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Un Concepto de Psiquismo

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Dr. Pedro Ortiz Cabanillas
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Pedro Ortiz Cabanillas

UN CONCEPTO DE PSIQUISMO Pedro Ortiz Cabanillas

Nuestra preocupación e interés por el tema que nos ocupa, no ha partido de la curiosidad o del afán especulativo, sino de la necesidad de mejorar los procedimientos del examen y el cuidado de los enfermos. Nuestra indagación nació del convencimiento de que las dificultades que los médicos encuentran en la aplicación de los procedimientos del examen del sistema nervioso y del examen psicopatológico -así como de la interpretación de los resultados, y lo que consideramos más importante, en el tratamiento de las enfermedades del cerebro y de la mente-, no son dificultades puramente metodológicas, sino que reflejan en peso de las concepciones o bien dualistas o bien puramente organicistas del hombre, cuya consecuencia ha sido la despersonalización del individuo y la personalización de la enfermedad. Naturalmente que si se separan la concepción vigente sobre la naturaleza humana, de un lado, y la actividad operativa del examen médico, de otro, tal vez las teorías acerca del hombre y de la 27

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enfermedad resulten irrelevantes al momento de decidir un diagnóstico o una prescripción terapéutica. Esto, sin embargo, creemos que es imposible, pues el observador no puede dejar de elaborar en su pensamiento un modelo respecto de la historia del sujeto que atiende, el cual, como todo modelo mental actual, depende de la confrontación entre información previamente almacenada en la memoria, y la información actual que se obtiene desde la situación real. Debemos tener en cuenta entonces en qué forma se refleja la teoría en la mente de cada observador y en qué grado difieren los modelos que respecto de una misma persona se generan en la mente de un médico o un psicólogo, un neurólogo o un psiquiatra, un psicoanalista o un conductista. Nuestro problema es, entonces, saber por lo menos en qué medida esta diversidad de modelos en uso afectan al enfermo mismo. Pues se puede deducir fácilmente que los procedimientos de intervención serán también diversos según el modelo de la enfermedad y del enfermo que el médico se forme al momento de encarar un problema el ínico concreto. Puede esperarse como posible que los modelos respecto del organismo y un determinado conjunto de síntomas en un paciente con neumonía sean bastante similares en el pensamiento de dos médicos, pero ¿podemos decir lo mismo respecto del modelo que cada profesional tiene respecto de la mente, la psicosis o los efectos de una lesión cerebral en una persona determinada? En otras palabras, quisiéramos saber hasta qué punto, problemas tan abstractos como los que se refieren a las relaciones mente/cerebro y organismo/ambiente, afectan la actividad práctica o efectiva del médico o de otro profesional a tal punto de repercutir en la vida misma de las personas a quienes se atiende o sirve. 28

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Ante los hechos, no será difícil percatarse del porqué de las simplificaciones y de los simplismos en la atención de los problemas de salud y educación, por ejemplo. La existencia de la vía directa entre el síntoma y el medicamento, o entre una necesidad y un refuerzo, sólo puede ser resultado de una especie de ausencia o falta de uso de sentimientos, conocimientos y normas morales realmente consecuentes con la realidad de cada hombre. Con esto no pretendo decir que haya una actitud conscientemente tomada para evadir la realidad de la vida humana. Por el contrario, la diversidad de hipótesis y teorías acerca de la naturaleza humana, la existencia de por lo menos sesenta mapas de la mente que pretenden resolver el problema de la relación mente/cerebro, son claros ejemplos del interés de filósofos y científicos por encontrar una salida que dé sustento científico al ideal de la unidad integrada del ser humano; para que el respeto por la dignidad de la persona no sea sólo una aspiración sino una realidad efectiva. Fue justamente al revisar este estado de cosas, que nos encontramos con una primera conclusión inesperada: que el problema nuclear de todas las concepciones intrínsecamente dualistas del hombre, como las que día a día orientan el trabajo práctico de educadores, médicos, psicólogos, por ejemplo, sólo reflejan la estructura vigente de la sociedad dentro de la cual nos hemos formado como sus miembros. Fue por esta razón que al tratar de eludir esta limitación -en sentido estricto impuesta por la realidad objetiva- no , tuvimos otra salida que modificar substancialmente nuestros conceptos de psiquismo y de personalidad, para sostener que los animales superiores son, en realidad, psiquismos, y que personalidad es cada individuo humano tal como ha sido transformado por la información social que codifica en su corteza cerebral en el curso de su vida. 29

