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TASA DE INTERÉS APLICABLE EN SENTENCIAS JUDICIALES EN
PROVINCIA DE CÓRDOBA

Por María Elena Arriazu
“La estabilidad monetaria es el factor condicionante.
El crecimiento económico es el factor condicionado.
Y no al contrario”
Franco Modigliani

Sumario:

I. Introducción. II. Cuestiones preliminares. III. Recepción normativa de la
actualización por depreciación monetaria. IV. Necesidad de modificación legislativa o
declaración de inconstitucionalidad? V. Principios constitucionales rectores de la
problemática. VI. Ejercicio razonable de la facultad del juez para determinar la tasa de
interés aplicable a los créditos laborales. VII. Conclusión.

I. Introducción.

El presente trabajo pretende esbozar que la determinación de la tasa de interés aplicable a
los créditos laborales morosos en las sentencias judiciales, se plantea como una cuestión
trascendente a la hora de resolver tales procesos.-
Importa recalcar que la reparación integral del daño causado por la demora injustificada
en el cumplimiento de la obligación de pago constituye una compensación consiguiente por no
haber dispuesto el trabajador acreedor del capital durante la mora y por la eventual pérdida de su
valor adquisitivo, no siendo propiamente objeto de debate estos conceptos legales, arribándose a
pronunciamientos a veces no tan justos cuando no se contempla acabadamente los efectos
dañosos que le causó la morosidad del empleador, aspectos éstos que resultan atendibles en el
marco de un litigio al momento de establecer la tasa de interés.-
Estos enunciados, de todos modos, apenas introducen la cuestión a analizar, pues las
diferencias de criterio entre los jueces se plantean en torno a la cuantía del resarcimiento en
[2]

relación a los intereses aplicables, arribando a valores numéricos diversos que dependen del
criterio coyuntural de cada juzgador, con lo cual, insisto, si bien el “quantum” es determinante,
las pautas de su fijación no lo son menos, ya que la especulación por parte de los empleadores
conllevaría a una prolongación voluntaria de los pleitos, relevando un comportamiento social
disvalioso que conspira ostensiblemente contra la eficiencia de la “justicia”.-
Ergo, la tasa de interés debe cumplir además una función moralizadora, evitando que el
empleador deudor se vea premiado o compensado con una tasa mínima, que implicaría un
premio indebido a una conducta socialmente reprochable.-
Bastaría con remitirse a las sentencias que han sido pronunciadas en estos últimos tiempos
en la provincia de Córdoba para advertir que no existe una posición unánime en torno a la
aplicación de una tasa de interés única, a partir de la solución que se consideró más ajustada.
Esta diversidad de opiniones, es la que motiva a buscar una alternativa que responda
adecuadamente a los intereses de los litigantes en la persecución de una sentencia ajustada y de
una solución equitativa, razonada y coherente por parte de los magistrados.-
Lejos de tratarse de una verdad absoluta, esta búsqueda de una solución unificada y
razonablemente equitativa, es la que me ha llevado a plantear la cuestión con la apertura al
análisis profundo y despojado de conclusiones previas a efectos de privilegiar la unidad y el
consenso en pos de la mejor respuesta que puede brindarse tanto a los juicios en los que aún no
ha recaído sentencia firme como a los que se presenten en un futuro.-
Es de público conocimiento que diariamente se dictan numerosos pronunciamientos en las
Cámaras del Trabajo de la provincia de Córdoba que exigen establecer los intereses aplicables a
las condenas pecuniarias a favor de los trabajadores, por lo que deviene prioritario rever aquella
unificación de criterios en el fuero por vía de la función nomofiláctica de la jurisprudencia que
compete ejercer al Tribunal Superior de Justicia que data del año 2002, a los fines de arrojar
certidumbre a los litigantes en una materia tan problemática, de modo de garantizar la “seguridad
jurídica” a los justiciables.-
De ese modo, en todo el ámbito provincial y en lo que a esta cuestión respecta, quedaría
unificada la jurisprudencia en el fuero laboral y de esta manera zanjados los abusos en cabeza de
los empleadores deudores.-
Finalmente, sin entrar en un trabajo pormenorizado de los fallos judiciales en este tópico -
que por la diversidad de posiciones en ellos expuestas justifica un trabajo específico- me
[3]

propongo reflexionar aquí sobre los alcances de las facultades del órgano jurisdiccional para fijar
la tasa de interés, los cuales deben ser especialmente merituados por cuanto, como
reiteradamente lo ha dicho la Corte Suprema de Justicia de la Nación, los jueces no pueden
desentenderse de las consecuencias de sus fallos y, consecuentemente, la imperiosa necesidad de
una pronta modificación legislativa acorde a los tiempos inflacionarios actuales, desde la óptica
de los límites que las decisiones judiciales deben respetar para cumplir con el vital recaudo de
razonabilidad inherente a toda sentencia.-

II. Cuestiones preliminares.

Por su parte, según Miguel Ángel Sardegna, “actualizar es poner en valores reales la
deuda nominal original, indexar es uno de los métodos posibles de actualización, a cuyos efectos
se utiliza algún índice, entre los tantos conocidos de variación de los distintos bienes o servicios.
Indexar es, en fin, un medio de actualizar una suma”
1
.-
Al respecto basta relacionar, los tipos de intereses nominales y reales o efectivos en
función de la inflación. Los diferentes tipos de interés tienen en cuenta la tasa de inflación, así el
tipo de interés nominal engloba el crecimiento de los precios -tasa de inflación- y el tipo de
interés real es aquel con el que el prestamista gana dinero. Cuando el tipo de interés nominal es
igual a la tasa de inflación, el prestamista no obtiene ni beneficio ni pérdida, y el valor devuelto
en el futuro es igual al valor del dinero en el presente.-
La ecuación concluye algo que hoy resulta tal vez un tanto obvio. Una tasa de inflación
superior al tipo de interés nominal implica un tipo de interés real negativo y, como
consecuencia, una rentabilidad negativa para un inversor.-
Por su parte, Ariel E. Barbero, “la tasa se denomina activa porque es la que cobra el
Banco (u otro intermediario financiero) que presta dinero. Pasiva es en cambio, la tasa que el
Banco paga para que el público deposite su dinero”
2
.-
En efecto, resulta necesario aclarar que la tasa de interés activa es la que reciben los
Bancos por los préstamos que otorgan y es mayor que la tasa de interés pasiva, que es la que

