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alg Un dia a finales de octubre, por las mismas fechas que cuando escribo esto, pero hace diez afos, Don Juan Antonio Reig, obispo de nuestra diécesis por aquel entonces, me llamé un momento a parte. En aquella conversacién, s6lo estaba presente el joven rector del seminario, Don Luis (si, la de vueltas que da la vida). El Sr. Obispo me dijo que faltaba solo un mes, que entendia que era todo un poco precipitado, que la hora no era la mejor... pero que si me querfa ordenar en la Vigilia de la Inmaculada. La verdad es que no dudé ni un segundo en decirle que si. Qué hubiéramos hecho, si hubiéramos podido escoger a nuestra madre? Yo hubiera elegido a la que he tenido, llendndola de todas las gracias, Pues eso mismo hizo el Sefor. Siendo Omnipotente, Sapientisimo y el amor mismo, su poder realiz6 todo su querer...Esa es la explicacién més clara de_por qué el Senior concedié a su Madre desde el primer instante de su Inmaculada Concepcién, todos los privilegios. ‘Seguramente Dios después tuvo trabajo “camuflando” a la Virgen, para que los hombres no la vieran como realmente es, de forma que no se notara su vestido de reina, que pareciera pobre y sencilla como las demés. Disimulé toda su fuerza menos sus ojos. ‘Seguramente no quiso empafar su resplandor porque reflejaban su Gracia, Para quien se asome a los ojos de la Virgen con con una mirada limpia, de frente, quedara prendido para siempre de su belleza. Y quiza entonces empecemos a descubrir los secretos de nuestra Madre. Es por todo esto normal la devocién que le tiene la Parroquia a Nuestra Madre bajo esta advocacion, y que ajo tras afio, Presidenta y Junta, se esfuercen por celebrar la fiesta con el mayor esmero posible. Hasta llegar a estos, nada desdenables, setenta y cinco afios. ‘Asi que nos disponemos a celebrar bien, con nuestra actitud, con la disposicién de nuestro corazén, esta fiesta. En palabras de Benedicto XVI, “Como un hijo za los ojos al rostro de su mamd y, viéndolo sonriente, olvida todo miedo y todo dolor, asi nosotros, volviendo la mirada a Maria, reconocemos en ella fa sonrisa de Dios, el reflejo inmaculado de la luz divina; encontramos en ella nueva esperanza incluso en medio de los problemas y los dramas de! mundo’. Mossén Ignasi del Villar i Santaella Pdrroco de la Sagrada Familia de La Vilavella alle