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problemas morales

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M. Montero año 2008
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Problemas Morales.

26/08/08 Se habla de Ernesto Hemingway, escritor norteamericano, premio nobel de literatura, por crear un nuevo estilo literario. Casado 4 veces, se suicidó el año 61. Le gustaba el Safari en África, carreras de Toros, bicicletas, etc. La buena vida. Él pertenece a una generación de escritores norteamericanos que en la década de 1920 emigraron desde los EEUU a París cuando todavía no los conocía nadie. Esta generación de escritores es la “generación perdida”. Hemingway escribió un texto cuyo nombre en español es París era una Fiesta. Fue su último texto, y de hecho no alcanzó a publicar en vida. El libro es una mezcla de autobiografía novelada. En él se da cuenta de una sensibilidad particular. Lo escribe hacia el final de su vida en un momento en el que estaba pasando por un estado de depresión, diría M. No estaba siendo un hombre particularmente vital. Se aconseja leerlo. Después se habla de Sábato. M habla de buscar una manera de que las cosas sean fuente de consuelo, o que satisfagan mi deseo. Y afirma que eso es lo que hacen los dos autores anteriores, más que todo Hemingway, dado que en París era una Fiesta intenta refugiarse en los recuerdos. Ahora vemos otra perspectiva de la vida, en el libro “Todo lo sólido se desvanece en el aire”, de Marshall Berman, libro de la filosofía de la modernidad. Lo interesante es el prólogo. El título es una frase de Marx, que intenta decir que todo es efímero, que todo se desvanece. Es bien notable la belleza que ve en la desgracia de la vida, Marshall. M: “Todos cuando salimos hoy de la casa nos despedimos de alguien. Es como una cosa automática. De hecho, nunca tenemos conciencia de que nos estamos despidiendo. Es algo mecánico, rutinario. Pero si nos detenemos por un minuto a pensar que esa despedida puede ser en rigor la última, y que yo le dije chao a mi mamá y ese chao puede ser el último, porque puede morir él o yo, esa despedida ¿cobra un sentido distinto, o no? Entonces el beso de despedida se vuelve especialmente significativo, porque es el último. El adiós para siempre. Si lo supiéramos, tomaría una carga emocional, y dejaría de ser un acto rutinario. Y la pregunta es ¿acaso no sabemos eso? ¿Acaso la despedida de hoy no fue el último adiós? No lo sabemos. En rigor, sí es el último adiós. A lo mejor mañana tenemos la primavera de tener la posibilidad de volver a despedirnos. Berman destaca ese aspecto de la vida y lo califica de Bello.” “Todos sabemos que nos vamos a morir, pero no nos gusta pensar en ello. Una cosa es saber, otra es sentir que se va a morir, y la vida cobra un significado profundo, respecto de lo efímero. La cabeza nos lleva a lo perpetuo.” “Somos seres vulnerables que no sabemos mirar la belleza de lo efímero, de lo transitorio, de lo contingente, porque aunque no hubiera ningún más allá, si por alguna razón el arte no fuera posible, en rigor tenemos el

presente, que precisamente se llama así porque es un regalo” “La injusticia no es morir, sino vivir.” 27/08/08 Primera unidad:

El problema del Dolor.
Ayer, en la primera clase de introducción a este tema, veíamos que desde el punto de vista de la literatura, por tomar cualquier expresión de el arte, autores como Hemingway, como Sábato, o bien como Berman, autores de esa índole se acercan a este problema del sufrimiento humano, al problema del dolor, por la vía de utilizar el arte para huir, como una vía de escape, de una realidad que resulta dolorosa, y en consecuencia se crean otras realidades, ficticias, realidades “intelectuales”, en el caso de la literatura, que sirven para exorcizar el sufrimiento, el dolor, para negarlo, escapar de él, porque el dolor a veces en verdad se torna insoportable, y por eso qu también el más viejo de los problemas humano es el problema del sufrimiento humano. Y porqué es un problema; es un problema porque, parece, no tener un sentido, un significado claro, el problema del dolor puede formularse como la pregunta por el sentido del sufrimiento. ¿Qué sentido tiene sufrir? ¿Qué sentido tiene experimentar, vivir esa experiencia que denominamos dolor? Que si bien es una experiencia que en general todos los seres vivos experimentan, sólo el ser humano es capaz de tener conciencia de tener un dolor, y eso es lo que hace que esto se convierta en un problema. Ese tener conciencia de un mal estar, de alguna forma agudiza el problema, y entonces la mente, la razón, intenta buscarle un sentido, un significado a lo que estamos viviendo, un significado a ese malestar. Ahora, este problema del dolor es bien paradójico, porque si uno lo mira con detención hay algo que es bastante fácil de observar. En general uno podría decir que los seres humanos terminamos adaptándonos a las situaciones incómodas que nos tocan vivir, aunque esta sea dolorosa. Por ejemplo cuando se nos muere un ser querido. Entonces, qué tiene de paradójico esto: el seguir luchando, que es lo que dice Berman. Lo paradójico que hay en la capacidad de adaptación del ser humano. Por un lado esta capacidad de adaptación es un recurso extraordinariamente útil. Desde ese punto de vista es algo positivo, ya que logramos sobrellevar la situación de dolor y continuar viviendo. Sin embargo, por otro lado si bien esto es un recurso, y nos alegramos por ello, al mismo tiempo parece ser que cuando nos adaptamos a la nueva situación, lo que dejamos atrás, la pérdida carece de valor. Ahora, cuál es el problema que esta pérdida de valor presenta, porque es algo engañoso. El problema que presenta que es una situación contra intuitiva. Es decir que la decepción que la persona siente porque ya no le importa la pérdida, y esto a las personas le complica, porque esto no debería ser así, yo debería seguir sintiendo dolor, porque esa es la única forma de valorar la pérdida, algo así como conferirle sentido a lo vivido. A seguir considerando importante aquello que lo fue y ya no lo es mas. Y entonces, surge un apego al

dolor o al sufrimiento porque es la manera de justificar, de valorar, de conferir sentido, a la experiencia perdida. Y psicológicamente no nos aferramos a la persona perdida, sino que nos aferramos al dolor; es decir, tengo que seguir sufriendo, porque el sufrimiento me permite considerar importante lo perdido. Si uno entiende esto, entonces uno se puede dar cuenta de algo extraordinariamente importante, y es que, al menos en el sufrimiento psicológico, la mente nos hace una trampa, porque nos hace sufrir más de lo debido, para no desvalorizar lo perdido, y esa trampa que nos hace la mente, y que nos incita a permanecer en el dolor, y que nos incita a ser un ser doliente, a alagar el sufrimiento más de la cuenta, genera una cantidad importante de otras complicaciones. Aunque esta no es la única forma de interpretar la situación de un término de pololeo, porque uno podría pensar que el terminado no sufre más no porque no le importe su relación pasada, sino porque la experiencia en si misma se consumió, se vivió completamente. Y de ahí no se sigue que lo dejado a trás carezca de importancia. Pero, desafortunadamente es la idea anterior la que predomina. La idea de que entre más sufrimos, más nos importa, por lo tanto en occidente vivimos en una cultura del dolor, en una cultura que hace apología, defensa, del dolor. Que considera importante en sí mismo el sufrir. Es una cultura masoquista. “El que no sufre es un indolente, un insensible, un animal”. Por lo tanto el dolor está en el centro, en el corazón mismo de la cultura occidental. Y si uno intenta rastrear los orígenes de esta situación, nos topamos con aquél sistema de creencias que en forma paradigmática, en forma ejemplar, se han ocupado del problema del dolor. Ese sistema de creencias es lo que se denomina religión. Las religiones, todas ellas, sin excepción de ninguna especie, tienen al menos una cosa en común; intentar conferir una explicación y sentido al sufrimiento humano. Por ejemplo, si uno le pregunta a un cristiano por qué los seres humanos sufrimos, la respuesta oficial es “porque somos pecadores”, donde el pecado consiste en alejarse de la voluntad de Dios. Por otro lado, el judaísmo, el Islam, etc. Si uno va a oriente, y revisa el budismo, en cualquiera de sus vertientes, también hay una explicación al dolor; las personas sufrimos porque tenemos un apego al deseo, y en consecuencia si uno deja ese apego, dejará de sufrir. “Cuando se produce el logro de algo que nos costó, sí, hay una sensación de bienestar, pero la mala noticia es que dura súper poco.” Pero no sólo las religiones se han ocupado de este tema, sino que también la filosofía, desde luego. Brevemente, hay tres visiones filosóficas generales que abordan este problema: En primer lugar hablemos del mito de Sísifo.

