GERARD BLONDEAU

UNTM CARNVORAS
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elección, ambientación y cuidados
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G. Blondeau
el gran libro de las
PLANTAS CARNíVORAS
EDITORIAL DE VECCHI
A pesar de haber puesto el máximo cuidado en la redacción de esta obra, el autor o el editor no pueden en modo alguno res-
ponsabilizarse por las informaciones (fórmulas, recetas, técnicas, etc.) vertidas en el texto. Se aconseja, en el caso de proble-
mas específicos —a menudo únicos— de cada lector en particular, que se consulte con una persona cualificada para obtener
las informaciones más completas, más exactas y lo más actualizadas posible. EDITORIAL DE VECCHI, S. A. U.
A mi madre.
Traducción de Sonia Afuera Fernández.
Diseño gráfico de la cubierta de Design 3.
Fotografías del autor.
Dibujos de Sylvie Canciani.
© Editorial De Vecchi, S. A. U. 2004
Balmes, 114. 08008 BARCELONA
Depósito Legal: B. 48.621-2003
ISBN: 84-315-3013-8
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o trasmitirse por ningún procedi-
miento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier almacenamiento de información y sis-
tema de recuperación, sin permiso escrito de EDITORIAL DE VECCHI.
ÍNDICE
PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN A LAS PLANTAS CARNÍVORAS
LAS PLANTAS CARNíVORAS: ESAS DESCONOCIDAS 13
Difusión mundial 13
La transformación en plantas carnívoras 15
Los insectos indispensables 16
Los DIVERSOS TIPOS DE TRAMPAS 17
De la hoja a la trampa 17
Las trampas activas 19
Trampas de mandíbula (o de cepo) 19
Trampas de succión 21
Trampas semiactivas de sustancia viscosa 22
Las trampas pasivas 27
Trampas pasivas de sustancia viscosa 27
Trampas de ascidio 28
Trampas en forma de nasa 36
SEGUNDA PARTE
GUÍA BOTÁNICA DE LAS ESPECIES
Byblis Uniflora 38
Cephalotus follicularis 39
Darlingtonia californica 41
Dionxa muscipula 42
Drosera adelíe 44
Drosera alicise 45
Drosera anglica 46
Drosera binata 47
Drosera burmanii 49
Drosera capensis 50
Drosera capillaris 52
Drosera dielsiana 53
Drosera erythrorhiza 54
Drosera filiformis 55
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Drosera intermedia 56
Drosera nitidula 58
Drosera peltata 60
Drosera prolifera 62
Drosera pulchella 63
Drosera regia 64
Drosera rotundifolia 65
Drosera schizandra 66
Drosera scorpioides 67
Drosera x obovata 68
Drosophyllum lusitanicum 69
Heliamphora heterodoxa 71
Nepenthes albomarginata 73
Nepenthes bicalcarata 74
Nepenthes pervillei 75
Nepenthes x coccínea 77
Pinguicula agnata 78
Pinguicula grandiflora 79
Pinguicula gypsicola 80
Pinguicula lusitanica 81
Pinguicula moranensis 82
Pinguicula primuliflora 83
Pinguicula vulgaris 84
Pinguicula x sethos 85
Sarracenia alata 86
Sarracenia flava 88
Sarracenia leucophylla 89
Sarracenia minor 90
Sarracenia psittacina 91
Sarracenia purpurea 92
Sarracenia rubra 93
Utricularia capensis 94
Utricularia cornuta 95
Utricularia lívida 97
Utricularia sandersonii 98
Utricularia vulgaris 99
TERCERA PARTE
CONSEJOS PRÁCTICOS
MÉTODOS DE CULTIVO 103
Cómo cultivar plantas carnívoras 103
Imitar las condiciones naturales 103
La temperatura 103
El sustrato 107
La luminosidad 109
El agua y la humedad 112
Dónde cultivar plantas carnívoras 113
Macetas y jardineras 113
Un recipiente a medida 115
El vivero en el interior 115
Acondicionamientos específicos 117
El invernadero 121
La turbera artificial 126
La reproducción 128
La fecundación artificial 129
La siembra 131
Las multiplicaciones vegetativas naturales 133
Las multiplicaciones vegetativas artificiales 135
ENFERMEDADES Y PARáSITOS 140
Los hongos 140
Los insectos 141
Otros animales 142
Los virus 143
DÓNDE ENCONTRAR PLANTAS CARNÍVORAS 144
En busca de las turberas 144
Plantas carnívoras en España 145
Dónde conseguir plantas carnívoras 147
La protección de las plantas carnívoras 147
PáGINAS WEB DE INTERéS 151
GLOSARIO 152
BIBLIOGRAFíA 156
PRI MERA PARTE
INTRODUCCIóN
A LAS PLANTAS
CARNíVORAS
LAS PLANTAS
CARNíVORAS:
ESAS DESCONOCIDAS
Las plantas carnívoras han seducido con frecuencia la
fantasía del ser humano, que las ha transformado en
seres «diabólicos» con los que es mejor no tener rela-
ción alguna. ¿Acaso no es cierto que la literatura y los
tebeos nos las han presentado siempre en forma de
plantas gigantescas, dispuestas a capturar con sus enor-
mes ramificaciones a los viajeros imprudentes?
La realidad es mucho más sencilla... ¡Ni siquiera la
tristemente célebre higuera estranguladora de la India
ha estrangulado nunca a nadie! Como mucho, sus raí-
ces han rodeado en un abrazo ahogador las estatuas de
piedra de los antiguos templos asiáticos, que han sido
invadidos poco a poco por la selva.
La planta carnívora más grande es una nepente,
trepadora de las selvas tropicales, cuya trampa, cono-
cida como ascidio, alcanza un diámetro de 15 cm y
puede aprisionar incluso pequeños animales.
Por otra parte, entre las plantas carnívoras más pe-
queñas que se conocen figuran las pertenecientes al gé-
nero Utricularia, cuya trampa está constituida por una
vesícula o vejiga que mide apenas unos milímetros.
Difusión mundial
Existen más de cincuenta especies de plantas carnívo-
ras difundidas por todo el mundo, y regularmente na-
cen algunas nuevas: no es que aumente el «apetito» de
las plantas, sino que son los científicos y los floriculto-
res quienes, afinando las técnicas, descubren continua-
mente en algunas variedades una capacidad de asimila-
ción hasta ahora desconocida.
Estas plantas, de hecho, saborean el «caldo» en el
que ahogan a los insectos en la cavidad que forman sus
propias hojas. Si una planta es capaz de asimilar las
sustancias nitrogenadas mediante enzimas o bacterias,
entonces se define como «carnívora», de forma que,
$
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
últimamente, hasta el tomate y el cardo han sido «acu-
sados» de presentar hábitos similares.
Hace poco se han descubierto nuevas especies en
los tepuys (altiplanos) de Venezuela, y sin duda quedan
aún muchísimas por descubrir —a menos que el ser
humano, debido a su falta de conciencia, destruya irre-
mediablemente sus habitat naturales—, cuyo estudio
podría conducir a importantes descubrimientos en el
ámbito médico-científico. Dionea
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14
L A S PLANTAS CARNÍVORAS: ESAS D E S C O N O C I D A S
La transformación en plantas carnívoras
¿Cómo han llegado a ser carnívoras estas plantas?
¿Qué «demonio perverso» las ha empujado a transfor-
marse en cazadoras y a devorar esos insectos que tan
necesarios son para su propia reproducción?
Normalmente, también estas plantas obtienen el
propio alimento del suelo, pero para sobrevivir en tierras
muy pobres en sustancias nutritivas, como las turberas
acidas, algunas de ellas han tenido que ingeniárselas para
hallar nuevas fuentes de alimento. De esta forma, han
aparecido las trampas en el centro de sus hojas: algunas
plantas se han provisto de profundas cavidades llenas de
líquido o bien de trampas de mandíbula, mientras que
otras han empezado a segregar una sustancia viscosa. Es
interesante constatar que en las cavidades-trampa el lí-
quido que permite a la planta digerir las presas contiene
a veces larvas de insectos (moscas o mosquitos), que en-
cuentran allí el alimento necesario para su crecimiento.
En el interior de los ascidios, además, es posible encon-
trar también arañas concentradas en tejer su propia tela.
Pinguicula x sethos ¡Decididamente, no hay límites para la adaptación!
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Los insectos indispensables
Las plantas que atrapan insectos poseen flores que, en
la mayoría de los casos, son polinizadas por esos mis-
mos insectos. Sin la intervención de estos, las plantas
no podrían producir semillas. Estas plantas, sin em-
bargo, se las han ingeniado para no atrapar a los insec-
tos polinizadores: de hecho, las flores están ubicadas
en el extremo de unos largos pedúnculos bien alejados
de las trampas mortales de las hojas. Además, no exis-
ten las flores carnívoras: las que atraen y aprisionan du-
rante un breve instante a los insectos lo hacen exclusi-
vamente para lograr la polinización, y, por tanto, están
interesadas en dejarlos escapar sanos y salvos.
En este libro examinaremos las principales especies
de plantas carm'voras que se pueden conseguir para dar
vida a una colección de plantas originales. Le recomenda-
mos que admire la ingeniosidad de las trampas y la origi-
nalidad de los métodos de captura, pero no pretenda uti-
lizar dichas plantas para deshacerse de los insectos que
infestan su cocina: como hemos visto, si bien es cierto que
atrapan algunos animales, también es cierto que atraen a
otros necesarios para la producción de sus semillas. Drosera alia
*

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LOS DIVERSOS TIPOS
DE TRAMPAS
De la hoja a la trampa
Las plantas, como decíamos, no nacieron siendo car-
nívoras. Suponemos que su transformación ocurrió
de manera ocasional.
Probablemente, algunos insectos, que permane-
cieron atrapados en un recoveco entre las hojas y mo-
jados por cierto líquido, fueron poco a poco asimila-
dos por la planta que, satisfecha con esta nueva
fuente de alimento, ha desarrollado a lo largo de la
evolución diversas formas para atraer, capturar y di-
Sarracenia x courtü gerir a sus pr esas.
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
LA EVOLUCIÓN DE LA HOJA A LA TRAMPA
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Podemos suponer que, a lo largo de una extensa evolución, algunas hojas se han
transformado progresivamente en trampas.
Para sobrevivir en un habitat pobre en materia orgánica, las plantas carnívoras han
transformado sus hojas con el fin de atraer, capturar y digerir pequeñas presas,
constituidas principalmente por insectos.
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Gracias a esta capacidad de integrar su propio ali-
mento habitual, las plantas carnívoras se han podido
difundir en un ambiente muy pobre en sustancias or-
gánicas asimilables, donde la mayoría de las plantas
tiene dificultades para arraigar.
L OS DI VERSOS TI P OS DE TRAMPAS
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Dionea
Las trampas activas
Trampas de mandíbula (o de cepo)
La trampa más interesante, sin duda, es la de la dionea, que
funciona como un cepo. El cierre se produce en dos fases:
— una primera fase rápida, en la que los largos pelos
que rodean las hojas se pliegan unos sobre otros hasta
formar una jaula;
— una segunda fase un poco más lenta, en la que la
hoja se cierra por completo.
Seis pequeños pelos sensibles situados en el centro
de la hoja dirigen el cierre de la trampa. Se trata, en
efecto, de un fenómeno excepcional, puesto que pocas
plantas presentan una movilidad tan acentuada: a la
hoja le basta una trigésima de segundo para cerrarse. Si
el cierre es provocado por un objeto no comestible, las
«mandíbulas» se abren de nuevo al cabo de dos o tres
días; en caso contrario, las células de la trampa reaccio-
nan a las proteínas animales y segregan unas enzimas
digestivas. A continuación, entran en acción las células
de las glándulas asimiladoras. Para una digestión com-
pleta son necesarias unas dos o tres semanas: cuando la
trampa se vuelve a abrir, del insecto no queda más que
DIONEA: HOJA-TRAMPA CON PELOS VISIBLES
zona de las glándulas
nectareas
espinas del gadas
que aprisionan
al insecto después
del cierre
pelos
sensibles
zonas
digestivas
limbo de la hoja
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
una carcasa seca. A lo largo de su vida, la hoja efectúa
entre tres y cuatro digestiones, luego se marchita y
muere. No obstante, la planta produce continuamente
nuevas hojas que sustituyen a las que desaparecen.
CÓMO FUNCIONAN
Esta pregunta ha permanecido sin respuesta durante
mucho tiempo. Gracias a la investigación llevada a cabo
con la dionea, actualmente se piensa que el fenómeno es
eléctrico-químico. Cuando se tocan dos pelos, las células
receptoras situadas en la base reaccionan modificando el
propio potencial eléctrico y, como consecuencia, tiene lu-
gar una reacción en cadena que alcanza las células de la
charnela; el agua contenida en estas células se vacía en-
tonces a través de los poros, y dicha pérdida de volumen
comporta el cierre de la trampa. Luego, cuando la planta
crece, las células se llenan de nuevo de agua y la trampa
recupera la posición inicial de espera.
Una curiosidad: la aldrovanda tarda entre una cin-
cuentena y una milésima de segundo en cerrar su trampa,
algo absolutamente extraordinario en un vegetal.
ALDROVANDA: TRAMPAS MINÚSCULAS EN TORNO AL TALLO PRINCIPAL
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i trampas de mandíbula
(dimensiones: 2 mm
aproxi madamente)
LOS DIVERSOS TIPOS DE TRAMPAS
Trampas de succión
Las utricularias, muchas de cuyas especies crecen en
aguas acidas, están dotadas de unas pequeñas vejigas
hinchadas, que podrían ser confundidas con flotado-
res, pero que, en cambio, son trampas.
La presión en el interior de la vesícula es inferior a
la externa, de manera que cuando un animal, como la
pulga de agua, toca un pelo sensible, se abre una vál-
vula y el agua es aspirada bruscamente, llevándose
consigo hasta el interior al inoportuno animalillo.
Estas plantas han evolucionado para expulsar pro-
gresivamente el agua presente en el interior de la vesí-
cula: así se crea una depresión que favorece la aspira-
ción del agua que se halla en el exterior.
Asimismo, existen otras utricularias terrestres cu-
Utricularia alpina yas trampas están situadas en el nivel de las raíces.
UTRICULARIA: TRAMPAS
EN FORMA DE VEJIGA
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flores
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vejigas
acuáti cas
o terrestres
según
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la especie
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Las utricularias no poseen raices
propi amente dichas
21
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E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
LA TRAMPA DE SUCCIÓN DE LA UTRICULARIA
uno de los pelos
sensibles es rozado por
un ani mal acuát i co
las válvulas se abren
y aspiran el agua
y al animal
1
2-5 mm
el animal es
ligeramente digerido,
mientras que el agua
sale al exterior por
las paredes,
por ef ect o
de la osmosis
22
Trampas semiactivas de sustancia viscosa
EN LAS DROSERAS
Cuando se visita un invernadero en el que se cuidan
plantas carnívoras, vale la pena acercarse a las droseras
para verlas a contraluz y admirar el espectáculo que
ofrece su universo de perlas y luz. Los rayos del sol ha-
cen que brillen mil gotitas de oro, que iluminan el ex-
tremo de los pelos presentes en la punta de todas las
L OS DI VERSOS TI P OS DE TRAMPAS
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Drosera hilaris
hojas: es una auténtica sinfonía de cristales. Sin em-
bargo, no hay que dejarse llevar por el engaño, ya que
si bien estas miles de gotitas multicolor son una mara-
villa para la vista, en realidad son unas insidiosas tram-
pas pegajosas para los insectos que, atraídos por el bri-
llo de las hojas, se quedan pegados.
Cuando el animal ya está adherido, los pequeños
tentáculos se pliegan lentamente hacia la hoja, y em-
pieza la digestión, durante la cual la planta asimila
poco a poco a través de las enzimas las sustancias
azoadas contenidas en el insecto.
No obstante, aunque la drosera sea capaz de cap-
turar insectos, no puede eliminar el cuerpo reseco
cuando acaba la digestión, el cual se despega por ac-
ción del viento o del agua.
Sea como sea, al cabo de poco tiempo, la hoja se
marchita y es sustituida por otra.
23
t
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
24
Drosera capensis
L OS DI VERSOS TI P OS DE TRAMPAS
§
DROSERA
Drosera capensis
Cuando un insecto
se adhiere a los
pegajosos
tentáculos, el limbo
de la hoja se dobl a
l entamente
y empieza
la digestión.
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25
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E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
EN LAS GRASILLAS, O PLANTAS CARNOSAS
(PINGUICULA VULGARIS)
En las grasillas, las glándulas viscosas son menos llama-
tivas.
Puestas sobre la superficie de las hojas, miles de
minúsculas gotitas dan a estas plantas un aspecto «car-
noso», del que deriva su nombre. Si se desea examinar
la estructura de dichas hojas (de 2 a 10 cm de longi-
tud), habrá que utilizar una gran lupa.
Cuando un insecto es capturado, el borde de la hoja
de la planta se pliega ligeramente para mantener los lí-
quidos digestivos que actúan en el centro de la hoja.
Pinguicula moranensis
PLANTA CARNOSA
Cuando un Insecto queda
atrapado en las viscosas hojas,
estas se pliegan ligeramente
para facilitar la digestión.
26
L OS DI VERSOS TI POS DE TRAMPAS
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HOJA-TRAMPA DE PLANTA CARNOSA
glándulas grandes, con forma
de alfiler, que entrampan
y mantienen sujetos a los
Insectos
glándulas pequeñas,
que cubren la superficie
de la hoja y digieren al animal
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En las hojas encontramos dos tipos de glándulas:
las glándulas viscosas, parecidas a minúsculos glo-
bos sujetos en el extremo de un hilo, en las que se
quedan pegados los insectos;
las glándulas digestivas, que cubren la superficie de
la hoja. Son difíciles de ver debido a sus reducidas
dimensiones.
Drosophyllum lusitanicum
Las trampas pasivas
Trampas pasivas de sustancia viscosa
Algunas plantas, como la Drosophyllum lusitanicum y la
Byblis Uniflora, poseen unos tentáculos viscosos como
las droseras, pero no se mueven tras la captura del in-
secto. La Drosophyllum lusitanicum, por ejemplo, atrae
$
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
S
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a los insectos con el brillo de sus mil gotitas: una ma-
niobra de atracción que completa con el intenso olor a
miel que la planta emite, y que consigue atraer a mu-
chísimos insectos.
Las Byhlis australianas, que se comportan del
mismo modo, presentan unas gotas tan abundantes que
hacen que la planta merezca el apelativo de «arco iris».
Byblis Uniflora
Trampas de ascidio
ASCIDIOS CÓNICOS
28
Estas trampas, que caracterizan a las especies de los
géneros Heliamphora y Sarracenia (como el lirio cobra,
Darlingtonia californica), están formadas por hojas mo-
deladas en forma de estrechos conos, generalmente
erectos, que pueden llegar a medir 90 cm de altura. La
abertura suele ser coloreada, y algunas partes de la hoja
L OS DI VERSOS TI P OS DE TRAMPAS
f
segregan néctar para atraer a los insectos que, una vez
han caído en la trampa, se quedan encajados y no con-
siguen salir, principalmente a causa de las lisas paredes
y de los rígidos tentáculos que les impiden moverse.
Las aberturas presentan una forma más o menos
elaborada: la Sarracenia purpurea tiene una abertura an-
cha, mientras que las de las Sarracenia flavia, Sarracenia
alata y Sarracenia rubra son más estrechas.
La tapa fija que corona la abertura, a diferencia de
lo que uno pueda llegar a creer, no se cierra sobre la
presa, sino que parece destinada a escudar la luz a los
insectos atrapados e impedir que el agua de la lluvia
caiga en el ascidio y disuelva los jugos digestivos.
Sarracenia purpurea
s
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Sarracenia purpurea
Las hojas de Sarracenia
han evol uci onado hasta
formar unas trampas cada
vez más compl i cadas.
Sarracenia flava
Sarracenia minor Sarracenia psittacina Darlingtonia californica
30
L OS DI VERSOS TI P OS DE TRAMPAS
9
Sarracenia leucophylla
31
s
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
En la Sarracenia minor, la tapa se convierte en una
capucha que reduce la abertura, mientras que algunos
tejidos sin clorofila cubren la hoja con manchas cla-
ras para desorientar a los insectos. El cierre del ascidio
es todavía más acentuado en la Sarracenia psittacina,
que, tal y como su propio nombre indica (psittakos es
un término griego que significa «papagayo»), tiene la
forma de un pico de papagayo. Menos erecta que las
demás sarracenias, la S. psittacina está adornada por un
«ala» en su base, con el fin de que los pequeños insec-
tos pasen junto a esta y se hallen ante el orificio.
Una de las trampas más elaborada de esta catego-
ría es la del lirio cobra (Darlingtonia californica), cuya
capucha es completada por una lengua bifida que ex-
pele néctar para atraer a los insectos.
La parte interna de estos ascidios está formada por
cuatro «zonas»:
Sarracenia minor
— la zona 1 consiste en un área atractiva, constituida
por una abertura limitada por un amplio «collar» y A la derecha: Darlingtonia californica
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
SARRACENIA
(ascidio en forma de cono)
opér cul o fijo
zona 1: col ores y néct ar
zona 2: néctar y toboganes
zona 3: toboganes
y glándulas digestivas
zona 4: glándulas digestivas
y pelos rígidos
34
pequeños pelos rígidos vueltos hacia abajo. Esta
zona atrae a los insectos gracias a su color y al néctar;
— la zona 2 comprende un número cada vez mayor de
glándulas nectaríferas. Se caracteriza por tener una
superficie resbaladiza para que los insectos se cai-
gan al fondo;
— la zona 3, también resbaladiza, está compuesta por
unas glándulas que segregan enzimas digestivas;
— la zona 4, por último, es la zona estrecha en la que
los insectos se quedan encajados. También está do-
tada de unos pequeños pelos rígidos vueltos hacia
abajo, que impiden a los animales cualquier posibi-
lidad de escape.
L o s DIVERSOS T I P O S DE T RAMP AS
f
ASCIDIOS EN LOS QUE SE AHOGAN
LOS INSECTOS
En este caso, las hojas tienen forma de
urna, en la que caen los insectos.
Los bordes suelen ser de colores lla-
mativos y poseen unas glándulas nectarí-
feras que atraen a los insectos, tal y
como lo hacen las flores.
Este tipo de trampa caracteriza so-
bre todo a las plantas nepentes y al Cep-
halotus australiano.
En la mayoría de estas plantas, se
distinguen tres zonas en la trampa:
— una zona de atracción, que atrae a
los insectos gracias a unas secrecio-
nes dulces y a colores vivos;
— una zona resbaladiza, a veces cu-
bierta de pelos dirigidos hacia abajo,
que facilita la caída;
— una zona digestiva y llena de líquido,
en la que los insectos son digeridos
Nepent hes x coccínea
NEPENTE (ASCIDIO)
área atrayente
colores vivos y néctar
área resbaladiza
área digestiva
35
$
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
por la planta a través de los fermentos, las bacterias
y las glándulas digestivas.
Trampas en forma de nasa
Las especies exóticas del género Genlisa están com-
puestas por una especie de tubo en espiral en cuyo ex-
tremo hay un engrosamiento, a modo de tinaja. Estas
plantas acuáticas, poco habituales en las colecciones
botánicas, crecen en África.
GENLISEA: TRAMPA EN FORMA DE NASA
los animales entran
en la trampa
por varios puntos ^ ^ - ^ ^
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glándulas que segregan
enzimas digestivas
vesícula en la que se hallan
las glándulas asimiladoras
J6
SEGUNDA PARTE
GUíA BOTáNICA
DE LAS ESPECIES
LAS PLANTAS CARNÍVORAS DEL MUNDO
Familia y género Número de especies
Bromeliaceae
Brocchinia
Byblidaceae
Byblis
Cephalotaceae
Cephalotus
Dioncophyllaceae
Triphyophyllum
Droseraceae
Aldrovanda
Dionaea
Drosera
Drosophyllum
Lentíbulariaceae
Biovularia
Genlisea
Pinguicola
Polypompholyx
Utricularia
Nepenthaceae
Nepenthes
Sarraceniaceae
Darlingtonia (Chrysamphora)
Heliamphora
Sarracenia
1
2
1
1
, 1
1
90
1
2
10
50
2
275
65
1
5
9
Distribución geográfica
Venezuela, Guyana
Australia
Australia
África occidental, Costa de Marfil
Europa, India, Japón, África
EE. UU. (Carolina del Norte y del Sur)
En todo el mundo
Portugal, España, Marruecos
América de Sur, Cuba
África, América del Sur
Europa, Asia, América
Australia
En todo el mundo
Sudeste asiático
EE. UU. (California, Oregon)
Guyana británica, Venezuela
EE. UU.
E L GRAN L I B R O DE LAS P L ANT AS C AR Ní VOR A S
BYBLIS UNIFLORA
Nombre científico
Byblis Uniflora
Nombre común
Familia
ByblidacecE
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa. Las delgadas hojas y los
tallos están cubiertos por incon-
tables pelos adherentes. Su ca-
pacidad de atracción es notable,
y atrapa muchos insectos.
