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ee ee ee r be hs ade okey ah ee SA VENERABIE COFRADIA® aS | DEL ULE! | iSIMO NOMBRE DEJESUS = Juan CarlosAndres Ortega: ~ Francisco: Domeénech Mira LA VENERABLE COFRADIA DEL DULCISIMO NOMBRE DE JESUS. RELIGIOSIDAD POPULAR Y CULTURA TRADICIONAL EN LA VILLA DE CAUDETE Juan Carlos Andrés Ortega Francisco J. Doménech Mira PROLOGO El presente libro nos ofrece un trabajo perfectamente estructurado en tres randes bloques: In funda mentacién teol6gica y el culto al Dulce Nombre de Jess: la tipologia de esta secular Cofradia caudetana, y la historia detallada de ia misma que va desde la centuria renacentista del Quinientos hasta el tigico atio de 1936. Al leer este estudio, de tan profundo calado, surge todo un haz de cuestiones, Nos detendremos en unas ccuantas para que no pasen inadvertidas al lector. Sea la primera la de la importancia de la religiosidad popular. Al hablar de la misma, Julio Caro Baroja Ja encuadraba dentro de dos coordenadas: la del espacio donde el culto se localiza y Ia del tiempo en que el rito se desarrolla. Los investigadotes de esta obra lo dejan bien claro: Caudete es el lugar; enero, lat época; Ia devo- cidn al Nombre de Jests, el culto y el ito. La imposicisn del Nombre de Jes bra dentro del ciclo navideo, En nuestra visi6n temporal, el iho es algo que nace y que muere, como el hombre, como el arbol, como la flor 0 como el manriquefio rio, Nuestra fiesta esti igada al nacimiento; de ahi que el Nombre de Jest se una a la etapa vital de Jestis Ni. Para los judfos el nombre no era capricho o una moda, como absurdamente ocurre en nuestros tiempos: tampoco el de cualquier antepasado, como antaio en tantas regiones espafiolas. El nombte, para ellos, tenia toda la importancia de un significado deseado y lo escogia el padre para tratar de caracterizar el futuro de su hijo, En ‘Mr. 1, 21, leemos que el angel le dice a José que Marfa dard a luz un nifio "a quien pondrs por nombre Jests" Y Jestis significa “salvacién”, “Salvador”, "Yahvé salva", Es la helenizacién del hebreo Josué, abreviatura de Yahostiah, que entonces, hace dos milenios, era pronunciado como “Yeshiiah” por los judios y como “Yeshti" por los galileos. Era un nombre bastante corriente; Flavio Josefo, en su célebre libro, menciona una veintena de per- sonas que Hlevan este antropénimo, El significado salvifico del Nombre de Jestis lo vemos en mltiples pasajes neotestamentarios: “No hay ‘otro Nombre por el que podamos salvaros” (Hel, 4, 12), “Lo que pidais en mi Nombre, el Pade os lo dara” (in, 16, 23), "Al Nombre de Jestis toda rodilla se doble” (Fip, 2,10), ete, De ahi que sea repetido por el pueblo eris- tiano, no s6lo en piadosas jaculatorias, sino también en el lenguaje popular, en frases hechas y en el refranero, Resulta curioso ver la importancia que los apSerifos dan a ta infancia de Jest y la influencia que twvie- ron, principalmente en Oriente, Eran relatos que calaban en las gentes. que se transmitian por tradicién, que pasa ban ala iconografia y, a veces. penetraban en la misma liturgia oficial. Digalo si no el Protoevangelio dle Santiago, del siglo TI, en donde vemos la adoracién de los Magos al reconocido como Rey de los Judios. © el llamado Pseudo Mateo. pletsrico de ingenuos milagros acerca del Nifio que juega con una docena de pijaros sacados del barro de una charca, o que reconstruye el eantaro roto con el que su Madre sacaba agua de una fuente nazarena, (© que asuista a los leones de la ribera del Jordin 0, como aparece en un evangeliario de la catedtal milanesa, impar- do maestro, te lecciones a un engi tro tema de mucho interés es el estudio de la génesis de la Cofradia y el relieve que los autores de este libro dan a los tratados espirituales que configuran la advocacidn del Nifo Jestis. No olvidemos que la primera taduccidn de Erasmo (Sevilla, 1516) es. precisamente, el Tratado del Nifio Jess. Y aunque esta devocisn se implanta y mantiene en los siglos siguientes (por ejemplo, en Marsella y en el XIX, se funda la Sociedad de! Sagrado Corazén de Jestis Nito), ser en la época de la Contrarreforma cuando alcance su cispide. Nuestros Prétoge autores, con indudable acierto, hacen referencia a tos Bjerticios Espirituales, de San Ignacio de Loyola; para mi, otro texto de este santo seria aquel en que aconseja “imaginar por un esfuerzo interior y ver con las ojos los ves. tidos, lugares v parajes y todo lo que se relaciona con las personas representadas, pues asi se logra un mejor acceso a ta piedad’. Se trata, pues, de plasmar, de sensibilizar, de actualizar a Cristo desde su nacimiento hasta su muerte en Cruz, Y esto sucede justamente cuando en la parte de Europa dominada por el protestantismo se retiran las imdigenes de los templos. Aqui, entonces, se Henan de santos las portadas de las iglesias, y de hormacinas las fachadas de las casas y de procesiones las calles, en una especie de catequesis piiblica y viviente. Es un entendi- ‘miento religioso de la vida, o, si queréis, un entendimiento vital de la religién. Todo ello tendré una repercusién en el arte, tanto pict6rico como escultérico. La iconogratia del Nifio Jestis, que ya estaba desde el siglo XIII esculpida en los timpanos de las catedrales de Ledn o de Toledo, toma ahora fuerza y esplendor: los Berruguete, Alonso Cano, el Greco, Ribalta, Martinez Montaiiés, Zurbarin, Murillo, Velizquez, Valdés Leal, Claudio Coello y asf hasta Goya. No hay més que acudit a la obra de Sanchez Cantén Para conocer bien este aspecto, Y lo mismo ocurre en la literatura. No hay género literario espaiiol que no posea su versién a lo divino, Lo humano se sacraliza. Y en una letrilla de Lope, Cupido se convierte en el Nifio Jestis, y los pastores de Belén foman nombres clisicos (Lauro, Delio, Ergasto) y se atreven a invocar a Talia, a Melpémene, a Clio. Algo asf ‘como si la castiza zampofa afiorara los instrumentos miisicos de la pagana Arcadia. Desde Géngora a Unamuno, desde Gil Vicente a Luis Rosales 0 Gerardo Diego, nuestra lirica ha cantado al Niflo “que Hlora sobre el heno”, Y hhasta una reina espafiola, la tercera esposa de Fernando VII, la delicada y triste Amalia de Sajonia, a sus veinte aiios eseribia una Cancisn al Duleisimo Nombre de Jesis, Todo este ambiente cultual y cultural se configura socialmente en las Coftadias, Es lo que sucedié en Caudete y en tantos otros pueblos de los reinos de Espafta. Por poner un ejemplo cercano: en la entonces villa de Yecla se constituye la Cofradia del Dulce Nombre de Jestis en 1575, y en 1604 se rotula una calle con este nom- bre y en 1620 se erige una ermita con esta advocacién, Las Cofradias, como ha dicho Gregorio de Tejada, si en el XI posefan un sentido caballeresco o gremial, pasan en el XVI a tener una finalidad de culto y de ayuda mutua, para quedar comprendidas en el actual Cadiga de Derecho Candnico (1983) dentro de las asocinciones de fieles (canon 298). A través de la Cofradia objeto de este estudio se advierte una influencia eclesial en la sociedad caude- tana y, reefprocamente, una evolucidn de las formas de actuacién de la Cofradia merced al cambio ideol6gico y de costumbres que los tiempos inexorablemente conllevan. Para Caudete, la Venerable Cofradta del Dulctsimo Nombre de Jestis es un tesoro hist6rico y espiritual tan valiosfsimo, que no puede enmohecerse u ocultarse. Los dos autores, Juan Carlos Andrés Ortega y Francisco J. Doménech Mira, han realizado un serio trabajo historio- _grifico para que esto nunca ocurra. En su obra late una parte interesante del talante caudetano, Hasta aqui Ia levedad de mis palabras. Desde aqui el lector tiene en sus manos un libro riguroso, meté- dico, minucioso. Cuando nos asomamos al mar vemos primero la espuma de las olas: esto es mi prélogo. Pero después aparece el agua del mar con su profundidad insondable y con la sal de la sabidurfa; éste es el libro. Un libro que prestigia a sus autores y a Caudete. Miguel Ortuiio Palao Académico Numerario de Ja Real Academia Alfonso X el Sabio INTRODUCCION Este estudio constituye el avance de més de cuatro aos de investigacidn intensiva sobre un tema que, hasta el momento presente, habja estado en gran medida huérlano de la atencidn cientifiea necesaria, Salvo algu- nas incursiones esporddicas en la dimensién histrica, como fue, pese a sus limitaciones eruditas, la serie de art culos publicados por D. Evaristo Bain Medina sobre la Cofradia del Dulcisima Nombre de Jestis, en la década Ue los afios ochenta, o ciertas aproximaciones costumbristas, a mayor parte de To poco que se ha escrito sobre cesta asociacidn piadosa, el ciclo festivo de Navidad y otras tradiciones conectadas con las celebraciones del Nifio Jess en la villa de Caudete, lo han sido desde perspectivas unidimensionales y, en general, poco rigurosas, Por desgracia, slo son abundantes los enfoques exclusivamente literatios y panegiristas, los discursos devotos desde la ortodoxia eclesistica y, hasta en acasiones, la desinformacién global sobre el