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ROBERT O. PAXTON

Anatomía del fascismo

TRADUCCIÓN DE JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ FLÓREZ

ROBERT O. PAXTON Anatomía del fascismo TRADUCCIÓN DE JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ FLÓREZ EDICIONES PENÍNSULA BARCELONA 19403

EDICIONES PENÍNSULA

BARCELONA

19403

Título original inglés:

The Anatomy of Fascism.

© Robert O. Paxton, 2004.

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del «copyright», bajo las sanciones establecidas en las leyes,la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamíento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

Primera edición: septiembre de 2005.

© de la traducción: José Manuel Álvarez Flórez, 2005· © de esta edición: Grup Editorial 62, S. 1. U., Ediciones Península, Peu de la Creu 4, osoot-Barcelona.

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VíCTOR IGUAL' fotocomposici6n

LIBERDUPLEX . impresión DEPÓSITO LEGAL: B. 33.578-2005.

ISBN: 84-8307-687- x.

Para Sarah

ANATOMíA DEL FASCISMO

En el caso italiano, el viejo politico centrista y habilidoso negociador Giovanni Giolitti dio un paso más para otorgar legitimidad a Mussolini. Ateniéndose a la sagrada tradición parlamentaria italiana del ttasfor-

mismo." incluyóa Mussolini en su coalición nacionalista de centro en las elecciones parlamentarias de 1921 paraque le ayudase a luchar contralos

socialistas y los popolari. Mussolini, que se había negado a integrarse en

coaliciones cuando eraun joven socialista, aceptó rápidamente como fas- cista, aunque estoprovocase cierta oposición entre los puristas delpartido.

Los 35escaños de Mussolini proporcionaron el regalo de la respetabilidad. Ahora estaba ya disponible para todos los que quisiesen establecer coali-

ciones antisocialistas. Integrar partidos nuevos en el sistemasuele ser un paso políticoprofundamente sabio, perono cuando lo quese recompensa

es la violencia y una decisión impenitente de abolir la democracia.

Después de reunir todo un catálogo de condiciones previas, raíces in-

telectuales y condiciones previas estructurales a largo plazo, podríamos

sentirnos tentados a creer que podemos prever con exactitud dónde es

probable que el fascismo aparezca, crezca y tome el poder. Eso significaría,

sin embargo, caer en una trampa determinista. Hayque teneren cuentael

factor de la elección humana. No estaba en modo alguno garantizado que

una naciónque reuniese todas las condiciones previas se hiciese fascista -.

Sólo la interpretación marxista «vulgar» sostiene que el capitalismo acaba- rá metiéndose en problemas y necesitará inevitablemente adoptar una fór- mula fascista para salvarse, y hasta los marxistas refinados han dejado de

creer en esainevitabilidad. Como veremos en el próximo capítulo, fueron

necesarias las decisio-

nes de individuos poderosos para abrir las puertas al fascismo. Ésa fue condición previa esencial y definitiva del éxito del fascismo: individuos que gozaban de la capacidad decisoria dispuestos a compartir el poder con

los aspirantes fascistas.

104

3

LA LLEGADA AL PODER

MUSSüLINI y LA «MARCHA SOBRE ROMA»

El mito de que los fascistas de Mussolioi conquistaron el poder gracias a

sus únicas y heroicas hazañas erapropaganda; uno de sus temas de mayor

éxito, sin duda alguna, porque mucha gente aún lo cree. Dado que la Mar- cha sobre Roma está detrás de la falsa interpretación generalizada de la lle-

gada fascista al podercomo una «toma» de éste, necesitamos investigar ese

hecho despojado de su mitología.

Durante 192210s escuadristas pasaron de saquear y quemar sedesloca-

les, oficinas de periódicos, bolsas de trabajo y casas de dirigentes socialistas

ala ocupación violentade ciudades enteras, todo sin que las autoridades les pusiesen grandes impedimentos. Tomaron Fiume de nuevo, desban- cando a su administración internacional el j de marzo, y asaltaron Ferrara y Bolonia en mayo, expulsando a los gobiernos municipales socialistas e

imponiendo sus propios programas de obras públicas. Ell~de julio ,ocu-

paron Cremona y quemaron la sede de los sindicatos socialista y catoh~o,

y devastaron el domicilio de Guido Miglioli, un dirigente católico, de IZ- quierdas que había organizado a los trabajadores de las granjas lecheras de la región. Una «columna de fuego» atravesó la Romaña y llegó a Rávena el

26 dejulio.Trento y Bolzano, con sus grandes minorías de hablaalem~na}

fueron «italianizadas» aprincipiosde octubre. Lacampaña delos Ca~sas

Negras había adquirido un empuje tan formidable que Roma, la capital,

difícilmente podria dejar de ser la siguiente. Cuando se celebró el Congreso Fascista anual el 24 de octubre en Na-

poles (su primera incursión en el sur) Mussolini se proponíacomprobar lo

lejos que la ola le llevaría. Ordenó a los Camisas Negras que tomasen los

,

105

.1

ANATOMÍA DEL FASCISMO

edificios públicos, se hiciesen cargo de los trenes y convergiesen en tres

puntos alrededor de Roma. La «Marcha» estaba dirigida por cuatro mili- tantes que representaban las múltiples tendencias del fascismo: !talo Bal, bo, veterano de guerra y jefe escuadrista de Ferrara; el general Emilio de Bono; Michele Bianchi, fundador del [ascio intervenciouista de Milán en "9"5;y Cesare Maria de Vecchi, jefe monárquico del fascismo piamontés.

Mussolini, por su parte, esperó prudentemente enlas oficinas de su perió-

dico de Milán, no lejos del posible exilio en Suiza por si las cosas iban mal.

El 27 de octubre los escuadristas tomaron sin oposiciónoficinas de correos y estaciones de trenesen varias ciudades del nortede Italia.

El Gobierno italiano estaba mal equipado para hacer frente a este de- safío. En realidad, no había existido prácticamente un Gobierno efectivo desde febrero de 1922.Ya comentamos en el capítulo anterior cómo los SUe- ños de posguerra de cambio profundo llevaron al Parlamento italiano a

unagran mayoría de izquierdas en lasprimeras elecciones de posguerra, el

de noviembre de "9"9, Pero esta mayoría de izquierdas, fatalmente divi- dida en dos partes irreconciliables, no podía gobernar. El Partito Socialista Italiano (PSI) tenia aproximadamente un tercio de los escaños. Muchos de los socialistas italianos (los «maximalistas») estaban hipnotizados por el éxito bolchevique en Rusia y creian que la mera reforma era una traición

en aquel momento tan oportuno.Otro tercio de la cámara italiana corres-

pondia a un nuevo partido católico, padre de los poderosos demócrata- cristianos de después de "945, el Partito Popolare Italiano (PPI), algunos de

cuyosmiembros querían una reforma social radical dentro de un marco

católico. Los católicos, incluso los partidarios de cambios profundos en la propiedad de la tierra yen las relaciones de clase, discrepaban apasionada- mente de los marxistas ateos sobre el tema de la religión en las escuelas. Así que no era posible ninguna alianza entre las dos mitades de lo que, de otro modo, podria haber sido una mayoria progresista. En ausencia de otras al- ternativas prácticas, después de "9"9 pugnaba por gobernar, sin una mayo- ría sólida, una coalición heterogénea de liberales (en el sentido que tenia la palabra en el periodo) y conservadores, Como vimos en el capitulo anterior, la solución adoptada por el pri- mer ministro Giolitti fue incluir a los fascistas en su plataforma (el «Blo-

I que Nacional») para las nuevas elecciones de mayo de 1921. Éste fue el pri- mero de varios pasos cruciales a través de los cuales los representantes del orden establecido italiano intentaron integrar la energia fascista y a los mi-

litantes del movimiento para asegurar su propia supervivencia. Si bien

las tentaciones del cargo podrían haber «transformado» a los fascistas en

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LA LLEGADA AL PODER

.'

pos normales, lo mismo que habian domesticado y dividido a los so-

cialistas italianos antes de 1914, Italia no esta avivien o tiempos norro es

uem

ia no estaba viviendo ti

al

en 19 21 , Cnando el Gobierno del bien intencionado pero abrumado Ivanoe Bo-

un socio del centroizquierda de Giolitti, perdióunamoción , de alm con-

zaenfebrero de1922, costótres semanas encontrar un sucesor. Fm en-

e

nOU1I,

.

Ji teas umi Ó a regañadientes el cargo de primer ministro . un ugartemente '/

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,

1

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Giolitti más subalterno aún, Luigi Facta. Su Gobierno perdió la mayoría el 19de julio. Cuando se produjo la situación de emergencia Facta estaba de-

sempeñando el cargo sólo de forma provisional.

,

Sin embargo, el primerministropuso en marcha VIgorosas contrame-

dídas. Habia reforzado ya, con aprobación del rey, la guarnición de Roma con cinco batallones de disciplinados soldados alpinos. Ahora ordenó a la policía y a los ferroviarios detener los trenes fascistas en cinco puntos de control e inició los preparativos para proclamar la ley marcial. Entretanto Mussolini dejó discretamente la puerta abierta para un acuerdo politico. Varios viejos veteranos de la politica estaban intentando

desactivar la crisis «transformando» a Mussolini en un simple ministro

 

I

dentro de otro gabinete de coalición liberal-conservador más. El anciano

1

1I

negociador Giolitti era la persona que se consideraba el salvador más p,:o-

1

1:

bable (había desalojado a D'Annunzio por la fuerza en 1920 y había m-

'1

1

.':

c1uido a Mussolinien su lista electoral en 1921), perono parecía tenernin- guna prisa por reasumir el cargo) y Mussolinise mantuvo fin~ey no quiso llegar a ningún acuerdo en lasreunionesque celebró ~on sus repres~ntan­ tes. El antiguo primer ministro nacionalista Antomo Salandra, situado

más a la derecha, ofreció también puestos en el gabinete al partido de

Mussolini. Cuando empezaron a movilizarse los escuadristas, estasnego- ciaciones sehabíanparalizado porrivalidades mutuas,porquelos socialis- tas se negaban a apoyar aun Gobierno «burgués», por indecisiónrespec~o

a si incluir o no a Mussolini y por las vacilaciones calculadas del propio

Mussolíni. Lossocialistas aportaron su grano de arena ala situaciónde emergen-

cia. Aunque casi la mitad de los diputados socialistas, dirigid~spor Filippo 'Iurati, accedieron finahnente el 28 de julio a apoyar un Gobierno centns- ta sin Mussolini si se podía formar uno, la otra mitad los expulsaron del partido por considerarlo colaboración de clase y traición. En 10 que pudo ponerse de acuerdo la izquierda italiana fue en una huelga general el31 de julio. Aunque estaba considerada una «huelga por la legalidad», y se pro- ponía reforzar la autoridad constitucional, tuvo el efecto de anmentar el

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ANATOMÍA DEL FASCISMO

atractivo de Mussolini como baluarte contra la revolución. El rápido des-,I

moronamiento de la hnelga reveló también la debilidad de la izquierda.~·

Las medidas de emergencia del primerministro Facta casi consíguie- ·:.{t

ron bloquearla marchafascistaen octubre.Cuatrocientos policías pararon~'!J

trenes que transportaban a veinte mil Camisas Negras en tres de los pues-lí tos de control (Civitavecchia, Orte y Avezzano). Unos nueve mil Camisas'!!

Negras que eludieronlos puestosde controlo continuarona pie formaron -;~

una variopinta multitud a las puertas de Roma la mañana del 28 de octu- ;'1

bre,' pobremente armados, vistiendo uniformes improvisados, escasos de

alimentos y de agua, daban vueltas por alli bajo una lluvia desalentadora. J* «Esdificil que haya podido haber, en la historia antigua y en la moderna, un ji

",'!

intento de tomar Roma que fracasase tan miserablemente en su inicim).2~',;j;t:

El rey Víctor Manuel III se echó atrás en el último momento. Decidió)$ no fumar el decreto del primer ministro Facta por el que se decretaba la ley"¡~ marcial. Se negó a poner al descubierto el farol de Mussolini utilizando las )~

fuerzas disponibles para no permitir entrar en Romaalos Camisas

~~

Rechazó los últimos intentos de Salandra de formar un nuevo Gobierno ',:¡c

conservadorsin Mussolini, que por entonces había rechazado la oferta de-'~i~¡

Salandra de formar una coalición. En vez de eso, el monarca ofreció el car ~~1t

go de primer ministro al joven dirigente fascistaen ascenso.

Mussolini llegó a Roma desde Milán la mañana del 30 de octubre, no a la';'

cabeza de sus CamisasNegras, sino en un coche cama del ferrocarril. Visitó·<§i alrey ataviado incongruentementecon chaquéy camisanegra,un reflejoin'":)~ dumentario de su ambigua situación: en parteaspirantelegítimo al <.:argo'y-'.;;~ en partejefe de una banda de insurrectos. «Señor, perdón por mi atuendo~:-:i~

-dicen que le dijo

¡Por qué salvó así el rey a Mussolini de una apuesta precipitada y te-'illj meraria? Mussolini había planteado astutamente al soberano una elecciól1.i;¡~ dificil. El Gobierno debía utilizar la fuerza para dispersar a miles de Cami/'"

sas Negras que se dirigían a Roma, con considerable peligro de derrama-j miento de sangre y de agrias disensiones internas, o bien debía aceptara'

Mussolini como jefe del Gobierno.

al rey, mendazmente-, vengo de los campos de batalla».Ai

La explicación más probable de que el monarca se ínclinase por la se" gunda opción es la de que recibió una advertencia privada (de la que nÓ perdura ningún rastro documental) del comandante en jefe del Ejército, mariscal Armando Diaz, o posiblemente de otro alto jefe militar, de que 1

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'

tropas podrían fraternizar. con los CamisasNegras si se les daba orden

pararlos. De acuerdo con otra teoría, el rey temió que si intentaba utili

la fuerzacontra Mussolini, su primo, el duque deAosta, que se conside

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LA LLEGADA AL PODER

ha que simpatizaba con los fascistas, podría alinearse con ellos para des-

bancarle del trono. Es probable que nunca lo sepamos con seguridad. Lo

quesí parece seguro es queMussolinihabíasupuestocorrectamente queel

rey y el Ejército no se inclinarían por la dura elección de oponerse por la fuerza a sus Camisas Negras. No fue la fuerza del fascismo la que decidió el

asunto, sino el que los conservadores no estuviesen dispuestos a arriesgar

su fuerza en un enfrentamiento con la de él. La «Marcha sobre Roma» fue un gigantesco farol que salió bien, y que aún sigue haciéndolo, dada la idea

que se tiene en generalde la «toma del poden> por Mussolini.

Hasta el 31 de octubre, cuando Mussolini estaba ya ocupando el cargo, no

sedio de comer y ropa seca aunosdiezmilCamisas Negras, alos quese con-

cedió un desfile compensatorio por las calles de Roma, donde provocaron

sangrientos incidentes.' El nuevo primer ministro sacóde la ciudad esamis- manoche en cincuenta trenes especiales a sus comprometedoras escuadras.

Mussolini trabajó de firme luego para asentar el mito de que sus Ca- misas Negras habían tomado el poder por voluntad propia y por su propia fuerza. El primer aniversario de lo que se consideraba que había sido su llegada a Roma se conmemoró en 1923 con cuatro días de fiesta, y esa fecha (28 de octubre) se convirtió en una fiesta nacional. Se convirtió también en el primer día del Nuevo Año Fascista cuando se introdujo el nuevo calen-

dario en 1927.4 En el décimo aniversario, en octubre de 1932, una exposi- ción nacional, la Mostra deIla Rivoluzione Fascista, tuvo como tema cen-

trallasheroicas proezas delos

«mártires» de la marcha. 5

HITLER Y LA «CONSPIRACIÓN PALACIEGA»

Sólo en Italia llegó el fascismo al poder en su primer impulso, en los días

turbulentos que siguieron a la Primera

salvo en Rusia, laselites tradicionales hallaron mediosmenos perturbadores

de restablecer la estabilidad y recuperar cierta apariencia de normalidad

tras el terremoto de la Primera Guerra Mundial. 6 Los otros movimientos fascistas iniciales, vástagos de la crisis, quedaron reducidos a la insignifi-

cancia al recuperarse la normalidad en la década de 1920.

Pero antes Hitler, arrastrado por el mito que habíacreado Mussolini, intentó por su cuentauna «marcha». El 8 de noviembrede 1923, durante un mitin nacionalista en una cervecería de Munich, la Bürgerbraukeller,

Hitler intentó secuestrar a los dirigentes del Gobíerno bávaro y obligarles a apoyar un golpe de Estado contra el Gobierno federal de Berlín. Creía

Guerra Mundial. En otras partes,

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ANATOMíA DEL FASCISMO

quesi se hacía con el control de Munich y proclamaba un nuevo Gobi

.

