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Marianismo y religiosidad • Eduardo Valenzuela

Marianismo y religiosidad

Eduardo Valenzuela
Director Instituto de Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile

La Encuesta Nacional Bicentenario 2008 tiene un con- Las diferencias de clase


junto de preguntas sobre religiosidad que van más allá
de los datos sobre identificación religiosa y hábito de ir a En el ámbito de las creencias religiosas (“creo y no tengo
la iglesia que suelen ser las medidas convencionales sobre dudas acerca de ello”) la Virgen alcanza una importan-
religión. En particular investiga acerca de las creencias y cia muy destacada: 86% de los católicos cree firmemen-
hábitos marianos de la población, la devoción a los santos te en ella, una creencia muy sólida entre observantes
y algunas prácticas de muertos que son características (aquellos que van a misa por lo menos una vez por sema-
de la religiosidad popular. La llamada “religión popular” na), pero también entre no observantes, sobre todo del
es algo difícil de definir e identificar. En este comentario nivel socioeconómico bajo. Ninguna diferencia de clase,
se examinarán tres criterios principales para identificar en todo caso, es demasiado relevante cuando se trata de
la existencia de algo que pueda llamarse “religiosidad creencias marianas: la variación máxima fluctúa entre
popular”. En primer lugar, se observarán las diferencias 79% en el nivel socioeconómico alto y 88% en el bajo.
de clase como línea de demarcación: existen creencias Siempre ha llamado la atención el 18% de evangélicos
y expresiones religiosas que son más frecuentes entre que declara creer en la Virgen, aunque en muchos ca-
los pobres y los menos educados, y conservan ello una sos es una creencia pasiva sin implicancias prácticas:
tonalidad e impronta específicamente popular, que se con todo, alrededor del 10% de los evangélicos cree que
distinguen de las expresiones propias de los más ricos o la Virgen puede hacer milagros y cerca del 5% lleva
mejor educados. En segundo lugar, se considerarán pro- alguna imagen de la Virgen o tiene la costumbre de ha-
piamente populares aquellas expresiones religiosas que cer una manda. Este mismo 5% declara posteriormente
aparecen poco insertadas o dirigidas institucionalmente, que suele encomendarse a algún santo, lo que muestra
y son populares en la medida en que permanecen poco algún desajuste en el proceso de transición hacia el pro-
mediadas eclesialmente, manifestaciones relativamente testantismo en un segmento relativamente pequeño, sin
espontáneas y desorganizadas. Por último, se considera- embargo, de la población evangélica que, en su conjunto,
rá como popular también lo tradicional o local, aquellas suele eliminar las creencias y hábitos marianos más pro-
manifestaciones religiosas que permanecen vinculadas e fundos del catolicismo popular.
insertas en el molde de una sociedad agraria o aldeana,
y que resisten mal los desafíos de la modernización, espe- En el mundo católico la devoción mariana se mantiene
cialmente de la vida urbana y global. Hemos circunscrito alta y robusta, aunque algunas cosas más que otras. El
este análisis al mundo que se identifica como católico, 73% declara que sabe recitar de memoria el “Dios te
de manera que esta investigación versa específicamente salve, María”, la oración primordial de la invocación ma-
sobre el catolicismo popular. riana. Asimismo la creencia en la capacidad de María de
hacer milagros y de favorecer desmesuradamente a los
suyos, que forma el núcleo activo de la creencia mariana
(“llena eres de gracia”), alcanza a 66% de los católicos:
1 Recordemos los cuatro dogmas marianos: a) María es la Madre de Dios; dos de cada tres católicos tiene sólidas creencias maria-
b) María siempre Virgen, antes y después de la concepción del Hijo de nas, probablemente invoca a María con frecuencia en
Dios; c) María es elevada a los cielos en cuerpo y alma o el misterio de
la Asunción, y d) María, sin pecado concebida, o la Inmaculada Concep- la oración y adhiere a los dogmas marianos sin incon-
ción de María. venientes1. El vínculo de María con la gracia es mucho

