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CIUDAD MADERO
Desde la colonia hasta 1950






Martín A. Biaggini
Oscar Tavorro





















 Biaggini Martín y Tavorro Oscar, “Ciudad Madero, desde la colonia hasta 1950”, Nro 2 de
la colección “La Matanza mi lugar”, Dirección Hilda Agostino, Editorial CLM, La Matanza
2008. ISBN 978-987-1351-26-8





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Capítulo 0
Introducción

Por Víctor Nuñez


La Estación Madero, construída a pocos metros del límite con la Capital Federal,
recostada sobre el camino de la Circunvalación (hoy avenida General Paz), se constituía
automáticamente en la sede emblemática de ese lugar, poblado por cantidad de hornos de
ladrillos, chacras, quintas, criaderos, etc.
Es de suponer que aquellos pocos habitantes, no habrán salido de su asombro ante
un acontecimiento inédito e impensado como era la implantación del nuevo sistema de
transporte. Habrá sido para ellos, con su vida rutinaria y dueños de la única cultura que
daba el trabajo mas elemental, lo mismo que para los hombres de esta generación,
sorprendidos por hechos producidos ante la aparición de una tecnología revolucionaria, que
cada día nos apabulla mas con nuevos descubrimientos. Estos acontecimientos que se
transforman en hitos, sirven como en este caso, para que los recojan los historiadores.
Perteneciente a la segunda mitad de la década del ‘20, al empezar a percibir desde
mi niñez las imágenes del pueblo, guardo grabado como todos los niños, hechos,
fisonomías y acontecimientos que no podré olvidar jamás.
Producto de este bendito pueblo, que albergó a mis padres, abuelos, familiares,
amigos y maestros de vida, es que lo llevaré enclavado en mis mas íntimos sentimientos,
como lo habrán hecho y harán mis amigos de entonces y de toda la vida.
Madero me obliga permanentemente a redoblar esfuerzos para merecerlo y para
honrarlo. Esto también lo habrán hecho y estarán haciendo mis amigos, como se hace con
todo lo que se ama de verdad: Con la fuerza del alma.
Con el único mérito que me da el haber nacido en Madero, haber llevado una vida
ordenada y estar hoy entrando en los 80 años; tengo la posibilidad de volcar aquí algunas de
mis vivencias y que hago en atención al pedido que me formularon los autores y amigos
entrañables de siempre, con la esperanza de que éstas puedan ser un aporte para el lector.
Comenzaré diciendo que será imposible olvidar el ingreso a mi primer grado
inferior, en la Escuela N°9, de chapas; ubicada en el mismo predio donde hoy luce moderna
y esplendorosa. Sin el previo jardín de infantes y sin el desenvolvimiento que tienen hoy los
niños; fui a enfrentar, tímido y temeroso aquel verdadero desafío. La amorosa señorita
Ignacia, me recibía con los brazos tendidos para cobijarme luego maternalmente sobre su
pecho, mientras me susurraba al oído: “¡Vamos, animate!”. Hoy, entrado en años y cuando
debo enfrentar con incertidumbre aspectos importantes de la vida, me dejo envolver en la
evocación de aquella “paloma blanca”, que era como el hada de los cuentos, que aún en el
tiempo me irradia confianza diciéndome: ”¡Vamos, animate!”.
Llevaré guardados en mis retinas y en mi memoria, el trazado del viejo camino de la
Circunvalación con el paso de las tropas. Vi el desmontaje del mismo para darle paso a la
actual Avenida General Paz. Palpité junto a los pibes de entonces y en esos mismos años, el
asfalto de las primeras calles del pueblo, que lo unieron a Tapiales y a la Avenida Crovara.
Seguido a esa obra, fui testigo de la habilitación de las líneas de colectivos números 2 y 44.
