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Capitulo VI 1958: CRISIS DE LA DEMOCRACIA Y DEL MODELO CULTURAL Evprimero de enero de 1968, vines de gra suearon os ce tos de Caracas, despertand a too el mundo que a pera seta, se recuperaba dela noche de San Sivexe No ea una elebracin | nds, sorpreivaporlo nusia: ee rataba den evantatentomi- tar conta a deta ral dest més serio que habia debido soportar el gimen desde e124 de noviembre de 1948. a |" asombro fue aye, «comencar por los propos part-— ) davios dl goiero. Un mes antes. ste habia realizado un pebis: ito para prolong ss manda, ys resultados, s ben no sor Dress, le podian dara Pérez Siméner una sensacin desolidez, de esabitidad ys se apartaban lo aspects morales también de legkimidad, sobre too frentea ss Fuerzas Armada \ eroal parecer lchabi sia eto porlncuata:sbien eal: ‘amlento fue debelado, a medida que se ban evelando los nom. bres de lo impicados e pudo ver cuénextendidoy profundo era el malestar entre la ofcialdad els tres armas. fraczo del glpenoforalecé al goblemo, como podria a. bers pensado. or el ontrari,a paride ese momento eomenzé tin acelerado proceso de deteriora que erinara23 dis mas tar- 14 sisson econ su derrocamiento, Esto timo fue produto de una aeumu- lacién de oposiciones que al final, convirieron el derrocamiento ‘ela tirana en una empresa nacional. ‘A comenzar por las proplas Fuerzas Armada. Desde el 24 de noviembre de 1848, cuando parceié soldarse de nuevo la unidad de comando que se habia roto en 1945, no habia habido ningtin ‘rote serio de indiseiplina Certo, el egimen tenia enemigos en et ‘eno de la instituel6n, pero habia procedido a una labor dep ‘acon el resultado de unos dos centenares de ofciales quebabisn {do a dar aa cizelo al exillo habia visto wuncada su cartera ‘militar Ente losalzados del primero de enero, figuraban hombres ‘como el coronel Hugo Treo, cuyo grado indicaba que nose rat: ’ba. como en 1945, decoficiales de baja graduacidn, de svenestur- cose llenos de ambiciones ta itas Eso era muy grave para un régimen que slia presentarse co: ‘mo sgobierno de las Fuerzas Armadas, Hasta ese momento, ‘pensaba que éstas eran monoliticas en su apoyo a Pérez Jiménez, lcual contaba ademés con el sastén diplomético del gobiemno ‘orteamericano, cua politica se regia por la division simple entre ‘oblernos procomunistasy anticomunistas de Pérez Jiménez estaba situado en esta ltima categoria, y so significaba para los EEUU no sélo el espaldo de un gobierno, sino, por el cardeter mismo de ést, el respaldo de un ecto. La sltuaclin era deal paras estrategla dela guerra fra. Por otra par ‘te, slempre en el terteno de la poltiea exterior, nose podia pasar por alta el hecho de ser Venezuela un pais ptrolero: es decis. que las potencias europeas estaban particularmente interesadas en ‘mantener buenas relaciones con tn proveedor del hidrocarburo ‘que, por lo demas se habia portado tan bien, otorgando nuevas concesiones petroleras a riz de la guerra del Sina Pero quedaba entonces demostrada que el emonolitismo» no cratal,yporlo tanto, que acaso tampoco era confiable parala gue- emis 135 ‘ra fia yla caliente, un eercito que mostvaba asf las profundas arietas que existan on su estructura interna y por lo tanto, inhi ban su capacidad de combate: quienes se habtan alzado eran of ciales del eéreito de emay de la aviacion. ero la comprobacion dela debilidad del gobierno en el seno de las Fuerzas Armadasno fue sino el primer paso, Entre el prime- royel23 de enero comienza un aceleado proceso de ampliacién ye acercamiento entre las diferentes oposiciones, no sélo ene terreno politico, sino en el social. As la oposicin sehace cada vez mds nacional, ala ver ese conjunto de adversaciones va dibu- jando la estructura del régimen que seguira al de la dictadura, y hnasta nuestros das Fn primer lugar, la oposicién de aquellas agrupaciones euya ‘desaparicion se habia ido convirtiendo en la razon de ser de a dic- tadur: los partidos politicos y entre ellos el més grande, «Accién Demoeriticas. Este habia sido al primero y més duramente golpea- 4o por la tran: habia visto caer a varios de sus dirgentes, muer- ‘0s por la polit: centenares de sus militantes habian pasado por lacércely las eémarasde tortura, Alfinal de la dictadura, el partido habia sido desmantelado y Aesorganizado en el interior del pais, ysu vox se escuchabe apenas en a emigraci6n; en el interior, un pequefio grupo de militantes trataba derecomponer la maltrecha organizacin era un combate ‘cada rato perdido contra ia temible policta politica, a Seguridad Nacional. Después de AD venfa el partido comunista. Su estructura in ‘ema Jeninista, hecha para resist las embestidas policales, leh bia permitido conservar intacto un aparato clandestino durante los diez aos de gobiemo militar. Mantenia una red de cuatrocien- {os militantes, que daban vida y eirculacion a un periodico lan- destino, Pribuna Popular que nunca dejé de aparecer bajo lt nia, Conservaba un buena influencia entre los estudiantes Hceitas 16 een nin Y universais y ere una fuerza. bibernacion pero no menos vi vaentelos beers. Lapoltca del partido comunisa se orienta lograrla union de tdas as eras cies ques oponan i dicudur, como pa- so previo aun gran frente nacional. Agu, su aliado ms sliiado (era vere més emiso, porque sus dicigentes ene exo seld_ oponlan con ereided:«Accion Democrtica. En cuanto alos otros os partidos que hablan actuado entre 1945 y 1948, URD y Copel aunque nunca habian sido ealzados por dacet, se mantenian también en un estado dehibernacion, con algunos de sus lideres eds veces porlapoliciayenviados aa crcl al xi. parti comunistahabfa comenzado a cosechar algunos ‘its en su poles unitaria aercéndose sl més débily menos es- tructuado de esos partidos: Union Republicana Democratica oF- ) sunizacion que ademas nunce se habia enfrentado al PC ea lar ‘ma polémicay cocina en que lo habian hecho Romulo Betan: cour y la mayora de los drgentes desu partido. Entre los dos consttuyen un organismo llamado sfunca Pa- triascuyo objetivo es reuie como se ha dich a todos os fa- {ores de la opesicion cv, pero esta Yezablertosambién ais 0po- sicién militar, sobre todo después del Primero de enero, cuando sa oposcia logeé mostrar que exists Lugo de varios