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Mediocridad

Mediocre al recurrir a las mismas ideas, runfla de versos sin emoción sin talen-
to; escribir igual es lo de hoy por eso se te premia; mediocre pasar más tiempo
en el ciberespacio que leyendo; cometiendo errores gramaticales de primaria y
confundir en cada párrafo la C con la S.

Mediocre eres al pensar que nos tragaremos tu cuentito de lector, autor con-
sagrado sin haber nunca publicado; falso medianil entre textos (porque son
el mismo disfrazado), las mismas imágenes de hoy, ayer y siempre; cliché del
erotismo, la acción y el personaje; deus ex machina y minificciones que no son;
mediocre estudiar letras y no saber redactar ni comentar solo un escuálido “in-
teresante” o un análisis con íncipit “me gustó” y basta, allí queda el asunto si no
fue un burdo plagio.

Cumples cabal el funesto adagio que el escritor (término demasiado condes-


cendiente para vos) redacta lo mismo, en mal plan; anodino eres, así te lo digo,
con todas las vocales y consonantes que me faltan; ¿acaso sabes de los diccio-
narios de sinónimos? ¿acaso sabes imaginar?

Te interrogo, ¿cuántos minutos quedan para reflexionar ante la inmensidad de


actividades extracurriculares que te cargas?; conferencias, congresos, clases, sa-
lidas al café céntrico, reitero la pregunta: ¿a qué hora lees?

Mezquino que tratas de engañarnos, de mostrarte docto; pura pose malhechor,


te falta actuar mejor; ¿a quién enredas con tu nombre de poeta? Ahora, lárgate
de aquí, tris, a mí no me timas más.

Ángel Castel