Sísifo tuvo la mala ocurrencia de contradecir a Zeus (mitología griega), entonces Zeus, el rey del Olimpo, decidió imponerle un castigo a Sísifo. El más brutal de los castigo. Lo condenó a empujar una piedra colina arriba de moto tal que cuando lograra llegar a la cima, la roca caía, y él debía subirla de nuevo, y así por toda la eternidad. Este mito representa la condición del ser humano en este mundo. Un ser humano que se esfuerza sin ningún sentido. Por eso, Camus, escribió “el Mito de Sísifo”, y en el primer capítulo de ese libro Camus dice “La pregunta más importante de la filosofía es una sola. ¿Está justificado el suicidio?” Puesto de otra manera; ¿Vale la pena (ahí está el dolor) vivir? ¿Cuál es el sentido de la vida? Es decir, una vida que incluye la experiencia del dolor. Esta concepción filosófica que plantea las cosas en base al mito de Sísifo, o sea en la banalidad y futilidad de agitarse, se conoce con el nombre de Existencialismo. Pero, hay otras formas de ver la vida, como por ejemplo Ludwig Wittgenstein. Él decía que la condición humana puede representarse como una mosca que intenta salir de una botella. Ya no es Sísifo empujando una roca, sino que somos, los seres humanos, moscas intentando salir de una botella, pero una botella destapada, es decir hay una salida, lo que pasa es que es difícil salir de la botella. Según Wittgenstein, el filósofo está fuera de la botella, y en consecuencia el rol de la filosofía es ayudar a la mosca a salir de la botella. La botella representa al lenguaje, y el pensamiento es lenguaje, entonces la tesis de W es que hay cosas respecto de las cuales podemos hablar, y hay cosas respecto de la cuales mejor es callarse, porque el lenguaje no sirve para referirse a esos temas. Y la pregunta por el sentido de la vida, que incluye la experiencia del dolor, es una de esas preguntas que no cabe formularse en un lenguaje, ni menos responderse. Es decir, la pregunta por el sentido de la vida no tiene sentido, lo que no significa que el tema del sentido de la vida no sea importante. Es probablemente uno de los temas más importantes, pero es uno de los temas respecto de los cuales es mejor guardar silencio. Hay una tercera concepción, final, que se quisiera esbozar, y que dice que la vida no es como el mito del Sísifo, ni tampoco como la pinta W. La condición humana no consiste en moscas que queremos salir de una botella, más bien parece adecuado describir la condición humana como un laberinto, y la gracia del laberinto es que tiene un punto de entrada y salida, pero también tiene muchos caminos bloqueados. Los seres humanos vivimos dentro del laberinto, esa es la condición humana, es similar a la de un laberinto (los filósofos también), y entonces todo lo que podemos hacer de acuerdo con esta concepción filosófica es avanzar por ensayo y error, y aquí se presenta el sufrimiento de nuevo. Y lo más sano es devolverse y buscar otro camino. La gracia del laberinto es que uno puede ir haciendo un mapa, y uno sabe algunos caminos que están bloqueados y que son caminos por los cuales no se puede transitar, lo que en teoría va reduciendo las opciones. Desde este punto de vista el sentido de la vida está simplemente en aprender, pero no se aprende del acierto, sino que se aprende del error. Mucho más importante que los triunfos son los fracasos. Mucho más importante que acertar es equivocarse. Aprender duele.

Tres formas de concebir la existencia. Respecto del mito de Sísifo algunos usan otra figura; algunos recurren a la idea de “peces en la red”. Los pescadores cuando suben las redes del agua y están con peces dentro, lo que hacen esos peces lo que hacen es agitarse, intentando salir. Pero, cuando logran salir, mueren. Entonces, no tiene sentido agitarse, porque terminaremos en el Sartén. 09/09/08 Analizábamos el problema del dolor, y apropósito de eso dijimos varias cosas, como cuál es el significado del dolor. Por ejemplo, para la religión. Y la última clase vimos historias al respecto. También vimos cómo la filosofía se había encargado de eso desde el punto de vista de los seres humanos. Distinción importante: Esta distinción en general no se hace, y en muchos textos no se hace esta diferencia, sino que se usan como sinónimos. Se hará para los efectos de este curso. - Dolencia. Cuando hablamos de dolencia aludimos fundamentalmente a un dolor o pesar biológico, físico. De hecho, uno usa la palabra dolor en ese sentido (me duele la cabeza). Es simplemente una sensación biológica o física. La dolencia es neutra axiológicamente hablando, es un hecho del mundo como cualquier otro. Es el dolor físico o psíquico producto de un conjunto de síntomas. - Enfermedad. La enfermedad es una interpretación que se hace del dolor, o de la dolencia. Es decir, se atribuye a la dolencia un significado específico, un sentido. Desde este punto de vista, el dolor admite interpretaciones (hermenéutica del dolor). Es la vieja pregunta de ¿por qué me está pasando esto a mí? Y esa pregunta exige una respuesta, un significado, un sentido, y ese sentido normalmente viene dado por una interpretación; interna o externa. Entonces, el dolor admite interpretaciones. Esta interpretación viene de la cultura en que la persona doliente está inmersa. Se trata de darle a la dolencia una interpretación normalmente va asociada desde la cultura a una característica de la personalidad de la persona que sufre. Es decir desde un plano psicológico se pasa al plano de la dolencia física, intentando interpretar el porqué de la dolencia. Pero el problema de las interpretaciones que la cultura asigna a las dolencias es que terminan generando un sentimiento de culpa de quien padece la dolencia, por cuanto la interpretación pone la causa de la enfermedad en las características del individuo que la padece. Por ejemplo, si se le da culpabilidad a una madre por su cáncer, eso la menoscabará más, porque pensará que ella se auto generó la enfermedad. Y, así, se irá excluyendo, porque se sentirá culpable. Y eso es malo, porque uno termina muriendo solo. Es mejor morir entre humanos que entre máquinas.

Pero, desgraciadamente como la sociedad actual pone etiquetas a las personas que se enferman por largo tiempo, con perversidad. Permanece esa perversidad. *Somatización Soma significa Cuerpo. Y, psicosomatización  Efectivamente hay síntomas que tienen a nivel causal un origen en la estructura psicológica de la persona. Hay que discriminar que son diferentes planos, para evitar sufrimiento inútil. Es decir, de que uno sea depresivo y triste, no se sigue, necesariamente, que a mí me de cáncer. Ahora, todo esto genera un círculo de sufrimiento inútil, de dolor inútil. M: “Desde la ignorancia buscamos interpretaciones”. Ahora, cuando una persona sufre, particularmente de una dolencia grave, se fractura su armonía con el mundo. Todo iba bien, hasta que de repente surgió el dolor, y la vida se expropió; cambió de color, y la persona en consecuencia empieza a transitar por lo que los griegos llamaban el inframundo, una suerte de infierno, lugar inhóspito, en el cual no se quiere caminar. Y, eso produce miedo, transitar por las tierras del dolor y la enfermedad sin sentido, produce miedo. A nivel psicológico los griegos hablaban de esto. Ahí, la angustia, el miedo y el terror, nos carcome. Y nos preguntamos, ¿por qué a mí? ¿Me moriré pronto? ¿Qué hago? ¿Alguien me querrá (porque, en la cultura del dolor se usa alejarse del enfermo, porque puede contagiarse)? Y el enfermo se va quedando, aunque sea en su psiquis. Y más encima nosotros los seres humanos tenemos cierta crueldad innata, ya que se le exige al enfermo “cambia la cara”, “deja de quejarte”, y quien los hace también tiene miedo, tiene miedo a identificarse con el enfermo, a que le pase lo mismo, entonces ve al doliente y dice “esto tiene como un límite, y me recuerda que yo también puedo estar enfermo, en esa situación”, y tira esa pachotada. Miedo de identificarse con el enfermo, al punto de que si tenemos dinero contratamos una enfermera o lo llevamos a que se quede en un hospital, para verlo de vez en cuando, a ver cómo siguen las cosas. Capítulo tres. Hay una historia de acuerdo con la cual Zeus mandó a alguien al inframundo, a los territorios de Hades, como “prueba”. Y le dio, según la historia mitológica, dos biscochos, porque en las puertas del inframundo, del infierno, había un tremendo tricéfalo, entonces como esto era nada más una prueba, el bizcocho era importante, porque cuando se llegaba a las puertas del inframundo, uno tiraba un bizcocho, el monstruo se distraía y el personaje entraba al inframundo. Cuando entra, se tiene que enfrentar con diferentes situaciones, como con un anciano que cargaba con un burro madera que había cortado, y entonces el burro se cae raudamente y se le cayeron los maderos, y le pide ayuda a nuestro personaje, y recordó que Zeus le había dicho que no ayudara a nadie en el inframundo, OJO, lo que significaba no ayudar a un anciano. Eso, diríamos, es moralmente reprochable. Y la historia sigue con similares