intents, ¥ con una dreecién dela «Aceion Democratcas econstituida con -cusdros mds Jovenes, mds radicals y sobre todo sila absesién antcomunista do sus mayores, la junta Parétiea ogra que fanio ‘AD como Cope acepten integrase allay enven asus reuniones guns cuados subalernos. Sea como sea objetivo se ha logrado: oral junta Pais tea puede hablar en nombre de los cuatro partidos: yen tal eondl- «ion yrepresentacon, buscar apoyo en el resto de la sociedad? Porque no er s6lo en los partidos en ljército que habico- 1menzado a manifestars esa oposicién. Desde mayo de 1957, Pere 7 17 hhabian agriado las relaciones entre la iglesia Carla ye gobier “no, lo cual habia lead a su punto més ato luego dela prisién de atael Caldera ysuposteriorasilo en la Nunciatura Apostslicay su. cexlio alos EEUU. En cuanto alos empresarios el endeudamiento dela dictadura, st politica econémica que habia levado dea plé- tora de un aio antes @ una situacion dificultosa a comienzos de 1958, hablelogrado conclar su desconflanzay uego su franca opo- sieién, en particular dela banca En a calle los miitantes més ativos contra la iranta conti- ‘nuaban siendo los estudiantes, Los licestes habianInilado algu- nas acciones de calle,y en noviembrede 1957, cuando todo el mun- ‘do.creia que la ditadura habia logrado acallar para siempre cual- {quier intento de oposicién, los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela habian manifestado en lacalle para protestar ‘conta la farsa electoral dea dietadura. EI movimiento fue repr ‘mido con dureza, pro eso no signified que los estudiantes se que- daran tranqullos. De hecho, el Frente Universitario jug el papel :és importante en las aeciones de calle que precediron al dero- ‘amiento dela trania, ‘La manifestacion del 21 de noviembre conta el plebiscite no signed gran cosa, en términos numéricosy desu resonancia en- ‘re la opinin piblica. Quienes venfanintentando hacer del com- ‘bate contra la dictadura un movimiento de masas, no vefan mu- cca diferencia entre éstaylas manifestaciones que hasta 1951, se evaban a cabo en la vieja sede dela UCY, de Bolsa a San Francis- co. Pero con independencia desu volumen, porla primera vez deste 1952, alguien se atrevia a protesar contra ladictadura ise ‘xcept las manifestaciones licetstas de febrero de 1956 que se dhzo alusién mis arriba. Aqui, el mas importante hilo para amadar Ia estratega del terror estaba, sino roto, por lo menos distendido: ‘saber que lo més importante no es larepresin como la paraliza cién que ella provaca. is. PPeromo es slo por eso que los estudiantes se van arevelar va: llosisimos en el combate contra la dictadura, sino, antes de que ‘comiencen las manifestaciones, por su prestigio ysu aparentele- Janta de los politicos, lo que los hace ser mejor recibidos por los conspiradotes militares. Aqui es necesario hablar del significado real dela Junta Patr6tica en el momento en quel dictadura vive sus tltimos dias. En todo el lempo desu existencia, con la tnica ‘excepclin del Partido Comunista quien ensiaré a ella un miembeo ‘de su Bur6 Polico, Glllermo Garcia Ponce, tampoco nlnguno de 1s partidos convocados intentarareazarsu importancia politica. so se camprende, desde el punto de vista elemental de su ss pervivenci politica: muchas veces esos organismos pueden con- verse en rvales de los partes politicos, pueden abrazatlos, pe +0 también ahogatlos. Con todo, es muy pasible que Ia relativa sanonimia, la importancta secundaria de sus miembros haya con- ‘uibuido a facltarles, « permitnles actuar con ms libertad ene! terreno de la accion concreta pore derrocamiento dele dictadura yen las semanas siguientes. Es que no se trata solamente del rechazo normal que hubiese odio causar entre los sectores de Iglesia y la banca (y mds ge- ‘neralmente la empresa privada) la presencia de los comunietas en Ja Junta Patridtica Se trata de as prevenciones que se tienen con tra el partido politico per seen esa instituclon sin cuyo apoyo es Indl pensar en la victoria: las Fuerzas Armadas, en cuyo senoes ‘extremadamentevivaz no s6lo el anticomunismo, sino el rechazo ‘on el mejor de os casos la desconflanza haa esos partidos pol- ticos que a tenaz propaganda dela dictadurahe presentado camo laabominacién dela desolacién y en todo caso como gente que tiene en su agenda secreta la disolucin dt ejrcto. Es aqui donde sea a rovelar como de primera importancia la presencia y activi- dad de los estudiantes. Con ellos como tales, los militares no tie- ‘nen problemas en hablar3 ‘mum 139 ‘Ypor cierto, al escribir amiltaress convene acentuar el plural Porque al evés de lo que sucedia en 1936, cuando habia un ejéci to sibien pequetioy todavia bastante bisono, agrupado.enforma- > i6n cerrada detrés de un comando nico, en 1958 parectahaber | tantosfefes como ofcales de la misinajerargui, Esto sehardimis_) evidente despues del fracasado aleamiento del Primero de enero. Siuno examina los tstimonios sobre el momento y encuentra ‘mucha gente aribuyéndose la iniciativa dela conspiracién y sus mds importantes desarrollo, nose tome esto como al simple de. Seo de unci el propio vagon alten dela victoria Es muy posible > ‘que sea cierto, puesen ese momento todo el mundo estéconspi- | rand, como suele suceder cuando un régimen vive susiltimos ‘momentos, En tales condiciones sl algulem afiema que el Contaalmirance ‘Wolfgang Larrezabal fue escogido para presdirla Junta de Gabler ‘no que sustituyé ala dictadura solamente por ser el ofcial de ma- yor jerarqula: ys ésteipostaba quello fue por sus mértes, es muy posible que ambas versiones sean ciertas. Par una part, convenia, para no agregar otro elemento explosio a la situacin,respetar ‘culdadosamente ls jerarquias castrenses Y por la ota, el mayor mérito que alguien podia tener en la ercunstancia era su grisura politica, e incluso militar: un hombre a quien se habia conocido hasta entonces como director del Cicule Military del Instituto ‘Nacional de Deportes, pareca garantizar con eso que no tendria demasiadas agallas ‘Yaestén pues completos,y dispuestos a actuar en conjunto, todos los conspiradores conta la tirana, Pero éstano ser una ac ‘ign como la del 18 de octubre de 1945, puramente militar. Ni tampoco, cierto es, puramente civil como la del 14 de febrera de 1936, Aqut