fendmeno. La sub- ietividad, del signo que sea, y las interpretaciones oficialistas predominan abrumadoramente, mientras se ha deja do a un lado, con escasas excepciones, la ulilizacisn del rico aparato conceptual y la metodologia que las Ciencias Sociales han desarrollado. Para la comprensiGn global del caricter, funciones y efectos de fenémenos culturales del tipo que nos ‘ocupa, consideramos los autores como la mas adecuada adoptar una doble perspectiva, No se trata ahora de que debamos convertimnos en descamados observadores de los fenGmenos que tratamos de estudiar. De lo que se trata, fen nuestta opinin, es de inlentar conocer mejor y més profundamente nuestras propias realidades cultuales y cul- Turales: sus elementos componentes, sus condicionamientos mutuos y sus miiltiples, incluso contradictorias, con- secuencias, siendo conscientes de que en la actualidad estas realidades, en sf mismas consideradas 0 en sus efee: tos, no nos son en modo alguno ajenas ni distantes. El presente Cucdlerno se compone de varias parcelas le estudios realizados en diferentes momentos por Jos autores, Sin embargo, pensamos que el conjunto resultante es coherente con los objetivos iniciales que nos hemos sefalado. El primer eapitulo, que es el que ha requerido por nuestra parte de mayor ntimero de lecturas, constituye un nicleo fundamental en la investigacién. Supone un intento por recuperar el profunde mensaje sim- brslico que concentré el pensamiento oficial de la Iglesia en torno a la advocacién del Duleisimo Nombre de Jests. [Aparecen aqui, en consccuencia, los cercos suc fa, han convertide la festi- vvidad en referencia importante dentro del marco de la especulacién medieval. renacentista y barroca. El segundo capitulo trata de enfrentar la estructura tipolégica que ha vertebrado durante siglos a la Venerable Cofradia det Duleisimo Nombre de sesis, vos que. desde la dptica de la teolo En tanto que asociaeidn de fieles reunidos en torno a una devocisn concreta, se analizan, de acuerdo con tuna serie de criterios organizativos relevantes. no s6lo sus funciones explicitas, sino también las que se encuen- tran implicitas, sobre todo por comparacién con las restantes hermandades que antafo han existido o que en la ‘actuatidad existen en la localidad. Por altimo, a partir del tercer capitulo se realiza una aproximaci6n -creemos {que minuciosa y metédica- a la trayectoria hstérica de la Cofradia y al problema de las relaciones o los condi- cionamientos mutuos entre los fines devotos de esta asociacisn rel structura festiva que presenta el ciclo navidefio en la localidad, desde sus origenes mejor documentados hasta el inicio de Ta guerra civil Del trazado de esta amplia panordmica estin ausentes -es ldgico. por otra parte- multiples aspectos cone- xd que. por sf mismos, hubieran necesitado de otra monogratia. Bailes de danza, repertorio de imerpretaciones de dulzaina y tamboril, atavios e indumentaria convergen, entre otros aspectos xox con la festivi letras cantables, Introduccion sobre el fenémeno religioso que propicia la celebracién del Niflo Jess de Caudete, a la que da sentido dentro de un estricto ritual festivo. Con todo, estas psiginas fundamentalmente suponen -y en este sentido confiamos los autores que se entienda nuestro esfuerzo investigador-, en primer lugar una aproximaciGn a los diversos niveles de significado de las fiestas navidefias, que constituyen un auténtico caleidoscopio por su especial dad para el estudio de la cultura tradicional en la villa de Caudete Consideramos, por tanto, que el conocimiento minucioso de esta festividad no es sélo un medio extemo idéneo para ratar de definit una parte de la compleja identidad cultural de nuestro pueblo. En realidad, es tam- bién un factor de solidaridad con e! pasado pues, en la medida que éste es asumido dentro de una tradicidn, con- fiere sentido a maltiples aspeetos de nuestra vida cotidiana, recuperando la vigeneia profunda que ha perdido al ser despojada de sus valores y de su continuidad cultural. De esta suerte el ritual festivo es aqui como una urdim- bre cuyo trayecto hacia el pasado se complementa con la seguridad que proporciona a los actores de la tradici6n reencontrarse con lo que integra, o sea con la propia cultura Al concluir esta introduccién, es de justicia expresar los agradecimientos, En primer lugar a las institu ciones pablicas y privadas que nos han proporcionado cobertura econdmica para la edicisn de esta monogratia: nos referimos a la Excma. Diputacién Provincial de Albacete, a través del Programa anual de Ayudas a las Asociaciones Culturales de la provincia al MI, Ayuntamiento de Caudete, presidido por su alcaldesa dofa Elisa in Morant, y a Caja de Madrid, representada en la localidad por D. David Julio Ruiz Mufioz, La colaboraci de estas entidades ha sido fructifera en Ia gestacién del proyecto que ahora culmina, y desde la Asociacién Cultural “Amigos de Caudete” esperamos que lo continie siendo igualmente en el futuro, Pero también nuestra sratitud se extiende a todos cuantos nos han estimulado con palabras de aliento, o nos han ayudado con sus con= sejos; sus nombres quedan en nuestra memoria y en nuestro afecto. Enero de 1997 IMAGEN DEL NINO JESUS que se venera en el altar de (a cofvadia de su Dulce Nombre establecida en la iglesia parroguial de ta villa de Caudete, Capitulo I Pensamiento teol6gico y devocién popular en el culto al Dulce Nombre de Jes El culto a la advocacién del Dulce Nombre de Josis resulta indisoluble del marco religioso surgi tras la explosién de euforia que acompaiié a la Contrarreforma. Varias congregaciones, entre las que se cuenta especial- ‘mente la Compaifa de Fests (M. Bataillon: 1983: 203-242), jugaron un trascendental papel como protagonistas activo en el proceso de reforma eclesial. Resultado de un fenGmeno de ambivalencia dogmtica que se venta des. rrollando en la espiritualidad bajomedieval y que, s6l0 mii tard, se puclo mantener en los estrechos mangenes es blecidos por la ortodoxia tidentina (Luis Maldonado: 1985: 88-91), e1 método de composicién por imagenes te dr un predicumento de insospechada importancia para la literatura devocional y Ia iconografa sucra del perfodo (Femando R. de la Flor: 1983: 3985), A tal efecto, pretendemos mostrar en estas paginas edmo, en el terreno del pensamiento tcoldgico de la Iglesia surgida de Trento, la devocién al Dulcisimo Nombre de Jess se afianza casi simulténeamente con los tratados de la nucva religiosidad, y presenta una configuracidn coherente capaz de favor recer y estimular la extensin universal de su culto, A su vez, la intensidad con que los files manifiestan sus sen timientos, sus vivencias religiosas en tomo a esta advocacin, genera una tradicién devota local centrada, sobre todo, en la exaltaciOn de la humanidad de Cristo, ereencia que, por otra parte, remite de manera constante a un ‘mundo de ricas referencias simbéticas y teol6gicas que interactian entre si Espiritualidad, meditacién, iconografia. EI inicio de las corrientes espirituales espaiiolas se sitéa en el tiempo aun mucho antes que los movi- tmientos reformistas europeos. Como han demostrado M, Bataillon (1979: 1-10) y, luego, José Luis Abellén (1976: 70-71), los primeros manuales que preconizan una nueva religiosidad mas intima e interiorizada se difun- den en Espaita hacia finales del siglo XV y prineipios del XVI. En sintonia con esta circunstancia, la reforma de algunas drdenes religiosas, entre ellas la franciseana, supone la adopeisn por parte de teélogos y pensadores sagrados de nuevos sistemas de relacin con la practicareligiosa, En efecto; alentados en parte por Cisneros. pero tambign por el deseo de renovacisn de una espiritualidad que se quedaba en los signos exteriores, en esta etapa histérica ven la luz un erecido nimero de tratados religiosos destinados al rearme ideol6gico de una eristiandad supuestamente degenerada En el contro de todos estos discursos, un ejereicio devoto destaca por Ia insistencia con que es recomen- dado por la Iglesia romana: nos referimos ala meditacién con que se acompafa la visién de la figura de Cristo. Se trata de un Cristo puramente espiritual, muy cercano al paulino, en el que se revela una suerte de ejemplat- dad humana, fuente nutricia de la que se alimenta la devocisn al Nifo Jestis y su Duleisimo Nombre. Dentro de esta linea de doctrina, en wratados de espiritualidad como Lucero de [a vida christiana de Ximénez de Prexano, 0 1 Exersitatorio de Ia vida espritual, obra ésta de 1500; también, y especialmente, en las Meditaciones de ta Vida je Nro, Redemplor y Salvador (Valladolid, 1512), atribuidas a San Buenaventure’ 0 en el Contemptus Mundi y 1 Bnire estos escritos, destacan lox que difunen el pensemienta de San Agustin. Especialmente interesante a ete respect, es 1 compilacién epserifa Medivaciones soliloguie manu, que conace en castellano numerasas ediciones desde ISI] ) que se edited hasta smediados dela misma centuria: Valladolid, 1511 y 1519; Aleelé de Henares, 1526; Toledo, 1538; Sevilla, 1546; Amberes, 1580; Medina ‘el Campo, 1583. 