naturaleza, en situaciones en que cualquiera de nosotros lo que haría sería ayudar. Pero la recomendación de Zeus era no ayudar. Salió del inframundo y Zeus le pregunta ¿cuál es la moraleja de esta historia? Y, nos preguntamos, ¿por qué Zeus le aconsejó esto? Fue por prudencia, ya que si ayudaba podía perder el segundo bizcocho. En consecuencia, no ayudar a nadie porque primero el enfermo debe ayudarse a sí mismo. Llevado esto a lo más práctico, significa que, cuando uno está enfermo, todos los recursos de valor, hay que usarlo en nuestro propio beneficio, porque si empezamos a usar tiempo en hacer otras cosas distintas a las de cuidarnos, nos quedaremos en el inframundo, permaneciendo en la enfermedad o en la dolencia. En consecuencia, cuando nos pidan ayuda para poner la mesa, y estemos enfermos, podemos negarnos, porque estamos consumiendo energía en recuperarnos, y toda la energía debe ir hacia esos propósitos. Pero lo que no hay que hacer es arrendarle la mente y el tiempo a aquellas cosas que cree que debería estar haciendo y no está haciendo. Hay que ocupar la energía mental en cosas útiles. Segundo, eso no significa que voy a estar pensando que estoy enfermo todo el rato, sino que simplemente no debo estar con la mente en el exterior. Tampoco en la pura enfermedad, pero sí debo en consecuencia silenciar la mente y el cuerpo, descansando. Una pregunta, ¿qué hace un curso y una reflexión como esta en una carrera de Dº? – Para defender intereses de un cliente. En la profesión legal se supone siempre por definición es prestar servicios personales. Esta labor es inseparable de nuestra persona, y lo que aspira este curso es desarrollar la habilidad psicológica de entender qué quiere, qué necesita y cómo piensa el otro, el cliente, para poder prestarle un buen servicio profesional. Y en esta profesión nuestros clientes son clientes con problemas. – Los abogados vivimos siempre en el conflicto, y el conflicto no es algo abstracto, se produce entre seres humanos, y para poder servir bien a nuestro cliente, hay que saber comprender por qué se produce el conflicto. Saber identificar dónde están los puntos que generan la situación y ahí contribuir con una propuesta de valor. 10/09/08 Se llamaba el Mito de Psique.

Teoría de la Prisión.
Cuando hablamos de sufrimiento y de dolor, cuando alguien se pregunta por qué a mí, eso significa que hay un yo doliente, y entonces la teoría de la prisión tiene que ver con eso; alguien que percibe, siente, el sufrimiento.

EL Yo que sufre es un centro de percepción, y ese centro de percepción lo vamos a denominar de modo más genérico conciencia. Son términos intercambiables para los efectos de la teoría de la prisión. Y se denomina teoría de la prisión porque la conciencia, centro de percepción, se encuentra “prisionera”, “atrapada”, al interior de cuatro muros. Estos muros de la prisión del yo, de la conciencia, son: a) b) c) d) El El El El muro muro muro muro de de de de las Creencias. los Hábitos. Etiquetamiento. los apegos (el más grueso de todos).

El muro de los Etiquetamientos: La etiqueta es algo que ponemos sobre algo para poder identificarlo. Es una suerte de marca, de nombre, o todavía podríamos decir un calificativo que le ponemos a una persona o a una cosa para identificarla. La marca o etiqueta concentra un cierto valor o ciertas veces un no- valor. Cuando nosotros, los seres humanos entramos en interacción con otras personas, preguntamos primero el nombre, pero en seguida, consciente o inconscientemente, lo que empezamos a hacer cuando miramos al otro analizamos, por ejemplo, su vestimenta, sus movimientos, cómo habla, lo que dice, etc. Y el refrán popular dice que uno sólo tiene una oportunidad para generar una primera impresión, y teorías neurológicas afirman que esto toma sólo 15 segundos. Pero, luego de pasado un tiempo considerable, uno empieza a elaborar mejor la percepción de la persona, estableciendo un diálogo, preguntando. Ahora, también nosotros podemos tener un antecedente de la persona en cuestión. Eso nos influye, ya que llegamos con una pre concepción un prejuicio. Y ese prejuicio que opera como un condicionamiento cuando nos encontramos cara a cara con un ser humano, lo que determina, en mayor o en menor medida, la concepción que uno se va a hacer el otro. Y la pregunta es la siguiente, normalmente cuando uno ya ha elaborado esta fotografía, usa esa primera impresión como una etiqueta. Es decir, uno dice, Juan tiene las siguientes características: etc, etc. Y en consecuencia, la próxima vez que me tope con Juan, aunque no lo diga conscientemente, tendré en cuenta esta etiqueta. No siempre lo estoy pensando, pero siempre está ahí. Entonces, la pregunta es, ¿qué problema tiene el poner etiquetas a las personas? Primero, esa primera impresión, y etiqueta por consiguiente, es que cuesta mucho sacarla. Y eso debiera importarnos primero porque afecta el cómo nos relacionamos con la persona, y eso es complicado porque no le damos a las personas, siempre, una segunda oportunidad. Ahora, colocamos etiquetas al resto, pero también a nosotros, generalmente de características positivas. De hecho, persona en latín significa máscara, y eso es una etiqueta, que oculta nuestra verdadera identidad. Y en consecuencia

pareciera que ésta más que una relación entre seres humanos es una relación entre etiquetas. Por ejemplo, cuando uno se enamora no se enamora de la persona sino del concepto que tiene del otro ser humano, y precisamente cuando enamoramiento pasa, viene la des ilusión, que quiere decir básicamente “ya no te veo como te veía”, y ahí se acaba el enamoramiento, y se comete el error y la torpeza de terminar con la relación, ya que el des ilusionarse implica un motivo para continuar, porque antes lo veía como un estúpido, pero eso es simplemente una idealización. Y, ahí viene la prueba de la verdad, de si uno puede continuar habiendo visto el “lado oscuro” de la otra persona. Y todo este problema es porque las personas se disocian de la realidad, y ven lo que quieren ver, no lo que es. Si se permanece mucho tiempo enamorado, hay que sospechar, según M, en cambio cuando hay desilusión, hay un avance. La etiqueta hace que se descuide el ser humano por la persona (máscara). M: “si uno no entra en el lado oscuro de la persona, no está tomando a la persona completa, y por eso muchas relaciones empiezan a deteriorarse en el tiempo. No se sigue cuando viene la des ilusión que debo esforzarme por continuar, puede que sea muy grande la desilusión, pero es algo que hay que evaluar críticamente. El enamoramiento existe a primera vista, el amor no”. Pero, en todo ámbito de relaciones interpersonales etiquetamos y somos etiquetados. M: “No debiera importarnos lo que las otras personas piensen de nosotros, porque nos puede determinar”. “El adolescente no sabe decir que no, el adulto sí. Sabe poner límites, tranquilamente. Es fundamental la capacidad de decir que no cuando uno cree que no”, “capacidad de des identificarse de la masa”. M: “El ideal sería que cada vez que nos encontremos con alguien, hacer un switch como si lo viéramos por primera vez, y entonces uno empieza a descubrir otras dimensiones de las personas, y ahí las relaciones se van fortificando”. El conflicto se produce siempre por el choque de percepciones de las personas, dos conciencias que no se pueden comunicar entre sí. El mundo de las etiquetas altera nuestras percepciones, y el camino a la adultez es dejar de lado las etiquetas, y esto es independiente de las convicciones éticas, por ejemplo, es simplemente una manera de pararse frente al mundo. Tiene que ver con convertirse en ser humano. 30/09/08 Cuando hablamos de sufrimiento hay alguien que sufre, y ese que sufre es un yo, que hemos definido como una conciencia, y a la vez como un centro de percepciones, que parece estar limitado o condicionado por cuatro muros, y de ahí hemos hablado de teoría de la prisión. Uno de los muros es el del etiquetamiento, que es el que analizamos la clase anterior.