.

.

.

.

.

lerno

nacional, los dirigentes militares y civiles bávaros se verían forzados p

1

opinión pública a apoyarle. También estaba convencido de que las aU~:ria dades militares locales no se opondrían al golpe nazi porque se hallaba a lado un héroe de la Primera Guerra Mundial, el general Ludendorff.' . HItler subestimó la fidelidad de los militares a la cadena de mando. El

su

mmIstro-presldente bávaro, el conservador Gustavvon Kahr, dio ordend

parar el golpe de Hitler, si e~anecesario por la fuerza. La policía dispar~

con~alos manifestantes naZIS e19de noviembre cuandose aproximaban a

una Importante. plaza (posiblemente respondiendo a un primer disparo del band? de HItler). Resultaron muertos '4 golpistas y 4 policías. Hitler fue detemdo y encarcelado,' junto con otros nazis y simpatizantes. El augusto general Ludendorfffue puesto en libertad sin más fianza que su palabra. El

«Futsch de la cervecería» fue así desarticulado tan ignominiosamente por los go~ern,antesconservadores de Baviera que Hitler decidió que nunca

volvería a mtentar obtener el poder por la fuerza. Eso significaba mante- nerse, al menos superficialmente, dentro de la legalidad constitucional, a

pesarde qu~l,os nazrs nuncaabandonaron laviolencia selectiva, queeraUn el~mentobásico del atractivo del partido, ni a insinuar objetivos más am-

plios después de que llegase al poder.'

L~ oportunidad de Hitler se presentó durante la crisis siguiente: el hundimiento económico de la década de '930. Al quedarse sin trabajo mi-

llones de persona~,los movimientos fascistas recuperaron el impulso en

tO,da~partes: Gobiernos de todo tipo, las democracias de una forma más publica'y ruidosa que el resto, quedaron paralizados ante las embarazosas alternativas que se les presentaban. El modelo italiano hizo que los movi-

mIentos fascistas pareciesen de nuevo eficaces como un nuevo medio d

l'

ograr apoyomaSIVO para una restauración del orden,la autoridad nacio-

e

nal y la productividad económica.

. El sistema constitucional de la República de Weimar no había conse- guido que la generalidad de la población alemana lo considerase legítimo; eran ~.uch?slos que lo consideraban hijo de la dominación extranjera y de

latraI~IÓnInterna. Lademocracia de Weimar parecía unavelaqueestuvie-

se ardiendo por amb~sextremos. Minado por la derecha y por la izquier-

d~,por.los naZIS antIsIstema y por los comunistas) el menguante centro se

VIO obhg~doa formar coaliciones heterogéneas emparejando a socios tan

mc~mpatlblesco~ol.os socialistas can los moderados dellaissez-faire y a

clenc~escon anticle~I,cales,en su búsqueda, condenada al fracaso, de una

mayona parlamentarIa efectiva.

no

LA LLEGADA AL PODER

, Un sistemapolítico que obligaba a trabajar juntos a una cacofonía tal -~'-d¿P~Íidoserainevitable que tuvieseproblemas para llegar a acuerdos so-

bre temas sensibles, incluso cuandolas COS?S ibanbien. Y después de 1929 losgobiernos alemanes tuvieron que tornar decisiones económicasy polí- ticas cada vez más divisivas. En junio de ese año llegó el Plan Young, un acuerdo internacional por el queAlemania prometíaseguirpagando repa- raciones internacionales por la Primera Guerra Mundial a los vencedores, aunque a una tasa reducida. La diplomacia alemana había conseguido re-

bajar los pagos, pero, aun así, el hecho de que el Plan Young confirmase el

principio de las reparaci~n~s provocóla indignación nacionalista. E~ oc-

tubre se produjo el hundimiento de Wall Street. En 1930, cuando se dispa- ró el desempleo, el Gobierno tuvo que decidir si se ampliaban los subsidios del paro (como querían los socialistas y los católicos de izquierdas) o se

equilibraba el presupuesto para darsatisfacción a los acreedores extranje-

ros (como querían los partidos conservadores y la clase media). Una elec-

ción clara, pero que ninguna mayoría posible seria capaz de realizar en Alemania.

Cuando el Gobierno del canciller Hermann Müller cayó el 27 de mar-

zo de 1930, el sistemade gobierno alemán se paralizó en un punto muerto

terminal. El canciller, un socialista reformista, había presidido desde junio de 1928 una Gran Coalición de cinco partidos que abarcaba desde los so- cialistas al católico Partido del Centro, el Partido Democrático, centrista moderado, y el internacionalista pero conservador Partido del Pueblo. La Gran Coalición fue el gobierno de la República de Weimar que más duró, veintiún meses (junio de 1928-marzo de 1930).'" Pero esta longevidad no era indicio de fuerza, sino de que no había al-

ternativas, Las profundas discrepancias políticas que habían hecho que

fuese tan difícil gobernar cuando se había formado la Gran Coalición, en los días relativamente tranquilos de junio de 1928,lo hacían imposible ya dos afias después, cuando la Depresión había dejado sin trabajo a millones de personas. La izquierda quería elevar los impuestos para mantener el subsidio del paro; moderados y conservadores querían reducir el gasto so- cialy rebajar impuestos. La Gran Coalición naufragó en estos escollos de la ayuda social y las cargas fiscales. Después de marzo de '930 no se podía for- mar en Alemania ninguna mayoría parlamentaria. El funcionario sindical

católico HeinrichBrüning gobernócomo canciller sin contarcon unama-

yoría, apoyándose en que el presidente Hindenburg podía aprobar legisla-

ción sin un voto mayoritario, valiéndose de los poderes especiales que le

otorgaba el artículo 48 de la Constitución en situaciones de emergencia. A

11l

ANATOMfA DEL FASCISMO

partir de entonceslos alemanes soportaron casitresaños con ese embara- zoso Gobierno de emergencia, sin ninguna mayoría parlamentaria, hasta

que Hitler tuvo su oportunidad. Por una cnriosa ironía, la llegada al poder de éste pareció permitir, al fin, una vuelta al gobierno de mayoría. Y Hitler era un regalo del cielo para los conservadores porque, como jefe del que desde julio de 1932 era el mayor partido de Alemania, disponían por pri- mera vez de la posibilidad de una mayoría parlamentaria que excluyese a la izquierda. En el momento en qne el punto muerto paralizó el sistema politico ale- mán, el 27 de marzo de 1930, el Partido Nazi era aún muy pequeño (sólo obtuvo el 2,8 por 100 del voto popular en las elecciones parlamentarias de mayo de 1928). Pero la agitación nacionalista por el Plan Young más el hun- dimiento de los precios agrícolas y del empleo urbano lo catapultaron en las elecciones de septiembre de 1930 de 12 a 107 escaños sobre un total de 491, convirtiéndolo ya en el segundo partido del país. Después de eso, cual-

quier mayoría parlamentaria en Alemania teníaqueincluiro alos socialis-

(inclusosuponiendo que los socialistas, los

comunistas y los católicos de izquierdas pudiesen superar sus divisiones

paralizadoras lo suficiente para gobernar) estaba excluida de antemano por el presidente Hindenburg y sus consejeros. El mito del golpe fascista de Italia engañó también a la izquierda ale- mana y ayudó a asegurar la fatal pasividad del Partido Socialista Alemán (SPD) y del Partido Comunista Alemán (KPD) a finales de 1932 y princi- pios de 1933. Ambos partidos esperaban que los nazis intentasen dar un golpe de Estado, aunque el análisis que hacían de la situación fuese por lo

demás completamente distinto. Para los socialistas, el levantamiento nazi

que esperaban sería la señal para actuar sin el estigma de la ilegalidad, como habían hecho con éxito con una huelga generalcontra el «golpe de Kapp» en 1920, cuando unidades de los Freikorps habían intentado tomar el poder. Con semejante planteamiento, nunca llegaron a identificar un

momentooportuno para contraatacar a Hitler.

Lo más próximo a un golpe de Estado en la Alemania de Weimar a principios de la década de 1930 no fue obra de los nazis sino de su prede-

cesor conservador, el canciller Franz van Papen. El 20 de julio de 1932 Van

Papen depuso al Gobierno legítimamente elegido del Estado (Land) de

Prusia) una coalición de socialistas y miembros del católico Partido Centro, y consiguió convencer al presidente Hindenburg para que utiliza- se suspoderes de emergencia e Instaurase un nuevo Gobierno en ese Esta-

tas o a los nazis. Laizquierda

nuevo Gobierno en ese Esta- tas o a los nazis. Laizquierda do presidido por Van Papen.

do presidido por Van Papen. Un acto como ése podría haber desencadena-

112

LA LLEGADA AL PODER

do legitimamente nna fuerte reacción de la izquierda. Pero los dirigentes so-

cialistas, a los que frenaban sus fuertes convicciones legalistas, su avanzada

edad," la escasa ntilidad del arma de la hnelga en un periodo de paro masi- vo y tal vez, miedos legitimas a que la actuación de la izquierda pudiese

arrojar perversamente a aún másalemanes de clase mediaen brazos de los

nazis, limitó su reacción a un fútil pleito contra el canciller Van Papen. Al uo haber presentado una oposición eficaz a la actuación ilegal de Van Papen en julio de 1932, los socialistas (que aún seguian siendo el segundo partido de Alemania) tuvieron menos posibilidades aún de actuar contra Hitler, que hasta la primavera de 1933, en qne tenía ya un control indiscutible de la situación, procuró no quebrantar nunca directamente la legalidad." Los comunistas siguieron una linea completamente distinta, basada en

suconvencimiento dequela revolución socialestaba alalcance delamano.

Con esa perspectiva, el éxito nazi podía en realidad ayudar a la causa co-

munista porqueproduciría un movimiento pendular, primero haciala de-

recha y luego, inexorablemente, hacia la izquierda. Los estrategas del KPD,

firmemente centrados en la revolución inminente, consideraban los es-

fuerzos del SPD para salvar la democracia de Weimar «objetivamente»

contrarrevolucionarios. Acusaban a los socialistas de «socialfascístas». El KPD, convencido de que elSPDno eramenos enemigosuyoquelos nazis,

con los que se disputaba el apoyo del mismo sector inestable de la pobla- ción (especialmente los parados), llegó incluso a cooperar con ellos en una huelga salvaje contra el sistema de transporte de Berlín en noviembre de 1932. Lo último que los comunistas alemanes estaban dispuestos a hacer era ayudar al SPD a salvar las instituciones democráticas." El éxito electoral de Hitler (mucho mayor que el de Mussolini) le per-

mitióunamayor autonomía en sus negociaciones con los políticosdel or-

den establecido, cuya ayuda necesitaba para llegar al poder. La responsabi- lidad de hallar una salida, al paralizarse los mecanismos de Gobierno de

Alemania después de 1930, correspondía, másaún que en Italia, a una me-

dia docena de hombres: el presidente Hindenburg, su hijo Oskar y otros

consejeros íntimos, además de los dos últimos cancilleres de Weimar,

Franz van Papen y Kurt van Schleicher. Al principio intentaron mantener a distancia al zafio ex cabo austriaco. Hay que recordar que en la década de

1930 los ministros del Gobierno se suponíaaúnque teníanquesercaballe- ros. Elqueintrodujesen a toscos fascistas en el Gobierno eraun indicio de sudesesperación.

El aristócrata católico Franz van Papen probó como canciller (julio-

noviembre de 1932) a gobernar sin políticos, a través de un llamado «gabí-

113

I

ANATOMÍA DEL FASCISMO

nete de barones», compuesto por expertos técnicos y eminencias no políti~ caso Su jugada de celebrar elecciones nacionales en julio permitió que los nazis se convirtieran en el mayor partido del país. Van Papen intentó en- tonces integrar a Hitler como vicecanciller) un cargo sin autoridad, pero el

dirigente nazi tuvo la agudeza estratégica y la osadía de jugador suficientes

para no aceptar nada que no fuese el cargo más alto. Esta decisión obligó a Hitler a pasar el tenso otoño de 1932 por el calvario de una espera incierta,

iutentando apaciguar su desasosiego y el hambre de cargos de los militan_

tes mientras mantenía su apuesta de todo o nada. Los nazis (como los fascistas antes que ellos) con la esperanza de agu- dizar la crisis, incrementaron la violencia) eligiendo cuidadosamente sus

objetivos. El apogeo de la violencia callejera nazi en Alemania llegó des- pués del 16de junio de 1932, en que el canciller Van Papen levantó la prohi- bición de los uniformes de las SA que Brüning habia impuesto en abril.

Durante varias semanas acongojantes fueron asesinadas 103 personas y re- sultaron heridas centenares más." Mussolini habia jugado una baza más débil en sus negociaciones por el poder y se había apoyado en la violencia directa más que Hitler. Solemos olvidar que el fascismo mussoliniano fue más violento que el nazismo en su camino hacia el poder. El 5 de mayo de 1921 solamente, un día de elec- ciones, fueron asesinadas 19 personas en actos de violencia política en Ita-

lia y 104resultaron heridas." Aunque las estadísticas no son fidedignas, cál- culos verosímiles de los muertos por violencia política en Italia durante 1920-1922 incluyen de quinientos a seiscientos fascistas y dos mil antifas- cistas y no fascistas, seguidos de otro millar de los últimos en 1923-1926.'6 1 La solución a la que recurrió Van Papen de convocar nuevas elecciones para el6 de noviembre hizo disminuir un tanto el voto nazi (volvieron a

ganar votos los comunistas) pero no hizo nada por sacar a Alemania del

punto muerto constitucional. El presidente Hindenburg le sustituyó como canciller el z de díciembre por un jefe del Ejército considerado más tecno-

crático que reaccionario, el general Kurt von Schleicher. Durante las pocas

semanas que estuvo en el poder (diciembre de 1932-enero de 1933), Schlei- cher preparó un activo programa de creación de empleo y reconstruyó las

relaciones con las organizaciones obreras. Con la esperanza de obtener la

neutralidad nazi en el Parlamento, flirteó con Gregor Strasser, jefe de la or- ganización del Partido Nazi y uno de los dirigentes de su corríente antica- pitalista (Hitler nunca olvidó y nunca perdonó la «traición» de Strasser). En este punto, Hitler se hallaba en serías dificultades. En las elecciones del 6 de noviembre el voto nazi había disminuido por primera vez, 10que

114

LA LLEGADA AL PODER

-h bíahecho perder su valor más preciado: el impulso. El tesoro del par-

era e urnco nazi Impar an e que)

~;ode la estrategia del todo o nada de Hitler, estaba considerando otras

opciones.

Fue Franz van Papen quien salvó al caudillo nazr. Resentido con

Schleicher por haber ocupado su p~esto,V?n Pap:n llegó a un ac~erdos~­ ro con Hitler por el que este sena canciller y el, Van Papen, VICecanCI-

]ea

id . estaba casi vacío. Gregor Strasser no

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cargo desde el que Van Pape~ espera b a

di mglr 1 as. cosa~

El'

ancia-

indenburg, convencido por su hIJO y por otros consejeros íntimos de

no

que

a a nmguna otra opClOn

conservadora, aceptó el Gobierno Hitler-Van Papen el 30 de enero de 1933." Hitler, según la conclusión de Alan Bullock, había SIdo «elevado» al

cargo por «una conspiración palaciega»."

litar, y convencido por Van Papen de que no que

H

di icta d ura mi- .

Schleicher estaba planeando deponerle e instaurar una

d

b

.

LO QUE NO SUCEDIÓ: ELECCIONES, GOLPE DE ESTADO) TRIUNFO EN SOLITARIO

Los votantes alemanes nunca dieron a los nazis una mayoría del voto po- pular, como aún se afirma a veces. Como vimos ~n el últi~o capítulo) l?s nazis se convirtieron realmente en el mayor partido del Reíchstag aleman

enlas elecciones parlamentarias del 31 de julio de 1932, con el 37,2 por 100 delos votos. Luego descendieron a un 33,1 por 100 en las elecciones parla- mentarias del 6 de noviembre de 1932. En las elecciones parlamentarias del 6de marzo de 1933, con Hitler como canciller y el Partido Nazi controlan- do todos los recursos del Estado alemán, sus resultados fueron de un 43,9 por 100) más significativo pero aún insuficiente." Más de un alemán de cadados votó contra los candidatos nazis en esas elecciones, en plena cam-

paña de intimidación de los Camisas Pardas. El Partido Fascista Italiano obtuvo 35 escaños de un total de 535 en las únicas elecciones parlamenta- riaslibres en las que participó, las del 15 de mayo de 1921.w En el otro extremo, ni Hitler ni Mussolini llegaron al cargo por un gol- pe de Estado. Ninguno de ellos se hizo con el timón por la fuerza, a pe-

sar de que ambos habían utilizado la fuerza antes de llegar al poder con el fin de desestabilizar el régimen existente y ambos habrían de utilizar la fuerza de nuevo) una vez en el poder, con el fin de transformar sus gobier- nos en dictaduras (como veremos en breve). Hasta los autores más escru-

pulosos hablan de su «toma del poden}," pero esa frase describe mejor 10

115

ANATOMÍA DEL FASCISMO que hicieron los dos caudillosfascistas despuésde ocupar el cargo que lIegaroua él.
ANATOMÍA DEL FASCISMO que hicieron los dos caudillosfascistas despuésde ocupar el cargo que lIegaroua él.