Descripción: a pesar de su
semejanza con la Drosophy-
llum lusitanicum, la Byblis Uni-
flora pertenece a una familia
particular que comprende sólo
dos especies. Estas plantas
privilegian la humedad de los
pantanos y de los torrentes
formando bonitos matorrales,
en los que destacan las flores
de color violeta pálido.
Distribución geográfica: vive
únicamente en el norte de Aus-
tralia, en una zona comprendida
entre el Grey River y la costa oc-
cidental de Queensland.
Luz y temperatura: agradece
una luz solar ligeramente te-
nue. La temperatura ideal es
de 18-24 °C.
Riego: es recomendable man-
tener la planta moderada-
mente húmeda, mediante un
plato con 1 cm de agua siem-
pre bajo el tiesto.
Método de cultivo: sustrato
compuesto por dos partes de
arena y una de turba.
Reproducción: en nuestras la-
titudes, la Byblis Uniflora es una
planta anual que se siembra to-
dos los años. Se recogen las se-
millas tras la floración (es reco-
mendable mojarlas en un
compuesto fungicida), y se
siembran a partir de febrero,
manteniendo el sustrato mode-
radamente húmedo y expuesto
a la luz. La germinación tiene
lugar pasado aproximadamente
un mes. Cuando las plantas
alcanzan unos 10 cm de altura,
se trasplantan a una maceta de
10 cm de diámetro como mí-
nimo. Asimismo, es posible
multiplicarla por esqueje de ho-
jas, poniéndolos en esfagno
puro: a una temperatura de
20-30 °C y con luz abundante,
los nuevos brotes aparecerán en
dos o tres meses.
Particularidades: los millo-
nes de gotas mucilaginosas
que decoran las hojas crean en
ocasiones un arco iris, al que
esta planta debe su nombre
inglés de rainbow plant.
G U I A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
CEPHALOTUS FOLLICULARIS
Nombre científico
Cephalotus follicularis
Nombre común
Cefaloto
Familia
Cefalotacece
Tipo de trampa: por ascidio.
Las trampas —que aparecen
en verano, como los insectos—
están cubiertas por un opérculo
pasivo, caracterizado por unas
franjas de color rojo oscuro,
sobre una base verde pálido,
que posee en el fondo unas
glándulas nectaríferas que
atraen a los insectos. Después
de saciarse, los animales inten-
tan marcharse dirigiéndose
hacia las zonas más claras, pero
se quedan encajados: la aber-
tura del ascidio está rodeada
por un borde provisto de pun-
tas afiladas dirigidas hacia
abajo que anulan cualquier po-
sibilidad de escape. La parte
interior del ascidio, de color
blanquecino, es muy lisa, y está
cubierta por unas glándulas di-
gestivas; el fondo, en cambio,
está lleno de un líquido en el
que se ahogan los insectos. La
digestión es asegurada por
bacterias y enzimas.
Descripción: la planta posee
hojas simples, que pueden al-
canzar los 12 cm de longitud, y
hojas-trampa, que recuerdan
un poco en estructura a las de
las nepentes, y que no superan
los 5 cm. El tallo floral puede
alcanzar los 60 cm de altura.
Distribución geográfica: vive
en la zona sudoccidental de
Australia.
Luz y temperatura: en ve-
rano es aconsejable una tem-
peratura ambiente. La planta
adulta puede soportar hasta
los 30 °C, pero hay que evitar
el sol directo en los ejemplares
jóvenes. Para obtener hojas
rojizas en los ejemplares más
viejos, se exponen progresiva-
mente al sol. Como preven-
ción, debe pasar el invierno en
reposo, a una temperatura fría
(5-10 °C), si bien puede so-
portar pequeñas heladas.
Riego: en verano, hay que
mantener la maceta constan-
temente en un posamacetas
lleno de agua. En invierno,
este se retira y se mantiene la
tierra ligeramente húmeda.
Método de cultivo: la planta
debe estar en una maceta bas-
tante ancha (al menos 15 cm),
con un buen drenaje con gra-
villa o arcilla expandida. El
sustrato debe estar compuesto
por dos partes de turba y tres
partes de arena y mantillo de
hojas desmenuzadas de haya
o encina. Cada tres semanas,
durante el periodo de creci-
miento, es recomendable aña-
dir, con moderación, un ferti-
lizante líquido diluido.
Reproducción: se cortan tro-
chos de 2-3 cm con raíces y se
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
entierran con mucho cuidado
en un sustrato húmedo; lue-
go, se cubre la zona con una
lámina de vidrio: tardarán
dos o tres meses en crecer.
Para trasplantarlos, hay que
esperar a que se formen al
menos unas cuatro hojas-
trampa. También se puede in-
tentar la multiplicación por
esquejes de hoja, actuando
del mismo modo.
Particularidades: a pesar de
crecer en una zona muy res-
tringida, esta planta era bas-
tante habitual en las coleccio-
nes botánicas de principios
del siglo XX.
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G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E CI E S
DARLINGTONIA CALIFORNICA
Nombre científico
Darlingtonia californica
Nombre común
Lirio cobra
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: el ascidio de
estas plantas parece una cobra a
punto de atacar. El dispositivo
de captura es uno de los más
elaborados en el reino vegetal.
Descripción: puede alcanzar
una altura de 80 cm, y el tallo
floral puede llegar a medir 1 m.
La extremidad del ascidio está
cerrada por una capucha mo-
teada de manchas traslúcidas
con una pequeña abertura en la
parte inferior, en cuyo borde
hay una pequeña lengua bifida.
Atraídos por las secreciones
nectaríferas, los insectos se po-
san en esta lengua y entran en la
abertura; pero entonces se pier-
den en el interior y caen al
fondo, donde unos pelos rígi-
dos dirigidos hacia abajo les im-
piden salir.
Distribución geográfica: cre-
ce en estado natural en Amé-
rica septentrional hasta los
2.800 m de altitud. En alti-
tudes inferiores es posible
hallarla en las orillas de los arro-
yos, porque agradece los am-
bientes frescos.
Luz y temperatura: en general,
deben evitarse la luz directa del
sol y el calor intenso del inver-
nadero. Es preferible que la
planta crezca en un ambiente
en penumbra; sin embargo,
puede soportar la luz directa
dei sol, aunque con la condi-
ción de que las raíces perma-
nezcan en un lugar fresco. Tam-
bién puede afrontar los rigores
del invierno, pero un cambio de
clima repentino o la aridez en
las raíces le serían fatales.
Riego: para satisfacer plena-
mente sus exigencias hídricas,
es necesario regarla con regu-
laridad, de forma que las raí-
ces estén siempre en tierra
fresca (aunque evitando el es-
tancamiento del agua). Es
aconsejable usar un recipiente
bastante profundo y una bom-
ba que asegure una provisión
constante de agua fresca. La
planta, sin embargo, puede
adaptarse también a unas con-
diciones diferentes, con tal de
que los cambios sean progre-
sivos.
Método de cultivo: el sus-
trato debe estar compuesto
únicamente por esfagno.
Reproducción: primero, las
semillas se esparcen en un
sustrato formado por turba y
arena; posteriormente, cuando
las plántulas hayan enraizado
bien y midan unos 3 cm, se
trasplantan en un sustrato de
esfagno puro. Para la multipli-
cación mediante rizomas, se
cortan unos trocitos más bien
grandes de la planta madre y
se plantan en esfagno. El sis-
tema más rápido y proficuo,
sin embargo, es el de los vas-
tagos: basta con cortarlos
cuando aparece la cabeza con
algunas raíces.
Particularidades: es la única
especie del género Darlingto-
nia (o Chrysamphora).
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E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DlON/EA MUSCIPULA
Nombre científico
Dionasa muscipula
Nombre común
Dionea, atrapamoscas
Familia
Droseracecs
Tipo de trampa: estas plantas
poseen una de las pocas tram-
pas de mandíbulas existentes,
formada por las hojas que se
ensanchan en el extremo y se
dividen en dos partes. El inte-
rior, a menudo de color rojo,
atrae visualmente a los insec-
tos, mientras que el margen
exterior está repleto de glán-
dulas nectaríferas que se apro-
vechan de la predilección de
los insectos por las secrecio-
nes dulces. Unas largas y del-
gadas espinas rodean las tram-
pas: son estas las que atrapan
a las presas mientras los lóbu-
los laterales se unen lenta-
mente. El propio insecto pro-
voca el cierre cuando roza uno
de los seis pelos sensibles si-
tuados a ambos lados de las
hojas-trampa. El tiempo de
cierre, aunque varía en fun-
ción de la temperatura, es de
aproximadamente una trigé-
sima de segundo.
Descripción: la dionea, o atra-
pamoscas, es una de las plantas
carnívoras más conocidas. En
estado natural vive casi veinte
años. Sus hojas están dispues-
tas en forma de roseta en torno
a un núcleo central que pro-
duce continuamente hojas nue-
vas. La planta adulta mide en-
tre 10 y 14 cm. Durante el mes
de junio, surge en el centro de
la planta un tallo floral de unos
20-30 cm de altura, cubierto de
flores blancas en corimbo.
Distribución geográfica: crece
en América septentrional, en las
turberas de Carolina del Norte
y del Sur.
Luz y temperatura: en verano,
tolera la temperatura ambiente.
En invierno, en cambio, para
evitar las heladas, es preferible
situar la planta en una habita-
ción con una temperatura que
oscile entre los 4 y los 10 °C; lo
ideal sería un invernadero frío.
Si vive en un piso, la planta man-
tendrá cierta actividad, pero es
mejor proporcionarle un reposo
invernal, necesario si se desea
que viva durante mucho tiempo.
Riego: en verano, es preferible
tener la maceta sumergida en
2 cm de agua no caliza; en in-
vierno, en cambio, basta con
mantener el sustrato húmedo.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
Método de cultivo: sustrato
mixto, compuesto por dos ter-
cios de turba y un tercio de
arena. Aunque no sea una
planta difícil de cultivar, es ne-
cesaria cierta cautela, sobre
todo en invierno, que entra en
la fase de reposo (las trampas
se empequeñecen y los pecio-
los de las hojas se ensanchan)
y no debe alterarse. La germi-
nación tiene lugar de marzo-
abril a octubre-noviembre.
Reproducción: puede efec-
tuarse de diversos modos. Para
hacerla a través de semillas,
hay que esparcirlas sobre la su-
perficie de un lecho de turba
tradicional y cubrirlas con una
fina capa de esfagno, que de-
berá mantenerse húmedo. El
crecimiento es bastante lento y
tardará años en florecer. Du-
rante el trasplante, se pueden
recoger también los pequeños
bulbos que se forman alrede-
dor de la planta y plantarlos a
su vez; el crecimiento depende
de la vitalidad del bulbo. La
multiplicación por esquejes de
hoja se practica en primavera,
con hojas resistentes que ten-
drán que ser plantadas en un
sustrato muy húmedo y fijadas
con unos pequeños arcos he-
chos con alambre de cobre;
pasadas algunas semanas apa-
recerán los nuevos brotes, pero
la planta no será adulta hasta al
cabo de dos años como mí-
nimo. El último método con-
siste en dividir los cogollos en
primavera, recuperando las es-
camas, y trasplantarlos en un
compuesto de turba a una
temperatura de unos 24 °C, si
es necesario aumentando la
iluminación con tubos de neón
durante dieciséis horas al día;
las plantas aparecerán al cabo
de pocos meses (un tiempo
breve, para tratarse de esta es-
pecie).
Particularidades: el gran in-
terés generado por esta
planta hace temer su supervi-
vencia en el habitat de origen;
sin embargo, por suerte la re-
producción in vitro permite
obtener una gran cantidad de
ejemplares sin recurrir a ex-
tracciones sobre el terreno.
Es preferible adquirir macetas
con plantas ya desarrolladas,
pero hay que ir con cuidado
porque algunos vendedores
ofrecen bulbos ya secos.
§
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA ADEL/E
Nombre científico
Drosera adelas
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: sus hojas estre-
chas y de color verde claro son
muy diferentes a las de las
otras droseras en roseta. Los
pelos viscosos, bastante ralos,
están localizados sobre todo
en el borde de las hojas. La
base del tallo, semirrígida,
suele estar rodeada por las ho-
jas viejas, ya marchitas. Las
flores, de color rojo oscuro,
miden unos 3 mm, presentan
forma de estrella y crecen en
racimo en el extremo de un lar-
go tallo floral; sus reducidas
dimensiones quedan compen-
sadas por una floración abun-
dante. En estado natural, la
planta puede alcanzar una al-
tura de hasta 20 cm.
Distribución geográfica: vive
en Queensland del Norte,
Australia, donde crece en los
pantanos.
Luz y temperatura: a la D.
adelas no le gusta estar ex-
puesta a la luz directa, por lo
que es preferible protegerla
de los rayos del sol. Si está a
cubierto, es recomendable
utilizar un fluorescente de
neón, con una exposición
diurna de unas dieciséis horas.
En un invernadero, la tempe-
ratura invernal no debería
descender más de 12-15 °C; la
temperatura óptima es de
unos 24 °C. A esta planta le
gusta vivir en una atmósfera
cálida y húmeda.
Riego: es recomendable man-
tener el sustrato constante-
mente húmedo.
Método de cultivo: se cultiva
sobre un lecho de esfagno vivo,
si es posible en una maceta de
unos 13 cm de diámetro. Si el
esfagno se vuelve demasiado
invasor, habrá que rehacer el
compuesto escaldándolo.
Reproducción: la reproduc-
ción por semillas es larga y
compleja; por tanto, es mejor
adoptar el método de la multi-
plicación por esquejes de
hoja: se ponen las hojas en la
superficie del sustrato y se cu-
bren con esfagno puro.
Particularidades: esta espe-
cie pertenece al grupo de las
droseras de Queensland, que
comprende también la D. pro-
lifera y la D. schizandra. Todas
pueden cultivarse juntas.
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G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
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DROSERA ALICI/E
Nombre científico
Drosera aliciae
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: posee hojas en
forma de cono ligeramente
aplanadas en el extremo, en
forma de roseta y con un diá-
metro de 4-6 cm.
Cuando crece a pleno sol,
las hojas adquieren una colo-
ración intensa, embellecida
por el fulgor de miles de goti-
tas viscosas. Observado a con-
traluz, el conjunto recuerda a
las perlas del rocío.
Él tallo floral alcanza una al-
tura de 35 cm y las flores son
de color rosa pálido, con es-
tambres de color amarillo vivo.
Distribución geográfica: vive
en Sudáfrica.
Luz y temperatura: durante
el verano, tiene que estar ex-
puesta al sol directo y perma-
necer a temperatura ambien-
te, con aireación en las horas
de más calor para evitar la for-
mación de hongos. En invier-
no, en cambio, necesita estar
siempre a una temperatura
aproximada de 10 °C.
Riego: hay que regarla abun-
dantemente durante el periodo
de crecimiento, reduciendo el
riego en invierno y verificando
que no se formen hongos.
Método de cultivo: es fácil de
cultivar. Tiene que estar plan-
tada en macetas o jardineras
bastante profundas, porque
posee unas raíces largas. Es
recomendable un sustrato tra-
dicional compuesto por dos
tercios de turba y un tercio de
arena de río.
Reproducción: se reproduce
fácilmente por semillas, y a
menudo se resiembra ella
sola. Es preferible trasplantar
las plántulas cuando crezcan
muy cerca unas de otras, dis-
tanciándolas para que tengan
suficiente espacio. También
puede multiplicarse mediante
esqueje de hojas, como se ex-
plica en el capítulo «Métodos
de cultivo».
Particularidades: las drose-
ras con forma de roseta son
difíciles de distinguir unas de
otras. Al ser fáciles de cultivar,
son muy recomendables para
los principiantes.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA ANGLICA
Nombre científico
Drosera anglica
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
turbera o bajo una estructura,
en un sustrato mixto com-
puesto por dos tercios de turba
y un tercio de arena de río, o
simplemente por esfagno.
Reproducción: puede reprodu-
cirse tanto por semillas, en pri-
mavera y sobre una capa de es-
fagno o de turba, como por
esquejes de hoja, en julio y eli-
giendo los ejemplares más fuer-
tes.
Particularidades: ninguna.
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: es una planta en
roseta, con hojas estrechas y
forma de espátula, redondea-
das en su extremo y de casi
unos 7 cm de longitud.
Es bastante difícil distinguir
el limbo del peciolo, mientras
que es más fácil en la especie
Drosera intermedia, dos veces
más pequeña, con la que a ve-
ces se confunde esta planta.
El tallo floral parte del cen-
tro y presenta unas flores blan-
cas bastante grandes.
Distribución geográfica: vive
en América septentrional y Ja-
pón; en Europa es bastante
rara, y sólo se encuentra en las
colecciones de plantas carní-
voras de los jardines botáni-
cos.
Luz y temperatura: le gusta
la luz directa del sol y se cul-
tiva al aire libre, a tempera-
tura ambiente.
Riego: durante el verano hay
que regarla abundantemente,
puesto que es una planta de
pantanos que necesita una apor-
tación constante de agua. En
invierno, cuando la planta ha
formado su propio hibernáculo,
hay que regarla menos.
Método de cultivo: lo ideal es
cultivarla al aire libe, en una
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
DROSERA BINATA
Nombre científico
Drosera binata
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
realizarse en primavera o a
principios del verano. Si se
desea una hermosa planta, se
debe utilizar una maceta de al
menos 13 cm y más bien pro-
funda, porque las negras raí-
ces ocupan mucho espacio. La
germinación tiene lugar de
abril a octubre.
Reproducción: a pesar de
contar con una floración abun-
dante, la Drosera binata pro-
duce pocas semillas en cultivo,
ya que no se fecunda por sí
sola. Si se tienen muchas plan-
tas, es preferible dejarlas a dis-
posición de los insectos polini-
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: es una planta de
forma alargada, con hojas del-
gadas en forma de «V» y cu-
biertas por unos minúsculos
pelos que segregan un líquido
viscoso en el que los insectos se
quedan atrapados. Las hojas
desaparecen en otoño y vuel-
ven a nacer en primavera, des-
plegándose lentamente a modo
de tentáculos; el tallo floral
aparece a finales de la prima-
vera. En conjunto, la planta al-
canza una altura de 50 cm.
Distribución geográfica: es
común en la costa oriental de
Australia y en algunas zonas
de Tasmania y Nueva Ze-
landa, donde crece en landas y
turberas acidas.
Luz y temperatura: en verano
prefiere la luz directa del sol.
En invierno, persiste en el cen-
tro de la planta un pequeño
brote, por lo que es aconseja-
ble tenerla resguardada del
hielo, si bien puede soportar
pequeñas y breves heladas.
Riego: los riegos tienen que
ser muy abundantes en verano,
mientras que en invierno el
sustrato tiene que permanecer
moderadamente húmedo.
Método de cultivo: los cam-
bios de maceta tienen que
§
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
zadores para que favorezcan
la formación de semillas. Si se
quiere aumentar la colección,
habrá que dividir los cogollos
durante el trasplante primave-
ral. Esta planta también se
puede multiplicar por esqueje
de raíces o de hojas: avanzada
la primavera, se corta una hoja
resistente y se coloca en tierra
húmeda con algunos arcos, y
luego se cubre con una plan-
cha de vidrio; cuando aparez-
can los brotes, se elimina pro-
gresivamente la plancha de
vidrio. Las raíces tienen que
enterrarse a bastante profun-
didad.
Particularidades: las subes-
pecies Drosera binata subsp.
dichotoma y Drosera binata
subsp. multifida se reconocen
por el número de estrías so-
bre la hoja, que presentan en-
tre cuatro y ocho subdivisio-
nes. Todas son plantas muy
vigorosas y fáciles de cuidar.
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48
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
DROSERA BURMANII
Nombre científico
Drosera burmanii
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Además de unos pelos pegajo-
sos sobre la superficie de las
hojas, estas plantas poseen
también largos tentáculos que
se extienden a lo largo de toda
la circunferencia y que son ca-
paces de cerrarse sobre un in-
secto en menos de un minuto.
Se trata de un fenómeno muy
poco habitual entre las drose-
ras, cuyo movimiento (que
suele durar unas horas) está
más vinculado a la digestión
que a la captura.
Descripción: cuando es adulta,
esta planta alcanza un diáme-
tro de los 4 a los 6 cm. Sus
blancas flores aparecen hacia
finales de verano. Sus hojas
tienen forma ovalada y apla-
nada en el extremo.
Distribución geográfica: vive
en las regiones tropicales de
Asia y Australia.
Luz y temperatura: una expo-
sición solar dentro de un inver-
nadero cálido (a unos 25
C
C)
permite acelerar su desarrollo.
Riego: en verano, es preferi-
ble mantener esta planta
constantemente húmeda, po-
niendo bajo la maceta un reci-
piente lleno de agua.
Método de cultivo: se repro-
duce principalmente por se-
millas.
Reproducción: cuando los ta-
llos florales están secos, se re-
cogen las semillas sacudiendo
los tallos sobre una hoja de pa-
pel y se conservan en la parte
baja del frigorífico. Durante los
meses de marzo y abril, se
siembran en un sustrato mixto
compuesto por dos tercios de
turba y un tercio de arena de
río. Como las semillas son mi-
núsculas, se recomienda mez-
clarlas con turba para evitar
que crezcan demasiadas plán-
tulas juntas; no obstante, si
esto ocurriera, deberán tras-
plantarse para que tengan es-
pacio.
Particularidades: ninguna.
f
E L GRAN L I BR O DE LAS P L ANT AS C AR Ní VOR A S
DROSERA CAPENSIS
Nombre científico
Drosera capensis
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: sus flores son de
un color rosa violáceo y crecen
en racimos en la punta de un
tallo de unos 35 cm de altura.
La planta tiene unas hojas es-
triadas de casi 3,5 cm de longi-
tud y 8 cm de ancho. La pro-
ducción de hojas en el centro
es continua, mientras que en la
base se acumulan las hojas
muertas: todo ello forma un
conjunto bastante voluminoso.
Distribución geográfica: es
una planta originaria de Sudá-
frica, donde crece en ambien-
tes ricos en turba.
Luz y temperatura: es reco-
mendable cultivarla a pleno sol
para que las trampas de las ho-
jas conserven su precioso color
rojo intenso. En invierno, debe
protegerse del hielo y a una
temperatura de unos 10 °C. Es
una especie más vulnerable al
frío que la Drosera binata, cuyo
mét odo de cultivo, sin em-
bargo, es semejante.
Riego: en verano, hay que
asegurarse de que siempre
tenga agua en la maceta. En
invierno, en cambio, basta
con mantener el sustrato lige-
ramente húmedo.
Método de cultivo: el cultivo
de esta planta no plantea nin-
gún problema en particular.
No obstante, si se cultiva en
un invernadero o en un terra-
rio, se resiembra sola y ocupa
todo el espacio, de modo que
pronto se observará en las jar-
dineras un prado totalmente
brillante (las plántulas pueden
ser trasplantadas cuando ten-
gan muchas hojas). Para cre-
cer bien, esta planta necesita
una maceta bastant e ancha,
porque cuenta con unas gran-
des raíces negras que se ex-
tienden en profundidad.
Reproducción: además de la
reproducción natural por se-
millas, se puede multiplicar
por esquejes de raíces. Para
ello, basta con cortar unos
segmentos de unos centíme-
tros de largo y ponerlos en un
sustrato mixto, compuesto por
dos tercios de turba y un ter-
t
> .
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
f
ció de arena de río; al cabo de
pocas semanas aparecerán los
primeros brotes en la superfi-
cie. También se puede probar
la multiplicación por esquejes
de hoja.
Particularidades: gracias a su
facilidad de cultivo, esta planta
es una de las primeras plantas
aconsejables para los neófitos.
En primavera, los brotes jóve-
nes son a veces atacados por
los pulgones, que deforman
las hojas; para eliminarlos, se
pulveriza un insecticida y, si se
desea incrementar la acción
desinfectante, se envuelve la
planta en papel de celofán.
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA CAPILLARIS
Nombre científico
Drosera capillaris
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: está compuesta
por un grupo de hojas en
forma de roseta que, a primera
vista, la asemeja a la Drosera
^5^=--
rotundifolia, si bien no emite
brotes invernales y las hojas
son más largas que anchas.
Los colores de las flores varían
—del rosa intenso al blanco—,
y los tallos florales sostienen
de una a doce flores.
Distribución geográfica: se
extiende por buena parte del
continente americano.
Luz y temperatura: en verano,
es recomendable exponerla al
sol para que las hojas verdes ad-
quieran una bonita coloración
roja (aunque menos acentuada
que la de la Drosera dielsiana).
En verano, la temperatura debe
oscilar entre los 24 y los 35 °C;
en invierno, es recomendable
mantener una temperatura de
al menos 10 °C.
Riego: en verano, debe re-
garse abundantemente; en in-
vierno, en cambio, hay que re-
ducir los riegos.
Método de cultivo: se cultiva
en un sustrato mixto com-
puesto por dos tercios de turba
y un tercio de arena de río.