vaa tener una presencia decisiva ese elemento que si bien se present6 por primera vez en 1936, lfalt6 alos conjurados contra Medina, al menos antes de su triunfo: la calle En suagitacin, en el desencadenamiento de susaceiones, ‘vo una importancia de primera linea un sector que se tiene ten- ddencia a considerar desligedo de la calle, islado en su torre de ‘mail: los ntelectuales. Ya se ha hablado dela formidable labor ‘que desarrollan los estudiantes, tanto universtarios como liels- 1s, Pero ahora se agregar los intelectuales vartistas, que rman ‘un manifiesto conta la dictadura que causaré, por sus términos y por a calidad y el amplio sector que lo suserbe, un impacto nota- ‘be en a opini6n, en esa calle que ya anda muy revuelta SY que, desde el mismo momento en que se proclama la huelga general ‘contr la dictadura, desborda claramente sus ditigentes. Cuando 21.21 de enero los estudiantes se mueven hacla los barrios para re- parte sus manfiestos convocandd ala huelga, pocos piensan que la respuesta vaa ser tan formidable, Rios humanos desclenden de os ceros,ysibion, deeretado el estado de sito se marea un tem ‘pode suspenso el 22, e123 selanzan de nuevo ala callepara dar el ‘empujon final que. junto con a accién de las Fuerzas Armada, ha- iqueen la madrugada de ese dia los caraquefios oigan el sonido ‘delos motores de la sViaca Sagrada», el avin presidenctal que leva 1 Ciudad Trujilo al dictador despavorido Es esa misma calle que, al anunclerse la composicion dela nueva junta de Gabiemo, militar en su totalidad, se vuelve a des- bardar protestando por supresenciaen ella de dos de los mds som: bros representantes del régimen anterior los oftciles Abel Rome- roVillatey Roberto Casanova, EI nyevo gableena cede ylos dos militares son sustitaidos por dos empresarios civiles, Eugenio Mendoza y Blas Lambert. Sobre tod ea calle vaa demostrar su decisin y también su poderen los meses subsiguientes cuando el 23 de julio yel 7 de septiembre, sendas conspiraciones militares sean debel primerade ella esté complicado nada menos que el Ministo dela Defensa dels nueva junta, Durante horas de intensas negociacto tas. Ena sme m1 nes entre el gobierno y los conjurados, la calle se mantendrd ex- ppectante, apitada en grandes multinudes frente al Palacio de Go- bierno;y en ultimo caso, los manifestances intentan lanzarse com las manos desnudas al asalto del cuartel de os alzados ® Yaestamos pues, del lado de ed del 23 de enero. Durante to-, 4 e1 aio $8, dos cosas se stian ene centro de las preocupacio- aes tanto delos irigentes politicos como del comin de la gente las intentonas para regresar a la sit 7 dos, la conservacién de la unidad qué hizo posible el derrocamiento de a dictadura 2 no primero, todavia la junta Patricica va ajugar un papel muy importante, y no dejaré de estar presente su acién diigente ‘nas jornadasantiglpistas de julioy de septiembre. Eno segun- do, su accion se vaaagotar en la bésqueda de un candidato dinieo parala Presidencia de la Repiblica en ls elecciones que, todos es- ‘tn de acuerdo, se debenllevara cabo en diciembre de ese ano pa- ralogiimar el régimen democratic. Pero aqui, fronto a la cuestién conereta del poder, as cosas ‘elven a enturbarse (0, vistas desde el otro ingulo, a clarifiearse) ‘pueslos partidos mas grandes tlenen cada uno su proyecto propio. En lo més que logran acordarse, hacia octubre, los parts «Ae- cidn Democréticas, URD y Copei es en un programa comin yen Tormar un gobierno de coalicion cualquiera que sea el resultado dels elecciones es el Pacto de Punto Fijo que sera observado con ‘astantefidelidad enel primer quinquenio?” ‘Que sere de Romulo Betancourt quien, contra todos os pro- nésticos que se basaban en las endenclas del eleetoradocaraque fo, vence con una eémoda mayoria asus ivales Wolfgang Laraz4 ‘bal candidato de URD y del Partido Comunista ya Rafael Calde- ra, candidato de Copel, Estos son, a muy grandes rasgos, os hechos politicos que Me varon al derrocamiento de a dictadura ala instauracién del rég)- wm. men democritico que subsiste cuatro décadas mis tarde. partir de aqui, es posible hacer al menos tres reflexiones antes de seialar Jos efectos a largo plazo de aquella criss. En primer lugar, es necesario decir que, al derrocar a Marcos \\ Pérez Jiménez nose estaba haciéndolo con un eégimen cualqule- ‘a, sino con la dominacién personal mas corta (1952-1958) dela ) historia de Venezuela Esto tiene un significado que wrasciende le propia personalidad del dictador, que sin duda no tenfa, icon cho, los rasgos de carécter yelcoraje de un Pée7, de un Gu in Blanco, de un Cipriano Castro o de un juan Vicente Gomez 2.) Pero el problema es otro, para explicar su cortainfluencia: se ‘hacen sentir los efectos efalados a propsita dela crisis de 1936, a saber la pérdida del miedo yla voluntad de no vivir bajo ota regi men que no sea el democritica. Es certo que, decepcionados por los escuslidos efectos de Giarenta afos de democracia, muchis\- ‘mos venezolanos denostan deella,y hasta maniiestan su simpatia poralguna solucin de fuerza. Pero cuando se pregunta por las ea- racteristcas del régimen que podria suplantaro, le que se propone 0 seintuye en la mentalidad populares un régimen democritico, si ‘caso con otro nombre y muchas veces ni es, sino acenttando és- ‘tao aquellacaracteristica del régimen actual, y euréndolo de sas Vicios mas evidentes que, po cierto, comolacomupelén, noleson len absolutoexclusvos. Es mds, esa aceptacion de la democracia es do tal manera extendida, que hasta sus adversaios més acéirimos siempre tienen el cuidado de proclamarse demécratas, de rendir patiasala diosa democracta ala cual solo querrian suplantar por un régimen sn sus pistulas, por un gobiemo moralizador. {La segunda relexén fe hecha con mucho sistema en el quin- quenio que sucedi6 al 23 de enero, aunque hoy haya perdido mu cha vigencia. Esa siguiente: Se pudo llegar més lejos de lo que quella insurreccién permiti6?jNo se acobardaron los revolucio: nariost;Pudo ser el23 de enero una revolucién ala cubanat ee sm 3 ‘Mis que como una pregunta formulada en aquellos termi- os, fue en los hechos que se hizo en los afios sesenta, La Revolu- cin Cubans brid las espites del radicalismo en toda América La- tina, Apenas los barbudos