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más pronunciado en católicos del nivel socioeconómico hábito de llevar una imagen de la Virgen consigo mismo
bajo, 72% contra un 53% en católicos de nivel socioeco- (en la billetera, en la cartera, en el auto). La asisten-
nómico alto, con una diferencia de clase muy ancha que cia a santuarios marianos y la costumbre de hacer una
permite apreciar la solidez del marianismo popular. manda a la Virgen tienen un comportamiento similar:
es mucho más frecuente en los sectores medios y bajos
La creencia en milagros, en general, tiene una dife-
que se amalgaman entre sí en este aspecto y se debilitan
rencia de clase de 10 puntos, pero cuando se trata de
ampliamente en el alto2. Es casi seguro que estas dife-
la eficacia salvífica de María, es decir, de la capacidad
rencias tienen una larga data y no son en modo alguno
específica de María de hacer milagros, aumenta a 20
recientes: en todas partes, el catolicismo ilustrado tiende
puntos. La misma diferencia de clase se produce en los
a distanciarse de la devoción pública, a la vez intensa-
hábitos marianos más conocidos del catolicismo: la cos-
mente festiva y visual que será propia, en cambio, del
tumbre de detenerse y rezar a la Virgen en un oratorio,
catolicismo popular. La fractura se produce en el plano
gruta o cualquier imagen públicamente expuesta fluc-
de las creencias marianas —¿donde María aparece más
túa entre 55% entre católicos de nivel socioeconómico
asociada a la virtud que a la gracia?— y en el plano de la
bajo y todavía 49% en el nivel socioeconómico medio,
devoción misma que se va trasladando desde los santua-
pero solamente alcanza al 29% en católicos de nivel so- rios y la fiesta popular hacia la conmemoración litúrgica
cioeconómico alto. Exactamente lo mismo ocurre con el
y la oración personal.

Tabla 1. Creencias y hábitos marianos, según nivel socioeconómico

Siempre se encomienda a la Cree que la Virgen puede hacer Tiene costumbre de detenerse y rezar
Virgen cuando reza u ora milagros ante una imagen pública de la Virgen
60% 80% 60%
50% 70% 50%
60%
40% 50% 40%
30% 40% 30%
20% 30% 20%
20%
10% 10% 10%
0% 0% 0%
Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo

Lleva una imagen de la Tiene costumbre de hacer Ha asistido en últimos años


Virgen cuando sale mandas a la Virgen a un santuario
50% 50% 50%
40% 40% 40%
30% 30% 30%
20% 20% 20%
10% 10% 10%
0% 0% 0%
Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo

2 Los principales santuarios marianos chilenos son: Nuestra Señora del Rosario de las Peñas (Arica), Nuestra Señora de La Tirana (Iquique), Nuestra Se-
ñora de Ayquina (Antofagasta), Virgen de la Candelaria (Copiapó), Nuestra Señora del Rosario de Andacollo (La Serena), Santuario Nacional de Maipú
(Santiago), Virgen de Lo Vásquez (Valparaíso), Santa Rosa de Pelequén (Talca), San Sebastián de Yumbel (Concepción).

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Las diferencias de clase son menos pronunciadas cuan- Los santuarios de Teresa en Auco y del Padre Hurtado
do se trata de la devoción a santos. Uno de cada dos en Santiago son definitivamente más frecuentados por
católicos suele encomendarse a algún santo cuando católicos del nivel socioeconómico alto, lo que indica
hace oración. Este dato fluctúa entre 42% en el nivel también la aceptación que tienen en este nivel. La lí-
socioeconómico alto y 54% en el bajo. La invocación a nea demarcación entre catolicismo ilustrado y popular
santos en la oración es casi tan alta como la invocación parece estar puesta sobre todo en la devoción de San
a María: 47% de los católicos siempre se encomienda a Expedito, una devoción de origen eclesial muy reciente,
María cuando reza y todavía un 24% lo hace a veces. despojado de toda connotación ética y bien ajustado, se-
La invocación a María, sin embargo, tiene más sesgo de gún parece, a las condiciones de urgencia y aceleración
clase que la invocación a santos: en el nivel medio y bajo de la vida urbana puesto que favorece rápidamente a sus
puede alcanzar a 50% contra apenas 27% en el nivel fieles. También los santos más tradicionales (“otros san-
alto. La brecha socioeconómica de los santos la acortan tos”) arrojan diferencias socio-económicas importantes,
claramente Santa Teresa de los Andes y San Alberto probablemente devociones vinculadas con tradiciones
Hurtado que tienen una amplia aceptación en el nivel locales, y con santos más vinculados con la gracia que
socioeconómico alto hasta el punto de que carecen de con la virtud.
diferencias de clase. San Expedito3 y otros santos más
Las diferencias de clase reaparecen claramente en el
tradicionales, en cambio, tiene una amplísima brecha so-
caso de las devociones de muertos. La costumbre de vi-
cio-económica: se los invoca casi el doble en los niveles
sitar el cementerio el día de muertos alcanza al 55% de
medio y bajo respecto del alto.

