Está en la página 1de 1

Cerca de cumplir la mayoría de edad –el 23 de setiembre soplará 21 velitas--, Juan

Martín Del Potro moviliza sus 198 centímetros de humanidad hacia la cúspide del
tenis mundial. Y este desplazamiento del mejor tenista argentino de la actualidad es
seguido atentamente por los sponsors que mueve el circuito y también por el público
en general.
Delpo es hincha de Boca, muere por los goles de Palermo y también por ganar el
Abierto de Estados Unidos, que comenzará en pocos días. En ese país, justamente,
ganó el Orange Bowl a los 14 años, y que le sirvió como una buena plataforma de
lanzamiento y como para cumplir algunos de sus sueños que fue modelando desde
que tomó una raqueta a los 7 años y comenzó a jugar con su profesor Marcelo
Gómez.
Su rápido ascenso no pasó desapercibido para Nike. La firma de la pipeta tiene en
exclusiva a Roger Federer y Rafael Nadal, pero también no se olvidó del alto nivel
del tenista argentino. Y es tal la importancia que le dan que está ubicado en el Top 5
de sus figuras contratadas. Un detalle; ante el cambio de modelo que se efectúa cada
año en la parte superior del cuerpo, Del Potro prefirió seguir con sus remeras sin
mangas. Y la empresa estadounidense no le hizo objeción alguna porque el chico que
entrena Franco Davín reúne todos los valores que la marca busca en ésta época. Es
más, la firma estaría buscando que, si no pude mantener de por vida en sus filas a este
atleta, intentará que su contrato sean por muchísimos años.
No se conocen cifras oficiales de sus contratos y los números están guardados bajo
siete llaves. Se conoce, sí, que además de Nike otros de sus auspiciantes son Wilson,
Sony Ericcson y Gatorade. Y que los premios oficiales ganados hasta ahora son de
3.658.310 dólares dólares, de los cuales 1.731.55 los embolsó en esta temporada,
cifra esta última que lo ubica en el sexto lugar de los que más dinero ganaron. Con
poco rodaje en el circuito, Del Potro está 124 en el ranking histórico.
Pero Juan Martín ya pintaba para grandes cosas hace unos cuantos años. Por eso de la
casa central de Wilson, llegó a nuestro país el director global de la empresa para
diseñarle especialmente la raqueta. Le daría a ese chico alto y de enorme fuerza, la
heramienta ideal para su juego. La apuesta dio resultado, claro....
¿Quién majena sus pasos? Su familia. La misma que hizo los esfuerzos para que Del
Potro tuviese lo mejor desde pequeño. “Su carrera se hizo a pulmón”, se escucha
decir a sus allegados. Y en el mismo equipo de trabajo se encuentran el médico
Gonzalo Gómez, el kinesiólogo Diego Rivas y Rafael Groppo, que asesora a la
familia. Claro que no hay que olvidarse de la cabeza de este equipo: Franco Davín, el
entrenador que le cambió la cabeza al actual top ten y que le dio jerarquía a su juego.
Otro de los que ayuda desde el exterior es su manager italiano Hugo Colombini, que
conoce a la familia desde hace muchos años.
Su perfil bajo, la palabra medida, los sueños encapsulados en su mano derecha, lo
llevan a Juan Martín Del Potro al olimpo actual del deporte argentino. Allí se junta
con Lionel Messi; 1,98 metros contra 1,69. Un alto y un bajito. Dos grandes, en
definitiva.