ANATOMÍA DEL FASCISMO

que hicieron los dos caudillosfascistas despuésde ocupar el cargo que lIegaroua él. Tanto Mussolini como Hitler fueron invitados a ocupar el cargo de jefe del Gobierno por un jefe del Estado en ejerciciolegítimo de sus funciones oficiales, siguiendo el consejode asesores civiles y militares. Ambos se con- virtieron por tanto en jefes de Gobierno en lo que pareció, superficialmen, te al menos, e!ejerciciolegítimo de la autoridad constitucional del rey Víc- tor Manuel III y del presidente Hindenburg. Ambos nombramientos se hicieron, hayque añadir al mismo tiempo,en condiciones de crisisextre- ma, una crisisque los fascistashabían instigado. Consideraré el tipo de cri- sis que abre el camino al fascismo más adelante. En realidad, ningún golpe insurrecional contra un Gobierno estableci- do ha llevado hasta ahora a los fascistas al poder. Dictaduras autoritarias han aplastado varias veces tales intentos." Estofue lo que le sucedió por tres vecesa la Legión delArcángel Miguel rumana, el partido fascistade re- ligiosidad más exaltada y uno de los más dispuestos a asesinar a judíos y politicos burgueses. En una Rumania desastrosamente gobernada por una oligarquía corrupta y reducida, la legión tenía una relación ferviente con sus bases populares, hasta entonces primordialmente campesinos apolíti- cos deslumbrados por el juvenil Corneliu Ccdreanu y sus discípulos, que recorrían aldeas remotas a caballo, ataviados con camisas verdes y provís- tos de estandartes religiososy patrióticos." Trasun periodo particularmente estéril de luchas intestinas parlamen- tarias yde amiguismo, e!rey rumano Carol asumió poderes dictatoriales el 10 de febrero de 1938. En noviembre, después de que intentase sin éxito in- tegrar a la legión,cadavezmás violenta,en e!oficialFrente de Renacimiento Nacional, Carol detuvo a Codreanu, que fue posteriormente asesinado, juntocon algunos de sus colaboradores, «cuando intentaba escapar». H~.;,­ riaSima, sucesor de Codreanu, respondió en enerode 1939 con una insu~ rrección, quela dictadura regia reprimió con firmeza. Carol abdicó en septiembre de 1940, después de que laAlemania vícto: . riosa obligasea Rumanía a ceder territorios a Hungría y a Bulgaria. El nue . va dictador rumano, e! general (más tarde mariscal) Ion Antoneseu,en •• otro intento de hacerse con las bases populares de la Legión, la convirtiÓ en e! partido único de! «Estado Legionario Nacional» que instauró el 15 de' . septiembre de 1940. Horia Sima, e!impetuoso nuevo jefede la Legión, cr~%> organizaciones obreras «paralelas» y unapolicía«paralela» e inició la co~~';':

fiscaciónde bienes judíos, desorganizando hasta tal punto la economía del;!:

Estado rumano que Antonescu, con la aprobación de Hitler, empezó-:~~~

116

LA LLEGADA AL PODER

enero de 1941 a recortar suspoderes. Un pogromo acompañado deunarebe-

lióna gran escalade la Legiónel 21 de enero fueron sangrientame~teaplasta-

dos porAntonescu en «elejemplo

vadora de! fascismo. Antonescu acabó con la Legión y sustituyó el Estado Legionario Nacionalpor una dictadura roilit~pro ale~anapero no fascista." Otros intentos de golpe de Estado fascistas corneron una suerte pa- recida. Si bien e! golpe del 25 de julio de 1934 de! Partido Nazi austriaco consiguió asesinar al canciller Engelbert Dollfuss, su sucesor, Kurt van Sebuschnigg, reprimió a los nazis en Austria y gobernó a través de un par-

másextremo»?" de una represión conser-

tido clerical-autoritario único,el Frente de la Patria. Aunque los conservadores podían aceptar la violenciacontra soci~i~­ lasy sindicalistas, no la toleraban contra el Estado.La mayoría de los diri- gentes fascistas, por su parte, se habíandado cuenta d~ que u?a ton:a del poder ala quelos militares y los c~nservadoresse opusiesen.solosena po- sible con la ayoda de la calle,en condiciones de desorden SOC1~que proba- blemente desembocase en agresiones incontrolables a la propiedad pnva- da, la jerarquía social y e! monopolio de la fuerza armada por p~rtedel Estado. Si los fascistas recurrían a la acción directa corrían e! peligro de

proporcionar ventajas a su principal enemigo, la izquierda, poderosaaún

en las callesy en los centros de trabajo de la Europa de entreguer~~s.'~Es- tas tácticas alejarían también a aquellos mismos elementos (el Ejército y lapolicial que los fascistasnecesitarían más tarde para planear y ejecutar la expansiónnacional agresiva.Lospartidos fascistas, por muy profundo que fuese eldesprecio que les inspirasen los conservadores, no tenían futuro al- guno alineándose con grupos que quisiesen destruir las bases del poder

conservador.

Dado que la ruta fascista hacia e! poder ha pasado siempre por la coo- peración con elites conservadoras, al menos en los casos que conocemos hasta ahora, la fuerza delpropiomovimientofascista sólo es una de lasva- riables determinantes de la consecución (o no) de! poder, aunque se trate, sin duda, de una variable vital. Los fascistas disponían de una cantidad de militantes y una fuerza que podían ofrecer a los conservador~satrapa~os enunacrisis en Italia y Alemania, como hemosvisto.Pero fue Igual de un- portante que las elites conservadoras estuviesen dispuestas a trabajar ~o~ el fascismo, que se diese una flexibilidad reciproca por parte de los diri- gentes fascistas y que la urgencia de la crisis las indujese a cooperar entre ellos. Espor tanto esencial estndiar a los cómplices que ayodaron en los mo- mentos cruciales. Considerar sólo al caudillo fascista durante su llegada al

117

ANATOMÍA DEL FASCISMO

poder es caer bajo el hechizo del «mito del Führer» y el «mito del.Duce» de

una forma.que les ~abría ~ausado a los dos una satisfacción inmensa. De~

bemos dedicar el mismo tiempo a estudiar a los aliados y cómplices indi pensables de los caudillos fascistas que el que dediquemos a estudiar

to

a es-

~s­

l mi

s, y e .nnSIDO tiempo a estudiar el tipo de situaciones en que se ayudó a

.

los fasCIsta~ a llegar al poder que el que dediquemos a estudiar los moví,

mientos nusmos.

LA FORMACIÓN DE ALIANZAS

El in~ci~rseriame~teuna búsqueda del poderimplicó profundamente a los

movmuentos fascistas maduros en elprocesode formació n d al'

1

d

e

lanzas con

.

e or en establecido, Los conservadores italianos y alemanes no habí

c;eado a Mussolini y a Hitler, claro está, aunque habian permitido de~:~ siado a menudo que sus actuaciones ilegales quedasen impunes. Después

de que los fascistas y los nazis se hubiesen hecho ya demasiado import -

tes para que se les pudiese ignorar, por la mezcla, en grados diferentes.de

triunfo electoral e int~idaciónviolenta que vimos en el último capítulo, los conse~~dorestuvieron que decidir quéhacercon ellos. Lo.s dirigentes co~servad~resteníanque decidir, en concreto, si inten-

taban integrar el.fascismo o SI debían procurar convertirlo de nuevo en un fenómeno marginal, Un~ decisión crucial era si la policía y los tribunales d~bíanobh~ara los fascistas a cumplir las leyes. El canciller alemán Brü- mng intentó poner coto a la violencia nazi en 1931-1932. Prohibió a las SA

el uso de uruformes en sus actos públicos el "4 de abril de 1932. Cuando

F:m:z van Papen sucedió a Brüning en la cancilleria en julio de "932 levan-

~o)sm en:bargo, la prohibición, como yavimos, yeso llenó de entusiasmo los ~azl.s, que desencadenaron el periodo más violento de toda la crisis constitucional de 1930-1932. En Italíla, aunque unos cuantos prefectos in- t~ntaronponercoto alaviolenciafascista.v los dirigentes nacionales prefi- neron, e~ ~omentos cruciales, como ya sabemos, intentar «transformar» a Mussolini envez de disciplinarle. Dirigentes nacionales conservadores de

ambos países decidieron que lo que los fascistas podian ofrecer compensa- ba sobradamente las desve~ta!asde tener que permitir que aquellos rufia- nes arrebataran. espaclO pubhco a la izquierda mediante la violencia. La prensa nacionalista y los dirigentes conservadores de ambos países aplica- ro~por tanto un doble rasero para juzgar la violencia fascista y la de la iz- quierda,

118

LA LLEGADA AL PODER

" -'-O_cuando

dejan de funcionar las instituciones democráticas, el «espacio político» tiende a estrecharse. El circulo delos que toman decisionesde emergencia puede llegar a reducirse a unos cuantos individuos, talvez a un jefede Es- tado y a sus asesores civiles y militares inrnediatos. 28 En capítulos ante- riores de este libro tuvimos que examinar contextos muy amplios para

un sistema constitucional se estanca en un punto muerto y

entender la formación y el arraigo del fascismo. En la etapa en que el hun- dinú ento de los regímenes democráticos abre finalmente el camino para

que el caudillo fascista realice un intento serio de conseguir el poder, la concentración de responsabilidad en manosdeunos pocos individuosexi-

gealgo más próximo a una perspectiva biográfica

ción, claro está, para no caer en la trampa de atribuirlo todo sólo al caudi-

llo fascista. Las complicidades conservadoras en la llegada del fascismo al poder fueron de varios tipos. En primer lugar, estaba la complicidad respecto a la

violencia fascista contra la izquierda. Unadelas decisionesmásfatídicas en

elcaso alemán fue que Van Papen retirase el 16 de junio de 1932 la prohibi- ción que pesaba sobre las actividades de las SAo Los escuadristas de Musso- lini habrian sido impotentes sin la apatia e incluso la ayuda directa del Ejército y de la policía. Otra forma de complicidad fue otorgarles respeta- bilidad. Hemos visto ya que Giolitti ayudó a hacer respetable a Mussolini incluyéndole en su coalición electoral en mayo de 1921. Alfred Hugenberg, ejecutivo de Krupp y dirigente del partido que más directamente compitió con Hitler, el Partido Nacional Alemán (DNVP), atacó alternativamente al dirigente nazi y apareció en actos políticos con él. Uno de ellos, en Bad

con la debidaprecau-

Harzburg, en el otoño de "93", hizo

creer al público que ambos habían for-

mado un «Frente de Harzburg». Pero mientras Hugenberg ayudaba a ha- cer parecer aceptable a Hitler, los miembros del DNVP se iban haciendo

nazis, que era algoque resultaba mucho más emocionante. Vimosen el capítulo 2 quelos nazisrecibieron menos ayuda económi-

ca directa de empresarios y capitalistas de lo que muchos han supuesto. Antes del acuerdo final que puso en el poder a Hitler, el capitalismo ale- mán habia preferido mucho más a un conservador sólido y tranquilizador

comoVan Papen que a un desconocidoHitler, con sus asesores económi-

cos chiflados. En los tensos últimos meses, cuando Hitler se negaba a acep- tar todas las ofertas menores jugándose1o todo a la opción de ser canciller, y cuando el radicalismo del partido volvió a aflorar en la huelga del trans- porte de Berlín, el dinero escaseaba más aún. El NSDAP se halló práctica-

mente en la quiebra después de las decepcionantes elecciones de noviem-

119

ANATOMÍA DEL FASCISMO

bre de 1932. Un banquero relativamente poco importante de Colonia, Kurt van Schroder, sirviócomo intermediario en las negociaciones entre Hitler y Van Papen, pero las aportaciones del mundo de los negocios no se con- virtieron en un recurso importante para Hitlerhastadespués de alcanzar el poder. Entonces, por supuesto, cambiaron las reglas del juego. Loshom- bres denegociosentregaron sumas cuantiosas alasnuevasautoridades na- - zis y comenzaron a adaptarse a un régimen que gratificaría generosarnen- tea muchosde elloscon contratos de armamento y a todos ellos acabando conlas organizaciones obreras del país, La financiación del fascismo italiano ha sido menos estudiada. Cuan- do Mussolini rompió con los socialistas en e! otoño de 19'4, directores de periódicos nacionalistas e industriales y el Gobierno francés subvenciona- ron su nuevo periódico,Il Popolo d'Italia, pero lo único que perseguían con ello era intentar que Italia entrase en la guerra." La ayuda posterior de los terratenientes, de los militares y de algunos funcionarios al squadrismo pa- receestar bastante clara. El periodo más o menos prolongado durante el cual los fascistasy los conservadores llegaron a un acuerdo paracompartir el poderfue una eta- patensapara ambas partes) tantoen Italia como en Alemania. Estas nego- ciaciones prometían) en elmejorde los casos) conducira un compromiso que no seria el ideal para ninguna de las dos partes. Pero, considerando las alternativas (la izquierda en e! poder o una dictadura militar que proba- blemente excluiría tanto a los conservadores parlamentarios como a los fascistas), ambas partes estaban dispuestas a hacerlos ajustes necesarios y a conformarse con solucionesque no fuesen lasideales. Lospartidos fascistas sevieronasítentados auna complicidad cada vez más intensa con sus nuevos aliados, que planteaba el peligro de dividir a los partidos y de alejar de ellos a algunos puristas. Este proceso «normali- zador», yaevidente en la etapa anterior de arraigo) se intensificó entonces por lasventajas superiores que se presentaban al ser posible el acceso al po- der.-Elcaudillo fascista, entregado a una negociación prometedora con los que detentaban el poderconservador) reformaba su partidoaún más radi- calmente que antes. Hacia lo que Wolfgang Schieder llama un «Herrs- chaftskompromíss», un (compromiso para gobernar' en el que se estable- cen áreas de acuerdo y se quita de en medio a idealistas molestos." Hitler yMussolini hicieron su Herrschaftskompromiss partiendo de poe siciones de fuerza algo distintas. Debido a la importancia de! squadrismo para e!éxito de Mussolini y a la relativa insignificancia de su grupo ral, el Duce estaba también más en deuda con los ras,sus cabecillas fe,;ci6'"c\'1I

120

los ras, sus cabecillas fe,;ci6'"c\'1I 1 2 0 LA LLEGADA AL PODER tas regionales, de lo

LA LLEGADA AL PODER

tas regionales, de lo que lo estaba Hitler con las SAo Pero aunque Hitler te- níamásmano libre en esta negociación, ni siquiera él estaba a salvo de pro- blemas con los militantes de su partido. Lanegociación con dirigentes conservadores para llegar alpoder es un eriodo peligroso para unjefefascista. Mientras éstetrata en secreto conla

p

M

elite política,sus seguidores aguardan fuera con impaciencia, reproe Ij- dale que se está vendiendo. Mussolini, ent:egado ya ~finales de 1920 a ne- gociaciones secretas con dirigentes de P~rt1dOId~cepc~onóa aIgun~sdesus militantes al no acudir en defensa de D AnnunzlO a Fiume en Navidad y al incorporarse a la coalición electoralde Giolitti en mayo de '?21. E~ agosto de1921 se produjo unarebelión abierta por su «pacto de.pa~~ficaclOm>con e!enemigo tradicional, los socialistas, que sólo superó dimitiendo tempo-

.

ralmente de la jefatura fascista y renunciando al pacto. Hitler también tuvo conflictos internos en el partido siempre que pa- reciaestar a punto de llegar a un acuerdo para conseguir e! poder. El anti- guo capitán de los Freikorps Walter Stennes, a cargo delas SAde Berl~ny Alemania oriental, puso objeciones al hecho de que Hitler se propUSIese llegaral poder por medios legales. Los Camisas Pardas de Stennes estaban tan exasperadospor elaplazaruíentode las recompensas que ~spe:abanpor largas horasde servicio conun sueldoescaso ypor su subordlllaCl6~acua- dros de! partido no militares, que ocuparon y destrozaron las oficinas del Partido Nazi de Berlínen septiembre de 1930. Cuando se negaron a obede- cer la orden de Hitler de respetar la prohibición de la violencia callejera en febrero de '93', Hitler expulsó sin contemplaciones a Stennes de las SAo Militantes furiosos ocuparon de nuevo sedes de! partido en abnl de 1931, y fueron necesarios todos los poderes de persuasión de Hitler para poner fin a la revuelta. Fueron purgados quinientos radic~esde las SA. Cuando Hitler estuvo más cercade perder el control de! Partido Na21 fue a finales de 1932) como vimos antes) momento en que los v~tos empe~aron adisminuir, el dinero aescasear y algunos lugartenientes rnrraban hacia fu- turos másprometedores en gobiernos de coalición. Hitl~r,.consu ~erzade voluntad y su instinto del jugador intacto pese a una pOSICIón debilitada en

, Los conservadores apoyaron la apuesta también, cuandoempezoa pa- recerprobable un acuerdo con un partido fascistatriunfante: el poder con elapoyode una base de masas se convertia ya también para ellos en un ob- jetivo alcanzable. Huboincluso cierta competencia entre los conservadores

para conseguir e!apoyo de todo el movimiento fascist~o de una parte de él (intentándose a vecesdesgajarun ala o la base). Sch!eJcher compitió con

lanegociación, apostóaltodo o nada porla canc.i?ería.