Reproducción: se siembra en
un sustrato de arena y turba,
que debe mantenerse hú-
medo; durante la siguiente pri-
mavera, se trasplantan las
plántulas, bien alejadas unas
de las otras para que no se
ahoguen entre sí. A menudo se
resiembra sola a finales de ve-
rano. También se puede multi-
plicar por esquejes de hoja,
pero es preferible la siembra.
Particularidades: es una es-
pecie sensible a los hongos.
Para evitar su aparición, en in-
vierno se requiere una reduc-
ción de la humedad, no bajar
demasiado la temperatura y
airear regularmente el inver-
nadero o la jardinera.
GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
f
DROSERA DIELSIANA
Nombre científico
Drosera dielsiana
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: está compuesta
por una roseta de hojas con
forma de prisma triangular y
con el extremo ligeramente en
forma de espátula. Las flores
rosas resaltan en un tallo de
casi 20 cm de altura.
Distribución geográfica: vive
en Africa austral y oriental.
Luz y temperatura: durant e
el verano, debe mantenerse a
temperatura ambiente y a
pleno sol para que las hojas
adquieran un bonito color ro-
jizo. En invierno, es preferible
exponerla al sol pero evitando
las heladas.
Riego: desde la primavera
hasta el otoño, debe tener una
reserva de agua bajo la ma-
ceta. En invierno, se reducen
los riegos pero mant eni endo
la tierra húmeda.
Método de cultivo: debe ser
cultivada en un sustrato mixto
compuesto por dos tercios de
turba y un tercio de arena de río.
Reproducción: cuando los ta-
llos estén secos, se sacuden so-
bre una hoja de papel y se reco-
gen las semillas que caigan; se
reservan en un lugar fresco
hasta que llegue el momento de
la siembra primaveral. Tras la
siembra, se trasplantan las plán-
tulas distanciándolas 5 cm, para
que tengan suficiente espacio.
La planta se resiembra también
por sí sola.
Particularidades: es una planta
fácil de cultivar y muy resis-
tente, adecuada para los princi-
piantes.
$
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA ERYTHRORHIZA
Nombre científico
Drosera erythrorhiza
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: es una planta
de tubérculo que se caracte-
riza por poseer unas hojas
redondas provistas de unos
tentáculos viscosos. En esta
peculiar planta es posible ob-
servar tres fases de desarrollo:
• aparición de una primera ro-
seta en la superficie del terreno;
• crecimiento del tallo;
• ensanchamiento de la roseta,
que puede alcanzar los 15 cm.
Distribución geográfica: vive
en Australia.
Luz y temperatura: necesita
mucha luz durante la germi-
4*¡,
nación. En invierno, se deben
conservar los tubérculos res-
guardados del hielo, o en la
parte baja del frigorífico.
Riego: mientras la planta está en
actividad, necesita agua cons-
TRASPLANTE
DE UNA DROSERA BULBOSA
Cuando aparece un
nuevo vastago hay que
ponerlo en una macet a
con un sustrato de
arena y turba, en un
hoyo con una anchura
de al menos ci nco
veces las dimensiones
del tubérculo.
A medi da que crece el
vastago, se rellena el
agujero con arena, sin
cubrir la roseta.
Cuando el agujero, por
debaj o de la roseta, esté
lleno de arena, se riega
con regularidad durante
el crecimiento de la
pl anta (si es necesario,
se le pone un rodrigón).
tante; pero hay que dejar de re-
garla en cuanto empieza a se-
carse. Es conveniente mantener
en el ambiente cierto grado de
humedad para evitar que los tu-
bérculos se sequen, pero sin exa-
gerar, porque podrían pudrirse.
Método de cultivo: debe ser
cultivada en un sustrato mixto
de turba y arena de río. Puede
estar en una maceta durante el
periodo de sequía, y se acon-
seja cambiar la tierra al menos
cada tres años. Hay que tener
mucho cuidado porque los tu-
bérculos tienden a hundirse en
la tierra, con lo que corren el
riesgo de pudrirse si hay un ex-
ceso de humedad.
Reproducción: puede repro-
ducirse por semillas, si bien
este método puede ser en oca-
siones demasiado largo (dos o
tres años). Por tanto, es mejor
recoger los tubérculos adventi-
cios que se forman en torno al
tubérculo principal y plantarlos
en un sustrato de turba y arena
—cuando un nuevo brote haya
crecido en la parte superior del
bulbo—, en un pequeño agu-
jero de unos centímetros (de
una media de cinco veces el
diámetro del bulbo); se pone
sobre un plato lleno de agua
para que la humedad alcance la
superficie y se envuelve el bulbo
con arena de río, procurando
no cubrir el brote. Él agujero se
rellena a medida que el brote
crece, dejando libre la roseta
para que se desarrolle en la su-
perficie (véase también el di-
bujo de la página 60).
Particularidades: igual que la
Drosera peltata, forma parte del
grupo de las droseras bulbosas,
pero es más difícil de cultivar.
La presencia del bulbo permite
a la planta resistir el periodo de
sequía que afecta a la región
australiana en la que vive.
G U I A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S ^
DROSERA FILIFORMIS
Nombre científico
Drosera filiformis
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: las hojas tienen
unos 25 cm de longitud, aun-
que algunas subespecies (como
la tracyi) pueden alcanzar los
50 cm.
Distribución geográfica: costa
atlántica de América septen-
trional, hasta el Misisipi.
Luz y temperatura: le gustan
los ambientes templados, y
puede soportar algunas hela-
das, pero en invierno es mejor
tenerla a una temperatura que
oscile entre los 2 y los 7 °C. En
verano, es recomendable evi-
tar las temperaturas excesiva-
mente altas y ofrecerle una
buena iluminación.
Riego: los riegos deben ser
abundantes en verano y muy
limitados en invierno, para
evitar la formación de hongos.
Sin embargo, hay que vigilar
que la planta no se seque.
Método de cultivo: se cultiva
en un sustrato de turba acida
mezclada con un poco de ver-
miculita y perlita para aligerar
el conjunto.
Reproducción: se reproduce
por esqueje de hojas, cor-
tando una hoja entera en
pleno crecimiento y enterrán-
dola por la base en un sustrato
de turba; luego, se pulveriza
un producto fungicida y se
mantiene todo húmedo bajo
una lámina de vidrio.
La temperatura debe ser de
unos 24 °C. Los nuevos brotes
se formarán en la base y a am-
bos lados de la hoja.
Particularidades: a principios
de invierno, la planta forma un
hibernáculo, es decir, una espe-
cie de gran brote con hojas en-
roscadas y cubiertas por una la-
nosidad de color marrón claro;
durante este delicado periodo,
la planta tiene que permanecer
húmeda. Para compensar las
eventuales pérdidas invernales,
se aconseja tomar muchos es-
quejes en verano.
t
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA INTERMEDIA
Nombre científico
Drosera intermedia
Nombre común
Drosera de hoja larga
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: es la más pe-
queña de las droseras europeas,
mide entre 3 y 10 cm. Sus hojas
son alargadas, y sus flores, de
color blanco. El tallo floral de
esta planta, que parte horizon-
talmente desde el centro de la
planta y luego se levanta, puede
tener entre una y veinte flores.
La separación entre el peciolo y
el limbo de la hoja está más
marcada que en la Drosera an-
glica. En invierno, sólo queda
una pequeña yema de hojas
que hay que procurar no dañar.
Distribución geográfica: pe-
nínsula Ibérica, el resto de
Europa y América septentrio-
nal. Es una especie pionera a
la que le gusta el ambiente
desnudo de las turberas, a me-
nudo cenagoso en invierno.
Luz y temperatura: necesita
la luz directa del sol y, en
nuestras latitudes, una tempe-
ratura ambiente.
Riego: en verano, es conve-
niente mantener un buen
grado de humedad en el sus-
trato. En invierno, en cambio,
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
f
se pueden reducir considera-
blemente los riegos o sumergir
la maceta en varios centíme-
tros de agua; lo fundamental
es evitar la formación de hon-
gos.
Método de cultivo: es una
planta de turbera a la que le
gusta estar al aire libre, pero
no hay que dejar que las plan-
tas de alrededor (como el
brezo o los juncos) la asfixien.
En maceta, debe plantarse en
turba pura o en un sustrato
mixto con un tercio de arena
de río.
Reproducción: por semillas,
después de la recolección. Se
ponen las semillas, formando
capas, en la nevera a una tem-
peratura de unos 5 °C; se siem-
bran a la primavera siguiente en
turba. También es posible mul-
tiplicarla por esqueje de hojas.
Particularidades: no soporta
bien la competición con otras
plantas.
En Europa, es una especie
protegida, por lo que está
prohibido arrancarla de su ha-
bitat natural y llevársela a casa
para cultivarla.
57
i
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA NITIDULA
Nombre científico
Drosera nitidula
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia pegajosa.
Descripción: es una planta
minúscula, de tan sólo 1 cm
de diámetro. Sus flores, muy
abundantes, son blancas, con
tres manchas rojas en forma
de trébol en el centro.
Distribución geográfica: vive
exclusivamente en las regio-
nes occidentales de Australia,
entre las arenas húmedas.
Luz y temperatura: bajo la
luz directa del sol estival, esta
planta suele enrojecer. En ve-
rano, se cultiva a temperatura
ambiente, mientras que en in-
vierno, las plantas que todavía
están en actividad deben per-
manecer a una temperatura
aproximada de 10 °C.
Riego: la humedad del sus-
trato debe ser alta en verano,
mientras que en invierno se
tienen que reducir los riegos.
Método de cultivo: sustrato
mixto de turba y arena en par-
tes iguales. A menudo, la
planta muere tras el naci-
miento de propágulos o yemas.
i
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
f
Reproducción: se puede re-
producir por semillas, pero es
un proceso bastante lento. El
método más sencillo consiste
en el uso de propágulos, en
cuya base, en la parte re-
donda, hay un pequeño vas-
tago del que nacerá una nueva
planta. Cuando se acerca el
invierno (estación de las llu-
vias en Australia), en el centro
de la planta aparecen unas pe-
queñas escamas verdes (mi-
den unos 2 mm, por lo que se
necesita una lupa para poder
verlas) que se sueltan con fa-
cilidad y que, dispersadas por
las gotas de lluvia, garantizan
la propagación de la especie
(reproducción no sexuada).
Para recoger estas escamas,
se inclina la maceta y se «sa-
cude» ligeramente la planta
con un pincel sobre una hoja
de papel; a continuación, se
plantan las escamas con la
parte redonda hacia abajo.
Sabiendo que la planta mide
una media de 1 cm, se puede
decidir a gusto la disposición
de las plantas en la jardinera,
distanciándolas o acercándo-
las para formar un pequeño
prado que, cuando florezca,
será muy decorativo. Después
del trasplante, es conveniente
mantener una humedad cons-
tante. Para estimular el creci-
miento de las plantas se
puede utilizar un fluorescente
de neón. Dichas operaciones,
que deben efectuarse en los
meses de noviembre-diciem-
bre, permiten a las plantas
crecer durante el invierno y
llegar ya adultas al verano.
Particularidades: es una espe-
cie muy fácil de cultivar. Perte-
nece al grupo de las droseras
pigmeas.
&
fe^

§
EL ORAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA PELTATA
Nombre científico
Drosera peltata
Nombre común
Drosera
Familia
Droseraceos
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: es una drosera
bulbosa que puede superar
los 20 cm de altura. Está for-
mada por pequeñas hojas
redondas cubiertas por nume-
rosos pelos viscosos, cuya lon-
gitud permite a la planta atra-
par insectos bastante grandes.
Sus flores son blancas, con un
diámetro de 1 a 3 cm.
El tubérculo, en forma de
guisante, tiene un diámetro de
unos 8 cm, y está unido a la
roseta exterior mediante una
Distribución geográfica: es
originaria del sudeste de Aus-
tralia.
Luz y temperatura: durante la
germinación, requiere luz del sol
tamizada y una temperatura no
superior a los 24 °C (que debe
reducirse hasta los 15 °C para
activar el periodo de reposo).
Riego: la planta requiere un
periodo de sequía de unos seis
meses, a partir del momento
en que las hojas se marchiten y
hasta la reactivación invernal
(periodo que va aproximada-
DROSERA BULBOSA
En otoño, el tubérculo
está en reposo: debe
mantenerse
ligeramente húmedo.
En verano se marchita
la pl anta: se suspende
por compl et o el riego.
60
La acti vi dad se En primavera se desarrollan la
reanuda en pleno pl anta y las flores: se sigue
invierno: se vuelve regando,
a regar.
El desarrollo arriba i ndi cado según las estaciones es el resultado de una medi a, por
lo que podría sufrir variaciones, en función de si las plantas provienen di rectamente
de Australia o de si se acl i mataron a nuestro país hace ti empo.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
t
mente de septiembre a fe-
brero, según las zonas). No
obstante, es conveniente man-
tener una ligera humedad para
evitar que el bulbo se disgre-
gue. En las zonas tropicales, la
planta se marchita en verano.
En nuestras latitudes, para ac-
tivar el indispensable periodo
de reposo, es necesario aban-
donar los riegos.
Método de cultivo: sustrato
mixto compuesto por dos ter-
cios de turba y un tercio de
arena de río. Asimismo, se
puede disponer en la superfi-
cie una capa de 1 cm de grava
de basalto o de puzolana, para
impedir la aparición de plan-
tas adventicias. Es esencial no
tocar las raíces cuando la
planta esté en activo, en parti-
cular las que unen la planta y
el bulbo, que son muy delga-
das y pueden dañarse mien-
tras se están desarrollando los
bulbos secundarios. Los bul-
bos se pueden recoger y con-
servar en la parte baja del fri-
gorífico, envueltos en papel
de celofán; hay que controlar
sus condiciones y procurar
que no se formen hongos.
Reproducción: cuando la
planta deba reiniciar su activi-
dad, se planta el tubérculo en
una maceta de unos 13 cm de
diámetro llena de tierra y a una
profundidad de unos 5 cm,
asegurándose de que el vas-
tago esté vuelto hacia arriba;
luego, se cubre con arena de
río. Cuando la planta haya al-
canzado cierta dimensión se
trasplanta en una maceta más
grande. En otoño, se pueden
efectuar siembras en turba no
pura y bien humedecida.
Particularidades: entre las
plantas pertenecientes al
grupo de las droseras bulbo-
sas, esta es una de las más fáci-
les de cultivar. En todas las es-
taciones del año, el tubérculo
anterior desaparece y es susti-
tuido por otros que han cre-
cido a su alrededor.
6
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA PROLIFERA
Nombre científico
Drosera prolifera
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: es una planta en
roseta con las hojas redondas y
erectas; el peciolo mide 3-4 cm
y el limbo, 1-2 cm. La planta es
de color verde esmeralda y está
cubierta por unos pelillos con la
punta roja. El tallo floral, de 10
a 20 cm de longitud, crece hori-
zontalmente y produce unas
pequeñas flores rojas que mi-
den pocos milímetros.
Distribución geográfica: crece
en Australia, en las florestas tro-
picales y húmedas de Queens-
land.
Luz y temperatura: la planta
puede soportar una tempera-
tura estival media de 21-35 °C
y una temperatura invernal
media de 16-21 °C. De hecho,
la temperatura media de un
piso es muy adecuada para esta
planta (la temperatura óptima
es de 23 °C). Necesita una
buena iluminación, pero hay
que evitar la luz directa del sol,
que tiende a quemar las hojas.
Lo ideal es poner la planta ante
una ventana, aunque tami-
zando la luz con una cortina
(¡cuidado: no transformar el
vivero en un horno cuando el
sol se mueve!). En invierno, si
es necesario, se pone un fluo-
rescente de 40 W a unos 20 cm
por encima de las plantas.
Riego: es recomendable man-
tener un grado de humedad se-
mejante al de las florestas tropi-
cales originarias. En verano, es
necesario que en el fondo de la
jardinera haya siempre 2 cm
de agua, y también se puede
pulverizar un poco de agua so-
bre las hojas.
Método de cultivo: debe cul-
tivarse en un vivero grande
—tiende a extenderse— so-
bre un sustrato compuesto de
turba y arena fina o bien
de esfagno desmenuzado, que
habrá que cambiar cada dos
años.
Reproducción: la reproduc-
ción por semillas es lenta y la-
boriosa. Como su propio nom-
bre indica, la especie tiende a
proliferar por sí sola; por
tanto, es mejor dejarla que
produzca sus propios estolo-
nes, que se forman en los ex-
tremos de los tallos florales y
que deberán cortarse tras el
reinicio de la actividad.
Particularidades: pertenece
al mismo grupo que la Drosera
adelas y la Drosera schizandra.
Estas especies pueden culti-
varse juntas.
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GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
DROSERA PULCHELLA
Nombre científico
Drosera pulchella
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: está formada
por una pequeña roseta rebo-
sante de hojas alargadas con
anchos peciolos. El diámetro
máximo es de 2-3 cm. El tallo
floral, de 3 a 5 cm de altura,
sostiene grupos de cuatro u
ocho flores de color rosa claro.
Distribución geográfica: es
endémica del sudoeste de
Australia, de la zona costera
entre Perth y Albany.
Luz y temperatura: es una
planta que necesita luz, pero
debe estar protegida con una
pantalla ligera cuando el sol es
demasiado fuerte. En in-
vierno, es recomendable res-
guardarla del hielo y mante-
nerla a una temperatura de
unos 10 °C; la mayoría de ellas
mueren después de haber
emitido los propágulos.
Riego: requiere un riego abun-
dante durante el verano, que
debe disminuir en invierno.
Método de cultivo: sustrato
mixto compuesto por dos ter-
cios de turba y un tercio de
arena fina de río. A pesar de sus
reducidas dimensiones, es con-
veniente utilizar una maceta
profunda, ya que sus raíces se
desarrollan mucho.
Reproducción: se recogen los
propágulos y se sigue el mismo
procedimiento descrito para la
Drosera nitidula. El terreno de
cultivo debe estar preparado
tres semanas antes de plantar
los propágulos, para que sea
más estable y los microorga-
nismos hayan tenido tiempo
de desarrollarse. Si se planta
en invierno, será adulta en la
siguiente estación.
Particularidades: pertenece
a las droseras pigmeas.
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA REGIA
Nombre científico
Drosera regia
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: es la drosera
con las hojas más largas, for-
madas por «tiras» que pueden
llegar a medir 50 cm.
Distribución geográfica: vive
en Sudáfrica.
Luz y temperatura: durante la
germinación, es conveniente
mantenerla a unos 24 °C. En in-
vierno la temperatura no debe
descender de los 10 °C. La lu-
minosidad debe ser buena.
Riego: el sustrato debe estar
constantemente húmedo du-
rante el verano; en invierno,
los riegos deben reducirse.
Método de cultivo: sustrato
compuesto por una mezcla de
dos tercios de turba y un ter-
cio de arena. Necesita los mis-
mos cuidados que las demás
droseras.
La planta ralentiza su desa-
rrollo durante el invierno, pero
no detiene su actividad.
Reproducción: igual que en
las otras especies de droseras,
la reproducción se realiza por
semillas o por esqueje.
Particularidades: raramente se
encuentra en las colecciones
botánicas, y es un espectáculo si
crece en un ambiente propicio.
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GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
f
DROSERA ROTUNDIFOLIA
Nombre científico
Drosera rotundifolia
Nombre común
Rosoli, rocío de sol, hierba
de la gota, atrapamoscas,
cola de raposo, drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa, con movimiento.
Descripción: presenta forma
de roseta y, cuando germina,
sus nuevas hojas nacen conti-
nuamente partiendo del cen-
tro y recubriendo las hojas vie-
jas, que se marchitan. Los
tallos con flores blancas pue-
den alcanzar los 20 cm. Las
hojas, con limbo redondeado,
están cubiertas de pelos que
brillan al sol.
Distribución geográfica: vive
en Europa, América del Norte
y Asia, desde los 0 hasta
los 2.000 m de altitud. Es una
de las plantas carnívoras más
extendidas. También es fre-
cuente en el noroeste de la pe-
nínsula Ibérica y en las monta-
ñas de la zona central.
Luz y temperatura: se culti-
va a temperatura ambiente,
tanto en verano como en in-
vierno. Puede estar expuesta
directamente al sol, en cuyo
caso las hojas enrojecen, pero
con la condición de que las
raíces estén siempre húmedas.
Riego: requiere un riego abun-
dante en verano, que debe re-
ducirse durante el invierno.
Método de cultivo: al aire li-
bre, en una jardinera o en una
turbera artificial con un sus-
trato mixto de dos tercios de
turba y un tercio de arena.
También resulta adecuado el
esfagno.
En invierno, todas las ho-
jas se marchitan y sólo queda
un hibernáculo en el centro,
del cual saldrán las nuevas
hojas en la siguiente prima-
vera.
Reproducción: se recogen las
semillas de los tallos cuando
estos empiezan a secarse y se
ponen en la nevera, a una
temperatura de 3-5 °C. En
primavera, se siembran en un
sustrato de turba o esfagno.
La multiplicación por esque-
jes se efectúa sobre el mismo
compuesto, pero añadiendo
un fungicida para impedir la
formación de hongos.
Particularidades: la D. rotun-
difolia, dotada de propiedades
curativas, contiene algunos
principios activos, como por
ejemplo la plumbagina, que se
emplea contra la tos ferina, el
asma, la tos y numerosas afec-
ciones de la garganta. Por otra
parte, la planta fresca provoca
rubefacción, esto es, calor y
rubor en la piel. Es una espe-
cie protegida en todos los paí-
ses de la Unión Europea.
&
*
<K
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DROSERA SCHIZANDRA
Nombre científico
Drosera schizandra
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: planta de roseta
formada por unas amplias ho-
jas de color verde lechuga y
cubiertas por unas pequeñas
glándulas rojas. El conjunto
puede alcanzar los 20 cm.
Distribución geográfica: esta
planta procede del monte Bar-
de Frere, que se encuentra en
la provincia de Queensland,
en Australia.
Luz y temperatura: necesita
mucha luz, pero es preferible
evitar la luz solar directa. La
temperatura óptima se sitúa
en torno a los 24 °C.
Riego: es conveniente mante-
ner constantemente húmedos
tanto la tierra como el aire.
Igual que la Drosera adelas,
que crece en el mismo habitat,
le gusta vivir en un ambiente
cálido y húmedo.
Método de cultivo: esta planta
tropical no necesita un reposo
invernal. Si durante el invierno
se observa un cese en el desa-
rrollo, basta con regarla menos.
Se cultiva en esfagno desmenu-
zado o en una mezcla de turba
y vermiculita en partes iguales.
Reproducción: la división de
los ejemplares jóvenes pro-
voca a menudo sufrimiento a
la planta; por lo que es conve-
niente dejarlos crecer durante
tres o cuatro años antes de se-
pararlos. Sin embargo, nor-
malmente es la propia planta
la que produce nuevas rose-
tas, que se pueden replantar
cuando están suficientemente
desarrolladas.
Particularidades: es una planta
que se adapta bien al cultivo en
un vivero interno. No obstante,
al ser un poco frágil, es menos
recomendada para neófitos que
la Drosera adelas.
n
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
DROSERA SCORPIOIDES
Nombre científico
Drosera scorpioides
Nombre común
Drosera
Familia
Droseracece
Reproducción: igual que las
demás droseras pigmeas; se
recogen los propágulos a fina-
les de otoño y se plantan en la
superficie del terreno. Si no se
pueden utilizar enseguida,
se pueden conservar en un re-
cipiente de plástico dentro del
frigorífico.
Particularidades: esta planta
es la «gigante» del grupo al
que pertenece, es decir, de las
droseras pigmeas.
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa.
Descripción: es una pequeña
planta de unos 2 cm de an-
chura y 5 cm de altura, consti-
tuida por unas pequeñas hojas
en forma de pagaya; produce
unas treinta flores, situadas
en la punta de los largos pe-
dúnculos.
Distribución geográfica: cre-
ce en Australia occidental.
Luz y temperatura: al sol y a
temperatura ambiente. En in-
vierno, en cambio, debe estar
bien protegida de las heladas y
a una temperatura máxima de
unos 10 °C.
Riego: en verano, cuando na-
cen los brotes, debe regarse
abundantemente. Durante el
invierno, en cambio, la parte
superior del sustrato tiene que
estar seca, mientras que la
base debe mantenerse hú-
meda (y, por tanto, tiene que
ser regada a diario) con el fin
de que las raíces estén siem-
pre mojadas.
Método de cultivo: se le
aplica lo mismo que para el
resto de droseras pigmeas. Ne-
cesita un sustrato mixto de
turba y arena en partes iguales.
Algunas plantas mueren a prin-
cipios del invierno, después de
que broten los propágulos.
#
9
ft
E L GRAN L I B R O DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R A S
DROSERA X OBOVATA
Nombre científico
Drosera x obovata
Nombre común
Drosera híbrida
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: de sustancia
viscosa con movimiento.
Descripción: es un híbrido
natural que se forma a partir
de la Drosera anglica y la Dro-
sera rotundifolia. Es una planta
muy hermosa y más rica en
hojas que sus progenituras;
presenta hojas erectas en
forma de espátula. Esta planta
produce pequeñas flores suje-
tas a un tallo de 10-20 cm de
altura, el cual sale del centro
de la roseta; en esto es dife-
rente del de la Drosera inter-
media, que parte horizontal-
mente desde el centro y luego
se endereza.
