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BION as CAUDETE 1998 Aproximacién a la Iconografia de los Pasos Procesionales de Semana Santa Francisco J. Doménech Mira EI Cristianismo es una religion icénica, en la que la imagen desempefia una activa participa- ci6n, admitida y recomendada por la jerarquia eclesidstica, La ley ‘mosaica prohibid la imagen, por el riesgo de incurrir en idolatria. No te hards imagen, inspira Yahvé a Moisés al dictarle los manda- mientos. Sin embargo, el Cristia- nismo, contempordneo de las civi- lizaciones clésicas, tan impulsoras de todo género de imagenes, comenzé a utilizarlas. Esto dividid Ja grey cristiana entre partidarios y detractores de la imagen, hasta que el ll Concilio de Nicea (787) sentencia que la honra dada a la imagen es para el proto fa veneracién es para lo representa- do, no el abjeto en que se mate- rializa, Siglos mas tarde, en la polémica que enfrenté a protes- tantes y catélicos, también el Concilio de Trento (1545-1564) se decanté a favor de fa imagen, aclarando nuevamente que la honra a la imagen no descansa en el abjeto sino en lo que represen- ta. Se fomenta la imagen como tuna ayuda que sirva para elevar el pensamiento de los fieles. De ahi el valor que confiere al poder del artista para desencadenar un espi- ritu devoto en la imagen. El objeto artistico, en forma de imagen, ofrecerd unas formas de represen tacién, lo que lamariamos. el tema; y otras formas de expresin, que es lo que estimula a los fieles. Lo mismo que fas parroquias, catedrales, monasterios y otros onganismos de la Iglesia, las cofra- dias penitenciales recurren a las imagenes. La imagen titular se acogerd a la capilla central de la coftadia en la que radique, ocu- pando la hornacina principal. AI mismo tiempo, otro repertorio se fomenta, Se trata de los pasos pro- cesionales (lat. passus, escena de pasién) hechos para la escenifica- cién de la Pasién durante la Semana Santa. No hay que con- fundir estos pasos de caracter pro- pio procesional, con otras image- rnes que salfan ocasionalmente en procesiOn. Asi, la Sima, Virgen del Rosario, escultura que data de principios del siglo XVIll y que desaparecid en 1936 de la iglesia parroquial de Caudete -no confun- dir con la actual, que es s6lo ima- gen de vestir, jue tallada por ima- ‘ineros murcianos pensando en ef uso procesional, de suerte que tenfa que ser de bulto completo para que pudiera ser comemplada por la espalda. De jgual manera se sacaban en procesién otras imdge- nes con motivo de sequias, inun- daciones, enfermedades 0 malas cosechas. La imagen de Ntra. Sra. de Gracia, patrona de la locali- dad, ha salido en procesién de rogativas de toda indole al menos desde finales del siglo XVI. BENET SEE Todo un repertorio de temas referentes a la Pasién de Cristo se escenifica en los pasos. El Crucificado es por antonomasia el simbolo del sactificio de la vida, elemento de identificacién del cristiano desde fos orfgenes. Pese a ello y siendo numerosas las representaciones de Crucifijos, a figura simbélica es la del Nazareno. Contrapunto de ella es la Virgen en forma de Dolorosa. Nazarenos y Dolorosas pueblan fos émbitos diversos de la Semana Santa espafiola. Hay dos modali- dades de Nazareno. El habitual es fa figura de Cristo portando la cruz, manteniéndose erguido; ta otra modalidad es la que muestra a Cristo con una rodilla en tierra. Lo habitual es que sea figura para vestir un traje largo de color mora- do, que se sujeta con cinturdn, provisto de borlas, Esta circunstan- cia hace que el interior sea un maniqui articulable. El escultor esculpe cabeza, manos y pies, pues Jestis