121

ANATOMíA DEL FASCISMO

Von Papen en,Alemania por conseguir enganchar d caballo salvajena '

su carro, lo mismo que Giolitti con Salandra en Italia,

ZI a

Nohubo nada inevitable en la llegada al cargo de Mussolini y de Hit! El examen detemdo de ~óm~ los dirigentes fascistas se convirtieron en :~ fes del Gobierno es un eJercIcIode antideterminismo. Es muy probable jue una s~n~de factores (la superficialidad de las tradiciones liberales 1 q ~u~tnahzacióntardía, la supervivencia de elites predemocráticas ia'~:m-

e as t~ndenciasrevolucionarias, un espasmo de rebelión con~rala ~~a m¡Jl~Clon nacional) contribuyesen todos ellos a la magnitud de la redujesen las opciones disponibles en Italia y en Alemania. Pero 1~:I~~iY

gent,e~;conservadores rechazaron otras posibilidades, como gobernar en coalición con la izquierda moderada) por ejemplo, o gobernar mediante

~s p~deres d~ emerge~:ia de la autoridad regia o presidencial (o, en el caso

eu: an, continuar haciéndolo). Eligieron la opción fascista. Los dirigen! rascistas

compartir el poder. No tenía por qué haber sido asi.

e

),

por s

t

ti par e, consrguieron la «normalización» necesaria para es

.,

LO QUE OFRECIERON LOS FASCISTAS AL ORDEN ESTABLECIDO

~n una ,situación de punto muerto constitucional y amenazarevoluciona- na cre,CIente, un movimiento fascista triunfante ofrecevaliosos recursos a

una elite tambaleante.

Los fascistas podían ofreceruna masa de seguidores lo suficientemen-

a ,l~s conservadores formar mayorías parlamenta-

t~ grandeparapermitir

na~ ¿a~aces,detomar decisionesfirmes sin tenerque contar con socios iz-

~~erdlstas 1l1~ceptables. Los treinta y cinco diputados de Mussolini no . n un peso Importante en la balanza, pero la aportación potencial de Hitlerdera decisiva. Podía ofrecer el mayor partido de Alemama. a unos con- ser;~ ores que no habían adquirido la habilidad necesaria para manejar la rhtica de masas, súbitamente introducida en el país por la Constitución e 1919. Durante la década de 1920, el único partido no marxista que había

c?llstrUldo con éxito una base de masasen Alemania erael Zentrum (Par-

tl~odel Centro), un partido católico que contaba, gracias a su arraigo en la

~l a parroq~al, con numerosos militantes activos y pertenecientesa todas

as clases SOCiales. El Zentrum penetró ampliamente en la clase obrera a

~avés de los sindicatoscatólicos, pero)siendo como eraun partido confe-

sional, no podia reclutar con la misma amplitud que Hitler Éste q

taba

el

'

con

,ue con-

mayor partido del país, permitió a los artifices de la coalición

LA LLEGADA AL PODER

tener que apoyarse en los poderes de emergenciadel

_presidente, lo queya habíanhecho alo largode casi tresaños,y formaruna

lUayoria parlamentaria que excluyese a la izquierda.

y los fascistas no s610 ofrecían números, Ofrecían rostros jóvenes, y

nuevos a un público cansado de un orden politico establecido envejecido

y que no habia hecho nada por mejorar las cosas. Los dos partidos más jó-

venes de

Italia y de Alemania eran el comunista y el fascista. Ambas nacio-

~_,conservadoradejarde

nesdeseaban nuevos dirigentes, y los fascistas ofredan a los conservadores

un mauantial de juventucL Ofrecian también otra forma de pertenencia: un

compromisomás intenso y una mayordisciplinaen una época en que los

conservadores temían la disolución del vinculo social. Los fascistas habían hallado también una fórmula mágica para alejar a los trabajadores del marxismo. Marx había afirmado mucho tiempo atrás que la clase obrera no tenía patria, y los conservadores aún uo habían sido capaces de hallar un medio de refutarle. Ninguna de sus panaceas decimo- nónicas (respeto, religión, escolarización) había funcionado. En visperas dela Primera Guerra Mundial, Action Prancaise habia logrado cierto éxito

reclutando a unos cuantos trabajadores industriales para el nacionalismo,

y la aceptación inesperadamente amplia de los trabajadores de su deber patriótico de luchar por sus patrias respectivas al iniciarse la Primera Gue- rra Mundial predecia que en el siglo xx la nación iba a ser más fuerte que

la clase. Los fascistas se desarrollaron en todas partes sobre la base de esa revela-

ción.Yamencioné entre los primeros precursores el Circulo Proudhon fran-

CéS,31 En el PartidoNazi, su mismo nombreindicabaya que eraun partido

de trabajadores, un Arbeiterpartei. Mussolini esperaba reclutar a sus viejos

colegas socialistas. No

sis de la composición social de los partidos fascistas iniciales concuerdan:

aunque atrajeron a algunos trabajadores, su porcentaje dentro del partido estuvo siempre por debajo del que les correspondía en la población general. Tal vez esos pocos trabajadores fascistas fuesen suficientes. Si los partidos fascistas podían reclutar a a1guuos trabajadores, la violencia fascista ya se cuidaría luego de los obstinados. Esta fórmula de «divide y vencerás» fue más eficaz que todo lo que podían ofrecer por su cuenta los conservadores. Otra oferta fascista seductora era una vía para superar el clima de de- sorden que los propios fascistas habian ayudado a crear. Después de haber dado rienda suelta a sus militantes para que hiciesen inviable la democra- cia y desacreditasen el Estado constitucional, los dirigentes nazis y fascis-

tas se presentaron como la única fuerzano socialista que podía restaurar

obtuvieron ningún éxito aplastante. Todos los análi-

122

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como la única fuerzano socialista que podía restaurar obtuvieron ningún éxito aplastante. Todos los análi- 122
como la única fuerzano socialista que podía restaurar obtuvieron ningún éxito aplastante. Todos los análi- 122
ANATOMíA DEL FASCISMO el orden. No sería la última vez que los dirigentes capitalizasen esa
ANATOMíA DEL FASCISMO el orden. No sería la última vez que los dirigentes capitalizasen esa

ANATOMíA DEL FASCISMO

el orden. No sería la última vez que los dirigentes capitalizasen esa ambi- güedad: «Al estar en e! centro del movimiento-escribió Hannab Arendt

en uno de sus penetrantes comentarios-e-, el dirigente puede actuar como si estuviese por encimade él»." Las condiciones fascistas paraun acuerdo no eraninsuperablemente altas. Algunosconservadores alemanes estaban

inquietos por la retórica anticapitalista de que aún hacían gala algunos in-

telectuales nazis," 10 mismo que lo estaban los conservadores italianos con activistas obreros fascistas como Edmondo Rossoni. Pero Mussolini

hacia mucho que se había pasado al «productivismo: y a la admiración de! héroe industrial, mientras que Hitler dejó claro en su famoso discur- so de! Club de Industriales de Düsse!dorfe! 26 de enero de 1932, asi como

en conversaciones privadas, que él eraun darwinista social también en la esfera económica.

Aunque fuese obligado admitir a aquellos zafios advenedizos en los

altoscargosparallegara un acuerdo, los conservadores estabanconven-

cidos de que aún seguirían controlando e! Estado ellos. Era algo inaudi-

to que semejantes arribistas dirigiesen gobiernos europeos. Aún era

normal en Europa, incluso después de la Primera Guerra Mundial, has-

ta en las democracias, el que ministros y jefes de Estado fuesen miem- brosilustradosde las clasessuperiores con larga experienciaen la diplo- macia o en la administración pública.El primer ministro de clase baja

de Inglaterra fue Ramsay MacDonald, en '924, y no tardó en parecer un patricio y en hablar y actuar como tal, para disgusto de los militantes la- borístas, que le rídiculizaban llamándole '<el caballero Mac», El presi- dente Friedrich Ebert de Alemania (1919-1925), guarnicionero de oficio, había adquirido prestigio en su larga trayectoria como diputado y fun- cionario del Partido Socialista. Hitler y Mussolini fueron los primeros aventureros de clase baja que llegaron al poder en países europeos im- portantes. Hasta hoy incluso la República francesa no ha tenido ningún jefe de Estado y sólo un puñado de primeros ministros que fuesen adve- nedizos sociales del tipo de, por ejemplo, Harry Truman. Pero las cir-

cunstancias distaban mucho de ser normales en Italia en 1922 y en Alemania en 1933. Un ingredienteesencialen el cálculo de los conserva-

dores era que e! cabo austriaco y e! bisoño agitador ex socialista Italiano no tendrían la menor idea de qué hacer con aquel alto cargo. Serian in- capaces de gobernar sin e! savoír faíre de los dirigentes conservadores,

cultivados y con experiencia. En suma, los fascistas ofrecían una nueva receta para gobernar

apoyo popular pero sin tener que compartir e! poder con la izquierda

124

pero sin tener que compartir e! poder con la izquierda 124 LA LLEGADA AL PODER poner

LA LLEGADA AL PODER

poner en peligro los privilegios económicosy sociales conservadores yel dominio político conservador. Los conservadores, por su parte, retenían

lasllaves de las puertas del poder.

LA CRISIS PREFASCISTA

Aunquelas dos crisis durante las cuales consiguieron e! poder los dos cau- dillos fascistas (las secuelas de la Primera Guerra Mundial y la Gran De- presión) fueron diferentes tuvieron elementos comunes. Ambas se produ- jeron con gobiernos que tenían problemas de dislocación económica y de humillación nacional que la política tradicional de partidos no parecía ca-

paz de resolver; en una situación de parálisis

del Gobierno constitucional

(debida en parte a una polarización política que los fascistas ayudaron a

instigar); con una izquierda militante en rápido crecimiento y que amena- zaba con convertirse en el principal beneficiario de la crisis; y con dirigen- tes conservadores quese negaban a colaborar incluso conlos elementosre-

formistas de la izquierda, y que velan peligrar su capacidad para seguir

gobernando contrala izquierda sin nuevosrefuerzos.

Esimprescindible recordar 10real que parecía la posibilidad de una re- volución comunista en Italia en 1921 y en Alemania en 1932. Italía acababa

de pasar por el biennio rosso, los dos «años rojos» que siguieron a las pri-

meras elecciones de posguerra de noviembre de '9'9, en las que el Partido SocialistaItaliano (PSI) triplicó sus votos de antes de la guerra, haciéndo-

se con casi un tercio de los escaños del Parlamento, y experimentó una

oleada de fervor «maximalista». El nombramiento de alcaldes socialistas

ennumerosas localidades estuvo acompañado de grandes ocupaciones de tierras y de grandes huelgas, que culminaron con una espectacular ocupa-

ción de fábricas en 'Iurín en septiembre de '920. Como telón de fondo se cernía el ejemplo de Rusia, donde la primera revolución socialista que triunfaba en el mundo mostraba todos los indicios de poder generar otras.

Ahora sabemos quelos «maximalistas» italianos y el nuevo Partido COlTIU-

nistaItaliano, fundado en 1921, no tenían la menor idea de 10que iban a hacer

acontinuación. Elmiedo a una presunta revolución comunista podía,sin embargo, movilizar alos conservadores con tanta fuerza como una revolu-

ción real. Como comentó Federico Chabod, el miedo de la clase media al comUTÚsmo alcanzó su punto culminante en Italia después de haberse aplacado ya la oleada «maxímalista»," En Alemania, después de 1930, sólo crecieron electoralmente los co-

1 2 5

ya la oleada «maxímalista»," En Alemania, después de 1930, sólo crecieron electoralmente los co- 1 2

:.'

:.' ANATOMÍA DEL FASCISMO LA LLEGADA AL pODER el cargo por el hecho de tener que

ANATOMÍA DEL FASCISMO

LA LLEGADA AL pODER

el cargo por el hecho de tener que gobernar en coalición con sus conservadores. Aunque los partidos fascistas ocupaban algunos .alrauv" vitalesen estos gobiernos, sólo disponían de un número reducido

munistas, además de los nazis." Los comunistas alemanes, 10 mismo qUe los nazis,prosperaron con el paro y con el convencimiento generalizado de

que el sistema constitucional y los partidos tradicionales habían fracasado. Sabernos por documentos del Partido Nazi requisados por la policía ale.

mana en 1931 (los «documentos de Boxheim») que los estrategas nazis, como muchosotros alemanes, esperaban unarevolución comunistay pla. neaban una acción directa contra ella. Los dirigentes nazis parecían estar convencidos en 1931 de quela oposiciónporla fuerza a una revolución CO~ munista erasu mejorrutahaciala plenaaceptación nacional. Dadas todasestascircunstancias, el Gobierno democrático funcionaba muy pobremente. Aunque el Parlamento italiano nunca estuvo tan corn-

pletamente paralizado corno el alemán, la incapacidad de la jefatura poli, tica de ambos países para resolver los problemas que se planteaban ofreció una oportunidad indispensable al fascismo. Tauto los fascistas italianos como los alemanes habían hecho todo lo posible para que la democracia funcionase mal. Pero el punto muerto de las constituciones liberales no era algo que hubiesen provocado sólo los fascistas. «El colapso del Estado liberal-dice Roberto Vivarelli-se produ- jo con independencia del fascismo»." En la época resultaba tentador con- siderar el mal funcionamiento del Gobierno democrático después de 1918 una crisis sistemática que señalaba el final histórico del liberalismo. Desde el resurgir de la democracia constitucional después de la Segunda Guerra

Mundial, ha parecido más acertado considerarlo una crisis circunstancial

cargos en el gabinete."

Ambos jefes fascistas no tardaron en convertir ese punto de apoyo en

dictadura directa. Completaron su control del Estado transformando

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parte de los Jefes fasCl~tas. L~s a ia os aun elan crUCI

necesitaban ya su aquiescencia. Ni siquiera Hitlerse convirtió inmediatamente en el ~ICtadorde ~e­ mania. Alprincipio creyó que el mejormedio de conseguir una mayor m- dependencia de sus socios de coalición eran unas elecciones más) en las ue esperaba obtenerla mayoría suficiente que hasta entonces no había ¿onseguido. Peroantes de quepudiesencelebrarse las elecciones) un golpe

de suerte proporcionó a Hitler una excusa para dar un virtual golpe de Es- tado desde dentro, sin un soplo de oposición de la derecha ni del centro. Esegolpe de suerte fue el incendio que destruyó el edificio del Reichstag de

Berlín el 28 de febrero

Se creyó durante mucho tiempo que habían sido los propios nazis quienes habían prendido fuego al Reichstag y acusado luego de ha~erloa

un comunista holandés medio retrasado que se encontraba en las mme-

diaciones, Marinus van der Lubbe, con la finalidad de convencer al públi- code que debía aceptar medidas anticomunistas extremas. Hoy la mayoría delos historiadores creen que Van del' Lubbe fue realmente el autor del m-

cendio y que Hitler y sus colaboradores, cogidos por sorpresa, creyeron

realmente que se había iniciado un golpe de Estado comunista." Hubo su-

ficientes alemanes que compartieron su pánicocomo para que dispusiesen

de una libertad de actuación casi ilimitada.