2 La reforma de San Buenaventura es de no pce iranscendencte porn el desarrollo dela imagen mental y su repereusin en 1 imaginerfa. AL artificio extern opone Buenaventura la “medittio” como forma intririzada de ejercer la espiritwalidad: al ertifcio Aerrochador que emplea la iglesia ex el period gétco,enfrenta una concepcisn intimista de la vida religose. Finalmente al tempo 0 espacio fica consagrado a fa dvindad opone el temploespritual dela imagen intern, levantado también bajo lox principios de la pu Tenciaplastia y del paterismo.Vid. André Scobeltzine (1990: 278-29) Le Venerable Cofradia det Duleisimo Nombre de Jess ‘en las diferentes ediciones de la Vita Christi que se publicaron en los primeros afios del siglo XVI, en todas ellas, se concede a la representacién piadosa de la umanidad de Cristo, especialmente a los episodios tomados de los Evangelios apécrifos que abordan aspectos de la infancia de Testis, tema y conmovedora historia, un valor catar- quico y mistico, que confiere a su culto un fervor cada vez mas leno de Sentimientos. A este respecto ha escrito M, Batailion (1979: 44-45), refiigndose a la famosa Vita Christi del Cartujano, unas luminosas palabras que sin- tetizan este pensamiento: “Los maestros de la espiritualidad se vieron impregnados por su peculiar espiritu de piedad. La con- tenplacion a que este libro convidaba legaba al corazén por la via de la imaginacién, el piadoso lector debia representarse los guijarros de la senda montaitosa por donde pasa la Virgen al ir a visitar a Santa Isabel, la pobreza ruinosa del establo de Belén, el patibulo de la cruz, los claves, la corona de espinas, la esponja empa- pada de hiel. Alli estaba la imagineria de los retablos para ayudar a las imaginaciones estériles” La culminacién de esta espiritualidad deviene pronto en una suerte de humanismo divino y esencial que toma por centro la figura de Cristo en tanto que encamacién de un simbolo por el que el hombre pretende reali zarse plenamente en un sentido, al mismo tiempo que humano, religioso. La exaltacin de estos valores tambien se observa en Jos arrebatados escritos, a menudo apécrifos, de San Juan Climaco (Escalera espiritual, Toledo, 1504), Santa Matilde (Libro de la Gracia espiritual. Toledo, 1510) 0, més ampliamente, en la homilética de Saat Vicente Ferrer, que, desde mediados del siglo XY, habia alcanzado ya notable popularidad tanto dentro como fuera de la Corona de Aragén (Francisco Vidal y Micé: 1735). Por su parte, este cultivo ardoroso en la represen- tacidn de los misterios de la religion motiva su afloramiento en una trfada de campos objetivos que incidiran,asi- mismo, en el perfil que adquiere, en plena Contrarreforma, la advocacién de Jestis Nifio. En primer lugar, en los tratados espirituales que, desde el thtimo tercio del siglo XVI, continian completando el perfil con que los ted- logos propician el conocimiento de otros mistetios de la vida de Cristo. En segundo término, en el propio siste- ma de veneracién y préctica de los devotos, que tiende a orientar instintivamente la religiosidad popular hacia las advocaciones mds tiernas y, en ocasiones, sensibleras. Y, por timo, en los obradores de los imagineros sacros, cen plena produccién hasta finales del siglo XVIII, que generan una tradicin centrada, sobre todo, en determina {dos pasajes del Nuevo Testamento’, por cuanto que configuran un repertorio extenso de representaciones capaces, de estimular a piedad de los Fieles eristianos, Esta visién consiste en un complejo proceso de interiorizacidn de Ja imagen, Mediante la combinacién de varios simbolos’, el icono resultante se ofrece a la consideracién delle tor piadoso 0 el espectador devoto como una informacién confiada al recuerdo (J. Caro Barajas 1985: 36-38; JL Bouza Alvarez: 1990: 46-75). Al propio tiempo, se considera como portico o entrada a través de la cual el alma puede penctrar sin esfuerzo en una meditacién sucesiva y vivida sobre Ia humanidad de Cristo (R. Guarini. 1960: 14-35; Luis Maldonado: 1979: 198-199) A tal efecto, la eonsagracién de este método se realiza como parte 3Un estinule para ef desarralla de nuevos motivos narativos, como al mismo tiempo para el ensanchanlent y rofundiza ciém de les medios de expresién sieoldgeos, a dio, sin dude, embién el tpo de meditacién introducid por San Bernardo, prop de su fenseitanza piadosa |). El obligd alos hombres a preacuparse mds de ta vida terrene de Cristo y a partciparimertormente en ells” (W. Weisbach: 1949: 200), Més adelante refriéndose la relacton entre la primitva reforme y el arte, W. Weisbach (1949: 202) esribe: “Cuando se habla de influencias de San Bernardo en las formas artistcas, no st ha de entender en el sentido de una dependencia gro- seramente casual, antes bien se he de nsstren que tales extmulosproceden de una disposicion espriualy aninica”. 41 Cristanism es una reign iednica, en la que la imagen desemetia une activa paricipacin, admitde y recomendada ‘porlajerargua etesidstica. La ley mosaica prohbislaimagen, por el riesgo de incurrr en idoltra. “Note hards imagen’ inspira Yah fa Moises al dictarle fos mandanientos. Sin embargo, el Cristanisme, contemporaine de las evilizacioneselésieas tan impulsoras de todo irénero de imégenes,comenzé a uilizaras, Pero esto dvds la gre eistiana entre partdarios yderactores de la imagen, hasta que el 1 Concito de Nice, en 787, sentencia que la honra dada ata imagen es pora el protoipo la vencracin es para lo representado, noel obje- en que se materialize, En la polémica del siglo XVI, que enfrent6 a protestants y catdlico, ef Concilo de Trento (1545-1564) se deca tariaa favor de la imagen, aclarenda nuevamente que la hana ale imagen no descansa en el jet, sino en lo que representa Se fomens ta la imagen como waa ayuda que sirva para elever ef pensamicnto de los fees. Dea el valor que se confiere al poder del artista para desencadenar un esirita devoto en la inagen. El objet artistic, en forma de bmagen,ofrecerd unas formas de representacién, 10 que emariamos el temas; y otras formas de expresién, que es lo que estintula a ls files. La imagen servird para instrur alos fees; pero sobre todo supondra i ipso emotivo. Vid. R. Guardini (1960:1435). 10 Religcsidad Popular y Cultura Tradieional en la Vila de Caudete de un discurso didéctico que pasar a formar parte del sistema prictico de ensefianza de las Srdenes teligiosas’ BI “nada puede entender ef hombre sin las imdgenes”, comentario de Toms de Aquino en su De memoria ct remi- niscentis commentarium, es cl inicio de un planteamiento mis directo en relacién al florecimiento de la nueva acti= tud plastica que propicia la Iglesia de 1a Contrarreforma (J.L. Bouza Alvarez: 1990: 84-93; W. A, Jr, Christian: 1991; 64-68). Los escritos de los tratadistas unen asi, en un mismo cuerpo de doctrina, Ia formulacién de una ela boradisima jgica con una concepei6n que tiende a contemplar al Hombre Cristo como el habitéculo de Dios y de su imagen en la tierra (Luis Maldonado: 1975: 339-341), Este proceso, al que se suele rodear con todos los atributos de una rica simbologia, se estratifica en escenas inmutables, expresivas de toda una historia subyacente (A, Redrfguez G. de Ceballos: 1974: 77). Luyares ¢ imiigenes, escenas y atributos, consecuentemen- (c, representan combinadas-otra y Ia misma vez- la historia de Cristo como la dle un hombre de carne y hueso cuya lwayectoria concreta encanta a la imaginaci6n popular, que le presta su sentido divino, ‘A menudo esta actitud, que es postulada por los eseritores espitituales desde los libros dle oracién y medi- tacidn, y que se fecha ya en el momento mismo de la reforma Hevada a cabo por San Buenaventura y San Bermardo, cristaliza en una iconogratia concreta que tiene en la representacién del Nitio Jestis rodeado por los atributos de la Pasion y coronado por ef monograma IHS”, una escena expresiva de toda una historia subyacente, Y en efecto: tales siglas constituyen, en sf mismas, las claves de un emblema susceptible de ser deseifrado desde tuna doble perspectiva. Pues, de un lado, integra una visién netamente soteoriolégica (esus Hominam Salvator) enel sentido de que simboliza la plenitud que Jestis victorioso debe establecer definitivamente al final de los tiem: pos. de acuerdo con lo manifestado por los autores neotestamentarios (Mat. 24, 29-31: Mc. 13, 24-27: Lue. 21 25-27), ¥ de otro lado, acoge Ia concepeidn sinerética de origen humanista que considera al Dulce Nombre de Jesiis como alimento, fuerza ereadora, energia eésmitca, irradiaciGn, fuente, medicina y luz (Jn Hoc Salus), con la {que Cristo se identifica tras su victoria sobre Ia muerte (J. Rodrigue: Herrera: 1983: 161), En cotrespondencia con este espiritu piadoso, emblemtico ¢ hilvanado por un entramado complejo de simbolos que se elevan a una nueva plenitud de significado, Ia actitud phistica de la Iglesia contrarreformista Jevanta retablos °, creando con ello un estilo en