camina descalzo. Si una persona tenfa razones para experimentar el dolor del suplicio de Cristo era su propia Madre. La Semana Santa ofrece infinidad de imagenes de Dolorosas, que res- ponden a dos versiones. La més conocida es la que a partir de! centro. sevillano ocupa toda Andalucia y Nega a Madrid, inclu- so a fa Castilla _nortefia. Representa a Maria frente al Hijo muerto, mostrando su afliccié Se halla de pie, aunque un abiga- rrado vestido leno de encajes y brocados la oculte. La otra varian- te es la de Maria desplomada, con la mirada desgarrada dirigida al Ctucificado. Para ambas variantes conviene asimismo el nombre de Soledad. No hay mayor dolor: todo para Maria. La parte carnosa de la imagen se suele reducir al minimo. La cabeza no es sino una mascarilla, en fa que el escultor ha de reflejar un solo sentimiento: la tristeza. Surcan légrimas, hechas con gotas de cristal, y pestaiias naturales completan [a fisonomia de estas Dolorosas, de rostro juve- nil. Las manos constituyen el otro elemento escultérico. Unas veces estén abiertas y desplegadas. De una mano suele colgar un paviue- lo, para enjugarse las lagrimas. En otras Dolorosas las manos se adhieren al pecho, para mostrar afliccion. El repertorio de estas Dolorosas, a contar desde la popular Macarena, es ilimitado. El otra tipo de Dolorosa, representa- da por la soberbia Soledad que esculpid Juan de Suri para la Cofradia de las Angustias de Valladolid, esté sentada en el suelo, lanzando una desgarradora mirada a Cristo en la Cruz. A comienzos del siglo XVII se afia- dieron los cuchillos, simbolo de los Siete Dolores, con lo que se modificé el tipo y la advocacién, muy popular en Castilla. Los pasos procesionales escenifican los epi- sodios de la Pasién. Dos extremos cronol6gicos pueden situarse: la Entrada triunfal de Jesis en Jerusalén, que en rigor precede a la Pasion, y la Resurreccién de Cristo, La informacién de los artis- tas procede de los Evangelios; pero hay apelaciin a los Evangelios Apécrifos en ciertos aspectos més 0 menos anecdati- 08. Por otro lado, como lo que se trata es de actualizar los aconteci- ientos, los personajes del pueblo sse endosan los trajes de la 6poca, Cristo y los Apéstoles suelen vestir con simple tanica intemporal. Con La Sagrada Cena da prin- cipio el itinerario pasional. Hay que esperar al siglo XVIII, cuando CAUDETE 1998, Francisco de Salzillo realiza el paso para la Cofradia de Jesus, de Murcia. Fl ndimero de doce era apropiado para aplicar una orde- naci6n simétrica. En la pintura se ha_preferido 12 posicién frontal. Cristo ocupa el punto medio, con seis discipulos a cada lado. Pero ha de atenderse el mensaje que entrafia la Cena, que es el de fa traicién de Judas. Por esta razdn se contrapone [a imagen de San Juan, recostado sobre Cristo, con Iscariote, de aspecto pértido, bizco y pelirrojo. El paso, por lo demas, huye de toda complica- cidn espacial: ef orden parece imperar en el sentido de la enso- fianza moral y de la estética, La Oracién del Huerto tam- bién se representa. En su aspecto mds restringido se limita alas figu- ras de Cristo y ef Angel, en dos niveles, con lo cual toma aspecto ascensional. Si se incorporan los discipulos dormidos, se hallan tan a ras de tierra que el piblico a veces no los distingue. Acto segui- do acontece El Prendimiento. En este grupo suele participar judas, de aspecta hosco y pelo rojo. Cristo flagelado es. recurrencia habitual para acreditar los sufi- mmientos de la Pasién. Hay imége- rnes de una sola figura, de Cristo a la columna. Pero la emocién se acredita cuando se distingue la presencia odiosa de los flagelado- res. Los