Lo que sucedió después se ha presentado en general como.una inicia-

tiva de Hitler, en que el nuevo canciller actuó con notable rapidez y segu-

ridad para capitalizar el temorgeneralizado al «terrorismo» comunista. En

lo que debe insistirse en la misma medida es en la disposición de los con-

servadores alemanes a otorgarle mano libre, y de las orgamzacrones de la sociedad civil a encontrarse con él a medio camino.Mientras aúnhumea-

ban las ruinas del Reichstag, el presidente Hindenburg firmó un Decreto para la Protección del Pueblo y del Estado el 28 de febrero, valiéndose de los poderes de emergencia que le otorgaba el artículo 48. El Decreto del In-

de 1933·

¡ producida por las tensiones de la Primera Guerra Mundial, por una brus- ca ampliación de la democracia y por la Revolución Bolchevique. Inter- pretemos como interpretemos la parálisis que aquejó al Gobierno demo-
I crático, no es probable que ningún movimiento fascista hubiese podido llegar al poder sin ella.

I LAS REVOLUCIONES DESPUÉS DE LLEGAR AL PODER:

ALEMANIA E ITALIA

1 Los conservadores llevaron a Hitler y a Mussolini al máximo cargo semi-

constitucionalmente, dentro de unos gobiernos de coalición que los diri- gentes fascistas no controlaban totalmente. Una vez en posesión semilegal del cargo, a Mussolini y a Hitler sólo se les habían confiado los poderes co- rrespondientes a un jefe de gobierno de acuerdo con la Constitución. En términos más prácticos, su poder se halló limitado durante el periodo ini-

126

127

acuerdo con la Constitución. En términos más prácticos, su poder se halló limitado durante el periodo

1:

ANATOMíA DEL FASCISMO cendio del Reichstag suspendió toda la protección legal de la libertad de:'

ANATOMíA DEL FASCISMO

cendio del Reichstag suspendió toda la protección legal de la libertad de:'

expresión, de reunión,de propiedady personal, permiti6alas autoridades';

detener a sospechososde «terrorismo» (es decir, comunistas) a voluntady dio autoridad al Gobierno federal para el control policialde los gobiernos ,

de los estados. Tras esto,pocos alemanes se mostraron dispuestos, sin apoyo de la po- 'e' licia,la judicatura o lasdemásautoridades, aoponersecuandolos Camisas

Pardasirrumpieron en los juzgados y expulsaron a magistrados y aboga" dos judíos" o saquearon periódicosy oficinas de organizaciones de la iz- '

quierda.

,

ElpresidenteHindenburg habia autorizadoya nuevaselecciones. Cuan" do se celebraron el Sde marzo,sin embargo, apesar del terror nazi dirigido contra votantesy partidos de la izquierda,elpartido de Hitler no consiguió todavía la ansiada mayoría. Sería necesario un paso más para que Hitler pudiesehacer su voluntad. Los nazis propusieron una Leyde Habilitación quele permitiría gobernar por decreto durante cuatro años, sin tener que remitirse ni al Parlamento ni al presidente, periodo tras el cual prometía retirarse.Sutítulo oficialera un ejemplo espléndido de!lenguaje grandilo- cuente nazi o LTI:" Leypara Aliviare! Desasosiego del Pueblo y del Reich. LaConstitución exigíados tercíos de los votos de!Parlamento para esa de" legaciónde poderes legislativos al ejecutivo. A pesar de que una mayoría de los alemanes hablan votado aún por otros partidos el5 de marzo, Hitler consiguió e!apoyo de dos tercios nece- ., sario para que se aprobara la Ley de Habilitación e! 24 de marzo de "933, gracias ala detenciónde los diputadoscomunistas. Losvotos no nazismás.'. decisivos llegaron del Zentrum católico y de los nacionalistas de Hugen" berg. ElVaticanoaccedió, debido a que e! Papa Pío XI estaba convencidó de queel comunismo era peor que el nazismo, y a que no dabademasiada >~,~

importancia a las libertades políticas,ya que consideraba que los católicos .:

debían actuar en el mundo a través de las escuelas y de la Acción CatólicáP (organizaciones juvenilesy obreras debase),másque a través de elecciones:':;' y partidos políticos. Hitler pagó su deuda el 20 de julio firmando un Con" J, cordato con el Vaticano en el que prometíatolerancia con la enseñanza ca~',~'­ tólicay con laAcciónCatólicaen Alemania, siempre quese mantuviesenal}:§

margen de la política. Hitler tuvo ya las manos libres para disolvertodos los partidos polí~i cos (incluido e!Zentrum) en las semanas siguientese instaurar una dicta','!. dura unipartidista. Suscómplicesconservadores se mostraron dispuestoi:,~i:~~ hacer oídos sordos a la «revolución desde abajo» realizada extraQfi~~#y~,~:ili§

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128_::~~~':

LA LLEGADA AL PODER

mente en la primavera de "933por activistas de!Partido Nazi contra judíos y marxistas) e incluso a la apertura del primer campo de concentración para enemigos políticos en Dachau, cerca de Munich, en marzo de 1933, siempre que esasilegalidades se cometiesen contra«enemigos del pueblo», Hítler pudo prolongar graciasa su autoridad la vigenciade la Leyde Habi- litación otros cinco añoscuando expiróen 1937,casisin comunicarlo, y de nuevo indefinidamente, con la justificación de la guerra, en 1942. Pareció necesitar encubrir su dictadura con el barniz legalque la Leyde Habilita"

ción proporcionaba a lasaccionesarbitrarias del régimen.

Aunque conseguir elpoder ayudaba a un jefefascistaa dominar al par"

tido,Hitlersiguió teniendo conflictos con él incluso después de enero de

1933. Algunosfanáticos creyeronque el éxito que habia tenido en la instau- ración de una dictadura nazi significaba que no tardarían en tener acceso ilimitado a puestos de trabajo y al botín de una «segunda revolución».El jefe de las SA,Ernst Rohm, presionó a Hitler para que transformarse a los

Camisas Pardas en una fuerza armada suplementaria, un proyecto que

alarmó al-Ejército regular.Hitler resolvióe!problema de una vez por todas

enlaNoche de los CuchillosLargos, e!30 de junio de 1934,haciendo matar aRohmy a otros jefesde las SA, como es bien sabido,y también, pese a no ser algo tan conocido, a conservadores recalcitrantes (incluidos varios miembros del equipo del vicecanciller Van Papen) ya otros notables que habían dado motivos para ello,como Gregor Strasser, el generalVan Sch- leicher (junto con su esposa), Gustav van Kahr, el dirigente conservador bávaro que había cerrado el paso a Hitler en 1923,y a trece díputados del Reichstag. Hubo en total entre 150 y 200 víctimas." Esta lección escalo"

friante y los expolias de las victorias nazismantuvieron a raya a partir de entonces a los dubitativos.

Larevolución de Mussolinidespués dellegaral poder fue más gradual, ylalucha por e!predominio entre tres rivales(el caudillo,los fanáticos de!

, partido y e! orden establecido conservador) se resolvió de forma mucho

menos definitiva que enla Alemania nazi.Mussolini pareció resignarse du- rante casi dos años a gobernar como un primer ministro parlamentario normal, en coalición con nacionalistas, liberales y unos cuantos popolari. Su Gobierno emprendió políticas convencionalmente conservadoras en la maYoría delos campos,como,por ejemplo, el ortodoxoequilibrio delade-

flación y el presupuesto del ministro de FinanzasAlberto de Stefani."

Pero laviolencia escuadrista no dejónuncade amenazar con escapar al coutr?l de Mussolini. Muchos Camisas Negras querían una «segunda re- v01UClóni)43 para que se les adjudicasen a ellostodos los puestos de trabajo

129

'1

ANATOMÍA DEL FASCISMO

y todos los beneficios. Su decepcionante desfile por Roma el 31de octubre

de 1922se convirtió en unaviolencia quecausó7muertos,17heridosy da~ ños sustanciales en variosperiódicosdela oposición,antesde que elDuce consiguiese sacarles dela ciudadesamismanoche." Después de eso,sien; pre que creían que Mussolini se estaba «normalizando» demasiado, los irritados escuadristas no vacilaban en enviarle un mensaje, como en Turín

entre el 18 y el 21 de diciembre de '923 (al menos 11 muertos) yen Floren.

cíaen enero de 1925 (varios muertos) incluidosun diputado socialista yun

abogado de la oposición).

Aunque Mussolíni procuraba a vecesponer coto a sus díscolos segui_

dores, consideraba útil de vez en cuando su presión. La Ley electoral de Acerbo la aprobó la cámara baja el 23 de julio de 1923 con los Camisas Ne. gras patrullando por las calles y Mussolini amenazando con «dejar que siga

su curso la revolución» si no se aprobaba la ley," Cuando el Senado la aprobó el 18 de noviembre de 1923,esta extraña norma otorgó dos tercios

de los escaños al partido mayoritario, siempre que obtuviese más del 25 por 100 de los votos, distribuyéndose el otro tercio de los escaños propor- cionalmente entre los otros partidos. En las elecciones siguientes del 6 de abril de '924, con presión fascista sobre el electorado, la lista «nacional» (el Partido Fascista y el Partido Nacionalista) obtuvo el 64>9 por 100 de los vo-

tos y consiguió así 374 escaños. De todos modos, no logró una mayoría en

las regiones del Piamonte, la Liguria, Lombardia y Venecia. A partir de en- tonces Mussolini dispuso de un Parlamento dócil y de una apariencia de legitimidad, pero su régimen difícilmente podría considerarse «normal», Este periodo de seminormalidad tocó a su fin por un terrible inciden-

te de squadrismo renovado, el asesinato de Giacomo Matteotti, el elocuente

secretario del ala reformista del Partido Socialista Italiano. El 30 de mayo de '924, Matteotti día a la cámara pruebas detalladas de ilegalidad y co-

rrupciónfascistas en lasrecientes eleccionesparlamentarias. Diezdíasdes-

pués de esto, el dirigente socialista fue secuestrado en una calle de Roma e

introducido en un coche que esperaba. Su cadáver se encontró varias se- manasdespués. Cuandotestigos oculares permitieron identificar el coche, se hizo evidente que los autores del asesinato habíansido íntimos colabo-

radores personales de Mussolini. Sigue sin saberse con seguridad si fue personalmente Mussolini quien dio la orden, o si sus subordinados actua- ron por su cuenta. En cualquier caso, estaba clara la responsabilidad final de Mussolini. El asesinato estremeció a la mayoria de los italianos, y con- servadores importantes que habían apoyado a Mussolini pidieron un nue- vo Gobierno intachable."

130

LA LLEGADA AL PODER

.c.:'jell! escándalo por el asesinato de Matteotti brindó al rey y al orden esta-

conservador su mejor oportunidad para deponer a Mussolini del Contaban una vez más con varias posibilidades, Perodecidieronno sus dudas sobre Mussolini hasta el extremo de dar pasos concretos para deponerle, temiendo que eso volvería a dar paso al caos o a un Go-

bierno de izquierdas.

Tras variosmeses de incertidumbre, en que los aliados conservadores deMussolini vacilaban y la oposición se retiraba, en un boicot de la activi- dadparlamentaria que se volvería contra ellos.vlos ras presionaron aMus-

solini. El 31 de diciembre de '924, decepcionados por la aparente falta de decisión de su caudillo, treinta y tres cónsules de la Milicia Fascista (en la

que Mussolini habíaconvertido alos escuadristas en un intento de contro-

larlos) le presentaron en su despacho un ultimátum: si el Duce no aplasta-

baalaoposición, actuarían sin el. Mussolini, conscientedelasvacilaciones de sus adversarios y temeroso

de una rebelión de los ras, decidió jugarse el todo por el todo. En un agree

'925 aceptó <da plena respon e

sabilidad politica, moral e histórica por todo lo que ha pasado» y prometió

una actuación firme. Unidades movilizadas de la Milicia habían empezado

ya a cerrar periódicos y organizaciones de la oposición y a detener a sus

miembros. A lo largo de los dos años siguientes, el Parlamento dominado por los fascistas, espoleado por varios atentados contra la vida de Mussoli- ni, aprobó una serie de Leyes para la Defensa del Estado que reforzaron el poder de la administración, sustituyeron a alcaldes elegidos por funciona-

ríos nombrados (podestit), sometieron a censura a la prensa y a la radio, reinstauraron la pena de muerte, otorgaron a los sindicatos fascistas un

monopolio de la representación obrera y disolvieron todos los partidos salvo el PNF. A principios de 1927ltalia se habia convertido en una dicta- dura de partido único. Los conservadores aceptaron en general el golpe desde dentro dado por Mussolini porque las opciones alternativas paree

cían serseguircon la situaciónde punto muertoo admitir alaizquierda en

el Gobierno.

sivodiscurso que pronunció el j de enero de

COMPARACIONES Y ALTERNATIVAS

En esta tercera etapa la comparación tiene mucha más utilidad que en la segunda. Numerosos movimientos fascistas de primera etapa, al hallar

poco espacio paracrecer, se mantuvieron demasiado débilespara que pu-

131

ANATOMÍA DEL FASCISMO

diesen resultar interesantes a cómplices y aliados. Unos pOCOS arraigaron, pero no consiguieron asentar su influencia ni las amistades entre la elite

necesarias para poder competir con éxito por el poder. Sólo un puñado de ellosllegaronrealmente al poder. Entre los que lo hicieron, algunos se con-

virtieron en socios subalternos dentro de regímenes autoritarios que aca-

baron amordazándolos o destrnyéndolos. Hasta entonces sólo en Alema- nia y en Italia se habían hecho del todo con las riendas los fascistas.

La condición de socios subalternos dentro de regímenes autoritarios. ::;::

resultó desastrosa para los movimientos fascistas. Ocupar un puesto subal- < terno no se compagina con las extravagantes pretensiones fascistas de transformar a la nación y redirigir la historia. Los socios autoritarios, por":j,

su parte, no veían con buenos ojos la violencia impaciente de los fascistas y su menosprecio de los intereses establecidos, pues solía tratarse en estos casos de movimientos fascistas que conservaban gran parte del radicalis-'c ,,~ IDO social de la primera etapa del movimiento.

Ya hemos comentado la sangrienta represión de

un socio subalterno."

fascista por un dictador autoritario, la liquidación de la Legión del Arcán- gel Mignel por el dictador y mariscal rnmano Antonescu en enero de 1941.'"Cornoveremos en el capitulo 5,los dictadores ibéricos Franco y Sa-

lazarredujeron a la impotencia a los partidos fascistas, aunque de una for- ma menos sangrienta. El dictador brasileño Vargastoleró un movimiento fascista y luego lo aplastó." Los regímenes conservadores bien asentados",,::

sean del tipo que sean, han demostrado en general ser terreno desfavorable.j,

para que el fascismoconsigael poder. O bien reprimieron los que conside-y raron que fomentaban desorden, o bien se apropiaron ellosde los ternasy('

de los seguidores del fascismo." Los conservadores, cuando podían gober- >,

'O;"~

narsolos, lo hadan.

Otra vía fascistahacia el poder era viajar en elvagón delequipaje de un:':

ejército fascista victorioso. Pero esto sucedió mucho menos a menudode,::::~:':­

lo que se podria esperar. Los tres desafortunados ejércitosde Mussolini1(,':

dieron pocas oportunidades de imponer regímenes títere en el exteríov'

Hitler disfrutó de muchas posibilidades de este género, pero no salia coll-\i,!

fiar demasiado en los fascistas extranjeros. El nazismo como receta para I~·iiJ,[:

unidad y el dinamismo de la nación era lo último que él deseaba para 1.11li~¡' pais que habia conquistado y ocupado. Era el pacto privado del Volk ale;,,!!

mán con la historia, y Hitler no tenía ninguna intención de exportarIo:ij\~~

Hitler fue también, durante gran pa:te

del tiempo, y en co.ntra d~ la ley"!,",,;:

da popular, un gobernante pragmático con un agudo sentido practico. L~~,:;\;,~:

partidos fascistas locales le serían mucho menos útiles para mantene,!~:~~~:

LA LLEGADA AL PODER

rayaa los pueblos conquistados que laselitesconservadorasadicionaleslo-

cales.

Vidkun Quisling, el caudillo fascista noruego cuyo nombre aportó al inglés precisamentela palabraque designaa un Gobiernotítere,tuvo en rea- lidad poca autoridad en la Noruega ocupada. Aunque su partido, el Nasjo- nal Sarn1ing (NS), apenas había sobrepasado el 2 por 100 del voto popular enla década de '930, aprovechó la oportunidad de la invasión alemana del 9 de abril de '940 y de la retirada del reyy el Parlamento de Oslo para pro- clamar que su partido se hacía cargo del poder. Aunque el ideólogo nazi A1fred Rosenberg le apoyó, funcionarios alemanes más responsables sa- bían que no inspiraba más que ascoen Noruega,y al cabo de sólo seis días Hitler accedióa dejarle a un lado. Gobernó Noruega corno Reichskommissar el funcionario nazi Ioseph Terboven, asistido,despuésde septiembre de '940, por un consejode Esta- do en el que el NS tenia diez de los trece puestos, sin contar a Quisling. Terboven permitió a ésteseguir trabajando con el NS (único partido auto- rizado) y el i de febrero de 1942 le concedió el titulo de «ministro-presi-

dente». Pero ni siquiera entonces disfrutó Quisling de una mínima auto- ridad independiente, y Hitler no atendió a sus deseos repetidamente ex-

presadosde que Noruega tuviese un papel más independiente en la Euro- pa nazi. El Gobierno fantasma de Quisling se enfrentó a una creciente re-

sistencia pasiva y activa.