Tabla 2. Devociones de santos y muertos, según nivel socioeconómico

Suele invocar a Santa Teresa de Suele invocar al Padre Hurtado Suele invocar a San Expedito
Los Andes
25% 25% 25%
20% 20% 20%
15% 15% 15%
10% 10% 10%
5% 5% 5%
0% 0% 0%
Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo

Tiene la costumbre de ir al cementerio Ha prendido una vela a una animita alguna vez en la vida
el día de los muertos
60% 60%

40% 40%

20% 20%

0% 0%
Alto Medio Bajo Alto Medio Bajo

3 San Expedito es un santo universalmente popular: se le considera un intercesor poderoso en los asuntos urgentes, así como un santo patrón de los estu-
diantes y jóvenes que desean tener éxito en sus exámenes. Se le invoca en los más variados asuntos, protección a los recién nacidos, protección contra
accidentes y pérdidas de dinero, contra los celos y las ideas suicidas, también ayuda a vencer a los enemigos.

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los católicos de nivel socioeconómico bajo y solamente no observantes y 72% entre observantes, una brecha
al 31% del nivel alto. La experiencia de haber prendido muy amplia.
una vela a una animita alguna vez en la vida es tam-
Entre todos los hábitos marianos, el que tiene menos
bién mucho más frecuente en católicos de nivel bajo
brecha institucional, sin embargo, es la manda: en este
(56%) respecto de católicos de nivel socioeconómico
caso, la diferencia se estrecha entre 53% y 42% entre
alto (33%)4. Es curioso observar asimismo que el 36%
ambos grupos de católicos. La manda desaparece inclu-
de los evangélicos conserva la costumbre de visitar a sus
so entre católicos observantes de nivel socio-económico
familiares el día de muertos, algo que puede alcanzar
alto, donde la asistencia a santuarios, la oración pública
hasta el 41% entre evangélicos de nivel socioeconómico
y la costumbre de portar imágenes sigue siendo alta.
bajo. El día de muertos parece ser una expresión religio-
Por contrapartida, la manda permanece como un hábito
sa que trasciende los límites tanto confesionales como
significativo entre católicos no observantes de nivel so-
de observancia religiosa, algo que ocurre típicamente,
cioeconómico medio y bajo. En este sentido, la manda es
por ejemplo, con la celebración navideña, tal vez una
el hábito mariano más popular.
manifestación de religiosidad esencialmente domésti-
ca con poca mediación eclesial y contenidos religiosos También se puede destacar otro hecho: la proporción
inestables. Los evangélicos, sin embargo, se alejan más de católicos no observantes que conservan hábitos ma-
decididamente del culto de ánimas. rianos activos es el doble en los niveles medios y bajo
respecto del alto. El marianismo sostiene la práctica reli-
giosa de muchos católicos que no van regularmente a la
La mediación eclesiástica
iglesia ni tienen mayor compromiso con sus actividades
Todas las expresiones religiosas son más intensas y fre- regulares: pero esto ocurre básicamente en los medios
cuentes entre observantes respecto de no observantes, populares donde sobrevive un marianismo sin media-
definidos en términos de asistencia regular a la iglesia, ción eclesiástica, cuyo modelo es justamente la manda
en el caso de los católicos por el hábito de ir al menos que se paga con peregrinaciones. En el nivel socioeconó-
una vez por semana a misa. Algunas expresiones religio- mico alto, en cambio, la devoción mariana está mucho
sas, sin embargo, son bastantes comunes entre ambos más mediada eclesialmente, generalmente situada en un
grupos y las diferencias se estrechan considerablemente contexto sacramental que exige ir a la iglesia: por ello
hasta el punto que la mediación eclesiástica de esa ex- es más frecuente que los no observantes de este nivel
presión resulta irrelevante. No conocemos casos en que caigan derechamente en la pasividad religiosa.
una determinada expresión religiosa sea más frecuente
La invocación de santos también tiene una diferencia
entre no observantes respecto de observantes, algo que
institucional bien pronunciada, aunque la asistencia a
implicaría una suerte de desafío o desborde eclesiásti-
santuarios es algo más pareja. Una proporción muy sig-
co, una expresión que algunos llamarían propiamente
nificativa de católicos no observantes declara que ha ido
popular.
a santuarios, especialmente al santuario de Santa Teresa
En el plano de los hábitos marianos, las diferencias de los Andes en Auco. El santuario de San Alberto Hur-
convencionales entre observantes y no observantes se tado, en cambio, atrae sobremanera a católicos obser-
mantienen en todos los casos: por ejemplo, la costum- vantes y aparece como un santo más institucionalizado,
bre de detenerse y rezar ante una imagen públicamente menos popular en la definición que se ha tomado en este
expuesta de la Virgen fluctúa entre 48% entre católicos apartado.
En términos relativos, los católicos no observantes invo-
4 Las animitas son expresiones de veneración popular a quienes han
muerto trágicamente, generalmente en accidentes de tránsito en la
can más a Santa Teresa que a ningún otro santo: San-
ciudad o en las grandes carreteras, pero también en asesinatos y cir- ta Teresa, por ejemplo, concentra cerca de la mitad de
cunstancias parecidas. Se considera que las almas de estos muertos las invocaciones de los no observantes, mientras que
permanecen cerca de la tierra y tienen mayor eficacia intercesora, se
las invoca para solicitar diversos favores. También en la invocación a apenas un cuarto de las invocaciones de los católicos
los familiares muertos suele haber más que un recuerdo: la costumbre observantes, quienes suelen tener un abanico más am-
popular consiste en rezar a los muertos, no por los muertos como acon- plio de referencia. La interpelación religiosa de Santa
seja la Iglesia. El esfuerzo constante de la Iglesia por limitar el culto a
los muertos y circunscribirlo específicamente a una conmemoración y, Teresa en el ámbito de los católicos no observantes es
por contrapartida promover y autorizar la veneración a los santos, cuyo algo que aparece muy nítidamente en estos resultados.
papel mediador está expresamente reconocido, se muestra entre otras
cosas en la proximidad de los días de santos y muertos.
La brecha institucional de San Expedito es algo mayor

