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Imaginaos que os regalan un rbol, de veinte centmetros de altura, grueso en la

base y afilado en la copa, con la capacidad de provocar sueos libidinosos. Lo


normal lo que harais, estoy seguro- sera colocarlo a los pies de la cama y esperar
el momento del primer sueo ertico. Una vez os asegurrais de estar realmente
dormidos, qu mejor empleo se podra darle a esa inesperada aventura que salir de
vuestro dormitorio y de vuestra casa para marcharos al distrito de la vida
nocturna. All abordarais a una muchacha de tez blanca, ojos grandes y cara
bonita. Le propondrais, sin rubor alguno, hacer el amor con ella. Pero la muchacha
replicara que eris el cuarto soador ertico de la noche, gracias a los poderes del
rbol Dabadaba. Esto puede ser un sueo para ustedes, pero para m es la
realidad. Puede que para ti esto sea la realidad, pero para m es slo un sueo,
responderais. Lo que ocurre a partir de aqu en este cuento desenfrenado y lbrico
es una tensin muy divertida entre lo que creemos que son los sueos y lo que
quisiramos que fuese la realidad. Adoptando la vieja tctica postergatoria de los
sueos erticos reales, el seor Sasaki, protagonista de El rbol Dabadaba,
intenta una vez y otra aportar a sus sueos dabadabas sus excitaciones reales, pero
acaba por entender que eso es algo parecido a una quimera, una especie de mundo
plano que se voltea cuando menos lo esperamos y que nos transforma de modo
inesperado de amantes acosadores en maridos engaados, o lo que es lo mismo, de
protagonistas soadores en secundarios soados. Una brizna ertica. Apenas nada.
Ciudad Marina se empez a inclinar a finales de un otoo especialmente agitado de
cierto ao. En septiembre, un tifn provoc olas de proporciones prximas a las de
un tsunami, que llegaron a la baha, donde se anclaba la ciudad en una isla
artificial. Esas grandes olas abrieron una brecha en uno de los mamparos de los
tanques de lastre que se usaban para estabilizar Ciudad Marina, haciendo que su
centro de gravedad oscilara en direccin sursuroeste, donde se encontraba la
entrada a la baha.
(Comienzo del relato El mundo se inclina)
El bonsi Dabadaba
Relato incluido en Hombres salmonela en el planeta Porno (2005)
Poruno Wakusei no Sarumonera Ningen
Ediciones Atalanta, 2010