Para cerrar este tema, también se les pueden poner etiquetas a los países. Cuando uno viaja mira el país desde fuera, y además mira cómo los del otro país nos miran. Hablemos ahora del muro de las creencias (que está arriba de la prisión). Una creencia es una representación mental de cierta realidad. Pueden ser políticas, científicas, morales, religiosas, etc. ¿y por qué las creencias pueden limitar nuestra capacidad de percepción? ¿Es decir, nuestra conciencia? En la medida en que vamos incorporando más lenguaje nuestra percepción de la realidad aumenta. Por lo tanto, mientras mayor lenguaje manejamos, tenemos mayor amplitud de nuestra conciencia, mayor amplitud de percepción. Por eso, el lenguaje es condición necesaria del lenguaje. Nadie puede pensar racionalmente sin tener un lenguaje. Esquemas Conceptuales. Lenguaje (Forma de Expresar Creencias).

Realidad. (Configuran nuestra realidad). Esto implica que no hay una realidad objetiva, sino que hay tantas realidades como personas. Cada uno de nosotros tenemos un esquema conceptual (software), un sistema de creencia, y ese sistema de creencias está intrínsecamente relacionado con la realidad, en términos tales que la configura, la modifica. Y tener conciencia de esto es importantísimo, porque lo queramos o no, cada vez que entramos, por ejemplo a una clase, nuestro esquema conceptual se modifica. No somos impunes hacia la creación o modificación de realidad, en una clase, por ejemplo. Y esto es válido para cualquier interacción comunicativa. El diálogo entre los seres humanos modifica, lo queramos o no, el esquema conceptual, y en consecuencia la concepción de la realidad. Pero, el hecho es que la realidad objetiva existe, pero, bajo esta forma de pensar, no podemos verla (en forma objetiva)m entonces no existe para el sujeto que conoce, a diferencia que para efectos del conocimiento. En rigor, uno tiene interpretaciones acerca de lo que es, acerca de la realidad. Cada uno de nosotros tenemos distintas formas de interpretar la realidad. Y en la medida en que esas interpretaciones sean coincidentes, entonces se generan realidades compartidas. Si en cambio las interpretaciones no son coincidentes, tenemos conflicto. Es decir, es un conflicto de interpretaciones. ¿Los muros de la prisión se pueden ampliar? ¿O derechamente podemos salirnos de la prisión?

El arte, la música, la literatura, la ciencia, etc; son aproximaciones a la realidad. Lo importante es ver dónde coinciden, cómo, y si coinciden o no, las interpretaciones. Otro muro es el de la Rutina. ¿Qué es un hábito? Una repetición. Rutina. Nos recuerda a Sísifo. Y nosotros tenemos hábitos, cosas que hacemos automáticamente. En hábito, en la rutina, en el saber anticipadamente qué hacer, yo puedo mantener tranquila, calmada, apaciguada, morigerada la ansiedad, pero si nos alteran las reglas del juego, nos surge ansiedad, que subyace a la pregunta ¿y ahora? ¿Cómo lo hago? ¿Y ahora qué debo hacer? Y cada vez que nos presentamos frente a estas preguntas, debemos tomar decisiones, lo que siempre supone algún nivel de ansiedad. También nos provoca angustia. Y todo esto no nos gusta, nos es incómodo. Se nos abre una posibilidad de nueva realidad, y eso nos complica, por eso el hábito, la rutina, es un muro de esta prisión, porque la tendencia natural es precisamente que nuestros hábitos se mantengan. 01/10/08 El muro de los Apegos (debajo de la prisión). Aferrarse a algo es tener apego, a personas, a las cosas, a la vida. Nos aferramos a los conceptos que tenemos. Y nos da miedo perder a lo que estamos aferrados. Miedo a la muerte. El miedo a la muerte es el miedo a perder lo que se tiene, y este aferramiento a la vida parece tener que ver con el miedo a perder lo que tenemos (porque morimos nosotros), como nuestros seres queridos, nuestros objetos cotidianos queridos, en fin… El miedo a morir es un apego a los apegos, y por eso es uno de los miedos más fuertes que experimenta el ser humano. Uno no teme a estar muerto, sino al proceso de vivo a muerto. La muerte es el único acontecimiento que uno no vive. El deterioro paulatino es aquel que nos provoca incertidumbre, temor, miedo, etc. Por otro lado, morir en el siglo XXI no es particularmente grato, porque hoy en día se muere solo. (Clínicas, hospitales, etc.) Antes la gente aceptaba como un hecho de la vida su finalización. De hecho, un siglo atrás era muy común que murieran niños en una familia. En cambio hoy en día morir es como un acontecimiento sorpresivo, porque creemos que tendremos una larga existencia, pero eso es sólo una suposición, condicionada por el muro del apego.

Miedo a perder la Salud. Es el miedo a que los órganos se expresen, y surge la preocupación de si podremos recuperar nuestro estado anterior de bienestar, al cual estábamos apegados. Ahora, el muro del cual hablamos está apuntalado por 3 tipos de condicionamientos: – Biológicos, sociológicos, sociológicos (culturales).

Están en las esquinad de los cuatro muros. Por ejemplo, puede haber ansiedad biológica o ansiedad psicológica, o creada por la sociedad. Y estos condicionamientos hacen que sea más complejo determinar qué es lo que nos está pasando. Todo esto se mezcla, se confabula, nuestro esquema de creencias, nuestros hábitos, nuestros apegos, las etiquetas que hacemos, y el miedo que subyace a esto, y la cultura en que habitamos, y en consecuencia todo esto nos lleva a una realidad distinta. Nuestras interpretaciones, en consecuencia, están extraordinariamente condicionadas. “Aquello que llamamos yo (esa idea) es extraordinariamente difícil de analizar”. “El apego a la vida es un impulso biológico, y esa es una de las razones de por qué tener relaciones sexuales es algo agradable y placentero, al menos mientras se está teniendo la relación sexual, y esto es porque es producto de la evolución de la especie. Es placentero precisamente para preservar la especie.” Y, como es un impulso, en consecuencia no hay que sentirse culpable por tener un deseo sexual. Pero, además del impulso, hay que tener la voluntad, y eso es lo que se puede morigerar, en cambio no el impulso. Y es entonces reprimiendo la voluntad, racionalmente, que podemos evitar actuar instintivamente. Ahora, el apego es apego a las etiquetas, a las creencias y a los hábitos. También tenemos apego al pasado. Muchas veces nos definimos por el hacer. Nuestro yo actual se puede relatar, es una historia, que normalmente le contamos a aquel con el cual iniciamos algún tipo de relación. Pero cada vez que hablamos de qué somos, o de qué hemos hecho, lo hacemos reinterpretadamente. “El pasado no existe”, y con esto se quiere decir que nosotros lo vamos creando, en el presente. En cada minuto vamos re elaborando nuestro pasado. Los hechos que algunas vez parecían claros se vuelven difusos, y el pasado se reinventa; siempre en el presente. Pero, y sucede que si no analizamos los recuerdos, y por ende los modificamos, los recuerdos se estancan, no se mueven, y por lo tanto perecen.