pasos que se conservan ofrecen siempre la figura de Cristo a la columna en medio, Pero el problema consiste en la coloca- cién de los asistentes a la flagela- cién. Es comin a todos los pasos l que se proceda a desmontarlos al finalizar la Semana Santa, El Gristo flagelado subir a un altar; el resto de las figuras se recogen en los almacenes de la cofradia. Sigue La Coronacién de espinas, que se offece con despliegue de las figuras en forma de media luna: dos sayones coronan a Cristo y un tercero esté dandole Ia caf, alusi6n a la autoridad romana que presencia el castigo. Presentado al pueblo con manto y corona -Eece Homo-, daha comienzo la cabal- gata hacia el patibulo, Cristo puede limitarse a su cuerpo con la cruz a cuestas 0 constituyendo una escena de varias figuras, de Jas que hay un variado repertorio, En el recorrido sucedieron diver- sos episodios, uno de los mas con- movedores la ayuda prestada por Simén Cirineo, al aparecer los sin- tomas de destallecimiento del reo. Gregorio Fernéndez hizo una obra maestra en su Cirineo, personaje del campo que acepta con enorme generosidad su mision caritativa. Sigue el Encuentro con las Santas Mujeres. La Verdnica, sein la tra- dici6n, dej6 recogido el rostro de Jest al proceder a limpiarlo. Hay asimismo otra obra excelente de Gregorio Ferdndez. Pese a la ayuda, Cristo se desplomé. Surge el tema de La caida, efigiado por Salzillo, en grupo de cinco figuras. Pero solfa simplificarse el tema, con fa figura de Cristo rodilla en tierra. Legada la comitiva al Golgota, en este lugar se escenifi- can varios momentos preliminares a la Crucifixin. Mientras se hacen los preparativos, Cristo queda abandonado a sf mismo. El paso del Cristo de la Humildad y de la Paciencia estuvo prodigaco por Andalucia y Canarias. Es un tema de procedencia medieval. Cristo aparece sentado sobre una roca, coronado de espinas, apoyando la cabeza en una mano, en actitud triste. y pensativa. Cristo quedé despojado de las vestiduras, dando lugar al paso del Expolio 0 del Despojo. Lo peculiar de este paso era [a figura del saydn que quitaba fa vestidura con violencia, lo que suponia que Cristo tenta la tela pegada a las heridas. En otras ‘ocasiones, se acompatia de otro say6n rodilla en tierra, haciendo Jos agujeros en la cruz con una barrena, para que fuera més cémoda la clavazén de manos y pies. Otro esté haciendo el hueco en el suelo para hincar la cruz, mientras un cuarto mantiene ase- ‘gurado a Cristo con una soga. La ereccién de la cruz representa el momento en que es izada. El repertorio de la imagineria de Cristo en la cruz es inmenso. Los Evangelios refieren puntualmente Jos episodios, con los diversos per- sonajes participantes. Mientras permaneci6 Cristo en fa cruz diri- 86 las Siete Palabras, que pueden quedar escenificadas en determi- nados pasos procesionales, sobre todo los elaborados por Juan de Mesa. Aunque no sea imagen pro- cesional, ef Cristo de los Célices de Ia catedral de Sevilla, obra de ‘Martinez Montafiés, fue hecho con el requerimiento de que Cristo debiera estar hablando con cual- quier persona que se colocara junto a él. Pero hay palabras que estin_puntualmente reflejadas Una de ellas: Sitio. El paso de Gregorio Feméndez conservado ene! Museo Nacional de Escultura (Valladolid) ofrece a dos sayones al pie, uno con lanza y otro con pértiga provista de una esponja. Algunas de las palabras fueron dinigidas al Padre, lo que justiica la mirada que Cristo dirige al cielo. Ante la duda de que la muerte no se hubiera producido, Longinos atraviesa el pecho de cristo con una lanzada, Aunque CAUDETE 1998 no hay certidumbre de que