Distribución geográfica: en
Europa y en algunas regiones
de Asia puede convivir con las
dos especies originales.
Luz y temperatura: requiere
luz directa del sol y una tem-
peratura ambiente.
Riego: al tratarse de una
planta de pantano, necesita
mucha agua en verano. En in-
vierno, los riegos tienen que
reducirse, o bien mantener los
brotes invernales constante-
mente sumergidos en 1 cm de
agua de lluvia.
Método de cultivo: se cultiva
en un sustrato mixto com-
puesto por dos tercios de turba
y un tercio de arena de río.
Reproducción: debido a que
el híbrido es estéril, es impres-
cindible practicar el esqueje
de hojas para garantizar la
continuación de la especie. En
estado natural, curiosamente,
la planta también se repro-
duce de este modo.
Particularidades: este hí-
brido natural, nacido gracias a
la polinización por parte de
los insectos que transportan
polen de una flor a otra, se ha
vuelto más común que una de
sus progenitoras, la Drosera
anglica, que es bastante difícil
de encontrar.
Como todas las droseras,
está protegida y no puede ser
recogida ni cultivada sin obte-
ner antes un permiso de las
autoridades pertinentes. La
autorización para su cultivo y
su comercialización se con-
cede sólo a las empresas pro-
fesionales o a las asociaciones
especializadas que la solici-
tan.
G U I A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
DROSOPHYLLUM LUSITANICUM
Nombre científico
Drosophyllum lusitanicum
Nombre común
Atrapamoscas
Familia
Droseracece
Tipo de trampa: pasiva de
sustancia viscosa.
Descripción: es una bella
planta de mata que puede al-
canzar 1,5 m de altura. De-
bido a los numerosos pelos
viscosos que adornan sus del-
gadas hojas parece estar siem-
pre cubierta de rocío, creando
un llamativo contraste con las
zonas áridas en las que vive;
estas gotitas atraen a muchísi-
mos insectos, que se quedan
adheridos, con lo que el es-
pectáculo se vuelve algo me-
nos poético. Para completar el
método de atracción, la planta
desprende un agradable olor a
miel que contrasta intensa-
mente con el desagradable
olor que emanan las flores de
algunas sarracenias. Sus her-
mosas flores se abren entre los
meses de abril y agosto, pero
sólo duran un día; luego se
transforman en ascidios con-
tenedores de las semillas.
Distribución geográfica: cre-
ce en el sur de España, Portu-
gal y Marruecos.
Luz y temperatura: le gusta
la luminosidad. La tempera-
tura óptima de cultivo ronda
los 24 °C. En invierno tiene que
ser protegida de las heladas.
Riego: el riego en estas plan-
tas es una operación delicada,
sobre todo en lo que respecta
a las plantas jóvenes. Las raí-
ces no toleran una excesiva
humedad, pero también mue-
ren si reciben poca agua. Por
tanto, es conveniente poner la
maceta de terracota en la que
está plantada la planta dentro
de una maceta de plástico más
grande llena de esfagno, y re-
gar sólo el esfagno. De esta
forma, el agua llegará a las
raíces por capilaridad (véase
dibujo de la página 121).
Método de cultivo: se necesita
una maceta bastante grande
(de unos 13 cm), para no tener
que trasplantar la planta, ya
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E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
que las raíces no soportan bien
los trasplantes. Si se tuviera
que realizar algún trasplante,
no hay que hacerlo nunca con
las raíces descubiertas, sino
que deben estar protegidas por
un terrón de tierra. Se prepara
un sustrato mixto compuesto
por un tercio de esfagno y dos
tercios de arena de río.
En las macetas grandes,
esta especie puede cultivarse
con otras plantas de pantano,
con la condición de que se la
tenga en una maceta de terra-
cota de la que sólo se ente-
rrará la base.
Reproducción: se realiza me-
diante semillas. Las flores se
autofecundan y producen
una gran cantidad de semi-
llas, muchas de las cuales, sin
embargo, no germinan.
Se puede hacer un corte en
un lado del envoltorio de las
semillas para facilitar el creci-
miento del brote.
Particularidades: a diferen-
cia de la mayoría de las plan-
tas carnívoras, esta especie,
única en su género, prefiere
ambientes secos. Es una planta
más bien frágil, que sufre con
los traslados.
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* • 9 J
G U I A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
HELIAMPHORA HETERODOXA
Nombre científico
Heliamphora heterodoxa
Nombre común
Heliamfora
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: es un ascidio
que carece de glándulas diges-
f
tivas. La planta se limita a asi-
milar los líquidos digestivos
elaborados anteriormente por
las bacterias.
Descripción: es una planta
de colores vivos con rizomas
subterráneos. Todas sus hojas
son ascidios coronados con
una pequeña capucha que
produce néctar; los insectos se
posan en ella para succio-
narlo, se lanzan contra esta
«cuchara nectarífera» y caen
al fondo de la trampa. La
planta produce unas flores de
color blanco rosáceo.
Distribución geográfica: esta
planta vive exclusivamente en
Sudamérica, en la floresta tro-
pical y en los altiplanos de Te-
puys, de Venezuela a Brasil,
a una altitud que va desde
los 1.500 a los 3.000 m.
Luz y temperatura: en ve-
rano, necesita luz abundante y
una temperatura ambiente
comprendida entre los 20 y
los 25 °C, que no debe ser su-
perada, ya que esta planta,
acostumbrada a vivir a gran-
des alturas, no soporta el calor
excesivo. En invierno, sin em-
bargo, las temperaturas no de-
ben bajar de los 5 °C.
Riego: además de una ele-
vada aportación de agua, en
verano es aconsejable un am-
biente con mucha humedad.
Resulta óptima la vaporiza-
ción diaria, a la que se añade,
una vez por semana, un fertili-
zante para orquídeas disuelto
en proporción 1:10.
Método de cultivo: si bien es
una especie todavía bastante
rara en el mercado, cultivarla no
es difícil si se respetan las condi-
ciones naturales. Se utiliza un
sustrato mixto de esfagno y per-
lita en partes iguales.
Reproducción: como en la
mayoría de las sarracenias, la
reproducción se da por divi-
sión de matas y por esqueje de
rizomas. Asimismo, es posible
la siembra, pero constituye un
procedimiento más largo.
Particularidades: hoy en día
se conocen cinco especies de
Heliamphora, pero sin duda se
descubrirán más en las zonas,
en gran parte inexploradas,
donde vive la planta.
t
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
72
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
N E P E N T H E S A L B O M A R G I N A T A
Nombre científico
Nepenthes albomarginata
Nombre común
Nepentes
Familia
Nepentacece
Tipo de trampa: ascidio situado
en el extremo de las hojas. Los
insectos, atraídos por el color y
por una secreción dulce, caen
j en el interior y se ahogan en un
líquido digestivo; las paredes li-
sas y los pelos vueltos hacia
abajo impiden cualquier huida.
Descripción: es una liana que
se fija a árboles y matorrales
gracias a los zarcillos situa-
dos en la punta de las hojas.
Los ascidios tienen un borde
blanco y sus dimensiones osci-
lan entre los 12 y los 19 cm.
Distribución geográfica: vive
en las junglas de las regiones
bajas de Borneo, Sumatra y en
Indomalasia; a menudo se en-
cuentran a orillas del agua,
pero algunos ejemplares han
sido encontrados también a
más de 1.000 m de altitud.
Luz y temperatura: es reco-
mendable evitar las tempera-
turas excesivas y la luz directa
del sol. La temperatura ideal
oscila entre los 20 y los 30 °C.
Riego: es conveniente mante-
nerla húmeda. También hay
que controlar la humedad del
aire, que tiene que ser siem-
pre alta, a unos 70 °C de hi-
grometría. En invierno hay
que reducir los riegos.
Método de cultivo: es una
planta tropical que crece bien
en el vivero de un piso o en un
invernadero cálido semisom-
brío. Es recomendable utilizar
el mismo sustrato mixto que
para la Nepenthes bicalcarata.
Reproducción: se obtiene
principalmente a través de es-
quejes o por acodo. También
es posible utilizar semillas,
pero, a menos que se disponga
de un gran invernadero, es di-
fícil que la planta florezca.
Particularidades: ninguna.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
N E P E N T H E S B I C A L C A R A T A
Nombre científico
Nepenthes bicalcarata
Nombre común
Nepentes
Familia
Nepentacece
Tipo de trampa: ascidio, cuyas
dimensiones van desde los 5 a
los 12 cm y que se caracteriza
por poseer dos filas de dientes
a ambos lados de la capucha.
Descripción: es una planta
trepadora que puede alcanzar
los 15 m de altura. Sus hojas,
duras y muy coloridas, miden
entre 10 y 50 cm de longitud y
unos 5 a 11 cm de ancho. La
parte terminal de la nervadura
central se transforma, como en
la mayoría de las nepentes,
en zarcillo y, posteriormen-
te, en trampa. En la parte infe-
rior de la planta los ascidios tie-
nen una forma más aplastada
en relación con los superiores.
Distribución geográfica: crece
en la jungla de las regiones bajas
de Borneo.
Luz y temperatura: le gusta
el calor húmedo (20-30 °C) y
la luz tenue.
Riego: es recomendable man-
tenerla siempre húmeda, pero
sin empapar el pie (este pro-
cedimiento puede resultar de-
licado, sobre todo cuando se
utilizan macetas colgantes,
que tienden a secarse de-
prisa). Es posible utilizar un
sistema de riego en forma de
lluvia. En invierno, hay que
reducir los riegos.
Método de cultivo: en un cesto
colgante, o en una maceta de
plástico o terracota agujereada.
La planta acepta varios tipos de
terrenos: el sustrato debe ser
muy ligero, como el de las or-
quídeas, constituido, por ejem-
plo, por un tercio de esfagno,
un tercio de tierra de brezal y I
un tercio de polipodio (un helé-
cho cuyas fibras son usadas en
el cultivo de las orquídeas).
La tierra de brezal puede
ser sustituida por una capa de
hojas de haya o encina.
Reproducción: se produce
por acodo (se le aplica todo lo
descrito en la ficha de la Ne-
penthes x coccínea y en el capí-
tulo «Métodos de cultivo»).
Particularidades: por un
lado, la planta captura los in-
sectos gracias a las trampas y,
por el otro, alberga colonias de
hormigas en cavidades infla-
das situadas junto al peciolo.
Es una forma de asociación
entre dos especies: la planta
proporciona un refugio a las
hormigas, y las hormigas, por
su parte, le garantizan protec-
ción, eliminando los parásitos
(por ejemplo, las larvas).
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I V
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G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
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N E P E N T H E S P E R V I L L E I
Nombre científico
Nepenthes pervillei
Nombre común
Nepentes
Familia
Nepentacece
Tipo de trampa: de ascidio.
En la naturaleza, se observan
a menudo ascidios desgarra-
dos en su base; eso permite
suponer que algunos grandes
insectos, como los coleópte-
ros, consiguen romper el en-
voltorio de su «prisión».
Descripción: es una planta
trepadora que se fija a arbus-
tos y rocas. La punta de las
hojas es un zarcillo que sujeta
también al ascidio.
Distribución geográfica: esta
planta es endémica del archi-
piélago de las Seychelles y vive
exclusivamente en alturas gra-
níticas de la isla de Mahé. Es la
especie más occidental de su
género, ya que la mayoría de las
nepentes son de origen asiático.
Luz y temperatura: aunque
en la naturaleza crece a pleno
sol, es aconsejable no culti-
varla bajo un vidrio expuesto a
la luz directa del sol. Al proce-
der de islas con un clima muy
húmedo, sin duda es mejor te-
nerla en un ambiente con mu-
cha humedad, pero aireado,
condición que no siempre es
posible dentro de un piso. Sea
como sea, necesita vivir a una
temperatura de 20 a 25 °C;
puede soportar también tem-
peraturas un poco más bajas,
pero hay que evitar los descen-
sos por debajo de los 15 °C.
Riego: es recomendable man-
tenerla húmeda, pero sin su-
mergir la maceta en el agua de
forma continua.
Método de cultivo: debido a
la limitada difusión y a la pro-
tección a la que está sujeta, es
una planta poco habitual en
las colecciones botánicas. El
método de cultivo es similar al
de las otras nepentes; necesita
una buena luminosidad y un
ambiente cálido y húmedo.
Reproducción: tiene lugar
mediante acodo o esqueje en
un ambiente muy húmedo (véa-
se todo lo descrito en la Ne-
penthes x coccínea y en el capí-
tulo «Métodos de cultivo»).
f
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Particularidades: su nombre
hace referencia a Auguste
Pervillé, naturalista francés
que visitó el archipiélago de
las Seychelles en 1841. Los
habitantes de las islas Seyche-
lles la denominan «nepente
de jarra», por el líquido que
contiene en los ascidios.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E CI E S
N E P E N T H E S X C O C C í N E A
Nombre científico
Nepenthes x coccínea
Nombre común
Nepentes híbrido
Familia
Nepentacece
Tipo de trampa: de ascidio.
Descripción: es una planta
trepadora con hojas que, en
los extremos, se transforman
primero en zarcillo y luego en
ascidio de color verde o rojo.
Es un híbrido de las especies
Nepenthes mirabilis y Nepent-
hes x hookeriana.
Método de cultivo: sustrato
mixto ligero compuesto de
turba, vermiculita y tierra de
brezal; también es adecuado
un sustrato mixto para orquí-
deas. Lo ideal es cultivar la
planta en un invernadero; sin
embargo, también puede cul-
tivarse en un gran terrario, con
la condición de que se vayan
controlando las condiciones
climáticas. Durante la germi-
nación, hay que suministrar
una vez por semana un fertili-
zante líquido disuelto a la mi-
tad. No hay que olvidar que se
trata de una planta trepadora y
que, en consecuencia, necesita
mucho espacio vertical, a me-
nos que se le retiren esquejes
con regularidad.
Reproducción: se reproduce
por esqueje o por acodo, en es-
fagno húmedo. El color verde
fosforescente del esfagno in-
dica la presencia de humedad;
en cambio, si se vuelve blanco
indica una falta de agua.
Particularidades: entre las
ochenta especies de nepentes
se cuentan algunos híbridos,
muchos de los cuales son
creados en los Países Bajos.
La Nepenthes x coccínea es
uno de los más comunes, y
suele estar disponible a pre-
cios asequibles en casi todos
los comercios especializados.
Distribución geográfica: la
Nepenthes mirabilis está muy ex-
tendida por las regiones bajas
del sudeste asiático, desde Ma-
lasia hasta Australia, mientras
que la Nepenthes x hookeriana
vive en Malasia y en Borneo.
Luz y temperatura: es esen-
cial una óptima luminosidad,
pero hay que evitar la luz di-
recta del sol. Si la planta se en-
cuentra cerca de una ventana
que da al Norte, es aconseja-
ble instalar fluorescentes en la
parte opuesta. El fotoperiodo
debe ser de 14-18 horas. La
temperatura nocturna puede
disminuir hasta los 18 °C, y la
diurna debe oscilar entre los
21 y los 26 °C.
Riego: es recomendable colo-
car bajo la planta, pero sin
mojar la maceta, un barreño
de agua tibia calentada con
tubos de acuario. La maceta
debe estar siempre húmeda
pero sin tocar el agua. Du-
rante la germinación, hay que
pulverizarla con regularidad.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
PINGUICULA AGNATA
Nombre científico
Pinguicula agnata
Nombre común
Grasilla
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva de
sustancia viscosa, semejante a
las otras grasillas (véase la fi-
cha de la Pinguicula vulgaris).
Las hojas-trampa están cubier-
tas por pequeñas glándulas
viscosas sobre las que se que-
dan adheridas las presas.
Descripción: en relación con
las demás plantas carnívoras,
las grasillas presentan un as-
pecto muy «pacífico». El nom-
bre científico de Pinguicula sig-
nifica «carnosa», y es que las
glándulas viscosas que cubren
las hojas confieren a la planta el
aspecto de una planta carnosa.
La Pinguicula agnata posee ho-
jas estrechas y compactas, re-
dondeadas en su punta. La
roseta alcanza en su conjunto
los 13 cm. Las flores de color
malva claro presentan en su
borde unos puntitos blancos.
Distribución geográfica: crece
en México.
Luz y temperatura: necesita
luz abundante, pero atenuada.
Es preferible evitar el sol di-
recto y mantener una tempe-
ratura media de 24 °C. En in-
vierno, hay que protegerla de
las heladas (manteniéndola a
unos 10 °C), excepto si la
planta está en flor.
Riego: tiene que estar cons-
tantemente húmeda en el pe-
riodo de crecimiento, pero sin
llegar a empaparla (porque
podría pudrirse). Cuando la
planta esté en reposo (periodo
que no necesariamente coin-
cide con el invierno), hay que
reducir los riegos.
Método de cultivo: Es una
planta de fácil cultivo, que
puede crecer también dentro
de casa. Los trasplantes deben
hacerse en primavera y en un
sustrato mixto compuesto por
dos tercios de turba y un ter-
cio de arena. Si las hojas se
desprenden mientras se está
trasplantando la planta, no
hay que temer, es una forma
de reproducción. Se replanta
la base de las hojas en el sus-
trato, que debe mantenerse
húmedo, y se cubre todo con
tierra. Los primeros vastagos
aparecerán en unas semanas.
Reproducción: se reproduce
por semillas, siempre que sean
fecundadas de modo artificial.
Tal y como acabamos de ver,
también puede reproducirse
por esquejes.
Particularidades: Ninguna.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
PINGUICULA GRANDIFLORA
Nombre científico
Pinguicula grandiflora
Nombre común
Flor de las fuentes,
grasilla de flor grande
Familia
Lentibulariacece
manecer húmeda; mientras
que la aportación de agua debe
reducirse durante el invierno.
Método de cultivo: se cultiva
en un sustrato mixto de turba
y arena. A diferencia de las de-
más plantas carnívoras, esta
especie acepta sin problemas
la presencia de calizas.
Reproducción: tiene lugar
por semillas o por esquejes, re-
cogiendo las pequeñas yemas
que aparecen en primavera al-
rededor del brote central.
Particularidades: en función de
la distribución geográfica, exis-
ten varias formas y subespecies.
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa, igual que
las demás grasillas (véase Pin-
guicula vulgaris).
Descripción: es una planta
con hojas dispuestas en roseta
(de 5-8 cm de anchura), un ta-
llo floral de 8-15 cm de altura
y unas preciosas flores de co-
lor malva de 2-4 cm de an-
chura. Se marchita a finales
de verano y forma un taber-
náculo que se hunde ligera-
mente en el terreno, y luego
vuelve a aparecer en plena pri-
mavera.
Distribución geográfica: se
encuentra en Europa occiden-
tal; en España crece en las zo-
nas montañosas, como en los
Pirineos y la cordillera cantá-
brica. A diferencia de la Pin-
guicula lusítánica, parece sufrir
menos la competición con las
demás plantas.
Luz y temperatura: es una es-
pecie indígena que no teme
las heladas. Es importante evi-
tar temperaturas superiores a
los 28 °C, a menos que la
planta se cultive en un am-
biente fresco, ya que en es-
tado natural crece normal-
mente cerca de arroyos o en
escarpaduras húmedas.
Riego: durante el periodo de
crecimiento la tierra debe per-
f
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
PINGUICULA GYPSICOLA
Nombre científico
Pinguicula gypsicola
Nombre común
Grasllla
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa, al igual
que las otras grasillas (véase
Pinguicula vulgaris).
Descripción: mide unos 10 cm
y tiene unas hojas alargadas, ca-
racterística bastante extraña en
una planta carnosa. Cuando
llega el invierno, las hojas se
ajan y se forma un hibernáculo
en el centro de la planta.
Distribución geográfica: crece
en México, en los acantilados
yesosos situados a unos 400 km
al noroeste de México D.F.
Luz y temperatura: necesita
mucha luz, pero hay que evi-
tar los rayos directos del sol
(es mejor tamizarlos con una
cortina). En verano, tolera
temperaturas de 24-30 °C; en
invierno, se recomienda una
temperatura de unos 10 °C.
Riego: es recomendable que
la planta esté húmeda, pero
sin excesos; cuando la planta
forme el hibernáculo, deben
disminuirse los riesgos casi al
completo.
Método de cultivo: puesto
que esta especie crece en las
rocas yesosas, es adecuado
añadir un poco de yeso al tra-
dicional sustrato de turba.
Reproducción: se da por es-
quejes de hojas recogidas en
primavera, aunque la planta
no haya empezado aún su cre-
cimiento. El vastago aparece
al cabo de 2-3 semanas. Si las
flores han sido fecundadas, es
posible también la reproduc-
ción sexuada por semillas.
Particularidades: en invier-
no, es necesario pulverizarla
con un fungicida para evitar
que se formen hongos. Es
una planta bastante capri-
chosa, que puede formar el hi-
bernáculo en otoño y perma-
necer así durante dos años.
s
GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
cen durante el invierno para
PINGUICULA LUSITANICA evitar la formación de hongos
Método de cultivo: sustrato
El borde de las hojas tiende mixto compuesto por dos ter-
a enrollarse hacia el interior. cios de turba y un tercio de
El tallo floral, de 8 a 15 cm de arena,
altura, sostiene bonitas flores
de color malva pálido. La Reproducción: es fácil repro-
planta pasa el invierno en ducirla por esqueje de hojas,
forma de roseta, pero no pro- ya que las hojas se desprenden
duce un hibernáculo. sin esfuerzo, pero también es
posible la reproducción por
Tipo de trampa: semiactiva Distribución geográfica: vive semillas, que tienen que ser
de sustancia viscosa, al igual en Europa occidental. sembradas en turba,
que las otras grasillas (véase
Pinguicula vulgaris). Luz y temperatura: es una Particularidades: no soporta
planta que necesita mucha luz muy bien la presencia de otras
Descripción: es una pequeña y no teme las heladas. plantas a su alrededor, porque
planta con hojas muy gruesas tienden a ahogarla. Suele ere-
de color amarillo verdoso, que Riego: es conveniente mante- cer en lugares sin vegetación,
en ocasiones enrojecen por nerla húmeda, aunque sin a veces en senderos o en las
efecto del sol. exagerar. Los riegos se redu- pistas de las vacas.
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Nombre científico
Pinguicula lusitanica
Nombre común
Grasilla pálida
Familia
Lentibulariacece
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
PINGUICULA MORANENSIS
Nombre científico
Pinguicula moranensis
Nombre común
Grasilla
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa, al igual
que las demás grasillas.
Descripción: es una de las
grasillas más grandes; cuando
está totalmente desarrollada
alcanza los 15 cm de diáme-
tro. Es una especie muy her-
mosa, con un tallo floral de
20 cm de altura que sostiene
una flor rosa-violácea con el
centro blanco. Florece du-
rante varias semanas a finales
de verano y, a veces, incluso
en invierno. A finales de
otoño, todas las hojas apareci-
das en verano desaparecen y
son sustituidas por otras más
pequeñas y estrechas. Esta es
la forma en la que la planta
pasará el invierno, sin glándu-
las viscosas.
Distribución geográfica: vive
en México.
Luz y temperatura: necesita
una iluminación solar no dema-
siado intensa en verano. En in-
vierno, tiene que ser colocada en
un invernadero o dentro de casa.
Riego: es conveniente mante-
nerla húmeda, pero sin exce-
sos, en verano, mediante el uso
de un plato bajo la maceta; en
invierno, disminuyen los riegos.
Método de cultivo: sustrato
mixto compuesto por dos ter-
cios de turba y un tercio de
arena. También tolera un te-
rreno ligeramente calizo. Puede
ser plantada en un terrario bajo
techo, con tal de que disponga
de un espacio adecuado para
sus dimensiones.
Reproducción: mediante se-
millas, pero con la condición
de que uno mismo efectúe una
fecundación cruzada. Puede re-
producirse también mediante
esquejes en plena primavera:
cuando las hojas empiecen a
crecer, se retira con cuidado la
planta del terreno y se des-
prenden algunas hojas tirando
de ellas hacia abajo —no es
conveniente coger más de la
mitad—, y se dejan reposar
durante unos veinte minutos;
luego, se plantan en el sustrato
con la base hacia abajo y se cu-
bren con un vaso. El vastago
aparecerá en unas semanas.
Durante el verano, se retira el
vaso, pero no se trasplantan
las nuevas plantas hasta el año
siguiente, cuando ya están su-
ficientemente fuertes.
Particularidades: solía ser
cultivada por los apasionados
de las orquídeas, que la utiliza-
ban para matar a los pequeños
insectos que poblaban sus in-
vernaderos. Es una especie de
cultivo agradable en invierno.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
PINGUICULA PRIMULIFLORA
Nombre científico
Pinguicula primuliflora
Nombre común
Grasilla
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa, al igual
que las demás grasillas (véase
Pinguicula vulgaris).
Descripción: es una planta
de hojas oblongas, cuya bo-
nita flor rosa con núcleo ama-
rillo parece una prímula.
Distribución geográfica: se
encuentra en el sudeste de Es-
tados Unidos, entre Luisiana
y Florida.