Presencié la construcción de la avenida Ricchieri con su parquización, parecida a la de la
avenida General Paz.
Conocí el campo “Silvestre”. También a la Avenida Vélez Sársfield de tierra y en
ella, coqueteando orgullosa, la laguna de “Choca”. El histórico “Salón de la Sarmiento“. El
no menos importante Salón de la casa de altos de la familia Urrestarazu. La “Cueva del
Chancho”. El “Asilo”. Acudí a la inauguración de la primera capilla a cargo del padre
Marchetto, y luego, la construcción e inauguración de la actual iglesia.
Recuerdo las calles pobladas de carros y jardineras para ofrecer diariamente las
mercaderías de todos los comercios, en los domicilios del vecindario. La venta de leche
ordeñada de la misma vaca en la puerta del vecino, como también “el desfiladero” callejero
de aves y animales domésticos que se ofrecían en la misma forma. Presencié las carreras
“cuadreras”. Conocí al popular “Cuarteador”. Las chatas y el corralón. La “Sinchada entre
Cadeneros”, etc.
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Vi el desfile diario y permanente de los vecinos con destino al trabajo. Por eso, cabe
un reconocimiento grandísimo para aquellas empresas que tanto aportaron al bienestar de la
población: ”Jabón Federal”, “La Pirelli “ “Camea” y “el Ferrocarril”.
Como si ello fuera poco y apelando a las bondades del poeta, podría también decir
que he presenciado “La luna chapaleando sobre el barro y escuchado a lo lejos la voz del
bandoneón”. He disfrutado del perfume de la alfalfa, el cantar nocturno de los grillos y
aquellos memorables “picados en la canchita”, hasta que la noche daba su pitada final,
cuando impedía ver la pelota.
La sala de la Estación Ferroviaria presentaba un aspecto inusitado. Era destinataria
de botas y calzados viejos en los días de barro, usados hasta allí para producir el recambio
con el calzado nuevo, para ir a trabajar en buen estado de presentación. Luego correspondía
el nuevo recambio a su regreso, para llegar a casa.
También es necesario señalar el agradecimiento que guardará Madero por la función
especialísima que tuvieron las instituciones, en su desarrollo cultural, social y deportivo de
los niños y de los jóvenes. Fueron también ámbito de recreación y esparcimiento para los
mayores y para las familias. Madero Central fue mi club y mi segunda casa. He sido socio
desde el mismo momento de mi nacimiento. La secretaría y la tesorería funcionaban en mi
casa paterna, porque aún no disponía el mismo de construcción alguna. Mi padre, verdadero
hacedor e ideólogo, llenó la ficha de ingreso y, según los testigos que estaban esperando mi
nacimiento, contaban que dijo: “Hoy Madero Central tiene un nuevo socio”. A ese padre
venerable le pido que perdone mi infidencia.
Mi casa ubicada hoy en Talcahuano 1362 (antiguamente Napostá 241) estaba a
media cuadra del Club. Su imagen era algo así como un poema, cubierto de libustros en
todo el perímetro de su manzana triangular. Su comienzo fue con Tenis en superficie de
polvo de ladrillo para ambos sexos. Luego Basquet también para chicas y muchachos. La
inauguración del Parque infantil con la presencia del Intendente Municipal y periodistas. El
cine al aire libre con la concurrencia de 200 personas por función. Recuerdo emocionado
mi despertar los días domingo a las 8 de la mañana, con la tradicional marcha del deporte y,
las fechas patrias, a partir de las 7, con el disparo de bombas. Bailes, Carnavales, Corsos.
La animación inconfundible del conjunto “Los Gaiteros El Miño”. Sin duda serán tiempos
inolvidables.
Estas instituciones estaban alimentadas todas por el espíritu creador de sus