Longinos fuera a caballo, ha sido fortuna para el arte que se haya interpretado de esta manera, ya que proporciona un elemento de composicion que cobra especial plasticidad en la imaginerfa barro- ca. Certificada la muerte, quedaba el descolgamiento del cadaver Fsta tarea fa asumieron con gene- rosidad José de Arimatea y Nicodemo. Era una escena muy complicada, pues suponfa que ademas de Cristo estuvieran en ef espacio los dos santos varones, subidos a escaleras. Fue, por ello, un paso rehuido, que sirvié para medir el talento de un Gregorio Fernandez en el cénit de su crédi- to. El Descendimiento de la iglesia de la Vera Cruz de Valladolid es, sin duda, uno de los pasos tras- cendentales del arte espariol. Hay que observar que para este tipo de composicién los artistas podian inspirarse en las representaciones 2 lo vivo. Fn efecto, conviene recordar el teatro religioso, fas representaciones dramdticas imi- tando episodios antiguos. La representacién de un descendi- miento de Cristo fue bastante comin y conté con la iniciativa de los franciscanos. Pero se preferfa un Descendimiento con figuras articulables. El acto solfa tener lugar el Viernes Santo. Finalizando el sermén, se procedia a descen- der ef cuerpo, que Nicodemo y ‘Arimatea depositaban en los bra- zos de la Virgen, todo mediante la abil maniobra de los tramoyistas. El cuerpo de Cristo, con los brazos recogidos, quedaba convertido en Cristo Yacente, procediéndose seguidamente al Entierro. Grego- rio Fernandez escenifico para la Cofradia de las Angustias de Valladolid el cltimo momento del Descendimiento. La Virgen ya ha recogido el cuerpo de Cristo; forma el grupo de la Piedad. Al fondo, se divisa todavia en la cruz los cuerpos de Dimas y Gestas, con las piemas fracturadas. La Piedad forma paso propio, consti- twido por fas dos figuras de la Virgen y Cristo, en un solo bloque. A partir de ahora se impone El Entierro. La figura de Cristo Yacente se muestra en la icono- gratia desde Ja Baja Edad Media, pero su uso procesional es pecu- Jiar de la edad barroca. A menudo, el testimonio de su uso procesio- nal viene dado por fa urna con parihuelas; otras veces, el grupo se hace acompafar por soldados romanos que duermen en el suelo, Iieniras dos dngeles se disponen en tomo a la figura inerte de Cristo. Por otra parte, la Semana Sania carecerla de sentido si a la muerte no sucediera la Resurrec- cién. No son infrecuentes por este motivo los pasos de Cristo Resucitado para uso procesional. En este sentido destaca el paso ejecutado por Jerénimo Herndn- dez en 1582 pata la cofradia sevi- lana Dulcisimo Nombre de ests, hoy en la iglesia de Maria Magdalena. Se ofrece desnudo, con el brazo derecho levaniado, recordando el famoso Cristo de Miguel Angel, en la iglesia de Santa Maria Sopra Minerva, de Roma. Procesionales eran asimis- mo las imagenes de la Muerte. El esqueleto fue un elemento propio de la estética barroca, sobre todo en el campo del arte funerario. Pero la muerte @ que se hace refe- CAUDETE 1998 rencia tiene aqui otro sentido, pues representa el triunfo. sobre ella. Algo muy préximo a lo que decimos encarna el paso de la Exaltacién de la Cruz, conservado en Ia Biblioteca Municipal de Orihuela. La Coftadia de tos Labradores decidié en 1694 sacar en procesiGn el Viernes Santo una Cruz con una toalla; sin duda esto puso en marcha el programa sim- blico, hasta desembocar en el complicado conjunto, popular- mente conocido por La Diablesa Aiectado por un incendio, fo que se conserva es una reconstruc cién. Lo mismo que se desea expresar en el grupo es el venci rmiento del demonio y de fa muer- te por la Cruz.