Y si el pasado no existe, el futuro tampoco. Es el por venir. Nos podemos imaginar cómo va a hacer, podemos proyectarnos, pero aún no ha llegado. Las personas que tienen una tendencia a la angustia miran más hacia el futuro. Tienen un problema con controlar los procesos, con la incertidumbre. También esto es con la angustia. Y quienes tienen tendencia a la depresión (no endógena), en general miran más hacia el pasado. Bueno, después de esto, a la siguiente pregunta: ¿Quién soy “Yo”? Uno parte definiéndose con una etiqueta; el nombre. Es la primera respuesta. Pero el nombre no es suficiente, es simplemente una forma de dirigirme al otro que facilita la comunicación. Pero, qué más se puede decir. ¿Qué haces? La segunda respuesta es el “Yo” biográfico, en base al qué haces. Parece que definimos el yo por el hacer. Somos lo que hacemos, de acuerdo con esta segunda respuesta. Y empezamos a intercambiar experiencias, por ejemplo del pasado, y de lo que hacemos en la actualidad. Esto, como se dijo es el Yo Biográfico. Pero indudablemente estas preguntas son altamente insuficientes para responder trascendentemente. Con esta pregunta es busca establecer la frontera entre lo que yo soy y lo otro, el mundo, todo lo demás, el universo completo. Y la frontera, como respondería un niño, es el cuerpo, la piel. Esa es una respuesta empírica. Esta es la tercera respuesta, la empírica, del yo empírico, es decir “yo soy de la piel hacia dentro, y de la piel hacia afuera es lo otro. La piel es una especie de envoltorio del yo, una especie de saco, de bolsa, que lo aprisiona o envuelve. En consecuencia, todo lo que está dentro de la piel es el yo, todo lo que está fuera de la piel es lo otro. Sin embargo, ¿es tan vierto que nos identificamos con nuestro cuerpo? ¿Consideramos a nuestro cuerpo como parte de lo que somos, como un yo? Uno habla del cuerpo como que fuera una pertenencia, como hablamos de las demás cosas que nos pertenecen, como si hubiera un derecho de dominio sobre el cuerpo, lo cual significa que si hablamos de esa manera, no identificamos el yo con el cuerpo. Esa es la conclusión, al menos al nivel del lenguaje. El cuerpo es algo que nos pertenece. Ahora, la pregunta es por qué hablamos de esa manera. Qué puede haber en el cuerpo que no nos guste. Y al parecer es por el dolor. Precisamente porque habitamos un cuerpo es porque sufrimos. El dolor es un fenómeno biológico y psicológico. Sólo se puede sufrir habitando un cuerpo, de la forma en la que nosotros sufrimos. Esta es una de las razones por la cual no nos gusta identificarnos con el cuerpo. Por otra parte, el deterioro del cuerpo. Y en consecuencia se enferma, lo que no es una experiencia para nada grata, y normalmente cuando uno está enfermo dice improperios al respecto. Las necesidades, en el sentido de que nos limitan, también. Por otro lado, el cuerpo es un recordatorio permanente de la muerte. No me gusta identificarme con aquello que nos puede extinguir, nosotros necesitamos un yo que trascienda, que sobreviva al cuerpo. Pero además, en

el cuerpo habitan las emociones, y hay emociones que son agradables, como hay algunas que son emociones, como la rabia, la tristeza, etc. No hay emociones incorpóreas. Entonces, no nos identificamos con el cuerpo. Y en consecuencia, nos des identificamos del cuerpo y reducimos el yo en la mente. El cuerpo y la mente, la psiquis y el soma, son cuestiones separadas. Entonces, ponemos la frontera en la mente. Entonces, el yo es la mente, y todo lo demás, incluyendo el cuerpo, es lo otro. Cuando uno reduce el yo a la mente, el tema no termina ahí. En general, ¿tenemos una buena impresión de nosotros mismos? Al parecer sí, la mayoría de los seres humanos tiene una imagen de sí mismos muy positiva. Es evidente que tenemos defectos, pero no nos gusta identificarnos con los defectos. Y, entonces, esquizofrénicamente podemos dividir la mente en dos: La imagen positiva de nosotros mismos, que en psicología se denomina persona, y la otra parte, la sombra, que va siempre con nosotros. La sombra con aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos disgustan o desagradan, y que nos negamos a reconocer, y en consecuencia lo enajenamos, lo sacamos fuera de nosotros, lo llevamos a fuera, no forma parte de nosotros. En psicología esa enajenación se denomina proyección, es decir, esto no lo reconozco como mío, lo enajeno, lo proyecto, y lo proyecto en otra persona o en una cosa. Yo no soy el que tiene rabia, el rabioso es el otro. Un ejemplo: Supongamos que Fernanda se levanta en la mañana de un sábado y dice “mi closet está muy desordenado, hay que ordenarlo”, entonces, en consecuencia, tiene el impulso de ordenar el closet, se levantó con esa predisposición. Entonces, empieza ordenar, y mientras está en eso, encuentra una pequeña caja de recuerdos, y en consecuencia la abre y empieza a encontrar cartas viejas, fotos de ex pololos, etc. cosas que le producen emociones propias de cuando uno encuentra ese tipo de cosas. Y entonces qué pasa con Fernanda: se entretiene observando, y empieza a transcurrir el tiempo, y de repente Fernanda toma conciencia de que ha pasado mucho rato en eso, y que no ha ordenado s closet, y entonces empieza a sentir una sensación de incomodidad, ya que compiten las ganas de ordenar y las de observar los recuerdos. Entonces Fernanda está debatiendo sobre eso en su mente, y su mamá toca la puerta y le dice “Fernandita ¿todavía todo desordenado?” y Fernanda se emputece y grita hacia su mama. Y lo que pasó ahí es que Fernanda estaba complicada; tenía ganas de ordenar el closet, pero se distrajo y esas ganas fueron compitiendo con las otras, pero inconscientemente ella se niega a admitir que lo que se había propuesto no lo está logrando, y eso genera una incomodidad, y necesita sacarse ese impulso, ese desagrado, y para eso se necesita un gancho, que en este caso fue la mamá, entonces inconscientemente Fernanda enajena, proyecta, colgándose de su madre, diciéndole “por qué me presionas”, cuando en rigor la presión

venía de adentro. Pero la persona debe tener algo que ver con la proyección, y si uno no encuentra la persona adecuada, le pega a las cosas. La conclusión es que, cada vez que uno se siente presionado, es porque queremos hacer algo. Cada vez que nos sentimos presionados, es porque queremos hacer lo que nos piden que hagamos, porque cuando uno no quiere hacer algo, nos da lo mismo. Y, no es otro el que nos está presionando, sino que somos nosotros mismos los que nos presionamos. Y eso es estar en la sombra, el no admitir que efectivamente queremos hacer lo que se nos está pidiendo que hagamos. Otra manera de detectar nuestra sombra es, cuando alguien nos dice alguna cosa, y “nos duele”, es porque algo de razón tiene. Porque si a mí me dicen algo, y no me identifico al menos con algo, me da lo mismo. Hay que fijarse, en esta instancia, cómo el Yo se reduce a algo mínimo. Falta una clase. 28/10/08 Persona Ego Centauro Fronter Sombra Cuerpo Mundo

Desde un punto de vista cuántico es posible sostener que todos formamos parte de todo, no hay una separación relevante entre el yo y lo otro. Y tener conciencia de esto, tiene una serie de aplicaciones prácticas, vistas en la clase anterior. Pero, hemos dicho que a un nivel físico el centauro puede unirse al mundo, a la naturaleza, pero el desafío es lograr eso a nivel de la conciencia, y uno puede entender fácilmente al final del día que el cuerpo es parte de nosotros, pero es difícil concebir que el resto del mundo también. Ahora, ¿cómo ha sido la historia del ser humano con la naturaleza? ¿Cómo lo percibimos? La percibimos como algo hostil, porque somos vulnerables hacia los elementos de la naturaleza. La naturaleza nos da miedo; tiene fuerzas poderosas. A veces puede fallarnos, nos traiciona, no siempre nos es fiel a lo que pensamos. Además, está llena de bichos indeseables, que hacen que el cuerpo se enferme, por ejemplo. Y, por lo tanto, no tenemos, en general, ninguna gana de identificarnos con una naturaleza que nos es hostil, al punto que los primeros dioses se identificaban con la naturaleza, en el sentido de poder que está fuera de nuestro control. Pero, por otra parte, la naturaleza también puede ser amiga, amable. Nos proporciona alimento, aire, etc. Nos permite la vida, sin ella no podemos vivir. Es decir, como casi todas las cosas, la naturaleza tiene un carácter dual; unas veces es amigable y otras veces hostil.