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Tabla 3. Creencias y hábitos marianos, según observancia religiosa

Cree que la Virgen puede hacer Siempre se encomienda a la Tiene costumbre de detenerse y rezar
milagros Virgen cuando reza u ora ante una imagen pública de la Virgen
80% 80% 80%

60% 60% 60%

40% 40% 40%

20% 20% 20%

0% 0% 0%
Observante No observante Observante No observante Observante No observante

Lleva una imagen de la Tiene costumbre de hacer Ha asistido en últimos años


Virgen cuando sale mandas a la Virgen a un santuario
80% 80% 80%

60% 60% 60%

40% 40% 40%

20% 20% 20%

0% 0% 0%
Observante No observante Observante No observante Observante No observante

que la de Santa Teresa incluso, aunque menor que la animitas aparecen según este criterio como la expresión
del Padre Hurtado: debe recordarse que la devoción de religiosa donde menos se hace la diferencia entre obser-
San Expedito tiene un origen específicamente eclesial vantes y no observantes, lo que confirma la debilidad de
y permanece vinculada con el carisma sacerdotal del la mediación eclesiástica y el carácter eminentemente
padre Opazo. popular de esta manifestación.
La diferencia entre observantes y no observantes se es-
trecha mucho más en las devociones de muertos: la cos- Geografía de la religiosidad popular
tumbre de ir al cementerio el día de muertos tiene una
La relación entre urbanización y religiosidad popular es
diferencia que oscila entre 64% y 52% siempre a favor
un problema que puede ser observado en alguna me-
de católicos observantes, pero en el nivel socioeconómi-
dida a través de estos datos. Las diferencias religiosas
co bajo es una diferencia que prácticamente desaparece,
según tamaño de las comunas no aparecen particular-
los más pobres visitan masivamente el cementerio cual-
mente relevantes. La costumbre de hacer mandas a la
quiera sea su observancia y compromiso religiosos.
Virgen, por ejemplo, fluctúa entre 35% en las comunas
El caso de las animitas es todavía más estrecho, la di- de 200.000 habitantes y más (generalmente concentra-
ferencia es apenas de 52% y 47%: al revés de la visita das en las grandes ciudades) y 42% en las comunas pe-
a muertos, la diferencia se desvanece esta vez en los queñas de menos de 20.000 habitantes. La asistencia a
niveles socioeconómicos medio y alto, mientras que en santuarios marianos tiene diferencias todavía menores.
el bajo subsiste alguna diferencia a favor los observan- La vitalidad del culto a los santos se mantiene firme en
tes que se comprometen más en el culto de ánimas. Las las grandes ciudades a través de Santa Teresa y el Pa-

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Tabla 4. Devociones de santos y muertos, según observancia religiosa