Luz y temperatura: puesto
que en la naturaleza crece en
lugares sombríos, se adapta
perfectamente a una luz te-
nue.
Riego: los riegos deben ser
abundantes en el periodo de
crecimiento; también en in-
vierno hay que mantener el
sustrato húmedo. Con esfagno
se puede controlar fácilmente
el grado de humedad: el es-
fagno se vuelve blanquecino
cuando está seco, y así indica
si la planta está suficiente-
mente húmeda o no.
Método de cultivo: esta
planta se cultiva en esfagno
puro o en turba, reforzada
con arena o perlita al 50 %. Le
gusta vivir en espacios limita-
dos; por tanto, estará a gusto
bajo una campana o una jardi-
nera, incluso en un inverna-
dero. No obstante, hay que
tener cuidado con el sobreca-
lentamiento si el sol da direc-
tamente en la maceta.
Reproducción: cuando las
hojas tocan el suelo, emiten
nuevas plántulas, y la multipli-
cación por esquejes se pro-
duce casi de forma natural.
Basta con separar estas plán-
tulas cuando han enraizado
bien y trasplantarlas en otra
maceta.
Particularidades: esta planta
no produce hibernáculo en in-
vierno, pero sí ralentiza su
crecimiento.
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EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
P I NGUI CUL A V UL GARI S
Nombre científico
Pinguicula vulgaris
Nombre común
Grasilla, grasilla común
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva de
sustancia viscosa. En las grasi-
llas, las hojas están cubiertas
por dos tipos de glándulas vis-
cosas: las grandes, dotadas de
pedúnculo, llevan en la punta
una gotita pegajosa que atrapa
a los insectos; las demás, más
cortas, segregan un líquido di-
gestivo cuando un insecto es
capturado.
El borde de las hojas, ade-
más, puede redondearse lige-
ramente para retener los jugos
digestivos.
Descripción: se caracteriza
por poseer una flor, sujeta por
un tallo de unos 15 cm de al-
tura, que recuerda a una vio-
leta. En otoño, la planta for-
ma su propio hibernáculo.
Distribución geográfica: en el
hemisferio septentrional, en
toda la región paleártica. Le
gustan los ambientes húmedos,
sobre todo las orillas de torren-
tes y manantiales, y puede vivir
en la montaña hasta más arriba
de los 2.000 m de altitud.
Luz y temperatura: es una
planta que se cultiva al aire li-
bre. Tanto en verano como en
invierno debe mantenerse a la
sombra y en un lugar fresco.
Riego: en verano, es conve-
niente mantenerla húmeda; se
reducen los riegos en invierno
para evitar la formación de
hongos.
Método de cultivo: al contra-
rio de lo que ocurre con la ma-
yoría de las plantas carnívoras,
la grasilla común no necesita un
terreno ácido; en la naturaleza,
se puede encontrar en ambien-
tes neutros o calizos. El método
de cultivo es similar al de las de-
más grasillas. En general, a es-
tas plantas no les gusta ser tras-
plantadas, y no tienen que ser
replantadas nunca durante la
fase de desarrollo estival.
Reproducción: se retiran al-
gunas escamas del hibernáculo
y se introducen en la tierra;
crecerán con rapidez. Si la
planta es cultivada al aire libre,
habrá menos problemas para
obtener flores fecundadas, ya
que se desarrollan durante el
verano, cuando abundan los
insectos. Es conveniente con-
servar las semillas en la nevera,
y plantarlas en diciembre-
enero, por lo que existe riesgo
de exponerlas a las nevadas; la
germinación tendrá lugar en
plena primavera.
Particularidades: esta planta
se utilizaba en el pasado para
cuajar la leche y para aliviar el
dolor de las picaduras de los
insectos.
1
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
Reproducción: su reproduc-
PlNGUICULA X SETHOS ción es fácil por esquejes, ya
que las hojas se desprenden sin
dificultad durante el trasplante.
Luz y temperatura: tolera la
luz directa del sol (que hace Particularidades: es una plan-
que las hojas enrojezcan), ta robusta y fácil de cultivar,
pero con la condición de que aconsejada para principiantes,
sea expuesta progresivamente En general, las grasillas se
a sus rayos. En verano, la tem- prestan bien a la producción
peratura ideal es de 20-30 °C; de híbridos (que, recordemos,
en invierno, hay que mante- se obtienen fecundando la flor
nerla protegida de los hielos, con el polen de otras espe-
a 5-10 °C, o en un vivero. cies).
A diferencia de otras plan-
Riego: es conveniente mante- tas, como las droseras, los hí-
ner la planta húmeda durante bridos de grasillas pueden
el periodo de crecimiento, y producir semillas, pero no se
disminuir la aportación de agua puede esperar obtener una ré-
durante el periodo de reposo. plica exacta de la planta ma-
Cuando la planta empiece a dre: por efecto de las leyes de
florecer y se desarrollen las ho- la herencia, de hecho, los «hi-
jas, se vuelve a regar. jos» se parecerán más o me-
nos a los «abuelos», es decir, a
Método de cultivo: sustrato la Pinguicula moranensis o a la
mixto compuesto por dos ter- Pinguicula ehersas.
cios de turba y un tercio de Sólo los esquejes dan origen
arena. También soporta los te- a clones, es decir, a ejemplares
rrenos calizos. idénticos al original.
'

> 4
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\
Nombre científico
Pinguicula •< sethos
Nombre común
Grasilla híbrida
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: semiactiva
de sustancia viscosa, al igual
que las demás grasillas.
Descripción: es un híbrido de
la Pinguicula moranensis (cau-
data) y la Pinguicula ehersas. Se
caracteriza por poseer unas
grandes flores de color violeta
con un «corazón» que parece
una estrella blanca.
La roseta de hojas viscosas
mide entre 4 y 6 cm, pero em-
pequeñece en invierno.
Distribución geográfica: vive
en México.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
SARRACENIA ALATA
Nombre científico
Sarracenia alata
Nombre común
Sarracenia
Familia
Sarraceniacecs
Reproducción: la siembra es
fácil, pero hay que esperar va-
rios años antes de que la
planta alcance la madurez.
En cambio, la división de
matas o de rizomas (que mi-
den entre 15 y 20 cm y cuen-
tan con unas raíces dotadas de
pelos blanquecinos) es más
rápida y se efectúa, como con
las demás plantas de la misma
familia, plantando los trozos
con las raíces bien separadas y
dejando que la parte superior
del rizoma salga del suelo. El
«cuello» de la planta nunca
debe estar enterrado, porque
en invierno se pudriría.
Tipo de trampa: de ascidio,
cuya estructura es semejante a
la de las demás sarracenias.
Descripción: las hojas-tram-
pa alcanzan una altura de 30 a
70 cm y son de color verde
con nervaduras más o menos
rojas, según la variedad y la
exposición al sol. La flor, de
color amarillo pálido y con un
diámetro de 5-7 cm, se abre
antes del crecimiento de las
nuevas hojas primaverales.
Distribución geográfica: vive
en el sur de Estados Unidos,
en las costas de Luisiana, Mi-
sisipi y Alabama.
Luz y temperatura: le gusta el
sol y la temperatura ambiente
(de 24 a 30 °C) en verano. En
invierno, en cambio, es conve-
niente protegerla de las heladas,
a una temperatura de 5 °C.
Riego: los riegos deben ser
abundantes durante el periodo
de crecimiento; en invierno, en
cambio, deben reducirse.
Método de cultivo: sustrato
compuesto por cuatro partes de
turba, dos de perlita y una de
arena de río, mezclando bien
entre sí la arena y la turba antes
de añadir la perlita. En prima-
vera, la planta se recupera me-
jor con un poco de abono para
plantas de acuario, en una diso-
lución en proporción 1:10.
GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
m^
Particularidades: las sarrace- tivo muchas especies se han creados en laboratorio. La Sa-
mas sólo viven en América del cruzado entre sí; en la natura- rracenia alata es una especie
Norte, a menudo en los mis- leza existen al menos veinte resistente, adecuada para prin-
mos ambientes. Por este mo- híbridos, que se añaden a los cipiantes.
E L GRAN L I B RO DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R AS
SARRACENIA FLAVA
Nombre científico
Sarracenia flava
Nombre común
Planta trompeta
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: de ascidio.
Sus hojas presentan una forma
particularmente alargada.
Descripción: en estado natu-
ral, la planta puede alcanzar
una altura de 70-80 cm. La
flor, cuyo diámetro es de 8 cm,
pierde rápidamente sus pétalos
amarillos. Sólo los insectos
procedentes de otra flor pue-
den fecundarla, efectuando así
una polinización cruzada.
Distribución geográfica: cre-
ce en la zona oriental de Esta-
dos Unidos.
Luz y temperatura: es una
planta bastante resistente, y so-
porta bien la temperatura am-
biental; no obstante, es necesa-
rio protegerla de las fuertes
heladas. Al aire libre no le teme
al sol directo, pero si está a cu-
bierto, la iluminación del sol a
través de un vidrio debería ser
ligeramente atenuada. Es reco-
mendable evitar las temperatu-
ras superiores a los 35 °C.
Riego: los riegos deben ser
abundantes durante el creci-
miento y menos intensos en
invierno.
Método de cultivo: se em-
plean macetas de plástico (de
unos 13 cm de diámetro) para
reducir la evaporación, que
podría provocar un depósito
de sales minerales tóxico para
la planta. El sustrato tiene que
estar compuesto por dos ter-
cios de turba y un tercio de
arena acida de río; aunque
también se puede añadir un
poco de esfagno. No es reco-
mendable la arena marina.
Reproducción: el trasplante
debe efectuarse en primavera,
cuando es fácil dividir las ma-
tas para obtener nuevas plan-
tas. La división de las matas es
un método eficaz de reproduc-
ción, puesto que esta planta, al
ser cultivada, raramente pro-
duce semillas, a menos que se
practique la fecundación artifi-
cial. También puede reprodu-
cirse por esquejes de rizoma,
pero sólo con una planta
fuerte. Se ponen trozos de
planta de al menos 2 cm, con
raíces, en un sustrato húmedo;
el crecimiento se producirá al
cabo de unas semanas.
Particularidades: la acumula-
ción de insectos en el interior
de las hojas provoca la forma-
ción de hongos. Al final de la es-
tación, por tanto, es aconsejable
vaciar las hojas para evitar que
toda la planta quede infectada.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
f
SARRACENIA LEUCOPHYLLA
Nombre científico
Sarracenia leucophylla
Nombre común
Sarracenia
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: de ascidio,
cuya estructura es parecida a
la de las demás sarracenias.
Descripción: la Sarracenia
leucophylla, que alcanza los
90 cm de altura, es la más alta
de las sarracenias. Presenta
ascidios blancos con nervadu-
ras en filigranas rojas que ha-
cen que las hojas parezcan flo-
res. Contrariamente a lo que
se piensa, el opérculo de las
sarracenias no se cierra tras
una presa, sino que parece
destinado a proteger el inte-
rior de la trampa de la lluvia y
engañar a los insectos que,
una vez dentro, buscan la luz
del sol. Las flores, que se de-
sabotonan en marzo o abril,
son de color rojo oscuro.
Distribución geográfica: se
extiende por las sabanas hú-
medas del noroeste de Flo-
rida, hasta los límites del es-
tado de Misisipi.
Luz y temperatura: requiere
mucha luz, pero huye del sol
demasiado intenso y tiene que
estar en un lugar ligeramente
sombrío si se coloca detrás de
una ventana. En verano, si la
temperatura del invernadero
supera los 35 °C, es conve-
niente mantener una buena
humedad ambiental, para que
la punta de los ascidios no se
seque. En invierno, por el
contrario, hay que evitar la
humedad para que no apa-
rezca el hongo gris. Debe es-
tar protegida de las heladas.
Riego: se riega en primavera y
hasta bien entrado el otoño.
En invierno, es suficiente con
mantener el sustrato húmedo.
Método de cultivo: es similar
al de la Sarracenia flava. En
verano, si se deja la planta al
aire libre, es conveniente ex-
plorarla con frecuencia para
evitar que las babosas se refu-
gien en ella y se coman los
vastagos recién nacidos. De-
bido a las dimensiones de la
planta, es de gran utilidad el
uso de rodrigones, sobre todo
con los ejemplares que crecen
al aire libre.
Reproducción: se realiza por
semillas, división de matas o
esqueje de rizoma, al igual
que todas las demás especies
de sarracenias.
Particularidades: algunos co-
leccionistas recomiendan el uso
de un fertilizante para las sarra-
cenias, pero es mejor ser pru-
dente y hacer alguna prueba
antes de abonar una planta de
valor. En cualquier caso, debe
disolverse el fertilizante líquido
en más de la mitad.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
S A R R A C E N I A MI NOR
Nombre científico
Sarracenia minor
Nombre común
Sarracenia
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: por ascidio.
La abertura del ascidio está
rodeada por unas glándulas,
que segregan un néctar que
atrae a cientos de hormigas.
Estos animales constituyen la
presa principal de la planta.
La parte posterior de la hoja
está cubierta por unas «venta-
nas» traslúcidas hacia las que
se dirigen los insectos, cre-
yendo encontrar una salida;
en cambio, siguen golpeán-
dose contra la hoja hasta que
caen en la trampa, semejante
a la de las demás sarracenias,
donde quedan aprisionados.
Descripción: la diferencia con
las demás sarracenias reside en
la forma de la capucha, que se
caracteriza por poseer una es-
pecie de marquesina opaca
que cubre la abertura, dis-
puesta a modo de boca. Las
flores de color azafrán se abren
en primavera, junto con las
nuevas hojas. En este periodo
todavía perviven las hojas del
año anterior, que pueden vivir
unos doce meses.
Distribución geográfica: se ex-
tiende por Estados Unidos,
desde la parte meridional de Ca-
rolina del Norte hasta Florida.
Luz y temperatura: necesita
luz abundante, si bien en un in-
vernadero los rayos del sol de-
ben ser ligeramente tamizados.
En invierno, es conveniente
mantenerla protegida de las he-
ladas, con una temperatura que
ronde los 5 °C, y aireando sufi-
cientemente el local para evitar
la formación de hongos.
Riego: la planta tolera los am-
bientes secos, si bien se desarro-
lla mejor en lugares húmedos.
En invierno, es recomendable
mantenerla húmeda, pero sin
sumergir la maceta en agua.
Método de cultivo: a diferen-
cia de lo que ocurre con las
demás sarracenias, el rizoma
de esta planta debe plantarse
apenas bajo la superficie del
terreno. EÍ sustrato adecuado
es la habitual mezcla de turba.
Reproducción: es posible por
semillas, pero hay que ser pa-
ciente, porque la planta no será
adulta hasta al cabo de unos
5-7 años. La multiplicación por
división de matas o rizomas es
mucho más rápida.
Particularidades: es una
planta fácil de cultivar, ideal
para principiantes. Soporta
bastante bien la falta de agua
debida a los descuidos estiva-
les: las hojas se marchitan,
pero la planta no se muere.
G U I A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
SARRACENIA PSITTACINA
Nombre científico
Sarracenia psittacina
Nombre común
Sarracenia
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: de ascidio,
cuya estructura es semejante a
la de las demás sarracenias.
Descripción: la traducción del
nombre científico de esta
planta es «sarracenia papa-
gayo». Y es que, en efecto, la
parte superior del ascidio, ob-
servada de perfil, recuerda el
pico de esta ave. La planta pre-
senta un aspecto espigado y
forma una amplia roseta que
puede medir hasta 30 cm. Las
hojas-trampa poseen en la parte
ventral un ala que atrae a los in-
sectos hacia una abertura poco
llamativa. La parte redonda del
ascidio está cubierta de unas
«ventanillas» traslúcidas, man-
chas claras que engañan a los
insectos, que creen poder salir
por ahí y, por el contrario, lo
que hacen es caer en la trampa.
Distribución geográfica: esta
planta abunda en Estados
Unidos, desde el estado de
Luisiana septentrional hasta
el de Florida, en llanuras hú-
medas y arenosas, sujetas a
inundaciones invernales.
Luz y temperatura: le gusta la
luz abundante; no obstante, si
se coloca junto a una ventana,
es recomendable evitar el sol
directo, que puede quemar la
punta de los ascidios. Es con-
veniente mantenerla a tempe-
ratura ambiente y, en invierno,
protegerla de los hielos.
Riego: en verano necesita mu-
cha humedad. Puesto que en
invierno, en estado natural,
vive en terrenos encharcados
en agua, en esta estación se
puede sumergir completa-
mente en agua no caliza; no ha-
brá que sacarla del agua hasta
la primavera, que es cuando
reanuda su actividad. De esta
forma, se evita la formación
del hongo gris, debido a la
Botrytis cinérea. Sea como sea,
también es posible mantener la
planta a temperatura ambiente,
reduciendo el grado de hume-
dad.
Método de cultivo: es pare-
cido al de las demás sarracenias.
Reproducción: se reproduce
por semillas, pero la planta
tarda varios años en llegar a
ser adulta. La división de las
matas y de los rizomas es más
rápida, y se efectúa igual que
para las demás sarracenias.
Particularidades: la inmersión
invernal en agua permite limi-
tar la presencia de pulgones y
cochinillas, a las que la planta
está particularmente expuesta.
i
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
SARRACENIA PURPUREA
Nombre científico
Sarracenia purpurea
Nombre común
Planta vasija
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: de ascidio,
cuya estructura es semejante a
la de las otras sarracenias.
Descripción: las hojas-trampa
crecen en forma de roseta más
o menos semierectas, en fun-
ción de la subespecie. Con el
sol adquieren unas estriaciones
rojas y, en ocasiones, todo el
ascidio se vuelve de color gra-
nate. Los ascidios son anchos y
abiertos, y la capucha no cubre
la entrada. La floración de los
capullos, en marzo, indica la
reactivación de la planta; las
hojas, no obstante, crecerán
más adelante, como ocurre
con las demás sarracenias. La
flor es de color púrpura.
Distribución geográfica: es
la especie más extendida por
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Estados Unidos. En las diver-
sas regiones, es frecuente la
presencia de numerosas su-
bespecies geográficas, y cada
una de ellas se ha adaptado al
ambiente en el que vive.
Luz y temperatura: la luz di-
recta del sol es necesaria para
que los ascidios se vuelvan de
color rojo. Esta planta necesita
una temperatura ambiente.
Riego: los riegos tienen que
ser abundantes en el periodo
de crecimiento; y más reduci-
dos en invierno. En pleno ve-
rano es aconsejable llenar de
agua los ascidios para facilitar
la digestión de las presas.
Método de cultivo: es seme-
jante al de la Sarracenia flava.
Se utiliza un sustrato mixto
•compuesto por dos tercios de
turba y uno de arena, al que se
puede añadir un poco de es-
fagno. Esta planta, muy resis-
tente, puede ser cultivada
también en una turbera exte-
rior, aunque hay que controlar
bien las babosas, ya que les
encantan sus brotes.
Reproducción: en la natura-
leza, las cápsulas contienen casi
un centenar de semillas. La
germinación es dificultosa; por
tanto es aconsejable dejar las
semillas en agua y dentro de la
nevera durante unas semanas,
añadiendo un producto tensio-
activo para evitar que floten. La
multiplicación por división de
los rizomas es más práctica
(mismo procedimiento que
para la Sarracenia flava).
Particularidades: el nombre sa-
rracenia se otorgó en honor al
doctor Sarrasin, médico y botá-
nico franco-canadiense que in-
trodujo estas plantas en Europa.
La primera mención de las sa-
rracenias se remonta a 1601.
GUí A BOTá NI CA DE LAS ESPECI ES
SARRACENIA RUBRA
Nombre científico
Sarracenia rubra
Nombre común
Planta trompeta
Familia
Sarraceniacece
Tipo de trampa: de ascidio,
con una estructura similar a la
de las demás sarracenias.
Descripción: es una planta
menos esbelta que otras espe-
cies, como la Sarracenia alata
o la Sarracenia flava; mide
unos 45 cm. La parte superior
de la trampa adquiere un co-
lorido broncíneo a la luz del
sol. El ascidio, además, está
decorado con nervaduras ro-
jas. La flor, de color rojo os-
curo y de unos 4,5 cm de an-
cho, es la más pequeña de su
género, y se parece a la de la
Sarracenia purpurea.
Distribución geográfica: vive
en Estados Unidos, en los es-
tados de Carolina del Norte y
del Sur, Georgia, Florida, Mi-
sisipi y Alabama.
Luz y temperatura: en ve-
rano, necesita mucha luz y
una temperatura ambiente; en
invierno, debe estar resguar-
dada de las heladas.
Riego: riego abundante en
cuanto se constata la reactiva-
ción primaveral y durante
todo el periodo de creci-
miento; en invierno se redu-
cen los riegos, ya que sólo es
necesario una ligera humedad
en la tierra.
Método de cultivo: similar al
de las demás sarracenias.
Reproducción: no todas las
sarracenias pueden producir
semillas sin la intervención de
los insectos. Por este motivo,
si se desea efectuar una siem-
bra, se recomienda fecundar
manualmente las plantas, pa-
sando un pequeño cepillo cu-
bierto de polen sobre el es-
tigma de las flores. Si se utiliza
polen de otra especie de sarra-
cenia, se obtiene un híbrido.
Particularidades: debido a
que el rizoma, al emitir nuevos
brotes, se mueve por el inte-
rior de la maceta, es recomen-
dable utilizar macetas bastante
grandes y trasplantar la planta
cada dos años, si es necesario.
En caso contrario, el vastago
podría golpearse contra el
borde de la maceta, lo cual
afectaría a su desarrollo.
i
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
UTRICULARIA CAPENSIS
Nombre científico
Utricularia capensis
Nombre común
Utricularia
Familia
Lentibulariacece
94
Tipo de trampa: activa de
succión.
Descripción: es una utricula-
ria terrestre, con muchísimas
flores de color violeta pálido y
con manchas amarillas, que
miden unos 10 cm y despun-
tan de mayo a septiembre.
Como muchas otras utricula-
rias, esta planta es muy pe-
queña en invierno, estación en
la que forma un conjunto de
hojas redondeadas en la su-
perficie del terreno.
Distribución geográfica: vive
en Sudáfrica.
Luz y temperatura: en verano,
es conveniente mantenerla al
sol; en cambio, en invierno
debe estar protegida del sol.
Riego: es recomendable man-
tener la planta muy húmeda a
partir de la primavera. En in-
vierno, se reducen los riegos.
Método de cultivo: sustrato
compuesto por dos tercios de
turba y un tercio de vermiculita.
Reproducción: la reproduc-
ción es fácil por esquejes;
se corta una parte del terrón
que contiene el grupo de los
estolones y se trasplanta a un
compuesto de turba y perlita o
vermiculita.
Particularidades: ninguna.
"+\i
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
S ^
UTRICULARIA CORNUTA
Nombre científico
Utricularia cornuta
Nombre común
Utricularia
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: activa de
succión.
Descripción: es una gran utri-
cularia terrestre de 13 cm, con
unas bonitas flores amarillas que
invaden todo el tiesto en prima-
vera y muchas hojitas verdes.
Las vesículas-trampa subte-
rráneas se forman en los ta-
llos, o estolones, y necesitan
cierto grado de humedad.
Distribución geográfica: cre-
ce en Sudamérica.
Luz y temperatura: la planta
se ha adaptado al clima tempe-
rado frío y puede soportar un
mínimo de -2 °C en invierno y
los 35 °C en verano.
Riego: durante el periodo de
germinación debe conservarse
constantemente húmeda; en
invierno, en cambio, se redu-
cen los riegos.
Método de cultivo: crece en
un sustrato compuesto por tres
cuartos de turba y un cuarto de
vermiculita o esfagno.
Reproducción: es posible la
siembra, pero la división de
matas resulta mucho más fácil.
Particularidades: esta planta
es a veces vulnerable al ataque
de hongos, que deforman sus
hojas. Para evitarlo, basta con
pulverizarla con un fungicida en
cuanto aparezca una lanosidad
blanca en la punta de las hojas.
f
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
rtit.

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Utricularia cornuta
96
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
UTRICULARIA LíVIDA
Nombre científico
Utricularia lívida
Nombre común
Utricularia
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: activa de suc-
ción.
Descripción: es una utricula-
ria terrestre, y posee hojas rec-
tas de 1-2 cm. Sus minúsculas
trampas subterráneas, 1-3 mm
de anchura, están presentes
en los estolones y hasta en las
hojas. Las dimensiones del ta-
llo floral (que puede sostener
hasta cincuenta flores) son
muy variables, y la altura
puede oscilar entre los 2 y
los 80 cm. También la colora-
ción es variada: del violeta os-
curo al blanco, pasando por el
malva pálido, y todo ello con o
sin manchitas amarillas.
Distribución geográfica: está
muy extendida en África, des-
de Etiopía hasta la provincia del
Cabo, pasando por Madagas-
car. También es posible encon-
trarla en México. Crece en las
llanuras pantanosas y a orillas
del agua, aunque también pue-
de vivir a 2.600 m de altitud.
Luz y temperatura: necesita
mucha luz. En invierno, no es
recomendable que se encuen-
tre a una temperatura inferior
a los 8 °C.
Riego: abundante en verano, y
menos frecuente en invierno.
