para emprender los procesos productivos. Tradicionalmente la construcción de infraestructura ha sido obra directa del gobierno federal y en menor medida de los gobiernos estatales, si bien estos últimos no han tenido una participación más intensa debido a la estructura fiscal mexicana. El que casi la totalidad de los ingresos públicos provenientes de la tribulación sean federales constituye una limitante para que los estados de la república emprendan proyectos de inversión en infraestructura, por lo que dependen en gran medida de los de carácter federal, así como de las participaciones que cada estado recibe de la recaudación federal y de los créditos ya sea del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos o de la banca comercial. Naturalmente, para que cada estado pueda realizar las obras de infraestructura que le permitan promover un mayor crecimiento económico se requiere fortalecer las finanzas públicas estatales, así como modificar el sistema de participaciones en los impuestos federales.

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Ello elevaría la cuantía de recursos propios y se dependería en menor grado de los provenientes de la Federación, los cuales constituyen un mecanismo de eventual presión del gobierno federal hacia los estados. La política educativa y de salud tiene un efecto directo en los patrones de desarrollo regional. Es claro que los estados con menor desarrollo económico y que incluso han perdido participación en el PIB nacional son los que también registran los menores niveles promedio de educación, destacadamente Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Así, la acumulación de capital humano constituye la principal fuente de desarrollo económico: aumenta la productividad de la mano de obra en los procesos productivos; permite una introducción más eficiente del cambio tecnológico, y repercute en los niveles de salud y las tasas de fertilidad, natalidad y mortalidad por los efectos positivos de la mayor educación. En este sentido, la política educativa debe orientarse a incrementar la cantidad, pero sobre todo la calidad del proceso educativo formal, pues ello representa la fuente más importante para alcanzar mayores tasas de crecimiento económico y lograr un desarrollo regional más equilibrado. Muy relacionado con lo anterior, y también con el propósito de aumentar la productividad de la mano de obra y facilitar el cambio tecnológico en los procesos productivos, se requiere la modificación profunda de la legislación laboral. Es preciso eliminar los sesgos contra el empleo de mano de obra, la capacitación en el trabajo y de aquellos que inhiben la movilidad sectorial y regional de los recursos productivos, el capital y la mano de obra. La eliminación de estas distorsiones de carácter legal haría más eficiente la asignación de recursos y por lo mismo se alcanzarían mayores grados de desarrollo económico. El proceso de cambio estructural, derivado principalmente de la apertura comercial y la desregulación del transporte, ha tenido un efecto significativo en el desarrollo regional, el cual aún no se ha reflejado en su totalidad por la existencia de costos fijos ineludibles en el corto plazo. Es muy costoso en ese plazo movilizar los recursos hacia las regiones que permiten aprovechar de manera integral las ventajas comparativas de cada estado o región. Sin embargo, hay indicadores muy claros de que las empresas se han movilizado a las regiones Norte y Centro del país, así como hacia las zonas costeras que cuentan con puertos de altura; todo ello para aprovechar los beneficios que se pueden obtener al operar en una economía abierta al comercio internacional.

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VIII

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31 de marzo de 1999, autor Mario Cappi 11 de julio de 1997, autor León Opalín 8 de octubre de 1997.

Periódico Reforma
20 de diciembre de 1998, autor Carmen Alvarez 29 de enero de 1998 25 de febrero de 1999, autor Enrique Quintana 6 de abril de 1998 29 de marzo de 1999, autor Gabriela Frías 01 de febrero de 1999, autor Martha Trejo 25 de octubre de 1998, autor Ivonne Melgar 6 de noviembre de 1998, autor Enrique canales

Revista La Crisis
31 de octubre de 1998, autor Víctor M. Quintana 13 de febrero de 1999, autor Víctor M. Quintana

Revista Siempre
19 de junio de 1997, autor Magdalena Galindo 8 de abril de 1999, autor Arturo Romo Gutiérrez

Revista Nexos
01 de marzo de 1989, autor Arturo Warman

Cuadernos Americanos, UNAM
Número 61, enero-febrero 1997, páginas 223 a 230 Número 70, julio-agosto de 1998, páginas 38 a 66 y 75 a 120 Número 63, mayo-junio de 1997, páginas 78 a 146 Número 20, marzo-abril de 1990, páginas 9 a 18

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