Suele invocar a Santa Teresa de Suele invocar al Padre Hurtado Suele invocar a San Expedito
Los Andes
25% 25% 25%
20% 20% 20%
15% 15% 15%
10% 10% 10%
5% 5% 5%
0% 0% 0%
Observante No observante Observante No observante Observante No observante

Tiene la costumbre de ir al cementerio Ha prendido una vela a una animita alguna vez
el día de los muertos en la vida

60% 60%

40% 40%

20% 20%

0% 0%
Observante No observante Observante No observante

dre Hurtado, ambos santos muy vinculados con la gran muestran visos de decaimiento en la gran ciudad.
ciudad5.
La delimitación geográfica del marianismo ofrece un
La diferencia más crucial se produce en la costumbre hallazgo de importancia: la asistencia a santuarios ma-
de ir al cementerio en el día de muertos que aparece rianos es significativamente más alta en el norte del
fuertemente relacionada con el tamaño de las comunas: país, 63% de los nortinos declara haber asistido a al-
en las comunas pequeñas esta costumbre es mencio- gún santuario mariano durante los últimos dos años,
nada por el 71% de los católicos, mientras que en las mientras que en las demás zonas del país esta cifra fluc-
comunas grandes solamente por el 39%. Una diferen- túa en alrededor del 40%. Entre los nortinos 21% ha
cia similar, pero menos pronunciada, se produce tam- ido a Nuestra Señora del Rosario de Andacollo y 26%
bién en la costumbre de prender velas a una animita a Nuestra Señora de la Tirana. En la zona central el
que fluctúa entre 42% y 56% en los extremos de la santuario de la Inmaculada Concepción de Lo Vásquez
escala de urbanización. Sólo las devociones de muertos atrae al 13% de los católicos y 10% de los de la Región
aparecen más sensibles al fenómeno de la urbanización Metropolitana. Los católicos de la zona sur se repar-
−y probablemente tiendan a decaer severamente con el ten en una miríada de santuarios de alcance más local.
doble progreso de la educación y de la urbanización− También en el norte del país la costumbre de detenerse
pero las expresiones más importantes del catolicismo ante una imagen públicamente expuesta de la Virgen
popular vinculadas al marianismo y la santidad no es más común, aunque las creencias propiamente ma-
rianas ofrecen resultados geográficamente parejos. La
5 El santuario del padre Hurtado se encuentra en plena ciudad de San- fortaleza de los santuarios marianos en el norte es un
tiago, en los barrios donde se asentó el Hogar de Cristo, la gran obra dato que se debe retener ¿Tendrá alguna relación con
del santo chileno. El santuario de Auco, por su parte, se encuentra en
las afueras de las ciudades de Los Andes y San Felipe, a menos de una
la debilidad relativa del pentecostalismo en esta zona
hora en bus o automóvil de la capital. del país?

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La geografía de la santidad es todavía más clara: Santa localizados en la Quinta Región donde obtuvo sus pri-
Teresa es una santa de la zona central del país y el Pa- meros fieles. La antigua tradición de patronazgos loca-
dre Hurtado es característicamente más metropolitano. les asociados a la devoción de santos, que se reproduce
Alrededor del 20% de los católicos de Santiago y sus también en la devoción mariana a través de las distintas
alrededores suele invocar a Teresa, mientras que la mi- denominaciones locales de la Virgen, sigue viva. El es-
tad, solamente, un 10% lo hace en el norte o en el sur. fuerzo de construir “santos para Chile” y asociarlos a
En el caso del Padre Hurtado, el 15% de los católicos una identidad nacional no prospera completamente: la
metropolitanos se encomienda a él, y esto baja a 8% en devoción se disemina, pero también permanece focali-
el resto del país, incluyendo la zona central no metro- zada en los espacios geográficamente delimitados vincu-
politana. También San Expedito tiene fieles mucho más lados justamente con sus santuarios.

Tabla 5. Creencias y hábitos marianos, según tamaño de la comuna de residencia

Siempre se encomienda a la Virgen Cree que la Virgen puede hacer milagros Tiene costumbre de detenerse y rezar
cuando reza u ora ante una imagen pública de la Virgen
80% 80% 80%

60% 60% 60%

40% 40% 40%

20% 20% 20%

0% 0% 0%
Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas
con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen
habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos
y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil
habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes
habitantes habitantes habitantes

Lleva una imagen de la Virgen Tiene costumbre de hacer mandas Ha asistido a un santuario mariano
cuando sale a la Virgen en los últimos dos años
80% 80% 80%