fundadores y dirigentes, verdaderos maestros que por sus méritos, merecerían recibir
sobradamente mis más cálidas distinciones. A pesar de haber conocido personalmente en su
mayoría a los de todas las instituciones, prefiero evitar nombrarlos, porque con sólo
olvidarme de uno, incurriría en un acto de injusticia imperdonable.
Vaya entonces mi reconocimiento y gratitud para la Sociedad de Fomento, y los
clubes: “Recreativo”, “Los Muchachos”, “Madero Central”, “El Ciclón”, “Sportivo
Madero”, ” La Verdad “y “El Lucero”.
Mi casa paterna y la de mis amigos era una sola. Se alternaban y compartían.
Siempre la cocina nos esperaba los sábados de madrugada para hacer la tradicional
“mateada” y compartir el análisis de la verbena vivida. Jamás lo podré olvidar. Nuestras
madres prodigaban cariño a todos por igual. Siempre disponían de una caricia y de una
palabra de ternura que todavía hoy las estoy disfrutando. Se llegaba a casa a cualquier hora
y la puerta estaba siempre sin llaves, porque aún, en las altas horas de la noche, la única
preocupación que teníamos, era cuidarnos del “toreo” de algún perro que nos saliera al
cruce.
Estas modestas semblanzas de mi Madero de ayer, que sirvió de marco al romance
de mis padres y preámbulo de mi “acunamiento”; lo declaro íntimamente mío, como lo
harán mis amigos de ayer y de siempre. La Luna, que alumbró mis pasos, cuando la miro
desde la casa de mis “viejos”, veo en ella, la testigo fiel de todo cuanto estoy narrando.
A todos los recuerdos que menciono y a otros que dejo escapar deliberadamente
para no hacer mas extenso este comentario, les agradeceré todo lo mucho que me han dado.
A los autores de esta obra magnífica que junto a la de Ismael Alvarez, configuran una
realidad acabada de Madero, les hago llegar mi admiración y mi agradecimiento. Gracias a
ellos, Madero tiene ya su propia identidad. Independientemente, tanto Biaggini como
Tavorro, están preparados por su juventud, su talento y hombría de bien, para encabezar
celosamente la marcha que lleve al porvenir mas venturoso de Madero.
Considero un gesto maravilloso y de verdadera justicia de su parte, la dedicación de
esta obra a dos personas emblemáticas que, aún los mas exigentes, aceptarán complacidos
como verdaderos símbolos, por sus antecedentes y consagración: Eugenia Rico e Ismael
Alvarez. Ambos nacidos en 1920 y fallecidos coincidentemente a los 83 años. Fueron
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primero alumnos, con verdadera vocación. Luego protagonistas y mas tarde maestros; que
no sólo enseñaron con la palabra sino que tuvieron la virtud fundamental de hacerlo con el
ejemplo. Ella: Hermosa, talentosa y primera figura en la faz artística y cultural.
Indispensable en todos los acontecimientos y representaciones. Se la conoció también como
“La Novia de Madero”. Él: Culto, de bajo perfil, historiador. Consagrado a los principios
sociales y a las instituciones, de las cuales fue siempre el secretario ideal. Se lo conoció
como “El hombre incorruptible y solidario”. Ambos tuvieron un común denominador que
los hermanó a lo largo de toda la vida: El amor por su pueblo.
Madero podrá quedar tranquilo y satisfecho por la obra que lo representa tan
pormenorizadamente. Yo, como tantos amigos queridos, a los que con toda humildad y
cariño quisiera representar en estas modestas líneas, quisiera que esta obra nos hermane
más que nunca y para siempre.
Madero: A modo de despedida me voy a permitir hacer uso de aquella nostálgica
frase del poeta: “....DESDE EL RECUERDO TE VUELVO A VER....”
















