1
Sardegna, Miguel Ángel. “Ley de Contrato de Trabajo Comentada, Anotada y Concordada”,
Editorial Universidad, Buenos Aires, 2003, pág. 660.-
2
Barbero, Ariel E. “La determinación judicial de la tasa de interés moratorio”, L.L.C. 2002, 962.-
[4]

pagan las Entidades a los ahorristas que dejan allí sus depósitos. Esta diferencia permite cubrir
los costos administrativos y les deja una utilidad.-
Las tasas de interés, tanto las activas como las pasivas, contienen una serie de
evaluaciones relacionadas con el cálculo inflacionario, el riesgo país y un sinnúmero de
variables.-
En síntesis, más allá de las dificultades para examinar esas variables, de lo que no cabe
duda es de que si la tasa de interés aplicada ni siquiera compensa la inflación, el empleador
deudor no tiene ningún incentivo en pagar su deuda, sino que, por el contrario, el tiempo que
insume el proceso es una constante reducción patrimonial para quien resulte vencedor.-

III. Recepción normativa de la actualización por depreciación monetaria.

Por su parte, el artículo 276 de la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 -sustituido por
artículo 1 de la Ley 23.616
3
- incorporó la facultad de los jueces de fijar la tasa de interés por
mora en los créditos laborales, hoy derogado por la Ley de Convertibilidad 23.928.-
Para Miguel Ángel Sardegna: “Las prestaciones salariales tienen un contenido
alimentario y las indemnizaciones cubren generalmente situaciones de emergencia; por ello, la
norma vigente dispone con acierto que: a) los créditos de los trabajadores se actualizan desde su
exigibilidad; es decir, desde que cada suma es debida y hasta su efectivo pago; b) la
revigorización monetaria tiene en cuenta la variación que resulta de aplicar el índice de precios
al consumidor, nivel general, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos -
I.N.D.E.C.-. Se opta por un criterio objetivo de ponderación de la realidad descartándose la
discrecionalidad judicial y evitando la arbitrariedad. Este índice mide con mayor exactitud el
poder adquisitivo de la moneda dentro del contexto de los créditos laborales, pero no se descarta
que en otro momento no fuera así y otro podría eventualmente ajustarse más a la realidad … c)
el nuevo índice de actualización se aplicará por los jueces de oficio o a petición de parte”
4
.-
Así, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dispuso: “La actualización monetaria no
hace a la deuda más onerosa sino que sólo mantiene el valor económico de la moneda frente a su
progresivo envilecimiento. Sobre tal base no cabe asignar a la actualización monetaria un

3
Ley 23.616, B.O. 10/11/1988.-
4
Sardegna, Miguel Ángel. “Ley de Contrato de Trabajo Comentada, Anotada y Concordada”,
Editorial Universidad, Buenos Aires, 2003, pág. 662.-
[5]

carácter sancionatorio extraño a su función propia, que no es otra que mantener inalterable el
capital que se debe pagar”
5
.-
Asimismo se ha resuelto que: “Los créditos laborales deben ser actualizados a fin de
mitigar la iniquidad que resulta de una interpretación estrictamente literal de las normas en
juego. La no actualización de créditos es violatoria del imperativo constitucional de afianzar
justicia, debiendo declararse la inconstitucionalidad de la norma que viole tal principio”
6
.-
En la actualidad, son los magistrados los que -ya sea por petición de las partes o por su
propio criterio- eligen aplicar la tasa de interés pasiva o activa, situación que genera
incertidumbre, ya que dependiendo del juez o la jurisdicción en cuestión se tomará uno u otro
camino.-
En ese sentido, he de resaltar la importancia de la “seguridad jurídica” como principio
esencial del Derecho y garantía reconocida al individuo, que se vincula con la certidumbre,
confianza y convicción que debe ceñirse al ejercicio de los poderes del Estado, fundada en pautas
razonables de previsibilidad.-
En suma, las facultades conferidas a los jueces por el ordenamiento jurídico para fijar las
tasas de interés, se deben ejercer con arreglo a pautas de razonabilidad objetivas, por medio de
decisiones fundadas y basadas en los datos fehacientes de la realidad económica.-

IV. Necesidad de modificación legislativa o declaración de inconstitucionalidad?

En virtud del artículo 7 de la Ley de Convertibilidad 23.928
7
, de 1991, “se prohíbe la
actualización monetaria e indexación por precios, variación de costos o repotenciación de
deudas cualquiera fuera la causa” y que fuera ratificada once (11) años después por el artículo 4
de la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario 25.561
8
, de 2002. Sin