Sin embargo, si bien hay algunos niveles de armonía con la naturaleza, lo que muestra la historia de la humanidad es que el hombre ha tenido que ir a la conquista de la naturaleza, que supone siempre un control de ella, como por ejemplo cultivar sin que haya todas las condiciones óptimas. También buscamos sustancias que combatan los microbios. Para esto se usa, en primera instancia, el conocimiento científico, y después la implementación de esta, la técnica o tecnología, que nos ha servido para someter la naturaleza a nuestra voluntad. Esto nos puede llevar a situaciones bastante terribles, como por ejemplo el cemento sobre la tierra, que impide que salgan flores. Los autos también. Es decir, cuando atacamos a la naturaleza para dominarla, esta busca otra manera de reaccionar, y en consecuencia hoy vemos algunas manifestaciones evidentes como el cambio climático o el agujero de la capa de ozono, que ponen en riesgo nuestro desempeño de la vida normal. Es decir, la dominación de la naturaleza se está volviendo en una amenaza para nuestra propia existencia, y si destruimos la naturaleza, probablemente nos destruiremos nosotros, y eso nos debiera hacer sospechar que algún tipo de interdependencia tenemos con el entorno. No somos personajes caminando en la nada. Entonces, no es tan cierto que nosotros, incluyendo nuestro cuerpo, seamos completamente independientes de la naturaleza. Como otro tema, el universo está en expansión, los cuerpos se alejan unos de otros. Lo interesante es constatar que los que estamos relatando la historia del universo somos nosotros, los seres humanos. El universo no tendría historia si no hubiera alguien capaz de relatarla. Se dice que el Big Bang ocurrió hace 14 mil o 15 mil años atrás, y, hacia la mitad, nace la conciencia, es decir, la capacidad de darse cuenta de que uno existe con independencia del resto del universo, la capacidad de darse cuenta de que uno es una identidad separada del universo. Ahí surge la conciencia, y eso ocurrió hace unos cuatro millones de años. Es decir, la historia del ser humano sólo tiene 4 millones de años. Cuando nace la conciencia, lo que era una sola línea, una unidad, una totalidad, se separa, porque hay alguien (conciencia, ser humano, centro de percepción) capaz de darse cuenta de que es algo separado del universo, y la unidad se divide. Aparece el mundo dual; mundo de la conciencia y mundo del universo. Y, cuando aparece este mundo dual, se puede contar, hacia atrás la historia del universo, y se relata a través de la conciencia. Preguntarse por antes del Big Bang sería una pregunta absurda porque no hay un antes, ya que no había ni tiempo ni espacio, y en rigor antes del big bang no había ni tiempo ni espacio, ya que ellos empiezan con el universo. Es un absurdo lógico preguntarse por un antes del big bang. Es decir, ninguna de las leyes de la física conocidas puede aplicarse allí. Y por lo tanto, la historia del universo es la historia del tiempo; son procesos que coinciden. Y esa historia del universo o del tiempo, sólo existe para nosotros porque en algún minuto nació la conciencia y se pudo relatar la historia hacia atrás.

Ahora, simultáneamente con eso, a un nivel con eso, el universo sigue expandiéndose. Es decir, la evolución que experimenta el universo es expansiva, crecer, ampliarse, y la buena noticia es que la conciencia también sigue ese mismo patrón, está siempre en expansión, en evolución, hacia niveles más amplios. Y, es probable, en que la línea del universo y de la conciencia puedan volver a ser uno. Es requisito necesario que los esquemas conceptuales, que el ego, para poder percibir más allá. Hay que callar la mente, ir más allá de ella, callando el pensamiento. Y, lo que yo puedo ver, no lo puedo relatar, porque no hay lenguaje, ya que el lenguaje es respecto del pensamiento, y entonces sólo podemos mirar. A lo más, podemos hablar de ello con cuentos, con símbolos. Y la manera de callar el pensamiento en forma natural es a través de la meditación, que es una técnica para silenciar el pensamiento. Y, en consecuencia, quien calla el pensamiento, sale de la concepción lineal de la vida (líneas de clase). En la meditación ocurre un fenómeno que es vertical, ya que la mente se silencia y entra completamente en la experiencia del presente, y se hace intemporal, y lo que ocurre entonces es que se acaba el mundo dual, y se entra en la unidad, pero eso ocurre mientras se está en el proceso de meditación. Así, percibimos directamente la realidad, sin el velo del pensamiento. Y, en consecuencia, lo que se siente es la unidad con el todo. ¿Puede la materia producir conciencia? Hay quienes contestan que no, y por lo tanto niegan que la conciencia pueda evolucionar. ¿Puede la materia producir un estado mental con independencia del cerebro? Hay quienes piensan que no, y que no hay un dualismo. Y, por otra parte, otros que piensan que la pregunta debe formularse al revés: que el espíritu, o el “orden implicado”, produce materia. 29/10/08 Si algún valor tiene el sufrimiento, es que de él podemos aprender. El sufrimiento siempre suponel a posibilidad de aprendizaje, aprendizaje que expande el yo, que nos ayuda a volver al “uno”, a unir, finalmente, al centauro con el universo. Pero y entonces, ¿por qué tenemos que involucionar, y después evolucionar para volver al principio? Y, sucede que la unidad de la cual se parte, no es igual a la cual se llega, y eso es así básicamente porque la primera unidad es inconsciente, y la del final es consciente, “la simple conciencia de ser”. Y, hoy en día todo atenta contra esto, contra el refugiarnos, contra el estar en calma, estamos sobre revolucionados. Y ser capaz de llegar al uno es donde uno puede encontrar un refugio, para acomodarse, y equilibrar el ego. El estado meditativo permite, desde el fondo, la turbulenta superficie del ego, y viendo esto podemos integrar aspectos de nuestra sombra a nuestro ego.

La historia de la conciencia es a temporal. *Ken Wilber  Conciencia Sin Fronteras, Ed. Kairós.* www.integralinstitute.org Ejercicio: Canción “Más de cien Mentiras” Joaquín Sabina. Letra:
Tenemos memoria, tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bares, tenemos la duda y la fe, sumo y sigo, tenemos moteles, garitos, alteres. Tenemos urgencias, amores que matan, tenemos silencio, tabaco, razones, tenemos Venecia, tenemos Manhattan, tenemos cenizas de revoluciones. Tenemos zapatos, orgullo, presente, tenemos costumbres, pudores, jadeos, tenemos la boca, tenemos los dientes, saliva, cinismo, locura, deseo. Tenemos el sexo y el rock y la droga, los pies en el barrio, y el grito en el cielo, tenemos Quintero, León y Quiroga, y un bisnes pendiente con Pedro Botero. Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena. Tenemos un as escondido en la manga, tenemos nostalgia, piedad, insolencia, monjas de Fellini, curas de Berlanga, veneno, resaca, perfume, violencia. Tenemos un techo con libros y besos, tenemos el morbo, los celos, la sangre, tenemos la niebla metida en los huesos, tenemos el lujo de no tener hambre. Tenemos talones de Aquiles sin fondos, ropa de domingo, ninguna bandera, nubes de verano, guerras de Macondo, setas en noviembre, fiebre de primavera. Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas, que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero, hinchas del atleti, gángsters de Coppola, verónica y cuarto de Curro Romero. (Estribillo) Tenemos el mal de la melancolía, la sed y la rabia, el ruido y las nueces, tenemos el agua y, dos veces al día,

el santo milagro del pan y los peces. Tenemos lolitas, tenemos donjuanes; Lennon y McCartney, Gardel y LePera; tenemos horóscopos, Biblias, Coranes, ramblas en la luna, vírgenes de cera. Tenemos naufragios soñados en playas de islotes son nombre ni ley ni rutina, tenemos heridas, tenemos medallas, laureles de gloria, coronas de espinas. (Estribillo) Tenemos caprichos, muñecas hinchables, ángeles caídos, barquitos de vela, pobre exquisitos, ricos miserables, ratoncitos Pérez, dolores de muelas. Tenemos proyectos que se marchitaron, crímenes perfectos que no cometimos, retratos de novias que nos olvidaron, y un alma en oferta que nunca vendimos. Tenemos poetas, colgados, canallas, Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma, abuelos que siempre ganaban batallas, caminos que nunca llevaban a Roma.

