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Viernes 15 de enero de 2010 Rincón infantil

La ratita trabajadora Es el viento


Por Edith Martínez Arroyo
Por Elizabeth Segoviano

Había una vez una ratita que de hambre y ni siquiera he Es un ave que nunca se cansa de volar …
había vivido en muchas casas desayunado. Es una caricia, es el beso del mar …
que no le habían gustado porque Así que emprendió su camino Es una canción, un cuento, una leyenda,
eran prestadas, porque la tenía hacia el mercado y cuando al fin Una historia que nunca se acaba de contar…
que compartir con otras ratas, llegó la ratita estaba indecisa Es un amigo, un confidente,
porque se le llevaban sus cosas porque habían muchas cosas en siempre presente dibujando
o porque eran muy pequeñas. Así venta, sobre todo un gran pues- con las nubes lo que ve, lo que siente, lo que te quiere confiar…
que un día, ya cansada de vivir to donde había toda clase de Es tan gentil y tan fuerte, es el saludo que todo árbol espera impaciente …
así, decidió salir a buscar un quesos, otros de dulces, de fru- Es un perfume, una vaga esencia de otros tiempos, otros lugares y otra gente…
lugar donde construir una linda tas y así pasó por varios puestos Es el aliento de vida que hace a nuestra alma suspirar …
y hermosa casita, o bien una viendo qué podía comprar con su Es el barco en el que nuestros sueños zarpan
casa en la que pudiera vivir monedita, pues esta moneda era y en él mismo nuevos sueños habrán de regresar …
tranquila sin que nadie la muy especial, solamente porque Es el recuerdo de hojas que se han desprendido
molestara. Y la ratita fue a mu- se la había encontrado. y se unieron con el mar …
chos lugares, hasta que un buen Llegó al último puesto y ¡Es el viento! … un espíritu libre que nadie puede domar …
día encontró el lugar que pa- se le antojaron mu- ¡Es el viento que nos invita a soñar!
recía que era perfecto. Volteó chísimo unos camo- ¡Es el viento que nos contagia su libertad!
a ver hacia el horizonte y allá a tes, tenían miel y
lo lejos vio una pequeña casa y un gran pedazo
pensó: de queso enci-
—Tal vez pueda ir a verla de ma, se veían
cerca. deliciosos;
Y caminó hasta llegar a su des- pero oh sor-
tino y cuando al fin estuvo fren- presa, los ca-
te a la casa, dijo:
—Esta casa es realmente per-
motes estaban
muy caros. Contar cuentos…
fecta.
Pero cuando entró, le costaba
Y la ratita pen-
só: generar fantasías
mucho trabajo pasar ya que —Si compro los ca-
estaba llena de telarañas y motes, aunque me
descubrió que la casa estaba gusten mucho y quede con mi Los cuentos son muy pro- Cómo contar un cuento:
muy sucia. barriga llena, ya no tendré otra ductivos para el desarrollo - Los cuentos han de tener una
—Habrá que limpiarla muy bien cosa más para comer más tarde de los más pequeños. Pero estructura lineal, la historia
y de seguro quedará como nueva ni tampoco para comer mañana. debemos saber qué cuentos empieza y termina. De este
—dijo la ratita y muy entusias- ¡Ya sé! (Pensó entusiasmada), escoger y cómo contarlos. modo, contribuiremos a captar
mada empezó con su labor y lim- mejor compro un puñito de maíz, Para ello se debe tener en la atención de los pequeños,
pió y desempolvó y lavó y cepilló, es más barato y puedo hacer cuenta: que asimilarán así más rápido
hasta que poco a poco fue que- mucho con él. - La estación del año o el el esquema narrativo de la his-
dando completamente limpia y Así que la ratita compró el maíz tiempo atmosférico en el que toria que les contamos y, por
hasta la pintó y parecía real- y cuando iba de regreso, tenía nos encontramos. ende, la moraleja que éste
mente como una casa nueva. que pasar por un basurero - Tenemos que creernos la lleva implícita.
enorme y en el que ella bien sabía historia que vamos a contar. - El tono de voz juega un papel
que habían gatos. Así que se - Los cuentos que se deben importantísimo a la hora de
armó de valor y pasó muy sigi- leer son los cuentos con un contar cuentos. El cuento ha
losamente para no hacer ningún aprendizaje rico en valores de mantener siempre la ten-
ruido, cargando el maíz con humanos y con un final sión (no puede haber una ba-
mucho esfuerzo y cuando al fin constructivo. jada de tono).
pasó se encontró con que no - No debemos tomarnos la - Debemos intentar ser dulces
Ya muy cansada y con mucha reconocía el camino de regreso. tarea de contar el cuento y agradar al niño. Si contamos
hambre, buscó en la cocina algo De pronto le llegó a su nariz un como una obligación. Es el cuento con un tono de voz
para comer pero se dio cuenta olor a queso, y de otro queso y importante tener en cuenta alto o estridente, es probable
de que no tenía comida, y de otro y de pronto su nariz se el estado anímico en el que que al pequeño acabe por
tampoco tenía dinero. Así que no llenó de olores de varios quesos, nos encontramos. desagradarle el cuento.
se desesperó y salió a ver la ma- y recordó que estaba ya en el - El lugar idóneo es su cama, En definitiva, existen muchos
nera de conseguir algo de di- puesto por donde había entrado allí se relajará y, posterior- tipos de cuentos donde elegir:
nero y poder comprar comida. al mercado. Y sin perder más mente, se dormirá. el cuento tradicional, el coo-
Ya afuera, caminaba y pensaba tiempo, la ratita tomó el camino perativo, el cuento canción, el
cómo hacer para tener dinero, a la casita que tanto había bus- cuento juego, el cuento má-
el problema era que casi no cado y que con tanto trabajo gico, aquel que es rico en va-
habían empleos y que por ser una había limpiado. Cuando llegó, lores, entre otros, sólo debe-
ratita era muy difícil que le vació el maíz en los alrededores mos saber cuál le gustará más
dieran un trabajo y le pagaran de la casa y empezó a sem- a nuestros pequeños.
bien, y así, pensando, seguía brarlo, de esta manera a la ra-
caminando, hasta que de pronto tita ya no le iba a faltar comida
vio que algo brillaba a un lado y feliz sembraba cada grano de
del camino, se acercó y con maíz, recordando la suerte que
asombro vio que era una bonita había tenido al encontrar esa
moneda. moneda y la importancia de no
—Este es mi día de suerte, ¡una desperdiciarla y de usarla en
moneda! —Exclamó con mucha algo mejor.
alegría.
—Con esta moneda puedo ir al
mercado y ver qué puedo com-
prar para comer, ya me muero

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