5
C.S.J.N., 03/11/92, “Donatti, Ceferino J. M. c/ Caja Nacional de Previsión de la Industria,
Comercio y Actividades Civiles”, con nota de Amanda Lucía Pawlowski de Pose, D.T. 1993-A-
502; T.yS.S. 1993-966.-
6
C.N.A.T., Sala I, 15/02/96, voto en minoría del Dr. De La Fuente, “Steckler, Carlos O. c/
Sudamérica Cía. de Seguros”, D.T. 1996-A-834, con nota de Carlos Pose.-
7
Ley de Convertibilidad 23.928, sancionada en fecha 27/03/91, promulgada en fecha 27/03/91 y
publicada en fecha 28/03/91.-
8
Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario 25.561, sancionada en fecha
06/01/02, promulgada en fecha 06/01/02 y publicada en fecha 07/01/02.-
[6]

embargo, el transcurso del tiempo del proceso judicial requiere que se subsane la depreciación y
desvalorización de los créditos del acreedor accionante.-
Esta situación no afectaba en gran medida a los justiciables, pues hasta 2001, los índices
de inflación no fueron significativos, sino que por el contrario el valor nominal de la moneda y su
valor real se mantuvieron constantes, con lo que en el fuero laboral se estableció la aplicación de
la tasa de interés pasiva.-
De esta manera, el acreedor veía satisfechos sus créditos, ya que se le mantenía el capital,
y se percibía además un interés por el no uso del dinero.-
Sin embargo, el problema se produjo a partir del 6 de enero de 2002, cuando el país dejó
de lado el régimen de convertibilidad, produciéndose una tremenda devaluación del peso frente al
dólar, pero manteniendo el sistema normativo que prohíbe la aplicación de mecanismos de
ajustes o repotenciación de deudas dinerarias. Este hecho trajo consigo la reaparición de los
procesos inflacionarios.-
A pesar de ello, se mantuvo la prohibición de aplicar mecanismos de indexación como así
también la decisión de aplicar la tasa de interés pasiva, extremo que originó una tremenda
injusticia que, en definitiva, terminaba licuando el pasivo de los deudores morosos, pues la tasa
de interés pasiva en muchos y prolongados períodos era negativa respecto de la inflación real.-
Aquellas circunstancias causaban directamente un enriquecimiento del empleador deudor
-además la prolongación “sine die” de los procesos judiciales-, pues en la mayoría de las veces a
éste le convenía pagar los intereses de la condena luego de varios años de litigio, ya que en
moneda constante la deuda se vía notablemente reducida.-
En razón de las circunstancias económicas puestas de relieve y dado que la modificación
introducida por la Ley 25.561 mantuvo la redacción del artículo 7 de la Ley 23.928, prohibiendo
toda actualización monetaria, indexación de costos y repotenciación de deudas cualquiera fuera
su causa, se hace necesario que la tasa de interés moratorio guarde relación con los cambios
operados. De tal manera, al encontrarse la tasa de interés actualmente obligatoria por debajo de
los parámetros inflacionarios no es retributiva y se aleja de la finalidad resarcitoria de este tipo de
interés.-
Las razones apuntadas permiten concluir que es conveniente dejar sin efecto la
obligatoriedad de computar la tasa pasiva como interés moratorio y establecer una que
efectivamente sea retributiva y cubra el valor de la moneda. Ante el mantenimiento de la
[7]

prohibición de actualización monetaria y la pérdida del valor adquisitivo de la moneda la tasa
pasiva no recompone el capital de condena y es un estímulo para que el deudor continúe en
mora.-
Como sabemos, el artículo 622 del Código Civil –de aplicación supletoria al fuero
laboral- ubica en la discrecionalidad de los magistrados la determinación de la tasa de interés
interpretando la ley sin lesionar derechos constitucionales y ponderando la naturaleza alimentaria
del crédito. De lo contrario, no se reflejan las variables socioeconómicas y no se mantiene
incólume el valor patrimonial de las sentencias judiciales en perjuicio del derecho de “propiedad”
del trabajador, pues éste último no eligió ser un inversor financiero y prestar su dinero al
empleador demandado, puesto que el trabajador ha sido una víctima del incumplimiento del
empleador que ha elegido el destino de los fondos que no abonó en tiempo y forma, lo cual
impide que le cause un perjuicio el mecanismo de aplicación de intereses.-
El máximo Tribunal Nacional también ha resuelto: “La determinación de la tasa de
interés a aplicar en los términos del artículo 622 del Código Civil como consecuencia del
régimen establecido por la Ley 23.928 queda ubicada en el espacio de la razonable discreción de
los jueces de la causa que interpretan dichos ordenamientos sin lesionar garantías
constitucionales, en tanto sus normas no imponen una versión reglamentaria única del ámbito en
cuestión”
9
.-
En los contratos de trabajo, por cuestiones obvias, es ilusorio que exista un acuerdo entre
las partes para determinar el interés por mora del empleador, y en caso de haberlo, el mismo para
surtir efectos necesitaría como todo acuerdo de una homologación administrativa o judicial.-
Julio Armando Grisolía explica que: “Es correcto que fijar la tasa de interés quede en
el marco discrecional de los jueces, pero el Estado no puede desentenderse de la función
unificadora y no velar por la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Por ello, a fin de evitar las
consecuencias disvaliosas referidas, una propuesta que entiendo viable sería establecer por ley
nacional para los créditos laborales la aplicación de la tasa activa del Banco Nación para
préstamos que era la que aplicaba la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo hasta el
20/05/14. Esta tasa actuaría como la mínima que los jueces podrían aplicar, sin perjuicio de la
posibilidad de imponer una mayor. Podría tratarse de una modificación del artículo 276 de la

9
C.S.J.N., 10/06/92, voto en disidencia de los Dres. Belluscio, Petracchi, Nazareno y Moliné
O´Connor, “López, Antonio c/ Explotación Pesquera de la Patagonia S.A.”, D.T. 1992-B-1215.-
[8]

