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morane © Grama ediciones, 2013. Av. Maipt 3511, 1° A (1636) Olivos. Peia. de Buenos Aires. Tel: 5293-2275 + grama@gramaediciones.comar http://www.gramaediciones.com.ar © Monica Torres, Graciela Schnitzer, Alejandra Antuita, Santiago Peidro, 2013. indice Presentacién Esto no es un Prélogo. Singularidades | Ménica Torres... Torres, Ménica ‘Transformaciones : ley, diversidad, sexuacién / Ménica Torres ; adaptado por Santiago Peidro ; compilado por Ménica Torres; Graciela Schnitzer ; Alejandra Antufia. - 1a ed. - Olivos : Grama Ediciones, 2013. 4408 p.; 21x14 em, ISBN 978-987-1982-07.3 1, Ensayo. 2. Psicoanslisis. nea, comp. II. Schnita CD 150.195 idro, Santiago, adapt. I. Torres, Mé- comp. IV. Antuia, Alejandra, comp. Imagen de tapa, Ernesto Bertani, Ambigua (detalle), 2005, Coleccién Zurbaran, Cerrito 1522, CABA, igz@zurbaran.com.ar Establecimiento de textos: Alejandra Antuta, Gerardo Ortega, San- tiago Peidro, Graciela Schnitzer Colaboradores: Jacinta Duer, Andrea Pineda, Gabriela Triveno Disefto de tapa: Kitak | Disefto y Web | www.kilak.com Hecho el dep Queda prohibi medios graficos, so del editor. 1.723 1. parcial de este libro por trénico 0 cualquier otro sin permi- ito que determina la | roduccién icos, el Impreso en Argentina Recreo literario Ise | Susy Shock Los actores sociales Del Depésito al Congreso: historia de la persecucién y resistencia de las sexualidades no hegeménicas en la Argentina (1880-2013) | Santiago Peidro Cuando la identidad es ley. Ecos de Michel Foucault y Judith Butler | Paula Lucia Aguilar ‘y Laura Fernéndez Cordero. El paradigma de la identidad -Exmevist | Dario Sztajnszrajber nn “No quiero invisi ~Exmevista | Marlene Wayar La conquista de derechos y la Ley 26.743 | Pablo Glanc Derechos sexuales, derechos reproductivos. Construyendo la igualdad en el acceso a la salud desde la diversidad | Paula Ferro “Una ley de avanzada”. Equipo de Sexo del Hospital Gutiérrez de La Plata -Exraeusta | César Fidalgo .. jegral en Reasignacién 7 a 101 109 {que quienes han militado en pos de la modificaci6n de esa Ley, buscando el reconocimiento del Estado para aquellas parejas conformadas por dos personas asignadas a un mismo sexo, no han luchado simplemente para que gays y lesbianas contraigan matrimonio. Se trata de que gays y lesbianas tengan la posi- bilidad de no casarse. Es la posibilidad de declinar la que se ha conquistado. Con la modificacién de la Ley de Matrimonio, més, es la prohibiciGn de acceso igualitario a la seguridad social enlos términos propuestos por el Estado. | Vale la pena resaltar que la modificacién de la Ley de Matrimonio xno ha llegado libre de criticas. Desde distintos sectores de militancia trans, travesti intersex se ha cuestionado que solo puedan contraer ‘matrimonio aquellas personas que se cataloguen como hombres 0 mujeres, dejando excluidas a todas aquellas que no se encuentran representadas por ninguno de los dos términos. Cuando la identidad es ley. Ecos de Michel Foucault y Judith Butler Paula Lucia Aguilar Laura Fernéndez Cordero asancién de la Ley de Identidad de Género N° 26.743 tie- ine antecedentes sociales, culturales, politicos y jurfdicos y dindmicos. Tiene, ademés, antecedentes tedricos. ‘mejor, miltiples lecturas de autores y autoras que al exce- la-academia pasaron a formar parte del abecé militante Jos movimientos socio-sexuales, como Michel Foucault y Butler. A pesar de que ni sus nombres ni sus obras se explicitamente en los fundamentos del proyecto ley presentado, son interlocutores innegables de las auto- y autores citados. Y lo que es més importante, sus textos ‘una presencia central en los debates de las ultimas dé- en torno al género y la sexualidad. Es por eso que en reves paginas nos proponemos repasar algunos tra- de sus obras en relacién con el género, la identidad y las, 1 “‘Agradecemos la lectura atenta y los comentarios precisos de Nayla Vacarezza. 