La Holanda ocupada, cuya reina Guillermina había formado un Go- bierno en el exilioen Londres, estaba gobernada por una administración civil encabezada por el abogado nazi austriaco Arthur Seyss-Inquart, con eldirigentefascistaholandés Anton Mussert desempeñando un papel muy menor. El movimiento fascista danés había sido casi invisible antes de la guerra.Su caudillo, Fritz Clausen, no jugó papel alguno después de '940. Elrey Christian X permaneció en su puesto corno un símbolo de la conti-

nuidad nacional mientras su'ministro Scavenius suministraba los produc-

tos agrícolas que Alemania necesitaba e incluso firmó el Pacto Anti-Co-

tnintern.

Francia fue la conquista más valiosadel Ejércitoalemán, y puesto que la neutralidad francesay los productos y los recursos humanos de Francia eranvalores indispensablespara la maquinaria bélica del Reich, Hitler no estaba dispuestoa ponerlos en peligrodando poder en Franciaa uno de los ¡efezuelos fascistas enfrentados entre si,de los que hablamos en el capitulo anterior. ElFührer tuvo la buena suerte de que la derrota de mayo-junio'de 1940 desacreditó tanto a la Tercera República Francesa que la Asamblea

',:,@I

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ANATOMÍA DEL FASCISMO

Nacional gala otorgó plenos poderes, el io de julio de 1940,a un héroe de la Primera Guerra Mundial de ochenta y cuatro años, e! mariscal Philip pe Pétain, que sehabía destacado en junio como e!principal partidario de aban_ donar la lucha. Pétain establecióuna capitalprovisionalen Vichy, en e! SUr no ocupado, ygobernó mediante un régimen personal autoritario apoyado por los servicios públicos tradicionales de! Estado francés, e! orden establecido económico y social, los militares y la Iglesia Católica. Se esforzó mucho por cooperar con las autoridades de ocupación nazis delamitad nortede Fran~ ciacon la esperanza de hallar un lugar adecuado en la nueva Europa bajo do- minio alemán, que estaba convencido deque sería algopermanente. Hitlermantuvo a ciertonúmero de fascistas franceses a su servicio en la nómina nazi en París, por si necesitaba presionar a Pétaincon un rival. Pero sólo en los últimos días de la guerra, cuando la marea había cambia. do de sentido y los notables conservadores que habían apoyado al princi- pio Vichyempezaban a abandonarla, consiguieron puestos en e!Gobierno colaboracionista algunosfascistas de preguerra, como Marcel Déat." El pape! principal que Hitler asignó a los fascistas de los países OCupa- dos fue e! de reclutar a voluntarios locales para que fuesen a congelarsey morir en e!frente ruso. Tanto e!belga Léon Degrelle" como e!fascista fran- cés [acques Doriot" prestaron a Hitlerese servicio. Hitlertampoco teníainterésen promover movimientos fascistas den- tro de países satélite. Mantuvo cordiales relaciones personales con el ma- riscal Antonescu, que habíaaplastado el fascismo rumano:" las treinta di- visiones rumanas de Antonescu en el frente ruso le ayudaron mucho más que los legionarios fanáticos de Horia Sima.Dejó Eslovaquia,que empezó a existir como un Estado independiente cuando se dividió Checoslovaquia en mayo de '939, en manos de! Partido Popular Eslovaco del padre Iosef Tiso, aunque era más autoritario-clerical que fascista. Había recibido has- ta un tercio de los votos eslovacosen e! periodo de entreguenas con e!pa- dre Andreas Hlinka.y se mostró más tarde díspuesto a ayudar en la depor- tación de judíos. Hitler consideró también que era más barato y más fácil no ocupar Hungría y dejarla bajo e! mando de! almirante Horthy, que había goberna- do e!país según directrices predominantemente autoritarias y tradicionales desde el i de marzo de 1920. El Ejércitoalemán no entró en Hungría hasta el 22 de marzo de '944, cuando los nazis sospechaban que Horthy estaba ne- gociando con los ejércitos aliados que se aproximaban. Sólo en este mo- mento extremo y final, cuandolastropas soviéticas entraban en Hungría , el 16de octubre de '944, sustituyó Hítler a Horthy por e!jefe de! movimiento

134

sustituyó Hítler a Horthy por e!jefe de! movimiento 134 L A L L E G A

LA LLEGADA AL PODER

"-n1tr,gaJC{)(Ie La Cruz y la Flecha,Ferenc Szálasí. La Hungría fascista fue efí-

"'p'a. DW"

no tardóen acabar con ellael avance de los ejércitos soviéticos.

nazis permitieron a fascistas autóctonostomarel poder en elEsta- dp de Croacia, que era una nueva creación sin elites rectoras ya es-

tablecidas Yse hallaba, de hecho, en la zona de influencia italiana. En mayo

deJ94 1, cuando e! Ejército alemán invadió

y dividió Yugoslavia, se permi-

tió que tomara e! poder en el Estado recientemente independiente de Croada el terrorista-nacionalista Ustasa y quien había sido durante mu- cho tiemposu jefe,Ante Pavelié. Hasta los observadores nazisse quedaron sobrecogidos con las matanzas descontroladas en las que el Ustasa acabó con un mínimo de 500.000 serbios, 200.000 croatas, 90.000 musulmanes bosnios, 60.000 judíos, 50.000 montenegrinos y 30.000 eslovenos." Nin- guno de estos regímenes títere de estados satélite u ocupados pudo sobre- vivir tras la derrota de sus protectores de! Eje.En España y Portugal, por e! contrario, los regímenes autoritarios siguieron funcionando después de 1945, evitando cuidadosamente toda la parafernalia fascista. Elque Quisling o Szálasifuesen colocados en e! poder in extremis de- pendiórelativamente poco de! apoyo indígena, y fue en realidad un indi- ciode que Hitler había fracasado en su política preferida de persuadir a los dirigentes tradícionales de los países ocupados de que colaborasen con las autoridades nazis. Los fascismos de ocupaciónson ciertamente interesan- tes(la derrota y e! colaboracionismo hicieron aflorar a todos los perdedo- resdel sistema de gobierno anterior y pusieron al descubierto todas las lí- neas de falla y los antagonismos de! régimen polítíco de! país ocupado), pero, es-dudoso que podamos llamarlos fascismos «auténticos», aunque sólo sea porque no teman líbertad para buscar e!expansionismo yla gran-

deza nacional."

Aprendemos mucho más sobre e! fascismo de otro típo de fracasos, como los delos movimientos dela derecha radical francesa, que,aunquese hiciesen muy notorios, se mantuvieron en una posiciónmarginal antesde 1940. Aquíla comparación nos permiteverdiferencias reales en el carácter del marco de posibles alianzas que díferencia a los paises donde e!fascismo triunfó de los demás. ¿Qué separaba a Alemania e Italia, donde e! fascis- motomó el poder,de Francia y de Inglaterra, donde los movimientos fas- cistas eransumamentevisiblespero no consiguieron aproximarse siquiera alpoder? Ya consideramos el caso de Francia en e! capítulo 2. Prosperaron allí movimientos derechistas radicales, algunosde ellos auténticamente fascis- tas, perola mayoría de los conservadores no se sentíanlo suficientemente

'35

ii

ANATOMfA DEL FASCISMO

amenazados en la década de 1930 como para pedirles ayuda,ni arraigaron conla fuerza suficiente para imponersecomo socios." La Unión Británica de Fascistas dispuso de un dirigente, sir Oswald Mosley, elocuente, diná- mico y (algo excepcional) socialmente prominente, que consiguió un im- portante apoyo en la prensa al principio, pero ofendió a los conservadores con la violenciacallejera contra los judios y acabó hallando poco espacio disponible, mientras que el Partido Conservador mantenía su cómoda mayoríadesde '93' a '945. En Escandinavia, los partidos socialdemócratas consiguieron incluir los interesesde las familias campesinasy de la clasemedia baja en el pro- grama de su Gobierno de coalición,privando asíde un importante electo- rado alos partidos fascistas, quese mantuvieron minúsculos." Un examencomparativo del acceso fascista al poder nos ayuda a iden-

tificar algunas de lasinterpretaciones del fascismo queparecen menos

les.Lasteoríasinstrumentales, por ejemplo,tienen bastantes fallos. Redu- cen la historia de la llegada al poder del fascismo a los actos de un solo

grupo de intereses, los capitalistas. Niegan también todo respaldo popular

autónomoal fascismo,

considerando quese trata de unacreación artificial.

considerando quese trata de unacreación artificial. La comparación sugiere que el éxito fascista en la empresa

La comparación sugiere que el éxito fascista en la empresa de llegaral .' poder depende menos de la brillantez de los intelectuales fascistas y las cualidades de los dirigentesfascistas que de la profundidad de la crisisyla desesperación de los aliados potenciales.Mientras que la historia tual era indispensablepara explicarla pérdida de legitimidad del viejo sis-

temaen casosen queel fascismo consiguió primero arraigar, en esta sólonos prestan una ayudalimitada. Espoco lo que nos brinda para car qué tipo de espaciopolítico se abrió en las crisis prefascistas de zación, avance de la izquierda y angustia de los conservadores, y por fueel fascismo el que llenó el hueco en vezde algo distinto. ¡En qué condiciones se abrió lo suficiente el espaciopolítico disponi- ble para el crecimiento fascista para que éste accediese al poder? En el pítuIo anterior analicé un poco los marcos más generales. Eneste Ca]DlUJN, me centro en condiciones más específicas de quiebra de la legitimidad mocrática y parálisis de los regímenes parlamentarios. Pero ¡por qué, esas circunstancias, no se limitaron los conservadores a aplastar a la quierda mediante la fuerza armada e instaurar unaautocracia, sin dejar pacio alguno para la promesa del fascismo de atraer a sectores de la quierda además de intimidarla? Ésefuerealmente el modo de proceder de algunos.Éseesel modo """';;(;~I normal, sobre todo fuera de Europa. En Europa, el canciller Engell>E!~ili)iJ

136

LA LLEGADA AL PODER

Dollfuss de Austria instauró un régimen autoritario católico y aplastó la

resistencia socialista bombardeando un barrio obrero deVienaen febrero

de '934, mientras mantenía a raya a los nazis austriacos.El general Fran- cisco Franco aplastó a la izquierda española y a la Repúblicamediante la insurrección armada y la Guerra Civil, y dejó poco espacio, despuésde to-

mar elpoder, para el pequeño partido fascista español,la Falange. Pero esa opciónviolenta significa devolver la calle,la clase obrera y la intelectuali- dad ilustradaa la izquierda,y exigegobernar claramentepor la fuerza.Los

conservadores alemanes e italianos quisieron valerse delpoderdelos fascis-

tassobrela opinión pública,la calley los sectores nacionalistas y antisocia- listas de las clases media y obrera para afianzar su propia jefatura. Parece que creían que era demasiado tarde para desmovilizar políticamente a la ciudadanía. Habíaque ganarlapara la causanacionaly antisocialista, ya que era demasiado tarde parareducirla una vez más al respeto decimonóni~o. Elque Hitler y Mussolinillegasenal poder en alianza con elitestradi- cionales poderosas no fue ninguna simple peculiaridad de la historia ale- manao dela italiana.Esdifícilde creer que partidos fascistas pudiesen lle-

garalpoder de algún otro modo. Esposibleimaginar otros escenariospara

una llegada fascista alpoder, perono son verosímiles. Elescenario de Kor-

nilov (hemosaludido ya a élen el capítulo 2) mereceuna consideración.El general Lavr Georgievich Kornilov, nombrado comandante en jefe de los ejércitos rusos en agosto de '9'7, consideró el régimen parlamentario de

Alexander Kerenski ineficaz frente al riesgo de la presión revolucionaria,

un marco clásico para una reacción fascista o autoritaria. Kornilov hizo

avanzar a sus tropas sobre la capital,pero las fuerzas bolcheviques las con-

tuvieron antes de que llegasen a Petrogrado, Sielgeneral Kornilovhubiese tenidoéxito en su misión, el resultado más probable habría sido una sim- pledictadura militar, puesla democracia eraaún demasiado nuevaen Ru- sia para proporcionar la movilización contrarrevo1ucionaria de masas ca- racterística de una reacción fascista a una socialdemocracia débil a punto

deverse desbordada por el bolchevismo.

No tenemos por qué creer quelos movimientos fascistas sólo pueden

llegar al poder en una reproducción exacta del escenario de MussoJini y

Hitler. Loúnico que es necesario para encajar en nuestro modelo es pola- rización, paralización, movilización de masas contraenemigos internos y

externos y complicidadde las elitesexistentes. En los Balcanes, en la déca- dade1990, se produjo algo que se parecemucho al fascismo en un escena-

rio diferente, un cambio de dirección realizado por dirigentes que estaban

yaen el poder.Los dictadores poscomunistas aprendieron a jugar la carta

137

'!

ANATOMÍA DEL FASCISMO

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1: '

del nacionalismo expansionista como un sustituto del desacreditado co-

munismo. Cuando el dictador serbio Slobodan Milosevic movilizó el pa- triotismo de su pueblo, primero contra los vecinos de Serbia y luego con- tra el ataque aéreo aliado, con bailes, cantos y lemas, consiguió arrastrar, la población contra enemigos internos y externos y en favor de un sistem.a

de gobierno de limpieza étnica de una implacabilidad que Europa no ha-

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1 bía conocido desde "945.

11 Es concebible también, por supuesto, que un partido fascista pueda ser

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elegidopara ocupar el poder en unas elecciones libresy competitivas,aun-

que, como vimos al principio de este capítulo, ni siquiera el Partido Na-

zi, que de todos los partidos fascistas fue, con mucho, el que mayor éxito

n electoral logró, superó nunca el 37 por 100 de los votos en unas elecciones

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libres.ElPartido FascistaItaliano obtuvo muchos menos votos que los na-

zis.La-mayoría de los partidos fascistas no consiguieronningún éxito elec- toral, o muy escaso,y por tanto no tuvieron ningún poder negociador en

e!juego parlamentario. Lo que podian intentar era desacreditar e! sistema parlamentario haciendo que resultase imposible gobernar con normali-

dad.Pero eso podría resultarcontraproducente.Silos fascistas parecíanes-

tar más claramente provocando desorden que bloqueando e! avance del

comunismo, perdíanel apoyo de los conservadores. Lamayoríade los mo- vimientos fascistas se vieron asíreducidosala propaganda y los gestossim-

bólicos. En eso se quedaron la mayoría de ellos, inmovilizados en una po-

sición marginalcuando no se abríaningún espacio. En una inspección más detenida,el éxito electoral no era, por supues-

to, la condición previa más importante para la llegada fascista al poder. La paralización o el colapsode uu Estado liberal existenteera más crucial.Es

necesariotener en cuenta que tanto en Alemania como en Italia el Estado

constitucional habia dejado de funcionar normalmente mucho antes de que los fascistas fuesen colocados en el poder. No fueron los partidos fas-

cistaslos que los derrocaron, aunque ayudasen a provocarla paralización.

Habian dejado de funcionar porque no habiau sido capacesde solucionar los problemas existentes,incluido, por supuesto, el prohlema de una opo- sición fascista agresiva. El colapso del Estado liberal es hasta cierto punto un tema diferenciado de la ascensión de! fascismo. El fascismo explotala oportuuidad, pero no es la única causa de ella. En la etapa de la consecución de!poder, cuando laselitesdeciden inte-

grar al fascismo, las funciones del fascismo maduro se hicieron aún más claras: en términos inmediatos, su papel consistió en romper un bloqueo

de la política nacional mediaute una solución que excluiaa los socialistas.

138

LA LLEGADA AL PODER

-Klargo-plazo, consistió en reclutar un apoyo de masasparala defensa so- cial y nacional,paraunificar, regenerar y rejuvenecer, «moralizan> y purifi- car a la nación, que se hallaba, en opinión'de muchos, en una condición

débil, decadente e impura.

La transformación que describimos en la segunda etapa, en que los partidos fascistas mutabanparaajustarse al espaciodisponible, se desarro-

llaria y completarla ahora más en e!paso delnivellocal al ámbito nacional.