L.C.T. o una nueva norma que actuaría como un piso mínimo y serviría de orden público laboral
en la materia: sería una forma más de hacer previsible para todos los actores sociales el costo
real del depósito.-
Establecer la tasa de interés aplicable en la sentencia es un tema fundamental en la
dinámica de las relaciones laborales, ya que esta decisión implica en la práctica determinar el
monto real de las indemnizaciones que efectivamente cobrarán los trabajadores y abonarán los
empleadores.-
Por todo lo expuesto, resulta de fundamental importancia … en la búsqueda de mantener
incólumes el valor patrimonial de las indemnizaciones de los trabajadores y en el entendimiento
de que los jueces no pueden desentenderse del resultado que provocan sus sentencias ni
renunciar conscientemente al deber moral de administrar justicia”
10
.-
Por consiguiente y siguiendo en este hilo de pensamiento, considero que es deber de los
jueces de sentencia fijar tasas de interés acordes a la realidad y a las normas y principios
protectorios del Derecho del Trabajo, sin que puedan prevalecer aquí criterios meramente
economicistas o de política de mercado cuando se trata del crédito del trabajador, que es el centro
y el protagonista de esta rama especial y no un mero engranaje en la maquinaria productiva de
bienes y servicios, por lo que debe ponérselo en primer lugar, como lo ha venido sosteniendo la
Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación en sus últimas conformaciones, y en tal sentido la
tasa de interés se aplica para resguardar el contenido del crédito y a fin de “mantener la estricta
igualdad de la prestación debida conforme las circunstancias del caso”
11
.-
Esto implica que las decisiones que se tomen resultan provisionales y responden a las
condiciones fluctuantes de la economía, haciendo notar que esta necesidad de proteger el crédito
del trabajador ante la persistente inflación de nuestro país está siendo receptada por otros Poderes
del Estado, atento a existir ya en tratamiento proyectos de ley para aplicar expresamente la tasa
de interés activa a los créditos laborales, lo que evidencia la urgente necesidad de cambio en los
criterios imperantes al respecto. Mientras tanto los fallos deben brindar respuestas concretas y
equitativas a la situación planteada.-


10
Grisolía, Julio Armando, “Tasas de interés en los créditos laborales en Capital Federal y
Provincia de Buenos Aires”, Revista de la Sociedad Argentina de Derecho Laboral” N° 60, junio
2014, Doctrina, págs. 40/42.-
11
C.S.J.N., “Vieytes de Fernández – Suc - vs. Provincia de Buenos Aires”, Fallos: 295:973.-
[9]

V. Principios constitucionales rectores de la problemática.

Ahora bien, aplicar tasas de interés que ni siquiera reflejan la inflación no es más que
menoscabar el derecho de “propiedad” –artículo 17-, de “igualdad” –artículo 16-, de
“remuneración justa” y de “protección al trabajo” –artículo 14 bis-, todos consagrados
constitucionalmente.-
Ergo, la aplicación de la tasa de interés acorde a los tiempos económicos inflacionarios
presentes, no sólo resulta de un elemental sentido de “justicia”, como única forma de mantener
tangible ante el proceso inflacionario actual el valor de los créditos del trabajador como parte
débil de la relación laboral, protegido por el artículo 14 bis de la C.N. y los Tratados
Internacionales incorporados a nuestro Derecho Positivo, sino que su aplicación resulta también
de la naturaleza jurídica misma de los créditos involucrados y las circunstancias de las partes, a la
luz de una adecuada ponderación axiológica.-
Ello es así y tal como ya lo adelantara, en razón que el trabajador no es un inversionista o
un ahorrista, sino titular de un crédito de naturaleza alimentaria que no puede cobrar y que por el
contrario, se ve obligado a iniciar el proceso judicial para percibirlo conforme a lo prescripto por
el artículo 505 inc. 1 del Código Civil que “le da derecho para emplear los medios legales a fin
de que el deudor le procure aquello a que se ha obligado”.-
Por consiguiente, el empleador deudor al no pagar su obligación, priva al trabajador
acreedor de la libre disposición de su crédito, viéndose éste último obligado a iniciar la acción
judicial que conllevará a que el primero deba soportar una tasa de interés activa, de lo contrario
se premiaría al deudor moroso con la tasa más baja, induciendo a los empleadores a dejar de
pagar a sus trabajadores y aumentando la litigiosidad, porque con la tasa de interés pasiva y con
el tiempo que insume todo proceso hasta el dictado de la sentencia definitiva resulta todo un
negocio incumplir, desnaturalizando así el carácter alimentario de los rubros salariales e
indemnizatorios debidos.-
Por ello considero que no existen razones legales para imponer al trabajador acreedor una
tasa de interés menor a la activa, porque de lo contrario se lo obliga a financiar la morosidad del
deudor cobrando en tasa pasiva cuando para atender sus necesidades primarias, debe acatar la
tasa activa, con lo que se genera un “enriquecimiento sin causa” prohibido por nuestro derecho
vigente, conforme al artículo 499 del Código Civil, vulnerando la “igualdad ante la ley” que
[10]

emerge del artículo 16 de la C.N. en perjuicio del trabajador que es la parte débil de la relación
laboral y todo el sistema protectorio del Derecho del Trabajo.-

VI. Ejercicio razonable de la facultad del juez para determinar la tasa de interés aplicable a
los créditos laborales.

Primariamente, hago mención de la exigencia de “razonabilidad” que deben cumplir las
decisiones judiciales, puesto que tal recaudo suele suscitar una variedad de conflictos
interpretativos, por la inevitable carga de subjetividad que conlleva la naturaleza humana y
porque en el ámbito jurídico las soluciones distan de ser sencillas o lineales, que al decir de Juan
Cianciardo refiere textualmente: “la interpretación irrazonable … de las normas que sirven
como punto de partida para la solución de la colisión, conducen inevitablemente a la frustración
de la vía jurídica”
12
.-
Al mismo tiempo, la tasa de interés que se fije debe ser una consecuencia lógica del
fundamento dado y, sobre todo, debe guardar relación con variables que reflejen la realidad
económica de un modo que pueda ser constatado.-
A partir de considerar que el interés moratorio debe cubrir el costo efectivo que tiene para
el trabajador acreedor hacerse del dinero al momento en que su empleador deudor debió cumplir
su prestación, el razonamiento se encamina en la dirección correcta.-
En efecto, la Justicia no puede ignorar la realidad ni es su función la de diseñar una
política económica o modificar la existente, lo que como es obvio afectaría la división de Poderes
en que se sustenta nuestro sistema democrático. Por ende, la definición del interés aplicable
estará necesariamente vinculada con las tasas vigentes en la economía real y, a partir de ellas,
corresponderá el ejercicio de las facultades judiciales.-
Conforme Emiliano A. Gabet, “la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mediante el
dictado del precedente “BELATTI”, no sólo ratifica que es materia discrecional de los jueces la
aplicación de la tasa de interés sino que, asimismo, la prohibición de indexar es una medida de
política económica cuya ventaja, acierto o desacierto es ajeno al control de constitucionalidad
atento que la conveniencia del criterio elegido por el legislador no está sujeta a revisión judicial