46 PAULA LUCIA AGUILAR Y LAURA FERNANDEZ CORDERO Michel Foucault: Identidad, cuerpo, verdad “Poco importa si se trata 0 no de utopfa; tenemos ahé un proceso de lucha muy real; la vida como objeto politico fue tomada al pie de la letra y vuelta contra el sistema que pre- tendia controlarla’ Michel Foucault Desde sus primeros trabajos, Michel Foucault puso en de la unidad identitaria del sujeto mo- adas tramas de saberes y préc- to de conocimiento al Su minucioso estudio arqueolégico acerca de sura, le permitié reflexionar so- bre las formas de la distincién entre lo mismo y lo otro, los procesos de constitucién hist6rica de la delgada linea entre lo normal y lo anormal. En el centro los cuerpos, puntos axiales de relaciones de poder, donde a partir del xvi, la vida misma aparece como blanco del poder? Multiples discursos con pretensién de verdad orientan las practicas de y sobre los cuerpos: prescripciones, instrucciones, reglamentos, ejercicios cotidianos sedimentan en normas ¢ inscriben ellos, microfisi- camente, unas formas del ser y del hacer, hist6ricas, cambian- tes, azarosas, plausibles de ser estudiadas genealdgicamente. La historia se inscribe en los cuerpos, planteard en su texto ybre Nietzsche, la genealogéa y Ia historia,‘ al rechazar toda posi- jad de un origen a ser recuperado en su pureza, en pos del rastreo de los enfrentamientos y el azar, de las imposiciones pero también de las resistencias que explican los comienzos.* O dicho de otro modo, cémo llegamos a ser esto que somos. Foucault plantea el desaffo de una préctica tedrica que busca dar cuenta de una ontologfa de nosotros mismos. Una reflexién sobre los cuerpos, los modos del devenir sujetos y las normas idad,t.1, FCE, México, 1987, p. 137. Pre-textos, Valencia, > Foucault, M,, Microfisca del poder, La Piqueta, Madrid, 1992. Teaxsformaciones "7 sus modulaciones histéricas. Una pregunta desde y por el ite. La apuesta teGrica de Foucault sostiene su potencia pptiva allf donde advierte la imposibilidad de la respuesta {voca a la complejidad de los procesos de subjetivacién, En sus textos fundamentales y de mayor circulacién, Fou- It propone una conceptualizacién del poder en términos jonales. El poder es constitutivo y atraviesa todas las jones sociales, aunque de modo desigual y jerérquico. ejercicio del poder, o mejor dicho de los poderes, lleva en por definicién la posibilidad de la resistencia. Desde esta iva, no es posible pensar las relaciones de poder iderar como premisa la existencia de sujetos con cierta de actuar, o cuanto menos, de oponerse, contestar, re- estratégicamente las practicas y discursos que los atra- . Foucault pone el acento en la positividad del poder, cualidad productiva: cuerpos, relaciones, verdades. En sus itimas formulaciones, el poder es planteado como la posibi- de delimitar el campo de accién posible de los otros, de lucir sus conductas, aspiraciones y deseos. Esto implica reflexién sobre el gobierno de los otros, pero también del mismo, a través de las tecnologias del yo.* El eercicio de poder es inescindible de su relacién con el ber y, por ende, con la configuracién de lo que en cada mo- ito se constituye como lo verdadero o lo falso. La circula- de discursos con pretensién de verdad va trazando lineas separacién, de exclusién de agrupamiento, en los que tam- se pone en juego la nocién misma de normalidad, criterio el que confluyen tanto las ciencias como el discurso juridico dan cuenta de esta y de sus desvfos. Se configuran enton- ciertas formas de objetivacién de los sujetos, en tanto ob- 3s de conocimiento: objeto de un saber, presa de un poder.” Ahora bien, esta complementacién entre objetivacin y jetivacién revela su complejidad al considerar la microfi- del poder, disciplinaria, que actia en y a través de los Foucault, M, Tecnologia del yo y otros textos anes, Paid6s, Barcelona, 1990. Foucault, M, Vigilar y castigar, Siglo x0, México, 1985. 48 PAULA LUCIA AGUILAR Y LAURA FERNANDEZ. CORDERO ‘cuerpos distribuyéndolos en el espacio, estableciendo ritmos, articulando sus gestos minimos. Toda una anatomfa politica del detalle que tiene su correlato en la regulacién del cuer- Po en tanto especie, una biopolitica reguladora de las pobla- ciones que estos cuerpos componen. Es en este punto en el que surge un concepto fundamental para pensar los aj tes de la “caja de herramientas” foucaultiana al andl que nos convoca. Porg Iitica de los cuerpos dia y se instaura pol cuerpo y a la vida de la especie” y con ello el dispositivo de sexualidad. Es justamente en su Historia de la