pintura y en escultura que, aun manifiesto en otras frmulas meno- res -tales el grabado, la estampa o el simple recordatorio-, marear profundamente Ia iconografia sagrada desde cl Gltimo Renacimiento (Julidit Gallegos 1972). En esas muestras concretas se pretenden albergar ciclos comple- tos de la vida y actuaciones de los personajes del Amiguo Testamento, de Jesucristo, de la Virgen Maria y de los santos reconocidos por la autoridad eclesistica’, como ha demostrado Juan José Martin Gonzéles (1983). a tra- vés de los cuales fa iconografia cristiana se configura y desarrolla en gran medida, bajo la sistematica que impo- ne su condicisn de objetos para la transmisién de un arcano pensamiento teligioso’. Sncbesante antes del Concitiotridentin, San tgnacio de Loyola habia ntudo fonamente ta eficacia del método de sensi ‘acién a través deta imagen en us Ejercicos Espirituats, Une de ls reurvos favorito del santo expariol esta continua apelacin alos sentidos en la medtacién no para provocar un misticismo vsionario ineontrolad, sino para dsciptina fe vensibilidad de manera que se ‘objeive en wna imagen to més ntda,vigorosa yreatista posible de aquello que se quiere contempla. Donde semejante método xe decen- 1a preferentemente ex en fa lama composcion de lugar preva a cada una de ls meildaciones, es deer, la representactén imaginativa el sito, ya sen de hechos no verifcabes empiricament, como el pecado ole presencia divina, bien de suesos histéreoscontrotables, ‘como la propia muerte o la vida entera de Cristo narrada en los Evangelios" (A, Rodriguez. de Cehaloy: 1974-77). 6 Elmonograma IHS fue popularized por San Bernardino de Sena a principios del siglo XW, después, co el altamento de tuna cruz sobre letra central, porta Compa de fess, En este sentido, resulta de interés Tos estuios de Dulce Oeén Alonso (1983 245),y Juan E Esteban Lorente (1990: 197-198), quienes anaizan los valores simblicos que subyacen la historia del emblema. 7 Alfonso Rodriguez G, de Ceballos (1992: 6) considera el retablo barroco como “un mueble virgen destinedo e desempeitar ‘una fancién de cordcterdevocional, cultural y religioso. ..] Uno dels primeros uss que hubo de desempeiiar el retablo, a tenor dest Dorigen, fue el ensear al pueblo las verdades dela fo tox prncipios dela moral catia |..). El Concitio de Trento xe encargé en na te sus itinas sestones, la celerada en 1564, de recordar la enorme efieacia de las indigenes para el adoctrinamientoy propaganda del mensaje cetdlio, Surié ast el retablo que con toda propiedad podemos denowinardidactica o cteqnstco, El retablo completabs la ense- rs impartida en la carequests durante el sermin,remachando el dscurso oral con ef mucho mds vividadiscurso visual 8 Abundante informacion sobre te estatuaria en madera y la pintura devote en ta ilesia parrogual de Santa Catalina, puede Iallarse en ls ttros de fdbriea yo visitas pastorales conservados en ef Archivo Parroguil de nuestra localidad. En especial, yen rela- ion om ef retabo y fa capil del Dulce Nombre de Jess, vid. CAU-T0 (161-I7r;L16r;13Sv:L4lv; 1720), emtre otras referencias, que xe ‘examinardn en ef capitulo IV. 9 A este respecto, vid. José Maria Blizguez (1977). Emile Male (1966, Federico Revilla (1980) y Santiago Sebastdn (1988), ur 1a Venerable Cofradia dl Duleisino Nombre de Jess EI Dulce Nombre de Jestis, emblema triunfal de la Iglesia trident Semejantes presupusstos contribuyeron a perfilar el tema del Dulce Nombre de esis. Teniendo el epi- sodio de la Cireuneisién como teldn de fondo los teslog0s y los eseritoressagrados lo solfan considera bajo una doble perspectva: de un Indo, como un simulaero plistico premonitorio de la Pasién de Cristoy, de otro, como una alegorfa del alcance efective del dogma insondable de la Redencidn, Y en efecto, la inquietante presencia de un ser que se oftecia al espectador meditando un final inexorable y lejano, aunque con el aitamento de una er- na expresion del rostro, no podia resultar extra a a mentaldad de una sociedad que vivlapreparada para la muerte y que tenfa en la imagen del Nifo Jess un emblema de profundas convicviones,capaz de excita la devo Cin popular por la via del sentimiento que provoca la ingenuidad infantil (J. A. Sanchez Léper: 1990: 204 Conviene matizar que la mayor parte de lo elementos que componcn esta manera que se desarollaen la hom letica coniarreformist, consttuan una sumna de los presupuestos desde los que podian partir los telogos tr dentinos: eran presupuestos que habian visto potenciada su utlidad en la vida teligiosa a eausa dl alto valor en aque los habla puesto la Escolistica medieval". En este sentido la primacia de la fe en Jesucristo como la encar~ nacign humana del Verbo Divino, la insistencia especial sobre Tas escenas de la Pasiin de Cristo, asi como moroso dealle con que eran offecidos, a manera de objeto de meditaciGn, ls mas pequeosaributos dela misma, hablan de la fuerte impregnacién barroca que adguiere el modelo entonces tazado UL Bowza Alvarez: 1990 724-127), ¥ es que. drante todo el siglo XVII y, en buena medida, la centri siguiente, se desarrollo en el (Oceident catslco una vigorosacorriente de incorporacisn del tema af vida eligiosa: no sélojesuites, ino tam bign dominicos (que contaban entre ellos con la autridad de Tomds de Aquino y, de un modo ms controve do, con lade Giordano Bruno, eartujos.agstinos y otras Srdenes ku hacen pasar integramente al “corpus” dis ciplnaro ydidctico de sus espectivs eseras de pensamiento". Con todo, el retraso con que el tema de la Circuncision irrumpis en la iconografia cristiana (Juan F Esteban Lorente: 1990: 196-197; Federico Revilla: 1995: 100) es originado por el laconismo que San Lucas (2, 21) aplicé a la narracién evangélica del suceso; circunstancia que lo encumbraba, por un lado, en testimonio direc- to de la primera sangre derramada por Cristo y, por otro, en antecedente del bautismo como ceremonia iniciatica de purificacién y de imposicién del nombre al individuo Juan Canté Rubio: 1985: 29). Por ello el despti del concepto Nombre de Jestis enraiza con toda una Philosophia Christi que se manifiesta en las Tuentes eruditas por medio de simbolos y/o emblemas; y dentro de estos iltimos ninguno, quizé, tan revelador ni tan persistente ‘como el que nos ocupa, pues por su mediacidn pretendemos significar la capacidad de sugerencia que la imagen de Cristo ha tenido y tiene para la Iglesia posteonciliar; competencia que, a su vez, se expresa en una pluralidad de manifestaciones formales y una multivocidad de significados. Asf pues, en primer lugar. en este planteamien- to se destaca la intima conexidn que se produce entre el nombre y Ia realidad de la eseneia divina: Jesus consti- 10-“E1 franciscanismo actuaizay renueve el sentido de “lo meraviloso”, rodedndolo de wna espece de ingenuidad religiosa _yespirit de infanea +}. El msterio de la Encarnacién, tal como era presemtado por la versién recibida de os Padres griegos, no legs baal pueblo, Francisco le propene entonces un ni semajante a lox otros, objeto no slo de veneracn, sino de termura. La sociedad medieval no dedicaba toa eencién especial al No. Francizco le hace descubrito a la ez. suscita un sentomienoreligioso que no se Timita ala adoracin, sino que abarca toda ta gama de las emociones humanes [La intuicén de Francisco fue clara: la primacia de Ia fe en Jesueristo como encarnacién y humantzacién de Dios” (Luis Maldonada: 1979: 133). 1 Para un planteaniente general sobre el tema en fa eutura borroce fr: LA. Maraval (1980: 453-499) y Miguel Batlort (1988: 101-106) 1. Bitostocki. refiriendo esta intencianaidad perswasiva y racionalista que alientaen el fondo de toda retrica al campo (de es artes plies, eseribia: “EL arte del siglo XVI ya no estuta a natuateza, sino el alma humana, empleando para ello wna fiat “ded casi cienficn, ) buscando todos for medios pare impresionar al propio hombre y estinular su actividad” (1973: 96). En ef mismo Sentido: “Por wn ado se debe subrayar la rica varedad del arte de silo XVI,» por otro lad el hecho de que el cancer retérico comin ide sus cveadoresy de todas sus obras no fue creado ni para Dios ni para alcencar una perfeccin ideal y ojetva, sino sobre fodo pare tjercersu efecto sobre los hombres, lustréndoles, cautlnéndoles y conmoviéndoles” (1973: 98). Pr su parte, sobre el gusto de as jsti- Ts hacia e lenguaje alegric yet ur del emblema -como concepto mental o como dibujo material, ha escrito M.Hlerrero Garcie (1945: 342): "Este penero de literatura atida con ef arte del grabado tavo en el sig XVI sus principales culivadores en ls jesuias. ‘Kmpecaron, naturalment,a cultivar el aénero apegedos at originel en que prevalecié lo flosifico-moral. En esta linea est el proifico Pave francscano Garaa jel hermano Lorenzo Orin. Muy pronto los esutasderivaron “alo divino”y apareeieron las ideas religiosas tetas em Eimblemas, Sobreslié en esta dreccién el P Francisco Niex de Cepeda, que imprinié en Lyon su Udea del Buen Pastor 1682): pero es justo reconocer