guerrilleros de Fidel Castro yel Che ‘Guevara legaron a La Habana, una frase comen26 a formarse en Jos labios de todos os revolucionarios: «ellos pudieron, spor qué no nosotrost» Elmito delos doce muchachosatrincherados en a Sierra Macs- ‘ra que al final logran no slo vencer a un eléreito profesional sino desaflar en sus propias narices al Impero, inflam las uventudes {de América, Tal ver en ninguna parte se dio eso como en Venezue- 1a, porque aqui la relexin no tenis forma interrogative, sino aser- ‘iva: ¢Nosotros hubiéramos podido,e123/de enero de 1958. ‘Mas por supuesto que en el apoyo explicto del gobierno ea- bbano, deseoso, como toda revolucién, de exportar sus métodes, sus téenicasy sus soluciones; més que en unas condiciones obje- vas» que en verdad nunca se dieron, es en esta scondicion subj tivar donde reside le expicacisn de la aventura insurrecional de los aio sesenta. Pero no se puede trampear de tal manera con lg historia: una os.es 1958, yota son losis sesenta En la Venezuela que sigue a123de enero, larerérca al uso es unitara,y pacifist, Eso lost 16 con mucha precision Arturo Uslar Piet en su primer articulo despues del 23 de enero: «No fue éte un movimiento de-un part- “do, deun grupo, ni de una clase, no tuvo ni siquiera un coma= do central reconocido, Fue mas ben un movimiento de combus- ‘dn espontdinea, como la reaccion de wn organismo sana contra tun veneno para expelerlo lo quecroé esta maravilos,inesperada vrsibita unidads ® Todo el mundo esté de acuerdo entonces con aquellas pala~ ‘bras, aunque muchos no sees ocuke que deteés dela crz unit ria pueda esconderse el diablo anti-partdos, Os se prefiere, anti- acy arm ‘partido, en singular, Porque lo que esté presente en primer lugar sla enemiga contra el més importante de esos partidos, contra ‘AcciGn Democrdtica». incluso entre quienes son insospechables e dictatoralsmo,o de ser adversos in existencia de los partidos politics, existe siempre el temor de volver alt stuacién del trie- | io cctubrsta, con el consecuente temor de que frente a spartdo \tnico» civil wuelva a consttuirse el partido tnleoe mili, se temor nunca seré expreso, lo cuales més que comprensi- ble pues, de serlo, seria mostrar una itritable desconfianza hacia ‘quienes, en ese momento sobre todo se ataba de no iia. Sev ‘usar entoneces una férmula que, con oto sentido, se habia used ‘yabusado despus del 18 de octubre: wunidad cvico-militar, sta vez no se queria la union de un sector de la sociedad civil ~1n partido~ con un sector de a fuerza armada; sino dela socie- dad civil en cuerpo (como hubiese dicho Rousseau): partidos, sin- dicatos, empresarios, la iglesia, con el conjunto de la nstieucién armada l pais reconcliado, En est dscurso, por ceto, se va.con- Figurandio el pals que se busca, que se desea: esas son las fuetras sobre las cuales se debe asentar el sistema democratic, sa retérica impregnaré todo el discuso del ao 1958, Servird, ‘domo es habitual, para encubrir muchas cosas, pero también para ‘camplirotra tantas.Esast como laestabildad del régimen demo: térico no vendré tanto por la uniéa de ls partidos y de las Fuer- ‘2s Armadas sino porladivisién de esta demas, Entre 1958y 1962 seasistird aun serio proceso de intanquilidad militat ‘La mencién deestaikima fecha, la de una insurecolon mit {nquierdista, nos vuelve, con un nuevo element de apoyo, ala pre- unta hecha al principio y que laizquierda no dej6 de hacerse ob sesivamente en los 60: lereto estaba diviido de tal manera, spor qué no se aprovech6 pera dar un empujn, acelerar el ritmo revolucionario,transformar la insurrecién poplar en quign sabe, luna revolucion proletariat Por qué no surgio un Lenin que aban as donase la unanimidad en ton al goblemo y gyitase, pore contra to, Abajo el gablemo provisional, viva la revolucién socal? Es clerto que para la oposicion cv resulto muy sompresiva la caida de la dctadura (xParece un suefio», dijo Caldera al regresar {desu corto exo) Pero no es s6lo en comparacién con la adivina sorpresav que para los revolucionarios rusos resultd la caida del Zar que pueda hacerse la comparacién. Hay que tomar otros ele ‘menos en consideracin. En 1917, la pelea en Rusia nose estaba dirimiendo entre partidos burgueses partiarios del capitalismo y partidos socilisas revolucionarios. La retéricaanti-Kerensky ‘uso después del triunfo de la revolucin leninistasivi6 durante ‘mucho tiempo para ocultar el hecho de que quienes discutian y ‘quienes se enfrentaban(y entre quienes hubo al inal vencedores y ‘veneidos) eran todos revoluctonarios, con los habituales maticos Aiferenciales. ‘Cuando emergiendo de famoso wagon blindados que lotro desde Suiza a través de Alemania, Lenin se dirighé ala multitud ‘embanderada de roo, no estaba hablando solamente asus cam radas de partido, sino a miltantes de todas las organizaciones re- wolucionarias.Y quienes vienen a acogerl, quienes venen a rei bilo con los brazos abiertos como se debe a quien reconocen co- ‘mo uno dels lideres fundamentals dela Revolucion Rusa (que noes una promesa de futuro sino una realidad actuante) son no s6lo los dirigentes del partido boichevique, sino de todas las de- més organizaciones revolucionarias, algunas de elas en el gobier~ ‘no, Por supuesto que ese gobiemo, si sus miembros sabfan leery escribir compraban la Pravda, no podtan ignorar que Lenin no vveniaa spoyar ese gobiemo sino s eombatitla Por su parte, el jefe bbolehevique no se dei6 engatusar ni un momento por el meloso faternalismo de aquella especie de sJuntaPatriética» rasa. Pero un hecho queda, si se quiere continuar con ia compara ibn la mayoria de los partidos imtegrantes dea «junta Parioticas Me acme venezolana no son ni pretenden ser revolicionaros: sm (ya medi dda que pase el tiempo lo confesarin més abiertamente) sin rubor slguno,reformistas, gadualistasy sobre todo institucionlistas.Y al pueblo de Caracas, que con tanto arrojo se habia lanzado ala pe- ea, ise le podta echar contra Wolfgang Lareszdbal, como se habia ‘hecho con el pueblo de Fetrogrado contra un Kerensky cuyo nom- ‘bre se habia igo ala continuacién de una guerra aborrecida? Por otra parte. y esto es fundamental en el caso venezolano, por razo nes provenientes de su propia historia después de 1935 como por Jo que la stuacin misma