60% 60% 60%

40% 40% 40%

20% 20% 20%

0% 0% 0%
Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas
con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen
habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos
y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil
habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes
habitantes habitantes habitantes

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Tabla 6. Devociones de santos y muertos, según tamaño de la comuna de residencia

Suele invocar a Santa Teresa de Suele invocar al Padre Hurtado Suele invocar a San Expedito
Los Andes

20% 20% 20%

10% 10% 10%

0% 0% 0%
Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas Comunas
con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen con 200 mil entre que tienen que tienen
habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos habitantes 200 mil entre menos
y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil y más y 100 mil 100 mil de 20 mil
habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes habitantes y 20 mil habitantes
habitantes habitantes habitantes

Tiene la costumbre de ir al cementerio Ha prendido una vela a una animita


el día de los muertos alguna vez en la vida
80% 80%

60% 60%

40% 40%

20% 20%

0% 0%
Comunas Comunas entre Comunas que Comunas que Comunas Comunas entre Comunas que Comunas que
con 200 mil 200 mil y 100 mil tienen entre tienen menos con 200 mil 200 mil y 100 mil tienen entre tienen menos
habitantes y habitantes 100 mil y 20 mil de 20 mil habitantes y habitantes 100 mil y 20 mil de 20 mil
más habitantes habitantes más habitantes habitantes

Conclusión tumbre de hacer mandas a la Virgen. Esta última clase


de diferenciación es menos una diferenciación de clase
En esta rápida mirada a los datos de la Encuesta Bicen-
(o económica) y más un diferenciación estatutaria, del
tenario Universidad Católica-Adimark se han ensayado
tipo elite/pueblo o religión ilustrada/religión de masas.
tres definiciones posibles del catolicismo popular. El cli-
La devoción mariana tiene mucho clivaje de este tipo:
vaje de clases permite distinguir nítidamente algunas por supuesto, la élite católica sigue siendo celosamen-
expresiones que prevalecen más en uno que en otros te mariana, pero su devoción tiende a perder el talante
niveles socioeconómicos. Esto tiene dos dimensiones festivo, público y ritual que conserva precisamente en
que conviene distinguir: de pronto la diferenciación se el pueblo.
produce monotónicamente según el nivel de ingreso -
típicamente la creencia de que la Virgen puede hacer La brecha de clase mencionada, por otra parte, tiende a
milagros- de modo tal que progresa a lo largo de la es- desaparecer en los dos santos chilenos, Teresa y Alberto,
cala socioeconómica, es algo menor en el nivel socioeco- cuyos santuarios incluso son más frecuentados por los
nómica alto, se eleva en el nivel medio y todavía más ricos que los pobres, pero reaparece en todo su esplen-
en el nivel socioeconómico bajo. En otros casos, la for- dor en las devociones de muertos, en la costumbre de ir
ma de la curva es diferente y se produce una diferencia al cementerio el día de muertos y de prender una vela a
abrupta entre el nivel socioeconómico alto, por un lado, una animita, hábitos religiosos claramente populares.
y el nivel socioeconómico medio y bajo por el otro: estos También se puede ocupar el criterio de la mediación ecle-
casos son típicamente la asistencia a santuarios y la cos- siástica para identificar la existencia de religión popular.

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En su conjunto el marianismo aparece fuertemente ins- ni la devoción de santos. Ambas cosas prevalecen en las
titucionalizado. Sólo en el nivel socioeconómico bajo las grandes ciudades con igual intensidad y éxito que en las
brechas entre observantes y no observantes ceden bas- ciudades pequeñas. La vitalidad de la religión popular
tante, especialmente en la costumbre de hacer y pagar en la gran ciudad indica que el catolicismo popular no
mandas a la Virgen. También la mediación eclesiástica permaneció anclado en las tradiciones del campo o de
se aligera en la devoción a Santa Teresa de los Andes, la pequeña vida aldeana, incluso algunas de estas tra-
observantes y no observantes se encomiendan y visitan diciones más propiamente campesinas se han adaptado
su santuario casi por igual, pero reaparece con fuerza en exitosamente en la ciudad como la fiesta de Cuasimo-
el caso de San Alberto Hurtado. Como era de esperar do, por ejemplo. Los “santos chilenos”, por su parte, son
también, las devociones de muertos, especialmente las específicamente urbanos, y el padre Hurtado incluso
animitas tienen baja mediación eclesiástica y se presen- metropolitano, de manera que la devoción de santos se
tan como prácticas donde la diferencia entre observan- establece con fuerza en la gran ciudad. La única excep-
tes y no observantes se anula. ción es la devoción de muertos que muestra un declive
sistemático según el tamaño de las comunas de residen-
Los datos de la Encuesta Bicentenario, por último, no cia: la tradición de ir al cementerio el día de muertos y
arrojan evidencia de que la urbanización y, en general, de prender una vela a las animitas, en efecto, tiende a
el progreso de la modernización afecten el marianismo perderse en la ciudad.

