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208 EL PROCESO TERAPEUTICO durante un clerto tiempo, tras haberle castigado con clerta severidad, Si queremos convencer a los paces del significado patol6gico de la enu- resis, habremos de tomar también en consideracién este factor y hablar de él en forma adecuada en el curso de In conversacién. En nuestra charla com los padres, pues, dcbcremos mostrrles ante todo muestra comprensién, reconociendo que el cuidado de un pequesio, enurético es algo costoso y cargante, Se puede decitles én cuidar a antianes, que han perdido el control de sus fun toras, es una de las tareas mis desagradables y sacrificadas que pueden caer sobre las espaldas de sus parientes y que pasa lo mismo con los ninos. EI hombre medio, en efecto, receiona de manera distinta ante tuna erupeién cutnea. que ante una enfermedad cardisea, e igualmente iferente serd le reaceiGn ante una ceguera que ante una sorcera y, por consiguiente, arte un hacerse pipf o caca que ante una rotura de piema, Sélo una vez. que-he reconocido lo que hay de comprensible en les reacciones de los padres, intento hacerles ver, con la ayuda de alguna comparacién muy gréfica, porque las rencciones de disgusto frente al niifo carecen de toda uiilidad prictica y no sitven en general mis que fan empocter or cntomancloyfa, Sogn soa ol gato de! For de los padres procederé poco més o menos asi: les digo céimo la vejige es una cavidad muscular que puede contmerse periSdicamente igual que Al corazén, Después que la vejiga, como el cornzén, es un miiscula que trabaja involunteriamente y, a mayor ebundamiento, que esté some: fhdo a toda clase de influjos nerviosos. La comparacién de Ia vefiga con i es especialmente préctiea, porque los padres pueden enten- der ficilmente por propia experiencia, que el pulso se acelera en los es: tados de excitacién y que lo mismo pasa con la vejiga. Afado a esta explicacin, que la vejiga normal y sana —supnesto el estado de relaja- .— se relaja durante Ia noche y puede por eso contener una arse cuenta, cede ante la presin de In cavidad ividad involuntaria, En este contexto pucdo entonces, si el caso Jo pide, explicar a los, padres, que, ocasionalmente y poniendo en juego todas las fuerzas, de'una intensa ansiedad, puede ol misculo al inyoluntario de la vejiga. Esto explica EL TRATO CON LOS PADRES 205 Ia observacién hecha de que los castigos dures hacen desapatecer tem- poralmente Ia enuresis, Estos ejemplos pueden poner a les padzes en situacién de comprender que el éxito obienido a base de castigo es un éxito enteramente aparenie. A este spleo con gusto la com- pparacién siguiente: tin hombee a ot una piema puede ser obligado a comer encatonéndole con una pistola y cou ello habré desaparecido momenténeamente su incapacidad de andar, pero se ha- Dri logrado, en el mejor de los casos, que Ja fractu no tenga ya remedio. Nuestra descripeién prictica de los procesos ens Jos padzes no contiene evidentemente sino w de trabajo existentes sobre este proceso biol6gi colmo, en un lenguaje no especializado. Pero sario desplegar ante los padres toda la problemi portnte es aber encontmdo una imagen comprensile pas es pa ue Tes haga ver claro, que el primer objetivo del médico es obtener tina relajaain de la sbuacion ofectia del niso. La comparacién ofte ida a los padres les haré fécilmente comprensible, que sélo pueda Ihacerse desaparecer la enuresis euando el nifio vaya a la cxma por ta noche en un estado de distensién afectiva general, porque si no, no se ri la relajacion de In vejiga. Los padres comprenden asi més fécilmente, por qué los nifios necesitan imprescindiblementc un trato afectuoso y cuén perjudiciales son en cambio los castigos, reproches ¥ ‘A propésito de este tema no olvido cast munca preguntarles cuidar aaeiaa pedres por las expresiones afectivas que la enuresis del nifio les ineita a emplear con mis insistencia, Especialmente suelo ha- blar con los padres sobre su conduicta expresiva, un problema sobre el ‘cual Ja mayoria de ellos no han reflexionado suficientemente, Muchos padres creen de buena fe que basta que su hijo no reciba més golpes por su enuresis, mientras ellos por su parte le hacen sentir de mil i ién, su disgusto y contrariedad. Suspires, miradas de desaprobacién, advertencias moralizadoras aparentemente carifiosas {Cjnen cuidado hijo!) son, con mucho, basta de acostarse que wna palabra de consuelo por due ha podido siguna vex darse cuenta de vais yar un nll) compendes que noe olngin superfluo ‘prodigar alguna palabra de consuelo al niffo y poded atm pedisle a una madre que la diga en determinadas ocasiones. Los padees dicen ante tal recomendacién una y ota ves, que femen con ello que el nifo se vuelva (en el caso de que Jo lamente)