“Más de cien pupilas para vernos vivos.” Lo que hay que hacer: La segunda evaluación del curso consiste en que, el próximo martes, hay que escoger una frase, y sólo una, y hay que escribir una columna, como de un diario, en el sentido de que sea limitado, no más de una página y media, tamaño carta, letra times new roman 12, interlineado sencillo. Lo que se medirá será: Aspectos Formales. La frase escogida debe ser relacionada con alguno de los contenidos del curso, cualquiera, incluyendo las lecturas, hablando de ello poniendo algo de nosotros en el papel. Debe haber factor emocional. 04/11/08 ¿Qué caracteriza a la época que nos ha tocado vivir? – – – – – – – Individualismo  Preocuparse sólo de uno mismo. / Mayor conciencia Social. Consumismo  Vivir para comprar. Globalización  Interconexión e interdependencia. Multiculturalismo. Competitividad. Aceleración. Pérdida de capacidad de asombro. – –

Violencia.

Algunas características de las sociedades contemporáneas. – Sociedad de masas.  Sociedad donde la individualidad, la idea del yo, está subordinada al todo, a la colectividad, a lo indiferenciado. En el lenguaje, por ejemplo, esto se manifiesta en la utilización permanente de sustantivos colectivos. Más que hablar de individuos se habla de grupos, se habla de partidos, países, conglomerados. Se diluye la individualidad, y en general se empieza a tratar con masas, que hay que controlar de alguna manera. Y al parecer esto es malo porque despersonaliza las relaciones, y se pierde la capacidad de conocer al otro, no a los otros. Sociedad de consumo.  Las masas consumen, y esto significa que, en vez de trabajar para vivir, se vive para trabajar, y con el producto del trabajo, es decir con el dinero, se compran bienes y servicios, y cuando el sueldo no basta, ahí está la deuda, el endeudamiento, la tarjeta de crédito, el préstamo de consumo, y esto nos lleva a un círculo vicioso: cuando una persona está trabajando, normalmente trabaja con miedo a perder el trabajo, porque perder el trabajo supone pérdida de estatus y pérdida de capacidad de consumo, y cuando una persona no está trabajando, está consumiendo, es decir, nuestro tiempo de ocio lo destinamos predominantemente a consumir. 20 años atrás el tiempo de ocio era para jugar en la plaza; ahora los malles se llaman plaza (mall plaza Vespucio), y así compramos y nos quitamos la ansiedad. Sociedad globalizada, y fundamentalmente lo que se ha globalizado es el flujo de información disponible, y eso es bueno, pero el problema es el uso que hacemos de esa información. Sociedad acelerada. Hoy la velocidad se estima como algo bueno; no hay un elogio de la lentitud. Es la aceleración, lo rápido, lo que se premia. Sociedad Violenta. Quizás la más violenta de todos los tiempos. Nuestros sentidos son agredidos permanentemente con toda clase de estímulos. El ambiente apesta, la contaminación acústica está por doquier, el mal gusto abunda, las cosas que vemos y no debiéramos ver porque nos hacen mal, están a disposición de quien quiera auscultarlas, y además, como siempre, nos matamos unos a otros. Saturación de nuestros sentidos. Pero, más grave que esto es la exclusión. Por ejemplo, yerkopuchento, y los box populi. Y esto lo hacemos porque cuando llegamos al trabajo nos explotan y nos excluyen, y aceptamos todo por miedo, entonces nos excluyen en el trabajo, y nosotros excluimos frente al televisor. Estamos

entonces en una cultura de la exclusión, de la marginalidad, lo que es extraordinariamente grave. Pero ¿por qué hoy hay más violencia? Parece que porque hoy la cantidad de violencia es muy superior a la que había en tiempos anteriores. Pero esto es trivial, ya que sólo es cuantitativo. Pero en un sentido menos trivial, cualitativo y no cuantitativo, es que la violencia no sólo es guerra, sino que es exclusión, está en la familia, en la universidad, está en la burla, en la descalificación, en las etiquetas de ser exitoso o ser fracasado. Lo que ocurre es que nosotros tendemos a identificar la violencia con la violencia activa, pero la forma más brutal, desde el punto de vista psicológica, es la violencia pasiva, como la ley del hielo. Además, estas características se potencian unas con otras, porque están interrelacionadas. Lo anterior era respecto al término contemporáneos, dentro de la expresión problemas morales contemporáneos. Ahora vamos a problemas morales. “La conducta es lo que calificamos de bueno o malo. Esto es el objetivo del abogado, el estudiar comportamientos, conductas, y las relaciones entre esos comportamientos y esas conductas.” Un problema moral contemporáneo es una diferencia de percepción (de conciencia), respecto de la calificación moral de un comportamiento social en la época en que vivimos. Dicho esto, ¿cuál es el ejemplo paradigmático? 05/11/08 Respuestas a la pregunta “¿cuál es el problema moral contemporáneo paradigmático?” – – – – – – – – – – – – El individuo no es relevante para las desiciones colectivas. Falta de diferenciación entre parte/ todo, yo / masa. El problema del sentido. Falta de identidad. Problema de exclusión. Falta de autonomía para decidir. Indiferencia en sentido amplio. La necesidad de pensar sobre “esto”. Intolerancia. Incapacidad de orientarse. Insatisfacción General. Desilusión y desesperanza.

Pero, ¿hay alguna conexión entre estas respuestas?

Al parecer son todas interdependientes. Son un problema en sí mismas, pero además parte de un todo (Holón). Pero, parece que todo esto es un manual de autoayuda, que nació por la década del 70. Pero, ¿qué hacía la gente antes? Alguien dijo que iba a confesarse, y se habla de los monoteísmos de la religión. Pero nos monoteísmos, desde los 60’s entraron en crisis. Y, entonces, desde ahí que encontramos “católicos a mi manera”, pero para la religión eso no se tolera, es decir, dentro de una religión monoteísta. Pero entonces, se dieron cuenta unos tipos de que la angustia que producía esta crisis religiosa, y crearon el movimiento new age, mezclando religión, música, literatura, etc, y entran los manuales de autoayuda. Y, esto se relaciona con la incapacidad de orientarse. El punto, y esto es lo lamentable del autoayuda, el ser humano es extremadamente complejo como para solucionar sus problemas con un manualito. Cada uno de nosotros es un misterio en sí mismo. Somos extraordinariamente complejos, y probablemente el desafío de la vida consiste en entenderse uno a uno mismo, y con suerte intentar entender algo acerca de otro. Y en consecuencia, ¿creen que un manualito de autoayuda me va a solucionar mis problemas? No. Me puede producir un alivio, pero lo mismo que hace una aspirina, ataca el síntoma, pero no la dolencia. Me baja el miedo, el nivel de ansiedad, pero eso son los síntomas, me da esperanza, pero la enfermedad sigue. Pero hay otra industria que sirve para solucionar todos los problemas anteriores. La industria farmacéutica. Los ansiolíticos y los antidepresivos. Es evidente que si alguien tiene una depresión endógena, una ezquisofrenia, es necesario tener estos medicamentos, pero sucede que hay personas que “bajan la fiebre”, pero eso nos hace andar “como si” estuviéramos felices. En Chile se venden más o menos 3 millones de ansiolíticos al mes. Y el problema de los ansiolíticos es que generan adicción, y cuando alguien lo quiere dejar, el cuerpo intenta impedir que se le quite la sustancia. Ahora, pero esto no quiere decir que toda el autoayuda es mala; desde luego, como en todo libro (aunque en algunos no), podemos salvar algo. Y además, es un cuento, y lo malo es que nos venden el cuento. Hay que ser capaz de digerir. Pero, el problema va más de fondo. Es cierto que hay muchas personas en terapia, pero sucede que con lo que sale un buen psiquiatra, “no tienen acceso a una consulta”. Efecto Placebo* Y, todas las ideas que responden a la pregunta primera de esta clase, podría llamarse, según M, “el problema de la aniquilación del “yo”. Se dice que si uno urga en el fondo de uno, no somos valiosos, estoy demás, sobro, nadie