que para esta version ato divino del génoro emblemético tuvo no pocos antecedentes en el extranjero. ‘asta citar tos Emblems Divina and Mora, de Francis Quaries" Religiosidad Popular y Cultura Tradiional en ta Vila de Candete tuye una suerte de emanacién natural de Dios, de cuya naturaleza participa mediante la Encarnacién, Por otra parte, el Nombre de Jestis contiene o anticipa a quien sera su portador: el nombre de Jests significa “ET que salva”. El Angel anunciador Gabriel precis6 que tal habia de ser su nombre, con Io cual estaba revelando integra ‘mente a Maria el destino que le estaba reservado por el Padre: “Concebirds en tu seno y dards a tuz un hijo, a quien pondrés por nombre Jestis” (Lue, 1, 31). De ahi que el Nombre de Jestis fuera impuesto a un ser portador de la realidad divina de Dios, que constitufa, a la misma vez, un modo directo de participacién en su naturaleza sagrada. El Nombre de Jestis no resulta, pues, aqué algo artificial y arbitrario para los tedlogos; por el contrario, ¢s un concepto necesario que responde a una manera constitutiva de la salvacién; es el nico camino a seguir para nuestra perfeccisn espiritual, producto natural y necesario de una simbolizaci6n exigida por la di relaciones entie lo espiritual y lo material. El nombre es simbolo de un itinerario que conduce a Ta unidad con Dios, pero que tiene su centro de atraccién ¢ irradiacin en la figura mistica de Cristo. Por ello, para los que tras la vida logran alcanzar Ia salvacién, el Nombre de Jestis colma el anhelo humano de integracién con Dios Padre, in con y en la Eseneia Divina, tica de las, en promesa de participae! Por tanto, con la elevacin de este episodio a la categoria de emblems, la Tglesiatridentina contibuy al 1 por disciplinar la sensiblidad del espectador,ofteciéndola como un vehiculo de afirmacién teol6gica de ta primacia de la fe en Jesueristo que. a través de la Cireuncisidn, habia conferido realidad al misterio de la Encarnacién (A, Rodriguez Gutiérrez de Ceballos: 1974: 77-95), semejante finalidad, contibuyé también la propaganda ejercida por la Onen de Predicadores que, redactando sus Constituciones en 1228, recibié del Papa Gregorio X (1271-1276) la misién de canalizar dicho culto, con motivo de la bula de desagravio dictada por el pontifice durante la celebracin del If Concilio de Lyon (1274). para desterrar las blasfemias, volosy juramentos proferidos al Dulce Nombre de Jess (Fr: Antonio Gareés: 1871: 15) Tales competencias pronto se vieron ratifi- cadas en virtud del privilegio otorgado a tos dominicos por Pio IV (1559-1572), por el que les facultaba a agre zara sus iglesias todas las cofradias del Nombre de Jesis, convirtiéndolas, de facto y de iure, en exclusiva suya, por mandato de! Sumo Pontifice Romano. El papa Gregorio XIII (1572-1585) legé atin mis lejos, al conceder en 1575 a estas hermandades todas las gracias que disfrutaban las archicofradias del Rosario, la devocién funda- rental de la Orden, indicando en su Breve que si estuvieran establecidas con licencia de la Congregacién en algu- 1a poblacidn y en la misma se fundara después convento, habrian de tasladarse a éte con todas las indulgencias, bienes y efectos que poseyeran (Juan Croiset: 1852-1854: 23; Fr Antonio Garcés: 1871: 13-16); normativa que. por cierto, acareé no escasos pleitos a causa de la negativa de algunas corporaciones munivipales a acogerse por ‘decreto ala jurisdiccién dominicana (A. Curiel: 1988: 17) emp EI Dulce Nombre de Jestis, centro de una “historia de la Salvacién’ En el plano descriptive, segiin hemos comprobado Iineas airs, el pensamiento teoldgico de la Contrarreforma parte de un fuerte contenido de significaciones que emana de una filosoffa original y coherente de la que el simbolismo constitufa la base fundamental. Captado en pose heroica y en actitud bendiciente, Cristo infante aparece como vencedor del pecado y In muerte, tal como se deduce por la lectura del repetitivo discurso homilético sobre la Circuncisién y la Purificacién, Semejante “teologia de la Encarnacién”, a menudo se a ta sobre el valor salvifico asignado a la sangre que brota del cuerpo de Jestis Nifio, y en tanto que demostr de la naturaleza vulnerable de su carne™. A tal efecto, la difusién del simbolismo dei Niifo Triunfante suscit6 una prolifica literatura pietista que vino caracterizada por el afin de arrancar al lector su conmiseraci6n personal (Leo Steinberg: 1989: 73) Jacopo da Vordgine oftece la visién medular més explicita de este pensamiento. al situar ambos extte- ‘mos -Circuncision y Crucifixién- como principio y desentace de una misma historia salutis, cuyo nudo central esti constituido por las otras tres efusiones de sangre que, seguin sus palabras, hacen asimismo “dulefsinvo, pode= 1080, sublime, admirable, inefable, inestimable, grato y gratuito” al Nombre de Jestis (1984: I: 87) 12 En la “Oracién preparatoria™ del Novenari det Dulcsima Nombre de Jens (1871: 27-28, se len ests palabras: "Oh lementsimo Jess! Huildemente os ruego que por ruestraprecosisina sangre, ue derramast por mnt, me lavés com ella ls manchas de mis exlpas. Mira, buen Jess, ete miserable alma, que sn Vos esté perdi; pro confiada a vuestros pies, os pide misricora, invo- ‘ando el nombre de Jess, al que estdvinculado, Nombre dulce. Oh nombre de Jes, que fortaece las alas. cOue cosa es Jest Sino Salvador? Ea, pues, misericordassimo Jess, por veesro santo nombre, saline, no permits ce condene mi alma, a quien eds: eis,» con vuesira preciosa sangre redimistes" B La Venerable Cofradia dl Dulesino Nombre de Jess, -El dia de su Circuncision comenz6 et Redentor a derramar su sangre por nosotros; después ta derra- ‘maria voluntariamente varias veces mds. En conjunto, cinco fueron las ocasiones en que Cristo vertio por noso- tros su sangre preciosa: la primera cuando fue circuncidado; con esta efusidn dio comienzo a su sacrificio reden- tor; la segunda durante su oracién en el huerto; @ través de la que en esta coyuntura derramé y puso de ‘manifiesto su deseo de redimirnos; la tercera, cuando fue flagelado; esta tercera efusidn tuvo carcicter de reme- dio medicinal en favor nuesiro, como se desprende del texto en que dice: “Fuimos curados a costa de (os carde- ales que los golpes dejaron en su cuerpo”; la cwarta, en la erucifixién: con la sangre que derramé en la Cruz ‘aboné el precio de nuestro rescate, pagando deudas que no habia contraido; ta quinta, cuando traspasaron sw costado: con este postrer derramamiento de su sangre culmind el sacramento de muestra redencién. Es de adver- tir que, en esta quinta ocasidn, juntamente con la sangre broté de su covazén agua, para damos a entender que deberiamos regenerar nuestras almas con las aguas del bautismo, cuya eficacia purificadora proviene de la pre~ ciosa sangre de Cristo” Resulta indiscutible que la conviceién tardomedicval sobre la Pasidn redentora de Cristo, que se propo ne ahora como signo de la mortalidad humana de Jesis, tuvo un importante peso especifico en relacién con el perfil teoldgico que, en pleno siglo XVI, adquiere la advocacién al Dulce Nombre de Jestis. Para los escritores espirituales de la Iglesia catélica, se trataba de descubrir el sentido titimo de una linea de pensamiento que se define por trazar un afco de recurrencias que tendrd, en lo sucesivo, profundas consecuencias para la “historia de la Salvacién’, y que seré también perfilado dentro de la doctrina soteriol6gica tridentina, Arrancando del flujo sanguineo de la Circuncisidn, signo exterior de la vulnerabilidad de la carne de Jestis, pero también de fa alianza con Dios Padre para la redencién de los pecados del hombre, Cristo se corona en la cruz con Ia sangre brotada de su corazén, tras Ia lanzada de Longinos (Louis Réau: 1958: VI: 153). Por tanto, esta emanacién de fluido vital desvelard la consumacién simbolica de un proceso: encerrado misticamente en la sangre y el agua que manan de Ia llaga del costado, Cristo entregard al hombre el don de la gracia, que estard enunciando ahora de manera tan- ible mediante su propio suftimiento redentor, y que asume en un cuerpo humano verdadero. EI Dulce Nombre de Jestis, Nifio Triunfante. Por esta via de fina interpretacién teolégica discurris buena parte de la tratadistica del Barroco, que supo asimilar, sin apenas objeciones, el caudal homilético expuesto por Da Vordgine, con el que, por otra parte, com- partia numerosos objetivos doctrinales, sobre todo en lo que respecta al tratamiento dispensado a las premoni- ciones pasionales, que fueron atin més acentuadas, si cabe, por el pietismo de los franciscanos, en su exaltacién del universo de la infancia cristol6gica. Sin embargo, y a pesar de la poderosa tendencia a mostrar una versiGn “dolorosat” sobre el tema del Dulce Nombre que. desde principios del siglo XVI, se habia mostrado como un con cepto eficiente para la predicaciGn catequistica, lo que suele predominar desde entonces en su representacién ics nica es la ocultacién del drama para primar, en cambio, una