Método de cultivo: sustrato
compuesto por dos partes de
turba y un tercio de vermiculita.
Si está plantada en un con-
tenedor de vidrio, se pueden
observar los estolones y las ve-
sículas subterráneas, pero es
mejor rodear todo el conjunto
con papel de celofán opaco; en
caso contrario, las paredes del
contenedor podrían cubrirse
de algas y de hojas de la planta.
Reproducción: durante el
trasplante, cada dos años, se
corta un cuadrado de unos
2-3 cm de anchura del terreno
y se trasplanta en un sustrato
compuesto de turba y perlita o
vermiculita. Dicha operación
debe ser efectuada en el pe-
riodo de reposo de la planta.
Particularidades: la descrip-
ción poco precisa de esta
planta es el resultado de las
dificultades encontradas por
los científicos al definir la es-
pecie; actualmente, se cuen-
tan al menos unos 25 sinóni-
mos.
WkreJ
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
UTRICULARIA SANDERSONII
Nombre científico
Utricularia sandersonii
Nombre común
Utricularia
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: activa de
succión.
Descripción: utricularia te-
rrestre, que forma una red sub-
terránea de estolones filiformes,
en los que destacan las minús-
culas trampas (1-1,5 mm). En la
superficie de la tierra despun-
tan unas hojas de 3 a 6 mm de
anchura que forman una espe-
cie de prado. Los tallos florales
se desarrollan en primavera y
sostienen entre unas 3 y 6 flo-
res cada uno; las flores son
blancas con las puntas de color
malva y la parte central ama-
rilla.
Distribución geográfica: vive
en Sudáfrica, en una pequeña
zona de Natal y en la provin-
cia del Cabo, donde crece so-
bre rocas húmedas entre los
210 y los 1.200 m de altitud.
Luz y temperatura: soporta
bien el sol y las temperaturas
estivales, siempre que su pie
esté sumergido en agua. En
invierno, conviene protegerla
de las heladas.
Riego: los riegos deben ser muy
abundantes durante el periodo
de crecimiento, y más reducidos
en invierno, pero manteniendo
la planta siempre húmeda.
Método de cultivo: se reco-
mienda un sustrato mixto de
turba y un tercio de vermicu-
lita o esfagno.
Reproducción: la reproduc-
ción de esta planta es fácil si
se realiza por esquejes, utili-
zando un pedazo de terrón
que contenga los estolones y
plantándolos en una mezcla
de turba y perlita o vermicu-
lita. La planta desarrollará es-
tolones en todas las direccio-
nes, y en pocas semanas el
tiesto habrá sido completa-
mente colonizado.
Particularidades: por la abun-
dancia de sus flores y la facilidad
de cultivo, es una de las plantas
carnívoras más apreciadas por
los coleccionistas botánicos.
G U í A B O T á N I C A DE LAS E S P E C I E S
U T R I C U L A R I A V U L G A R I S
Nombre científico
Utricularia australis
Nombre común
Utricularia, lentibularia
Familia
Lentibulariacece
Tipo de trampa: activa de
succión. Para entender que
estas plantas son carnívoras,
hay que observarlas con aten-
ción. Y es que las vejigas, que
podrían ser confundidas con
flotadores, son en realidad
trampas subacuáticas (vesícu-
las); debido a que la presión
en el interior de la vesícula es
inferior a la del exterior del
agua, cuando un animal roza
uno de los pelos unidos a las
válvulas de cierre, la trampa se
dispara, el agua es aspirada
hacia el interior y se lleva con-
sigo al desafortunado animal.
Luego, el agua es expulsada
lentamente a través de las pa-
redes de la vesícula, para que
la trampa esté de nuevo
«lista» para ser utilizada.
Descripción: es la más común
de las utricularias acuáticas.
Sus flores son aéreas, de color
amarillo o blanco, y parecen
pequeñas bocas de león.
Distribución geográfica: está
muy extendida por Europa,
Asia, África y Norteamérica.
Luz y temperatura: al encon-
trarse en la naturaleza en Eu-
ropa, basta con mantenerla a
una temperatura ambiental.
La luz no le molesta, pero pro-
voca el desarrollo de algas fila-
mentosas que invaden com-
pletamente el acuario. No se
puede utilizar un producto an-
tialgas, porque podría ahogar
la planta; para evitar una proli-
feración excesiva de algas, se
protege el tiesto con una hoja
de plástico de color. Se prueba
con varios colores en función
del ambiente.
Riego: al ser una planta acuá-
tica, no necesita riegos.
Método de cultivo: puesto
que no tiene raíces, es sufi-
ciente con dejarla flotar en
agua acida con un poco de
turba. En primavera, es reco-
mendable recoger de los estan-
ques pequeños animalillos,
como dafnias o cíclopes que, al
reproducirse, alimentarán a las
plantas. Al aproximarse el in-
vierno, la cantidad de hojas
disminuye, y se forma un hi-
bernáculo que se posa en el
fondo del acuario.
Si la planta se cultiva al aire
libre, necesita un recipiente
bastante profundo (35 cm)
para que el fondo, donde se
encuentran los hibernáculos,
no se hiele. Esta planta no
siempre florece cuando no
está en la naturaleza.
Reproducción: la reproduc-
ción por esquejes resulta fácil;
para ello sólo hay que cortar
un trozo del tallo. Si se quie-
ren utilizar las semillas, deben
recogerse en otoño y conser-
varse en el frigorífico; más
tarde, en primavera, se «siem-
bran» en la superficie del
agua; la germinación tendrá
lugar en unos dos meses.
Particularidades: existen por
lo menos 250-300 especies de
utricularias en todo el mundo.
De hecho, son las plantas car-
nívoras más numerosas, aun-
que las menos conocidas. Sus
reducidas dimensiones no fa-
cilitan su estudio.
TERCERA PARTE
CONSEJOS PRáCTICOS
MéTODOS DE CULTIVO
Salud y sobriedad: este podría ser el lema de las plan-
tas carnívoras. En efecto, están tan acostumbradas a vi-
vir en ambientes pobres que no toleran la mayoría de
los abonos orgánicos, así como tampoco el agua, a me-
nudo caliza, del grifo.
Cómo cultivar plantas carnívoras
Puesto que las plantas carnívoras viven principalmente
en ambientes específicos, como pantanos o turberas
acidas, para favorecer su crecimiento es aconsejable
reproducir en todo lo posible las condiciones naturales.
La temperatura, el tipo de suelo, la luminosidad, la
humedad, la calidad y el volumen del agua son los prin-
cipales factores que hay que tener presente. Si bien al-
gunas especies son más resistentes que otras, se reco-
mienda respetar al máximo las condiciones naturales,
para garantizar a las plantas un desarrollo armonioso
que les permita resistir de forma más fácil a las enfer-
medades.
Imitar las condiciones naturales
La temperatura
En función del método de cultivo, vinculado a la tem-
peratura, podemos distinguir tres grandes categorías
de plantas.
LAS PLANTAS RúSTICAS
No temen las heladas y pueden permanecer al aire li-
bre todo el año. Este es el caso, por ejemplo, de las es-
pecies europeas. La mayoría de estas plantas adoptan
t
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
una forma de reposo durante la estación más dura: ro-
seta, vastago invernal, yema o hibernáculo, depen-
diendo de la especie. Se trata de formas poco visibles
en invierno, que hacen la planta menos llamativa.
Las más comunes son las droseras, las grasillas y las
utricularias europeas, además de la especie Sarracenia
purpurea, que conserva en parte sus hojas.
LAS PLANTAS SEMIRRúSTICAS
En verano, se desarrollan adecuadamente al aire libre,
pero en invierno tienen que ser resguardadas de los
hielos, a una temperatura comprendida entre los 5 y
los 10 °C. El periodo de reposo es necesario para la
planta, ya que, si recibe un calor excesivo, seguirá de-
sarrollándose pero se agotará, con lo que la floración
primaveral será menos espectacular. La mayoría de
las plantas carnívoras se sitúa en esta categoría: drose-
ras de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda; sarrace-
nias de Norteamérica; grasillas de México... Algunas
Darlingtonia (lirio cobra)
Mé T O D O S DE CULTI VO
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de ellas adoptan, sin embargo, una forma de reposo que
es menos marcada, en relación a la de las plantas rústicas.
Algunos cultivadores usan artificios para contener el
calor en los invernaderos durante la estación fría, como,
por ejemplo, poner entre las plantas grandes piedras que
retienen el calor del sol durante el día y lo sueltan lenta-
mente a lo largo de la noche; los bidones llenos de agua
pintados de negro tienen la misma función. Sin embargo,
tan sólo constituyen paliativos que no pueden sustituir
un buen sistema de calefacción que proteja el lugar de
cultivo, que suele ser un invernadero, de las heladas. Las
estufas eléctricas son la forma más práctica. Las estufas
están provistas de un termostato fácil de regular, que re-
mueve el aire del invernadero y lo vuelve más seco, con lo
que se reducen los ataques de los hongos. Lo mejor es
usar al menos dos, una frente a la otra —se trata de una
precaución en caso de avería—. Si en la zona de cultivo
no hay tomas eléctricas, se puede optar por los sistemas
Drosera filiformis
E L GRAN L I BRO DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R AS
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de calefacción de nafta o de gas; se aconseja el propano,
ya que el butano no calienta lo suficiente. El inconve-
niente de la calefacción a gas es la producción de hume-
dad que en ocasiones, en invierno, puede favorecer la
formación de hongos parásitos. También hay que prestar
atención al nivel de combustible con el fin de que la es-
tufa no se apague, y controlar que la emisión del calor se
haga de manera uniforme. No está de más adquirir un in-
dicador de hielo, que avisará de los eventuales problemas
de calefacción, evitando sorpresas desagradables.
Drosera rotundifolia
LAS PLANTAS TROPICALES
Originarias de selvas muy densas, estas plantas tienen que
vivir durante todo el año en un ambiente húmedo y cá-
Mé T O D O S DE CULTI VO
lido, a unos 25-30
C
C. Las nepentes del sudeste asiático y
las droseras de Queensland, Australia, son típicas plantas
tropicales. Para estas es necesario habilitar un pequeño in-
vernadero cubierto; las nepentes, sin embargo, podrían
crear algunos problemas por sus lianas, que se extienden
en altura y pueden superar el espacio destinado para ellas.
La mejor forma de dar calor la constituye el cableado
subterráneo que, aun habiendo sido ideado para «repti-
liarios», tiende a emitir un calor excesivo; por tanto, es
conveniente dotarlo de un termostato para poder con-
trolar la temperatura. Otra solución consiste en colocar
un barreño con agua en el fondo de la jardinera y calen-
tar el agua con resistencias para acuarios: este sistema ga-
rantiza calor y humedad a través de la evaporación del
agua, cuyo nivel tiene que ser controlado. El principal in-
conveniente lo constituye la condensación del vapor de
agua que se forma en las paredes y que impide observar
la planta. Para eliminar este inconveniente, basta con ins-
talar pequeñas tomas de aire por arriba y por abajo, así
como un ventilador, cuando sea necesario observarla.
Hay quien utiliza como resistencia el transformador de
los fluorescentes que Huminan el vivero: es una solución
ingeniosa cuando no se necesita demasiado calor. Lo im-
portante es poner el transformador sobre la planta o en
un lugar protegido de la humedad.
El sustrato
Algunos expertos utilizan el término «compost» para
designar la mezcla de tierra en la que cultivan sus plan-
tas. Para evitar confusiones con el auténtico compost,
que es un suelo demasiado rico para la plantas carnívo-
ras, llamaremos a dicha mezcla «sustrato».
En la naturaleza, la mayoría de las plantas carnívo-
ras se desarrolla en pantanos ácidos y turberas, ambien-
tes que son muy pobres en sustancias orgánicas. Al cre-
cer en tales condiciones, las plantas no necesitan gran
cantidad de sustancias azoadas. Los elementos conteni-
dos normalmente en los fertilizantes orgánicos y en los
fertilizantes comunes, por tanto, constituyen un «ve-
neno» para las plantas carnívoras. El sustrato tiene que
estar principalmente constituido por turba no enrique-
cida; hay personas que utilizan turba pura, pero es me-
jor añadirle algún producto como la perlita, la vermicu-
lita, la puzolana, el esfagno o la arena de río no caliza
(no la utilizada con el cemento, ya que contiene los ca-
parazones calizos de los caracoles). Los principiantes, o
$
E L GRAN L I BR O DE LAS P L ANT AS C AR Ní VOR A S
108
Mé T O D O S DE CULTI VO
quienes dispongan de pocas plantas, pueden dirigirse a
los productores que venden mantillos ya preparados en
pequeñas cantidades, teniendo en cuenta, no obstante,
que los que se venden en las jardinerías están siempre
enriquecidos con sustancias minerales fertilizantes: en-
contrar turba natural al 100 % es muy difícil.
En ocasiones, el agua utilizada para los riegos puede
contener sales minerales; para evitar saturar el terrero
durante mucho tiempo, se aconseja cambiar la tierra de
la planta cuando se observen pequeños cúmulos blan-
quecinos en la superficie del sustrato. Pero cuidado:
esta operación no debe realizarse en plena estación; es
mejor posponerla hasta la primavera siguiente.
La luminosidad
En las turberas, los árboles no crecen con facilidad, a
causa de la acidez del terreno y de la humedad; como con-
secuencia de ello, estos ambientes carecen práctica-
mente de sombra.
La mayoría de las droseras y de las sarracenias de
pantanos crecen, por tanto, a pleno sol, y pueden culti-
varse perfectamente al aire libre y bajo los rayos del sol.
A la izquierda: Nepenthes pervillei
Abajo: brotes de Sarracenia
9
M
109

E L GRAN L I B R O DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R AS
CONDICIONES BÁSICAS PARA EL CULTIVO DE PLANTAS CARNÍVORAS
luz abundante
(preferiblemente solar)
sustrato ácido
(turba + arena)
maceta de plástico para
evitar una evaporación
excesiva
f
presencia permanente de agua de lluvia bajo
la maceta durante el crecimiento estival
Las grasillas y las nepentes, en cambio, al crecer en
ambientes más resguardados, prefieren sombra con un
poco de luz. Por ello hay que recordar, en el momento
en que son sacadas al exterior, en primavera, tras un in-
vierno a cubierto, no exponerlas directamente a la luz,
ya que un sol demasiado intenso las perjudicaría. Así
pues, hay que acostumbrarlas progresivamente, dán-
doles sombra con una tela; si esto no se hace, el sol las
quemará, y las hojas se ajarán rápidamente. Las plantas
no morirán, pero tardarán en recuperarse.
Las plantas cultivadas dentro de casa tienen que
estar ante una ventana; en el caso de que la luz fuera
insuficiente, habrá que instalar un fluorescente a unos
20-30 cm por encima de las plantas para que dispon-
gan de una óptima luminosidad. Para obtener una
buena iluminación, es recomendable el uso de un tubo
Mé T O D O S DE CULTI VO
fluorescente de neón unido a un tubo normal con luz
de día. También existen otros tubos de neón que inte-
gran la luz diurna y que duran más; se usan solos, pero
son más caros. Estos tubos, combinados con un tem-
porizador, permiten iluminar las plantas con mucha
precisión.
Asimismo, existen lámparas incandescentes «espe-
ciales para plantas», pero en este caso son desaconse-
jadas debido al excesivo consumo eléctrico y a la canti-
dad de calor que emiten. En función de la luz natural
que recibe la planta, hay que programar la duración de
la iluminación: en verano, durante el periodo de activi-
dad, son necesarias unas quince horas; en invierno, du-
rante el periodo de reposo, basta con ocho horas. Tam-
bién deben efectuarse algunas variaciones en función
de la entrada en vigor o no de la hora oficial, es decir,
en primavera y otoño.
Para obtener una luminosidad prácticamente per-
fecta, la solución ideal es, evidentemente, un inverna-
dero: la luz natural y las estaciones marcan la vida de
las plantas, y los vidrios las protegen del frío y de la in-
Drosera cuneifolia t emper i e.
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E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
En las plantas con buena salud, que reciben bas-
tante luz, las hojas-trampa son de color rojo intenso; en
caso contrario, en cambio, siguen siendo verdes o se
descoloran y tienden a deteriorarse.
112
El agua y la humedad
Al tratarse de plantas de pantano, la mayoría de las car-
nívoras necesitan muchísima agua. Durante el verano,
en pleno desarrollo, tienen que ser sumergidas constan-
temente en este elemento: por ello es conveniente colo-
car bajo el tiesto un plato con al menos 2 cm de agua.
Del mismo modo, en invierno o cuando la planta esté
en reposo, hay que limitarse a mantenerla húmeda para
no correr el riesgo de que se pudran las raíces.
Es recomendable utilizar únicamente agua de llu-
via, no la del grifo ni la de una fuente caliza. Si no se
dispone de agua de lluvia, también se puede emplear
agua mineral muy pura o la que se obtiene al descon-
gelar la nevera. No obstante, el polvo de los tejados, el
envenenamiento y los restos de sustancias orgánicas en
los depósitos de agua, la hacen a veces inadecuada
para el riego de las plantas carnívoras (esto es aplicable
sobre todo a las plantas más frágiles). En este caso, es
conveniente proveerse de unos aparatos especiales
para purificar el agua, una solución también válida para
quienes no pueden disponer de agua de lluvia. El único
inconveniente es su precio.
El agua utilizada para regar tiene que ser neutra o
acida, pero de ningún modo caliza. Si se duda sobre la
calidad del agua, es conveniente comprobarla con los
kits específicos, que proporcionan un cálculo aproxi-
mado del pH (grado de acidez o alcalinidad en base a
la concentración de iones de hidrógeno).
El pH puede ir de 0 (máxima acidez) a 14 (máxima
basicidad); el pH del agua para las plantas carnívoras,
por tanto, tiene que ser muy inferior al valor neutro 7.
Para evitar que la tierra aridezca a causa de la exce-
siva evaporación, es mejor utilizar jardineras grandes
con reserva de agua.
En verano, es útil garantizar a las plantas una ade-
cuada humedad del aire para evitar que las hojas de al-
gunas especies, como las sarracenias, se sequen. Del
mismo modo, en invierno hay que procurar la renova-
ción del aire para evitar el ataque de los hongos.
Al mediodía, cuando brilla el sol invernal, la tem-
peratura del invernadero puede superar los 25 °C, aun-
El cultivo de las plantas
carnívoras requiere:
• un sustrato ácido (turba);
• una buena luminosidad;
• agua no caliza.
MÉTODOS DE C UL T I VO
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Sarracenia purpurea q
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J exterior haya hielo; es recomendable aprove-
char este momento para airear el ambiente, renovar el
aire y eliminar una parte de la humedad excesiva.
Dónde cultivar plantas carnívoras
Desde el simple tiesto de flores hasta la turbera re-
construida. Las soluciones son muchas y varían en
función del espacio, el presupuesto y el talento y
gusto personales.
Para algunas personas, las plantas carnívoras se
vuelven pronto una pasión «devoradora»; por ello, es
indispensable optar por soluciones agradables, tam-
bién desde un punto de vista estético, capaces de ar-
monizar con el ambiente en el que tiene lugar el cul-
tivo.
Macetas y jardineras
La solución más sencilla consiste en poner la planta en
una maceta cuyas dimensiones sean un poco mayores
que las de la propia planta, procurando que sobre el
tiesto haya espacio suficiente para los tallos florales,
que suelen ser muy altos.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Agrupar los tiestos en una única
superficie permite obtener un
ambiente más húmedo y una reserva
mayor de agua.
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Es mejor no fiarse de las macetas pequeñas, ya que
pueden secarse rápidamente si no se controlan todos
los días, sobre todo en verano.
Sí se tienen varios tiestos, es recomendable ponerlos
juntos en un gran recipiente lleno de agua (se puede usar
una pila de jardín, en la que las plantas crecerán de lo
más a gusto). En ocasiones, se pueden encontrar tinas
sencillas a buen precio, pero al cabo de algunos años el
plástico del que están hechas se vuelve frangible y es ne-
cesario manejarlas con cuidado o, si es posible, sustituir-
las por otras. Lo ideal es elegir recipientes para plantas
acuáticas, resistentes y disponibles en varios modelos que
se adecúan a cada ambiente. En el fondo del recipiente,
una capa de arcilla expandida o de grava no caliza per-
mite que el agua circule, y una capa de compuesto de
2 cm de esfagno o fieltro hortícola permite aislar el lecho
de turba en el que se plantan las plantas. Un tubo muy
ancho o un vaso de plástico sin fondo colocados en un
rincón permiten regar las plantas por capilaridad, sin per-
judicar a los ejemplares que crecen más hacia arriba; en
periodos muy cálidos, o cuando no se está en casa, es re-
comendable introducir en el tubo una botella invertida
llena de agua para mantener un nivel constante durante
unos días. Este método permite calcular la cantidad de
agua que absorben las plantas.
Mé T O D O S DE CULTI VO
I
Un recipiente a medida
Si se dispone de espacio suficiente, se puede fabricar
una gran pila con unas tablas de madera, impermeabi-
lizadas con una lámina de plástico —del tipo PVC—,
resistente a la luz, que impedirá eventuales pérdidas.
Para sellar la pila se puede utilizar masilla de silicona, la
misma que se emplea para fregaderos.
Para regar una gran estructura, se sustituyen las bo-
tellas invertidas por un garrafón; colocado en alto, ali-
mentará la pila por medio de dos tubos, uno para el
aire y el otro para el agua (véase dibujo superior de la
página 124). Hay que comprobar cuidadosamente que
la instalación sea totalmente impermeable, porque la
mínima pérdida comportaría un vaciado completo.
Para poner la instalación a punto tal vez sean necesa-
rios varios intentos, sobre todo en lo relativo a la altura
del garrafón, con el fin de evitar una presión excesiva.
No hay que dejar la pila bajo la luz directa del sol, y
debe estar protegida con materiales aislantes y reflec-
tantes para evitar que el agua se caliente demasiado y
que la presión aumente a causa de la dilatación.
Para los riegos, además del garrafón, se pueden uti-
lizar otros métodos. Los comercios de accesorios para
caravanas y para acuarios pueden proporcionar material
e información para automatizar la alimentación hídrica.
El vivero en el interior
Aunque no se disponga de balcón o de jardín, también
se pueden cultivar plantas carnívoras; no hay más que
emplear un viejo acuario.
Se reparan las pérdidas eventuales con masilla lí-
quida de silicona y se instalan unos tubos fluorescentes
para asegurar una correcta iluminación. De cualquier
modo, hay que habilitar el espacio en función de los
medios y del lugar del que se dispone; por ejemplo, si
se tienen varios acuarios pequeños y la colección de
plantas está dividida, es recomendable colocar los fluo-
rescentes en unos estantes sobre los acuarios.
Para probar la instalación es mejor utilizar plantas bas-
tante robustas, como la dionea, las droseras de las especies
Dionaea adeUe, D. aliciae, D. capensis, y enanas; las grasillas
de las especies Pinguicula primuliflora, P moranensis y P
gypsicola; las sarracenias de las especies Sarracenia psitta-
cina, S. purpurea y S. rubra, o cualquier utricularia terrestre
como la Utricularia sandersonii y la U. hisquamata.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
VIVERO
El desnivel del sustrato permite cultivar en el mismo recipiente plantas con exigencias
diferentes. En caso de iluminación insuficiente, se utiliza un fluorescente de neon
SI los tiestos están enterrados, se usan recipientes de terracota
tubo de alimentación
del agua
sustrato
nivel de agua
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Drosophyllum grasillas utncuanas droseras
ambi ente pantanoso ambi ente mas seco
Si las plantas crecen sin problemas, entonces se puede
intentar el cultivo de nepentes, pero usando pequeños in-
vernaderos de piso (véase dibujo de la página 122).
Las utricularias acuáticas son cultivadas de forma na-
tural en un acuario. Basta con añadir un poco de turba
para que el agua sea acida y dejar que reposen durante un
día; luego, se eliminan los detritus flotantes para que el
agua sea de color amarillo claro. También se puede exten-
der sobre la turba húmeda del fondo una capa de arena de
río y verter luego el agua encima, aunque muy lentamente.
Cuando el conjunto sea estable, se introduce algún
animalito pescado en primavera en los estanques (como
una dafnia o un cíclope), y se añaden las plantas, que no
deberían tardar en desarrollarse. Hay que evitar una ex-
posición directa del acuario a la luz, ya que podría ser
invadido por las algas, difíciles de eliminar; aunque se
MI - T O D O S DI : C UL T I VO
'.
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Pinguicula moranensis puede impedir la formación de estas protegiendo el
acuario con una hoja de papel de color violeta.
Acondicionamientos específicos
Son necesarios para respetar unas condiciones particu-
lares de la vida en la naturaleza de determinadas espe-
cies de plantas.
A algunas grasillas, por ejemplo, no les gusta tener el
pie sumergido en agua estancada, mientras que las euro-
peas suelen crecer en paredes húmedas. Si se desean
cultivar, se puede intentar crear una pequeña escarpa-
dura en la que instalarlas. En este caso, la pared debe es-
tar inclinada unos 45°; el conjunto debe completarse
con musgo fijado con una rejilla. Asimismo, también se
pueden utilizar jardineras de transporte de poliestireno
expandido para plantas, en las que ya hay unos agujeros
para las macetas. Es recomendable utilizar tiestos de te-
rracota para que la humedad se reparta mejor y musgo.