sexualidad que Foucault desarrolla su tesis principal acerca de las formas histéricas de construcci6n de una verdad sobre sf mismo que radicarfa en el sexo, mostrando cémo el cuerpo se conforma en blanco de un vida misma objeto de regulacién. Provocativamen- jerrogante: zcémo entender esta incitacién a los discursos sobre aquello que a la vez es lo més intimo y lo poblacién?, zqué procesos histéricos fueron necesarios para llegar a considerar que es justamente en el sexo donde se encuentra la autenticidad de los sujetos, y en la confesién, de sus muiltiples formas, su verdad dltima? Foucault propone entender que la subjetivacién es un proceso y la verdad, una construccién, y por tanto ambas estén en per- manente disputa. Pero ademés, la idea de un dispositive de sextialidad, en el que el sexo, aquello que constituiria el punto nodal de nuestra condicién, no es més que un efecto de su compleja articulacién de elementos que median entre la ana- tomopolitica de los cuerpos y la biopolitica de la poblacién Desde posiciones feministas, 0s de subjetivacién, ya que estos no dan cuenta de | cia sexual como parte constitutiva de la subjetividad, © Foucault, M, Historia de la sexualidad, op. cit, p. 138. * De Lauretis, T, “La tecnologia del género”, Mora. Revista del Area Interdisciplinar de Estudios de la Mujer, N°2, Bs. As., 1996, p.8. TRaxsformaciones 49 idad es el resultado de un proceso com- constituye tamt noes posible no ser gobernado, al desde lo que llama una “actitud critica” en tanto resis- posible plantearse no ser gobernado de “ese modo” ‘buscar otros posibles. Foucault descarta la identidad (y su estat de su propuesta tedrica, ante la pregunta realizada Teportaje en sus tiltimos afios sobre su utilidad como ta politica, le concede una cierta potencia estratégi- ‘embargo, advierte sobre los riesgos inevitables de su i6n, de los limitados alcances de esta noci6n: “No descartar la identidad sia través de ella las personas fan su placer, pero ojo con considerar esa identidad ‘una regla ética universal erigiéndola en norma para a jcault, M., Historia de a sexualidad, op. cit. M, “2Quées a critica?”, Revista de Filosofia, N° 11, Madrid, jcault, M, “Sexo, poder y la politica de la identidad”, Dits et Herts, I, 1976-1988, Quarto, Gallimard, 2001, pp. 1554-1565. 50 PAULA LUCIA AGUILAR Y LAURA FERNANDEZ CORDERO Judith Butler, Identidad, género y performatividad ““Afrontémoslo, Nos deshacemos unos a otros y si no, nos estamos perdiendo algo”.* Judith Butler Desde que publicé Gender Trouble en 1990, la voz. de Judith Butler comenz6 a despertar ecos cada vez més lejanos. Algunas traducciones parciales circularon entre nosotros hasta que se fin El género en disputa. El femi que, por momentos, resulta muy arduo pero, como ella misma dice, qué ilusién sostienen la transparencia y la claridad del Ienguaje?"* Al contrario, Butler despliega conceptualizaciones complejas para poder ex; identidad de género noes un punto de partida, sino el producto de un proceso de construccién social y de natural de esta perspectiva, el sexo se produce en una matriz de inteli gibilidad generizada. Para decirlo sencillamente: se construyen modos de ser mujer y varén, y al mismo tiempo, se ins dos casilleros a los que sumarse (femenino 0 masculino), sino que produce un efecto de coherencia necesaria entre un sexo un género (femenino o masculino) y un Esa trfada sexo/género/deseo estalla eras lineas del texto. Y con ellas, las cabezas que se asoman a Butler por primera vez o desde otros territorios del pensamiento. lente ayuda para orientar una primera lectura: Leticia Sab- / | www:paginal2.com.ar/diario/suplementos/ soy /1-742- raaxsformaciones 51 propuesta butleriana provocé lecturas apasionadas, is demasiado entusiastas. Con la misma intensidad se un dejo de voluntarismo segiin el cual bastarfa con géneros a gusto o deshacernos del género impuesto a (o se pone) un vestido. Es probable que ia por la misma Butler en textos poste- tenga entre una de sus causas el hecho de que para der la dimension coercitiva, deseante e intersubjeti- la expresis: dual de los géneros se exige conocer pparte sustancial del pensamiento del siglo xx. Entre otras jones, las modulaciones del deseo y el reconocimiento en. | el psicoanalisis