12
Cianciardo, Juan. “Los fundamentos de la exigencia de razonabilidad”, L.L. diario 16/04/09,
pág. 1.-
[11]

… la prohibición de indexar los créditos laborales sólo podrá ser modificada por una ley del
Congreso de la Nación que derogue el régimen vigente”
13
.-
En los mencionados autos “BELATTI” se ordenó: “los artículos 7 y 10 de la Ley 23.928,
en cuanto mantienen la prohibición de toda clase de actualización monetaria, constituyen una
decisión clara y terminante del Congreso Nacional de ejercer las funciones que le encomienda el
artículo 67, inc. 10 –hoy artículo 75, inc. 11- de la Constitución Nacional de hacer sellar la
moneda, fijar su valor y el de las extranjeras … y la ventaja, acierto o desacierto de la medida
legislativa escapa al control de constitucionalidad, pues, la conveniencia del criterio elegido por
el legislador no está sujeta a revisión judicial. La prohibición genérica de indexación es una
medida de política económica que procura evitar que el alza de los precios relativos
correspondientes a cada uno de los sectores de la economía, al reflejarse de manera inmediata
en el índice general utilizado al mismo tiempo como referencia para reajustar los precios y
salarios de cada uno de los demás sectores, contribuya de manera inercial a acelerar las alzas
generalizadas de precios y a crear desconfianza en la moneda nacional”
14
.-
Así, la tasa de interés pasiva fue fijada en forma obligatoria por el Tribunal Superior de
Justicia de la provincia de Córdoba, en el fallo: “HERNÁNDEZ”
15
. Los fundamentos del
Máximo Tribunal Provincial para fijar la tasa de interés fueron: “La determinación de la tasa de
interés queda en el marco discrecional de los jueces de la causa. Con posterioridad, el Tribunal
Superior consideró que no puede desentenderse en determinados casos de la función unificadora
a su cargo, en razón de que debe primar en este aspecto el principio de igualdad de los
ciudadanos ante la ley. De tal manera, a partir de la Ley de Convertibilidad en virtud de la
estabilidad del mercado financiero y la consiguiente baja de intereses se fijaron los accesorios
legales computables a partir de su vigencia. En las Sentencias N° 69/92 ("Bustos...") y N° 105/94
("Zapata...") se decidió que resguardaba el contenido del crédito la aplicación de la tasa pasiva
bancaria que publica el B.C.R.A., con más un uno por ciento (1%) nominal mensual, en el primer
caso, y sólo el medio por ciento (0,5%) nominal mensual, en el segundo, criterio mantenido

13
Gabet, Emiliano A. “Vigencia de la prohibición de indexar créditos laborales”. Revista de
Derecho del Trabajo, Año LXXIII, N° 2, febrero 2013, pág. 363.-
14
C.S.J.N., “Belatti, Luis Enrique c/ F.A. s/ Cobro de australes”, 20/12/11, D.T. 2012 (febrero),
237; D.J. 02/05/12, 39; D.J. 23/05/12.-
15
T.S.J.P.Cba., Sala Laboral, “Hernández, Juan Carlos c/ Matricería Austral S.A. – Demanda –
Recurso de casación”, sentencia 39, 25/06/02, Foro de Córdoba, Año XI, Nº 65, 2000, pág. 101;
L.L.C. 2002, 820; D.T. 2002-B, 1796; IMP 2003-A, 1207; ED 199, 145.-
[12]

hasta la fecha. Las circunstancias actuales exigen revisarlo pues resulta un hecho notorio la
alteración de la situación económica y el proceso de desvalorización monetaria reiniciado a
partir del dictado de la Ley 25.561. Ese ordenamiento "Emergencia Pública y Reforma del
Régimen Cambiario" (B.O. 7/1/2002), deroga el art. 1, Ley 23.928 y faculta al Poder Ejecutivo a
establecer el sistema que determinará la relación de cambio entre el peso y las divisas
extranjeras (art. 2 íb.). Sin embargo, no modifica el art. 7, Ley 23.928 que prohíbe "actualizar
monetariamente, aplicar indexación por precios, variación de costos o repotenciación de deudas
cualquiera fuere su causa". Sin embargo, el propio decreto que reglamenta esa ley (N° 214/02)
admite el menor poder cancelatorio de la moneda de curso legal frente a la divisa que antes fue
su marco de conversión. Ello porque prevé un coeficiente de estabilización en los supuestos que
allí se establecen. Frente a lo expuesto y congruentes con la postura asumida inveteradamente
por este Cuerpo, es menester conseguir esa recomposición por vía indirecta. Esta decisión
importa "mantener la estricta igualdad de la prestación debida conforme las circunstancias del
caso" (C.S.J.N. "Vieytes de Fernández -Suc.- v. Provincia de Bs. As.", Fallos 295:973). Además,
no desatiende que la generalizada crisis actual afecta la capacidad de pago de los deudores y
que la incertidumbre económica, agravada por profusas medidas legislativas en materia
monetaria intentando atender las cambiantes condiciones del mercado financiero, perjudican el
acceso al crédito. Todos estos aspectos nos deciden a establecer un criterio que prudentemente
alcance el objetivo enunciado siguiendo los lineamientos fijados por la Corte Federal a partir de
la vigencia de la Ley de Convertibilidad ("Yacimientos Petrolíferos Fiscales v. Provincia de
Corrientes y otro", Fallos 315 (1): 158) y en la facultad de libre determinación que luego
reconoce a los Tribunales inferiores respecto de la tasa moratoria legal ("Bco. Sudameris c/
Belcam S.A. y otro", Fallos 317:505). En consecuencia, proponemos que a partir de la vigencia
de la Ley 25.561 permanezca la tasa pasiva promedio mensual que publica el B.C.R.A. como
variable que regula las fluctuaciones del costo monetario con más un parámetro constante del
dos por ciento (2%) nominal mensual. No obstante, cualquier solución que se adopte en materia
de intereses moratorios ES ESENCIALMENTE PROVISIONAL, YA QUE RESPONDE A LAS
FLUCTUANTES CONDICIONES DE LA ECONOMÍA DE UN PAÍS. Es un hecho notorio que
los factores económicos no permanecen estáticos, sino que con el transcurso del tiempo y por el
influjo de diferentes variables, son susceptibles de modificarse. ELLO PUEDE -EN
CUALQUIER MOMENTO- OBLIGARNOS A REVISAR LOS CRITERIOS QUE HOY SE
[13]