Para satisfacer las exigencias hídricas de las plantas, se
puede emplear una bomba que riegue la parte superior
de la escarpadura: el agua correrá por la pared y será re-
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS C A R N í V O R A S
INSTALACIÓN PARA GRASILLAS CULTIVADAS EN UNA PARED HÚMEDA
tiestos de terracota
mezcla de turba y esfagno
(fijado medi ante una rejilla de
plástico recortada alrededor
de los tiestos)
rejilla para retener los residuos
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estructura en escuadra
de madera o metal
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bomba eléctrica (preferiblemente a 12 V)
tubo de alimentación
Si la capaci dad es excesiva, se añade un desagüe suplementario o
se hace funcionar la-bomba intermitentemente con un temporizador.
cogida en una pila situada en el fondo, para luego ser
bombeada de nuevo hacia arriba. Hay que colocar la ins-
talación en un lugar a la penumbra, de forma que las
plantas estén siempre húmedas, pero no demasiado.
El lirio cobra tiene unas exigencias similares, ya
que en Oregon vive en los valles, a orillas de los to-
rrentes. El sol muy fuerte no le perjudica, siempre y
cuando sus pies estén sumergidos en agua (aunque
esta no debe estancarse entre las raíces). Para reprodu-
Mé T O D O S DE CULTI VO
cir este tipo de ambiente, es muy útil una pila más bien
profunda (de unos 50 cm), con una reserva de agua en
el fondo; el sustrato, por su parte, debe estar consti-
tuido por esfagno puro. Se entierra la parte inferior de
la pila para que el agua esté fresca; una pequeña
bomba lleva el agua hacia arriba, de forma que el man-
tillo siempre esté húmedo. Si la capacidad es excesiva,
se puede instalar en la bomba un temporizador que la
regule.
La Drosophyllum lusitanicum, por último, es una
planta que no crece en los pantanos. Por tanto, necesita
un ambiente previamente estudiado. El botánico
Adrian Slack propone combinar dos tiestos: el que con-
tenga la planta, de terracota porosa, debe estar dentro
de otro mayor con esfagno. Así, regando solamente el
pie, la planta recibe la justa cantidad de humedad.
Pinguicula
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E L G R A N L I B R O D E L A S P L A N T A S C A R N í V O R A S
DISPOSITIVO OPTIMO DE CULTIVO DEL LIRIO COBRA
(Darlingtonia californica)
tubos de diversas secciones
que llevan el agua hasta
los pies de la pl anta
pila (debe ser lo -
más profunda
posible para que
el agua se
mantenga fresca)
rejilla para impedir
pue los
residuos obturen
la bomba
sustrato
de esfagno
nivel del agua
bolitas de arcilla
expandi da
bomba eléctrica al i mentada a 12 V. En función de la capaci dad,
el funcionamiento puede ser continuo o periódico (10 minutos cada hora)
Darlingtonia californica
M é T O D O S DE C UL T I Ví
PRINCIPIO DEL DOBLE TIESTO PARA EL CULTIVO DEL DROSOPHYLLUM LUSITANICUM
(ideado por Adrian Slack)
no se vierte nunca el
agua al pie de la
pl anta; se dej a que
suba por capi l ari dad
o se riega ligeramente
a nivel del segundo
tiesto
esfagno -
desmenuzado
sustrato
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macet a de terracota
macet a de plástico
manoj o de esfagno
turba
se pone agua en el platillo en función del calor y del grado de absorción de la planta
(se t oca la tierra que hay en la base de la pl anta para comprobar la humedad)
El invernadero
Es el lugar ideal en el que cultivar las plantas carnívo-
ras. Existen invernaderos de todos los tamaños, en
forma de galería o de jardín de invierno.
Los más económicos son los de hierro galvanizado
cubiertos de plástico blando en PVC. No obstante, si
se puede, es mejor adquirir un invernadero de alumi-
nio y vidrio, más resistente y estéticamente más ele-
gante. Los precios varían según el modelo y las dimen-
siones (el precio mínimo es de unos 250 euros, pero
puede llegar a 1.000 euros en modelos mayores y más
sofisticados).
A causa de la humedad que reina en su interior, hay
que optar en cualquier caso por una estructura que no
se oxide. La cubierta de vidrio es más pesada y frágil,
pero también más económica; como alternativa, exis-
ten láminas de plástico alveolares en PVC que aislan
mejor y son más resistentes a los golpes y, sobre todo,
al granizo. Por supuesto, el coste es más elevado.
^
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
INVERNADERO PARA UN PISO
rejilla de
aireación
con apertura
regulable
rejilla de
aireación con
apertura
regulable
E:
cr<
t P CTTZl
*7-^s V Z 2 Z ZZZSEEZ^ZZ Z
fluorescente
termostato
para el aire
unido a la
resistencia
ventilador
I
rejilla
de aireación
con apertura
regulable
resistencia para acuario recipiente lleno de agua
La base, la cubierta y una de las paredes tendrán que ser fabricadas con
cont rachapado marino para resistir la humedad. En dichos elementos se col ocarán
las rejillas de aireación y los diversos accesorios necesarios.
LA ALIMENTACIóN HíDRICA DEL INVERNADERO
El mejor riego es el riego manual y diario, porque per-
mite examinar con regularidad las plantas.
La solución ideal consiste en utilizar una botella in-
vertida. Sin embargo, se pueden utilizar también es-
tructuras de lluvia con un depósito colocado en lo alto.
'
122
EL RIEGO AUTOMáTICO
Debido a que las plantas carnívoras no soportan el
agua del grifo, el riego en forma de lluvia completa-
Mé T O D O S DE CULTI VO
7
mente automático requiere una cisterna de agua de llu-
via de buena calidad, una bomba para mantener la pre-
sión y un sistema de tubos de alimentación. Así pues, la
estructura comporta una inversión bastante impor-
tante para un simple apasionado. Y eso sin contar que
de este modo no es posible prever una entrega de agua
constante: algunas plantas podrían tener demasiada
agua y otras no la suficiente.
Se puede hacer instalar un sistema de este tipo para
alimentar una pila grande, siempre y cuando se dis-
ponga de un depósito de gran capacidad. Igualmente,
hay que comprobar siempre que el contenedor de
agua, colocado en el techo del invernadero, bajo los vi-
drios, no se caliente demasiado; para evitarlo es reco-
mendable utilizar material aislante y reflectante.
Montaje de un invernadero
*
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
DISPOSITIVO AUTOMÁTICO DE RIEGO CON DEPOSITO DE AGUA
depósito hermético
de agua
W^AWS-s
conduct o para el aire
agujero de entrada
para el aire
sssssss
conduct o para el agua
t apón con dos agujeros
con junta de silicona
feo^c^^p^cfe^&.'sggge^w
nivel
del agua
Debe aislarse bien el depósito de agua para evitar una presión excesiva debi da al
recalentamiento.
Cui dado: la mínima pérdida provoca el vaci ado compl et o del depósito.
SISTEMA AUTOMÁTICO DE RIEGO PARA PILAS GRANDES
cont act o de cobre (hay aue pulirlo
con regularidad en caso de oxidación)
rondana de cobre
EE223SJ
flotador para
hidrocultivo
Y/////////////// / / /
batería o transformador de 12 V
(evítese la corriente a 220 V, que
puede ser peligrosa en presencia
de una atmósfera húmeda)
- reserva de agua de lluvia
bomba eléctrica
tubo de
alimentación
del agua
Mé T O D O S DE CULTI VO
i
DISPOSITIVO AUTOMÁTICO DE RIEGO MEDIANTE SISTEMA DE CAÍDA DE AGUA
depósito de agua abierto
válvula aut omát i ca
regulación del flotador
en altura y longitud
flotador
bolitas de arcilla
expandi da, que
garantizan el drenaje
Interior de un invernadero
'
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
LA AIREACIóN
En verano, es aconsejable tener el invernadero bien ai-
reado para evitar el sobrecalentamiento; si el calor es
excesivo (superior a 40 °C), es recomendable retirar
uno de los vidrios y crear un poco de sombra. En in-
vierno, también hay que airearlo con regularidad, me-
jor a mediodía, en las horas más cálidas. La aireación es
indispensable para reducir la temperatura y, sobre
todo, para obstaculizar la formación de hongos, que
tienden a desarrollarse en ambientes cerrados.
La turbera artificial
Quien disponga de jardín puede intentar crear una tur-
bera artificial; aunque teniendo presente que una ex-
posición a pleno sol es indispensable para obtener plan-
tas bonitas y coloridas y que, si se exponen las plantas
regularmente al viento y a la
lluvia, las droseras pierden
parte de sus minúsculas goti-
tas. Por tanto, es necesario co-
locar la turbera en una zona
resguardada del viento.
En pleno verano, cuando la
evaporación es fuerte, la ali-
mentación de agua de lluvia
tiene que ser constante; lo ideal
es conectar la estructura hí-
drica al canalón de casa, con
una cisterna que sirva como de-
pósito de almacenaje. A no ser
que se disponga de buenas re-
servas de agua de lluvia, reali-
zar una turbera en un ambiente
muy seco es, sin lugar a dudas,
difícil. Para contar con una
buena reserva de agua fresca, el
depósito debe estar a una pro-
fundidad nrínima de 50 cm.
Después de excavar el agu-
jero, se cubre con una capa de
arena fina o, mejor aún, con
fieltro geotextil imputrescible
de tipo Bidim, de forma que se
evite hacer un agujero en la tela
impermeable (constituida por
Interior de un invernadero
k$.
MÉ T O D O S DE CULTI VO
^
TURBERA EXTERNA
(de 30 a 70 cm de profundidad)
red de protecci ón contra los pájaros
nivel del agua
<X
turba pura
gran tubo horadado que
hace las veces de pozo
y garantiza el relleno
piedras para fijar
los tendales
-4-1
lámina de
plástico
i mpermeabl e
fieltro
geotextil
imputrescible
capa de
arena fina
capa de grava no caliza
para garantizar el drenaje
bloque de piedra
para elevar el
nivel de la turbera
(en el caso de
estructuras en el
nivel del suelo hay
que retirarlo)
una lámina de plástico para charca de jardín o, mejor aún,
un tendal de plástico trenzado). No hay que escatimar en
la calidad: es mejor gastar un poco más al principio que
verse obligado a rehacerlo todo unos años más tarde por
una pérdida, cuando ya las plantas hayan arraigado bien.
Si no se dispone de agua con facilidad, es muy útil
preparar un pequeño pozo, constituido por un tubo
agujereado, con el que se puede controlar el nivel de
agua y en el que se pueden instalar las utricularias.
Respecto a la colocación, es cierto que una turbera
a nivel del suelo se integra mejor con el paisaje. 127
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
El añadido de esfagno es una controversia, ya que,
en efecto, tiende a atraer a los merlos que, para buscar
gusanos o materiales para su propio nido, remueven
todo el terreno de alrededor. Sin embargo, este musgo
constituye una parte integrante de la turbera, del
mismo modo que los juncos, los abedules y los brezos,
cuyas semillas se hallan en la turba que se utiliza para la
turbera. Por tanto, es conveniente dejar que crezcan,
pero controlando que no ocupen demasiado espacio.
Si se tiene la posibilidad, es preferible montar un pe-
queño fondo que reproduzca una turbera natural; en
caso contrario, es mejor conformarse con un cercado
exterior de plantas carnívoras.
Para mantener alejados a los pájaros, se coloca una
red por encima de las plantas con la ayuda de unos pe-
queños arcos o de una estructura ligera.
Además, la turbera, al ser una zona húmeda, se con-
vertirá en un lugar de acogida de caracoles durante los se-
cos periodos estivales: estos animales abandonan sus re-
fugios por la noche en busca de alimento, y a veces lo
encuentran en las plantas carnívoras, que se dejarán de-
vorar sin oponer resistencia. Se puede alejar a los caraco-
les con bocados envenenados, cenizas o serrín esparcido
alrededor de las plantas. Si se dispone de espacio, una
isla de sarracenias situada en el centro de un estanque
es un método eficaz para mantenerlos alejados.
i
m
Nepenthes x chelsoni
La reproducción
Además de hacer crecer bien las plantas, es importante
asegurarles el ciclo completo y la reproducción —una
precaución indispensable en el caso de que las plantas
estén afectadas por enfermedades o problemas diver-
sos—. La reproducción y la difusión de las plantas
raras evitan, además, la recolección abusiva con fines
comerciales: algunas especies, de hecho, viven en am-
bientes muy vulnerables.
Las plantas pueden reproducirse de diversas for-
mas. Una es el método sexuado, a través de la produc-
ción de semillas. Este sistema permite a las plantas de-
sarrollarse genéticamente gracias al juego de los cruces.
Los demás métodos, denominados asexuados, generan
individuos genéticamente parecidos; se trata a menudo
de métodos basados en el desprendimiento de una
parte de la planta, que dan vida a un organismo igual a
la planta madre. Los diferentes tipos de reproducción
garantizan la colonización del territorio.
Mé T ODOS DE CULTI VO
2
Semillas de dionea
Entre los diferentes métodos de reproducción, hay
algunos que requieren mucho tiempo; en efecto, a ve-
ces son necesarias varias semanas, o incluso algunos
meses, antes de que despunte y crezca la planta. La na-
turaleza, por lo demás, es una extensa escuela de pa-
ciencia, pero ¡qué alegría produce ver despuntar los
primeros brotes de una colección personal!
Veamos las diversas técnicas de reproducción.
La fecundación artificial
Algunas plantas, como las grasillas, florecen en in-
vierno, cuando no hay insectos, y no pueden autofe-
cundarse. Por tanto, si se desea obtener semillas hay
que recurrir a la fecundación artificial.
Se recoge el polen producido por los estambres de las
flores por medio de un bastoncito o un pequeño pincel y
129
$
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
se reparte por la punta del pistilo de una flor de la misma
especie. No siempre se consigue la fecundación; para
comprobar que el resultado es positivo hay que esperar a
que la semilla brote y produzca una nueva planta.
Usando este método se puede intentar también la
creación de híbridos, fecundando flores de especies di-
ferentes pero del mismo género (se trata de un fenó-
meno que ocurre a menudo en la naturaleza, sobre
todo en las sarracenias y las nepentes). El híbrido Dro-
sera x obovata, por ejemplo, es el resultado de un cruce
entre la Drosera anglica y la Drosera rotundifolia, planta
estambre
espolón
néctar
pedúncul o
SECCIÓN DE UNA FLOR DE GRASILLA
estigma
pétal o
ovario
SECCIÓN DE UNA FLOR DE SARRACENIA
ovarlo del pistilo
saco de polen
del estambre
estigma
pétal o
130
Mé T O D O S DE CULTI VO
f
Sarracenia flava
muy hermosa que, sin embargo, sólo puede reprodu-
cirse por esqueje, porque sus semillas son estériles.
La siembra
Si la planta ha florecido y los insectos han fecundado
las flores, se forman unas pequeñas semillas, que se re-
cogen sacudiendo con cuidado los tallos sobre una
hoja de papel. Las semillas de las droseras son mi-
núsculos bastoncillos oblongos que forman un polen
negro apenas perceptible; las de la dionea parecen pe-
queños hollejos negros; y las de las sarracenias miden
1-2 mm, son ovaladas y finamente cinceladas.
Como norma general, no es bueno conservar las se-
millas demasiado tiempo; después de seis meses, su po-
der germinativo empieza a reducirse notablemente. Para
que duren un poco más, se ponen las semillas en la ne-
vera a 4 °C. A finales de invierno, se mezclan con turba
y arena para que tomen consistencia, se esparcen por un
tiesto con turba húmeda, y luego se cubren con una fina
131
$
E L GRAN L I BR O DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R A S
Semillas de Drosera capillaris
132
capa de polvo de esfagno pasado por el tamiz. Por úl-
timo, se cubre todo y se mantiene húmedo. Al cabo de
unas semanas, despuntarán las minúsculas plántulas.
La dionea reproducida con este método puede vi-
vir hasta veinte años, pero tiene un crecimiento lento.
Por el contrario, las droseras sembradas en primavera
ya habrán alcanzado dimensiones considerables y pro-
ducirán flores al final de la estación. Para facilitar la
germinación, se pone todo bajo un radiador o sobre
una resistencia calentadora regulada a unos 25 °C.
La germinación de las sarracenias, en cambio, es más
compleja. Para acelerar el proceso se aconseja poner las
semillas en la nevera durante unos quince días, sumer-
gidas en agua, para ablandar la corteza; de tanto en
tanto, hay que agitar el compuesto, porque las semillas
Mé T O D O S DE CULTI VO
z
Drosophyllum lusitanicum
tienden a flotar. Si se añade un producto tensioactivo,
se evita este fenómeno. Las semillas de grasilla, por su
parte, tienen que ser plantadas en esfagno puro.
A menudo, las plantas se resiembran solas. Por
tanto, como medida de seguridad es mejor poner una
tablilla entre una planta y otra, de forma que las varie-
dades vecinas no se mezclen entre sí. Si las plantas jó-
venes crecen muy juntas, se elimina una parte o se tras-
planta para que haya suficiente espacio para todas.
Las multiplicaciones vegetativas naturales
Las plantas producen varios tipos de vastagos que, des-
pués de desprenderse del organismo madre, dan vida a
ejemplares idénticos.
LAS YEMAS
Algunas grasillas producen durante la estación fría for-
mas resistentes denominadas «yemas». Si se planta
una yema como si fuera una semilla, se obtiene una
nueva planta.
133
L
^
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Grasilla (yema)
LOS PROPÁGULOS
En Australia, las droseras pigmeas producen propágu-
los, es decir, pequeñas escamas infladas situadas en el
centro de la planta. En la naturaleza, los propágulos se
dispersan con la ayuda de la lluvia o de los animales de
paso. Para plantarlos manualmente, se ponen sobre la
tierra y se presiona ligeramente a su alrededor.
LAS DIVISIONES DE MATAS
Durante el trasplante primaveral, si se dispone de una
planta suficientemente grande que haya echado pies
secundarios, se puede desprender una parte de esta y
replantarla. Con las dioneas y las sarracenias, este es un
sistema más rápido que la siembra, pero hay que tener
un «pie madre» bastante grande.
Los ESTOLONES
134
Son fustes emitidos por la planta madre que pueden
ser desprendidos después de que se desarrollen las raí-
ces. Están presentes, por ejemplo, en el lirio cobra, en
la Drosera prolifera y en las utricularias terrestres.
Mé T O D O S DE CULTI VO
Las multiplicaciones vegetativas artificiales
Se puede aprovechar la capacidad de las plantas de re-
producirse a partir de un elemento de su propia es-
tructura para efectuar esquejes que darán origen a un
clon. Este método consiste en plantar una parte de la
planta en un terreno apropiado. Para facilitar su desa-
rrollo, se aconseja rociar la parte cortada con polvo de
hormonas de crecimiento. También se puede añadir un
fungicida, ya que la planta estará situada en un am-
biente favorable para la formación de hongos.
ESQUEJES DE RIZOMA
Los rizomas más grandes son cortados como tocones y re-
plantados en el sustrato, dejando sobresalir la parte supe-
rior. Antes de hacer el corte, se desinfectan los instrumen-
tos con alcohol para no transmitir ninguna enfermedad.
Otro sistema consiste en hender varias veces la parte su-
Drosera nitidula perior del rizoma y esparcir encima polvo de hormonas de
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E L GRAN L I BR O DE LAS P L ANT AS C A R N í V O R A S
Dionea
crecimiento para estimular la formación de raíces secun-
darias. Cuando las raíces están bien estructuradas, se se-
paran los diversos pedazos del rizoma y se replantan
como se ha descrito anteriormente.
ESQUEJES DE HOJA
Este método consiste en arrancar en primavera una
hoja sana ya formada e introducirla en la turba, cu-
briéndola ligeramente. La hoja tiene que estar siempre
en contacto con la tierra húmeda. Si es necesario, se fija
con alambres curvados de cobre (que no se oxidan).
Para mayor seguridad, antes de plantarla, se espol-
vorea por encima un poco de polvo de hormonas de
crecimiento. Debe mantenerse todo húmedo y cu-
bierto, pero antes es conveniente pulverizar un fungi-
cida para prevenir la formación de hongos. Al cabo de
unas diez semanas, en el filo de la hoja aparecerá el pri-
mer vastago. Los rayos solares (a una temperatura de
unos 21-26 °C) aceleran el proceso.
EL ACODO
La longitud del tronco de las nepentes favorece la
creación de plantas secundarias. Se hace un corte por
la mitad del tronco y se espolvorea polvo de hormonas
de crecimiento y se pulveriza fungicida contra los hon-
gos. A continuación, se dobla el tronco dentro de una
maceta con esfagno; si es necesario, se fija la planta con
arquillos de alambre de cobre.
Consejos para realizar con
éxito un esaueje:
• hacer un corte neto con
instrumentos desinfectados;
• esparcir polvo de
hormonas de crecimiento;
• plantar en un sustrato
adecuado;
• pulverizar un fungi ci da;
• exponer la pl anta al sol;
• mantener el ambi ente
húmedo.
Esqueje de Cephalotus
M é T O D O S DE C U L T I VO
Sarracenia leucophylla
'
ACODO DE NEPENTES
Incisión ef ect uada en el tronco
(con polvo de hormonas
de crecimiento)
bolsa de
plástico
transparente
tronco hendi do fijado
en la tierra con unos
arquillos de cobre
(cabl e eléctrico)
sustrato de esfagno
constantemente
húmedo
esfagno húmedo
P
Todo tiene que ser conservado en un ambi ente húmedo.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Una variante de esta técnica consiste en colocar
manguitos de plástico llenos de esfagno alrededor del
tronco. En ambos casos hay que proporcionar a las
plantas una humedad constante, con una temperatura
de 25-30 °C. Finalmente, se corta el tronco y se re-
planta cuando las raíces estén bien desarrolladas.
EL CULTIVO FUERA DE LA TIERRA
Este método consiste en hacer que la planta crezca en
una materia neutra, como la arena o la arcilla expan-
dida, que sirve como apoyo a las raíces. La alimenta-
ción de las plantas queda garantizada por el agua, mez-
clada con los elementos apropiados.
Se llena una jardinera con bolitas de arcilla expan-
dida, de forma que las más grandes queden abajo. Unos
centímetros de arena fina en la superficie aseguran la
estabilidad de las raíces. En cuanto al agua, tiene que
subir por encima de la superficie de arena; un gran tubo
situado en un rincón permite controlar el nivel. Es me-
jor adquirir un abono para hidrocultivo y evitar utilizar
los que contienen urea (fertilizantes azoados). Las ha-
bituales dosis de abono, sin embargo, tienen que redu-
cirse: en general hay que disolverlo de cinco a diez ve-
ces. El pH tiene que ser de 6,5 para las grasillas y de 5
para las droseras. Asimismo, se puede usar fertilizante
para plantas de acuario, pero siempre en dosis peque-
ñas. Es recomendable hacer primero algunas pruebas
con plantas comunes, variando ligeramente las dosis.
EL CULTIVO IN VITRO
El cultivo en ambiente nutritivo, si bien es poco practi-
cado por los simples apasionados, da unos resultantes in-
teresantes en laboratorio. Dicho método, que en cierto
modo resta encanto al cultivo de las plantas carnívoras al
transformar al apasionado jardinero en una especie de
químico, permite, sin embargo, obtener una multitud de
esquejes idénticos a partir de una sola especie. No obs-
tante, desgraciadamente crea un terreno de cultivo ideal
también para organismos indeseados, como los hongos.
Es fundamental habilitar un ambiente estéril en una at-
mósfera saturada de cloro. Puesto que cualquier germen
puede poner en peligro el cultivo, las operaciones deben
desarrollarse entre las llamas de dos mecheros Bunsen
—mecheros de laboratorio—, ya que cada uno garantiza
MÉ T O D O S DE CULTI VO
2
una zona estéril de 10 a 15 cm de amplitud. El principal
inconveniente es que las plántulas se secan muy rápido.
Con esta técnica se puede obtener plantas general-
mente difíciles de reproducir, así como acelerar el pro-
ceso de desarrollo o de germinación. El trasplante es un
momento delicado y sólo debe realizarse cuando la
planta ha desarrollado unas raíces suficientemente fuer-
tes. Antes de colocarla en un nuevo sustrato, se lava con
cuidado para eliminar cualquier resto de agar-agar. La
planta debe mantenerse en un ambiente cerrado durante
al menos 10-15 días, hasta que arraigue. Luego, conviene
airearla progresivamente y mantenerla al aire libre, evi-
tando al principio la luz directa del sol.
Drosera anglica
$
ENFERMEDADES
Y PARáSITOS
Si se ha establecido un buen equilibrio entre tempera-
tura, humedad y luz, las plantas crecerán sanas y difí-
cilmente se verán afectadas por alguna enfermedad.
Sin embargo, puede aparecer cualquier inconveniente,
de modo que, como es mejor prevenir que curar, lo
mejor es controlar con regularidad el estado de salud
de las plantas.