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A modo de demostración de estas aseveraciones podemos empezar apreciando, en primer lugar, el paralelismo que existe entre los conocidos procesos biogenéticos y los que hemos llamado sociogenéticos. Según se sabe, hace más de tres mil millones de años, en nuestro planeta se iniciaron los procesos biogenéticos en que las reacciones físico químicas entre ciertas moléculas complejas fueron el punto de partida de las estructuras activas que conocemos como el sistema de la célula viva. De modo similar, podemos imaginar que hace posiblemente un mi11ón de años, se iniciaron los procesos sociogenéticos por medio de los cuales la actividad psíquica de cada uno de los miembros de la especie Homo sapiens fue el punto de partida de la estructura activa que constituye la sociedad humana actual, el sistema social que cada uno de nosotros encontr6al momento de ser concebido. Sin duda la historia de los sistemas vivos implica la existencia de procesos progresivos de organización de la materia, es decir de procesos de reflexión en que una estructura de un cierto nivel de complejidad refleja a los anteriores más simples que le dieron origen, pero que también se refleja en las más completas que le siguen en el curso del tiempo. La pregunta es entonces ¿qué es 1o que mantiene la actividad de estas estructuras?, o ¿qué es lo que mantiene la unidad del sistema vivo? No dudamos que a nivel celular, la integridad del sistema depende de aquella forma de reflexión que conocemos como información genética, la información codificada en los genes. Y al otro extremo, tampoco podemos dudar que la unidad, la integridad, de la sociedad humana depende de una clase similar de reflexión, esto es, de la información social codificada principalmente en el lenguaje escrito. 30

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¿No significa esto que la información es aquello que mantiene la unidad y la integridad del sistema vivo que comprende, como dice Monod, desde la bacteria hasta el hombre? Al responder afirmativamente esta interrogación, queremos mostrar nuestro acuerdo con quienes afirman que la información sólo tiene sentido en el contexto de la vida. Estamos seguros que hay argumento suficiente para sostener tal afirmación, pero este no es tema del presente artículo. Entonces, si, para decirlo de algún modo, encontramos información al comienzo y al final de la vida, ¿dónde más se encuentra información?; y si se encuentra ¿cuál es su papel en el curso de la historia del sistema vivo al cual pertenecemos?; y si lo tienen, ¿cuál es su papel en el curso de la vida de cada individuo? Creo que para comprender qué es lo que en realidad ha sucedido y sucede con la información dentro del sistema vivo, tenemos que analizar la naturaleza de los procesos de organización de la materia al interior del sistema, es decir, tenemos que imaginar el curso de los procesos de determinación de los sistemas vivos en el curso de su historia. En efecto, esto es lo que hemos tratado de hacer. Pero, al hacerla, ha habido que tomar en cuenta que en la historia del sistema no han existido ni existen únicamente procesos genéticos de organización de la materia -es decir, procesos por los cuales la actividad de estructuras relativamente simples determinan la organización de estructuras complejas-, sino que simultáneamente a estos procesos ascendentes, hay procesos descendentes a los que hemos tenido que llamar cinéticos- es decir, procesos por medio de los cuales una vez estructurada la actividad a un nivel más complejo, esta actividad persiste como modelo de desarrollo de los procesos que fueron su punto de 31