ESTABLECEN PARA ADAPTARLOS A NUEVAS REALIDADES. En tales condiciones,
corresponde anular el decisorio en el aspecto de que se trata. Entrando al fondo del asunto -art.
105 C.P.T.-, debe fijarse como intereses aplicables al presente crédito, desde la liquidación de la
condena hasta el 7/1/2002, la tasa pasiva promedio nominal mensual fijada por el B.C.R.A. con
más el medio por ciento (0,5%) mensual ("Zapata c/ Ros Alex", Sent. N° 105/94), y a partir de
dicha fecha igual tasa pasiva con más el dos por ciento (2%) mensual hasta su efectivo pago”
(el resaltado me pertenece).-
El que ha sido ratificado por el Alto Cuerpo, en autos: “ZÁRATE”
16
y posteriormente –
aunque en forma indirecta- a través de autos: “PALACIOS”
17
, “RODRÍGUEZ”
18
y
“ALDERETE”
19
. Luego ratificada por numerosos fallos de las Salas de la Excelentísima
Cámara Única del Trabajo de la ciudad de Córdoba.-
Así las cosas, el problema radica en que con la aplicación de la tasa de interés pasiva, la
Justicia Laboral podría ser utilizada por el empleador moroso incumplidor para licuar sus
pasivos, mientras que los trabajadores se verían perjudicados por la alta inflación existente y la
magra compensación obtenida por la mora.-
En otras palabras, con este esquema, a los empleadores les saldrá mucho más barato
obligar a los dependientes a iniciarles un juicio para perseguir el cobro de sus deudas -cuyo
proceso insumirá años-, mientras la Patronal va trabajando el dinero perteneciente a los
empleados, obteniendo intereses mayores a los que, aplicando la tasa de interés pasiva, van a
tener que pagar al final del juicio, sacando importantes ganancias a costa del bolsillo y la
desesperación de la parte más débil de la relación laboral que es el trabajador.-
Este problema genera una verdadera asimetría en las distintas jurisdicciones de la
provincia de Córdoba, en especial, en la ciudad Capital que utiliza la tasa de interés pasiva
promedio mensual que publica el Banco Central de la República Argentina –Comunicado
14.290 del B.C.R.A.-, con más un parámetro constante del dos por ciento (2%) nominal

16
T.S.J.P.Cba., Sala Laboral, “Zárate, Eduardo Eliseo c/ Liliana Beatriz, Ramírez de Urquiza y/u
otra – Demanda laboral – Recurso de casación”, sentencia 74, 23/08/06.-
17
T.S.J.P.Cba., Sala Laboral, “Palacios, Gabriela Noemí c/ Servicios Médicos S.R.L. – Ordinario
– Despido – Recurso de casación”, auto interlocutorio 97, 12/03/09.-
18
T.S.J.P.Cba., Sala Laboral, “Rodríguez, Raúl J. c/ Clínica Privada Richieri S.R.L. – Ordinario –
Despido – Recurso de casación”, auto interlocutorio 854, 12/11/09.-
19
T.S.J.P.Cba., Sala Laboral, “Alderete, Carlos Orlando c/ Aceitera General Deheza S.A. –
Ordinario – Despido – Recurso de casación”, sentencia 42, 25/07/12, L.L.C. sept 2012, 866; D.J.
12/12/12, 38.-
[14]

mensual, lo cual ubica el interés en un valor superior al treinta por ciento (30%) anual, razón por
la cual aparecen muchos interesados en que la morosidad judicial no se resuelva.-
Mientras que en la ciudad de Villa María se emplea, igual tasa de interés desde la
exigibilidad del crédito hasta la sentencia judicial, pero con la diferencia que desde el dictado de
dicha sentencia, aplica la tasa de interés activa del Banco Provincia de Córdoba, al disponer en
el caso “BASUALDO”: “La cuantificación obtenida, debe incrementarse con intereses
correspondientes desde la fecha del accidente laboral y hasta su efectivo pago. En efecto, los
intereses se deberán estimar desde la primer fecha: en la tasa pasiva media que fija el B.C.R.A.
con más el dos por ciento mensual (2%), siguiendo el criterio sentado en “Hernández, Juan
Carlos c/ Matricería Austral S.A. – Demanda”, TSJ: Sent. Nº 39/02) y hasta el día del dictado
del presente pronunciamiento. A partir de esta segunda fecha, si el pronunciamiento quedara
firme y en función de las atribuciones que establece el artículo 622 del Código Civil, impongo
adicionar al capital, la tasa de interés nominal activa equivalente a la que cobra el Banco de la
Provincia de Córdoba para préstamos personales a personas físicas en el plazo de 48 meses,
siempre que ésta sea superior al índice expuesto en primer término y a fin de mantener incólume
el contenido económico del crédito del trabajador y evitar dilatar el cumplimiento de la
obligación”
20
.-
En el mismo sentido, se expidió en los autos “SOSA”
21
y “SCHARFF”
22
.-
Cabe señalar que, a mi juicio, resulta procedente la tasa de interés activa, porque
entiendo que es el instrumento más idóneo con el propósito de sortear los efectos del proceso
inflacionario respecto del importe adeudado, toda vez que las normas vigentes prohíben las
actualizaciones de las sumas de dinero. Por tanto, en el contexto actual, la tasa de interés activa
permite recomponer debidamente el capital, es decir, recuperar la pérdida del valor por el proceso
inflacionario y -a su vez- por la indisponibilidad del capital por el retardo injustificado en el
cumplimiento de las obligaciones laborales. Ello así, sin perjuicio de la tasa de interés que