lacaniano pero también el de Freud, el de la interpelacién, autoras de | feminismo y, por supuesto, Foucault. Todos tamizados Ja maquina de pensar que es Butler y puestos a traba- ra explicarnos en Mecanismos pstquicos del poder” que la Psiquica, lejos de ser un interior puro e intocado, es la sma de produccién -a través de la explotacion de sidad humana de reconocimiento- de una identidad mos convierte en un mismo paso en sujetos sujetados. Es y devenimos sujetos de la identidad, de la libertad, de la idad en tanto asumimos la sujecién a un orden social y en fin, a la sociedad, a los otros. Dicho todo eso sin pasar por otro libro tan fundamental lexigente: Cuerpos que importan. Sobre los Ifmites materiales sivos del “sexo”."* All{ Butler se enfrenta a otro conjunto ‘exiticas (y autocriticas) que la orientan a teorizar sobre la rialidad del cuerpo y del discurso 0, mejor, sobre cémo Tenguaje produce la materialidad de los cuerpos. Antes de \donar la lectura en la segunda nota al pie en la que But- explica su singular lectura de Lacan, hay que retener un sustancial del libro, esto es, que no tenemos otro modo concebir nuestros cuerpos sino es en este entramado de Butler, J, Mecanismos psiquicos del poder, Cétedra, Universidad de Va- lencia, Instituto de la Mujer, Madrid, 1997-2001. % Butler, J, Cuerpos que importan. Sobre los limites materiales y dscursivos del “sexo”, Paids, Bs. As., 2002. 52 PAULA LUCIA AGUILAR Y LAURA FERNANDEZ CORDERO TRansformaciones 53 esto y por mucho més, Butler es una de las teéricas las del feminismo y de ese conjunto heterogéneo de performances y militancias que delinean lo queer. Sus abilizan los cimientos sobre los que se apoyan la «ualidad y el binarismo en un gesto de profunda po- : allf donde habfa dictados inapelables de la natura- sus sacerdotes y médicos traductores), Butler sefiala para habilitar la posibilidad de otras vidas, de que las que no responden puntillosamente al mandato binario il puedan ser vividas. atentado contra las Torres Gemelas, en 2001, provocé un ‘en la producciGn de Butler que la llevé a concentrarse § teflexiones que incluyen a politica en términos glo- Ja guerra. Sin embargo, las preguntas que recorren su ae tan bien sabe formular en cada texto) mantienen Ifnea de continuidad en la inquietud por la defini- de la vida humana posible de ser vivida, es decir, respe- protegida en su precariedad y su vulnerabilidad, palabras en el que nacemos y vivimos. Palabras que comparti- ‘mos con otros y que estén, afortunadamente, en uso y disputa permanente. Es por eso que el lenguaje no se convierte en una turaleza, sino el espacio de la pro- lad de hacer vivibles otros géneros, otros cuerpos, otros deseos. Como se sabe, la piedra angular de su armado teérico es la nocién de performatividad. Esta nocién guarda relacién, aunque equivoca, con la idea de performance teat cuentra su mayor justeza analitica en la filosoffa del Butler hace una lectura de parte de John Austin desde Michel Foucault y Jacques Derrida, y genera un enfoque singular que le permite pensar la significaci6n y las normatividad. } El “giro performativo”” ha sido retrabajado por Butler en textos sucesivos y constituye una seria discusién a la concep- cién del sujeto como un agente racional, soberano, incorpéreo y auténomo. Desde su perspectiva, las practicas del género se dan en un marco regulado por normas que, dada su propia inestabilidad, exigen una constante repeticién. Precisamente, esa necesidad ineludible posibilita el desplazamiento, la el intersticio en el que se da | 10 es, por tanto, el proceso mismo; una instancia que nunca resuelve de una manera completa o definitiva. Constituye ui instancia clave porque, como otras autoras, Butler postula imposibilidad de seguir pensando a la subjetividad por fuera de la matriz de generizacién. Somos todos sujetos sexuados, interpelados y producidos en una matriz de género. Habria que recordar que Gender Trouble no es un compen- dio de herramientas sofisticadas, sino la articulacién de un andamiaje teérico novedoso para responder algunas cuestio- nes claves del feminismo de fin del siglo xx. Su intervencién Foucault y Butler, una invitacion a profundizar el debate joucault y Butler se cuentan entre los autores que forma- parte