visiin gozosa de Jestis Nifio como Salvator Mundi, esto es, bendiciendo y con la otra mano sosteniendo la esfera, en un efecto que aspira a mostrarlo como un espi- ritu libre y desprovisto de todo aditamento aneedético. A tenor de Ia consabida “teologia de la Encarnacién”. resulta evidente que la idealizacién de la insignia crucffera que a menudo se produce y que enlaza a Ia advoca- ci6n del Dulce Nombre de Jestis con las asociaciones o eofradias de tipo sacramental actuantes en las poblacio- nes espafiolas desde el tiltimo tercio del siglo XVI, lleva implicita la revalorizacién de la Filosofia del martirio que Ja doctrina oficial de la Iglesia fomenté a fines de! Quinientos, para ganar nuevos adeptos a la Contrarreforma, como han puesto de relieve A. Avoca Lara ( 1988: 43-66) y LH. Monssen (1981: 130-137), respectivamente Sin embargo, en la prictica, la advertencia concitiar inserta en el canon IV del Deereto De invention sensraione et rsliuils Sanctorum, et aers imaginius de 1563, pudo signficar un freno para nuevas letras interpreticiones sobre ls ednonesfijados en el Conclio de Trento, al valorarabiertamente el papel del desmado ch el arte sacro (Leo Steinberg: 1989: 73) A pesar de todo, la escultura,seguramente mas que la pintura, logré soslayar ls proseripcionestidentnas, pues se limita cubri Ia fmagen de Jess Nifo mediante tinicas y poten- thas de platerfa, de manera que la tall ra frecuentementeasimilada aun pequeo Jess Nazareno, como se obser- ‘i an en algunas interesantes muestras provinciles (Luis. Garcia-Sauco Belénez: 1985: 128-129; 130-131 346-249) Por ora pat, la initoduccin en Expat dela imagen del Nifo desnudo parece ser que obedecia a una importaci tara que se hizo posible, ya en pleno siglo XVI, conf legada de obras del eseulor italiano Migue! gel Naccherino (tan José Martin Gonz: 1959: 37). La docamentacisn hasta ahora exhumada revela que M4 Religiosided Populor y Cultura Tradicional en la Vila de Caudete la primera version escultérca corresponde ala elaborada por Jerdnino Hemdndec de Estrada (1581-1582) para la Archicofradia del Duletsimo Nombre de Jess y Santsimo Sacramento, fudadaen 1572 en la parrogua de San Vicente y tsladada, en 1587, a la sede del ex-convento dominico de San Pablo, en la actual parroquia de la Magdalena de Sevilla (. M. Palomero Péramo: 1981: $4), Ata obra de Hernindez pronto siguiron las famosas reereavioneshispatenses de Juan Martinec Montanés (1606-1607), para la Hermandad Sacramental del Sagrario las de Juan de Mesa y Francisco Dionisio de Ribas (1664), para otra corporacién andloga con sede en la iglesia de San Juan de Ia Palma, ademas de otras incontables en nero dispersas por los dmbitos googriticos de ‘Andafucia, Castilla, Murcia, Valencia y Catlufa, adonde era frecuonte que las respectivas cofradiasy herman dades consagraran, en sus Consttuciones, el dia dela Circuncisin como la primera y principal festa anual, junto alas de Resurreccion y Animas, Todo ello demuestra la répida extensin que adguiris el culo oficial de In Tlesia 2 la advocacin del Dulesimo Nombre de Jess al largo de este profonga periodo histrieo que se inicia en ¢f ultimo tercio del Quinienos Fn nuestra tradiciin local a pesar de la ereencia generalizada de que fuera fa villa de Caudete.entonces incorporada al reino de Valencia, una de las primera poblaciones que contara con una fundacivn de la Cofradia del Dulce Nombre de Jest (A, Baitén Martines: 1985: s..), lo tnico seguro es que, desde principios © mediados del siglo XVII, se asiste al despertar de un largo letargo, cuyas ecausas atn estamos lejos de conocer, pero que se plasma en el despliegue de un vivo movimiento de devoeién popular en torno a la imagen de Jestis Nifo;indicio que se manifiesta fuertemente consistente antes de 1817, pues sabemox que, en el templo parroguial de Santa Catalina, V. y Mr, su imagen era el centro compositivo y devocional de una eapilla con retablo propio situado en ef allar mayor, que se desplegaba ante los ojos del devoto, seguin los testimonias aportados, con todo el artiicio- 50 retoricismo de la cultura barroca" (CAU-70+ 16 vto). Tanto en la capilla en el interior del templo, como en el paso procesional que discurria por las calles y plazas de la poblacisn, la imagen de Jests Nifo se mostraba con ia aparatosidad y la magnificencia de un episodio sacramental, Captado en pose heroica y en actitud bendlciente, conforme a los indicios que aportan los documentos que hemos consultado, el Nifio Jests de la villa de Caudete representaba en su talla el momento culminante de la aceptacisin simbélica del saerificio realizado por el Hijo de Dios para la redencién del género humano, en Kinea con la interpretacién soterioldgica que del Fenémeno se ha verificado en los apartados anteriores". Asimismo, resulta evidente que, en el trasfondo de tan compleja red de simbolos, subyacta siempre la necesiad de afirmar, dentro de los esquemas teol6gicos apuntados. unos conteni- dos de propagacidn dogmtica y devocional manifiestamente en sintonfa con la actividad misionera de la Orden de Predicadores, ala que se subrogaba la Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jest de ta villa de Caudete, pues ponfa de relieve a las clases populares la dulzura y mansedumbre excepcionales de Cristo". Al propio tiempo. cxallaba una suerte de misticismo visionario ¢ incontrolado que, en otras latitudes, legs a provocar que el deli- rio aleancara limites insospechados (J.T. Cejudo Lovite: 1976: PF. Garcia Gutiérrez y A. F. Martinez Carbajo. 1992: 62-68). Pero, puesto que el madelo admitia incontables posibilidades de combinacién, lo que incluso hizo viable que se Hegaran a fusionas en uno solo varios modelos diferentes con slo trastocar los sfinbolos portados, ulta extratio suponer que la imagen reuniera todos los ingredientes idGncos para su conversién en un obje to visual, racioso y bello emblema tiunfal, susceptible por tanto de conmover la sensibilidad mas elemental, a través de un e6digo anecdético y trivial que sublima, por la via de la empatia, la valoracién positiva que siempre ha suseitado la temetica de la infancia (D. Scinches-Mesa Martin:1988: I: 39-53: 4. L. Sduchez Lara: 1988), Esta bipdtesis, que aqut slo queremos apuntar, puede eomprobarse a rai de la Lectura de las inscripciones etectuadas 13 De acuerdo on la informacisn obrante en tox sucesivos Libros de vistas episcopatesconservados en el Archivo Parroquial de Santa Catalina, V.y Mra el retaloy el altar del Dulce Nombre de Jesus tenia el aladid de tas imagenes en bulto de San Pero, San Bartolomé, Santa Ana y Nia. Sra de Gracia, ue rodeaban a la figura de Jess Ni 14 En a “Oracin fine” que cierra el Dia Primero del Novenavio del Dultsimo Nombre de Less se lee: “;Oh buen Dios! Que quisictis que vuestro hijo redimtese ef lnaje humano, ponténdote por nombre Jess, os suplicamos hunlidemente por vuesira pe dled, que amen iernisimamente a Jess, venerando su santisino nombre, yque después continuemos sus alabancas en fa gloria. Amn (Fr Antonio Garcés: 1871: 33). 15 Bn el ctado Nosenari, ta “Oracin para el segundo dia (Fr. Antonio Gare: 1871: 34-35) expone est dea: "Oh Pare amantsimo! Duetsimo Jess, de enya invocacin experan nuestra alas vuesra divin piedad. Por vuestro dulcisimo nombre ablandad nuestros corazones, pues siendo a modo de aceite, ablanda eiumina; que aun por exo dijo el padre San Bernardo, que es lc. comida $ Imeticina esprtue: ln, que alunbra al pecador; alimento, que fortalece la debilidad de nuestras almas; medicina, que cua as lagas de Iuesrasculpas. Lagremos,pues, por vuestro santa nombre de Jess, lx, para que conociende por medio de ella vuestrasuma bon: ddd, le amen. 15 La Venerable Cofraia del Duleimo Nombre de Jess cn los libros de contabilidad de Ia Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jestis desde 1824, periodo a partir del cual es posible documentar eémo se adquieren o se donan a los administradores de la imagen un completo y. hasta a ces, lujoso ajuar, cuyo detalle se estudiard en los préximos capitulos. Como sea, lo tinico importante en este momento consiste en seftalar, primero, cGmo la necesidad de exte- riorizar una nueva espiritualidad sirve de fermento desde el que pudieron delimitarse los perfiles que interactua- ban con el pensamiento soterioldgico y ef mensaje de salvacién que articulaba la Contrarreforma. Sus cons ccuencias, sin dda, habrfan de incidir directamente sobre la constitucién y el desarrollo futuro de ta advocacién al Nombre de Jess, tanto en la villa de Caudete como de las otras poblaciones que pudieron contar con una devo- ccidn semejante. Y en segundo término, conviene destacar la idea de emo, sintonizando con la principal de sus lineas de orientacidn teoligica, las autoridades eclestisticas legitiman ta baisqueda de una devocién al mismo tiempo personal y colectiva que insiste siempre en la ereencia positiva de que, si Cristo habja redimido a los hom- bres con el propio sacrificio de su vida en Ia cruz, ast el cristiano debfa soportar la “cruz” de sus propias cir cunstancias y avatares, en la confianza de ser salvado a la hora de la muerte. En suma, la condicién de Jestis como Salvator Mundi que, poseyendo ef mundo en sus manos, es presentado como mediador de los hombres ante Dios Padre (S. Sebastiin Lopez: 1985: 422-329; Fr Antonio Gareés: 1871: 44-45; 46-47; 49-50) NINO JESUS Calte de E1 Moto, 22. Caudete (AB) Patio imerior dela vivienda de D. Pedro Torres Gémez Sigho XIX cmediados? 