Los fascistas y sus aliadosnegociaronun terreno en común, el Herrschafts-

kompromiss al que alude Wolfgang Schieder," Bu esta etapa, como en la

etapa del arraigo, las purgas y secesiones dejaron a un lado a los puristas

del partido de! periodo inicial que querian mantener una parte del viejo radicalismo social.

Esun ejerciciomeritorio de la imaginaciónhistóricarecordar las otras

opciones de que disponían los principales aliadosy cómplices de los fas- cistas. Podemos hacer de esemodo lo que seconsideraque deben hacer los

historiadores: reconstruir las opciones del momento histórico con todas

sus incertidumbres. ¿Qué otra cosapodian hacer laselitespolíticas de Ale- maniae Italia? En Italia,una coalición de los popo/ari socialcatólicos y los

socialistas reformistas habría asegurado una mayoría parlamentaria. Ha-

bríahecho falta mucha persuasión:ymucha habilidad,ya que las relaciones Iglesia-Estado y la educación religiosales separaban. Sabemos que no se

intentó, y que no se deseaba. En Alemania, un Gobiernoparlamentario con

lossocialdemócratas y los partidos centristas era una posibilidad aritméti- ca, pero sólo con una jefatura presidencial fuerte era una posibilidad real. Unaalternativafactible en ambos paisespodria haber sido un Gobierno de técnicos y especialistas no partidistas para afrontar de un modo no parti- dista la crisis de la autoridad del Gobierno y de lasinstituciones.Tampoco

esto se intentó nunca. Si se tenía que prescindir del Gobierno constitucio-

nal, sabemos hoy que preferiríamosun Gobierno militar autoritario a Hit- ler.PeroelEjércitono quisohacer eso (a diferencia delo quesucedió en Es- paña), y decidió apoyar la alternativa fascista. El Ejército italiano no se opuso al fascismo en Italiaporque susjefestemian más a la izquierda.

Estoayudaa ver,en cadacaso,que las elitespolíticas eligieronopciones que podrían no sersu primera preferencia. Siguieron.de elección en elec- ción) un camino de opciones menguantes. Eligieron, en cadabifurcación

delcamino, la solución antisocialista. Esmás eficazver la toma fascista del poder como un proceso: se for-

man alianzas, se eligen opciones y se eliminan alternativas." Los- dirigentes)

queposeian cierta libertad de maniobra, eligieronla opción fascistacousi-

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alternativas." Los- dirigentes) queposeian cierta libertad de maniobra, eligieronla opción fascistacousi- "39
alternativas." Los- dirigentes) queposeian cierta libertad de maniobra, eligieronla opción fascistacousi- "39

ANATOMÍA DEL FASCISMO

derándola preferible a otras. Ni la llegada de Hitler al poder ni la de Mus- solini fueron inevitables." Nuestro modelo explicativo debe dejar también un margen para la suerte, bueua o mala dependiendo del punto de vista. A Mussolini se le podría haber obligado a dar marcha atrás en octubre de 1922 o se le podría haber depuesto en junio de 1924 si el rey, los dirigentes políticos del orden establecido y el Ejército hubiesen emprendido resuelta-

menteacciones en ese sentido dentro del ámbito de su competencia legal.

La suerte de Mussolini fue que el rey prefirió elegir en su favor. También Hitler tuvo algunas oportunidades afortunadas. Se benefició de la rivali- dad de Van Papen y de Schleicher por el cargo, y de que los conservadores

alemanes no quisieran aceptar como conciudadanos alos socialistas refor-

mistas. Fue Von Papen el que tomó la decisión de nombrar canciller a Hit-

ler, como el mejormedio de formar unamayoría que excluyese tanto a su

rival Schleicher como a la izquierda moderada. Las crisis del sistema polí-

ticoy económico crearon un espacio asequible al fascismo, pero fueron las

elecciones desdichadas de unos cuantos dirigentes poderosos del orden es- tablecido las que situaron realmente a los fascistas dentro de ese espacio.

140

4

EL EJERCICIO DEL PODER

LA NATURALEZA

«ESTADO DUAL» Y AMORFIA DINÁMICA

DEL GOBIERNO FASCISTA:

Los propagandistas del fascismo querian que viésemos sólo al dirigente en su pináculo, y tuvieron un éxito notable. La imagen de poder monolítico que transmitieron la reforzó más tarde el temor de los aliados durante el

periodo de guerra a la maquinaria militar nazi,asícomo las afirmaciones

de posguerra de las elites conservadoras italianas y alemanas de que ha- bian sido las victimas de los fascistas en vez de sus cómplices. Persiste hoy enla idea que tiene la mayoria de la gente del régimen fascista.

Sin embargo, los observadores perspicaces prontopercibieron quelas dictaduras fascistas no eran ni monolíticas ni estáticas. Ningún dictador gobierna solo. Quiere conseguir la cooperación, o la aquiescencia al me-

nos, de los sectores decisivos del régimen (los militares, la policia, la judi-

catura, el funcionariado) y de poderosas fuerzas sociales y económicas. En elcaso especial del fascismo, en que necesitaba quelas elites conservadoras

le abrieran las puertas, el nuevo caudillo no podía dejarlas

preocupadamente. Un cierto grado, al menos, de poder compartido obli-

gatorio con elordenestablecido conservador preexistente hizo quelasdic- taduras fascistas fueran fundamentalmente distintas en sus orígenes, en su

desarrollo y en la práctica de la de Stalin.

a un lado des-

En consecuencia, no hemos conocidonuncaun régimen fascista ideo-

lógicamente puro. En realidad, eso dificilmente parece posible. Todas las

generaciones de estudiosos del fascismo han afirmado que los regímenes

seapoyaban en cierto género de pacto o alianza entre el partido fascista y fuerzas conservadoras poderosas. A principios de la década de 1940 el refu-

14 1

ANATOMÍA DEL FASCISMO

giado socialdemócrata Franz Neumann sostuvo en su clásico Behemoth quelo que gobernaba la Alemania nazieraun «cartel» de partido, indus~ tria, Ejército y burocracia, que se mantenía unido exclusivamente por «el beneficio,el poder, el prestigio y,sobre todo, e!miedo».' A finales de la dé- cada de 1960,e! liberal moderado Karl Dietrich Bracher consideró que «el nacionalsocialismo llegó a existir y alcanzó e! poder bajo condiciones que permitieron una alianza entre fuerzas autoritario-conservadoras y técm,

cistas, nacionalistas y

minó a los conservadores y nacionalistas del gabinete de Hitlersus «socios

de coalición».'A finales de la década de 1970, Hans Mommsen describió el «sistema de gobierno» nacionalsocialista como una «alianza» entre «elites fascistas en ascensoy miembros delos grupos rectores tradicionales», «en-

granados [

un lado el Gobierno parlamentario, restablecerun Gobierno fuerte y aplas-

tar al «marxismo». 4

El carácter compuesto del Gobierno fascista en Italia fue más flagrante aún. El historiador Gaetano Salvemini recordó a su regreso del exilio la

1 Martin Broszat deno~

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pese a las diferencias»,en un proyecto común para dejar a

«dictadura dualista» de! Duce y el rey.'Alberto Aquarone, e!destacado es- tudioso del Estado fascista, resaltó las «fuerzas centrífugas» y las «tensio- nes»a lasquese enfrentó Mussolini en un régimen que, «quince años des- pués de la Marcha sobre Roma», aún tenía «muchos rasgos derivados

directamente de! Estado liberal»." Los destacados investigadores alemanes de!fascismo italiano Wolfgang Schiedery Iens Petersen hablan de «fuerzas opuestas» y «contrapesos»,' y Massimo Legnani, de las «condiciones de cohabitación/cooperación» entre los elementos integrantes del régimen," Hasta Emilio Gentile, e! más deseoso de demostrar e! poder y e! éxito de!

impulso totalitario en la Italia fascista, admite que e! régimen era una rea- lidad «compuesta» en la que la «ambición de poder personal. de Mussoli-

ni luchaba en «constante tensión» tanto con las «fuerzas tradicionales» como con los «intransigentes del Partido Fascista», divididos entre sí por un «sorda lucha» (sorda lotta) de facciones.' Laestructura compuestasignifica también quelos regímenes fascistas no han sido estáticos. Esun error suponer que,unavez que el caudillolle-

gaba al poder, se acababa la historia y la sustituía la pompa." La historia de

los regúnenes fascistas que hemos conocidoha estado llena,por el contra-

rio' de conflicto y tensión. Los conflictos que ya hemos comentado en la etapa de arraigo se agudizan cuando llega e!momento de distribuir e!bo- tín del cargo y de elegirentrevíasde actuación. Latensión aumenta cuan- do las diferencias políticas se traducen en ganancias y pérdidas tangibles.

142

EL EJERCICIO DEL PODER

~----Xi;"ks.conservadorestiendena retroceder haciaun autoritarismo tradicional

: .·<í1Jás cauto, respetuoso de la propiedad y de la jerarquía social; los fascistas '·';van zan haciala dictadura dinámica, niveladora y populista, dispuestos a ~'ubordinar todo interés privado a los imperativos del engrandecimiento nacional Yla purificación. Las elitestradicionales procuran conservar po- sidones estratégicas; los partidos quieren ocuparlas con hombres nuevoso

eludirlas bases del poder conservador con «estructuras paralelas»; los di-

rigentes soportan presiones de las elitesy de los fanáticos del partido.

Estas luchas se sucedieron en Italia y en Alemania, con resultados va-

riables. Mientras que el régimen fascistaitaliano decayó hacia e!Gobierno

conservador autoritario, la Alemania nazise radicalizó haciala licencia sin freno delpartido. Pero los regímenes fascistas no han sido nuncaestáticos.

Debemos ver el Gobierno fascistacomo una lucha interminable por elpre- dominio dentro de una coalición, exacerbada por el colapso de las limita- ciones constitucionales y del imperio de la ley,y por un clima imperante de

darwinismo social. Algunos comentaristas han reducido estalucha a un conflictoentre el

partido y el Estado. Una de las primeras interpretaciones, y de las más su- gerentes, del conflicto partido-Estado fue el retrato que hizo e! investiga- dor refugiado Ernst Fraenke!de la Alemania nazi como un «Estado dual». En el régimen de Hitler, escribió Fraenkel, un «Estado normativo», com- puesto por las autoridades legalmente constituidas y e! funcionariado tra- dicional,luchaba por el poder con un «Estado prerrogativo» formado por las organizaciones paralelas del partido." La idea de Fraenkel fue fructífe-

ra,y haré uso de ella. De acuerdo con e!modelo de Fraenke! del Gobierno nazi, e!segmento «normativo» de un régimen fascista continuó aplicando la ley de acuerdo conel procedimiento debido,y se reclutaron y promocionaron funciona- rios en ese sector de acuerdo con normas burocráticas de competencia y

antigüedad. En el «sector prerrogativo», por el contrario) no se aplicó más' regla que e! capricho del gobernante, la recompensa a los militantes del

partido y el supuesto «destino» del Vo/k, la razza u otro «pueblo e1egido».

ElEstado normativo y elEstado prerrogativa coexistieron en una coopera- ción plagada de conflictos pero más o menos eficiente, dando al régimen su extraña mezclade legalismo" y violenciaarbitraria. Hitler nunca abolió oficialmentela Constitución elaborada en 1919 por la República de Weimar, y nunca desmanteló del todo el Estado normativo en Alemania, aunque se negó por su parte a dejarse limitarpor él, opo- niéndose, por ejemplo, a una ley de eutanasia por miedo a tener las manos

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ANATOMíA DEL FASCISMO

EL EJERCICIO DEL PODER

ron con organizaciones propias centros de poder tradicionalmente inde- pendientes como sindicatos, asociaciones juveniles y profesionales y aso- ciaciones de productores. Los nazisintentaron inclusoimponer un obispo «cristiano alemán» y doctrina a las iglesias protestantes." Los regímenes fascistas no siempre consiguieron, sin embargo, devorar ala sociedadcivil.

Carl Friedrich y Zbigniew Brzezinski, los autores que crearon el mode-

lo «totalitario», acuñaron el término «islas de separación» para describir

elementos de la sociedad civil que sobreviven dentro de una dictadura to-

talitaria." Islas de separación como lasparroquias católicas (pormuypoco

inclinadas que pudieran sentirse a plantear una oposición decidida al régi-

atadas por las normas y por la burocracia."

Después del incendio del'

Reichstag, como yavimos enel capítulo anterior se otorgóa Hitlerautori~,'!:'

dad para prescindir de cualquier ley existente o cualquier derecho basan.'

d.os~en queeranecesario para hacer frente auna supuesta emergencianaA:",

cional de «terror» marxista. Después de la primavera de 1933, la represiM; judicial y policial ilimitada pasó a ser permisible en Alemania si parecía exigirlo la seguridad nacional, a pesar de que siguiese existiendo un Estado

normativo.

Con el tiempo e! Estado prerrogativo nazi fue invadiendo el Estado'

normativo y contaminósu funcionamienm," de manera queincluso den~-i:'

tro de él la idea de un estado de emergencia nacional permitió al régimen) prescindir de los derechos individuales yel procedimiento debido." De,:" pués de iniciada la guerra, el Estado prerrogativo nazi consiguió algo pró-'

ximo al dominio total. Las instituciones normativas se atrofiaron en.efX interior delpaís y casino funcionaron en absoluto en los territorios oci';'~

pados de la antigua Polonia y de la Unión Soviética, corno veremos más

tensaments en el próximo capitulo.

También la Italia fascista se puede interpretar fructiferamente como un Estado dual, corno ya sabemos. Sin embargo, Mussolini otorgó mucho m¡¡;. poder.a1Estado normativo que el que le otorgó Hitler." La propaganda fas-:

cista SItuó al Estado, no alpartido, en el centro de su mensaje. No estamos"

del todo seguros de por qué subordinó Mussolini su partido al Estado, pet'l

hay varias explicaciones posibles. Tenía menos margen de maniobra qu~:":,;'

Hitler y menos impulso, y tuvo también menos suerte. El presidente Hin';

denburg murió en agosto de '934>dejando a Hitler solo al timón. Mussol",. ni tuvo que cargar con e! rey Víctor Manuel III hasta el final, y fue el rey ere, que acabó deponiéndole en julio de 1943. Es posible también que MussoIi~Y'

ni temiese la rivalidad de

sus incontrolables jefes de! partido.

Aun así, elEstado fascista italiano contenía importantes elementos,prú'r'! rrogativos: su policía secreta (la OVRA);17 su prensa controlada; sus ba~o!g};' nías económicas (el IRI,lB por ejemplo); y sus feudos africanos, en los qU~~':':~,:

jefes del partido como Italo Balbo podian pavonearse y disponer de la vid~,'R! y la muerte de los pueblos indigenas. Y a finales de la década de 1930, lapati,,::

ticipación de Italia en la guerra reforzó en el pais el Estado prerrogativ6.'i~}¡i La lucha por el dominio dentro de las dictaduras fascistas entraña a1g6d\/i

más, s~ emba~go, que el partido y el Estado o los estados prerrogativ~i?fj~

norrnanvo. La Imagen del Estado dual de Fraenkel es incompleta. Eleme]1~&¡;# tos ajenos al Estado participan también en la pugna por el poder dentr0e~¡¿~

los regímenes fascistas. Losregímenes fascistas alemán e italiano sustituy,~

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. men, algo más que poner objeciones a actuaciones específicas}" podían

poseer una capacidad de resistencia y una flexibilidad de organización su- ficientes e inspirar una fidelidad emotiva que impidiesen que el partido se

infiltrase en ellas." No es necesario aceptar íntegramente elmodelo totali-

tario para que resulte provechosa la metáfora de las islas de separación. Hitler y e! Partido Nazi fueron dominando gradualmente la mayoría delas islas de separación dentro de la sociedad y e! Estado alemanes en un proceso denominado eufemísticamente por los propagandistas del partido

«Gleichschaltung»: (coordinación' o 'igualación'. Unasimplificación excesi- va frecuente hace que este proceso parezca inevitable y unidireccional.