20
Cámara del Trabajo de Villa María, Sala Unipersonal del Dr. Osvaldo Mario Samuel, autos
“Basualdo, Ramón Armando c/ La Segunda A.R.T. S.A. – Ordinario – Otros (Expte. N°
1738313)”, 28/05/14.-
21
Cámara del Trabajo de Villa María, Sala Unipersonal del Dr. Osvaldo Mario Samuel, autos
“Sosa, Luis Antonio c/ Provincia A.R.T. S.A. – Ordinario – Otros (Expte. Nº 351257)”,
11/06/14.-
22
Cámara del Trabajo de Villa María, Sala Unipersonal del Dr. Osvaldo Mario Samuel, autos
“Scharff, Daniel Alfredo c/ Provincia A.R.T. S.A. – Ordinario – Otros (Expte. N° 432216)”
26/06/14.-
[15]

corresponde aplicar sobre el valor adeudado por el período comprendido entre el hecho dañoso -
objeto de controversia- y el decisorio judicial y siempre que se trate de valores actuales -esto es,
el valor al tiempo de dictarse las sentencias-. En tal caso, la tasa de interés solo comprende el
resarcimiento por el hecho de no disponer del capital por ese período.-
Afirmo, que de aplicarse una tasa de interés menor, quien debe pagar no tiene ningún
incentivo para hacerlo en tiempo, ni mucho menos en acortar la duración de los juicios, lapso
durante el cual hace un mejor negocio con su morosidad.-
En tal orden, la reparación que debe otorgarse a los trabajadores víctimas de un daño
injusto tiene que ser integral, en virtud del principio “alterum non laedere”, por tanto, para que
resulte retributiva, los intereses tienen que compensar la indisponibilidad del capital durante el
transcurso de la mora, además de cubrir la pérdida de su valor adquisitivo.-
Por otro lado, la tasa de interés moratorio debe ser suficientemente resarcitoria en la
especificidad del retardo imputable que corresponde al cumplimiento de la obligación dineraria
con la finalidad, entre otras, de no prolongar la ejecución de la condena indemnizatoria en
detrimento del patrimonio del trabajador damnificado. Con el objeto de mantener incólume la
cuantía de la obligación deben fijarse tasas de interés positivas en procura de evitar que, debido
a la demora en el pago imputable al empleador obligado, el trabajador acreedor reciba una suma
nominal depreciada, en lugar de la justa indemnización que le corresponde para enjugar el daño
padecido.-
Además, en una economía donde la inflación es igual a cero cualquier tasa de interés,
aún la pasiva, es una tasa de interés positiva. Pero frente a la creciente depreciación económica,
la tasa de interés pasiva no repara ni siquiera mínimamente el daño que implica al dependiente
acreedor no recibir su crédito en el tiempo oportuno, a la par que provoca un beneficio para el
empleador deudor moroso, en razón que hoy nadie puede desconocer la situación inflacionaria de
nuestro país.-
En esta línea de razonamiento, no quedan dudas que la tasa de interés pasiva se
encuentra por debajo de los índices inflacionarios, por tanto, no sólo no repara al trabajador
acreedor, sino que beneficia al empleador deudor que dilata el pago de la deuda. En
consecuencia, existen suficientes argumentos para entender que este tipo de tasa de interés dejó
de ser positiva al no responder adecuadamente a los tiempos inflacionarios actuales, toda vez que
no alcanza siquiera a cubrir la desvalorización monetaria.-
[16]

La regla general, entonces, es la tasa de interés pasiva, salvo en un período de crisis -
luego de una abrupta y significativa devaluación- que beneficia ampliamente a la patronal
incumplidora por tener al alcance de su mano la posibilidad de licuar sus deudas, en que deviene
justo aplicar la tasa de interés activa, permitiendo mantener el capital adeudado y percibir un
módico interés real que asegura en realidad el valor constante de la moneda.-
Estas decisiones brindan la posibilidad de mantener los créditos a valores constantes
frente a las crecientes escaladas inflacionarias que padece la Argentina y que, desde 2007, no es
reconocida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos -I.N.D.E.C.-.-
Pero más allá de las razones expuestas, creo fundamental añadir razones económicas que
demuestran la falta de razonabilidad de la aplicación de la tasa de interés pasiva para calcular
los intereses moratorios.-
Consecuentemente, se produciría un estímulo para atraer por parte de los obreros los
litigios circundantes a la jurisdicción de la ciudad de Villa María, que junto con las provincias de
Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y Río Negro aplican la tasa de interés activa.-
Esta desigualdad para tutelar derechos de carácter alimentario de los ciudadanos
trabajadores, según la jurisdicción en la que habiten, no resiste el menor análisis y contribuye a
distorsionar el funcionamiento de la administración de “justicia” en distritos donde se presenta
cierta facilidad para elegir donde litigar.-
Por esta razón, deviene primordial que se aplique una tasa de interés uniforme en todos
los casos y abarque a todas las jurisdicciones laborales de la provincia.-
Jurisprudencialmente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo “BANCO
SUDAMERIS”
23
dispuso: “la determinación de la tasa de interés a aplicar en los términos del
artículo 622 del Código Civil como consecuencia del régimen establecido por la Ley 23.928,
queda ubicada en el espacio de la razonable discreción de los jueces de la causa que interpretan
dichos ordenamientos sin lesionar garantías constitucionales, en tanto sus normas no imponen
una versión reglamentaria única del ámbito en cuestión”.-
En ese orden, la delegación de esta facultad de fijar la tasa de interés moratorio al Poder
Judicial, no supone la creación de un sistema según el cual cada juez puede determinarla de
acuerdo con una evaluación individual, tanto de cada deuda de naturaleza laboral como, por