16 Capitulo IT Estructura y tipologia organica de la “Venerable Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jestis” de la villa de Caudete. La cofradia como niicleo del asociacionismo religioso. Durante siglos la cofradia ha constituido una de las células asociativas bisicas de los individuos en la villa de Caudete. Necesariamente diferentes del gremio, aunque manteniendo una estrecha relacién con él", las congregaciones y hermandades con orientacién religiosa han atendido a las necesidades materiales y espirituales de sus asociados, sobre todo en aquellos trances de pobreza, enfermedad 0 muerte. Parece que el modelo de estructura” actuante ha sido siempre para todas ellas ef mismo: se trata de organizaciones de propésitos religio. sos que tienen el objetivo de fomentar el culto al Santisimo Sacramento o, por lo general, a unas determinadas advocaciones de Cristo, la Virgen o algan Santo, representados usualmente por imagenes escultéricas concretas, y de procurar el mejoramiento espiritual, y en su caso también material, de los asociados tanto mediante actos de culto espectficos, como por la promocién de la ayuda mutua entre sus miembros o la realizaciGn de obras catita- tivas con los necesitados. A lo largo de los siglos, una gran parte de las cofradias locales han logrado mantener estas funciones explicitamente manifiestas en sus respectivas Reglas o Constituciones. S6lo en el caso de que no dispusieran de ellas, y de acuerdo con las tendencias dominantes en cada momento, se solfan poner de relieve los fines principales de promocién del culto, sea piblico en la relacién colcetividad-santo, sea de ayuda mutua, en la relacin interpersonal entre los asociados (Isidoro Moreno: 1989: 22). En sentido estricto, las cofradias son, pues, asociaciones de seglares con fines explicitamente religiosos acogidas a la reglamentacién del Derecho Canénico", que suelen estar bajo la autoridad de la jerarquia eclesiis- tica correspondiente. No obstante, el antagonismo entre las cofradias y la autoridad religiosa, sea ésta inmediata -el vieario fordneo yfo cura rector de ta parroquia donde esté radicada la corporacidn-, © més elevada -el obispo 16 vn vérminos generates, una misma profesin supone normalmente la unidn de sus miembros en wn misma bario 9 en una misma calle. De aht que a adhesin wna larga tradicién religiosa permite diferenciar grupos infinitamente més restingidos, ormados por unas euancas decenas de familias unides por una relacién precisa, que la vida cotidiana renueva constantemente y que la exeepeiin ‘firma: se trata de la profestén, el oftcio ef cual, sin duda alguna, ha constituldo para fos eaudetanos del Antiguo Régimen un azo de tui bastante més fuerte que el que pueda existr entre nuestros contempordneos. Sin embargo, f agrupaniento seg te topografia supone la adhesién a una misma comunided parroquia, factor eficaz en ta elaboracién de wna conciencia colectira cuando los parra- ‘quianos vive realmente la vida dela parroqua,axsten aos mismos cults, forman parte de las mismas procesiones, parteipan en las ‘nisms obras de caridad, son devotos del mismo santo, de fa misma santa y celebran las mismnas flestas. Aunque desfésada en algunos cypectos, puede lerse fodavia con provecho a este respectol obra elésica de Antonio Romeu de Armas (194). 17 Sobre el térnino y (a aplicatén en etologia del concepto “estructura” que agui se realiza, pueden verse las trabajos res~ pectvos de Claude Lévi-Strauss (1968: 249-289) y Jean Luc Jamard (1972: 475.488). 18 Entre otros, os captlos S84, 707» 708, Por-otra parte, cansnicament, las cofadas se rigen,en ante as ereccin, por 1 Constiuein de Clemente VI Ouicungue (1604 y por ta de Paulo V Ouae calubriter (1610). Par elo, se precisa consentimiento ‘expres del ordinrio, quien examina su estates y quien coresponde dar 0 negar ta aprobacisn de las mismos. El Concitio de Trento [precept ue las cofradas sean sometdas avs del rdiari (ses. XXII, cap, de ref.) ax como que peda erie en tds ls felesias. Clemente XII prohbié que hubiese en una misma poblcion dos cofradas de une misma advocacibn, excepto les sacramenta les y las dela doctrina eristiane, que deben existr en todas las parroguis. En la forma de cumpli sus fines, el recoleccin einer sién de ls imosnas, ls cofradias estén sujetas a a auoridad diocexana. De acuerdo con la reglamentacin canénica, ls estatutos y précis de las cafrtias no son obligatorios para cada uno de los cfrades,y or tonto su inobservancia no consttuyepecado; por eso ‘std prohibide ef vinculo del juremento, como medio de obligar ala observanca de los mismos;tampoco re puede obligera os cofades «que acudan « los actos del culo, como procesones rogatvas, ee, aungue sisu reeomendacién 7 La Venerable Cofradia del Duletsino Nombre de Jess, 6 los comisarios y/o visitadores generales-, respecto a los deseos de independencia de fas primeras y de tutela directa hacia ellas de la segunda, suele estar siempre presente, aunque se mantiene por lo general en estado laten- te, De su exteriorizacidn en diferentes momentos hist6ricos dan abundantes pruebas las admoniciones y disputas jnclufda alguna suspensidn temporal, segdin observaremos en los capitulos siguientes, que enfrentan a los cofta~ des de la Venerable Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jests, con pértocos y obispos, documentacién que se loca~ liza tanto en los archivos del templo parroquial de Santa Catalina, V. y Mr.. nica que hasta ahora hemos podido ‘manejar. como, hemos de suponer, la que proceda del obispado de Orihuela, Se trata de una informaciGn, hoy por hoy, casi totalmente desconocida o solo tenida en cuenta de manera parcial, seguin sucede con la mayor parte de la referida a la Cofraata, para elaciones pintorescas 0 eruditas, cuan~ {do en realidad supone una fuente de primera importancia en el estudio sobre la historia social de nuestra locali- dad. Por otra parte, poseemos ain pocos conocimientos sobre la vida de las cofradfas que han existido ao largo de los sighos en Ia villa de Caudete. En unos casos, porque Ia totalidad, 0 al menos un porcentaje erecido de los ‘documentos que pudieran haber existido, no se ha conservado; en otros, los menos, la informacién que puede con- sullarse con provecho, siendo dispersa ¢ incompleta como es, permite trazar las lineas basicas de Ins respectivas trayectorias hist6ricas, cuando menos desde el siglo XV 0 XVI, Por tltimo, restan aquellas otras que, por eau~ ss diferentes, han mantenido un volumen notable de legajos pero que o no han sido estudiadas con la morosidud ateneién eruditas que requieren o. simplemente, yacen en el olvide sin concedertes el valor que, sin duda. ate- sora ‘Tipologias y estructuras asociativas devocionales. De acuerdo pues con las otientaciones previamente consideradas en el epfgrale anterior, Los fines expl- citos de las cofradias que han sido residentes o residen en la actualigad en la villa de Caudete, pueden concretar- se prineipalmente en tres; 4) Promover y celebrar los cultos puiblicos en honor de los titulares de ta colradia, conforme a un ciclo de fiestas y funciones solemnes perfectamente establecido en sus estatutos 0 constituciones respectivas, que se suceden a lo largo del afio y aleanzan su punto culminante en las festividades litirgicas del Cristo, Virgen o Santo titular y en la consiguiente procesién durante Ia Semana Santa, easo de ser cofradia de penitencia (Ilamadas tam- bign de sangre o de diseiplina), 0 en otras fechas del afo, si cofradia de gloria. by Conseguir el mejoramiento espiritual de sus asociados. por medio de la asistencia a estos eultos publi- ‘cos y la devocidn a sus titulares: y «) Realizar caridad asistencial entre sus miembros y/o los necesitados en general, priictica que ha ido dec: ‘yendo hasta convertirse en inexistente en la inmensat mayoria de fos casos: y ello motivad tanto por el paso ait Tituctones piblicas estatales o locales de algunas de estas funciones, como por la péndida de potencialidad eco- ndmica de las asociaciones al extinguirse las rentas risticas y urbanas de que estaban dotadas por diferentes procedimientos de vinculacién” 19-4 fines det siglo XVI y comienzos del XIX dexoparecen un eleva miimero de ella eel paso del Antiguo Résimes, 9 ta nayoria de las que subsstiero lo hicieron empobrecdas com una funcién casi exclusivamente de cut, incluso con wn marcado pre- ania del culo externa sobre el interno. Atuabmente, (as actividades benéfio-asstencales han desparecio por completo en todas las cofradias de a poblacton 18 ‘Religisidad