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Ha terminado la semana laboral, un sol de bronce alimenta el

manto mas rico del ao. En la sedienta ciudad


ortogonal
se cuece la bohemia temuquense en los bares secretos
como oasis en medio del desierto, pero recin
comienza a anochecer
Cierran lentamente las mamparas de las hermticas galeras
del retail, la gente de bien vuelve a su hogar
abandonando la piedra cincelada de arcilla
pero alguien va solo mirando y fumando sin detenerse, o
detenindose exhaustivamente? -un extranjero de s
mismo
que
pasaba
las calles desoladas y una negra fila de colectivos
vacos, la sequedad de la calzada barroca de brillantes
papelillos
y el humo salado del cigarro, en amargo amoniaco
verdadero, que se eleva en prodigioso rumbo y
seductoras formas
le absortan al viejo casco de all arriba y lejos, no ms de 3
metros sobre el suelo, que sobrevive a las inclemencias
del tiempo lineal -ignorado completamente
y es como si toda la ciudad tuviera una propia identidad que
se niega a ser normalizada
pero, oh maldita condena! un repentino pestaeo vuelve las
rodillas al suelo
y otra lgrima azota el cemento