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partida y los mantiene como el soporte activo de la estructura del nuevo sistema. Así sabemos, que una vez formadas las células, la actividad reproductiva de las mismas fue el punto de partida de los sistemas tisulares. Pero en este caso, la información que mantiene la integridad del sistema ya no reside en el interior de la célula sino que se codifica en moléculas mensajeras que deben ser reconocidas, a su vez, por moléculas receptoras de la membrana celular. Por consiguiente, si llamamos información genética a la información codificada en los genes, habremos que llamar información metabólica a la que mantiene la unidad del sistema tisular. En el individuo humano esta clase de información la vemos codificada en las enzimas, hormonas y otras sustancias transmisoras o moduladoras que circulan dentro de él. De modo similar sabemos que en la serie animal que abarca desde los celentéreos hasta los batracios, ha surgido un nuevo tipo de organización. En efecto, coincidiendo con la aparición de los órganos, o como consecuencia de la necesidad de coordinar sus actividades, aparecieron las células nerviosas y con ellas un nuevo tipo de información, la información funcional. En este caso son los trenes de impulsos nerviosos los que reflejan y codifican los estados cambiantes del medio interno del organismo así formado, y se confrontan con los del medio ambiente donde el animal encuentra los elementos con que suple sus necesidades. En el individuo humano, la regulación de la temperatura corporal, de las funciones viscerales autonómicas, de las funciones posturales, entre otras, depende de esta clase de información que circula en las redes neurales periféricas. Este es pues el nivel de organización en que la actividad neurocinética del tejido nervioso, convierte a todo el 32

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conjunto de los aparatos orgánicos en el soporte funcional de lo que con toda razón debemos considerar el sistema del organismo animal. Es entonces la información neural la que estructura la actividad de un individuo en tanto organismo. Más tarde, posiblemente en los reptiles, con el fenómeno de telencefalización, suponemos que surge la nueva forma de reflexión respecto del medio interno del animal que llamamos información psíquica: son las sensaciones interoceptivas las que ahora representan las necesidades internas del animal. Llamaremos actividad afectiva a estas primeras formas de reflexión psíquica, suponiendo que son de categoría similar a las que sentimos como sed, hambre, deseo sexual, miedo. Esta forma de información psíquica naturalmente se amplía con las representaciones que el animal debe generar respecto de su ambiente. Podemos deducir que esta información es desde entonces el modeló de la actividad que estructura todo el individuo animal. O dicho de otra forma, podemos deducir que ésta es la clase de información que determina por medio de procesos psicocinéticos la conversión del organismo en el sistema del psiquismo animal. Consideramos que ésta es la clase de información que se elabora en el niño durante la gestación; es la que él trae al nacer ya codificada en las redes neurales, subcorticales del cerebro. Creemos que es lógico pensar que ésta información de tipo animal que organiza las primeras formas de actuación primordialmente-emotiva del niño durante su infancia, es información psíquica de nivel inconsciente. Finalmente como ya hemos sugerido líneas arriba, pensamos que hace miles de años atrás se iniciaron los procesos de sociogénesis, durante los cuales, a partir de la actividad individual de los. 33

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hombres, el conjunto de los miembros de la especie elaboró una clase de información que por primera vez dentro del sistema vivo, se codifica fuera de los individuos, es decir, que la información psíquica empezó a codificarse en utensilios, herramientas, lenguajes. Por tanto, desde que la sociedad humana queda estructurada en base a esta clase de información social, los procesos sociocinéticos en marcha habrán de reestructurar la actividad de muchos de los miembros de la especie hasta transformarlos en individuos humanos o sociales. Estos procesos consisten en la incorporación de la información social en cada uno de estos individuos, la cual una vez codificada en las redes neurales del neocórtex cerebral, se constituyen en la estructura psíquica consciente del individuo. Desde aquí esta nueva clase de información psíquica habrá de estructurar -cinéticamente-la conectividad sináptica cortical, luego las redes subcorticales que codifican la información psíquica primitiva de tipo animal, y a través de ellas los aparatos orgánicos, los tejidos, hasta las células del individuo. De este modo creemos que sí es posible explicar la integridad del individuo humano, y pensamos que ésta es la única manera de explicar la unidad de este sistema vivo al que no podemos denominar de otro modo sino como el sistema de la personalidad. Entonces sólo desde un punto de vista epigenético, la actividad psíquica animal del hombre primitivo, de los miembros de la especie, digamos entre un millón y unos seis mil años atrás, contribuyó "genéticamente" a la formación de la sociedad humana. Los hombres miembros de la especie Homo sapiens determinaron la aparición de la información social hace miles de años atrás. Ellos empezaron la codificación de la información psíquica animal en el ambiente natural hasta convertido en el ambiente artificial, es decir, social dentro del cual nos formamos como personalidad. 34