de 1958 aconsejaba, el mis prudent, el nds institucional, era ol Partido Comunista de Venezuela. Finalmente, hay algo que llama mucholla atencién. En toda proceso revolucionario, en toda insurecein, slempre hay un gru- po, por pequefio, por marginal que sea, que proclame necesario ir «ands allév: son Ios shebertistass en la Revolucién Frances es a ‘soposicidn obreras, mismo Totsky y ots extemisas dentro del Partido Bolchevique; el POUM, los anarquistas ela guerra civiles- paiiola, Pero nada de esto se presenté el 23 de ener, ni siquiera ‘marginalmente. Nadie trat6 de desbordar el movimiento pola iz ‘quierda, nadie tats de pasarse de raya, asf fuera propiclando luna aventura, En ese momento la prudenclsaleanzé & todos por ‘gua: sel curioso caso de una revolucién sn extremists? Hay una Ghkima cosa a decir antes de pasar a la enumeracin de las consecuencas dela crisis que hemos resefiado. Fs que si bien se trata de una crisis politica, es ms que eso: es una crisis de Ja democraca, en e1 mismo sentide positivo con que al principio acometamos el andlisis dela de 1903; nose trata, pues, de nada catastrfico, antes bien la contraro, > Pero acemés, cuando hablamos decrsis de la democracia no hos referimos solamente a sus aspectos poticn, sin al hecho de {quee! planteariento ya particular solueién encontrada al crisis politica abrieron el eampo para algo muchisimo mas signifcativo, mame - ur yes a presencia de una sociedad capaz de absorber los cambios ‘que se producirin en los anos sesenta,y que ser acaso los més, ‘profundos en todo e igo vente, y quién sabe sien toda su histo ia republicana. ara decirlo de una manera mae clara y precisa la democrai- ‘2acién del sistema politico venezolano hizo apta ala sociedad pa- ra aceptarlos cambios provenientes de afuera, para que el pals no egase con demasiado retraso al proceso de ruptura quehece dela ‘paca que se abe con ls aos sesenta el inicio de una nueva eta- ade la histori universal ‘as ideas anteriores se incriben dentro de a hipatesis,seta- Jada en nuestro primer capitulo, del histortador inglés Geoffrey Barraclough. si, como seco, para él a década del sesenta mar- ca1una etapa diferenclal en la historia dela humanidad, uno de sus momentos de ruptura, lo actuado en Venezuela a partir de 1958, fact la asimilacin de esos cambios culturales;y, aqul también, tun venezolano que cumplis veinte aos en 1950 se parece mucho ‘masa su abuelo de principios de siglo, que a su hijo que eumplié veinte aos en 1970 ‘Talcomo se ha hecho con el estudio de las crisis anterlores, se sefialarén a partir de ahora las consecuenclas de ésta de 1958 Pero antes de hacerlo debemosinsstr en esa idea: nose trata si- Je de cambios politicos, ni econémicos, ni sociales, ni eulturales tomados cada uno por separado, sino que se trata de todos ellos, ‘encierta forma emulsionados; la incorporacion de cuyos elemen- 10s se dard al correr de los anos sesentay el todo tend como re- sultado un pats muy diferente no so al que le precedié en lo in ‘mediato, sino a cualquler otro de los que han existido en el curso desu historia. Es as{como, sin grandes derramamientos de sangre, ysin que sus dirigontes hayan tenide laintencién de sefalar ese rambo a los acontecimientos, se puede hablar de una transformacién re 48 nm sum earn volucionaria, através de as siguientes consecuencias de lacrsis de 1958 {Bn el terreno estrictamente politico, la consecuencia més ‘nmediata es a que més comtinmentese le seal: Ia instauracin ‘den régimen democratic caracterizado porla libertad de expre- ‘én, el bre juego de los partidos politics (yun especial dominio eos ms grandes durante muchos fos) la celebracin de elec- ‘clones bres yen general, aceptadas como limpias; un juego cada ‘yez més equilbado entre los poderes publicos:y una creciente preocupacién, sino siempre respeto, por los derechos hummanos y | pulertud administativa. De todo lo anterior, conviene subrayarlo que ha dado el tono «la vida poltica, pero también ala sociedad en su conjunto, des puts de 1958: la presencia y actuacin de partido politic. Hasta 199, ese sistema se caracterlz6 por la dominacion de dos parti- ‘dos de desigual amano e infuencia, Accién Demacritica y Copel, ‘pero s6lo durante veinte aos (1973-1994) el electorada le dio su ‘sancidn al bipartdismo con lapolarizacion electoral. Hoy esa po- larizecin ha ceddo, pero no esa eso que'se deba tambien el allo Jamiento del corsébiparidsta, sino al deblitamiento, a deteriora interno, al despresigio de los partidos. Con todo, es todavia tem- _prano para sefialar su desaparicin, como la pronostica demasia- ‘da gente.que confunde deseos con realidad: en 1983, los candida- {os de AD y de Copet quedaron en segundo y tercer lugar después ‘del vencedor tun Rael Calera a quien buena parte del eletorado sigue identificando con Copel Enel caso venezolano, la democracta ha tenido ademés dos caracteristicas que le duran hasta el momento decelebrar sus cua- ‘wo décadas, aunque sean las més riticadas y susceptibles de ser ‘cambiadas en su forma. Una es la intervencién permanente, casi se podria dectrapabullante cel Estado en la actividad econsmica, mi ae no como reguiador sino como empresaro: la principal industs ‘del pais, de a cual depende todo el resto, la industia petolera, Fue ‘estatizada en los ates setenta, Lo otro es la preacupacién socal, que inscrita en la Constitu- «ién de 1961, he impregnado la sociedad venezolana en todos sus aspectos, dando neluso vida aalgunas de lastaras de ese siste- ‘ma. EI hecho de ser el Estado tan importante empleador del pats hha derivado hacia la inf_uencia paralizante del gremialismo ys0- bre todo a lo que podria lamarse sla democratizacién dela co- ‘rupeion a waves del clientelismo partaista, ‘ ‘Acaso lo més importante y lo més caracteristico del régimen politica inaugurada en enero de 1958 sea su permanencia, E123 de {enero de 1998 se cumplieron cuarenta afios desu instauracién, lo 4quelo converte en la dominacién més largaen la historia dela Re- piblica de Venezuela: iberalismo paecista duré dieciocho anos | (1830-1848); el Uberalismo guzmancista otros tantos (1670-1888); / 1 gomecismo, incuyendo al castrismo, 5 aftos (1499-1938). Pero ademés, hay dos puntos que diferencian a este régimen {de todos los anteriores. El