Los hongos
En invierno, una excesiva humedad, temperaturas de-
masiado bajas y una iluminación insuficiente pueden
provocar el ataque del moho gris Botrytis cinérea. Si
esto ocurriera, se tendrían que eliminar al instante las
partes afectadas, antes de que las esporas se difundie-
ran en las demás plantas. Si la temperatura es apacible,
lo mejor es airear cuanto se pueda.
Para prevenir la formación de los hongos hay que
limpiar con regularidad las plantas, eliminando los ele-
mentos muertos, que son los primeros que se verán
afectados. Es cierto que se trata de un fenómeno natu-
ral para el reciclado de las sustancias muertas, pero hay
SÍNTOMAS Y CAUSAS
DE LOS PROBLEMAS
CON LAS NEPENTES
• Escasez de ascidios: falta
de luz o de fertilizante.
• Hojas amarillentas:
demasi ada luz, humedad
insuficiente en el aire.
• Margen de las hojas
ennegreci do: falta de luz
o de aireación.
• Muerte de la parte
inferior de la planta:
sustrato demasi ado
compact o o pie dentro
del agua.
• Hongos: falta de
ventilación y exceso de
humedad.
i • .
Hongos
E N I I KM I DA I) ES V PA HAS I | ( ) S
que impedir que los hongos se extiendan hasta las de-
más plantas, sobre todo si están débiles tras la larga
temporada invernal. El sustrato debe mantenerse hú-
medo, pero sin exagerar; ¡es decir, que es un compro-
miso continuo! En ocasiones, al reducir los riegos, la
planta se seca y parece muerta. Antes de tirarla, con-
viene asegurarse de que realmente está muerta; si no se
está seguro, es preferible conservarla hasta la prima-
vera para ver si despuntan nuevos brotes. En otoño,
debe pulverizarse un fungicida sobre las plantas.
Los insectos
A pesar de contar con sus trampas, a veces las plantas
son víctimas del ataque de algunos insectos. Las sarra-
cenias, por ejemplo, suelen ser presas de las orugas; en
particular, los rizomas de estas plantas pueden ser ata-
cados por las larvas de típula (el mosquito de los huer-
tos), sobre todo cuando estos insectos ya no tienen más
hojas que comer. Para no atraer a las hembras que bus-
can un lugar en el que poner los huevos, se recomienda
retirar todas las hojas secas.
En general, los insectos que afectan a las plantas
carnívoras son, principalmente, mariposas nocturnas,
rosquillas y convólvulos que pliegan las hojas para co-
mer resguardadas por estas. Como se trata de insectos
bastante grandes, no es necesario utilizar un insecti-
cida, sino que es suficiente con retirarlos con la mano
en cuanto se descubren.
Los parásitos más comunes, sin embargo, son sin
duda los pulgones, cuyas picaduras deforman las hojas
jóvenes. Para combatirlos, hay que controlar con es-
mero las plantas y eliminar con un pincelito húmedo,
en el que se quedarán pegados, los que van apare-
ciendo. Si la infestación se ha extendido mucho, es
conveniente pulverizar un insecticida a base de pelitre
o de rotenona no tóxico para animales de sangre ca-
liente (cuidado con los peces). No hay que alarmarse si
una hoja crece deforme; al eliminar los pulgones, las si-
guientes hojas se desarrollarán de un modo totalmente
normal. Si la hoja está demasiado estropeada, es con-
veniente cortarla por la base y tirarla, pero vigilando
que los pulgones no caigan sobre la planta.
Tras una excesiva sequía podrían aparecer las co-
chinillas harinosas. No obstante, pueden eliminarse si
se controla con regularidad la planta. En cambio, las
cochinillas negras, minúsculos insectos protegidos por
W
X
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$
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
un caparazón brillante, son difíciles de combatir: como
los pulgones, chupan la savia de la planta y la debilitan.
No sólo eso, sino que sueltan un aceitón dulce que
hace que las hojas se tornen pegajosas y se adhiera
a ellas un hongo negro, la roya. Este hongo no ataca a
la planta directamente, pero le impide respirar, con lo
que adquiere un desagradable aspecto negro.
Para resolver el problema, en primer lugar hay que
eliminar los pulgones y las cochinillas con un insecti-
cida; para las cochinillas es conveniente utilizar un fito-
sanitario específico (su caparazón hace que sea ineficaz
buena parte de los tratamientos tradicionales); y luego,
si es posible, se limpian las plantas con agua tibia mez-
clada con un poco de detergente.
Los insecticidas sistémicos, que se pulverizan en la
tierra, son transportados por la savia de la planta y pue-
den actuar en la mayoría de insectos parásitos.
Otros animales
Los ciempiés son insectos de cuerpo cilindrico que se
enroscan formando un disco cuando se sienten amena-
zados. Igual que las cochinillas de humedad y las larvas
de típula, se alimentan de los elementos muertos de las
plantas, pero si estos escasean se ensañan con las par-
tes vivas. Para no atraerlos, hay que mantener limpias
las jardineras y evitar proporcionarles escondrijos en
los que podrían anidar. En cambio, se los puede atraer
con un corazón de manzana, y entonces capturarlos.
En primavera, las plantas que están al aire libre re-
ciben la visita de los merlos, que remueven la tierra en
Pulgones
Cochinillas
142 g ^
m
Cochinilla de humedad
EN PERM EDADES Y PARÁSI TOS
Babosa
t
m
f
Sarracenia rubra atacada por un virus
busca de material para sus nidos. Por
tanto, es recomendable proteger las
plantas con una red o tenerlas a cu-
bierto hasta que las aves hayan comple-
tado sus nidos (en general, hacia finales
de mayo).
Caracoles y babosas, por el contra-
rio, se sienten atraídos por la humedad;
si se quiere saber si hay o no caracoles o
babosas en las plantas, es recomendable
examinarlas de noche. Para acabar con
ellos, se ponen junto a las plantas pe-
queñas tejas o tablillas bajo las que pue-
dan encontrar un refugio húmedo; de
esta forma es muy fácil descubrirlos y
eliminarlos. Otra alternativa es usar ve-
neno a base de metaldehído.
Los virus
A veces, algunas hojas crecen deformes.
Si, a pesar de examinarlas bien, no se
ven pulgones, significa que la planta
está siendo atacada por un virus. Para
tales ataques, que son muy limitados,
no existe ningún remedio específico.
DONDE ENCONTRAR
PLANTAS CARNíVORAS
Antes de salir en busca de plantas carnívoras para su
observación, conviene recordar que estas plantas viven
en condiciones y situaciones particulares. Tanto en el
caso de las turberas (donde viven las droseras), como
en el de las superficies rocosas húmedas (donde viven
otras insectívoras, como las grasillas) o del agua (donde
nadan las utricularias), se trata de ambientes muy deli-
cados y limitados. Además, son más fáciles de cultivar,
y en el aspecto ornamental más espectaculares, las es-
pecies de plantas carnívoras exóticas que las plantas in-
dígenas, condicionadas, además, por un paro vegeta-
tivo invernal notable.
Algunas zonas, muy frágiles desde el punto de vista
ecológico, han sido transformadas en reserva, y el ac-
ceso a las plantas carnívoras es limitado. Resulta muy
útil dirigirse a los organismos de protección y educa-
ción ambiental que están capacitados para guiar por
estos lugares respetando los reglamentos en vigor y con
la necesaria seguridad. En las turberas, de hecho, se
ocultan algunos peligros, y eso sin contar con que las
plantas carnívoras autóctonas a menudo son bastante
discretas, tanto que, a veces, pasan inadvertidas. Por
ello, es preferible contactar con un organismo que or-
ganice una visita guiada para descubrirlas.
En busca de las turberas
Una turbera es un pantano de agua acida en el que ve-
geta una flora específica. Además de las plantas carní-
voras, son característicos de estas zonas los esfagnos,
musgos que dan fe del carácter húmedo y ácido de es-
No hay que recoger plantas carnívoras autóctonas; algunas
son poco comunes y están protegidas. Además, también es
mucho por esos lugares para evitar su degradación.
D Ó N D E ENCONTRAR PLANTAS CARNÍ VORAS
Turbera en zona de alta montaña
tos lugares y que se presentan con un aspecto seme-
jante al del perejil.
Con su presencia, los esfagnos hacen el agua toda-
vía más acida. Estos musgos tienen una increíble capa-
cidad de retención hídrica, del 80 al 90 %. En ocasio-
nes, constituyen turberas convexas, en las que el nivel
del agua aspirada por capilaridad es más alto de lo nor-
mal a nivel del suelo.
El frío, la falta de oxígeno y, ante todo, la acidez del
agua entorpecen la tarea de reciclaje que desempeñan
las bacterias.
Cuando los esfagnos mueren no se descomponen,
y sus restos se concentran y forman la turba. Así es
como se encuentran en las turberas numerosos restos
de polen, testimonios reales de la historia, que consti-
tuyen auténticos museos vivientes. Si su tutela estu-
viera garantizada, los estudiosos podrían consultar ar-
chivos de más de 15.000 años de antigüedad. En
Dinamarca, por ejemplo, han sido descubiertos cadá-
veres completamente momificados que se remontan a
hace 10.000 años.
Durante un tiempo, la turba, una vez seca, servía
de combustible. Algunas turberas conservan aún las
huellas de esta actividad; actualmente, la turba se uti-
liza sobre todo en horticultura. Puede ser sustituida fá-
cilmente por compuestos orgánicos, y no debe ser con-
siderada un fertilizante.
En algunas ocasiones, la capa de esfagnos y la de
las demás plantas forman una única capa flotante que
se extiende desde la orilla del agua. Aventurarse sobre
esta turbera flotante puede ser peligroso.
En las turberas más antiguas encontramos brezos y
arándanos y empiezan a implantarse también algunos
abedules.
."*• -
Plantas carnívoras en España
No es fácil identificar a simple vista las plantas carní-
voras, ni siquiera en sus propios lugares de creci-
miento; y es que no hay que olvidar que estas plantas
viven en condiciones muy específicas y en frágil equili-
brio con su ambiente natural.
En nuestro país, las plantas carnívoras pueden ser
observadas, además de en sus ambientes naturales, vi-
sitando las colecciones de los jardines botánicos y de
los centros de jardinería especializados, de modo que
se pueden examinar de cerca.
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNÍ VORAS
ADMINISTRACIÓN DE LOS PARQUES DE TURBERAS
Las turberas son las zonas naturales más apropiadas para alojar plantas carnívoras, y
nuestros parques naturales disponen a veces de estos lugares de sedimentación con
flora y fauna protegidas. La franja pirenaica, Sierra Nevada, Castilla La Mancha y otros
puntos de la geografía española acogen zonas de turberas de crecimiento de
plantas carnívoras.
En el territorio español existen diversos parques naturales y nacionales que incluyen
una zona de turbera, como pueden ser el Parque Natural de Cabañeros (Ci udad
Real), el Parque Nacional de Sierra Nevada (Granada) o el Parque Nacional de
Aigüestortes i Estany de Sant Maurici (Lérida), en los que podemos observar,
principalmente, Drosera rotundifolia y Pinguicula lusitanica, además del brezo de
turbera (Erica tetralix), muy abundant e en estos lugares.
El Organismo Autónomo de Parques Nacionales es el organismo público
administrativo, dependi ente del Ministerio de Medio Ambi ente, encargado de
desarrollar y coordinar la planificación y la gestión de los Parques Nacionales de
España.
ESPECIES DE PLANTAS CARNÍVORAS
EN LA PENÍNSULA IBÉRICA
Nombre científico
Pinguicula dertosensis
Pinguicula grandiflora subsp. grandiflora
Pinguicula longifolia subsp. longifolia
Pinguicula lusitanica
Pinguicula nevadensis
Pinguicula vulgaris
Drosera intermedia
Drosera rotundifolia
Drosophyllum lusitanicum
Utricularia australis
Nombre común
grasilla
flor de las fuentes, grasilla, tirana,
violeta de agua
grasilla de hoja larga
grasilla pálida
tirana
atrapamoscas, grasilla
drosera de hoja larga, rocío del sol,
rocío del sol de hoja larga
atrapamoscas, cola de raposo,
hierba coscoja, hierba de la gota,
hierba del rocío, rorella, rósela, roselí,
rosoli, yerba de la gota
atrapamoscas
utricularia
146
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D O N D E ENCONTRAR PLANTAS CARNí VORAS
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Drosera rotundifolia
Edificio
próximo a una turbera
Dónde conseguir plantas carnívoras
La «caza» de las plantas carnívoras puede transfor-
marse en una actividad apasionante y, además, reservar
aventuras en distintos países. Antes de marchar, sin
embargo, es aconsejable asegurarse de que se puede
desarrollar dicha actividad en el país al que se piensa
viajar. En España, como en el resto de Europa, muchas
especies están protegidas, y recoger semillas es un acto
sancionable.
Las plantas carnívoras, muy limitadas geográfica-
mente, son difíciles de encontrar, además de que sus
habitat, como las turberas, pueden ser peligrosos.
Su recolección, al igual que su cultivo, no son de
los más fáciles. En primer lugar, nunca hay que recoger
una especie, aunque no esté protegida, si no se está se-
guro de que se podrá cultivar con éxito. Siempre es
mejor elegir especies fáciles de cultivar, como las dio-
neas, que pueden adquirirse en un centro de jardine-
ría, donde proporcionarán todos los consejos necesa-
rios para su cultivo.
La protección de las plantas carnívoras
Debido a que viven en ambientes muy específicos, las
plantas carnívoras son bastante raras y el mínimo cam-
bio ambiental comporta, para algunas especies, unas
consecuencias peligrosas.
Los laboratorios pueden incluso ser «saqueados»
por coleccionistas sin escrúpulos, aunque esto no es
muy frecuente. Del mismo modo, algunas zonas en las
que crecían droseras han sido saqueadas completa-
mente por personas que «trabajan» para laboratorios
de investigación, en busca de ejemplares que se utili-
zan, gracias a sus propiedades, en la preparación de ja-
rabes o granulos homeopáticos contra las afecciones de
garganta.
Sin embargo, las peores amenazas que sufren estas
plantas proceden de la explotación de las turberas. Al
ser consideradas zonas insalubres, son drenadas y pre-
paradas para el cultivo, normalmente sin demasiado
éxito.
Diversos estudios han demostrado que los panta-
nos son zonas muy ricas en lo que respecta al número
de especies que se desarrollan allí, y que la producti-
vidad de materia viva es superior en relación con la de
las tierras cultivadas con granos. Si bien dicha produc-
E L GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
tividad resulta reducida en las turberas a causa de la
acidez, parecen constituir zonas ecológicas muy ricas.
A pesar de ello, se las sigue secando y explotando para
recoger la turba, utilizada principalmente en horticul-
tura.
En nuestro país, las especies de plantas carnívoras
están protegidas; por tanto, no se pueden recoger de la
naturaleza, pero se pueden cultivar, tanto como pasa-
tiempo como para la venta (con una autorización espe-
cífica).
Si se tiene mucho interés en cultivar este tipo de
plantas, es recomendable comprarlas en los estableci-
mientos de productores profesionales, que las multipli-
Pinguicula Corsica
y-
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D ó N D E E N C O N T R A R P L ANT AS C AR Ní VOR AS
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Pinguicula primuliflora
Pinguicula hemiepiphytica
can en invernaderos que reproducen a la perfección las
condiciones ambientales de sus lugares de origen.
En el momento de la compra, se debe solicitar el
certificado de autenticidad de la especie o «pasaporte
de la planta».
Tanto si se escogen plantas autóctonas como exóti-
cas, sin duda se conseguirá cultivar esa pasión.
149
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
JARDINES BOTÁNICOS
Los mejores lugares donde se puede obtener información sobre las plantas carnívoras
son los jardines botánicos que existen a lo largo de t odo el territorio español.
Normalmente, los jardines botánicos están vinculados a organismos científicos y de
estudio, como pueden ser las universidades o los centros de cultivo científico; además,
desarrollan actividades de cultivo y propagaci ón de las especies, tanto autóctonas
como exóticas. Así pues, es en estos lugares donde se puede encontrar t oda la
información necesaria sobre estas plantas.
Los principales jardines botánicos que conti enen plantas carnívoras entre sus
colecciones son:
• El Real Jardín Botánico de Madri d, perteneci ente al Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, en cuyo Invernadero de exhibición podemos observar la
Dionaea muscipula, la Darlingtonia californica, sarracenias, droseras y nepentes.
• El Real Jardín Botánico Juan Carlos I, de la Universidad de Al cal á de Henares
(Madrid), en el que se pueden admirar sarracenias, droseras, nepentes y la Pinguicula
weser. entre otras.
• El Jardín Botánico de Valencia, que pertenece a la Universitat de Valencia.
PÁGINAS WEB
DE INTERÉS
Algunas direcciones en español muy útiles para todos
aquellos que cultiven o quieran cultivar una planta car-
nívora son:
www.lunauta.net
Donde hay un amplio surtido de fichas técnicas de nu-
merosas especies de plantas carnívoras, los cuidados
específicos que cada una necesita, noticias de interés
relacionadas con estas plantas...
www.biociencias.com/odisea/carnivoras
Documentada y extensa página web donde se puede
encontrar todo lo referente a las plantas carnívoras, con
un amplio surtido de impresionantes fotografías. Ade-
más, ofrece un interesante listado de links, para poder
profundizar más sobre estas apasionantes plantas.
www.geocities.com/rainfores/2982/espagnol/pho-
tos.html.
Curiosa web con impresionantes fotografías de plantas
carnívoras.
5
GLOSARIO
Ácido: un ambiente se denomina «ácido» por su con-
tenido en pH (potencial hidrógeno), esto es, por su ca-
pacidad de disponer de iones de hidrógeno libre. Un
ambiente se califica como «neutro» cuando el pH es
igual a 7; con valores superiores es ácido, y con valores
inferiores es alcalino o básico.
Ascidio: hoja cuyo extremo se parece a una urna.
Clon: ejemplar idéntico, «copia conforme al modelo
original».
Cochinilla: insecto parásito, pariente de los piojos de
las plantas, caracterizado por tener un caparazón bri-
llante, que se presenta bajo la forma de una pequeña
protuberancia pegada a la planta y de la que es difícil
deshacerse.
Compost: el diccionario lo define como una mezcla de
residuos orgánicos que se transforma en mantillo muy
rico. Los coleccionistas de plantas carnívoras utilizan
con frecuencia este término para designar la mezcla
que crean para las plantas, pero, al contrario que en la
definición, este debe ser un mantillo ácido y pobre,
condición esencial para que las plantas carnívoras se
desarrollen.
Endémica: se define con este término una especie que
existe en un único lugar (región o país) del mundo.
Enzimas: proteínas con enorme capacidad catalítica, que
dan lugar a reacciones químicas y facilitan la digestión.
Epífita: se dice de una planta que vive sin necesidad de
tierra, como por ejemplo algunos heléchos y orquídeas
tropicales, que crecen en los árboles aferradas a las ramas
152 o al tronco. Algunas utricularias tropicales son epífitas.
GLOS ARI O
Esfagno: musgo típico de las turberas que parece un
pequeño abeto peludo. Su color gris verdoso, a veces
fluorescente o incluso rojizo, varía en función de la hu-
medad y de la insolación.
Especie: véase Género / Especie.
Esqueje: parte de una planta que, replantada, permite
obtener un nuevo ejemplar idéntico.
Estolón: tallo que se prolonga desde la planta principal
y que da origen a nuevas plantas después de echar raí-
ces.
Familia: clasificación sistemática que reagrupa las
especies que poseen características morfológicas co-
munes. Las plantas carnívoras no constituyen una fa-
milia, sino un grupo de plantas con adaptación simi-
lar.
Género I Especie: subdivisiones utilizadas en la clasifi-
cación de las plantas. La amplia gama de plantas carní-
voras se divide en géneros, que agrupan las plantas con
similitudes; los géneros, a su vez, se subdividen en es-
pecies. Las plantas, desde los estudios del botánico
Linneo, se designan por su nombre en latín, que in-
cluye el género y la especie.
Así, la Drosera filiformis es una planta carnívora del
género Drosera y de la especie filiformis.
Hibernáculo: gran yema invernal que permite a la
planta resistir la estación fría y renacer en la siguiente
primavera.
Híbrido: planta nacida del cruce entre dos especies di-
ferentes de una misma familia. El híbrido suele ser es-
téril.
Hormona: sustancia producida por las plantas, que
permite el desarrollo de sus órganos. Para facilitar la
reactivación de los esquejes de las plantas se utilizan
hormonas de síntesis.
Limbo: parte amplia, bastante gruesa, de la hoja.
Osmosis: desplazamiento de dos líquidos (general-
mente en concentración diferente) que tiene lugar a
través de una pared semipermeable.
EL GRAN LI BRO DE LAS PLANTAS CARNí VORAS
Peciolo: parte de la planta que une el limbo de la hoja
al tronco.
Perlita: producto a base de riolita, roca volcánica vitrea
y rica en agua, utilizado para aligerar las mezclas de
turba.
pH: grado de acidez o alcalinidad en base a la concen-
tración de iones de hidrógeno.
Pie: parte de la planta comprendida entre el tronco y
las raíces, situada normalmente a nivel del suelo.
Plántula: joven planta destinada a ser replantada.
Propágulo: pequeña hoja gruesa que crece en la punta
de los tallos y permite la propagación de la planta, for-
mando una especie de esqueje natural. Las droseras
pigmeas utilizan en gran medida este método: sus pro-
págulos suelen denominarse «yemas».
Rizoma: parte a menudo inflada de un tallo subterrá-
neo que le sirve a la planta como reserva de alimentos.
Roseta: grupo de hojas nacidas de un vastago central
que crecen a nivel del suelo formando un círculo.
Sistemática: ciencia que clasifica a los seres vivos en
función de diversos criterios. La sistemática de los ve-
getales se basa sobre todo en las características de las
flores y los frutos.
Tegumento: revestimiento, en ocasiones duro, de las
semillas.
Trasplante: operación que consiste en poner en tierra,
a cierta distancia, pequeñas plantas que crecían dema-
siado juntas.
Tubérculo: órgano de reserva de alimento que la
planta crea en el nivel de las raíces para sobrevivir du-
rante los periodos difíciles. Algunas plantas carnívoras
australianas se sirven de tubérculos para resistir tem-
poradas de sequía.
Turbera: pantano normalmente ácido y pobre en sus-
tancias orgánicas, en el que suelen crecer los esfagnos y
las plantas carnívoras.
GLOS ARI O
Variedad: aunque pertenezcan a la misma especie, al-
gunas plantas desarrollan diferencias de forma, color o
dimensión. Los horticultores aprovechan estas diferen-
cias, debidas al ambiente y a la evolución, para selec-
cionar y reproducir variedades en ocasiones más her-
mosas.
Vermiculita: tierra de partículas finas, cuya misión
consiste en equilibrar el pH del sustrato.
Yema: especie de vastago que se crea en algunas partes
de la planta. En ocasiones, como en el caso de las gra-
sillas, desarrolla formas de resistencia a la estación de
los fríos, y en primavera es capaz de producir nuevas
plantas idénticas.
$
BIBLIOGRAFíA
BAFFRAY, Michel, Francoise BRICE y Philippe DANTON,
Les Plantes carnivores de France, Sequences, 1985.
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1992.
— y Jean-Paul TOURNIER, Nature et Culture des plantes
carnivores, Edisud, 1989.
JOLIVET, Pierre, Les Plantes carnivores, colección «Scien-
ces et Découvertes», n.° 22, Du Rocher, 1987.
LABAT, Jean-Jacques y Paul STAROSTA, LUnivers des
plantes carnivores, Du May, 1993.
LECOUFLE, Marcel, Comment choisiret cultiver vos plan-
tes carnivores, Bordas, 1989.
SLACK, Adrian, Les Plantes carnivores, comment les culti-
ver?, Diagone-Calmann-Lévy, 1988.
156
Impreso en España por
EGEDSA
Rois de Corella, 12-16
08205 Sabadell
El gran libro de las plantas carnívoras
* Más de quinientas especies de plantas carnívoras habitan en nuestro pla-
neta, constituyendo un extraordinario fenómeno de adaptación a condi-
ciones ambientales nada propicias, y dando vida a formas extremada-
mente diversificadas
* En este libro descubrirá cómo funcionan, qué técnicas utilizan para cap-
turar a sus presas y cómo asimilan las sustancias nutritivas; cuáles son
sus habitats originarios en la naturaleza...
* Además, aprenderá cómo cultivarlas en casa o en un invernadero, gra-
cias a sabios consejos técnicos sobre temperatura, luminosidad, hume-
dad, sustrato; todo lo necesario para que la planta se sienta como en la
naturaleza
* Cómo se prepara el ambiente ideal para estas especiales plantas, inver-
naderos, turberas artificiales, viveros bajo techo... Y, como no, cuáles
son las enfermedades y problemas más comunes que pueden padecer:
hongos, insectos...
* Además, el libro contiene cincuenta fichas ricamente ilustradas con foto-
grafías a todo color, en las que se exponen todos los detalles de las es-
pecies más comunes y más espectaculares

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