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RIMA VII

Del saln en el ngulo oscuro,


de su duea tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
vease el arpa.
Cunta nota dorma en sus cuerdas
como el pjaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
Ay! pens; cuntas veces el genio
as duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lzaro, espera
que le diga: Levntate y anda!.

RIMA LIII
Volvern las oscuras golondrinas
en tu balcn sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarn.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
esas... no volvern!
Volvern las tupidas madreselvas
de tu jardn las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde an ms hermosas
sus flores se abrirn.
Pero aquellas, cuajadas de roco
cuyas gotas mirbamos temblar
y caer como lgrimas del da...
esas... no volvern!
Volvern del amor en tus odos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazn de su profundo sueo
tal vez despertar.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengate,
as... no te querrn!