primero es que al revés de aquellos, no see puede considerar atado a una persona. Sus partidarios han. ‘querido considerar« Rémulo Betancourt como el spade de a d- ‘mocracia, pero esa no tiene macho sentido en un régimen que de forma tan radical haroto con el patemalism Por lo demas, pro- pio Betancourt dio la pauta al renunclarsercandidato a unaterce- ra presidencla como le ofrecia unnimemente su partido: ytodos los presidents relectos tascaron el reno esperando los diez aos ‘que la Consttucion les obligaba para relanzarse ‘La otra caracteristica os la que le da su condicion democrat a: jumés en la historia de Venezuela un régimen haba sido tan eriticado y denostado; jams un régimen habla debido enfientar tantisimos y tan feraces enemigos. No se trata del normal ego entre gobierno y oposieén: se tata dela extica, porlo general im- 150 cto, placable, que todos y cada uno hacemos del sistema en que vivi- ‘mos, la mayoria de las veces con razén, Hey quien diga que lo peculiar de ia democracia sea precisa mente ess: dar aluz hijos para que aprendan aodiarla. Eso se nota enVenezuela, ysobre todo entre los j6venes. Eso eso que caracte- "za la democracia,y algo més, a saber que no solo permit, tolere ‘esa ertlea incluso enesa forma, sino que laextimule. 2. Tal vez lame la atencion que se sefiae en segundo lugarel )_desplazamiento poblacional como ligedo estrechamente a (sino & como consecuencia de la criss de 1958, Eso tiene diferentes razo- ‘nes, pero es verdad que cada vez que se han producido remezones | olitices © nstitucionales en la capital, hay una cert tendencia a | movilzarse del campo ala ciudad, ‘Como sea, es un hecho quea partir delos afossesenta se cons ‘ate una aceleracin del rasvase poblacional del campo hacia la ‘ciudad, hasta transformar a Venezueleen un pais de cudades.An- tes dees década todavia era un teritorin con ana yan capital Ca racas,ycon pequenas pobaciones que le seguian de muy lejos 2 Hoy la situscin es diferente: existen otros importantes polos ‘egionales de concentracion poblacional: Maracaibo, el ee Valen ia-Maracay, Barquisimeto, San Cristobal, Ciudad Guayana, el ee Bareelons-Puerto La Cruz, etc. Pareja reubleacidn poblacional y Dareja redistribucign espacial tiene que products mutaciones en ‘todos los habites, desde los mas sencillos en la vestimenta, en la alimentacin yen lo sanitario, hasta los mas complejos en e en uaje yen a comunicacién, Sobre esto se hablaré en su momento, Pero por ahora puede adelantarse que esos cambios no sedan en, un solo sentido, nl son necesarismente positivos, ‘Cuando alguien se desplaza del campo a la ciudad (y aunque en menor grado, también aa inversa) se supane que lo haga para mejorar. Entonces, cuando la nueva situacion no responde-y es unm 181 [nag pni ingen pena sn on ine a epee mashepeoocariaaiasconlnceny pee oemcseinkins yeaa palms feccder spin ces tire taser epaiah napa gun ype ypc delaccenala zetia y agus conenta en acreanina to eel nertor deus cant per el problema es que dene may Ecaireemam iipempetian Honsepeonbeteidec tepid lcd ees que pare o cree perc atravts (eles edie ce cmusiaconjen pesado knee aba: sts adc saci pega Altslaare ea clued sobre too slo acon eon tanta m- ate ia cers petch oor coodigy oe teins focus ge Gas ma cacarncenera eg ar do hablar dla eliza ous hades wnerla con paral referencia alsa ennai sobre do porla ince ela echoes ket poe + psy rach consierlals heaeententiceciowrl eel coed Alle det prel conta svc pesimsestan impede sacones ens de go clea Por mucho que las condiciones sanitarias dejen que desear, siem- | pre ena cudadeon mejores queen el campo. yeo por impe| petinocen aciotendie Witeianaes reed manor] cove } ‘En Jos anos sesenta viene del extranero,y lo acoge una Ve- ‘nezuela ala cualla democraciale hadado aptitud pararecibi esos ‘cambios, la gran transformacién en las costumbre, el gran cam- ‘bio morale gran cambio cultural. En primer hagar, hay que se Jar al mayor agente expansive, ala grandiosa caja de resonancia {que son los medios de comunicacién de masas, en peimerisimo ugar a television. 12. a cs earns En os euarenta aos que van desde 23 de ner al momen ‘0 de esebiresas nas es muy dil encontrar un hogar mas © menos stable donde no exists un receptor de levis: esa gan industria cultural del presente sig Los mensajes que env in- formativos,recrearivos, desea felenvelalespectiulodepot- ‘ode faréndula estinen primer lugar en as convesaiones, en Jnmentalided ena ideologia delos usuarios bn verdad, eso va mucho mses: ura inmensa canted de hogaes donde por diversas zones pero en pine ugar parla bres fala esas figuas el pata de sein susie al pa dre (einlaso ala madre al maestro cura. Aras ded se co- sunican os medos de hablas Ye ha homogeneizado un habla ‘enezolana donde ya es may df peri n paricalarldades regionals (con a excep de os zlianosy en menor grado los andinos) como pod hacersehace medio sig: hoy es imposible erbium abla caraqu. Latelevsién es hoy el blanco del ataque de quinespiensan ques culpaa expansén dela chabacanriayla violencia. Hay ‘mich de verdad en eso, pero con sus nnegablesdtectos noo doen a television es negevoen primer hia, el vocaulario de Josnioscontemporineos ys pereeplin de las imines del ‘mundo real tende ser mas grand, sino més pure queen as e- neraciones anteriores spo acaso un ito del ciudad saber & tempranisima edad mo estaba hecho unelafante, un inoeron. ‘e unajaf inetus un simple cabal scomo ls nos rep tenlosidiotsmos(y ambi as creces) de os personales ela _) tees, 30 pda reverts postvamente ise puis ut zarel poder de atacién que sobre lito tiene le pequeta pana. Ma, para desarrola grandes camps eductvas. En todo caso, 10 se puedetaar els con un ded, yel hecho ee que el parata de television se ha convertido en el sol delos hogare en odo el ‘mundo. yporsupuest en Venezuela mea a eae ‘sa es una realidad ala cual se puede combatirefntentar me- jarar per e inti y adem imposible gnorar: el elevisor legs >> ‘ara quedarse,y con los cambios que haexperimentado laso- | ‘ead en este sg. «part sobre todo de 1858, gracias aes po- sibiadesyls pervsionesdalaiberiad de exprsin-tsu sla siruaion también en Veneraela, “> Gia) 0 macmusmg (t V/\ (Grats etmés signiticatvo de los cambios sociales que se hhayan producido en ests dtimos