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CAPITULO 1
PRESENTACION: CIUDAD MADERO



Emplazamiento

Esta localidad, lindera a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, integra una de las
localidades del partido de la Matanza, en la provincia de Buenos Aires. Fue
declarada con la categoría de ciudad en el año 1976 según ley 8668. Con una
superficie de 9,6 km2 se encuentra sobre el borde Noreste del partido, y sus
límites actuales, establecidos en 1955
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son:
Al Noreste la Av. General Paz, que la separa de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, al Sureste la rectificación del Río Matanza, que la separa del partido de
Lomas de Zamora, al Suroeste la Av. Boulogne Sur Mer, que la separa de la
localidad de Tapiales y al Noroeste la calle Agrelo que la separa de la localidad de
Tablada.


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Ordenanza Nro. 1752, Decreto 140 del Consejo Deliberante año 1955.
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Características de los asentamientos

Como toda localidad, está conformada por distintos barrios
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con características históricas,
edilicias y poblacionales propias. A excepción de los barrios de Villa Madero y Villa Celina,
el resto de los que componen la localidad están conformados por conjuntos habitacionales
construidos por programas de viviendas levantados por distintos organismos, y dirigidos,
algunos de ellos, a un tipo de población previamente definida.

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Barrio: Porción de localidad simple que tiene un nombre propio, sea este oficial u oficioso, usado
con o sin algún término antepuesto como barrio, villa, estación, pueblo, etc. (Vapñarsky Cesar, La
Aglomeración Gran Buenos Aires, Eudeba, 2000). Cada una de las partes en que se dividen los
pueblos grandes o distritos (Diccionario de la Real Academia Española)
Plano del partido editado por la Municipalidad de la Matanza.
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Por las características estructurales básicas que poseen, podemos agruparlos de la
siguiente forma:


BARRIOS ESTRUCTURA
EDILICIA
POBLACION ORGINES DE LA
CONSTRUCCION
1. Villa Madero
2. Villa Celina
Casas individuales,
edificaciones
tradicionales.
Familias antiguas de
origen extranjero
Particular
3. Barrio Gral. Paz

Complejo edilicio de
torres.
Familias de clase
media afincada en las
ultimas décadas
Banco Hipotecario
Nacional
4. Villa Celina II

Complejo edilicio en
tiras, construcciones
económicas.
Población de origen
bajo, y medio bajo.
B H N
5. Barrio Urquiza
6. Villa Recondo
7. B. Sarmiento
8. Barrio Vicente
López y Planes
(J. M. de Rosas)
Viviendas individuales,
construcciones muy
económicas
Población de escasos
recursos y marginales.
Pcia de Bs As
AHN (PEVE)

9. Las Achiras
10. El Lucero
11. 2 de Abril
Núcleo habitacional
transitorio.
Construcciones
Poblaciones
marginales.
Pcia de Bs As
PEVE
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precarias.
12. Barrio Gral. San
Martín
13. Barrio Nuevo
Madero
14. Barrio Mirador de
Richieri
Complejo edilicio de
torres.
Familias de clase
media afincada en las
ultimas décadas
Cooperativa General
San Martín, BHN,
IPV.


Los barrios que la componen configuran conglomerados aislados entre si, y netamente
diferenciados, no solo por sus características edilicias, sino también por la idiosincrasia de
la población que la compone.
A diferencias de otras localidades del gran Buenos Aires, Villa Madero no cuenta con un
lugar único central, en donde, alrededor de una plaza o centro comercial, se ubique
ordenadamente distintos servicios comunitarios.

Población

Según el censo 2001, la población de Ciudad Madero asciende a 74.309 habitantes, lo que
representa el 5,94 % de la población total del partido (La Matanza: 1.249.958 hab.). Su
evolución desde 1960
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denota un crecimiento similar a Tapiales, una localidad vecina:


Jurisdicción Censo 1960 Censo 1970 Censo 1991 Censo 2001
Ciudad
Madero
41177 63476 67294 74309
Tapiales

8598 11583 15024 15231


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Fuente: INDEC
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Estructura edilicia

La conformación de la ciudad presenta un marcado desorden edilicio, en especial en el
ámbito del antiguo centro urbano (Barrio de Villa Madero), y en parte, también en el
barrio tradicional de Villa Celina.
El resto de la urbanización sigue los lineamientos de planes generales de urbanización de
carácter eminentemente residencial, entendiendo por este termino la casi exclusividad de
viviendas para el alojamiento de familias, y carencia de zonas industriales (la zona
industrial que abarca desde la calle Agrelo hacia Av. Crovara, en la cual encontramos
grandes industrias como la FACA, la ex textil Tapiales, etc., se encuentran dentro los
limites legales de la localidad de La Tablada).