del intenso proceso de revisién, critica y reformula- de la nocién de identidad en las tiltimas décadas del si- xx. Eso no impide que sean de inspiracién innegable para reclamos basados en la idea de que la identidad (de ) es un derecho y, por tanto, debe ser legislado a fin tizar su consecuciGn. De hecho, en Argentina la elec- de la identidad como vector de la disputa juridica fue tan jas admiten, la Ley de Matrimonio tario y la Ley de Identidad de Género eran impensadas heterosexual imperante incluso en el movimiento femi Cabral, M,, “La identidad es una metéfora”, 18/12/2012. Recupe- tado de https:/ / www.diagonalperiodico.net /cuerpo/ la-identidad- es-metafora html. ® Sabsay, L., Fronteras Sexuales. Espacio urbano, cwerpos y ciudada Paid6s, Bs. As., 2011 54 PAULA LUCIA AGUILAR Y LAURA FERNANDEZ CORDERO hace apenas unos afios; su impulso se vio favorecido por la articulacién de amplias coaliciones activistas y encontraron, ademés, un consenso muy extendido en la opinién publica y en los partidos politicos, pese a algunos debates puntuales. Aunque gran parte de la sociedad parecié percibirlas como le- yes especificas para una poblacién particular (gays, lesbianas, personas trans), la sancién de ambas leyes y, especialment la de Identidad de Genero tiene, sin embargo, consecuencias sobre la ciudadania en su conjunto. Logran, ni més ni menos, acentuar la dimension de género y la diversidad en el corazén dela Ley y ena definicién de la ciudadanfa misma. Al mismo tiempo, varios y novedosos aspectos como la im- portancia de la autopercepcién, la despatologizacién, el peso de la decisién personal, el valor de la palabra propia sobre el propio cuerpo, el reconocimiento de la dimensién simbélica de la vida del género, la responsabilidad del Estado de garan- tizar el derecho, la ligaz6n con el sistema de salud que debe én en los casos que se requiera, el respeto por la voz del nifto y la nifia, etc. tienen efectos fuertemente disrup- tivos sobre la definicién de la ciudadanfa y de la democracia ©, al menos, abren fisuras y oportunidades para continuar en el camino del reconocimiento y la inclusién. Volver a Foucault y a Butler luego de la sancién de la Ley puede ser un ejercicio con sabor agridulce. Ambos nos recor- dardn los limites, la inestabilidad, las aporfas, la no sutura, de los elementos consensuados en un debate y sancionados en una ley. Si celebramos con raz6n la idea de la autopercep- cién y el reconocimiento de la vivencia personal es necesario recordar los tramos en los que ambos autores insisten en des- tacar la dificultad de aislar un espacio de la individualidad exclusivo. En este sentido, no son los tinicos que destacan la condicién intersubjetiva de lo que somos, aun de lo que con- sideramos més interior, mas intimo, més privado. En la mis- ‘ma direcci6n, la nocién de autonomia exige una mirada la sujecién pero también de los placeres. Ambas experien ‘TRansformaciones 55 ;ponen a los otros y evidencian la condicién social, com- de nuestros cuerpos. punto destacable y vanguardista de esta legislacién erradicacién de la patologia como modo de definir la de género y como clave para su inteligibilidad por © de resistencia, ya que funda nuevos proce- y gobierno. Obtener un derecho o acceder tivacién, en fi ra inevitable el Estado incorpora a sus atribuciones sposici6n de estos cuerpos, en las categorias que ofrece. caso, el ejemplo més claro es que esta legislacién, al por el momento, obliga a decidir entre los cldsicos ca- varén y mujer. suma, esta Ley se incluye entre las transformaciones que iiltimas décadas han ampliado el reconocimiento de los, $s al tiempo que el Estado recuperaba un lugar central vida social y politica. Sin embargo, las lecturas politicas pueden derivar de las obras de los autores aqui tratados ano pensar la ampliacién de derechos como un pun- Megada, a la manera de una democracia formal de cor- al. Al contrario, nos invitan a pensar 6rdenes a partir lo de la suma y la asimilaci6n, sino nuevos érdenes que en sf mismos la p lad de discutir sus modos timacién y de inteligibilidad. Mientras nos damos a esa de reinvericién, los efectos que produzca la implemen- de la Ley encontrarén nuevas inflexiones en las voces que se atrevan a radicalizarlos.