cuarentaafios de historia vene- zolana.es lo que debe considerase la gran revoluclon social at noamericana de este siglo, 9 partido los eos teitdla invasin elncalporlamele 7 — Hagamos un esfuerzo de imaginacon,y veamos ala Caracas {delos aos teinta, como a casi todas ls ciudades de Iberoamé- ‘a Hagamos abstracin dela escass poblacign y de las calles es- trechat qué veremost Una cudad de hombres: ninguna mujer en sus calles, como no fuesen las que, por le noche, ercian una profesién que hacia que, justamente, sees lamase «mujeres pi blicass Yno siempre en la calle, porque no se olde que ella eje- cian su viejsimo ofieio en eso que los francesesllamaban mat- sons closes. asta ol menos imaginativo observadorse puede dar cuenta. |. ‘del vueeo tor que esa stuacin ha dado, y deo que eo signi: lumujer no sale alncallede paseo sino buscar pan panellay sus ijos. Ena mds silenciosa de las revolutones, per también i és profunda, ella va ocupando los pusts de trabajo (y también, por desgracla de subempleoy desempleo) que antafo etabanre- servados alos hombres. Nose pretende al decir eto, que esa.sea una situacion generalzada: la presencia dela mujer enlacalle tate iniclalmentedelas clases medias Exo Incuye alas obras ‘cuya condic6n ls eleva, se compar su situacién con la mu Jerdal campo, 134 season Pero tiende a generalizarse, por emulacién social o por simple ‘necesidad, Tampoco se puede ignorar que una buena mayoria de ‘esas mujeres que salen la calle lo hacen para ejercer offeios se mujer: sobre todo, servicios domeésticos 13 ‘Tampoco protendemos que nadie haya advertido esta nueva situaci6n, Pero quienes lo hacen, en particular las feminists, po nen el acento sobre todo en lo negativo de esa situaci6n: la des {ualdad sarily en eltato la doble jornada de trabajo, el traba jo invisibles, ete. La conciencia de esta revalueién, desu impor- tanclay de su stexturas, ns puede dar la pauta para elaborar un ‘rterio sobre lo que oy estéen el centrode las preocupaciones en ‘scala universal: 1a sustentabllidad de as cludades, yuna cultura ‘deesa sustentabilided. Hasta ahora, la forma de plantear el asun- to, ylassoluciones buscadas, parte de una perspectiva que es ‘vex machista, paternalistay caritativa. Lo més curioso de todo es ‘que las feminists parecen compartir esos criterios. En efecto, se critic la spaternidad iesponsables, se busca li ‘mitarlayeastgara. Por qué no plantear el asunto en ots térm nos, el dela «maternidad responsable, ol de las mujeres que jue- san ensu casa el papel de padre y madre? Hacerl sera propender la sustentablidad no sobre la base de un desarrollo econémicos- ‘po propiamente social. La sustentablidad de as eludades (para no hablar sino de elias) deberia tener como base, como centro, no el desarrollo general de las clases marginale, sino el de sus mujeres. Alqunas experiencias asdticas, en los pafesislimicos, eve- Jan quela mujeres ms conBiable como agente del desarrollo eco- ‘némico que el hombre. También en Latinoamérica, se comienza a preferrlas mujeres para ciertas labores, por su responsabilidad, ‘Puntualidad,sobriedad y también por ser mas pactficas, lo cual no ‘quiere decir que no sean combativas. ‘Una mujer cuyo nivel de vida, econémico social y cultural se vveaelevado,se encuentra por igual capacitada para escoger. La cam : 185 mujer de nuestros barrios pobres se lena de hijos porque esa es a ‘nica forma de retener en easaal hombre, quien es visto menos ‘como el amante que como el sostén del hogar ‘Al desarrollarse, 0 mejor al encontrarse duefia de su propio Acsarollo lla podria tamar conciencia no slo de que esa n0-es ‘manera dé retener a nadie, sino que no tiene sentido esa preoc pacién. As, ella ser libre de escoger su pare, y de limitat a pro- ‘uccién de su propio vientre. Esto no es nada ut6pico, sino una realidad que yaexste: a mujer de nuestra clases marginales va ‘entendiendo, por la fuerza misma de las cosas, que nadie le daré Luabsjo si se presenta cargada de hijos,y entonces nadie podré _mantenerios, porque el hombre brilla por su ausencla. ) ‘Ese poder de escoger puede al final contribuiraenfrentar, st ro solucionar(es0 nunca tendetsolucién definitiva) aloscdos més / igandes problemas dels sociedades de nuesto siglo: lasuperpo- blaciony la violencia. S5.Alestudiarlacrisisde 1945, se constataba la répida ymasiva Incorporacién de la juventua al combate politico, ala participa cidn ala accion sociales. partir de 1958 es0 se vuelvea manifes- tar, pero yano so, ya partir de cierto momento yano en mayors, cenelterreno politico, De hecho, hoy se puede constatarque las é- ‘es venezolanas si por algo se caracterizan es por sujuventud. ‘La razén fundamental para tal situacién es aigo que hay suele considerarse la causa de su deterioro: la extension de la educe cin, ya partrde certo momento, su masificacin En lamentali- dad popular qued6 insrta por mucho tiempo, y asta que la cl ‘sis de 1989 rompiea muchas de esas iasiones, Ta etueacion como ‘canal primarioparala movilizacin socal vertical. / Flresultado es que en estos dltimos cuarenta afios se puede caleular en més de medio milln la cantidad de venezolanos que than pasado por os diversosinstitatos de educacion superior, Lo 186. tee su nmawiaain ase ‘que eso significa lo resumié algun vez extreordinariamente Ra smn J Vldsquez:«{Que las universidades no producen sino bo chincheros® Faso, also y hay que decilo.;Quiénes manejan lin ddustria petrolera? sQuiénes manejan la Petroquimcat ,Quiénes ‘manejan las empresas en Guayana? ;Quiénes producen aluminio, cero, hierro ...) 