23
C.S.J.N., “Banco Sudameris c/ Belcam S.A. y Otra”, 17/05/94, L.L. 1994-C, 30; D.T. 1994-B,
1975; D.J. 1994-1, 995, Fallos: 317:507.-
[17]

ejemplo: salarios, indemnizaciones, multas y sanciones, como de cada trabajador acreedor.
Estimo que la razón fue precisamente lo contrario, esto es, que los jueces apliquen una tasa de
interés moratorio devengado desde la fecha de su exigibilidad –inicio de la mora- y hasta su
efectivo pago –cumplimiento de la sentencia- que suponga la selección del interés conveniente
en razón del tiempo y lugar de manera uniforme.-
Sin perjuicio de lo antes expuesto, es que en ejercicio de la función nomofiláctica de la
jurisprudencia que compete ejercer al Tribunal Superior de Justicia, corresponde uniformar la
doctrina judicial contradictoria, en aras de propender a la previsibilidad necesaria para el logro de
la “seguridad jurídica” ya ponderada, aún ante la variabilidad de las circunstancias de cada
causa, puesto que juega al respecto el principio constitucional de “igualdad”, pues es un deber de
los jueces resolver casos semejantes de forma semejante.-
Dichas circunstancias imponen a los jueces ser muy cuidadosos respecto de decisiones
que impliquen una evaluación de la situación económica del país. Por tales razones, considero
necesario establecer un criterio uniforme en las decisiones de los jueces sobre la tasa de interés a
aplicar, toda vez que el actual criterio -dispar y contradictorio- es perjudicial en términos de
reconocimientos de derechos -en particular, el derecho a la “igualdad” y “propiedad”-.-

VII. Conclusión.

La actualización de los créditos laborales responde a un claro imperativo de “justicia” al
neutralizar los efectos perjudiciales que la demora ocasiona a los trabajadores acreedores, atento
a que las prestaciones salariales tienen contenido alimentario y las indemnizaciones laborales se
devengan, generalmente, en situaciones de emergencia para el dependiente. Se preserva así el
derecho de “propiedad”, al evitar la percepción de los importes en una moneda desvalorizada y
se evita el indebido beneficio del empleador deudor a través de su conducta morosa.-
Constituye una aplicación de la protección constitucional al “trabajo”, a la “retribución
justa” y contra el “despido arbitrario”.-
Resulta fácil advertir que, si la tasa de interés no se alinease con los indicadores
económicos, se vería afectada la integridad del crédito laboral del trabajador acreedor, a más de
los efectos dañosos resultantes para el interés general.-
[18]

Consecuentemente, en tanto la tasa de interés judicial no favorezca una pronta
percepción de las acreencias por parte del trabajador, tendrá como consecuencia perjudicial la
reducción de su crédito laboral.-
Lo expuesto es sin duda relevante para la justa recomposición de los derechos de los
litigantes, pero también lo es desde la mira de la “seguridad jurídica”. Carece de toda lógica que
las partes -y en definitiva, toda la comunidad- no cuenten con parámetros objetivos y predecibles
respecto de una variable esencial para la valoración del resultado de un juicio.-
Ello se evidencia cuando, como tantas veces ha sucedido y sigue sucediendo, Tribunales
de distintas provincias, de distintas jurisdicciones dentro de la misma provincia y hasta de
distintas Salas de una misma Cámara, estiman moral o jurídicamente aceptable, para idéntico
momento, tasas de interés sustancialmente diversas.-
Considero que se da un paso fundamental en el reconocimiento de derechos de los
trabajadores acreedores al aplicar, desde la sentencia judicial, la tasa de interés activa, que son
no sólo de estricta “justicia”, sino una correcta aplicación de las normas vigentes y garantías
constitucionales, para mantener, aunque sea aproximadamente, el valor tangible de los créditos
laborales, que con la dilación de los procesos, resultaban seriamente depreciados, toda vez que la
tasa de interés pasiva de los índices fijados por el B.C.R.A., aún con el aditamento del dos por
ciento (2%) mensual luce exigua y en la práctica no cumple con los fines para lo cual se
estableció, ya que no resulta razonable, ni equitativo, ni justo, frente a una inflación y a un costo
de vida claramente superior a esa cifra.-
Entiendo que cabe preguntarse si no ha llegado la hora de que los magistrados judiciales
apliquen la tasa de interés activa al dictar sus sentencias o yendo más lejos aún declaren la
inconstitucionalidad de la prohibición de la aplicación de mecanismos de indexación, puesto que
en la actualidad, esta previsión resulta claramente confiscatoria.-
Por último, debemos abogar para que este nuevo criterio en materia de intereses, sea
suscripto por la totalidad de los Tribunales Laborales, pues de lo contrario, se produce una
injusticia que sólo beneficia al contumaz incumplidor y que, consecuentemente, atenta con
nuestro anhelo de vivir en democracia.-