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Comentario

Padre Carlos Cox Una buena pista nos la regala el Directorio sobre la Pie-
Rector Templo Votivo de Maipú dad Popular y la Liturgia (Vaticano, 2001). Allí refiere la
“religiosidad popular” como “una experiencia universal,
en el corazón de toda persona, como en la cultura de
todo pueblo y en sus manifestaciones colectivas, donde
siempre está presente una dimensión religiosa(...) (por lo
Una palabra de agradecimiento tanto) no tiene relación necesariamente, con la revela-
ción cristiana” (nº 10).
Agradezco personalmente y a nombre de muchos el esfuer-
zo conjunto que está detrás del proyecto Encuesta Nacio- Sin embargo, el término “piedad popular” designa “las
nal Bicentenario Universidad Católica-Adimark, porque diversas manifestaciones culturales, de carácter privado
nos ayuda a dar una mirada profunda al Alma de Chile. o comunitario, que en el ámbito de la fe cristiana se ex-
presan principalmente, no con los modos de la sagrada
Me alegra que recoja y profundice las miradas proféti-
cas que nos regalaron el Cardenal Raúl Silva Henríquez Liturgia, sino con las formas peculiares derivadas del ge-
(18 de Septiembre del 1974) y el Cardenal Francisco nio de un pueblo o de una etnia y de su cultura” (nº 9).
Javier Errázuriz (16 de Abril del 2004). Esta mirada es enriquecida por el Documento de Apa-
Me complace haber compartido unas primeras reflexio- recida cuando señala que la piedad popular es mejor
nes al respecto con Roberto Méndez, Pedro Güell, Ig- llamarla “espiritualidad popular”, ya que “siendo un en-
nacio Irarrázaval y un buen grupo, especialmente de cuentro personal con el Señor, integra mucho lo corpó-
jóvenes, al alero del Santuario de Schoenstatt- Bellavista reo, lo sensible, lo simbólico y las necesidades concretas
en el año 2003. de las personas” (DA 263). “Es una espiritualidad en-
carnada en la cultura de los sencillos que, no por eso, es
Ello plantea en el horizonte del Bicentenario la oportuni- menos espiritual, sino que lo es de otra manera(...) (por
dad y la necesidad de reflexionar sobre la forma de asu- eso) no podemos devaluar la espiritualidad popular o
mir la historia, el progreso y el crecimiento, con un senti- considerarlo un modo secundario de la vida cristiana”
do profundo que nos regale consistencia e identidad. (DA 263).
Desde esta perspectiva quiero colaborar al tema “Ma- Por esa razón me parece que decir que “el núcleo de la
rianismo y Religiosidad Popular”, agradeciendo el traba- religiosidad popular se encuentra en brujerías y mila-
jo de Eduardo Valenzuela que nos permite analizar en gros, además de la costumbre de encender animitas y
profundidad esta realidad. visitar el cementerio el Día de los Muertos, no recoge to-
talmente la mirada moderna y profunda del fenómeno.
Una palabra sobre el enfoque Un análisis, desde la perspectiva de la fe, sobre las mo-
El fenómeno de la religiosidad popular ha tenido un cre- tivaciones del encuentro y adhesión a Dios, nos regala-
cimiento y una maduración en su enfoque. Hoy más que rían pistas muy profundas para entender la fuerza que
de “religiosidad popular”, incluso de “piedad popular”, tiene la piedad popular “como una forma activa con la
se habla de “espiritualidad popular” ¿En qué consiste cual el pueblo se evangeliza continuamente a sí mismo”
este avance en la denominación de su realidad y por lo (Puebla nº 450).
tanto del enfoque para analizarlo?