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Pero desde que la sociedad existe, desde que el mundo ha sido transformado por la humanidad, el hombre ya no refleja el ambiente, sino la información social que el ambiente contiene. El animal, es lógico imaginar, refleja en su psique el ambiente tal cual es, así como un niño ve un punto brillante en lo alto que sólo después aprenderá a llamar el sol. Por consiguiente, si bien el niño nace como un psiquismo animal, predominantemente afectivo, es por medio de su actividad emotiva, que rápidamente empieza a incorporar o asimilar la información social existente, que, para nosotros, no es únicamente cognitiva sino primero y básicamente afectiva, y conativa mucho después. En este sentido, la oposición de si al nacer el cerebro es o no una tabula rasa, se resuelve apreciando que, en realidad, el cerebro humano trae información psíquica codificada a partir de su estado interior en sus formaciones anatómicas subcorticales. En cambio, el neocórtex cerebral, sí está efectivamente vacío, y en un primer período tiene que codificar nuevas sensaciones afectivas, pero que esta vez determinadas desde la emotividad de otras personas. De este modo, los sentimientos humanos más elementales, así como los más superiores irán ocupando las redes neocorticales desde los primeros días o momentos que siguen al nacimiento. Desde este momento se inicia-o mejor dicho se acentúa-la conversión del individuo psíquico animal en individuo social humano: así se inicia y prosigue la formación de cada personalidad. Desafortunadamente, con la incorporación de la información cognitiva codificada en las cosas y los lenguajes, se ha generado la impresión que aquí empieza el desarrollo de la inteligencia como un aspecto de naturaleza diferente a la personalidad. En efecto, una sociedad tecnológica, intelectualista, que reduce la afectividad 35

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-como sostiene Piaget- al papel de combustible de la inteligencia y la confina a las estructuras subcorticales del cerebro, tenía que terminar haciendo del cerebro un ente puramente cognitivo. De igual forma, con la introducción del concepto de motivación en los animales, se ha antropoformizado el psiquismo animal y, lo que es peor, se ha degradado un concepto de primera importancia para explicar la conducta personal. Muy por el contrario, hemos sugerido que la estructura de la conciencia -es decir- todo el conjunto de información social que cada persona ha logrado incorporar y dispone en la organización de su actividad personal comprende tres componentes: un sistema afectivo emotivo, otro cognitivo productivo y un tercero conativo volitivo. Cada uno de éstos contiene una forma específica de información social, como son sentimientos y emociones, imágenes y habilidades, motivos y valores, respectivamente. Cada uno de ellos tiene un soporte funcional en sendas áreas del neocórtex cerebral. Por lo tanto, desaprobamos todo lo que se expresa en los textos respecto de las emociones, los cuales incluyen únicamente lo que sabemos respecto de la emotividad animal, en general, mientras, de otro lado, se dejan extensas áreas del neocórtex cerebral en blanco, como áreas "mudas" a las cuales sólo muy recientemente se atribuyen algunas funciones cognitivas que se revelan sólo en los tests y nunca en la vida real. Y todo esto a pesar de que hace décadas que se ha demostrado que estas l1amadas áreas mudas son las que realmente codifican la información afectiva de base social. Y si no ¿dónde es que se codifican los llamados contenidos emocionales del lenguaje y los gestos que el niño capta desde mucho antes de comprender los contenidos cognitivos del habla? ¿En qué redes neuronales podríamos imaginar 36

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están codificados además de las sensaciones afectivas y los afectos básicos, sentimientos como los de disgusto, placer, tristeza, alegría, éxito, fracaso, orgullo, pena, culpa, remordimiento, celos, envidia, odio, amor, amistad? ¿Éstas acaso no son formas de relación emotiva interpersonal que han sido creadas por la misma humanidad y por lo tanto son formas de información social que sabemos fehacientemente se codifican también en la neocorteza del cerebro? En efecto, esta clase de información se codifica en el neocórtex de asociación límbico, el cual tiene una extensión mayor en el hemisferio derecho. Hay pues clarísimas diferencias entre el sistema afectivo/ emotivo -subcortical- de los animales, y el componente afectivo/ emotivo -cortical y de base social- de la personalidad. Sostenemos también que esta estructura cortical afectiva, que se forma en las relaciones interpersonales durante la infancia, es la que estructura al individuo como temperamento. En el mismo sentido hay que admitir que el sistema cognitivo/productivo humano, sólo superficialmente se parece al componente cognitivo/ejecutivo de los animales: pues sólo los hombres primero incorporan y después elaboran, producen y crean información social. Esta clase de información se codifica en el neocórtex parieto-occípito-temporal, con una mayor extensión en el hemisferio izquierdo. De modo similar al componente anterior, pensamos que es la estructura cortical cognitiva que se forma en las relaciones culturales, la que determina la organización del individuo como intelecto en el curso de la niñez. Y finalmente, el sistema conativo-volitivo simplemente no existe en los animales: si bien ellos tienen necesidades, éstas son 37