Perono se podía quitar de en medio tan despreocupadamente a las asocia-

ciones sociales y económicas bien arraigadas, ni siquiera en la' Alemania

nazi. La Gleichschaltung podía entrañar negociación bilateral además de fuerza. Hubo grupos y organizaciones que fueron capaces de subvertir des-

de dentro las intenciones naziso «apropiárselas» para sus propios fínes." Otros defendieron calladamente pero con obstinación una autonomía

parcial, aunque aceptasen algunos de los objetivos de! régimen. Los ciudadanos alemanes podían hacer uso hasta de la temida Gestapo

para suspropios finespersonales denunciando a un rival, un acreedor, un pariente o unaesposainsatisfactoria." Las hermandades delas universida- des alemanas son un buen ejemplo de supervivencia. El nazismo atrajo tanto alos estudiantes que,antes inclusode1933, su organización nacional

había sido tomada por militantes del partido. Podría haberse esperado, en

consecuencia, quelashermandades desapareciesen sin un murmulloen la

' Gleichschaltung después de enero de 1933.Pero, a pesar de los esfuerzos del

régimen nazi para transformar los (reaccionarios» clubes de duelistas en

Karneradschaften (centros sociales y de instrucción), las hermandades per-

vivieron extraoficialmente, en parte porque lasdefendían funcionarios na- zis poderosos entre las redes de «amiguismo» y las asociaciones de anti-

145

parte porque lasdefendían funcionarios na- zis poderosos entre las redes de «amiguismo» y las asociaciones de

ANATOMÍA DEL FASCISMO

guas alumnos, y en parte porque los estudiantes fueron haciéndose pro-

gresivamente indiferentes a la propaganda del partido." En el proceso mucho más lento de cousolidación del régimen fascista

de Italia, sólo se «metió en vereda) plenamente a los sindicatos, los partí.

dos politicos y los medios de comunicación. La Iglesia fue la isla de separa-

ción más importante de la Italia fascista, y aunque el régimen invadió bre-

vemente

en 1931 sus escuelas y movimientos juveniles, acabó perdiendo la

batalla." Las asociaciones estudiantiles de la Italia fascista, los Gruppí Uni-

versitaria Fascista (GUF), se las «apropiaron» silenciosamente sus miem, brospara-su propio disfrute extrafascista o inclusoantifascista, 28 10 mismo quela organización parael tiempo de ocio, el Dopolavoro." Todas estas tensiones persistentes dentro de los regímenes fascistas en- frentaban entre sí a los cuatro elementos que forjaron con su conflictiva

colaboración esas dictaduras: el caudillo fascista, Sil partido (cuyos mili-

tantes exigían puestos de trabajo, incentivos, aventuras expansionistas y el

eumplimiento pleno de algunos puntos de Sil programa radical inicial), el aparato del Estado (funcionarios, como jefes militares y policiales, ma- gistrados y gobernadores locales) y, finalmente, la sociedad civil (los que

detentaban el poder social, económico,político y cultural, como las aso-

ciaciones profesionales, quienes dirigían los grandes negocios y las grandes explotaciones agrícolas, las iglesias y los dirigentes políticos conservado-

res)." Esta tensión a cuatrobandas dio a estosregímenes su mezcla carac-

terística de activismo febril y amorfia."

La tensión era permanente dentro de los regímenes fascistas porque

ninguno de los grupos enfrentados podía prescindir del todo de los otros. Los conservadores no se decidían a librarse del caudillo fascista, por mie- do a que pudiesen recuperar el poder la izquierda o los liberales." Hitler y

Mussoliní, por su parte, necesitaban los recursos económicos y militares que controlaban los conservadores. Al mismo tiempo, los dictadores no

podían permitirse debilitar demasiado a sus escandalosos partidos, porque corrían el riesgo de socavar su propia base de poder independiente. Nin- gún rival podía destruir del todo a los otros, por miedo a desbaratar el equilibrio de fuerzas que mantenía al grupo en el poder y a la izquierda a

raya."

Las organizaciones paralelas que los partidos fascistas desarrollaron durante el periodo de arraigo no podían desempefíar los papeles comple- jos y ambiguos de ese periodo en las luchas prolongadas por la supremada dentro del régimen fascista. Eran un valor para el caudillo fascista que qui-

siese desbordar por el flancolos bastiones conservadores en vez de atacar-

por el flancolos bastiones conservadores en vez de atacar- E L E J E R C

EL EJERCICIO DEL PODER

' loscfrr)lltalnlenLte. Pero, almismo tiempo,ofrecían alos militantes radicales

- ambiciosos unabasedepoderautónomopara desafiar la preeminencia del

-. En Italia el Partido Fascista duplicó al principio cada nivel de la auto- 'dad pública con un organismo del partido: el jefe del partido local flan- r~eóal alcalde nombrado ipodesta), el secretario regional del partido (fe- derale) al prefecto, la milicia fascista al Ejército, y así sucesivamente. Pero

caudillo.

Mussolini, en cuanto se consolidó su poder, proclamó que la «revolución

e acabó») y convirtió explícitamente al prefecto en «la autoridad máxima

del Estado», a la que estaban subordinados los jefes del partí o.

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ceno tenía ninguna intención de permitir que los rasvolviesen a zaran-

dearle. La organización paralela de mayor éxito del fascismo italiano no desa- fió al Estado, pero invadió el campo del disfrute del tiempo de ocio, un área que hasta entonces había dependido de la iniciativa individual, los grupos privados o las parroquias católicas. El Dopolavoro fascista .no alcanzó ~n modo alguno en la práctica sus objetivos proclamados de edificar la nación y crear al <muevohombre" (y mujer) fascista. Se lo apropiaron básicamen- te desde dentro los italianos normales que lo único que querían era ver pe-

lículas o practicar deporte. Fue, no obstante, latentativa más ambiciosa del

régimen fascista de penetrar en la sociedad italiana hasta llegar a los pue- blos del interior y competir en ellos con el cacique local y el cura por la

autoridad social."

El Partido Nazi compitió con los organismos tradicionales con una gama similar de organizaciones paralelas. El partido tenía su propia fuerza paramilitar (las SA), su tribunal del partido, su policía del partido y su mo- vimiento juvenil. La rama de política exterior del partido, primero a cargo de Alfred Rosenberg pero más tarde parte del equipo personal de [oachim van Ribbentrop (el Dienststeile Ribbentrop), intervino activamente entre las poblaciones extranjeras de habla alemana de Austria y de los Sudetes checos." Después de que el Partido Nazi alcanzara el poder, las organiza-

ciones paralelas amenazaron con usurpar las funciones del Ejército, elMi- nisterio de Asuntos Exteriores y otros organismos. En un proceso inde-

pendiente y siniestro, la policía política fue desvinculada de los ministerios del Interior de los estados alemanes y centralizada, paso a paso, como la tristemente célebre Gestapo (Geheime Staatspolizei), bajo el mando de un nazi fanático, Heinrich Himmler. La duplicación de los centros de poder tradicionales por organizaciones paralelas del partido fue una de las prin- cipales razones de la ya comentada «amorfia» y de las caóticas líneas de

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ANATOMÍA DEL FASCISMO

autoridad que caracterizaron al régimen fascista y lo diferenciaron de la dictadura militar y de! régimen autoritario. En una complicación más, los regímenes fascistas permitieron a los oportunistas inundar los partidos, que dejaron con ello de serlos

privados de los «viejoscombatientes». ElPartito Nazionale Fascista (PNF) abrió sus listas en 1933 en un esfuerzo por fascistizar a toda la población.

A

partir de eso se exigióla pertenencia al partido para trabajar como fun-

EL EJERCICIO DEL PODER

rior por una autoridad que le permitía decidir sobre la guerra y la muerte. Se basaba en la pretensión de poseer una condición mística y excepcional como encarnación de la voluntad del pueblo y depositario del destino de! pueblo. Un cierto carisma no es algo desconocido entre los dictadores tra- dicionales, por supuesto, e incluso lo tuvieron algunos dirigentes demo- cráticamenteelegidos,como Churchill,De Gaulley los dos Roosevelt. Sta- lintuvo sin duda carisma,como demostró la histeriapública que seprodujo eu su funeral. Pero Stalin compartió su papel como portador del destino histórico con el Partido Comunista) que hizo posible la sucesión, aunque las intrigas palaciegasy los asesinatosse multiplicasen antes de que pudie-

se surgir el sucesor. Pero e! régimen fascista depende más de

más desnuda del carisma que ningúu otro tipo de régimen, lo que puede ayudar a explicar por qué ningúu régimen fascista ha conseguido hasta ahora transmitir el poder a un sucesor," Tanto Hitlercomo Mussolini te- nían carisma, aunquela vitalidadmenguante de Mussolinien su mediana edady su escabroso final hiciesen olvidar a la mayoría de la gente e! mago netismo que había ejercido en otros tiempos, incluso fuera de Italia." Elcarisma nos ayudará a entender varios rasgos curiosos de lajefatura fascista. La famosa indolencia de Hitler," lejos de hacer más tibio el na- zismo, dio libertad a sus subordinados para competir por conducir al régi- men hacia una radicalización cada vez másextremada. Un dirigente caris- mático es,además, inmunea lasquejas, sorprendentemente generalizadas, contra la Administración que surgieron enseguida) tanto en Alemania Como en Italia." Al mismo tiempo) la jefatura carismática es frágil y que- bradiza. Lepromete al Volk o ala razza, como comentó una vezAdrian Lyt- telton, «unarelación privilegiada conla historia»." Después de elevar has- taesepunto las expectativas, un caudillo fascista incapaz de obtener los triunfos prometidos se arriesga a perder su magia más deprisa aún queun presidente o un primerministro elegidos, delos quese espera menos. Para sudesdichaMussolini descubrió esta regla en julio de 1943. Por tanto, estudiar el ejercicio fascista del poder no es simplemente una cuestión de exponer la voluutad del dictador (como pretendían los propagandistas, y corno parecen creer los «intencionalistas» irreflexivos). Significa examinar las tensiones interminables que se producen dentro de los regímenesfascistasentre elcaudillo,su partido, elEstado y las elitestra- dicionales del poder social,económico,político o cultural. Esta realidad ha

social,económico,político o cultural. Esta realidad ha cionario, incluso en el sectorde la enseñanza.

cionario, incluso en el sectorde la enseñanza. Mussolinialbergaba la ranza de que la pertenencia al partido fortaleciese e! espíritu cívico no)tan despreocupado y que tantolé irritaba," pero parece que sucedió lo contrario. Al convertirse la pertenencia al partido en una buena táctica ascenso, los cínicos decíanque las iniciales del PNF significaban «per cessita farnigliari»." El número de miembros del Partido Nazi creció en 1,6 millones entre enero y mayo de 1933.Aunque las listas del partido se rraron luegopara preservar laidentidad deéstecomo una eliteselecta, mu- chos funcionarios oportunistas obtuvieron dispensas para ingresar en En la disputa interminable por el predominio dentro de los regímenesü, fascistas, elcaudillofascista conseguía avecesimponera sus aliados

una forma

cas no deseadas, como hizo Hitler en un grado significativo. Enotros los burócratas y las fuerzas conservadoras podían conservar un poder depeudiente considerable, como sucedió en la Italia fascista, el suficiente para persuadir al ateo Mussolinide que debía otorgar a la Iglesia Católica

e!

na y para obligarlea sacrificara sus amigos sindicalistas a los deseosde tonomía y privilegios del empresariado," y, finalmente, para echarle poder en julio de 1943, cuando la proximidad de los ejércitos aliados convencieron de que el fascismo no estaba ya sirviendoa los objetivos cionales." Incluso Hitler, pese a lo fácilmente que pareció desdeñar m1l?'¡¿H chas preferencias conservadoras, nuncaselibró,hastaquela guerra ,c .'U"' total en 1942, de la necesidad de satisfacera los propietarios de las fábricas

trato más favorable que se le había otorgado desde la unificación italJai<L),¡¡:1

.de municiones, alos oficiales del Ejército, alos profesionales eSI,ecialisulSy·::jj!1

e inclusoa la opinión pública.

a lasautoridades religiosas

Sin embargo, los dirigentes fascistas disfrutaron de una especiede premadaqueno eraexactamente como la jefatura en otrotipo de re~dme'f, nes. El Führer y e! Duce no podían proclamar una legitimidad basada las elecciones ni en la conquista. Se apoyaban en el carisma;" una miste-~ riosa comunicación directa con el Volk o la razza que no necesitara ningti' na mediación de sacerdotes ni jefes del partido. Su carisma se parecía «estrellato» de la celebridad de la era mediática, elevado a un poder sup

producido una influyente interpretación del sistema fascista de gobierno Como una «poliocracia», o gobierno a través de centros depodermúltiples relativamente autónomos, entregados a una tensión y una rivalidad mu-

149

148

ANATOMíA DEL FASCISMO

t~asconstantes." En la poliocracia el famoso «principio de jefatura}~des~ cíende en cascada a través de la pirámide política y social, creando Una

hueste de pequeños Führers y Duces en un estado de guerra hobbesiana de

todos contratodos.

ti.

Este esfuerzo por comprender el carácter complejo de la dictad

.

.

Ura

ascista y sus interacciones con la sociedad, muy digno en sí, entraña d

peligros. Hace difícil explicar la energía demoniaca desencadenada po re OSI

f

ascrsmo: ¿por qué la «poliocracia» no ató simplementedepies y manos todos estableciendo una situaciónde tablas? Además, en sus versiones ex.

tremas, puede hacernos perder de vista la supremacía del caudillo. En un disputado debate de la década de 1980, los «intencionalistas. defendiero

el carácter básico de la voluntaddel dictador, mientras quelos «estructu~

r~istas:>o «fu~cionmi~tas»a~rmabanque la voluntad del dictador no po-

día aplicarse sm múltiples vmculos con el Estado y con la sociedad. Re- sultaba fácil caricaturizar ambos puntos de vista, y se llevaron a veces al ext~emo. El intencionalismo funcionó mejor para la política exterior y militar, en que Hitler y Mussolini desempeñaron ambos papeles prácti- cos. El tema con mayor carga emotiva dentro del debate entre intenciona- listas y estructuralistas fue el Holocausto, en el que la desmesura del re-

sultado parecía exigir la presencia de una voluntad criminal de una desmesura correspondiente. Examinaré este asunto con mayor detalleen

el próximo capítulo.

.

Un problema importante para los intencionalistas era el estilo personal de gobernar de Hitler. Mientras que Mussolini trabajaba largas horas en su escritorio, Hitler seguía e.ntregándose al diletantismo bohemio y perezoso de sus tiempos de estudiante de arte. Cuando sus ayudantes intentaban

que resolviese asuntos urgentes, Hitler era a menudo inaccesible. Pasaba ~ucho tiempo en su retiro bávaro, y solfa descuidar asuntos apremiantes

incluso cuando estaba en Berlín. Sometía a sus invitados a monólogos de medianoche, se levantaba al mediodía y dedicaba las tardes a pasiones per- sonales como los proyectos de su joven protegido Albert Speer para la re- construcción de su cíudad natal de Linz y del centro de Berlín con un esti- lo monumental propio del Reich de los Mil Años. A partir de febrero de 1938 dejó de reunirse el gabinete; algunos ministros no conseguían ver nunca m Pührer, Hans Mommsen llegó m extremo de llamarle un «dicta- dor débil», Momms~nno quíso negar con esto el carácter ilimitado del po- der v~gamente~efirndoy azarosamente ejercido de Hitler, pero indicó que e~ ré~en nazi .no estaba organizado sobre principios racionales de efi-

CIenCIa burocrática y que su asombrosa explosiónde energía asesina no se

150

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~:';2~!;;:j)aujoporla

EL EJERCICIO DEL PODER

diligencia de Hitler. 49 Consideraré más por extenso el mis-

c. .··.·,E!.o de la radicmización fascista en el capítulo 5·

d~rl

,:,';"

Ni un enfoque intencionalista extremo de caudillo omnipotente .g~-

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,:',';:""" 'berna

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ndo solo ni uno

, as desde abaj o el

estructuralista extremo según el cual son las mi-

motor principal del dinamismo fascista resultan

~w

.

.

. jenibles. El trabajo más convincente de la década de 1990 introdujo (~slicacion es a dos vías en las que se otorga el lugar debido a la rivalidad

~e funcionarios de nivelmedio para anticiparse alos deseosíntimos del

.1:udillo y «trabajar en la dirección» de ellos mientr~se! papel de! caudillo

d

sempeña su función indispensable definiendo objetivos, e!nmnando h-

mitaciones Yrecompensando a colaboradores celosos y entusiastas.

e

.

so

LA PUGNA ENTRE LOS FASCISTAS

Y LOS CONSERVADORES

Cuando Adolf Hitler se convirtió en canciller de Alemania el 30 de enero

de1933) sus aliados conservadores, encabezados por el vicecanciller Franz von Papen, junto con aquellos dirigentes conservadores y nacionalistas

que apoyaban el experimento Hitler de Van Papen, esperaban manejar sin dificultad a aquel nuevo e inexperto jefe del Gobierno. Estaban seguros de

quesus títulos universitarios, su experiencia en los asuntos públicosy su

refinamiento mundano les darían una fácil superioridad frente a los zafios nazis. Pensaban que el canciller Hitler hechizaría a las multitudes mientras elvicecanciller Van Papen dirigia el Estado.

Los aliados conservadores de Hitlerno eranlos únicos que suponían