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Marianismo y religiosidad • COMENTARIO

Una palabra sobre el análisis Creo que aquí ha sido fundamental el proyecto pastoral
integral y los equipos pastorales que han estado detrás
Sobre el marianismo de ambos procesos de beatificación y luego de santifi-
La encuesta refrenda con excelentes datos la relación cación. La calidad de ambos proyectos pastorales y su
creyente de nuestro pueblo frente a la Virgen María. En realización han, sin duda, marcado la vida de la Iglesia
un estudio complementario sería interesante estudiar el y del pueblo de Chile.
Mes de María: asistencia, conocimiento de la oración del En este sentido, la irrupción en Chile de San Expedito
mes, entre otros aspectos, ya que es una costumbre de tiene relación más bien al carácter de intercesor, ya que
la “espiritualidad popular mariana”, prácticamente única hay pocos elementos históricos para que constituya una
en la forma en la cual se da en nuestro país. A mi juicio, “vida ejemplar”.
el Mes de María nos marca mucho más como pueblo que
las peregrinaciones, llevar una imagen, detenerse frente Una palabra de proyección
a una imagen, etc., que son expresiones más universales.
En el Encuentro de Aparecida, Benedicto XVI destacó la
La relación básica y profunda con la Virgen se da porque riqueza de la piedad popular, “en la cual aparece el alma
Ella ayuda (por la relación profunda de lo materno-filial) de los pueblos latinoamericanos” y la valoró como “el
a vivenciar la realidad de ser hijos queridos de Dios, precioso tesoro de la Iglesia Católica en América Lati-
relación fundamental de la experiencia cristiana. na”. Invitó a promoverla y protegerla, ya que refleja “una
El desafío educativo permanente es pasar de ese “amor sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden
afectivo” al “amor efectivo”, del “vínculo personal” a la conocer”(cfr. DA 258).
“actitud de vida”. Ése es un desafío permanente de la Esta realidad quiero demostrarla con dos observacio-
educación humana, cristiana y mariana y nos puede nes. Me asombra observar la fuerza inculturadora de la
ayudar a comprender la importancia que tiene el maria- piedad popular expresada en el Cuasimodo y los bailes
nismo en la conformación de una experiencia profunda religiosos. En el Cuasimodo “urbano”, el caballo va sien-
de fe en nuestro país. Personalmente, creo que el Mes do complementado por la bicicleta y el coche o carretela
de María, con su historia de más de 150 años en nues- por el auto o la camioneta. En los bailes religiosos de
tro país, ha contribuido a que pasemos de una relación Santiago, comienzan a surgir los “bailes urbanos”, donde
frente a María como modelo de virtudes a una relación a los pasos clásicos se les añaden pasos de cumbia e in-
donde Ella: “verdadera ‘educadora de la fe’, nos lleva a dumentarias que se acercan a la ropa tipo “gótico”.
asemejarnos cada vez más a Jesucristo, provocando la
apropiación progresiva de sus actitudes” (DA 300). La afirmación que el 67% cree que la Virgen del Car-
men ha protegido y protege a Chile, es notable como
Aquí sería interesante ver el valioso trabajo y enfoque
símbolo de identificación nacional. Ello refuerza el he-
pastoral que ha acompañado al Mes de María desde los
cho de haber sido declarado día feriado nacional el día
manuales del siglo XIX e inicios del XX, los meses de
de la Virgen del Carmen porque “...desde los orígenes de
María del equipo pastoral de Maipú en los años ´60 y´70
la Patria la figura de la Virgen del Carmen ha formado
y las elaboraciones de la CECH, a partir de los ´80. Hay
parte de nuestro acervo religioso-cultural y en torno a
allí una visión muy rica e integradora del marianismo
ella se han unido todos los habitantes del país, constitu-
con la vida de Chile y su Iglesia.
yendo la imagen de la Virgen un símbolo de fraternidad
Sobre los Santos a lo largo de las distintas etapas de la historia nacional”
(fundamentación de la ley 20.148).
La fuerte presencia de Santa Teresa de los Andes y del
Padre Hurtado detectada por la encuesta revela como Podemos constatar la fuerza de la “piedad popular”, “es-
aquí hay una forma lograda de acercarse a los santos piritualidad popular” que se articula mucho más desde
no sólo como intercesores, sino también como modelos “lo corpóreo, lo sensible, lo simbólico y las necesidades
de vida, lo que corresponde a la mirada más profunda concretas de las personas” (DA 263), que desde el dis-
del significado de los santos para la Iglesia. Por algo el curso, la palabra y el análisis. En este sentido, gran parte
prefacio II de los Santos dice: “Ellos nos estimulan con de nosotros somos “hijos de la piedad popular”, en la
su valioso ejemplo en el camino de la vida y nos ayudan manera en que nuestra fe arranca muchas veces del en-
con su intercesión”. cuentro con Dios, gracias a la “espiritualidad popular”.

Pontificia Universidad Católica de Chile 35