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internas, intraindividuales. Sólo los hombres, en tanto personalidades, tenemos necesidades que las encontramos en ]a estructura de ]a sociedad, y desde allí las apetecemos y las deseamos, y las incorporamos como ]a jerarquía de objetivos, aspiraciones, intereses, ambiciones, que son los verdaderos motivos de nuestra conducta, y como valores que luego usamos como reglas de decisión moral. Toda esta información tiene que estar codificada en alguna parte de]a corteza cerebral: efectivamente, hay toda la evidencia de que ella se almacena en el neocórtex dorsolateral prefrontal. Sostenemos también que es en la adolescencia, en que al interior de las relaciones económicas de la sociedad, en base a esta estructura cortical de motivos y valores que se estructura el carácter como el componente ético de la personalidad. Si esta es la estructura de la conciencia, la actividad consciente sólo puede comprenderse como la integración de diversas clases de información en los procesos de la percepción, la imaginación, el pensamiento y la actuación de la personalidad. De este modo si la actividad consciente se organiza desde su base afectiva, luego la veremos expresada en el comportamiento de una persona; si la misma actividad se organiza desde su base cognitiva, la veremos luego reflejada en el desempeño de la misma, y si dicha actividad se organiza desde su base conativa, la actuación personal aparecerá como la conducta o comportamiento moral de esa personalidad. A modo de resumen, sólo quisiera reseñar las implicancias de esta concepción acerca de la personalidad y del psiquismo humano. En primer lugar pensamos que: 38 .

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1. El problema de la relación mente/cerebro Que se sustenta en: 1.1. Las concepciones mentalistas, mecanicistas y dualistas y 1.2. Los modelos hidráulico, físico y orgánico del cerebro, . se puede superar por medio de 1.3. Un modelo informacional del sistema de la personalidad. 2. La organización del sistema de la personalidad Tiene que tener en cuenta: 2.1. Sus dos aspectos: su estructura y su actividad; y 2.2. Sus niveles genético, metabólico, funcional, psíquico inconsciente y psíquico consciente, dentro de los que se tiene que acentuar la diferencia entre psiquismo animal y psiquismo humano, pues sostenemos que la información neural es punto de partida del psiquismo animal, y que la información social es modelo de desarrollo del psiquismo humano; 2.3. Los procesos que determinan la organización de dichos niveles, así como, 2.4. Las estrategias, atributos y capacidades de la personalidad. De este modo una vez planteado el esquema conceptual, se tiene que re interpretar nuestros conocimientos sobre la estructura y la actividad del sistema nervioso, en especial respecto de: 39 -

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3. La organización de la corteza cerebral humana Esto es, respecto de: Sus características histológicas, como son su organización laminar y columnar. 3.2. Sus características funcionales, por ejemplo si está organizada en módulos o cristales. 3.3. El verdadero significado de los índices de encefalización y corticalización. 3.4. La importancia de su volumen neuronal y su capacidad sináptica. Entonces, si la organización del sistema nervioso humano depende de la información social que codifica en sus redes neuronales, habrá que considerar: . 4. El sistema nervioso humano como sistema de información social Y explicamos de este modo en qué consiste la verdadera organización de: 4.1. Las unidades o bloques funcionales del cerebro. 4.2. El soporte funcional de la actividad psíquica humana. 4.3. Los procesos de organización de la actividad cortical. 40 3.1.