2Quién maneja los institutos de investigaclin vvenezolanos: el INTEVER el VIC, el CONICIT, todas las empresas de a economia privadat.18 La respuesta a esas preguntas las da el autor en el mismo pa trafo: Son la gente de Duaca, de Cabruta, de Aragua de Barcelona, de Téchira, de Cabimes, que ha ido a los liceosy las universida- des». No se olvide ademés que. en los sos setenta, el gobierno tu ‘oe! buen acuerdo de aprovechar parte de las entradas por el at~ mento dels precios de petsleo ene Plan de Becas «Gran Maris- ‘alde Ayacucho», que ha permitido a miles de joven sn recursos ise a formar en las mejores universidades del extranjero, y rege sar con la vision ampliada que les da el contacto con otras cult ‘as, hblando varios idiomas, navegando con buen brijuls en medio de a ciencia y la tecnologia modecnas. Nose esté dando aqui una vision iia del stuacion de los jévenes venezolanos al fnalizar el siglo veinte Ells han sentido en primer lugar,y més agudamente que nadie, lacrisisqueba go: peado ala sociedad venezolana desde que, en 1983, se derramba- tan la iusones de una naci6n asentada sobre la explotacidn del _peirdle y se pensaba, de un pets catsimo, Pero con todo, hablar de su situacion no tlene sentido sino se | compara con e resto de su propia historia. Los eambios que se hhan producido en lacondicion de los j6venes venezolanos,y ex: puestos en los pérrafos anteriores, se pueden confinara una élite Pero nunce el pafs habia tenido una eve cultural tan joven, ran ‘numerosa, tan aprovechaday tan dindmnica, ca is 6.Uno de los cambios culturales més profundos sucedidos en ‘estos cuarenta afs el dea relacin sexual Por supuesto, 6sta es luna revolucion importada, con la expansn del uso de os anticon- ‘ceptivos. Pro seria muy superficial atribuirlassloaeso. En verdad, se trata de uno de los productos de ia superacién cultural dees, mujeres venezolanas, de todo ese proceso sefalado ms aniba. ‘Como en todas partes, al proceso se ha producido de atiba hhaci abajo. A prineipios de los af sesenta, alguna foto de una ‘corte europea mostraba a una pareja dejovenes prncipes saludn- ‘dose con un beso en la mefilla, gesto orviente entre las clases l- tase, deci la leyenda. Hoy, enVenemielayen el mundo, ese gesto se ‘ha generalizado, incluso entre personas que acaban de conocerse, Incluso entre personas de mismo sexo. En suma, se puede decirsin ‘caer en demasiadas exagereciones quo la costurerita que dio squel ‘mal paso» de un lacrimaso poema ya de seguro centenario, sha transformado, en Venezuela y en el mundo, en wna joven cuya ver~ senza es muchas veces no haber dado ese mal paso. Ha sido indi l.adamantina oposicién de la Iglesia al empleo de ls antconcep= tivos y sobre toa las précticas abortivas, para camblar est nueva, acttud ante el sexo yl procreacién, ¥en un pals como Venezuela, donde el poder de la Iglesia catdlica nunca ha sido demasiado grande, esa desobediencia he sido més ampliay més rida. En ese cambio de actitud frente ala relacién sexual, hay que hacer referencia al nivel de tolerancia, por lo menos en las cases media y alta, hacia la serualidad alcernativa Yael homosexual, partictlarmente el masculino, no es objeto de quella persecucion yidiculizcion coma hace medio silo. Hoy no sblo se trata aber tamente de estas cuestiones en el medio cultoo en el familiar, sino ‘que se ha llegado hasta niveles mas amplios: temas como el amor ‘homosexual son objeto de tratamiento en las telenovelas; como en los programas de opinién populares se trata también abertamen- te ol problema de la prostitucion y de las enfermedades de conta Lirs-( paced, jritien q Be. Any “sway 4 morta mers cattle LD, fio sexual incluso de materias como el orgasmo ylos elementos el placer sexual 7.Pordltimo, se impone hablar de algunos cambios en el as _pecto mismo y en los hbitos del venezolano delos afos noventa, 1 todo como producto de la gran transformacion suliida desde ‘comienzos de los sesenta, En primer lugar lainformalidad vest ‘mentaria ha llevado a converte hlue jean en un wniforme ca ‘an riguroso como el habit talar,y no sélo ene la gente joven, or otra parte el uso del pantalén no es ahora exclusiva de loshom- bres: a eomodidad para el trabajo en a call, y su aceptacién en {todas partes, hacen que su uso se haya extenddo entre as mujeres casi tanto como entre los hombres, Igual cosa puede decirse de una clerta uniformidad alimentavia, sobre todo entre los jévenes. EL patron, clerto es, viene de fuera: la hamburguesay el hor dog. Pero no es menos apabullante. ‘in embargo, uno de los cambios més significativos se ha pro- ‘ucido en el lenguaje. Hay muchas quejas sobre el empobreci- ‘miento dellenguafevlachabacaneria entre los jovenes, y se culpa de ello ala television. Es muy posible que eso sea as, pero eso no clo més importante, dentro del que ahora ratamos. Lo nuevo ‘esl desparpajo con que se emplean en la conversacin dara, so- bre todo entre los javenes pero sin que éstos se sientan inbibidos frente a los mayores mas respotados, de términos y expresiones ‘que antes se consideraban prohibidos. por obscenos 0 cuando menos groseros. En general, todo eso se puede sintetizardiciendo que existe, ppara bien ypara mal, una decrispacién en las relaciones humans, sean ells de clase de sexo o de familia. Es una tendencia mundial, es0 05 cierto; pero sl Iahacemos arrancar de lo que sucedi hace cuarentaafios en Venezuela, es porque tambin a democracia es (nov una endenea muna? abe id ‘Novas al Capitulo VE 2 8 15 De acuerdo con est estate gobernn de enower oon rez meneslamdsalacondevoraciénnortamercana ysuSecetarlo ‘e Estado Jn Foster Dies proclams que su rgimen eae queme- Jorconveni alos intresesnerteamericanes CE Guillermo Garcia Ponce Francisco Camacho Barros, Diari dela essencta y la dictadura, Caracas, Centauro, 988, psi "sas como a joven Hector Rodriguez Baza, epresentate del ie ‘vntud Comunistaen el Frente Universitari. se le prevna,cxanda Taahablar con os lars que debia ocular sumaanea pica y resents slo como estudiantes, (HétorRodgue Bars, com lenin person ‘CE Agustin Hlneo Munoz 123 de ere: halal conpiacn. Cars: ‘Uc 1880, Manillestos dea Sherine en Documents que hier historia, Th pp a33-42 ‘Ramen Velsquez Venezuela moderna pp. 168-173 175-176 Documentos que hicieron histori, pp 49-489, (Cm E123 de Enero do 1980: Lar Venezuela de Siglo XX. Cares, ijl, 1988p. 168, Bide, pp 171-174 cit passim. Decumenie. pp 575-88 1050, 647 dela poblacéneraya ura, porcentaje que subse 1961 al 62%, Ministeo de Fomenta, Dieecion General de Exadlca ‘y Censos Nacionales, IV Conso General de la pablain. Caracas, ME, 1962 En 1901 a poblacién urbana de Venezuela er de 15211.000 ha ‘bitantesy ara de 274 088. OC, Anuar Estadio de Vez (0991), Crseas, 1982 (CL mi Mt Dis Fateratdn. Caracas, Planet, 195, pp 24-218 amen J elésquezy tos, Linea yt derncrcia del ar. Caracas, Nuova Sociedad, 1997, pp. 281 292 Par conocer a versa de ls ends. Agustin Blanco Mtr, Po rad habs y habla et Genera Cartas, UCY, 963