Popular y Cultura Tradicional en la Vila de Caudete Con relaci6n al primer apartado todavia puede establecerse la divisién formal de las cofradias de nuestra localidad en las tres categorfas de sacramentales, de penitencia y de gloria, Si las primeras estin dedicadas espe- umente a la adoracién de la Eucarisia, las segundas se centran en algdn momento 0 escena de la pasién y nuerte de Cristo 0, también, los dolores de su Madre; por fin, la tercera jerarqufa corresponde a aquellas asocia- cones que’ veneran a la Virgen como reina gloriosu 0 a algiin santo 0 santa determinados". Una categoria espe cifica, que aqui s6lo vamos a apuntar ahora, pero que mantiene diferencias apreciables por su especial signific \6n respecto de las anteriores, son las que se denominan cofradtas patronales de gloria. Es éste el caso de la M. 1. Mayordomia y Cofradia de Nuestra Sefiora de Gracia, entidad piadosa que tiene una Virgen como titular que representa, a la vez, el propio ser del pueblo cuya identidad colectiva se renueva y reafirma anualmente median {e ceremonias y actividades, tanto religiosas como profanas, en las que participan, aunque sea en grado diverso y de distintas formas, todos cuantos poseen un sentimiento de pertenencia al mismo, residan 0 no act 41 de forma permanente Por otra parte, el ciclo de cultos de cada cofradia parece responder a un mxielo tnico, si bien éste pre- senta variaciones notables respecto de la abundancia y la duracién de las celebraciones. Por lo pronto, la salida cen procesi6n constituye el momento ceremonial cumbre en la préctica devota de cada afio, Suele haber también tuna funcidn litdrgica -Novenatio, Septenatio, Quinario o Triduo-, en el tiempo alrededor de la fecha resefiada en cl calendario de la advocacién, En el caso de la Venerable Cofradia del Dulcisimo Nombre de Jestis, una de las misas solemnes con que culminan los cultos el da de la Circuncisién del Seflor -I de enero, tendra el cardcter de funcisn principal, Dentro de esta ceremonia votiva, era frecuente que el orador Sagrado realizara el panegiri- co 0 sermén donde Ia tradicién exigia que se cantaran en el disanto las alabanzas de Jestis Nifio y de Ia asocia- cién piadosa que patrocinaba el culto, Por su parte, los cofrades estaban autorizados por la Curia a recibir las limosnas o las presentallas de los fieles asistentes que, para costear las funciones litdrgicas y subvenir a los g tos diversos de la festividad, nutrfan las arcas de la hermandad. Seguidamente tenfa lugar el pronunciamiento de una formula récita de acatamiento de los dogmas establecidos por la Iglesia para la festividad. Este acto, que constitufa toda una suerte de protestacién de fe piblica por parte de mayordomos y cofrades, se solfa acompaitar por el reparto de estampas u otros exvotos (medallas, escapularios, insignias) que representaban al titular del ins- tituto, o bien, en otras ocasiones, con el recordatorio, impreso © no, de las jaculatorias y las devociones que los Feligreses podian realizar en privado, al objeto de alcanzar las indulgencias plenarias establecidas 0 concedidas por ln autoridad eclesistica tutelar de la hermandad, Tradicionalmente, estos solemnes cultos anuales se solfan cefectuar en un altar especitico para la ocasiGn, a menudo situado ante el retablo mayor de la parroquia, con pro- fusidn de velas, flores y colgaduras, dentro de un estilo decorativo muy barroco. En los iiltimos afios, sin embar- 20, no pocos de estos cultos piblicos presentan ya menor boalo, segGn unos para ajustarse a una linea postconci- far que apuntaria a la idea de una mayor austeridad externa, y segun ottos para limitar los gastos restando splendor al culto, Junto a estos cultos solemnes, que pueden ir inmediatamente precedidos o finalizados por el 20 Las cofraas penttenciales (de sangre o discipline, la mayor parte de fundaciOn relativamente reciente, se centran en ta veneracion de Cristo bao diversas advocaciones, Por lo general, hacen relacion a una escena o paso de su Pasién (Oracin del Huerto, Crisio de la Cade, Cristo de la Jeventud, Sangre Preciosa de Cristo, Nuestro Padre Jest, Cristo de le Agonia, Santo Sepulero. Por st art, lax advocacione dela Virgen Maria son tambien diverss y pueden ser expleltamente pasionistas (Virgen de los Dolores) ono (ra ‘Sim del Rosario, Nrw Sra. del Carmen, Nir. Sra. de Gracia). Ea ete dino eas, porta sola edvocacién dela Virgen no es posible saber ‘es dolorosao de gloria. Las imagenes de uno y oro tipo re difeencian principalmenteen que las de gloria suelen levar al Nita en sus razor y fx datoroes uno 0 varios putas clavados en el pecho, lgrias en el rostro otros siguos de luo, Hay que contar con que ‘algunas imégenes dela Virgen son “de vestr", eso es, son escuturas, como sucede con Nira. Sra del Rosario, que se reducen ala cabe- ‘ay las manos, endo estas parts articuladasy el resto del cuerpo una estructura sobre la gue poner las tela ¥adornos, por lo que son ficilmentetransformables. Las cofedias sacramentales no han de tener neceseriamente imagenes propas, ya que se centran en ta ado- ‘acim del Santsino Sacramento, Tradicionalmente en le villa de Caudete ha exstido la Minerva desde mediades del siglo XVI, raiea ‘da enol tmplo parroguial de Santa Catalina, V.y Mr, si bien hoy es uaa hermandad de vida corporaiva my lénguide. Por iim otras ‘afradis han organza el culto de fox Santor que, dotados 0 no de ermitao capil propias, han marcado 0 mercan la devoci pop. Toren a localidad; entre otros: San Antonio Abad, Son Sebastién y San Rogue, San Blas, San CrstObaly Santa Ana, San Juan, Santiago, San Bartolomé y San Pascua, San Vente Ferrer, Santos Abddn y Senén, Santa Lucia, San Miguel, San Ramon, San Antonio de Padua, Siuto Domingo de Guzmén, San Rafael, Santa Bérbara, San Jouguin, Animas del Purgatorio... 21 Vid J.C. Andrés Ortega y Francisco J. Doménech Mira (1996: 44-49) 22 Sobre el seme de las misas votives retizadas en alabanca de Dios, la Virgen o atin sano, puede lerse e trabajo de Joe Gonzi: Navan (1975: 1-0. 9 ‘La Venerable Cofradi del Duletsino Nombre de Jess besamano o besapié de la imagen titular en cuyo honor se realizan, pueden celebrarse varias misas o funciones litirgicas con ocasién de otras festividades que fueran de relevancia para 1a hermandad, Para la Venerable Cofractia del Dulcivimo Nombre de Jestis, ao largo de su trayectoria hist6rica ha sido hecho indefeetible el abono ‘una o dos oficios solemnes por los hermanos cofrades fallecidos en el afo. En sus origenes, parece que una de esas funciones se realizaba el dia 2 de enero de cada afio; mas tarde, en la etapa moderna de la cofradfa, solfan .gar dos o mas, una en noviembre, en concreto el dfa de Todos los Santos o el siguiente de Todos los Fieles Difuntos. y otra el propio dia de la Circuncisién del Sefior, que tenfa Ia consideraci6n de festividad principal de la congregacién, También tenemos noticias de que, en determinados afios. lleg6 a ser frecuente que Tueran cele: bradas en el templo parroquial varias misas doblas, incluso con periodicidad mensual, durante todo el calendario litargico anual, segtin se desprende de la lectura de numerosas partidas de gasto; costumbre que perdurd, por cier- to, hasta finales de los afios veinte de nuestro siglo®. También existid un ciclo semanal de pequeiios eultos. un dia por semana, y misas dominicales o diarias ante el altar administrado por la Cofradia que, sabemos. disponfa a tal efecto de eapilla propia, ‘Una nota comin a la mayoria de las cofradias existentes en Ta poblacién es el eardeter marcadamente reglamentarista de sus estatutos 0 constituciones. En sus respectivos capftulos suele determinarse de manera minuciosa la forma de admisién de nuevos miembros. las obligaciones que contraen los mayordomos. y todo lo teferente a las responsabilidades de los diversos cargos ongsinicos y sobre su forma de eleecisn. El hecho de que Ia mayorfa de estas asociaciones respondan, por lo que se refiere asus fines explicitos y estructura formal, a un rodelo bisico que presenta rasgos comumnes, es consecuente con la idea de que sus teglamentos, cualesquiera que fueran sus origenes y con independencia de los avatares por los que que atravesara su redaccién. habian de ser aprobados por la autoridad eclesidstica, En cada momento ésta dictaba las normas generales que creyera mas ade- uadas para la consecucién de los objetivos religiosos y de otra naturaleza sefialados para tales congregaciones. Desde el punto de vista leislativo, este proceso se documenta en Espatia ya en el cltimo tercio del siglo XVI: sin embargo. para corregir los grandes abusos que se haban originado con motivo de la existencia de muchas eofra- fas que no estaban canénicamente erigidas, se dispuso, en virtud de la Ley Sexta, Tit, 2% Lib. 1° de la Novisima Recopilacién de las Leves de Espana (1564), que Se suprimieran todas las fundadas sin aprobacién eelesistica ni del Estado, a exeepeidn de las sacramentales, que habrian de pedir su aprobacién, y se ordenaba que las que