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5. El sistema nervioso humano como sistema de memoria Teniendo en cuenta, a su vez: 5.1. Las formas de memoria: de representaciones y de procedimientos. 5.2. Los sistemas de memoria: afectivo-emotiva, cognitivoproductiva y conativo-volitiva, cada uno de los cuales codifica formas específicas de información, como son: afectos, imágenes, conceptos, motivos, valores, reglas morales, respectivamente. 5.3. Los procesos de la memoria: de adquisición y uso de la información social. 5.4. Los niveles de codificación molecular, celular y reticular de la información psíquica. 6. El sistema nervioso humano como sistema semiótico Para lo cual hay que estudiar 6.1. La naturaleza del lenguaje humano. 6.2. Las redes neurales para el procesamiento verbalafectivo, cognitivo y conativo. 6.3. La organización de la actividad personal por medio del lenguaje teniendo en cuenta los aspectos emotivo, productivo y volitivo del mismo. 6:4. La adquisición del habla como parte de la organización del temperamento, el intelecto y el carácter. . 41

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6.5. La diferenciación hemisférica respecto de la actividad lingüística. Por último, pero lo más importante de todo, replantear la naturaleza del 7. Procesamiento consciente de la información Para lo cual se tiene que analizar: 7.1. Las formas de organización de la actividad consciente a partir de la integración de la información afectivoemotiva, cognitivo-productiva, y conativo-volitiva al interior de la actividad personal. De este modo, la actividad consciente quedará organizada en: 7.2. Los planos de la percepción, imaginación, pensamiento y actuación personales que resultan de las diversas formas de organización de la actividad. Una simple mirada a estos planteamientos, rápidamente nos permitirá apreciar que dejamos de lado el "compartimentalismo", es decir, la notable tendencia de la psicología y las de las llamadas neurociencias cognitivas a encasi1lar en sendas cajas generalmente vacías- cada aspecto de la actividad personal que fuese posible abstraer de la realidad concreta del sistema de la personalidad. Así, no creemos que la imaginación sea un compartimiento del proceso cognitivo, sino la integración de los sentimientos, los conocimientos y las motivaciones que constituyen la estructura de la actividad consciente; del mismo modo que el pensamiento es la integración . 42

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de los aspectos procesales de la actividad emotiva, productiva y volitiva conscientes. Por consiguiente, el plano de la percepción resultará de la confrontación de la actividad somática que registra la información de entrada, respecto de la situación externa en el plano imaginativo; mientras que la actuación personal resultará de la confrontación de los procesos del pensamiento con la actividad somática por medio de la cual se expresa la información de salida sobre el medio exterior. Sólo de esta forma podemos superar la oposición entre el localizacionismo que, en todo caso se refiere a la forma cómo se distribuyen los códigos que contienen la información psíquica en un plano preconsciente (en los tres sistemas psíquicos aludidos), y el holismo que se refiere, en realidad, a la actividad consciente que es resultado de la actividad global, integrada del cerebro, y que se organiza en los planos de la percepción, la imaginación, el pensamiento y la actuación de la personalidad. Finalmente así también se puede comprender mejor la ansiedad, la atención y las tendencias de la personalidad, como las formas en que se organiza dicha actividad consciente desde sus bases afectiva, cognitiva y conativa, respectivamente. . 43

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BIBLIOGRAFÍA Monod, J.: 1971: El azar y la necesidad. Barcelona, Barral Editores. Ortiz c., P.: 1994: El sistema de la personalidad. Lima, Orión. Piaget,1.: 1981: Intelligence and Affectivity. Their relationship during child development. California, Annual Reviews. . 44

Año 1

N° 1

Julio de 1997

REVISTA DE

EPISTEMOLOGIA Optimice, EDITORES

CONTENIDO:

Pág. LUIS PISCOYA HERMOZA: Lógica e Inteligencia Artificial PEDRO ORTIZCABANILLAS: Un concepto de psiquismo RAMÓN GARCÍA-COBIÁN JÁUREGUI: Decisión y axiomatización en economía W ALTER PEÑA LOZA RAMELLA: Una respuesta tardía a David Sobre villa 5

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V. P. VIZGUÍN y HOLGER SAAVEDRA SALAS: El rol de las matemáticas en la revolución científica y su repercusión en la 1iteratura 105

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