Red Vial
Los barrios se comunican por dos arterias que corren de sudeste a noroeste por ambos
costados de la localidad: la Av. General Paz (que une el Puente la Noria con el Acceso
Norte y el río de la Plata) y la Av. Boulogne Sur Mer que une la localidad de Tablada, sirve
de limite con la localidad de Tapiales, y une con lo barrios de Urquiza y las Achiras.
La Autopista Tte. Richieri, que conduce de Ezeiza a la Ciudad de Buenos Aires, divide a la
localidad en dos barrios: Villa Madero y Villa Celina.
En el interior de los barrios encontramos importantes arterias de comunicación:
Comparación de fotografías aéreas de 1972 y 1992 de la intersección de Autopista Richieri y
Av. Gral. Paz, tomadas por el departamento fotométrico de la dirección de Geodesia, Ministerio
de Obras Publicas, Pcia. de Buenos Aires.
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- Av. Vélez Sarsfield, calle principal de Villa Madero.
- Av. Chilavert, calle principal de Villa Celina.

Transporte
La localidad cuenta con una línea de ferrocarril
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y 20 líneas de colectivos privados:
103,36,21,28,56,86,91,92,97,143,185,630,180,298,63, de las cuales tres de ellas tienen
allí emplazadas sus cabeceras.
El transporte automotor cruza y rodea la localidad por las vías de flujo vehicular entre las
que se destacan la Autopista Tte. Gral. Richieri, la Av. Gral. Paz, la Av. Vélez Sarsfield, la
Av. Crovara, la Av. Boulogne Sur Mer y la calle Chilavert.

Servicios Comunitarios
(Ver capitulo 13)

Servicios Educacionales
Oficiales:
Escuela Nro. 9 “Estados Unidos Mexicanos”, Escuela Nro. 13 “Domingo Faustino
Sarmiento”, Escuela Nro. 49 “Ricardo Gutiérrez”, Escuela de Educación Media Nro 38
“Colegio Nacional Villa Madero”, Escuela Nro. 36, Escuela de Enseñanza Técnica Nro. 10
Jardín de infantes 911 (funciona en el edificio de la escuela 13), y el Anexo de la escuela
Almirante Brown.

Privados:

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Ver capitulo 7
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Instituto Nuestra Señora de Lourdes, Colegio San José Obrero, Colegio San Carlos
Borromeo, Instituto Juan Manuel de Rosas, Instituto Hermanos Amezolas, Instituto Madre
de Dios, Escuela Juan Pablo II, Instituto Madero y la Escuela Profesor Ernesto Nelson

Servicios Religiosos
Parroquia San José Obrero (Católica), Parroquia San Carlos Borromeo (Católica), Iglesia
Santa Teresita del niño Jesús (Católica), Iglesia de la Cruz (Evangélica), Iglesia Cristiana
Evangélica de Tapiales (Evangélica), Escuela Científica Basilio (Espiritismo), Iglesia de los
Santos de los últimos días (Mormones), Iglesia Adventista, Budistas y diversos ritos
afrobrasileños (Ubanda).

Pautado del presente estudio
Es necesario aclarar que el presente estudio se abocará al análisis del barrio de Villa
Madero, limitado entre las calles Autopista Richieri, Av. Boulogne Sur Mer, Av. Gral. Paz y
Av. Crovara, incluyendo al barrio de Villa Scasso, que si bien legalmente pertenece a la
localidad de Tablada, históricamente se identifica con Villa Madero (ver capitulo Limites y
problemas limítrofes).

La Historia de Villa Madero en 3 imágenes
Analizando estas tres fotografías tomadas en la misma calle, y a la misma altura (Thorne
al 1100, frente a la casa de la familia Garres) podemos observar el cambio que sufrió
nuestro barrio desde principio de siglo XX, pasando por la década de 1930 y terminando
en una foto tomada en el año 2000.

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