me va a echar de menos. Y buena parte de nuestra estructura de la prisión, de nuestra rabia, nace de esa idea. Y eso a todos nos pasa. Y esto es porque vivimos en una sociedad que vive en la descalificación. Queremos surgir por la vía de bajar a otro, la mofa, la burla. La idea de lo que el otro siente o piensa es irrelevante, y particularmente con los niños, que son las personas más desvalidas. *Del hecho de que seamos irrelevantes para la sociedad de consumo, no se sigue que sintamos que no tenemos nada que decir, incluso a nivel inconsciente. * Pero, no todo esto tiene que ser necesariamente así. Podemos decir algo. Y, esto no es todo voluntarismo. Hay que “trabajarse” (ejemplo Obama). Al parecer no hay que retrocedes nunca, y rendirse jamás. Cuando nos consideramos insignificantes, nos transgredimos a nosotros mismos. Hay que ver dónde está el yo, discriminar cuáles son mis batallas, y tener el valor y la voluntad para enfrentar esa situación aunque me duela y tenga que sufrir, aunque me deprima y se me dispare la ansiedad y la emoción se me desborde. Así se expande el yo y centro de percepción. Hay que aprovechar los mensajes que nos llegan principalmente de nosotros mismo y usarlos. Las emociones nos dicen “algo está pasando aquí, y hay que ir a buscarlo”. Todo esto es un deber ético, ya que si no hago esto, todos los problemas y respuestas anteriores, se harán presentes. 11/11/08 Hemos recorrido un camino bastante largo, que va desde el problema del sufrimiento, pasando por el espinudo problema de quién soy yo, y el internalizar la experiencia del dolor, terminando la clase anterior con el mensaje de que la sociedad aniquila el yo, lo que no es pesimista porque algo podemos hacer al respecto. M: “En general, la racional, el ejercicio de nuestro intelecto, nos obliga a ser pesimista, es nuestro deber; las cosas no están bien, y en consecuencia es un deber intelectual ser pesimista. Mirar la realidad como es, las cosas al mal. Sin embargo, uno puede ser optimista al nivel de la voluntad, es decir uno puede darse cuenta de que las cosas están mal, pero puede tomar la decisión, con la voluntad, de modificarlas, de hacer que las cosas cambien, de hacer que las cosas evoluciones, y en consecuencia podemos ser pesimistas del punto de vista de la razón y optimistas al nivel de la voluntad. El que es optimista en los dos es un optimismo ingenuo; no todo es cuestión de voluntad. Y el que es pesimista a nivel de la razón y de la voluntad, es un derrotista; está perdido. Esto es una distinción conceptual, pero con profunda incidencia en lo psicológico”. Dicho eso, efectivamente la prisión de la conciencia se ha fortificado, con la aniquilación del yo en sociedad. Y, nos tocará ejercer como abogados en un mundo complejo y difícil. Y, hablaremos hoy de la abogacía. No sólo complejo y

difícil en general, sino particularmente para el abogado. La profesión de abogado no tiene buena prensa; hay libros de chistes, incluso. Es decir, la profesión de abogado hoy ha perdido prestigio. Hay una etiqueta ahí. Ser abogado es ser una suerte de sujeto interesado por el dinero del cliente. Pero la abogacía tampoco puede ser hoy lo que era ayer; el abogado al estilo Ricardo Lagos, con parsimonia, con buena oratoria, que se expresa con claridad e infunde respeto, tampoco parece estar muy de acuerdo con el mundo de hoy. En el día de hoy se arman sociedades de abogados, en un mundo que se globaliza. De alguna manera hoy los abogados debemos mirar nuestra profesión como un negocio, en el buen sentido de la palabra, teniendo en cuenta la globalización. En Chile existen 22.000 estudiantes de derecho. Hay harta competencia. Y existen alrededor de 17.000 abogados en ejercicio, con 2000 egresando cada año. Es un mundo complicado difícil y hostil. Y esto nos debe hacer caer en la cuenta de que la reputación profesional empezó ahora; no cuando salgamos. La reputación es Hoy, y esto, la credibilidad es el principal activo de un abogado. En consecuencia, la etiqueta que nos pueden poner hoy puede tener efectos en el mañana, si no nos dan una segunda oportunidad. Pero, ¿por qué es necesario repensar y refundarlos fundamentos de la abogacía? ¿Realmente vale la pena ser abogado hoy? Si la respuesta es negativa, ver qué podemos hacer, desde acá, desde primer año, para que el día que ejerzamos un título lo hagamos con orgullo y entusiasmo. Una de las cosas que está mal en la profesión es precisamente la calidad de vida. Estudios publicados por universidades de EEUU, indican que la profesión legal está en primer lugar del índice de suicidios. También son el número uno en el índice de divorcio. Además, entre las profesiones que más consumen antidepresivos y ansiolíticos. Y también aparecemos en el top 5 de peor calidad de vida en el mundo. Y esto, en parte, se ve por la abundancia. A mayor oferta de servicios legales, el precio baja, y eso hace que los abogados para hacerse sus ingresos deben trabajar más. En EEUU se espera que un abogado que quiere trabajar una gran firma, facture alrededor de 2500 horas al año. Y, si uno es honesto, de 3 horas que uno está en la oficina, dos son facturables. Eso, son 14 horas diarias. Y, así, es obvio por qué la mala calidad de vida. De la población activa, que trabaja, un 0,43 por ciento ganas 3 millones de pesos o más, 17.000 personas. Y el 74% de los chilenos, gana en promedio, 233,333. Conclusión, en chile no hay clase media. Es necesario tener otros activos profesionales. Ni soñar que se acaba en 5to. Habrá que hacer algún diplomado o máster, o lo que sea. Aquí, o a fuera. Dicho esto, veámos en qué puede servir, como punto de partida, un curso como este, que lleva hace rato como título problemas morales contemporáneos, en aquello en que consiste ser abogado. El diagrama es: Ser  hacer  tener.

Lo que hace un abogado es defender judicialmente intereses ajenos. También redacta documentos legales. Además, investiga. Asesoramiento, desde luego. Resuelven conflictos y median. Puede ser profesor, hacer clases, docencia. También administran empresas. La mayoría de los parlamentarios han sido abogados. Pero todo esto no nos sirve para refundar la abogacía. ¿Dónde está en juego el refundar los cimientos de la abogacía? No en el qué sino en el cómo. Hay formas y formas de defender los intereses de clientes, de interrogar al acusado, a los testigos, hay formas y formas. El abogado además, presta servicios personales, servicios que son inseparables de quien los presta. Se relaciona con personas. Lo mismo ocurre con los médicos. Y esto es lo que se ha perdido, en la opinión de M. Esto es lo que se ha debilitado. No vemos gente, no vemos personas, vemos números, vemos cuánto vale el asunto que tenemos entre manos. Además, el abogado tiene que tener una estructura psicológica razonablemente equilibrada, porque va a estar expuesto. 12/11/08 Pero, cambiar lo viejo genera normalmente muchísima resistencia, por eso se necesita valor. Nuestro lema de universidad es “tradición e innovación”, es decir, queremos conservar lo antiguo y experimentar nuevas cosas; mejorar, y hoy en día hay al menos siete formas de concebir la profesión legal, lo que forma una tensión que si no se administra bien, puede romperse, y ahí paramos de comunicarnos, que es algo que debemos evitar. Un abogado debe desde luego conocer el Dº. Es obvio. Pero lo que no es tan obvio es que el Dº, pese a Kelsen, no consiste sólo en normas. Esto es lo que cree Monti que, desde luego el Dº es normas, pero no es sólo eso. El Dº no es sólo un fenómeno normativo. Al parecer el Dº es un sistema, y en este sistema, complejo, las normas tienen un papel, desde luego, fundamental, pero las normas tienen un origen, su existencia tiene una justificación, buena o mala, y el que la norma en cuestión sea eficaz o no, produce un impacto social. Es decir, hay insumos que influyen en el contenido y en la oportunidad en que se produce o modifica una norma, y una vez producida la norma, esta tiene un impacto social, y ese impacto social a su turno vuelve a generar insumos para la dictación de nuevas normas y así sucesivamente. Y este sistema circular, de retroalimentación permanente es lo que podríamos llamar cultura jurídico, y Monti cree que el Dº es eso; una cultura jurídica. Por lo tanto, si uno concibe el Dº de esta manera, esto tiene un impacto directo en la manera en que se enseña el Dº. Si creemos que el Dº son sólo normas, lo que aprenderemos serán sólo normas, y seremos expertos en reglas, eruditos, el punto es que eso es el mínimo exigible, y eso que es el mínimo exigible ha sido hasta ahora el máximo. Y eso hace que nuestra profesión sea generalmente mínima, plana, chata.

El abogado debería ver, primero que todo, las interacciones humanas. (Ejemplo del gerente que pasó al número uno y lo hacía mejor en el número 2).

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